Categoría: política

  • Andrés Manuel

    ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADORCuando se comenzaba a delinear quiénes serían los o las candidatas que competirían por la Presidencia de la República, yo estaba esperanzada en que Marcelo Ebrard Casaubón quedara como favorito para el PRD. Sin ser perfecto, me gustaba el trabajo que había realizado en el Distrito Federal; me agradaba su respeto por los derechos humanos, su lucha por la inclusión, la defensa al Estado laico, el reconocimiento por que el trabajo doméstico de las mujeres sea considerado como trabajo y deba ser remunerado, su apoyo a los medios de transporte alternativos, etcétera.

    Su gobierno se caracterizó por ser de vanguardia, y las leyes que pasaron durante su mandato probaban un entendimiento real del concepto constitucional de igualdad, no uno fingido o de segunda, como lo era la Ley de Sociedades de Convivencia antes de que se aprobara el matrimonio homosexual.

    Realmente me gustaba Ebrard. Hasta me gustó, no sin cierto pesar, cómo acató el resultado de la encuesta que señalaba como favorito a su antecesor en la Jefatura de Gobierno del DF, y se hizo a un lado, respetando la preferencia mayoritaria para Andrés Manuel López Obrador.

    Fue un revés para mí el saber que Andrés Manuel había sido el ungido como candidato del PRD, y que Marcelo se quedaba al margen, ya que de esa forma me quedaba sin favorito o favorita alguna para acudir a las urnas en julio próximo.

    No me agradaba lo que el PAN estaba haciendo en el país, no sólo en el aspecto del combate a la violencia, cuya necesidad es discutible, sino la forma en cómo, ideológicamente, estaba regresando a México al siglo XIX. Tampoco me gustaba el PRI, no por su pasado, sino por su presente, por la traición que sus integrantes habían estado cometiendo a su propia historia partidista, olvidando su característico centro para dar un contundente paso hacia la derecha; por las historias de corrupción y cacicazgo; por la condonación que han hecho de sus gobernantes cuestionados, tan sólo por no dañar la imagen del tricolor.

    Por eso me habría agradado que nominaran a Ebrard, porque así hubiera podido apoyar a algún candidato por convicción, y no por eliminación, como lo haré en esta ocasión para no ceder mi voto a la cargada de ningún partido. ¿Pero qué nos ofrece el PRD? AMLO se presenta nuevamente como el candidato de la izquierda, pero no llega con la fuerza, ni el impulso de hace 6 años, donde una inercia parecía catapultarlo naturalmente desde la Jefatura del DF hasta la Presidencia de la República; en esta ocasión llega debilitado.

    Para quienes recordamos el clima electoral de 2006, no nos es fácil digerir a este nuevo Andrés Manuel, quien intenta revertir los derroches agresivos del pasado que ahuyentaron a la clase empresarial del país, con un discurso de amor y tolerancia que todavía no suena creíble. Su irrespetuoso “cállate, chachalaca” dirigido al entonces presidente Vicente Fox, y la campaña de miedo que le montó el PAN, con el slogan “López Obrador es un peligro para México”, aún resuenan en la memoria popular, lo que hace que nos preguntemos: ¿Quién es este hombre que hoy vuelve a pretender la máxima magistratura del país? ¿El aprendiz de dictador enfermo de poder, o el idealista amoroso convencido de tener los elementos para redirigir el rumbo de México? No son las respuestas el problema, sino el que las preguntas existan.

    Por otro lado, es de reconocer el equipo que Andrés López ha armado, los nombres que ha sabido poner a su lado en su propuesta para su gabinete en caso de resultar ganador: Marcelo Ebrard como secretario de Gobernación, Juan Ramón de la Fuente en Educación Pública, Elena Poniatowska para la Secretaría de Cultura y Genaro Góngora Pimentel en la Consejería Jurídica de la Presidencia, tan sólo por mencionar algunos. La importancia del éxito de cualquier gobierno no reside solamente en su cabeza, sino en el cuerpo que lo conforma, y en este caso López Obrador ha sabido armar un buen equipo, aunque me habría gustado que en el mismo se contemplara la equidad de género.

