Autor: Cerebro

  • Minipost #111 Cosas antinaturales

    Existen cosas antinaturales para un adulto mayor de 30 años. 1.- Nunca haberse enamorado de alguien (independientemente de si le correspondieron o no), 2.- Nunca haber tenido relaciones sexuales (a menos que por convicciones religiosas se haya optado por la castidad) 3.- Menos nunca haber sentido un orgasmo (aquí si no hay pretextos) 4.- No tener un motivo por el cual vivir 5.- No haber hecho algo por la humanidad 6.- No tener alguna ideología política 7.- Pensar que todo lo anteriormente mencionado es una tontería.

  • Intelectualoide Paranoide

    Intelectualoide Paranoide

    Es curioso pero es verdad, en un país donde siempre hemos estado acostumbrados a la mentira y al engaño, la gente cae en la paranoia. Empieza a imaginar cosas que no son o suponer cosas que no lo son tampoco, y a veces lo entiendo porque ya es muy difuso saber lo que es real o no, y esta posición paranoide ante las cosas es una especie de mecanismo de defensa, más cuando tenemos que escarbar y escarbar si queremos saber la verdad (y la llegamos a saber si nos va muy bien). Uno de los ejemplos es esa animadversión frente a todo lo que huela a corporativismo, televisoras, PRI, copetes; por parte de las clases medias y altas. Existe tanta manipulación de parte de estas entidades hacia la sociedad que ya nos es difícil o quizá imposible saber cuando algo es verdadero, ya no solo que tenga que ver con esas entidades, sino con algo que «pareciera oler» a ellas.

    Algo así me ocurrió a mí. al escribir un artículo sobre el desempeño de AMLO en el debate en un sitio donde colaboro. Al ser este sitio un blog ya relativamente conocido entre los internautas en México, aseguraron (y se lo creyeron de verdad) que este artículo estaba comprado por el equipo de Enrique Peña Nieto, e incluso avisaron a la administración del sitio que yo era un infiltrado del PRI y Televisa. Ni siquiera había «alabado» a Peña Nieto en dicho artículo como dijeron. Esta paranoia creo que termina por no construir, y también es parte de una pereza mental, porque la gente no se dedica a investigar, y si ve que algo es malo, lo generaliza. Por un ejemplo, uno ve a Peña, a Moreira, al Gober Precioso y dice, el PRI es un partido corrupto; pero luego (si usas tu propio criterio) te puedes dar cuenta que incluso dentro del PRI existe gente valiosa, tal vez con no tanto renombre, pero existe; pero debido a las generalizaciones, la gente ya la toma como si fueran personas corruptas también.

    A veces las posiciones que se toman ante un tema son un tanto radicales que terminan generando violencia (no necesariamente física aunque si existe el riesgo de), los priístas califican las manifestaciones ciudadanas de fascistas, pero a la vez muchos antipriístas incluso responsabilizan al PRI y al equipo de Peña Nieto de sus errores (un ejemplo, fue la violencia que se vivió en Querétaro, donde muchos dijeron que se trataron de infiltrados priístas y no es que no sea posible eso, conociendo las prácticas del partido, pero por lógica si hubiera sido así, el equipo de campaña de Peña Nieto le hubiera dado una gran difusión y no lo hicieron), como bien afirma León Krauze, hace falta autocrítica. El tema de las posiciones ideológicas no son equipos de futbol, son formas de buscar como sacar al país adelante; y creo que el aferrarse extremamente a una posición termina siendo nocivo.

    Es curioso que yo, teniendo una posición más tirada a la izquierda, haya recibido críticas (destructivas) e incluso agresiones por gente que dice ser de izquierda, porque pareciera que una persona no puede opinar libremente y hacer incluso autocrítica, sino que debe estar a fuerzas adherido y atado radicalmente a una posición ideológica. Eso me habla de una poca democratización de la sociedad, y si tenemos una democracia demasiado incipiente que a veces no le podemos llamar así, pues ahí tienen la respuesta de los por qués.

