Autor: Cerebro

  • Capitalismo, una Historia de Amor – Michael Moore

    Calificación: 3 de 5

    Muchos teóricos, analistas y académicos concuerdan en una cosa, desde la llegada de Ronald Reagan al poder en Estados Unidos las cosas cambiaron, el estado de bienestar se desmanteló y los estadounidenses tuvieron que endeudarse para poder seguir manteniendo el nivel de vida que tenían antes. Es común escuchar que casi todos los estadounidenses deben su casa, sus coches y que estos los estarán pagando de por vida. Desde la llegada de Ronald Reagan en 1980 hasta la salida de Bush, en 2009, la presidencia ha sido republicana (a excepción de Bill Clinton), han recortado el gasto del erario, aumentado los impuestos a las clases medias, mientras bajan los de los ricos, porque de esa forma asumen que generarán más riqueza.

    Michael Moore hace una crítica a esta etapa del capitalismo (neoliberal) estadounidense. Nos habla de como los estadounidenses debido a la crisis inmobiliaria han perdido sus casas, como algunas empresas crean pólizas de seguro para que en caso de que sus empleados fallezcan reciban dicho dinero sin que el empleado vea nada, como empresas como Goldman Sachs se benefició con la quiebra de varias instituciones bancarias en el 2008 y varios directivos ocuparon cargos en el gobierno, coptándolo y haciendo que este ofreciera un rescate con el cual se beneficiaron, hicieron hasta lo posible para sacar el mayor dinero posible antes de la llegada de Barack Obama donde las cosas iban a estar más difíciles para los grandes empresarios. Michael Moore nos dice que en «América» se ha inculcado la idea de que cualquiera esforzándose mucho, puede aspirar a ser rico, pero según él esto es una falacia y la mayoría de las grandes corporaciones se han aprovechado del pueblo en aras de obtener la riqueza.

    La denuncia de Michael Moore es legítima, pero me parece un poco vaga, y aunque pone en evidencia la corrupción de algunas empresas estadounidenses y un sector del gobierno, pareciera hacer falta fundamentos en temas en los cuales Michael Moore no es especialista, como en la economía por un ejemplo. Esa falta de fundamentos hace que no logre consolidar un gran filme, y quede en una película, la cual no ha sido tan reconocida como otras obras que ha hecho Michael Moore.

    Toda persona con cierta preparación política sabe que Moore es una persona de Izquierdas, el se denomina socialdemócrata. Pero creo que al estar en un país donde se promueve el capitalismo y la ideología del «Self Made Man», Michael Moore cuida su linaje y eso hace que su crítica termine viéndose más suave. Un ejemplo es el cierre de la película, cuando dice: El capitalismo es un mal, y el mal no se puede regular. Hay que erradicarlo, y reemplazarlo por algo que sea bueno para todos. Ese algo se llama democracia. La frase de por sí es vaga porque el capitalismo y la democracia pueden coexistir. Más bien parece que no se atreve a tocar las palabras como «intervención estatal» y otras frases socialistas para no herir susceptibilidades.

    Michael Moore cuidó en hacer esta obra para el pueblo estadounidense, utiliza métodos parecidos a los que utilizan los medios de comunicación, como el apelar a las emociones, presentar uno o dos casos como si estos representaran el grueso de la población, abordar los temas superficialmente como si de una película estadounidense se tratara. Tal vez los que vivimos en México o en Europa hubieramos esperado un film con más investigación profunda de lo que está sucediendo con datos y análisis. Pero parece que este modelo es el que funciona para el estadounidense. Si Moore hubiera presentado un documental más «profundo» tal vez hubiera tenido menos recepción. Porque hay que admitirlo, el estadounidense promedio no es muy culto que digamos, y por lo tanto entiende más por medio de las emociones que por las razones. Tal vez por eso Michael Moore pidió opiniones de sacerdotes y curas tanto católicos como protestantes, por la influencia que ejercen sobre el pueblo estadounidense.

    Aún así el filme no tuvo el éxito esperado. No ganó premios como si lo hicieron los primeros filmes de Michael Moore como «Bowling for Columbine», tal vez Michael Moore es demasiado izquierdista para la idiosincrasia estadounidense. En los foros una norteamericana contaba que a pesar de que varios de sus conocidos estaban de acuerdo con lo que decía Michael Moore, no lo bajaban de rojo o comunista. El discurso de Moore llega a rosar el la demagogia y se nota por momentos que está afectado por sus preferencias políticas, a pesar de que puso sobre la mesa, casos de corrupción e injusticias que son mal vistas a los ojos de todo mundo. Aunque reitero que Moore también trató de ser cuidadoso en ese aspecto, sabe con que auditorio está tratando y trata de hacer una obra de tal forma que tenga la mejor recepción posible.

    El filme no es malo, pero creo que he visto otros mejores que explican la corrupción y la injusticia que han provocado varias empresas estadounidenses bajo el modelo neoliberal, un claro ejemplo es «The Corporation«. El film de Moore se queda corto, y más cuando el film resulta ser no tan innovador  como sus otras películas.

    Si quieren ver la película, la pueden ver aquí mismo, está dividida en dos videos:

    Parte 1

    Parte 2

  • Feminicidio

    No todos los asesinatos de mujeres son feminicidios, pero el no observar los tintes de género implícitos en aquellos que sí lo son ayuda a invisibilizar un fenómeno cultural que pone en peligro a todas y cada una de las féminas de una entidad.

