Autor: Cerebro

  • A López Obrador le fue bien en Washington

    A López Obrador le fue bien en Washington

    A López Obrador le fue bien en Washington

    En Washington vimos a un López Obrador que no solemos ver aquí: a uno más mesurado e incluso con porte de estadista.

    Es cierto que la relación de México con Estados Unidos ha rayado en la sumisión. No son inexistentes los agravios de la ciudadanía mexicana con el presidente Trump, pero cuando de diplomacia se trata el pragmatismo importa.

    López Obrador dio un discurso que funciona bien a todos los niveles, más allá de que le haya «concedido de más» y haya tenido la osadía de decir que Trump se ha portado bien con nosotros (cuando evidentemente no ha sido así), lo cual se le reprochó por no pocas personas.

    Funciona porque su discurso habló de mercados, inversión privada y cooperación internacional. Su discurso seguramente ayudará generar eso que López Obrador no se ha molestado en generar en México: credibilidad y certidumbre en los mercados. No se peleó con los «empresarios fifís», sino más bien hizo énfasis en el papel que éstos tienen en la economía.

    El discurso funciona por el contexto en el que se da. López Obrador sabe que México está cayendo en una crisis económica muy fuerte (parte producto de la pandemia, parte autoinflingida) y sabe que necesitará de Estados Unidos para superarla. Mantener una buena relación comercial con el vecino del norte, con quien tiene el mayor número de importaciones y exportaciones, será crucial.

    ¿Qué habría pasado si, como deseaba la oposición, se hubiera puesto a despotricar contra Trump? Las relaciones se habrían visto muy afectadas con el alto costo político y económico que ello habría significado para el país. Es posible que algunos opositores de todos modos le hubieran reclamado y hubieran interpretado esos reclamos como una muestra de que «nos estamos enfilando ante el chavismo».

    Me sorprende que incluso gente especialista en el tema haya esperado que AMLO confrontara a Trump en este contexto y en estas circunstancias. Ello sólo habría servido como un acto de catarsis con efectos políticos y económicos muy cuestionables.

    Es cierto que no es seguro que Trump gane las elecciones, de hecho Biden tiene una considerable ventaja sobre él (cierto también es que Biden no es fuerte como candidato) y en caso de que los demócratas ganen, no sabremos cómo van a ser las relaciones con ellos. Es válido preguntarse si hubo un buen timing o no por parte de nuestro gobierno, pero aún así, refrendar la alianza de nuestro país con Estados Unidos en estos meses que van a ser muy cruciales era algo muy importante. Era importante mandar un mensaje de certidumbre después de todos los errores que López Obrador y su gobierno ha cometido.

    El discurso que pronunció AMLO de paso le ayuda a «poner quietos» a aquellos opositores que dicen que su gobierno nos va a llevar al comunismo, y tranquilizar un poco a quienes piensan que México va a seguir la ruta de Venezuela. En AMLO no hay un discurso antiimperialista, el mensaje de hoy es que la alianza es con Estados Unidos y no con China o el «Socialismo del Siglo XXI». Ello también es prueba de la imposición del ala moderada de MORENA sobre la radical y eso es una buena noticia.

    Es cierto que López Obrador de alguna manera se contradijo con lo que decía en la campaña (hasta escribió un libro al respecto), pero es mucho mejor que lo haya hecho a que haya sido «consistente» lo cual habría lacerado las relaciones con Estados Unidos. Su incongruencia discursiva es una mera trivialidad frente a lo que realmente importaba: refrendar la alianza con Estados Unidos y generar algo de certidumbre en los mercados internacionales después del cúmulo de errores e ineptitudes de su propio gobierno.

    Hoy muchos vimos al AMLO que todos queríamos ver: uno responsable, que hable de justicia social sí pero también de mercados, inversión y cooperación internacional, un AMLO que no se dedique a polarizar. Lo más probable es que regrese y vuelva a ser como antes, difícil es esperar otra cosa; pero me parece que, incluso contra lo que yo pensaba, la decisión de ir a Washington fue acertada. Trump ni siquiera abusó de él (como algunos temían), todo se dio en un ambiente de cordialidad.

  • El mito del Peje comunista

    El mito del Peje comunista

    El mito del Peje comunista

    Algunas figuras de ultraderecha como Gilberto Lozano han propagado esta idea de que López Obrador nos va a llevar al comunismo. Bajo esa aseveración demagógica, el regiomontano ha logrado crear lo que, al día de hoy, parece ser el bloque opositor más grande y articulado.

    El argumento le funciona por la connotación negativa que el término comunismo tiene, sobre todo en aquel sector de la sociedad que vivió parte de su vida dentro del contexto de la Guerra Fría. No es como que los regímenes comunistas sean defendibles en lo absoluto, pero es claro que haber vivido en un contexto en donde la batalla era entre el capitalismo y comunismo soviético hace que el término genera más temor que entre los más jóvenes quienes no vivieron en esa época.

    Está de más explicar estrictamente el término en este artículo, pero sí es importante entender qué significa para la gente. El comunismo implica, dentro del inconsciente colectivo, que te van a quitar tus bienes, que la propiedad privada va a desaparecer y que todos vamos a caer en la pobreza dentro de un régimen totalitario como en la URSS de Stalin o la Cuba de Fidel. La verdad es que no se ve cómo ello vaya a ocurrir, aunque sí podemos matizar sobre el tema de la pobreza, ya que si bien no «todos los mexicanos se van a volver pobres», las políticas erráticas de este gobierno sí pueden llegar a provocar que no pocos pierdan ingresos y bajen de posición social.

    A esto, Gilberto Lozano agrega la agenda progresista, que es de izquierda evidentemente, pero que no ha formado parte ni del socialismo real ni del populismo latinoamericano que tiende más bien a ser algo conservador en los aspectos sociales. Afirma tramposamente Lozano que todas aquellas políticas que tienen que ver con el género o las minorías son políticas que nos van a llevar al comunismo y que los países «comunistas» como Venezuela, Bolivia o Ecuador ya implementaron. Esto es absolutamente falso.

