Categoría: destacar

  • Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Donald Trump de entrada ya puso un clavo en su ataúd dentro la carrera por las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El votante latino es cada vez más importante en éste país; este sector aumentó 18% de 2010 a 2014. Según Pew Center hay 25.2 millones de latinos listos para sufragar (algo así como el 8% de todo el electorado). Una cifra que no se puede subestimar dentro de unas elecciones y los candidatos (bueno, menos Trump) lo saben. No es que dichos candidatos se vean forzados a prometer derribar la frontera con México, pero sí a tomar una postura cuando menos prudente ante un sector que puede ser clave y al cual ya no se puede ignorar.

    Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Los latinos son lo suficientemente importantes en Estados Unidos como para que Jeff Bush, quien se destapó por el Partido Republicano, presuma haber conocido a su esposa en un programa de intercambio en León Guanajuato, al tiempo que tiene una versión en español de la página web que usará para la campaña. La destapada por los demócratas, Hillary Clinton, también tiene una versión en español de su página. Saben que los latinos son lo suficientemente importantes como para no ignorarlos (aunque en la práctica, sus políticas no sean del todo benéficas para ellos).

    Trump, en su destape, declaró que «México no es nuestro amigo», que promete levantar un gran muro en la frontera norte que nosotros vamos a pagar, que los mexicanos mandamos no a nuestra mejor gente, sino a la gente que tiene problemas, que traemos drogas, crimen, violadores. Así, su primera estrategia de campaña fue perder a ese 8% de los electores, pero no sólo a ellos, porque a varios estadounidenses no les cayeron muy en gracia sus declaraciones, como a Rob Schneider:

    Trump es un mal ejemplo de lo que debe de ser un empresario estadounidense, el antípodas de los jóvenes empresarios de Silicon Valley que obtienen su riqueza gracias a su constante innovación y no procuran presumirla. Trump, un especulador inmobiliario, que además escribe junto con Robert Kiyosaki literatura barata compartiendo nada de los conocimientos que lo han hecho poseer una fortuna y cuyos libros son recomendados por empresas piramidales que muchas veces terminan en fraude. Trump, ese hombre desagradable que se ha mandado levantar torres en Nueva York con su nombre, y quien posee un peinado que decepcionaría hasta a las mujeres que lo siguen por el interés en su dinero.

    No es de sorprender que Trump se haya destapado. Es lo suficientemente excéntrico para hacerlo, porque a Trump le gusta llamar la atención, le gusta hacer circo (aunque no use una nariz roja como Lagrimita). Trump puede ser racista con Obama, afirmar que ganó por medio de un fraude electoral, desconocer los resultados y convocar a una marcha hasta Washington al tiempo que él mismo es demandado por fraude en Tijuana, sí, en ese país que según él, manda a los peores delincuentes.

    Por supuesto que Trump nunca llegaría a ser Presidente de los Estados Unidos. No es político, no sabe hacer política, no sabe conciliar; su postura radical y beligerante sólo podrá atraer el voto de los más radicales, de los más «anti-latinos» y tal vez de algún redneck despistado o algunos miembros del Tea Party.

    Donald Trump es el Lagrimita estadounidense, muchos lo conocen, algunos lo siguieron, pero casi nadie votaría por él.

  • Lo que nos dejaron las elecciones intermedias

    Lo que nos dejaron las elecciones intermedias

    La campaña de las elecciones intermedias fueron las más deslucidas de la historia democrática (por llamarlo de una forma) de México. Guerra sucia, partidos burlándose de la ley, «artistas» promocionando ilegalmente a un partido, videos de propaganda que cayeron en lo chusco, falta de propuestas y demás. No todo fue malo, el surgimiento de candidatos independientes como El Bronco, Clouthier y Pedro Kumamoto que no sólo contendieron, sino que ganaron sus respectivas elecciones. También en las elecciones locales (dentro de las urbes) tuvimos votantes menos apáticos y más informados. Estas fueron las elecciones intermedias donde más gente salió a votar. La clase política, con sus excepciones, no estuvo a la altura. La ciudadanía dio un paso adelante aunque todavía le falta mucho por mejorar. 

