Categoría: política

  • El fraude NO electoral

    El fraude NO electoral

    El fraude NO electoralLópez Obrador está pidiendo hacer un reconteo total de las boletas, ciertamente hay muchas irregularidades, pero creo que estas no estuvieron dentro de las casillas (más no sabemos que tanto estuvieron en el PREP, pero eso se soluciona ya con el conteo manual), más bien estuvieron fuera de ellas (solo físicamente) aunque naturalmente si incidieron en el proceso electoral porque estas irregularidades (palabra que ya parece eufemismo) incidieron naturalmente en el voto. Dentro de las casillas la elección hasta eso estuvo blindada, no solo por el IFE, sino porque los ciudadanos se apresuraron a observar el proceso electoral. La organización civil Conciencia Cívica A.C. que fungiera como observadora electoral, detectó compra, acarreo y coacción del voto en 21% de las casillas que vigilaron, claro que esto no anula el buen trabajo de los ciudadanos que participaron en la elección porque dichos atentados se llevaron a cabo fuera de las casillas.

    Si nos vamos a los números que arrojará el IFE podemos pensar que dentro de las casillas Peña Nieto ganó legítimamente, porque los votos (al menos la mayoría) fueron los que los ciudadanos hicieron. Posiblemente con el recuento, la distancia entre Peña Nieto y Obrador se estreche un poco, porque no es falso que dentro del PREP existan irregularidades a favor del PRI. El problema entonces está en la coacción y compra de votos que ha sido la más grande en la historia reciente del país, el problema es que ni un recuento o escrutinio puede medir eso, no se puede determinar si la emisión de tarjetas para acarreados del Soriana es directamente proporcional al número de votos comprados, igual con la coacción, el acarreo y los mapaches.

    Si se quiere pensar en un fraude tenemos que remitirnos a la compra de votos, a la compra de tarjetas Monex y Soriana con recursos públicos, al rebase insultante de topes de campaña, e incluso a la campaña de Televisa financiada con nuestros impuestos para construir la imagen de Peña Nieto. Pero como decía Sergio Aguayo, la izquierda se vio torpe para denunciar muchos de estos hechos y casi hasta ahora están tratando de armar todo, cuando todos sabíamos que estos atropellos se habían realizado desde antes. Y más sabiendo que el presidente del TEJPF ya habla de no aceptar impugnaciones y demandas, creo que sea como sea, la victoria de Peña Nieto será irreversible, porque una elección solo se puede anular o corregir en el conteo de votos y ahí no se encuentran las mayores irregularidades.

    Lo que pasó el domingo es vergonzoso, y es una muestra clara de que México no es un país democrático, el IFE se ha quedado corto y ha mostrado signos de un deterioro cada vez mayor, cierto que la elección tiene muchos candados, pero cierto es que los observadores y quienes se han involucrado lograron que no se pueda pensar en un fraude dentro de las urnas; el IFE fue displicente con las denuncias interpuestas por el PRD y el PAN (quienes ahora dicen que las elecciones fueron limpias, a pesar de mostrar una postura contraria en las últimas semanas) contra el PRI en el asunto de la compra de votos.

    Peor, cuando vemos el grueso de los votantes de Peña Nieto, la gran mayoría no fueron votos razonados, entre los acarreados, entre quienes vendieron su voto (y por ende vendieron su ciudadanía por una despensa), y entre las mujeres enajenadas mediáticamente por Televisa y las telenovelas (Peña bombón, te quiero en mi colchón); entonces llegamos a la conclusión de que es un atropello a la democracia, a pesar de que se «respeten» las instituciones que la procuran o dicen procurarla, porque  fuera de los límites hacen lo que sea, simplemente, con tal de llegar al poder.

    Por cierto, ayer tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de académicos #YoSoy132 sobre las elecciones, organizado por este movimiento, y donde unos académicos se unieron a él como una forma de apoyar. Me quedé con una muy grata impresión. Todos hablan de una imposición, pero yo no percibo radicalismo alguno (como algunos aseveran) y tampoco percibo de ninguna manera que este sea un movimiento cooptado por López Obrador, de hecho, dentro de todo el análisis que hicieron, criticaron a la izquierda, y dijeron que la izquierda social «era» a pesar de, la izquierda partidista. Naturalmente hay muchísima indignación, y están descontentos por como se llevó a cabo todo el proceso electoral (en todos sus pasos).

  • López Obrador tendrá que aceptar el resultado

    López Obrador tendrá que aceptar el resultado

    López Obrador tendrá que aceptar el resultadoIrregularidades hubieron muchas, y sí, la gran mayoría a favor del PRI, quien no quiera ver y piense que las elecciones fueron totalmente limpias está totalmente ciego. Paradójicamente se utilizaron medios democráticos para impulsar e imponer a un candidato de una forma antidemocrática, al aprovecharse de la pobreza e ignorancia de la gente para fanatizarla, enajenarla y casi casi como si fuera un mecanismo conductual, hacer que un sector de la población votara por Enrique Peña Nieto, esa es una forma de imposición. Pero al final del día Peña Nieto ganó legítimamente, las irregularidades a favor del PRI no alcanzan para dar la vuelta e imponer fraudulentamente un candidato con tres millones de votos de ventaja. Con todas las irregularidades e intentos de manipulación, el proceso en las casillas estuvo blindada gracias a la participación de la ciudadanía y casi todas las anomalías (que por supuesto influyen) se dieron fuera de estas.

