Autor: Cerebro
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#GeneraciónMX, un #YoSoy132 descafeinado, y tal vez hasta copeteado
Si #GeneraciónMX fuera un movimiento genuino, vería con buenos ojos la escisión de estos jóvenes que afirman haber estado en #YoSoy132 porque naturalmente en un marco que al menos deseamos democrático existen los diferentes puntos de vista y se tiene el derecho a disentir. El problema es que #GeneraciónMX no parece ser un movimiento genuino desde sus inicios, cosa que #YoSoy132 si puede presumir, porque llama la atención como ha iniciado este movimiento. Por ejemplo, #YoSoy132 empezó filmando videos caseros (como el video de los jóvenes mostrando credenciales) y conforme fue creciendo el proyecto crearon videos medianamente profesionales (y recalco el medianamente), esto es natural, porque en una organización compuesta en gran medida por estudiantes de universidades públicas y privadas que creció de tamaño súbitamente es fácil que alguno de todos ellos pueda facilitar una cámara profesional (por ej, un alumno de comunicación) y algún otro se haga cargo de la edición en Adobe Premiere o After Effects, pero en el caso de #GeneraciónMX hablamos que son unos pocos estudiantes, ni siquiera afirma si son más de los que aparecen en el video, y tiene una producción profesional.Llama la atención que los estudiantes no mencionen sus nombres ni muestren sus credenciales (lo cual deslegitima su movimiento porque, de hecho, la legitimidad de #YoSoy132 se generó a partir de que los estudiantes se identificaron con su credencial), también es demasiado curioso que el supuesto líder de un movimiento que busca también fomentar la cobertura y competencia en el sector televisivo, se haya entrevistado con Óscar Mario Beteta, siendo que lo natural es que si se busca de verdad fomentar la competencia en los medios, dichos medios no verán con buenos ojos estos movimientos, porque el democratizar los medios, buscar generar más alternativas dentro de estos, y más pluralidad, afecta si o si los intereses del duopolio y en las redes se puede ver el total y sincero apoyo de los medios como Televisa y TV Azteca a este movimiento. También es poco creíble este movimiento porque no tiene que ver nada con los motivos que surgió #YoSoy132, los estudiantes que aparecen en el video de GeneraciónMX dicen que no se confrontarán con nadie (Peña Nieto, Televisa) mostrando su desacuerdo ante la postura «anti» del movimiento #YoSoy132, pero esta postura la tuvo el mivimiento universitario desde un principio, y si ahora dicen que ya no son #YoSoy132 si es que alguna vez si lo fueron y si lo fueron es que estuvieron de acuerdo con esta postura «anti» porque fue parte de sus orígenes, incluso en el video reconocen los logros que generaron en torno a los debates, logros de no hace más de dos semanas.
Para entender el por qué surge #GeneraciónMX y por qué hay muchas dudas de su legitimidad, hay que entender los orígenes de #YoSoy132, este último se originó a raiz de la visita de Peña Nieto a la Ibero y las declaraciones del Joaquín Coldwell, el presidente del PRI que dijo que iba a investigar los estudiantes. Si estos «separatistas» fueron parte de #YoSoy132 es porque alguna vez estuvieron de acuerdo con su postura «anti»; la gente que no estuvo de acuerdo con las críticas a Peña Nieto se opuso a este movimiento desde un principio. También hay que entender que #YoSoy132 es un movimiento totalmente horizontal, por lo que afirmar que este movimiento está totalmente capturado por la izquierda es un error, más porque al estar este movimiento dividido en células, donde se hacen asambleas (como la que se hizo en la Ibero) donde entre sus integrandes disienten y tienen diferencias sobre diversos temas, es difícil que todo el movimiento se infecte de un solo golpe; si bien no es difícil de infiltrar porque el movimiento casi no tiene barreras de entrada (y esto es algo que deberían meditar los integrantes del movimiento), si es difícil de capturar al movimiento por completo que tiene diversas células no solo en el DF, sino en varias ciudades de la república. Ciertamente ha dado un giro a la izquierda, y ciertamente muchos de sus miembros (y aclaro, no todos) piensan votar por AMLO, pero el giro a la izquierda es algo totalmente comprensible, y así como ellos, movimientos como el #15M y el #OcuppyWallStreet, de forma explícita o tácita son movimientos de izquierda; muchos piensan votar por AMLO porque para los jóvenes representa una esperanza (opinión que no comparto pero respeto), dado que si bien el PAN no ha gobernado muy bien en términos generales, si se ganaron algunas cosas como una estabilidad macroeconómica y un avance (bastante notorio) en la libertad de expresión, y a los jóvenes no les tocó vivir en carne propia la censura, los asesinatos de políticos, las crisis económicas; y si bien conocen bien a este PRI que no quieren que llegue, muchos no lo vivieron en carne propia. El PRI de Moreira, Hank Rhon, el Atenco de Peña Nieto. Pero también dentro de este movimiento hay mucha gente que piensa anular su voto, e incluso existen miembros que piensan en votar por Josefina Vázquez Mota.
