Categoría: libros

  • Fe Cristiana, Sociedad y Economía – Jorge Medina Orozco

    Fe Cristiana, Sociedad y Economía – Jorge Medina Orozco

    Fe Cristiana, Sociedad y Economía - Jorge Medina OrozcoPues ahora agarré un libro editado por la Universidad Pontificia de México, el cual me regalaron, llamado Fe Cristiana, Sociedad y Economía, escrito por Jorge Medina Orozco, Padre que murió hace poco más de un año en un accidente. Y se me hizo interesante reseñarlo, porque creo que tiene cosas interesantes tanto desde el punto de vista de un católico, como de alguien que no lo es. Me dio curiosidad leerlo debido a que la religión Católica es la que me enseñaron, aunque no he estado cerca de ella desde hace más de una década. También porque este libro aclara la posición de la Iglesia ante ciertos temas económicos y sociales.

    Este texto es fácil de leer aunque cuenta con casi 600 páginas, no es un libro que cause muchas recitencias a los no religiosos (no es de aquellos que te recuerda cada rato que te vas a ir al infierno). Aunque creo que el libro pudo ser más corto, hay partes en que lo percibo algo redundante y a veces se repiten varios conceptos cuando no había la necesidad de hacerlo.

    Algo que me gusta de esta obra, es que dota de ciertos fundamentos al lector antes de ir al grano. Antes de tocar directamente las cuestiones sociales actuales, habla de personajes importantes del catolicismo como San Agustín, San Juan Crisóstomo, por su puesto Santo Tomas de Aquino, y algunos otros más. Toca antecedentes históricos de lo económico, lo social, para después trasladarlos a la actualidad y hablarnos desde cuestiones laborales, doctrinas económicas (donde hace fuertes críticas tanto al comunismo como a la doctrina neoliberal),  sindicatos, gobierno, derechos humanos, globalización, terrorismo, resistencia civil entre muchas otras más. Naturalmente tiene un enfoque más económico, y de organización social. No toca temas polémicos como preferencias sexuales, aborto y demás temas que suelen crear mucha polémica.

    Los argumentos siempre están fundamentados en toda la herencia que dejaron los últimos papas, así como el Concilio Vaticano II, entre otras fuentes de información que muestran la postura de la Iglesia Católica en los últimos tiempos. Desde un punto de vista laico (al yo no practicar la religión) percibo una posición moderada ante los temas que se plantean, y en muchos casos lógica y desde una perspectiva muy humana y nada utilitarista. Estos están basados en el «amor a Dios», en el amor al hombre (humanismo). Por lo tanto en este texto encontraremos una faceta más accesible, comprensiva, por lo cual comentaba que esta obra no generará muchas recitencias; pero que aclarará diversos puntos de vista que a veces son erróneamente interpretados, como algunos que comentan que Juan Pablo II fue un Papa neoliberal, cuando en realidad estuvo lejos de eso. De hecho muchos gobiernos de derecha a nivel internacional y latinoamericano, a pesar de su faceta conservadora, están algo lejos de seguir en la práctica, las posturas sobre temas económicos que se sugiere, tiene la Iglesia.

    También, en base a lo leído y después visto en la práctica, veo que aunque varias de las posturas son coherentes y razonables, las instituciones religiosas católicas en realidad no han hecho mucho por frenar el mundo actual basado en la hipercompetencia, y el consumismo desenfrenado. Incluso si extrajera algunos párrafos, se podría pensar que se trata de un libro más bien afín con las izquierdas.

    Como comenté, las posturas me parecen razonables. Tal vez porque aunque no desde un punto de vista religioso, soy alguien que tiendo más al humanismo que al utilitarismo y me siento identificado con algunos de los preceptos mencionados en este libro.

    Les recomiendo el libro, sean religiosos o no. Sobre todo por el hecho de que se puede leer e interpretar desde diversas perspectivas.

    El libro lo pueden pedir aquí.

     

     

  • El País de Uno – Denise Dresser

    El País de Uno – Denise Dresser

    El País de Uno - Denise Dresser

    Calificación: 4 de 5

    Me tardé en comprar este libro, en parte porque la primera mitad de este año tuve mucho trabajo y también muchos gastos. Me hubiera gustado leerlo antes para convencer a mucha gente de que lo leyera antes de emitir su voto. Hace un año comenté que el libro de El Perfil el Hombre y la Cultura en México, de Samuel Ramos, parecía una terapia psicológica; aunque en este caso sería más freudiano (con esto de que a los psicoanalistas les encanta recordar el pasado). Pero en el caso de El País de Uno de Denise Dresser me parece más bien como cuando uno va por primera vez con esos psicólogos que son efectivos, y más que recibir palmaditas en la espalda, te dicen tajantemente, sin eufemismos, que estás en el hoyo, te desmenuzan y te ubican en tu propia realidad.