    Se han mostrado irregularidades en el PREP donde se le quitan votos al PRD en algunas de las casillas, en cada casilla hay aproximadamente 500 votos, (tal vez un poco más), para alcanzar los tres millones la suma dan 6,000 casillas, pero naturalmente el número de votos que se muestran han sido manipulados y quitados al PRD son menos, digamos unos 100, entonces, tendríamos que hablar de una manipulación en 20,000 casillas, lo que a mí francamente se me hace muy difícil si no es que imposible. Luego hay que sumarle que varias de estas casillas se van a impugnar, lo cual hace más difícil un fraude. En el 2006 si se podía pensar en la posibilidad de un fraude porque la diferencia de Felipe Calderón sobre AMLO era de 300,000 votantes, por lo cual, estaríamos hablando de 2,000 casillas, lo cual ya no se ve tan difícil, pero en este último caso, pensando en que la mayoría de las casillas se instalaron en poblaciones urbanas y por lo tanto ser investigadas, debieron salir muchas más irregularidades.

    ¿Hace mal López Obrador en impugnar? a mi parecer no, porque creo que debe de quedar en evidencia lo sucedido y se deben fincar responsabilidades a aquellos que trataron de manipular e influir en la elección. Pero creo que ya agotados los recursos legales a los que tiene derecho, si los números no le favorecen debe de aceptar el resultado. El IFE tiene la obligación de dar certeza a estas elecciones y creo que no ha hecho un buen papel, sobre todo al no sancionar a un candidato como Enrique Peña Nieto, quien se promocionó durante 6 años en Televisa con recursos que salían de nuestros impuestos, pero esta demanda la debería haber metido López Obrador desde hace tiempo; también se deben investigar los gastos de campaña porque ha quedado más que claro que Peña Nieto rebasó y por mucho el tope de campaña, y por ende deberá aplicar una sanción.

    Hasta ahora, creo que López Obrador no está haciendo nada mal, no es su obligación reconocer los resultados hasta que tenga la total certeza de hacerlo. Lo que hace López Obrador es actuar bajo la vía legal, no es ilegal pedir legalidad por la vía legal, es un absurdo. Gabriel Quadri (palero de Peña Nieto) no puede pedir a López Obrador reconocer los resultados dos horas terminadas las elecciones y en base al conteo rápido (que por más del IFE que sea, sigue siendo la toma de una muestra y no el resultado final). Pero aclaro, una vez agotadas las instancias legales que puede usar, si los resultados no favorecen (cosa que casi seguro que así será), López Obrador deberá aceptar el resultado de la contienda. Hasta ahora a diferencia del 2006, López Obrador no se ha proclamado ganador, ni siquiera ha asegurado que exista un fraude electoral, por el simple hecho de que no ha definido una postura.

    Si con la impugnación López Obrador logra poner en evidencia las manos sucias del PRI, su lucha habrá sido un éxito; pero por el contrario, si con los números en su contra y las instancias agotadas decide descalificar la elección y alega fraude electoral (cuando ahora es mucho más difícil pensar en ello que en el 2006) entonces estaría cavando su tumba y faltando el respeto a aquellos (muchos partidarios suyos) que se esforzaron en que estas elecciones fueran lo más limpias posibles; hasta este entonces veremos si AMLO supo perder o no. Muchas personas alegan fraude (y no solo afines a AMLO) al ver todas estas irregularidades, sobre todo al estar cargadas hacia un partido, pero creo que esto va más por el hecho de que no se ha asimilado la victoria de Peña Nieto, una gran derrota para muchos (y0 me incluyo), y un sentimiento de frustración al ver que en pleno siglo XXI, candidatos así puedan llegar al poder (con todo que ahora somos el hazmerreir de la prensa internacional), y más se entiende con la gente del movimiento #YoSoy132 dado que lucharon mucho para que Peña Nieto no llegara al poder y no lo lograron, además de todas las derrotas que van implícitas con la llegada del candidato (adiós democratización de los medios de comunicación y adiós reforma educativa).

    Sinceramente no creo que pase nada del otro mundo en los días o semanas siguientes. Donde si se podría poner la cosa difícil, es si Peña Nieto a la llegada a la silla presidencial, tiene tentaciones autoritarias, porque con una sociedad más despierta y una juventud más efervescente, quien sabe que podría pasar.

    Por cierto, después de las elecciones, Loret de Mola dijo que las encuestas de GEA-ISA estaban equivocadas, curioso porque todos sabíamos que lo estaban y solo ellos no lo sabían. Con esto queda oficialmente demostrado que estas encuestas estaban infladas a favor de Peña Nieto, y aquellas a las cuales ellos las tachaban de «atípicas» (Uno TV, Berumen, Ipsos-BIMSA) son las que tuvieron la razón. Creo que debería haber una fuerte sanción porque no se vale que nos muestren tendencias con el firme propósito de hacer propaganda electoral y hacernos creer que Peña ya ganó (cosa que de alguna manera si influyó en el resultado).

  • Infame Calderón

    Infame Calderón

    Infame CalderónEntre todas las cosas que pasaron el día de ayer, lo que se hizo infame y me molestó más fue las declaraciones de Felipe Calderón. Vi dichas declaraciones (que por alguna razón coincidieron en la misma hora con las de AMLO) en Televisa donde habían dicho que Felipe Calderón se había comportado como un Ernesto Zedillo. Pero eso sí, nunca mencionaron las diferencias donde Zedillo aceptaba la derrota dentro del partido autoritario al que pertenecía para «abrir las puertas a la democracia», mientras que Felipe Calderón aceptaba su derrota y la de su partido, y ante la poca capacidad de hacer bien las cosas, se la tuvieron que regresar a ese partido al que tanto dijeron combatir.