    López Obrador es un populista, de eso no queda duda y sí hay que abordarlo desde esa perspectiva. ¿Ello implica que su gobierno nos vaya a llegar al comunismo? No.

    En la actualidad solo hay dos naciones comunistas en el sentido tradicional: Cuba y Corea del Norte. Hay otros tres países (China, Laos y Vietnam) que siguen considerándose nominalmente como comunistas y que mantienen la estructura política comunista pero que son más bien «socialismos de mercado» ya que gran parte de los procesos productivos han sido privatizados. Ni Venezuela, mucho menos Bolivia y Ecuador son comunistas. Venezuela es un estado fallido y una dictadura, pero la propiedad privada (con todo y las nacionalizaciones) no ha sido abolida.

    Si López Obrador nos llevara al comunismo como algunos aseguran, entonces México representaría apenas la segunda ocasión en que el comunismo llega a un país por medio de las urnas (la única ocasión en que ha ocurrido eso fue en el Chile de Salvador Allende, quien nunca logró consolidar el Estado socialista que buscaba). Pero nada de eso va a pasar.

    Basta leer los libros autobiográficos de López Obrador y revisar su historia para comprender que no su pensamiento no se forjó dentro del marxismo, AMLO no forma parte de esa tradición. Al menos en este sentido, AMLO parece ser honesto, su ideario político tiene que ver más bien con esa nostalgia posrevolucionaria, ese modelo económico mixto que se considera trajo el «milagro mexicano». En muchos sentidos, AMLO es más priísta (de la vieja guardia) que comunista.

    Otra «prueba de nuestro tránsito al comunismo» es que MORENA pertenece al Foro de Sao Paulo donde se aglomeran los partidos de izquierda de América Latina, desde laboristas y socialdemócratas hasta comunistas. Personas como Gilberto Lozano aseguran que México está siguiendo una supuesta agenda preestablecida para establecer el comunismo en nuestro país. Ciertamente, el partido de Nicolás Maduro o el de Evo Morales pertenecen a este foro, pero también la izquierda del uruguayo Pepe Mujica, el de Michelle Bachelet o el gobierno actual de Panamá forman parte de él y no es como que ellos hayan seguido una agenda para llevar a sus países al comunismo: sus países siguen siendo economías de mercado democráticas.

    En este sentido, MORENA es más parecido al PRI con el que creció López Obrador. El partido ha aglomerado en su seno tanto a gente de extrema izquierda, progresistas e inclusive personas de derecha muy conservadoras (sin olvidar a los evangélicos que han sido «apapachados» por este gobierno). Prueba de ello es la forma en que MORENA suele votar las agendas progresistas en los estados. En la Ciudad de México de Claudia Sheinbaum, MORENA muestra una línea claramente progresista que sigue la línea establecida desde el gobierno de Marcelo Ebrard. En cambio, en Puebla los integrantes de ese mismo partido bloquearon la iniciativa del matrimonio igualitario.

    La agenda progresista es una disputa dentro de ese partido, ya que mientras que unos están a favor y otros en contra, algunos representantes del partido buscan legalizar el matrimonio igualitario en todo el país mientras que el propio López Obrador mantiene una línea bastante más conservadora al respecto, lo cual incluye la abierta displicencia a los grupos feministas y la violencia de género. Esto es algo parecido a lo que ocurre con el PRI respecto a estos temas donde la postura suele ser ambigua y tiene discrepancias a nivel regional.

    En efecto, AMLO desea un papel más activo del Estado en la economía, pero no desea suprimir a la iniciativa privada. Más bien, como en la tradición del viejo PRI, pretende tener cierto control sobre la élite económica (a la cual considera necesaria, aunque no termina de entender ni de dimensionar su importancia del todo). Por ello se explica que lleve a los «peces gordos» como Carlos Slim, Salinas Pliego o Hank González a sus reuniones con Trump. Evidentemente, este tipo de relación entre Estado y élite económica donde la segunda se somete pero obtiene beneficios del primero termina siendo nociva para el país porque tiende, a la larga, a configurar eso que algunos llaman capitalismo de cuates y que termina generando una mayor desigualdad social. Pero eso no es comunismo.

    Luego, dentro de este «Estado más activo» AMLO tiene algunas particularidades que podrían sonar hasta «neoliberales». AMLO, hasta la fecha, ha sido constante con su idea de la austeridad republicana e incluso se le ha pasado la mano, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo. Su apuesta, a diferencia de la gran mayoría de los gobiernos de izquierda que justo al llegar al poder buscan gravar y recaudar más (si es que podríamos considerar estrictamente a AMLO de izquierda), es hacer más con menos.

    La geopolítica también contraria a quienes sugieren este «establecimiento del comunismo en México». ¿Por qué si López Obrador es comunista tendrá su primer viaje presidencial a Estados Unidos con Donald Trump? ¿Por qué su gobierno se ha sometido a todos los caprichos de Trump y por qué celebra con algarabía la firma del T-MEC? ¿No se supone que si es comunista tendría que sostener un discurso abiertamente anticapitalista, antiestadounidense y antiimperialista? ¿Por qué Estados Unidos permitiría así sin más un gobierno comunista como vecino y recibiría al mandatario a quien «estima como un gran amigo»?

    Nadie niega que el gobierno de López Obrador tenga muchos rasgos preocupantes y tal vez hasta peligrosos. La constante ineptitud de esta gestión y su necedad de tratar de encajar su visión ideal de un México que ya no existe con la realidad está generando serios problemas y podría traducirse en más pobreza y más inseguridad. La degradación institucional es un hecho, la democracia sí está en riesgo y la aspiración de «regresar al pasado» viene incluido con la apuesta de tener todas las variables bajo su control, pero de ahí a que nos quiera convertir en comunistas hay un largo trecho.

