Categoría: libros

  • La Mesa, Historias de nuestra gente. León Krauze

    La Mesa, Historias de nuestra gente. León Krauze

    Cuando hablamos de León Krauze, lo primero que viene la mente es el nombre de su padre, el historiador Enrique Krauze. Pero creo que tal relación puede ser injusta en tanto León ha sabido forjarse una trayectoria profesional con base en su mérito y esfuerzo,  y no bajo la sombra del apellido de su papá. León emigró a Estados Unidos, donde trabaja para la cadena Univisión, y junto con Jorge Ramos (quien por cierto, escribió el prólogo), se ha convertido, en mi opinión, en uno de los dos periodistas mexicanos más exitosos trabajando en el país del norte.

    Y como uno de los grandes éxitos de León Krauze, vamos anotando su nuevo libro, La Mesa.

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    Seguramente la experiencia de vivir en Los Ángeles, una ciudad llena de migrantes mexicanos, incentivó a León a escribir este libro. Esta obra no pudo caer en un mejor momento, con un Donald Trump que ha irrumpido en la escena con un discurso de odio xenófobo e irracional.

    En este libro, León Krauze no habla. Los protagonistas son aquellos migrantes (en su mayoría mexicanos, pero también guatemaltecos, salvadoreños o cubanos) que llegaron a Estados Unidos para buscar una mejor vida. León simplemente llevó una humilde mesa y unas sillas allá donde se encuentran los que emigraron a Estados Unidos.

    La Mesa es básicamente un compendio de 50 historias de vida de latinoamericanos que fueron a buscar suerte en Estados Unidos. Historias diferentes, pero con varios patrones recurrentes, son las que forman este libro; el cual muestra a los migrantes como son: de carne y hueso.

    Esta es una gran oportunidad para hacer los prejuicios a un lado (porque vaya, no es difícil encontrar prejuicios hacia los latinos que residen en Estados Unidos incluso dentro de nuestro país) y para entender lo que nunca nos hemos molestado en entender, o que sólo hemos querido entender con estadísticas y fórmulas econométricas.

    Lo primero que llama la atención de esta interesante la lectura es la vida difícil que llevan quienes viven en la pobreza, emigran a Estados Unidos, y tienen que sortear muchos obstáculos. Muchas son historias de familias desintegradas, donde la figura paterna nociva se presenta constantemente. El padre constantemente tiene problemas de alcohol, es el que se ausenta, el que tiene tres esposas.

    Pero junto a esto, están quienes a pesar de todas las adversidades, salieron adelante. A pesar de la «migra», del padre que se fue, de no saber el idioma. Latinos que no sólo obtuvieron sus papeles, sino que educaron con amor y esmero a sus hijos para que salieran adelante. Unos estudiaron la universidad. Algunos llegaron a ganar una beca completa en el MIT, estudiaron en Berkeley o en la UCLA. Otros tienen negocios prósperos y tienen una vida de clase media que nuestro país, que ya los había condenado a la pobreza, no hubiera podido darles.

    De entre todas las historias narradas en el libro, la mayoría lograron mejorar su nivel de vida, y todos lo hicieron con base en un duro esfuerzo. Personas que ya sufrían mucho cuando vivían en su tierra tuvieron que dejarlo todo y moldearse a una nueva cultura que a veces no los podía recibir bien del todo, o bien, implicaba un cambio muy drástico. Por ejemplo, muchos entrevistados coinciden en que se encontraron con una sociedad muy individualista y competitiva, donde no existía ese sentido de la comunidad que encontraban en México. Pero a la vez se sienten agradecidos con Estados Unidos, porque dicen, que el que le pega duro sale adelante.

    Son historias de lucha, de romper paradigmas, de arriesgarse para poder de dar de comer a los suyos. Son esfuerzos inimaginables que muchos clase-medieros trabajando detrás de una computadora o conduciendo un automóvil posiblemente no padezcamos alguna vez en nuestras vidas.

    Este libro confrontará a algunos, a algunos otros posiblemente le saque una lágrima. Algunos se sentirán más agradecidos con sus vidas porque leerán que es tener de verdad una vida difícil. Otros posiblemente aprendan a ser más empáticos con ellos y se despojen de esa xenofobia irracional.