    Como dije anteriormente, ningún candidato o candidata me convencen aún, faltará ver cómo se desarrollen una vez que comiencen formalmente las campañas, pero el PRD, aun cuando viene como tercero en las encuestas, tiene la ventaja de no haber estado anteriormente en el poder, lo que le permite fungir como una verdadera oposición, y establecer una crítica más creíble, además de ser el único partido que, en los hechos, todavía se mantiene en la izquierda.

    Como una mexicana preocupada por el destino de mi país, siento la responsabilidad de no dejarme llevar por prejuicios y hacer un análisis crítico, pero objetivo, que me dirija a la mejor decisión según las cartas que me presenten, lo que, por el momento, me lleva a observar de cerca el desempeño de Andrés Manuel. Veremos qué pasa una vez que se inicien las campañas.

  • Peña y Nieto y Vázquez Mota se postulan a «Ridículo 2012»

    Peña y Nieto y Vázquez Mota se postulan a "Ridículo 2012"Lo digo, muchos de los electores pensamos en votar por «el menos peor» y la verdad pareciera que nuestros políticos entendieron mal y están haciendo las cosas al revés. La Ley de Murphy se ve rebasada por ellos, porque si pensamos que algo le va a salir mal a uno, no solo ocurrirá, sino que a su opositor le irá peor. En verdad parece este un concurso más bien algo así como «Ridículo 2012» donde el candidato del PAN y del PRI hacen lo posible por perder puntos para rebasar a su contrincante López Obrador que después de 5 años consecutivos de ganar el concurso manteniendo el invicto ahora se ha echado a dormir en sus laureles y se ha dedicado a predicar el amor para no desgastarse tanto.

    ¿Si esto todavía no es la campaña, qué es lo que se nos viene encima? La primera víctima de esta plaga fue Josefina Vázquez Mota. Ella eligió el Estadio Azul para hacer su campaña (naturalmente color relacionado por el PAN y a juzgar por sus detractores, tiene que ver también con el Cruz Azul, pero la cruz que le adjudican al PAN está inclinada y es un poco peculiar, sobre todo por sus «extensiones»). Pero de ahí en todo más, todo le salió mal a Josefina Vázquez Mota. Es cierto que cuando comenzó el evento el estadio estaba casi lleno, pero por errores de logística (alargaron mucho el evento) y los acarreados simpatizantes se tenían que regresar a sus lugares de origen. Eso dio lugar a un bochorno emblemáticamente lamentable, Josefina Vázquez Mota rendía protesta cuando el estadio estaba semivacío y la gente hacía cola para abandonar el recinto. La pésima y aburrida oratoria de Josefina fue la cereza en el pastel, y al ver el video uno pensaría que la gente se estaba llendo por lo aburrido del evento.

    Independientemente de si había gente que se tenía que ir (porque vivían lejos), es increíble como en una ciudad como el DF, la candidata panista no logre ni llenar la mitad de un estadio de gente capitalina. Es cierto que el PAN no es muy fuerte en el DF, pero estamos hablando de un estadio con un cupo de 40,000 personas (restándole las partes superiores que se taparon y sumándole las gradas que se habilitaron en la cancha) en una ciudad cuya área conurbada es de 20 millones de personas. Contrario a ella, Peña Nieto que hizo su toma de protesta en Dolores Hidalgo, Guanajuato y López Obrador que lo hizo en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México, si lograron llenar los recintos sin ningún problema. Las burlas no se hicieron esperar, los twitteros la tacharon de #Foreveralone o también se mofaban de las siglas del PAN cuyo su significado suponen era, Partido Alone Nacional.

    Pero a Peña Nieto le fue peor, porque lo de Josefina se puede deber a circunstancias exógenas. Una deficiente logística y mala organización entre otras cosas, y solo tal vez se debería preocupar (aunque si es importante) que no tiene el peso importante para atraer masas y parece que pasa desapercibida. Pero lo de Peña Nieto es pasarnos a otra dimensión, y es que usar un teleprompter para tomar protesta, es un insulto a su persona, a su partido y a todos sus simpatizantes. Lo peor es que muchos ya sabíamos la frase con la que Peña Nieto remataría: «Si, protesto por la grandeza de México», así lo hicieron ver algunos diarios (el Reforma precisamente) dos horas antes de la toma de protesta. Lo que me dió más gracia es que yo como ciudadano común me sabía la frase que Peña Nieto no pudo memorizar y para lo cual usó el teleprompter.