    Lo que nos dejaron las elecciones intermedias

    No sé si la campaña fue mala porque la clase política está más podrida o más bien la ciudadanía se ha vuelto más exigente para con ésta. O posiblemente fue una combinación de las dos cosas: Una clase política más corrompida ante una ciudadanía más exigente, lo cual da como resultado una mayor fricción entre ambas partes y una gran decepción de la segunda ante la primera. También es cierto que la sociedad urbana está más preparada que la sociedad rural y por lo cual al tiempo que las zonas urbanas castigan a quienes han gobernado mal;  en las elecciones federales, donde las zonas rurales aportan un considerable número de votos, el partido en el poder salió ganón a pesar del descrédito general y a pesar de su ínfimo índice de popularidad.

    Por ejemplo, en Guadalajara el voto duro y las estructuras han dejado de ser una garantía. Partidos tradicionales como el PRI y el PAN fueron barridos por Movimiento Ciudadano (antes Convergencia), que aunque integrado por ex priístas, ex panistas, ex perredistas y otros indepndientes, ha generado cierta esperanza en la Zona Metropolitana de Guadalajara (sobre todo porque se han sabido vender muy bien), su modus operandi se encuentra en las redes sociales y no en las estructuras y el voto duro. El caso del independiente Kumamoto va todavía más allá. Lo que se vio tanto en la capital de Jalisco como en Nuevo León es aleccionador para los partidos grandes, porque su voto duro y tradicional ya no les da y tendrán que preocuparse por convencer a los inconformes, a esos «que están cansados de PRI y PAN» (en algunos casos el PRI o hasta el PAN llegaron a postular a perfiles valiosos, pero éstos pagaron los platos rotos de otros de sus miembros). Eso obligará a estos dos partidos a gobernar mejor dado que su nivel de votos será proporcional a sus resultados y no a su voto duro, lo cual ayudará a democratizar más al país.

    En el ámbito federal la situación es diferente. En este caso las estructuras tienen más peso y por eso se entiende como el partido de un Gobierno con tan bajos índices de aprobación puede conseguir mayoría (aunque no absoluta) en el congreso (La alianza PRI-PVEM tendrá a 327 de 500 diputados). Para el 2018, tendrá que surgir algún líder que por sí sólo pueda jalar votos, un «Bronco» o un Enrique Alfaro a nivel nacional. De lo contrario, si los opositores colocan figuras medianas, el PRI, aunque su gobierno esté muy descalificado, volverá a gobernar este país seis años más.

    Lentamente, pero la ciudadanía sigue creciendo, y poco a poco se involucra más; organizaciones no gubernamentales tienen una mayor relevancia como el IMCO y su 3 de 3. Internet y las redes sociales tienen mayor peso. Una Fan Page disfrazada puede ser más efectiva que el encabezado de un periódico comprado. En las grandes urbes, la sociedad ya no se traga la guerra sucia tan fácil, los individuos son más escépticos y exigentes con la información que reciben. En Guadalajara Alfaro entendió esto y ganó, el PRI quizo hacerlo como siempre lo hacía y salió vapuleado. Ésto es sano, porque ésto posiblemente orillará a los tricolores a hacer cambios dentro de su partido, y tanto ellos como panistas, perredistas y demás sabrán que la gente ya no se traga las cosas de forma tan fácil. Alfaro y su equipo saben que si no gobiernan bien, su chiste sólo durará 3 años, y que la confianza que le depositaron su votantes tiene muchas condiciones.

    La «conversación» en redes es cada vez más elevada. Vi mucho debate, más argumentaciones, las descalificaciones y las actitudes infantiles todavía abundan pero un poco menos (excepto de candidatos y sus equipos de campaña que inundaron nuestros muros con guerra sucia). Los opinólogos y expertos debaten entre sí, que si el voto nulo, no o sí, una campaña de Denise Dresser promoviéndolo, que con todo el respeto que me merece su persona, esta vez se equivocó. Espero que para 2018 este crecimiento de la calidad de la conversación virtual aumente y no quede en un «peñabots vs pejezombies».

    Posiblemente el nuevo líder o la nueva oposición no venga de los partidos, posiblemente sea un independiente, o pertenezca un partido y sea líder a pesar de éste (pudiera ser el caso de Javier Corral en el PAN). PRI, PAN, y PRD no han entendido la lectura. Tan no la entienden que han recurrido al uso de «artistas» o payasos o futbolistas (recurso también de los partidos pequeños que son igual que los grandes) Los últimos dos se sumergen en la desesperanza y esperan el fracaso de sus opositores (y ni así), el PRI piensa que con dividirlos ganará (hasta el momento en algunos casos funciona, en otros ya no).  La partidocracia puso candados a la puerta y los ciudadanos vieron que podían entrar por la ventana. Presionaron para que se aprobara una Reforma Política; tal vez los gobernantes subestimaron el papel que podía tener un candidato independiente y a regañadientes le dieron acceso. Hoy Nuevo León será gobernado por «El Bronco».

