Autor: Cerebro

  • México unido contra el narcotráfico y la delincuencia

    «La falta de cohesión nacional contra el crimen organizado lo fortalece objetivamente.»  Enrique Krauze

    México libra una cruda batalla contra el narcotráfico se hablan de decenas de miles de muertos en esta dura batalla que ha tenido el gobierno con las organizaciones narcotraficantes. Y si a 4 años del inicio de la guerra vemos que el panorama está como está, es que algo no ha salido bien. Algunos afirman que el narcotráfico está siendo mermado y que los narcotraficantes están diversificando sus «unidades de negocio» al entrar en otros ámbitos como las extorsiones, secuestros, piratería  y otras formas de obtener recursos ilegalmente. Áunque hay quienes afirman que eso de la diversificación criminal es un mito, porque resulta que ninguna de las otras actividades criminales ni de cerca son tan rentables como el narcotráfico. Dicen: Esto es, unos tres kilos de cocaína—que caben en una mochila y se pueden introducir por un puente peatonal entre Juárez y El Paso por una sola persona—dejarían la misma ganancia de un secuestro como por el que condenaron a Florence Cassez—1 millón de pesos—o la de unas 200 extorsiones semanales de 5 mil pesos promedio.

    Entonces si esto es un mito, quiere decir que el problema no está solo en el narcotráfico, está en todas las organizaciones criminales que existen en el país, y esto es provocado, además de la falta de oportunidades, empleo y educación, por una crisis de valores. La «guerra armada contra el narcotráfico» podrá «contener» el problema, pero a un muy alto costo, sin embargo no puede resolverla de fondo y ese es el principal error en el que me parece ha caído, el Presidente Felipe Calderón. Además que no ha puesto énfasis en las organizaciones criminales no narcotraficantes que a veces terminan lastimando más a la sociedad que el narcotráfico mismo.

    Podemos estar en contra en la forma en que se está desarrollando la lucha contra el narcotráfico, pero eso no significa que debamos estar a favor de él. Según encuestas hechas alrededor del país, muchos mexicanos quisieran que se pactara con los cárteles para regresar la paz a nuestro país. Yo creo que eso sería un error y sería irresponsable. Más bien creo en mi más humilde opinión que se debería dar un paso atras y replantear la estrategia, una estrategia que vaya más a fondo y que no solo signifique sangre y balazos, una estrategia que ayude a fortalecer el tejido social para que no sigan surgiendo más cárteles ni criminales. Una estrategia integral de desarrollo para el país. Mientras no se combata de esta forma al narcotráfico, la guerra estará perdida.

    Creer que la solución es dejar actuar a los narcotraficantes es una reverenda estupidez, es rendirnos ante el mal y sucumbir ante él. Si dejamos actuar a los narcotraficantes, estos empezarán, como ya lo han empezado a hacer, a penetrar en las organizaciones gubernamentales y en ese momento si estaremos en un problema grave. Lo peor no es eso, sino que un pequeño pero considerable sector de la sociedad apoya abiertamente a los cárteles gracias a las dádivas que estos les dán. No es raro ver de repente una manifestación de ciudadanos marchando a favor del cártel de La Familia, ellos, si, les construyen escuelas, caminos, negocios, les dan comida, ¿pero a cambio de que?, de dejar que la sociedad se siga desintegrando.

    Es por esto que tal vez no podemos estar de acuerdo con las formas de la lucha de Calderón, pero como mexicanos, deberíamos estar unidos en contra del narcotráfico. El que la sociedad repudie a los narcotraficantes es una parte de la estrategia integral para combatirlo, no solo está en el gobierno, está en los ciudadanos. El que la sociedad íntegra esté en contra de ellos los arrincona y les quita armas. No se puede negociar con ellos, no se puede negociar con algo que hace mal a un país y que desintegra a la sociedad. ¿Tu de qué lado estás?, ¿Estas en su favor o en contra?, o en el peor del caso, tratas de estar en un punto medio cayendo en la ambiguedad.