    La falta de información y poca difusión que existe sobre los estudios de género han provocado que mucha gente crea incluso injusto que se tipifique sobre el feminicidio, considerando que la existencia del homicidio es suficiente, sobre todo cuando se pretende la igualdad entre los sexos.

    Pero en esta ocasión no estamos hablando de un uso correcto del lenguaje, donde habría que distinguir entre el asesinato de un hombre o una mujer por su prefijo, sino de la inclusión de un delito que cuenta con una tipificación específica circunscrita en la categoría de crímenes de odio, término surgido a mitad de los años 80 en los Estados Unidos, que recientemente comienza a introducirse en México, tanto en el léxico común como en la letra de la ley.

    La distinción intentada por la definición de crímenes de odio es la de incrementar las penas y sanciones a los delitos cometidos en contra de minorías socialmente desfavorecidas, es decir, de aquéllos cuya motivación se encuentre en razones de raza, género, orientación sexual, religión, discapacidad física, nacionalidad, etcétera.

    Ahora bien, aun cuando el censo 2010 confirma que las mujeres somos mayoría en México, la desigualdad histórica, social y jurídica nos coloca en la categoría de minoría y, por lo tanto, en la de grupo vulnerable, es por eso que la igualdad a secas no nos favorece, pues la inequidad es tal que la igualdad o la neutralidad no equilibra la balanza. Además de que existe un odio invisible, engendrado y reproducido en prácticamente todos los sistemas educativos, desde la casa a la escuela, pasando por las instituciones públicas.

    ¿Cuántas veces le hemos dicho a un niño que no llore como niña?, ¿o lo hemos sacado de la cocina porque ése no es lugar para los hombres? ¿Cuántas ocasiones hemos instado a un joven para que muestre valentía diciéndole que “no sea vieja”? Incluso en sentido inverso, ¿cuántas veces hemos apremiado a un varón a que se comporte como “hombrecito”? Algo debe de estar mal con ser mujer entonces si existe tanto énfasis en que un hombre no se comporte como tal, si serlo significa ser cobarde, débil, sentimental e indiscreto, o si no, ¿por qué se emplea la palabra “hombría” para definir lo contrario? ¿Por qué las mejores cualidades se definen con el sexo masculino?

    Para muestra un botón: en una de las acepciones de “hombre” de la Real Academia Española, ésta lo define como: “Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza”. Mientras que la misma acepción no pone ningún ejemplo de esos atributos en referencia directa a su contenido semántico cuando se busca el significado de “mujer”. ¿Será de verdad que no encontraron ninguna? Como dato curioso, existen cuatro ejemplos incluyendo “mujer del arte” que se refieren a prostituta.

    El resultado inevitable de esto ha sido el de poner al varón por encima de la fémina, donde se desvaloriza a ésta al grado de ubicarla en la categoría de objeto cuya existencia es prescindible, y cuyas transgresiones a esta jerarquía serán castigadas con violencia de género como una forma de conservar los privilegios patriarcales. El extremo de esa violencia es el feminicidio.

    No se puede considerar igual entonces un homicidio, donde se asesina a un hombre o a una mujer por cualquier cuestión, a un feminicidio, donde se mata a una mujer por el simple hecho de serlo; en el segundo todas las féminas estamos expuestas sin importar lo que hagamos.

    Aun cuando los asesinatos de mujeres a través de los tiempos han sido numerosos, no fue sino hasta el fenómeno que comenzó en Chihuahua con las Muertas de Juárez desde 1993, que éstos empezaron a tener popularidad en el terreno de las políticas públicas, con una tardía reacción por parte del legislativo. Parece casi increíble que hubieran tenido que pasar 18 años para que a las y los diputados colimenses se les ocurriera legislar al respecto, sobre todo cuando hablamos de que Colima es el segundo estado con mayor violencia sexual, de acuerdo a datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2006. Pero supongo que más vale tarde que nunca, después de todo, con este movimiento Colima se une a las siete entidades que ya han integrado este delito a sus códigos, entre las cuales, por cierto, no está Chihuahua, quien encabeza la lista en asesinatos de mujeres por cuestiones de género, según el INEGI.

    Como muestra de que cuando se dejan de lado los intereses personales o de grupo y se recuerda el compromiso adquirido con la ciudadanía se pueden lograr grandes avances, el Congreso del Estado de Colima aprobó la semana pasada una iniciativa presentada conjuntamente por las coordinadoras de las bancadas del PAN y del PRI, Patricia Lugo Barriga e Itzel Ríos de la Mora, para incorporar al feminicidio como una figura delictiva.

    Entre las adiciones más importantes está la que se le hizo al Código de Procedimientos Penales, donde se señala que se debe de “evitar incorporar en la investigación elementos de discriminación que pueden dar como resultado una descalificación de la credibilidad de la víctima y una asunción tácita de responsabilidad de ella por los hechos, ya sea por su forma de vestir, por su ocupación laboral, conducta sexual, relación o parentesco con el agresor”.

    También se considera en las reformas el hacer un banco de datos sobre delitos en contra de mujeres; hacer y aplicar protocolos con perspectiva de género para proceder a la búsqueda de mujeres y niñas desaparecidas, y capacitación de personal de la Procuraduría General de Justicia local sobre perspectiva de género en la aplicación de su labor en asuntos de violencia y feminicidio. La aprobación de esta propuesta es un gran avance en la protección de la integridad y derechos de las mujeres, sin embargo, falta llevar la teoría a la práctica.

