Categoría: política

  • López Obrador, amigo de Carlos Slim ¿no que contra los privilegios?

    López Obrador, amigo de Carlos Slim ¿no que contra los privilegios?

    López Obrador, amigo de Carlos Slim, ¿nó que contra los privilegios?Andrés Manuel López Obrador dice estar contra los privilegios y los intereses que mandan en el país. Posiblemente por eso muchos jóvenes se han decantado por él, porque algo que es muy cierto es que una elite asfixia al país y quiere incluso imponer a un candidato autoritario, ya sea por la «vía democrática» o bien, «por medio de otras vías». Esto, que se hace cada vez más notorio, ante un continuismo que ya no carbura y que es evidente que necesita un cambio, hace que los jóvenes, esos mismos que hace 6 años criticaron a López Obrador, ahora lo apoyen. Más porque es el candidato que no ha llegado, porque ahora la izquierda merece una oportunidad, porque ciertamente el gabinete que está delineando AMLO es destacable, y sobre todo porque ha llegado un candidato (encarnado en Peña Nieto) a quien si le queda bien el saco de «Peligro para México». Muchos de estos jóvenes ciertamente no defienden a López Obrador a capa y espada como sus fanáticos acérrimos y están más abierto a críticas, lo cual es muy bueno porque habla de una convicción democrática en los jóvenes y una capacidad de autocrítica.

    Pero a mí me hace un poco de ruido eso de que sea el candidato que va a eliminar todos los privilegios, cuando se nota que existe una cercanía con el más privilegiado, con el hombre más rico del mundo Carlos Slim. Ambos tienen una cosa en común, su posición ante Televisa. Carlos Slim está tan peleado por los intereses que hay en las telecomunicaciones, que decidió retirar toda su publicidad del duopolio televisivo, y a Carlos Slim le vendría bien un gobierno de López Obrador donde es más factible que se abra la «tercera cadena de TV» que manejaría él. Pero hay que enfocarnos en la relación entre Carlos Slim y López Obrador, la cual a todas luces ha sido buena, empezando porque juntos remodelaron el Paseo de la Reforma y el Centro Histórico de la Ciudad de México. AMLO y Slim trabajaron juntos en el DF, y en las elecciones del 2006 Carlos Slim fue uno de los empresarios que no se sumó a la campaña en contra de López Obrador (porque sabia que a él no le perjudicaba en lo más mínimo su llegada), y si bien no apoyó explícitamente a López Obrador, si le ayudo un poco, porque en ese tiempo Slim empezó a arremeter contra el neoliberalismo y el libertinaje de mercado.

    El último libro de López Obrador «La Mafia que se Adueñó de México … y el 2012» es una de las muestras de esta relación. López Obrador habla de los empresarios que «detentan el poder» y ciertamente en la lista está Carlos Slim, pero cuando empieza a hablar de él, tiene un trato demasiado diferente a los otros empresarios que se beneficiaron con las privatizaciones de Salinas. AMLO dice que el no sabe si es cierto eso de que Slim es un prestanombres de Salinas como dicen, pero que cuando lo conoció le pareció una persona muy austera y sencilla. También, contrario a la costumbre, López Obrador publicó una carta donde Carlos Slim lo criticaba (de una manera constructiva) sobre el plantón de Reforma. AMLO se molestó en publicar esa carta en su libro de una forma íntegra, y replicó a la carta, pero siempre en un tono de cordialidad. También incluso le agradeció a Slim que después de que le dijo que Oaxaca no tenía buena cobertura, el empresario haya retirado la propaganda de «México es Territorio Telcel». Es decir, en el libro primero lo pone en la lista de los empresarios que «detentan el poder», pero cuando empieza a hablar de ellos lo saca del costal, y lo presenta como un empresario que «no es tan malo como dicen que es».

    Ahí no queda la relación Carlos Slim – López Obrador. Miguel Torruco Márques, fue integrado al gabinete que López Obrador utilizaría si gana la presidencia, el fue designado para la Secretaría de Turismo. La hija de Miguel Torruco se casó con Carlos Slim Dommit, hijo del magnate más rico del mundo. Esto nos dice que AMLO no está alejándose de los ricos privilegiados como el dice, más bien al haber una ruptura en la élite (por este rompimiento entre Slim y Televisa), Obrador se está yendo con la otra parte. Es decir, AMLO a pesar de su arremetimiento contra los poderosos, no deja de ser parte de una misma familia, se pelea con parte de ella pero mantiene cercanía con la otra parte. Es cierto, que la mayoría de los magnates no apoyan a AMLO, pero al parecer si tiene relación con el empresario más rico del mundo, y ahí entra la duda ¿también Slim tendrá que pagar impuestos, o el mantendrá los privilegios o incluso los ampliará?

    Esa relación tal vez disipa las dudas de que AMLO podría ser un Hugo Chávez como dicen algunos (no creo que el empresario más rico del mundo coqueteé con un supuesto dictador socialista), pero también deja en claro que Obrador no acabará con todos los privilegios, si bien nos va, acabará solo con los de aquellos que no están cercanos a él, pero ese que tiene el 7% del PIB seguirá muy cómodo haciendo más riquezas en México.

  • Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prieta

    Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prieta

    Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prietaRecuerdo el año 2000 cuando iba a votar por primera vez. Muchos estábamos esperanzados en sacar al PRI de Los Pinos y me sentía afortunado porque solo dos meses de diferencia me dieron la oportunidad para ejercer mi voto. Yo ya había escuchado hablar de Vicente Fox, mis parientes de León Guanajuato nos decían que Fox había gobernado bien, esto cuando todavía casi nadie sabía que iba a ser el candidato del PAN. Tal vez por el hecho de que era un jovencito, de que la mercadotecnia de Fox había sido eficiente y de que si había alcanzado a vivir lo que era el gobierno autoritario del PRI (tenía 12 años, pero recuerdo a la fecha muy bien la crisis del 94, el asesinato de Colosio y muchas otras cosas más), pero la fe en Vicente Fox estaba puesta. Tal vez en ese entonces no conocía bien eso del «populismo», y si creía que Fox iba a hacer crecer el PIB al 7% anual. Recuerdo cuando ganó, estaba viendo TV Azteca y creyendo que podía ganar Labastida (porque eso se comentaba en los medios), aparece en la televisión la primera encuesta de salida que le daba una ventaja considerable a Fox, fue la catarsis, una gran emoción, creí que estábamos haciendo historia, creí que México iba a crecer y mejorar.

    Ciertamente, con el PAN cambiaron algunas cosas, hubo mayor libertad de expresión y la represión disminuyó, se manejó bien la macroeconomía y no volvimos a vivir esas crisis autoinflingidas del PRI, hubo mayor transparencia (insuficiente), pero ahí le paramos de contar. El PAN no solo no acabó con el corporativismo del PRI, sino que los panistas incluso lo aprovecharon, una muestra fue cuando Calderón negoció con Elba Esther Gordillo votos a cambio de plazas en su gobierno. El cambio fue decepcionante para muchos, porque si bien hubo algún avance democrático, este no se tradujo en un beneficio palpable para la sociedad. Hay estabilidad pero no hay mucho crecimiento, países como Brasil le han quitado presencia a México en Latinoamérica y de México ya no se habla mucho, no forma parte de las siglas del BRIC.

    Lo que hizo Fox al abandonar a Josefina y apoyar explícitamente a Peña Nieto habla de un atentado contra la incipiente democracia mexicana, habla de un atentado a sus principios, a su partido, y a la historia del país. Si había algo todavía más incongruente que esas alianzas PAN-PRD era esto. Es irrisorio ver que quien asumió el gobierno del cambio, esté haciendo todo lo posible por regresar al pasado. Dicen que le molestó que Vázquez Mota se fuera de su equipo para irse con el de Calderón, y sabiendo que Fox maneja sus decisiones que rencores (como el que también le tiene a AMLO), prefiere el regreso de lo que combatió que apoyar a una persona a la cual le tiene resentimientos (y luego por qué unos dicen que Fox se parece tanto al Peje).

    Fox no solo no beneficiará a Peña Nieto como el piensa, sino que les dará la razón a aquellos que dicen que la democracia es una simulación. Y es curioso que quien cargó el estandarte de la democracia (o fingió hacerlo) diga que el movimiento #YoSoy132 es un movimiento orquestado, buscando cancelar la posibilidad de todo aquello que el defendió y promovió. Independientemente de que puedan haber intentos de infiltración por parte de algún sector político (la MORENA de AMLO), sabemos que el movimiento es genuino, tan es así que el rector de la Ibero (donde estudió Fox, por cierto), afirmó contundentemente que este movimiento fue organizado por estudiantes legítimamente. ¿Dónde está la congruencia de Vicente Fox?, y0 no la veo. Estos 6 años se dedicó a ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón por las rencillas y rencores, y ahora FOX no llama a «sacar al PRI de Los Pinos» sino a traerlos de regreso.

    Fox parece un Santa Ana moderno, uno de los traidores de México, una persona que con todo respeto, pero ya no está bien de sus facultades mentales. La historia no lo va a perdonar, de hecho, ya está siendo dura con él. Fox al terminar su sexenio trató de redimirse y consolidar una mediocre gestión al frente del país (o al menos, no lo que muchos creían que iba a ser) fundando el Centro Fox, para supuestamente desde esa trinchera, contribuir al avance del país. Pero esa institución ha cobijado incluso a Enrique Peña Nieto y lo ha asesorado. Y es una pena ver que a 12 años, tiempo en que se debería empezar a ver consolidado el cambio democrático que nos prometieron, quieran regresar al pasado. Ciertamente tendríamos que ver si el PRI será tan autoritario como antes, o no lo será tanto por los cambios generacionales en la sociedad y por las nuevas tecnologías que no permiten un control tan ferreo como antes, pero no deja de ser una traición a los principios y a la historia de México.

    Con este movimiento, Vicente Fox busca dañar a tres personas a las que le tiene un profundo rencor (y quien sabe por qué), a Josefina Vázquez Mota, a Felipe Calderón, y a Andrés Manuel López Obrador. Y por cierto, aunque ciertamente Calderón ha sido más respetuoso que Vicente Fox del proceso electoral, pareciera que a Calderón no le quita el sueño el hecho de que el sea el antecesor del posible regreso de «los de antes», parece estar más preocupado por convencer a la sociedad de que su gestión fue buena (para lo cual incluso utiliza la campaña de Josefina Vázquez Mota), tal vez su apuesta es que llegue Peña Nieto, haga un «despeñadero» y en el 2018 al hacer contraste entre los dos gobiernos se diga: -Ah, pero Calderón no fue mal presidente, nomás compárenlo con este-.

    Pues Fox es un traidor, y se convirtió en todo lo que criticó, en una alimaña, en una tepocata y víbora prieta.

  • #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    México sin duda está viviendo un momento muy agitado. A este se le pone el ingrediente de la participación ciudadana que hace que salgan más burbujas de la sopa. En cuestión de semanas las percepciones cambiaron, y no solo eso, las realidades también. Hoy tenemos un nuevo escenario y del cual puede partir el definitivo que se sentenciará el 1ro de Julio. Independientemente de que no nos podemos basar en una sola encuesta (la de Reforma, que le da solo 4 puntos de ventaja a Peña Nieto), lo cierto es que López Obrador ya se metió en la pelea, y para eso no es necesario ver las encuestas, solo hay que ver la postura del PRI, quienes han empezado a hechar a andar toda su maquinaria para evitar que López Obrador avance. Se percibe en las notas que han salido a partir de dicha encuesta (el charolazo y la afirmación de que la subida de AMLO hizo que subiera el peso también), el PRI tendrá que retractarse en su demagógica posición de no va a dividir a México, porque le tendrá que entrar y le está entrando.