    Las nuevas formas no son una garantía, un candidato independiente también se puede corromper o puede gobernar mal; las redes sociales también pueden desinformar. Pero una mayor apertura y un más amplio abanico de opciones siempre es mejor que un sistema cerrado. En un sistema más democrático, horizontal y abierto, el PRI, por un ejemplo, tendría que despojarse en cierta medida de algunos de sus defectos para poder competir (corrupción, verticalidad) a la vez que conservaría virtudes (su experiencia y oficios), igualmente con el PRD y el PAN; pero para esto necesitan ser críticos (mucho) con ellos mismos; de lo contrario a la larga podrían no sobrevivir y podrían menguar ante nuevas formas de hacer política.

    Las elecciones dejan un sabor agridulce, a nivel federal un gobierno que hace mal las cosas puede no ser castigado. A nivel ciudad sucede lo contrario. La sociedad de alguna forma crece y tiene que ver menos con la clase política que gobierna. Porque aunque de alguna forma la sociedad puede tener el gobierno que merece, también la sociedad puede dar un paso adelante, en tanto la clase política sufre una especie de rezago, lo cual ocasiona una fricción, esa fricción entre sociedad y clase política que vivimos actualmente.

  • Los artistas y famosos que se pusieron la Verde

    Los artistas y famosos que se pusieron la Verde

    Igual a la hora en que lees este artículo ya saliste a votar, elegiste a tu candidato preferido, votaste por el menos peor, no votaste, anulaste, te quedaste dormido, ebrio, no te dieron ganas, pensaste que todos eran iguales, perdiste un credencial de elector, no la tramitaste, eres menor de edad, preferiste ver una y otra vez la repetición de la final de la Champions League. Pero como sea, hoy hay elecciones, y hoy se moverá (poco, algo o mucho) la ecuación del poder en México.

    Los artistas y famosos que se pusieron la Verde

    Y como buenos mexicanos que presumimos a cada rato las instituciones y el orden, pero a la vez nos la pasamos por el arco del triunfo. El Partido Verde, en plena veda electoral, exhorta (no sabemos de que forma) a «artistas» y famosos conocidos de nuestro país envíen tweets apoyando a éste partido. El entrecomillado es a propósito porque no sé si Ninel Conde o Gloria Trevi podrían ser consideradas como creadoras de arte.

    Además de ellas, Inés Sainz, Kalimba, Aleks Syntek, Danna Paola, Jorge Van Rankin y hasta Oribe Peralta tuitearon propaganda a favor del Partido Verde. ¿Qué tienen en común estos personajes? Que de alguna forma tienen relación con el duopolio televisivo. Muchos trabajan ahí, deben su carrera a las televisoras, o bien juegan en uno de sus equipos.

    Otra cosa en común que tienen es que son «artistas», no artistas. Son cantantes o actores plásticos que no destacan por su talento. ¿O me van a decir que Kalimba, con su look pseudolennykravitziano  es un cantante talentoso? ¿O me vas a decir que Aleks Syntek ha hecho innovación alguna en la música? ¿Oribe Peralta? Podrá ser un buen jugador, pero vamos que los futbolistas (no todos pero sí la mayoría) tienden a ser gente ignorante. Un futbolista no necesita ser culto o inteligente para poder destacar en su deporte, además muchos de ellos no terminan sus estudios para enfocarse en el balompié.

    ¿Ustedes creen que un artista de verdad haría este tipo de cosas? No lo creo.

    Si simpatizan con el Partido Verde o con quien sea están en su derecho, pero sabemos que estos tweets se enviaron como una forma de propaganda del partido: Les pagaron, los convencieron, pero es más que obvio que se trata de una campaña ilegal, dado que se realiza en plena veda electoral.

    ¿Qué tan ejemplares pueden ser artistas que se prestan a esas jugarretas? Pensemos en Oribe Peralta. Cuando metió los goles en la final de los Juegos Olímpicos todos se sintieron orgullosos del «triunfo de México». ¿Qué tan bien puede representar a un país un jugador que forma parte de una estrategia ilegal y que pasa por encima de las instituciones?