Naturalmente no dudo ni un poco que MORENA por ejemplo haya querido meter sus manos o haya logrado algún tipo de infiltración, o que el PAN haya hecho lo mismo. Pero de ahí a que sea un movimiento capturado por los partidos, creo que hay un error. Debido a la coyuntura electoral, y debido a que los estudiantes no quieren la imposición de un candidato por medio de las televisoras, el movimiento perjudica a Enrique Peña Nieto, beneficia a López Obrador y también en cierta medida a Josefina Vázquez Mota (que en los últimos días ella ha sabido capitalizar este movimiento mostrándose cercana con los estudiantes incluso más que AMLO). La postura «Anti-Peña» no es el fin del movimiento, más bien a Peña Nieto se le ve como una de las consecuencias generadas por la concentración de poder y es parte también de la coyuntura. Naturalmente la presencia de un Peña Nieto fue la gota que derramó el vaso, y ese fue el motivo por el que los jóvenes se manifestaron, pero este movimiento poco a poco ha buscado atacar los problemas de raiz y ha logrado muchas cosas.
No entiendo el motivo del surgimiento de #GeneraciónMX, empezando por las incongruencias que noto dentro de esto. Sus propuestas son recicladas, más tenues y estos jóvenes son aplaudidos y vitoreados por el establishment (Los conductores de las televisoras en sus cuentas de Twitter los ven con muy buenos ojos, y muchos de los que promocionan el hashtag #GeneraciónMX son no afines, sino miembros del Partido Revolucionario Institucional), este movimiento deja de tener ese caracter confrontador y se muestra una cara coinciliadora, en demasía, como si con buenas intenciones y palmaditas en la espalda, este «movimiento» vaya a lograr una mayor apertura en los medios, menos con unas propuestas mucho más tenues, descafeinadas, puestas a modo para que no afecten los intereses de aquellos que dicen criticar. Naturalmente #YoSoy132 tiene muchos defectos (cualquier movimiento los tiene) y como dije, corre el riesgo de infiltraciones, pero este movimiento al ser falso de origen, pierde toda su credibilidad. Por cierto, no entiendo por qué algunos ectivistas me dicen en Twitter que este movimiento fue creado por Josefina Vázquez Mota, y dichos ectivistas a la vez están promocionando este movimiento en redes (vean quienes usan el hashtag #generaciónMX y vean a quiene siguen), digo, si van a crear un grupo para reventar un movimiento, al menos que lo hagan bien.
Creo que con esto #YoSoy132 lo primero que debería hacer es eliminar cualquier intento de infiltración al movimiento y si ya lo hay, detectarlo y extirparlo. También debe de evitar cualquier tipo de proselitismo político en nombre del movimiento y dado esto, debe de convocar a la población a no utilizar el nombre del movimiento, porque se da por sentado que cualquiera que utilice la consigna, es parte de dicho movimiento. De esta forma se podrá saber que si alguien relaciona al movimiento qué se yo, con AMLO o con Josefina, se sepa que no es un miembro. Deben de mantener con muchísima cautela su imagen apartidista, el repudiar a un candidato no los hace partidistas per sé, porque para ellos necesitarían hacerlo o desde un partido, o apoyando explícitamente a un partido. Y la primera tarea sería en su página web, donde cualquiera puede inscribirse como usuario y subir videos, donde por cierto, el PRD ya ha subido varios en favor de AMLO (la cuenta se llama AMLO.SI).
Por cierto, ese nombre de GeneraciónMX tiene toda la pinta de haber salido desde el departamento de mercadotecnia de Televisa. Se me hace mucho mas parecido a IniciativaMX o a RBD que a #YoSoy132, con todo respeto. Y por cierto, en este video comprueban que algunos de sus miembros tienen relación con políticos muy cercanos a Peña Nieto, curioso que mientras en el PRI se hayan creado diversas teorías de la conspiración disimiles y en un mes no se hayan puesto de acuerdo en cual es la verdadera, en un solo día se logre ver que está detrás de #GeneraciónMX:
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Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto
Lo que sucedió en el estadio Azteca es por decirlo de alguna manera, lamentable. Entiendo y apoyé de alguna manera, el recibimiento a Enrique Peña Nieto en la Ibero donde los estudiantes gritaron consignas en contra del candidato, ciertamente es curioso que la gente que se manifeste contra alguien que no ha llegado a la presidencia, pero por los antecedentes de Peña Nieto y el gobierno de su partido tanto en el pasado como en el que presente no es necesario hacer una explicación alguna. Igual cuando la gente salió a las calles a manifestarse en contra del priísta lo vi bien, sobre todo porque estamos hablando de un candidato impuesto por las televisoras, el cual va arriba en las encuestas en gran medida por gente acarreada, o por los métodos que usa el partido hegemónico como la entrega de tarjetas del PRI a cambio del IFE para que de esta forma reciban despensas (coacción de voto), y para ponerle la cereza al pastel, un culto a la personalidad tremendo sobre todo en las mujeres. Pero creo que todo tiene límites, y creo que se está cayendo el error en cruzar esa línea, donde pareciera que el problema es Peña Nieto en sí, y no que la presencia de Peña Nieto se deba a un problema más profundo (por eso fue acertada la lucha de #YoSoy132 para buscar pluralidad en los medios, así como las propuestas de reforma educativa entre otros). Pareciera que este odio está siendo mal canalizado, como si el mero hecho de que se evite que Peña Nieto llegue a la Presidencia vaya a resolver de una vez por todas los problemas del país, si lo ven así, es caer en el error.Incluso, si se busca que Peña Nieto no llegue a la silla presidencial como único fin, también es un error. El que la gente salga a las calles a manifestarse puede incidir en las preferencias, pero hay un punto donde ya los indecisos o los votantes volátiles decidieron no votar por Peña Nieto, lo cual hace que estas manifestaciones, que ya por su frecuencia (y porque pierden el sentido de la novedad) son cada vez menos útiles, y cuando se llega a este punto, ambas partes (los antiPeña y los proPeña) solo terminan reforzando su posición, lo que hace que pueda generarse una división entre la sociedad. Poner la playera de #YoSoy132 en el Azteca no tiene nada de malo, al contrario, reforzaría la fuerza del movimiento, pero gritar «Peña Puto» hace ya todo lo opuesto. Un reclamo legítimo como el criticar a Peña Nieto, cuando termina haciéndose costumbre, termina generando un clima tenso, más porque los manifestantes pareciera que en lugar de manifestarse contra aquello que les preocupa, terminan usando esta coyuntura como catarsis. Y esto no es nada bueno, sobre todo por el cuidado de la legitimidad del movimiento y además porque esto puede ser usado por aquellos intereses que rodean a Peña para buscar desacreditar dicho movimiento. De algo legítimo, algo que nos daba gusto ver, esto puede terminar pasando a ser algo vulgar y banal y es lo que se debe de cuidar.