    AMLO es, básicamente, un hijo del PRI.

    Quien sugiera que México va a ser comunista y que el martillo y la hoz va a sustituir al escudo del águila y la serpiente de la bandera, o habla desde la ignorancia, o simplemente está engañando deliberadamente.

  • Dark, un análisis diferente a todos los que vas a leer

    Dark, un análisis diferente a todos los que vas a leer

    Dark, un análisis diferente a todos los que vas a leer

    El tiempo es, pues, dado a priori. En él tan sólo es posible toda la realidad de los fenómenos. Todos ellos pueden desaparecer, pero el tiempo mismo (como la condición universal de su posibilidad) no puede ser suprimido.

    Immanuel Kant

    Todo el mundo está hablando de Dark, la serie alemana de Netflix que este año ha concluido y que, como suele suceder, vi hasta el último. Pero ¿qué es lo que tiene esta serie que hace que valga la pena?

    No quiero hacer un análisis tradicional sobre la serie que habla sobre lo que trata, los personajes y demás. Me quiero enfocar más bien en el «rollo filosófico» obviando muchas de las cosas que ya muchos análisis han hecho. Quiero también tratar de tejer una relación con lo que estamos viviendo el día de hoy: no solo sobre lo que tiene que ver con la pandemia, sino con el ethos social, con nuestra forma de abordar la realidad.

    ATENCIÓN: Inician spoilers

    Me parece importante hacer un análisis más enfocado en lo filosófico y lo social, porque si algo sabe hacer muy bien esta serie es hacerte sacudir un poco tus estructuras y convenciones cotidianas para meterte en un mundo muy enrarecido y tenso que puede hacerte sentir y pensar muchas cosas que tal vez no habrías hecho en un día normal.

    Que sea una serie alemana dice mucho sobre ella, no solo porque esté hablada en alemán y porque, en muchos sentidos, se aleje de los clichés hollywoodenses, sino porque es muy alemana, porque esa tradición filosófica alemana tan peculiar se vuelve muy notoria en la obra. Ya no sólo porque el «eterno retorno» de Nietzsche sea uno de los pilares del argumento, sino porque, a diferencia del cine estadounidense que tiende más bien a la sencillez o la practicidad, Dark es una serie muy densa, compleja y rebuscada (no en el mal sentido de la palabra). Si leer a Hegel o a Heidegger es introducirse en un laberinto que no muchos logran resolver, ver Dark, salvando las distancias, implica cuando menos estar muy atento para no perderse en una trama que se volverá, a través de los capítulos y temporadas, cada vez más compleja. No es, a diferencia de las obras de los filósofos alemanes, que no se pueda entender, pero sí requiere de cierta atención.

    Así como los libros de filosofía no se pueden leer como un libro normal, sino que tienes que leerlos con cautela y releer una y otra vez, algo así pasa con Dark. Si Stranger Things (serie con la que se le han hecho comparaciones) es como leer El Principito, Dark sería algo así como leer Fenomenología del Espíritu.

    Como para compensar eso, la serie te atrapa. La fotografía, el sonido, la rapidez con la que se pasa de una escena a otra y las constantes sorpresas ya te incitan por sí mismas a estar poniendo atención y te motivan a no perderte en la trama. Más de una vez tuve que volver a ver la escena para entender de qué se trataba porque no me quería perder de nada.

    Pero es justo este clima de densidad y rebuscamiento con el que la serie te logra meter en un ambiente de una forma que te mantiene ansioso, como si estuvieras en un lugar irreal. Esa sensación se siente desde el principio, como si estuvieras soñando aquello que estás viendo. Me cuesta trabajo recordar alguna obra o filme reciente que me haya hecho sentir lo que me hizo sentir al ver Dark.

    Y tal vez en estos tiempos de pandemia cobra más relevancia, porque tanto Dark como nuestra circunstancia sacude lo cotidiano, lo que considerábamos la normalidad y nos lo muestra como lo anómalo. Ante la sacudida las reglas del juego cambian, nuestro comportamiento, nuestra forma en que nos adaptamos a las nuevas circunstancias.

    Dark también parece una invitación a romper el mecanicismo cotidiano, nos invita a preguntarnos del por qué de las cosas, ¿qué hay más allá? ¿Nuestro mundo es tal como asumimos que es? ¿Podemos decir que tenemos una identidad fija como personas (cosa que la serie intenta poner en entredicho)? ¿Yo soy yo mismo a los diez y a los cuarenta años? ¿Es que los eventos de alguna u otra manera tienden a repetirse a lo largo del tiempo? Dark nos muestra la natural reacción humana ante lo desconocido, ante lo que no cuadra con lo establecido. Ese revelar que se puede viajar a través del tiempo (cosa que deja atónitos e incrédulos a los personajes que se resisten a ello) es análogo precisamente a las «revoluciones científicas» como la que representó el propio Einstein con su Teoría de la Relatividad que tanta resistencia causó al principio, pero también podría ejemplificar nuestra renuencia siquiera a considerar aquello que no encaje con nuestra forma de pensamiento porque nos hace sentir amenazados e inseguros.

    Lo que importa aquí no es tanto la justificación científica que gira en torno al argumento (la paradoja del viaje en el tiempo, los agujeros de gusano, universos paralelos, el Bosón de Higgs o el gato de Schrodinger quien guarda un asombroso parecido con Tannhaus, el científico de la serie); es obvio que la justificación científica no tiene que ser perfecta, tiene algunas imprecisiones y arbitrariedades que son necesarias para crear un buen argumento y de las cuales no hablaré pero que puedes ver en este video y en este. Dark no es un documental científico ni se le puede tratar como tal, pero sí que logra abordar todas estas cuestiones científicas de forma que difícilmente alguna otra obra habría podido hacer (tal vez Interestelar, aunque desde una perspectiva distinta), al menos no con esa profundidad existencial con la cual la serie trata de sacarte de tus paradigmas y convenciones cotidianas.

