Autor: Cerebro

  • La censura gubernamental y su contraproducencia.

    La historia comienza cuando el diputado petista Fernández Noroña, en un acto meramente infantil y absurdo saca una manta donde llama borracho al presidente Felipe Calderón, ¿cual es la reacción en las redes sociales?, la mayoría de los usuarios de Twitter, Facebook, blogs y otros medios descalifican al diputado, le dicen que se ponga a trabajar, que es un vividor, y solo los seguidores del «movimiento legítimo» (que cada vez son menos) lo apoyan. El rumor sobre el presunto alcoholismo del presidente queda entre estos. Luego Carmen Aristegui saca el tema en su programa de MVS y hace la pregunta a la Presidencia: ¿Tiene Felipe Calderón o no un problema con el alcohol?. El rumor sobre el alcoholismo de Felipe Calderón todavía queda entre algunos cuantos mexicanos. El gobierno, se presume, decide censurar a la periodista por medio de presiones a MVS quien asegura que Aristegui rompìó el código de ética. Aristegui termina en la calle, MVS sin su conductora de mayor audiencia, pero el rumor sobre el alcoholismo de Felipe Calderón se vuelve un asunto nacional.

    Lo único que le podría criticar a Aristegui es haber tocado información sobre bases endebles (que no es ninguna justificación para haber sido censurada), pero ella no fué quien logró esparcir el rumor del alcoholismo, vaya, ni siquiera Fernández Noroña con sus constantes alusiones al alcoholismo hubiera logrado por sí solo quemar al presidente. El acto de la censura fué el que convirtió en tema nacional el alcoholismo del presidente. En Twitter muchísima gente se indignó ante el hecho y comenzó a propagar el rumor de que Felipe Calderón era alcohólico. Bromas como «Calderón es el Presidente del Empedo» «Calderón se hecha a Margarita con tequila» o «un cable de Whiskyleaks revela que FCH es un alcohólico» fueron la constante en Twitter. Los que insultaban al Presidente no eran ya solo sus más fervientes opositores, era el grueso de la población, ahora el mexicano promedio cree que Felipe Calderón es un alcohólico.

    No sé si realmente Calderón tenga un problema con el alcohol. Si lo tuviera tendría que tratarse. Pero ser alcohólico creo que es menos grave que ser corrupto o demagogo. De hecho muchos mandatarios a veces hacen uso del alcohol para poder soportar las actividades maratónicas que su puesto les exige. El alcoholismo es una enfermedad y no una falta de valores morales. Pero creo que efectivamente como lo solicitó Aristegui, los mexicanos deberíamos de tener derecho a saber si nuestro mandatario tiene problemas, ¿por qué razón?, porque estamos pagando su sueldo con nuestros impuestos.

    Lo que me preocupa no es si Felipe Calderón es alcohólico, sino que coarte la libertad de expresión de un periodista por preguntar sobre su presunto alcoholismo, creo que lo segundo es más grave que lo primero. Hay mandatarios que a pesar de su problema con el alcohol han logrado realizar un buen desempeño, pero el autoritarismo que se muestra a la hora de ejercer la censura es intrínsecamente preocupante.

    Debido al pésimo manejo del Gobierno Federal en el inconsciente colectivo del mexicano se relaciona a Felipe Calderón con el alcohol sin que tengamos pruebas. Pero no solo eso, también se cree que es autoritario y antidemocrático. Un mejor manejo de la situación que se desató desde la manta hubiera evitado este problema. Pero lamentablemente parece que el gobierno no entendió que en pleno siglo XXI existen las redes sociales y el Internet, es más ni siquiera puso atención a lo que está sucediendo en Egipto con Mubarak, que debido a la censura ejercida por el gobierno egipcio al censurar Internet, las manifestaciones se han recrudecido.

    México no tiene una historia democrática, de hecho cada vez me queda más claro que ninguna de las 3 posiciones políticas tiene una gran convicción democrática. el PRI en 70 años no lo tuvo, la izquierda intolerante encabezada por Noroña tampoco parece serlo (solo están de acuerdo con la libertad de expresión cuando a ellos les conviene) y parece que al PAN tampoco le gusta mucho.