Más lamentable es, el hecho de que el PRI haya mandado al Azteca a 18,000 acarreados para contrarrestar esta manifestación. Naturalmente les salió el tiro por la culata, no solo porque no lograron hacer que las consignas contra el mexiquense no se escucharan, sino porque fueron los primeros (y por lo que se puede ver los únicos) que utilizaron la violencia para agredir a su contraparte, lo cual es preocupante, porque van varias veces que los peñistas utilizan la violencia para tratar de atacar a quienes se manifiestan en contra de su candidato (mientras que muy rara vez, los #YoSoy132 han utilizado la violencia física, y solo nos podríamos remontar a Querétaro donde varios jóvenes patearon y empujaron la camioneta donde presuntamente iba el candidato, aunque uno de los principales agresores fue un joven panista que se infiltró). Esto es peligroso porque dentro de las filas de la campaña de Peña se recurre a la violencia comúnmente y esto podría ser un preocupante antecedente de lo que podría ser su presidencia. Y más preocupa si Enrique Peña Nieto tomará represalias contra este movimiento, lo que podría desencadenar en algo más trágico que la masacre del 68.
Es muy preocupante ya no el regreso del PRI (que digo, tiene mejores candidatos y mucho más decentes), sino el PRI de Peña Nieto, que representa un autoritarismo que se oculta bajo un hombre que se presenta como moderado, pero que en realidad no lo es. El PRI de Peña es la peor cara del partido, posiblemente si el candidato o candidata fuera Beatriz Paredes o Manlio Fabio Beltrones, político polémico ciertamente, pero que también promovió reformas en el senado que lograrían un avance democrático en el país, esta animadversión no se vería. Para un gran sector de la población Peña Nieto es un timo, un títere, una persona sin capacidad política, sin cultura, con rasgos preocupantemente autoritarios, que busca convencer al grueso de su población no por medio de propuestas (que pareciera más que fueron creadas por el departamento de mercadotecnia), sino por medio del acarreo, compra de votos, y como decía, un culto a la personalidad por medio de su club de fans o eventos como el «Peñafest». Naturalmente ha funcionado al ver el grado de enajenación al que son sometidos varios de sus seguidores (sobre todo seguidoras) como la mujer que aparece en el siguiente video:
Podemos poner en tela de juicio la forma en que la gente se manifiesta en contra de Peña Nieto, lo cual hice al principio del artículo; pero las cosas suceden por algo, y si hay tanta animadversión por este candidato es que una razón de peso debe de haber. A diferencia de lo sucedido en el 2006, este rechazo a Peña Nieto no es conducido por una campaña de guerra sucia, sino por iniciativa propia de la ciudadanía, es más, en el 2006 para que la guerra sucia pudiera surtir efecto, el candidato agraviado (en este caso López Obrador) debería tener los suficientes defectos para que esta le hiciera daño (lo cual no implica que todas las difamaciones en contra de su persona sean ciertas, como la falsa aseveración de que López Obrador había endeudado el Distrito Federal). Falso también es que algún interés político haya creado el movimiento #YoSoy132 (otra cosa es que ya una vez surgidos, algunos quieran meter la mano como la MORENA de AMLO), y es tan falso, que los cercanos a Peña Nieto crearon «teorías de la conspiración» tan disimiles y trataron de esparcirlas por Twitter con poco éxito: Primero afirmaban que López Obrador estaba detrás, después afirmaron que fue Josefina Vázquez Mota, luego calificaron a los integrantes como fascistas, después un diputado del PRI afirmó que las FARC estaban infiltrados (para lo cual, el historiador Enrique Krauze me comentó vía Twitter que reprobaba dicho tipo de afirmaciones) entre otras teorías más extrañas.