     

     

  • Presunto Culpable

    La película Presunto Culpable cuenta la historia sobre Toño, el cual fue condenado a 20 años de prisión por el delito de homicidio calificado sin ninguna prueba contundente que justificara dicho veredicto. Dos jóvenes abogados deciden luchar por el caso para lograr la libertad de Toño, quien estaba en la carcel por un delito que no cometió. Este filme ha sido polémico no solo por el contenido que presenta, sino porque una jueza obligó la suspensión de la exhibición de este filme, porque uno de los testigos que aparecen en la película (Víctor Manuel Reyes), testigo del asesinato y quien acusó a Toño de haber cometido el asesinato presentó un amparo porque no consintió que su imagen apareciera en público, por lo cual alegó daño moral.

    Presunto Culpable nos obliga a meditar sobre nuestro sistema judicial mexicano. El cual es muy peculiar, porque a diferencia de otros países más desarrollados que el nuestro, en vez de que las autoridades estén obligadas a probar la culpabilidad del acusado, acá el inocente debe de probar con pruebas bastante contundentes que de verdad sé es inocente. Además el inocente inculpado puede ser víctima de la ineficiencia del sistema judicial, como el caso de Toño (protagonista del filme) que pudo haber quedado bajo las rejas 20 años, a pesar de que las pruebas que confirmaban su inocencia eran contundentes. Toño logró salir después de la lucha de dos valientes abogados y de sus familiares, pero perdió casi 3 años de vida en prisión, todo por la ineficiencia de nuestro aparato gubernamental.

    Si las leyes tuvieran sentido como dicen nuestras autoridades, con eso de que el implicado tiene que probar su inocencia, seguramente en el país no habría impunidad porque todas las personas que aparentemente cometieron un asesinato estarían tras las rejas. Pero pasa todo lo contrario. En México los niveles de impunidad son altísimos. Según la CNDH el nivel de impunidad es mayor al 98%. Es decir, solo 2% de los crímenes son castigados. Entonces me pregunto ¿de que sirve que los implicados en un crimen estén obligados a probar su inocencia?, de nada. Por el contrario, son muchos los inocentes que terminan tras las rejas, y muchos no tienen la suerte que tuvo Toño de tener tras de sí a unos valientes abogados que lucharon a más no poder para sacarlo de la cárcel. De hecho Toño fue tan afortunado que dentro del reclusorio no sufrió (al menos nunca lo declara en la película) abusos por parte de los reos, como muchos si lo sufren.

    Nuestro sistema judicial es un asco, incrimina a muchos inocentes pero perdona a muchos culpables. Yo he vivido esta situación en carne propia cuando a unos parientes cercanos junto con otras personas les dictaron auto de formal prisión por un presunto delito ante Hacienda que jamás habían cometido. Ellos se ampararon y por ese motivo se salvaron de pisar la cárcel, pero el pleito duró casi 4 años y hasta ese tiempo pudieron ser absueltos. Las pruebas de su inocencia eran claras, pero lo que estaba claro es que habían algunos detrás con mucho poder que estaban interesados en verlos tras las rejas, habían muchos intereses de por medio. Y claro, estas personas aprovecharon el hecho de que «los implicados deben presentar pruebas para comprobar su inocencia».

    Después de todo esto, me pregunto si todavía habrán quienes apoyen la pena de muerte en México. ¿Imagínense que pasaría si se aprobara la pena capital en un país donde tantos inocentes son incriminados por delitos que no cometieron, y donde la impunidad rebasa el 98%? Además de que está rotundamente comprobado de que la pena de muerte no reduce los índices de criminalidad, muchos inocentes serían ejecutados por crímenes que jamás cometieron y no tendrían tiempo de defender su inocencia, porque, ya estarían muertos.