    El libro es confrontativo, a algunos les parecerá algo pesimista o incluso amarillista para sus detractores, pero creo que el libro es necesario. Ciertamente para quienes nos gusta informarnos seguidamente de la política y hechos sociales en el país, y quienes estamos acostumbrados a leer a Denise Dresser, el libro podrá parecer algo «elemental», porque habla de cosas que ya hemos escuchado. Pero aún así creo que es uno de los mejores compendios que he leído en los últimos años, donde se da una crítica dura, si muy dura, pero constructiva e incluso propositiva de lo que se vive en nuestro país.

    Algo que es de agradecer y que hace falta no solo en los ciudadanos, sino en muchas plumas incluso; es que Denise Dresser no toma partido de ningún partido o personaje político y logra hacer un análisis desde afuera. Con un perfil cercano a la socialdemocracia (donde habla de un capitalismo llevado bien a cabo en conjunto con políticas de redistribución de la riqueza, aunado a esto las libertades sociales) logra hacer un buen análisis crítico de cada uno de los personajes. Si, posiblemente ha sido más dura con el PRI y Peña Nieto (equivocada no está), pero también lanza críticas duras a López Obrador y Felipe Calderón, críticas hechas desde la razón y no desde el fanatismo, o el amor a una bandera política. Denise Dresser logra ir a lo profundo, pone en evidencia las carencias del país, busca generar conciencia en la ciudadanía de los problemas que se viven, pero además la invita a combatirlos.

    Denise Dresser ha vivido algún tiempo en Canadá y Estados Unidos. Esto sin lugar a dudas le ha ayudado a poder hacer un contraste entre la situación política y social de un país desarrollado y uno subdesarrollado como el nuestro. Esta experiencia le ha ayudado a detectar con más facilidad los problemas que vive el país, porque para muchos de nosotros, varias prácticas tanto sociales como políticas nos parecen normales cuando en realidad terminan siendo nocivas. Dresser ha sido una dura crítica de Carlos Slim y de los monopolios, lo cual se constata en su libro. Es crítica de la corrupción, del rentismo, de la opacidad, del tráfico de influencias; y si para eso cabe criticar a Peña Nieto, o a López Obrador, lo hara.

    Al final, después de toda la catarsis que habrá provocado al lector, propone diez puntos para cambiar. Algunos me parecen muy directos y atinados, pero en algún otro sentí como si la autora del libro me dijera que tengo que creer lo que ella cree, que bien lo puedo compartir; pero también creo que sería más fructífero dejar que la gente haga su propio análisis de las cosas. Aún así, siendo la parte propositiva menos del 2% del libro, es efectiva y logra cerrar bien su obra, donde deja una sensación al lector, de que puede hacer algo a pesar de los grandes problemas de México.

    Es libro es ampliamente recomendable, y debería estar en la biblioteca personal de aquellos que quieren preocuparse por el rumbo del país. El libro también es una síntesis de sus pensamientos y de todo lo que ha expuesto durante su trayectoria. Hace un mes cuando lo compré era difícil encontrarlo físicamente en librerías, pero puede ser fácilmente adquirido por Internet en Ghandi.

  • Redentores, ideas y poder en América Latina – Enrique Krauze

    Calificación: 4 de 5

    Había quedado algo decepcionado con el libro «De Heroes y Mitos» que lanzó Enrique Krauze el año pasado con motivo del Bicentenario, lo noté algo escueto y divagante, no me llegó a cautivar la lectura y lo terminé leyendo, por terminar de leerlo. Un año después saca el libro Redentores, ideas y poder en América Latina. Un compendio de aproximadamente 500 hojas que trata sobre las biografías de quienes Enrique Krauze considera los principales redentores, los menciono en orden de aparición: José Martí, José Enrique Rodó, José Vasconcelos, José Carlos Mariátegui, Octavio Paz, Eva Perón, Che Guevara, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Samuel Ruiz, Subcomandante Marcos y Hugo Chávez. Lo que llama la atención primero de esta obra es el muy buen diseño gráfico de la carátula, muy a la Andy Warhol, y en general el formato físico del libro es bastante diferente a los libros que ha presentado Enrique Krauze, además no lo hace con la editorial Tusquets como lo venía haciendo, sino con la editorial Debate.

