Categoría: política

  • Elecciones al día – Peña Nieto libra el mes de abril

    Eleccioens al día - Peña Nieto libra el mes de abrilAlgunos especialistas decían que las elecciones se iban a definir de acuerdo a lo que pasara con el mes de abril, por lo cual sus opositores (Josefina y AMLO) buscaron bajarlo de esa nube para que también «le entrara a los trancazos» en diferentes formas, la apuesta de AMLO fue subir, convenciendo a los electores que ya no era un «peligro para México» y más bien ahora es un candidato coinciliador y «besucón», ¿há subido?, si, pero la verdad es que muy poco. En promedio ha subido 5 puntos  en el último mes, lo cual no es de ninguna manera suficiente para poder aspirar a alcanzar a Peña Nieto, quien les lleva todavía tanto a él como a Josefina una ventaja de 18 puntos. En cambio la apuesta de Josefina es hacerlo bajar por medio de la guerra sucia orquestada por el ya conocido Antonio Solá con el lema de «Peña no cumple». El impacto que ha tenido esta campaña sobre Peña Nieto ha sido mínima, tan solo ha disminuído en 5 puntos la brecha, es decir, antes la distancia con el segundo lugar era de 23 puntos y ahora es de 18. El problema es que Josefina no crece, y tiene que aspirar a crecer para poder ganar la presidencia, porque incluso en el escenario más utópico que es donde Enrique Peña Nieto pierde toda su ventaja, no estaría peleando solo con él, sino con López Obrador.

    Lo que ha pasado con esto es que ahora Josefina y AMLO se mantienen en un empate técnico. López Obrador alcanzó a Josefina, pero todavía están demasiado abajo. Y en realidad la que tiene el peor escenario es Josefina a menos que su equipo de campaña la deje ser más y evite dar esos somnolientos discursos de oratoria acartonados. Esto lo digo porque vienen los debates, para mí la última oportunidad para poder meter a Peña Nieto en la pelea, más porque conocemos las deficiencias del candidato. Obrador al menos en los debates tendrá que dejar un lado el discurso amoroso y confrontar a Enrique Peña Nieto directamente, por su parte Josefina tendrá que hacer lo mismo, y por lo mismo tendrá que ser ella, hablar como ella, y no leyendo guiones o clamando oratorias acartonadas como en los debates de las campañas internas. Tendrán que ser inteligentes, porque Peña Nieto se está tratando de blindar con el argumento de que los políticos «que critican» quieren dividir México en el 2006. Por lo cual lo más prudente más que hacer críticas directas «Peña Nieto es esto o lo otro», sería mas útil atacar directamente, pero por medio de preguntas, donde se obligará a Peña Nieto a improvisar.

    Para mí el primer debate definirá si estas elecciones ya están cantadas o todavía dan para alguna sorpresa. Porque por medio de este debate veremos que tan capaces son Josefina y López Obrador de restarle puntos a Peña Nieto. Si no lo logran hacer en este debate, ya podemos dar por sentado que en el segundo la historia será parecida. El formato tal vez no es el más cómodo para la confrontación directa pero es lo que hay, y existen las suficientes réplicas para que los candidatos lancen sus preguntas incómodas y el otro tenga que responderlas.

    Hablando de la renuencia de Peña Nieto a participar en los debates «no oficiales» como los convocados por Carmen Aristegui, se entiende la postura (más no se me hace lo mejor, sobre todo en un país que aspira a ser democrático). Siempre el primer lugar buscará conservar su ventaja y se sabe que los debates siempre son uno de los mecanismos más efectivos para hacer restar puntos (más no determinantes). No solo tenemos el caso de Peña Nieto quien prefirió ir a su casa «Televisa» a una entrevista con Maxime Woodside. Obrador cuando era puntero en el 2006 se negó a ir a uno de los debates oficiales «por estrategia» y ahora que va en tercer lugar quiere un debate semanal. En el PAN esto no ha ocurrido porque a pesar de ganar dos presidencias consecutivas, sus candidatos no llegaron a la cima hasta el final de la campaña, pero presumo que la posición que tomarían es la misma. Ahora, Peña Nieto además tiene el handicap de que no sabe improvisar y tiene «mucha cola» que le pisen. Por lo que un debate podría impactar todavía más sobre sus preferencias.

    La campaña de Enrique Peña Nieto ha sido bastante buena, aunque esta está controlada precisamente por los defectos que tiene. Incluso las propuestas parecieran no salir de él, sino de su equipo de trabajo o de algunos asesores. En el debate no podrá contar mucho con ello. Tal vez le dirán a Peña que decir ante cierto tipo de ataques, pero aún así, corre el riesgo de resbalar. Esta es la última oportunidad de Josefina y López Obrador, si no salen avantes del primer debate, le harán entregado la presidencia a Enrique Peña Nieto.

    Y siempre se me olvida Gabriel Quadri. Bueno, el puede estrellar su combi contra el escenario y matar a los 3 candidatos para que quede como candidato único a la presidencia. Al cabo la maestra podría usar sus influencias para decir que se trató de un accidente.