    La película Presunto Culpable es un filme que todo mexicano debe ver, pero no solo el ciudadano común, también lo deberían ver los legisladores y todos aquellos que conforman el Poder Judicial de la Federación. Está claro que debe de haber un cambio de fondo en la forma en que se imparte justicia en México, si es que queremos ver a más culpables tras las rejas, pero sobre todo, a más inocentes fuera de ellas.

     

  • Minipost #54 Del odio

    Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos.

    François de La Rochefoucauld

  • El populista

    El populista se dió cuenta de que la «investidura presidencial» no ayudaba a transmitir esa sensación de cercanía para con los pobres. Es por eso que optó por la guayabera, porque es un atuendo informal que lo hace sentirse identificado con la gente, al grado de perderse entre ellos. La guayabera se puso de moda en los 70’s y mandatarios particularmente populistas como López Portillo la empezaron a utilizar y por ende, pasó a ser el atuendo fashion en el círculo de la política. Pero el populista es más que un hombre con una guayabera, es aquel que busca quedar bien con la gente sin importar las consecuencias que ello implica.

    El populista tiene como meta primordial aparecer arriba en las encuestas de popularidad. Tiene un carisma especial que lo hace atractivo ante las masas, porque las sabe asimilar y termina incluso adaptando un lenguaje plebeyo para hacerles sentir a sus seguidores que no es un lider aparte, sino que es lider de ellos. El populista se encarga de solucionarle los problemas al pópulo. ¿Tienes un empleo mal pagado? Te subo el sueldo por decreto ¿No tienes donde lavar la ropa? El gobierno te regala una lavadora. La gente está contenta porque se da cuenta de que no tiene que hacer un esfuerzo extra para obtener recompensas y dádivas a cambio de comprometerse con la causa del mandatario. El mandatario es el mesías y el mandado es como el esclavo que no se da cuenta de su condición, necesita ser afín a él y rendirle pleitesía para poder obtener los beneficios que ofrece el populista.

    El populista es como aquel ciudadano que gasta todos sus ahorros en cosas inútiles y no los invierte, es como aquel que le dispara «la peda» a todos sus amigos y ni siquiera se fija cuanto tiene en la cartera, al final necesita pedir prestado. Usa el dinero para tener contenta a la gente, no para que este se reinvierta y se genere más riqueza. El populista tiene aversión al mercado, de hecho no confía mucho en la iniciativa y esfuerzo del ser humano, cree que el trabajo duro es un sacrificio y no una virtud. Por eso el populista depende de los recursos naturales para exprimirlos y atraer utilidades sin importar que al no reinvertirse en un largo plazo terminarán perdiéndose. No cree siquiera que el estado debe regular las ineficiencias del mercado, cree que debe controlarlo y debe reducirlo a su mínima expresión. Mas bien cree que el mercado es un beneficio marginal más que el motor de una economía.

    El populista cree que el que no está con el es su enemigo. Cree que generar riqueza es despojar a la nación de sus recursos, cree que cada centavo que genera el rico es centavo que se le roba al pobre. pone su fé en los pobres pero a la vez no cree en ellos, por eso no les pide trabajo, no les pide más esfuerzo más que el que implica seguirlo a él. El es el pastor y los borregos son el rebaño. Sus seguidores le inventan porras, frases, lo alaban, lo adoran, creen que es infalible y si se equivoca le hechan la culpa a las circunstancias o a los enemigos de su causa.

    Muchas veces se cree que el populista es de izquierda, pero ello no significa que todos los de izquierda sean populistas. La izquierda dice procurar la justicia social y el bienestar para los que menos tienen, pero eso no significa que el político de izquierda deba de derrochar los recursos irresponsablemente para ayudar a los más necesitados. Existen otros mecanismos probados que pueden ayudar a las mayorías sin tener que enemistarse con el rico o con aquel que genera recursos por su cuenta. De hecho hay muchos populistas que han sido considerados de derecha, que a cambio de tener contenta a la población, han utilizado irresponsablemente sus recursos, pero ellos tal vez no los usen para dar de comer a los pobres, sino para ofrecer otros beneficios como seguridad, por medio de estrategias mal planeadas sin ningún trasfondo para eliminar la problemática de raíz, estos populistas de derecha tal vez no tengan aversión al mercado, pero no confían tampoco en la capacidad de su población que creen que lo mejor es dejarlos a la intenperie sin educación ni oportunidades de progreso.