    A lo que trata de llegar Enrique Krauze con este libro, es a una defensa tácita de la democracia liberal sobre el redentorismo y el caudillismo. Este último surge por los niveles de desigualdad que existe en la región, y se torna más atractivo que la democracia liberal. Hasta aquí todo bien y creo que el análisis histórico es bastante bueno y loable. Algunas de las biografías son muy extensas, en especial la de Octavio Paz, quien fue su amigo, esa biografía se lleva casi el tercio del libro; en cambio otras biografías, como la de Evita Perón y en menor medida, la del Subcomandante Marcos, son muy pequeñas y solo abarcan unas cuantas páginas. Me quedé con las ganas de saber más de Evita Perón y sinceramente su biografía tiene el mismo tamaño que su artículo de Wikipedia.

    Es curioso, porque Enrique Krauze siempre se ha considerado «de izquierda», pero parece tener una obsesión mayor con el marxismo que con las doctrinas de derecha como el fascismo. Tal vez por eso se explica que haya olvidado el pequeño gran detalle de incluir la biografía de Augusto Pinochet, que me parecía indispensable en una obra como esta. La gran mayoría de los redentores que presenta son marxistas, guerrilleros, comunistas (en alguno que otro caso, que con el tiempo se recorrieron al centro político como Octavio Paz), teólogos de la liberación; y del los 12 personajes podemos señalar solo a 3 que han mostrado tendencias políticas inclinadas a la derecha, como Eva Perón que simpatizaba con el nazismo (pero a la vez junto con su esposo, despilfarraban dinero en actividades populistas), José Vasconcelos quien fue un liberal y que en sus últimos años se vió atraído por el fascismo y el nazismo; y Mario Vargas Llosa, que más que presentarlo como un redentor, se nota la clara intención de publicar su biografía para contraponerla con la de Gabriel García Márquez.

    Javier Sicilia criticó este libro, el cual dijo que ciertamente tiene un análisis histórico impecable en relación con los redentores, pero que no toca para nada la democracia liberal que impera en el mundo. Entiendo la postura del poeta, pero creo que dada la tesis de este libro, no había ninguna necesidad de hacer esa crítica en esta obra. Lo que Sicilia deja entrever y yo he mencionado que es uno de los defectos de Krauze, es que emite una muy poca (o nula) crítica contra los defectos de la democracia liberal,  ya no para desacreditarla sino para corregirla. Un claro ejemplo es la ortodoxia neoliberal (que bien no viene implícita con la democracia liberal, y mucho menos son sinónimos, pero si se alimenta de ella), de la cual prácticamente no ha hecho ninguna crítica. Tampoco emite críticas contra la derecha latinoamericana o la estadounidense, inclusive tuvieron que pasar 11 años, para que Enrique Krauze dijera públicamente que el PAN se ha desempeñado mal en estos dos sexenios, y lo hizo en el programa de Carmen Aristegui donde presentó este libro.

    No me cabe duda que Enrique Krauze es mucho mejor historiador que analista. Sus libros realmente son buenos y en la mayoría de los casos documenta la historia desde una postura «no dogmática», el libro de «Redentores» no es la excepción; pero como analista creo que deja que desear, sobre todo porque dice que la democracia liberal es la menos peor, pero no hay propuesta alguna para mejorarla, no habla del papel que la ciudadanía debe de tener (que se me hace indispensable) y tampoco critica las ortodoxias neoliberales (o más bien corporativistas) que a veces emanan de esta, que más que ser propias de la democracia, son una tergiversación y una corrupción de las ideas liberales.

    Con todo y esto, el libro es muy recomendable, porque Krauze tuvo el tino de hilar una historia de América Latina con las biografías. El lector aprenderá no solo biografías de personales, sino una historia de nuestro continente; y además este libro se presta para que el lector siga investigando e indagando más por otros medios posteriormente.

  • 3 libros que influenciaron mi vida.

    Me preguntarían, ¿Cuáles han sido los 3 libros que han influenciado mi vida?, hay muchos en realidad, pero para mencionar solo tres. Escogería en primer lugar el libro que hizo que me cultivara en la lectura, el de Miedo a la Libertad de Erich Fromm, otro que si bien son en realidad tres, los considero como uno porque es una trilogía y me refiero a la triogía histórica de Enrique Krauze: Siglo de Caudillos, Biografía del Poder y La Presidencia Imperial. El tercer libro es el 1984 de George Orwell. Aunque también hay otros que me han gustado bastante, la literatura de Dostoievski, sobre todo los libros de Crimen y Castigo y Los Hermanos Karamazov me han gustado mucho. También me gustó mucho el libro de Carlos Fuentes de La Región Más Transparente, el Mundo y Sus Demonios de Carl Sagan. De filosofía no me he adentrado mucho, pero sí hay libros que me han gustado como La República de Platón, también he leído a Schopenhauer, a Nietszche, y uno que me gustó, que es más bien un libro de Introducción a la Filosofía de Raúl Gutiérrez Saenz. También me han gustado los libros de Dumas, Los Tres Mosqueteros, pero sobre todo el Conde de Montecristo. Así como libros de política como el de Giovanni Sartori ¿Qué es la Democracia? entre algunos otros.