    Recuerdo que cuando Hugo Chávez acabó con la señal de RCTV buscó un pretexto para hacerlo y hacer parecer que no había sido un acto de censura, el mandatario venezolano alegó que se había acabado el contrato que tenía la televisora con el gobierno para poder emitir la señal. En este caso es lo mismo, se habla de un código de ética de MVS donde no se puede informar en base a rumores. Pero, ¿cuantas veces no han hecho eso no solo en MVS, sino en otros medios como Televisa o TV Azteca?. Me viene a la mente el caso Kalimba cuando Loret de Mola en una entrevista con el cantante casi lo obliga a aceptar que había violado a la presunta víctima. Aplicando el mismo criterio Loret de Mola debió ser despedido de Televisa. Se buscaron pretextos para quitar a Aristegui del aire y lo consiguieron, pero hay muchas incoherencias en los motivos del despido. Lo que ya se sabe es que Aristegui se negó a leer una carta redactada desde Los Pinos.

    Perdió Aristegui, perdió MVS, perdió Felipe Calderón, y perdió la libertad de expresión. El gobierno le concedió su máximo deseo a Fernández Noroña, convencer a la gente de que Calderón es un alcohólico. Pero Noroña también perdió, porque más gente se dió cuenta de sus actitudes infantiles en el congreso. ¿Quien podrá haber ganado con todo este alboroto?. Quienes no se involucraron en él. PT = Intolerancia, PAN = Autoritarismo. Entonces ¿ganó el PRI?.

  • Cerebro no es objetivo

    Otra vez dos entradas al día caray (es que es día de asueto). Hoy es día de la constitución que tanto pisoteamos, en especial ese artículo que dice que todo mexicano tiene derecho a la libertad de expresión (más bien ya fué, pero el día de asueto es hoy).

    Hoy creo que este blog pasa a otro plano. Ya adquiere más relevancia. Tiene un promedio de 500 a 600 visitas diarias. Lleva 216,000 visitas acumuladas a hoy 7 de Febrero de 2011. Parece que ya ha dejado de ser un juego amateur y el arte de escribir en este blog tiene más importancia y mi pluma (o mi teclado) es más vista al menos en el mundo del Internet. Mi pagerank sube a 3 (se refiere a la relevancia que tiene mi sitio en Google), mi ranking en Alexa dice que es una de las 600,000 páginas más vistas (bueno, todavía falta mucho), mis artículos son publicados en www.squina.com.mx un diario deportivo, y pronto estaré colaborando para un diario en Colima (pronto les tendré noticias de esto).

    Por todo esto debo de hacer una aclaración. Si todos pensaban que en este sitio reinaba la objetividad, están totalmente equivocados. Cerebro no es objetivo. Busco ser coherente con mis ideas, honesto, digo lo que pienso, pero ¿saben qué?. Leyendo articulistas en los periódicos, me doy cuenta que no se puede ser objetivo. Todos estamos condicionados por nuestras creencias, por nuestras percepciones, por nuestra cultura y por nuestra historia de vida. Cada persona que escribe tiene su línea, y así como todos los escritores (conocidos y no conocidos) que existen en México y en todo el mundo la tienen, yo la tengo. Nadie tiene la verdad absoluta y por lo tanto no esperen que lo que yo escriba vaya a ser la verdad, yo solo opino lo que se me venga en gana y punto.

    Por esto es normal que ustedes, queridos lectores que han decidido desenajenarse de la TV y venir a Internet a buscar información, discrepen conmigo. En este blog me han tachado de muchas cosas: De izquierdista, que me informo en los programas del establishment como el noticiero de López Dóriga o Tercer Grado, que soy neoliberal, que no sé de historia de México, que soy un mocho ultraconservador a ultranza, que muy en el fondo de mí adoro a López Obrador, que no entiendo a los pobres, que critico a los ricos, que si soy el gato del PAN, en fin. De hecho agradezco todas las «etiquetas» tan disimíles entre sí. Y lo entiendo porque todo depende de la perspectiva desde la cual miren mis aportaciones.

    Es curioso, pero yo tengo una manera de pensar rara, no estoy casado con ninguna ideología, sino que he tomado lo que me parece coherente de cada una de las diferentes corrientes de pensamiento y las he adaptado a mi forma de pensar. Creo que en las ideologías no existe una verdad absoluta y por lo tanto he buscado crear la mía. Llámenle como quieran, pero si están empeñados en aprender el «Cerebrismo», les tengo malas noticias. Mi forma de pensar puede cambiar con el tiempo. Mientras uno crece va eliminando cosas de su forma de pensar y va agregando otras. Así que no me vengan a preguntar que por qué hay una contradicción entre un artículo que escribí hace 1 día y otro que escribí hace 3 años.