    México está lleno de populistas, está infestado de ellos. De hecho tenemos dos presidentes populistas (el oficial y el legítimo) y ninguno de ellos dos ha sabido (o no ha querido) analizar la problemática de fondo para solucionar los problemas que dicen que van a solucionar. Los dos creen que derrochando dinero, subiendo sueldos (a los pobres o al ejército) y aplicando una política de mano dura solucionarán los problemas del pueblo. Y es que a eso nos hemos acostumbrado después de más de 70 años de gobiernos paternalistas y autoritarios. Queremos mandatarios que nos resuelvan nuestros problemas de una vez por todas pero sin que nosotros tengamos que poner algo de esfuerzo.

    El populista «legítimo» es decir, Andres Manuel López Obrador, cabe perfectamente en la primera descripción del populista que hice, no hace falta mencionar nada más. El populista «oficial», Felipe Calderón cabe en la descripción del populismo de derecha, porque se ha empecinado en combatir al narcotráfico como una forma de adquirir legitimidad a pesar de que todos sabíamos que la estrategia era la incorrecta. Invierte la mayoría del presupuesto en ello pero deja del lado rubros importantísimos como la educación y la inversión en la ciencia y tecnología. Pero es más «popular» la mano dura para combatir el narcotráfico (que vale, tal vez era necesario, pero es una guerra muy mal planteada) que el mejoramiento educativo del país.

    Mientras escribo esto, un populista está acomodándose su guayabera para dar un hermoso discurso ante un gran número de seguidores. Porque saben que para tener un rebaño sumiso, solo se necesita de borregos, y de esos, hay muchos mi estimado.

     

  • Quisiera ser millonario parte 2 – Revisión

    Este artículo es una continuación del tema «Quisiera ser millonario«, recomiendo que lo consulten antes de leer este en caso de que no lo hayan leído.

    Generalmente cuando creo dejar temas inconclusos o con varias dudas al aire decido hacer revisiones en lugar de editar el artículo, una de mis políticas que tengo dentro de mi blog es que después de haber publicado un artículo ya no lo puedo modificar excepto para agregar alguna actualización o una nota al pie, y esta no es la excepción, por eso decidí crear una segunda versión del artículo «quisiera ser millonario» para aclarar algunas cosas y lograr cerrar bien este tema, el cual me pareció interesante de abordar, y al parecer también a los lectores también. Recibí varios comentarios por medio de este blog y por medio de Facebook en este artículo. Bueno empecemos.

    El dinero no es lo más importante.

    La otra vez inicié con una frase que decía, el dinero no es la felicidad, pero como se le parece. Porque es verdad, el dinero nos trae muchas satisfacciones y nos hace la vida más fácil. Pero eso no quiere decir que el dinero sea lo más importante. El dinero no es garantía absoluta de felicidad, por el contrario, si no viene acompañado de otros hábitos personales, puede terminar siendo un estorbo. Ya lo había dicho, está muy bien aspirar a más de lo que uno tiene, pero siempre y cuando conserve su escala de valores intacta, y a veces eso es algo difícil de hacer, porque muchos prefieren pasar por encima de ellos como un atajo para obtener más riquezas, lo que se convierte en lo que yo llamé riquezas mal habidas. Ese tipo de personas son las que creen que valen por lo que tienen y no por lo que son. Como yo comentaba lo valioso de una persona millonaria no es cuanto tiene, sino el esfuerzo y el empeño que invirtió para obtener esas riquezas.