    Quiso el destino que esta iniciativa pasara justo un día antes de que se encontrara el cuerpo sin vida de Andrea Rodríguez García, adolescente de 16 años que había desaparecido el sábado 20 de agosto, cuando se dirigía a un partido de futbol, como si hubiera querido darle un rostro a la monstruosidad de este tipo de crímenes y un sentimiento de indignación a las y los ciudadanos que se encargan de garantizar la justicia.

  • Quinto Informe de Gobierno, nada que informar, nada que decir.

    Los mexicanos ya nos acostumbramos a la retórica de nuestros políticos. Solemos ya de alguna forma rechazar (o hacer caso omiso de) todos los logros que nos presumen han creado durante su mandato y nos basamos más bien en nuestras percepciones. El informe de gobierno nosotros lo creamos en el inconsciente de nuestro cerebro, percibimos lo que vemos en las noticias, lo que nos acontece en la vida diaria, lo que nos informan en las redes sociales, lo que dicen los líderes de opinión. Todo eso crea una especie de evaluación al mandatario en turno, que puede ser correcto o incorrecto, porque no necesariamente tenemos las herramientas necesarias para hacer una evaluación precisa sobre lo que acontece en nuestro país, esta evaluación puede estar sesgada por nuestras inclinaciones ideológicas, o por los medios de comunicación. Pero también hay algunos puntos que quedan a la vista de todos, y que cuando uno se dedica investigar en datos confiables como estudios estadísticos, cifras, y ve que concuerda con lo que percibe, se acerca a la realidad a la que se quiere llegar. Los más preparados e interesados podrán acercarse a esa realidad, los menos, tendrán una opinión más difusa. Pero sea la opinión que sea, para ellos será más válido que lo que diga el Presidente en su informe.

    Es por esto que el informe pasa a un segundo plano. Es cierto que la cobertura de salud universal (aunque sea chafita) se ha incrementado con el Seguro Popular, es cierto que cada vez más personas tienen acceso a la educación primaria (controlado por el SNTE  = chafita también), se ha mantenido una estabilidad macroeconómica, y la deuda externa no es muy grande. No podemos negar algunos de los avances que el Presidente nos presenta, pero todo lo acontecido en los últimos días opaca totalmente dichos logros y las estadísticas de progreso que nos presenta Felipe Calderón. La percepción de la mayoría de la gente es que México es un país inseguro, donde hay falta de oportunidades, una gran desigualdad y una carencia de valores. Esa percepción es tan fuerte que el informe que nos da Felipe Calderón no logra por ningún motivo cambiarla. Nos dice que ha detenido a 21 de los principales capos de la droga, pero la percepción de los índices de violencia continúa aumentando.

    Algo que en lo personal a mi personalmente me molesta es que Felipe Calderón no se pare a dar su informe en el congreso, frente a toda la cámara de diputados que lo conforman. Y decida hacerlo en el Museo Nacional de Antropología. Los políticos como Zedillo y Fox tuvieron la valentía de pararse y recibir abucheos y críticas por parte de los opositores. No se que tanto le preocupe a Felipe Calderón el riesgo de que diputados contrarios a el como Fernandez Noroña le grite que se robó las elecciones, le reclamen sobre la guardería ABC o algunos otros asuntos. Creo que el no ir a San Lazaro muestra que Felipe Calderón no se quiere enfrentar a su realidad, no quiere que lo señalen.

    A la gente no le importa lo que diga el Presidente, la gente quiere tener un mayor bienestar, tener más oportunidades de empleo, tener mayor seguridad, tener salud. Necesita tener las necesidades básicas satisfechas (es cierto, en parte depende de la gente, pero debe el gobierno proveer de una base sólida para que la gente pueda satisfacer sus necesidades) y ver que el país avanza por un buen camino, lo cual debe traerle más progreso a la gente. Pero eso la gente no lo percibe en un informe, lo percibe desde su casa, al salir a la calle, al enfrentarse con la realidad diaria. En el informe el mandatario dará la cara, y tal vez aceptará algunos errores, pero sobre todo buscará cuidar su imagen, muchos intereses políticos están en juego (más cuando estamos cerca al 2012).

    Por eso yo digo, en el Quinto Informe de Gobierno no hay nada que informar, nada que decir. Yo estoy más preocupado por lo que pasó en Monterrey, en Torreón o por lo que le acaba de ocurrir a un ser querido mío. Estoy más preocupado por lo que veo afuera. Sinceramente prefiero ver las encuestas de opinión y los estudios especializados que me dan una versión más aproximada de lo que es México a un Informe que por su naturaleza es sesgado y complaciente con el mismo mandatario que lo creó.

  • La juventud y el dominio global

    Ayer tuvimos una conversación en el programa «El Balcón de Sor Juana» el cual se transmite los martes en el sitio web www.arvisaradio.com, esta ocasión invitamos a la maestra de la U de G María Palencia Padilla, con la cual conversamos sobre temas muy interesantes. Nos centramos en lo que está sucediendo en Chile (donde hay un descontento porque gran parte de la población no puede acceder a la universidad), España y recientemente Inglaterra. La maestra es una investigadora por excelencia, la cual estaba muy preparada para abordar este tema, y logramos armar una mesa sino de debate, de reflexión, porque todos los que estuvimos en el programa estuvimos de acuerdo en general con los puntos que tocamos.

