Categoría: economía

  • Cuando un robot te quite tu chamba

    Cuando un robot te quite tu chamba

    Cuando un robot te quite tu chamba
    Fuente: Honda

    Este fin de semana posiblemente tuviste un encuentro con un cajero automático, te viste cara a cara con la computadora que dispensa dinero de tu cuenta y le pediste cierta cantidad económica requerida para poder pagar tus gastos y salidas. Posiblemente pensarás que el cajero es tu amigo, te facilita la tarea de darte el dinero, te ahorra interminables filas. Pero el cajero, ese amigo tuyo, fue responsable de la pérdida de 500,000 empleos en Estados Unidos entre 1980 y 1995. ¿Qué pasó? Resulta que tu amigo tenía la habilidad de realizar el trabajo que estos 500,000 empleados bancarios podían hacer, y de una forma más eficiente.

    Desde los albores de la Revolución Industrial, la sociedad no ha parado de avanzar. El mundo avanza muy rápido y bastó menos de un siglo para movernos de aquella sociedad industrial weberiana a la sociedad de las tecnologías de la información. Los cambios económicos traen consigo cambios estructurales dentro de la sociedad. Los puestos de trabajo cambian, se transforman o desaparecen.

    Y los primeros en desaparecer serán todos esos trabajos rutinarios y repetitivos, que no requieren, en su mayoría, de grandes capacidades para ser ejecutados y pueden ser suplidos por la tecnología, de esos trabajos que en México hay tantos. Personas que recogen la basura, servicio al cliente, agentes de viaje, oficinistas, secretarias, carteros, taxistas, contadores, reporteros, empleados de call center, trabajos relacionados con la imprenta, relojeros y un montón más.

    Por un ejemplo, los taxistas -y sí, también estoy contando a los choferes de Uber- desaparecerán con el advenimiento de los automóviles autónomos. Los agentes de viaje están desapareciendo gracias a la especialización de los portales donde la gente reserva y compra sus boletos. Las secretarias con cada vez menos útiles en un mundo de teléfonos móviles y aplicaciones de software, los empleados de call centers y servicio al cliente verán en riesgo sus puestos al ser sustituidos por el dinamismo de las redes sociales. Posiblemente no trabajes en uno de estos puestos, pero estarás de acuerdo conmigo que estos puestos en conjunto representan millones de bocas que alimentar en nuestro país.

    ¿Y a donde se van a ir estos puestos de trabajo? ¿Cuáles suplirán a los que se perderán?

    Simple, los relacionados con la tecnología.

    Y cuando hablo de tecnología hablo de informática, de programación, de ingenierías, de matemáticas. Sí, de matemáticas.

    Es decir, en un futuro, todos aquellos que antes aspiraban a trabajo poco cualificados y con una remuneración aceptable, como los empleos que acabo de mencionar, tendrán que tener conocimientos en matemáticas y programación si quieren sobrevivir.

    Pero eso no es todo, porque estamos hablando de que los empleos más rutinarios son los más proclives a ser «automatizados». Los empleos del futuro no solo requerirán que tengan conocimientos en ciencias exactas, sino que tendrán que tener habilidades en solución de problemas, creatividad, pensamiento crítico, iniciativa o curiosidad.

    www.weforum.org
    www.weforum.org

    Imaginemos un empleo relacionado con big data, fenómeno que creará muchos empleos en el futuro próximo -y que ya está creando-, y que será una herramienta muy importante para que las empresas puedan tomar decisiones efectivas dentro de un mundo digital e interconectado como el nuestro. Un analista digital no sólo deberá saber programación, matemáticas o estadística -al menos una de estas habilidades es requerida dependiendo del perfil-, sino que deberá tener la suficiente capacidad de pensamiento crítico para poder interpretar los datos.  ¿Verdad que no se parece mucho a ese empleo rutinario de 9 a 6 donde siempre tienes que hacer lo mismo?

    Es decir, esos empleos donde no necesitabas tener iniciativa alguna, donde sólo bastaba tu título sin importar si aprendiste algo siquiera, y donde sólo tenías que obedecer órdenes y seguir procesos van a desaparecer.

    Y ante un cambio estructural que ya está a la vuelta de la esquina, ¿estamos preparados?

    La respuesta es no.

    Los nuevos puestos de trabajo demandan habilidades en ciencias exactas y pensamiento crítico. Mientras, en nuestras escuelas, se sigue enseñando a memorizar, repetir y aprender capitales.

    ¿Sabes por qué demagogos como Donald Trump se han podido erigir en países como Estados Unidos? En parte porque los trabajadores poco cualificados vieron como sus empleos se fueron a otros países o fueron reemplazados por máquinas. Esas personas frustradas porque su perfil laboral ya no da para conseguir un buen empleo votarán por Donald Trump. El discurso del muro para evitar que los mexicanos les quiten sus trabajos y el de las empresas que externalizan sus actividades en otros países funciona muy bien por esa misma razón.

    Y ojo, estamos hablando de Estados Unidos, un país con muchos defectos, pero mucho mejor preparado que nosotros para enfrentar este cambio producto de los avances tecnológicos.

    Es cierto, no todos tienen que saber ciencias exactas. Profesiones relacionadas con las ciencias sociales o las profesiones liberales siempre serán indispensables. Carreras como psicología, comunicación, medicina o relaciones internacionales ahí siempre estarán acompañándonos. Pero estamos hablando de que los nuevos empleos, aquellos que sustituirán a los empleos tradicionales, se caracterizarán por requerir habilidades matemáticas y pensamiento crítico.

    Robot empleo
    Fuente: airbus.com

    Y en vez de preparar a las nuevas generaciones para que desarrollen un mayor gusto por las ciencias exactas, siguen siendo educados para aprenderse los nombres de las capitales. La educación en México, por el contrario, anula cualquier expresión de espíritu crítico. Repetir y copiar, las chicharras, los horarios estrictos y todo ese ambiente weberiano propio de la sociedad industrial son parte de la educación actual.

    Es decir, la educación mexicana está creando autómatas que ya no podrán ser empleados porque sus funciones serán ejecutados por robots e inteligencia artificial.

    Menudo problema, porque entonces tiene que haber una revolución educativa en nuestro país si no queremos que nos cargue el payaso -o, más bien, nos cargue un robot-.

    Y también es necesario un cambio de cultura. Afortunadamente en ciudades como Guadalajara ya existe una cultura incipiente relacionada con las tecnologías de la información que tiene como antecedente el establecimiento de empresas tecnológicas como HP, IBM y similares en la ciudad. No es coincidencia que Elon Musk haya venido a esta ciudad para presentar su modelo de negocio para colonizar Marte. No, no fueron las tortas ahogadas, ni las Chivas, sino la cultura que se está creando y la decisión del Gobierno del Estado de crear la primera Secretaría de Innovación en el país lo que hizo que Musk se decantara por la perla tapatía. Pero hablamos de que se trata todavía de una cultura incipiente y que con excepción del Gobierno del Estado de Jalisco, y en menos medida, de los gobiernos locales de la ciudad (que han auspiciado eventos como Campus Party), las políticas gubernamentales están muy lejos todavía de entender el cambio tecnológico, social y estructural que se está gestando en el mundo.

    No, no es tu colega, es un robot, un paquete de software o un conjunto de datos el que te amenaza con dejarte desempleado. Bastará media década para ver un cambio significativo en el mercado laboral, muchos puestos desaparecerán y se crearán otros. El problema es que no estamos preparados para el cambio.

