Mis primeros 8 años de vida «económicamente activa» la pasé trabajando en empresas. Yo recuerdo que cuando estaba la universidad me había puesto la meta de trabajar por mi cuenta y de esa forma ganarme el pan, pero también sabía que requería experiencia y necesitaba ser empleado para luego tener mi propio negocio. Ciertamente no es algo mandatorio, existen empresarios exitosos que nunca trabajaron para una empresa, pero son la excepción y no la regla. En mi carrera como empleado terminé un tanto decepcionado del mundo laboral, porque era bastante diferente a como te la pintaban en la universidad. Uno se imaginaba en una empresa donde todos los integrantes eran unos «profesionales trabajando para el bien común» y que esa falta de seriedad ante la vida que uno palpaba en la preparatoria e incluso la universidad se acababa al llegar al mundo afuera, pero no fue así. El mundo laboral está plagado de intereses, es la ley de la selva, y naturalmente el ser profesional y buen trabajo si bien es una ventaja no te garantiza nada.
Pasar de empleado a emprendedor no es una tarea fácil, y más cuando piensas en un negocio que no requiere de mucha «inversión inicial», suena paradójico; pero al haber menos dinero invertido, el crecimiento es más lento y a veces uno tiene que hacer recortes en sus gastos. Al iniciar ni de lejos uno va a ver los ingresos que ganaba como empleado (a menos que hayan estado en empleos muy mal pagados), y tal vez muchos se decepcionarán. Pero en estos más de 3 años me he dado cuenta que la perseverancia comienza a rendir frutos. Uno cree que ser emprendedor o autoempleado o como le quieran llamar, es algo fácil y comodino, que uno se puede dar vacaciones cuando quiere, que no tiene un jefe; pero es de pensarse dos veces; porque en esos casos yo no veo ventaja alguna y se los voy a explicar.
Cuando eres empresario no tienes un jefe, tienes cientos de jefes y esos son tus clientes. Cierto que si tu jefe te despide, como empleado el golpe es más duro porque tu ingreso se reduce a 0 hasta que encuentres otro trabajo; pero cuando tienes tu negocio, si no haces bien tu trabajo, las consecuencias negativas llegan más rápido. Cuando no te desempeñas bien en un empleo, los jefes generalmente hablan contigo antes de decidir despedirte, es decir, tienes oportunidad de corregir el camino si no estás generando la eficiencia que se necesita (ya sea por falta de actitud o preparación), en el mundo de los negocios no es así, tus clientes no platicarán contigo, si no les gusta tu trabajo no solo no te volverán a contratar sino que seguramente les dirán a otras personas sobre la mala calidad de tu servicio y tu reputación caerá, y lo malo es que cuando tu reputación cae, ya es muy difícil levantarla. Cuando eres un emprendedor, no trabajas para una marca, más bien eres una y la tienes que cuidar demasiado bien. Ciertamente conforme empiezas a adquirir cierto volumen de trabajo podrás darte el «lujo» de empezar a descartar a los «malos clientes», pero los clientes son iguales que los jefes; no revisarán tus horarios, ni como trabajas, simplemente buscarán que el trabajo que les entregues tengan calidad y tu como emprendedor te lo tienes que arreglar para eso.
Aquí entonces entro al tema de que uno es dueño de sus tiempos. En cierta forma es así, pero a veces ni siquiera es para bien. Por ejemplo, yo trato de administrar mis tiempos y trabajar en horarios de oficina; yo que trabajo desde casa, en mi hora de descanso puedo acostarme 30 minutos para tratar descansar un poco (cosa que no pueden hacer los empleados, a menos que trabajen para esas empresas japonesas que instalan hamacas en la oficina). A veces es necesario trabajar en horarios de oficina, porque es cuando los clientes están disponibles. Y cuando uno trabaja por cuenta propia tiene la difícil tarea de autodisciplinarse y ya no porque pueda hacer decidia, sino porque existe una tendencia a que el emprendedor quiera trabajar de más, y a veces eso termina siendo contraproducente. Los empleados desearían poder darse vacaciones cuando quisieran como los emprendedores, pero el emprendedor está tan preocupado por su negocio que se la piensa bien cuando tomar vacaciones, y creanme, los emprendedores, a menos que ya tengan una empresa lo suficientemente sólida (lo cual tarda varios años) y puedan delegar responsabilidades, no toman más vacaciones que los empleados.
Hay más inconvenientes, un autoempleado generalmente no tiene ingresos fijos hasta que genera esa estabilidad que se logra pasando algunos años. Algunas veces un emprendedor recibirá un cheque que equivale a lo que ganaría en 3 meses en una empresa, por un proyecto que no le tomará ni un mes realizar, pero otras veces no verá dinero en más de un mes. Si creen que la dinámica del mercado es muy ingrata con los empleados, porque ante esas crisis y bajones suelen haber recortes; es todavía más ingrata con los emprendedores, porque un empleo te da cierta protección de que «haiga sido como haiga sido» verás tu ingreso mensual. Siendo emprendedor una crisis te afectará si o si en los bolsillos, y así como te pueden despedir de un trabajo a menos de que seas de «los más eficientes», tu negocio puede quebrar a menos de que seas de «los más eficientes». Y que decir de los impuestos. Ciertamente en las dos modalidades debes de pagar impuestos ante Hacienda, pero cuando eres empleado generalmente al entrar a tu trabajo te dirán cual es tu ingreso libre, y darás por sentado que tu ganancia es esa y no la nominal. Cuando eres emprendedor, al recibir tus ganancias sabes que de ahí deberás pagar un porcentaje. Es decir, si vendes un proyecto a $10,000 pesos (sin incluir el IVA dando por sentado que al cliente le cobrarás ese impuesto), te quedarán en realidad unos $8,000 o $9,000 pesos, dependiendo también de tus deducciones. El trabajo sucio ante Hacienda no lo hará tu empresa, lo tendrás que hacer tú, ciertamente puedes contratar un contador para quitarte muchos pesos de encima, pero a fin de cuentas cualquier problema que exista ante Hacienda, legalmente serás tu el responsable y no la empresa para que trabajas.