  • AMLO: El hubiera no existe

    AMLO: El hubiera no existeEstoy convencido de que López Obrador es una persona bienintencionada, no ha robado, sus rastros de corrupción (asumiendo que puede tener algunos actos que no salieron a la luz pública) son menores que los del político promedio, y tiene convicciones. Tal vez las formas son el problema, dicen que a pesar de sus «buenas intenciones» es propenso a pasarse por encima a las instituciones, en la búsqueda de sus ideales y de lo que cree que es mejor para la sociedad y el país, también algunas de sus propuestas son «bienintencionadas» pero son inviables. A menos que en este rubro esté siendo pragmático al ofrecer soluciones con un talante populista, que sabe que no va a cumplir, al menos al 100% si llega a la presidencia (más por las mayorías en el congreso).

    A la fecha no he visto un estudio de cambio de intención de voto por estratos sociales para poder fundamentar lo que quiero decir, pero noto que el voto que tiene López Obrador ha cambiado de lugar. Ya no son todos los pobres que votarán por él (estos ahora los tiene Peña), pero yo he notado un incremento en las clases medias que piensa darle su voto, gente que en el 2006 posiblemente no pensó en votar por él, pero ahora viendo el panorama actual, un PAN que ha decepcionado, y un Peña Nieto que pues… ¿Cuántas cosas no se han dicho ya de Peña Nieto?, parte de las clases medias las que no tomó en cuenta AMLO en el 2006, piensan darle su voto. Estos no caen en el juego de la polarización ni ven a AMLO como su mesías, más bien entre los tres candidatos lo ven como «el menos peor», o piensan que ya es hora de darle una oportunidad a la izquierda.

    Aquí es donde digo que «El hubiera no existe«, porque si bien ha captado gente de otros estratos, a todas luces es insuficiente. Convenció a algunos con su «moderación», pero las cosas hubieran sido distintas si no hubiera cometido tantos errores en el 2006 principalmente. Es cierto, que hubo cierto «complot» (o compló como el dice) para que no llegara a la presidencia. Incluso los funcionarios del IFE quienes asegura que en su papel realizaron unas elecciones limpias, dicen que si hubo una maquinaria que hizo lo posible para que López Obrador no llegara. No es la primera vez que le sucedía esto a López Obrador, le sucedió con el fraude que sufrió en las elecciones de Tabasco en 1994, procesos como los del desafuero, lo que hizo que automáticamente cayera en una paranoia de sentir que todos están contra él. Pero si para algo ha tenido problemas López Obrador, es para la negociación y el uso del pragmatismo. Los bloqueos de Reforma, su nombramiento como Presidente Legítimo, el caso de Juanito y Clara Brugada, fueron pésimas decisiones que hacen que en el 2012 termine en el fondo peleando el segundo lugar con Josefina.

    Si no se hubiera equivocado, si su postura ante el fraude que dice que le cometieron hubiera sido diferente, si hubiera tomado en cuenta que habían intereses que querían acabar con él y hubiera actuado en consecuencia, posiblemente López Obrador tendría grandes posibilidades de llevarse la presidencia, y lo constatamos porque con todo y sus errores ha logrado convencer a algunas personas de las clases medias que voten por él. Sin estos errores hubiera sido más gente a la que hubiera convencido, y más porque la percepción del trabajo de Felipe Calderón no es muy buena. Incluso si hubiera actuado con más prudencia en estos momentos si hubiera podido atacar con mas enjundia a intereses como los que representa Televisa, ya que las clases medias y altas en su mayoría, ven ahora a Peña Nieto como el nuevo peligro y asumen que Televisa está detrás de su campaña.

    Tal vez lo trae de sangre, con tal de seguir sus convicciones, que al menos según él son legítimas, es reacio a negociar, y propenso a mandar al diablo a las instituciones. Es como un rebelde sin causa que protesta contra todo lo que está mal, pero cuando se está dentro de la política las formas cambian. Si no se hubiera equivocado podrían ser buenas noticias para la izquierda mexicana, ya que el tendría posibilidades de llegar a la presidencia, y en caso de que tuviera un buen desempeño (esto merecería un artículo aparte para discutir), en el 2018 posiblemente lo secundaría Marcelo Ebrard. Si no gana las elecciones del 2012 (cosa muy difícil) lo recomendable es que se retirara, o buscara luchar desde una trinchera. Si su intención era pasar a los anales de la historia, debe estar tranquilo, porque estoy seguro que de aquí a 100 años, la gente sabrá que existió un López Obrador, y posiblemente la historia lo juzgue mejor de lo que un gran sector de la sociedad lo juzga ahora.

     

  • Felipe Calderón ¿Qué Elba Esther Gordillo ahora se llama Providencia?

    Felipe Calderón ¿Qué Elba Esther Gordillo ahora se llama Providencia?Felipe Calderón no puede hablar mucho, se encuentra en veda y no puede promocionar todo lo «bueno» que ha hecho su gobierno. Lo podrá hacer ya que no sirva de nada, es decir, después del primero de Julio. Pero eso no le impide salir con algunas declaraciones un tanto fuera de lugar que incluso inspiran un poco a ese mesianismo presente en muchos políticos mexicanos. Calderón como buen católico dijo que la Providencia lo puso en el lugar adecuado, que esta decide poner a la gente acertada en el momento adecuado. Si le creyera a Felipe Calderón la verdad es que llegaría a la conclusión de que no existe Dios, o que en realidad Providencia es el verdadero nombre de Elba Esther Gordillo, quien operó para que Felipillo ganara las elecciones del 2006.