  • La generación de los Millennials. Ser Esteban Godínez antes que Steve Jobs

    La generación de los Millennials. Ser Esteban Godínez antes que Steve Jobs

    Este texto podría desilusionar a algunas personas. Pensé alguna vez si era injusto que las tratara de bajar de su nube desde donde sueñan cuando yo mismo siempre he insistido en no repetir los patrones que todo el mundo repite y en tratar de ser algo diferente a lo común. Pero en realidad mi propósito no es matar los sueños de nadie, sino simplemente contarles con base en mi punto de vista y experiencia cómo son las cosas, o cómo me he dado cuenta que son en realidad, y que para perseguir esos sueños se necesita algo más que soñar.

    La generación de los Millennials. Ser Esteban Godínez antes que Steve Jobs
    makia.la

    Vivimos en una era paradójica, al mismo tiempo que es homogeneizadora te invitan a «pensar fuera de la caja». ¡Sé diferente para que seas igual! La generación de los millennials somos el futuro, somos los que la vamos a romper, somos los que traemos ideas diferentes. Aunque bueno, eso siempre sucede, las nuevas generaciones siempre traen «ideas nuevas y diferentes», ocurrió con los Baby Boomers y con la Generación X. Es un proceso completamente normal cuando hablamos de las nuevas generaciones y así ha sido al menos desde los tiempos de la Ilustración.

    Dentro de este contexto, sabemos los millennials son aquellos que dicen que van a salir, van a romper esquemas y van a inventar algo nuevo. Los millennials no son empleados, son emprendedores, traen otro chip. Mark Zuckerberg es un millennial que dejó la universidad para crear Facebook (ni Steve Jobs ni Bill Gates lo eran), hay jóvenes que se han hecho ricos con sus inventos, hay quienes han revolucionado el mundo. Entonces ¡yo soy millennial y lo puedo hacer! Muchos de ellos salen de la universidad con su idea rompedora, se imaginan volviéndose millonarios mientras trabajan desde su casa en pijama inventando ese nuevo invento que va a marcar un parteaguas en la industria.

    Cierto, los millennials apuestan cada vez menos a ser «simples empleados», quieren mayor libertad, no quieren jerarquías sino estructuras horizontales. Tiene sentido, una organización burocrática weberiana con horarios estrictos ya no es muy funcional en la era de la información que requiere cada vez más del «músculo intelectual», que a la vez requiere mayor flexibilidad para poder desempeñarse de mejor forma. Las necesidades de la sociedad van por ese sentido, las clases medias realizan trabajos cada vez más especializados en vez de trabajos monótonos y repetitivos que están siendo reemplazando por robots o mecanismos más automatizados.

    Otra cosa es pensar que ser millennial te hace ser algo especial. No, no lo eres, y si lo eres no es porque seas un millennial. Y no, tampoco vas a cambiar el mundo con tan solo soñar. Cuando se trata de hablar de aquellos que siguieron sus sueños, la mass media se enfoca más en su carácter irruptivo, en lo que los hizo diferentes a los demás, más que en todo el esfuerzo que debieron emplear y en aquello que los hace iguales a los demás. Hablan del esfuerzo sólo cuando está relacionado con su «irrupción» y no tanto de la disciplina o la rutina diaria de estos personajes que son modelos para muchos.

    Por eso entiendo que te imagines cambiando el mundo en pijamas. Como si se tratara tan solo de «inventar algo nuevo» y pelearte con todos los que no creen en tu idea y no entienden que eres especial para ¡vualá!

    Pero así no funciona el mundo.

    El genio es 1% inspiración y 99% transpiración – Thomas Alva Edison

    Primero hay que entender el contexto. Ni México ni todos los países latinoamericanos tienen un mercado dinámico como el estadounidense. Eso hace más difícil de inicio el surgimiento de «entrepreneurs genio». A pesar de algunos esfuerzos por crear una comunidad de innovadores de tecnología de punta (como sucede en Guadalajara), estamos todavía en pañales.

    La realidad es que para crear un proyecto irruptivo, se necesitan adquirir muchas habilidades. Cuando sales de la universidad la realidad es que no sabes nada, lo que aprendiste allá dentro posiblemente sea valioso porque son las bases de tu profesión, pero al mismo tiempo es minúsculo en comparación con todo lo que vas a aprender en el mercado laboral. Entonces, si quieres romperla, primero tienes que aprender «cómo romperla».

    Existirán algunos «genios» como Bill Gates que casi no trabajaron en algún otro lado antes de comenzar con su proyecto (otros como Steve Jobs sí lo hicieron). Pero vaya, el genio que se salió de la universidad para emprender su negocio es un caso demasiado excepcional. Es la excepción, no la regla. Por ejemplo, el guitarrista de Nirvana, Kurt Cobain, no era ni de lejos el mejor guitarrista de la historia y se convirtió en una leyenda. Muchísimas personas tocan mucho mejor que él en su recámara y no trascienden, menos lo van a hacer si no se preocupan mucho por su técnica como ocurrió con Kurt. Y la realidad es que si quieres tener una banda que trascienda, lo más probable es que te debas preocupar por refinar tu técnica en vez de esperar a tener demasiada suerte como Cobain.

    Dentro de esa misma tesitura, entonces tienes que entender que vas a tener que aprender a trabajar. Si quieres crear un negocio o proyecto propio, necesitas adquirir habilidades que sólo vas a poder adquirir dentro de un trabajo.

    The Huffington Post
    The Huffington Post

    Y cuando de esto se trata, muchos caen en el error de buscar un trabajo bien pagado en vez de uno donde puedan aprender. Muy posiblemente al salir de tu carrera sigas viviendo con tus padres y ellos sigan financiando varios de los recursos que necesitas: comida, ropa y tal vez hasta gasolina. Entonces ganar mucho no es prioritario, aprender a trabajar sí.

    Porque la realidad es que necesitas adquirir disciplina de trabajo (lo cual una empresa te puede dar) porque ser autodisciplinado es todavía mucho más costoso, crear un horario o agenda sin que alguien te lo imponga, es sumamente difícil. Necesitarás aprender a lidiar con tu jefe y tus compañeros (lidiar con socios y colegas es todavía más difícil). Necesitarás además aprender sobre la industria donde «la quieres romper», trabajar en ese ramo naturalmente te dará mayor experiencia.

    Ya cuando hayas adquirido las habilidades necesarias dentro de tu trabajo, puedes pensar en crear tu proyecto. Posiblemente dejes tu empleo o te decidas por alternar horas (lo cual suena más sensato a menos de que hayas ahorrado lo suficiente para emanciparte por completo del mundo godínez).

    Ya estás fuera, ya tienes en tu mente tu proyecto innovador. ¿Ahora qué?

    El inicio va a ser muy diferente al que pensabas. Porque no sólo se trata de soñar, sino de ejecutar ese sueño, que es lo que hace que muchos ilusos se rindan y regresen al mundo godínez.

    Necesitarás conocer gente que haya recorrido de alguna forma el camino que tú quieres recorrer, necesitarás un mentor. Muchos de los «genios» que admiras tuvieron alguno.

    Muy posiblemente no tendrás vida social. Vas a estar tan ocupado en tu proyecto, que eso de las fiestas, saliditas o ligues, va a ser algo muy esporádico. A veces ni siquiera tendrás tiempo de publicar en Facebook que estás en una relación con tu mano izquierda.

    Vas a tener que trabajar duro, mucho más duro que en tu pasado empleo godínez. Vas a tener que aprender a relacionarte, necesitarás conocer a gente de tu ramo, hacer networking, establecer relaciones estratégicas. Vas a tener que topar con pared una y otra vez. La mayoría de las puertas que toques se te cerrarán y te las restregarán en tu cara. Muchos no creerán en tu proyecto (posiblemente ni tu familia), perderás algunos amigos, unos por falta de tiempo, otros por conflictos, algunos relacionados con tu proyecto. Habrán momentos de infinita frustración, sentirás que el mundo se te viene encima. Y sólo es el principio.

