Había soltado tremenda carcajada cuando Felipe Calderón se había autonombrado «humanista», porque a pesar de que se dice que el PAN es un partido humanista, el gobierno de Calderón no me lo ha parecido tanto, porque las políticas económicas neoliberales (como lo ha sido en la mayor parte de su gestión exceptuando algunos rubros como el Seguro Popular o el Programa Oportunidades) no son humanistas, obedecen a interes económicos. También su combate contra la delincuencia no es humanista, no porque no lo sea combatir a los criminales, sino porque se ha olvidado de reforzar las bases (educación, oportunidades de empleo, reconstrucción del tejido social) como una medida complementaria para atacar al narcotráfico.
Pero creo que existen personajes en México que se están llendo al otro extremo al demandar a Felipe Calderón por «crímenes de guerra y lesa humanidad». Entre esta gente se encuentra el periodista de la revista Proceso Julio Scherer, el productor Epigmenio Ibarra, y el sociólogo John M. Ackerman. ¿Por qué al otro extremo?, porque están culpando directamente al Presidente de la muerte de ahora más de 50,000 personas. Es cierto que ese es el resultado de su estrategia fallida contra el narco, pero tampoco he visto que Felipe Calderón haya mandado matar a esas personas lo cual marca una gran diferencia. Me pregunto, ¿Por qué nadie tuvo el atrevimiento de mandar a esta Corte a Díaz Ordaz por la masacre del 68 o a Salinas de Gortari quien mandó a matar no se cuantos perredistas?. Esos si eran casos para someterlos a juicio ante una autoridad internacional.
Hago una paradoja. Imagínense a un empleado de una importante firma. El tiene autonomía en su puesto de trabajo y el puede tomar ciertas decisiones sin autorización de su jefe. Tiene que diseñar un plan y lo hace mal, toma la decisión equivocada, la empresa empieza a perder dinero y el empleado necio creyendo que su decisión es la correcta no cambia de parecer. La empresa termina perdiendo muchos millones de dólares, por lo cual decide no solo despedir a su trabajador, sino que lo demanda penalmente y este termina en la cárcel. ¿Sería justo?. Claro que no.
Felipe Calderón nos debería responder muchas preguntas, sobre todo lo relacionado con los grupos paramilitares que comienzan a aparecer (como los Matazetas), los cuales supuestamente están financiados por empresarios, y algunos sugieren que incluso hay intervención gubernamental. El Gobierno Federal lo niega, pero está a la vista de todos. Y si bien algunos podrían pensar que esos paramilitares ayudarán a combatir al narcotráfico, lo deberían de pensar dos veces, porque algo así sucedió en Colombia y cuando estos vencieron, se quedaron con el negocio de la droga.
También que decir del caso de Rápido y Furioso donde se comprobó que autoridades norteamericanas abastecieron a cárteles de la droga con armas, y muchas otras cosas que oscurecen más el panorama ya de por sí negro en el asunto del narcotráfico. Pero no, no va por ahí, el que Felipe Calderón termine bajo las rejas no solucionará de ninguna manera el problema del narcotráfico. Me preguntaría si esto es una iniciativa ciudadana o más bien, tiene propósitos políticos. Y está bien que se le rinda cuentas al presidente, que se le exija o recrimine, pero creo que llegar a estos extremos nos habla de la intolerancia que todavía predomina en México, el buscar atacar a una figura pública en vez de buscar el bien común.
De seguro, no existirá sentencia alguna por la Corte de la Haya, más aún cuando Felipe Calderón forma parte de los «aliados» y todavía más aún cuando esta corte no logró poner a dictadores sanguinarios como Pinochet tras las rejas.
P.D. Sobre la pena de muerte
En Guatemala como tienen problemas de narcotráfico, el candidato derechista quiere implantar la pena de muerte. Se me hace una reverenda tontería, más cuando los narcos están sentenciados a la pena capital (y de una forma mucho más cruel que la que implementaría un estado) por parte de los cárteles rivales y aún así siguen haciendo de sus fechorías.

