Autor: Cerebro

  • 10 estrategias de manipulación mediática.

    ¿Te has preguntado por qué las televisoras tratan a la sociedad como si fuera tonta?. ¿te has preguntado por qué la educación pública está mal y nadie hace nada al respecto?. Nada es coincidencia, más bien todo es premeditado. Una sociedad que razone suele ser peligrosa para los poderosos (gobierno, algunos millonarios influyentes con mucho poder, etc…), por eso se deben de inventar mecanismos para que los de allá arriba puedan hacer sus maniobras sin que la sociedad se les rebele o cuestione. Digo, tampoco es como si viviéramos en una sociedad totalitaria tipo 1984, pero lo que si es cierto es que hay estrategias de manipulación mediática dirigidas a los sectores de la sociedad (sobre todo a aquellos que por su modus vivendi podrían ser propensos a rebelarse).

    Noam Chomsky, aunque es muy zurdito para mi gusto, creó una lista interesante de las 10 principales estrategias de manipulación mediática con las que se trata de engañar a la sociedad. ¿Pero quien es Noam Chomsky?. El es un reconocido linguista judío de la MIT allá en Estados Unidos que criticó el conductismo de Skinner, pero que también ha sido un reconocido activista de la izquierda estadounidense, especialmente admirado en Europa por las críticas al sistema estadounidense, especialmente al gobierno de George W. Bush, a sus políticas exteriores, y al comportamiento del estado de Israel (a pesar de ser judío).

    Les presento la lista de las 10 estrategias. El texto no es mío, es tomado de la fuente de mi colega bloggero DJ Lenner y DS que hizo el favor de publicar esto en su blog.

    1- La estrategia de la distracción.

    El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

    2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.

    Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

    3- La estrategia de la gradualidad.

    Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

    4- La estrategia de diferir.

    Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

    5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

    La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

    6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

    Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

    7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

    Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

    8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

    Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

    9- Reforzar la autoculpabilidad.

    Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

    10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

    En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

  • El fracaso del neoliberalismo parte 2. La evidencia

    La globalización es un proceso inminente e inevitable. El querer cerrarse a este proceso es negar la evolución natural del ser humano. Los avances sociales y tecnológicos han propiciado este fenómeno que no lleva unos pocos años como unos creen, sino que es un proceso que ha tomado siglos y que ahora se está consolidando. Muchas veces se relaciona la globalización con el neoliberalismo, porque este sistema económico la acelera. Supongo que por eso existen los globalifóbicos o los llamados altermundistas, pero en realidad no es necesario implementar una política neoliberal en una nación para abrirse a la globalización. Más bien, es una de las formas más imprudentes de hacerlo, y en realidad existen otras alternativas donde el estado juega un papel preponderante para poder preparar a un país para entrar a este fenómeno globalizador.

    Las políticas neoliberales recomendadas por el FMI comenzaron a ser aplicadas en Chile (donde por cierto no se aplicó la receta completa) bajo el gobierno del dictador Augusto Pinochet, uno de los pocos países donde se tuvo éxito con dichas políticas (aunque sin embargo no lograron mitigar las diferencias sociales). Pero en América Latina, a través del Consenso de Washington, los resultados fueron más bien magros. El sistema de sustitución de importaciones que implementaban los países latinoamericanos (incluído México) se había deteriorado, la inflación en estos países había crecido enormemente (nosotros lo vivimos con Echeverría y López Portillo) y muchos de los países habían caído en crisis, por lo que se tuvo que recurrir al FMI y a Estados Unidos. Ellos recomendaron a los países en desarrollo aplicar las medidas neoliberales prometiendo crecimiento y estabilidad macroeconómica. Había que liberalizar, bajar aranceles, privatizar, mantener la inflación estable y el papel del gobierno debería de ser mínimo.

    La receta era igual para todos los países. Naciones como México, Argentina o Brasil y otros más tomaron las recomendaciones. ¿Que pasó?. Si se logró la estabilidad macroeconómica, pero no se generó el crecimiento esperado y peor aún, la brecha entre ricos y pobres se disparó. El problema fué que los países no estaban preparados para abrir sus fronteras y privatizar sin estrategia alguna, pero como la intervención del estado según los neoliberales debería ser mínima, entonces no hubo estrategia alguna. También el FMI y sus compinches prometerían que no habría crisis bajo este nuevo sistema, pero una fuga de capitales desató una en México y posteriormente se desataría otra en Argentina.

