La política antes del fenómeno del Internet y las redes sociales, era una práctica que se desenvolvía como algo aparte de los ciudadanos. Estos percibían los resultados (muchas veces maquillados) de los políticos en la práctica y en base a eso los evaluaban, no había una retroalimentación entre la ciudadanía y los políticos. El papel del ciudadano se limitaba a recibir información unidireccional sobre lo que nuestros servidores públicos realizaban (por medio de la televisión, la radio y los medios tradicionales), no existía interacción entre el ciudadano y el político. Y no quiero decir que con esto ahora dicha interacción sea plena, pero no podemos negar que gracias a Internet esta se ha fomentado más de lo que se hacía antes.
Internet ya tiene más de diez años, pero la revolución en la forma de hacer política cambió hace apenas unos pocos. Uno de los precursores en utilizar Internet como herramienta para mantenerse en contacto con los ciudadanos fué el entonces candidato y ahora presidente de los Estados Unidos Barack Obama quien utilizó las redes sociales como Facebook, MySpace y el naciente Twitter para mantenerse en contacto con sus electores. Dicha estrategia fué clave para que ganara la presidencia, puesto que los ciudadanos sintieron esa sensación de cercanía, ellos se sentían más escuchados.
Después del fenómeno Obama, muchos políticos trataron de replicar su estrategia de redes sociales, se inscribieron en ellas, abrieron sus propios blogs y buscaron una forma de comunicarse con el electorado. Algunos lo hicieron con mayor éxito que otros. Los que tuvieron más fué porque lograron una sincera conexión con su gente y los que no fué porque lo vieron como simple estrategia mercadológica sin ir al fondo del asunto: Estar cerca de la ciudadanía.
Ahora es común ver al Presidente Calderón usar Twitter o a Marcelo Ebrard, aunque a veces falta más interacción con la gente para realmente lograr una comunicación más cálida. Alguien que si ha logrado esa cercanía con su público es Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona), el cual responde a muchos comentarios de sus seguidores (followers) y genera conversación y polémica. Otro curioso ejemplo de interacción con el público es el dictador Hugo Chávez. A través de su cuenta @chavezcandanga comúnmente platica con sus seguidores y habla sobre las acciones que está realizando en su país.
Pero Internet no solo ha fomentado la comunicación entre el ciudadano y el político. Sino que le ha dado un gran arma a los ciudadanos para organizarse. Las asociaciones civiles del siglo XXI organizan sus eventos y sus manifestaciones vía Twitter y Facebook y también utilizan estas herramientas para dar a conocer sus propósitos al grueso de la ciudadanía para adherir más simpatizantes a su causa. En estos últimos años hemos escuchado de revoluciones que se han gestado vía Internet. Twitter y Facebook fueron clave para que los egipcios se reunieran y pidieran la salida de Mubarak, la cual lograron, también lo lograron por este medio los tunecinos y ahora se ha formado una ola expansiva que ha logrado influír a ciudadanos de otros países como Libia para derrocar a sus dictadores.
En México no estamos exentos de estos fenómenos, cabe recordar la indignación que se generó en las redes sociales por la salida de Aristegui de su programa de radio de MVS. La presión por las redes sociales fué tanta, que bien haya sido por decisión de MVS o del mismo gobierno, terminaron devolviéndole el trabajo a la periodista. El columnista Zepeda Patterson afirmó que fué gracias a los «Twitts» de los seguidores de la periodista que se devolvió el trabajo a Carmen Aristegui.
Con Internet es cada vez más difícil llevar a cabo actos represivos y de censura porque el mensaje que se quiere omitir se termina multiplicando en la sociedad. Los políticos de hoy tienen que entender que ahora deberán hacer mejor su trabajo puesto que la ciudadanía tiene más herramientas para evaluar sus acciones. Cualquier intento de atentado por parte de algún político o grupo de políticos contra los valores fundamentales de la ciudadanía como el respeto o la libertad de expresión serán severamente castigados y podrán sufrir un daño irreversible en su carrera política.
Falta un año y medio para las elecciones del 2012, ya no es mucho el tiempo que debe de transcurrir para que sepamos quien será el presidente que sustituya a Felipe Calderón en la silla presidencial, ya se están barajeando muchas opciones, sobre todo entre el PRI y el PRD. Sinceramente a mí, querido lector, ninguna de las opciones que nos están presentado los partidos me convencen. Casi todos son políticos mediocres, con falta de liderazgo y ese angel que se necesita para inspirar al electorado a un cambio. Además la mayoría de ellos han caído más en el exceso de pragmatismo y en el juego de intereses que en el buscar el bien común para la sociedad.
Mi país no está bien, mi ciudad tampoco. Todo lo que me rodea me es hostil, la gente se vuelve más agresiva e indiferente hacia uno, uno duda en salir a un antro porque no sabe si le va a tocar el siguiente granadazo, es más, no sabe si el transporte público será incendiado por algunos narcotraficantes que desean llamar la atención. Las noticias sobre el acontecer del país son malas, se sigue hablando de desempleo (excluyendo el sinnúmero de vacantes que genera el narcotráfico) que la economía no está creciendo lo suficiente, al grado de que Ernesto Cordero (el presidenciable «o ex ya» por Felipe Calderón) afirma que con $6,000 pesitos a una familia le alcanza para vivir y para aspirar a adquirir crédito para su casa o su coche (yo gano algo más que eso y de lejos puedo contar con eso que dice Cordero).
Imagínate que estás descargando un archivo de Internet cuyo contenido está protegido por medio del copyright, puede ser una canción, una película, o un documento PDF y de pronto te cortan el Internet y te imputan un delito penal. La tecnología hace que esto sea tan fácil como posible como no lo era hace dos décadas. Por supuesto que lo que algunos pocos llaman «copias ilegales» ha existido desde hace tiempo. Cuando rentábamos películas en formato Beta o VHS, lo común era copiarlas a un casette virgen para quedarnos con una copia de la película que tanto nos había gustado y lo compartíamos con los amigos y conocidos, lo mismo sucedía con los cassettes y con los CD’s. Pero ahora el Internet ha masificado esta práctica y hace que el compartir archivos sea una práctica común y corriente alrededor del mundo.
Puedo criticar a López Obrador de muchas cosas y mencionar los miles de defectos que tiene como político, que si es un megalomaniaco, un oportunista, un demagogo, un populista. Pero creo que esta vez ha tomado una decisión que es de aplaudirse: López Obrador decide separarse del PRD tras el sí a la consulta donde el Partido de la Revolución Democrática se unirá con el PAN para contender en el Estado de México. López Obrador argumenta las diferencias ideológicas que a toda luz son visibles para toda la sociedad. ¿Como un partido de izquierda como el PRD puede aliarse con un partido como derecha como es el PAN?. El PRD se estaría convirtiendo en un partido satélite del PAN, lo cual al largo plazo podría llevar a la ruina, sobre todo al partido político de la izquierda. Es cierto, les funcionó con Gabino Cue en Oaxaca y con Moreno Valle en Puebla. Pero ese tipo de alianzas son muy riesgosas porque lo único que hacen es confundir al electorado.
México es como una persona, si esta se vuelve susceptible a las críticas significa que tiene una autoestima baja, si por el contrario las tolera, las acepta como tal y no le da mucha importancia al «¿Qué dirán?», entonces podemos hablar de que esta persona tiene una autoestima correcta. Así, de esta última forma, deberíamos de interpretar las críticas que nos llegan de fuera y no volvernos un país susceptible que se agacha ante las críticas de los demás. Debemos de pensar en ser un país que se quiere y se valora a sí mismo.