Categoría: política

  • Pobre Presidente

    Más que el evento y el texto del mensaje con motivo del V Informe de Gobierno de Felipe Calderón, mismo que se convirtió en un acto de juicios, reclamos y justificaciones; la entrevista que el periodista Joaquín López Dóriga le hizo previo al mensaje del informe, revela de forma muy clara la soledad, el enojo y la intolerancia de un presidente que previo a su último año de gobierno, se siente incomprendido cual mártir.

    Odia que juzguen su sexenio por el tema de la inseguridad, maldice el juicio de la historia que él y sus decisiones han construido con ahínco. Le incomoda no poder hacer nada para cerrarle la boca a Vicente Fox. Repite y repite que es un “demócrata” y que le gusta la libertad de expresión, aunque admite que le molestan los excesos de libertad y crítica hacia su gobierno. Se siente incomprendido y abrumado por el desprecio social, ¡Pobre presidente!

    Dice sentir tristeza por las víctimas inocentes caídas en su propia guerra, pero para él, hay de inocentes a inocentes (no todos son iguales). Le entristecen las víctimas del ataque al casino Royale en Monterrey, pero “más me duelen” (palabras textuales) los policías federales, los marinos y los soldados caídos “en cumplimiento de su deber”.

    Siente que él, es el presidente que “más ha dialogado” con la sociedad mexicana y los movimientos sociales. Se dice un “transformador” pero no admite que sus transformaciones, tienen cinco años llevándonos a un profundo deterioro social. Se dice “el presidente más criticado en la historia del país” y siente que las críticas son injustas y en muchas ocasiones infundadas, ¡Pobre presidente!

    Justifica en todo momento su guerra con historias de policías y ladrones. Dice que ceder la plaza “a los criminales” nos hubiera llevado al envilecimiento de la sociedad, administrar la ilegalidad y simular la justicia. Parece que el Presidente no observa lo envilecida que está la sociedad que gobierna (con o sin crimen organizado).

    Calderón se ha encargado de construir un país con muchas heridas y una sociedad en donde la polarización y los estigmas nos enfrentan entre nosotros. Al presidente Calderón le duele él mismo. Le lastima nunca haber podido legitimarse. ¡Pobre presidente!, “nadie lo respeta”. Que penosa es su ausencia de autocrítica y que lastimoso es verle con tantas actitudes de intolerancia y desprecio. Cuando estaba en campaña, le gustaba llamarse “el hijo pródigo”, hoy, le gusta sentirse “el hijo incomprendido”. No es que le disguste el poder, lo que le disgusta es gobernarnos a nosotros y hacer como que nos escucha. ¡Pobre presidente!

    Calderón cerrará su último año de gobierno disgustado con sí mismo, pero más, con quienes nos atrevemos a cuestionarle. Terminará su sexenio con la sombra de la alternancia y con una permanente sensación de incomodidad y molestia. ¡Pobre del presidente!

  • Quinto Informe de Gobierno, nada que informar, nada que decir.

    Los mexicanos ya nos acostumbramos a la retórica de nuestros políticos. Solemos ya de alguna forma rechazar (o hacer caso omiso de) todos los logros que nos presumen han creado durante su mandato y nos basamos más bien en nuestras percepciones. El informe de gobierno nosotros lo creamos en el inconsciente de nuestro cerebro, percibimos lo que vemos en las noticias, lo que nos acontece en la vida diaria, lo que nos informan en las redes sociales, lo que dicen los líderes de opinión. Todo eso crea una especie de evaluación al mandatario en turno, que puede ser correcto o incorrecto, porque no necesariamente tenemos las herramientas necesarias para hacer una evaluación precisa sobre lo que acontece en nuestro país, esta evaluación puede estar sesgada por nuestras inclinaciones ideológicas, o por los medios de comunicación. Pero también hay algunos puntos que quedan a la vista de todos, y que cuando uno se dedica investigar en datos confiables como estudios estadísticos, cifras, y ve que concuerda con lo que percibe, se acerca a la realidad a la que se quiere llegar. Los más preparados e interesados podrán acercarse a esa realidad, los menos, tendrán una opinión más difusa. Pero sea la opinión que sea, para ellos será más válido que lo que diga el Presidente en su informe.