    Parece ser que a los asesores de Peña Nieto no les pasó por la cabeza que cualquier persona podría tomar una fotografía (más que ahora solo se necesita un celular para hacerlo) y subirla a Internet. Y es que no hablamos de una larga retórica donde el candidato tuviera que improvisar, fue una simple toma de protesta, que bien el candidato pudo memorizar o al menos aprenderse los puntos clave. Y si bajo ese talante va a hacer campaña no me quiero imaginar como le va a ir en los debates.

    ¿Y López Obrador?, pues simplemente se está cuidando mucho. Se dedica a predicar el amor mientras muchos de sus fieles seguidores siguen haciendo lo contrario. Por alguna razón sigue en tercer lugar pero no lo demos por muerto, en las campañas cualquier cosa puede pasar, y más con esa «capacidad de oratoria e improvisación» que presumen Vázquez Mota y sobre todo, Enrique Peña Nieto.

  • Juan Pablo Castro, el mirrey ultraconservador

    Juan Pablo Castro, el mirrey ultraconservadorJuan Pablo Castro es un jóven tapatío (así lo deja ver en su cuenta de Twitter @jpcastrogamble), dice no ser afiliado al PAN, pero su cercanía con el partido y con las creencias más conservadoras de los blanquiazules, haciendo una analogía, sería como argumentar que un hombre no está casado con una mujer para evadir cualquier relación con ella, pero que en realidad llevan más de 30 años viviendo en unión libre y han procreado hijos. Es miembro de Acción Juvenil, por lo visto en su cuenta, prácticamente todas las personas «a las que sigue» están relacionadas con el PAN. ¿Por qué mirrey?, así lo han llamado porque en la moda de etiquetar a todas las personas como algo, como parte de una tribu urbana, este jóven tiene las características de quienes llaman mirreyes (a los que en el pasado llamábamos juniors, que se distinguen por estar a la moda, vestir ropa de marca, estar de fiesta). Y ¿Por qué ultraconservador?, por las polémicas declaraciones vertidas en el congreso del Distrito Federal, lo que provocó abucheos y críticas ya no solo de la izquierda, sino de miembros de su propio partido.

    Habló despectivamente del Gobierno del Distrito Federal. A pesar de que la capital ha visto reducido en sus últimos años los índices de inseguridad y contaminación; para Juan Pablo Castro, el PRD está destruyendo las instituciones con el «matrimonio de jotos» como el le ha llamado a los matrimonios entre personas del mismo sexo. En su libre albedrio, cualquier persona tiene derecho a pensar lo que sea, pero cuando se toma un micrófono, se adquiere una responsabilidad, y aunque esa responsabilidad bien no incluye la promoción de minorías o conductas de estas (que a su juicio son reprobables), si incluye la tolerancia y el respeto. Juan Pablo Castro parece ser más bien uno de esos conservadores «de doble moral», porque en su ávatar de Twitter se puede ver una imagen de él besándose apasionadamente con su novia en la calle (no es que eso sea malo, pero para los ultraconservadores que bajo la bandera del dogma condenan las preferencias sexuales de otro, esa foto sería algo así como un acto impuro o exhibicionismo).

    Los detractores del PAN dice que Juan Pablo Castro representa «el pensamiento de Acción Nacional», y que dijo lo que los mismos panistas no se atreven a decir en público pero que en realidad creen. Yo no lo creo tan así, más bien creo que representa al ala más conservadora de este partido. Incluso dentro del PAN (y lo digo por conocimiento propio) existen tribus (todavía incipientes) que defienden el derecho de los homosexuales e incluso el aborto. Pero posiblemente Juan Pablo Castro no conozca a fondo la ideología del partido con el que tiene una «unión libre», más bien se nota que no está muy bien preparado políticamente (posiblemente su edad, o tal vez algo de ignorancia), y quiso pararse a la tribuna con un porte estilo Diego Fernandez de Cevallos o incluso como Gerardo Fernández Noroña. Pero Juan Pablo Castro no tiene la preparación ni la carrera política del primero, y no tiene ese «espíritu» contestatario y aguerrido del segundo.