    Incluso a muchos les sorprendería el que vaya a votar por López Obrador en estas elecciones. Claramente no me parece de lejos lo que necesita México y defectos y errores tiene muchos. Pero naturalmente ante el hecho de que no quiero que llegue Peña al poder, el hecho de que el PAN se ha degradado a niveles inimaginables que no sabe ya que ofrecer y se dedique a criticar y a denigrar ante falta propuestas, y también para darle la oportunidad a una izquierda que no ha estado en el poder y que a pesar de que no concuerdo en muchas cosas con AMLO pienso que trae un muy buen gabinete, es que he tomado esa decisión. No creo que con Obrador México se catapulte al desarrollo, creo que el mejoramiento del país empieza por la sociedad y no por un político, y me preocupa que los manifestantes se echen a dormir si Obrador gana, cuando este despertar ciudadano debería ser «para siempre».

    Aún así, si hay cosas que no me parecen de AMLO igual aquí seguiré haciendo crítica. Si llegara a la presidencia y hace algo mal, igualmente lo mediré con la misma vara que mido a los demás. Porque no me quiero arrinconar y dejarme llevar por emociones que cancelan el uso del raciocinio, que ante un dejo autoritario del PRI la gente generaliza como si ya todo fuera malo, que «todos» los priistas son o ignorantes, acarreados, peñaliebers (las mujeres que votarán por Peña por ser un galán de telenovela), o que buscan hueso. Creo que hace falta más tolerancia, y esa falta de tolerancia es lo que nos hace caer en la paranoia, debido a que la gente se termina confiriendo un halo de superioridad intelectual y moral, viendo desde un falso pedestal a los ciudadanos que están abajo como si estos fueran menos o valieran menos.

    Yo manfestaré mis contrariedades hacia Enrique Peña Nieto y lo que representa, y si me parece un peligro lo diré. Pero no por eso buscaré violentar ni dividir a la sociedad. Si por eso, la gente quiere creer que soy un ectivista encubierto, que crean lo que quieran, yo seguiré mis convicciones, y si no les gusta, yo nada puedo hacer.

  • México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotar

    México, olla de presión express a punto de explotarParece que esto va a explotar, ya la presión acumulada es inmensa, posiblemente nos tardamos 2 años para hacer ese 1810-1910-2010, pero se ve venir. Nunca en la historia de nuestro país (por más que los medios mainstream o «copetestream» lo quieran minimizar), se habían llevado a cabo tantas marchas, ya no en contra de un gobierno en turno, sino de un candidato y de los intereses que lo rodean, porque dichas marchas no son solo contra él, sino contra los medios de comunicación parciales (más bien vendidos, porque un medio tendría el derecho de opinar desde su perspectiva) como lo que protestan los manifestantes de la #MarchaYoSoy132.

    México no va aguantar otro gobierno autoritario y eso nos queda claro. Esta presión se viene acumulando creo desde tiempos de Fox cuando la gente vio frustradas las intenciones de cambio y se acumularon en el 2006 después de un tanteado fraude electoral en contra de Andrés Manuel López Obrador lo cual causó la polarización de la sociedad, y la muerte de «la esperanza» para algunos; los afines a AMLO advirtieron de un «complot» y de «una mafia en el poder». Después de un gobierno mediocre (tanto en lo económico como en lo social) de Felipe Calderón, se empezó a respirar más tensión en la sociedad, y se empezó a acumular más con la candidatura de Peña Nieto, la cual olía (y cada ves huele más) a ese México rancio y autoritario. Ahora ese sentimiento de una élite, de unos medios de comunicación y unos grupos políticos que quieren imponer no son percibidos por los «pejefans» más radicales, sino por ya un sector considerable de la sociedad con diferentes ideologías y estratos sociales.