    Es por esto que el informe pasa a un segundo plano. Es cierto que la cobertura de salud universal (aunque sea chafita) se ha incrementado con el Seguro Popular, es cierto que cada vez más personas tienen acceso a la educación primaria (controlado por el SNTE  = chafita también), se ha mantenido una estabilidad macroeconómica, y la deuda externa no es muy grande. No podemos negar algunos de los avances que el Presidente nos presenta, pero todo lo acontecido en los últimos días opaca totalmente dichos logros y las estadísticas de progreso que nos presenta Felipe Calderón. La percepción de la mayoría de la gente es que México es un país inseguro, donde hay falta de oportunidades, una gran desigualdad y una carencia de valores. Esa percepción es tan fuerte que el informe que nos da Felipe Calderón no logra por ningún motivo cambiarla. Nos dice que ha detenido a 21 de los principales capos de la droga, pero la percepción de los índices de violencia continúa aumentando.

    Algo que en lo personal a mi personalmente me molesta es que Felipe Calderón no se pare a dar su informe en el congreso, frente a toda la cámara de diputados que lo conforman. Y decida hacerlo en el Museo Nacional de Antropología. Los políticos como Zedillo y Fox tuvieron la valentía de pararse y recibir abucheos y críticas por parte de los opositores. No se que tanto le preocupe a Felipe Calderón el riesgo de que diputados contrarios a el como Fernandez Noroña le grite que se robó las elecciones, le reclamen sobre la guardería ABC o algunos otros asuntos. Creo que el no ir a San Lazaro muestra que Felipe Calderón no se quiere enfrentar a su realidad, no quiere que lo señalen.

    A la gente no le importa lo que diga el Presidente, la gente quiere tener un mayor bienestar, tener más oportunidades de empleo, tener mayor seguridad, tener salud. Necesita tener las necesidades básicas satisfechas (es cierto, en parte depende de la gente, pero debe el gobierno proveer de una base sólida para que la gente pueda satisfacer sus necesidades) y ver que el país avanza por un buen camino, lo cual debe traerle más progreso a la gente. Pero eso la gente no lo percibe en un informe, lo percibe desde su casa, al salir a la calle, al enfrentarse con la realidad diaria. En el informe el mandatario dará la cara, y tal vez aceptará algunos errores, pero sobre todo buscará cuidar su imagen, muchos intereses políticos están en juego (más cuando estamos cerca al 2012).

    Por eso yo digo, en el Quinto Informe de Gobierno no hay nada que informar, nada que decir. Yo estoy más preocupado por lo que pasó en Monterrey, en Torreón o por lo que le acaba de ocurrir a un ser querido mío. Estoy más preocupado por lo que veo afuera. Sinceramente prefiero ver las encuestas de opinión y los estudios especializados que me dan una versión más aproximada de lo que es México a un Informe que por su naturaleza es sesgado y complaciente con el mismo mandatario que lo creó.

  • Felipe Calderón, a juicio.

    Yo recuerdo que uno de los motivos por los que no voté por López Obrador fue porque se me hacía una persona con una mentalidad cerrada, anacrónica y con una difícil adaptación a los cambios que siempre existen en el quehacer político. Tal vez no me equivoqué al elaborar mi juicio, de hecho se sigue comportando de la misma manera. Pero pareciera que Felipe Calderón está padeciendo del mismo mal ante el problema del narcotráfico. La estrategia de la guerra frente al narcotráfico sigue siendo la misma que hace unos años y los resultados son desastrosos. En solo una semana nos percatamos de la balacera en Torreón, y tristemente de la muerte de más de 60 personas en el Casino Royale en un ataque perpetrado por Los Zetas.

    Muchos dirán que se necesita mano dura, pero ya la ha habido, se sacó a los militares de sus bases para combatir al crimen y los resultados han sido nefastos. La violencia ha crecido, no porque sea sintomático de que el gobierno esté ganando la lucha. Claro ejemplo el del Casino Royale, no fue un atentado para amedrentar al gobierno, fue simplemente un ajuste de cuentas de Los Zetas que extorsionaban a los dueños del casino con $100,000 pesos semanales. La violencia ha crecido por la división de los cárteles, el crecimiento de estos, y porque las condiciones socioeconómicas en México (cuya falta de oportunidades y de valores ha provocado una disolución social) son como un germen que alimentan este mal. Esto aunado a que el principal consumidor (Estados Unidos) está «arribita» de nosotros. Lo peor es que los norteamericanos se hacen de la vista gorda cuando deberían participar más activamente dado que ellos en parte son responsables del crecimiento de los cárteles.

    Lo he repetido, mientras exista mercado y las actuales condiciones económicas, el problema seguirá existiendo. Eso no lo ha entendido Felipe Calderón, que curiosamente viene de la corriente «pragmática» del PAN y de lo que ha carecido, sobre todo en estos últimos años es de pragmatismo. No se ha dedicado a buscar alternativas ni a reconocer que la guerra estuvo mal planteada desde un inicio. Supongamos que los carteles pudieran ser exterminados por medio de un combate frontal (lo cual ya dije que es muy difícil dado las condiciones que mencioné). Lo prudente hubiera sido rastrear cuentas de bancos, combatir el lavado de dinero, tráfico de armas, todo esto sin que la sociedad lo supiera. De esta forma los cárteles estarían más debilitados a la hora de que comenzara la batalla. Calderón no lo hizo así, prefirió emprender la guerra desde el inicio y estamos llegando a un punto en que los mexicanos estamos empezando a conocer el terrorismo.

