Autor: Cerebro

  • ¡Qué se vaya Chávez ya!

    ¡Qué se vaya Chávez ya!


    ¡Qué se vaya Chávez ya!
    Nunca he entendido por qué Hugo Chávez ha sido soportado tanto tiempo en Venezuela, la verdad es que el país está muy mal y al ver fotografías de Caracas se confirma lo que una amiga me dijo cuando visitó aquella ciudad, Caracas se quedó atrapada en el tiempo. Prácticamente todos los rascacielos de la ciudad se construyeron en el siglo pasado y viendo fotografías veo uno que otro que se cae a pedazos o quedó construido a la mitad o abandonado. En el siglo pasado las torres gemelas de Parque Central en esta ciudad eran las más altas de Latinoamérica, y no solo ya no lo son (la Torre Mayor de la Ciudad de México les quitó el título), sino que una de las dos sufrió un incendio por lo cual la torre quedó abandonada y a pesar de que han habido labores de reconstrucción, desde el 2004 (cuando se incendió) hasta el 2012, no se ha entregado la obra terminada.

    No solo eso, muchos venezolanos afirman que su país está en decadencia, que su sociedad lo está. La gente no se tolera, te pueden matar por cualquier cosa porque «todo se vale». Este problema no se adjudica solamente a Hugo Chávez (que claro, se agudizó con él) sino que se hace referencia a gobiernos anteriores. El «socialismo» de Chávez no ha logrado reconstruir el tejido social, todo lo contrario, los índices de violencia se han elevado muchísimo en Venezuela, y son mucho más altos que en México (con todo y guerra del narco), a diferencia de la izquierda progresista del Distrito Federal en los últimos años encabezado por Marcelo Ebrard, la izquierda bananera ha deteriorado más el tejido social, y ni los programas sociales han ayudado a disipar esta realidad, por el contrario.

    Por los comentarios que he escuchado de los venezolanos, pareciera ser que la figura de Hugo Chávez como «dictador» está sobrevalorada; es decir, que no es tan dictador como afuera de Venezuela se afirma. Pero lo que si comentan es que Venezuela vive en la anarquía total, que el país nada más no avanza, y están a la espera de que Hugo Chávez pierda las elecciones que se realizarán en octubre donde el mandatario venezolano competirá contra el político centrista Henrique Capriles, aunque sabemos que por la enfermedad que padece, no es totalmente seguro que llegue con vida para esas fechas (aunque el afirma, como siempre, que ya ha vencido al cáncer). Aún así las libertades en Venezuela son limitadas, sobre todo cuando hablamos del cambio de las monedas, donde es prácticamente imposible recibir dólares o enviarlos hacia Estados Unidos.

    Hugo Chávez se ha reelegido varias veces, de una forma técnicamente democrática, sí (recordemos que países como España también contemplan la reelección por cualquier número de veces), pero lo ha hecho gracias al voto duro que tiene en Venezuela y también dicen, por la compra de votos (aunque en Caracas no existen los Soriana). Su régimen pareciera más bien sostenerse, como en México se ha sostenido el PRI. La gente sigue votando por él, a pesar de que varios países le están comiendo el mandado a Venezuela y a pesar de que el crecimiento económico que ha tenido la Venezuela de Chávez durante varios años, no se tradujo en desarrollo palpable, por lo contrario.

    Esperamos que Capriles logre arrebatarle la silla a Chávez, y también esperamos que logre hacer un muy buen gobierno, porque Venezuela no solo está jodida por Chávez, sino también por sus antecesores, como Rafael Caldera, quien en su primer mandato quiso poner un alto al exitoso régimen de Rómulo Betancourt, y en el segudo dejó a Venezuela en condiciones tan decadentes, que permitió la insurrección de Hugo Chávez.

  • Me duele la gente, me duele mi país

    Me duele la gente, me duele mi país

    me duele la gente, me duele México1) Todos dicen creer en la democracia, pero no muchos la ejercen en su vida diaria, lo que menos abunda en la gente es el sentido de la tolerancia hacia aquellos que piensan diferente. Resulta ahora que todos los partidos son autoritarios, pero los ciudadanos somos bien democratototeees.

    2) Manifestar el repudio en contra de un candidato y lo que representa no es intolerancia, se le llama libertad de expresión; y es que todo tenemos el absoluto derecho a manifestar que algún candidato (en este caso presidente electo) es un peligro para la nación, ¿y nos podemos equivocar?, claro. Intolerante sería si insultara y degradara a aquellos que apoyan a dicho candidato; para eso hay formas más civilizadas para disentir con ellos, como el debate de ideas, mostrar nuestros puntos de vista (aunque estos sean contundentes) sin agredir al contrario y limitarse a atacar las ideas.

    3) Yo voté por López Obrador, pero aún así reconozco muchos de sus errores y soy muy crítico con el personaje. En el siglo XXI no se puede pensar en ser totalmente leales a un partido o político, menos en una época en la cual la cultura política se ha degradado y la cual está en crisis en nuestro país. La historia nos ha enseñado que no siempre los buenos son tan buenos, o los malos tan malos (aunque en este caso si le atinamos con más frecuencia).