    Si quieren objetividad, busquen varios puntos de vista en diferentes medios y lleguen a su propia conclusión (aún así, tal vez no lleguen a la «verdad»). Yo no estoy aquí para satisfacer a mis lectores diciéndoles lo que quieren escuchar, craso error. Lo que hago es opinar lo que me venga en gana, para que los lectores generen debate y así podamos retroalimentarnos. A mí no me molesta que discrepen conmigo, por el contrario me gusta. Prefiero gente que me ponga en tela de juicio, a seguidores que me digan «Cerebro, te admiro, me encanta lo que dices».

    Quería aclarar esto antes de que me juzguen de ser poco objetivo. Es que caramba, no puedo ser objetivo. Yo digo lo que pienso y punto. De los lectores que comentan a diario ya los tengo clasificados en el espectro ideológico derecha-izquierda y ya se de donde viene cada comentario, espero que ustedes hagan lo mismo conmigo, clasifíquenme, táchenme de algo y no me bajen de eso. No soy ningún lider mesiánico que quiere imponer la verdad a todos los demás y pensar que cualquier discrepancia «ej parte de un compló». Soy un simple ser humano que les quiere compartir lo que pienso.

    ¿Estamos?.

  • Carmen Aristegui despedida de MVS. ¿Y la libertad de expresión apá?.

    Ay Noroñita y tus mantitas, ¿ya viste lo que provocas?

    Carmen Aristegui es un caso muy peculiar en el periodismo de México, es una de las periodistas con un mayor nivel de rating a nivel nacional pero siempre es despedida por situaciones controversiales de los medios en los que se encuentra. Primero fué Grupo Imagen, luego W Radio y ahora es MVS. Aristegui es conocida por no estar alineada con la corriente de opinión de los poderes fácticos, también es conocida por haber sacado a la luz pública los casos de pederastía como los de Marcial Maciel y por publicar temas controversiales en el que hacer del país.

    ¿Que sucedió ahora?. Todo inició con lo que ocurrió en el congreso hace algunos días. ¿Recuerdan que los petistas Noroña y compañía hicieron todo un circo en torno a la manta que sacaron con la que paralizaron San Lázaro?. Pues resulta que en MVS, Carmen Aristegui sacó a colación el tema, y se preguntó si Felipe Calderón tenía un problema de alcoholismo porque en las redes sociales y en muchos otros lados se hablaba sobre la presunta adicción del presidente. Aristegui dijo que la Presidencia de la República debería de dar una respuesta. La periodista nunca afirmó que FCH fuera un alcohólico, lo único que hizo fué preguntarse si lo era dado los fuertes rumores que hay.

    Yo desde que tengo conocimiento de la existencia de Felipe Calderón, he escuchado constantes rumores de que tiene problemas de alcoholismo. De hecho hay videos donde se muestra al presidente con unos presuntos alcoholitos de encima (ver video) y han habido afirmaciones de gente cercana sobre su problema con el alcohol (ver video). Creo que Aristegui no se equivocó en pedir explicaciones a la Presidencia de la República sobre el estado del presidente. Creo que los mexicanos tenemos derecho a saber sobre la situación del mandatario del país y en caso de que el problema fuera positivo, se deberían tomar cartas en el asunto, empezando por invitar a Felipe Calderón a someterse a un tratamiento, dado que ese problema puede afectar su desempeño como presidente de México.

    Bueno, ahora resulta que a la Presidencia de la República no le agradó la cuestión que hizo Carmen Aristegui, y presionó a MVS para despedir a la conductora que es la que más rating le da a la cadena. MVS alega una transgresión al código de ética por basar información en rumores. Pero vamos, hay de rumores a rumores, y ya era un rumor bastante fuerte el que el presidente tenga problemas de alcoholismo. ¿Qué entonces eso no es un atentado a la libertad de expresión?, ¿qué en México debemos mitificar a la figura presidencial y elevarla a la categoría de infalible, como si esta no tuviera ningún defecto?.