    En total podría decir que en unos 5 años he leído algo así como 60 libros. Un poco de más de 10 libros por año. Digo, si lo comparamos con el promedio mexicano pues si estoy muy por arriba, aunque pues no lograría llevarles al ritmo a los europeos que leen 20 o más libros anuales. Pero lo que si se es que esos libros me han ampliado el panorama sobre el conocimiento del mundo y las cosas, además de darme un criterio propio. Gracias a esto, puedo no solo emitir opiniones más congruentes y fundamentadas, sino que puedo reflexionar con una mayor facilidad sobre lo que pasa en este mundo, y entenderlo. Muchos dirán que un político no tiene que ser leído, pero al no serlo perderá esta ventaja y tendrá una visión muy estrecha y limitada de las cosas de las cosas. Naturalmente saberse desempeñar en un alto cargo público, especialmente la presidencia, la carencia de cultura será una gran desventaja, porque tendrá más dificultades para analizar lo que pasa en el mundo que lo rodea.

    Hay dos tipos de ignorancia, la que es resultado de circunstancias socioeconómicas, por ejemplo, una persona pobre que tiene prioridad ganarse el sustento y pensar en que va a comer, y la otra es la ignorancia por convicción, que son aquellas personas que aún teniendo los recursos económicos para poder cultivarse en la cultura, deciden no hacerlo. Esto a pesar de que estas personas hayan estudiado en universidades de paga de prestigio. El primer tipo de ignorancia es entendible y justificable, el segundo no, el segundo tipo de ignorancia habla mal de la persona a diferencia del primero, porque habla de una mediocridad intelectual, de una especie de conformismo. Adquirir el hábito de la lectura es un tanto más difícil que postrarse ante una televisión, porque el televidente necesariamente actúa como una persona pasiva por que ya todo le está dado por medio de sonido e imágenes, en cambio el lector es más activo en el sentido en que tiene que racionalizar lo que está leyendo, y en algunos casos, como las novelas, tiene que imaginarse las situaciones dentro de su mente, lo cual, según expertos, aumenta el nivel de creatividad de las personas.

    Además la lectura es algo que no solo se aprende, sino que se ejercita, y que a través de la experiencia, el lector empezará a buscar libros tal vez más densos y que al principio le hubiera sido complicado leer por la falta de cultura. La lectura es un reto, porque te hace mejor día a día, alimenta el alma y el espíritu. La cultura no es sinónimo inequívoco de éxito, pero si te da más herramientas para acercarte a él.  Además la lectura hace más rica intelectualmente a la persona, naturalmente tiene más temas de los que conversar y dichas conversaciones son amenas, a veces incluso hasta para la gente que no tiene la costumbre leer.

    Si algunos dicen que no leer «no importa», están muy equivocados. A menos que tengan la firme intención de crear una sociedad de autómatas enajenados controlados por los medios de comunicación y los bombardeos publicitarios.

    Por último, para el que crea que no leo, aquí les muestro mi biblioteca personal. La foto tiene un año, por lo que pueden dar por sentado que ahora hay unos diez libros más ahí. Si quieren ver los títulos, den clic en la imagen para ampliarla.

  • El Perfil del Hombre y la Cultura en México – Samuel Ramos

    Ah caray, me prestaron este libro y en algún momento pensé que se trataba de una especie de terapia psicológica. ¿Y cómo no lo va a ser? cuando Samuel Ramos basa mucho su estudio del mexicano en psicoanalistas como Adler y Jung. (el psicoanálisis estaba en boga en 1934, cuando Ramos escribió este libro) Es un libro un poco extraño por su estructura, pero a la vez es efectivo para explicar lo que es la cultura mexicana. Si bien se trata de un libro ya antiguo y las cosas han cambiado mucho desde ese entonces, mucho de lo que dice se puede aplicar a los tiempos actuales y explicarnos muchas cosas.

