Autor: Cerebro

  • Enrique Peña Nieto Presidente, ¿nos tenemos que alinear?

    Enrique Peña Nieto Presidente, ¿nos tenemos que alinear?

    Enrique Peña Nieto Presidente. ¿Nos tenemos que alinear?Enrique Krauze no tuvo empacho en ir a Televisa ayer y decir que no le alegra de ninguna manera el regreso del PRI porque no le han dado razones  de que ha cambiado, yo pienso igual, el PRI es igualito que hace 12 años, incluso no sé si un poco peor. Lo he dicho, el nivel de autoritarismo que ejerza el PRI dependerá de la sociedad con la que se encuentre, ciertamente tendrá una ciudadanía más despierta (sobre todo en las clases medias) que en los 90 y también medios como Internet harán que sea más complicado ejercer un control medíatico, al menos sobre parte de la población, porque si lo podrán hacer con sectores vulnerables. Pero de la forma en que ganó el PRI me hace pensar que todavía hay una gran parte de la sociedad que sigue aletargada, la cual le fue suficiente al PRI para que Enrique Peña Nieto llegara al poder. Tendríamos que ver como gobernará el PRI con una nueva realidad, pero algo es claro, se trata de un retroceso.

    El triunfo de Peña Nieto fue legítimo, más las elecciones no fueron limpias. Felipe Calderón se equivocó rotundamente al decir que las elecciones fueron totalmente limpias, que rondó la paz y la armonía cuando no fue así. Casi todas las inconsistencias denunciadas ante la FEPADE y que fueron publicados en sitios creados para exponerlas, eran del PRI, fácilmente un 80%, hablamos de robo de urnas, irregularidades en el cómputo, coacción del voto, asesinato de un representante de MORENA. Y el problema no pasó a mayores porque los ciudadanos presionaron para vigilar las elecciones, las cuales han sido las más vigiladas. Pero aún con todas las irregularidades se debe de aceptar el triunfo de Peña Nieto dado que fue lo que quisieron una mayoría relativa de los mexicanos (ya las razones por las cuales la gente haya votado por él, son otra cosa).

    Pareciera que no vamos a vivir un conflicto postelectoral como en el 2006, la posición de López Obrador ha sido más mesurada que hace 6 años y si bien no ha reconocido al ganador, parece que no se apartará de la legalidad, el se esperará a que se terminen de computar actas, contar votos, para que el miércoles fije una postura. Por el semblante, por como agradeció a sus simpatizantes, puedo deducir que López Obrador ya sabe que perdió, y creo que contrario a lo que muchos podrían pensar el miércoles aceptará los resultados, claro sin antes afirmar que hubo inequidad (que desde luego que la hubo más por el trato que le dio Televisa a Peña Nieto) y que hubo una imposición por parte de las televisoras (que aún que llegó al poder legalmente no deja de ser cierto). Creo que tomando en cuenta que si AMLO acepta los resultados, su postura me parece prudente, ya que al no hacer un pronunciamiento sobre su derrota, hará que sus simpatizantes busquen irregularidades dentro de este proceso electoral (tomando en cuenta que casi todas son a favor del PRI) y la distancia pueda reducirse algo, con lo cual por ejemplo, el PRI pueda tener alguno que otro escaño menos en el congreso, lo cual sería muy bueno.

    Si López Obrador acepta la derrota (estoy casi seguro que sí), la historia será benevolente con él. No logró el sueño de llegar a la presidencia, pero será recordado como un luchador social; creo que deberá dejar ya la candidatura a nuevas generaciones, y ya desde otra trinchera, vigilar la presidencia de Enrique Peña Nieto; su gran capacidad de movilización le podrá ayudar. Es claro que la oportunidad para López Obrador ya pasó, dicen que Lula tardó 3 elecciones en llegar, pero si tomamos en cuenta que en Brasil la presidencia dura 4 años, AMLO tuvo ya el mismo tiempo que Lula y no lo logró. El tabasqueño ya se encuentra cansado, ya no está lúcido como antes, y creo que podría lograr mejores cosas desde otra trinchera.

    Me preocupa lo que podría llegar a pasar con la presidencia de Peña Nieto, no es gratis el hecho de que cuando le preguntaran a Hillary Clinton que  opinaba sobre el regreso del PRI con Peña, haya dicho «sobre mi cadáver». El desempeño de Peña tanto en el Estado de México cuando fue gobernador o en su campaña rumbo a la presidencia, deja ver que no será un presidente tolerante y que posiblemente reprimirá a los disidentes, el PRI no tiene la democracia en sus genes, si no los ha tenido por 70 años, no podemos esperar a que los tenga ahora. Si se logra conservar la incipiente democracia que ahora tenemos sería gracias a las instituciones que se han creado y a la sociedad, más no al PRI.

    No creo que regrese el PRI hegemónico, porque si intenta echar raíces, la sociedad no se va a quedar callada. Peña Nieto llega en un momento en que existe una gran movilización juvenil a nivel mundial, Pero también vemos a un PRI que podría cometer fraudes (que si no se cometió ahora, es porque no hubo necesidad y aún así cometieron severas irregularidades y atropellos), y que podría hacer muchas cosas que ponga en riesgo la democracia y la libertad de expresión. Espero que no sea así.

    Calderón tácitamente nos pide que apoyemos a Peña Nieto, yo personalmente discrepo, no voy a apoyar a algo con lo que no estoy de acuerdo. Si Peña quiere ganarse mi apoyo, deberá mostrar con hechos contundentes que está haciendo una buena presidencia. Punto.

  • A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?

    A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?

    A pesar de mis dudas ¿Por qué votaré por López Obrador?A quienes tienen todavía mucho miedo a López Obrador:

    Es un día antes de las elecciones y tengo definido mi voto (bueno, todos los votos), y decidí que romperé con esa tradición de votar por el PAN y ahora lo haré por Andrés Manuel López Obrador. Ciertamente tengo algunas reservas a este personaje pero hay razones de peso para haber decidido así mi voto. El primero y el más claro es que ejerceré el voto útil contra Enrique Peña Nieto, al que considero la peor opción para gobernar al país; naturalmente no puedo asegurar que tal candidato gobernará de tal forma, pero el conocerlos desde años, ver su trayectoria, y su deempeño me da indicios importantes de como podria gobernar cada uno. Yo naturalmente no estoy casado con AMLO y los que me han seguido aquí lo han podido constatar, pero a mi juicio creo que es la mejor jugada que puedo hacer para que esto quede «lo menos peor posible».