    Las manifestaciones en la Ibero, las marchas #AntiPeñaNieto y #MarchaYoSoy132, son como esas humarolas que empiezan a salir de una olla que en cualquier momento podría explotar si no se toman las debidas precauciones. Estas marchas no solo están tomando un alcance nacional, sino que medios internacionales como El País entre otros, quienes dieron cobertura al #15M y al #OcuppyWallStreet, están centrando sus miradas en México. Saben que lo que se vive en México es algo que no se veía desde el 68, y curiosamente las fechas coinciden. En 1968 se llevaron a cabo manifestaciones en gran parte del mundo, aunque solo en México esta fue aniquilada con una asesina represión por parte de Gustavo Díaz Ordaz. Ahora también estas manifestaciones están ligadas al inconformismo mundial que hemos visto en tiempos recientes. Y es que si bien el problema en México es la oposición rotunda de la población a la implementación de un gobierno autoritario, estas manifestaciones también están influenciadas por lo que se vive en el mundo, porque el hartazgo y desgaste de la política es un problema global, y no solo nacional.

    Las marchas han sido pacíficas. Pero pienso y medito sobre la reacción que tendría la gente si como se piensa, el PRI de Peña Nieto implementara un gobierno autoritario (más con los notables destellos que nos han mostrado). Posiblemente el gobierno priista tratará de crear un ambiente donde se perciba cierto progreso, pero el PRI ha usado tantas artimañas que a muchos les será difícil de creer, y solo será necesario que cojeén una vez del pie para que la olla de presión se desate. Esto no es «solo culpa del PRI o de Peña quien no ha llegado siquiera al poder», es un desgaste social y político que venimos arrastrando y de la cual como sociedad somos parte y por ende no nos exhime del problema. Esta problemática la vemos en todos los partidos, quienes se han deteriorado y han dejado del lado sus convicciones ideológicas. Ciertamente las manifestaciones han sido «antipeña» porque el miedo al PRI añejo es mayor, pero debería ser un repudio contra toda la clase política y también un momento de reflexión para pensar que estamos haciendo mal como sociedad.

    Siempre la vía pacífica es la mejor, pero no hay que descartar algún enfrentamiento violento en el futuro, como respuesta a una posición del gobierno también violenta. Lo peor de la sociedad podría salir (y me refiero a la sociedad incluyendo desde los ciudadanos, hasta las élites y las esferas políticas), y hasta un punto podría ser necesario como si fuera una catarsis, como un humano que se desploma moralmente a tal grado que sabe que no le queda de otra más que salir adelante y se pone en acción. Ciertamente en la política hay gente bienintencionada (la excepción, no la regla), yo conozco personalmente gente con principios, ideales, con convicciones y congruentes hasta dentro del PRI, pero todo esto malo que vemos es un cáncer que padece la sociedad a todos los niveles, y hace falta una sacudida, ya no podemos seguir más así, ¡ya no carajo!. Y si es necesario un movimiento brusco, ni modo, que venga.

  • Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI

    Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI

    Manuel Espino apoya a Peña Nieto. El Yunque acompañará al gobierno del PRI A veces me cansa escribir de Peña Nieto, no soy de la idea de usar mi blog para con el fin de descalificar políticos, pero es que han sucedido tantas cosas, que abordar el tema Peña Nieto en estos últimas semanas, es imperativo. Y mi objetivo no es descalificar, es un sentimiento de profunda preocupación y creo que es mi responsabilidad informar.

    No, la verdad no sé que decir. Hay cosas que en la política se me hacen inadmisibles y es que aquellos que se la pasaron cacareando su lucha contra la democracia ahora se unen a los otrora adversarios. La «dizquierdista» Rosario Robles fue la primera que lo hizo y ahora lo hace Manuel Espino ¿Con qué objetivo?. Claro, la principal perjudicada será Josefina Vázquez Mota a quien se le irán algunos votos de la extrema derecha, y esto deja la batalla entre dos, entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. A Josefina la abandonaron, simplemente ciertos panistas (como Fox y Espino) vieron rebasados sus ideales por el ínterés. De Fox lo sabíamos; Peña Nieto recibió asesoría política en el Centro Fox, pero con Espino se consolida. Un sector del PAN se va con Peña Nieto ¿Dónde quedaron las convicciones democráticas del PAN?

