Categoría: economía

  • Tu tele grandota en el Buen Fin

    Tu tele grandota en el Buen Fin

    No, no voy a negar esa simbiótica relación individuo – tele. Las pantallas planas (muchas veces mal llamadas plasma porque la gran mayoría son LCD que no son lo mismo) terminan siendo una extensión del cuerpo del individuo. Los establecimientos configuran las televisiones de tal forma que la vista sea espectacular, incluso los contenidos que proyectan están hechos para que creas que la pantalla es mejor de lo que es. Naturalmente cuando llegas a tu casa en la sala de estar, donde posiblemente haya una ventana al lado y la forma que entra la luz es muy diferente al del establecimiento, te das cuenta que en realidad no es tan espectacular y termina siendo una pantalla plana normal, pero sí, es tu nueva tele.

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    Posiblemente tu televisión sea muy buena, posiblemente tu tele resuelva bien los negros, tenga un muy buen contraste y sonido surround para proyectar toda esa basura que, no nos hagamos, te encanta. Posiblemente te emociones por el detalle y el realismo con el que ves el humito de La Rosa de Guadalupe. Aunque ateniéndonos a la naturaleza del ser humano, te irás acostumbrando y en unas semanas lo que parecía salido de otro mundo ahora es algo completamente normal.

    Pero dentro de toda esta aventura donde compraste tu nueva tele (aparato tan indispensable para el ser humano que el gobierno ya está regalando teles a la gente pobre con el logote de «Mover a México») posiblemente no hiciste un buen análisis de los precios en El Buen Fin. Posiblemente el establecimiento subió el precio de lista al doble y después ofreció el 50% de descuento, para que tú, amigo ingenuo, te la creyeras. -¡Ya viste mi tele Pedro, me costó $10,000 pesos, ya vamos a poder ver La Academia! -¿$10,000, tan caro? ¡Es un robo!, si está bien chafa tu tele. -¡Claro que no está cara, la agarré en promoción, tenía el cincuenta por ciento de descuento, deja de estarme molestando!

    Posiblemente creíste que el Buen Fin era el Black Friday donde los descuentos son de verdad, y no promociones de pagos a crédito con un ínfimo porcentaje de descuento, descuentos que valen la pena hay pocos y sí se pueden encontrar televisiones a buen precio, pero hay que buscarle bien y no siempre hace eso la gente. Posiblemente creíste que con ver el precio con el descuento en el mostrador asumiste que era un descuento real, y seguramente no investigaste con días de anticipación cuando costaba en realidad tu nueva tele.

    Y es que hay que ser realistas, nuestra economía no da para hacer un Black Friday. No es que las empresas sean más maquiavélicas que en Estados Unidos, es que simplemente ofrecer descuentos onerosos en la mayoría de los casos no funciona y no es rentable. Pero la gente se va con la finta, pensando que se trata de una ganga, y en la gran mayoría de los casos no es así. Pero la gente es irracional, se deja llevar por las emociones. Eso lo sabemos los mercadólogos y por eso tratamos a la gente como ratas de laboratorio creamos promociones apelando al sentimiento y no a la razón. Nosotros queremos vender productos a como dé lugar, no somos maestros que queremos poner a pensar y a razonar a los demás.

    Pero tú tienes tu tele nueva ¿Qué te endeudaste?, -Aah no pasa nada, hasta el gobierno se está endeudando y todo sigue igual, todos nos endeudamos, es normal-. ¿No revistaste si esa deuda la podías pagar? ¿No te fijaste si todos esos pagos chiquitos al mes sumados dan un precio más alto que lo que te costaría tu televisión en precio de lista pagándola de contado? Porque hay que ser sinceros, el humito de la Rosa de Guadalupe es ficticio y no va a venir a resolver tus problemas económicos derivados del Buen Fin.

    Pero tienes tu telesota nueva.

     

  • Los taxis 2.0

    Los taxis 2.0

    Un ejemplo de esos casos donde la innovación del individuo pone a temblar los intereses de aquellos que se niegan a cambiar.