    Y lo logra hacer porque la serie, al más puro estilo alemán, se da permiso de elaborar una trama cuya complejidad genera un sentimiento de ansiedad y a veces de angustia. Te das cuenta del tamaño de los dilemas filosóficos que implican todas estas paradojas y teorías científicas cuando de pronto observas que hay tres Jonas de distintas edades, tres distintas Marthas; que Mikkel, más pequeño que Jonas, es también su padre en el mismo mundo. De pronto parece que no entiendes nada, que todo está entremezclado y entrecruzado. Los personajes se «repiten» en diversos contextos espacio-temporales como una clara representación del Eterno Retorno de Nietzsche, como en una espiral, dando vueltas sin llegar a un punto final sino repitiéndose una y otra vez y condenados a ello de forma determinista.

    El momento que me pareció más impactante fue el inicio de la tercera temporada: Jonas viaja al mundo de Eva (quien es, a su vez, Martha) para meterte a un ambiente extrañísimo, como de ensoñación y que genera sentimientos muy extraños. Ya te habían familiarizado tanto con los personajes y los escenarios para que de pronto te introduzcan en otro mundo tan parecido al primero pero donde las características de los personajes están revueltas (por ejemplo, la cicatriz de Helge se encuentra en el ojo y no en la oreja, Magnus tiene el pelo negro y tatuajes, no es Elizabeth quien es muda sino su hermana Franziska), donde los escenarios están invertidos, donde todo lo que ocurre en el otro mundo ocurre pero de diferente forma.

    Todo esto tiene muchas implicaciones filosóficas. El determinismo es una cuestión central en la serie: ¿Tenemos libre albedrío o nuestro actuar es tan solo productos de causas y efectos ya predestinados a ocurrir producto de las leyes de la física? Se asume que todas las acciones humanas de la serie ya están determinadas y prueba de ello es que ocurren en el «otro mundo». Sin embargo, la cinta nos muestra que el libre albedrío es posible y un ejemplo de ello es cuando Jonas lanza sobre marta para transportarla y así cambiar una historia que ya parecía determinada a repetirse incesantemente.

    La moral también se encuentra presente. ¿Está bien que hagamos esto? ¿Está bien que estemos juntos? Se preguntan Jonas y Martha más de una vez. Muchas de las decisiones que los personajes toman tienen que ver con planteamientos morales y está determinada por lo que entienden por realidad. Si aquello es un «error en la matriz» y altera el orden de las cosas tal como debería de ser entonces está mal y, por lo tanto, es inmoral.

    La dualidad entre el bien y el mal o la luz y la oscuridad está muy presente en la serie, aunque a veces sea confuso saber qué cosa es qué, y sin embargo al final es difícil determinar quienes son realmente los héroes y quienes son villanos, si es que algo así realmente existe porque muchas de las actitudes y decisiones tienen que ser juzgadas de acuerdo a su contexto espacio-temporal (en qué mundo y en qué época). Al final, ambas partes, Adán y Eva (Jonas y Martha), acuerdan en que es necesario romper el nudo: Al principio el primero quería destruir ambos mundos y la segunda mantenerlos, pero después de la revelación del «mundo origen» se crea un consenso donde el problema no son los villanos sino los personajes (a veces ellos mismos) que se encuentran en otros contextos espacio-temporales, pero que, a su vez, juegan un papel trascendental.

    Algo interesante que, aunque no se aborda de forma explícita, vale la pena recalcar, es lo que tiene que ver con la construcción subjetiva de la realidad. Los seres humanos llegamos a pensar que la realidad tal como es nos está dada cuando en realidad accedemos a ella de forma subjetiva e incompleta y solo conocemos de forma fenoménica aquello de la realidad que hemos experimentado. Vamos construyendo la interpretación que nuestro organismo hace de la realidad objetiva, por lo cual, nunca la podemos conocer del todo o, para decirlo de otra forma, en su completitud.

    Prueba de ello es la incapacidad inicial que tienen los personajes de adaptarse a las otras épocas a las que viajan, y aunque me parece que en la tercera temporada descuidaron un poco este tema, en las primeras dos vimos cómo los personajes no sabían cómo reaccionar ante las formas y costumbres de la época. Así también ocurre cuando Jonas viaja al mundo de Eva: como se trata de un mundo paralelo, todo aquello le parece conocido, como si lo hubiera experimentado (déjà vu) pero pronto se da cuenta que está en un mundo que no es el suyo, una realidad que le engaña porque se parece a la que él había construido en su mente pero que en realidad no es la suya lo cual le ocasiona que se tropiece una y otra vez.

    Los simbolismos importan mucho y le dan más sabor y profundidad a la trama. Encontré en ellos algunas referencias cristianas (las que nos parecen más obvias como la figura de Adán y Eva) y otras más bien esotéricas y ocultistas, sin olvidar la mitología griega de Ariadna, Teseo y el Minotauro. La triqueta (que nos da una pista sobre la configuración final de los mundos) y el número 33 que es la edad de Jesucristo cuando es crucificado y el grado más alto dentro de la masonería son clave. Es evidente la influencia del Kybalión de Hermes Trismegisto (incluso el libro físico llega a aparecer en la serie en manos de Elizabeth). Algunos de los principios de esta obra aparecen en la película y le dan forma a la trama: los más notorios son los de la polaridad (todo es doble, todo tiene dos polos) y el principio de causa y efecto (que en la trama también recuerda a Santo Tomás de Aquino y sus cinco vías de la existencia de Dios). Como mi conocimiento en estos temas es limitado, seguramente habrá otra simbología que pasé por alto, pero sí me llama la atención esa combinación entre ciencia, filosofía, ocultismo y referencias cristianas. Lo mejor es que lo hacen de forma cuidada y sin caer en clichés. Mucho cuidado se debe tomar cuando quiere combinarse el Eterno Retorno de Nietzsche con simbología y varias teorías científicas, y lo logran hacer bien. Esto no es el Código Da Vinci, esto es serio.