    No se si 50,000 muertos después sería prudente creer que Felipe Calderón llegó en el momento adecuado. Si ha tenido algunos aciertos como la cobertura universal del Seguro Popular (ideado por el gobierno de Vicente Fox para contrarrestar la fuerza de López Obrador) o el programa Oportunidades (programa heradado del PRI que comenzó con Solidaridad y ha ido cambiado de nombre), también ha mantenido las finanzas sanas (política que también inició Zedillo) y cerró una empresa paraestatal ineficiente como el SME con todos los costos políticos que implica. Pero de ahí en más no podemos hablar muy bien del Presidente, y  como veo a México en la actualidad creo que no es ni la persona adecuada ni el momento adecuado.

    Si se refiere a la lucha contra el narco, creo que tendríamos que ponernos a pensar si el que lo colocó fue Lucifer. No solo porque la guerra ha sido ineficiente y mal planeada (lo que se traduce en tantos muertos), sino porque le entregará el poder a la oposición seguramente y estos (suponiendo que Peña Nieto va a ganar), cambiarán la estrategia, desde la toma de medidas preventivas (cosa que no hizo Calderón), o bien, a la vieja usanza del PRI, a negociar con los cárteles. La educación terminó secuestrada por el SNTE, educación tal que les ayudará a «sus beneficiarios» tal vez para trabajar de obrero en una maquila, o en el mejor de los casos, tener un puesto administrativo de bajo rango; claro, esto si consiguen empleo, porque pues el comercio informal da más, y que decir del mismo narcotráfico.

    Por eso pienso que Providencia es el verdadero nombre de Elba Esther Gordillo. Porque el fue el hombre correcto colocado en el momento correcto para los intereses de su magisterio, un peón, que exige mano dura contra el narcotráfico, pero que moja los pantalones cuando le hablan de combatir monopolios (públicos y privados), o hacer que todos paguen impuestos. Su trabajo fue tal, que el PRI regresará a casa tal y como la dejó. En 12 años no se avanzó mucho. La libertad de expresión creció desde épocas de Zedillo, donde ya se podía uno burlar de los mandatarios (como lo hacíamos con Salinas), y de lo democrático que avanzó el país se debería tocar el tema de transparencia. Pero esos avances se pueden echar atrás fácilmente. los priístas tienen toda la maquinaria reluciente, no solo la guardaron durante 12 años, sino que la fueron puliendo, y ahora que va a llegar Peña Nieto y todo lo que esto implica, deberíamos preguntarnos si acertó la Providencia.

    Calderón se irá por la puerta de atrás cuando le entregue la investidura presidencial a Peña Nieto, será como un símbolo de derrota para un partido que luchó por décadas para hacer de México un país democrático, y que terminó siendo un mal chiste en el poder. El PAN ya no tiene ningún hombre emblemático o reconocido, no hay un Castillo Peraza, un Manuel Clouthier, un Luis H Álvarez (todavía vive pero ya está muy grande), y menos hablar de Gómez Morín. Incluso se parecen más a su más ferviente oposición en varias de sus prácticas. Ciertamente con el PAN no han existido esas crisis por la irresponsabilidad financiera o los genocidios de 1968, pero se han mostrado complacientes. Nunca castigaron a aquellos que criticaron. Salinas huyo del país cuando Zedillo lo sustituyó, pero con la llegada del PAN, el expresidente regresó tranquilamente. El PAN tuvo la oportunidad histórica de castigar a Echeverría por la masacre de 1968 y no lo hizo. Calderón criticó fuertemente a Mario Marín y a Ulises Ruiz tachándolos de delincuentes y al llegar a la presidencia, hasta se tomó la foto con ellos.

    El PAN y Calderón podrán argumentar pragmatismo, pero los resultados les fueron adversos, «los chamaquearon», trataron de «negociar» a base de sacrificios, y esos mismos les bloquearon las «necesarias reformas estructurales» no fueron lo suficiente inteligentes, ni las alianzas ni las concertasesiones hicieron que el PAN recorriera su camino, se quedaron a la mitad de él, y espero que no pase, pero eso que lograron recorrer podría echarse «pa’tras». Dicen que no es bueno ser honesto y estúpido; pero el PAN al final terminó siendo peor, terminó siendo deshonesto y estúpido, lo cual es una desventaja ante el deshonesto y listo.

    Por eso es que no encuentro esa Providencia de la que habla Felipe Calderón. Y lo peor para el PAN es que ante la falta de propuestas nuevas y ante la falta de «pantalones» para desmembrar el régimen corporativista del PRI, será difícil que se recupere en un buen tiempo. Incluso el PRD, quien nunca ha estado al poder, y de donde surgen figuras más reconocidas como Marcelo Ebrard, Enrique Alfaro o Mancera, podría tener más argumentos para hablar de un cambio. No se si la gente vuelva a darle el beneficio de la duda a un PAN en el que muchos creímos, el cual dejó el trabajo hecho a medias. Yo no veo la Providencia. Y lo digo, parece que Calderón con esa aseveración, está empecinado en demostrar que Dios no existe.