    Samuel Ramos es pesimista con el mexicano. Dice que se autodenigra y que tiene un complejo de inferioridad. Provocado por la brecha que hay entre lo que es y lo que aspira a ser. El mexicano ha adquirido la cultura europea, la ha imitado como un mecanismo psicològico de defensa. Los españoles destruyeron la cultura de los indígenas e impusieron la suya. Sin embargo los habitantes de la Nueva España, ya sean criollos o indígenas, se sentían inferiores.

    Ramos nos dice que el español es individualista, y ese individualismo nos fue heredado, el español se rebelaba ante el encadenamiento de lo colectivo (tal vez aquí se explica por que los mexicanos no sabemos trabajar en equipo, aunque no me explico porque los españoles ahora si lo saben hacer). También nos dice que los españoles se encontraron con una cultura pasiva que se dejaba conquistar fácilmente, que a pesar de las riquezas que esta poseía no era una cultura activa que innovara,si no una cultura que aprendían por medio de la tradición, a eso Ramos le llamó «Egipticismo» por su parecido con la cultura egipcia.

    A pesar de que en el siglo XIX, Inglaterra era la cultura que predominaba en el mundo, Mèxico volteó a Francia, como una forma de liberarse de todas aquellas ideologías que predominaban en la cultura mexicana. Pero décadas después se dió un rompimiento con lo europeo, en un momento que el mexicano se decepcionó (sobre todo Europa al entrar en guerra), se formaron dos grandes corrientes extremas que según el autor eran nocivas para la cultura mexicana, el europeísmo (los que veían a México desde Europa) y el nacionalismo (que negaba todo lo extranjero y exaltaba lo mexicano).

    El autor hace un «psicoanálisis del mexicano» donde los separa en tres tipos: El Pelado, el cual tiene una personalidad, una real y otra ficticia  La personalidad ficticia es diametralmente opuesta a la real, porque el objeto de la primera es elevar el tono psíquico deprimido por la segunda. Ante la falta de cultura o status social, El Pelado se cree muy valiente, dice tener «muchos guevos». Por otro lado está el mexicano de la ciudad que es muy diferente al primero, pero tiene una desconfianza irracional, es temeroso de todo. Y el último es el burgués mexicano, que puede disimular más fácil sus sentimientos de menor valía porque poseé más recursos intelectuales para ocultar su sentimiento de inferioridad ¿se les hace familiar?.

    El libro también toca otros temas como el positivismo, corriente que iba en contra de lo clerical y que estuvo en boga en las épocas de Porfirio Díaz. Nos habla de que en los años 20 la juventud predominaba en el quehacer pùblico (a diferencia de la època de Dìaz donde estuvo dominada por gente mayor), pero estos jóvenes tenían ideas utópicas y faltaba esa especie de mesura, ellos querían adaptar la ideología a la realidad a como dé lugar. Algo que me llamó la atención del libro es la dificultad del indio para adaptarse a los adelantos técnicos de los blancos. Los indios podían aprender las técnicas pero no tenían el espíritu que sí tenían los blancos y por esa razón preferían usar sus formas primitivas, como una forma de defenderse de las razas dominadoras (esto explica mucho de lo que vemos en México actualmente).

    Por último además de hablarnos de las generaciones (que son las que marcan las épocas dentro de la historia), nos habla de la pedantería, tema que se me hizo un poco fuera de lugar, porque no es algo propio de la cultura mexicana, sino que es algo que se ve en todo el mundo. El pedante es aquel que presume sus presuntos dotes intelectuales y su cultura de una forma inapropiada lo cual en lugar de atraer a la gente la repele. Por último nos habla un poco de Justo Sierra y su aportación, porque ha sido capaz de ver la historia de México, bajo una perspectiva de historia universal.

    Seguramente se me escapa algo de este buen libro. Que tal vez ya es viejo, pero sigue siendo altamente recomendable. Recomiendo acompañarlo con otras obras históricas, cómo las de Enrique Krauze, para entender más al mexicano. Realmente somos una cultura muy compleja, y creo que tenemos mucho que mejorar. Ahora no solo hay que hablar de el mexicano que imita a los europeos, sino el que imita los estadounidenses. Creo que nos falta fortalecernos como cultura, crear una cultura auténtica que no caiga ni en los excesos de nacionalismo ni se subleve ante lo extranjero. Somos una cultura rica, pero también débil.

  • El Sueño del Celta – Mario Vargas Llosa

    Calificación: 4 de 5. El peruano Mario Vargas Llosa, recien premiado Premio Nobel, es un escritor muy curioso, porque mientras casi todos los escritores de su época se manifestaron izquierdistas y progresistas, el se presentó como un escritor liberal de derecha (y si lo niega participó en una candidatura a la presidencia en el Perú en una coalición de centro-derecha). Es un buen escritor que se ha ganado a pulso el Premio Nobel pero también ha sido criticado por sus posiciones políticas neoliberales. En alguna ocasión, aplaudió la iniciativa del Tea Party en Estados Unidos y dijo que México con el PRI vivía la dictadura perfecta, por lo cual tuvo que salir del país.