    Me pregunto si los conservadores de hueso colorado votarán por Enrique Peña Nieto, es una gran pregunta. Desconozco si Manuel Espino tiene seguidores duros, pero el objetivo de esto es jalar voto útil a favor de Peña Nieto. Creo que esto también desmiente la versión de algunas encuestadoras que dicen que Peña Nieto lleva una ventaja de 20 puntos o más (aun con el iberogate y las marchas del fin de semana), porque se nota la urgencia que tienen de conseguir puntos y además su estrategia de campaña no es de un puntero que tenga una ventaja cómoda. Es natural y así ya lo han mostrado algunas encuestas recientes que la ventaja entre EPN el puntero, y AMLO y Josefina quienes están en empate técnico (Josefina a la baja), es de un solo dígito.

    Me pregunto como es que nuestra democracia se está denigrando desde antes que entre el «nuevo gobierno», tal vez esa es la respuesta a quienes no entienden por qué la gente se manifiesta en contra de un candidato y no de un gobernante en turno. Las convicciones parece que en México se han perdido, se han hecho a un lado, y eso poco que se logró construír (más en términos democráticos que en progreso) lo echarán abajo con tal se salvaguardar sus intereses como lo está haciendo Manuel Espino. Cierto que Felipe Calderón lo «expulsó del PAN» debido a las presiones del Yunque, mal del cual el partido sí o sí tenía que extirpar. Pero eso no significa que Espino debiera tirar sus ideales democráticos (que al menos decía tener) a la basura. Espino no podrá presumir de ser un socialcristiano, menos en un gobierno como en el de Peña Nieto.

    El que Manuel Espino, el presumible líder del Yunque, sea parte del equipo de Peña Nieto es algo bastante preocupante. Este conglomerado ultraderechista, nocivo para la nación no solo por el hecho de ser «extremista» sino por ser «secretista» estaba perdiendo fuerza y estaba siendo rinconado a un extremo; ahora con esta alianza vuelven a recuperar el poder, cosa que a Peña Nieto no le importa dado que el priísta es a todas luces conservador (de dientes pa’fuera porque solo ha leído unos trocitos de la Biblia). Esto pondría en riesgo el estado laico además de lo que ya está en riesgo como lo es la democracia.

    Me pregunto ¿Qué podemos esperar de un gobierno que tiene como aliados a Carlos Salinas, Humberto Moreira, Elba Esther Gordillo, Ulises Ruiz, Hank Rhon, Romero Deschamps, y ahora Manuel Espino y el Yunque (más una larga lista de indeseables que olvido)?. Y tampoco es una buena noticia para los católicos (los que practican honestamente la religión) porque tengan por seguro que aún con esta alianza, el gobierno que podría venir, no promoverá los valores del catolicismo, empezando por esos mandamientos que dicen «no matarás» y «no robarás», más ese mandamiento que le encanta pisotear Peña Nieto que dice «no desearás la mujer de tu prójimo».

    Me dicen que en el 2006 el peligro era AMLO por ser el puntero y por lo mismo ahora es Peña Nieto. Estoy en desacuerdo. Cierto que si Peña estuviera en tercer lugar nadie estaría preocupado. Pero este miedo es real y está sustentado, no ha sido generado por una guerra sucia o una estrategia malévola de sus adversarios. De hecho yo lo advertí desde hace dos años, cuando «no estaba de moda criticar a Peña Nieto» y la gente estaba tan despreocupada del tema que nadie ponía caricaturas del candidato en su timeline, y mucho menos hacía marchas. El tema era más bien si Calderón era buen o mal presidende.