    Primero tengo que aclarar, todos los candidatos tienen cola que les pisen, y por ejemplo el hecho de que Manuel Bartlett esté en el PRD y apoyando a AMLO se me hace deleznable, es uno de los puntos en contra de AMLO. Pero si hablamos de personajes corruptos, solo podríamos remitirnos a Bartlett y a Bejarano (y tal vez Martín Esparza), algunos de sus cercanos, y ya no tan cercanos porque ha intentado a alejarse de ellos, más bien son porros, más no se destacan por su corruptibilidad. Por ejemplo, Josefina Vázquez Mota tuvo en su campaña a Molinar Horcasitas, responsable directo de la muerte de los bebés en la guardería ABC e involucrado en varios actos de corrupción. De Peña Nieto mejor ni digo, porque saturo la base de datos de mi sitio haciendo la lista de personajes incómodos. Otro punto en contra que podría ir en contra de López Obrador, es el supuesto financiamiento del SME, nota que tomo con mucho escepticismo dado que fue lanzada en el último día de campaña (podría ser una estrategia de guerra sucia por parte del PRI). Pero igual, la relación de AMLO con el SME es la parte que menos me gusta de él, más que Luz y Fuerza del Centro era una empresa que debía ser cerrada.

    Igualmente López Obrador ha decidido reunirse de gente muy capaz como René Drucker, Marcelo Ebrard, Juan Ramón de la Fuente, entre otras personas que conformarían su gabinete, gente que confirmó su participación e incluso han aparecido en spots hablando de como harían las cosas. Naturalmente, el estar rodeado de gente preparada le ayudará a tomar mejores decisiones y tratar de compensar sus propias limitaciones. En Brasil, Lula da Silva (quien antes de llegar a la presidencia era también «un peligro para su país») llegó al poder sin haber siquiera cursado la universidad, y para desempeñarse bien se rodeó de gente muy preparada, e incluso colocó a empresarios en puestos estratégicos, cosa un poco extraña en las izquierdas (cosa que también ha hecho Obrador al colocar a Fernando Turner en la Secretaría de Economía); con esto no aseguro que sea un Lula, pero tampoco que sea lo diametralmente opuesto.

    Donde AMLO deja algunas dudas es en la cuestión económica, más cuando el tiene problemas para explicar sus proyectos como sucedió en el segundo debate donde no les cuadraron las cuentas, luego Turner en una junta con empresarios de Wall Street ya explicó como las cuentas si cuadraban. El modelo económico de López Obrador es el neokeynesianismo, ciertamente implica cierto cambio al modelo neoliberal que vivimos hoy, pero también ciertamente muchos países oscilan entre el modelo neoliberal y el neokeynesiano. Decir que con el modelo neokeynesiano López Obrador nos endeudará como con Echeverría, es decir que cualquier presidente bajo el modelo neoliberal nos sumirá en una crisis porque Salinas lo hizo. Existe el mito de que López Obrador triplicó la deuda en el Distrito Federal, el cual se inventó en la guerra sucia en el 2006 y no se volvió a tomar; si, con AMLO aumentó la deuda, pero aumentó en casi todos los estados, antes de López Obrador, la deuda del Distrito Federal crecía preocupantemente, pero a su llegada, disminuyó la adquisición de ella, al punto en que entre el 2000 y el 2006, el DF se ubicó debajo de la media en niveles de endeudamiento como pueden ver en este documento, y no solo eso, organismos como Fitch (esos que califican la economía de los países y que ahora se la pasan reprobando a países europeos como España y Grecia), le dieron la calificación más alta a la gestión de López Obrador (AAA).

    Ciertamente manejar una entidad no es lo mismo que manejar un país y se requieren de muchas responsabilidades, pero las instancias internacionales no han mostrado preocupación por la llegada de López Obrador al poder (a pesar de que habían preferido a Ebrard, al igual que yo), e incluso la Unión Europea afirmó que López Obrador no representa de ninguna manera un peligro para el país ni preocupa a los europeos. Además la prensa internacional se muestra más precupada por la llegada de Peña Nieto al poder, e incluso mencionan que en sus países (en este caso Estados Unidos) un personaje con la trayectoria de Peña Nieto, ni siquiera tendría la posibilidad de contender a la presidencia. Por esto no me preocupo mucho, naturalmente algunas de las propuestas de López Obrador me parecen inviables como ya lo he mencionado, al menos como el las comenta (como el que las universidades tengan 0% de rechazo, o el que busque que reduciendo los sueldos de los funcionarios, vaya a impulsar la economía del país), pero al fin y al cabo son propuestas que solo pasarán si tiene mayoría en las cámaras (cosa que no será así al menos en los primeros tres años), y al ser propuestas sabemos que muchas no se van a cumplir. También sus oponentes tienen propuestas inviables como es el caso de Josefina, quien prometió computadoras para todos los jóvenes.

    Se habla de la República Amorosa de López Obrador, que digo, a todas luces es una estrategia de campaña implementada para reducir sus negativos detrás de la cual está Luis Costa Bonino, este asesor fue quien estuvo detrás de las campañas del frances François Miterrand, de Lula da Silva y de Ollanta Umalla, estos dos izquierdistas fueron «peligros para su nación» pero al llegar al mandato se desempeñaron bien. Pero para hacer referencia al verdadero AMLO, preferiría ver su desempeño en la Ciudad de México el cual fue aceptable, tuvo un estrecha relación con la iniciativa privada para llevar a cabo obras, programas y remodelaciones, y muchos de sus programas sociales (los cuales fueron tachados de populistas y clientelares) como la despensa a los viejitos y las becas para los jóvenes fueron replicados por el PRI y el PAN porque tuvieron éxito. De hecho Vicente Fox, ese mismo que le llama López Chávez y que ahora apoya abiertamente a Peña Nieto, reconoce que López Obrador es un pionero en programas sociales. Si López Obrador extiende los programas sociales siempre y cuando cuide las variables macroeconómicas, estas podrían ser un éxito. Ciertamente el DF con López Obrador se vivían todavía problemas de inseguridad que hora Ebrard ha aminorado notablemente, pero también tendríamos que ver si parte de la reconstrucción del tejido social se han debido, sí, a dichos programas sociales.