    Ante este escenario, el movimiento #YoSoy132 debe tener muchísimo cuidado, más que ellos son uno de los factores que pueden definir la elección. Me preocupa un poco el viraje de los últimos días. Empiezo por decir que #YoSoy132 ha girado a la izquierda, lo cual a priori no me parece mal, porque movimientos como el #15M o #OcuppyWallStreet también muestran esta tendencia. Se mostraron críticos hacia el neoliberalismo, y ese punto no lo repruebo en lo absoluto, no solo porque comparto su idea, sino porque es la postura de la juventud que ha salido a las calles a manifestarse, que ve en la anarquía mercantil una de las razones de la descomposición económica y social que se viven en el mundo. En este punto, su postura de izquierda no se me hace mal y esta no contraria el hecho de que se declaren «apartidistas», se puede ser de izquierda (y es mi caso) sin ser perredista, patista, o lo que sea. A diferencia del 68, la gente (entre los que se encuentra la generalidad de los estudiantes) no vive rodeada de un furor por el comunismo (aunque el movimiento del 68 no era en su mayoría comunista, como creyó Díaz Ordaz), por el contrario, es una izquierda más pragmática, que busca la justicia social pero no descalifica contundentemente a los mercados. Los jóvenes mexicanos tienen esa postura, porque dada la vida política del país, es posiblemente el camino por el que deban abrirse paso.

    Lo que me preocupa es que el movimiento termine, digámoslo así, afiliándose a la causa de López Obrador. Entiendo que por la postura del movimiento, AMLO es lo que más parece representar lo que buscan (y creo que a medias), pero para generar un cambio real este movimiento debe de alejarse de cualquier interés político, entiendo que varios jóvenes apoyen a López Obrador, y eso no les quita el derecho de estar en el movimiento, pero deben separar su preferencia de candidato del movimiento, si no pondrían a su movimiento en riesgo. Aquí es donde entra el tema de las infiltraciones y es donde deben de tener demasiado cuidado, tanto por parte del PRI como del PRD. A López Obrador este movimiento le está haciendo mucho favor, y a Peña Nieto lo está desplomando, por lo cual los dos candidatos podrían meter las manos para beneficiarse electoralmente. En el primer caso es donde insisto esa separación de la cual hablaba, de hecho curiosamente mientras «más alejados se mantengan de AMLO» terminarán beneficiando más al candidato de las izquierdas, porque habrán menos excusas para descalificar al movimiento. Incluso aquí el PRI en las manifestaciones que vienen, podrían meter por ejemplo, porros disfrazados de «simpatizantes de AMLO» con la leyenda #YoSoy132 para tratar de reventar dicha manifestación y afectar el movimiento.

    Me preocupa por ejemplo, que en la última asamblea, se pida juicio político a Felipe Calderón, no porque sea válido o no, sino porque al descalificar a Peña Nieto, y luego también marcar distancia con el presidente, muchos llegarán a la conclusión de que es un movimiento pro-AMLO. No necesariamente es así, yo en lo particular, conozco a varios miembros de este movimiento que tienen una distancia marcadísima con la figura presidencial y podrían estar a favor de este punto (digo, podrían porque no he tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre esto), pero a la vez no ven con buenos ojos a López Obrador y están decididos en anular su voto. Creo que en este sentido el movimiento debe de ser pragmático, más porque en la coyuntura en la que estamos, los priístas aprovecharán para descalificarla (cosa que no han logrado hacer hasta ahora a pesar de sus múltiples intentos). Recordemos por ejemplo, que el 49% de los mexicanos cree que las elecciones del 2006 fueron fraudulentas, pero AMLO tuvo una intención de voto de solo el 20% aprox, durante la campaña hasta mayo que es cuando se notó el crecimiento de las preferencias sobre López Obrador. Muchos indecisos han optado por votar por López Obrador, pero lo harán con reservas (por el menos peor, como dicen y entre los que me encuentro yo también), entre los que también se encuentran muchos jóvenes, sobre todo porque vieron que Josefina se ha desplomado y que esta elección es de dos. Esto nos dice que existe más de un 20% de la población que no es afín a AMLO pero duda de la efectividad democrática del país (al menos como nos lo han vendido) y por esto creen que se necesita un cambio de base.

    Creo que #YoSoy132 está a tiempo de evitar cualquiera de estos problemas, pero el riesgo existe. Tal vez el talón de aquiles de ser un «movimiento juvenil» es que la mayoría de los integrantes pueden caer en la ingenuidad. Independientemente de su afinidad por AMLO, o Josefina o quien quiera que sea por parte de alumnos, ellos son los que más deberían estar conscientes que el futuro del país no solo puede recaer en las manos de un político, cosa que se creyó durante décadas y no le funcionó al país. Tienen derecho a sentir afinidad por quien sea, pero en cuanto llegue al poder, deberán por igual poner los ojos sobre su desempeño y actuar en consecuencia. Deben de ser más decisivos en algunas cuestiones, en la asamblea de Guadalajara en el ITESO algunas personas afirmaron que no supieron explicar muy bien que tan antipeñanieto eran, o por qué eran apartidistas. Deben de ser más determinantes en sus posturas, porque si se quedan navegando su rumbo fijo, serán mas proclives a que terceras entidades los quieran manipular.