    Mucho de lo que está sucediendo en el mundo se debe a que desde la caída del comunismo y el triunfo de la doctrina neoliberal (pregonada por Milton Friedman y aplicada por políticos como Pinochet, Tatcher y Reagan) las corporaciones han crecido tanto que han rebasado la capacidad de maniobra de los gobiernos. Los políticos e intelectuales neoliberales prometieron progreso, pero ahora el mundo está sumido en una crisis económica y social. Los gobiernos no pueden hacer mucho, un ejemplo ocurrió con Zapatero que tuvo que dar marcha atrás políticas socialistas porque la presión de los efectos del mercado era tanta que podría ser contraproducente. Esas medidas podían provocar que la inversión de dichas empresas se escapara. Una de estas políticas era que las empresas estarían obligadas a darles «planta» a los empleados después de haber trabajado 6 meses con ellos, comentaba la especialista.

    Lo que se vive en España también es producto del agotamiento del sistema económico, el paro es muy alto y la gente está descontenta por la forma en que las grandes corporaciones se han manejado (en especial la banca). Ivan, externaba su preocupación porque como el descontento de la población era contra el gobierno español que preside Zapatero, muchos hispanos están pensando en votar por el partido conservador (Partido Popular) en detrimento del PSOE, como una forma de castigar y responsabilizar a los socialistas de lo que está ocurriendo. Pero aquí lo curioso es que las propuestas de los indignados españoles son socialistas. Pero el PSOE comandado por Zapatero no ha logrado satisfacer las demandas de los inconformes porque como ya dije, la presión del mercado es tanta, que el margen de maniobra de los gobiernos es escasa, ya no hay mucho margen de maniobra para crear empleos, para otorgar jubilaciones, y para mantener el estado de bienestar que por tantos años Europa había presumido tener.

    En la transmisión comparamos el fenómeno los movimientos de 1968 con lo que ocurre ahora en el 2011. María Palencia nos dijo que entre estos dos movimientos existen algunas diferencias. En 1968 los jóvenes eran muy idealistas, soñaban con modelos utópicos, el idealismo era lo que los movía, creían que podría existir un mundo mejor y no les preocupaban tanto temas que ahora son tomados muy en cuenta (el ecologismo y la sobrepoblación entre otros). Ahora en el 2011 los jóvenes son más pragmáticos, y si bien pueden profesar alguna ideología política, ya lo más importante es buscar la justicia social y el bienestar de la población, sobre los ideales teóricos que se manejaban. Los jóvenes de hoy a diferencia de los del 68 ven un futuro sombrío y desolador.

    Yo en mi experiencia con asociaciones civiles, con lo que he visto en estos movimientos, la gente (en su mayoría) que busca un cambio en la sociedad tiende a mostrar un ideal democrático. Tienden a la izquierda, pero han desechado ya las teorías de Marx y Engels. No están en contra del mercado, más bien critican su comportamiento y la forma abrupta en que han obtenido poder, lo que termina afectándolos como sociedad. Los fines que los jóvenes buscan son más bien pragmáticos. Ante la caída de los sistemas antiguos del siglo XX, y ante el claro deterioro del sistema neoliberal, los jóvenes buscan simplemente tener una vida digna, tener empleo, y tener un estado de bienestar como un sistema de salud universal, entre otras cosas.

    En México este sistema de capitalismo voraz también está haciendo mella. El panorama es desolador. No solo porque el país no crece, sino porque no se ha logrado reducir la desigualdad. Nos preguntábamos, ¿Pero por qué en México no ocurren este tipo de manifestaciones?. La respuesta que nos dió la maestra fue por el miedo en que vive la gente a causa del narcotráfico. Para el mexicano lo importante es acabar de una vez por todas con la inseguridad. Unos lo hacen apoyando al gobierno, otros manifestando su repudio. Pero las condiciones socioeconómicas que ha provocado el sistema actual ha alimentado el problema. Cada vez se invierte menos en universidades públicas (la UNAM tuvo que rechazar al 99% de sus aspirantes), surgen universidades de muy dudosa calidad, y cuando mucha de esta gente egresa, ve si bien le va, oportunidades de empleo precarias, o si no, no tienen oportunidades de colocarse. Esto hace que la opción de engrosar las filas del narco se haga rentable para los jóvenes. Y no solo ocurre eso, sino que se ha tratado de «neoliberalizar» la educación en México (fenómeno que también ocurre en muchos otros países), se eliminan materias sociales del contenido académico y se da prioridad a las materias técnicas. Es decir, con esto crean gente que puede tener aptitudes técnicas para desempeñarse en su puesto de trabajo, pero pierden la capacidad de criterio y de análisis, como si se trarara de construír robots que se dedican a trabajar y consumir. Lo peor del caso es que las materias sociales muchas veces alimentan a las técnicas, les dan un sentido. Si se va a estudiar biología, la ética es muy importante; si se va a estudiar mercadotecnia, la filosofía a veces ayuda mucho para crear estudios de mercado.

    El sistema capitalista voraz se desentiende de las necesidades sociales de la gente, y los deja susceptibles a los mecanismos del mercado. Los gobiernos de Reagan y de Tatcher incrementaron la pobreza en sus respectivos países (Estados Unidos e Inglaterra), ahora los efectos salen a flote. Los principales académicos en el mundo son críticos del neoliberalismo, inclusive dentro de las academias estadounidenses, de donde han surgido nombres como el de Stiglitz, Krugman (ambos ganadores del Premio Nobel) Noam Chomsky, o cineastas como Michael Moore. De hecho dentro de Hollywood, muchos de los actores se han manifestado en contra de las políticas económicas y la intervención de Estados Unidos en el extranjero. ¿Y qué decimos en el ámbito de la música?, muchos de las bandas de rock más populares también han criticado al sistema global que impera. Bandas como Pearl Jam se dedicaron a criticar el modelo económico y social de George W. Bush hasta el cansancio, también los integrantes de Radiohead han sido muy críticos de la globalización y el orden mundial, y no digamos de grupos como Rage Against the Machine el cual muestra contenidos que rayan en el comunismo. Grupos como Coldplay piden más comercio justo. Bandas más nuevas como Muse han criticado el sistema, en especial en la canción de su último disco «Uprising» donde hablan de la situación de la banca que terminó por afectar la economía de la sociedad y del dominio global en general.