    ¿Qué hemos hecho los ciudadanos para tener esto?, es la pregunta que nos deberíamos hacer. La clase política es una verguenza, es una aberración. Hace 4 años no me imaginaba ni de broma votando por AMLO, pero creo que ahora estaré orillado a hacerlo, no porque crea que sea el político que necesita Mexico, sino porque como veo las cosas, la llegada de Peña Nieto sería una regresión al autoritarismo, y bajo ese clima sería más difícil que la sociedad cambie. Porque algo es claro, si la sociedad no cambia, los políticos no van a cambiar.

  • Hasta el Copete

    Hasta el Copete

    Hasta el CopeteHa sido impresionante observar las múltiples manifestaciones en contra del candidato del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto, que han tenido lugar en varias ciudades de México en los últimos días, culminando el sábado en una marcha masiva que concluyó en el Ángel de la Independencia en el Distrito Federal. Por Twitter, Noticieros Televisa reportó que habían acudido 10 mil personas a la manifestación del DF, mientras CNNMex decía que, según las autoridades capitalinas, habían sido 46 mil.

    En Colima también hubo una movilización en el mismo sentido, la cual coincidió con la visita del candidato priista a la entidad, pero a diferencia de la celebrada en la capital del país, en la ciudad de las palmeras los manifestantes fueron reprimidos y algunos incluso fueron agredidos por simpatizantes priistas, entre ellos reporteros como el fotógrafo de Diario de Colima, Marcos Elizarrarás.

    En lo personal, no sabía cómo sentirme respecto a dicha marcha. Desde que salió la convocatoria en las redes sociales sentía una cierta molestia que no alcanzaba a interpretar. ¿Es correcta una marcha en contra de un candidato? Hay muchas que se hacen a favor, en muchos casos son parte de las mismas campañas políticas, pero que una parte de la población se unifique en contra de una sola persona, ¿es correcto? Por supuesto que es válido que la gente se inconforme y clame justicia ante la impunidad, y Enrique Peña Nieto fue copartícipe del abuso y vejaciones que sufrieron las y los pobladores en San Salvador Atenco, incluso él mismo asumió la responsabilidad de los hechos ante los estudiantes de la Ibero, pero ¿qué hay de Aguas Blancas, de Acteal, de Ostula, de los asesinatos de los y las activistas de Derechos Humanos? ¿No ameritan también una movilización de la ciudadanía para pugnar por justicia? ¿Qué es lo que mueve a tanta gente en contra de este mexiquense en particular?

    La respuesta está implícita al inicio de esta columna. Enrique Peña Nieto representa aquello de lo que muchos mexicanos y mexicanas estamos –sin ofensas personales– hasta el copete. Su cara bonita, su pelo inmaculadamente peinado, su sonrisa perenne y su esposa de telenovela parecieran ser el distractor perfecto para ocultar el pasado –y el presente– del priismo, donde el gobierno ejercía un dominio absoluto de todo lo que sucedía en el país, lo que se informaba y lo que no, persiguiendo y reprimiendo a las voces disidentes con la mano izquierda, mientras la derecha se extendía benévola ante la devota ciudadanía, con una prensa cómplice que se autocensuraba para favorecer al régimen.

    Desde que el candidato del PRI fue ungido, la percepción popular fue la de un títere manejado por intereses oscuros, que pretendían utilizarlo para preservar su poder casi omnímodo, donde todos los elementos se conjugaban para fortalecer esta idea. Un duopolio televisivo interesado en evitar la competencia, se encuentra con un sistema político interesado en dar a conocer sólo su interpretación de las noticias. Un gobernador joven y atractivo, habiendo enviudado recientemente, comienza a salir con la actriz de moda, quien convenientemente consigue anular su matrimonio religioso en El Vaticano, independientemente de haber procreado tres hijas con su exesposo, el productor José Alberto Castro, para así coincidir con la inclinación católica de la mayoría de los y las mexicanas. Un sistema que parecía ponerse de acuerdo en hacernos vivir una telenovela, en una nación que se embriaga con las mismas, y que desea participar en ellas. Una fantasía de compromisos cumplidos que ocultaban un pasado siniestro, en un contexto en el que la gente deseaba salir de la realidad violenta del México actual.

