El poeta Javier Sicilia convocó una marcha que irá desde Morelos, hasta el D.F. La razón, se quiere llevar a cabo una marcha por la paz, y según los organizadores la exigencia principal es el esclarecimiento del asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega. Pero esa no es la única que habrá. En Guadalajara se llevará a cabo la marcha por la paz «Por un México sin violencia» que se llevará a cabo el 8 de mayo y que involucra a muchas asociaciones civiles que buscan terminar tajantemente con la violencia que nuestro país esta viviendo, venga de donde venga.
Es por eso que el presidente Felipe Calderón se apresuró a dar un mensaje en cadena nacional para que la sociedad no se rinda ante la lucha ante el narcotráfico. Pero parece que la presidencia y la sociedad tienen prioridades diferentes a pesar de que las dos entidades están en contra de los narcotraficantes. Felipe Calderón busca (o hace como que busca) acabar con el narcotráfico en el país. A la sociedad no le importa tanto eso, la sociedad quiere paz, la sociedad quiere que ya no haya muertos ni ejecuciones, y he ahí la rispidez entre lo que quiere nuestro gobierno y lo que queremos nosotros.
Todavía un sector importante de la población apoya al presidente en su lucha (la mitad), pero el otro sector ya esta cansado y cree que se deben de buscar alternativas. Muchos creen que la guerra ha sido necesaria dado que el narcotráfico ha crecido considerablemente en el país. Se dejó crecer gracias a la complicidad de muchos gobernantes, de empresarios que siguen impunes (véase Vazquez Raña y Roberto Hernández) y sobre todo por la CIA que utilizó estos cárteles para exportar armas a Nicaragua para el caso Irán-Contras mientras estos importaban enervantes. Pero ahora a pesar de la sangre que corre parece que en lugar de combatirlos directamente, se deja que combatan entre ellos para obtener las plazas.
El combate ante el narcotráfico de Felipe Calderón es de por sí dudoso por el tipo de estrategia que ha planteado (sus detractores hablan de una legitimización), pero no solo eso, se ha acusado a Genaro García Luna de tener nexos con el narcotráfico y también se ha cuestionado la displicencia del gobierno federal para con el cártel de Sinaloa, donde se encuentran Mayo Zambada, Los Valencia, Coronel (al único que el gobierno ha tocado y cuya muerte deja muchas dudas) y el Chapo Guzmán, que después de la muerte de Osama Bin Laden, se ha convertido en el millonario más buscado de todo el mundo. También se dice que Camilo Mouriño pactó con el narco e incluso se entrevistó con el Chapo Guzmán.
Pareciera que Calderón ha querido emular a Colombia en el combate contra el narcotráfico, pero son dos realidades muy diferentes. En Colombia el gobierno sacó al ejército de sus cuarteles para combatir a las FARC, pero esta organización es una guerrilla. Para hacer el comparativo con los colombianos, tendríamos que fijarnos más bien en lo que ha hecho Sergio Fajardo en Medellín. Lo cual discrepa bastante con las formas de Felipe Calderón Hinojosa.
Un sector de la sociedad se ha dado cuenta de las incongruencias que hay en la lucha contra el narcotráfico y quiere que todo esto termine de una vez. Han capturado a algunos capos importantes como Beltran Leyva o La Barbie, pero han surgido otros y el problema se multiplica, las organizaciones se fragmentan y buscan captar más integrantes dentro de sus organizaciones, lo cual es muy fácil, dada las condiciones socioeconómicas del país. El narcotráfico ha crecido tanto que la lucha ya no es solo entre los cárteles, sino que compete también a la población civil cuya vida está en riesgo y por eso clama por la paz. El gobierno se ha visto insuficiente al tratar de satisfacer las necesidades de seguridad de la población, y me atrevo a decir que por el contrario, la ha acrecentado al meternos en esta lucha sin pies ni cabeza.