    Calderón, a diferencia de Josefina Vázquez Mota, quien a pesar de tratar de verse optimista, se veía triste por su profunda derrota, se mostró sereno y a veces hasta entusiasmado. Calderón afirma que Peña Nieto será el próximo Presidente de la República en un momento en el que se supone no lo podía decir, ciertamente ya las tendencias le daban prácticamente el triunfo al mexiquense, pero normalmente un presidente acepta la victoria de otro ya que terminan los conteos oficiales, no antes, y Calderón pareció tener prisa en decir que Peña Nieto ganó. Lo peor es lo que dijo, porque no contrasta con la realidad; dice Calderón que las elecciones fueron tranquilas, limpias y pacíficas, ¡Por favor, que alguien le ayude al Presidente!, todos los que seguimos el proceso por Internet vimos muchas irregularidades, casi todas por parte del PRI, Ciertamente o a menos en mi percepción no existió algún fraude electoral, y Peña pienso, ganó legítimamente, pero la elección estuvo muy sucia, compras de votos, mujer que incurría en esta práctica al huir atropelló a dos personas, quema de urnas, robo de urnas, coacción, agresividad, y muchas cosas más documentadas y varias de ellas enviadas a la FEPADE, asesinato del representante de MORENA en Monterrey, secuestro de funcionarios, compra de credenciales del IFE,  algunos otros hechos menores partidos (el PRI sobre todo) brincándose la veda electoral, el PAN publicando encuestas ficticias antes de que concluyera la elección donde decían que ellos iban ganando el PRD que no dejó fuera de línea la página de AMLO cuando la veda los obligaba, , y un sin largo etcétera.

    Calderón erra y nos miente, naturalmente no sería prudente decir, «el ejercicio electoral de hoy ciudadanos, tiene varias irregularidades perpetradas por el PRI», pero podría mejor no haber dicho una reverenda mentira, más cuando las irregularidades son preocupantes, y el hecho de que la gran mayoría de ellas sean a favor del PRI, automáticamente esto se convierte en una elección poco equitativa, cargada a favor del PRI, porque ni el IFE ni la FEPADE hicieron absolutamente nada. También pocos días antes, el PAN y el PRD por separado denunciaron compra de tarjetas electrónicas para acarrear gente por decenas de millones de pesos ¿Qué hizo la Fepade?, decidió no congelar las cuentas porque tardaría tiempo la investigación, y no ocurrió absolutamente nada. Con todo el cochinero, algunos panistas se mostraban inconformes con lo que sucedía y un diputado federal, quien fuera candidato a estar en el gabinete de Calderón, comenzó a despotricar en el Facebook: ¡Fraude del PRI, Fraude del PRI!. Terminaron las elecciones y los panistas reconocieron rápidamente a Peña Nieto, y este sin mencionar nada de sus declaraciones anteriores, aceptó la derrota y dijo que habían sido unas elecciones totalmente limpias.

    Con todo esto, Calderón se atreve a afirmar que las elecciones fueron perfectas, cuando varios miembros de su partido dijeron lo contrario, cuando las irregularidades son evidentes, donde si bien Peña Nieto terminaría ganando legítimamente, hubo manipulaciones por parte del PRI. Calderón no muestra un empacho en regresarle la presidencia al PRI, dice que nos aliemos a Peña Nieto (ni madres), no sé si aquí aplica eso de el que nada debe nada teme, pero a mí me da coraje, siento que Calderón me está viendo la cara al decir cosas que no son ciertas, y un buen demócrata, como presume ser Felipe Calderón, no dice en cadenas nacional, cosas falsas, que ocultan cosas que podían atentar contra la democracia.

    No creo en un fraude hasta ahora, porque las elecciones estuvieron muy vigiladas, ciertamente existieron incidentes graves que perjudican este proceso, pero dentro de las casillas las cosas se llevaron con tranquilidad (a excepción de estos lugares en los que se robaron las urnas), la alta participación de la gente no permite hablar de un fraude, y naturalmente los incidentes se llevaron a cabo fuera de las casillas (mapaches, carrusel, compra de votos, compra de credenciales) y que no se pueden muchas veces documentar dentro de una casilla. Creo que la gente que participó en las elecciones en general lo hizo muy bien. Pero no hay que quitar el dedo del renglón, si casi todas las irregularidades fueron a favor del PRI, quiere decir que ellos pueden hacer lo que sea. Y si Calderón omite todos estos problemas, al final lo veremos apoyando las fatídicas decisiones de Peña Nieto.

  • Enrique Peña Nieto Presidente, ¿nos tenemos que alinear?

    Enrique Peña Nieto Presidente, ¿nos tenemos que alinear?

    Enrique Peña Nieto Presidente. ¿Nos tenemos que alinear?Enrique Krauze no tuvo empacho en ir a Televisa ayer y decir que no le alegra de ninguna manera el regreso del PRI porque no le han dado razones  de que ha cambiado, yo pienso igual, el PRI es igualito que hace 12 años, incluso no sé si un poco peor. Lo he dicho, el nivel de autoritarismo que ejerza el PRI dependerá de la sociedad con la que se encuentre, ciertamente tendrá una ciudadanía más despierta (sobre todo en las clases medias) que en los 90 y también medios como Internet harán que sea más complicado ejercer un control medíatico, al menos sobre parte de la población, porque si lo podrán hacer con sectores vulnerables. Pero de la forma en que ganó el PRI me hace pensar que todavía hay una gran parte de la sociedad que sigue aletargada, la cual le fue suficiente al PRI para que Enrique Peña Nieto llegara al poder. Tendríamos que ver como gobernará el PRI con una nueva realidad, pero algo es claro, se trata de un retroceso.

    El triunfo de Peña Nieto fue legítimo, más las elecciones no fueron limpias. Felipe Calderón se equivocó rotundamente al decir que las elecciones fueron totalmente limpias, que rondó la paz y la armonía cuando no fue así. Casi todas las inconsistencias denunciadas ante la FEPADE y que fueron publicados en sitios creados para exponerlas, eran del PRI, fácilmente un 80%, hablamos de robo de urnas, irregularidades en el cómputo, coacción del voto, asesinato de un representante de MORENA. Y el problema no pasó a mayores porque los ciudadanos presionaron para vigilar las elecciones, las cuales han sido las más vigiladas. Pero aún con todas las irregularidades se debe de aceptar el triunfo de Peña Nieto dado que fue lo que quisieron una mayoría relativa de los mexicanos (ya las razones por las cuales la gente haya votado por él, son otra cosa).