    Además, el dinero por si solo no da la felicidad , sobre todo cuando existe «pobreza» en otros ámbitos personales. El ser humano no solo necesita de dinero, necesita sentirse seguro (de nada sirve tener millones de dólares si la vida está en peligro), necesita sentirse querido (de nada sirve tener millones de dólares si la persona en cuestión está sola y no tiene los suficientes lazos afectivos como para sentirse querido) y necesita sentirse autorrealizado (de nada sirve, de nuevo, tener millones de dólares si la persona no está agusto con lo que hace o no se siente satisfecha). El dinero per sé no da la felicidad, necesita de otros atributos para poder generarla.

    Las riquezas, lo repito, son uno de los pilares que sostienen al ser humano, pero no son «todos los pilares». Si pretendemos sostenernos solo por el pilar de las riquezas y no fortalecemos los demás pilares, este no va a soportar toda la carga, y el «edificio de la vida» se va a derrumbar. La integridad humana, los valores, la familia, seres queridos, amigos, el sentimiento de autorrealización son otros de los pilares que ayudan a sostenernos y mantenernos en pie.

    Pero sigue siendo importante

    Pero no quiere decir que debamos renunciar al pilar del dinero cuando podemos tener los demás. El dinero no deja de ser un área importante en nuestras vidas porque es el que se encarga de darnos bienestar, poder vivir de una manera decorosa, poder tener lujos, comodidades, esparcimiento, y en general, una mejor calidad de vida. Por eso pienso que el no aspirar a obtener riquezas es una simple y llana estupidez. El problema como mencionaba es cuando se supedita el dinero a las demás áreas de la vida. En ese momento es cuando el dinero se convierte en un problema.

    Imagina que tienes una familia amorosa, te gusta lo que haces, te sientes una persona íntegra  y de repente pierdes el empleo. Te ves en una situación dificil y la ruptura del «pilar económico» hace que los demás pilares tengan que soportar más peso y por consecuencia, tienen más posibilidades de quebrarse. Por el contrario si te anuncian un aumento de sueldo en el empleo o empiezas a generar más ganancias con tu negocio, el pilar se fortalece y hace que los demás pilares no tengan que soportar tanto peso. Imagina, ahora tienes dinero para llevar a tu familia de vacaciones, para comprarles regalos, para buscar momentos de esparcimiento para poder convivir más con ellos, para darles una mejor salud y bienestar. En este caso el dinero puede reforzar todos lo demás pilares.

    Es por eso que aspirar a tener riquezas es una forma de querer progresar y de ser mejor persona. Por supuesto que no es la única forma, pero si es uno de los varios ámbitos a los que hay que ponerle atención para terner un desarrollo íntegro como persona. Si aspiras a poco, indudablemente tendrás más poco de lo que habías aspirado, y eso a fín de cuentas es ser pobre, pero pobre de caracter.

  • Quisiera ser millonario

    El dinero no es la felicidad, pero como se le parece.

    Yo creí que no era una persona fijada en el dinero, y de hecho muchos podrían pensar que no lo soy. No soy necesariamente una persona que busque un status o darme valor por lo que tengo si no por lo que soy (aquellos que creen que valen lo que tienen son de lo más infelices, hasta el mismo Carlos Slim lo dijo alguna vez), pero les soy sincero, es que en verdad querer aspirar a ganar poco es ser un mediocre. Hay gente que dice, yo con tener una casita y un cochecito con que moverme sería muy feliz (tal vez eso sea una aspiración bastante fuerte para una persona en pobreza económica, pero aquí me estoy refiriendo a la clase media o alta, de la cual son la gran mayoría de los lectores de este blog).