    La juventud tendrá que, como dice Enrique Krauze, hacer que esto dure. Ella es responsable de su futuro y tiene que tomar cartas en el asunto. Los jóvenes de ahora probablemente son los que ocupen los cargos políticos del futuro. Pero es desde ahora que tiene que gestarse un cambio, se necesita una revolución, pero ya no una revolución ideológica, más bien pragmática, donde impere la búsqueda del bienestar y un mundo mejor.

  • Casino Royale y las teorías de la conspiración

    Apenas han pasado pocos días, y ante la falta de credibilidad de un sector de la gente hacia los medios y el gobierno (sabemos que en México están los que se tragan todo y los que de plano les dan la vuelta) estos se han dedicado a crear sus propias versiones sobre lo acontecido en el Casino Royale. Ciertamente en estas versiones falta a veces ese sustento para que tengan credibilidad, pero también se basan en acontecimientos ocurridos anteriormente en otros lados (en este caso, tendríamos que referirnos a Estados Unidos) o simplemente se guarda un escepticismo exagerado conforme al actuar de nuestras autoridades.

    Muchas de las teorías de la conspiración con el tiempo se contradicen y resultan ser falsas, pero existen otras (una minoría) que terminan siendo verdaderas. Pongo por ejemplo la teoría de la conspiración del MK-ULTRA que se mantenía como tal hasta que la CIA desclasificó varios documentos que le daban la razón a los teóricos de la conspiración. Con lo de los atentados del 11 de Septiembre, varias teorías fueron confirmadas y varias fueron anuladas. Las que fueron falsas fueron las que decían que el mismo gobierno estadounidense había tirado las torres gemelas (aunque aun hay quien sigue creyendo en esa teoría), varios especialistas demostraron la veracidad de la versión oficial. Las que fueron más verdaderas son las que sugerían que los Bush había tenido nexos y negocios con los Bin Laden, y también la versión de que la invasión a Irak fue una guerra impulsada por varias corporaciones (en su mayoría petroleras) para extraer crudo y generar grandes ganancias.

    Nosotros empezamos a vivir ese tipo de teorías con la influenza, cuando el gobierno tomó medidas extremas para evitar la propagación de un virus que al final terminó siendo inofensivo. Se creía que se quería distraer a la población y asustarlas para en lo oscurito meter reformas que de otra forma no se hubieran logrado sacar, que estaba relacionado con la visita de Obama, que iban a aprovechar el momento para permitir que el ejército estadounidense entrara a nuestro país o fueran a privatizar Pemex. Es cierto que las precauciones que tomó Calderón fueron excesivas al grado que terminó afectando a la economía, pero después no pasó nada, por lo cual las teorías quedaron en el olvido, no hubo reformas, ni nada nuevo, todo siguió igual, la gente se olvidó de la epidemia, y todo siguió su camino.

    Ahora surge otra teoría de la conspiración. La que dice que en México se quiere imponer un estado de sitio por medio de una nueva ley de seguridad nacional, que se quieren coartar las libertades básicas de la sociedad, y que hay complicidades del gobierno con el narcotráfico para hacer esto. En un foro un usuario comentaba que en solo dos días habían dado con 5 de los Zetas involucrados y que estos habían confesado todo, lo cual se le hizo muy raro porque normalmente el gobierno no es tan eficaz cuando de buscar y atrapar gente se trata. También homologan lo sucedido en Monterrey y Torreón con el caso de George W. Bush, vamos a buscar un pretexto para que la gente entre en un estado de neurosis y termine aceptando leyes que coarten sus libertades. Si bien, el derribo de las torres gemelas a mi parecer si fue perpetrado por islamistas radicales, creo también que el gobierno estadounidense aprovechó el hecho para generar temor en la población y que estos aceptaran la restricción de libertades y garantías constitucionales, a esta restricción se le llamó Patriot Act.

    En México le llaman la Ley de Seguridad Nacional y parece que los principales partidos (PRI, PAN, y parte del PRD) están de acuerdo en su aprobación, diputados como Fernandez Noroña han mostrado su repudio, y el mismo dice que presentará pruebas de la manipulación del caso Casino Royale.

    Lo curioso es que mientras en Estados Unidos casi toda la población estuvo de acuerdo con la restricción de sus garantías con tal de acabar con el terrorismo (hasta que pasados los años se dieron cuenta del engaño en el que habían caído), en México la población está muy dividida. Esto creo por la desconfianza que tiene el mexicano hacia sus instituciones. Unos quieren mano dura, pero otros quieren el fin de la guerra y hasta la cabeza de Felipe Calderón. Si la verdadera intención es restringir las libertades en favor del gobierno, creo que tendrán que hacer muy bien los calculos porque si algo sale mal pienso parte de la sociedad puede terminar rebelándose y esto se puede salir de control.