    A juzgar por los comentarios negativos que recibieron los artistas en Twitter. ¿Pensaron en como puede afectar a su imagen el ser parte de este tipo de campañas sucias? Porque en realidad creo que más que ayudar al Partido Verde con su imagen, ésta se ve más bien vulnerada gracias al Partido Verde.

    ¡Pero son artistas de pacotilla! Y yo todavía cuestionando como les podría afectar su imagen. Yo no creo que mucha gente informada, preparada y mucho menos culta tenga a Kalimba en su playlist. Untitled-1

     

  • 10 razones por las cuales deberías de salir a votar este 2015

    10 razones por las cuales deberías de salir a votar este 2015

    ¿No quieres votar? ¿Te da flojera? ¿Crees que todos son iguales? ¿No te gusta la política? Este listado es para ti:

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  • La idealización de los candidatos independientes

    La idealización de los candidatos independientes

    Vivimos en un México donde los partidos están desacreditados, vivimos en una crisis política donde el ciudadano ha dejado de sentirse representado por aquellos que alguna mayoría (relativa o absoluta) votó. Peor aún, México es el país cuyo mayor porcentaje de ciudadanos ve a los partidos como corruptos (con el 92%). Estamos en un lío, en una crisis que por alguna razón no ha desembocado en algo más serio como podría ocurrir en otros países.

    La idealización de los candidatos independientes

    Bajo esa coyuntura aparecen los candidatos independientes gracias a la Reforma Política instrumentada por el Gobierno actual (que cabe decir que se llevó a cabo más bien por presión de la ciudadanía y no tanto por las»buenas intenciones» de los gobernantes). Figuras como «El Bronco» en Nuevo León, Manuel Clouthier en Sinaloa contendiendo por una diputación federal o Pedro Kumamoto por el distrito 10 de Zapopan, entre otras han irrumpido en el escenario político.

    La figura de los candidatos independientes representa un avance en un país que más bien pareciera ir para atrás. Pero sería también irresponsable idealizar ésta figura como si bastara con ésta para cambiar a nuestra nación. Es cierto, el independiente tiene menos compromisos con intereses que están enquistados dentro de los partidos. El independiente no se tiene que ajustar a la clásica cultura política del PRI, ni a los ideales conservadores del PAN. Cierto también es que el independiente puede traer su propia agenda. Pero su carácter de independiente no garantiza que ésta figura sea ajena a la corrupción y no garantiza que hará un buen gobierno.

    Así como el candidato independiente tiene menos intereses a los cuales atarse, tampoco tiene la fuerza de un partido que es muy importante para gobernar, sobre todo cuando se trata de candidatos a un puesto legislativo donde sí o sí tendrán que unirse a alguna u otra bancada a la hora de votar leyes, porque por sí mismos representan un sólo voto. Ciudadanos independientes como Pedro Kumamoto podrán hablar de lo malos que son los partidos y los políticos (afirmación algo falaz en tanto el problema no es la figura de los partidos sino los niveles de corrupción en que han caído) pero en caso de ganar la elección no sólo se convertirán en políticos, sino que tendrán que cabildear, negociar y tejer alianzas con ellos.

    Hago memoria, y la primera vez que ganó la oposición una gobernatura lo hizo el PAN en tiempos de Carlos Salinas con Ruffo Appel. Ese triunfo fue importante y fue el inicio del fin del régimen priísta de ese entonces. Ahora el PAN es un mal chiste y el PRI ha retornado al poder tal y como era antes. En esos más de 20 años pasaron muchas cosas, pero la apertura democrática no garantizó nada por sí sola. De la misma forma como aplaudimos la entrada de los candidatos independientes, tampoco podemos idealizarlos y pensar que por sí mismos representarán un cambio. Los independientes pueden ser un factor de cambio sí, un cambio para el cual se necesitan varios factores.

    Hay que recordar que los países más democráticos y funcionales siguen teniendo un sistema de partidos. No es ese sistema el problema, no es la figura del partido; el problema es el nivel de corrupción al que han llegado éstos. La irrupción de un candidato independiente puede ser tan buena como la creación de un nuevo partidos con ideales diferentes. El candidato diferente es un nuevo recurso, una nueva forma de hacer las cosas, pero para arreglar el lío en que nos hemos metido se necesita algo más. Los independientes también adolecen de defectos. El Bronco, por más ostente ser independiente estuvo 35 años en el PRI y conoce su cultura rancia de pe a pa; Kumamoto es seguramente un joven con ideales loables pero su misma figura de joven apartidista que no ha tenido contacto con la política lo convierte en una figura con poca experiencia.