    Por otro lado países como China y Corea del Sur se han abierto a la globalización con una economía de mercado, pero sin implementar una agenda neoliberal. A pesar de las presiones de la FMI y la Organización Mundial de Comercio (OMC), han decidido hacerlo a su manera. El estado interviene activamente en la economía para preparar a sus países hacia la apertura económica. No bajan aranceles ni liberalizan ni privatizan de golpe como recomienda el FMI, sino que lo hacen estratégicamente. El estado se encarga de fortalecer internamente los sectores económicos antes de liberalizar sus economías, el estado se encarga de fortalecer sectores como la salud y la educación para que estén totalmente listos antes de abrir su economía. Y no por nada China y Corea del Sur han logrado tener niveles de crecimiento que ya envidiaríamos en América Latina.

    Todo país necesita una estrategia económica para progresar. El neoliberalismo es la negación de esa estrategia, porque se deja la economía a la inercia del mercado. Y es totalmente falso que el mercado pueda autorregularse eficientemente. De hecho, en los países con mayor nivel de desarrollo, el estado sigue jugando un papel crucial dentro de las economías. En cambio en países como Estados Unidos que han apostado demasiado por el mercado, y a pesar de ser una potencia mundial, no se ha logrado generar el nivel de bienestar que han logrado varios países europeos con ayuda del estado (ej: Suecia, Dinamarca, Finlandia). Un ejemplo del fracaso del mercado es el sector sanitario de Estados Unidos, donde millones de habitantes no tienen cobertura médica de ningún tipo, por lo cual no tienen ningún tipo de protección al adquirir alguna enfermedad o sufrir un accidente grave.

    Es cierto que el mercado es más eficiente que el estado en la mayoría de los sectores económicos porque el mercado genera competitividad, mejor calidad en los productos y por ende, precios más bajos. Pero ese mercado tiene que ser regulado por el estado, porque de lo contrario el sistema colapsaría. El estado tiene que intervenir para que no se generen monopolios privados (lo que minaría la competencia), o como cuando el mercado colapsa (como ocurrió en la crisis del 2008). También existen sectores donde el mercado no puede generar mayor bienestar que el mercado por si solo y donde se necesita la ayuda del estado en conjunto para generarlo; uno de los mejores casos son la educación y la salud. En los países más desarrollados la educación y la cobertura sanitaria universal son un imperativo.

    El neoliberalismo, socialmente hablando, es un sistema demasiado pragmático y utilitarista. Deja del lado el humanismo al preocuparse más por el funcionamiento del mercado o por los índices de inflación, que por el bienestar la población o el pleno empleo. El neoliberalismo es incapaz de impartir justicia social: Sería justo que cuando creciera un país, ricos y pobres vieran crecer por igual sus economías, pero en el sistema neoliberal los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres, al tiempo que la clase media ve decrecer su tamaño. Los fundamentalistas del mercado, en cambio creían en la economía de la filtración (o del goteo, como le llamara Ronald Reagan), donde los beneficios de los ricos se iban a filtrar a los pobres. Eso nunca ocurrió y ahora queda más que demostrado que las políticas neoliberales generan mayor desigualdad social, lo que se traduce en un mayor descontento por parte de la población.

    ¿Por qué la economía neoliberal sigue prevaleciendo en el globo terraqueo cuando inclusive recientes Premios Nobel de Economía de los propios Estados Unidos como Joseph Stiglitz o Paul Krugman han criticado fuertemente este sistema, o cuando ha mostrado su fracaso en un diverso número de ocasiones?. Si el neoliberalismo beneficia a los ricos, estos se hacen más ricos, y por lo tanto más poderosos (a veces que hasta el propio gobierno), entonces tal vez no habrá nadie quien los pare. Aunque a veces parece que se acercan ahí algunos Obamas o Lulas a decirles –Tranquilitos, no se malpasen.

  • 10 extrañas señales de alarma que indican que estás estropeando tu vida.