    Por esto, La Mesa es un libro que deberías de comprar. Es un muy buen ejercicio que le ha dado voz a los migrantes que tratan de hacerse un espacio dentro de la sociedad estadounidense.

    Éste es un libro que merece un lugar en tu biblioteca personal.

  • Reseña – Slim: Biografía política del mexicano más rico del mundo – Diego Enrique Osorno

    Reseña – Slim: Biografía política del mexicano más rico del mundo – Diego Enrique Osorno

    Calificación: 4.5 de 5.

    La forma en que razonamos cuando se trata de temas políticos o sociales es muy simple. Tomamos un hecho general y a partir de éste, creamos varias afirmaciones sin preocuparnos por las peculiaridades que tiene cada una. Por ejemplo, todos sabíamos que Televisa apoyaba a Peña Nieto en la campaña del 2012, y lo sabíamos porque si prendíamos la televisión aparecía cada rato y se le daba una cobertura excesiva (además, la ahora primera dama se hizo en esa televisora). A partir de ese hecho (general) se hicieron afirmaciones como «Peña es un títere de Televisa», «Televisa impuso a Peña», o «Televisa en el poder», cuando en realidad el tema es un poco más complejo, y tiene que ver más con un pacto entre el PRI y Televisa donde el primero recibiría apoyo del segundo para que al llegar al poder, el segundo beneficie al primero (ahí está la Reforma de Telecomunicaciones).

    Hacemos esas deducciones simples por el hecho de que requiere menos esfuerzo intelectual (aunque se pretenda lo contrario). De la misma forma muchos mitos y creencias son elaborados así.

    Slim: Biografía política del mexicano más rico del mundo - Diego Enrique Osorno

    Esto lo traigo a colación porque fue lo que me vino a la mente con el libro de Carlos Slim de Diego Enrique Osorno. Generalmente muchos de los autores que escriben libros sobre distintos personajes de la vida pública, tienden a hacerlo de una forma sesgada (por sus afinidades ideológicas) y que aunque con este detalle dichas obras al final pueden contener datos o revelaciones importantes, también pueden ayudar a crear cierta idea de un personaje que puede ser en cierta medida exagerada o falaz, porque el autor busca proponerte (o imponerte) su concepción del personaje.

    Diego Enrique Osorno ha escrito uno de los mejores libros de este tipo en los últimos años porque decidió no caer en esta dinámica de adulador o inquisidor. Por el contrario, sin dejarse llevar por su tendencia ideológica de izquierda, este autor se metió hasta la cocina, entrevistó al propio Carlos Slim, sus cercanos y sus críticos, ahondó en su historia familiar, lo investigó por años por medio de fuentes fidedignas para presentar al lector varias caras de la moneda y éste pueda sacar su propia conclusión sobre el personaje.

    Creo que uno cuando quiere hacer una buena biografía de alguien, un buen retrato, lo primero que tiene que vencer, es repetir esterotipos que existen sobre la persona que vas a escribir. Hay que investigar realmente al personaje y poder vencer los estereotipos» – Diego Enrique Osorno.

    En un país donde estamos acostumbrados a que nos den todo peladito y en la boca, y que los autores hagan los juicios por nosotros para que repitamos las mismas frases, se agradece que Enrique Osorno no se haya molestado en proponer siquiera un juicio propio del magnate quien por un lado se ha beneficiado (a mi parecer) de un Estado de derecho débil para hacer su fortuna, y por otro lado ha promovido la cultura y la educación en nuestro país.

    Carlos Slim es un personaje ambiguo de tal forma que quienes tienen ideas preconcebidas sobre el magnate (aduladores y críticos) posiblemente se sentirán confrontados. Todos aquellos que repiten las frases de «Slim es prestanombre de Salinas» o «Es un chingón, todos deberíamos tener su visión para los negocios», encontrarán que la realidad es bastante más compleja que frases al aire repetidas en las comidas y en los tweets «críticos».

    Seguramente este libro significará un antes y un después para la carrera de Enrique Osorno, a quien le tomó varios años crear esta obra que puede ser leída en menos de dos semanas. Osorno logró humanizar muy bien al personaje sin emitir juicio alguno más que los cuestionamientos que le hizo al propio magnate cuando lo entrevistó.