    En esta ocasión, estrenando el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa nos trae el libro El Sueño del Celta, que trata de un irlandes llamado Roger Casement, el cual se encarga de denunciar las atrocidades ocurridas en colonias europeas como El Congo, y países sudamericanos como Perú donde empresas que prometían traer la civilización y el progreso a dichas entidades, lo único que hacían era esclavizar a los indígenas para extraer caucho, so pretexto de que los indígenas eran salvajes y algunos de ellos caníbales. En Europa todos negaban lo que estaba ocurriendo con las empresas de Leopoldo II y la empresa de Arana (Peruvian Rubber Company), pero gracias a las expediciones hechas por Casement que iba a corroborar lo que ya algunos habían denunciado, todo el mundo se dió cuenta de lo que en realidad estaba sucediendo allá.

    Pero para Casement poner a las empresas Belgas y Británicas en predicación no era suficiente, el era un nacionalista irlandes radical que quería que EIRE dejara de depender de la corona británica, por lo cual quería aprovechar la coyuntura de la primera guerra mundial, y agarrarse de Alemania para debilitar a Inglaterra y que de esta forma, Irlanda obtuviera su independencia. A pesar de los reconocimientos ofrecidos por el Reino Unido por los descubrimientos atroces, el veía a Inglaterra como el enemigo que estaba haciendo lo mismo con Irlanda, que lo que hacían las empresas caucheras con los indígenas (analogía un poco estúpida y radical de Casement a mi parecer) y por lo tanto decidió conspirar contra Inglaterra, lo cual le costó la carcel y la pena mortal.

    Casement también tenía ciertas inclinaciones homosexuales y generalmente tenía aventuras con nativos de las zonas a las que iba a visitar. No se que pensó Vargas Llosa al incluír esta curiosa faceta de Casement, si lo quería mostrar más como un ser humano que como un heroe, porque en sí la homosexualidad no es relevante en la historia, aunque dicha homosexualidad fué del dominio público, pero en realidad no fué factor para que le aplicaran la sentencia que tuvo que pagar por conspirar contra el Reino Unido. También Vargas Llosa nos muestra a un ser humano «más que un heroe» al dejarse llevar por sus pasiones y sus posturas radicales y no haber sabido calcular bien las consecuencias de sus actos. Tal vez cualquier otra persona se hubiera dejado vanagloriar por los reconocimientos ofrecidos por los ingleses.

    El libro a mi parecer es un poco lento, sobre todo al principio. Tardé un poco en picarme con la lectura pero lo logré hacer a la mitad de este. El libro comienza en la carcel donde Casement es sentenciado y va regresando hacia el pasado. El libro se divide en 3 partes, en El Congo, La Amazonía e Irlanda. Se nota que Vargas Llosa hizo una investigación rigurosa sobre lo que sucedía en esa época, porque a veces parecía ser un relato histórico y no una novela. En este aspecto el libro es fructífero porque el lector aprende sobre los conflictos entre Irlanda e Inglaterra, y lo que sucedía en las colonias en esas épocas. También nos habla sobre aspectos religiosos (sobre todo en el catolicismo y anglicanismo) y espirituales en los que Casement trata de ahondar.

    Lo que no me gustó (pero eso ya no es culpa de Vargas Llosa, sino es parte irremediable de la novela) es que Casement dejó la oportunidad de ser todo un heroe y se dejó llevar por sus caprichos. El sabía muy bien que iba a ser muy difícil lograr la independencia de Irlanda, y por necio terminó siendo sentenciado a la pena mortal. Lo que le podría achacar a Llosa es la lentitud con la que comienza el libro, y que tal vez habían partes que eran irrelevantes en la historia cuando todos pensamos que si lo era (por ej, la homosexualidad de Casement). Creo que eso es lo que separa a esta buena novela de ser una gran novela con la cual Vargas Llosa hubiera podido premiarse su propio Premio Nobel.

     

     

  • ¿Quiúbole con la lectura en México?

    Para empezar quiero aclarar que no tengo nada en contra de Yordi Rosado ni de Gaby Vargas quienes han tenido un tremendo éxito con sus libros, ellos son los menos culpables de que sus libros hayan roto records de ventas, ellos hicieron su esfuerzo por la obra que elaboraron y lograron triunfar. Pero es que me llama la atención: La serie de libros Quiúbole con? se ha convertido en lo más leído en los últimos 40 años. Sí, así como lo oyen ustedes, este libro que habla sobre superación personal, autoestima, sexualidad y demás temas para los jóvenes es lo más leído en México, superando los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez y otras obras mayores y menores.