    Los servicios de taxi que he usado constantemente son los de Guadalajara (mi cuidad) y los de México D.F. Los he tomado en otras ciudades muy esporádicamente y el servicio en general es igual. Hay algunas ligeras variaciones, por ejemplo, en Guadalajara los taxis son un poco más caros que en la Ciudad de México. Pero coinciden en que los gremios son una mafia y están sostenidos por intereses clientelares (no es de sorprender que muchos voten por el partido que gobierna la ciudad o el estado).

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    El servicio entre cada taxista puede ser muy diferente, los hay honrados, existen quienes buscan sacarle el mayor dinero posible al cliente, los que son serios, los que tienen un mayor expertise en política que en manejar automóviles, los hay cafres, los hay habilidosos al volante. Algunos agregan aroma al automóvil (lo cual no siempre es agradable) a otros les puede oler la boca lo que se soluciona parcialmente al abrir la ventana, los hay de todo tipo; pero haciendo un promedio, el servicio no es muy bueno, aunque eso sí, en muchos casos son eficientes para trasladarte a tu destino en el menor tiempo. El modelo de servicio no ha cambiado en lo absoluto desde que nací, lo único que cambian son las flotillas.

    Luego llegan los nuevos modelos de transporte privados que vienen a tratar de revolucionar éste tipo de transporte. Mi amiga Fernanda me había pasado un código de promoción de Uber, un servicio ya extendido en varias ciudades del mundo, y me dispuse a usarlo. Agarre mi smartphone para solicitar el servicio y en 5 minutos el automóvil ya estaba en mi casa (así de rápido), el automóvil era más lujoso y estaba mejor cuidado que el de los taxistas comunes y corrientes. Me ofreció una botella de agua (incluida en el servicio) y me preguntó si quería que se prendiera el aire acondicionado o bajáramos las ventanas. Además el taxista sabía gracias a la aplicación, el destino al que quería llegar.

    La experiencia fue totalmente diferente, aunque el chofer no tenía la habilidad al volante que tienen los taxistas (lo cual no es necesariamente malo porque dicha habilidad muchas veces la adquieren y la aplican rompiendo las reglas viales)  y también me dio la sensación de que se le dificultaba orientarse un poco más. A pocos kilómetros de llegar al destino tomó mal una avenida lo cual alargó el trayecto (si no fuera por mi código de promoción, se hubiera visto reflejado en el costo), pero a pesar de ello, siempre fue muy amable y me pidió desde el celular que evaluara el servicio (le di 4 de 5 estrellas).

    Me sentí mucho más en confianza que en un taxi tradicional, el viaje fue mucho más cómodo y sabía de antemano que el precio iba a ser justo, porque este está determinado por la distancia medida vía GPS, y no por los caprichos del taxista o el taxímetro que puede ser manipulado. Debido a que usé un cupón el viaje fue gratuito. El costo es ligeramente superior a los taxis tradicionales (excepto cuando estos últimos te quieren ver la cara) pero si tomamos en cuenta la diferencia de calidad en el servicio, pareciera ser inclusive barato para lo que se ofrece. Por ejemplo, un taxi normal generalmente me cobra $120 pesos para llevarme desde mi casa a la Central Camionera, mientras en Uber, el costo oscila entre los $125 y $157 pesos (dependiendo del tráfico y otros factores). La diferencia no es mucha.

    Los taxis son una de las industrias más reguladas en el mundo, prácticamente no tienen (o tenían) competencia. Por eso no es de sorprender que se manifiesten para que el Gobierno del Distrito Federal prohiba el servicio (caso que se ha repetido en otras ciudades como Londres). El problema es que los taxistas tan poco se preocuparon por mejorar su servicio, que ahora que ya tienen competencia se ven en serios aprietos. No sé hasta que punto el servicio privado de taxis les quitará clientela a los tradicionales, pero con el paso del tiempo, éstos últimos tendrán que acostumbrarse a ofrecer un mejor servicio.

  • ¿Para qué estudiar en México?