    Despedir a un periodista por hacer un cuestionamiento sobre el presidente en mi rancho (y en todo el mundo) se le llama atentado a la libertad de expresión. Más cuando este despido viene bajo presiones de la Presidencia de la República. ¿Que en caso de haber sido falsa esa afirmación no podría la Presidencia de la República haber mandado un comunicado donde se niegue esa afirmación, o ya en el caso extremo una solicitud a la periodista para que se retracte de lo dicho?. Porque si tuvieron que mandar a despedir a un periodista es porque hay algo de fondo: «Si el río suena es porque agua lleva».

    Podré estar de acuerdo en algunas cosas y en otras no con Carmen Aristegui, pero creo que Carmen no cometió ninguna ilegitimidad para que la removieran de su cargo. Es más ni siquiera hizo una afirmación, hizo una pregunta a la Presidencia de la República. Y la verdad, con todo esto que sucedió, a mí el gobierno me acabó convenciendo más de que, efectivamente, Felipe Calderón es un borracho.

    Esto no solo le acarreó problemas a Aristegui, sino que los rumores del alcoholismo del presidente se propagarán más, y tal vez terminará uniéndose al club de Sarkozy, Berlusconi, Emilio González Márquez, y Porfirio Muñoz Ledo (porque por quien no sabía, el político amigo de AMLO, Noroña y compañía también le entra a los alcoholes).

    Actualización: Lydia Cacho escribe lo siguiente en Twitter:

    Hablé por teléfono con ellas: staff de #Aristegui.la carta de disculpa fue escrita en Los Pinos,Carmen no accedió a leerla al aire.

    A continuación podrán ver el video de la polémica emisión, y juzguen ustedes.

  • El mexicano contradictorio

    Si un candidato te ofrece una bajada de impuestos y más prestaciones sociales, no le creas: Umberto Eco.

    ¿Saben?, me he puesto a reflexionar un rato, y creo que los mexicanos nos solemos contradecir mucho entre lo que hacemos y pedimos. Y creo que a veces esa peculiaridad hace que tengamos un escenario político tan sui géneris como el que tenemos. Miren, en Estados Unidos por citar un ejemplo hay dos tipos de personas, aquellos que desean no pagar impuestos y que el fruto de su esfuerzo sea el que les dé los servicios básicos (los conservadores de derecha) y los que están dispuestos a pagar más impuestos para que el gobierno les dé más prestaciones (los liberales demócratas).

    Esa distinción entre los ciudadanos es la que hace que en los países existan partidos de derecha o izquierda bien definidos (o conservadores y liberales en el caso de Estados Unidos) y tengan por lo tanto programas más definidos al menos en el papel. Pero en México ocurre una cosa, la mayoría de los ciudadanos no quieren pagar impuestos, pero a la vez quieren que el gobierno les proporcione los servicios básicos, subvenciones y mucho más. Sara Sefchovich cree que esto se debe a que en México tuvimos un régimen vertical y autoritario, y nosotros estuvimos acostumbrados a que el gobierno se tuviera que ocupar de todo. Este fenómeno lo podemos ver en todas las clases sociales.

    Lo vemos desde las clases bajas que desean tener un buen servicio de salud pero trabajan en el mercado informal sin pagar ningún impuesto, el clasemediero que odia pagar impuestos y busca deducirlos a cuanto más no poder pero se enoja si suben la gasolina porque resulta que el gobierno decide reducir la subvención a esta, o los ricos que prácticamente no pagan impuestos pero desean que el gobierno invierta en seguridad, e infraestructura para que puedan llevar a cabo sus negocios. Parece que todos los mexicanos sin importar nuestra condicion social estamos esperando a que el gobierno nos solucione los problemas sin ofrecer algo a cambio.

    Por poner un ejemplo. En España recuerdo cuando te despiden de un trabajo, se te paga un año de salario íntegro a partir del despido. Pero para que se pueda llevar a cabo eso, a los españoles se les deduce más impuestos de su salario que lo que se hace en México. Si a los mexicanos nos dijeran que van a aplicar una reforma laboral donde tendríamos ese mismo derecho que los españoles, estaríamos encantados de la vida; pero bajaríamos la mano al momento en que nos informaran que para eso, tendrían que aplicar un aumento en el ISR de nuestro sueldo.

    Los partidos políticos caen en las mismas contradicciones dada la contradicción del ciudadano. Por ejemplo, López Obrador dice que el gobierno debe de conducir la economía del país (para lo cual se necesitan captar más recursos), pero se opone y llama criminales y traidores a sus oponentes cuando estos deciden subir el IVA o subir las gasolinas. También el PRI cae en esa contradicción cuando en una medida abiertamente populista clama que va a bajar el IVA al 12% pero no dice cual es el precio que van a pagar los ciudadanos y el estado por una menor recaudación.