    Pareciera que no vamos a vivir un conflicto postelectoral como en el 2006, la posición de López Obrador ha sido más mesurada que hace 6 años y si bien no ha reconocido al ganador, parece que no se apartará de la legalidad, el se esperará a que se terminen de computar actas, contar votos, para que el miércoles fije una postura. Por el semblante, por como agradeció a sus simpatizantes, puedo deducir que López Obrador ya sabe que perdió, y creo que contrario a lo que muchos podrían pensar el miércoles aceptará los resultados, claro sin antes afirmar que hubo inequidad (que desde luego que la hubo más por el trato que le dio Televisa a Peña Nieto) y que hubo una imposición por parte de las televisoras (que aún que llegó al poder legalmente no deja de ser cierto). Creo que tomando en cuenta que si AMLO acepta los resultados, su postura me parece prudente, ya que al no hacer un pronunciamiento sobre su derrota, hará que sus simpatizantes busquen irregularidades dentro de este proceso electoral (tomando en cuenta que casi todas son a favor del PRI) y la distancia pueda reducirse algo, con lo cual por ejemplo, el PRI pueda tener alguno que otro escaño menos en el congreso, lo cual sería muy bueno.

    Si López Obrador acepta la derrota (estoy casi seguro que sí), la historia será benevolente con él. No logró el sueño de llegar a la presidencia, pero será recordado como un luchador social; creo que deberá dejar ya la candidatura a nuevas generaciones, y ya desde otra trinchera, vigilar la presidencia de Enrique Peña Nieto; su gran capacidad de movilización le podrá ayudar. Es claro que la oportunidad para López Obrador ya pasó, dicen que Lula tardó 3 elecciones en llegar, pero si tomamos en cuenta que en Brasil la presidencia dura 4 años, AMLO tuvo ya el mismo tiempo que Lula y no lo logró. El tabasqueño ya se encuentra cansado, ya no está lúcido como antes, y creo que podría lograr mejores cosas desde otra trinchera.

    Me preocupa lo que podría llegar a pasar con la presidencia de Peña Nieto, no es gratis el hecho de que cuando le preguntaran a Hillary Clinton que  opinaba sobre el regreso del PRI con Peña, haya dicho «sobre mi cadáver». El desempeño de Peña tanto en el Estado de México cuando fue gobernador o en su campaña rumbo a la presidencia, deja ver que no será un presidente tolerante y que posiblemente reprimirá a los disidentes, el PRI no tiene la democracia en sus genes, si no los ha tenido por 70 años, no podemos esperar a que los tenga ahora. Si se logra conservar la incipiente democracia que ahora tenemos sería gracias a las instituciones que se han creado y a la sociedad, más no al PRI.

    No creo que regrese el PRI hegemónico, porque si intenta echar raíces, la sociedad no se va a quedar callada. Peña Nieto llega en un momento en que existe una gran movilización juvenil a nivel mundial, Pero también vemos a un PRI que podría cometer fraudes (que si no se cometió ahora, es porque no hubo necesidad y aún así cometieron severas irregularidades y atropellos), y que podría hacer muchas cosas que ponga en riesgo la democracia y la libertad de expresión. Espero que no sea así.

    Calderón tácitamente nos pide que apoyemos a Peña Nieto, yo personalmente discrepo, no voy a apoyar a algo con lo que no estoy de acuerdo. Si Peña quiere ganarse mi apoyo, deberá mostrar con hechos contundentes que está haciendo una buena presidencia. Punto.

  • A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?

    A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?

    A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?A quienes tienen todavía mucho miedo a López Obrador:

    Es un día antes de las elecciones y tengo definido mi voto (bueno, todos los votos), y decidí que romperé con esa tradición de votar por el PAN y ahora lo haré por Andrés Manuel López Obrador. Ciertamente tengo algunas reservas a este personaje pero hay razones de peso para haber decidido así mi voto. El primero y el más claro es que ejerceré el voto útil contra Enrique Peña Nieto, al que considero la peor opción para gobernar al país; naturalmente no puedo asegurar que tal candidato gobernará de tal forma, pero el conocerlos desde años, ver su trayectoria, y su deempeño me da indicios importantes de como podria gobernar cada uno. Yo naturalmente no estoy casado con AMLO y los que me han seguido aquí lo han podido constatar, pero a mi juicio creo que es la mejor jugada que puedo hacer para que esto quede «lo menos peor posible».

    Primero tengo que aclarar, todos los candidatos tienen cola que les pisen, y por ejemplo el hecho de que Manuel Bartlett esté en el PRD y apoyando a AMLO se me hace deleznable, es uno de los puntos en contra de AMLO. Pero si hablamos de personajes corruptos, solo podríamos remitirnos a Bartlett y a Bejarano (y tal vez Martín Esparza), algunos de sus cercanos, y ya no tan cercanos porque ha intentado a alejarse de ellos, más bien son porros, más no se destacan por su corruptibilidad. Por ejemplo, Josefina Vázquez Mota tuvo en su campaña a Molinar Horcasitas, responsable directo de la muerte de los bebés en la guardería ABC e involucrado en varios actos de corrupción. De Peña Nieto mejor ni digo, porque saturo la base de datos de mi sitio haciendo la lista de personajes incómodos. Otro punto en contra que podría ir en contra de López Obrador, es el supuesto financiamiento del SME, nota que tomo con mucho escepticismo dado que fue lanzada en el último día de campaña (podría ser una estrategia de guerra sucia por parte del PRI). Pero igual, la relación de AMLO con el SME es la parte que menos me gusta de él, más que Luz y Fuerza del Centro era una empresa que debía ser cerrada.