    Yo busco hacer lo que me gusta, pero inconscientemente (y a veces conscientemente) busco obtener más dinero, ganar más y más. Estaba trabajando por mi propia cuenta, estaba muy agusto trabajando desde mi propia casa, pero a pesar de que mi negocio va creciendo relativamente, el dinero no alcanzaba para lo que yo quería, no me era suficiente porque aparte tenía gastos, y entonces empecé a buscar un trabajo con el cual pudiera compaginar con mi negocio propio. Lo encontré en Hewlett Packard y ahora mis ingresos (combinados con los de mi negocio) se triplicaron, lo cual es una gran satisfación para mí. Pero yo se que habrá un momento en que dicho ingreso no me llenará y tendré que buscar más. Mi negocio tendrá que crecer, o bien, tendré que crecer dentro de la empresa donde estoy trabajando. Pero la verdad es que cada vez quiero ganar más dinero.

    Soy sincero, cuando voy a ver una residencia de Puerta de Hierro (GDL), Bosques de las Lomas (DF) o San Pedro (MTY) me digo, yo quisiera vivir algún día en una de esas casas. Parece algo muy ajeno a mí porque nunca he vivido en alguna de ellas pero ¿por qué no aspirar alguna vez en vivir algun día con esas comodidades, o acaso tiene algo de malo?. Yo no lo creo. Para lograr eso se necesita de mucho esfuerzo, perseverancia y astucia (algunos mexicanotes dirán que también necesitaría de la tranza).

    Lo repito, el dinero no determina cuanto vale una persona, pero si puede ser una buena medida para admirar el esfuerzo y la inteligencia de esa persona por lograr llegar hasta donde ha llegado. Mi padre es un gran ejemplo, el empezó a trabajar en empresas desde abajo, llegó a altos puestos directivos y gracias a eso me pudo ofrecer un buen nivel de vida, y yo lo admiro por ello, por su esfuerzo y su entrega. Y la verdad a mí me gustaría que alguna vez mis hijos (si es que tengo) me admiraran por lo mismo, ¿tiene eso acaso algo de malo?.

    Es cierto que existen riquezas mal habidas, pero una persona sabe en su conciencia cuando no se ha ganado sus posesiones de una buena forma y creo que eso a fin de cuentas no es muy gratificante para su conciencia, porque a fín de cuentas es gente que solo quiere acaparar riquezas a costa de sus valores morales. Pero independientemente de esa acotación, creo que el aspirar a ser rico no tiene nada de malo, por el contrario, creo que muestra falta de caracter quien piensa que es malo aspirar a generar riquezas, porque en el fondo se esconde el miedo al éxito (y al fracaso) y varios complejos de inferioridad que no permiten desarrollar plenamente a la persona.

    El dinero no es lo más importante en la vida, probablemente no lo sea, pero si es uno de los pilares del ser humano en la vida. El ser humano necesita obtener riquezas materiales para vivir una vida más plena y confortable. A fin de cuentas siempre será más cómodo dormir en una cama lujosa que en un catre, o será más fácil trasladarse en automovil que en transporte público (a excepcion de esas ciudades donde el transporte público es muy eficiente). Los seres humanos queremos cada vez más y más y no nos conformamos con quedarnos estacionados, los que crean lo contrario, como lo dije, demuestran una falta de caracter y de autoestima propia.

    Si crees que no mereces crecer tu patrimonio personal, te recomendaría primero analizarte y ser sincero contigo mismo ¿no será, sinceramente, que no crees merecer obtener más riquezas?.

  • Teresa vs Premios Oscar. Enajenación telenovelera.

    Teresa No quiero decir con esto que los premios Oscar sean lo más culto del mundo ni mucho menos. Es una simple premiación a las mejores películas por así decirlo, comerciales, del año. Pero vamos, ¿cual es una manera más productiva de perder el tiempo frente a la TV? ¿Ver cuales fueron las mejores películas, actores, actrices etc. del año? O ¿Ver el final de una telenovela que para lo único que sirve es para distraer a la gente de lo que importa por medio de guiones «churrescos» escritos para conmover lo más vano de los sentimientos de la gente?. A mí, sinceramente se me hace más productiva la primera. Pero para la gente fue la segunda opción, al menos así los dicen los indicadores de rating. Teresa tuvo 33 puntos de rating y los Premios Oscar no llegaron ni siquiera a los magros 6 puntos de rating.