    Se hablaba hace poco de que Josefina Vázquez Mota había escrito un artículo elogiando las políticas económicas de Pinochet, causa por la cual sus detractores la comenzaron a llamar fascista; pero en realidad nunca mostró aprobación por la barbarie y los crímenes que cometió el dictador chileno. Los panistas no deberían preocuparse tanto por esas nimiedades y si más por tener en sus filas a gente con un pensamiento intolerante; más cuando seguramente se trata de gente que profesa la doble moral, claro está, como una consecuencia de la imposible adaptación de la naturaleza humana a los rígidos dogmas que buscan seguir. Y mi pregunta final la dejo al aire, ¿ustedes creen que este tipo de personas que sienten una repulsión por la comunidad gay no son en realidad homosexuales de closet?

  • Bartlett, el de la caída del sistema, está mejor con López Obrador

    Manuel Bartlett, el de la caída del sistema, está mejor con López ObradorDe verdad que no entiendo, no cabe en mi cabeza. Nuestra política es tan peculiar que se puede ser heroe o villano como Manuel Bartlett, si ese mismo que según el inconsciente colectivo fue el que hizo que el sistema se cayera (y se callara) para que el PRI pudiera cometer un descomunal fraude en 1988, ese mismo fue el que salvó al país (junto con el panista Javier Corral) de la infame Ley Televisa. Pero parece que al «Peje», el político que ha sufrido no se cuantos fraudes en su niño (dice que el primero lo sufrió cuando jugaba a las escondidillas cuando era niño y el último en las elecciones del 2006) le ha dado el Síndrome de Estocolmo o quien sabe que padecimiento, porque el mismo ha invitado a Bartlett para que se postule como candidato uninominal (menos mal que no es «pluri») al senado por Puebla.

    De verdad no entiendo. Muchos criticaron en el 2006 la cercanía de AMLO con Camacho Solís, quien fuera cercano a Salinas, y los pejistas argumentaban que Camacho se peleó con el innombrable dado que este decidió que su gallo sería Colosio (y finalmente Zedillo). Pero con Bartlett no hay algún argumento para justificar esa invitación. ¿Acaso con el tiempo Bartlett se hizo más bueno? ¿O este asunto de la República Amorosa donde AMLO funge como osito cariñosito supremo implica que debe de haber una reconciliación «total» con sus enemigos? ¿Ahora que falta?, no se, tal vez hasta le de una embajada a Felipe Calderón en Timbuktú para que este esté lejos del acecho de cualquier venganza del narcotráfico.

    El PRD y López Obrador han querido, igual que los otros dos partidos grandes (PAN y PRI), meter como plurinominales a esos políticos que tienen problemas con la ley para que estén protegidos con el fuero (claro que el PRI es el más descarado en esto). Y con todo esto me pregunto ¿dónde quedaron los principios?, bueno, si es que alguna vez los han tenido o si nuestros politicos conocen esa palabra. Y si quieren díganme que López Obrador es el rayito de esperanza que necesita México, simplemente está hecho de la misma sustancia negra de la que están hechos los políticos de nuestro país. Porque invitar a Bartlett, el orquestador (o al menos el que se encargó de mover la palanca) del fraude de 1988 es una muestra de que si algo falta en la «cabecita legítima» son principios, no lo entiendo, ¿dónde está la justificación?

    Lamentablemente así es la política, es un círculo vicioso. No solo se niegan a hacer efectivas las peticiones de los ciudadanos, sino que tienen el descaro de colgarse de aquello que los ciudadanos no quieren que exista (como los plurinominales) para hacer sus fechorías. La política mexicana decepciona más y más y el problema es que nadie hace nada. Creo que se necesitará una hecatombe, sufrir una dictadura ferrea (para ver si así aprendemos a defendernos) o no sé para que la política deje de ser el chiquero que es actualmente. Esa política tan sucia que permite que personas como AMLO inviten a su otrora enemigos a los que no podían ver, a formar parte de su selecto grupito. ¡Por favor, y que no me venga con el cuento de que es un «compló»!

  • Por unos calzones

    Por unos calzonesHace 2 años, tuve la oportunidad de presenciar las elecciones en Costa Rica, país que me hospeda actualmente, donde me encontré con diferencias tan grandes con México que me costó trabajo procesarlas

    Interesada en conocer cómo funcionaba el sistema electoral en un país ajeno, me uní a amistades costarricenses para poder participar como espectadora, en lo que resultó una de las experiencias más extrañas en mi vida política.