    Igualmente López Obrador ha decidido reunirse de gente muy capaz como René Drucker, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, entre otras personas que conformarían su gabinete, gente que confirmó su participación e incluso han aparecido en spots hablando de como harían las cosas. Naturalmente, el estar rodeado de gente preparada le ayudará a tomar mejores decisiones y tratar de compensar sus propias limitaciones. En Brasil, Lula da Silva (quien antes de llegar a la presidencia era también «un peligro para su país») llegó al poder sin haber siquiera cursado la universidad, y para desempeñarse bien se rodeó de gente muy preparada, e incluso colocó a empresarios en puestos estratégicos, cosa un poco extraña en las izquierdas (cosa que también ha hecho Obrador al colocar a Fernando Turner en la Secretaría de Economía); con esto no aseguro que sea un Lula, pero tampoco que sea lo diametralmente opuesto.

    Donde AMLO deja algunas dudas es en la cuestión económica, más cuando el tiene problemas para explicar sus proyectos como sucedió en el segundo debate donde no les cuadraron las cuentas, luego Turner en una junta con empresarios de Wall Street ya explicó como las cuentas si cuadraban. El modelo económico de López Obrador es el neokeynesianismo, ciertamente implica cierto cambio al modelo neoliberal que vivimos hoy, pero también ciertamente muchos países oscilan entre el modelo neoliberal y el neokeynesiano. Decir que con el modelo neokeynesiano López Obrador nos endeudará como con Echeverría, es decir que cualquier presidente bajo el modelo neoliberal nos sumirá en una crisis porque Salinas lo hizo. Existe el mito de que López Obrador triplicó la deuda en el Distrito Federal, el cual se inventó en la guerra sucia en el 2006 y no se volvió a tomar; si, con AMLO aumentó la deuda, pero aumentó en casi todos los estados, antes de López Obrador, la deuda del Distrito Federal crecía preocupantemente, pero a su llegada, disminuyó la adquisición de ella, al punto en que entre el 2000 y el 2006, el DF se ubicó debajo de la media en niveles de endeudamiento como pueden ver en este documento, y no solo eso, organismos como Fitch (esos que califican la economía de los países y que ahora se la pasan reprobando a países europeos como España y Grecia), le dieron la calificación más alta a la gestión de López Obrador (AAA).

    Ciertamente manejar una entidad no es lo mismo que manejar un país y se requieren de muchas responsabilidades, pero las instancias internacionales no han mostrado preocupación por la llegada de López Obrador al poder (a pesar de que habían preferido a Ebrard, al igual que yo), e incluso la Unión Europea afirmó que López Obrador no representa de ninguna manera un peligro para el país ni preocupa a los europeos. Además la prensa internacional se muestra más precupada por la llegada de Peña Nieto al poder, e incluso mencionan que en sus países (en este caso Estados Unidos) un personaje con la trayectoria de Peña Nieto, ni siquiera tendría la posibilidad de contender a la presidencia. Por esto no me preocupo mucho, naturalmente algunas de las propuestas de López Obrador me parecen inviables como ya lo he mencionado, al menos como el las comenta (como el que las universidades tengan 0% de rechazo, o el que busque que reduciendo los sueldos de los funcionarios, vaya a impulsar la economía del país), pero al fin y al cabo son propuestas que solo pasarán si tiene mayoría en las cámaras (cosa que no será así al menos en los primeros tres años), y al ser propuestas sabemos que muchas no se van a cumplir. También sus oponentes tienen propuestas inviables como es el caso de Josefina, quien prometió computadoras para todos los jóvenes.

    Se habla de la República Amorosa de López Obrador, que digo, a todas luces es una estrategia de campaña implementada para reducir sus negativos detrás de la cual está Luis Costa Bonino, este asesor fue quien estuvo detrás de las campañas del frances François Miterrand, de Lula da Silva y de Ollanta Umalla, estos dos izquierdistas fueron «peligros para su nación» pero al llegar al mandato se desempeñaron bien. Pero para hacer referencia al verdadero AMLO, preferiría ver su desempeño en la Ciudad de México el cual fue aceptable, tuvo un estrecha relación con la iniciativa privada para llevar a cabo obras, programas y remodelaciones, y muchos de sus programas sociales (los cuales fueron tachados de populistas y clientelares) como la despensa a los viejitos y las becas para los jóvenes fueron replicados por el PRI y el PAN porque tuvieron éxito. De hecho Vicente Fox, ese mismo que le llama López Chávez y que ahora apoya abiertamente a Peña Nieto, reconoce que López Obrador es un pionero en programas sociales. Si López Obrador extiende los programas sociales siempre y cuando cuide las variables macroeconómicas, estas podrían ser un éxito. Ciertamente el DF con López Obrador se vivían todavía problemas de inseguridad que hora Ebrard ha aminorado notablemente, pero también tendríamos que ver si parte de la reconstrucción del tejido social se han debido, sí, a dichos programas sociales.

    Ahora, imaginemos que eso que dicen sus adversarios y las campañas de miedo son ciertas, que AMLO quiere ser un Hugo Chávez, ni siquiera en este escenario AMLO podría eregirse como un dictador como algunos (cada vez más pocos) sugieren. En Honduras, el Presidente Zelaya que llegó al poder por medio de un partido de centro (curioso) coqueteó con el chavismo y quiso extender su mandato, por lo cual fue depuesto de su cargo y se tuvo que exiliar en Nicaragua. También en Paraguay, en un movimiento totalmente antidemocrático, se depuso al presidente Fernando Lugo. Debemos de señalar que Hugo Chávez ha logrado mantenerse en el poder gracias al petroleo, el le vende mucho petroleo a los estadounidenses, y así estos se mantienen tranquilos; cosa que no podrá hacer México porque pues Venezuela tiene muchas más grandes cantidades de «oro negro», y es más, Hugo Chávez no podría mantener de ninguna manera un régimen parecido al suyo en México, dado que es un país más grande que el de él (a diferencia de Bolivia y Ecuador, que son países pequeños y pobres). Además AMLO a diferencia de Chávez, no planeó golpes de estado, e incluso el voto duro de AMLO es poco (mucho menor al de Peña Nieto) y prácticamente la mitad de los votos que tienen, son votos de gente que han decidido darle el beneficio de la duda, por lo cual de ninguna manera podría tener el respaldo de la población que tiene Chávez en Venezuela, y menos porque no hay recursos para financiar un régimen tipo chavista. A AMLO se le critica el plantón de Reforma, y creo que hizo mal, no me pareció una decisión acertada de ninguna manera, pero este plantón se queda corto si comparamos lo que hizo Lula da Silva en su país antes de llegar al poder.