    El Slim que nos muestra Osorno no es el empresario a seguir ni el diablo, es Slim tal y como es, con sus virtudes y defectos, con su cercanía al régimen priísta y luego a Andrés Manuel López Obrador, con su hermano que fue parte de la infame DFS en tiempos de Echeverría, con sus empresas en condición de monopolio, con su remodelación del Centro Histórico o su inversión en recintos culturales o proyectos educativos, con su sencillez tan poco común vista en magnates incluso de medio pelo y su amplia cultura y sabiduría en un país donde los nuevos ricos presumen de casas y coches pero ignoran lo más elemental.

    Ojalá más autores se animaran a desarrollar libros bajo esta misma dinámica, aunque yo sé que si bien Slim es más complejo o ambiguo que personajes como Javier Duarte o el propio Peña Nieto de los cuales no es necesario leer una extensa obra de su vida para entender su pobredumbre de tal forma que sería más complicado hacer un ejercicio del estilo (además no creo que Duarte o Peña tengan la decencia de abrirle la puerta de su casa a un periodista «no a modo»), si hay muchos personajes que han generado polémica, pero que tienen una historia interesante que contar. Por ejemplo, obras así de López Obrador o del ex Presidente Felipe Calderón, personajes amados u odiados producto de generalizaciones y filias ideológicas pero que son más complejos y tienen una historia que contar, serían muy bienvenidas.

  • ¿Por qué la gran mayoría de los libros de autoayuda no sirven?

    ¿Por qué la gran mayoría de los libros de autoayuda no sirven?

    No, nunca he sido fanático de los libros de autoayuda; crecí con los libros de Carlos Cuauhtémoc Sánchez porque en mi casa los leían, y ustedes me pueden entender que sus libros no me ayudaron mucho a querer al género, pero conforme le di la oportunidad a otros, me di cuenta que los libros de autoayuda «ayudan» a la cartera del autor más que a quien consume sus obras.

    ¿Por qué la gran mayoría de los libros de autoayuda no sirven?

    A Carlos Cuauhtémoc Sánchez por ejemplo, no le aprendí absolutamente nada. Incluso lo considero una persona no muy preparada en el tema, pero tiene la capacidad tanto para comunicarse de forma oral y escrita (sí, también me llegaron a llevar a una de sus conferencias hace muchos años) como para vender sus libros y conferencias, y sobre todo, para venderse. Alguna habilidad debe de tener un autor mediocre para ser conocido en todo el país.

    ¿Cuál es el problema de estos libros?

    Que muchas veces asumen tener la respuesta a los problemas de la gente. Pero hay un problema, las personas no somos iguales, por lo tanto las recetas no funcionan para todos. Cada uno de nosotros tiene una mente completamente diferente, tenemos distintos problemas, distintas formas de pensar (lo peor ocurre cuando algún autor de estos libros trata de imponer su cosmovisión a los lectores) y no a todos nos funciona lo mismo.

    ¿Quieres educar a tus hijos? Compra un libro de autoayuda. ¿Estás deprimido? Compra mi libro ¿Vas a buscar trabajo? Te recomiendo mi best seller. Existe un libro de autoayuda para cada uno de los problemas que aquejan al individuo. Los libros son un negociazo, y muchos de los autores ni siquiera tienen la suficiente preparación como para dominar ciertos temas. Carlos Cuauhtémoc se atreve de escribir de todo, de libros sobre noviazgo, sexo, adolescentes, drogas, asertividad, familia, éxito financiero, productividad. ¿De verdad creen que es un experto en todos esos temas? Yo leí «Un Grito Desesperado» y «Juventud en Éxtasis», sus dos obras más «grandes» y puedo afirmar que ni de lejos es un experto.

    Autoayuda

    Cuando el lector termina la obra, tiene ganas de comerse al mundo y de poner en práctica lo que aprendió. Tal vez el autor «le dejó de tarea» realizar ciertas actividades, o le recomendó que cuando su esposa llegara a casa, aplicara el «Método Carson» o la teoría del círculo o como le quieras llamar. Posiblemente la esposa se extrañe ante al comportamiento tan mecánico y ensayado del marido. -¡Hoy no voy a ser una víctima!. ¡Soy grande, soy grande, soy grande! ¡Repítelo 100 veces! ¡Soy grande, soy grande, soy grande!