    Ah, y tendrás que hacer mucha talacha, al menos hasta que tengas la experiencia y capacidad económica de delegar esas responsabilidades. Es decir, tu mayor tiempo no lo gastarás soñando, sino llevando a cabo tareas repetitivas. Pregúntaselo a Steve Jobs. Él, junto con Wozniak, hacían mucha talacha al armar las computadoras una y otra vez, empaquetarlas, llevarlas en automóvil, pegar etiquetas, abrir, cerrar. Te tendrás que levantar muy temprano y dormirte a deshoras para terminar de hacer estos trabajos.

    Despertar, abrir, cerrar, llevar la contabilidad, levantar el auricular del teléfono, colgar, comer, pagar, comprar, cargar, levantar, escribir, dormir.
    Despertar, abrir, cerrar, llevar la contabilidad, levantar el auricular del teléfono, colgar, comer, pagar, comprar, cargar, levantar, escribir, dormir.
    Despertar, abrir, cerrar, llevar la contabilidad, levantar el auricular del teléfono, colgar, comer, pagar, comprar, cargar, levantar, escribir, dormir.

    Y sólo soñar de forma muy esporádica…

    Entonces te darás cuenta que ésto no se trataba de soñar tu proyecto en pijamas sentado frente a tu Mac mientras ves memes y videos de Youtube.

    Se trataba de «pegarle duro», de esforzarte hasta el cansancio, al punto en que estarás a punto de abandonarlo y dejarlo todo una y otra vez.

    Y aún así no será garantía alguna, aparte de esfuerzo y decisiones bien tomadas, necesitarás un poco de suerte. Porque como expuso Malcolm Gladwell en su libro Outliers, los triunfadores requirieron también algo de suerte, que ciertos eventos ocurrieran y que el entorno fuera favorable. Por ejemplo, en su libro menciona que no es casualidad que estos genios del oeste de Estados Unidos hayan nacido casi en el mismo año, por ejemplo, Bill Gates o Steve Jobs (ambos de 1955), para que después no surgiera alguno durante un periodo prolongado de tiempo hasta la nueva generación como la de Mark Zuckerberg, Google y Youtube.

    No es que no haya surgido gente con el talento de Jobs en ese periodo prolongado de «ausencia de genios». Ello se debió al comportamiento de la industria de la computación. Jobs, Gates, Bezos y Zuckerberg nacieron en la fecha indicada para que su edad de mayor capacidad creativa, coincidiera con ciertos cambios en el ramo en que se desempeñaban.

    Entonces te tendrás que quitar esa aura de que eres especial, y que como eres especial, entonces vas a triunfar. Olvídate de ser arrogante, de que puedes tratar mal a tus cercanos, a tus socios, o a tus nuevos empleados porque traes una idea bien chingona que muy posiblemente ni hayas estructurado bien.

    The simpsons / FOX

    No, no estoy sugiriendo que mates tus sueños. Te estoy contando cómo es todo esto en realidad.

    De hecho, se entiende por completo que sueñes, porque necesitarás hacerlo y mucho para poder soportar psicológicamente todo el desgaste, toda la chinga, todas las críticas, todas las puertas restregadas en tu cara, todos los fines de semana sin salir, toda la talacha. Sólo soñando y teniendo tu meta muy clara podrás permitirte hacer todo eso.

    Y aún haciendo todo esto, no tendrás nada seguro. No hay fórmulas mágicas, tú tendrás que encontrar la fórmula por ti mismo.

    Así que quítate la pijama, métete a bañar y vístete decentemente porque vas a tener que trabajar todo el día.

  • Campus Party ¿Por qué es importante para el futuro de México?

    Campus Party ¿Por qué es importante para el futuro de México?

    Campus Party ¿Por qué es importante para el desarrollo de México?

    Este año, a diferencia de los dos anteriores, apenas tuve tiempo de asistir a Campus Party. Mi amiga Fernanda me regaló un pase, pero apenas lo pude aprovechar para ir a la ponencia de Guy Kawasaki, darme una vuelta por algunos stands y poco más. ¿La causa? Esta semana tuve trabajo, cursos de inglés y otros asuntos que atender.

    Mi visita express me hizo reflexionar sobre lo que este tipo de eventos significan para México. Claro, conozco Campus Party de pe a pa, porque los años anteriores fui un asistente asiduo.

    Para resumir, Campus Party es un evento tecnológico y de emprendimiento que se desarrolla de forma alterna en varios países del mundo. En este año se llevó a cabo en 7 países, y en el caso de nuestro país, fue hospedado por Guadalajara por tercera vez consecutiva (debido a la importancia que tiene nuestra ciudad en lo que tiene que ver con IT, tecnologías e innovación).

    Y es que el contraste entre lo que hay dentro de Campus Party y fuera de éste es abismal. Lo que se vive dentro no checa con lo que se vive afuera, y eso es bueno. Porque esto nos habla de una nueva ola de emprendurismo e innovación que tiene muy poco que ver con las formas tradicionales de hacer las cosas en México.

    Muchas empresas grandes allá afuera son poco innovadoras. El contrato con el gobierno se aplaude más que el atrevimiento de algún empleado o miembro para desarrollar algún producto o servicio innovador. Muchos empresarios se jactan de tener buenas relaciones con gente clave dentro de la política, de tener buenos abogados para que la ley no sea pareja en su favor. No son del todo culpables, esa es forma de hacer las cosas que ha prevalecido en nuestro país.

    Pero cuando entras a Campus Party, entras a una realidad completamente distinta. Allá dentro hay jóvenes con muchas ganas. Jóvenes que compran su pase para el «evento más esperado del año», jóvenes que se llevan su computadora, hacen networking, presentan un producto innovador (no importa que sea un churro, la innovación consiste en hacer muchos churros para que uno de esos sea el bueno), comparten conocimiento con otras personas, o hacen negocios. Vaya, una forma muy diferente de hacer las cosas.

    Campus Party

    Además, a Campus Party asisten expertos (algunos de talla internacional y reconocidos a nivel mundial) a compartir su información y experiencias. Esta transferencia recíproca de conocimiento hace que los jóvenes se empoderen y entren al mundo de los negocios y el emprendurismo con otra mentalidad.

    Esta nueva generación es tan evidente, que el gobierno (tanto el del Estado de Jalisco, como el de Guadalajara) ha decidido tomar un papel más activo. No sólo al crear todas las facilidades para hospedar Campus Party y participar activamente en éste, sino al crear eventos propios orientados a la innovación, como lo es el caso de Epicentro Festival.

    Un pequeño ecosistema incipiente de emprendedores e innovadores que son asiduos del Campus Party y que organizan en Guadalajara eventos tecnológicos como Hackers and Founders, sirve como «prueba piloto» de un nuevo modelo de emprendimiento, más horizontal, innovador y democrático.

    Cuando asistí a Hackers and Founders (una iniciativa cuyo origen se remonta a 2008 en San José, California), me topé con una grata sorpresa. No sólo eran las dinámicas de networking donde los programadores, diseñadores o individuos con deseos de invertir en una startup podían buscarse ente sí (cada uno identificado con su propia calcomanía), también eran aquellos que se atrevían a presentar sus proyectos en público. Algunos eran interesantes, a otros les faltaba planeación o incluso pecaban de ingenuidad. Pero esto no es nada malo, al contrario…

    Es algo muy bueno, porque así se deberían a empezar a hacer las cosas, y porque tampoco podemos esperar que de de la noche a la mañana, México (en este caso Guadalajara) se convierta en un Sillicon Valley mexicano (además que las comparaciones de este tipo me parecen odiosas).