    4) Me recalcitra cuando gente afín a Peña (no generalizo porque muchos así no son) cuando habla de mi posición política se refiere a mí como «ustedes», por tener ideas diferentes ya me discriminaron cuando yo nunca he criticado a la persona que se refiere a mí con esa polarizante palabra. No niego que muchos del «otro bando» (para usar su término) también hagan lo mismo. Digo, así si se va a dividir México.

    5) Muy triste es, que las diferencias políticas terminen por lastimar amistades, nuestra democracia es tan incipiente que todavía supeditamos una amistad a cuestiones políticas, incluso cuando le hemos demostrado a esas amistades nuestro genuino sentimiento de muchas otras formas. Lamento el hecho de que la gente crea que las amistades dependan de las ideologías, y que cuando disentimos, crean que estamos agrediendo a ellos.

    6) Un partido político o ideología no es un equipo de futbol, cada quien tenemos una ideología adquirida por nuestra experiencia de vida y bajo la cual creemos que el país la sociedad pueden progresar, si nos va bien, les va bien también a la gente con posturas diferentes, si nos va mal, a todos nos «carga el payaso» sin excepción.

    7) Esta partidización (futbolera) de, los partidos, hace que la gente generalice y artibuya los defectos visibles de una partido a todas las personas afines a él, como si «todos» los priístas fueron corruptos, como si «todos» los panistas fueran mochos, o como si «todos» los perredistas fueran revoltosos. Así, se contribuye más a dividir y a polarizar este país. Y lo que no se dan cuenta es que los partidos y su forma de comportarse son un claro reflejo de lo que es la sociedad.

    8) Me dicen antipriísta, se equivocan, no puedo estar completamente en contra de un partido por el punto anterior (a menos que fuera un partido totalitario, no sé, el partido nazi, pero eso en México no existe), yo no soy antipriísta, cuando hablo mal del PRI no meto en el saco a «toda» la gente  de ese partido, critico a lo visible, al PRI de Peña, al PRI que va a llegar al poder. Y no dudo que dentro de ese nido de «fichitas» del PRI copetudo exista alguna gente bienintencionada.

    9) La gente le echa la culpa de las desgracias a los demás por haber votado por el otro candidato, tomo literalmente lo que pusieron en el muro de Facebook de una forma totalmente destructiva y despectiva de la gente del partido tricolor:  Eso es lo peor, la gente tiene toooodo el derecho de estar pendeja, lástima que nos llevan entre las patas. =( . Me pregunto si alguna vez le habrán preguntado a esa gente por qué votó por Enrique Peña Nieto.

    10) En resumen, México no es un país democrático, porque no sabe ejercer la democracia, me duele la gente, me duele mi país. Y sé que la llegada de un candidato con rasgos autoritarios, y con una tremenda ignorancia como Peña Nieto, es representativo de la sociedad, y no solo de los que lo apoyan, también representa a muchos que lo detestan.

     

  • Orgulloso de la sociedad mexicana

    Orgulloso de la sociedad mexicana

    Orgulloso de la sociedad mexicanaNunca me había sentido tan orgulloso de la sociedad mexicana, estaba viendo las fotos de las marchas del día de ayer (que en este caso no fueron convocadas por #YoSoy132) y la verdad es que se me salió una lágrima, parece ser que los mexicanos hemos tomado conciencia de nosotros mismos y nos empezamos a dar cuenta que el cambio está en la sociedad. Algunos creen todavía que hubo fraude en las urnas, yo no lo creo así, yo más bien creo que este se fraguó en la compra de votos, que tal vez legalmente no se le puede llamar fraude, pero moralmente sí, porque a fin de cuentas el PRI de Peña buscó todas las alternativas para imponer a su candidato, alternativas que atentaron contra la democracia.

    Siempre cuando hablábamos de marchas en México hablábamos de grupos de interés, sindicatos como el SNTE o el CNTE, bloqueos de AMLO, y cosas así. Ahora hablamos de centenas de miles de personas que salieron a las calles para manifestar su inconformidad ante la llegada de un candidato, y sobre todo a la forma en como llegó. En México no tenemos recuerdo de una marcha a nivel nacional de estas magnitudes, ni siquiera la de 1968 tuvo un tamaño tan grande. Que a ciertos políticos les pueden beneficiar las marchas, es cierto, pero también es cierto que fue la gente la que decidió salir a las calles. Algo que me llama la atención y aplaudo es que hasta ahora, por inmensas que hayan sido las marchas, no se han registrado conatos de violencia, y eso hay que recalcarlo porque las marchas siempre tienen el riesgo de ser infiltradas por porros y gente indeseable que no dudaría en ningún momento en usar la violencia. El único antecedentes es que en una marcha de la semana pasada, algunos vándalos graffitearon un paso a desnivel, el cual fue limpiado por integrantes del movimiento #YoSoy132, quienes manifestaron su repudio al vandalismo.