    Debo decir que el final me pareció un poco raro, pero funciona y muy bien. Ahí es cuando más se nota que no estamos frente a una cinta de Hollywood. No te terminan liberando de la tensión en la que te mantuvieron toda la serie como las cintas estadounidenses suelen hacerlo, pero tampoco te dejan con la sensación de que faltó algo. Es decir, la historia tuvo una conclusión entre que feliz pero que, a la vez, es un tanto ambigua. Cuando Hannah, en la cena con los personajes que son parte del «mundo origen» (aquellos que no dejaron de existir porque su nacimiento fue producto de viajes en el tiempo y espacio) dice que tuvo un déjà vu, termina dejando en el espectador alguna ansiedad no resuelta y parece dejar un poco a su interpretación la conclusión final. Sabemos que el nudo se cerró y que el objetivo principal se logró, pero no sabemos si los otros personajes llegaron a una suerte de paraíso o simplemente dejaron de existir por ser producto de ese nudo espacio-temporal que fue deshecho (me inclino más por lo segundo).

    Que el destino de la mayoría de los protagonistas (producto de un «error en la matriz») fuera no existir era algo que no sé si podamos terminar de considerar como final feliz, sobre todo porque no es como que los protagonistas del «mundo original» vieran alteradas sus vidas por lo que ocurría en estos dos mundos paralelos más allá de algún déjà vu o sueño (con excepción de Tannhaus quien no perdió a sus seres queridos). Pareciera como si la conclusión fuera que esos mundos paralelos generados por la máquina del tiempo de Tannhaus, al formar una suerte de nudo, fueran una mera contradicción que tendría que ser deshecha, una suerte de prisión espacio-temporal de la que no se podía salir. Básicamente los personajes principales destruyen sus mundos y con ello a sí mismos porque implican una suerte de contradicción y una prisión determinista espacio-temporal, y por ello solo debe quedar en pie el mundo original, aquel que los hizo surgir a través de la máquina del tiempo.

    Para concluir: la serie siempre mantuvo una calidad constante e incluso ascendente. Acertaron al no continuarla más allá de la tercera temporada por su misma naturaleza evitando la tentación extender innecesariamente una gran obra para obtener más ingresos (como muchas veces suele ocurrir). A lo largo de las tres temporadas, Dark logró sorprender al espectador una y otra vez de distintas formas sin que esta dinámica se volviera cotidiana y perdiéramos la capacidad de asombro. Por esto es una de las series que más han llamado la atención de la gente en los últimos años: una serie muy densa, innovadora y con un gran trasfondo científico, filosófico y simbólico.

  • Tenemos que hablar sobre la libertad de expresión y la discriminación

    Tenemos que hablar sobre la libertad de expresión y la discriminación

    Tenemos que hablar sobre la libertad de expresión y la discriminación

    ¿Qué tenemos que decir sobre la discriminación? Tomando los valores liberales como referencia, ¿debe ser permitido o no discriminar? ¿Es que los progresistas están yendo lejos cuando hablamos de discriminación, o los conservadores se quieren quedar muy cortos?

    Algunas personas suelen decir que la libre decisión y la discriminación son sinónimos. Cuando tomamos una decisión elegimos una cosa sobre de otra, por lo tanto discriminamos una cosa en favor de la otra.

    Pero para efectos de este texto habría que hacer una distinción y separar lo que es la libre decisión de las personas y lo que es un acto rampante de discriminación en su contexto negativo.

    Por lo tanto usaré el término discriminación no en el sentido de elegir, sino de relegar, degradar o denigrar a otra persona.

    Libertad de elección

    La gente tiene el derecho a tomar decisiones libres y las autoridades no pueden hacer nada con respecto a ello siempre y cuando los individuos se sujeten al marco normativo y legal y no transgredan los derechos de los demás.

    Cuando la gente toma decisiones, algunas personas se verán favorecidas sobre otras. Por ejemplo, si a la gente le atrae en la mayoría de los casos las personas delgadas las personas con sobrepeso se verán en desventaja y lo tendrán un poco más complicado a la hora de elegir pareja.

    Pero la gente está en su derecho de decidir optar por una persona con tales atributos físicos o color de piel. Puedo decidir tener amigos católicos y no musulmanes porque con los primeros me entiendo mejor, etc. La persona es libre de decidir porque no está buscando perjudicar a las personas que no ha elegido ni ha atentado contra su dignidad.

    Puede parecer injusto, pero no lo es. Los seres humanos no somos iguales, todos tenemos características únicas que nos pueden dejar en ventaja en ciertas circunstancias y en desventaja en otras. De aquí se sigue que tampoco tenemos el derecho de tener los mismos resultados (ej: ganar lo mismo o tener el mismo número de parejas a lo largo de la vida), más bien a lo que tenemos derecho es que no se nos discrimine y, valga la redundancia, a poseer los mismos derechos que los demás tienen. Podemos hablar de otros derechos como los que tienen que ver con la salud y la educación que deben ser para todos porque dichos derechos constituyen una base o punto de partida bajo el cual cada persona puede desarrollarse de acuerdo a sus talentos y necesidades propias.

    Prejuicios

    La gente tiene derecho a albergar prejuicios en su cabeza por el simple hecho de que nadie tiene el derecho a ejercer coerción sobre su conciencia.