    También el presidente olvidó que se requería de una lucha integral que no solo incluyeran las «acciones violentas», era necesario resanar el tejido social y crear en la sociedad una escala de valores, para evitar que el narco se siguiera alimentando de ella (el entregar la educación a Elba Esther Gordillo lo cual empeoró la educación produjo el efecto opuesto al que se requería). Tan no se ha hecho nada que el narco ha penetrado dicha escala, tanto en su versión religiosa como en su versión laica. Calderón no solo se volvió un presidente cerrado al debate o a la autocrítica, sino que parece haberle dado la espalda a esos valores humanistas que presume el PAN.

    Muchos dicen que el narco quiere ver a un México dividido, que orille al gobierno a replegarse. No lo creo tan así. Más bien los narcotraficantes se encontraron con un México que ya estaba dividido desde el 2006. Es curioso que si bien no todos, la mayoría de los que apoyan o rechazan la lucha de Calderón son los mismos que estaban a favor o en contra de él después de lo acontecido en las elecciones del 2006. Aquí Calderón también se equivocó, si no hubiera existido el presunto fraude electoral. Si hubiera aceptado el recuento voto por voto, casilla por casilla y este demostrara su triunfo, más mexicanos seguramente lo hubieran legitimado y el país no estuviera tan dividido ante esta causa (recordemos que el 49% de la población cree que hubo fraude electoral en el 2006). Claro, muchos criticarían su lucha contra el crimen por razones prácticas y pragmáticas, y no por razones ideológicas o partidistas. Las redes sociales son un claro ejemplo de esto, muchos muestran su total apoyo al Presidente y pide que se combata enérgicamente y con todas las de la ley al crimen, otros no solo no lo apoyan, sino que llegan al punto de desear su muerte, lo cual se me hace realmente patético.

    Calderón no es el principal responsable del acto terrorista, a los primeros que hay que señalar son a los criminales, y son con los que nos debemos de sentir indignados. A Calderón le podemos reprochar que la barbarie está relacionada con una estrategia mal planteada, la cual el diseño en conjunto con su gabinete y le podemos exigir un cambio de estrategia como sociedad, pero sería demasiado culparlo directamente, el no fue el que prendió el fuego ni quien aventó los granadazos. Hay quienes lo quieren ver fuera de la silla presidencial de una vez, pero a la vez Calderón tampoco se quiere abrir al debate (la única vez que lo hizo y a medias, fue cuando recibió a Sicilia en el Castillo de Chapultepec). No hay alguna convicción democrática por ambas partes. El Presidente nunca ha querido crear un foro de debate como si se realizó con la reforma energética donde acudieron especialistas de todas ideologías. Parece que Calderón ha caído en el autoritarismo, como si eso fuera a mostrar a los narcos la dureza con la que va a actuar. Porque una cosa diferente es titubear y otra cosa es adaptarse a los cambios, y recomponer la ruta cuando las cosas se están saliendo de control, y Calderón no ha querido reconocer sus errores.

    Ya a estas alturas sería contraproducente meter al ejército a los cuarteles o pactar con el narco (como sugiere Vicente Fox), el problema ya se salió de control y hay que tomar otras medidas. Empezar también en reforzar el tejido social, empezar a combatir a los carteles también por vías no violentas (cuentas bancarias, evitar el tráfico de armas) para debilitarlos. ¿O por qué no, traer ayuda a la policía israelí, francesa o alemana como sugirió Carlos Fuentes?, e inclusive que Estados Unidos interviniera, máxime cuando son en gran parte responsables del crecimiento del narcotráfico en México, se hablará mucho de la soberanía, pero creo que lo más importante es regresar la paz al país y yo no vería con malos ojos la ayuda internacional.

    También está la posibilidad de la legalización de las drogas (tanto en México como en Estados Unidos), que si, terminarían debilitando enormemente la violencia que genera el narcotráfico al incluírlos en la economía nacional, se les podría poner un alto gravamen y usar ese dinero para desincentivar su consumo y a la vez aumentar la recaudación fiscal, pero también tendríamos que ver que repercusiones sociales tendría en la sociedad y si puede ser contraproducente. Es cierto, en Amsterdam funcionó, pero aquella ciudad vive un escenario socioeconómico muy diferente (superior) al nuestro; y también se puede mencionar la legalización del alcohol que acabó con los capos en Estados Unidos, nada más que la mayoría de las drogas son más fuertes y dañiñas que el alcohol.