    Termino saliéndome un poco del tema, y es sobre el voto útil que ejercerán los panistas, sobre todo la gente mayor con una posición conservadora, que es donde Josefina tiene más votos. Esta es la gente que tiene en más mal concepto a AMLO, siguen pensando que será un nuevo Hugo Chávez o quebrará al país. Y aquí es donde veo la difícil decisión que tendrán que tomar, votar por un «Hugo Chávez» o votar por el PRI que a ellos les tocó vivir en carne fría, sin libertad de expresión, represiones que costaron vidas, crisis sexenales. Yo por este mismo argumento me decanto por ejercer mi voto útil a favor de AMLO, porque el PRI de Peña Nieto representa ese régimen autoritario e incluso lo han demostrado en épocas recientes; en cambio muchos de los miedos sobre AMLO son suposiciones, que incluso sectores empresariales han desmentido. Naturalmente tengo mis reservas frente a AMLO y en otro escenario electoral posiblemente no le daría mi voto, pero yo no creo en ese argumento conservador que pregona Kirk Russell que dice «más vale malo por conocido que bueno por conocer», y prefiero tomar el riesgo. Otra referencia es el desempeño de AMLO y Peña Nieto como Jefe de Gobierno y Gobernador respectivamente. Si bien el desempeño de AMLO no fue muy sobresaliente (aunque le dieron el premio como el segundo mejor alcalde del mundo), fue bastante mejor que el de Peña Nieto, y este último mostró mas tintes autoritarios que el primero. AMLO construyó una avenida sobre propiedad privada para dar acceso a un hospital privado (de donde se desencadenó el desafuero) y Peña Nieto orquestó la masacre de Atenco (asunto que sigue impune).

  • López Obrador quiere resurgir

    López Obrador quiere resurgir

    López Obrador quiere resurgirSin duda esta campaña presidencial ha sido muy distinta a las que el país ha vivido en ocasiones anteriores, en medio de un despertar ciudadano, un candidato de plástico prefabricado en las televisoras, una inconformidad con la clase política y una nueva generación que parece relevar a la otra que hace que muchas cosas cambien. Esta elección se ve diferente a la del 2006, y si bien creíamos que no existiría un «candidato de la esperanza» (como Fox en el 2000 y AMLO en el 2006), parece que López Obrador está volviendo a ocupar ese puesto, pero ahora en lugar de caer desde arriba, sube desde abajo. Hasta hace algunos meses, se decía que López Obrador era un cartucho quemado, que quedaría confinado al tercer lugar y que la que daría batalla a Peña Nieto sería Josefina Vázquez Mota. La realidad es otra, si bien AMLO y JVM se encuentran casi empatados, Josefina va cayendo y Obrador subiendo, la panista incluso pareciera sentirse derrotada y en cambio Obrador empieza a sentir que tiene algunas posibilidades de llegar a la presidencia (naturalmente menos que en el 2006 pero parece haberlas).

    López Obrador cometió muchos errores que de no haberlos hecho ahora podría estar incluso arriba de Peña Nieto. Pero para evaluar la eficiencia de su campaña (de Morena pa’aca) tendríamos que pensar más bien donde estaría sin ella, posiblemente no tendría más de 10% de intención de voto, y ahora supera los 20, incluso las encuestas más decentes lo ubican con 25 puntos. Si bien la distancia frente a Peña Nieto (que estaría entre 8 y 10 puntos, repito, de acuerdo a las encuestas más decentes como Demotecnia que trabaja para el diario español El País) es considerable, todavía no la tiene perdida. En cierta forma Obrador ocupa el lugar de Felipe Calderón en el 2006 y Peña Nieto el que tenía Obrador, este último caso porque el PRI de Peña ha cometido errores que le han quitado puntos así como los cometió Obrador en el 2006. Declaraciones desafortunadas de Coldwell al decir que dentro de la Ibero había infiltrados e iba a mandar a investigar estudiantes desató marchas multitudinarias, declaraciones también de otros miembros del PRI o de gente que sabemos cercana como Gabriel Quadri quien afirmó que los estudiantes eran fascistas, o que Josefina estaba organizando las marchas, o peor aún, el candidato a diputado que afirmó aberrantemente que las FARC estaban infiltradas en el movimiento #YoSoy132 que suenan más que nada a teorías de la conspiración como las que se inventó Díaz Ordaz en su cabeza para ordenar la masacre de Tlatelolco.

    Obrador, a pesar de todo, quiere resurgir como el candidato de la esperanza y es que el panorama actual le ayuda. Repitió hasta el cansancio su «teoría del compló» donde afirmaba que había una mafia en el poder, de potentados y políticos que controlaban al país, lo repitió tanto que parecía hacer honor a la máxima de Goebbels y que mareó a más de uno (yo me incluyo); pero viendo la situación actual pareciera que no estaba tan equivocado, al menos viendo toda la maquinaria detrás de Peña Nieto, Televisa y los poderes fácticos. Al no haber hasta el momento una fuerte campaña de desprestigio en su contra, mucha gente se ha molestado en conocerlo más, y viendo a los otros candidatos, les parece que no es tan mala opción. Parece no ser el político que necesita México y defectos tiene muchos, pero ya no muchos se tragan el cuento de que es un Hugo Chávez o Fidel Castro. Entre los jóvenes de clases medias e incluso altas ha despertado simpatías, y es que el no carga ni con 60,000 muertos, ni con los feminicidios y la masacre de Atenco, claro, esto porque ni el ni su partido han llegado al poder. Claro, ahí siguen muchos de sus seguidores que siguen viendo todo en blanco y negro: «estás con el peje o en contra de él», pero también ha ganado mucho voto útil, aunque este es más volatil y por lo tanto más susceptible a irse si no comete errores.