  • Elecciones 2012 al día – López Obrador se trepa al segundo lugar

    Elecciones 2012 al día - López Obrador se trepa al segundo lugarA veces en el futbol termina más interesante la pelea por el «no descenso» que por ver quienes calificarán a la liguilla. Y eso está pasando en política, y es que se antoja difícil que Enrique Peña Nieto pueda ser alcanzado. Muchos especialistas dijeron que abril definiría todo, y las cosas se mantienen igual, y parecerá que van a seguir igual. Parece más importante lo que pasa «allá abajo» que lo que pasa arriba. Y es que al menos si pierde AMLO, al menos a diferencia de su antecesor Cuauhtemoc, podrá decir que quedó en segundo lugar y no en tercero. Ya hace algunos días López Obrador estaba emparejando a Josefina y hoy ocurrió lo que esperábamos que ocurriera, o al menos así lo dice GEA-ISA, López Obrador ya llegó al segundo lugar con el 19.3% de las preferencias, mientras que Josefina Vázquez Mota terminó en 17.9%, aunque también esto podría considerarse un empate técnico dado que no supera el margen de error.

    Parecía, según el ejercicio de ADNpolítico, que Josefina repuntaría, pero todo ese avance que tuvo en una semana lo perdió en tres días. Y ya se encuentra en tercer lugar. Ciertamente lo más prudente es que debamos esperar unos días para confirmar esta tendencia donde López Obrador se trepa al segundo lugar, pero lo que si es real es que la brecha que existía entre Josefina y López Obrador se cerró, y que de seguir la tendencia, lo más probable es que el PAN termine hasta el tercer lugar en estas elecciones, lo cual va a ser bastante doloroso.

    Lo más preocupante para Josefina es que ya desde hace más de una semana hicieron cambios de estrategia e iniciaron la campaña de «guerra sucia» contra Enrique Peña Nieto, la cual no ha tenido la mínima afectación. Es más, pareciera que la contrarréplica del priísta podría funcionar más; a diferencia de López Obrador, los asesores de Peña Nieto (y digo los asesores por naturales razones) han contenido bien los ataques haciendo uso de una propaganda que parece que ya ha rebasado los topes de campaña, como lo han denunciado el PRD y el PAN.  Parece que el caso Josefina está perdido, han probado de todo y no les ha funcionado nada.

    No tengo alguna encuesta a la mano, pero lo que percibo es lo siguiente. AMLO perdió voto en las clases bajas (donde ahora Peña Nieto manda), pero ha ganado en las clases medias. En Internet tiene mucha popularidad y lo vemos en las encuestas en línea que publican varios sitios web. También en el ITESO, una de las universidades privadas de Guadalajara perteneciente a los jesuitas, se levantó un estudio al alumnado donde López Obrador apareció en primer lugar en las preferencias con la mitad (51.6%) seguido de Vázquez Mota (30.17%), ciertamente el ITESO tiene una inclinación más progresista, pero también es cierto que el nivel socioeconómico de sus estudantes es medio, medio-alto y alto. ¿Qué quiero decir con esto?, que López Obrador al tener más preferencia en las clases medias termina por afectar a Josefina Vázquez Mota. López Obrador hizo tardíamente lo que no hizo en el 2006, recorrerse al centro, y ciertamente le está funcionando, pero solamente para aspirar quedar en el segundo lugar.

    La campaña de Peña Nieto sigue impecable, lo están cuidando demasiado. Y se habla mucho de que han querido inflar las encuestas, e incluso he escuchado testigos que han sido encuestados que me han comentado que primero les comentan «todas las virtudes» del mexiquense y luego les preguntan por quién van a votar. Pero hasta en el mejor escenario para la oposición Peña Nieto sigue teniendo una ventaja considerable. Y si no hacen nada extraordinario ya podemos ir pensando quien será nuestro próximo presidente.

    Dentro de todo esto (porque rara vez en México una campaña electoral se percibe como algo bueno), hay una buena noticia, y es que una reforma política que se estaba proponiendo desde varias trincheras, como las redes sociales, fue aprobada en el congreso, lo cual es un avance más para pasar de una democracia representativa (incipiente claro) a una democracia participativa. A partir del 2015 existirán los candidatos independientes, la consulta popular y las iniciativas de ley ciudadanas.

    No dejen de visitar nuestra sección: ¿Quién es quién? Elecciones México 2012.

    P.D. no es que no quiera hablar de Gabriel Quadri, es que es solo un accesorio electoral. Con su combi y su look greñudo parece un hipster, no no no, más bien un #hipSNTEr.

  • Una lenta y continua decepción de la política mexicana.

    Una lenta y continua decepción de la política mexicanaCuando era un niño, el Gobernador del Estado de Jalisco era Cosio Vidaurri, del PRI. Y aquel en su tiempo pidió licencia por las explosiones en el alcantarillado en Guadalajara que dejó cientos de muertos, por lo cual el Presidente Innombrable del República de ese entonces, Carlos Salinas lo envió como embajador a Guatemala como una forma de protegerlo porque muchas de las acusaciones apuntaban hacia él. En ese tiempo yo iba al club deportivo Atlas Colomos (del mismo equipo de futbol que se acaba de salvar del descenso) y ahí siempre me cortaban el pelo. Habían dos peluqueros y a veces uno no corría con la suerte de encontrar a uno desocupado, y fue así, el «cliente» que estaba siendo atendido por mi peluquero favorito era Cosio Vidaurri, cuando era gobernador. Yo nada más lo ví y le grité «eres un pinche ratero» (el tipo no tuvo más que sacar una carcajada). Esa curiosa anécdota me la recordaron mis padres, mis tíos y todos mis parientes y hasta la fecha lo hacen.