    Ahora, imaginemos que eso que dicen sus adversarios y las campañas de miedo son ciertas, que AMLO quiere ser un Hugo Chávez, ni siquiera en este escenario AMLO podría eregirse como un dictador como algunos (cada vez más pocos) sugieren. En Honduras, el Presidente Zelaya que llegó al poder por medio de un partido de centro (curioso) coqueteó con el chavismo y quiso extender su mandato, por lo cual fue depuesto de su cargo y se tuvo que exiliar en Nicaragua. También en Paraguay, en un movimiento totalmente antidemocrático, se depuso al presidente Fernando Lugo. Debemos de señalar que Hugo Chávez ha logrado mantenerse en el poder gracias al petroleo, el le vende mucho petroleo a los estadounidenses, y así estos se mantienen tranquilos; cosa que no podrá hacer México porque pues Venezuela tiene muchas más grandes cantidades de «oro negro», y es más, Hugo Chávez no podría mantener de ninguna manera un régimen parecido al suyo en México, dado que es un país más grande que el de él (a diferencia de Bolivia y Ecuador, que son países pequeños y pobres). Además AMLO a diferencia de Chávez, no planeó golpes de estado, e incluso el voto duro de AMLO es poco (mucho menor al de Peña Nieto) y prácticamente la mitad de los votos que tienen, son votos de gente que han decidido darle el beneficio de la duda, por lo cual de ninguna manera podría tener el respaldo de la población que tiene Chávez en Venezuela, y menos porque no hay recursos para financiar un régimen tipo chavista. A AMLO se le critica el plantón de Reforma, y creo que hizo mal, no me pareció una decisión acertada de ninguna manera, pero este plantón se queda corto si comparamos lo que hizo Lula da Silva en su país antes de llegar al poder.

    Ciertamente no considero a López Obrador el político que hará despegar a nuestro país, pero tampoco considero de ninguna manera que vaya a implementar un régimen chavista. Tal vez llegue al poder y gobierne bien, tal vez y no gobierne bien y no maneje bien las cosas, pero para esto, podremos usar nuestro voto en las siguientes elecciones. Ni López Obrador ni su partido tienen las estructuras para mantenerse en el poder, cosa que si tiene el PRI, por lo cual AMLO no puede dar un paso en falso. Mi aspiración es que en la república se replique lo que se hizo en el DF, que AMLO gobierne más o menos bien para que en el 2018 Ebrard contienda por la Presidencia y replique todo lo que ha hecho en una capital, que a pesar de todos los problemas del país, está progresando.

    Creo que un buen punto de AMLO es que tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país (aunque difiero a veces en algunos de los «como»), también tiene una sincera vocación social y así lo ha dejado patente en su carrera. Lo que si desearía es que se despojara de esos tintes mesiánicos que todavía denota; más porque algunos votarán por el más con la razón que con el corazón, lo que significa que en caso de fallar, muchos de sus simpatizantes se convertirán en sus detractores (sobre todo los jóvenes universitarios). De ganar AMLO tendría una responsabilidad enorme, porque de él dependerá el futuro de la izquierda (con lo cual podríamos tener ya una izquierda y una derecha sólida con el PRD y PAN respectivamente), pero si fracasa, la izquierda quedará en el ostracismo y con ello alimentará al PRI.

    AMLO no es perfecto, y ni siquiera es totalmente congruente (habla de las élites y tiene una relación cercana con Slim) pero creo que es mucha mejor opción a lo que representa Peña Nieto y el PRI. Creo que hay mejores izquierdas que la de AMLO, pero creo que pensando a presente y a futuro y debido a la coyuntura actual, creo que la mejor decisión mía, es darle mi voto. Igual como en el 2006 pude haber pensado que era mejor idea dárselo a Calderón (y así lo hice).

    Del PAN, votaría por Josefina si estuviera en segundo lugar, pero todo indica que no, todas las encuestas (las copeteadas, no copeteados, pejistas y chepinistas) cocuerdan en que Josefina está en el tercer lugar. Y al igual que considero que AMLO no es lo que necesita México, tampoco lo es Josefina. Ciertamente Calderón ha manejado bien la macroeconomía del país, y en los dos sexenios del PAN ha existido una mayor libertad de expresión, cosa que les agradezco, pero también tenemos un problema de violencia debido si, a la displicencia de los régimenes priístas y de Vicente Fox, pero también por la mala planeación de la guerra contra el narcotráfico y a la poca capacidad de autocrítica del Presidente. También por otro lado, creo que la guerra sucia características de las campañas del PAN (ahora no solo contra AMLO sino contra Peña Nieto) hablan mal de su ética y sus principios. Creo que al PAN le convendría perder para que se regenere desde abajo y sea el partido que alguna vez fue. Ciertamente yo apenas voy creciendo profesionalmente y se me hace más fácil decidir por un cambio (sin saber si es bueno o malo) que una persona que ya tiene su vida hecha.

    Yo no tengo la intención de decir que voten por este candidato. Solo si les digo que nos unamos para que no llegue Peña Nieto, pueden votar por López Obrador o Josefina Vázquez Mota, pero no anulen su voto, es importantísimo que salgan a votar, y también vigilar lo que suceda en las elecciones para procurar que estas sean limpias y no haya algún intento de fraude, y que el candidato que gane (nos guste o no nos guste) no tome posesión en medio de un conflicto postelectoral.

    Gane quien gane, tenemos que poner nuestro grano de arena para que este país crezca, los gobernantes no harán todos, ellos son simples servidores públicos.

  • De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRI

    De las agresiones a Carlos Marín a las agresiones del PRICarlos Marín es un periodista literalmente vendido, todos conocemos de su posición reaccionaria combinada con una especie de polémica característica; es uno de los que muestra tener un estilo propio pero a la vez está completamente alineado con los intereses de Televisa, y vaya que le conviene alinearse cuando es presidente del Milenio; pero con todo esto, la agresión que sufrió por parte de seguidores de López Obrador es totalmente reprobable, ciertamente no recibió golpes, pero le escupieron dos veces al cuello. Dichos agresores en un intento de desquitarse por la manipulación de la información a favor de Peña Nieto por parte de Marín y de su séquito decidieron agredirlo, y con ello más que ayudar a su candidato (López Obrador), lo terminaron perjudicando. Este hecho fue altamente difundido en Milenio, se publicaron dos artículos y se escribieron dos columnas (del propio Marín y de Ciro Gómez Leyva), que vaya si ciertamente López Obrador con todos sus errores siempre ha reprobado la violencia, preocupa el que algunos de sus seguidores se enfanaticen tanto que lleguen a agredir a aquellos que no piensen como ellos.