    A veces la estamos regando en la vida, pero no sabemos como la estamos regando, ni siquiera somos capaces de reconocer los problemas que tenemos que afrontar para poder tener una vida digna y feliz. Por eso he creado una lista de 10 señales que pueden indicar que estás estropeando tu vida. Leelas con atención y fíjate si alguna de estas no te está ocurriendo a tí.

    Las señales pueden ser de lo más cotidianas o pueden ser extrañas, pero puede ser que tu manifiestes algunas de ellas. Pero ahora vas a saber que significan y vas a estar mas cerca de darle al clavo, porque sabrás que es en realidad lo que está pasando contigo.

    1.- Ves mucha pornografía o juegas demasiado con el miembro.

    Hay algunos psicoanalistas liberales que dicen que es sano masturbarse porque es una forma de expresarle cariño al cuerpo. No se si sea así, pero algo es verdad. Cuando uno se masturba demasiado o ve demasiada pornografía es porque tiene un problema emocional sí o sí. No necesariamente que estés enfermo sexualmente, pero si lo haces seguido, probablemente estés padeciendo mucha ansiedad (hay otros medios más sanos para sacarla, como el ejercicio) o utilices estos medios como mecanismos de huída ante problemas que tienes en la vida. Cuando era puberto un psicoanalista me decía, –El chaqueteártela mucho es como una luz roja de alerta que se emite por los problemas emocionales que tienes. La solución no está en precisamente dejar esa chaqueta (aunque no le caería mal a tu psique), sino en reconocer que tienes muchos problemas en tu vida.

    2.- Conoces a una mujer y a los pocos días no te la puedes sacar de la cabeza.

    ¿Te pasa recurrentemente que conoces a una mujer y de repente te clavas con ella sin conocerla a fondo?. Eso en realidad es un problema que se puede llegar a confundir con el enamoramiento. Pero mi amigo, tu lo que tienes es una obsesión. Porque básicamente no te puedes enamorar de alguien que llevas poco tiempo de conocer, porque simplemente todavía no tienes los suficientes argumentos por los cuales enamorarte. Por ahí dicen que el amor es ciego, será ciego pero no pendejo. Es cierto que la química juega un papel en las cuestiones del amor, pero por favor, si no conoces bien a la persona, no sabes bien como piensa, como es por dentro, y crees que te estás enamorando, en realidad te estas obsesionando. Las obsesiones no son sanas y a veces suelen ser peligrosas, porque alienan a la persona y la alejan de la realidad. Por eso si te pasa eso, replantéate las cosas y si no te es posible, busca ayuda profesional.

    3.- Quieres ser más que los demás

    En la vida, el ser humano quiere más y le gusta destacar. Pero una cosa es muy cierta, aquel que siempre busca constantemente ser más que los demás, en realidad tiene un problema de autoestima. Una persona con una autoestima sana se mide contra sí mismo y se reta a sí mismo. El que tiene problemas de autoestima usa como referencia a los demás, y el problema es que como siempre va a encontrar a alguien que destaque más que él, las frustraciones van a ser muchas.

    4.- Fallas en la prueba de la cuchara

    Vas a hacer el siguiente experimento (no lo hagas después de haber comido, ni después de haberte levantado de la cama), lame con tu lengua una cuchara, espera 5 segundos y huele la zona en donde lamiste dicha cuchara. Si percibes cierto olor desagradable, es que te huele la boca. Lo que debes de hacer es ir corriendo con un dentista porque una de las cosas más molestas para la gente, es platicar con alguien que le huela la boca. Lo único malo de ese experimento es que no funciona cuando el mal aliento se origina de un problema del hígado o del intestino. El que te huela la boca te puede cerrar puertas en relaciones y hasta en oportunidades de trabajo, así que ten cuidado.

    5.- Estás al pendiente de cuantos amigos tienes en Facebook y/o Twitter.

