La vida se pasa volando, no cabe duda. Conforme avanzan los años, el tiempo parece acelerar su curso. Yo recuerdo muy bien que estaba haciendo cuando ocurrieron los atentados del 11 de Septiembre. Yo tenía 19 años y estudiaba mercadotecnia. En mi universidad (UNIVA) colocaron en el auditorio unas pantallas para que el alumnado pudiera seguir los acontecimientos. Vi como se derrumbaron las míticas torres gemelas, quedé impactado. Yo sabía que el mundo iba a cambiar desde ese entonces, que era un antes y un después. Como decía un analista, el siglo XXI empezó el 11 de Septiembre del 2001.
Y creo que el cambio fue malo. Porque en todos estos acontecimientos no hubo un ganador. Al-Qaeda está ahogándose y los E.E.U.U. están en declive; también los países donde intervinieron para instaurar la supuesta democracia no están bien, ni Afganistan ni Irak. Los ciudadanos estadounidenses también perdieron al ver como les recortaban sus libertades personales en pro de la guerra contra el terrorismo. Pero esperen, creo que pensandolo bien, si hubo ganadores, pero nada más que no les conviene hacer público su triunfo. Esas empresas estadounidenses (mayormente petroleras) que aprovecharon la guerra para extraer petroleo de Irak y enriquecerse, al tiempo que el gobierno norteamericano creaba un ambiente tenso y de terror en la población, tan intenso que no lo han logrado superar. Muchos sospecharon de un atentado terrorista en este décimo aniversario y fuentes oficiales se atrevieron asegurar que unos paquistaníes y un estadounidense estaban preparando un atentado. También unos hackers tuvieron acceso a la cuenta de Twitter de la NBC donde inventaron noticias las cuales afirmaban que un avión se había estrellado contra la Zona Cero, lo que causó el pánico de la población.
En los años 80’s en Estados Unidos bajo la batuta de Reagan, se implementaron políticas económicas que beneficiaron a los ricos y degradaron las condiciones de la clase media y trabajadora. En la primera década del siglo XXI, bajo el gobierno de George W Bush los corporativos se volvieron a beneficiar, y las clases medias estadounidenses vieron degradados sus derechos, muchos sin que se dieran cuenta. Todo esto bajo un partido republicano que apeló a un nacionalismo asfixiante para que el estadounidense común no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo. Pero los que estabamos afuera lo vimos, vimos como mientras unas pocas empresas con influencia en el gobierno se hacían millonarias, dejaban al país caer en declive, entrar en una guerra innecesaria que ni siquiera trajo una aceleración económica (dado que las guerras generalmente tienen beneficios económicos a los países vencedores), sino todo lo contrario. Estados Unidos cayó en una recesión económica nunca antes vista desde 1929 y arrastró a casi todo el mundo. Pero claro, las grandes corporaciones estadounidenses como Goldman Sachs vieron aumentar sus ingresos. Estas mismas en contra del neoliberalismo que durante décadas promovieron, solicitaron la «ayuda del estado» para ser rescatadas, por medio de los impuestos de los ciudadanos.
Por eso no es gratis que algunas personas se atrevan a creer que el gobierno estadounidense perpetró el ataque contra las torres gemelas como pretexto para entrar en guerra contra Afganistan e Irak. Si bien esa teoría no se puede comprobar, si hay indicios de corrupción y de comportamientos por parte del gobierno que van en contra de los ideales democráticos que pregonan, que pudieron ser uno de los detonantes de estos atentados. Los mismos estadounidenses apoyaron a las células árabes extremistas para combatir al comunismo, ellos hicieron grande Al-Qaeda. Tampoco es un secreto que los Bush mediante sus empresas, alguna vez hicieron negocios con los Bin Laden.
Ahora en el 11 de Septiembre del 2011 las cosas son muy diferentes. Estados Unidos no encuentra el rumbo, aunque un caso curioso es que si bien el país norteamericano ha ayudado a la democratización del mundo recientemente (esa que tanto han prometido), no ha sido por iniciativa del gobierno. Sino por empresas de su propio país que han facilitado los medios a los ciudadanos a través del mundo para rebelarse ante tiranos o exigir mejoras. Redes sociales creadas en Estados Unidos como Facebook, Twitter, empresas como Google, Apple o RIM (Blackberry) han facilitado una especie de revolución mundial equiparable a lo sucedido en el 68.