    El Mandato de Felipe Calderón está a juicio. Su nombre resuena en la mente de todos los mexicanos cuando se habla de temas relacionados con el narcotráfico. Seguramente será recordado a través de la historia por la guerra que emprendió con los carteles, parece que el balance es malo, así lo sugieren las estadísticas. Tendrá un año para recapacitar y al menos enderezar la nave un poco para que la historia no sea tan cruel con él.

     

  • ¿Cómo parar la violencia en México?

    México se está volviendo un país cada vez más violento. Es cierto, en Latinoamérica existen otras entidades más violentas. Según la BBC mientras en México hay 15 homicidos por cada 100,000 habitantes, en Brasil hay 21, en Colombia hay 34, y en Venezuela hay 57. El caso de Venezuela es extraño, porque si bien, se cree que la violencia aumenta con la desigualdad, según la CEPAL Venezuela ha logrado reducir la desigualdad y la pobreza en el mandato de Hugo Chávez, pero la violencia se ha disparado. Si comparamos a Estados Unidos (más desigual) con los países Europeos (más igualitarios), o bien países como Brasil con Cuba, la teoría de que la violencia aumenta con la desigualdad es cierta. Pero Venezuela es un caso excepcional, desde luego hay otras variantes, cómo un estado de derecho: La presencia de cierto número de policías, la educación, y otros factores, tal vez sea el caso de Venezela, no lo sabemos. Tampoco sé que certeras sean las cifras de CEPAL, las cuales son similares a las del gobierno venezolano. Pero hay que tomar en cuenta que CEPAL a pesar de ser una dependencia de la ONU, siempre ha tenido una marcada ideología socialista (un claro ejemplo es que Alejandro Encinas tuvo un buen puesto en dicha organización) y puede haber un sesgo a favor de el gobierno de Chávez, como igual lo puede haber en contra cuando hablamos del FMI o el Banco Mundial.

    Pero ahora vamos a lo que nos atañe. México. No, México no es el país más violento, pero ciertas características hacen que parezca que sea eso. En países como Venezuela o Brasil, los homicidios son más de «tipo común» (asaltos, pleitos entre pandillas), en cambio en México con el fenómeno del narcotráfico la estela que deja la violencia es más visible, porque hablamos de decapitados, descuartizados, balaceras afuera de los estadios, granadas, bombas, y eso desde luego provoca el pánico en la gente. A pesar de no ser el país más violento, la violencia continúa aumentando a pesar de los constantes esfuerzos que ha hecho el gobierno para acabar con los cárteles del narco.

    Tal vez ahí estaría un error, en que el gobierno se ha focalizado en acabar con los cárteles y no con la violencia que estos generan. No se trata de sentarse a negociar con los cárteles como algunos proponen, sería un tremendo error, más cuando tenemos el ejemplo de lo sucedido en Colombia. Cuando el ex-presidente Pastrana decidió negociar con ellos, los cárteles colombianos hicieron lo que quisieron y la violencia aumentó. Se trata mas bien de cambiar la estrategia con que se les combate orillándolos a que dejen el uso de la violencia y que no penetren dentro del aparato político. Lamentablemente la «desaparición» de los cárteles es una tarea casi imposible, porque mientras exista mercado potencial (que se encuentra en Estados Unidos) y existan condiciones socioeconómicas que orillen a la gente a enrolarse al narco, el problema no va a desaparecer. Se debe de ir al fondo del problema, desde las cuentas bancarias de los narcotraficantes, hasta la reconstrucción del tejido social, el trabajo será arduo y durará mucho tiempo. Porque México tiene que crecer económicamente y en base a ese crecimiento lograr un mejor reparto de riqueza para desincentivar que más personas se conviertan en narcotraficantes o delincuentes. Tiene haber mayor justicia social, más oportunidades de empleo y de crear riqueza por parte de la sociedad.

    Muchos hablan del éxito de Colombia donde el narcotráfico se ha debilitado. Pero hay que ponernos a analizar bien. Mientras las autoridades colombianas (con ayuda de Estados Unidos) acababan con líderes del narco como Pablo Escobar, en México comenzaron a surgir los Chapo Guzmán, los Beltrán Leyva. Es decir, el mercado meta (que se encuentra en Estados Unidos) no cambió, si no que los proveedores cambiaron de manos, Colombia le pasó «la bolita» a México, quien se convirtió en el principal proveedor de estupefacientes a los Estados Unidos. Para acabar con el narcotráfico ¿deberíamos pasarle la bolita a otro país?. No creo, más siendo México vecino de los Estados Unidos. Los norteamericanos naturalmente se van a cuidar para que el problema del narco no cruce la frontera, por eso a veces se hacen de la vista gorda.