    ¿Para qué estudiar en México?

    Cada vez hay más voces (sobre todo de charlatanes y vendedores de libros Best Sellers cuestionables) que dicen que estudiar no sirve, que cursar una carrera universitaria o una maestría no hará alguna diferencia en las expectativas de empleo. En los cursos de inducción de las empresas multinivel te lo repiten hasta el cansancio, con su biblia en la mano (es decir, el Padre Rico, Padre Pobre de Kiyosaki) te mencionan como es que estudiar es una gran pérdida de tiempo, y como enrolarte en su sistema de ventas podrás hacerte millonario, podras viajar por todo el mundo o inclusive comprar un equipo de futbol.

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    El estudio de la OCDE parecería darles razón a estos mequetrefes. El reporte llamado «Panorama de la Educación» menciona que en México existe una mayor tasa de desempleo entre los individuos que tienen más estudios. Por ejemplo, la tasa de desempleo entre quienes no tienen educación media superior es del 4% y quienes tienen estudios de educación superior es del 5%, parecería un dato no tan relevante, pero lo es cuando los comparamos con el promedio de los países de la OCDE donde quienes no tienen educación media superior tienen una tasa de desempleo del 14% y quienes tienen educación superior su tasa es del 5%. ¡Vivimos en el mundo del revés!

    Seguramente este indicador se puede explicar porque nuestra economía no está lo suficientemente desarrollada para emplear a todos aquellos que ofrezcan un valor agregado. Posiblemente tenga que ver con el hecho de que las carreras más demandadas son las de siempre, las que (con excepción de Contaduría) casi no llevan matemáticas, las que son fáciles de estudiar, como lo son Contaduría, Administración, Derecho, Comunicación, Ciencias Políticas, Educación y Pedagogía, Psicología, Turismo, Diseño y Medicina que son las carreras más demandadas según la ANUIES ¡Ninguna ingeniería!.  En cambio las empresas solicitan egresados de Administración de empresas, Contaduría, Ingeniería Industrial, Mercadotecnia, Actuaría, Economía, Relaciones Internacionales e Ingeniería en sistemas.

    Lamento decirles a los estudiantes de preparatoria que si quieren estudiar una carrera que les pueda generar una mayor expectativa (al menos que tengan un talento excepcional para destacarse en alguna de las carreras de siempre) le van a tener que agarrar el gusto a las matemáticas.

    Otra cosa tiene que ver con el hecho de que muchos se atienen a encontrar empleos en una empresa como si fuera la única solución, entran a portales como el de OCC Mundial o Computrabajo en búsqueda de su empleo soñado pero se topan en general con sueldos muy magros, se quejan de que las empresas no les dan oportunidades (las empresas abren vacantes que les puedan generar valor añadido a a su trabajo, no son hermanas de la caridad) pero no se han puesto a pensar en que ellos mismos se podrían generar sus propias oportunidades, trabajando por cuenta propia o abriendo sus empresas. El futurólogo Alvin Toffler hace ya varios años auguró que los empleos formales tal y como los conocemos hoy decrecerían en beneficios de los autónomos que prestan servicios para empresas.

    Al final del día se tiene que pensar en los estudios como el conocimiento que te ayudará a especializarte y con el cual podrás aspirar a un mayor nivel de vida, y no a una especie de papelito o boleto que te abrirá automáticamente las puertas (luego por qué abundan los estafadores que te venden titulaciones). Algunos piensan que estudiando una maestría automáticamente obtendrán mayor posibilidad de obtener un buen empleo por el simple hecho de tener el título y no se enfocan en el conocimiento que la maestría les da.

    Si en México las empresas no otorgan los suficientes empleos, habrá que pensar cómo podemos generar esas empresas, y quienes ahora claman por un empleo podrían ser los que las generen si logran pensar fuera de la caja.