    Algo tiene ese libro de Vargas y de Rosado (que nunca lo he leído, mas si lo he ojeado alguna vez en un Sanborns) que ha generado tantas ventas. Puede ser un libro fresco, ameno, muy ad hoc para los jóvenes de hoy; pero no se trata de una obra cultural, una novela de algún reconocido autor, alguna novela famosa histórica ni nada que nutra de forma positiva la intelectualidad de la persona que lo lee. Si se dice que en México la gente lee de uno a dos libros al año, hay que tomar en cuenta este dato ¿que libros son los que más se leen?. Y entonces ya podemos sacar conclusiones de por qué estamos como estamos. La mayoría de los libros que se leen no son libros que aporten algo culturalmente significativo.

    Me acuerdo que uno de los entrevistados en mi artículo – entrevista sobre los líderes dijo que se debían de fomentar lectores en lugar de televidentes. Estoy totalmente de acuerdo con él, pero yo le agregaría algo más al comentario. Se deberían de fomentar lectores de calidad. ¿De que sirve que tengamos lectores que solo leen libros de ínfima calidad cultural como son este de Quiúbole con… o los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez?. Esos libros no son muy distintos de una revista del corazón juveniles (ej, Eres, Tú) o bien, son simple superación personal sin una base psicológica bien fundamentada. Se les llama libros porque tienen el formato de un libro, pero me la pensaría dos veces al llamarles libros porque no cumplen el cometido que debería cumplir un libro: Nutrir la intelectualidad de la gente.

    ¿Que es lo que debemos de hacer para que la gente se acerque a libros que tengan contenido nutritivo para sus mentes?. En México hay los espacios para hacerlo, los libros no son demasiado caros como para no poder comprarlos, hay muchos autores mexicanos, extranjeros, variedad, tiendas, hay todo para poder acercar la lectura a la gente, pero ¿que es lo que pasa que la gente no se acerca a los libros cuando los tienen a la mano?. Lo vuelvo a repetir, los menos culpables son los autores de este tipo de libros que se venden como pan caliente, ellos están en el derecho de hacer su negocio, tendríamos que ver más bien lo que hay que hacer para que los libros que de verdad valen la pena fueran los que se vendieran como pan caliente.

    La lectura es reflejo intrínseco de la cultura y el desarrollo de un país, y en ese ámbito, duele decirlo, pero estamos reprobados. Entonces si nos tendríamos que replantear y preguntar: ¿Quiúbole con la lectura en México?.

     

  • La Mafia que se Adueñó de México y el 2012 – Andres Manuel López Obrador

    Calificación: 3 de 5.

    Este libro me lo regaló un amigo que es anti-pejista, pero que quería que lo leyera para que conociera más sobre los diferentes puntos de vista que hay en política en México. Es así como llegó a mí esta obra de Andrés Manuel López Obrador llamada La Mafia que se Adueñó de México y el 2012, donde el autor nos da su peculiar punto de vista sobre lo que sucede en México. Si la otra vez hablaba del libro de Madrazo, como un compendio lleno de mentiras, esta obra más bien sería algo así como una mezcla de realidades con situaciones un poco ilusas y paranoicas.

    La Mafia que se Adueñó de México y el 2012 ya es un título muy fuerte y sugerente. El libro está dividido en 4 capítulos. El primero es «El Saqueo» donde nos dice AMLO como una oligarquía se ha apoderado del país y se ha encargado de saquear todos sus bienes en su beneficio, sobre todo con Carlos Salinas y las privatizaciones que llevó a cabo; el segundo es Abandono, Corrupción y Pobreza donde nos habla de como las políticas neoliberales han provocado que el país esté sumido en una crisis de la cual no ha podido salir; el tercero es «La Resistencia y el Peregrinar por el País» donde AMLO nos habla sobre sus recorrido por el país, sobre todo habla de Oaxaca y la situación que ese estado vive con Ulises Ruiz, y por último nos habla del 2012 donde nos habla de como Andrés Manuel sigue con su movimiento a pesar de que la oligarquía lo ha querido tumbar y conspirar contra él, sus propuestas para el 2012 y un apartado donde AMLO la hace de historiador comparando el regreso del PRI y Peña Nieto con López de Santa Anna.