    Ciertamente no considero a López Obrador el político que hará despegar a nuestro país, pero tampoco considero de ninguna manera que vaya a implementar un régimen chavista. Tal vez llegue al poder y gobierne bien, tal vez y no gobierne bien y no maneje bien las cosas, pero para esto, podremos usar nuestro voto en las siguientes elecciones. Ni López Obrador ni su partido tienen las estructuras para mantenerse en el poder, cosa que si tiene el PRI, por lo cual AMLO no puede dar un paso en falso. Mi aspiración es que en la república se replique lo que se hizo en el DF, que AMLO gobierne más o menos bien para que en el 2018 Ebrard contienda por la Presidencia y replique todo lo que ha hecho en una capital, que a pesar de todos los problemas del país, está progresando.

    Creo que un buen punto de AMLO es que tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país (aunque difiero a veces en algunos de los «como»), también tiene una sincera vocación social y así lo ha dejado patente en su carrera. Lo que si desearía es que se despojara de esos tintes mesiánicos que todavía denota; más porque algunos votarán por el más con la razón que con el corazón, lo que significa que en caso de fallar, muchos de sus simpatizantes se convertirán en sus detractores (sobre todo los jóvenes universitarios). De ganar AMLO tendría una responsabilidad enorme, porque de él dependerá el futuro de la izquierda (con lo cual podríamos tener ya una izquierda y una derecha sólida con el PRD y PAN respectivamente), pero si fracasa, la izquierda quedará en el ostracismo y con ello alimentará al PRI.

    AMLO no es perfecto, y ni siquiera es totalmente congruente (habla de las élites y tiene una relación cercana con Slim) pero creo que es mucha mejor opción a lo que representa Peña Nieto y el PRI. Creo que hay mejores izquierdas que la de AMLO, pero creo que pensando a presente y a futuro y debido a la coyuntura actual, creo que la mejor decisión mía, es darle mi voto. Igual como en el 2006 pude haber pensado que era mejor idea dárselo a Calderón (y así lo hice).

    Del PAN, votaría por Josefina si estuviera en segundo lugar, pero todo indica que no, todas las encuestas (las copeteadas, no copeteados, pejistas y chepinistas) cocuerdan en que Josefina está en el tercer lugar. Y al igual que considero que AMLO no es lo que necesita México, tampoco lo es Josefina. Ciertamente Calderón ha manejado bien la macroeconomía del país, y en los dos sexenios del PAN ha existido una mayor libertad de expresión, cosa que les agradezco, pero también tenemos un problema de violencia debido si, a la displicencia de los régimenes priístas y de Vicente Fox, pero también por la mala planeación de la guerra contra el narcotráfico y a la poca capacidad de autocrítica del Presidente. También por otro lado, creo que la guerra sucia características de las campañas del PAN (ahora no solo contra AMLO sino contra Peña Nieto) hablan mal de su ética y sus principios. Creo que al PAN le convendría perder para que se regenere desde abajo y sea el partido que alguna vez fue. Ciertamente yo apenas voy creciendo profesionalmente y se me hace más fácil decidir por un cambio (sin saber si es bueno o malo) que una persona que ya tiene su vida hecha.

    Yo no tengo la intención de decir que voten por este candidato. Solo si les digo que nos unamos para que no llegue Peña Nieto, pueden votar por López Obrador o Josefina Vázquez Mota, pero no anulen su voto, es importantísimo que salgan a votar, y también vigilar lo que suceda en las elecciones para procurar que estas sean limpias y no haya algún intento de fraude, y que el candidato que gane (nos guste o no nos guste) no tome posesión en medio de un conflicto postelectoral.

    Gane quien gane, tenemos que poner nuestro grano de arena para que este país crezca, los gobernantes no harán todos, ellos son simples servidores públicos.

  • De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRICarlos Marín es un periodista literalmente vendido, todos conocemos de su posición reaccionaria combinada con una especie de polémica característica; es uno de los que muestra tener un estilo propio pero a la vez está completamente alineado con los intereses de Televisa, y vaya que le conviene alinearse cuando es presidente del Milenio; pero con todo esto, la agresión que sufrió por parte de seguidores de López Obrador es totalmente reprobable, ciertamente no recibió golpes, pero le escupieron dos veces al cuello. Dichos agresores en un intento de desquitarse por la manipulación de la información a favor de Peña Nieto por parte de Marín y de su séquito decidieron agredirlo, y con ello más que ayudar a su candidato (López Obrador), lo terminaron perjudicando. Este hecho fue altamente difundido en Milenio, se publicaron dos artículos y se escribieron dos columnas (del propio Marín y de Ciro Gómez Leyva), que vaya si ciertamente López Obrador con todos sus errores siempre ha reprobado la violencia, preocupa el que algunos de sus seguidores se enfanaticen tanto que lleguen a agredir a aquellos que no piensen como ellos.