    Naturalmente un despertar ciudadano no debe de terminar en una marcha, sino empezar en ella. Si no fuera así, estas marchas solo servirían de catarsis ante una inconformidad, el siguiente paso y el más difícil, es en el cual se debe construir. Los del movimiento #YoSoy132 ya han pensado en ello, y han logrado cosas como la transmisión del segundo debate en cadena nacional, y el organizar un debate propio al cual solo se ausentó Enrique Peña Nieto. Yo veo difícil cambiar la realidad donde Peña llegará a la presidencia, pero estos movimiento seguramente orillarán al nuevo presidente a hacer las cosas bien y a tener que negociar. El que el PRI no tenga mayoría en las cámaras, es una muy buena noticia para el movimiento, porque podrían pensar en negociar con la oposición algunas reformas, sobre todo aquellas que estén encaminadas a construir democracia.

    Por ahora no se pudo revertir un resultado, pero el natural crecimiento económico del país (lento, rápido o como sea), hará que más gente tenga acceso a Internet y a diferentes medios de opinión, por lo cual en un futuro serán más aquellos que se inconformen con la llegada de un posible régimen autoritario, y serán menos los que accedan a vender su voto debido a su falta de recursos. Salir a la calle no es una actitud «bananera» ni son ninis que se deberían poner a trabajar. En casi todos los países desarrollados, la gente sale a la calle a mostrar su inconformidad, saben que no pueden quedarse quejándose de los políticos en la entremesa. Es natural que la gente tenga miedo en regresar al pasado, que probablemente el gobierno de Peña no sea tan autoritario como antes, pero esto más debido a los cambios y a las circunstancias.

    Si algo le podemos agradecer a los gobiernos panistas, es que crearon las condiciones para que esto se pudiera dar, hubiera sido difícil pensar en una manifestación así en los tiempos del PRI. Es una realidad que ha aumentado la libertad de expresión en México y muchos lucharon por ello. Por otro lado ciertamente ni López Obrador ni Josefina se me hacen de lejos la solución que necesita México, pero aún con la mediocridad que representan los opositores, la forma en que han colocado a Peña en la silla presidencial se me hace totalmente reprobable e indignante. El problema para mí no es que no hayan llegado los que se asumen como perjudicados (AMLO principalmente), sino la forma en que llegó el beneficiado y por eso yo estoy totalmente de acuerdo con las marchas, y se me hace sí, más prudente que se hagan en fin de semana para que estas no rompan tanto con la vida diaria.

  • Tengo amigos priístas…y panistas y perredistas

    Tengo amigos priístas…y panistas y perredistas

    Tengo amigos priistas... y panistas y perredistas

    El nivel de discusión política que tenemos es igual de mala que la democracia incipiente (o fallida que tenemos), si cuadran las cuentas. Y es que para discutir temas políticos mucha gente es todo menos democrática; y es que en una democracia real se da por entendido que debe existir tolerancia (que no significa de ninguna manera estar de acuerdo) con las diferentes posturas políticas que pueda asumir la gente. Lo malo es que en México no ocurre así. Una amiga contaba que en Argentina, cuando la gente discutía de política se gritaba, pero cuando terminaba la discusión ellos salían siendo buenos amigos, porque sabían separar perfectamente las ideas de la integridad de las personas.  En México insultamos a la gente que piensa diferente a nosotros; los priístas son los ignorantes, los perredistas son los «pejezombies», los panistas son… trasnochados neoliberales y vendepatrias. Y erroneamente queremos clasificar a una persona por su postura política lo cual es un error. La polarización en que a veces cae la sociedad es debido a esto, como si «estuvieras conmigo, o en contra mía».

    Yo cuando discuto soy duro, directo, y evito cualquier tipo de eufemismos. Si creo que Peña Nieto es un «estúpido ignorante» o AMLO un «viejito recalcitrante», o Josefina una «robotina aburrida y sin ideas» (nomás para poner un ejemplo), lo digo. Muchas personas no van a estar de acuerdo conmigo, y van a discutir y tratar de repelerme, y está bien que lo hagan. El problema viene cuando muchas personas creen que dentro de esa crítica se les está criticando a ellas y es donde viene el error, peor aún, algunas otras terminan evaluando la integridad de las personas, casi asumiendo que si Peña Nieto es un inculto y corrupto, entonces todas las personas que votaron por él lo son.

    Yo estaba discutiendo con un amigo que votó por el PRI, y argumentaba la historia corruptil del partido y del candidato que «ganó» la presidencia, la compra de votos y otras cosas más. El no estaba de acuerdo conmigo en lo más mínimo, y yo naturalmente fui tajante y directo. Pero en eso una mujer empezó a cuestionar su persona por el simple hecho de votar por el PRI, que según eso era corrupto, y casi casi que a fuerzas votó por que buscaba «hueso», y pues de ser el adversario en la discusión, me uní a mi amigo, porque esas descalificaciones no me parecieron en lo absoluto. Incluso mi amigo fue muy acertivo a decirle: -a ver, yo colaboro en una AC, ¿tú que haces?-. Si a mí un priísta me pide la opinión de su partido, le diré que el PRI en su generalidad (lo digo así, porque hay muchos priístas que no lo son) es un partido autoritario y corrupto. Tampoco me referiré muy bien cuando un panista o perredista me lo pregunte.