  • Apple después de Steve Jobs

    Apple después de Steve Jobs

    ¿Podría Steve Jobs ser comparado con Tesla o con Alva Edison? No sé realmente, de hecho sus perfiles son un tanto diferentes. A Jobs se le puede reprochar no haber creado tantas cosas por su cuenta, pero es que en el Siglo XXI el innovador no es sólo el que crea el producto, sino el que sabe como ponerlo en las casas de todos los consumidores. Seguramente Jobs será recordado después de varias décadas.

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    Si Steve Jobs no tuviera méritos propios, veríamos a Apple con el mismo ritmo de innovación de hace algunos años. Que si un técnico inventó x o y cosa y Jobs sólo lo hizo producto final, por lo cual no tendría mérito alguno ¿Por qué entonces ya no se ven tanto esas innovaciones de dichos técnicos? Steve Jobs fue un grande, aunque no te guste.

    Que Apple supo crear culto a la marca es cierto, que lo creo al punto de generar una comunidad que se va a formar a las Apple Store para comprar el último iPhone, es cierto. Algunos lo ven como un defecto, hasta hablan de manipulación de masas, y ello lo mencionan para recordarle a la gente la «estafa» que es Apple. Pero es una estrategia comercial exitosa, lo suficientemente exitosa como para preguntarte si serías de crear algo así y me des una respuesta negativa. La genialidad no sólo tiene que ver con crear, tiene que ver con el cómo saber vender lo que creas.

    Con todas esas críticas, aunadas al carácter de Steve Jobs y la forma en que trataba a sus empleados; mientras él estuvo al frente de Apple se producieron las suficientes innovaciones como para hablar de un fuerte cambio en como consumimos productos tecnológicos. iPad no fue la primera tablet (recordemos el fiasco de Microsoft) pero Apple fue quien supo ponerla en el mercado, supo satisfacer las necesidades de los consumidores en vez de crear un simple capricho tecnológico.

    Steve Jobs fue tan importante que su pérdida está afectando mucho a Apple. Con Jobs, Apple innovaba y los demás (entre ellos Android) se adaptaban a esos cambios. Ahora pasa al revés. Apple lanza iPhones de diferentes tamaños (algo que posiblemente Jobs hubiera considerado una aberración) respondiendo a las tendencias que marcan los competidores (como Samsung o Sony).

    Apple sigue haciendo grandes productos, sigue perfeccionándolos, pero ya no son muy innovadores, no marcan un antes y un después. El «Watch», posiblemente será un accesorio bonito, y puede ser que ocupe el primer lugar de ventas, pero ya no se trata de una innovación, se trata de una respuesta hacia la innovación que hicieron otros. Muestra de la dependencia que tenía Apple para con el cerebro de Steve Jobs.

    Algunos me dirán: -Cerebro no seas tonto, el mercado de los celulares ya está totalmente saturado, ponte a comer más manzanas a ver si así te pones a pensar. Pero cuando Apple lanzó el iPhone, el mercado del celular estaba completamente saturado; de hecho habían más modelos que los que hay en estos momentos; igualmente cuando se lanzó el iPod. Quienes logran ser recordados por sus innovaciones lo son porque innovaron en un momento en que creían que ya no se podía innovar.

    Se trata de pensar fuera de la caja.

    Y si Apple no se pone las pilas, en un día no tan lejano…

    Por cierto, hablando de quienes ya no innovan.  A favor de Apple puedo decir que siguen lanzando productos muy buenos. No así de U2 quienes lanzaron gratis su último disco en iTunes en medio de la presentación de Apple, un fiasco total.

     

  • Reforma Telecom. No regresamos a 1968 pero tal vez a 1984

    Reforma Telecom. No regresamos a 1968 pero tal vez a 1984

    Quieran o no, los mundiales parecen ser efectivos para inhibir hasta cierto punto la postura de la oposición frente a un tema, no es que la gente «esté tonta» o esté «enajenada» como dicen los detractores. Tiene que ver más bien con que entre más temas ponga atención el individuo, menos capacidad tendrá de ponerle la misma atención que cuando los temas son pocos. Si a las Reformas, se le tiene que agregar el mundial, los asuntos familiares, el trabajo, entonces será más difícil prestarle la debida atención. Pongo un ejemplo, imaginen que su muro de Facebook va así:

    Reforma Telecom. No regresamos a 1968 pero tal vez a 1984

    Artículo sobre Reforma, selfie de una amiga, crítica sobre la reforma, foto una, foto dos.