    Pero lo que me llama la atención, es que tanto Milenio como Televisa hagan una amplia cobertura a este hecho (que digo, no está nada mal que la hicieran), pero nunca transmitieran los actos de violencia perpetrados por el PRI (aquí si, muchas veces si orquestadas por el partido e incluyen agresión física y golpes) en la televisión, y nos tengamos que dar cuenta de ellos porque Josefina lo dijo en el debate o porque lo vimos en Youtube. Pocos días antes el suegro de Aristóteles Sandoval, candidato a la gobernatura de Jalisco, agredió a un manifestante que tenía una pancarta en contra del PRI. El mismo día que ocurrió el incidente de Carlos Marín, también en Guadalajara, priístas rompieron material que tenían jóvenes del #YoSoy132 y posteriormente llegaron a las agresiones físicas (que no se alcanzan a percibir bien en el video) mientras la comitiva del PRI colocaba a jóvenes acarreados a gritar consignas a favor de su partido. Igual ha pasado con las agresiones en Saltillo, Aguascalientes, Veracruz o el Estadio Azteca que fueron más fuertes que la que recibió Carlos Marín, porque en algunos casos (por ejemplo, Veracruz) estamos hablando de sangre.

    Con esto naturalmente quieren hacer ver a los lopezobradoristas como los violentos y a los priístas como pacíficos, cuando estos últimos han llevado a cabo muchos más actos violentos que los primeros. También es reprobable que el PRI (como lo pueden ver en el segundo video) utilicen a jóvenes como paleros de quienes algunos de ellos ni son mayores de edad, para distraer a la gente de los actos violentos, y aquí me pregunto ¿Dónde está el IFE?

    Con esto vemos como los medios tergiversan y manipulan la información para crear una percepción errónea en los televidentes. Se maximiza un hecho, si reprobable, como el de los pejistas, donde la mayor agresión fueron escupitajos, y se esconde aquellos hechos donde priístas agreden físicamente a golpes a manifestantes, y donde se utilizan a menores de edad para desviar la atención, eso es totalmente reprobable porque no se trata de agresores que cometen actos por decisión propia (estos seguidores de AMLO) sino que son agresores que siguen órdenes de su partido. Es por eso que preocupa mucho la llegada del PRI, porque este partido con las fuerzas armadas y el ejército, es como darle a un niño una pistola cargada.

     

  • Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?

    Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?

    Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?Hoy miércoles se acaban las campañas. A partir del jueves a las 00:00 horas se acabará el proselitismo político y nos quedaremos literalmente a oscuras. Esto será como el ojo del huracán porque de algo que estoy prácticamente seguro es que el ambiente postelectoral será denso e inclusive podría ser peor que en el 2006 y eso depende de muchos factores. Pero al menos al final del día de hoy, el bombardeo propagandístico acabara. Naturalmente los partidos tratarán en la medida de lo posible meternos lo que esté al alcance en su cabeza para ver si pueden modificar algo de la intención del voto. Solo tengo que salir de mi casa y caminar una cuadra, para ver avionetas promoviendo el voto por candidatos federales del movimiento progresista, banderitas del PAN, y espectaculares de Peña Nieto diciéndome que con él voy a ganar más ¿garrotazos?.

    Creo que el proceso electoral ha sido decepcionante, empezando por la baja calidad de las opciones que tenemos para elegir. Sobre todo en el caso del PRI y del PRD se podrían haber escogido mejores candidatos que pudieran contender a la presidencia pero los intereses y jaloneos no lo quisieron. Por parte del PAN la débil Josefina es la muestra de los problemas al interior de este partido. No podemos pedir buenas campañas cuando los candidatos son malos. El único que pareciera ofrecer un proyecto de nación es López Obrador, pero no sabemos a ciencia cierta cómo le va a hacer y surgen dudas en torno al fundamento de sus propuestas. Peña Nieto por su lado ha confirmado que es un candidato plástico y basa más su voto en acarreados y fanáticos que en gente que ha razonado su voto. Todo esto ha provocado que el nivel de campaña sea muy pobre.

    Las encuestas han tenido un peso importantísimo, la gente habla de ellas, pero no las cree, ni siquiera los candidatos a los que no les favorecen. A pesar de la ventaja de Peña Nieto en todas las encuestas, López Obrador dice que ya ganó porque lo dicen sus propios sondeos, y Josefina Vázquez Mota también las desestima al decir que están a punto de alcanzar a Peña Nieto según sus propios sondeos también. A pesar de la ventaja que le dan a Peña Nieto, no está nada definido, más cuando quedan muchos indecisos y si dos terceras partes se inclinaran por López Obrador, o bien, por Josefina (aunque con ella ya es más difícil), podría cambiar las tendencias. Se antoja difícil pero todavía no está asegurada la victoria de Peña Nieto.

    Las propuestas han pasado a un segundo plano, pero si bien son importantes, también importa la integridad y trayectoria de los candidatos que la propongan y digan como es que lo van a hacer. Los candidatos nunca nos han dicho como es que van a aterrizar sus propuestas: Peña Nieto no nos ha dicho como es que «vamos a ganar más», López Obrador no tiene la capacidad de explicarnos como es que le va a hacer y termina por hacerse bolas por las cuentas, y Josefina nos promete que todos los jóvenes van a tener una computadora, ¿de donde va a salir tanto dinero? porque ahí tampoco me cuadran las cifras. No sabemos a ciencia cierta a que se refieren con cambio cuando esa palabra la mencionan AMLO y Peña Nieto, y tampoco Josefina sabe vender bien el continuismo, y peor aún, no da propuestas para pulir la estrategia que el PAN ha seguido, porque todos sabemos que se necesita replantear la estrategia tanto económica como social en algunos rubros.

    Por esta carencia de propuestas es que los candidatos han entrado con todo a la guerra sucia. Tal vez López Obrador lo haya hecho menos, pero lo ha hecho y su comportamiento no lo exime de esta dinámica. El problema con la guerra sucia es que a largo plazo termina deteriorando la imagen de los partidos que las emiten. En una encuesta de Covarrubias, entre un 20% y 30% aproximadamente decía que los spots contra AMLO y Peña Nieto les provocaba temor, pero más del 60% de los encuestados dijeron que al ver estos videos, sentían coraje con el partido que los emitía, inclusive si el afectado no fuera «su gallo».