No se cuantas marchas se necesiten, y ni siquiera se si sean de utilidad para acabar con el problema cuando el gobierno sigue empecinado en seguir con la misma estrategia de siempre. Yo en lo personal no creo que se deba de abandonar la lucha, pero si se debe de hacer un profundo replanteamiento, de buscar formas menos violentas y que incluyan a los servicios de inteligencia más que al ejército (en riesgo de corromperse) y a los policías (ya corrompidos), pero sobre todo, se debe hacer una lucha donde no haya favoritismos con cárteles como siempre ha sido con los últimos gobiernos.
Aquí les muestro el video de Felipe Calderón, no dice nada nuevo, se muestra enérgico pero cada vez parece tener menos credibilidad:
Tengo un pariente el cual era un fumador empedernido, se fumaba mínimo una cajetilla diaria al día, las manos le olían a tabaco y a alquitrán; llevaba así desde hace años. Se la pasaba tosiendo mientras veía el futbol por la televisión y sus familiares se preocupaban por la situación. Este pariente estaba algo pasado de peso y no hacía ejercicio. Tenía el perfil para que la «calaca» viniera y lo eligiera para llevarlo a la ultratumba. Se concientizó pero los intentos eran insuficientes, probó de todo, parches, tabaco masticable, todo lo que pudiera alejarlo del tabaquismo. No lo podía dejar hasta que el doctor le dijo la sentencia final: si no dejas el cigarro, te vas a morir. La sentencia lo asustó tanto que ahora a 6 años no ha tocado el cigarro y ahora es una persona sana y saludable.
El asesinato de Osama Bin Laden está dando mucho de que hablar, por lo cual creo que es metirorio dedicarle otro artículo a este caso. Empezamos por el entierro que recibió Osama. En el artículo pasado comentaba que según la tradición islámica, a los muertos se les tenía que aventar al mar, pues resulta que no es así.
Para los estadounidenses, el terrorista Bin Laden ha sido algo así como la némesis de su nación. El se adjudicó los atentados del 11 de Septiembre del 2001 (aunque hay todavía varias teorías conspiratorias empecinadas en decirnos que los mismos estadounidenses se tiraron las torres) por lo cual era entendible ese odio de la población estadounidense contra este terrorista árabe. Ahora que Osama Bin Laden ha muerto, la mayoría de los estadounidenses han salido a festejar a las calles como una forma de catarsis para paliar el resentimiento que tenían después de la muerte de miles de estadounidenses en aquel atentado.
¿Cuando fué que perdimos nuestra inocencia y nos volvimos unos amargados adultos? ¿Cuando dejamos de ver la vida como un juego y la empezamos a tomar tan en serio que dejamos de disfrutarla? ¿Cuando fué que dejamos de disfrutar los días y nos empezamos a fijar más en el pasado y en el futuro?. Esas son algunas de las preguntas que nos tendríamos que hacer los adultos de hoy. En mis pasadas vacaciones lo viví al ver a mi sobrino de 4 años disfrutar su estancia en la playa sin ninguna preocupación por lo que fuera a pasar, sin ningún trauma, sin ningún nada; era un niño con una mente totalmente sana, sin ninguna atadura o condicionamiento que produjera en el niveles de ansiedad o depresión como lo llega a causar en los adultos.
Hace algunas semanas, Japón sufrió un devastador terremoto (aunado a un tsunami) que prácticamente acabó con barrios enteros, puso en riesgo sus plantas nucleares y acabó con el patrimonio de varios japoneses que lo habían dado todo en la vida para hacerse de un hogar, de un auto, de darle todo a la familia y a sus hijos. Es cierto que las condiciones socioeconómicas que vive México son inferiores a las japonesas: Tenemos índices de pobreza mayores, marginación, corrupción. Motivo tal vez para que muchos no se preocuparan por lo que estaba ocurriendo en aquel país, «al cabo tienen los recursos para recuperarse en un santiamen».