    Ahora imaginemos el mismo muro dentro del contexto actual, dentro de un Mundial, que al final del día es un espectáculo.

    No era penal, Artículo sobre Reforma, Meme de Robben, selfie de una amiga, Pobres Brasileños crítica sobre la reforma, foto una, foto dos.

    ¿Qué pasa? La información tendrá más posibilidades de perderse a ojos de muchos. Si en un día normal, por un decir, 6 de cada 10 personas pudieron ponerle atención a dicha información, en este contexto lo harán 4, con lo cual será más difícil que se forme una masa crítica y esta información tenga impacto. Tal vez por eso se explique el ruido tan mediano de la sociedad ante una polémica Reforma de Telecomunicaciones, que sí, tiene algunos puntos positivos, pero tiene otros puntos preocupantes, porque cierto que se eliminaron algunos puntos relativos a la censura, pero otros ahí continúan.

    No hay que ser injustos y hay que aceptar que hay elementos positivos en la Reforma de Telecomunicaciones, como la eliminación de la larga distancia nacional (tanto en teléfonos fijos como celulares), el must carry y must offer, que el saldo de prepago tendrá vigencia de un año y no de tres meses, poder consultar saldo gratuitamente y demás, es decir, que sobre todo en telefonía sí veremos mejoras. Carlos Slim ya está vendiendo parte de sus activos para no ser declarado preponderante (y se está saliendo con la suya), las cosas se están moviendo.

    Pero hay dos cosas criticables en esta reforma, primero que no es que se esté combatiendo los monopolios, sino que más bien estamos viendo una reconfiguración del poder, Slim pierde, pero ganan los dueños del duopolio televisivo. En cuestión de televisión no habrán tantos avances como se pudieran haber dado, dado que el estado de las cosas permitirá a Televisa concentrar mercado en la televisión restringida. Sí, se abrirán dos canales de televisión abierta, pero vaya que la TV abierta no tiene un gran futuro.

    La segunda tiene que ver con el autoritarismo y es que nuestros legisladores aprobaron leyes que darán más poder al gobierno sobre la sociedad. Varios de los puntos planteados inicialmente se fueron, pero no todos, y entonces hay que preocuparnos porque las empresas de telecomunicaciones serán obligadas a conservar los datos e información de los usuarios durante 24 meses. También las autoridades podrán localizar geográficamente cualquier dispositivo móvil. El estado también podrá bloquear señales de comunicación, es decir, en manifestaciones y concentraciones, tal como se ha hecho en países «tan desarrollados, democráticos y primer mundo» como Egipto, Siria y Venezuela.

    Al final el gobierno quiere tener un mayor control sobre los ciudadanos. Y digo, no creo que un gobierno tan honesto que trata muy bien al honrado Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y trata como criminal al Doctor Mireles, vaya a utilizar todo esto para su beneficio.

    Tal vez no se van a ensañar tanto como para regresar a un escenario como de 1968, pero esto tal vez sí parecerá más a 1984.

    Y México no logra dar el paso. Hay muchos poderes e intereses enquistados que se ve muy difícil poder rebatirlos.

     

  • Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    A veces en este blog he planteado que los mexicanos tendemos a ser pesimistas y pensamos que vivimos en una crisis continua. Que no importa lo que digan las estadísticas, la gente siempre repite el mantra de -Ya ves como está la situación-. El problema es que ahora no hay que ser pesimistas para decirlo. México, con su Presidente galante, no puede presumir cifras. Su gobierno se le está cayendo a pedazos.

    Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    Todo el bombardeo mediático ha perdido eficacia. La realidad es que incluso después de las reformas con las cuales tantas esperanzas nos empezaron a inyectar, nada más no se palpa mejora alguna. ¿La Reforma Educativa? Un año después el Instituto Mexicano para la Competitividad evidencia la tragedia que es la educación en México donde varios maestros ganan incluso más que el Presidente. ¿La Reforma Hacendaria? El mismo IMCO evidencia al gobierno donde desde su llegada, la competitividad se ha desplomado, esto aunado a un Luis Videgaray que tiene que recortar proyecciones de crecimiento.

    La economía está mal, y gran parte tiene que ver con las pésimas decisiones que se han tomado. A base de tratar a los contribuyentes cautivos como criminales y de generar incertidumbre, han desincentivado la inversión. Es más, ni siquiera han hecho inversión pública para incentivar el crecimiento como recomendaba el señor John Maynard Keynes. ¿Qué carajos están haciendo con la economía? ¿Cuál es el juego?

    Peña Nieto se comprometió en campaña a hacer que el país creciera a tasas de entre 5% y 6%. La realidad es que las primeras proyecciones las tienen que hacer menos de 4% para irlas bajando cada vez más, que seguramente será menos de 3%.

    ¿A qué están jugando? ¿Qué es lo que le quieren hacer con la economía de los ciudadanos que los eligieron (por medio de su credencial de… Soriana) y los pusieron en el poder, aac.. Televisa aachuu! ?

    El país con Peña Nieto está totalmente estancado, y hasta ahora no puedo ver una luz al final del túnel, más que se han jugado ya la mayoría de las cartas con las reformas. Todo va para abajo, seguridad, economía, democracia. Un estado de las cosas así en otro país ya hubiera caldeado los ánimos de una forma mucho más fuerte. Mi pregunta es hasta cuando vamos a tolerar que las cosas sigan así. Luis Videgaray tendría que tener dignidad y renunciar. Y fíjense que cosas porque dentro del gabinete de Peña Nieto, a alguien que creía capaz era precisamente a él, porque logró sanear las finanzas del Estado de México después de todo el robadero que hizo Arturo Montiel, a quien Peña Nieto le dedicó su tesis. Pero no, conociendo su forma de ser, tal vez será bueno que lance un spot donde salga él en tono conciliador, diciéndonos que lo que importa no es el dinero, sino lo de adentro.

    ¿Tendrán un «as» bajo la manga? Ya viene el 2015, vienen elecciones, y dudo que de aquí a un año puedan cambiar diametralmente la dolorosa realidad.

    Pero ya viene el mundial, pueblo distraído, el PRI lo va a aprovechar. Todo lo que toca con la Reforma Energética y la Reforma de las Telecomunicaciones se discutirá en junio, mientras tú estás viendo el futbol. Y quizá Videgaray haga unos recortes más a su pronóstico, mientras Neymar se recorta al «Maza» Rodriguez para disparar por encima de Jesús Corona y meter ¡GOOOOOOOOOLLLL!!!

  • México y su problema con los monopolios

    México y su problema con los monopolios

    En México, la comentocracia burguesa nos ha vendido una retórica de libre mercado, que en realidad de libre mercado tiene poco. No es raro escuchar a Emilio Azcárraga o a Salinas Pliego hablar de los beneficios del libre mercado y de la globalización, al tiempo que muchas de sus empresas no se hicieron ni al amparo del libre mercado, ni en una sociedad global. En este mismo tenor, la comentocracia izquierdista también ha errado, al afirmar que el neoliberalismo ha sido el culpable de todos nuestros males. Pero si alguno lee a los pensadores o economistas que sostuvieron este ideal económico, como Milton Friedman o Friedrich Hayek, verá que en realidad no ven con buenos ojos a los monopolios creados al amparo del estado. Como esa Televisa declarada por Azcárraga Milmo, como soldado del PRI. En realidad entonces nunca hemos tenido una economía neoliberal, más bien ha sido un corporativismo vertical que se ha tratado de adaptar a las nuevas olas económicas, pero sin perder su esencia.