    A diferencia de algunas personas como Carlos Marín, yo no pienso que usar las redes sociales tenga algo de malo. Pero creo que si tiene algo de patológico estar obsesionado viendo cuantas personas te han agregado en Facebook (a menos qué uses la cuenta para tu empresa o para hacer publicidad claro). Tener 1000 amigos y vanagloriarte de ello no significa que mucha gente te quiera. Perdonen por la palabra, pero cualquier pendejo puede agregarte como contacto y no significa que vaya a ser tu amigo. Las personas que hacen eso son gente que busca reconocimiento y afecto virtualmente porque no sabe como conseguirlo en el mundo real, o porque tiene la necesidad de ser aceptado.

    6.-Lloras porque tu equipo de futbol perdió la final o descendio a la segunda división.

    Áplíquese también para otros deportes (pero bueno, como aquí el futbol es pan y circo). Está bien que tengas un equipo favorito y que festejes sus goles, el ser seguidor de un equipo es una forma de entretenimiento, al igual que ir al cine, o salir con los amigos. Pero si lloras porque tu equipo ha perdido algo es que ya has cruzado la raya entre el entretenimiento y el fanatismo. Porque a fin de cuentas, por más cariño que le tengas a un equipo, los que ganan trofeos o los pierden son otros y no tú, son logros de otros y no tuyos. Si te ocurre eso mejor pregúntate porque has caído en las redes del fanatismo. Quiza no tengas muchos logros en tu vida y los quieras reflejar con otros.

    7.-Tienes ideologías políticas o sociales radicales.

    Se podía entender que allá por los 40’s o 50’s, hubiera gente que seguía fervientemente el comunismo, porque todavía no había demostrado su ineficiencia, lo mismo se puede decir del fascismo, el nazismo y el anarquismo. Pero la verdad, seguir este tipo de ideologías ultraderechistas o ultraizquierdistas en pleno siglo XXI es síntoma de que se tiene un transtorno en la psique. Yo he conocido a gente con este tipo de ideologías y generalmente se trata de gente que tiene problemas de adaptación social. Si en estas épocas eres ferviente seguidor de este tipo de ideas radicales, mejor reflexiona y piensa si no tienes algún tipo de resentimiento con la sociedad, porque el no poder adaptarte te va a acarrear muchísimos problemas en tu vida.

    8.- No tienes gustos propios

    Traducción: Eres un borrego. Si no tienes gustos propios, eres aquellos que cuando les preguntan ¿que tipo de música te gusta?, dices: de todo, o si te gusta lo que a los demás les gusta o lo que está de moda, simplemente porque está de moda, entonces tienes un problema de identidad. La identidad propia es uno de los valores más importantes del ser humano porque es el que diferencia a las personas de los demás y la hace única e irrepetible. También es síntoma de una baja autoestima, porque el tener gustos propios significa que en ciertos puntos no compaginarás con los gustos de los demás o estarás en riesgo de ser criticado por tus gustos. El que tiene alta la autoestima no le importa el que dirán y sus gustos serán suyos, simplemente porque le apetece y no porque quiere quedar bien con los demás.

    9.- Te preocupas por el futuro y no disfrutas el presente.

    Con esto no quiero decir que uno deba de dejar de quitar el dedo en el renglón y deje de prepararse para lo que viene. Pero «Carpe Diem» mi estimado. Si te preocupas por el futuro y no disfrutas el presente, en realidad haz caído en un círculo vicioso de infelicidad, porque siempre habrán problemas en el futuro por los cuales preocuparse. La gente feliz disfruta el día y no está supeditando su bienestar emocional a los problemas que vienen en el futuro. Si te pasa esto, es momento de que cambies tu actitud, sino puede que termines viviendo infeliz de por vida, ¡aguas!.

    10.- Dejas de seguir este blog.

    El que leas este blog significa que eres una persona de alta cultura y que le gusta estar informado objetivamente sobre lo que pasa en el mundo y en lo que acontece en su alrededor. Si dejas de seguirlo te podrías transformar en una persona ignorante que se conforma con lo que le dén. Así que cuidado, porque dejar de leer a Cerebro puede ser un síntoma de la perdición de tu vida.

  • Minipost #40 Paradojas de la vida

    Mientras más aprendo, no solo me doy cuenta de que soy más ignorante. Sino que descubro que son cada vez más las personas que saben más que yo

  • El fracaso del neoliberalismo parte 1. ¿Qué es y como llegó?