    Pero lo que me llama la atención, es que tanto Milenio como Televisa hagan una amplia cobertura a este hecho (que digo, no está nada mal que la hicieran), pero nunca transmitieran los actos de violencia perpetrados por el PRI (aquí si, muchas veces si orquestadas por el partido e incluyen agresión física y golpes) en la televisión, y nos tengamos que dar cuenta de ellos porque Josefina lo dijo en el debate o porque lo vimos en Youtube. Pocos días antes el suegro de Aristóteles Sandoval, candidato a la gobernatura de Jalisco, agredió a un manifestante que tenía una pancarta en contra del PRI. El mismo día que ocurrió el incidente de Carlos Marín, también en Guadalajara, priístas rompieron material que tenían jóvenes del #YoSoy132 y posteriormente llegaron a las agresiones físicas (que no se alcanzan a percibir bien en el video) mientras la comitiva del PRI colocaba a jóvenes acarreados a gritar consignas a favor de su partido. Igual ha pasado con las agresiones en Saltillo, Aguascalientes, Veracruz o el Estadio Azteca que fueron más fuertes que la que recibió Carlos Marín, porque en algunos casos (por ejemplo, Veracruz) estamos hablando de sangre.

    Con esto naturalmente quieren hacer ver a los lopezobradoristas como los violentos y a los priístas como pacíficos, cuando estos últimos han llevado a cabo muchos más actos violentos que los primeros. También es reprobable que el PRI (como lo pueden ver en el segundo video) utilicen a jóvenes como paleros de quienes algunos de ellos ni son mayores de edad, para distraer a la gente de los actos violentos, y aquí me pregunto ¿Dónde está el IFE?

    Con esto vemos como los medios tergiversan y manipulan la información para crear una percepción errónea en los televidentes. Se maximiza un hecho, si reprobable, como el de los pejistas, donde la mayor agresión fueron escupitajos, y se esconde aquellos hechos donde priístas agreden físicamente a golpes a manifestantes, y donde se utilizan a menores de edad para desviar la atención, eso es totalmente reprobable porque no se trata de agresores que cometen actos por decisión propia (estos seguidores de AMLO) sino que son agresores que siguen órdenes de su partido. Es por eso que preocupa mucho la llegada del PRI, porque este partido con las fuerzas armadas y el ejército, es como darle a un niño una pistola cargada.

     

  • Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?

    Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?

    Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?Hoy miércoles se acaban las campañas. A partir del jueves a las 00:00 horas se acabará el proselitismo político y nos quedaremos literalmente a oscuras. Esto será como el ojo del huracán porque de algo que estoy prácticamente seguro es que el ambiente postelectoral será denso e inclusive podría ser peor que en el 2006 y eso depende de muchos factores. Pero al menos al final del día de hoy, el bombardeo propagandístico acabara. Naturalmente los partidos tratarán en la medida de lo posible meternos lo que esté al alcance en su cabeza para ver si pueden modificar algo de la intención del voto. Solo tengo que salir de mi casa y caminar una cuadra, para ver avionetas promoviendo el voto por candidatos federales del movimiento progresista, banderitas del PAN, y espectaculares de Peña Nieto diciéndome que con él voy a ganar más ¿garrotazos?.

    Creo que el proceso electoral ha sido decepcionante, empezando por la baja calidad de las opciones que tenemos para elegir. Sobre todo en el caso del PRI y del PRD se podrían haber escogido mejores candidatos que pudieran contender a la presidencia pero los intereses y jaloneos no lo quisieron. Por parte del PAN la débil Josefina es la muestra de los problemas al interior de este partido. No podemos pedir buenas campañas cuando los candidatos son malos. El único que pareciera ofrecer un proyecto de nación es López Obrador, pero no sabemos a ciencia cierta cómo le va a hacer y surgen dudas en torno al fundamento de sus propuestas. Peña Nieto por su lado ha confirmado que es un candidato plástico y basa más su voto en acarreados y fanáticos que en gente que ha razonado su voto. Todo esto ha provocado que el nivel de campaña sea muy pobre.

    Las encuestas han tenido un peso importantísimo, la gente habla de ellas, pero no las cree, ni siquiera los candidatos a los que no les favorecen. A pesar de la ventaja de Peña Nieto en todas las encuestas, López Obrador dice que ya ganó porque lo dicen sus propios sondeos, y Josefina Vázquez Mota también las desestima al decir que están a punto de alcanzar a Peña Nieto según sus propios sondeos también. A pesar de la ventaja que le dan a Peña Nieto, no está nada definido, más cuando quedan muchos indecisos y si dos terceras partes se inclinaran por López Obrador, o bien, por Josefina (aunque con ella ya es más difícil), podría cambiar las tendencias. Se antoja difícil pero todavía no está asegurada la victoria de Peña Nieto.

    Las propuestas han pasado a un segundo plano, pero si bien son importantes, también importa la integridad y trayectoria de los candidatos que la propongan y digan como es que lo van a hacer. Los candidatos nunca nos han dicho como es que van a aterrizar sus propuestas: Peña Nieto no nos ha dicho como es que «vamos a ganar más», López Obrador no tiene la capacidad de explicarnos como es que le va a hacer y termina por hacerse bolas por las cuentas, y Josefina nos promete que todos los jóvenes van a tener una computadora, ¿de donde va a salir tanto dinero? porque ahí tampoco me cuadran las cifras. No sabemos a ciencia cierta a que se refieren con cambio cuando esa palabra la mencionan AMLO y Peña Nieto, y tampoco Josefina sabe vender bien el continuismo, y peor aún, no da propuestas para pulir la estrategia que el PAN ha seguido, porque todos sabemos que se necesita replantear la estrategia tanto económica como social en algunos rubros.

    Por esta carencia de propuestas es que los candidatos han entrado con todo a la guerra sucia. Tal vez López Obrador lo haya hecho menos, pero lo ha hecho y su comportamiento no lo exime de esta dinámica. El problema con la guerra sucia es que a largo plazo termina deteriorando la imagen de los partidos que las emiten. En una encuesta de Covarrubias, entre un 20% y 30% aproximadamente decía que los spots contra AMLO y Peña Nieto les provocaba temor, pero más del 60% de los encuestados dijeron que al ver estos videos, sentían coraje con el partido que los emitía, inclusive si el afectado no fuera «su gallo».

    Yo creo que lo destacable de las elecciones fue algo externo a ella y fue el movimiento #YoSoy132, nos dio un respiro dentro de toda esta putrefacción política; lamentablemente este movimiento a pesar de todos sus logros tangibles, es un movimiento minoritario si lo comparamos contra el resto de la población. Ciertamente el movimiento tiene tendencias hacia la izquierda y varios de sus integrantes (no todos) son afines a López Obrador, pero han logrado cambiar muchas cosas y veremos si logran superar la barrera del primero de julio.