    Curiosamente los más jóvenes optaron por el político más viejo y el que tiene una mayor carrera en la política. Pero siempre como cada seis años, la gente busca fincar sus esperanzas en algún político. Claramente estas esperanzas son más tenues, no solo por lo comentado párrafos atrás, si no porque viendo los movimientos, los ciudadanos empiezan a darse cuenta que pueden incidir más en el quehacer público y la necesidad de esa figura paternalista representada por el presidente se disipa. También los jóvenes voltean a verlo porque no quieren el continuismo del PAN (sobre todo el último sexenio ha sido decepcionante y las esperanzas de cambio que generó el PAN en su momento no cumplió con las expectativas), pero mucho menos quieren el regreso de lo peor del PRI.

    Si antes hablé de como Obrador había desperdiciado el debate y había perdido una gran oportunidad, la ahora llamada «Primavera Mexicana», lo ha colocado sin querer en un punto donde todavía puede tener alguna aspiración. Obrador por lo tanto deberá hacer una buena autocrítica de lo que falló en el primer debate para hacer un buen segundo debate, para que esto, aunado a la «Primavera Mexicana» y a la guerra sucia que el PAN está lanzando contra Peña Nieto que beneficia más a AMLO que a Josefina pueda colocarlo en el campo de batalla. Naturalmente si lo llegara a lograr esto se reflejaría ya en las últimas semanas, por lo cual el PRI no tendría mucho margen de reacción para impulsar una campaña de desprestigio (más cuando su candidato no tiene la autoridad moral para criticar las deficiencias de los otros candidatos).

    Todavía se antoja difícil, pero no es imposible. A pesar de los defectos de AMLO no sería mala idea considerarlo como voto útil o una especie de voto contra el PRI, más cuando Josefina parece estar fuera de batalla. Pero una cosa es clara, y debe quedar clara a la ciudadanía y al movimiento #YoSoy132, si se logra que Peña Nieto no gane la presidencia, no se habrán solucionado los problemas de fondo, esta participación ciudadana debe de ser para siempre, esté Obrador, Josefina, Peña Nieto o Gokú dentro de la presidencia. Los manifestantes deberán vigilar el desempeño de López Obrador en caso de que haga «el milagro» y en caso de que llegue a incurrir en malas prácticas actuar en consecuencia. Este movimiento, de perdurar, podría ser la generación que poco a poco vaya limpiando cuadros políticos, y orille a los partidos a limpiarse. Lo repito, México vive un momento histórico, más cuando este movimiento converge con todos los movimientos mundiales como el #15M o el #OcuppyWallStreet, en la historia de las naciones hay momentos clave para hacer un cambio y México lo tiene en sus manos.

  • La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada día.

    La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada día.

    La guerra sucia, y el desprestigio, el PAN de cada díaYo declarado líder de la organización secreta «anticopetes», no tengo otra que decir que a pesar de mi mala percepción del Televifrankestein, la guerra sucia con la que el PAN trata de desprestigiar a Peña Nieto me parece algo deleznable, y sobre todo, una muestra de que el PAN no tiene mucho que ofrecer. En el 2006 les funcionó, ante un candidato mediocre (que se convirtió en un presidente mediocre), la guerra sucia era la opción para tumbar a López Obrador y lo lograron, le metieron miedo, magnificaron sus defectos hasta llegar a decir que era un Hugo Chávez. el PAN no ganó por las simpatías que despertaba Calderón, sino por la guerra sucia en contra de López Obrador, que si independientemente de que muchos de los actos de AMLO fueron reprobables, el PAN pisoteó el sentido de la ética y mostró que haría cualquier cosa por llegar al poder.

    Parece que la intensidad de la guerra sucia fue in crescendo, al principio se limitaban a decir que «Peña no Cumple» y hacían un recuento de los compromisos no cumplidos, ahora la guerra se ha intensificado y ha tomado los mismos tintes agresivos que tuvieron con López Obrador en 2006. El anuncio lanzado en la televisión (que pueden ver al final de este artículo), muestra a un Peña Nieto repitiendo varias veces la frase «tu me conoces» con un fondo de música de terror mientras aparecen los personajes indeseables del PRI como Salinas, Moreira, Montiel, Yarringtón, el Gober Precioso; e incluso tuvieron el cinismo de poner a Elba Esther Gordillo por la alianza que tiene Peña con ella, pero hablo de cinismo porque Felipe Calderón en el 2006 había pactado con la maestra para ganar la presidencia.

    El más beneficiado sin duda por este tipo de campañas será López Obrador, porque esos puntos que pueda perder Peña Nieto se irían con el tabasqueño, por el hecho de que al estar ya en segundo lugar, la gente ya lo ve como la forma más rentable para votar en contra de Enrique Peña. Josefina y su equipo parece que no tomaron en cuenta que van en tercer lugar y que por lo tanto deberían «tumbar a dos candidatos», es decir ¿en un solo mes piensan tumbar a Peña Nieto, para que cuando lo logren hagan lo mismo con López Obrador?. La campaña del PAN me parece suicida, y también hablo de la transferencia de votos de Peña a Obrador, porque si bien la guerra sucia puede afectar en las preferencias de la gente, también esta está harta de este tipo de campañas que dividen al país. Menos necesario fue cuando las marchas y los hechos ocurridos ya están jugando en contra del priísta, y Josefina podría haber pensado en pensar en proponer alternativas mientras los manifestantes se encargan digamos, del trabajo sucio. He dicho que si bien, mentar la madre a un político tal vez no sea lo más prudente, los estudiantes están en su derecho de hacerlo debido a la libertad de expresión que gozan. Pero el PAN no tiene autoridad moral para criticar de esa forma, más cuando ellos han emulado varias de sus prácticas, cuando negociaron con la misma lideresa sindical y cuando también tienen hombres indeseables en sus filas (menos que el PRI pero las tienen) como Larrazabal, Molinar Horcasitas, Genaro García Luna entre otros.

