Autor: Cerebro

  • El Valor de una Persona.

    ¿Cuanto vale una persona?. Hoy ando con ganas de filosofar un rato, y esta pregunta me la hice cuando iba manejando en mi ciudad sobre la avenida Terranova en mi ciudad que es Guadalajara. Y no voy a profundizar en corrientes filosóficas, sino que más bien voy a imponer arbitrariamente las dos categorías en las que divido el concepto del valor de una persona. Y ya será cuestión de ustedes de refutar mi teoría o llámesele como se le llame.

    Estas dos categorías parecerían ser contrarias, pero en realidad puede haber algún punto de coincidencia, o un punto donde se retroalimenten. Ninguna es más importante que la otra, y en la práctica las dos formas de pensamiento son totalmente válidas. Me refiero a los conceptos que he bautizado como «el valor esperado de la persona», y «el valor práctico de la persona».

    1.- El valor esperado de la persona (o el valor innato).

    Este concepto trata sobre cuanto debería valer una persona. Este concepto tiende a ser más personalista, porque le dá a la persona un valor independientemente de los factores externos, y se centra en el «ser».

    Este tipo de valoración se adquiere mediante la educación y la transmisión del conocimiento. Se dice que la persona, por el solo hecho de ser una persona, tiene un valor innato; por lo cual tiene ciertos derechos, los cuales se le deben de respetar.

    Este tipo de valor es el que trata de inculcar la religión, y es también el valor plasmado en la carta de las Naciones Unidas, o bien, en las constituciones de muchos países. Y la transmisión de este valor sirve para lograr la cohesión social y una sana convivencia en una sociedad.

    Lo he bautizado de esa forma, porque en este concepto, el valor de una persona no es dado por los factores externos ni por evaluaciones o juicios, sino porque se espera que los demás valoren a las personas por el simple hecho de ser personas o seres humanos.

    2.- El valor práctico de una persona.

    Este concepto determina el valor de una persona, en base a las evaluaciones y juicios realizados por las demás personas (es decir, se evalúa a las personas en base a los valores externos, y no los innatos). Este concepto es más utilitario (no quiero decir que el utilitarismo no otorgue algún valor innato a las personas) y se basa en el hacer.

    Es decir, el valor de una persona es determinado por el juicio que realicen otras personas sobre ella en base a su creencia y cultura. Por ejemplo, Juan es un empresario admirado, el cual es amigable y querido por todo el mundo, y Pedro es un empleado mediocre con mal caracter. Bajo este argumento, el valor práctico de Juan es más alto que el de Pedro, porque la sociedad hará una mejor evaluación a la primera persona que a la segunda.

    Pero el valor práctico de las personas puede variar dependiendo del grupo o cultura social que la juzgue. Por ejemplo, frente a una sociedad de extrema izquierda los papeles se pueden invertir. Por ejemplo, los miembros del sindicato pueden percibir que Juan por el simple hecho de ser empresario, es un explotador, y Pedro aún con mal caracter, es una persona que se queja con justicia del trabajo. Entonces la valoración real se invierte, porque las características del grupo social que emite el juicio cambia.

    Este tipo de valor es el que tratan de fomentar los publicistas que al vender un producto o servicio, buscan que la gente sienta aumentado su valor práctico, es decir, que un grupo social emita un mejor juicio de la persona.

    3.- El valor real de una persona. Cuando los valores convergen.

    El valor esperado (o innato) y el valor práctico no son excluyentes. Más bien, las personas terminan evaluando a las otras en base a una mezcla de los dos tipos de valores. Le dan un valor práctico en base al juicio que hacen de la otra persona, pero también le dan en parte el valor que se espera que le den.

    Por un ejemplo, Carla es una prostituta. Un religioso le dará un valor práctico muy bajo, pero también le otorgará un valor innato por el simple hecho de ser persona. Entonces el religioso podrá decir -Carla ha caído en lo más bajo de su vida, pero merece ser respetada porque es un ser humano.