    Los modelos económicos de la izquierda y la derecha en México son algo difusos por esa razón. Y también entiendo que por esa misma razón, partidos tan ambiguos ideológicamente como el PRI y el PVEM han logrado captar tanto electorado. Porque se pueden mover de un lado a otro del espectro ideológico para ofrecer soluciones pero sin decirle al elector el precio que debe pagar para que estas se lleven a cabo.

    En México muchos siguen creyendo en el asistencialismo y en la creencia de que el gobierno se debe de hacer cargo de ellos. Sienten que no deben ofrecer nada más que su lealtad a los partidos y a los gobernantes para que estos les solucionen la vida. Una de las claves para crecer es deshacernos de esa contradicción que ha estado inmersa en nuestra cultura desde siglos atrás.

  • Minipost #51 Las consecuencias del exceso de pragmatismo

    Si un panista vota por el PRD para que gane un priísta. ¿Entonces de que sirven los partidos políticos?.

  • Insultar al presidente – ¿Libertad de expresión?, ¿deporte nacional? o simple estupidez

    Hace unos cuantos posts atrás había hablado sobre el desempeño de algunos diputados del PT como Fernández Noroña y Mario Di Constanzo. Decía que hacían bien en criticar a políticos infames como Molinar Horcasitas entre otros, pero que les faltaba proponer y trabajar para ayudar a sacar adelante a este país. Me vale un pepinillo que me llamen derechista o que digan que Cerebro se informa solo en programas como Tercer Grado. Pero es que la verdad ahora sí se les pasó la mano, y a muchos nos dieron más razones para no ver a gente como estos o López Obrador como una opción para gobernar al país.

    Conste que yo nunca he sido afín a Felipe Calderón, de hecho si recuerdan, dediqué un artículo completo a la crítica de su gestión como Presidente de la República. Pero lo que hicieron los petistas Noroña y Di Constanzo es caer en lo más bajo de la política. Resulta que estos políticos que se cubren con el fuero que les da la ley, sacaron una manta donde critican el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón. Aparece la imagen del presidente presuntamente en estado de ebriedad con la siguiente leyenda (llena de faltas de ortografía, ¿no que muy leído el tal Noroña?): «¿Tu dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad?, ¿Y porqué lo dejas conducir el país?» Notese que omitieron el acento en el «Tú» y escribieron «porqué» en vez de «por qué» como debería ser correctamente.

    ¿Que van a ganar estos dizquediputados con este tipo de estúpidas manifestaciones?, nada, simplemente la gente reafirmará lo que son y siempre han sido, unos radicales resentidos a los cuales les «usurparon» la presidencia. Solo provocaron que los diputados del PAN abandonaran la sesión y los petistas terminaron viéndose como unos niños inmaduros. En esta manta no hay un reclamo legítimo al presidente, no le reclaman su fallida guerra, no le reclaman por su ausencia de programa de desarrollo, por su escasa atención a la educación o sus alianzas con Elba Esther. No, simplemente se dedicaron a insultarlo y a calificarlo como borracho. ¿Como puede caber en la cabeza de una persona madura ese tipo de actitudes?, simplemente no lo entiendo.

    No importa si a la figura que se le insulta es un dictador autoritario o un político corrupto. Ese tipo de actitudes parecen de niños de 10 años. ¿Donde está la construcción?, ¿donde está la propuesta?. En ningún lado. Lo único que buscaron fué mofarse del presidente para causar más resentimiento entre quienes lo odian. Lo que acaban de hacer Noroña y Di Constanzo no tiene nombre. Se ufanan de la libertad de expresión para caer en lo más bajo. Y no, yo no estoy a favor de que los censuren, yo creo que si queremos ser un país democrático debemos dejarlos hacer lo que se venga en gana, al cabo es el pueblo el que se va a encargar de castigarlos por sus tremendas estupideces.