    Mis amistades y yo acudimos a una de las casillas ubicada en la escuela de una ciudad pequeña, llamada Santa Ana, afuera de la cual había varias carpas con mesas de trabajo de militantes de los diferentes partidos que disputaban los comicios federales. ¡Literalmente había casas de campaña afuera de las casillas electorales! La gente portaba estandartes, playeras, calcomanías, banderines; algunos tenían los rostros pintados con los colores propios de su partido, y otros entregaban volantes de sus candidatos a quienes acudían a emitir su voto.

    Aturdida por presenciar tantos actos juntos que conformarían delitos comiciales en mi país de origen, me dejé guiar hacia una de aquellas carpas, donde mis amigos y amigas se registraron y ofrecieron su ayuda voluntaria. La función de los mencionados espacios era el de ubicar y orientar a la gente sobre el padrón electoral, ayudándoles a encontrar su mesa de votación según sus apellidos, e incluso ayudándolos a llegar. Fue en este rubro voluntario en el cual mis amistades se registraron.

    Pronto me encontré completamente inmersa en el frenesí comicial. Dotada de una áspera camisa de tan baja calidad que no podía usarse sin tener otra por debajo (por lo menos para alguien lo suficientemente pudorosa), con el nombre de Otón Solís impreso en ella, nos separamos en varios automóviles y nos dispusimos a movilizar a la gente a sus respectivas mesas de trabajo.

    No sólo llevábamos a las personas que acudían a los toldos, sino que íbamos a otros distritos electorales a responder a llamadas de gente que no tenía forma de llegar a sus respectivas mesas antes de que éstas cerraran. El hecho de que fuera domingo y el servicio de autobuses se hubiese reducido a la mitad, aunado a la enorme distancia que hubieran debido recorrer a pie y por carretera, hacía no sólo lógico este servicio, sino incluso necesario.

    Cuando dieron las 6 de la tarde, y el último votante, que fuimos a recoger hasta Puriscal (algo así como de Tecomán a Cerro de Ortega), tuvo que salir corriendo del auto para poder manifestar su preferencia política, dimos nuestro voluntariado por terminado y nos reunimos para celebrar con un aromático café tico.

    Esa noche fue de profundas reflexiones para mí: ¿Por qué se le permitía a la gente portar propaganda el día de las elecciones? ¿Por qué incluso se le permitía hacerlo fuera de las casillas electorales? ¿Cómo era posible que autorizaran a los partidos a llevar gente a votar? Pensando en eso llegué a algunas conclusiones; las dos primeras preguntas se podían contestar fácilmente: por un respeto a la expresión ciudadana, porque no se le puede negar a las personas el exhibir sus preferencias políticas sin caer en la represión; mientras que el servicio de transporte, aun cuando facultaba a los partidos a acercar simpatizantes y militantes a sus respectivos centros de votación, todos tenían la misma potestad, la cual era ejercida por voluntarios autorizados, que libres de cualquier interés económico ayudaban a las personas a ejercer su derecho ciudadano. Después de desenseñar a mi cerebro lo aprendido en México, dejé de considerar estas prácticas como algo perjudicial, siempre y cuando se mantuviera una equidad en el procedimiento.

    Viendo aquel día en retrospectiva, y comparándolo con el sistema electoral mexicano, puedo darme cuenta de lo rígido que se ha vuelto este último, al grado de llegar a violar garantías constitucionales y de rozar ideales fascistas. Si bien acá en Costa Rica también se impone un tiempo de tregua entre partidos, donde éstos no podrán hacer propaganda en medios de comunicación para darle tiempo al electorado a evaluar sus opciones, las restricciones en dicho país, que se destaca por su democracia, se limitan a los partidos políticos y a los miembros de la junta receptora de votos (funcionarios de casilla), no a los ciudadanos, quienes libremente pueden manifestar sus preferencias de sufragio hasta en el mismo día de los comicios y cerca de las urnas.