    Entonces yo me atrevo a definir valor real de una persona, como un promedio de los dos tipos de valores. Es decir, sabemos que una persona obtiene resultados por parte de otras personas, en base al valor promedio de los dos conceptos, que le otorguen, aunque la balanza pueda diferir en algunos casos. Por ejemplo, en la búsqueda de un candidato para un empleo, se utiliza más el valor práctico que el innato, en cambio, en el amor de un padre a un hijo, el valor innato es más importante que el práctico.

    ¿Entonces cuanto vale una persona?. Para un empleador, valdrá de acuerdo a sus facultades laborales, aunque también le puede otorgar cierto valor por ser persona. Para un padre, un hijo valdrá mucho por el hecho de ser un hijo (valor innato) y en mucho menor medida por lo que haga (práctico).

    En resumen, todos tenemos cierto valor por el hecho de ser humanos (que es una parte), pero también las demás personas (dentro de diversas circunstancias) nos otorgan un valor. El promedio de los dos será el valor real, y podrá diferir dependiendo de el contexto social en el que se esté.

    ¿Entendido?.

  • Pero Braulio era un buen hombre.

    Oh, Braulio. Tu siempre te caracterizaste por ser un buen hombre. Tu, tan solitario y desafortunado buen hombre. ¿Parece que el mundo no te ha hecho justicia hoy verdad?.

    Me acuerdo Braulio, cuando ibamos en la primaria, y los chicos pendencieros te empezaban a molestar. Te empujaban y te gritaban. Tu les respondías que simplemente eras un buen hombre. Terminabas llorando y humillado, pero podías consolarte diciendo que eras, un buen hombre.

    Como lo recuerdo Braulio, que tu madre dejaba salir a tus hermanos a las fiestas, ellos se las ingeniaban para obtener los permisos, eran vagos y mal portados. A ti no te dejaban salir, no Braulio. Tu solo le decías a tu madre -soy un buen hombre. Si, te quedabas aburrido todos los días en tu casa, pero podías al menos decir que, eras un buen hombre.

    Y también me acuerdo Braulio, que Daniela te gustaba. Era el amor de tu vida, y tu no te atrevías a decírselo. Cuando tuviste la oportunidad de ofrecerle tu amor, le dijiste que tu eras simplemente un buen hombre. Ella se dió la vuelta y prefirió buscar al popular, al rebelde, al intelectual. Tu te quedaste en una esquina con tu ramo de flores marchitas llorando, gritando al cielo, ¡¡por quéeee!!. Si eras un buen hombre.

    Después de tantos años de impopularidad, tuviste a una mujer desnuda frente a tí. Ya tenías 32 años, y era la primera vez que ibas a experimentar una relación sexual con una mujer. Pero me acuerdo que tu dijiste: -No, no, eso está mal, yo soy un buen hombre. Quedaste de por vida soltero y casto, pero como siempre te consolaste al saber que eras un buen hombre.

    Y recuerdo cuando tuviste la gran oportunidad de obtener un gran trabajo Braulio. No elaboraste ningún currículum, no te arreglaste como debías para una entrevista de tal seriedad. El reclutador te preguntó, ¿cual es tu mayor virtud?, tu dijiste -soy un buen hombre. Y lógicamente no te dieron el trabajo, te quedaste viviendo por siempre en ese mugroso departamento maloliente. Pero a pesar de todo, te seguías consolando y preguntando por qué, si eras un buen hombre.

    Pobre Braulio. Tan bueno, tan honesto, tan dadivoso, ¡y no tenías nada!. No tenías trabajo, no tenías pareja, no tenías amigos, no tenías sexo, no tenías felicidad. Tu vida era una porquería, no era una vida, era un estado vegetativo, y ni siquiera eso, porque en ese estado no se siente la amargura que tu siempre sientes Braulio.

    Luego te animaste a tomar por primera vez en tu vida una difícil decisión Braulio: ¡¡Te suicidaste!!. Y tu de pendejo que creías que te ibas a ir al cielo. Por buen hombre.