    ¿Que es el neoliberalismo?. Algunos «expertos» dicen que es un término muy prostituído y mal usado. Pero por el término, se hace referencia a un nuevo surgimiento del liberalismo económico que surgió a fines del siglo XIX (y que cayó con la depresión de 1929), también dicen que es una referencia al liberalismo austriaco. Esta corriente económica tiene como principales exponentes a Ludwig Von Mises, a Friedrich Hayek y posteriormente a Milton Friedman, que es considerado como el padre del monetarismo. También se refiere mucho al neoliberalismo cuando se habla del Consenso de Washington o de las políticas que el FMI ha recomendado implementar a diversos países (los cuales no han tenido precisamente mucho éxito). Criticos como Stiglitz lo llaman el «fundamentalismo del mercado».

    Debo aclarar que el «neoliberalismo», si bien es una corriente económica utilizada por los gobiernos de derecha, es un término exclusivamente macroeconómico, a diferencia del comunismo o la socialdemocracia que suelen incluír tanto postulados económicos como sociales en sus ideologías. A la mezcla de neoliberalismo con el conservadurismo se le suele llamar neoconservadurismo y a la mezcla de neoliberalismo con liberalismo social, se le llama libertarianismo.

    El neoliberalismo entonces es una política macroeconómica que busca la mínima intervención del estado en la economía y cree que el mercado es la solución a todos los problemas. Como dicen los fundamentalistas de mercado: ¡Si hay una falla en el mercado, entonces hay que aplicar mercado!. El neoliberalismo y el capitalismo están relacionados. De hecho el neoliberalismo es como el ala extrema del capitalismo. El neoliberalismo es capitalista, pero el capitalista no es necesariamente liberal. Un país cuya economía es movida por el mercado pero es regulada por el estado sigue siendo capitalista, pero no es neoliberal.

    Entrando ahora sí a terrenos escabrosos y habiendo definido el neoliberalismo de cual hablaré para no tergiversar su significado, nos podemos dar cuenta que el neoliberalismo es una postura radical. Es como el comunismo, o todo o nada, no hay juego para dos posturas diferentes. Para los neoliberales o neoliberalistas simplemente el mercado tiene la razón porque genera competitividad y progreso, y el estado es malo, malo, porque todo lo que tiene que ver con el estado significa corrupción y mediocridad.

    Es cierto que el capitalismo mostró ser más eficiente que el comunismo y por eso también es cierto que las economías de mercado son más eficientes que las estatistas. Pero lo que los neoliberales no quieren que sepas, es que el mercado es imperfecto y el estado tiene que regular el mercado para evitar esas imperfecciones (que son muchas).

    De los años 70 para acá, el FMI dejó de tener una política económica Keynesiana (fué fundado por keynes) y fué invadido por los monetaristas neoliberales que creían más en dogmas que en la razón, y bajo dichos dogmas recomendaban políticas liberizadoras a los países que recurrían al Fondo Monetario porque estaban en crisis o porque querían hacer una transición del socialismo al capitalismo (como es el fallido caso de la URSS). Las recomendaciones era que liberizaran sus economías, que bajaran los aranceles, que privatizaran sus empresas, que regularan la inflación entre muchas otras recomendaciones.

    ¿Que fué lo que pasó con los lineamientos que el FMI y el Consenso de Washington impusieron a los países latinoamericanos, africanos, y asiáticos?, ¿por qué países que se abrieron al mercado como China o Corea del Sur tuvieron éxito al no seguir los lineamientos del FMI al pie de la letra, mientras que los que si lo siguieron, en especial países como Argentina, fracasaron?. Eso lo veremos en la segunda parte, donde explicaré en forma detallada, las razones por las cuales el neoliberalismo ha fracasado.

  • ¿La gente es buena por naturaleza? Parte 2

    En el primer artículo que había escrito sobre este tema, había llegado a la conclusión de que el ser humano no era ni bueno ni malo por naturaleza. Primero comparé al ser humano con los demás mamíferos de su especie donde explicaba que estos tienen que satisfacer necesidades, pero luego hice la diferenciación entre el ser humano que poseé una inteligencia y capacidad de raciocinio, que hace que a diferencia de las demás especies, el hombre pueda diferenciar entre lo que es el bien y el mal. Después llegamos a la conclusión de que la bondad y la maldad son aprendidos, son enseñados por terceras personas (padres, instituciones) y en base a este aprendizaje el hombre termina por asimilar por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo. También dí mi punto de vista sobre lo que es bueno y lo que es malo, que hay leyes que son universales para todas las personas sobre lo que es bueno y malo, pero también aquellos valores que son más ambiguos y son más difíciles de interpretar como buenos o malos.