    El diagnóstico de López Obrador no es equivocado, el neoliberalismo no ha funcionado en México: Unos cuantos pocos se han enriquecido, mientras que el resto del país permanece en la pobreza y el abandono. En esta parte parece que AMLO no está mal. Sin embargo creo que sobredimensiona en demasía a Carlos Salinas al hacerlo directamente responsable de todos los saqueos que han ocurrido en México, y si bien es cierto que Salinas ha influído para que las cosas estén como están ahora (sobre todo por la forma en que hizo las privatizaciones), creo que hay un poco de teoría conspiranoide en las palabras de AMLO.

    En el libro no se mencionan muchas cosas nuevas de lo que «El Peje» siempre nos ha dicho. Pero si nos esclarece un poco su teoría sobre lo que está sucediendo en el país, y el papel que él trata de tomar con su movimiento con respecto a ello. López Obrador nos deja ver un poco su lado humano y parece que ha aprendido cosas interesantes en todas las excursiones que ha realizado por el país, tiene un amplio conocimiento de los usos y costumbres de los indígenas de Oaxaca, conoce bien la situación que están viviendo los oaxaqueños, y como han sido víctimas de un gobierno tan despótico como el de Ulises Ruíz.

    El problema viene cuando López Obrador trata de proponer, sus propuestas se me hacen un tanto ilusas e inocuas. Está bien que hayan políticos que se preocupen por los pobres, pero él se preocupa «tanto» por los pobres que deja de lado otros temas como la clase media, el tema de como generar riqueza (le dá demasiada importancia al petroleo) y la competitividad. Por más que trate hacer parecer que no es cierto, parece ser que para AMLO ser rico es malo. Esto se nota cuando López Obrador quiere proponer que los ricos paguen más que la gente común y corriente. ¿Que no más bien deberían pagar lo mismo?.

    Dice que hay que «rescatar al estado», pero ¿como lo va a hacer?. Tendría que aprender a negociar con la oligarquía y ser pragmático si es que dice estar en una democracia (sabiendo que los dos partidos son aliados de los oligarcas), o bien tendría que hacerlo por la mala, lo cual le costaría mucho al país. Dice que hay que democratizar los medios de comunicación, que queda claro que no habla de expropiación ni de censura, sino de fomentar la libre competencia, ahí creo que todo bien. Dice que se debe de crear una nueva economía, que el estado la debe de dirigir, ¿será como en China, o como en los tiempos de Echeverría?. Que hay que combatir los monopolios, abolir los privilegios fiscales (para AMLO los ricos son malos y deben de pagar más), ejercer la austeridad republicana (como en los tiempos de Benito Juárez, máximo ídolo de AMLO), fortalecer al sector energético (es la única propuesta que tiene que ver con desarrollo), alcanzar la soberanía alimentaria, establecer el estado de bienestar, y crear una nueva corriente de pensamiento.

    A veces creo que la etiqueta de mesiánico la tiene bien merecida. Porque no solo cree que está en él el cambio del rumbo del país, sino que habla ya de valores morales, y de corrientes de pensamiento sustentados en el aire. Se nota que hay rencor en sus palabras: «Pillaje», «rapaz», «pelele», «espurio», «mafia», «usurpador» son las palabras con las que califica a sus adversarios. Si bien parece que hace esfuerzos por no parecer radical, a veces se puede notar entre líneas a un personaje que puede ser capaz de hacer algo más con tal de lograr sus objetivos. No se si al grado de Hugo Chávez como dicen sus adversarios, pero si se nota ese «yo estoy bien, ustedes están mal».

    Me llamó la atención como critica a los que piensan diferente de él: «Y contrario a lo que se piensa, son más influenciables quienes tienen actitud aspiracionista o mentalidad retrógrada o pertenecen a los sectores más incultos de la clase media y alta». ¿Que entonces los cultos deben de pensar como él?. He ahí una de las razones por la cual su movimiento se radicalizó en vísperas de las elecciones del 2006 y perdió muchos votos, independientemente de lo que sucedió en las elecciones.

    López Obrador hace un llamado a cambiar el individualismo y la búsqueda de los bienes materiales, por la solidaridad y la honestidad. Pero al mismo tiempo uno de sus hijos se compra unos tenis que se venden en exclusiva y cuesta 10,000 pesos. También sus hijos se codean con las elites sociales y viven con muchos recursos.

    El libro creo que es muy útil para comprender desde una perspectiva lo que se vive en el país. Creo que López Obrador sin duda es el político con más dotes de liderazgo que el país tiene. Creo que será un personaje para la historia. Pero creo que también tiene muchas incongruencias dentro de su pensamiento.