    Lo que nos tiene que preocupar no es si existe narco o no. Si los cárteles de la droga se dedicaran solo a traficar droga a Estados Unidos, sin la necesidad de violentar a la sociedad, de matar, de descuartizar o de penetrar en las áreas del gobierno, no tendríamos que estar preocupados, porque si bien el fenómeno del narcotráfico se da aquí, los que lo padecen son los norteamericanos, que son los que consumen los estupefacientes. y ellos son los que deberían en este caso implementar medidas para que la droga no pase.

    Y reitero, no se trata de negociar con ellos, sino limitarlos, acabar con cualquier tipo de violencia que estos generen. Esta claro, que el narcotráfico debe de estar penalizado, pero no fue una decisión correcta la de llevar una guerra frontal en contra de ellos. Estamos pagando la mala decisión de Felipe Calderón, balaceras afuera de un estadio, granadazos en un casino, muertos civiles, daños colaterales. Muchos dicen que es el precio que se tiene que pagar. Pero me pregunto, ¿hay señales de que esta guerra, ya no que si se este ganando, que esté dando pasos al frente?.

    La estrategia se debe de cambiar, Colombia no solo bajó sus niveles de inseguridad por las acciones bélicas de Álvaro Uribe, también lo hizo porque en ciudades como Medellin, gente como Sergio Fajardo se dedicó a reconstruír el tejido social, a invertir en escuelas, en mejorar las colonias. Medellín antes era una ciudad a la que no se podía entrar, y ahora si bien tampoco podemos presumir que es la ciudad más segura de Latinoamérica, ya no se corren los riesgos que se corrían antes.

    Quien definirá si el narcotráfico sigue existiendo o no en México es Estados Unidos, ellos son los que han creado el mercado, y de hecho se encargaron de hacer crecer los cárteles del narcotráfico en México porque la CIA negoció con ellos a cambio de que llevaran armas ilegalmente a Nicaragua en el caso Iran-Contras. El gobierno estadounidense es responsable de si su sociedad se sigue drogando, los mexicanos no tenemos que pagar con muertos y degradación de nuestra sociedad por un problema que nosotros en parte no creamos.

    El día en que se focalicen los esfuerzos en acabar con la violencia que los narcos y delincuentes generen, comenzaremos a ver frutos, tal vez pasará algún tiempo y costará mucho esfuerzo. Pero es más redituable a combatir al narcotráfico mismo, que es como una especie de bestia al cual le salen más tentáculos cuando le mutilas uno.

  • El Peje, estudiante mediocre, ¿político mediocre?.

    Con lo que se encuentra uno en Twitter. Si vemos todo ese recorrido estudiantil que tuvieron reconocidos políticos, podemos ver que estudiaron no solo licenciaturas, sino que se aventaron a estudiar maestrías en el extranjero o en universidades reconocidas. La gran mayoría de ellos estudiaron en la UNAM (aunque el ITAM ha estado en boga en los políticos más recientes), y complementaron sus estudios con alguna maestría y algún doctorado en otra universidad. Es cierto, la preparación académica no te hace un buen o mal político, pero si te da las herramientas para poder desempeñarte más eficientemente en el cargo. Un ejemplo es Salinas de Gortari, habrá sido un político muy corrupto o lo que sea, pero era un político muy capaz e inteligente, tenía mucha sabiduría y estaba muy bien preparado, se notaba en su gestión. El estudió en la UNAM (economía) y luego fue a estudiar una maestría en administración pública en Harvard. De Zedillo no hablemos, muy bien preparado también, el levantó con sus amplios conocimientos en la materia al país.

    Pero, ¿qué podemos pensar de un político como López Obrador que tuvo un promedio de 7.7 en la Universidad?. Esos promedios, los teníamos muchos en la prepa, porque pues no sabíamos lo que queríamos en nuestras vidas. Pero en la universidad muchos nos aplicamos y al menos yo recuerdo que casi todos teníamos un promedio por encima del 8. Yo personalmente salí con 8.6 (el cual no se me hace un promedio muy alto, para presumir). Esto era dado porque ya estabamos estudiando lo que queríamos, nos interesaban más las materias y por lo tanto le poníamos más empeño. Por ejemplo en la prepa, a un mercadólogo como yo, ¿que me importaban las clases de física o química?, la verdad solo estudiaba para pasar con el mínimo y por eso mis promedios, como los de muchos de mis compañeros no fueron muy buenos. Pero en la universidad todo cambió, las materias me interesaban y eso hizo que mi promedio se elevara bastante.