Entonces ¿cuál es la gratificación de trabajar por cuenta propia?. No es lo mismo tener un negocio que trabajar de empleado. Tienes una mayor libertad creativa y de toma de decisiones. Sabes que el destino de tu empresa será marcado por lo que tu hagas, es decir, tendrás algo que es tuyo, y debido a eso, al menos así lo considero, es más motivador trabajar por cuenta propia porque es un reto. Cierto, existen factores exógenos (cambios en el mercado, crisis, oportunidades), pero tu puedes decidir como abordarlos. En una empresa, puedes ser muy buen empleado, pero por alguna razón podrían despedirte simplemente porque tu puesto no lo consideran tan necesario (independientemente de si realmente lo sea o no), o bien, puedes perder tu empleo porque la empresa para la que trabajas quebró por malos manejos. Como emprendedor tienes una mayor flexibilidad en ese aspecto, si ves que estás perdiendo ventas, puedes decidir innovar, o bien crear otras áreas de negocio las cuales estás capacitado para ofertar. Ciertamente deberás arreglártelas tu solo en cuestión de servicios médicos y de ahorro porque no tendrás protección por parte del gobierno (aunque ahora existe la opción del Seguro Popular), lo cual significa también más gasto; pero también es cierto que la edad no será una limitante para trabajar, no deberás estar preocupado si tu perfil ya no es «conveniente» para las empresas, porque en el emprendedurismo lo que cuenta es el esfuerzo, la innovación y la capacidad de adaptación.
Para acabar, una cosa que recomiendo es no dejar de llevarse por la corriente y tratar de ser mejor. Esto lo digo, porque como emprendedor, muchas veces uno ve una fuerte falta de profesionalismo del mercado lo que hace que uno llegue a poner en tela de juicio la necesidad de ser profesional (en el más estricto sentido de la palabra). Si las empresas a las que ofreces servicios no son serias (y vaya que en México es muy común eso) no significa que tu lo debas de hacer, por lo contrario, debes de saberte adaptar a esa realidad para que no te perjudique. Pon candados al riesgo de que te puedan quedar mal, cobra anticipos y si es necesario, que exista un contrato de por medio. Es cierto que debes saber venderte bien ante los clientes, pero debes hacerte respetar y si un cliente quiere pasarse de listo debes de ser tajante, no te esfuerces por conservar a un mal cliente, a la larga desgastará más tu desempeño.
El ser empleado o emprendedor depende de la personalidad de cada quien. A unos se les hará mejor trabajar para una empresa y otros crear una. Las ventajas y desventajas también van en función a cada persona y varían. Pero está claro, en un país donde no tenemos muy buenos índices de empleo, tal vez el trabajar por cuenta propia podría no ser tan mala opción.
Las campañas servirán para que los ciudadanos conozcan a sus candidatos. Bueno, eso es en el papel, porque los que nos hemos puesto a analizarlos ya los conocemos muy bien e incluso sabemos las propuestas, porque desde antes de la veda electoral las habían mostrado, ya fuera en sus páginas web o por medio de entrevistas; ya conocemos por donde van y la carrera que tienen. Para algunos de nosotros, la campaña será como ver a nuestro mejor amigo que tenemos desde la infancia dar un discurso de la historia de su vida. A otros, los que no están interesados en la política, tal vez les será algo de utilidad ver los debates para conocer a fondo a las opciones que tienen para votar. Los que ven mucha TV serán bombardeados con spots, los que más bien estamos más tiempo pegados frente a una computadora (en mi caso por trabajo, porque escribo y porque prefiero buscar información acá) pues no tanto, pero si veremos muchos sitios con banners de los candidatos.
Cómo olvidar la guerra sucia, orquestada por el PAN e ignorada por el IFE, contra Andrés Manuel López Obrador durante las polémicas elecciones presidenciales del 2006; bajo el slogan de “LÓPEZ OBRADOR ES UN PELIGRO PARA MÉXICO” el abanderado de las izquierdas fue calumniado de radical, reaccionario, violento, corrupto y totalitario por la derecha empresarial. Resulta curioso como los que hace 6 años orquestaban campañas de odio, hoy por hoy, se lamenten de la faltas de respeto hacia su candidata presidencial Josefina Vázquez Mota:
Me sorprende, bueno, en realidad no tanto; más bien se me hace indignante y siento coraje con ambas partes, tanto con los manipuladores como con quien se deja manipular, pero pareciera que a las masas uno las puede dirigir a donde uno quiera. Claro, se necesita su trabajo, no las puedes soltar demasiado ni las puedes ahorcar, tienes que encontrar el punto medio para que dichas masas sean dóciles, piensen y actúen como deseas; y de esta forma sin que ellas se den cuenta, terminen siendo como tus siervos, obedezcan y trabajen para ti, mientras los integrantes de las masas se asumen como independientes y autónomas (aunque algunos de ellos no conocen estos conceptos) cuando no lo son.
1.- El término hipócrita viene del griego hypokrites, que significa actor, pero si profundizamos más, esta palabra está compuesta del prefijo «hypo» (debajo de), y «Krynein» de donde se desprenden las palabras criticar y crisis), significa «alguien que critica por debajo»