    Y es que la mayoría de los libros de autoayuda no son profundos, los autores no terminan de entender la esencia del ser humano y muchas veces ni siquiera entienden su comportamiento; abordan los temas que exponen de una forma superficial basada muchas veces en anécdotas y experiencias más que en estudio de las ramas de la ciencia que pueden ayudar a entender al ser humano (esto es, antropología, psicología, sociología, filosofía entre otros).

    Algunos incluso tienen la desfachatez de utilizar pseudociencias para desarrollar sus argumentos: Que los planetas se van a alinear, que si lo deseas te va a llegar, ¿Recuerdan El Secreto? un best seller norteamericano donde afirman haber encontrado el secreto que guardaron los genios y los más importantes pensadores. Lo más triste es que venden.

    Deepak Chopra

    ¿Entonces puedo encontrar libros de autoayuda que sirvan? Sí. Son los menos, pero existen. Hablaré muy brevemente de algunos y me servirán para darme a la tarea de explicar por qué los demás no sirven.

    Estoy leyendo un libro que se llama «Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva» del recién fallecido Stephen Covey. Es interesante porque en ningún momento pretende dar recetas ni pretende inventar soluciones mágicas, simplemente toma conocimientos que son universales (y no sacados de la manga o inventados) y los sintetiza en un libro ordenado y bien esquematizado para que el lector los pueda poner en práctica y pueda generar hábitos en su conducta.

    Otro es Inteligencia Emocional de Daniel Goleman, que no es un libro de autoayuda típico, o tradicional, tal vez no se le pueda llamar explícitamente así, más bien trata de exponer este concepto de inteligencia, comenzando con la teoría pura para después llevar su tesis a la práctica. Su idea se ha vuelto muy popular en estos tiempos donde el ser humano padece mucha ansiedad y es emocionalmente torpe.

    Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz (cuya propuesta está basada en la sabiduría tolteca) es un buen ejemplo de lo que debería de ser un libro de autoayuda. Sin pretensión alguna propone, valga la redundancia, cuatro acuerdos. 1.- Ser impecable con las palabras, 2.- No tomarse nada personal, 3.- No hacer suposiciones, y 4.- Hacer siempre el máximo esfuerzo. El texto, como lo menciona, toma como base la sabiduría de los toltecas, y cuando uno lee el libro, nota al instante que hay algo mucho más profundo que simples soluciones superficiales.

    El libro de autoayuda, por llamarlo así, que más me ha llamado la atención, es «La Conquista de la Felicidad» de Bertrand Russell, filósofo que ganó el Premio Nobel en 1960. Este reconocido filósofo inglés tuvo la ocurrencia de escribir un libro para decirle a la gente como ser feliz. Es un libro sumamente fácil de leer (cosa que no es muy común cuando hablamos de filósofos de este calibre), pero a pesar de la lectura ligera y de la facilidad con la que explica los conceptos, es completamente evidente que quien está detrás de esas letras es alguien muy culto.

    Bertrand Russell, 1951

    ¿En que coinciden estas obras que acabo de mencionar? Que ninguna propone recetas y que sus autores están suficientemente preparados para exponer su tesis. Cierto, la obra de Covey tiene un formato más de típico escritor comercial norteamericano y plantea un plan de acción (que no es lo mismo que proponer recetas; además es de notar que se molestó en fundamentar bien sus argumentos).

    Un libro de autoayuda funciona cuando proporciona sabiduría y conocimiento al lector, y no un manual de que es lo que debe de hacer con su vida. Los libros de autoayuda que valen la pena (los menos) pueden servir, mientras no se abuse de ellos y se piense que un libro por arte de magia podrá ayudar al lector a dejar de sufrir. Mejorar la calidad de la vida requiere de mucha voluntad, espíritu, sabiduría, esfuerzo, y sobre todo paciencia.

    Pero habría que aclarar que todos los libros valiosos de cualquier género, son de alguna forma, libros de autoayuda. Porque acumular conocimiento le ayuda al ser humano a expandir sus horizontes y romper paradigmas. Además el lector asiduo adquiere más habilidades y tiende a ser más tolerante que aquel que no está acostumbrado a leer.