    Sea como sea, viendo estas cosas me da cada vez más gusto que López Obrador no haya llegado a la presidencia. Imagínense a este tipo de políticos gobernándonos. Cada vez les dan más la razón a quienes los compararon con Chávez, y no solo lo digo yo. Dense un paseo por el Twitter de Noroña (@fernandeznorona) y vean a sus followers o por la página del Partido del Trabajo y díganme si no son unos radicales de izquierda, los ideólogos son los mismos que los que tiene Chávez (Fidel Castro para empezar). Este tipo de mequetrefes están muy lejos de ser unos socialdemócratas y muy cerca de ser unos pseudocomunistas resentidos. No estaré de acuerdo con Calderón, con la oligarquía, con los ricos que no pagan impuestos; pero menos lo estaré con este tipo de políticos que creen que haciéndose los graciosos y que creen que haciendo de los insultos al presidente un deporte nacional van a convencer al pueblo de que son la mejor opción.

    Aquí el video:

  • ¿Cual es el objetivo de las manifestaciones?, ¿cumplen su cometido?.

    Inicia febrero y mi pluma está más activa que nunca (4 artículos en dos días). Es que esta semana han ocurrido varias cosas de las cuales puedo sacar temas para exponer. Hablaba en el artículo pasado sobre los narcobloqueos en la ciudad de Guadalajara, y el tema de este artículo deriva de ese otro, dado que el día de hoy, alumnos del ITESO decidieron organizar una marcha por la paz como una forma de mostrar su inconformidad contra los atentados que habían ocurrido el día pasado. La marcha inició en la Avenida Chapultepec de la Ciudad de Guadalajara con unos 100 integrantes y terminó con mil en la Plaza de Armas.

    Los motivos de las marchas son muchas, hay de diferentes intensidades, desde las marchas contra la inseguridad hasta las marchas contra la globalización, o bien, marchas contra las autoridades como las que han venido ocurriendo en Egipto. Clasificaría las manifestaciones en tres tipos: Las que emergen desde arriba, es decir, hay una entidad superior que convoca a los ciudadanos a manifestarse, puede ser alguna corriente política, un sindicato o los medios de comunicación, ejemplos de este tipo de manifestaciones son la marcha en contra del fraude del 2006 o la marcha en contra de la inseguridad en el Distrito Federal convocada por los medios de comunicación. Después se encuentran las marchas ciudadanas, que son relativamente nuevas en México (aunque para recordar la primera, nos tendríamos que remontar a los sucesos de Tlatelolco en 1968), estas son organizadas desde abajo por los ciudadanos u organizaciones civiles, un claro ejemplo es la marcha contra la inseguridad que convocaron los alumnos del ITESO. Por último están las marchas híbridas, donde participan desde sindicatos, partidos políticos, pero a estas también se agregan ciudadanos sin ninguna afiliación, un ejemplo son las marchas antiglobalización donde muchos ciudadanos participan voluntariamente, pero otros son invitados por sindicatos y partidos de izquierda.

    Marchas contra el neoliberalismo han sido muchas, sin embargo sigue siendo el sistema económico predominante en el globo terraqueo; marchas contra la inseguridad y la violencia han sido infinitas, pero México sigue siendo un país inseguro y violento. Los seguidores de López Obrador se manifestaron para que se contara voto por voto y no lograron el conteo de todas las casillas computadas.  Así podemos enumerar un sin fín de manifestaciones que se han llevado a cabo. De hecho las pocas manifestaciones que han cumplido su objetivo principal per sé, han sido violentas, como en el derrocamiento de líderes autoritarios.  Entonces, ¿que está ocurriendo con las manifestaciones que no logran concretar el cambio que se proponen?.

    Las manifestaciones si tienen una utilidad y es palpable. Primero, es una vía donde los ciudadanos se sienten apoderados y logran expresar su inconformidad o pensamiento frente a una situación, es una valvula de escape para sacar esa tensión que la injusticia provoca. Segundo, otra utilidad de las marchas es que logran exponer el problema, es decir, la manifestación logra dar ese primer paso que es concientizar a la población o a las autoridades sobre el problema por el cual se está protestando. Un claro ejemplo son las manifestaciones altermundistas. A partir de la manifestación llevada a cabo en Seattle, se puso en mesa de debate a la globalización, se imprimieron libros (cabe destacar el No Logo de Naomi Klein), se abrieron sitios web y se creó toda una red de ciudadanos encargados de vigilar el curso de la globalización. Es decir se logró concientizar a la sociedad y a las autoridades sobre el problema. Pero ¿Por qué no lo ha resuelto?.