    Pero digo, que un aspirante a político como López Obrador, que estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM, haya  salido con un promedio de 7.7, la verdad está para llorar. ¿Dónde está su interes por el conocimiento?. Yo conozco a personas jóvenes que aspiran a cargos públicos que salieron con reconocimientos de la Universidad y están pensando en como costearse la maestría, quieren seguir aprendiendo, empaparse de conocimiento, y parece que a López Obrador nunca le interesó. Ya vemos por qué sus propuestas de un «país alternativo» no tienen sustento, porque no tiene una base sólida,  y esa la debió adquirir en la universidad, leyendo libros, empapándose de conocimiento.

    Hay otra cosa que también me brinca, y es que no duró 4 o 5 años estudiando su carrera. La cursó desde 1973 hasta 1987, es decir, tardó 15 años en terminarla, lo que lo hace ser parte de los míticos «fósiles de la UNAM«. De hecho cuando terminó su carrera ya era político. ¿Increíble, no?. La verdad no se cómo este tipo de gente con una mentalidad mediocre puede aspirar a la presidencia de la república. Muchos lo compararán con Lula da Silva el cual no tuvo un título universitario, y aún así hizo crecer a su país. Pero hay una diferencia clara, Lula da Silva no estudió dadas sus limitaciones económicas y tenía que trabajar, su carrera política se formó en el sindicalismo y de ahí se lanzó a la política. Pero López Obrador si tuvo la oportunidad de estudiar, y lo hizo de la forma más mediocre, con un promedio mediocre y durante un buen tiempo. Nunca pensó en estudiar una maestría o seguirse preparando. Lula da Silva compensó sus carencias académicas con su gran inteligencia, López Obrador no, más bien su mediocridad la ha extrapolado a la política.

    Siento herir las susceptibilidades de los seguidores de López Obrador, pero yo jamás votaría por un político mediocre. Y con esto es cierto, no puedo negar que hizo algunas cosas buenas cuando estuvo en la Ciudad de México, pero también mostró su falta de conocimientos, los cuales pudo adquirir si hubiera tenido más disciplina y voluntad. Se puede tener un ideal en la vida, pero esta debe de estar sustentada, y la escuela es quien te proporciona este sustento. López Obrador no lo quiso tomar, ahí están los resultados. La gente lo quiso porque se erigió como un lider mesiánico que aprovechó los abusos de la oligarquía para presentarse como el que iba a rescatar a los pobres del injusto sistema que predomina en México, pero no lo quisieron porque fuera una persona especialmente preparada.

    Y papelito habla, aquí está la constancia de que López Obrador fue un estudiante mediocre. No hay photoshopazos ni nada por el estilo, es el documento original:

  • Cuauhtemoc Cárdenas, ¿Candidato presidencial otra vez? ay no.

    Desde que tengo noción de la vida, Cuauhtemoc Cárdenas ha querido ser presidente. En 1988 le robaron las elecciones y luego no volvió a pintar. Tanto en las elecciones de 1994 como en la del 2000 se tuvo que conformar con un tercer lugar, se ha quedado en el «ya merito» y tal vez su mayor logro fue haber sido el primer político no priísta en gobernar el Distrito Federal, su mandato pasó inadvertido, no fue tan bueno como el pudiera presumir, pero no fue tan malo como los medios televisivos lo quisieron vender (lo culparon directamente, en especial TV Azteca, por el asesinato de Francisco Stanley, como si el gobernante fuera responsable de cualquier homicidio que se comete), usó como casi todo político, su puesto para lanzarse a la presidencia, sin éxito.

    En el 2006 le cedió el paso a López Obrador, porque este tenía más popularidad y el PRD decidió que ese iba a ser su gallo para esas elecciones. Cuauhtemoc se tuvo que hacer a un lado después de casi 20 años. Pero ahora algunos perredistas lo quieren resucitar de las catacumbas para volverlo a postularlo para el 2012. La corriente interna Alternativa Democratica Nacional fue quien sugirió postularlo. Hasta ahora Cuauhtemoc Cardenas no ha hecho ninguna declaración. Pero si ya de plano la izquierda con el jaloneo entre Ebrard y López Obrador se está fracturando, creo que un intento de postulación de Cuauhtemoc Cárdenas vendría a darle «en la torre» a las aspiraciones izquierdistas a la presidencia.