    Sí, si hay libros de autoayuda que podrían serte útiles, pero debes de ser muy selectivo y no esperar que esa literatura sea la solución a todos tus problemas.

  • Fue el Poder, lee los dos primeros capítulos de mi nueva novela

    Fue el Poder, lee los dos primeros capítulos de mi nueva novela

    Les comparto los dos primeros capítulos de mi nueva novela Fue el Poder:

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  • Fue el Poder – Lee mi nueva novela

    Fue el Poder – Lee mi nueva novela

    Por fin he decidido escribir un nuevo libro llamado «Fue el Poder«.

    Fue el Poder - Lee mi nueva novela

    ¿De qué trata? Bueno, básicamente es la historia de dos amigos, Diego y Gaspar, quienes poseén personalidades opuestas pero tienen un proyecto en común: Una startup que desarrolla drones. Pero ellos dos no sólo luchan por hacer crecer su negocio, también luchan contra sus conflictos internos, por el intento de la conquista de una mujer y por la aclaración de la muerte de una madre. En dicho recorrido se darán cuenta de que todo trata de relaciones de poder; desde el que se ejerce desde el Estado, hasta las relaciones de poder que pueden existir entre dos amigos o un amor imposible.

    Este libro no sólo trata sobre los conflictos internos de dos individuos insertos en una sociedad postmoderna, también es una crítica hacia el modelo de sociedad imperante en nuestro país, hacia el deterioro del Estado de derecho debido a la corrupción y a la escasez de valores entre quienes deberían de servir al pueblo.

    Fue el Poder también habla sobre la fricción entre las diferentes visiones que existen en nuestro país, entre quienes comparten el retrógrado concepto de que nada debe cambiar para seguir beneficiándose a costa de los demás, y entre aquellos (entre quienes se encuentran Diego y Gaspar) que desean hacer un cambio mediante el esfuerzo y el deseo de crear un cambio.

    Por el momento pueden comprar mi libro en Amazón en versión Kindle (puedes leerlo en un Kindle, o iPhone, iPad, Android, descargando la App de Kindle, o en tu PC o MAC).

    El costo es de 5 dólares, así que no tendrás pretexto para no comprarlo, son menos de $100 pesos que van y vienen. Dame la oportunidad y cómpralo ya:

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  • Palabras en Juego – Yamile Vaena

    Palabras en Juego – Yamile Vaena

    Calificación: 3.5/5

    De pronto me gusta tomar libros de escritores nuevos, y llegó a mis manos este, llamado Palabras en Juego, de Yamile Vaena, emergente escritora mexicana con dones literarios de familia y quien tuvo la fortuna de tener un libro de cuentos para niños el cual escogieron en los EEUU para un libro de texto junto con Amado Nervo y Carlos Pellicer.

    Palabras en Juego - Yamile Vaena

    Palabras en Juego es una novela light, aunque es de notar los dotes literarios de la autora que seguramente le darán la capacidad de escribir posteriormente una obra más profunda. La historia tiene como personajes principales a Rick (Ricardo Mar) y a Sofi, quienes se conocieron vía Internet. Conforme platicaron, se enamoraron sin llegar a conocerse físicamente, y a partir de ahí comienza una historia muy interesante donde a través de una conversación de chat, podemos ir conociendo a los personajes, adentrándonos en ellos.

    En ese sentido el formato es novedoso. Si bien se notará alguna familiaridad porque está escrita como diálogos, como por ejemplo Romeo y Julieta, la diferencia está en la barrera que implica conversar a través de una máquina, donde quienes conversan no ven a la otra persona y mucho menos su lenguaje corporal. Además podemos notar una forma de dialogar típica de los chats de Internet, con el uso de emoticons, mayúsculas para alzar la voz y demás. Aunque se agradece que la autora no haya exagerado en el uso de estos recursos de tal forma que pueda entorpecer la lectura.