    Personalmente no conozco la telenovela Teresa, ni se de lo que trata. Pero si se lo que son las telenovelas (como toda gente en el mundo, alguna vez en mi vida he visto alguna telenovela), y salvo honrosísimas excepciones, son historias repetidas hasta el hartazgo (con algunas pequeñas variantes en la forma pero iguales en el fondo) con poca creatividad en los guiones y en la historia, pero que busca apelar a los sentimientos de la gente a traves de recursos ya gastados y utilizados por años con éxito. Por alguna razón las telenovelas siguen teniendo un gran éxito en México y varios países de Latinoamérica.

    Las telenovelas a mi parecer tienen dos ingredientes que las hacen exitosas. Una es que logran que las personas comunes y corrientes se sientan identificadas con alguno de los personajes o sientan afinidad por uno de ellos (se apela al deseo aspiracional de los televidentes, porque generalmente los personajes son ricos y/o con atributos físicos) , y la otra es que es una sola historia dividida en varios capítulos lo cual hace que la gente tenga que estar siguiendo todos los capítulos para no perder el hilo de la historia de la telenovela, lo cual provoca una especie de adicción a esta. Pero en realidad no se necesitan de grandes guiones, es más, ni siquiera de grandes actores o actrices. Simplemente se necesitan situaciones que hagan sentir identificado al televidente, y claro, mujeres y hombres hermosos para dilatarse la pupila.

    Las telenovelas, a diferencia de las películas e incluso de las series estadounidenses, no dejan nada positivo al televidente que las observa. No existe esa chispa de creatividad como para poder admirar alguna actuación, manejos de cámara, originalidad en el guión, no, no hay nada. Son las mismas historias trilladas de siempre. Tomemos un puñado de telenovelas mexicanas y un puñado de series estadounidenses. En las dos hay una historia que se narra a través de diferentes capítulos, pero en las series estadounidenses vemos que las historias son muy diferentes entre cada serie, en cambio en las telenovelas mexicanas las historias son muy parecidas. Directores de películas y series estadounidenses hay muchos y de gran renombre. ¿Y de telenovelas mexicanas?. Yo casi no recuerdo a ninguno.

    Lo digo sin pelos en la lengua. Las telenovelas han sido creadas para distraer a la gente de lo que realmente importa. Es una forma de que la gente pueda desahogarse un poco (o un mucho) de sus infortunadas vidas, ya lo dijo Azcárraga Milmo: «Yo hago televisión para la gente jodida«. En casos extremos, los televidentes terminan imitando los papeles de sus actores favoritos en la vida real, eso lo he escuchado de boca de más de un psicólogo que ha tratado problemas de parejas y relaciones disfuncionales. ¿A quién le va a importar la subida de precios del tomate o de la polémica reforma aprobada si están más preocupados por saber que va a pasar con Teresa?.

    Los Premios Oscar al menos premian a los intentos de creatividad que hay en la industria cinematográfica, que sí, a veces parece que se quedan sin ideas, pero a cierto nivel siguen innovando y siguen presentando «propuestas» al público. Yo me hubiera quedado con muchas más ganas de saber si el Beautiful de Iñárritu lograba ganar por primera vez la estatuilla, a saber que fregados iba a pasar con Teresa. Pero parece que el «soma» del duopolio televisivo puede hacer lo que quiera con nuestras frágiles mentes.

    Por cierto ¿que pasó con Teresa?. Bueno, ni siquiera supe quien era.

  • Minipost #53 Sobre la felicidad

    Niego de forma categórica que el hombre busque original y principalmente la felicidad. Lo que el hombre quiere es tener un motivo para ser feliz. Una vez tiene el motivo, la felicidad llega por si sola.

    Viktor E. Frankl