    Tan loable es la llegada de los independientes que vengan a refrescar de «ciudadanía» a la política, como aquellos que con ideales y nobles intenciones prefieren optar la ruta de integrarse a un partido (por más pocos sean, existen). No sólo necesitamos candidatos independientes, sino que la ciudadanía en general se involucre más desde su trinchera en el quehacer público. Aplaudo la llegada de estas figuras y sobre todo sus esfuerzos ante un instituto que les pone muchas piedras en el camino, pero tampoco idealizo, porque si creemos que con eso basta y nos quedamos de brazos cruzados, volveremos a contar la misma historia.

     

  • Tratando a los electores como pendejos

    Tratando a los electores como pendejos

    Esta campaña electoral ha sido la más penosa que recuerde, la más penosa de todas las que recuerdo haber seguido desde los años noventa. Creo que ha sido penosa porque la clase política (de todos los partidos) se ha desconectado cada vez más de los ciudadanos. Los ciudadanos están hartos, pero a veces pareciera que los políticos no entienden por qué están hartos y realizan campañas que a corto plazo les puede traer un beneficio, pero que lacera cada vez más esa relación político – ciudadano.

    Tratando a los electores como pendejos

    La guerra sucia ha sido una constante en las entidades en que se llevarán a cabo elecciones estatales o locales. Difamaciones, periodicazos pagados, críticas sin sustento. Quienes lo hacen buscan arrebatar voto útil al opositor, o bien tumbar al que va arriba, o evitar que el que le pisa los talones llegue. Tal vez logren su cometido, pero dejan una herida abierta; el ciudadano no se siente representado y el candidato ya no espera representar a sus ciudadanos, sino que busca que no se sientan representados por sus rivales. Dejan solo al ciudadano desamparado, les recuerdan que si no votan por ellos, les van a retirar sus apoyos, los chantajean abusando de ese mal todavía no erradicado donde el ciudadano se siente dependiente del gobierno. – – Ya no te vamos a pagar el camión ni te vamos a dar mochilas.

    Las campañas más que contener propuestas, tienen bailes, covers de canciones populares que caen en lo vergonzoso. Los candidatos y su equipo de campaña creen que los electores son pendejos o los tratan como tal, los subestiman tanto que al final terminan convirtiéndose ellos mismos en un chiste de las redes sociales. No importa el partido ni los colores, todos en mayor o menor medida incurren en esas prácticas. Los partidos atentan contra la estabilidad institucional: El Verde con su excesiva publicidad y poco respeto a las normas de un INE cooptado, Morena promoviendo a un candidato para la Presidencia del 2018. ¡Funciona a corto plazo, pero a la larga sólo genera más encono y desconfianza entre los ciudadanos!

    Ante la falta de políticos con visión de estado y ante la sobra de políticos que no saben como tener contacto con la ciudadanía, que esbozan una sonrisa falsa y que se aprenden propuestas de memoria que ni ellos mismos crean y ni siquiera entienden, se opta por las figuras públicas, los deportistas, los payasos, quienes fungen como ejemplo ante una sociedad relativamente ignorante, pero que no tienen idea de que es gobernar.

    Lagrimita, ese payaso venido a menos, pedía ayuda a los ciudadanos porque no sabría bien como gobernar, Cuauhtémoc Blanco confunde el nombre de su partido, «Pato» Zambrano, que emergió de Big Brother para convertirse en una figura pedante y conflictiva que se agarraba a golpes en televisión abierta, defenestra a todos los candidatos con su histrionismo y lenguaje soez sin presentar propuestas con sustento. Algunos representan a partidos de derecha, otros a los izquierda, y ni siquiera conocen la definición de cada corriente ideológica que integra el espectro.

    Mientras los independientes buscan hacerse un pequeño hueco dentro del concierto político, algunos pocos perfiles decentes y con visión que eligen la opción de integrarse a un partido político luchan a pesar del desprestigio de estos. Los primeros tienen que enfrentar solos al aparato político para después poder hacer política con éstos desde una posición diferente; los segundos, a pesar de su eficacia probada, pueden ser juzgados a la primera por los partidos políticos que integran.