    Mucho se habla sobre el relativismo moral, lo que quiero evitar es eso. Y al pensar que la bondad y la maldad son aprendidos muchos podrían caer en esto. Es cierto que hay valores que son algo ambiguos sobre los cuales no hemos determinado si son buenos o malos (lo son porque ha sido más difícil explicar para el ser humano por qué tienen que ser buenos o por qué tienen que ser malos, o bien, pueden ser benéficos para cierto tipo de cultura o maléficos para otro tipo de cultura), pero hay valores que son universales, ¿por qué son universales?, porque el hombre ha descubierto que son benéficos para la humanidad. Cuidar de la vida es un valor universal, educar correctamente a un hijo es otro, respetar a las terceras personas es otro por ejemplo. Y el no hacerlo bajo el nombre del relativismo moral, sería prácticamente destruír siglos y siglos de avances sobre lo que hemos descubierto que es lo bueno y que es lo malo.

    Al ser valores que el hombre ha descubierto y ha aprendido, puedo cerciorarme de que el hombre no es bueno (ni malo) por naturaleza. Porque aquello que es bueno y aquello que es malo ha sido descubierto con la práctica. Y al ser aprendidos, estos valores tienen que ser enseñados generación tras generación para generar una sociedad sana. Esto es también obvio al ver los hijos de las familas funcionales y las disfuncionales. En las familias funcionales, en la mayoría de los casos se forjan hijos buenos, porque les son enseñados correctamente los valores universales sobre la bondad y la maldad. En las familias disfuncionales en la mayoría de los casos se forjan, por el contrario hijos con problemas de adaptación, con problemas de drogas y pandillerismo. ¿Por qué razón?. Porque no les fueron enseñados correctamente los valores de la bondad y la maldad de los que veníamos hablando y por lo tanto no tienen una base sólida para saber lo que es bueno y lo que es malo, entonces es más fácil caer en estos problemas.

    Por eso he dicho que muchas veces las religiones tienen una funcion en la sociedad, independientemente de si uno cree en ellas o no (o de si como instituciones tengan defectos). Porque ya tienen un orden de valores establecidos que pueden servir como guía a la gente. Aunque claro, tampoco es indispensable que sea una religión. Puede ser una entidad laica u otro tipo de institución que posea un orden de valores. Creo aquí encontrar el miedo de los religiosos ante las corrientes laicistas, porque creen que sin los valores que promulgan, el laicismo puede corromper a la sociedad. Pero esto no necesariamente tiene que ser así, sobre todo si los laicos son capaces de formular su orden de valores universales (que en parte, algunos laicistas lo han hecho, pero también sabemos que en algunas otras corrientes laicistas predomina el relativismo moral).

    Pienso que si el hombre fuera bueno por naturaleza, el mal simplemente no existiría. Algunos de los que defienden la bondad innata de los hombres dicen que los hombres son buenos hasta que el mal los corrompe. Yo difiero en este punto, porque más bien creo que los que son corrompidos por el mal, son aquellos que no están totalmente seguros de que lo que están haciendo sea algo malo, o que no tienen las bases sólidas (las cuales deben de ser enseñadas) para poder rechazar aquel acto malo. Una persona reacciona por sus propios impulsos (véase el caso de un bebé o un niño pequeño) hasta que se le dice cuales de sus actos son buenos y cuales de sus actos son malos. Y en base a estas enseñanzas, las personas formarán su propio orden de valores bajo los cuales van a actuar en el mundo.

    Ver primera parte

  • Comercial sobre maltrato a un niño

    Estaba vagando por Internet en esos lapsos que descanso cuando en el sitio de www.blog.com.mx me encontré esta nota donde mencionan que censuraron un comercial deportivo realizado por el periódico peruano «El Bocón» donde un niño mete un gol, y el padre lo termina criticando al punto de quitarle la sonrisa de la cara y hacerlo sentir humillado.