    La derrota del PAN en 2012 será histórica, porque pasará a ser la tercera fuerza en México, perderá casi todos sus estados bastión (Jalisco ya está perdido y Guanajuato está en veremos), y perderá la presidencia. El PRD en cambio tendrá más escaños en el congreso y tendrá aunque sea, la capital, que es más valiosa que varios estados juntos. No creo que el PRI, sobre todo por los últimos acontecimientos llegue con mayoría absoluta al congreso ni con ayuda del partido verde, pero en este escenario, México podría dar cierto giro a la izquierda (aunque sea pequeño), por una mayor presencia del PRD (donde la derecha representada por el PAN tendrá menos escaños) y porque el PRI, si bien maneja una política neoliberal, no lo es tanto como en el PAN y los priístas proponen un estado con una mayor intervención económica del estado que lo que lo hacía el PAN (donde buscan crear un sistema de bienestar universal).

    El PAN deberá aprovechar estos 8 años que serán trágicos y dolorosos para repensarse como partido, porque ante la decepción de cada vez más personas hacia el partido, si no cambian el rumbo, podrían terminar siendo un partido pequeño. el PAN está en riesgo y lo que menos le conviene hacer es guerra sucia como esta:

  • Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI

    Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI

    Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI A veces me cansa escribir de Peña Nieto, no soy de la idea de usar mi blog para con el fin de descalificar políticos, pero es que han sucedido tantas cosas, que abordar el tema Peña Nieto en estos últimas semanas, es imperativo. Y mi objetivo no es descalificar, es un sentimiento de profunda preocupación y creo que es mi responsabilidad informar.

    No, la verdad no sé que decir. Hay cosas que en la política se me hacen inadmisibles y es que aquellos que se la pasaron cacareando su lucha contra la democracia ahora se unen a los otrora adversarios. La «dizquierdista» Rosario Robles fue la primera que lo hizo y ahora lo hace Manuel Espino ¿Con qué objetivo?. Claro, la principal perjudicada será Josefina Vázquez Mota a quien se le irán algunos votos de la extrema derecha, y esto deja la batalla entre dos, entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. A Josefina la abandonaron, simplemente ciertos panistas (como Fox y Espino) vieron rebasados sus ideales por el ínterés. De Fox lo sabíamos; Peña Nieto recibió asesoría política en el Centro Fox, pero con Espino se consolida. Un sector del PAN se va con Peña Nieto ¿Dónde quedaron las convicciones democráticas del PAN?

    Me pregunto si los conservadores de hueso colorado votarán por Enrique Peña Nieto, es una gran pregunta. Desconozco si Manuel Espino tiene seguidores duros, pero el objetivo de esto es jalar voto útil a favor de Peña Nieto. Creo que esto también desmiente la versión de algunas encuestadoras que dicen que Peña Nieto lleva una ventaja de 20 puntos o más (aun con el iberogate y las marchas del fin de semana), porque se nota la urgencia que tienen de conseguir puntos y además su estrategia de campaña no es de un puntero que tenga una ventaja cómoda. Es natural y así ya lo han mostrado algunas encuestas recientes que la ventaja entre EPN el puntero, y AMLO y Josefina quienes están en empate técnico (Josefina a la baja), es de un solo dígito.

    Me pregunto como es que nuestra democracia se está denigrando desde antes que entre el «nuevo gobierno», tal vez esa es la respuesta a quienes no entienden por qué la gente se manifiesta en contra de un candidato y no de un gobernante en turno. Las convicciones parece que en México se han perdido, se han hecho a un lado, y eso poco que se logró construír (más en términos democráticos que en progreso) lo echarán abajo con tal se salvaguardar sus intereses como lo está haciendo Manuel Espino. Cierto que Felipe Calderón lo «expulsó del PAN» debido a las presiones del Yunque, mal del cual el partido sí o sí tenía que extirpar. Pero eso no significa que Espino debiera tirar sus ideales democráticos (que al menos decía tener) a la basura. Espino no podrá presumir de ser un socialcristiano, menos en un gobierno como en el de Peña Nieto.

    El que Manuel Espino, el presumible líder del Yunque, sea parte del equipo de Peña Nieto es algo bastante preocupante. Este conglomerado ultraderechista, nocivo para la nación no solo por el hecho de ser «extremista» sino por ser «secretista» estaba perdiendo fuerza y estaba siendo rinconado a un extremo; ahora con esta alianza vuelven a recuperar el poder, cosa que a Peña Nieto no le importa dado que el priísta es a todas luces conservador (de dientes pa’fuera porque solo ha leído unos trocitos de la Biblia). Esto pondría en riesgo el estado laico además de lo que ya está en riesgo como lo es la democracia.

    Me pregunto ¿Qué podemos esperar de un gobierno que tiene como aliados a Carlos Salinas, Humberto Moreira, Elba Esther Gordillo, Ulises Ruiz, Hank Rhon, Romero Deschamps, y ahora Manuel Espino y el Yunque (más una larga lista de indeseables que olvido)?. Y tampoco es una buena noticia para los católicos (los que practican honestamente la religión) porque tengan por seguro que aún con esta alianza, el gobierno que podría venir, no promoverá los valores del catolicismo, empezando por esos mandamientos que dicen «no matarás» y «no robarás», más ese mandamiento que le encanta pisotear Peña Nieto que dice «no desearás la mujer de tu prójimo».