    Después de tu muerte, llegaste a las puertas del cielo, ahí estaba el mayor de los arcángeles para juzgarte. San Pedro dijo: -Habeis cumplido con los mandamientos, habeis respetado a tu prójimo, habeis adorado a Dios, pero también habeis cometido un pecado grave cuya alma ha destrozado, vos habeis cometido un terrible suicidio. Por lo tanto te condeno al infierno.

    Llegaste al infierno pensando en utilizar tu perdido y desgastado recurso. Satanás estaba frente a tí, y tu le dijiste ¡¡Sálvame, que soy un buen hombre!!. Para lo que Satanás te respondió: -En este mundo los peores hombres son los que sobreviven. Yo soy el peor y soy el lider de todos, ¿y tu te dices ser un buen hombre?. Lucifer, compañía, ¡¡mándenlo a la sala de torturas!!.

    Ni modo Braulio, viviste la peor de las vidas posibles, por conformarte con ser un buen hombre.

  • Si ambicionas poco, nadie te estorbará parte II. Revisión

    Después del comentario que hizo MUN en el primer artículo de estos dos, que puedes ver aquí. Decidí hacer una segunda parte para aclarar algunos puntos que creo que quedaron sin definir, de los que me dí cuenta gracias a su comentario, y que pueden llevar a malas interpretaciones.

    MUN puso en tela de duda la parte en que comenté qué algunas personas se conformaban con tener solamente una pareja, un hijo y darle una vida decente. Me cuestionó porque hay diferentes personalidades y necesidades, y se refirió a que no todo mundo desea triunfar económicamente, sino que muchas personas buscan la felicidad de muchas otras maneras.

    Esta es la parte que tal vez yo no logré explicar bien en mi post anterior. Las ambiciones no deben ser necesariamente económicas. Este tipo de ambiciones son estrictamente para aquellos que buscan tener dinero, éxito o poder.

    Yo puedo perfectamente ambicionar no mucho dinero, pero si ambicionar tener mucha cultura, o tener ambiciones espirituales. Existen muchas formas de triunfar en la vida y no necesariamente esto se debe reflejar en el concepto utilitarista de tener y poseer.

    A veces conocemos personas que tal vez no tienen mucho dinero, tienen un carro austero, pero que te transmite una buena vibra, porque ha logrado cumplir sus objetivos personales. Posiblemente quiso ser un gran maestro, un gran padre de familia, o un gran escritor, que tal vez no ambicionó la fama, o el dinero, sino el conocimiento y transmitir este a la comunidad. Pero a fin de cuentas este tipo de personas debieron hacer el mismo esfuerzo y romper barreras similares a aquellas personas que son exitosas en lo económico.

    Este tipo de personas también tienen que sortear a las personas envidiosas. Una persona con más lujos podria envidiar a su vecino que a pesar de tener menos lujos, ha logrado formar una grán familia, a diferencia de la de él, que es un caos. O una persona culta también podría ser envidiado por aquellos que no lo son.

    Existen muchas formas de triunfar y tener éxito en la vida. Como dije, el exitoso es como el oro, brilla donde se encuentre, a pesar que no sea el éxito reflejado en los estereotipos. Se sabe que es exitoso porque lo refleja en su forma de ser y en lo que hace.

    El ser ganador en la vida no es cumplir los estereotipos de triunfo que nos venden. Es saber honestamente, desde adentro, que uno ha logrado cosas importantes, que ha sabido vencer retos y se siente satisfecho con lo que ha logrado. Y simplemente, repito el ejemplo, decir, -yo me doy con dar una vida aceptable a mi familia, es no ambicionar, y eso lo hace a uno mediocre, porque no se siente capaz de ir más allá, y no me refiero, como ya reiteré, a lo económico, sino a cualquier área de la vida donde se pueda triunfar.