    Sabemos que todos en mayor o menor medida albergamos prejuicios y sabemos que lo ideal es que hagamos de forma sistemática exámenes de conciencia para cuestionar nuestros prejuicios, pero siendo ciudadanos mayores edad, nadie puede obligarnos de forma coercitiva a cambiar nuestros pensamientos.

    Dicho esto, si una persona alberga prejuicios homofóbicos o racistas, tiene derecho a tenerlos y nadie le puede obligar por medio de coerción a pensar de tal o cual manera.

    Sin embargo, a lo que esa persona no tiene derecho es a discriminar públicamente con base en su prejuicio. Una persona puede tener el prejuicio de que «los gays son degenerados» pero ello no implica que en lo público pueda discriminar a los gays, por ejemplo, relegándolos, discriminándolos o insultándolos. La persona prejuiciosa bien puede saber que no debe discriminar a los gays y, a pesar de sus prejuicios, puede decidir no hacerlo no considerando la orientación sexual a la hora de contratar empleados.

    Es decir, la gente tiene el derecho a pensar lo que quiera pero no tiene derecho a hacer lo que quiera con aquello que piensa.

    Discriminación

    A diferencia de la libertad de elección, la discriminación no puede estar ética ni moralmente justificada. Si yo decido insultar o degradar a otra persona por su orientación sexual o por su etnia, ello es reprobable.

    Sin embargo, la discriminación solo debe ser sancionada con coerción por el Estado cuando ella pone en peligro la integridad o los derechos fundamentales de la persona a la que se le discrimina.

    Es decir, desde el punto de vista formal, una persona tiene derecho a decir frases machistas o chistes degradantes, tiene la libertad de expresión garantizada por el Estado de hacerlo, pero …

    … ello no implica que la sociedad o un conjunto de personas estén obligados a tolerar ese tipo de frases. Las leyes formales lo pueden permitir, pero no necesariamente las normas o convenciones sociales o de un grupo determinado.

    Dicho esto, una persona o un grupo de personas puede relegar o excluir a aquella persona por decir comentarios machistas ya que es parte de su libertad de elección. En este punto hay quienes dicen que se está vulnerando la libertad de expresión, pero ello no ocurre en tanto no implique que el Estado aplique medidas coercitivas, porque entonces la alternativa sería vulnerar la libertad de elección de las personas que deciden con quienes pueden convivir y asociarse. Si se me obligara a tolerar personas que sostienen discursos racistas o fascistas estarían vulnerando mis derechos.

    El Estado no puede obligar a las empresas privadas a contratar gente de todas etnias o preferencias sexuales en tanto se apeguen a derecho y cumplan son sus obligaciones, pero si una sociedad dada determina que tal empresa discrimina a las mujeres o a los latinos, la sociedad tiene todo el derecho de protestar, indignarse, criticar o presionar a la empresa en cuestión ya que están utilizando su derecho a la manifestación y expresión.

    Lo mismo pasa con la comedia de la que ahora algunos denuncian que la corrección política ya no les permite hacer ciertos tipos de comedia. El Estado no puede decir a los ciudadanos qué tipo de comedia pueden hacer; sin embargo, la gente tiene derecho a protestar por tal o cual tipo de comedia e incluso algún club puede decidir no contratar a comediantes cuyo contenido considere machista o discriminatorio. La sociedad tiene el derecho de establecer sus convenciones o normas sociales y ellas por sí mismas no implican un atentado en contra de la libertad de expresión.

    Conclusión

    El Estado no puede o no debería poder intervenir ni en la libertad de elección ni en la conciencia de las personas ni en la forma en que los ciudadanos se expresan a menos que ello ponga en riesgo la integridad de un tercero (alguien que invite a golpear a las mujeres por un decir). Las campañas contra la discriminación por parte del gobierno serán válidas en tanto no impliquen coerción directa del Estado (a menos, claro, que pongan en riesgo la integridad de terceros).

    Pero la libertad de expresión no implica que la gente esté obligada a tolerar todo aquello que dices. La sociedad y los diversos grupos de la sociedad tienen el derecho de establecer sus normas y convenciones sociales bajo las cuales regularse, y de hecho necesitan de ellas para poder formarse y ser sostenibles.

  • La autonomía del INE está en riesgo

    La autonomía del INE está en riesgo

    La autonomía del INE está en riesgo

    ¿Por qué el 22 de julio te debe importar? ¿Por qué ese día podía ser trascendental para el futuro de la democracia en México?

    El 22 de julio la Cámara de Diputados va a renovar cuatro de los 11 consejeros electorales del INE. ¿Cuál es el problema?

    Que si los cuatro consejeros son del oficialismo (MORENA y partidos satélites) solo bastará con que compren a un solo consejero de los restantes para cooptar al INE. En la actualidad MORENA tiene a un consejero en el INE. Tendrían 5 y con otro más 6 de los 11, con lo cual serían mayoría.

    Una duda razonable sería preguntarnos si lograrán cooptar a uno de los consejeros o si, siendo mayoría, tendrían la tentación de vulnerar al INE. No ma parece nada descabellado que con mayoría terminae vulnerando a un instituto que consideran (dicho por el mismísimo Martí Batres) como de oposición y al cual no le perdonan un fraude electoral, que a la fecha, no han logrado comprobar y sin olvidar que AMLO se ha autoproclamado como guardián electoral para evitar fraudes.

    No vale la pena arriesgarse para ver si sí se atreven a hacer ello o no.

    Y si el oficialismo coopta al INE, entonces la vía electoral para disminuir su poder en 2021 o votar por la alternancia en 2024 se podrá ver comprometida y, con ella, la democracia misma. Un escenario así se podría traducir en un paso importante para el retorno del PRI hegemónico (nada más con otras siglas). Con un INE cooptado, éste comenzará a poner obstáculos a la oposición, incluso con medidas legales o que puedan parecer legales tratando de hacer parecer que el instituto sigue siendo un árbitro confiable.