    En ese tiempo me enseñaron a odiar al PRI, y tal vez habían argumentos de peso, mis familiares sufrieron las crisis provocadas por Echeverría y López Portillo. La que si recuerdo fue la de 1994, que ciertamente a nosotros como familia no nos afectó tanto porque mi papá conservó su trabajo (luego a raíz de esta la empresa donde trabajaba quebraría pero se había anticipado y había cambiado de empleo), pero muchos familiares se vieron en serios aprietos. Las cosas no volvieron a ser igual, en las navidades ya no me regalaban juguetes «todos mis tíos» tan solo lo hacían mis padrinos. Tenía 12 años, pero era lo suficiente para ver la angustia en la gente, aprendí lo que era una devaluación, y también lo «ratero» que había sido Carlos Salinas. Después de terminar su gestión era clásico inventar chistes de Carlos Salinas, en los consultorios se pegaban hojas impresas haciendo chistes del expresidente, algo así como un antecedente con lo que ahora se hace con los candidatos en las redes sociales.

    En ese entonces yo era panista, porque era «el partido del cambio». Creía inocentemente que eran los buenos, los incorruptibles, los honestos. Claro,  a los 14 años todavía no sabía si era alguien de derecha o de izquierda, había escuchado alguna vez la definición en alguna clase en la secundaria pero nada más. En 1994 se dio la «alternancia» en Jalisco, llegó Alberto Cárdenas del PAN, lo cual trajo la primera emoción y marcó un antecedente de lo que jamás sucedería a nivel nacional; a pesar de su conservadurismo (al grado de prohibir las minifaldas en recintos públicos) había hecho un buen papel (y tal vez el único de los gobernadores panistas que hemos tenido), con esos antecedentes y con todos los comentarios positivos que hacían mis parientes de León, donde el gobernador era Vicente Fox, pensamos que el guanajuatense iba a encarnar el verdadero cambio. Ya tenía edad para votar, y todos mis votos iban a ser PAN. Cuando se dieron a conocer los resultados preliminares de las encuestadoras (que marcaban una diferencia suficiente para no tener que esperar a que el PREP lo ratificara) me llené de emoción, festejé como tal como un aficionado al futbol festeja cuando su equipo hace un logro importante. Al siguiente día, en la preparatoria, no dejé de echar carrilla a una amiga con afiliación priísta, le hacía la «V» de la victoria para molestarla, y me burlaba de su Zedillo (de quien años después, tuve que aceptarlo como el mejor Presidente desde López Mateos).

    Cuando empezó a ejercer la presidencia, comenzaron poco a poco a llegar las decepciones, después de más de un año de gestión, mis amigos y yo comentábamos que el gobierno de Fox en realidad no parecía tan bueno, no tanto como nos lo había pintado. Ciertamente los indicadores económicos en su gobierno fueron positivos (por el contrario de lo que ha sucedido con Calderón), pero no se palpaba ese cambio, nuestros ingresos no crecían, y lo peor es que la estructura heredada del PRI ahí seguía y Fox no hacía nada para al menos provocarle algún raspón. Fox se convirtió en el payaso presidencial. Y al tiempo que Fox Gobernaba, en Jalisco el Gobernador Rámirez Acuña comenzó a ejercer la mano dura contra la población, deteniendo a varias personas en una «rave» en Tlajomulco, y también encarcelando a varios altermundistas en la Cumbre celebrada en Guadalajara en 2004, donde muchos afirman por lo que vieron que los «revoltosos que destruyeron los locales en el centro» fueron enviados por el gobierno para desacreditar la manifestación. Lo cual provocó la indignación (entre otros temas) de parte de la sociedad tapatía que vieron en las organizaciones civiles una forma de hacer contrapeso.

    El PAN se estaba desgastando y cada vez parecía menos al PAN que nos habían vendido, ese partido humanista, subsidiario y solidario. El PAN dejó de ser «mi partido» en el 2006, y terminé inclinado por una especie de «agnosticismo político». Fue la última vez que les di mi voto, dentro de una difícil decisión, era Calderón o López Obrador, y después de pensarlo mucho me incliné por el primero. Esa sería la última vez que le daría mi voto al PAN. Pero el partido había caído de mi gracia, por la forma en que llevó la campaña (la guerra sucia) y porque terminó siendo utilizado y prostituído por los poderes de facto; y también por el PRI que legitimó la elección del 2006 porque ellos en ese entonces ya tenían su «proyecto» para el 2012 (dado que tenían perdidas las elecciones del 2006). El PAN no solo no acabó con los regímenes priístas, sino que Carlos Salinas vive tranquilo en México a pesar de todo el daño que le infringió al país, y Calderón para ganar las elecciones pactó con Elba Esther Gordillo, poniendo en un lugar crítico a la educación con tal de que el michoacano llegara a la presidencia.

    El PRD es una cuestión diferente. No puedo hablar de decepciones porque no han llegado a la Presidencia, pero si puedo decir que si bien han hecho una buena gestión en la Ciudad de México (sobre todo con Marcelo Ebrard), les cuesta trabajo desligarse de su pasado priísta, además de que López Obrador manejó muy mal la etapa postelectoral bloqueando Reforma (lo que perjudicó a muchos comercios) y después jugando con las instituciones a las que mandó al diablo, con la situación bochornosa de Juanito y Clara Brugada. Parece ser que una izquierda moderna socialdemócrata empieza a surgir en México, gente como el mismo Ebrard, el Jalisciense Enrique Alfaro o el mismo Mancera muestran una izquierda renovada, muy diferente a esa izquierda chapada a la antigua representada por Obrador. Lamentablemente tendremos que esperar al menos algún sexenio más para que puedan estar dentro de las ligas mayores.