    Muchos quedamos saturados ante tanta información (mucha de ella inútil) que viajó a través de los medios y redes sociales. Pero esta campaña en realidad no nos ofreció nada tangible, ni nos ayudó a tener más herramientas para tener un voto informado. Por el contrario, nos quisieron convencer de lo malo que eran sus adversarios, haciendo ya de la guerra sucia una práctica habitual. Parece que una foto al revés, una edecán con un busto prominente y el «cuchi-cuchi» serán lo más recordado de esta campaña.

    Lamentablemente yo, como muchos, no podremos emitir un voto por convicción, ya sea porque ideológicamente no existe un candidato que se apegue a lo que creemos, o porque la integridad de dichos candidatos deja que desear. No espero grandes cosas en materia política en este sexenio, incluso creo que van a ser años difíciles (y no solo en el caso de que llegue Peña Nieto), y tal vez será una etapa difícil por la que debamos de pasar para poder tener una verdadera transición. Porque yo me pregunto si esta transición de estos 12 años fue tan real al ver que el PRI va a llegar con su estructura corporativa casi intacta.

    Yo espero que este primero de julio, se de una elección tranquila, que el trabajo de los ciudadanos ayuden a evitar cualquier intento de manipulación, que el candidato que gane lo haga limpiamente y por ende su victoria sea reconocida por los demás. Un conflicto postelectoral sería más fuerte que el del 2006 por naturales razones.

  • Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redesSiempre lo he dicho, uno de los defectos de López Obrador, no es él, sino algunos de sus seguidores (no todos aclaro). Y estos seguidores dan la muestra palpable del mesianismo que llegó a mostrar López Obrador (tal vez ahora menos pero «ay ta»), estos seguidores ven como a López Obrador como dueño de la verdad, todo lo que está dentro del Peje es verdad, y todo lo que sale de él es una mentira absoluta y una conspiración; es decir, ni siquiera analizan la información que les llega porque para ellos todo el que critica a López Obrador carece automáticamente de autoridad moral para hacerlo. Este tipo de seguidores carecen de una conciencia crítica y se han apegado dogmáticamente al Lord López Obrador, como si fuera a ser la solución de todos los problemas del país.

    Uno de estos tipos, tumbó la cuenta de una amiga mía, la cual volvió a abrir otra cuenta la cual le volvieron a tumbar. Naturalmente no les pareció que ella hablara mal de López Obrador, porque digo, podemos estar de acuerdo o no cuando la gente hable bien o mal de un candidato, pero no podemos negar el derecho a expresarlo y al menos creo que uno puede esperar respeto hacia la persona. Este tipo de seguidores naturalmente no le hacen bien a López Obrador porque reforzarán la idea de que el izquierdista es un intolerante. Un ejemplo fue cuando se corrió el rumor del alcoholismo de Felipe Calderón (que vaya, no se si tenga problemas de alcohol, pero a mi me preocupa más sus resultados como servidor público que sus problemas de salud), cuando despidieron a Carmen Aristegui (y que entiendo la molestia de su despido porque solo preguntó si había algún problema de alcohol y Calderón reaccionó mal al buscar despedirla para lo cual seguramente rectificó porque en una semana ella volvió a su trabajo) se crearon ataques contra Calderón tachando de alcohólico, ciertamente no solo por parte de los seguidores de AMLO, también opositores de FCH fueran priístas o apartidistas; pero los más rudos fueron los seguidores duros de AMLO, lo curioso es que el mismo López Obrador se mostró más tolerante que sus seguidores al minimizar el supuesto problema del presidente con el alcohol y verlo como algo secundario y sin importancia.

    La mayoría de estos seguidores, son de los de antaño. Porque al menos los que «ahora van a votar por AMLO» son más tolerantes y más abiertos a las críticas. Pero los seguidores tradicionales han dogmatizado a la izquierda que representan, y lejos de estar en el debate de las ideas, agreden a quienes piensan diferente a ellos.

    Y no, quienes tenemos reservas sobre el Peje en ciertos temas, no somos vendidos, ni somos conductores ocultos de Tercer Grado. Cierto que existen periodistas vendidos (Televisa por ejemplo) que ahora en la coyuntura buscan acabar con AMLO (y que también lo hicieron con Josefina) para que Peña Nieto llegue al poder. Pero el discrepar en algunos temas con López Obrador no significa que se esté enajenado por las televisoras, simplemente por nuestro criterio propio llegamos a nuestras conclusiones. Y en lo personal si alguien se molesta conmigo porque no estoy de acuerdo en algunas cosas con AMLO, a mi, pues no me importa. Incluso algunos a estas alturas del artículo se estarán preguntando como es que yo muy posiblemente le de mi voto a López Obrador. El que apueste por él (más porque no llegue Peña que por otra cosa) no significa que en algunos puntos tenga mis reservas o no esté de acuerdo, como lo he hecho notar en artículos anteriores.

    Si la gente cree que AMLO es Hugo Chávez (cosa que yo no comparto) tiene el derecho a tener esa postura y lo que más se puede hacer es debatir con esas personas (debatir, no descalificar), si piensan lo contrario, lo mismo. Pero creo que si se aspira a tener una sociedad democrática hay que actuar en consecuencia, y agredir a personas que no son totalmente obradoristas no es una muestra de ello, y mucho menos tumbar una cuenta de Twitter.

    Lo que hace falta es una sociedad crítica y no dogmática e intolerante. Y este tipo de agresiones lo único que hacen es manchar el nombre del candidato a quien defienden o dicen defender.

  • ¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?

    ¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?

    ¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?La primera verdad es que la libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta el punto de que se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo – la propiedad del estado por parte de un individuo, de un grupo, o de cualquier otro que controle el poder privado. Franklin Delano Roosevelt.

    Esta vez mi crítica va a ser dura, muy dura, y dada la coyuntura en la que vivimos quiero aclarar que no tengo la mínima intención de criticar o descalificar personalmente a aquellas personas que simpaticen con el PRI de Peña Nieto, si bien no comparto su punto de vista la respeto. Mi crítica será hacia el candidato y quienes lo rodean. Quise escribir esto dada la inconformidad que tengo hacia este personaje y hacia esta facción del PRI (porque me queda claro que no toda la gente en el PRI es corrupta y antidemocrática, existen muy buenos elementos como en otros partidos también los hay), y en mi particular opinión se me hace muy preocupante que un candidato creado por las televisoras, con tintes autoritarios, que pertenece a la parte más oscura de un partido que no ha sabido o no ha querido modernizarse llegue al poder:

    ¿Por qué es un peligro para México?