    Son estas percepciones las que se fusionan en el perfil de Peña Nieto. Los personajes que lo apoyan, un Carlos Salinas cuestionado por haber causado la debacle económica de 1994, una Elba Esther Gordillo que representa la mafia del sindicalismo, un conjunto de gobernadores que se han erigido en pequeños monarcas absolutistas, evadiendo la ley y endeudando a los estados, y un grupo de militantes que responde agresivamente ante las voces disconformes.

    Fue precisamente el video editado que presentó el equipo del candidato priista el que activó la chispa, la imagen alterada que convertía en un triunfo épico lo vivido en la Universidad Iberoamericana, donde se ignoraba el reclamo inconforme de los alumnos. Su equipo tal vez no se percató de que esto significó una cachetada para los jóvenes, que desencadenó la indignación de quienes no se tragaban el cuento de hadas.

    La marcha entonces no fue en sí en contra de una persona, sino un reclamo para recuperar los espacios que debieran ser de la ciudadanía, para exigirle a los medios masivos de comunicación que dejen de funcionar como instrumentos propagandísticos e informen objetivamente. Fue en realidad un clamor de miles de voces indignadas, que en forma pacífica se muestran ante los poderosos, para recordarles que la soberanía reside en el pueblo, no en un pequeño, pero poderoso, grupo de intereses.

  • La prole fascista

    La prole fascista

    La Prole FascistaA Luis Echeverría le encantaba usar el término fascista para criticar a los grupos opositores a su gobierno (subversivos, manifestantes o como les quieran llamar), hasta decía que este tipo de jóvenes tenían conductas antisociales que podrían derivar en la homosexualidad.

    Ahora parece ser que de nuevo el PRI y sus candidatos satélite (Quadri) vuelven a utilizar este término para criticar a quienes se oponen a ellos. Mientras que Peña Nieto finge respetar a quienes no están de acuerdo con su proyecto de gobierno (esperen verlo a ver si se porta igual si llega a ser presidente), sus cercanos utilizan este término para descalificar a aquellos que se oponen al candidato.

    Quadri fue abucheado en la Universidad Autónoma de Querétaro por ser un títere de Elba Esther Gordillo (los estudiantes no dijeron nada que fuera mentira), y el candidato del PANAL quien se declara liberal (curiosa forma de ser liberal, porque en su liberalismo no cabe la libertad de expresión) tachó a los estudiantes de la UAQ de fascistas. ¿Vieron ustedes que los estudiantes llevaran pancartas de Mussolini, Hitler o Franco?, dice que de «esa forma» en Italia, Alemania y España, los fascistas reventaban el «diálogo democrático», ¿Pero acaso vale la pena dialogar con un candidato que tiene como fin dar votos al partido de la maestra y de paso quedarse con parte del voto útil que sería para Josefina o AMLO para ponerse al servicio de Peña?. ¿Dé que van a dialogar si sus propuestas son pura paja que no se van a ver realizadas?. Me pregunto si para quienes trabaja, Elba Esther Gordillo y el PRI de Peña Nieto estarán muy abiertos al diálogo en caso de llegar al poder.

    En Twitter un ectivista (una denigración terrible de la palabra «activista» donde se utilizan a jóvenes entusiastas para trabajar a favor de Peña Nieto) dijo que la marcha tenía tintes fascistas ¿Ustedes vieron no sé, al Yunque en la marcha? ¿A la ultraderecha? ¿A skinheads rapados o neonazis mexicanos?. Yo lo único pelón que vi (no asistí pero vi las fotos) fue la botarga de Salinas. También una cuenta de twitter del congreso @congresistas usó el término «fascismo» para criticar la marcha, no se cuantas cuentas tenga el congreso, lo que se, es que esta cuenta efectivamente es del congreso, y creo que en sus comentarios, se ve quienes tienen mayoría en la bancada, más porque descalificó todos mis argumentos más cuando yo no estaba apoyando a ningún candidato. Porque pues decía representar a «todos los mexicanos» y tanto Josefina como Obrador (aunque este último se deslindó) vieron con buenos ojos la marcha (claro también, les conviene electoralmente), y digo, si ni los panistas ni perredistas han visto algún halo fascista, ¿por qué una cuenta de Twitter del congreso me hace hincapié en que se vivió el fascismo en su máximo esplendor en todas las ciudades donde hubo manifestaciones?