El Internet afortunadamente nos trajo a la sociedad una forma de compartir información, sin tener que depender de los medios de comunicación «monolíticos«. Sobre todo en su versión 2.0, cuando aparecieron los Blogs, Twitter y demás redes sociales que ya todos conocemos. Después del éxito de Obama que basó su campaña en estas, todas las celebridades, sean políticos, artistas, columnistas, etc. Han querido incursionar en este medio para sentir un sentimiento de cercanía con la gente. Quisieron entrar en la conversación.
La verdad que las opciones de valor que tenemos los mexicanos rumbo al 2012 para votar son pocas. Los perfiles democráticos escasean y los autoritarios, los que quieren el regreso pasado abundan (tal vez no en cantidad de candidatos, pero si de peso político), me he puesto a meditar entre las opciones que tenemos los mexicanos para elegir, y realmente yo solo veo a dos políticos que puedan llegar a hacer algo por México. No se me hacen unos políticos ejemplares o unas grandes promesas, pero como dicen por ahí, en el planeta de los ciegos el tuerto es el rey. Esas dos opciones son Marcelo Ebrard y Josefina Vazquez Mota, si, son muy diferentes entre si, uno es de izquierda y otro es derecha, pero veo convicción democrática en ellos, cosa que no veo en los demás.
La realidad de la violencia estructural del país y la descomposición del tejido social va acompañada de la fortaleza que adquieren los “cacicazgos locales”, la impunidad estatal y la inoperancia e ineficiencia nacionales. Habiendo arribado al final del sexenio y entrando en tiempos de pre-electorales, nuestras autoridades y la clase política nacional, han encontrado el mejor momento para repartir culpas y sacrificar a ciertos “puercos”, con tal de que minimizar los riesgos e incentivar la confusión de los electores.
Me pregunto como en un mundo actual, donde el neoliberalismo se desmorona a pasos agigantados para la mayoría de la sociedad (no así para sus pocos beneficiarios que se encuentran en la élite) sigue predominando este sistema económico que da muestras de que no quiere marcharse. El credo neoliberal tuvo su auge allá por los 70’s con economistas como Milton Friedman (Premio Nobel inspirado en Hayek y Von Misses, y que fué abucheado al recibir su premio por su cercanía con Pinochet), y filósofos como Ayn Rand, A partir de los 80’s con Tatcher y Reagan se implementaron estas políticas, y al caer el Muro de Berlín junto con el colapso del sistema soviético, fue la política que tuvo mayor auge. Aunque los europeos (quienes se beneficiaron del equilibrio entre los dos extremos: capitalismo – comunismo) se mostraron más resistentes a ese cambio.
Les cuento, hace 3 días (a partir del día que escribo este artículo) había recibido una requisición del SAT porque no había declarado el IEPS, un impuesto que no debería declarar, pero que por un error de Hacienda me lo metieron en mi lista de obligaciones (de hecho tengo pleito con ellos porque ha sido engorroso el trámite para aclararles que por mi giro yo no debo de declarar dicho impuesto. Bueno, sucede que cuando te llega una requisición por una omisión de declaración corresponde una multa de mínimo 8,000 pesos. Dicha multa la puedes evitar si presentas la declaración el mismo día en que te llegó dicha requisición. Y eso hice, declaré el IEPS en ceros para no tener ningún problema. Pero dos días después me llega una carta del SAT. Mi primera sensación fue de susto, de que tuviera una irregularidad y me hubiera llegado una multa. Pero oh sorpresa, cuando abro la carta veo que se trata de todo lo contrario.
Un día, a Marcelo Ebrard se le ocurre saludar de mano a Felipe Calderón. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México era el único mandatario de una entidad federativa que no reconocía el triunfo de Felipe Calderón en el 2006, pero ahora decide saludarlo. ¿Cómo se puede interpretar esto?. Fácil, no creo que Marcelo con esto haya aceptado los resultados electorales, simplemente quiso dar un mensaje. A mi forma de interpretar las cosas, quiere mostrarse al pueblo como un candidato izquierdista que quiere debatir, que esta abierto a las opiniones divergentes y que es un demócrata. Quiere alejarse de esa izquierda intolerante que representa para muchos López Obrador, que si bien tiene muchos seguidores, estos, al menos en su mayoría, no estarán dispuestos a votar por Ebrard.