    Creo que el error está en que se cree que las marchas por sí solucionarán tal problema. Es cierto, las marchas son un medio democrático que empodera al ciudadano, pero parece no ser suficientes para cambiar su realidad. Esto es porque después de las marchas debería seguir un siguiente paso, el cual muchas veces no se toma y se deja al aire. Ya se logró concientizar a la sociedad, ¿ahora que sigue?. Hay que tomar cartas en el asunto. Lo malo es las manifestaciones ya no sirven para eso.

    Me viene a la mente dos manifestaciones históricas en nuestro país, uno fué la de Tlatelolco, y la otra fué la manifestación contra el fraude perpetrado por Carlos Salinas contra Cuauhtemoc Cárdenas. La primera marcha (la del 68) fué multitudinaria, histórica porque en ella participaron millones de personas y porque terminó en un cruel asesinato perpetrado por el gobierno de Díaz Ordaz. En realidad, ¿que logró la manifestación?. Nada, no logró ningún cambio de los que se habían propuesto y muchos de los manifestantes terminaron siendo engañados y absorbidos por el gobierno de Echeverría. ¿Por qué?. Porque los manifestantes creyeron que con la pura manifestación iban a lograr el cambio, este nunca llegó y ni siquiera logró marcar un parteaguas en la democracia mexicana. Lo único que logro fué exponer el autoritarismo del PRI de entonces.

    La manifestación contra el fraude de 1988 fué diferente. No fué tan multitudinaria pero si logró un parteaguas para crear el estado democrático (aunque sea incipiente) que tenemos en la actualidad. Ni el PAN ni el Cuauhtemoc Cárdenas se fueron con la idea de que con la pura manifestación se iba a lograr justicia, decidieron tomar acción por caminos diferentes. El PAN negoció reformas con Salinas de Gortari a cambio de legitimidad, el gobierno históricamente laico abrió relaciones con el vaticano y se lograron reformas económicas que no se hubieran hecho sin la intervención del PAN. Cuauhtemoc Cárdenas fundó su propio partido, el PRD, el cual ahora es la tercera fuerza electoral en México. Si no hubieran tomado cartas en el asunto y hubieran dejado todas las energías en la manifestación, posiblemente nuestro país seguiría sumido en el priato autoritario.

    El idealismo y las energías impresas en la marcha a veces desbordan emociones, pero a veces las desborda de tal forma que no permite racionalizarlas y encausarlas para construír algo diferente y lograr el cambio que se propone. No basta con marchar contra la violencia o la inseguridad, es necesario que los ciudadanos tomen cartas en el asunto y lleven a cabo acciones para erradicarla. De otra forma, las marchas quedarán en sonido que se pierde en el aire.

  • Narcobloqueos en Guadalajara. Efectos colaterales de una guerra fallida.

    Hasta el día de ayer yo pensaba que en Guadalajara éramos inmunes a los estragos del narcotráfico. En nuestra ciudad siempre han existido narcotraficantes, eso lo sabemos, pero estos veían a nuestra metrópoli como un sitio de descanso de su ajetreado trabajo. Muchos de los que vivimos aquí sabemos que en zonas residenciales como Puerta de Hierro y Colinas de San Javier viven algunos de ellos, pero nunca molestaban a la sociedad, y si llegaban a hacer uso de un arma era para realizar un ajuste de cuentas entre ellos. Los ciudadanos comunes y corrientes ni siquiera sentíamos su presencia.

    Pero la noche del primero de febrero todo cambió. Antes de este fatídico día los que radicamos en Guadalajara nos apenábamos de lo que sucedía en entidades como Ciudad Juárez, Culiacán, Tampico, o Monterrey. Nos asustaba el asunto del narcotráfico, pero nunca pensamos que los tapatíos íbamos a vivir en carne propia las consecuencias de la fallida guerra contra el crimen organizado que está emprendiendo nuestro gobierno. Si, la noche de ayer la cara nos fué cambiando al ver como soltaban granadas y disparos en Ciudad Granja, como los narcotraficantes bloqueaban el camino a Chapala y como incendiaban camiones al lado del recién estrenado Puente Atirantado.

    Creo que ahora los tapatíos tendremos que ver con otra perspectiva el asunto del narcotráfico, porque ya es un problema que nos compete a nosotros como sociedad. De ahora en adelante Guadalajara ya es parte del campo de batalla de este grave problema que vive el país, ahora como los juarences y los regiomontanos, tendremos que pensárnosla dos veces para salir de nuestras casas y transitar por las principales arterias de nuestra ciudad, ya sea en automóvil o utilizando el transporte público. El riesgo existe.