    En lugar de manifestarse contra el «comunismo» o para sacar a AMLO del poder (lo cual es prácticamente imposible por medios no electorales ya que para activar la revocación de mandato el mandatario deberá haber cumplido ya la primera mitad de su periodo), la oposición debería estar enfocando sus pilas en evitar que la 4T meta a todos los consejeros. Evidentemente los diputados de oposición tendrán que negociar para evitar que eso ocurra, pero la ciudadanía también debe de presionar para ello.

    El riesgo está ahí, latente. Y es un riesgo que no vale la pena tomar.

  • Lo gratuito no existe

    Lo gratuito no existe

    Lo gratuito no existe

    Amigos, nada puede ser gratis. El significante «gratis» define cosas que no existen en la realidad objetiva, así como el significante unicornio o dragón. Al menos los unicornios o dragones pueden ser imaginados o dibujados. Lo gratis no, porque refiere a una mera distorsión cognitiva.

    La gratuidad, sépanlo, va en contra de las leyes de la naturaleza, y las leyes de la naturaleza no pueden ser modificadas ni manipuladas.

    – Oye Álvaro, pero afuera de la tienda me regalaron un Gatorade gratis.

    – Pero no es gratis. Te lo «regalan» para que en el futuro consumas más. Además, los gastos en publicidad y promoción van implícitos en el costo del producto. Así que otros consumidores y tal vez tú mismo terminarán, de una u otra forma, pagando tu Gatorade «gratis».

    Todo lo que una empresa te da gratis tiene un propósito comercial. Sería iluso que las empresas tiraran su dinero así nada más regalando cosas. En la mayoría de los casos solo están postergando sus beneficios para un beneficio mayor posterior: te doy algo gratis, lo consumes, te gusta, porque quiero que compres más de lo que me hubieras comprado con lo cual la inversión queda satisfecha.

    – ¡Pero Álvaro! En el seguro médico te atienden de forma gratuita.

    – El seguro médico no es gratuito. Todos lo pagamos con nuestros impuestos. Así que mínimo te pediría cumplir con tus obligaciones y vigilar que el gobierno administre bien un seguro que es nuestro porque nosotros lo pagamos. Y está bien, no me molesta pagar cierto porcentaje de mi ingreso para que todos los mexicanos tengan acceso a la salud.

    – «Jaque Mate». El Facebook es gratis, y paradójicamente lo estás usando para decir que no.

    – ¡A que no sabes a donde van tus datos y qué pasa con tu privacidad!

    – Ah ¿Y tu beca del CIDE qué?

    – Lo paga la gente con sus impuestos. Por lo cual, cuando termine de estudiar, me sentiré moralmente obligado a retribuir positivamente a la sociedad con mis conocimientos.

    – ¿Y qué me dices de los actos caritativos: los que regalan cobijas a los pobres?

    – Tampoco es gratis. Para que a los pobres y a los desposeídos les den algo, alguien tiene que trabajar para producir ese algo. Al donarlo, ellos satisfacen su necesidad personal de ayudar a alguien más (lo cual es loable y muy humano), un acto que hacen de forma voluntaria y que les implica esfuerzo.

    Así que, como nada puede ser gratis porque ello implicaría crear algo de la nada, entonces no puedes esperar a que nadie te dé nada así nomás.

    Cuando alguien te obsequie algo, recuerda que detrás de ese obsequio hubo algún esfuerzo, por más mínimo que sea. Cuando el Seguro Social te salve la vida, agradece aunque sea en tu mente a todos los que lo pagan. Cuando alguien te regale algo, recuerda que se esforzó por ello.

    No seas ingrato. La ingratitud es lo más inhumano que hay, aunque lo disfraces bajo un velo de justicia social.

  • AMLO odia al INE, el que validó su triunfo en 2018

    AMLO odia al INE, el que validó su triunfo en 2018

    AMLO y el INE

    Antes del INE (antes IFE) no había democracia, las elecciones eran simuladas y los fraudes eran la regla (y no la excepción). El establecimiento del INE marcó el inicio de la era democrática en México (que si bien una democracia no puede reducirse al voto sí es condición necesaria para explicar su existencia), una democracia imperfecta en muchos ámbitos, pero que mal que bien nos ha dado un sistema representativo de partidos, una libertad de expresión y de organización, y una prensa que, si bien, parte de ella no ha dejado de ser ajena a los intereses políticos, sí es más libre que antes.

    Gracias al INE tuvimos dos de los cambios de régimen más importantes de la era moderna de México: el primero con la llegada de Vicente Fox que mandó al PRI a su casa y el segundo con la llegada de López Obrador en 2018. También se comenzaron a organizar debates. Sí, con un formato muy acartonado hasta 2018 donde se comenzaron a usar formatos algo más novedosos, pero antes ello no existía.

    Aún así, AMLO ha decidido arremeter contra el INE desconociendo todo esto que es obvio. Dice que no garantiza elecciones limpias y que su triunfo fue producto de las olas de apoyo que recibió y no del INE, pero esto es falso.

    Se intuye de esa afirmación que la «mafia del poder» habría visto imposible hacer un fraude para quitarle un triunfo contundente a AMLO ya que sí haces fraude de un triunfo tan contundente se habría «soltado el Tigre». Es cierto que si hubiera sido víctima de un fraude en estas circunstancias las cosas en el país se habrían puesto muy mal.

    Pero si el argumento es que el apoyo era tanto, entonces de ahí se seguiría que la «mafia del poder» sí habría podido pensar en evitar que ganara mayoría absoluta y conservar poder en las cámaras. Al cabo ahí no había tantos «votos que robar» y podría hacerse de forma «más discreta» si el INE fuera esa institución tan corrupta y vulnerable que AMLO imagina que es.

    Pero no lo hicieron. Dejaron que ganara la mayoría absoluta sin ningún problema contra los intereses de la mafia del poder (parte de la cual hoy recibe contratos sin licitación en este gobierno).