    La gente que descalifica a las personas pierde automáticamente la posibilidad de obtener sabiduría a partir de un debate. Una vez en Facebook comentaba que Peña Nieto era un presidente autoritario, y otra amiga priista me debatió. El debate fue tan fructífero que terminé conociendo a dos sociólogos que no había escuchado nunca, y por los argumentos de mi amiga (aunque no estaba de acuerdo en ellos) dije que tales sociólogos podrían valer la pena. Si hubiera criticado a la persona, no solo no hubiera ganado, sino que hubiera perdido. Naturalmente si existen priístas que buscan su «hueso» (y no es excepción en los otros partidos), pero no es necesario llegar al punto del debate o conocer su preferencia política para saber que esa persona se maneja de esas formas, se nota en su vida diaria.

    Lo mismo pasa con los #YoSoy132, ellos están en el absoluto derecho de mostrar su repudio a un candidato (más que al contrario de lo que se piensa, no es un ataque en contra de su persona, sino de lo que representa, y el efecto que sus acciones podrían tener en el país). Tienen argumentos (sean válidos o no) para hacerlo. Igual la gente está en el derecho de decir que López Obrador es un Hugo Chávez; si nosotros pensamos que no, podemos debatir con argumentos y datos.

    Esto no exime de hacer crítica de las posturas que están realmente mal. No por esto no puedo decir que es lamentable que unos perredistas hayan agredido a Carlos Marín (que por más infame sea, al ser un ser humano no se le puede agredir de nunguna forma), o que unos priístas hayan vendido su voto a cambio de una despensa; o bien, panistas que votaron por Josefina para mantener sus «privilegios fiscales». Porque aquí si los hechos podrían hablar de las personas, dado que el problema no es la ideología, sino las conductas que no necesariamente tienen que ver con una ideología.

    Yo tengo amigos priístas… y panistas y perredistas. Y no puedo hacer un juicio a su persona por su postura. Naturalmente una postura política puede hablar de la forma de pensar de una persona más no de su integridad. Por ejemplo, la gente que votó por AMLO, suelen ser más bien jóvenes que están inconformes con como se han llevado a cabo las cosas, que tienen mucho que ganar y poco que perder (porque para ellos las cosas no están bien, no hay empleo, la democracia no funciona bien), en cambio la gente que votó por Josefina, es más bien gente que ya tiene su vida hecha, y por ende no quiere correr riesgos que sí correrían los jóvenes. Si ven, los dos puntos son válidos, podrán sustentar bien o no sus argumentos, pero esto nunca habla de la integridad de las personas.

  • Sobre Peña Nieto y todo lo que estamos viviendo. El decálogo

    Yo la primera vez que voté, fue por Vicente Fox, lo hice muy ilusionado pensando en que el país iba a cambiar, me sentía especial porque creía que me tocaba votar en un momento histórico. Algunas cosas cambiaron, ya había libertad de expresión, ya no había crisis, pero mucho de ese PRI y ese corporativismo se quedó ahí. A 12 años no solo seguí esperando ese cambio (a pesar de que con el PAN se lograron algunos avances, más no suficientes y tan así que el dinosaurio regresó sin ningún problema), sino que ahora vivimos una regresión, y en base a eso creo que entenderán mi frustración por la llegada de Peña Nieto al poder.

    1.- A pesar de todas las irregularidades, en las casillas ganó Peña Nieto; el problema no estuvo ahí principalmente, ni siquiera en el PREP (donde evidentemente existieron algunas manipulaciones). Tenemos que remitirnos a la venta y coacción del voto, el hecho de que el PRI cometa un delito electoral y tanto el IFE como la FEPADE no hagan nada, el delito se convierte en fraude, no se si suficiente para revertir una elección, tal vez no, pero es fraude al fin y al cabo, porque el resultado a fin de cuentas terminó siendo manipulado. Por todo esto, por rebasar varias veces los topes de campaña, por el hecho de que Televisa lo impuso con el dinero de nuestros impuestos, no puedo reconocer a Peña Nieto como nuestro presidente, aunque matemáticamente haya ganado. Y no me refiero a desconocer su puesto, porque lo va a ejercer, sino que el a mí no me representa.

    2.- La mayoría relativa votó por él, pero gran parte de sus votos no fueron razonados, muchos de ellos fueron comprados, otros fueron productos de la enajenación causada por Televisa y los medios que lo impulsaron, que provocaron una euforia entre las mujeres. La gente que votó por AMLO y por JVM tiene un nivel mucho más alto de estudios que la gente que votó por Peña Nieto según varios estudios, lo que indica que se aprovechó de la ignorancia de la gente. Entonces, tiene votos efectivos, pero no representan la voluntad del pueblo, porque esta gente no votó por su propia voluntad.