    El concepto que tengo de Peña Nieto no es nuevo, no se hizo por los tres libros que no supo decir en la FIL, ni al ver el muro de mi Facebook con memés y alusiones al candidato, no, yo ya lo venía estudiando desde hace varios años. Puedo decir que desde finales del 2007 yo ya sabía que Televisa estaba creando la imagen del candidato, en esos tiempos Angélica Rivera no era su esposa y sin más no recuerdo en 2008 empezaron a andar. En ese entonces no muchos tocaban el tema, Obrador ni lo mencionaba porque estaba ocupado todavía con lo de las elecciones del 2006 y lo de su presidencia legítima. Es más, recuerdo que en esa época, si, hace cuatro años, un colega de mi trabajo me dijo -Te apuesto lo que quieras, el próximo presidente de México se va a llamar Enrique Peña Nieto-. A pesar de la construcción de la imagen, no creía en ese entonces que iba a ser tan popular, simplemente creía que era una apuesta del PRI y de los poderes fácticos que podía o no funcionar, y vaya que funcionó. Desde antes del incidente de la FIL, ya muchos sabíamos de su poca cultura, y del hecho de que no sabía improvisar ni adaptarse a escenarios adversos.

    Peña Nieto, a pesar de su juventud, es el que mejor representa a ese gen del PRI corrupto, autoritario, represor; lo representa más, mucho más que otros priístas como Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones (este último pasó leyes en el senado que beneficiaban a la democracia). La campaña es una muestra de ello, en varias ocasiones su séquito ha agredido violentamente a manifestantes; ciertamente no en todos los casos podemos saber si las pruebas son ciertas, más cuando estamos en campaña; pero hay pruebas contundentes de que así fue al menos en Veracruz, Colima y en el Estadio Azteca, este último caso recordado por Josefina Vázquez Mota en el segundo debate, a lo que Peña Nieto no respondió absolutamente nada.

    Autoritarismo

    Enrique Peña Nieto no es una persona democrática, y así lo ha dejado patente en su carrera. A López Obrador se le ha acusado de autoritario por bloquear Reforma  y por decir -al diablo con «sus» instituciones»-, pero en el caso de Peña Nieto esto va mucho más alla, sobre todo si recordamos el caso de Atenco, donde dos personas murieron (y en realidad son más, porque conozco el caso de una persona cercana a mí) y donde fueron violadas decenas de mujeres. Casi nadie fue juzgado por este hecho a pesar de los señalamientos de la CNDH. Ahora que Fernando Lugo fue destituído en Paraguay por no actuar correctamente ante una matanza entre policías y campesinos, bajo el mismo criterio, se le tendría que quitar la candidatura a Peña Nieto, porque si bien el número de muertos fue menor en su caso, el grado de implicación fue mucho mayor en el caso de Peña Nieto.

    Es autoritario al ver el caso de #YoSoy132, donde unos jóvenes se manifestaron contra Enrique Peña Nieto. Si bien el candidato se escondió bajo la máscara de -yo entiendo a los jóvenes, y acepto las críticas- todo su equipo ha hecho lo diametralmente opuesto. Desde que ocurrió el incidente comenzaron a circular teorías de la conspiración difundidas por priístas (desde el Presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell hasta ectivistas difundiendo rumores en redes sociales), fueron tantas que perdieron credibilidad. Coldwell afirmó que los manifestantes eran acarreados y no universitarios, se dijo primero que López Obrador estaba detrás, luego el movimiento se le adjudicó a Josefina Vázquez Mota cuando ella mostró su apoyo a los jóvenes, despues se les calificó de fascistas, que estaban infiltrados por las FARC, luego que era un plan de Lula da Silva para convertir a México al comunismo, que fue Carlos Slim, que fue el asesor de AMLO, Costa Bonino (quien también asesoró a Lula da Silva y Ollanta Humala), luego otra vez AMLO, y al final que era Marcelo Ebrard. Y si bien no niego que la izquierda quiera o pueda estar metiendo manos en el movimiento, lo cierto es que es un movimiento genuino y autónomo de origen.

    El autoritarismo también se ve en las intenciones de romper este movimiento por parte del PRI de Peña. Crearon un movimiento falso llamado GeneraciónMX donde unos supuestos estudiantes se salieron de #YoSoy132 porque afirmaron que eran violento y estaban cooptados por la izquierda; solo bastó un día para que fueran evidenciados, sobre todo porque una integrante aparecía en spots de Peña Nieto cuando gobernaba el Estado de México y otro que tenía relaciones muy cercanas con miembros priístas. Al ocurrir esto, el movimiento GeneraciónMX desapareció misteriosamente. Luego un supuesto integrante del movimiento dijo salirse por las mismas razones y mostró audios manipulados de Saúl Alvidrez a quien llaman el líder del movimiento #YoSoy132 (cuando este movimiento no tiene líderes visibles y es horizontal) diciendo que este movimiento está manipulado por la izquierda. Quien difundio esos audios fue Manuel Cossio,  y quien se dijo ser un participante decepcionado de #YoSoy132 (quien nunca fue visto por los integrantes del movimiento en las asambleas) colabora con Emiliano Salinas (el hijo del innombrable) en inlakech, curiosamente el sitio apócrifo www.yosoy132.mx tenía un diseño bastante similar al del sitio web del hijo de Carlos Salinas el cual (supongo por qué), este primer sitio en los últimos días fue cambiado a la plataforma WordPress.

    Todo esto recuerda mucho a la conjura comunista de Díaz Ordaz en 1968. Muchos podrán criticar el hecho de que los jóvenes repudian a Peña Nieto, pero Felipe Calderón recibió críticas similares en todo su sexenio, y nunca buscó disolver manifestaciones y respetó la libertad de expresión por más destructivas fueran las críticas, se puede mencionar el caso de Carmen Aristegui, pero esta periodista recuperó su trabajo en una semana, y a partir de ahí no se recuerda algún acto censor por parte del todavía Presidente de la República. Si fuera cierto que AMLO tiene metidas las manos en el movimiento se deberían mostrar pruebas, el que acusa debe de probar; no solo conjeturas y audios manipulados. Si esta talante se ve en las campañas ¿Qué nos esperará como Presidente de la República?, por eso es que me preocupa mucho su llegada al poder.