  • La mano y la FIFA

    Los de la FIFA siempre han estado en contra de la tecnología, porque creen que le quita sabor al futbol. Dicen que las imperfecciones humanas le ponen dramatismo y jugo al juego. Es una posición controvertida y tal vez algo entendible. Pero lo que le sucedió a la selección nacional de Irlanda es para lamentar, no solo por la injusticia que representa, sino que pone en descubierto la incongruencia de la federación que se encarga de organizar al deporte más popular del mundo.

    Muchos ya sabrán lo ocurrido, pero para quienes no se enteraron. Francia e Irlanda se jugaban el pase al mundial. Estaban en tiempo complementario por el empate global de los dos partidos, cuando el jugador frances Thierry Henry mete descaradamente la mano para controlar la bola y pasarla a quien metería el gol del gane.

    El árbitro, que supongo, estaba pensando en tirarse a unas francesas al salir del partido distraído, no vio la mano, así como no la vieron sus asistentes (ni el fuera de lugar que antecedía a la jugada) y marcó el gol como válido. Los irlandeses justamente reclamaron y no sucedió nada, era la mano que los alejaba del mundial de Sudáfrica.

    Lo contradictorio es que la FIFA no se la piensa dos veces en sancionar a equipos como Irak por la intervención gubernamental en el futbol de aquél país, pero no es capaz de mover ningun dedo para al menos repetir el partido o sancionar al jugador que cometió la mano. La impunidad hizo gala de su presencia. Pero como dicen los de la FIFA, «esas imperfecciones son las que le ponen sabor al futbol».

    Es muy cierto, que el futbol no es como que lo mas importante en la vida de las personas (al menos no debería). Pero si es de llamar la atención que se juegue con los sentimientos de los fanáticos que van a apoyar a quienes representan a su país en un duelo de futbol. Y sabemos que no es la primera vez. Todos vimos la sutil forma en que le acomodaron a los franceses el camino a la gloria en 1998 cuando celebraban su mundial, o como ayudaban (ya no sutil sino descaradamente) a Corea del Sur a llegar a las semifinales del mundial del 2002. O como un votante fué amenazado para que se abstuviera de votar en las elecciones para elegir la sede del mundial 2006 (en Alemania).

    Se trata de un deporte, pero muchas veces se trata tambien de intereses económicos, porque todos sabemos que en el futbol se mueve mucho dinero. ¿donde está el mentado Fair Play?, ¿no estarán confundiendo el juego limpio con los billetes bien lavaditos?.

    Aquí el video en cuestión:

  • Un simple tiro de gracia

    Es tan simple, como agarrar una pistola apuntando a la cabeza y jalar el gatillo. Es tan simple, como agarrar una soga, hacer un nudo y colgarse de ella. Tan simple como tomar veneno y vertirlo en un vaso, no sin antes con un potente somnífero para que no se sienta nada. Es tan simple, solo se requiere de una acción, y una pequeña inversión monetaria para acabar con esa vida de desgracia.

    Para creer que se es lo suficientemente desgraciado como para acabar con la vida, no se necesita ser pobre, ni vivir como prisionero ni nada de eso, ni es necesario tener problemas psiquiátricos que alejen de la realidad al individuo. No señores, solamente se necesita ser lo suficientemente cobarde como para no tolerar alguna pérdida en la vida. Y muchas veces ni siquiera es la pérdida de la esposa amada, o aquel amor imposible. Puede ser la creencia de que se ha perdido la dignidad, una pérdida económica, de status, una pérdida que puede ser revertida con esfuerzo y lucha diaria.

    No entiendo porque un hombre que ha logrado ser rector de la U de G como Carlos Briseño Torres, que si, fué víctima de grilla política, pero que tenía todo como dinero, y una familia que lo quería, decide terminar con su vida. Y entiendo que a veces los seres humanos sentimos unas crisis de angustia y sentimos que podemos perderlo todo, pero he ahí la diferencia entre los que son valientes y los que no lo son. Entre los que tienen la capacidad de ver una luz dentro de la oscuridad y de quienes no pueden, o se niegan a verla.