    3.- México no es un país democrático todavía, cierto que han habido avances en este tema, pero no podemos cegar los ojos; en un país democrático no puede llegar Enrique Peña Nieto como llegó. Porque una democracia evita todo lo que hizo el PRI de Peña en el transcurso de seis años. No lo evitó, y así de contundente.

    4.- El perjudicado sería López Obrador (en caso de que esta manipulación pudiera rebasar dichos tres millones), el problema no es que haya perdido López Obrador, el problema es como ganó Peña Nieto. AMLO a fin de cuentas forma de este entramado político decadente que ha permeado a los tres partidos (y a los partidos satélite) y perfecto no es ni creo que su llegada de ninguna manera resolverá los problemas sin la ayuda de una ciudadanía activa que se involucre, que apoye cuando las cosas se hagan bien y que sean sus opositores más fervientes cuando sus cosas se hagan mal. Da lo mismo si el agraviado es AMLO o Josefina, es secundario, el problema es que la democracia no está funcionando.

    5.- López Obrador hasta el momento está haciendo las cosas bien (aunque muchos digan que no sabe perder), está haciendo todo por la vía de lo legal y no se ha salido de lo constitucional, y es necesario tanto para dar certeza de lo que pasó, como para tener un antecedente de que es lo que haya pasado. Si luego hace otras cosas entonces se criticará, pero no hay que descalificar en automático, y hay que ver como avanza todo. Si vuelve a mandar el diablo a las instituciones se le deberá criticar y juzgar, pero recordemos que el PRI «ya mandó al diablo a las instituciones».

    6.- Yo estoy totalmente en contra de esa frase de ¡mejor ponte a trabajar!. Yo me siento orgulloso de que los jóvenes salgan a las calles. Y creo que aquellos que los critican tendrían que ver que estos jóvenes estudian o trabajan, o ambas cosas. Tengo amigos activistas y todos trabajan, muchos de ellos viven en departamentos, se costean su vida, se compran su comida, todo lo pagan (la mayoría trabajan por cuenta propia por lo cual pueden ajustar sus horarios para asistir a marchas). Creo que no se vale primero decir que la sociedad es muy pasiva y luego cuando se manifiestan criticar. Si uno solo se dedica a trabajar, las cosas para uno tal vez salgan bien, pero su entorno seguirá totalmente igual. Todos los que no estén de acuerdo, quédense en sus casas mientras nosotros nos encargamos de arreglar al país.

    7.- La gente que critica a quienes se manifiestan, debería pensar que todas las libertades que tienen ahora, para trabajar, para hacer negocios, para ejercer su religión libremente, para salir adelante, las tienen porque personas se manifestaron y dieron su vida por ello. Lo peor que les puede causar una manifestación es que vayan en coche cuando se esté llevando a cabo una y tengan que tomar una vía alterna, so, ¿what’s the problem?.

    8.- Los jóvenes son quienes encabezan este movimiento que ya ha logrado cosas. Pero la gente mayor podría debido a su experiencia, a asesorarlos, la gente mayor tal vez no tenga las energías y disposición para salir a la calle, pero puede asesorar a los jóvenes para decirles bajo su propia experiancia como se pueden conducir. Porque en un movimiento las pasiones ayudan, pero también es necesaria la razón.

    9.- Este movimiento (no solo refiriéndome al #YoSoy132 sino a todo el despertar ciudadano) es histórico, en unas décadas esto será recordado. Este solo se puede equiparar con lo sucedido en 1968, y en ese entonces las cosas no despegaron porque Echeverría lo absorbió. Tenemos que aprender la lección y hacer que esto dure para largo, y no solo hasta que tengamos un país verdaderamente democrático, sino después para vigilarlo y mejorarlo.

    10.- Los políticos son un reflejo de la sociedad (muchos no leen, son corruptos, no tienen cultura y se la pasan viendo telenovelas ¿a quién les suena), entonces si la sociedad se mueve, la política lo hará en consecuencia (no inmediatamente pero poco a poco lo hará). Entonces si cambiamos como sociedad (tanto en nuestro comportamiento, como en el involucramiento en el quehacer público) las cosas poco a poco cambiarán. En varios de los países desarrollados, esas manifestaciones que aquí detestan, son el pan de cada día, porque de esa forma buscan mejorar el entorno. Entonces, tu decides, te quedas en tu casa a gritar desde la ventana ¡pónganse a trabajar! o te involucras desde donde te puedas involucrar (y no solo está la opción de manifestarse, hay muchas otras formas de ayudar) ¿Cómo quieres participar en la historia?.

    Te lo dejo de tarea.

  • El fraude NO electoral

    El fraude NO electoral

    El fraude NO electoralLópez Obrador está pidiendo hacer un reconteo total de las boletas, ciertamente hay muchas irregularidades, pero creo que estas no estuvieron dentro de las casillas (más no sabemos que tanto estuvieron en el PREP, pero eso se soluciona ya con el conteo manual), más bien estuvieron fuera de ellas (solo físicamente) aunque naturalmente si incidieron en el proceso electoral porque estas irregularidades (palabra que ya parece eufemismo) incidieron naturalmente en el voto. Dentro de las casillas la elección hasta eso estuvo blindada, no solo por el IFE, sino porque los ciudadanos se apresuraron a observar el proceso electoral. La organización civil Conciencia Cívica A.C. que fungiera como observadora electoral, detectó compra, acarreo y coacción del voto en 21% de las casillas que vigilaron, claro que esto no anula el buen trabajo de los ciudadanos que participaron en la elección porque dichos atentados se llevaron a cabo fuera de las casillas.