Creo que se debería evitar la descalificación personal, y más bien orientarse a la crítica, que a veces puede parecer parecido, pero es diferente. La segunda tiene como fin manifestarse en contra de algo que no se desea (la llegada de Peña Nieto al poder) y la primera es criticar al candidato como una forma de agredirlo. Por más peligroso para la nación pueda ser un candidato, se debe tener prudencia, el movimiento #YoSoy132, con todas las críticas que ha recibido, ya ha logrado muchas cosas; creo que si se cae en la descalificación y no se sale de ahí, se puede desvirtuar el movimiento. Ciertamente el hecho de que este movimiento sea «tan horizontal» hace que cualquier persona pueda tomar la consigna de #YoSoy132 y bajo esta hacer desmanes sin ser en realidad parte del movimiento; por eso es que se debe de cuidar demasiado. También la gente que se considera antiPeña (que fácil rebasa el 50% de la población y va mucho más allá de un mero movimiento) deberá ser tolerante con las personas afines al candidato, de lo contrario se caería en una contradicción.
Los espero aquí mañana a las 8:00 PM para que vean el debate presidencial en vivo.
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El segundo debate y el guardián
Caray, la verdad cuando pase el primero de julio espero poner los temas políticos en cuarentena, porque de verdad que el tema ahorita está demasiado caliente, porque está saliendo «el cochinero». Dicen que el segundo debate (que podrás ver en vivo aquí en www.elcerebrohabla.com este domingo a las 8:00 PM) será como el primero y que la gente no cree que vaya a haber algo diferente; yo creo que se equivocan, empezando por el formato cambió (no al grado que quisiéramos pero lo hizo), porque Javier Solórzano lo conducirá (y ahora sí será moderador), y porque el escenario cambió. Enrique Peña Nieto sigue de puntero y nada más. Las cosas cambiaron en el hecho de que Andrés Manuel López Obrador se metió en la pelea, si bien todavía el que tiene mayores posibilidades de ganar sigue siendo Peña Nieto, su triunfo ya no es tan seguro; ciertamente las encuestas son muy volátiles, pero creo que AMLO debe de estar entre 8 y 10 puntos (difícil pero no imposible) de Peña Nieto, y esto es notorio por el giro que han tomado las estrategias de campaña; porque si López Obrador estuviera derrotado, Peña Nieto y su equipo no estaría preocupado.También a este debate se han sumado todos los gates de Peña Nieto, el Twittergate, el Iberogate (de donde surgió #YoSoy132) y ahora el Guardiangate, del cual todavía no vemos que impacto tendrá en las tendencias por lo reciente del suceso. La publicación de The Guardian donde se publican los contratos con Televisa para «tumbar a AMLO» y peor aún que confirmarían que Peña Nieto es una creación de Televisa, es muy relevante. Primero porque estamos hablando de uno de los periódicos más prestigiosos de Inglaterra, y por que estas publicaciones, que a pesar de los reclamos de Televisa, el periódico inglés insiste y cada vez con mayor peso que la información es verídica, le darían mucho más solidez a lo que ya muchos sabíamos (por que sabemos el peso que tiene la opinión internacional), y no solo eso, sino que solidificaría la «teoría del compló» de López Obrador. Hay que sumarle que Peña Nieto no quiso asistir al debate organizado por #YoSoy132 (al cual si asistirán los otros tres candidatos), debate que no sería de lo más benéfico para el mexiquense porque se trata de una invitación de un movimiento «antiPeña», pero al igual le perjudicará el no haber asistido, así como AMLO no fue a uno de los debates en el 2006.
En el debate, Peña Nieto tendrá que tomar otra postura. Tendrá que atacar directamente a López Obrador con todo lo que ello implica, será un riesgo porque Enrique Peña Nieto tiene cosa que le pisen y López Obrador tendrá más argumentos para atacarlo (en especial esta información que ha expuesto el diario «The Guardian»). Tendrá que atacar pero a la vez ser muy cuidadoso por eso de que no se le da la improvisación, y si bien, puede ensayar los diferentes escenarios como lo hizo para el primer debate, habrá un punto en donde no tenga de donde sostenerse. Podrá criticar a López Obrador por el plantón en Reforma, pero AMLO se lo podrá revirar con el tema de Atenco, podrá criticarle también que está rodeado de gente indeseable como Barlett, pero también ahí Peña Nieto las lleva de perder y de hecho en una sitaución parecida, AMLO le dió un contundente golpe en el primer debate (de hecho el único). A pesar de que Peña Nieto va en el primer lugar, va a la baja, y por eso tiene que hacer algo para detener la creciente de López Obrador y no arriesgar su triunfo. La campaña de Peña Nieto ha ido en declive debido a una cadena de errores, y podría ser peor si no fuera por los errores de López Obrador en algunas declaraciones impertinentes como empezar a tantear la posibilidad del fraude. Parece que todas las demás estrategias lanzadas contra AMLO, como los spots recientes, no han surtido el efecto esperado, más cuando se comprobó fácilmente que algunos de los argumentos de los spots contenían información manipulada, cosa que los seguidores de AMLO expusieron tan solo unas horas después.