    El PRD aprendió la lección en el 2009, y a pesar de que la elección de candidato no fue la mejor (decidieron parecer más demócratas que usar el sentido común con eso de la encuesta), se percibe como un partido que si bien tiene sus fuertes diferencias se ha mostrado unidos, y dentro de la izquierda suenan nombres importantes, no así el PAN, quien lamentablemente sufrirá una humillante derrota en el 2012 (perderán la Presidencia y uno de sus grandes bastiones: Jalisco).

    El escenario político se ve decepcionante. Pareciera que ninguno de los candidatos tiene la «talla» y es por eso que muchos hemos terminado decepcionándonos de la política mexicana. Es cierto que hay políticos valiosos y capaces, pero son la excepción y no la regla. A veces los encuentras más bien a nivel municipal o a nivel estatal. Incluso por ejemplo, en Jalisco existe gente del mismo PRI que parece valer la pena, no así cuando subes los escalones. El PAN en cambio, en mi estado está atrapado por las corrientes más conservadoras, y están inclinados más hacia la derecha que el PAN federal; una de las razones por las cuales han perdido peso, porque Guadalajara ya no es una ciudad tan conservadora, y los votantes del centro empiezan a ser cada vez más importantes.

    Muchos temen la llegada de Peña Nieto, pero es el simple reflejo de una realidad que vivimos y de la sociedad mexicana, mientras esta no cambie, posiblemente el panorama político seguirá siendo igual, e incluso podríamos correr el riesgo de una regresion ante 12 años donde el trabajo del PAN dejó que desear, donde se limitó a mantener una macroeconomía sana e implementar algunos programas sociales como Oportunidades o el Seguro Popular, pero tampoco logró mostrar un país próspero, y lamentablemente todo esto pesará en las elecciones.

    En mi vida diaria comienzo a entender por qué la política mexicana es como es, y se refleja un problema cultural, un problema que se debe resolver más de fondo y que para lo que no son suficientes las «reformas estructurales».

  • En política las formas importan más que el fondo

    En política las formas importan más que el fondoCuando la gente criticó la pifia de los 3 libros de Enrique Peña Nieto, señalaron algo que ciertamente era preocupante ver en un candidato, porque se asomaba un problema de fondo; pero también es cierto que muchos de los que hicieron esas críticas se burlaron de la «pifia» y ni siquiera se fijaron en dicho transfondo. Se burlaron porque se equivocó. Luego llueven críticas sobre Josefina Vázquez Mota al decir que «fortalecería el lavado de dinero» en lo que a todas luces fue un lapsus. Tal vez con López Obrador eso no ha sucedido porque se ha cuidado demasiado. Lo peor del caso es que esos «lapsus y errores» terminan costando puntos en la intención de voto. Los candidatos se tienen que ir con mucho cuidado porque poner una «c» donde va una «s» podría marcar diferencia en el resultado final.

    Me pregunto, si todas las personas que critican las «pifias» de los candidatos conocen las propuestas. No se si sepan la estrategia para apuntalar el mercado interno de Josefina Vázquez Mota, que Enrique Peña Nieto quiere establecer un sistema de bienestar universal, o que Andrés Manuel López Obrador propone democratizar los medios de comunicación y crear más competencia. Lo curioso es que estas propuestas no parecen importar mucho porque al menos en México, en política las formas importan más que el fondo. Las propuestas quedan en un segundo término cuando se trata de contender por la Presidencia, y lo peor es que al menos desde que tengo edad para votar, las propuestas no son las que han llevado a un candidato a la silla presidencial. En el 2000 la gente votó por Fox porque querían un cambio, en el 2006 votaron por Felipe Calderón por el miedo a la llegada de López Obrador, y si las tendencias no cambian radicalmente, Enrique Peña Nieto llegará por la impecable campaña publicitaria y mediática que tiene detrás de él.

    El hecho de que la gente se preocupe más por las formas que por el fondo, es lo que hace que tengamos un nivel de campaña muy bajo. Los políticos no pueden improvisar so pretexto de tener más posibilidades de errar, entonces los guiones escritos funcionan mejor aunque no digan nada (esto es notorio con Josefina y con Peña Nieto). Cuando a Josefina la dejan ser, se vuelve una mujer más atractiva, pero sus asesores para evitar caer en riesgos le recomiendan usar una oratoria tal (tan acartonada digna de usarse como somnífero) que Josefina deja de ser ella. Esto naturalmente vuelve a la campaña no solamente menos atractiva, sino que limita el flujo de información para que la gente conozca las propuestas. Porque incluso cuando las presentan, se tienen que cuidar en «como lo dicen», porque cualquier confusión podría terminar con la candidatura de un político. La política no es realidad, es percepción.

    En México nos hace mucha falta madurez política. La gran mayoría de la sociedad (y no solo la gente pobre, sino mucha con altos ingresos) no tiene conocimientos básicos sobre la política, un claro ejemplo es el estudio de Excelsior que hizo un estudio donde llegó a la conclusión que los afiliados al PRI eran los más conservadores, mientras que el PAN y el PRD se encontraban casi en el mismo punto (cosa que no tiene que ver con las ideologías del partido). La gente dice odiar la política, pero no solo lo dicen por la baja calidad que esta tiene, sino que para interesarse en ella es necesario «pensar», y caemos en un círculo vicioso, porque los politicos hacen campaña asumiendo que la gente sabe poco de política, y entonces las formas son las que terminan pesando.