    Vamos a revisar una definición de fascismo, hay muchas, pero me gusta la que maneja Roosevelt porque es muy concreta:

    La primera verdad es que la libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta el punto de que se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo – la propiedad del estado por parte de un individuo, de un grupo, o de cualquier otro que controle el poder privado.

    Ahora díganme a que se parece más el fascismo, ¿a unos jóvenes que gritan consignas en la calle sin usar violencia física, en contra de un candidato; o a todos los intereses que están detrás del copetudo candidato que quiere llegar al poder? Elemental, mi querido Watson.

  • #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedad

    #MarchaantiEPN reflexiones y lecciones para la sociedadLos mexicanos tenemos que aprender de nuestra historia, la cual tiene círculos incompletos y heridas que no se han logrado sanar. El aspecto cultural de la sociedad mexicana está permeada por el autoritarismo que se vivió desde la Nueva España y también con el clero. Dicho autoritarismo no lo inventó el PRI (es más, no es solo el PRI quién ha heredado dichos comportamientos), aunque si se encargó de representarlo durante 70 años. En las primeras décadas funcionó, porque a pesar de la poca convicción democrática, había desarrollo, progreso, y varios de los políticos, estaban mejor preparados y a pesar de todo parecían tener un mayor compromiso con el país. Naturalmente estas buenas intenciones se disolvieron y lo peor y lo más rancio del partido tricolor no solo salió a flote, sino que a doce años de dejar el poder no se ha ido. Y ha seguido siendo rentable por el letargo que ha vivido la sociedad mexicana, pasividad también heredada desde las épocas de la corona. Por eso es que creo que la #MarchaantiEPN es una buena noticia.

    No tuve la oportunidad de asistir, pero por toda la información que ha llegado, creo que las manifestaciones lograron su cometido;  a excepciones del SME que intentó integrarse y algunas otras trivialidades, esta manifestación no se politizó, y naturalmente no podrán relacionar esta marcha con López Obrador, el PAN o cualquier otro agente. El número de asistentes no fue tan impactante (aunque si lo suficiente para ver avenidas abarrotadas), pero no es algo preocupante, más que muchas de las manifestaciones que dieron la vuelta al mundo el año pasado comenzaron igual y ya en movimientos posteriores fue que se empezó a unir más gente. A pesar de eso, creo que esta es la manifestación ciudadana más importante llevada a cabo desde 1968. Podríamos hablar de las manifestaciones surgidas después de las elecciones de 1988 y 2006 respectivamente, pero ninguna había tenído un impacto a nivel nacional y sobre todo, no se había originado desde la ciudadanía. Esto porque estas manifestaciones se llevaron a cabo simultaneamente en varias ciudades de la República Mexicana.

    Afortunadamente no se llevaron a cabo actos de violencia por parte de los manifestantes, lo cual los hubiera podido desacreditar. Aunque lamentablemente en algunos lugares como en Colima (donde el candidato Enrique Peña Nieto daba un mitín) algunos manifestantes fueron reprimidos por simpatizantes y parte del equipo de Peña Nieto por medio de la violencia, aunque también fueron contados los casos, más cuando existía la posibilidad de que los adherentes al candidato del «copete» trataran de reventar las manifestaciones, cosa que también habría sido difícil no solo por el número de participantes, sino porque nadie llevó propaganda política y tanto López Obrador (sobre todo él) como Josefina Vázquez Mota se deslindaron de la marcha.