    ¿Como es la izquierda de Cuauhtemoc Cárdenas?. Es un poco sui generis, porque está muy influenciada por su padre Lázaro Cárdenas (quien fuera presidente ya hace muchos años). No podemos compararlo ni con Obrador, ni con Chávez, ni con la izquierda dura, pero tampoco podemos compararlo con la izquierda moderada más abierta a la globalización como Zapatero, Lula o Bachelet. Enemigo del neoliberalismo, se pronuncia a favor de una política social más fuerte y del control por parte del Estado de las empresas estratégicas, en especial los energéticos. También se declara por la austeridad y la honradez en la burocracia, el laicismo y la soberanía del país. Más bien sería una izquierda basada en los preceptos revolucionarios que terminara traicionando el PRI desde el gobierno de Miguel Alemán. Una izquierda económicamente cerrada, pero democrática. Una izquierda que a fin de cuentas le costaría trabajo adaptarse a la era moderna.

    Si muchos criticaban en Estados Unidos a John McCain porque ya era un hombre bastante viejo para ser presidente (74 años), con Cuauhtemoc nos iríamos más allá. El tiene 77 años. Imaginemos que sea postulado por el PRD, haga una «supercampaña» y logre derrotar a Peña Nieto. Llegaría a la presidencia con 78 años y la terminaría con 84. A esa edad podría no solo morirse en el peor de los casos, sino estar incapacitado mentalmente para gobernar por alguna senilidad. Creo que su edad ya pesa, y más en un puesto que demanda demasiado. Sino vean como se «acabó» Fox por el estrés que le causó la silla presidencial en sus seis años.

    Respeto mucho al ingeniero Cárdenas, es un hombre que pasó a la historia de México, que incluso le fueron encomendados los festejos del Bicentenario y Centenario de la Independencia (no se por qué luego renunció) los cuales luego tomó Lujambio (que hizo un pésimo papel). Pero creo que es hora de apagar las luces e irse a dormir. Seamos sinceros, es imposible que el gane la presidencia, ya está muy gastado, y creo que hay muchas cosas en contra que pesan, no tendrá esa «oposición» que tiene AMLO, pero creo que a la mayoría de la población no creo que le importe Cuauhtemoc Cárdenas, más cuando se necesitan ideas frescas, y el pertenece más bien a una generación que ya se fue.

    Sinceramente sería puro teatro ver otra vez a Cuauhtemoc buscar la presidencia, creo que por su dignidad no debería hacerlo y en sus últimos años debería luchar y transmitir sus ideas como lo ha viniendo haciendo.

     

     

  • El Talk Show de Felipe Calderón

    Los mandatarios a veces quieren hacernos creer esa falsa ilusión de que están cerca de los ciudadanos apareciendo en los canales de televisión y respondiendo a las preguntas (siempre seleccionadas y pasadas por rigurosos filtros) de los ciudadanos. Eso es lo que hace el Presidente Hugo Chávez con su programa Aló Presidente, el cual tiene horas de duración, y es un monólogo donde también se dedica a responder varias preguntas de sus seguidores (no de sus detractores). De esta forma crea la falsa ilusión de cercanía y de democracia al hacer sentir que está cerca del pueblo. Nada más que se olvida una cosa, Chávez es un dictador.

    A pesar de los pesares, Felipe Calderón vió en esa fórmula (con algunas modificaciones en su temática) una oportunidad para acercarse a la ciudadanía. El gobierno Federal creó una especie de Talk Show donde Felipe Calderón se dedica a responder las preguntas de los asistentes, esto por medio de un moderador. Naturalmente se seleccionan a los participantes de forma que no vaya a afectar la imagen del presidente. Entre los participantes ninguno preguntó, por ejemplo, sobre las alianzas con Elba Esther Gordillo, o si se robó las elecciones del 2006.

    No se realmente de que sirven este tipo de «Talk Shows» donde el presidente lo único que hace es aparentar que está haciendo un buen trabajo y que está preocupado por la ciudadanía. Seguramente en ese tipo de programas no nos va a responder las tareas pendientes que tiene con la nación, sino que se va a vanagloriar de sus logros como si fuera una especie de «mini-informe». A mi me gustaría más que el presidente se dedicara a trabajar y a generar resultados, y los participantes deberían de estar también trabajando y no servir como una especie de aduladores que le hacen preguntas complacientes a Felipe Calderón.

    El problema es que Felipe Calderón hasta parece que te cae bien (lo mismo sucede con muchos chavistas al ver Aló Presidente), tengo que aceptar que tiene buena capacidad de oratoria, a pesar de que no es un hombre simpático. Sabe hablar bien y se adapta fácilmente al tipo de preguntas que le formulan (que claro, ninguna de ellas es polémica). Todo el show se percibe totalmente controlado, pareciera que estuviéramos con Cristina Saralegui o ya de perdis con Nino Canún.