    Yo creo que lo destacable de las elecciones fue algo externo a ella y fue el movimiento #YoSoy132, nos dio un respiro dentro de toda esta putrefacción política; lamentablemente este movimiento a pesar de todos sus logros tangibles, es un movimiento minoritario si lo comparamos contra el resto de la población. Ciertamente el movimiento tiene tendencias hacia la izquierda y varios de sus integrantes (no todos) son afines a López Obrador, pero han logrado cambiar muchas cosas y veremos si logran superar la barrera del primero de julio.

    Muchos quedamos saturados ante tanta información (mucha de ella inútil) que viajó a través de los medios y redes sociales. Pero esta campaña en realidad no nos ofreció nada tangible, ni nos ayudó a tener más herramientas para tener un voto informado. Por el contrario, nos quisieron convencer de lo malo que eran sus adversarios, haciendo ya de la guerra sucia una práctica habitual. Parece que una foto al revés, una edecán con un busto prominente y el «cuchi-cuchi» serán lo más recordado de esta campaña.

    Lamentablemente yo, como muchos, no podremos emitir un voto por convicción, ya sea porque ideológicamente no existe un candidato que se apegue a lo que creemos, o porque la integridad de dichos candidatos deja que desear. No espero grandes cosas en materia política en este sexenio, incluso creo que van a ser años difíciles (y no solo en el caso de que llegue Peña Nieto), y tal vez será una etapa difícil por la que debamos de pasar para poder tener una verdadera transición. Porque yo me pregunto si esta transición de estos 12 años fue tan real al ver que el PRI va a llegar con su estructura corporativa casi intacta.

    Yo espero que este primero de julio, se de una elección tranquila, que el trabajo de los ciudadanos ayuden a evitar cualquier intento de manipulación, que el candidato que gane lo haga limpiamente y por ende su victoria sea reconocida por los demás. Un conflicto postelectoral sería más fuerte que el del 2006 por naturales razones.

  • Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redesSiempre lo he dicho, uno de los defectos de López Obrador, no es él, sino algunos de sus seguidores (no todos aclaro). Y estos seguidores dan la muestra palpable del mesianismo que llegó a mostrar López Obrador (tal vez ahora menos pero «ay ta»), estos seguidores ven como a López Obrador como dueño de la verdad, todo lo que está dentro del Peje es verdad, y todo lo que sale de él es una mentira absoluta y una conspiración; es decir, ni siquiera analizan la información que les llega porque para ellos todo el que critica a López Obrador carece automáticamente de autoridad moral para hacerlo. Este tipo de seguidores carecen de una conciencia crítica y se han apegado dogmáticamente al Lord López Obrador, como si fuera a ser la solución de todos los problemas del país.

    Uno de estos tipos, tumbó la cuenta de una amiga mía, la cual volvió a abrir otra cuenta la cual le volvieron a tumbar. Naturalmente no les pareció que ella hablara mal de López Obrador, porque digo, podemos estar de acuerdo o no cuando la gente hable bien o mal de un candidato, pero no podemos negar el derecho a expresarlo y al menos creo que uno puede esperar respeto hacia la persona. Este tipo de seguidores naturalmente no le hacen bien a López Obrador porque reforzarán la idea de que el izquierdista es un intolerante. Un ejemplo fue cuando se corrió el rumor del alcoholismo de Felipe Calderón (que vaya, no se si tenga problemas de alcohol, pero a mi me preocupa más sus resultados como servidor público que sus problemas de salud), cuando despidieron a Carmen Aristegui (y que entiendo la molestia de su despido porque solo preguntó si había algún problema de alcohol y Calderón reaccionó mal al buscar despedirla para lo cual seguramente rectificó porque en una semana ella volvió a su trabajo) se crearon ataques contra Calderón tachando de alcohólico, ciertamente no solo por parte de los seguidores de AMLO, también opositores de FCH fueran priístas o apartidistas; pero los más rudos fueron los seguidores duros de AMLO, lo curioso es que el mismo López Obrador se mostró más tolerante que sus seguidores al minimizar el supuesto problema del presidente con el alcohol y verlo como algo secundario y sin importancia.

    La mayoría de estos seguidores, son de los de antaño. Porque al menos los que «ahora van a votar por AMLO» son más tolerantes y más abiertos a las críticas. Pero los seguidores tradicionales han dogmatizado a la izquierda que representan, y lejos de estar en el debate de las ideas, agreden a quienes piensan diferente a ellos.

    Y no, quienes tenemos reservas sobre el Peje en ciertos temas, no somos vendidos, ni somos conductores ocultos de Tercer Grado. Cierto que existen periodistas vendidos (Televisa por ejemplo) que ahora en la coyuntura buscan acabar con AMLO (y que también lo hicieron con Josefina) para que Peña Nieto llegue al poder. Pero el discrepar en algunos temas con López Obrador no significa que se esté enajenado por las televisoras, simplemente por nuestro criterio propio llegamos a nuestras conclusiones. Y en lo personal si alguien se molesta conmigo porque no estoy de acuerdo en algunas cosas con AMLO, a mi, pues no me importa. Incluso algunos a estas alturas del artículo se estarán preguntando como es que yo muy posiblemente le de mi voto a López Obrador. El que apueste por él (más porque no llegue Peña que por otra cosa) no significa que en algunos puntos tenga mis reservas o no esté de acuerdo, como lo he hecho notar en artículos anteriores.

    Si la gente cree que AMLO es Hugo Chávez (cosa que yo no comparto) tiene el derecho a tener esa postura y lo que más se puede hacer es debatir con esas personas (debatir, no descalificar), si piensan lo contrario, lo mismo. Pero creo que si se aspira a tener una sociedad democrática hay que actuar en consecuencia, y agredir a personas que no son totalmente obradoristas no es una muestra de ello, y mucho menos tumbar una cuenta de Twitter.

    Lo que hace falta es una sociedad crítica y no dogmática e intolerante. Y este tipo de agresiones lo único que hacen es manchar el nombre del candidato a quien defienden o dicen defender.