    Me dicen que en el 2006 el peligro era AMLO por ser el puntero y por lo mismo ahora es Peña Nieto. Estoy en desacuerdo. Cierto que si Peña estuviera en tercer lugar nadie estaría preocupado. Pero este miedo es real y está sustentado, no ha sido generado por una guerra sucia o una estrategia malévola de sus adversarios. De hecho yo lo advertí desde hace dos años, cuando «no estaba de moda criticar a Peña Nieto» y la gente estaba tan despreocupada del tema que nadie ponía caricaturas del candidato en su timeline, y mucho menos hacía marchas. El tema era más bien si Calderón era buen o mal presidende.

    ¿Qué hemos hecho los ciudadanos para tener esto?, es la pregunta que nos deberíamos hacer. La clase política es una verguenza, es una aberración. Hace 4 años no me imaginaba ni de broma votando por AMLO, pero creo que ahora estaré orillado a hacerlo, no porque crea que sea el político que necesita Mexico, sino porque como veo las cosas, la llegada de Peña Nieto sería una regresión al autoritarismo, y bajo ese clima sería más difícil que la sociedad cambie. Porque algo es claro, si la sociedad no cambia, los políticos no van a cambiar.

  • Hasta el Copete

    Hasta el Copete

    Hasta el CopeteHa sido impresionante observar las múltiples manifestaciones en contra del candidato del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto, que han tenido lugar en varias ciudades de México en los últimos días, culminando el sábado en una marcha masiva que concluyó en el Ángel de la Independencia en el Distrito Federal. Por Twitter, Noticieros Televisa reportó que habían acudido 10 mil personas a la manifestación del DF, mientras CNNMex decía que, según las autoridades capitalinas, habían sido 46 mil.

    En Colima también hubo una movilización en el mismo sentido, la cual coincidió con la visita del candidato priista a la entidad, pero a diferencia de la celebrada en la capital del país, en la ciudad de las palmeras los manifestantes fueron reprimidos y algunos incluso fueron agredidos por simpatizantes priistas, entre ellos reporteros como el fotógrafo de Diario de Colima, Marcos Elizarrarás.

    En lo personal, no sabía cómo sentirme respecto a dicha marcha. Desde que salió la convocatoria en las redes sociales sentía una cierta molestia que no alcanzaba a interpretar. ¿Es correcta una marcha en contra de un candidato? Hay muchas que se hacen a favor, en muchos casos son parte de las mismas campañas políticas, pero que una parte de la población se unifique en contra de una sola persona, ¿es correcto? Por supuesto que es válido que la gente se inconforme y clame justicia ante la impunidad, y Enrique Peña Nieto fue copartícipe del abuso y vejaciones que sufrieron las y los pobladores en San Salvador Atenco, incluso él mismo asumió la responsabilidad de los hechos ante los estudiantes de la Ibero, pero ¿qué hay de Aguas Blancas, de Acteal, de Ostula, de los asesinatos de los y las activistas de Derechos Humanos? ¿No ameritan también una movilización de la ciudadanía para pugnar por justicia? ¿Qué es lo que mueve a tanta gente en contra de este mexiquense en particular?

    La respuesta está implícita al inicio de esta columna. Enrique Peña Nieto representa aquello de lo que muchos mexicanos y mexicanas estamos –sin ofensas personales– hasta el copete. Su cara bonita, su pelo inmaculadamente peinado, su sonrisa perenne y su esposa de telenovela parecieran ser el distractor perfecto para ocultar el pasado –y el presente– del priismo, donde el gobierno ejercía un dominio absoluto de todo lo que sucedía en el país, lo que se informaba y lo que no, persiguiendo y reprimiendo a las voces disidentes con la mano izquierda, mientras la derecha se extendía benévola ante la devota ciudadanía, con una prensa cómplice que se autocensuraba para favorecer al régimen.

    Desde que el candidato del PRI fue ungido, la percepción popular fue la de un títere manejado por intereses oscuros, que pretendían utilizarlo para preservar su poder casi omnímodo, donde todos los elementos se conjugaban para fortalecer esta idea. Un duopolio televisivo interesado en evitar la competencia, se encuentra con un sistema político interesado en dar a conocer sólo su interpretación de las noticias. Un gobernador joven y atractivo, habiendo enviudado recientemente, comienza a salir con la actriz de moda, quien convenientemente consigue anular su matrimonio religioso en El Vaticano, independientemente de haber procreado tres hijas con su exesposo, el productor José Alberto Castro, para así coincidir con la inclinación católica de la mayoría de los y las mexicanas. Un sistema que parecía ponerse de acuerdo en hacernos vivir una telenovela, en una nación que se embriaga con las mismas, y que desea participar en ellas. Una fantasía de compromisos cumplidos que ocultaban un pasado siniestro, en un contexto en el que la gente deseaba salir de la realidad violenta del México actual.

    Son estas percepciones las que se fusionan en el perfil de Peña Nieto. Los personajes que lo apoyan, un Carlos Salinas cuestionado por haber causado la debacle económica de 1994, una Elba Esther Gordillo que representa la mafia del sindicalismo, un conjunto de gobernadores que se han erigido en pequeños monarcas absolutistas, evadiendo la ley y endeudando a los estados, y un grupo de militantes que responde agresivamente ante las voces disconformes.

    Fue precisamente el video editado que presentó el equipo del candidato priista el que activó la chispa, la imagen alterada que convertía en un triunfo épico lo vivido en la Universidad Iberoamericana, donde se ignoraba el reclamo inconforme de los alumnos. Su equipo tal vez no se percató de que esto significó una cachetada para los jóvenes, que desencadenó la indignación de quienes no se tragaban el cuento de hadas.