    Porque a veces parece la solución más simple. La religión católica que es mayoritaria en México, dice que si uno se suicida, se va al infierno. Pero el suicida está tan desesperado que ya creé vivir en el, y tiene más fé en que la doctrina esté equivocada que en que el pueda arreglar las cosas. Si es ateo o agnóstico no hay tanto problema, suicidarse es como lanzar unos dados y esperar que suerte le toca, si reencarna, si va a otro mundo o quien sabe que pase.

    Pero yo lo digo y lo he dicho siempre. Suicidarse es el camino fácil que lleva a ninguna parte. El camino difícil es superar la pérdida o el fracaso, pero es el más redituable.

  • ¿Actitud racista o mera cuestión de supervivencia?.

    racismo

    Ahora voy a hablar de un tema un poco escabroso (como si fuera la primera vez) y tiene que ver con el racismo. Pero ahora no voy a hablar del racismo en sí, sino de una actitud en específico, que aseguro muchos de ustedes la han tenido, y quiero llegar a la conclusión de si hay racismo en tal actitud.

    Plantearé los puntos para que quede lo más claro posible y ustedes serán los encargados de determinar si hay racismo en el comportamiento que mencionaré a continuación:

    Primer punto:

    Por cuestiones históricas y culturales, existe una tendencia racial en México, donde generalmente la gente más blanca suele tener posiciones económicas mas altas y más dinero, y la gente morena, que tiene rasgos indígenas suele estar más abajo en el escalafón de clases y suelen tener poco dinero.

    Segundo punto:

    En todas las sociedades, la gente más pobre es la más propensa a cometer actos delictivos; porque precisamente necesitan buscar recursos económicos, y el medio en que se rodean es más díficil y agresivo.

    Conclusión:

    Entonces, podemos llegar a la conclusión de que en México es más probable que puedas ser asaltado o atracado por una persona de tez morena, que por una persona de tez blanca.

    La Pregunta:

    Si voy caminando en la noche, veo a un joven de tez morena, con vestidos mal cuidados y austeros, y me hago un lado para no correr el riesgo de ser asaltado. (nótese que he llegado a la conclusión de que puede ser un posible criminal por su tez). ¿mi actitud es racista, o simplemente es una cuestión de supervivencia nada más?.

    La respuesta se las dejo a ustedes.

  • Si ambicionas poco, nadie te estorbará.

    Hoy estaba viendo Los Simpsons, en un episodio donde Marge Simpson adquiere una franquicia de pretzels. ¿Que tiene de especial eso?. Bueno, hubo una frase que dijo, y se me quedó grabado, porque ¿cuantas veces en el inconsciente nos recordamos esa frase, a pesar de que tal vez no la hayamos escuchado nunca?.

    Marge Simpson en ese episodio, muestra una aversión al riesgo y a mordedientes se había decidido a invertir en la franquicia, solo después de que las ex-socias la habían corrido por su temerosidad. Al iniciar la franquicia, se empieza a dar cuenta que no es fácil y que la competencia (encarnada en sus ex-amigas) es dura. Entonces menciona esa frase mágica:

    Si ambicionas poco, nadie te estorbará.

    Puta madre, cuantas veces no nos hemos repetido esa frase. Y en realidad es una frase certera y llena de lógica. Porque como sabemos, y lo he repetido varias veces en este blog. El que no arriesga es un perdedor, ¿y quien en esta maldita vida quiere ser un perdedor?, pues nadie. Entonces al perdedor nadie lo envidia y nadie lo estorba. Solo lo patean para burlarse de él, y no para quitarlo del camino.

    En cambio el triunfador tiene la incómoda tarea de sacudirse a la bola de envidiosos que van tras él. Y ya no digamos en México, donde es parte de nuestra idiosincrasia bajar al que va pa’rriba para quedarnos todos en el agujero. Pero al perdedor le da miedo enfrentarse a los envidiosos (perdedores de closet) y mejor queda en un bajo perfil, aspira a poquito, para que nadie vea lo que hace.