    Pero son muy pocos los que levantan la mano dentro de una clase política totalmente desprestigiada dentro de un país mal gobernado donde los ciudadanos se sienten abandonados y desesperanzados. Una clase política que ha convertido a México en una especie de caldo de cultivo como la Venezuela de Rafael Caldera para que un líder populista y demagogo aproveche el descontento para alzarse (López Obrador desearía estar más cuerdo para poder aprovechar la oportunidad).

    México necesita un líder, alguien en que la gente pueda confiar y se sienta representado. Una figura con visión de estado y que entienda la problemática actual del país con lo cual pueda a convocar tanto al ciudadano de derecha como de izquierda. Tal vez la figura del candidato independiente dentro de la pasada reforma electoral abra un poco la puerta a algún líder. Hasta ahora no se han presentado líderes formales, pero en los últimos tiempos se han presentado pequeños amagos, y en un país tan desesperanzado como el nuestro, eso ya es noticia.

  • Cuando nos llegue el terremoto a México

    Cuando nos llegue el terremoto a México

    ¿Qué pasaría en caso de un terremoto en México? Muchos nos aseguran (sobre todo en la capital) que estamos preparados, que la cultura ha cambiado. Y es que en la caso de la capital esto es importante porque en algún momento llegará un nuevo terremoto (algunos hablan de un mega terremoto), es algo que ocurrirá aunque no sabemos cuando. Nuestro país en realidad está establecido en una zona sísmica y tan sólo tanto en la parte noreste (donde se encuentra Monterrey, Tamaulipas y demás ciudades y estados) así como en la Península de Yucatán pueden no preocuparse tanto.

    Cuando nos llegue el temblor

    Lo acontecido en Nepal debería de ser un recordatorio de que la mitad de nuestro territorio está expuesto a una eventualidad así. Los videos filmados por aficionados donde vimos como se derrumbaban los templos y monumentos protegidos por la UNESCO nos debe de recordar que en México estamos expuestos ante una vulnerabilidad así. Es cierto que Nepal es un país más pobre que el nuestro y que por lo tanto sus previsiones para un temblor son más deficientes. Pero hay que ser sinceros, aunque de 1985 a la fecha nos hemos acostumbrado a hacer simulacros, a preocuparnos «un poco más» por la estructura de los edificios levantados, no estamos lo suficiente preparados para sortear un terremoto.

    La Ciudad de México está en una situación complicada por su situación geológica. Como todos saben, parte de la capital se construyó sobre el lago de Texcoco, por lo cual se encuentra asentada sobre una superficie blanda que magnifica las ondas telúricas que llegan desde las costas occidentales que es donde generalmente se encuentra el epicentro. Tiene la mala fortuna de tener también el cerro del Chiquihuite en el norte debido a que las ondas rebotan ahí y se regresan. Parte de la Ciudad de México, la que no se encuentra en lo que fue el lago, corre riesgos mucho menores y podrían no sufrir ningún desperfecto al mismo tiempo en que el centro queda devastado. Parte de la Avenida Reforma, Santa Fe, Polanco y demás lugares ubicadas al occidente no resentirían mucho un terremoto. Pero si hablamos del Centro, de la Colonia Roma, La Condesa, la Colonia Doctores, la historia sería muy diferente.

    Basta caminar por la avenida Juárez desde la Torre Latinoamericana hasta Reforma para percatarse que muchos edificios que debieron ser demolidos en 1985 se encuentran en pie y si bien están deshabitados, en la planta baja hay comercios, y en el caso de un terremoto, tardarán muy poco tiempo en derrumbarse. Un terremoto en la capital con la misma intensidad del 85 sería un tanto menos catastrófico, tal vez habrían menos muertos y menos edificios derrumados, pero no dejaría de ser una catástrofe. Si bien las normas de construcción son más estrictas, la corrupción hace que estas no se cumplan al pie de la letra: Rascacielos como la Torre Mayor, o la Torre Bancomer en construcción están completamente blindadas frente a un terremoto, pero muchos edificios medianos siguen siendo construcciones improvisadas. Edificios medianos en la Condesa donde no se preocupan tanto por blindar los edificios nuevos porque eso significaría no poder construir estacionamiento en los sótanos.