Josefina Vázquez Mota tiene poco que perder y mucho que ganar. Si decimos que AMLO todavía tiene algunas posibilidades de ganar y apenas está por encima de ella, quiere decir que la panista no debe de sentirse derrotada, a pesar de Fox y de que varios miembros de su partido la abandonaron. Naturalmente tendrá que arriesgar y atacar, deberá hacerlo a los dos; si solo ataca a Peña Nieto, bajará al primer lugar pero no rebasará al segundo lugar, si ataca a Peña Nieto no solo pasa lo opuesto, sino que hará más sólida la teoría de que eso del «PRIAN» existe, más porque está en un escenario donde pareciera que todos le quieren dar la razón a López Obrador, aunque este último por alguna razón ha bajado considerablemente de tono los ataques contra el PAN y Felipe Calderón y solo se ha concentrado en Peña Nieto y «esos» que lo quieren poner. Josefina no podrá sacar provecho de los documentos de The Guardian, dado que su nombre aparece en algunos de los documentos. Josefina ahora si tendrá que mostrar lo «diferente» y por lo tanto deberá ver que diferendo tiene ella con respecto a los otros dos candidatos.
López Obrador tiene una segunda oportunidad, falló en la primera, pero todo lo sucedido en mayo hizo lo que el no pudo hacer por cuenta propia. Para empezar debe saber que las circunstancias lo pusieron en un papel donde de alguna otra manera no hubiera estado. Y si bien algunos de sus seguidores ya estaban preocupados por el hecho de que los dos candidatos iban a salir contra él (incluso el Reforma afirmó que los coordinadores del PRI y del PAN se juntaron para practicar como iban a acabar con AMLO, pero bueno, el Reforma), ahora AMLO con los spots evidentemente manipulados y con el asunto de The Guardian tendrá oportunidades. Deberá aprender del primer debate, y si bien tiene que atacar, no solo debe de ser más ágil y contundente, sino también ser más propositivo y decirnos que nos da a cambio, porque sobre todo cuando sale de palabras de él, nos deja varias dudas, sobre todo en las propuestas económicas, donde divaga mucho. Tendrá que ser certero y de ninguna manera hablar sobre «los posibles fraudes» o utilizar cinco intervenciones para explicarnos la teoría de la mafia en el poder, lo cual podría hacer en uno solo. Si se comporta como en el primer debate o incluso como en Tercer Grado donde por naturales razones, los periodistas de Televisa fueron más suaves de lo esperado, pero donde tampoco López Obrador se vió bien y al igual que su adversario Peña Nieto (aunque este último de forma más cínica) se deslindó; López Obrador no podrá abonar mucho a su causa.
Gabriel Quadri podrá ser propositivo en tanto mantenga el registro de su partido, pero a la vez por el pacto con Peña Nieto, el se encargaría de criticar a López Obrador, empezando porque es una persona más inteligente y preparada que Peña Nieto e incluso que el mismo AMLO. Podrá evidenciar la falta de sustento (real) en algunas de las propuestas, y desde su punto de vista liberal (en lo económico) podrá criticar otras propuestas de López Obrador, más que la TV nos ha enseñado, sin siquiera conocer nada del tema, que lo que no es neoliberal es comunista y que no existe Keynes (economista en el cual están basadas varias de las propuestas de AMLO).
La mesa está servida, desafortunadamente tenemos muy malos candidatos (los tres), pero aún así debemos hacer una elección el primero de julio y los debates pueden ayudar a aclarar un poco el panorama. Triste es saber que muchos de los mexicanos verán el debate por morbo, porque las peleas y descalificaciones «les emocionan» pero ahora si viendo la calidad de nuestros candidatos, como dice Laura Bozzo: ¡Que pasen los desgraciados!
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Fanatismo Político
Caray, a veces parece que si a los mexicanos le dicen que se avienten a un pozo se avientan. Es penoso, porque apenas empezó la «guerra sucia» y el país ya está más polarizado que en el 2006 y la gente empieza a radicalizarse en sus posiciones frente a uno u otro candidato, ¡un solo día! Las reacciones de ambas partes caen en el dogmatismo y en la falta del uso de la prudencia y la razón ante la situación. Es más, hasta con el mismo Peña Nieto, que ciertamente podría representar un retroceso democrático aunque no se toma en cuenta que las circunstancias no permitirían la instauración de un régimen tan asfixiante dadas las nuevas tecnologías y un movimiento tan amplio y tan horizontal como el #YoSoy132 que sería muy difícil de absorber como lo hicieron con el movimiento del 68 (que era más vertical). Ahora ha regresado eso de «yo estoy ciegamente con López Obrador, lo admiro, es el mejor político de la historia mexicana, es el Lula, no, el Roosevelt mexicano» o el «odio a AMLO, es peligrosísimo, nos vamos a hacer una nueva Venezuela, Cuba, es más, Corea del Norte».La dicotomía entre malos y buenos, como lo hace López Obrador donde lo que está con él es bueno y lo que no está con él es malo, genera división y polarización en el país. La guerra sucia en base a verdades, medias verdades, mentiras, información manipulada y spots creados de tal manera que busquen aterrar a la gente y logren generar miedo en ella (porque una sociedad temerosa es más fácil de controlar) también por supuesto, dividen al país, y polarizan la sociedad; y es más, no solo aterran a un sector de ella, sino que los más fieles de aquello que se injuria (AMLO), se aferran más a ello. Esta situación no da cabida a la reflexión, y fomenta el fanatismo y el dogma. Se invita al mexicano a no pensar y a aferrarse a su posición política, como si las preferencias políticas fueron equipos de futbol, equipos, claro, con un muy bajo nivel de juego y que buscan ganar los partidos tratando de faulear a los rivales.