    La noticia es buena, y me parece bien que los mexicanos empiecen a salir de las calles a manifestar su oposición ante una opción política que representaría una involución. Posiblemente será necesario hacer más marchas, pero también a la vez creo que todo esto no debería tener como único objetivo, mostrar el repudio ante el candidato armado por las televisoras y grupos de facto. Es decir, los manifestantes tienen que ser más propositivos y buscar incidir en el mundo político desde su posición como activistas para lograr cambios positivos en el país. Porque en caso de que por medio de estas manifestaciones se lograra tumbar la posibilidad de la llegada a la presidencia de Peña Nieto saldría la pregunta ¿y qué sigue? ¿a dormir y buenas noches?. Por eso es la insistencia en aprender de la historia. La manifestación del 68 fue memorable, pero terminó absorbida y nos dejó con una profunda herida debido a las medidas tomadas por el gobierno de Díaz Ordaz. También podemos ver lo que se ha hecho en otros países como España. Los ciudadanos aprovechando en este clima podrían aprovechar para lograr incidir en el quehacer público, podrían presentar propuestas, crear un pliego petitorio, y que esto no se trate solo de tumbar a un candidato, sino de buscar mejorar a nuestro país. Porque como comenté antes, la situación política es una respuesta hacia la idiosincrasia de la sociedad, y esta no va a cambiar mientras los ciudadanos no tomen un papel más activo dentro de ella, a lo cual, a mi parecer, no solo tienen el derecho de, sino que están obligados a.

    Si algo creo que logrará esta manifestación, es el hecho de que las autoridades tendrán que pensársela dos veces antes de cometer actos que perjudiquen al país. Pero se necesita ir más hacia allá. La sociedad se tiene que involucrar. Esta marcha a mi parecer es el principio, es como cuando una persona despierta, se talla los ojos, y se da cuenta que es de día. Pero falta ir a asearse, bañarse, desayunar e ir a trabajar. No desperdiciemos esta oportunidad y dejar que esto quede en un intento frustrado, o en el único objetivo de evitar la llegada de Peña Nieto a la presidencia. Estas energías hay que aprovecharlas para terminar de despertar y darnos cuenta que los ciudadanos tenemos más poder que el que pensábamos y que podemos ser agentes de cambio. Si logramos esa transición, se habrá logrado al menos uno de tantos cambios que necesita esa «idiosincrasia mexicana» si no, esto quedará como una simple anécdota. La democracia no implica solamente ir a votar cada tres años por el menos peor, consiste en participar activamente, se necesita de una democracia participativa, y este tipo de democracia no es delineada por alguna reforma o alguna ley, sino por la activa participación de los ciudadanos en el quehacer público.

  • Minipost #110 Congruencia ante las críticas

    Yo no soy priísta, y estoy en desacuerdo en varios puntos con aquellos afines al PRI con respecto al candidato Enrique Peña Nieto, lo sucedido en la Ibero o las marchas que se están llevando a cabo. Pero no por eso faltaré al respeto a aquellos que piensen diferente a mí, o los borraré de mis redes sociales porque en ese caso estoy ejerciendo la misma intolerancia que estoy denunciando. Si estamos en desacuerdo con otras personas podemos dialogar, debatir y expresar nuestros puntos de vista. No podemos juzgar la integridad de las personas en base a sus preferencias ideológicas o partidistas y muchísimo menos poner en tela de juicio su amistad. El hecho de borrar de una red social, bloquear a alguien quien manifiesta una opinión diferente, muestra no solo inmadurez, sino una total incongruencia con lo que se está defendiendo. Si queremos evitar el «regreso del autoritarismo» (como muchos manifiestan), tenemos que empezar por ser democráticos nosotros mismos. De lo contrario no tendríamos autoridad moral para criticar a aquellos candidatos a los que nos oponemos.