    El INE, con todas sus imperfecciones (porque es un sistema que dista de ser perfecto y que se ha involucrado en algunas cuestiones polémicas), funciona en su tarea de organizar elecciones. Tan funciona el sistema que cuando algún partido trata de enturbiar el proceso electoral, lo hace en el transcurso de la campaña e incluso por medio de acarreo o compra de conciencias y no alterando los resultados (las elecciones del 2012 o las del Estado de México de 2017 por ejemplo) y cuya sanción es tarea más bien de la FEPADE y el TEPJF. El proceso electoral, que comienza en las casillas y termina en la presentación de los resultados, está hecho de tal forma que no puede ser vulnerado. Todo el proceso es vigilado por los partidos contendientes y los mismos ciudadanos quienes vigilan las casillas y cuentan las actas. Desde 1994, el INE en este sentido ha garantizado elecciones limpias de cualquier fraude.

    Y tan bien hace su tarea de organizar lecciones que en 2018 el INE reafirmó la democracia calificando el legítimo y contundente triunfo del pejismo tal como fue: con mayoría en las cámaras y más del 50%. Incluso si en 2018 hubo irregularidades, AMLO terminó beneficiado de ellas (aunque no necesariamente él las haya cometido). Un ejemplo fue el uso que hizo el PRI de la PGR para afectar la imagen del entonces candidato Ricardo Anaya quien había decidido lanzarse con todo contra Peña Nieto.

    Parte de la mala imagen que el instituto tiene en algunos sectores es debido al fantasma del 2006, una acusación de fraude que, al día de hoy, el lopezobradorismo no ha logrado probar. Y parte de la mala imagen del instituto tiene que ver también con la insistencia del hoy Presidente de mostrar al INE como una institución corrupta y que no garantiza elecciones limpias.

  • Chumel, el Colbert que nunca fue

    Chumel, el Colbert que nunca fue

    Chumel, el Colbert que nunca fue

    Me imagino que ser comediante no ha de ser una tarea muy fácil, o tal vez lo pienso porque a mí no sé me da. No es como que no tenga capacidad de hacer reír pero no soy muy histriónico.

    Cuando Chumel Torres llegó a la «pantalla de Youtube» lo hizo con una propuesta muy fresca. Me había dado gusto que alguien tuviera la iniciativa de hacer un canal de comedia política. Durante varios años el Pulso de la República me pareció una joya, no me lo perdía. El formato era innovador para nuestro país.

    Pero, a diferencia de Stephen Colbert o John Oliver, Chumel no es un comediante político completo. ¿Qué quiero decir con esto? Es simple:

    John Oliver o Stephen Colbert siempre van a brillar por sí solos. Son muy buenos comediantes, pero también conocen muy bien aquello sobre lo que están haciendo comedia. Chumel no, él tenía lo primero (sabía hacer comedia) pero necesitaba de Durden quien hacía todo menos hacer reír y le daba sustancia a la comedia que Chumel hacía.

    Durden se fue, tal vez justo en el momento en que Chumel más empezaba a brillar, cuando más lo empezaban a invitar a programas, y ahí se vino todo para abajo. Sin Durden, la comedia de Chumel se volvió muy frívola y visceral. A partir de ahí lo dejé de ver.

    Lo que ocurrió en estos últimos días es muestra de ello (más allá de la posible censura que pudo recibir del gobierno y la cual es, desde cualquier perspectiva, reprobable). Cuando escuchas a hablar a Colbert o a John Oliver te percatas de que son comediantes que tienen sustancia, que se mofan de todo, sí, pero transmiten a la vez seriedad y confianza. Con Chumel no pasa eso, más bien parece que ha adoptado una postura más infantil, haciendo chistes sin pensar como si se tratara de cualquier jovencillo que está en una fiesta y no de un comediante profesional.

    Tiene mucha razón Chumel cuando dice que él siempre ha criticado presidentes. No es, como creen algunos de sus detractores, que tenga una agenda especial contra López Obrador, pero también la forma en que reaccionó contra ese sector ha sido muy visceral. como de cantina o parranda, no tiene ese «toque» de elegancia que muchos cómicos norteamericanos tienen. De alguna forma ha caído en el juego de sus detractores y ha permitido que lo definan.

    Las acusaciones de racismo no son completamente ajenas a dichos intereses políticos para mancharlo porque los pejistas no lo toleran (como no toleran a cualquier cosa que parezca oposición) y ciertamente alguien que dijo chistes racistas en el pasado puede tomar conciencia y reflexionar sobre el tipo de comedia que hace (sobre todo porque ese tipo de comedia estaba muy normalizado). Pero también es cierto que «ese ser visceral», ese «caer en la frivolidad para mantenerse vigente» (lo que explica los chistes con contenido racista) le está cobrando factura, algo que los comediantes a los que él admira sí han cuidado mucho.

    Muchos echamos de menos ese Chumel de antes, ese que se reía y se mofaba de todo pero sabía de qué burlarse, ese que se podía distinguir del tuitero promedio que se burla de todo para ganar algunos retuits.

    Posiblemente esté siendo muy exigente y posiblemente estar en los zapatos de Chumel sea muy difícil. Lo cierto es que su aspiración, como él mismo lo dijo, siempre fue ser una suerte de Stephen Colbert y quedó lejos de ello. Tal vez si tuviera todavía a Durden de su lado hubiera podido aspirar a algo más. Pero lo cierto es que las figuras públicas se desgastan y una vez que lo han hecho ya no hay marcha atrás. Lamentablemente, para Chumel, el desgaste le llegó algo rápido.

    Hoy Chumel es, sí, una figura pública conocida por todo mundo, pero una que ya está algo desgastada y que recordamos más por lo que hizo antes que por lo que hace ahora.