    No hay pruebas contundentes que sugieran esta teoría, a la que se le han sumado otras más radicales que dicen que quieren crear un clima de inseguridad tal para que no se puedan realizar las elecciones en el 2012 para que Felipe Calderón prolongue su mandato como si de una dictadura se tratara. Lo que si hay son inconsistencias y cosas raras en el incidente en Casino Royale, y seguramente con el tiempo se aclararán unas y surgirán otras, nosotros como población, a pesar de todo el clima de inseguridad que existe, lo que nos convendría ser es ser cautos, tener cierto grado de escepticismo y no alarmarnos. Así como no creo conveniente «arrodillarse» ante lo que dicen las voces oficiales y el aparato mediático, tampoco es bueno caer en el pánico y la desconfianza total. Las dos posiciones están basadas en el miedo. Hay que tener criterio, hay que ser cautelosos, ser escépticos pero tratando de fundamentar nuestra postura ante la situación que estamos viviendo. El miedo es el que les conviene a ellos, a los cárteles, y si así fuera, al gobierno. Si la sociedad se muestra ecuánime y usa la razón en lugar de sus pasiones, seguramente ellos tendrán menos margen de maniobra.

    Suelto la pregunta ¿Felipe Calderón está llevando a cabo una sincera lucha contra el narcotráfico? o ¿Esta actuando atado a otros intereses superiores?, ¿Busca acabar con los cárteles?, ¿Tiene alianza con alguno de ellos?, ¿Que tanto de lo que nos dice es verdad?, ¿Debemos confiar en sus palabras?, ¿Nos está tomando el pelo?. Es difícil contestarlo, y si me remonto a la historia de México, todo indica que eso lo sabremos cuando todo se haya resuelto o cuando el daño esté hecho. Es tan difícil contestarnos esas preguntas que por eso nos inventamos nuestras propias historias basadas en conjeturas.

    A continuación les presento un video de una de las tantas teorías que la gente ha creado, que parece ser que es la que pudiera tener más bases, aunque todavía no las suficientes para dejar de ser eso, una teoría de la conspiración.

  • Felipe Calderón, a juicio.

    Yo recuerdo que uno de los motivos por los que no voté por López Obrador fue porque se me hacía una persona con una mentalidad cerrada, anacrónica y con una difícil adaptación a los cambios que siempre existen en el quehacer político. Tal vez no me equivoqué al elaborar mi juicio, de hecho se sigue comportando de la misma manera. Pero pareciera que Felipe Calderón está padeciendo del mismo mal ante el problema del narcotráfico. La estrategia de la guerra frente al narcotráfico sigue siendo la misma que hace unos años y los resultados son desastrosos. En solo una semana nos percatamos de la balacera en Torreón, y tristemente de la muerte de más de 60 personas en el Casino Royale en un ataque perpetrado por Los Zetas.

    Muchos dirán que se necesita mano dura, pero ya la ha habido, se sacó a los militares de sus bases para combatir al crimen y los resultados han sido nefastos. La violencia ha crecido, no porque sea sintomático de que el gobierno esté ganando la lucha. Claro ejemplo el del Casino Royale, no fue un atentado para amedrentar al gobierno, fue simplemente un ajuste de cuentas de Los Zetas que extorsionaban a los dueños del casino con $100,000 pesos semanales. La violencia ha crecido por la división de los cárteles, el crecimiento de estos, y porque las condiciones socioeconómicas en México (cuya falta de oportunidades y de valores ha provocado una disolución social) son como un germen que alimentan este mal. Esto aunado a que el principal consumidor (Estados Unidos) está «arribita» de nosotros. Lo peor es que los norteamericanos se hacen de la vista gorda cuando deberían participar más activamente dado que ellos en parte son responsables del crecimiento de los cárteles.

    Lo he repetido, mientras exista mercado y las actuales condiciones económicas, el problema seguirá existiendo. Eso no lo ha entendido Felipe Calderón, que curiosamente viene de la corriente «pragmática» del PAN y de lo que ha carecido, sobre todo en estos últimos años es de pragmatismo. No se ha dedicado a buscar alternativas ni a reconocer que la guerra estuvo mal planteada desde un inicio. Supongamos que los carteles pudieran ser exterminados por medio de un combate frontal (lo cual ya dije que es muy difícil dado las condiciones que mencioné). Lo prudente hubiera sido rastrear cuentas de bancos, combatir el lavado de dinero, tráfico de armas, todo esto sin que la sociedad lo supiera. De esta forma los cárteles estarían más debilitados a la hora de que comenzara la batalla. Calderón no lo hizo así, prefirió emprender la guerra desde el inicio y estamos llegando a un punto en que los mexicanos estamos empezando a conocer el terrorismo.

    También el presidente olvidó que se requería de una lucha integral que no solo incluyeran las «acciones violentas», era necesario resanar el tejido social y crear en la sociedad una escala de valores, para evitar que el narco se siguiera alimentando de ella (el entregar la educación a Elba Esther Gordillo lo cual empeoró la educación produjo el efecto opuesto al que se requería). Tan no se ha hecho nada que el narco ha penetrado dicha escala, tanto en su versión religiosa como en su versión laica. Calderón no solo se volvió un presidente cerrado al debate o a la autocrítica, sino que parece haberle dado la espalda a esos valores humanistas que presume el PAN.