    Y he aquí la «triunfobia», un padecimiento común en el ser humano. ¿Cuantas personas se atreven a decir, -yo quisiera ser un empresario exitoso o tener mi banda de rock?. Seguramente el triunfóbico no lo dice porque creé que se van a reír de él (y a veces así sucede). Entonces por eso cuando uno le pregunta a sus amigos que es lo que quiere ser de grande, salen con que -yo con que tenga a mi pareja, y le pueda dar una vida decente al único hijo que deseo tener, me doy.

    Y es cierto, en la vida es muy difícil ser triunfador. Se requiere de mucho esfuerzo, saber moverte, y tambien un poco de suerte. Pero el error está en que muchos ya lo descartan y dan por hecho que no van a triunfar. Y le agregamos que no quieren conocer a nadie que les quiera meter la pierna por detrás, entonces ya se condenan a un mundo de mediocridad.

    Por eso, tu, amigo perdedor, recuerda: Si ambicionas poco, nadie te estorbará.

  • La Huérfana

    Calificación: 3 de 5

    La trama de esta película no es nada nuevo. Mucho suspenso in crescendo y algunos pequeños sustos rodeados de una adecuada ambientación musical en un escenario lejano de la urbanidad, donde nieva y hace mucho frío. Tal vez lo que diferencia esta película a las de su tipo que han salido en los últimos años (véase «El Aro») es que la historia es algo que puede suceder en la realidad y que al menos hubo algún intento por hacer algo más propositivo que lo último que hemos visto en películas de terror.

    La historia trata de una huérfana que fué adoptada por una familia cuya esposa había perdido a un hijo, lo que motiva a la esposa a buscar a una candidata en un orfelinato. Todo parece ser normal, hasta que empiezan a suceder diversos eventos que desencadenan la trama de la película que explicaré a continuación.

    ¡¡ATENCIÓN, INICIAN LOS SPOILERS!!

    Lo sobresaliente de la película es la actuación de la actriz que encarnó a esta «niña». No es una película que asuste más que una película de terror promedio, pero la trama cuando menos es algo curiosa e interesante, y «no es un refrito de una película oriental», lo cual ya es de agradecer. Creo que fué manejado bien el inicio de la película cuando conocen a la niña en el orfanato, porque a diferencia de otras películas, no te imaginas que una niña tan tierna e inteligente como el papel de Esther vaya a terminar siendo una adulta de 33 años psicópata con desórdenes mentales.

    Tal vez la secuencia de la trama sea algo ya conocido en las películas de terror (que recuerda mucho a películas como El Aro, La Mano que Mece la Cuna, o El Angel Malvado), pero al menos los escritores logran sorprender al público en algún momento de la película. Todos sabíamos que la niña se iba a convertir paulatinamente en un fenómeno diabólico, pero apuesto a que nadie pensó que esa niña terminaría siendo una adulta con un problema de enanismo por poner un ejemplo, y creo que eso es lo que separa a esta película de los churros que generalmente aparecen en el cine estadounidense.

    También podría decir que la película no es tan pretenciosa como muchas del género. Logran usar las dosis necesarias para transmitir el efecto que quieren lograr. Hay sangre, pero no tratan de hacer de ella un circo. Hay escenas de miedo, pero tampoco tratan de abusar del recurso del terror para asustar a la gente.

    Eso sí, la película tiene varios clichés al estilo norteamericano. Se presenta el estigma de que los europeos del este son gente rara, el final donde la mamá grita «no soy tu madre» y le dá una patada a la «niña» también es un tipo de recurso muy gastado. También presentan el ya muy gastado recurso donde uno de los personajes empieza a investigar sobre el pasado de el personaje principal, y se siente solo (sola en este caso) porque nadie le creé las sospechas que tiene sobre el victimario.

    Creo, que en general, que sin ser nada del otro mundo, es una película lo suficientemente aceptable para ir a rentarla y verla un domingo. No se destaca en la capacidad para asustar al público, pero al menos si tiene una trama un poco más interesante que lo que generalmente se presenta en el mercado.