    Lo que tal vez recriminaría en este formato, es que en parte del libro falta un argumento sólido, una historia interesante que sostenga estas conversaciones. Y la historia agarra solidez ya pasada la mitad de libro que desemboca en un final que hace que esta obra valga la pena. Y si bien el final pareciera justificar en parte, esta parte del libro donde la línea se pierde en medio de las conversaciones virtuales, sí era importante darle una historia estructurada para que la calidad del libro se mantuviera al parejo en todas sus páginas.

    Lo que está bien lograda es la intención de la autora que por medio de las conversaciones, conozcamos el perfil de los personajes. En ese sentido logra que el lector se identifique con ellos, sobre todo con Rick, una persona bondadosa, pero que ha sufrido mucho en su vida, y a pesar de su posición económica privilegiada, ha tenido muchas carencias en las relaciones sociales. Esta obra también nos deja ver los conflictos típicos de las relaciones sentimentales, que generalmente no se hablan mucho. Así también podemos notar las limitaciones que implica una relación puramente virtual.

    Tomando en cuenta que la obra comenzó a ser escrita hace tiempo, hubiera agradecido una actualización en las «tecnologías». Por ejemplo, Rick y Sofi chateaban por ICQ y Yahoo Messenger. Posiblemente hubiera sido más prudente hablar de tecnologías más nuevas (Whatsapp) aunque en mi particular punto de opinión, simplemente hubiera omitido el nombre comercial de la tecnología por la cual se están publicando. Si bien también es interesante que la autora colocara la hora en que se emitían los mensajes, encontré algunas inconsistencias como el que aparecieran mensajes nuevos como una hora anterior, o que en algunas conversaciones simplemente no se mostrara.

    Sobre todo en los relatos que acompañan esta conversación, así como en los cuentos incluídos, podemos ver una narrativa fresca por parte de la autora, gracias a los recursos literarios que posee, y que la diferencian de muchas novelas light escritas por pseudoescritores nóveles que logran obtener considerables ventas. Tal vez contrasta con la calidad del lenguaje usada en los chats, pero eso se entiende tomando en cuenta que se ha querido emular, precisamente, una conversación por chat.

    Esta obra deja mucho que pensar en el tema de las relaciones virtuales, y muestra como esas limitaciones físicas son suficiente razón como para decidir no enamorarse de una persona que sólo se ha conocido por este medio. Éste es el fin del libro, y en ese sentido, está bien logrado.

    Este primer libro publicado en México por Yamile Vaena (de niña se publicó una obra suya Jugando con Tili en España) es bueno y recomendable, pero desde luego que no será su obra estelar, pensando en que tiene una narrativa para escribir obras bastante mejores, y porque a pesar de su calidad narrativa, en algunos momentos se puede leer alguna que otra «novatada». Creo que para esta nueva autora, Palabras en Juego es un inicio con el pie derecho de lo que podría ser una carrera promisoria.

    Lo pueden adquirir aquí: http://www.amazon.com/-/e/B00EYQ8LNY

  • El Mein Kampf de Hitler

    El Mein Kampf de Hitler

    A este libro, el controvertido Mein Kampf de Hitler por su trascendencia histórica, no le pongo calificación alguna, porque no se trata de publicar o no un buen libro, sino que más bien se trata de libro del mayor genocida del siglo XX.

    El Mein Kampf de Hitler

    El libro es interesante, recomendable. Pero es importante tener un criterio formado para leerlo. Hitler es contestatario y tergiversa verdades o verdades a medias para justificar todo lo que hizo (recordemos que el libro fue escrito antes de su ascenso al poder), y una persona sin criterio ni noción alguna podría quedar encantado o hasta enamorado del ideario de Hitler.

    En este libro uno entiende que los dictadores más sanguinarios no surgen de la nada, sino que es necesario un caldo de cultivo (la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles, la crisis económica mundial de 1929) para que un dictador pueda llegar al poder. Hitler logró encontrar en la retórica del amor y el orgullo por la nación que los demás tenían abandonado (los socialdemócratas, los marxistas, y los burgueses) un pretexto para afianzarse.

    Hitler parte de algunas premisas que a mi consideración son ciertas (no todas). Si uno revisa la historia, verá que algunas razas llegan a mostrar cierta superioridad sobre otras. Una Europa caucásica ha dominado históricamente al África negra. El problema viene con una notoria falta de humanidad derivada seguramente de algún trastorno o algún grave problema, para poder justificar uno de los más grandes genocidios. Lo mismo sucede con la premisa de la supervivencia del más fuerte, acomodando y malinterpretando las teorías darwinianas a su manera, como si el ser humano no tuviera sentimiento alguno.