Esa cancelación del pensamiento crítico en el que a veces llegan a caer algunos «quesqueanalistas» de derecha y de izquierda, le termina haciendo daño al país, pero el individuo también es responsable; porque su pensamiento es rígido, la autocrítica y la retroalimentación no tiene cabida y al no tenerla, descalifican a la otra parte (solo necesita ser otro individuo con una posición opuesta) y llevan lo que podría ser un debate a una especie de agresión personal donde «tu eres un pendejo izquierdoso radical que no trabaja» o «un ignorante manipulado por los medios de comunicación». De esta forma controlar al individuo es fácil, porque para tomar alguna posición no tiene que pensar, de hecho es lo que menos quisieran nuestros políticos. De hecho me sorprende que sabiendo de la baja calidad política que tenemos en México, estas posturas que rayan en lo fanático sean la regla y no la excepción.
Incluso en el asunto de Peña Nieto, hay casos donde la crítica llega a la obsesión, donde pareciera que las personas están desahogando sus problemas personales. Entiendo por ejemplo que los movimientos se hayan manifestado contra el regreso de un partido donde en una parte de su tiempo (y digo una parte, porque hay que recordar que el PRI con todo lo que se diga, tuvo buenos presidentes, en especial tomando esa etapa que empieza con Lázaro Cárdenas y termina con López Mateos) se canceló la libertad de expresión y se manejó muy mal la economía, y se manifiesten contra los medios de comunicación, porque no es precisamente un ejercicio democrático que un medio de comunicación diseñe la imagen de un candidato, la exponga (para lo cual debería haber existido una sanción por parte del IFE) y sumando esto el acarreo, y la posible coacción de votos, lo hagan llegar a la presidencia. Pero aún así, la gente termina haciendo de esta inconformidad una obsesión, utilizan las redes sociales para burlarse constantemente del candidato, pero a la vez ni siquiera participan en alguno de los movimienetos y todavía menos, son parte de una organización civil o participen de alguna forma en el quehacer público.
A veces suele molestar incluso, ver el muro de Facebook o el timeline de Twitter, lleno de insultos contra Peña Nieto, López Obrador, Felipe Calderón o quien sea. Se genera un clima de odio, un clima de destrucción, y es donde ya no me parece sano. Creo que existen límites entre el manifestar una inconformidad o una posición frente a un candidato, y el mostrar un odio obsesivo contra este. Lo peor es que mucha gente generaliza y al llevarse de calle a un candidato, se lleva de una vez a todos sus seguidores. Afirmaciones que rayan en lo ridículo como decir que toda persona afiliada al PRI es corrupta, como si al entrar a un partido, el individuo recibiera una especie de cocowash sectario; es cuestión de meterse un poco a los partidos (al que sea) pera ver que hay gente honesta y con buenas intenciones.
La gente odia, critica, se burla, pero no propone ni construye. Una persona que si lo hace tiene más autoridad moral para criticar, una que no lo hace no la tiene. No se me haría mal hacer un estudio preguntando a este tipo de gente, si quisiera colaborar con una causa benéfica, sea una colecta, ayudar a reforestar un bosque, participar en una organización que busque incidir en asuntos públicos o políticos, quisiera ver cuantas de estas personas quisieran ayudar y cuantas personas dirían: -no tengo tiempo, otro día, mejor ponte a trabajar-. Mucha gente cree lamentablemente que entrar a Twitter y promocionar el hashtag #Candidatotalchingatumadre es hacer activismo, ¡Por Dios!. La gente más fanática es aquella que se aferra a una realidad alterna que no existe y por lo tanto, no participa en la construcción de un país, porque al cancelar el uso de la razón, elimina toda capacidad de construir.
Lo he repetido varias veces, y es que la gente se queja tanto de los políticos y los critica tanto, pero lo último que hace es ver que el típo de política que tenemos es producto directo de la sociedad y al estar dentro de ella automáticamente hace al individuo responsable de la situación. Y este fanatismo, este clima de odio, intolerancia, es el que hace que el no país avance, que ese «México progresando» que tanto anhelan se vea cada vez más lejos, caen en una gran contradicción, como si se tratara de una persona que debido a su victimismo cae en una depresión, que se repite a diario el por qué su vida es tan trágica pero al repetírselo tanto pareciera buscar que eso fuera real y se comporta como así fuera, logrando que en algún momento se haga realidad.
Primer paso ¡relájanse por favor, tranquilos!.