    Es una grata sorpresa ver a jóvenes que salen de su zona de confort, que en lugar de buscar el empleo seguro, la palanca, o el modelo de negocio que todo mundo repite porque está probado que funciona bien sin que le tengas que pensar, prefieran lanzarse, arriesgarse e innovar.

    Hackers and founders

    Y créanme, cuando esta generación de emprendedores tome la batuta, México va a ser otro país.

    Y lo va a ser porque uno de los mayores lastres de este país es la relación del gobierno con la gente de dinero. Ésto no sólo ha incentivado la corrupción, sino que también ha creado un mercado poco competitivo y monolítico, el cual no sólo ha rezagado a nuestro país, sino que es en gran medida responsable de la desigualdad económica, donde unos pocos tienen la mayoría del pastel.

    En cambio, este nuevo modelo de hacer negocios tiene que ver poco con los privilegios, y mucho con la innovación. Los emprendedores de las nuevas generaciones se preocuparán por buscar nuevas fórmulas y nuevas formas de hacer las cosas. Serán más ciudadanos que sus antecesores, y compartirán sus conocimientos de una forma más abierta que sus antecesores.

    Pero para que esto suceda y este proceso se acelere, también es importante que se lleven a cabo cambios estructurales, sobre todo los que tienen que ver con la educación (que privilegie a los ingenieros y a los creativos), y que personas con un menor poder adquisitivo tengan la capacidad de acceder a un conocimiento tal que los ayude a desarrollarse y puedan escalar posiciones en la pirámide social. A estas necesidades hay que añadir una mayor penetración de Internet y que las autoridades creen las condiciones necesarias para que este ecosistema crezca y más personas se beneficien de ella.

    Por ejemplo, una persona que antes estuviera condenada a trabajar en un empleo mal pagado y vivir al día porque no tiene los conocimientos académicos suficientes, podría adquirir los suficientes conocimientos técnicos para desarrollar una propuesta de producto o servicio, para entonces ir a comunidades como Hackers and Founders a presentarlo, y que algún inversionista se interese en su proyecto.

    No cabe duda que la innovación es el motor de desarrollo de un país. Los avances tecnológicos han sacado de la pobreza a muchas personas. Si este ecosistema crece lo suficiente, habremos creado las condiciones para un nuevo modelo de mercado que por su naturaleza beneficiará a mas personas, y creará oportunidades para quienes ahora no las tienen.

    Por eso, es que eventos como Campus Party son una muy buena noticia para México.

    Imágenes: Fan Page de Campus Party y Hackers and Founders.

  • El Brexit, y un disparo en el pie en la hora del te

    El Brexit, y un disparo en el pie en la hora del te

    El Reino Unido acaba de cometer un error, uno bastante grave.

    Es triste porque el populismo determinó una elección en la cual decidieron salir de la Unión Europea (UE). ¿Por qué me atrevo a decir esto?

    El Brexit, y un disparo en el pie en la hora del te

    Bueno, básicamente porque todos los pronósticos son sombríos para el Reino Unido (UK), con todo e información en la mano, los ingleses votaron por la cerrazón y por el nacionalismo. ¿Qué consecuencias podría tener esto para los ingleses?

    • Podrían perder, según London School of Economics, entre el 6% y 9% de su PIB, e incluso con el panorama más positivo donde UK siguiera manteniendo un tratado de libre comercio con UE, perderían entre el 2% y el 3% del PIB. Se vea por donde se vea, la decisión tendrá consecuencias económicas.
    • Tres millones de empleos dependen de la membresía con la UE. Tres millones de empleos en un país de sesenta y cuatro millones. Algo así como el 5%.
    • UK podría perder influencia a nivel global, tal como lo creen en Washington y Beijing.
    • Los recursos que obtienen las universidades británicas para investigación podrían reducirse en un 25%

    No, el Reino Unido no dejará de ser una región importante y relevante, no creo que sea tan catastrófico como algunos sugieren, pero la apuesta que hicieron parece no tener mucho sentido y tendrá consecuencias negativas para su economía. Esto si pensamos sólo en términos económicos.

    Pero nos tendríamos que preocupar aún más por las consecuencias políticas que puedan haber tanto para UK (Ya veo a Escocia e Irlanda del Norte haciéndose a un lado) como para la Unión Europea y el mundo.

    Curioso es que quienes decidieron el futuro del Reino Unido fueron quienes no lo tienen, quienes por su edad ya no estarán en las próximas décadas:

    Clr9W8dUYAAXa_M

    Muchos de quienes votaron a favor de #Brexit lo hicieron por miedo (generado por los actos terroristas de tiempos recientes). Al tener mayor control de sus fronteras habría menos riesgo de que UK fuera víctima de un atentado terrorista.

    Pero la mala noticia para quienes ahora lloran de felicidad por haber sacado a su país de «las garras de la Unión Europea», es que es menos gente la que llega de algún otro país de la UE (251,000) para vivir que la que llega del resto del mundo (292,000), quienes ya están sujetos a varias restricciones. Es decir, este nuevo contexto no será tan efectivo para combatir la «amenaza del terrorismo» como piensan.

    Tenemos que hablar también del nacionalismo, quienes quieren cortar lazos con Bruselas en pro de una hipotética «independencia».

    Hasta aquí podría afirmar que esto es problema del Reino Unido, que ellos votaron eso, que ellos sufran las consecuencias de sus decisiones.

    Pero ese es el problema, esta decisión no sólo afecta a UK, afecta al mundo, y puede ser el inicio de un cambio en un orden mundial que se aleje de la democracia y abrace el autoritarismo. De ese calado es el #Brexit.

    #Brexit va en contra del espíritu inglés, de la apertura, de la democracia, del libre mercado.

    La historia no es complaciente con esa decisión, de hecho nos ayuda a entender el tamaño del error. #Brexit va en contra de un proceso histórico de integración global que tiene siglos de existencia, y que incluso UK aceleró con la Revolución Industrial y la democracia liberal. La última vez que amenazamos con romper ese proceso de integración fue esa vez que Mussolini, Hitler y Stalin irrumpieron en el panorama mundial. Las consecuencias son ampliamente conocidas.

    Los paralelismos que uno puede encontrar entre el #Brexit y Donald Trump no son casualidad. Aunque #Brexit no tiene un líder visible e imponente como Donald Trump, el discurso es muy similar: Apología al nacionalismo, rechazo a los migrantes y a lo diferente. Y tampoco es coincidencia que quienes apoyen estas políticas populistas sean personas que tienen poca educación.

    Composición del electorado estadounidense que simpatiza con Donald Trump:

    trump

    Composición del electorado británico que votó sí a #Brexit:

    brexit

    En ambos casos, por más se simpatice con las ideas nacionalistas (ya sea apoyar a Trump o votar por salir de la Zona Euro) menos nivel educativo se tiene. Quienes tienen menos educación, tienen menos información para emitir un voto, y por tanto son mas proclives a caer en las trampas del populismo. Sabemos de antemano que los votantes no son racionales, de hecho, los humanos somos menos racionales de lo que pensamos, pero mientras más información y conocimiento tengamos a la mano, más probabilidad existe de que un individuo haga una elección racional.

    Sí, hasta los países europeos de avanzada se pueden equivocar. Al final seguimos siendo seres humanos.