    Muchos dicen que el narco quiere ver a un México dividido, que orille al gobierno a replegarse. No lo creo tan así. Más bien los narcotraficantes se encontraron con un México que ya estaba dividido desde el 2006. Es curioso que si bien no todos, la mayoría de los que apoyan o rechazan la lucha de Calderón son los mismos que estaban a favor o en contra de él después de lo acontecido en las elecciones del 2006. Aquí Calderón también se equivocó, si no hubiera existido el presunto fraude electoral. Si hubiera aceptado el recuento voto por voto, casilla por casilla y este demostrara su triunfo, más mexicanos seguramente lo hubieran legitimado y el país no estuviera tan dividido ante esta causa (recordemos que el 49% de la población cree que hubo fraude electoral en el 2006). Claro, muchos criticarían su lucha contra el crimen por razones prácticas y pragmáticas, y no por razones ideológicas o partidistas. Las redes sociales son un claro ejemplo de esto, muchos muestran su total apoyo al Presidente y pide que se combata enérgicamente y con todas las de la ley al crimen, otros no solo no lo apoyan, sino que llegan al punto de desear su muerte, lo cual se me hace realmente patético.

    Calderón no es el principal responsable del acto terrorista, a los primeros que hay que señalar son a los criminales, y son con los que nos debemos de sentir indignados. A Calderón le podemos reprochar que la barbarie está relacionada con una estrategia mal planteada, la cual el diseño en conjunto con su gabinete y le podemos exigir un cambio de estrategia como sociedad, pero sería demasiado culparlo directamente, el no fue el que prendió el fuego ni quien aventó los granadazos. Hay quienes lo quieren ver fuera de la silla presidencial de una vez, pero a la vez Calderón tampoco se quiere abrir al debate (la única vez que lo hizo y a medias, fue cuando recibió a Sicilia en el Castillo de Chapultepec). No hay alguna convicción democrática por ambas partes. El Presidente nunca ha querido crear un foro de debate como si se realizó con la reforma energética donde acudieron especialistas de todas ideologías. Parece que Calderón ha caído en el autoritarismo, como si eso fuera a mostrar a los narcos la dureza con la que va a actuar. Porque una cosa diferente es titubear y otra cosa es adaptarse a los cambios, y recomponer la ruta cuando las cosas se están saliendo de control, y Calderón no ha querido reconocer sus errores.

    Ya a estas alturas sería contraproducente meter al ejército a los cuarteles o pactar con el narco (como sugiere Vicente Fox), el problema ya se salió de control y hay que tomar otras medidas. Empezar también en reforzar el tejido social, empezar a combatir a los carteles también por vías no violentas (cuentas bancarias, evitar el tráfico de armas) para debilitarlos. ¿O por qué no, traer ayuda a la policía israelí, francesa o alemana como sugirió Carlos Fuentes?, e inclusive que Estados Unidos interviniera, máxime cuando son en gran parte responsables del crecimiento del narcotráfico en México, se hablará mucho de la soberanía, pero creo que lo más importante es regresar la paz al país y yo no vería con malos ojos la ayuda internacional.

    También está la posibilidad de la legalización de las drogas (tanto en México como en Estados Unidos), que si, terminarían debilitando enormemente la violencia que genera el narcotráfico al incluírlos en la economía nacional, se les podría poner un alto gravamen y usar ese dinero para desincentivar su consumo y a la vez aumentar la recaudación fiscal, pero también tendríamos que ver que repercusiones sociales tendría en la sociedad y si puede ser contraproducente. Es cierto, en Amsterdam funcionó, pero aquella ciudad vive un escenario socioeconómico muy diferente (superior) al nuestro; y también se puede mencionar la legalización del alcohol que acabó con los capos en Estados Unidos, nada más que la mayoría de las drogas son más fuertes y dañiñas que el alcohol.

    El Mandato de Felipe Calderón está a juicio. Su nombre resuena en la mente de todos los mexicanos cuando se habla de temas relacionados con el narcotráfico. Seguramente será recordado a través de la historia por la guerra que emprendió con los carteles, parece que el balance es malo, así lo sugieren las estadísticas. Tendrá un año para recapacitar y al menos enderezar la nave un poco para que la historia no sea tan cruel con él.

     

  • México Feliz

    SI bien la felicidad como tal es difícil de clasificar, puesto que es un estado de ánimo y por lo tanto algo intangible, algunas asociaciones como Happy Planet lo han intentado para poder medir los niveles de satisfacción de y entre las naciones. Happy Planet toma como base una pregunta, donde la gente responde sobre su grado de satisfacción personal en los últimos días, en la cual los mexicanos han respondido positivamente, ubicando a México en el lugar 18 entre los países más felices del mundo, donde nuestra calificación baja por el escaso cuidado al medio ambiente.

    Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (sic) (OCDE), en su índice para una vida mejor, toma en cuenta 11 factores para hacer su evaluación, los cuales son: vivienda, ingresos, empleos, comunidad, educación, medio ambiente, gobierno, salud, satisfacción de vida, seguridad y equilibrio entre lo laboral y la vida.
Los resultados que arroja esta última institución, aunque se reconoce el progreso que México ha tenido en la última década, señalan la baja calificación que nuestro país tiene en comparación con la mayoría de los demás Estados miembros, aunque el nivel de satisfacción personal está cerca del promedio que manejan. En sí, el único factor en el cual México está por encima de la media en comparación al resto de los países miembros es en el de contaminantes en el aire que puedan entrar a los pulmones y dañarlos, siendo éste de 33 microgramos por centímetro cúbico, mucho más alto que el encontrado en la mayoría de las demás naciones evaluadas.

    Sin embargo, es curioso analizar que a pesar de que México está como reprobado en 10 de los 11 calificadores, el nivel de satisfacción (el único que se acerca al promedio manejado) de los mexicanos sea positivo.