    Líder Mesiánico

    Ciertamente López Obrador se presenta como un líder mesiánico (tal vez ahora menos, pero no ha dejado del todo ese papel) y es algo que yo critico mucho del tabasqueño. Pero Peña Nieto ha pasado esa raya y ahora nadie lo denuncia, lo que muestra Enrique Peña Nieto es básicamente un populismo de derechas, donde se exhalta el culto a la personalidad, en este caso creada desde las televisoras y del aparato propagandístico, donde Peña Nieto se sube a una especie de banco para aparecer por arriba de sus seguidores. También Peña Nieto ha llegado a lanzarse al público como si fuera un rockstar y también brinca templetes para emocionar a los seguidores que lo observan. Mujeres buscan abrazarlo tal y como si fuera un Luis Miguel, le avientan condones. Peña Nieto presume (como lo hizo en el especial de Denise Maerker) los arañazos de todas sus fanáticas y no es casualidad, porque por medio de la televisión han creado un personaje a quien idolatrar. Pero no queda ahí, sus asesores crearon el sitio web clubdefansdeenriquepenanieto.com donde se muestran videos de fanáticas suyas asistir emocionadas a los mítines porque verán al galán de telenovela; también se muestran imágenes de cuadros de Peña Nieto con besos. El club de fans de Enrique Peña Nieto es un caso especial, en lo particular no recuerdo un club de fans de un candidato que fuera creado por la propia campaña de dicho candidato. Estos fans junto con los ectivistas son encargados de realizar los «Peña Fest» realizados en varios estados de la república, donde afirman, no buscan de ninguna manera promocionar al candidato (digo, yo). Lo peor de todo es que con este aparato propagandístico, las propuestas pasan a segundo término.

    Propuestas e ideologia

    Cuando uno ve las propuestas de Josefina, uno sabe que ella tiene ideales de derecha; cuando uno ve las propuestas de López Obrador, uno sabe que tiene ideales de izquierda; ellos han diseñado las propuestas (bien sustentadas o no) en base a sus creencias y particulares percepciones que tienen de su entorno. Enrique Peña Nieto no, algunos podrán decir que es de centro porque «le tira pa todos lados», pero no creo que el quedar bien con todos sea ser de centro. Sus propuestas son una extraña mezcla de propuestas de derecha (reforma energética, privatizaciones) con propuestas de izquierda (seguro social universal, seguro de desempleo, despensa para los viejitos), y es que dentro de todo esto no se percibe convicción ideológica alguna porque es una mezcla de todo.  Las propuestas más que buscar mejorar al país parece que busca quedar bien con todos los sectores de la sociedad sin que eso se traduzca necesariamente en un beneficio tangible para el país. Todas las propuestas juntas no se traducen en una sola visión. No puedo negar que algunas de sus propuestas son interesantes, pero preocupante es saber que posiblemente no son iniciativa de Peña Nieto, sabiendo que el libro de donde sale una gran parte de su proyecto, no fue escrito por él. Sus propuestas abarcan desde la derecha dura (empezando por que es un «pseudoconservador») hasta la izquierda populista, donde el afirma que en su gobierno, todos vamos a ganar más.

    ¿Qué ocurrirá?

    No se puede dar por sentado que Peña Nieto será un presidente autoritario, porque la política da tantas sopresas. Pero todo parece apuntar a que así va a ser. También hay que tomar en cuenta otros factores, y es que es más difícil ahora que el PRI establezca un régimen tan antidemocrático como el establecido en décadas pasadas, empezando porque la ciudadanía está cambiando, la sociedad del 2012 es diferente a la de 1988, y porque los medios alternativos como Internet han penetrado en gran parte de la sociedad (y lo seguirán haciendo) por lo cual el dominio del duopolio sobre las conciencias de los mexicanos será menor. Aún así la llegada de Peña Nieto al poder podría representar un serio retroceso en la democracia, y de cierta forma podremos ver que tan fuertes son las instituciones que tenemos, porque la intención de Peña no es la misma de López Obrador, Peña Nieto las utilizaría a su beneficio, y es en este sentido ver que tanto pueden resistir dichas instituciones.

    Tampoco el PRI no tendrá mayoría en la cámara, por lo cual será aún más difícil establecer un régimen asfixiante. Pero desde luego es cierto que para el uso de las fuerzas armadas no se necesita permiso del congreso y eso si podría ser una preocupación, sobre todo por ver como podría comportarse con los disidentes y con quienes no están de acuerdo con él. Yo creo que si bien será un régimen autoritario, no será tan autoritario como se piensa, y que el progreso en medios de comunicación, Internet, y una sociedad totalmente abierta al mundo, no permitirá que el PRI eche raíces. Pero todos estos alicientes no son porque no quiera el PRI de Peña, sino porque será más difícil que pueda, porque ganas tienen, y muchas.

  • ¿Que hicieron mal el PRD y López Obrador?

    ¿Que hicieron mal el PRD y López Obrador?

    ¿Qué hicieron mal el PRD y López Obrador?Había hablado unos días acerca de lo que hizo mal el PAN para perder la Presidencia, y ciertamente el PAN es el que más va a sufrir (aunque el Peje hará más rudio) por la derrota. A semana y media parece que va quedando más claro que Enrique Peña Nieto será el próximo Presidente de la República, sobre todo porque AMLO ha empezado a caer y el PRI ha logrado lo que quería, mantener a los dos opositores divididos en partes iguales. Cuando Josefina iba arriba, el PRI dirigió la guerra sucia contra Josefina; cuando se intercambiaron los lugares, las armas apuntaron en contra de López Obrador; y así nos han mantenido divididos a la mayoría de los mexicanos que no queremos que el viejo PRI regrese a Los Pinos. Pero si el PAN tuvo muchos errores también hay que ver los del PRD, en especial los de López Obrador.

    López Obrador fue presuntamente víctima de un fraude electoral. Viendo lo que le pasó a Cuauhtemoc Cárdenas en 1988 y lo que ocurrió en las elecciones posteriores (donde terminó en un humillante tercer lugar en ambas ocasiones), pensó que una estrategia cardenista no iba a funcionar, el optó por tomar Reforma para pedir el recuento, lo cual causó indignación en la población mexicana, especialemente en la que «no vivía en la Ciudad de México». Esto aunado a sus declaraciones polémicas como esa de «al diablo con sus instituciones» se puso de pechito para que sus «adversarios» lo calificaran como un político autoritario, que no tiene respeto alguno por dichas instituciones, y que va a destrozar la economía del país. Se autonombró Presidente Legítimo, lo cual fue severamente criticado y terminó siendo contraproducente para él, aunque en realidad fue un nombramiento simbólico, algo así como el «gabinete en la sombra» creado por el PAN, nada más que con un tinte un poco más mesiánico. Todos estos actos que tal vez pueden parecer legítimos, terminaron siendo contraprudentes, y es que si bien López Obrador habla de las mafias y de las élites que lo persiguen, parecía que actuó como si estas no existieran.