    Algo que se le debe agradecer en su texto es su «honestidad». Hitler no conoce eufemismos y declara a su movimiento como racista y afirma que su movimiento debe de ser intolerante para prosperar. ¡Cuantos políticos no ocultan rasgos indeseables bajo las falsas etiquetas de la democracia, la tolerancia y la igualdad!.

    Es interesante conocer la autobiografía de este personaje en sus primeras páginas, ver como el deseo de su padre para que fuera funcionario público, la muerte de su madre, la frustración recibida cuando dijeron que no tenía el suficiente talento para ser pintor, aquellos que influyeron en él, el nacimiento del odio al judaísmo y demás, fueron forjando a un hombre sumamente inteligente, pero provisto de los suficientes desequilibrios para hacer de una sana preocupación, una dictadura genocida.

    Los dos grandes enemigos de Hitler fueron el comunismo y el judaísmo. Despreció profundamente a la democracia y al parlamentismo al asociar la tolerancia y el pacifismo con la debilidad humana. En su tergiversación del súperhombre de Nietszche, optó por una tercera vía al comunismo y al capitalismo, sistemas que según Hitler, están controlados por los judíos, y que en algún momento el primero serviría para llegar al segundo. La intolerancia, la supremacía racial, el nacionalismo extremo y el racismo, fueron los pilares de su credo- Culpó a los marxistas, a los burgueses, al sistema parlamentario, sobre todo a los judíos, de la cruda realidad alemana en la que le tocó vivir.

    Es interesante también leer su análisis de la geopolítica en aras de hacer de Alemania, un estado supremo ario, el suficiente «espacio vital» para poder satisfacer a toda una población. También sus contradicciones como el hecho de hablar del hombre ario que se redime, independiente, libertario, pero al cual también hay que «adoctrinar, dogmatizar y masificar» con el fin de que su propósito funcione.

    No profundizo porque ello significa no permitir al lector que descubra a Hitler en su obra. Hay que saber leerlo, independientemente de que las letras vengan de un dictador genocida, hay cosas que quedan, cosas que sabiendo leerlas entre líneas, se le puede aprender.

    No, no tienes que ir con algún neonazi para que te den ilegalmente un ejemplar. San Google te facilita la tarea.

  • Steve Jobs, o por qué ser ordinario no es siempre la mejor idea

    Steve Jobs, o por qué ser ordinario no es siempre la mejor idea

    Quería escribir una reseña de la biografía autorizada de Walter Isaacson, pero creo que con este personaje tenemos la suficiente tela para cortar como para pensar en una sola reseña que se quedaría corta. Más bien he tratado de desmenuzar a este personaje, para entenderlo no sólo a él, sino a la condición humana, empresarial e incluso la supervivencia del más apto. Y voy por puntos.

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    Me queda claro con este personaje tan adorado por unos y criticado por otros, que ser ordinario no es la mejor idea. Steve Jobs no lo era,  y posiblemente se ponga al nivel de inventores de la era moderna. Era un buen ingeniero pero no extraordinario (Wozniak se lo llevaba de calle), y no sabía programar. Tenía muy buenas ideas, y su equipo de trabajo (que también aportaron ideas geniales, porque no todas fueron de Jobs) se encargaba de llevarlas a cabo.

    Creo que la meta de las personas comunes (la mayoría) es ser ordinario, lo más ordinario posible y dentro de eso ser felices. Nacer, ir a la escuela, tratar de ser popular en la adolescencia, tener relaciones sexuales, estudiar la universidad, buscar un empleo, casarse, tener hijos, ir de vacaciones a la playa, comprarse un auto que les gusta, envejecer y morir. A veces se prenden los focos rojos cuando una persona no va por ese camino, entonces se empieza a decir que puede tener algún trastorno psicológico o alguna deficiencia. La gente se puede asustar. Y es que si analizamos la infancia y juventud de Steve Jobs, veríamos a una persona lejos de ser el modelo a seguir por el mundo de lo ordinario.