    En Guadalajara, la cultura preventiva es menor y parte por un exceso de confianza. A pesar de estar en zona sísmica, la capital jalisciense tiene la fortuna de tener piedra jal o piedra pomez dentro de su subsuelo, lo cual hace que las ondas se dispersen en un temblor ocasionado por un epicentro lejano (los mismos que hacen sufrir a la Ciudad de México). Pero esa ventaja se pierde si el epicentro se encuentra cerca de la ciudad e incluso esa condición puede acelerar las ondas. Las torres de la catedral dan fe del riesgo en que se encuentra nuestra ciudad. Las originales colapsaron en 1818 y en su lugar se contruyeron las que conocemos ahorita. También los temblores recientes son un parámetro, que si bien no han sido tan intensos como los de la Ciudad de México si han logrado causar daños, como el estacionamiento de Plaza del Sol que estuvo cerca de colapsar, o el edificio donde se encuentra actualmente la Secretaría de Administración en la Glorieta de La Normal que tuvo que ser reforzado en su estructura.

    La naturaleza es implacable e imprevisible. No nos queda más que estar preparados. Un gran terremoto puede llegar en más de 100 años o en 10, pero estar o no preparados significará una diferencia de miles de muertos y de recursos perdidos que pueden incluso alterar el rumbo de este país.

  • Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Me despierto en la mañana con mi día planeado, es primero de mayo lo cual significa que cumpliría un año más de existencia en este complejo mundo. Me levantaría, leería el libro de Jorge Castañeda «Amarres Perros» para después salir a correr y hablarle a alguna amiga para hacer algo en la tarde noche, debido a que por razones de practicidad, había postergado mi pachanga para la siguiente semana. Abro el feis con decenas de felicitaciones que contestar (y acumulándose) para enterarme de que mi ciudad estaba siendo invadida por narcos, por criminales del cártel Jalisco Nueva Generación, se dice que como represalia por la detención de Erick Valencia considerado como el jefe de este cártel.

    Como narcobloquear un cumpleaños para dummies

    Guadalajara es una ciudad muy peculiar en su relación contra el narcotráfico. La ciudad es un punto estratégico para varios cárteles, pero a la vez aquí se ha vivido cierta calma a diferencia de otras ciudades donde el narcotráfico ha hecho imposible la vida a sus habitantes. Gente como Caro Quintero o el Chapo Guzmán han tenido su residencia en esta ciudad.

    Pero últimamente esa tensa calma se ha disipado con estos nuevos cárteles, que si bien cotidianamente no hacen mucho ruido, a la hora que se les toca, pueden volver a Guadalajara todo un caos. Automóviles quemados, negocios incendiados, y un gobierno incapaz como el que gobierna desde hace algunos años y que a pesar de su propaganda, ha elevado los índices de inseguridad y violencia en la ciudad. La situación es tan crítica que incluso Peña Nieto no está muy cómodo con el gobernador actual  y tiene etiquetado a Jalisco como una de los estados más inseguros.

    A pesar de los esfuerzos mediáticos para generar la percepción de que no hay tantos problemas, los tapatíos percibimos a una ciudad insegura. El maquillaje podría surtir efecto afuera. Gente fuera del estado me ha comentado que cree que Guadalajara y su Zona Metropolitana es más segura que antes. La realidad es que no es así, incluso nosotros tenemos una opinión inversa sobre la inseguridad que vivimos.

    Tal vez la detención de los capos sea un mal necesario, pero las formas nos indican que tenemos a un gobierno rebasado, impotente, que se ve rebasado frente a lo furia de los cárteles que muestran su mano dura. Los cárteles son capaces de derribar helicópteros, de asesinar a decenas de fuerzas armadas, de desquiciar a su ciudad; y el gobierno no tiene siquiera la posibilidad de generar unidad en sus gobernados.

    Hoy estoy encerrado en mi casa «festejando» mi cumpleaños, y posiblemente en unos días, el temor de la gente se haya disipado y las cosas vuelvan a su cauce «normal» (así, entre comillas, porque me refiero a lo que nos hemos acostumbrado a tomar como normal), posiblemente omitamos el hecho de que estamos viviendo en una sociedad descompuesta donde quienes representarían a las nuevas generaciones de nuestro país están enrolándose en las filas del narcotráfico (con cierta ironía en el Cartel Nueva Generación), donde nosotros los ciudadanos somos tibios, apáticos, y vemos con normalidad este proceso de putrefacción hasta que llegan señales de alarma como las de hoy para olvidarlas en los próximos días. Éste problema no es sólo culpa del gobierno o las autoridades, todos los ciudadanos tenemos responsabilidad de permitir la degradación de nuestra sociedad, por pensar solamente en nosotros mismos.