    De los datos arrojados más alarmantes se encuentra el de gobierno, que revela que sólo el 38 por ciento de los mexicanos dijo confiar en las instituciones políticas, lo que constituye el indicador más bajo en los estándares de la OCDE. El otro apartado donde nuestro país rompe récord es en el de seguridad personal, donde se evalúa el riesgo de ser asaltado físicamente, o ser víctima de otro tipo de crímenes. En México, el 15 por ciento reporta haber sufrido un asalto en los últimos 12 meses, mucho más alto que el 4 por ciento que maneja como media la OCDE, y el más elevado en los niveles que registra la organización.

    En el balance entre el trabajo y la vida, se reveló que los mexicanos laboran mil 857 horas al año, 118 horas más que el promedio manejado de mil 739 horas, lo que indica que la gente tiene menos tiempo para convivir con su familia, relajarse, con lo que se incrementa el estrés y declina la salud personal.

    En educación, sólo el 40 por ciento de la gente comprendida entre los 25 a los 34 años ha terminado la preparatoria, lo que convierte a este país como uno de los peores para preparar a sus jóvenes adultos en nivel preparatoria. Por otro lado, en el Programa de Evaluación para Estudiantes Internacionales (PEEI o PISA, por sus siglas en inglés), que determina si los alumnos poseen las herramientas y conocimientos para participar en la sociedad moderna, reveló en 2009 que el estudiantado mexicano había obtenido 425 de 600 en habilidades de lectura, lo que constituye el grado más bajo del PISA. Otros resultados han demostrado que el 50 por ciento de los jóvenes de 15 años están por debajo del nivel básico de aptitudes y conocimiento.

    En todos los otros indicadores México no cumple con los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, sin embargo, el 78 por ciento de la ciudadanía dijo tener como promedio más experiencias positivas que negativas en un día, indicador mucho más alto de lo que se percibe en los demás países evaluados, lo que hace del país azteca uno de los más felices de los miembros de la OCDE.

    Siempre he creído que un país se distingue por su gente y lo que ésta produce: cultura, obras de arte, adelantos tecnológicos y científicos, etc., pero también por la calidad de vida que pueda proporcionarle a sus habitantes, y no por su nivel de sobrevivencia.

    No se trata de ser el más rico o el que más produce, sino contar con una menor pobreza y disparidad económica, lograr satisfacer los requerimientos de empleo a la mayor cantidad de personas, y tener un salario mínimo decoroso para llevar una vida digna. El dinero no lo es todo, es cierto, pero ayuda mucho.

    El no ser capaz de satisfacer las necesidades básicas provoca la desilusión de saber que el salario mínimo alcanza apenas para sobrevivir, y a veces ni siquiera para eso. La conciencia de que una vida ardua de trabajo será quizás suficiente sólo para mantener a las y los hijos hasta que éstos tengan la edad conveniente para buscarse el pan individualmente, mientras se observa desde el otro lado de la acera a las y los más privilegiados pasearse en los autos que jamás se llegarán a tener, no es un aliciente para ser felices.

    La razón por la que mucha de nuestra población ha migrado a los Estados Unidos es para buscar ese derecho a la felicidad que está escrita en la propia Constitución de ese país, y que el nuestro falló en darles, para poder satisfacer las necesidades mínimas personales y de sus familias, para huir de la violencia que atenaza nuestra sociedad, o para garantizar que su descendencia no la sufra.

    No es para mí clara entonces la relación felicidad-nivel de vida que se maneja en estos índices. No es congruente con los demás resultados, a menos que en realidad las y los mexicanos nos hayamos resignado a vivir por debajo de la mediocridad, pues ni siquiera cumplimos con el promedio de los demás países socios de la multicitada organización.

    En la víspera del regreso a clases, después de los números que tanto el índice para una vida mejor del OCDE y el PEEI arrojan, me preocupa que las y los mexicanos estemos siendo adoctrinados para no darnos cuenta de las diferentes enfermedades que acosan a nuestra nación, las cuales pueden ser enumeradas en los 11 indicadores descritos párrafos arriba, lo cual puede ser en beneficio de unos cuantos que han secuestrado nuestro sistema educativo y mantienen a México como un país productor de mano de obra barata.

    El engaño que sufrimos es tanto que un 81 por ciento de los mexicanos cree pertenecer a la clase media, cuando sólo el 32 por ciento lo hace, según el área de Estudios Sindicados de la firma especializada en estudios de mercado De la Riva Group, esto quiere decir que sus ingresos familiares son menores a 13 mil 500 pesos mensuales, lo que los coloca por debajo de esta categoría.

    Engañarnos para creer que no vivimos esta realidad, o que nuestro país (o estado, que por ahí se empieza) se encuentra en el camino correcto para llevarnos a un mejor nivel de vida podrá crear el espejismo de que todo está bien, y congraciarnos con quienes les conviene que esa mentira se mantenga, pero eso no cambia nuestra calidad de vida ni mejora el futuro de México en ningún sentido, sólo genera un panorama desolado y oscuro para los que seguirán después de nosotros.

  • Minipost #73 Casino Royale = Terrorismo

    Parece que el gobierno no sabe usar bien los términos o no los quiere usar para no arriesgarse a una reacción adversa de la población, pero lo ocurrido en Casino Royale allá en Monterrey se llama Terrorismo. Lo más que puedo sentir es coraje y una profunda indignación, ojalá den con estos inadaptados sociales y les apliquen la ley, pero también que de una vez Calderón se replanteé su estrategia, y tanto el gobernador de NL como el alcalde de Monterrey analicen que están haciendo mal.