    Si bien existen razones de peso por las cuales el Instituto Federal Electoral ha ido restringiendo la propaganda política, las prohibiciones al día de hoy han caído en el abuso, pues no sólo tratan a los ciudadanos como deficientes mentales incapaces de formular o mantener una decisión propia, que puede ser afectada por un diminuto logotipo antes de entrar a su casilla, al grado de cambiar su voto, sino que llegan al extremo de violar la misma Constitución al limitar la libertad de expresión de un ciudadano común.

    La multa de 29 mil 910 pesos que el Consejo General Electoral le impuso a Juan Manuel Márquez, por haber usado el logotipo del Partido Revolucionario Institucional en la pelea que dio contra Manny Pacquiao el 12 de noviembre del año pasado, un día antes de las elecciones en Michoacán, siguiendo lo resuelto por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, expone claramente a lo que me refiero. No sólo la pelea tuvo lugar fuera del territorio nacional, a más de 2 mil 700 kilómetros de distancia del lugar donde al día siguiente se celebraban comicios, sino que el púgil no fungía como funcionario de casilla, ni como parte del comité de campaña del PRI, es más, ni siquiera estaba en el sitio referido, por lo que se le está sancionando simplemente por ejercer su libertad de expresión, lo que va en contra de las garantías individuales especificadas en nuestra Carta Magna.

    Aun cuando el haber portado el logo pudo haber violado el artículo 345 inciso b del vigente Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, ninguna ley puede estar por encima de la Constitución Política mexicana, la cual, en su artículo quinto, protege a los ciudadanos de ser objeto de inquisición administrativa por la manifestación de sus ideas, por lo que la sanción impuesta a Márquez no sólo es injusta, sino también inconstitucional.

    Lo lamentable de lo sucedido es que nuestros institutos obraron en función de lo que dictan las leyes, es decir, el TEPJF formó su resolución conforme a lo que indica el Cofipe, así como el Consejo General Electoral, aunque inconforme, actuó obedeciendo a lo que le ordenaba el Tribunal. Incluso cuando, a mi parecer, los magistrados interpretaron la ley de manera forzada para que ésta aplicara en el caso de la elección michoacana, ya que el boxeador ni siquiera se encontraba dentro del territorio nacional, la responsabilidad del hecho recae en los diputados y diputadas que aprobaron dicho Código, el cual es tan paternalista que cae en la represión de nuestras libertades más básicas, dirigiéndonos lenta pero seguramente a un Estado totalitario.

    Tanto la gente como las autoridades deben de recapacitar en esto y poner los intereses y garantías de los individuos por encima de los de los partidos políticos, respetando el derecho de cada persona a expresarse, no forzando las leyes para emitir sanciones a costa de las libertades de los y las ciudadanas. Si los y las integrantes del Poder Judicial no hacen tal cosa, y si la ciudadanía mexicana cede ante esta clara medida represiva, habremos perdido la batalla por la democracia… y todo por unos calzones.

  • Margaret Thatcher, la Dama de Hierro

    Margaret ThatcherEstaba pensando en hacer la reseña de la película «La Dama de Hierro», pero creo que está un poco de más hacerla, y simplemente puedo resumirla a una de las mejores caracterizaciones que he visto en mi vida. Después de ver el papel de Meryl Streep (quien merecidamente ganó el Oscar por su actuación) vi un video de la Margaret Thatcher original y la diferencia es, prácticamente imperceptible, si acaso el rostro entre el personaje de Streep y la Tatcher es levemente diferente. La voz es prácticamente igual y que decir del acento, y más meritorio porque Meryl Streep no es inglesa, es estadounidense. Aunque pienso que dicha película si bien puede ser muy interesante para aquellos que en efecto, saben quien es Margaret Tatcher, para la gente a la cual no le interesa en lo más mínimo la película puede ser algo así como un somnífero.

    Pero me quiero enfocar en la Margaret Thatcher real. Ciertamente, no comparto su ideología política conservadora neoliberal de derecha, pero a pesar así siento algo de admiración por ella. Es cuestión de verla, (no solo en la película, sino a la Maggie real de quien circulan muchos videos en Youtube), tiene una personalidad increíble, imponente, solo basta verla en la cámara de los comunes refutando todas las críticas de sus opositores laboristas. Gracias a ella fue que se puso de moda eso de aplicar «medidas impopulares». Ella decía que sabía que la iban a criticar mucho, pero que las próximas generaciones se lo iban a agradecer. Aunque la verdad a más de 20 años de que dejó el cargo de Primer Ministro, está en entredicho si las generaciones actuales están agradeciendo dichas medidas.