    Si nos vamos a los números que arrojará el IFE podemos pensar que dentro de las casillas Peña Nieto ganó legítimamente, porque los votos (al menos la mayoría) fueron los que los ciudadanos hicieron. Posiblemente con el recuento, la distancia entre Peña Nieto y Obrador se estreche un poco, porque no es falso que dentro del PREP existan irregularidades a favor del PRI. El problema entonces está en la coacción y compra de votos que ha sido la más grande en la historia reciente del país, el problema es que ni un recuento o escrutinio puede medir eso, no se puede determinar si la emisión de tarjetas para acarreados del Soriana es directamente proporcional al número de votos comprados, igual con la coacción, el acarreo y los mapaches.

    Si se quiere pensar en un fraude tenemos que remitirnos a la compra de votos, a la compra de tarjetas Monex y Soriana con recursos públicos, al rebase insultante de topes de campaña, e incluso a la campaña de Televisa financiada con nuestros impuestos para construir la imagen de Peña Nieto. Pero como decía Sergio Aguayo, la izquierda se vio torpe para denunciar muchos de estos hechos y casi hasta ahora están tratando de armar todo, cuando todos sabíamos que estos atropellos se habían realizado desde antes. Y más sabiendo que el presidente del TEJPF ya habla de no aceptar impugnaciones y demandas, creo que sea como sea, la victoria de Peña Nieto será irreversible, porque una elección solo se puede anular o corregir en el conteo de votos y ahí no se encuentran las mayores irregularidades.

    Lo que pasó el domingo es vergonzoso, y es una muestra clara de que México no es un país democrático, el IFE se ha quedado corto y ha mostrado signos de un deterioro cada vez mayor, cierto que la elección tiene muchos candados, pero cierto es que los observadores y quienes se han involucrado lograron que no se pueda pensar en un fraude dentro de las urnas; el IFE fue displicente con las denuncias interpuestas por el PRD y el PAN (quienes ahora dicen que las elecciones fueron limpias, a pesar de mostrar una postura contraria en las últimas semanas) contra el PRI en el asunto de la compra de votos.

    Peor, cuando vemos el grueso de los votantes de Peña Nieto, la gran mayoría no fueron votos razonados, entre los acarreados, entre quienes vendieron su voto (y por ende vendieron su ciudadanía por una despensa), y entre las mujeres enajenadas mediáticamente por Televisa y las telenovelas (Peña bombón, te quiero en mi colchón); entonces llegamos a la conclusión de que es un atropello a la democracia, a pesar de que se «respeten» las instituciones que la procuran o dicen procurarla, porque  fuera de los límites hacen lo que sea, simplemente, con tal de llegar al poder.

    Por cierto, ayer tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de académicos #YoSoy132 sobre las elecciones, organizado por este movimiento, y donde unos académicos se unieron a él como una forma de apoyar. Me quedé con una muy grata impresión. Todos hablan de una imposición, pero yo no percibo radicalismo alguno (como algunos aseveran) y tampoco percibo de ninguna manera que este sea un movimiento cooptado por López Obrador, de hecho, dentro de todo el análisis que hicieron, criticaron a la izquierda, y dijeron que la izquierda social «era» a pesar de, la izquierda partidista. Naturalmente hay muchísima indignación, y están descontentos por como se llevó a cabo todo el proceso electoral (en todos sus pasos).

  • López Obrador tendrá que aceptar el resultado

    López Obrador tendrá que aceptar el resultado

    López Obrador tendrá que aceptar el resultadoIrregularidades hubieron muchas, y sí, la gran mayoría a favor del PRI, quien no quiera ver y piense que las elecciones fueron totalmente limpias está totalmente ciego. Paradójicamente se utilizaron medios democráticos para impulsar e imponer a un candidato de una forma antidemocrática, al aprovecharse de la pobreza e ignorancia de la gente para fanatizarla, enajenarla y casi casi como si fuera un mecanismo conductual, hacer que un sector de la población votara por Enrique Peña Nieto, esa es una forma de imposición. Pero al final del día Peña Nieto ganó legítimamente, las irregularidades a favor del PRI no alcanzan para dar la vuelta e imponer fraudulentamente un candidato con tres millones de votos de ventaja. Con todas las irregularidades e intentos de manipulación, el proceso en las casillas estuvo blindada gracias a la participación de la ciudadanía y casi todas las anomalías (que por supuesto influyen) se dieron fuera de estas.