    Aquí no paran las «coincidencias». Quienes votan por aquello que representa la democracia liberal (es decir, lo contrario que proponen Trump y el #Brexit) se concentran en las principales urbes. Trump no tiene mucha simpatía en ciudades como New York, Chicago, Los Ángeles o San Francisco. De la misma forma, #Brexit no tiene mucha simpatía en Londres, Manchester, Liverpool o Leeds. Tampoco tienen simpatías en aquellas regiones donde se encuentran las instituciones educativas más importantes. Boston para el caso de Trump (donde se encuentran Harvard y el MIT), y Oxford o Cambridge para el caso del #Brexit.

    ¿Qué tiene esto de relevante? Que quienes viven en las grandes urbes tienen mayor acceso al conocimiento. Aunque ciertamente en estas épocas del Internet y los medios digitales una persona que vive apartada en una cabaña a 100 kilómetros de cualquier poblado puede tener acceso a cualquier diario del mundo, lo cierto es que la cultura dentro de los poblados pequeños suele ser más conservadora y tienden a estar más aislados que sus pares de las grandes urbes.

    Brexit

    Voy a agregar más coincidencias. Algunas más preocupantes.

    No estoy sugiriendo de ninguna manera que vayamos a entrar en una Tercera Guerra Mundial, es demasiado precipitado e irresponsable hablar de un escenario así a estas alturas, pero podemos observar paralelismos con el panorama que se vivía en el periodo de entre guerras. Una crisis mundial que la antecedió (véase 1929 y 2008) y que derivó en el surgimiento de corrientes ideológicas de extrema derecha e izquierda.

    No se asusten, no entraremos en una guerra, pero sí podremos ver un «proceso desglobalizador» donde varios países se atrincheren y cierren sus fronteras, lo cual ya de por sí es preocupante y puede tener consecuencias negativas tanto a nivel político como económico. La decisión de UK podría traer una reacción en cadena. Ciertamente el modelo de la Unión Europea no es perfecto y ha generado descontento en varios sectores de la región (euroescépticos), pero lo peor tanto para la economía británica como la economía mundial, sería cerrar las fronteras y regresar a un estado anterior de proteccionismo y aranceles altos.

    Inclusive, dentro del Reino Unido, podremos ver una Escocia que se separe por su marcado europeísmo. No es casualidad que los escoceses hayan votado abrumadoramente en contra del Brexit.

    No quiero imaginar un año después a un Donald Trump intentando sacar a Estados Unidos del TLC. No quiero imaginar a un López Obrador inspirado (en caso de que llegara a la presidencia, cosa que no se puede descartar) que lance su referendum para sacarnos del TLC y regresar a la economía de los años 70.

    E insisto, esto va contra la propia esencia del Reino Unido, del país de las fronteras abiertas y del comercio con otros países. Esto va en contra de eso que hizo grande al Reino Unido.

    Y quiero entender a la gente que votó sí al #Brexit, y como demócrata debo respetar su decisión aunque afirme que dicha decisión se tomó con base a la ignorancia. Quiero imaginar a quienes tienen miedo de ser parte de un atentado terrorista, quienes no tienen empleo mientras una persona de origen árabe sí lo tiene, quiero imaginar a la gente mayor que no tiene recursos económicos. Quiero ser empático y ponerme en sus zapatos, pero al final no me cuadra. Y como he dicho, al final somos humanos y podemos equivocarnos. Ni los países desarrollados son infalibles, y a través de la historia hemos visto una y otra vez como incluso ellos pueden tomar decisiones que afecten a sus propios intereses.

    Hoy es un día triste, e históricamente triste. En dos años, podríamos tener a las dos naciones emblema de Occidente, Reino Unido y Estados Unidos, cerrados, promoviendo medidas proteccionistas.

    Y no está demás imaginar la repercusión que eso podría traer dentro del orden mundial.

    Y de verdad, el dólar a 20 es lo menos importante.

  • Chivas fuera de Televisa y lo que significa para México

    Chivas fuera de Televisa y lo que significa para México

    Chivas es el equipo más importante del futbol mexicano, es el equipo de más tradición, y el que más representa a México. Chivas, a la vez, encarna ese «nacionalismo defensivo», del rechazo a lo que es extranjero y que junto con sus glorias, ha creado una gran base de aficionados en todo el país.

    A pesar de que en los últimos tiempos no ha presumido muchos triunfos, además que las decisiones de sus directivos han dejado mucho que desear, es un club que siempre será representativo (sí, más que el América) de nuestro futbol.

    Chivas fuera de Televisa y lo que significa para México

    Chivas tomó una decisión trascendental. Rompió con Televisa.

    Es una decisión trascendental no sólo por lo que significa Televisa en el futbol mexicano, sino por lo que significa para México.

    El duopolio televisivo se ha ostentado como dueño del futbol del país. Basta recordar que «El Piojo» Herrera fue colocado como director técnico por medio del dedazo de Emilio Azcárraga, después de que la selección quedara muy cerca de quedar eliminada del mundial. Cierto que Herrera cumplió, clasificó e hizo un mundial decoroso (#SíEraPenal). Pero la forma (básicamente una imposición del dueño de una televisora) dejó entrever como se maneja el futbol mexicano, que a pesar de ser el deporte favorito del país por mucho, siempre ha mostrado un nivel mediocre.

    Sí, Televisa. Una televisora que controló el futbol de una forma tan dictatorial, que llegó a meter a la cárcel a quienes amenazaran con afectar sus intereses.

    Chivas, al romper con Televisa, no sólo lesiona los intereses de Televisa en el futbol, sino en todo el país.

    Esto se da en un contexto donde Televisa pierde mucha influencia, y sobre todo, recursos económicos. En la cartera de Televisa hay un boquete por donde se escurre el dinero. Perdieron la transmisión de los Juegos Olímpicos, están perdiendo muchos televidentes porque prefieren ver series en Netflix (no, Blim no es una opción), perdieron credibilidad por impulsar a Peña Nieto en el 2012, y a pesar de que nuestro mandatario trató de regresarles el favor en el marco de la Reforma de Telecomunicaciones, la reacción del mercado fue implacable y no sirvió de mucho, los jóvenes de hoy ya no quieren ver Televisa, la televisora es obsoleta.

    Televisa se metió en un problema donde parece que ya no hay forma de retornar. Porque a sus garrafales errores, se le unieron los cambios de hábitos de consumo.

    Es decir, estamos hablando del principio del fin de Televisa. No significa que vaya a desaparecer, pero su poder seguirá menguando hasta volverse irrelevante.

    Esto quiere decir que el «monopolio» de la información seguirá fragmentándose. Y así como este rompimiento seguramente le quitará fuera a Televisa cuando hablamos de manejar el futbol mexicano y donde se ha comportado de una manera despótica, también le quitará fuerza (por ingresos y capacidad de influencia) como empresa y como músculo político.

    Y lo hará porque esta decisión muy seguramente generará una reacción en cadena, es decir, que más equipos del futbol mexicano decidan romper con el duopolio para irse a la televisión restringida o crear su propio medio, como lo pretende hacer Chivas, a quien por cierto, Televisa maltrató los últimos años, mientras beneficiaba a su retoño, las Águilas del Ámerica, incluido el apoyo del jugador número 12 (el árbitro), y que representa el modus operandi de Televisa y del antiguo régimen de corrupción y trampas (títulos arreglados, árbitros a modo).

    Habrá un momento en que el duopolio pierda el gran negocio del futbol mexicano, de la misma forma en que pierde influencia y poder político dentro del país.

    Azcárraga Televisa

    Sectores que estaban a atados a intereses privados creados bajo la tutela del Gobierno quedan expuestos al libre mercado, que ciertamente no es perfecto, pero es mucho mejor a ese corporativismo tipo «Televisa-PRI» al cual tanto nos acostumbramos y que le hizo daño tanto a México, «aunque fuera un día soleado».