    Mujer de convicciones firmes. A diferencia de muchos «politiquillos neoliberales» tenía convicciones propias y no era un títere de intereses corporativos. Así lo hizo desde joven y esas convicciones la hicieron llegar hasta donde ella misma pensaba que no tenía posibilidad alguna de llegar: A ser Primer Ministro. Su caracter era imponente, su figura femenina no representaba debilidad, por el contrario, tenía un carácter más fuerte que la mayoría de políticos masculinos que podamos conocer. No por ser mujer inspiraba ternura y compasión, no se tentaba el corazón, aunque al menos, según la película, si tenía sentimientos y aunque fuera en privado si flaqueaba. Pero en política era lo que le apodaban, una «dama de hierro».

    A veces me sorprende como algunas personas se preguntan si candidatas como Josefina Vázquez Mota podrían emular a Margaret Thatcher, yo tengo una respuesta: JA JA JA JA JA. Una cosa es tener carácter y una voz fuerte que imponga autoridad, y otra cosa es aclamar un texto como robot. Aunque Maggie, al menos después de su mandato en el Reino Unido, si fue de compras al súper. Y otra cosa, Margaret Thatcher presumía de su «conservadurismo» mientras acá en México los más derechosos dicen ser de centro, es más, hay unos transnochados como el gobernador panista Emilio González Márquez se atreven a decir que son de izquierda.

    Muy admirada por algunos y muy repudiada por otros, pero Margaret Thatcher es sin duda uno de los políticos más emblemáticos de las últimas décadas. Acá una frase que me gustó y por último, un video de su gestión en la camara de los comunes criticando el socialismo:

    Pensar de forma realista nunca ha llevado a nadie a ninguna parte. Sé fiel a tu corazón y lucha por tus sueños

  • ¿6 millones de empleos?, la chocofantasía de López Obrador

    Andrés Manuel López ObradorEstados Unidos afirma, con todo y sus más de 300 millones de habitantes, que tiene buenas perspectivas y que se crearán 1.6 millones de empleos en su país. Obama es realista y eso es lo que se puede generar. En cambio, un candidato en México, llamado Andrés Manuel López Obrador en un acto claramente demagógico y populista que recuerda a su acérrimo rival Vicente Fox (con eso del 7% de crecimiento y la resolución del conflicto de Chiapas en 15 minutos) nos dice que en el primer año generará 6 millones de empleos, cifra curiosamente muy cercana a los 7 millones de «ninis» que tiene nuestro país. Es decir, en un año se acabarán todos los ninis y todo mundo tendrá empleo, pero ¿de dónde van a salir?

    ¿Del sector privado? Para esto necesitaríamos que se crearan, digamos 500,000 negocios nuevos rentables (asumiendo que en promedio cada empresa genere algo así como 20 empleos directos), ¿Se podría?. Podríamos traer inversión extranjera, pero el «Presidente del Empleo», Felipe Calderón, en sus 5 años donde fue a las convenciones internacionales a rogarles a las transnacionales que invirtieran en nuestro país, no generó prácticamente nada de empleo y no se que tan animadas estén a venir con un país que parece zona de guerra. Así que con el sector privado no podríamos contar mucho.

    ¿Con el sector público? Tendríamos que burocratizar demasiado el aparato gubernamental, crear demasiadas secretarías que no sirvan de nada pero que mantengan a los empleados con los impuestos, o bien, tendríamos que invertir demasiado dinero en infraestructura para generar esos empleos aunque en muchos casos serían temporales, y para generar 6 millones de empleos, el gasto sería tan grande que nuestro país quedaría endeudado. ¿entonces, dónde está la fórmula mágica?, yo no la veo.

    El «rayito de esperanza» tendrá una tarea titánica si quiere llegar al poder, el mismo dijo en una entrevista con Carmen Aristegui que era una persona congruente y cumplía con todo lo que decía. Aunque en realidad en su gestión en México D.F. ni de lejos creó muchos empleos y quedó con alguna cifra parecida a la que arrojó la presidencia de Vicente Fox. Viendo todo esto, yo creo que a López Obrador no le conviene llegar a la presidencia porque así la historia lo juzgará mejor, como un «luchador social» como un Zapata moderno. Si llega y trata de generar esos seis millones de empleos a la mala estamos fritos.