    Se han mostrado irregularidades en el PREP donde se le quitan votos al PRD en algunas de las casillas, en cada casilla hay aproximadamente 500 votos, (tal vez un poco más), para alcanzar los tres millones la suma dan 6,000 casillas, pero naturalmente el número de votos que se muestran han sido manipulados y quitados al PRD son menos, digamos unos 100, entonces, tendríamos que hablar de una manipulación en 20,000 casillas, lo que a mí francamente se me hace muy difícil si no es que imposible. Luego hay que sumarle que varias de estas casillas se van a impugnar, lo cual hace más difícil un fraude. En el 2006 si se podía pensar en la posibilidad de un fraude porque la diferencia de Felipe Calderón sobre AMLO era de 300,000 votantes, por lo cual, estaríamos hablando de 2,000 casillas, lo cual ya no se ve tan difícil, pero en este último caso, pensando en que la mayoría de las casillas se instalaron en poblaciones urbanas y por lo tanto ser investigadas, debieron salir muchas más irregularidades.

    ¿Hace mal López Obrador en impugnar? a mi parecer no, porque creo que debe de quedar en evidencia lo sucedido y se deben fincar responsabilidades a aquellos que trataron de manipular e influir en la elección. Pero creo que ya agotados los recursos legales a los que tiene derecho, si los números no le favorecen debe de aceptar el resultado. El IFE tiene la obligación de dar certeza a estas elecciones y creo que no ha hecho un buen papel, sobre todo al no sancionar a un candidato como Enrique Peña Nieto, quien se promocionó durante 6 años en Televisa con recursos que salían de nuestros impuestos, pero esta demanda la debería haber metido López Obrador desde hace tiempo; también se deben investigar los gastos de campaña porque ha quedado más que claro que Peña Nieto rebasó y por mucho el tope de campaña, y por ende deberá aplicar una sanción.

    Hasta ahora, creo que López Obrador no está haciendo nada mal, no es su obligación reconocer los resultados hasta que tenga la total certeza de hacerlo. Lo que hace López Obrador es actuar bajo la vía legal, no es ilegal pedir legalidad por la vía legal, es un absurdo. Gabriel Quadri (palero de Peña Nieto) no puede pedir a López Obrador reconocer los resultados dos horas terminadas las elecciones y en base al conteo rápido (que por más del IFE que sea, sigue siendo la toma de una muestra y no el resultado final). Pero aclaro, una vez agotadas las instancias legales que puede usar, si los resultados no favorecen (cosa que casi seguro que así será), López Obrador deberá aceptar el resultado de la contienda. Hasta ahora a diferencia del 2006, López Obrador no se ha proclamado ganador, ni siquiera ha asegurado que exista un fraude electoral, por el simple hecho de que no ha definido una postura.

    Si con la impugnación López Obrador logra poner en evidencia las manos sucias del PRI, su lucha habrá sido un éxito; pero por el contrario, si con los números en su contra y las instancias agotadas decide descalificar la elección y alega fraude electoral (cuando ahora es mucho más difícil pensar en ello que en el 2006) entonces estaría cavando su tumba y faltando el respeto a aquellos (muchos partidarios suyos) que se esforzaron en que estas elecciones fueran lo más limpias posibles; hasta este entonces veremos si AMLO supo perder o no. Muchas personas alegan fraude (y no solo afines a AMLO) al ver todas estas irregularidades, sobre todo al estar cargadas hacia un partido, pero creo que esto va más por el hecho de que no se ha asimilado la victoria de Peña Nieto, una gran derrota para muchos (y0 me incluyo), y un sentimiento de frustración al ver que en pleno siglo XXI, candidatos así puedan llegar al poder (con todo que ahora somos el hazmerreir de la prensa internacional), y más se entiende con la gente del movimiento #YoSoy132 dado que lucharon mucho para que Peña Nieto no llegara al poder y no lo lograron, además de todas las derrotas que van implícitas con la llegada del candidato (adiós democratización de los medios de comunicación y adiós reforma educativa).

    Sinceramente no creo que pase nada del otro mundo en los días o semanas siguientes. Donde si se podría poner la cosa difícil, es si Peña Nieto a la llegada a la silla presidencial, tiene tentaciones autoritarias, porque con una sociedad más despierta y una juventud más efervescente, quien sabe que podría pasar.

    Por cierto, después de las elecciones, Loret de Mola dijo que las encuestas de GEA-ISA estaban equivocadas, curioso porque todos sabíamos que lo estaban y solo ellos no lo sabían. Con esto queda oficialmente demostrado que estas encuestas estaban infladas a favor de Peña Nieto, y aquellas a las cuales ellos las tachaban de «atípicas» (Uno TV, Berumen, Ipsos-BIMSA) son las que tuvieron la razón. Creo que debería haber una fuerte sanción porque no se vale que nos muestren tendencias con el firme propósito de hacer propaganda electoral y hacernos creer que Peña ya ganó (cosa que de alguna manera si influyó en el resultado).