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Que el Peje no se me apendeje
Ayer fue un día muy duro y movido en la campaña electoral, y como no lo va a hacer cuando AMLO está prácticamente asegurando que harán fraude y a la vez el PRI y el PAN han lanzado spots contra AMLO sacando fuera de contexto y manipulando información al menos en parte de los argumentos que presentan (es decir, mintiendo) para desacreditarlo e infundir miedo en la población en base a información falsa. En el caso del PAN, cabe mencionar que también lanzó este tipo de spots (que se transmitirán a partir del día de hoy) en contra de Enrique Peña Nieto. Esto seguramente pondrá al país en una situación más riesgosa que la del 2006. En ese año tanto el gobierno federal presidido por el PAN como López Obrador lograron hacer que a pesar de todo, la olla no explotara, sobre todo porque AMLO intentó que la inconfirmidad con el resultado no tuviera tintes violentos, y a pesar del no prudente bloqueo de Reforma, lo logró.Ahora no se si la gente pueda tolerar otro clima igual, si AMLO clama fraude aunque busque una solución pacífica, posiblemente mucha gente se va a desesperar y pueda terminar en un conflicto más duro. A diferencia del 2006 tenemos dos candidatos a los que la gente les tiene miedo. La animadversión va en primer lugar en contra de Enrique Peña Nieto, y también mucha gente sigue teniendo miedo a López Obrador. En el 2006 mucha gente en un principio no creyó en un fraude porque el PAN no tenía antecedentes antidemocráticos. El problema es que el PRI, quien tiene al puntero, es el partido con más antecedentes antidemocráticos, y el PAN ha perdido credibilidad, más al ver a Vicente Fox y Manuel Espino pidiendo votar por Enrique Peña Nieto. Ciertamente mucha gente (incluso mucha no afín a López Obrador) cree que puede existir un probable fraude y por eso muchos se han apuntado como observadores electorales para garantizar que las elecciones sean limpias, una situación como la del 2006 no podría ser tolerada y podría terminar en algo muy, pero muy difícil para el país.
Digo que el Peje no se me apendeje (haciendo alusión a «el Tata»), porque ha asumido una posición de víctima ante la guerra sucia, y pareciera omitir el hecho de que en política todo es estrategia. Incluso el ha sido parte de la guerra sucia, tal vez no por medio de spots, pero si ha involucrado en esa dinámica con sus declaraciones en campañas de contraste y difamaciones (aunque repito, pareciera que sus «adversarios» se empecinan en darle toda la razón). López Obrador debería ser mas estratega y menos berrinchudo, incluso esta guerra sucia podría encausarla a su favor porque varios de los argumentos planteados son muy fáciles de rebatir (al punto que a sus seguidores les tomó unas horas crear un video para exhibir las mentiras emitidas por PAN y PRI), y con un spot demostrando esto sería más que suficiente, no solo porque AMLO lograría mostrar con pruebas contundentes que mienten, sino porque los otros dos partidos quedarían como mentirosos. En las redes sociales se ve el efecto, y es que al ser lanzados los spots en Youtube no se habla de que «AMLO vaya a tomar las armas» sino de que el PAN sacó de contexto declaraciones suyas. Incluso todos los diarios digitales o periódicos como el propio Milenio hablan de eso y no de la posibilidad de un conflicto armado.
López Obrador en lugar de ver que esta coyuntura le podría ayudar, se ha puesto nervioso y amenaza cometer los mismos errores del 2006. Ya habla de fraude cuando falta un mes para las elecciones y cuando es una realidad que a pesar de que se ha metido en la pelea, todavía está abajo de Peña Nieto; con esta declaración incluso pareciera despreciar la participación ciudadana y al movimiento #YoSoy132, porque los ciudadanos están organizándose como mencioné, para evitar que suceda un fraude en estas elecciones. Lo más prudente hubiera sido que AMLO no emitiera opiniones públicas relacionadas con un posible fraude, organizar a sus correligionarios para que también vigilen las elecciones y ya dependiendo de lo que sucediera en las elecciones actuar en consecuencia. Afortunadamente en caso de no estar de acuerdo con el resultado, podrá recurrir a la instancia del voto por voto, que ahora el IFE si contempla, de esta forma podría evitarse el bloquear avenidas por 3 meses y mejor aún, más posibilidades de que se esclarezcan los resultados, cosa que no sucedió en el 2006.
La guerra sucia en que se ha entrado es lamentable y más cuando la herida del 2006 no sana. Además no se me hace prudente porque la situación del país es más insostenible (recordemos que con Fox, los indicadores no eran malos, mientras que con Calderón hablamos de poco crecimiento y de 60,000 muertos en una guerra mal planteada). No creo sinceramente, que un suceso como el del 2006 vaya a ser sostenible. Lo peor es que esta polarización y división que generan los tres candidatos (recordemos que Peña Nieto prometió no dividir el país y no cumplió), se dividirá entre tres, porque ahora no solo es AMLO el mayor «peligro para México» sino que Peña Nieto llegó para dejarlo en el segundo lugar. Y un escenario donde el PRI cometa fraude o se crea que lo haya cometido, con todos los antecedentes de este partido, con un candidato repudiado por un gran sector de las clases medias y altas, con una sociedad que ya sale a las calles; coayudvará en un resultado más fuerte y agitado.
Es obvio, los tres candidatos (más Quadri) están con sus acciones buscando dividir al país. Por lo mismo este mes lloverá desinformación, descalificaciones y formas de generar terror en la población. Aquí es cuando la sociedad debe de ser fría y no dejarse llevar. Investiguen, busquen en fuentes, no se crean todo lo que les digan ni todo lo que sus amigos publiquen en Facebook o Twitter, racionalicen su voto.