    La marcha entonces no fue en sí en contra de una persona, sino un reclamo para recuperar los espacios que debieran ser de la ciudadanía, para exigirle a los medios masivos de comunicación que dejen de funcionar como instrumentos propagandísticos e informen objetivamente. Fue en realidad un clamor de miles de voces indignadas, que en forma pacífica se muestran ante los poderosos, para recordarles que la soberanía reside en el pueblo, no en un pequeño, pero poderoso, grupo de intereses.

  • #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedadLos mexicanos tenemos que aprender de nuestra historia, la cual tiene círculos incompletos y heridas que no se han logrado sanar. El aspecto cultural de la sociedad mexicana está permeada por el autoritarismo que se vivió desde la Nueva España y también con el clero. Dicho autoritarismo no lo inventó el PRI (es más, no es solo el PRI quién ha heredado dichos comportamientos), aunque si se encargó de representarlo durante 70 años. En las primeras décadas funcionó, porque a pesar de la poca convicción democrática, había desarrollo, progreso, y varios de los políticos, estaban mejor preparados y a pesar de todo parecían tener un mayor compromiso con el país. Naturalmente estas buenas intenciones se disolvieron y lo peor y lo más rancio del partido tricolor no solo salió a flote, sino que a doce años de dejar el poder no se ha ido. Y ha seguido siendo rentable por el letargo que ha vivido la sociedad mexicana, pasividad también heredada desde las épocas de la corona. Por eso es que creo que la #MarchaantiEPN es una buena noticia.

    No tuve la oportunidad de asistir, pero por toda la información que ha llegado, creo que las manifestaciones lograron su cometido;  a excepciones del SME que intentó integrarse y algunas otras trivialidades, esta manifestación no se politizó, y naturalmente no podrán relacionar esta marcha con López Obrador, el PAN o cualquier otro agente. El número de asistentes no fue tan impactante (aunque si lo suficiente para ver avenidas abarrotadas), pero no es algo preocupante, más que muchas de las manifestaciones que dieron la vuelta al mundo el año pasado comenzaron igual y ya en movimientos posteriores fue que se empezó a unir más gente. A pesar de eso, creo que esta es la manifestación ciudadana más importante llevada a cabo desde 1968. Podríamos hablar de las manifestaciones surgidas después de las elecciones de 1988 y 2006 respectivamente, pero ninguna había tenído un impacto a nivel nacional y sobre todo, no se había originado desde la ciudadanía. Esto porque estas manifestaciones se llevaron a cabo simultaneamente en varias ciudades de la República Mexicana.

    Afortunadamente no se llevaron a cabo actos de violencia por parte de los manifestantes, lo cual los hubiera podido desacreditar. Aunque lamentablemente en algunos lugares como en Colima (donde el candidato Enrique Peña Nieto daba un mitín) algunos manifestantes fueron reprimidos por simpatizantes y parte del equipo de Peña Nieto por medio de la violencia, aunque también fueron contados los casos, más cuando existía la posibilidad de que los adherentes al candidato del «copete» trataran de reventar las manifestaciones, cosa que también habría sido difícil no solo por el número de participantes, sino porque nadie llevó propaganda política y tanto López Obrador (sobre todo él) como Josefina Vázquez Mota se deslindaron de la marcha.

    La noticia es buena, y me parece bien que los mexicanos empiecen a salir de las calles a manifestar su oposición ante una opción política que representaría una involución. Posiblemente será necesario hacer más marchas, pero también a la vez creo que todo esto no debería tener como único objetivo, mostrar el repudio ante el candidato armado por las televisoras y grupos de facto. Es decir, los manifestantes tienen que ser más propositivos y buscar incidir en el mundo político desde su posición como activistas para lograr cambios positivos en el país. Porque en caso de que por medio de estas manifestaciones se lograra tumbar la posibilidad de la llegada a la presidencia de Peña Nieto saldría la pregunta ¿y qué sigue? ¿a dormir y buenas noches?. Por eso es la insistencia en aprender de la historia. La manifestación del 68 fue memorable, pero terminó absorbida y nos dejó con una profunda herida debido a las medidas tomadas por el gobierno de Díaz Ordaz. También podemos ver lo que se ha hecho en otros países como España. Los ciudadanos aprovechando en este clima podrían aprovechar para lograr incidir en el quehacer público, podrían presentar propuestas, crear un pliego petitorio, y que esto no se trate solo de tumbar a un candidato, sino de buscar mejorar a nuestro país. Porque como comenté antes, la situación política es una respuesta hacia la idiosincrasia de la sociedad, y esta no va a cambiar mientras los ciudadanos no tomen un papel más activo dentro de ella, a lo cual, a mi parecer, no solo tienen el derecho de, sino que están obligados a.

    Si algo creo que logrará esta manifestación, es el hecho de que las autoridades tendrán que pensársela dos veces antes de cometer actos que perjudiquen al país. Pero se necesita ir más hacia allá. La sociedad se tiene que involucrar. Esta marcha a mi parecer es el principio, es como cuando una persona despierta, se talla los ojos, y se da cuenta que es de día. Pero falta ir a asearse, bañarse, desayunar e ir a trabajar. No desperdiciemos esta oportunidad y dejar que esto quede en un intento frustrado, o en el único objetivo de evitar la llegada de Peña Nieto a la presidencia. Estas energías hay que aprovecharlas para terminar de despertar y darnos cuenta que los ciudadanos tenemos más poder que el que pensábamos y que podemos ser agentes de cambio. Si logramos esa transición, se habrá logrado al menos uno de tantos cambios que necesita esa «idiosincrasia mexicana» si no, esto quedará como una simple anécdota. La democracia no implica solamente ir a votar cada tres años por el menos peor, consiste en participar activamente, se necesita de una democracia participativa, y este tipo de democracia no es delineada por alguna reforma o alguna ley, sino por la activa participación de los ciudadanos en el quehacer público.