  • Infame Calderón

    Infame Calderón

    Infame CalderónEntre todas las cosas que pasaron el día de ayer, lo que se hizo infame y me molestó más fue las declaraciones de Felipe Calderón. Vi dichas declaraciones (que por alguna razón coincidieron en la misma hora con las de AMLO) en Televisa donde habían dicho que Felipe Calderón se había comportado como un Ernesto Zedillo. Pero eso sí, nunca mencionaron las diferencias donde Zedillo aceptaba la derrota dentro del partido autoritario al que pertenecía para «abrir las puertas a la democracia», mientras que Felipe Calderón aceptaba su derrota y la de su partido, y ante la poca capacidad de hacer bien las cosas, se la tuvieron que regresar a ese partido al que tanto dijeron combatir.

    Calderón, a diferencia de Josefina Vázquez Mota, quien a pesar de tratar de verse optimista, se veía triste por su profunda derrota, se mostró sereno y a veces hasta entusiasmado. Calderón afirma que Peña Nieto será el próximo Presidente de la República en un momento en el que se supone no lo podía decir, ciertamente ya las tendencias le daban prácticamente el triunfo al mexiquense, pero normalmente un presidente acepta la victoria de otro ya que terminan los conteos oficiales, no antes, y Calderón pareció tener prisa en decir que Peña Nieto ganó. Lo peor es lo que dijo, porque no contrasta con la realidad; dice Calderón que las elecciones fueron tranquilas, limpias y pacíficas, ¡Por favor, que alguien le ayude al Presidente!, todos los que seguimos el proceso por Internet vimos muchas irregularidades, casi todas por parte del PRI, Ciertamente o a menos en mi percepción no existió algún fraude electoral, y Peña pienso, ganó legítimamente, pero la elección estuvo muy sucia, compras de votos, mujer que incurría en esta práctica al huir atropelló a dos personas, quema de urnas, robo de urnas, coacción, agresividad, y muchas cosas más documentadas y varias de ellas enviadas a la FEPADE, asesinato del representante de MORENA en Monterrey, secuestro de funcionarios, compra de credenciales del IFE,  algunos otros hechos menores partidos (el PRI sobre todo) brincándose la veda electoral, el PAN publicando encuestas ficticias antes de que concluyera la elección donde decían que ellos iban ganando el PRD que no dejó fuera de línea la página de AMLO cuando la veda los obligaba, , y un sin largo etcétera.

    Calderón erra y nos miente, naturalmente no sería prudente decir, «el ejercicio electoral de hoy ciudadanos, tiene varias irregularidades perpetradas por el PRI», pero podría mejor no haber dicho una reverenda mentira, más cuando las irregularidades son preocupantes, y el hecho de que la gran mayoría de ellas sean a favor del PRI, automáticamente esto se convierte en una elección poco equitativa, cargada a favor del PRI, porque ni el IFE ni la FEPADE hicieron absolutamente nada. También pocos días antes, el PAN y el PRD por separado denunciaron compra de tarjetas electrónicas para acarrear gente por decenas de millones de pesos ¿Qué hizo la Fepade?, decidió no congelar las cuentas porque tardaría tiempo la investigación, y no ocurrió absolutamente nada. Con todo el cochinero, algunos panistas se mostraban inconformes con lo que sucedía y un diputado federal, quien fuera candidato a estar en el gabinete de Calderón, comenzó a despotricar en el Facebook: ¡Fraude del PRI, Fraude del PRI!. Terminaron las elecciones y los panistas reconocieron rápidamente a Peña Nieto, y este sin mencionar nada de sus declaraciones anteriores, aceptó la derrota y dijo que habían sido unas elecciones totalmente limpias.

    Con todo esto, Calderón se atreve a afirmar que las elecciones fueron perfectas, cuando varios miembros de su partido dijeron lo contrario, cuando las irregularidades son evidentes, donde si bien Peña Nieto terminaría ganando legítimamente, hubo manipulaciones por parte del PRI. Calderón no muestra un empacho en regresarle la presidencia al PRI, dice que nos aliemos a Peña Nieto (ni madres), no sé si aquí aplica eso de el que nada debe nada teme, pero a mí me da coraje, siento que Calderón me está viendo la cara al decir cosas que no son ciertas, y un buen demócrata, como presume ser Felipe Calderón, no dice en cadenas nacional, cosas falsas, que ocultan cosas que podían atentar contra la democracia.

    No creo en un fraude hasta ahora, porque las elecciones estuvieron muy vigiladas, ciertamente existieron incidentes graves que perjudican este proceso, pero dentro de las casillas las cosas se llevaron con tranquilidad (a excepción de estos lugares en los que se robaron las urnas), la alta participación de la gente no permite hablar de un fraude, y naturalmente los incidentes se llevaron a cabo fuera de las casillas (mapaches, carrusel, compra de votos, compra de credenciales) y que no se pueden muchas veces documentar dentro de una casilla. Creo que la gente que participó en las elecciones en general lo hizo muy bien. Pero no hay que quitar el dedo del renglón, si casi todas las irregularidades fueron a favor del PRI, quiere decir que ellos pueden hacer lo que sea. Y si Calderón omite todos estos problemas, al final lo veremos apoyando las fatídicas decisiones de Peña Nieto.