    México y su problema con los monopolios

    El liberalismo económico, o neoliberalismo, busca una intervención mínima del estado en la economía, y un mercado libre que se autorregule. Este supuesto se rompe cuando una empresa privada, que fue creada con el cobijo del estado entonces gobernado por Miguel Alemán (y cuyos descendientes directos e indirectos llegaron a tener trabajo en esta empresa, como Raúl Velasco, conductor) tiene la capacidad y el permiso de involucrarse directamente en una campaña política (la de Enrique Peña Nieto) e incidir en el resultado. La misma empresa, concebida para crear televisión, tiene también la capacidad de decidir quien es el nuevo director técnico de una selección mexicana venida abajo, en parte por un ambiente de la corrupción del que ellos mismos son parte. Pueden también colocar su telebancada, es decir, se pueden erigir como cuarto poder, no sólo por su influencia mediática (decreciente por cierto), sino por sus cotos de poder.

    Mientas la comentocracia burguesa habla de un país con un mercado «más dinámico que antes», afuera nos ven como el país de los monopolios, de las altas concentraciones económicas y poder en manos de unos pocos. Es cierto que en el mercado siempre habrá cierta tendencia al surgimiento de monopolios, y también el lobbying es algo que está a la orden del día. Pero un país como México, con los altos niveles de corrupción en medio de medidas políticas ineficientes, estos traban la economía a un punto mucho mayor que otros países. Un ejemplo que ilustra la diferencia fue la controvertida Ley SOPA para presuntamente combatir la piratería. Algunas empresas estadounidenses cabildearon, pero su mercado más abierto y dinámico que el nuestro, dio para que otras a su vez, cabildearan en contra de esta ley. Y nótese que tomo una referencia de un país que por más fuerte y hegemónico que sea, no es el mejor ejemplo de honestidad y combate a la corrupción.

    Parte de la apertura al mercado no ha funcionado porque esta aparente apertura se ha dado con un esquema donde se mantienen varios de los rasgos corporativos de antaño, ya sean monopolios públicos o privados. Las concentraciones tanto económicas como de poder llegan a ser insultantes, y más que achacar al «neoliberalismo» la profunda desigualdad, habría que achacarlo a este corporativismo que de ninguna manera se ha ido, y que la oposición no ha sabido (y a veces querido) combatir. Paradójicamente la izquierda ha sido más insistente en el fin de la condición monopólica de estas empresas para tener un mercado más libre. Mientras que la derecha ha propuesto en la retórica la necesidad de un mercado libre, al tiempo que no lo ha terminado de promover en la práctica.

    El combate a los monopolios es totalmente necesario, hará más dinámica la economía, creará más empleos, y el consumidor tendrá productos más baratos y de mejor calidad. A su vez, las empresas no podrán poseer por sí mismas tanto poder, y sus mecanismos para incidir en las políticas públicas tendrán que ser más bien a través de las cámaras de comercio u organizaciones empresariales, lo cual es mucho más sano. Cuando se agradece a Televisa por la iniciativa del Teletón (proyecto, que de alguna manera tiene buenos resultados en la sociedad, con todo lo que se diga), también se olvida que lo que deja de pasar por la condición monopólica de esta empresa, es mucho más grande que los resultados de esta iniciativa que tiene más de 10 años. Condonaciones de deudas que equivalen a varios «CRIT», y un deterioro de la vida democrática que podría generar más asociaciones civiles autónomas e iniciativas como las que ellos promueven.

    La solución no se encuentra ni en la nacionalización o la expropiación que sólo dejarán vacíos de poder que deberán de ser llenados por algo no necesariamente mejor a lo anterior. La solución estriba en la creación de mecanismos para promover el libre mercado, y la creación de reglas que no permitan a estas empresas trabajar desde una condición monopólica, y mucho menos, intervenir en políticas públicas en su beneficio, y en perjuicio de la sociedad.