    Paradójico es que bajo una presidencia caracterizada por los conflictos de intereses, tráfico de influencias y favoritismos, se de este quiebre tan necesario para México: esta desconcentración de los medios de comunicación que tanto se necesitaba. De la misma forma, Carlos Slim (esto sí se puede considerar un acierto del gobierno) también pierde fuerza como monopolio en la telefonía. Por muchas razones, gracias al gobierno, o a pesar del gobierno, el mercado, o los hábitos de consumo, México está dando un paso importante en materia de telecomunicaciones. Y todo ese poder tan abrumante que se convertía en poder político, se cae a pedazos.

    Y por eso el rompimiento de Chivas es importante. Sobre todo por lo que representa. Lo más mexicano de nuestro futbol rompe con uno de los «mayores vicios» creados por el sistema rígido que nos gobernó durante tantos años. Así como México como tal, empieza a romper en ese sentido con ese régimen monolítico que rigió por muchos años los medios de información en el país.

    Los aficionados de las Chivas, a pesar de que perdieron en la liguilla con su rival de la televisora, el América, con esta decisión se pueden ir contentos y exclamar una y otra vez que ch.. a su m… el América.

    Felicidades a Chivas por esa gran decisión.

  • #ImpuestoalaherenciaYa, ¿Qué tan conveniente es para combatir la desigualdad?

    #ImpuestoalaherenciaYa, ¿Qué tan conveniente es para combatir la desigualdad?

    Ayer me topé en el sitio de Animal Político con una iniciativa llamada . Lo primero que me vino a la mante fue el libro de El Capital en el Siglo XXI de Thomas Piketty; esta obra tan aplaudida y criticada a la vez pero que puso el tema de la desigualdad en la mesa, y donde propone un impuesto a la herencia para evitar que el problema siga creciendo.

    #ImpuestoalaherenciaYa, ¿Qué tan conveniente es para combatir la desigualdad?

    Yo no soy muy fan de castigar al capital con impuestos, más cuando estos desincentivan la inversión. Pero cuando leí esta iniciativa, confieso que me hizo algo de sentido, al menos en un principio.

    Tiene más sentido que cobrarle más ISR a las empresas porque esto último incide de forma negativa a su productividad afectando sus recursos; y una herencia es, una herencia. Además, por el contrario, si se gravaran las herencias habría más incentivos para poner ese dinero a trabajar y a invertir. No sólo eso, también incentivaría a los millonarios a usar parte de sus recursos en actividades filantrópicas.

    La idea de esta propuesta es gravar hasta con un 20% a aquellos que tengan un herencia mayor a quienes posean más de un millón de dólares. Este tipo de impuesto se aplica en muchos países tales como Japón (con una tasa hasta del 55%), Corea del Sur (hasta el 50%), Estados Unidos (hasta el 40%) y Chile (hasta el 25%), entre algunos otros.

    Algunos dirán que este tipo de medidas son un atentado a los ricos quienes han trabajado con base en su esfuerzo (amén que algunos de los países que ponen como ejemplo diariamente tienen este tipo de impuesto), que se trata de envidia. Pero la verdad debe decirse, y es que México no es un mercado dinámico, libre y competitivo.

    De hecho, la mayoría de los millonarios acumularon sus recursos gracias a compadrazgos y contactos con el gobierno. No, no obtuve esa información por medio de una una fuente como Proceso o La Jornada. La revista The Economist, en su medición anual, coloca a México como el sexto lugar mundial de millonarios hechos gracias al capitalismo de amigos «crony capitalism«. Y básicamente el 80% de los billonarios de México, según esa fuente, han amasado sus fortunas de esa forma:

    Capitalismo de amigos

    Generalmente, este tipo de acaudalados son más proclives a procrear hijos quienes tienen un modo de vida irresponsable y prepotente. Quienes tienen privilegios y echan mano de ellos para obtener riquezas suelen ser más arrogantes que los empresarios que amasaron su fortuna empezando desde abajo. Son esos mismos que se brincan las leyes, y tienen influencias para no ser castigados cuando cometen un delito.

    Y gran parte de nuestras élites son así. Porque en México todavía no tenemos un mercado libre y competitivo donde las fortunas se hagan con base en la innovación, el talento y el esfuerzo.

    Algo que yo sugeriría encarecidamente, es que los impuestos que se recaudaran se invirtieran en educación, ciencia y tecnología (i+D), de tal forma que de esta forma se crearan las condiciones para que en nuestro país puedan surgir nuevos empresarios e individuos talentosos que puedan desarrollar un mercado más dinámico.

    Pero a partir de aquí viene el problema (o el lado oscuro de esta propuesta). Para que esto suceda necesitaríamos un Estado de derecho sólido y mecanismos de transparencia aceptables para asegurarnos que estos impuestos están siendo utilizados de la mejor forma.

    Pero eso no existe todavía en nuestro país. Entonces una propuesta así podría alimentar aún más el círculo vicioso en vez de acabar con él. Es decir, podría crear una economía aún más inequitativa.

    ¿Cómo? Imaginemos que se grave la herencia de los más acaudalados. Y digamos que esos recursos se utilizan para, campañas políticas y programas asistencialistas que más que ayudar a la gente, la atrofian. Digamos que parte de ese dinero se asigna a los estados y algunos gobernadores lo utilizan para hacerse más ricos. Porque vaya, a pesar de todas las iniciativas de la sociedad civil o de las cámaras empresariales, tenemos gobernadores que tienen una riqueza inexplicable como Humberto Moreira, Javier Duarte, Cesar Duarte, y demás, quienes no han sido castigados, y muy posiblemente no lo serán.

    Es decir, hablamos de recaudar dinero de herencias, algunas de ellas producto de un sistema viciado, para entregárselo al mismo sistema viciado directamente. El remedio puede salir peor que la medicina.

    Entonces creo que para implementar una iniciativa así, necesitaríamos mecanismos de rendición de cuentas más sólidos. Tendríamos que asegurarnos que esos impuestos van a parar donde deben de parar. Porque en México el problema no sólo trata de recaudar poco, sino de la forma en que se usa ese dinero. Cuando uno sale a la calle y ve que sus impuestos no están trabajando como deberían, los incentivos para pagar los propios se reducen.

    Se trata, creo yo, de fortalecer nuestras instituciones. Así más gente pagaría sus impuestos (al ver que estos están trabajando), y una iniciativa como #ImpuestoalaherenciaYA sería más viable. No sólo eso, con instituciones más sólidas, tendríamos menos ricos hechos gracias a los compadrazgos con el gobierno y más emprendedores.

    No subestimo esta iniciativa, creo que tiene varios puntos loables. Pero creo que el combate a la desigualdad no reside en cobrar o dejar de cobrar un impuesto, sino en combatir un problema estructural y multidimensional como el que tenemos en México. Si no modificamos las estructuras, la desigualdad tan pronunciada siempre prevalecerá.

    #ImpuestoalaherenciaYa

  • Ese día en que Uber te traicionó

    Ese día en que Uber te traicionó

    Hasta hace poco defendías apasionadamente a Uber en tus redes sociales, usabas constantemente el hashtag #UberSeQueda porque encontraste que el servicio era bastante mejor al del taxi, en la mayoría de la veces más barato; y los choferes, más amables que los taxistas (los usuarios los califican al término del viaje) te regalaban una botella de agua. No habías visto eso antes en tu vida, no tenías que pelearte por la tarifa y podías pedir el servicio a través de tu teléfono celular.