    Igual me estoy equivocando, y de no ganar, posiblemente Sarkozy, Merkel, y Rajoy llamarían a López Obrador para ayudarles a acabar con el paro que existe en Italia, España y Grecia. De esa forma, el candidato del amor llevaría cupidos con flechas que lleven pegado un contrato laboral para así acabar con la crisis en Europa. ¿O qué, no creen que sería buena opción?

     

  • Si AMLO no gana, a la chingada

    Si AMLO no gana, a la chingadaEl Peje, se ha tenido que ir con mucho cuidado en estas elecciones, y técnicamente lo ha logrado; las críticas mayores se las han llevado Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. López Obrador ha sido muy cuidadoso en no repetir los errores del 2006, ha hablado del amor, se ha reunido con empresarios y ha atenuado esa retórica sobre «la mafia» y «las élites». Pero pues ahora, le tocó cometer una pifia, y como dicen en mi rancho, muchas veces lo que afecta más no es el «tropezón» sino el querer recomponerlo. Y es que López Obrador le dijo a su asistente que si la elección era limpia, libre y perdía se iba a ir a la chingada. Hasta ahí en realidad no hay mucho de malo, más que el hecho de que usó una palabra altisonante (que como nosotros estamos acostumbrados a endiosar a los políticos, no se los perdonamos) y también que ese argumento lo podrán usar en su contra en caso de que vuelva a aspirar a otras elecciones o que vuelva a autoproclamarse presidente legítimo.

    El error de AMLO más bien estuvo en que a la salida de la reunión con los empresarios inmobiliarios cuando le preguntaron que si perdía se iba a ir a la chingada, el negó el incidente y ellos les dijeron que estaba grabado. Se terminó yendo por la tangente y prometiendo que no iba a volver a utilizar la palabra «chingada». Por supuesto, como sucede con todas las pifias de los candidatos, el tema se convirtió en trending topic en Twitter y no por que sea parte de un «compló» o una estrategia de las élites del poder, sino porque a los ciudadanos les causó gracia y ahora a López Obrador le tocará aguantar vara.

    AMLO tendrá que irse con mucho cuidado, ya vio lo que pasa si da un paso en falso, por más pequeño que sea. Y con más cuidado se tendrá que ir porque el partido de Elba Esther Gordillo, Nueva Alianza, nombró a Gabriel Quadri como candidato a la Presidencia, quien es crítico acérrimo de López Obrador (al menos así se puede ver en su cuenta de Twitter), y quien seguramente se encargará de hacer el «trabajo sucio» dado que Peña Nieto no es precisamente una persona que sepa debatir o confrontar. A la vez buscará arrebatar votos a Vázquez Mota aprovechando que mucha gente se decepcionó del PAN en estos 12 años y desde luego aprovechará ese «hueco» dejado por Marcelo Ebrard. De esa forma buscará debilitar a los dos candidatos para beneficiar a Peña Nieto, así mata a dos pájaros de un tiro. Y si, tal vez solo gane el 1% de las votaciones (porque de seguro los maestros del SNTE votarán por Peña Nieto y votarán por el PANAL en las legislativas para que conserve su registro), pero tomando en cuenta que Peña Nieto va en picada en las preferencias electorales, ese 1% puede ser importante.

    Lo de Quadri nos deja entrever que el rompimiento entre Nueva Alianza y el PRI fue pura «política ficción», el intento de instaurar el «Peñazismo» en México viene con todo, las fanáticas (Peñaliebers) serán la SS y Televisa será como el Goebbels de Peña Nieto. Y lo malo es que si Enrique Peña Nieto no gana en el 2012, estará todavía muy joven como para «mandar todo a la chingada».

    López Obrador la tiene bastante difícil, hacer una buena campaña de 6 meses para tratar de subsanar cinco años de malas decisiones posiblemente no será suficiente. Y el problema es que ya se mandó «a la chingada» sus intenciones de seguir. No habrá 2018 para él, tendrá que «por el bien de todos» dejarle el camino a su carnal Marcelo.