Aquí les digo, si no están pasando por un buen momento anímico o esta situación les afecta emocionalmente, les recomiendo alejarse lo más posible de las elecciones, no ver TV, no entrar a redes sociales (inundadas de desinformación, que mucha gente se cree y terminen compartiendo) y distraiganse en otra cosa porque esto se va poner feo, muy feo.
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López Obrador, amigo de Carlos Slim ¿no que contra los privilegios?
Andrés Manuel López Obrador dice estar contra los privilegios y los intereses que mandan en el país. Posiblemente por eso muchos jóvenes se han decantado por él, porque algo que es muy cierto es que una elite asfixia al país y quiere incluso imponer a un candidato autoritario, ya sea por la «vía democrática» o bien, «por medio de otras vías». Esto, que se hace cada vez más notorio, ante un continuismo que ya no carbura y que es evidente que necesita un cambio, hace que los jóvenes, esos mismos que hace 6 años criticaron a López Obrador, ahora lo apoyen. Más porque es el candidato que no ha llegado, porque ahora la izquierda merece una oportunidad, porque ciertamente el gabinete que está delineando AMLO es destacable, y sobre todo porque ha llegado un candidato (encarnado en Peña Nieto) a quien si le queda bien el saco de «Peligro para México». Muchos de estos jóvenes ciertamente no defienden a López Obrador a capa y espada como sus fanáticos acérrimos y están más abierto a críticas, lo cual es muy bueno porque habla de una convicción democrática en los jóvenes y una capacidad de autocrítica.Pero a mí me hace un poco de ruido eso de que sea el candidato que va a eliminar todos los privilegios, cuando se nota que existe una cercanía con el más privilegiado, con el hombre más rico del mundo Carlos Slim. Ambos tienen una cosa en común, su posición ante Televisa. Carlos Slim está tan peleado por los intereses que hay en las telecomunicaciones, que decidió retirar toda su publicidad del duopolio televisivo, y a Carlos Slim le vendría bien un gobierno de López Obrador donde es más factible que se abra la «tercera cadena de TV» que manejaría él. Pero hay que enfocarnos en la relación entre Carlos Slim y López Obrador, la cual a todas luces ha sido buena, empezando porque juntos remodelaron el Paseo de la Reforma y el Centro Histórico de la Ciudad de México. AMLO y Slim trabajaron juntos en el DF, y en las elecciones del 2006 Carlos Slim fue uno de los empresarios que no se sumó a la campaña en contra de López Obrador (porque sabia que a él no le perjudicaba en lo más mínimo su llegada), y si bien no apoyó explícitamente a López Obrador, si le ayudo un poco, porque en ese tiempo Slim empezó a arremeter contra el neoliberalismo y el libertinaje de mercado.
El último libro de López Obrador «La Mafia que se Adueñó de México … y el 2012» es una de las muestras de esta relación. López Obrador habla de los empresarios que «detentan el poder» y ciertamente en la lista está Carlos Slim, pero cuando empieza a hablar de él, tiene un trato demasiado diferente a los otros empresarios que se beneficiaron con las privatizaciones de Salinas. AMLO dice que el no sabe si es cierto eso de que Slim es un prestanombres de Salinas como dicen, pero que cuando lo conoció le pareció una persona muy austera y sencilla. También, contrario a la costumbre, López Obrador publicó una carta donde Carlos Slim lo criticaba (de una manera constructiva) sobre el plantón de Reforma. AMLO se molestó en publicar esa carta en su libro de una forma íntegra, y replicó a la carta, pero siempre en un tono de cordialidad. También incluso le agradeció a Slim que después de que le dijo que Oaxaca no tenía buena cobertura, el empresario haya retirado la propaganda de «México es Territorio Telcel». Es decir, en el libro primero lo pone en la lista de los empresarios que «detentan el poder», pero cuando empieza a hablar de ellos lo saca del costal, y lo presenta como un empresario que «no es tan malo como dicen que es».
Ahí no queda la relación Carlos Slim – López Obrador. Miguel Torruco Márques, fue integrado al gabinete que López Obrador utilizaría si gana la presidencia, el fue designado para la Secretaría de Turismo. La hija de Miguel Torruco se casó con Carlos Slim Dommit, hijo del magnate más rico del mundo. Esto nos dice que AMLO no está alejándose de los ricos privilegiados como el dice, más bien al haber una ruptura en la élite (por este rompimiento entre Slim y Televisa), Obrador se está yendo con la otra parte. Es decir, AMLO a pesar de su arremetimiento contra los poderosos, no deja de ser parte de una misma familia, se pelea con parte de ella pero mantiene cercanía con la otra parte. Es cierto, que la mayoría de los magnates no apoyan a AMLO, pero al parecer si tiene relación con el empresario más rico del mundo, y ahí entra la duda ¿también Slim tendrá que pagar impuestos, o el mantendrá los privilegios o incluso los ampliará?
Esa relación tal vez disipa las dudas de que AMLO podría ser un Hugo Chávez como dicen algunos (no creo que el empresario más rico del mundo coqueteé con un supuesto dictador socialista), pero también deja en claro que Obrador no acabará con todos los privilegios, si bien nos va, acabará solo con los de aquellos que no están cercanos a él, pero ese que tiene el 7% del PIB seguirá muy cómodo haciendo más riquezas en México.