    Ese día en que Uber te traicionó

    Pero luego te diste cuenta de la existencia de las tarifas dinámicas. Es decir, que Uber amagaba con cobrarte un precio bastante más alto al que solías pagar. Esperabas unos minutos en la esquina para ver si ésta bajaba, en algunas ocasiones tuviste suerte, en otras no. Pero tu divorcio (seguramente temporal) con la marca llegó cuando intentaste tomar uno en la Ciudad de México (o al menos te enteraste). Tomar un Uber del sur de la capital al norte podía salirte bastante más caro que un vuelo en avión en clase económica desde la capital hasta Guadalajara. Entonces Uber te traicionó, posiblemente consideraste que había sido muy «neoliberal» de tu parte idealizar a la marca. Como a una mujer u hombre que idealizaste, sí, porque no le diste la justa dimensión y porque incluso te atreviste a darle un valor moral.

    Si ahora «odias» a Uber, es que en realidad no entendiste bien de que trata esto.

    El objetivo de Uber, como cualquier otra empresa, es ganar dinero. De la misma forma en que lo hacen los conductores que solicitan trabajo ahí, o tú que prefieres pedir una de estas unidades porque son más baratas y es una mejor inversión. No es una empresa «buena o mala», más bien  encontraron un nicho de mercado y lo supieron aprovechar. Uber no es un alma de la caridad, tampoco es un demonio, es una empresa.

    Cuando hablamos de Uber y de los taxis no podemos hacer una separación «buenos o malos», tenemos que hablar de modelos que buscan obtener un beneficio al ofrecer un servicio al consumidor. El modelo de los taxis no evolucionó con el tiempo porque no hubo algún otro que lo orillara a evolucionar, los avances tecnológicos son los que propiciaron el surgimiento de nuevos modelos de negocio.

    El modelo del taxi es obsoleto simplemente porque alguien creó un modelo mejor. El problema con los taxistas no es que sean «malas personas», son más bien personas que no se vieron en la necesidad de innovar o mejorar su servicio porque no había incentivos para hacerlo. Los seres humanos actuamos a través de incentivos, si no hay incentivo alguno para realizar una acción, sencillamente no la vamos a realizar. Por ejemplo, un taxista no te va a ofrecer una botella de agua porque eso no le traerá beneficio alguno (por el contrario, será un perjuicio porque implicaría un gasto económico), así como un escritor no hará pesas en un gimnasio para tratar de ser un mejor escritor, a menos que su mentor le condicione ir al gimnasio regularmente a cambio de recibir lecciones gratis.

    La diferencia entre Uber y un taxi no es moral, es de modelo.

    Un conductor de Uber es más amable, en gran parte porque sabe que si no lo es, los usuarios le darán una calificación baja, con lo cual compromete su trabajo. El conductor de Uber tiene incentivos para ser amable contigo y darte una botella de agua (que no paga). La diferencia entre los taxis y Uber (y similares) son los modelos. Así como tu comportamiento de acuerdo al entorno en el que te encuentres (con tus padres, con tus amigos, con tu novia o novio, o en el trabajo), también el comportamiento del taxista y el de Uber difieren porque el contexto en el que se desenvuelven es distinto. Es psicología básica.

    Taxis vs Uber

    Regresamos al punto en que Uber es una empresa y no un alma caritativa. Ya expliqué cómo la diferencia entre Uber y un taxi no es moral, es de modelo. Entonces desde esta perspectiva debemos entender por qué «Uber» es así, y por qué sus tarifas dinámicas son altas.

    Uber, como empresa privada, trabaja bajo la ley de la oferta y la demanda. Es decir, el mismo principio económico que hace que en la gran mayoría de los casos te ofrezcan un mejor servicio que el de un taxi a menor precio, es el que amaga con cobrarte tarifas estratosféricas cuando la demanda es… estratosférica.

    Para que la demanda sea tan estratosférica como para que Uber cobre más caro que un avión, alguien tiene que distorsionar la economía.

    Mientras las tarifas de los taxis son arbitrarias y controladas por un ente central como el Estado (por medio de una tarifa plana, y eso cuando el taxímetro funcione), Uber establece la tarifa de tal forma que pueda obtener una mayor rentabilidad (de la cual también se beneficia el chofer de la unidad), es decir, si la demanda es baja, y la oferta es alta, el precio será bajo hasta el tope establecido (que es lo que ocurre en la mayoría de los traslados), pero cuando le demanda rebasa a la capacidad de oferta, entonces las tarifas suben para que el servicio sea usado por quienes estén dispuestos a pagarlo (porque no tiene la capacidad de atender todas las peticiones de los usuarios en el momento).

    Las tarifas dinámicas generalmente duplican el precio, o en el peor de los casos, lo triplican; y en la mayoría de esas ocasiones el cliente puede esperar unos minutos para encontrar una tarifa más baja. Esto ocurrió en Guadalajara después de que Uber ofreciera viajes gratis como consecuencia de la manifestación de los taxistas. A partir de ese día, muchos usuarios comenzaron a usar Uber, con lo cual la demanda creció y por lo tanto, en lo siguientes días, la aparición de la tarifa dinámica se hizo más frecuente. Como consecuencia de ello, Uber colocó más unidades en la ciudad, con lo cual, la tarifa volvió a bajar.

    La tarifa dinámica de Uber

    Para que la demanda sea tan estratosférica como para que Uber cobre más caro que un avión, tiene que ocurrir un sinfín de coincidencias que hagan que sin razón alguna la demanda se incremente exponencialmente. O bien, alguien  puede «distorsionar» la demanda, un ente central, como el Gobierno de Miguel Mancera.

    Todos estamos de acuerdo que se debe de desincentivar el uso del auto, el modelo del automóvil ha comenzado a colapsar ciudades en detrimento de la calidad de vida de las personas.

    Sí, Uber es un automóvil, pero por el simple hecho de no ocupar un estacionamiento (es decir, buscar durante decenas de minutos un cajón) significa una menor cantidad de horas-hombre en la calle; a esto hay que agregar el nuevo servicio de carpool que transporta a más gente en menos carros.

    Pero para desincentivar el auto no hay que prohibir su uso como se hace con el ineficiente programa de «Hoy no circula». Hay que dar más razones a la gente para subirse al transporte público; hay que mejorar su calidad, hay que romper algunas concepciones erróneas (como la idea de que el transporte público debe de ser para quien no tiene con qué comprar un carro, o que es muy inseguro), hay que elevar los costos de usar el automóvil (por ejemplo, en Londres se cobra una tarifa especial para aquel que quiera manejar cerca del centro de la ciudad).

    Lo que hizo Miguel Mancera fue distorsionar el propio mercado. Al aplicar el programa «Hoy no circula» a todos los automóviles, mucha gente se dio cuenta que el transporte público apenas tenía la capacidad para trasladarlos (o no lo tomaron porque lo consideran muy malo, no están acostumbrados a usarlo, o de plano está colapsado). Entonces esas decenas o cientos de miles de personas pidieron un Uber, y como consecuencia, la demanda creció a niveles exorbitantes, hasta el punto en que su precio fue más caro que un boleto de avión.

    Uber no te quiso robar ni te quiso ver la cara, de hecho no tomaron decisión alguna y te cobraron bajo el mismo principio de siempre.

    No fue una medida tomada deliberadamente por Uber para «exprimir a los usuarios», simplemente es consecuencia de cómo una distorsión (creada por el gobierno de Mancera al tomar una medida arbitraria) afectó la ley de la oferta y la demanda bajo la cual Uber establece sus precios. En realidad, en vez de indignarse con Uber, los usuarios tendrían que reclamar a las autoridades por tomar una medida tan absurda.