Y también es curioso que muchas de esas rebeliones (con excepción de Egipto y Libia), como las ocurridas en España, Inglaterra o Chile, son en alguna medida producto del declive del sistema económico promovido por los estadounidenses. Dentro del país norteamericano hay cada vez más críticos de su sistema económico y de la intervención extranjera. Todo esto es producto de un país que se empezó a enviciar, que quiso ejercer su poder sobre el mundo, pero no tomaron en cuenta que algún día tenían que pagar la factura. Tal vez en algún momento, la guerra contra el comunismo fue legítima, pero muchas veces las formas no lo fueron, y eso provocó que el «paquete» se les viniera encima. Se crearon nuevos enemigos. Y no solo eso, el prestigio como nación en el exterior se ha deteriorado.
Hoy, exáctamente a 10 años vivimos en un mundo muy diferente. En el 2000 las condiciones globales y macroeconómicas eran estables y había un sentimiento de esperanza, en México también lo había con el cambio y la alternancia. Pero a partir del 2001, a todo el mundo nos tocó vivir momentos oscuros que terminaron tocando su punto más bajo en la crisis del 2008, pero parece que la sociedad empieza a despertar. Parece que son más los que han entendido que la democracia es no solo tachar una papeleta, sino participar activamente en el quehacer público. En México tal vez el problema de la inseguridad (y el debate que esto provoca) opaca el surgimiento de una democracia ciudadana, pero si está surgiendo, mediante asociaciones civiles, ciudadanos que se manifiestan. Si, estamos en un momento difícil, pero parece que hay una luz en el camino.
Les cuento, hace 3 días (a partir del día que escribo este artículo) había recibido una requisición del SAT porque no había declarado el IEPS, un impuesto que no debería declarar, pero que por un error de Hacienda me lo metieron en mi lista de obligaciones (de hecho tengo pleito con ellos porque ha sido engorroso el trámite para aclararles que por mi giro yo no debo de declarar dicho impuesto. Bueno, sucede que cuando te llega una requisición por una omisión de declaración corresponde una multa de mínimo 8,000 pesos. Dicha multa la puedes evitar si presentas la declaración el mismo día en que te llegó dicha requisición. Y eso hice, declaré el IEPS en ceros para no tener ningún problema. Pero dos días después me llega una carta del SAT. Mi primera sensación fue de susto, de que tuviera una irregularidad y me hubiera llegado una multa. Pero oh sorpresa, cuando abro la carta veo que se trata de todo lo contrario.
Un día, a Marcelo Ebrard se le ocurre saludar de mano a Felipe Calderón. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México era el único mandatario de una entidad federativa que no reconocía el triunfo de Felipe Calderón en el 2006, pero ahora decide saludarlo. ¿Cómo se puede interpretar esto?. Fácil, no creo que Marcelo con esto haya aceptado los resultados electorales, simplemente quiso dar un mensaje. A mi forma de interpretar las cosas, quiere mostrarse al pueblo como un candidato izquierdista que quiere debatir, que esta abierto a las opiniones divergentes y que es un demócrata. Quiere alejarse de esa izquierda intolerante que representa para muchos López Obrador, que si bien tiene muchos seguidores, estos, al menos en su mayoría, no estarán dispuestos a votar por Ebrard.
“No hay que eliminar el auto, hay que moderar su uso”: Eric Britton
Enrique Krauze me cae bien, no lo niego, tenemos algunos puntos ideológicos en común (otros no tanto), es un gran historiador (si no es que el mejor de México), aunque también tiene sus bemoles. Es parte del consejo de Televisa y por ende, que yo sepa, nunca ha emitido crítica alguna contra esa televisora, el dice que si lo ha hecho, pero en una rigurosa búsqueda por Internet no encontré nada. Ese compromiso con la televisora se nota en las obras históricas que ha escrito. Explica muy bien sobre lo de Tlatelolco, pero nunca menciona el nefasto papel que tuvo la televisora al censurar lo realmente ocurrido. Lo mismo en las elecciones del 88 donde el acepta que hubo un fraude (encubierto por Televisa).
Más que el evento y el texto del mensaje con motivo del V Informe de Gobierno de Felipe Calderón, mismo que se convirtió en un acto de juicios, reclamos y justificaciones; la entrevista que el periodista Joaquín López Dóriga le hizo previo al mensaje del informe, revela de forma muy clara la soledad, el enojo y la intolerancia de un presidente que previo a su último año de gobierno, se siente incomprendido cual mártir.