    Muchos me tacharán de antidemocrático o elitista pero creo que se debería implementar una licencia para votar. Aunque si ven en el fondo no tiene nada de estas dos cosas. Por ejemplo, asumimos que todos tenemos derecho a manejar, simplemente para hacerlo tenemos que cumplir con ciertos requisitos; yo no he conocido a nadie que diga que por pedir licencias de conducir se esté atacando a la democracia. Tampoco es elitista, la gente más ignorante no siempre es la más pobre, y al igual que para tramitar la licencia de conducir se podría tomar un curso de política básica, para después aprobar un exámen (estos serían creados por un organismo autónomo sin tendencia política alguna). Dirán que la gente pobre no puede ir a esos cursos, pero si pueden ir por su credencial de votar, podrían tomar en un fin de semana un curso de 6 horas por ejemplo. Así al menos se reduciría el índice de gente que vota de manera irresponsable.

    Mientras la ciudadanía no madure políticamente, seguiremos teniendo este tipo de políticos y este tipo de campañas. Si las campañas telenoveleras o las guerras sucias (o amorosas) son más redituables que usar como eje de campaña las propuestas, es que estamos en un problema, y eso explica por qué nuestra democracia no ha terminado de cuajar.

  • Ser de izquierda es bueno y ser de derecha es malo (o viceversa) ¡Que no me ma…!

    Izquierda derechaExisten algunas personas que evalúan la calidad moral de otras en torno a su ideología política. Si son de derecha es que son unos empresarios corruptos que quieren explotar al trabajador o unos religiosos de doble moral, o si son de izquierda resulta que son unos revoltosos sin nada que hacer. Ciertamente el caer en un extremo muchas veces es sintomático de un transtorno de personalidad. Pero no entiendo como es que una posición ideológica hace buenas y malas a las personas.

    La afinidad ideológica (todo el ser humano la tiene, aunque no la conozca) se determina por muchas cosas, desde el temperamento de la persona (sabemos que el temperamento es innato y no se puede cambiar), su carácter, su estilo de vida, su historia de vida, el ambiente en el que se rodea, y muchas otras cosas más. Incluso se habla de la inteligencia, donde algunos expertos afirman que las personas poco inteligentes suelen preocuparse más por la seguridad lo cual los terminan haciendo derechistas, y si bien es cierto que el promedio de cociente intelectual entre la gente de izquierda es algo más alto, no es lo suficiente como para afirmar que «los izquierdistas son inteligentes y los derechistas tontos».

    Buscar en una afinidad política e ideológica la moral e integridad de las personas es una estupidez, al menos en la mayoría de los casos. Hay quienes promueven cierta postura ideológica por interés o por obtener un beneficio: Un empresario que apoya la teoría neoliberal porque no quiere pagar impuestos, o una persona que apoya a un candidato izquierdista porque quiere que el gobierno lo mantenga y no tenga que trabajar. Pero eso no es problema de la ideología, este tipo de personas más bien se sirven de las ideologías para mostrar su poca integridad.

    Yo tengo amigos, parientes o conocidos afines a la derecha y también a la izquierda y no he visto como es que su preferencia política modifique su integridad, la fortalezca o la deteriore. Simplemente tenemos formas diferentes de contemplar al mundo. Por eso es que suena irrisorio cuando López Obrador trata de hacer esa distinción moral diciendo que la «derecha mexicana» es corrupta y malévola, mientras que ellos son unos tiernos angelitos que proueven la república besucona. La derecha no cae en ese juego (al menos a ese grado) no porque no quiera, sino porque no pueden. Por razones culturales (contrario a lo que sucede en Estados Unidos) no es muy bien visto decir que se es de derecha, y para eso la gente utiliza eufemismos, incluso mucha gente se la piensa dos veces para decir que es conservadora. Por ejemplo el candidato del PAN a la gobernatura del Estado de Jalisco relacionado con la corriente más ultraderechista del PAN aceptó con trabas que era un conservador.

    Simplemente en el mundo habrá discrepancias sobre como la gente lo percibe. Y en tanto exista un régimen lo suficientemente democrático para que no exista un absolutismo o un totalitarismo, estas discrepancias se harán patentes. Y lógicamente esto provoca roces entre ambas ideologías (y todos sus derivados) porque no es fácil poder compaginar un proyecto con personas que perciben las cosas de otra forma. Pero esto no las hace más buenas ni más malas. La gente no puede ser más buena que los demás al afirmar que por que es de izquierda se preocupa por el bien común, ni tampoco alguien de derecha puede afirmar ser mejor persona por el hecho de ejercer su religión activamente. Los dos personajes malévolos de la historia moderna lo demuestran. Un Hitler ultraderechista, católico declarado, y que tenía buenas relaciones con el Vaticano; o bien un Izquierdista Stalin, que implementó una dictadura totalitaria coartando la libertad de expresión.