    “El spot publicitario difunde una situación de maltrato emocional y trato humillante perpetrado en contra de un niño, lo que constituiría una trasgresión al Principio de Adecuación Social, contenido en el Art. 18° del Decreto Legislativo N°1044″, señaló en un comunicado la ministra Nidia Vílches.

    Muchos dicen que están cayendo en una exageración aquellos que decidieron censurar dicho anuncio. Pero la verdad es que cuando uno vé dicho comercial, no le queda un buen sabor de boca ni mucho menos. He aquí dicho comercial y opinen si a ustedes se les hace una exageración que hayan ejercido la censura frente a este comercial:

  • Lo que nos dejó el bicentenario.

    Tal vez se sacarán ustedes un poco de onda, mis estimados lectores. Pero es la primera vez que salgo a festejar el aniversario de la independencia. Muchos dirán que soy un antinacionalista o que no me importa mi país. No, nada de eso. Pero es que tal vez dar el grito no es mi forma de expresar mi patriotismo y el amor que tengo por México, yo busco hacerlo por medios más prácticos. Y de hecho esta vez ni siquiera dí el grito, más bien mis amigos querían salir so pretexto del Bicentenario. Y no fué una salida muy mexicana, fuimos a las Wings Army de la plaza Terranova a llenarnos de alas de pollo y ahí aprovechamos para ver las celebraciones del Bicentenario.

    Muchos se quejaron de que nuestras autoridades tiraron la casa por la ventana y que gastaron millones de pesos en realizar este magno evento. Creo que era meritorio hacerlo ante los festejos del Bicentenario (yo de lo que me quejaba era de que mucho lo dejaron en manos de los extranjeros), porque si se hubiera invertido poco, por el contrario, la misma gente diría que se trató de un «festejo chafa» y creo que al menos el evento en el Zócalo como Show estuvo muy bien y estuvo a la altura. Y disculpen mi ignorancia si no entendí que era ese gran mono blanco que levantaron en el mismo Zócalo (no le ví la forma de Hidalgo, Morelos ni Josefa Ortíz de Dominguez).

    El problema del Bicentenario es que quedó en solo eso, en un mero show mediático donde se «medio» recordó a las figuras principales que conformaron esta nación y se expuso parte de esa cultura mexicana que nos hace únicos. Pero se perdió la gran oportunidad de reflexionar la historia de nuestro país, no se hizo y creo que eso es una pérdida muy importante. Creo que de nada sirven los conciertos o que miles en la plancha del Zócalo y en otras entidades del país, la gente grite ¡Viva México!.

    A la población en general la percibí poco consciente de lo que se estaba celebrando. Sinceramente parecía el mismo grito de todos los años (nada más con un poco de mayor intensidad), pero era simplemente un pretexto para festejar algo. Estoy seguro que muchas de las personas que daban el grito ni siquiera saben en realidad lo que festejaban, su conocimiento solo llegaba a saber que imitaban a Hidalgo cuando dió el Grito de la Independencia (y que para colmo cuando Hidalgo dió ese grito, no tenía en mente todavía independizarse de México, sino reclamar los mismos derechos para los criollos).

    Me puse un poco feliz (al menos) cuando un amigo mío empezó a recordar lo que habían hecho los heroes de la independencia y se lo contaba a su novia, al menos ya era algo. Pero en la gran mayoría de los casos nadie realizaba ningun tipo de reflexión sobre la Independencia ni la Revolución. La gente solo se limitaba a lo de siempre, a mostrar un inocuo nacionalismo al poner banderitas en el coche o a dar el grito. Pero he aquí la gran pregunta que me hago. ¿Por qué la gente no demuestra ese supuesto nacionalismo en la vida diaria, los 364 días restantes del año?.

    El Bicentenario a mí me deja decepcionado, creo que como mexicanos no hemos sabido valorar la envergadura de tales festejos. Tal parece que no nos importa mucho nuestro país, más allá de cuando se trata de gritar ¡Viva México! o de cuando la selección le gana a Estados Unidos.