    Es decir, si este tipo de «medidas» no se tomaran, sería prácticamente imposible que Uber alguna vez cobrara una tarifa dinámica tan alta.

    Así que ahora lo sabes y lo reitero. El mismo principio económico gracias al cual puedes viajar en un mejor transporte a un costo más bajo, es el mismo (aunado a una distorsión generada por una entidad central como el gobierno) que elevó los precios de forma estratosférica. Uber no te quiso robar ni te quiso ver la cara, de hecho no tomaron decisión alguna y te cobraron bajo el mismo principio de siempre. En realidad, los verdaderos culpables están en otro lado.

  • ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Quiénes votan por Donald Trump? Te puedo decir que muchos de ellos son blancos, no tienen mucha educación, y algunos de ellos se quedaron sin trabajo porque las empresas donde laboraban decidieron ir a otros países para buscar mano de obra más barata. El discurso xenófobo de Trump se alimenta de los efectos de este proceso económico que perjudicó a este sector de la sociedad.

    Pero, ¿sabes a donde se fueron algunos de esos empleos?

    Se vinieron a México.

    Sí, si vas a decir que las maquiladoras «nos quieren explotar» para beneficiar a Estados Unidos, déjame decirte que estás en un error.

    Ve la siguiente imagen. No, no es un barrio marginal de nuestro país. Es Detroit:

    Tú y las maquiladoras

    Detroit era una ciudad grande que pudo llegar a ser lo que ahora es Nueva York. Pero cometieron un error estratégico. Apostaron a industrias cuyos empleados no requerían mayor especialización que mover máquinas. Henry Ford no necesitaba ingenieros de punta, ni innovadores; tan sólo requería operadores que recibieran un sueldo decente para manejar esas máquinas hechas para producir autos. Las automotrices se fueron, entre otros lugares, a México.

    Parte del beneficio económico que tienen algunas zonas nuestro país donde estas empresas están establecidas, es parte del «beneficio» que Detroit dejó de tener porque esos empleos se fueron de allá para venirse a nuestro territorio. Esa casa abandonada en los suburbios de Detroit puede significar una casa que un guanajuatense de alguna otra forma no hubiera podido adquirir.

    Pero sí, esas son las empresas gringas que nos explotan. De hecho las empresas estadounidenses suelen darnos mejores prestaciones y a crear mejores condiciones de trabajo que lo que ofrecemos nosotros mismos. Esas «empresas gringas malvadas» traen su know-how, el cual nos ayuda a absorber de alguna forma su conocimiento.

    Las empresas no son buenas, ni malas, simplemente buscan obtener la mayor rentabilidad.

    Además podemos hablar de las maquiladoras que se establecen en China e Indonesia. Cuando nos hablan de las condiciones en la que trabajan los empleados, no nos sentimos bien. Personas trabajando más de 12 horas diarias en no muy buenas condiciones. Por ejemplo, basta ver este video de Radiohead para comparar la vida de un americano, con la vida de un asiático que tiene que trabajar en una maquiladora.

    Parece indignante ¿no? Sin querer justificar algunas prácticas que pueden llegar a tener este tipo de empresas, para poder hacer una comparación más justa que la que hace Radiohead, debemos tomar en cuenta que las economías de los países a los cuales pertenecen ambos niños son muy distintas. El primero proviene de una economía de las más desarrolladas, otro es un país pobre, pero que comienza a crecer gracias a la inversión de estas empresas extranjeras.

    No podemos hablar de «empresas de esclavos» porque quienes trabajan ahí lo han hecho por decisión propia. ¿Por qué? Porque representa para ellos un mejor nivel de vida que el que tenían antes. Tú tal vez te indignes y marches para pedir el cierre de las maquiladoras, pero eso implicaría sumir en una condición bastante peor a quienes tú consideras que están en una condición infrahumana.

    Ahora, con el crecimiento de China, muchas maquiladoras están buscando otros lugares con mano de obra más barata como Bangladesh por poner un ejemplo. Estas empresas ayudan a industrializar naciones que antes ni siquiera tenían industria. Gracias a este tipo de empresas, los chinos adquirieron los conocimientos para fundar empresas de computación. De la misma forma, los hindúes ya invierten en sus propias empresas tecnológicas.

    ¿Por qué no deberías odiar a las maquiladoras?

    ¿Y Estados Unidos?

    Los países transitan por diferentes tipos de economías. De la agrícola, a la industrial, y después, a la de servicios o de alto valor agregado. Cuando una maquiladora llega a un país que no está industrializado como China (porque a diferencia de la URSS, la China comunista no se industrializó, y cuando Mao trató de hacerlo de una forma despótica y arbitraria, mató de hambre a millones de habitantes) , éste último comienza a transitar de la economía agrícola a la industrial. Luego entonces, este país que ha logrado atraer maquiladoras, empieza adquirir conocimiento de dichas empresas; varios de los hijos de quienes trabajan en las maquiladoras, al no tener necesidad de trabajar en el campo, tienen más posibilidades de asistir a la escuela. Luego estos hijos tendrán más educación para poder aspirar a empleos de más alto valor.

    Estados Unidos depende ya cada vez menos de la industria y cada vez más de empleos de alto valor agregado. En Estados Unidos ya no hablan de «operadores de máquinas», sino de ingenieros en computación. Detroit cayó en decadencia, pero no porque Estados Unidos lo esté, sino por que dicha ciudad no desarrolló una estrategia a largo plazo y pensó que bastaban las empresas automotrices. Mientras, California, se ha convertido en el centro de innovación más importante del mundo.

    En México inclusive, donde dicha transición ha sido un tanto rasposa, se perciben los efectos. Desde hace tiempo, empresas tecnológicas como HP o IBM llegaron a Guadalajara para tercerizar sus actividades (aunque dicha mano de obra siempre estuvo más especializada porque México ya tenía cierto avance industrial). Gracias a la irrupción de estas empresas, Guadalajara adquirió el falso mote de «Silicon Valley mexicano». Falso porque se trataba ciertamente de maquilas y tercerización, y no de centros de innovación. Pero con el tiempo, Guadalajara ha empezado en hacer dicho mote realidad. Gracias al conocimiento importado de estas empresas (aunado al que se adquiere por Internet), cada vez hay más empresas relacionadas con las tecnologías de la información en Guadalajara. Incluso se está desarrollando un hub llamado «Ciudad Creativa Digital». Guadalajara está pasando de maquilar servicios a terceros, a crear sus propias empresas.

    Posiblemente en un futuro no muy lejano, HP deje de tercerizar servicios en nuestra ciudad y traslade sus centros de operaciones en un país menos desarrollado, pero para ese entonces, en la ciudad, los habitantes estarán mejor educados y preparados para crear sus propias empresas.

    Incluso si hablamos de derechos, las maquiladoras propician una mayor equidad de género en las naciones que se establecen. En vez de que una mujer se quede recluida en su casa al depender económicamente de su marido (que gracias a dicha relación de la esposa codependiente y sometida, puede ser un déspota), ella puede encontrar en la maquiladora, una oportunidad para liberarse y crear su proyecto de vida.

    Cierto, hay maquiladoras cuyas políticas de trabajo pueden llegar a atentar contra los derechos humanos. Pero esto no significa que haya que pedir su cierre, por el contrario, lo mejor es que a esos países lleguen cada vez más que den empleo a cada vez más gente, y que se asegure que dichas empresas respeten la integridad de sus empleados.

    Sí, y sí leí el No Logo de Naomi Klein hace algunos años. Pero basta entender un poco la dinámica mundial y la naturaleza de la economía para poder hacer un juicio más objetivo.