    No es malo tener discrepancias, y en este punto es donde debe de entrar la tolerancia. Donde la disputa entre ideologías políticas, quede en eso, y no abarque cosas que no tienen que ver, donde ponen en juego la integridad de las personas. Naturalmente no siempre se podrán lograr concensos y cada trinchera luchará por lo que crea que es mejor. Pero no por eso se debe hacer un juicio moral, en base a algo que no determina, lo repito, la calidad moral de las personas.

  • Todos esos van a votar por el Peje

    Todos esos van a votar por el PejeSeguidores de AMLO pasan constantemente videos de muchas personalidades que van a votar por López Obrador. Que Hector Bonilla, Susana Sabaleta, Damián Alcazar, el propio nominado al Oscar Demián Bichir. Luego seguimos con los intelectuales, donde no todos están con el pero sí una mayoría (tómese en cuenta que Loret de Mola o Brozo ¡no son intelectuales!) como la Poniatowska, Pitol, y otros muy importantes que tal vez no apoyan abiertamente al Peje pero están pensando en darle su voto como Carlos Fuentes o hasta el mismo Enrique Krauze (el que escribiera esa famosa columna de «el mesías tropical»), luego seguimos con músicos, actores, cantantes. Pero es que esto no nos debe sorprender, es totalmente normal no solo en México sino en gran parte del mundo. Los actores, músicos, artistas (que si merecen el término), escritores, intelectuales (al menos la mayoría) y demás sectores suelen votar por la izquierda y tienen ideas progresistas. Incluso en Estados Unidos es muy común, mientras los dueños de las casas cinematográficas de Hollywood se entienden mejor con los republicanos, los actores y directores suelen votar por los demócratas (a excepción tal vez, de ese gobernador de California que imprimió su sello republicano tanto en Terminator como en Un Detective en el Kinder), incluso algunos como el reconocido Oliver Stone afirma admirar a Hugo Chávez.

    Si AMLO fuera demasiado mal político terminaría ahuyentando incluso a este sector, pero con lo que es le alcanza para recibir su apoyo, y en algunos casos dicho apoyo le beneficia por que algunos de los artistas (la minoría, si) son admirados por el grueso de la población mexicana como Demian Bichir. Es natural que lo apoyen, porque el PAN siempre ha tenido un increible desprecio por la cultura, y el PRI, pues digo, no creo que un hombre con copete fabricado en las filas de la televisora predominante sea muy agradable para aquellos que se dedican a componer o a actuar. Y no es que le quiera quitar méritos a AMLO, pero es que este tipo de apoyo es normal, y además este tipo de apoyo tampoco se da porque sea un gran candidato, sino porque la oferta que hay sabemos que es de muy bajo nivel, y entre los tres, escogen al que represente más sus afinidades. La derecha en cambio, está respaldada por empresarios, por la jerarquía católica (exceptuando las ramas más liberales como la Teología de la Liberación), economistas, tecnócratas. Tal vez por eso creo que pesaría más el apoyo de empresarios como Romo o Turner a López Obrador (o debería de).

    Lamentablemente para el Peje y para el país la intelectualidad y la cultura siempre queda al margen (y no porque a México le convenga que gane el Peje, sino que la ignorancia es mayoría), la mayoría de los artistas, pintores o escritores son valorados por un sector muy específico de la población; entre algunos ciudadanos con tendencias a la izquierda, algún que otro magnate que a pesar de sus riquezas no pierde el gusto por la cultura e incluso invierte en ella, y alguna que otra persona con inclinaciones más hacia la derecha (la minoría) que si tiene un aprecio por la cultura. Algunos incultos incluso los desprecian porque «van a votar por el Peje» cuando en sus obras y su talento hay algo mucho más alla que una inclinación política. Por ejemplo, yo no tengo que ser comunista para admirar los murales de Diego Rivera.

    Por otro lado, es curioso ese desprecio del PAN a la cultura y más curioso por sus lazos cercanos por la Iglesia. Quiérase o no, la Iglesia también ha generado cultura desde hace siglos, tanto en la arquitectura, la música y la pintura. El arte sacro en realidad es muy bello y no se necesita ser necesariamente religioso para entender su belleza, en el Distrito Federal, en el Munal pueden encontrar pinturas religiosas de una gran calidad y sorprendentes, o que decir de las obras de reconocimiento internacional como las pinturas de Miguel Angel. Pero el PAN no promueve ni la cultura cercana a su ideología ni la que considera lejana. Y por el otro lado, curiosamente el mismo «estado laico» es el que mantiene museos para promover el arte sacro.

    El Peje no es, muy probablemente, el presidente que necesita México y mis dedos no alcanzarían para contar sus defectos (esto mismo se replicaría con los demás candidatos), pero este hecho curioso y normal a la vez me hace pensar que la cultura es una parte importante de una nación, le da identidad, y si bien su arte no es algo tan tangible en los índices de crecimiento económico porque no construyen máquinas, ni inventan productos ni tampoco trabajan en una maquila; no solo si colaboran indirectamente al hacer la vida más placentera de los que se dedican a actividades más técnicas, sino que es una forma en la que una nación se expresa y busca contar una historia, una nación que está formada por hombres pensantes y no autómatas que forman parte de una maquinaria.

    No tengo que tener simpatía por el mismo candidato para reconocer el gran talento de Demian Bichir o la intelectualidad de Carlos Fuentes, si es estúpido negar una amistad a alguien con inclinaciones políticas diferentes, es todavía más estúpido ignorar la obra de personas que no piensan igual que uno.