    Se dice que este fenómeno está relacionado con la muerte de Nacho Coronel, que vino a romper con la paz que vivía el narcotráfico en la ciudad. El fué parte del cartel del «Chapo» Guzmán, pero me quedan mis dudas si tiene que ver, porque si con algún cartel el gobierno ha sido sumamente displiscente a la hora de combatir el crimen ha sido con ellos. Yo creo que más bien el problema viene de otro lado, y habrá que ver si algún cartel se adjudica los atentados ocurridos en Guadalajara.

    Aquí es donde quiero hacer un stop y pensar si toda la guerra desatada contra el narcotráfico por Felipe Calderón ha valido la pena. Yo era consciente de que ya se tenía que hacer algo con el narcotráfico, pero la forma en que lo ha enfrentado el presidente me ha dejado con mucho escepticismo. Y miren que sabía que era una tremenda estupidez gritar a los cuatro vientos la declaración de guerra al crimen organizado al momento de sentarse en la silla presidencial. Yo predije una guerra fallida y así lo está siendo. Muchas personas afines a las ideas del presidente dicen que es el precio que se tiene que pagar, que es parte del proceso y comparan a México con Colombia (aunque cabe mencionar que en ese país estaban enfrentando a las FARC, un grupo guerrillero, no un cartel). Pero muchos no vemos salida a esta guerra, no sabemos por donde se esté ganando. El gobierno presume a la sociedad cuando agarran a un capo o lo matan, pero lo que ocurre es que con esto, los cárteles se fragmentan y para recuperar poder reclutan a más personas para formar parte de las nuevas organizaciones, con lo cual son más la gente involucrada y el problema se multiplica.

    El gobierno ha tomado medidas correctivas contra el narcotráfico. Ha decidido atacarlo ya que el problema está presente, pero no ha hecho nada por solucionar el problema de raíz, es decir, no hay medidas preventivas para eliminar los incentivos para que sigan surgiendo cárteles y personas se sigan sumando a estas organizaciones. El gobierno ha dejado del lado el empleo, la educación, el combate a la pobreza con tal de enfrentar al narcotráfico, tremenda estupidez. Esta lucha no está acompañada de un plan de desarrollo como país, es una lucha sin tón ni són que busca a enfrentar la fruta podrida que emerge de las infértiles tierras que el mismo gobierno ha dejado.

    Muchos dicen que los narcobloqueos en Guadalajara son una cortina de humo, en apenas unas horas han surgido muchas teorías. He escuchado algunas que dicen que es una estrategia del gobierno para que no nos fijemos en los «otros problemas que vive el país», y otras tan absurdas que dicen que el PRI está detrás para deslegitimar al gobierno en turno y otros que se atreven a decir que López Obrador está metido en esto porque quiere desestabilizar al país (y que también esta metido Hugo Chávez y las FARC). Yo no creo que se trate en este caso de una cortina de humo ni una teoría de la conspiración, simplemente son las secuelas de una guerra que va por mal camino, a los narcos les está afectando la guerra, es cierto y por eso reaccionan de esta manera, pero no significa que se les esté venciendo. Simplemente el combate ha cambiado de escenario.

    ¿Que soluciones tomar?, ¿militarizar la ciudad?, ¿disminuír nuestros derechos constitucionales con el fín de acabar con el narcotráfico?. Eso ya se ha vivido en otras regiones del mundo y ha sido contraproducente. Hay quienes piden la mano dura, pero tal vez solo le estarían poniendo leña al fuego. Creo que la inteligencia y la razón debe de prevalecer, en estos momentos agitados es cuando más se debe de tener calma.

    Es cierto, como sociedad tenemos que tomar nuestras precauciones. Pero lo peor que podemos hacer es convertirnos en víctimas del pánico, porque eso es lo que pretenden los narcotraficantes, desestabilizar a la sociedad para amedrentar al gobierno. Creo que en este momento es cuando la sociedad debe estar más unida y mostrar fortaleza ante este tipo de sucesos. Creo que es hora de exigir al gobierno un cambio de rumbo en esta guerra, y eso no solo involucra al gobierno mismo, también involucra a toda la sociedad.