  • Los mexicanos, quienes trabajan más horas

    Los mexicanos, quienes trabajan más horas

    Juan Ramírez vive en México D.F. Es empleado en una empresa tecnológica que se ubica en Polanco. El vive en La (colonia) del Valle. Hace 30 minutos de su casa al trabajo en automóvil. Está desvelado porque el día anterior se enfiestó, no durmió mucho. Pero como sea, le tiene que hacer para no llegar muy tarde a trabajar. Se lava los dientes, se viste, mastica un chicle, para que al menos, desde el sentido del olfato, el jefe no sospeche que estuvo ingiriendo alcohol.

    Los mexicanos, quienes trabajan más horas

    Llega a las 8 a su trabajo. Ve a sus compañeros y comienzan platicar de esa fiesta que tuvo ayer, que lo pondrá en apuros hasta que llegue la siguiente quincena. En ese lapso, hacen como que prenden sus computadoras mientras platican de ello, uno de ellos saca un bocadillo, y tratan de ser discretos para que el jefe no los vea, aunque siendo sinceros, al jefe también le gusta conversar por las mañanas.

    Después de varios minutos de la plática inicial, que se puede extender por decenas, Juan Ramírez revisa su muro en Facebook para luego descubrir la carga de trabajo que tiene ese día. Alguien me contaba que las empresas que solicitaban que sus empleados supieran trabajar bajo presión, en muchos casos eran empresas desorganizadas porque la desorganización es lo que hace que sus empleados sean los que trabajen de esta forma. En el caso de la empresa donde labora Juan Ramírez, así sucede. Y la capacidad de reacción ante los vaivenes de mercado suele ser complicada, debido a que no tienen una metodología adecuada.

    Juan Ramírez, estresado, comienza a organizar como le sea posible, todo el trabajo pendiente. En su empresa hicieron un recorte de personal y él ahora hace lo que tres personas hacían. En algunos casos necesita ayuda, pero el jefe no es accesible y su oficina se encuentra en la planta de arriba cuya puerta siempre está cerrada. Esa falta de comunicación retrasa su trabajo, el ambiente laboral no siempre es bueno, sobre todo porque la empresa no se ha preocupado por ello, entonces siempre hay rencillas, y una asombrosa falta de comunicación entre los empleados.

    En su contrato se estipula que Juan Ramírez sale a las 6, pero no es así. Sale a las 8 si le va bien. No está bien visto que los empleados salgan a su hora porque «se tiene la creencia» de que no quieren trabajar. La carga de trabajo hace que no salga nunca a su hora, además que como es aspirante a un ascenso, busca quedarse hasta la noche para que su jefe vea que trabaja. Juan nunca ha propuesto alguna estrategia para reducir los tiempos en que se hace el trabajo, y se ha conformado con quedarse más tiempo haciendo lo que siempre hace, en lugar de eficientar su trabajo, para llegar a ser más productivo inclusive trabajando menos horas.

    La desvelada de ayer hizo que Juan no estuviera «al cien» y a pesar de su esfuerzo (intercalado con algunos coffee breaks pa’ platicar chismes) cometió algunos errores que tuvo que enmendar en la marca. Acabó muy cansado ese día, llegó harto y cansado al siguiente, y al siguiente, al punto que se empezó a «nefastear» en su trabajo. Juan Ramírez es sumiso en su trabajo, pero la vena revolucionaria aparece en domingo por la tarde cuando se queja en las redes sociales de cuanto odia los lunes.

    Juan Ramirez estudió psicología en la universidad. Después de toquetear con Freud y con Jung, decidió que quería ser un psicólogo de reputación, un investigador. Pero al salir de la carrera se encontró con que tenía que buscar trabajo y al estar saturadas las ofertas, encontró un trabajo de acomodador de papeles junior en la empresa de Polanco. Juan necesita dinero para costearse las largas fiestas en fin de semana, y las bebidas empedernidas mientras ve el partido de la Selección Nacional. Por eso es que busca el puesto de acomodador de papeles senior. Su trabajo no le gusta, pero le deja. Le alcanza para comprarse un smartphone y sentirse en onda en esas reuniones con sus amigos que consiste en 80% smartphone y 20% amigos.

    Juan Ramírez es parte de la estadística que dice que los mexicanos somos de los más trabajadores del mundo.