    López Obrador cometió muchos errores postelectorales, eso no se puede negar; las formas no fueron las más adecuadas, y si desde ese momento tenía el fin de buscar la presidencia en el 2012 (que seguro así fue), se equivocó. Ciertamente AMLO es el lider social que tiene México, pero las peculiares formas de ese liderazgo no gustan a muchos. En el 2009 volvió a jugar con las instituciones como con el caso de Juanito, un personaje demasiado «sui géneris» el cual iba a tomar protesta en la delegación Iztapalapa para que declinara en favor de Clara Brugada, ya que los perredistas la habían despojado de su candidatura. Técnicamente López Obrador jugó con Juanito al cual le dijo -No te la vas a creer-. AMLO hizo de esas cosas buenas que parecen malas, muy malas, y tampoco de la forma que lo hizo fue muy buena, porque Juanito fue evidentemente utilizado y por el solo hecho de que Juanito es Juanito. Ni para hacer estas jugadas se concibe que una persona con una ignorancia al punto de que se presentó afuera de la Expo Guadalajara para decir que el quería debatir porque tenía ¡15 millones de votos!, ese acto fue deleznable, desde el punto que se le quiera ver, AMLO sacó lo peor de sí, incluso creo que esto es mucho más reprobable que el bloqueo de Reforma excesivamente satanizado.

    Su poco sentido del pragmatismo sentenció a AMLO y a las izquierdas. En el caso de las alianzas PAN y PRD argumentaba que era una contradicción ideológica y hasta tal punto lo puede ser, pero a veces en la política es necesario el sentido pragmático para evitar un mal mayor. El PAN y el PRD gobiernan en coalición en los estados donde gobernaban los nefastos Mario Marín y Ulises Ruiz, y seguramente un gobernador que representara el continuismo de estos dos, era mucho menos deseable que Moreno Valle y Gabino Cué respectivamente. En el Estado de México la coalición no se dió porque López Obrador no quiso, con la llegada de Peña al poder lamentarán el gobierno del priísta Eruviel Ávila, en cambio una coalición hubiera hecho que Peña no tuviera las dos entidades federativas más pobladas del país (y hay posibilidades de que no tenga la tercera, Jalisco), lo que hubiera sido un contrapeso para el régimen peñista que se avecina. Ciertamente no se puede entender mucho una alianza entre derecha e izquierda, pero en 1988 se aliaron contra el fraude porque tenían una cosa en común, su sentimiento democrático, al igual que en los gobiernos de coalición que lograron sacar a regímenes autoritarios. Igual podría decirse que era una contradicción total que Roosevelt y Churchill se aliaran con Stalin en la Segunda Guerra Mundial para acabar con el nazismo. Si Roosevelt hubiera dicho -por principios no me alío con comunistas- o Stalin hubiera dicho también que -Yo no me junto con capitalistas voraces- el nazismo se hubiera expandido y quien sabe que hubiera ocurrido. A pesar de sus grandes diferencias tenían un punto de vista en común de mayor peso (ya luego al vencer a Hitler, estos se convirtieron en acérrimos enemigos).

    Cierto, no es imposible que López Obrador gane en las elecciones, pero se antoja difícil. Y algo también es cierto, AMLO llegó a este escenario por circunstancias de la vida más que por sus propios méritos (entre los que se encuentra la presentación de su gabinete, más que eso de la república cojelona), el hecho de que explotara la inconformidad contra un candidato como Peña Nieto (que se veía venir desde meses atrás) le ayudó, más estando en el segundo lugar y que por alguna razón muchos jóvenes al estar hastiados de gobiernos mediocres del PAN y no querer el regreso del PRI lo vieron como la mejor opción (o la menos peor). Los golpes de la campaña de Peña Nieto (no saber tres libros y equivocarse en sus autores, manifestaciones masivas en su contra) en conjunto con una pésima campaña de Josefina Vázquez Mota (que ni siquiera supo capitalizar la aceptación «a secas» que tiene Calderón) revivieron a López Obrador. Muchos nos preguntamos ¿Qué hubiera pasado si ahí estuviera Marcelo Ebrard?, ciertamente no tiene el empuje que tiene AMLO, pero dada la coyuntura se hubiera podido ubicar sin problemas en el primer lugar, porque seguramente prácticamente todos los que le darán su voto a AMLO se lo hubieran dado a Marcelo Ebrard, y este último hubiera acaparado el voto útil a su favor (dejando a Josefina solo con el voto duro del PAN).

    No sabemos por qué se eligió a López Obrador en el PRD, quien el algún momento estuvo a punto de ser expulsado de ese partido. Tal vez fue un error de cálculo (en esos tiempos la victoria de Peña era más inminente y no querían mojar el cartucho llamado Marcelo Ebrard), o posiblemente si a López Obrador le hubieran negado la candidatura, se hubiera ido por su cuenta por el PT y Movimiento Ciudadano, dividiendo el voto de las izquierdas. Lo cierto es que a la izquierda le tocaba llegar al poder y no pusieron precisamente al mejor candidato. Ciertamente López Obrador se ha esforzado demasiado en buscar la presidencia, tan es así que visitó todos los municipios del país, y en varias ocasiones más de una vez. Pero aquí no se trata de votar por el político que «le eche más ganas», sino por aquel que esté más capacitado, y en ese sentido Ebrard hubiera sido una mucha mejor opción.

    A diferencia del PAN, partido que va en declive, el PRD de cierta forma entendió la humillante derrota en 2009 y a pesar de la mala elección del candidato, se vislumbran cosas buenas para la izquierda en México; sea como sea, el PRD se muestra como un partido unido (vaya que se hayan alineado todas las tribus en torno a AMLO ya es de llamar la atención), y no solo eso, sino que los mejores políticos están emanando de la izquierda, los otros dos partidos no pueden presumir de tener gente como Ebrard o Mancera, e incluso Enrique Alfaro (aunque este todavía no tiene la trayectoria de los primeros dos); las esperanzas están naturalmente fincadas en la izquierda, porque es el gobierno que nunca hemos tenido en la presidencia, y porque poco a poco se nota una renovación dentro del PRD con gente que entró a este partido sin haber pisado anteriormente el PRI (como el caso de Miguel Ángel Mancera). Cometieron a mi juicio un error al postular a AMLO, pero el partido va creciendo, y es muy probable que en 2012 sea ya la segunda fuerza en México desplazando al PAN hacia el tercer lugar.