    Podemos ver en Steve Jobs varios rasgos criticables, hasta patológicos. Fue una persona contradictoria, al principio abrazaba ideales más bien cercanos a la izquierda por medio del movimiento hippie (que siempre afirmó defender), se oponía al materialismo, pero quiso trascender ofreciendo productos de consumo. Practicaba el budismo zen, pero era una persona demasiado lejos de la paz y la tranquilidad. Era obsesivo con la comida, vegetariano y no muy alejado del veganismo. Iba descalzo con los clientes, en su juventud no se ponía desodorante, sin importar que estuviera con ejecutivos de alto nivel. Era una persona que trataba mal a sus empleados, los humillaba, pero con todo eso los motivaba y casi todos se ponían la camiseta de Apple. Steve Jobs era una persona con rasgos maniqueos, no había grises. Como el mismo mencionaba, el mundo se dividía en héroes y capullos, no había más.

    A veces aquello detectado como trastorno, o aquel rasgo indeseable que en el mundo común se debe extirpar, es lo que te termina impulsando. Steve Jobs era una persona controladora, obsesiva, distorsionaba la realidad, tenía un concepto muy peculiar de la libertad, buscaba mezclar la tecnología con el arte, no muchas personas sabían como tratarlo, era una persona difícil, demasiado directa e hiriente que odiaba los eufemismos, pero con una capacidad creativa muy alta, aunque como señaló su biógrafo Walter Isaacson, su inteligencia no era excepcional. Todas estas contradicciones y rasgos patológicos mezclados con una dosis de genialidad quedan resumidos cuando tú agarras un iPhone, percibes su diseño y empiezas a jugar con él. El caso de Steve Jobs no será el único, pero al analizar profundamente uno se impresiona de como la personalidad de uno puede quedar patente en lo que hace.

    También queda claro que los rasgos de la personalidad pueden traer beneficios en algunos ámbitos, pero pueden ser un obstáculo en otro. Eso mismo que lo llevó al éxito fue lo que hizo que no estuviera lo suficientemente cercano con sus seres queridos, y posiblemente, que perdiera la batalla contra el cáncer.

    La industria de la informática en la era de Steve Jobs y Bill Gates demuestra que no hay un camino al éxito, sino que existen varios, algunos pueden funcionar para algunos y otros para otros. Apple siempre ha fabricado dispositivos cerrados e integrados, mientras que Microsoft hacía lo contrario y vendía su software (Windows) a cualquier fabricante que pasara caminando. Las dos empresas, a pesar de sus ideologías diametralmente opuestas, tuvieron éxito. Ahora este fenómeno se replica con Apple y Android en los teléfonos. Apple busca ofrecer productos de calidad tratando de controlar todo el ecosistema de sus productos, lo cual le proporciona ciertas ventajas competitivas. Android hace lo opuesto y muchos terminales adquieren su software, y no solo eso, lo adaptan. A pesar de la fragmentación tan criticada por Jobs, Android está teniendo mucho éxito, y su modelo también le proporciona ventajas competitivas. Y esto es algo que ocurre en todos los ámbitos de la vida, y es por eso mi aversión a los libros de autoayuda que creen tener la solución (con fundamentos endebles en la mayoría de los casos) única para la búsqueda de la felicidad.

    El libro de Isaacson es bueno, en el sentido de que a pesar de ser el libro oficial. Muestra a Jobs como un humano, y no como un Dios o como el demonio que muchos quisieron ver; es una perspectiva más cercana a la objetividad que a una obra de encargo. Nos habla de sus éxitos, pero también de sus fracasos, sus problemas como persona, su contradicción entre su sensibilidad nata y su dureza con sus empleados.

    Creo que este personaje pasará a la historia, pero también su historia nos muestra el lado vulnerable del ser humano. Un humano fuertemente contradictorio, que a pesar de no tener una ideología sólida podía caer en el dogmatismo. Un hombre Zen y de carácter difícil; hippie y creador de objetos de consumo; de cabello largo, descalzo y estricto; humanista declarado que se estacionaba en los espacios para discapacitados; un rebelde que convivía perfectamente con los hombres del establishment; un hombre que logró que la creatividad y el control férreo pudieran coexistir.