    Curiosamente en el «diálogo ciudadano» habla de las guarderías, y de como las mamás se han beneficiado, pero jamás habla de la guardería ABC. Habla de los empleos, pero no dice por qué hay tanto desempleo en México. Felipe Calderón no se atreve a enfrentar su realidad porque saldría perdiendo y naturalmente el talk show le restaría puntos. Todo tiene un propósito y no es el de beneficiar a los ciudadanos, sino el de beneficiar la imagen del Presidente de la República. Hechó mano de los canales del estado como el canal 4, el 22 y el 40 para transmitir su Talk Show.

    Esto simplemente es una pérdida de tiempo. Me desespera que mandatarios como Chávez o el mismo Calderón usen el tiempo que le pagamos con nuestros impuestos (o los impuestos de los venezolanos) para mejorar su imagen ante la sociedad. El presidente debe (como lo dice el origen de su palabra) presidir a una nación, debe de ser el lider que conduzca el barco, no darse delirios de grandeza o buscar reafirmar su imagen, eso no ayuda nada a un país.

    A continuación les dejo el video. Este «Talk Show» ya lo había llevado a cabo hace algunos años (por lo que verán que habla de la influenza y otros temas relacionados), pero el mandatario lo ha decidido relanzar, más ahora que su imagen está de capa caída, y que vienen tiempos electorales.

  • En la cama con Elba Esther Gordillo

    ¿Qué se sentirá darle un beso en la boca a la lideresa del SNTE?, la verdad yo sentiría asquito, si me obligaran a eso (naturalmente sería eso o la muerte) pediría que me bendaran los ojos y que me anestesiaran la boca para no percibir todos los sinsabores que la maestra tiene dentro de su paladar. Pero hay quienes me atrevo a decir, se atreverían a hacerle favores sexuales a la maestra, porque vamos, en condiciones naturales no creo que nadie quiera acostarse con ella. Razones de peso deben de haber para que Elba Esther Gordillo a sus 66 años no se haya casado, su particular personalidad y por qué no decirlo, fealdad no creo que sean atractivos al género masculino.

    Pero si hay algo que podría hacer que los hombres hicieran fila para tener una aventura con ella, sería su poder. Imagínense, una relación carnal, apasionada de 15 minutos por 2 millones de votos podría valer la pena, algunos políticos podrían perderle el asco a tal personaje, con tal de lograr sus ambiciones. Me imagino que postura sexual habrá tomado Felipe Calderón cuando decidió negociar con ella para obtener los votos de los maestros, asumiendo que la estatura del «miembro de Felipe» es directamente proporcional a la estatura total del Presidente de la República, tuvo que haber hechado mano de una postura especial que no viene en el libro del Kamasutra. «Haiga sido como haiga sido» la maestra debió quedar muy complacida para soltarle todo el paquetazo que hizo que le arrebatara la presidencia a Andrés Manuel López Obrador.

    Pero parece que Elba Esther Gordillo también le entra al rollo lésbico. Tal parece que Felipe le sugirió a Luisa Calderón, o como le dicen de cariño, «cocoa», tener un encuentro para tener apoyo por parte de su partido Nueva Alianza. La panista apareció como abanderada de Nueva Alianza recomendada por su hermano. Tal vez usaron cocoa en lugar de cualquier lubricante para su encuentro. Las dos salieron satisfechas, sobre todo Luisa que tendrá los votos de Nueva Alianza en Michoacán.

    Muchos han quedado tentados a estar en la cama con Elba Esther Gordillo, dicen que han visto a Moreira, y también a Marcelo Ebrard en pleno faje con la maestra. Moreira, el presidente del PRI no lo niega, pero Ebrard dice que son solo rumores y no es cierto, menos cuando está recien estrenando matrimonio. Pero por ahí dicen que Ebrard es tan liberal que no le importaría tener parejas múltiples. ¿Será que su esposa le dará permiso de tener un encuentro con la Chucky con tal de ser primera dama?.

    Al que de plano le da asco la maestra es a López Obrador. Y eso que el ex-candidato presidencial tampoco tiene un cuerpo para presumir. Pero dice que por el bien de todos el no se acostaría con ella, de hecho propuso nacionalizar todo acto sexual, para que todo mexicano, independientemente de su fisonomía, tenga derecho a tener una relación sexual, con mujeres de mejor ver que la lideresa. Así, no importa que seas gordito, feo, tengas halitosis, puedas saber lo que es un encuentro sexual y no irte de esta tierra en castidad.

    Tiene 66 años, ya no puede procrear hijos, y tal vez ya no pueda llegar al orgasmo, pero el ofrecimiento ahí está. Quien tenga la fortaleza y el pudor para enfrentar y acariciar el cuerpo de la Chucky, tendrá seguramente migajas de su poder a cambio. ¿Y tú, te acostarías con Elba Esther Gordillo?.