Autor: Cerebro

  • Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierdaSeguramente López Obrador pasará a estar en los libros de historia décadas después a pesar de no haber llegado a la presidencia, generalmente la historia es benevolente con los luchadores sociales. También será benevolente porque al no estar presente, ya no existiría ese miedo que genera en algunos, y al no existir dicho miedo, la gente abordará su figura de otra forma (no toda la población claro). Pongo un ejemplo, Emiliano Zapata. La historia lo ha juzgado positivamente, a un punto en que ha inspirado movimientos contemporaneos (el EZLN), si le preguntas a la mayoría de la gente sobre Zapata, te dará una respuesta positiva de él. Pero si lo traes a la actualidad y lo haces candidato, seguramente será aplastado por los medios, los empresarios, algunos intelectuales; más porque Zapata es un hombre de armas tomar.

    Pero independientemente de este beneficio que recibirá López Obrador de la historia, no significa que sea el político que deba tener México. Naturalmente tiene un historial de luchador social, pero el mundo no se cambia con buenas intenciones, y menos cuando un personaje se aclama una superioridad moral la cual es difícil de sustentar. Ciertamente AMLO es menos corrupto que el político promedio, pero tampoco es una persona totalmente limpia, ciertamente tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país, pero su receta es malita, y a veces también peca de incongruente, sobre todo con su relación con Carlos Slim. Ciertamente tiene una vocación para mejorar al país, pero al no controlar dichos impulsos y al dejarse llevar por ellos, se transforma en una megalomanía, que deja rastros caudillistas y redentoristas. Y esto podría resultar contraproducente, porque a la hora de querer «cambiar las cosas» podría caer en la necedad de querer cambiarlas a su manera.

    Los cambios no siempre son benéficos (aunque sean bien intencionados), por lo cual es importante tener líderes capaces que tengan dominio de sí mismos, y donde predomine el uso de la razón. Al haber un cambio, se configura una nueva estructura (no necesariamente se deshace de la anterior, donde se debería procurar conservar las cosas buenas) y para que esta estructura crezca sanamente, se necesita mucha inteligencia y prudencia, si no la hay, crecerá viciada y de esta forma el «cambio» habrá sido en vano. Es aquí donde me pregunto si López Obrador tendría la capacidad de liderar un cambio y aquí es donde tengo mis reservas. Precisamente por ese espíritu caudillista que emana. Que aclaro, no significa que en automático las cosas saldrían mal, podrían salir bien o mal (y dependería de él), podría sorprendernos y convertirse en el Humala, en el Miterrand mexicano (algunos de ellos fueron considerados caudillos y al llegar al poder fueron más pragmáticos), o por el otro lado, podría poner en jaque al país, este riesgo es el que muchos mexicanos no quieren asumir (yo voté por él, porque prefiero el riesgo a la seguridad de que con Peña nos irá mal).

    Pero creo que las izquierdas deben de dar el paso al racionalismo, de la figura predominante donde existe un líder y luego lo demás, a un estadista, alguien que logre cambiar las cosas de una forma efectiva y acertada, y creo ver a un Ebrard o un Mancera en esa necesaria posición. No es que el liderazgo no deba existir, por el contrario, pero este no debe de llegar de un redentorismo donde «el líder hará todo, el líder es el que tiene toda la autoridad moral». Se necesita más bien gente capaz, que gente que despierte emociones. Aunque en una sociedad racional y preparada un político capaz por consecuencia debería despertar emociones. Claro está que muchas de las políticas de AMLO son consideradas populistas, y en realidad no lo son tanto, un claro ejemplo lo vemos en el Presidente de Francia François Hollande,

    Esta diferencia que comento la noto entre López Obrador y el también izquierdista Enrique Alfaro, ex candidato a Gobernador por el Estado de Jalisco. Los dos impugnaron las elecciones y buscan la anulación de la elección (y con razón). Los dos generan esperanza en la sociedad, pero a Alfaro se le ve como un estadista moderado, y a AMLO como estadista más o menos y moderado no. Esto se nota en el discurso de cada uno, a pesar de que buscan el mismo objetivo. Alfaro es un líder, más no es un redentor.

    La izquierda deberá hacer esta transición, más que cada vez aparecen políticos interesantes que en un futuro podrían liderar al país. Por esto, creo que el PRD deberá apostar por sangre nueva. Todos los partidos de izquierda en el mundo ahora considerados moderados han dado este tipo de transición, el PRD tiene que dar en este caso una transición de una izquierda dura (más bien revolucionaria y con aroma a viejo PRI) a una izquierda moderna, que digo, acá en México por más moderna que sea, creo que algunos la querrán ver como peligrosa, porque digo, si un candidato propone políticas como el francés Hollande, seguramente será visto como no sé, dictador venezolano.

  • Del lado de ningún político

    Del lado de ningún político

    Del lado de ningún políticoQuienes me conocen, saben que soy una persona muy poco apegada, no suelo poner mi fe y mi confianza absoluta en algo o alguien (exceptuando a mis seres queridos y amigos cercanos), porque para mi una postura así significaría asumir que aquello a lo que me apego es perfecto, y yo soy demasiado escéptico; por eso creo que no soy tampoco muy apegado siquiera a la religión con la que me educaron. Y bajo este mismo talante, es todavía más difícil que yo me apegue a un político, porque para que pase eso se necesitan muchas cosas que el sistema político mexicano actual no me puede dar, empezando por una postura ideológica afín, siguiendo por la poca integridad de «todos» los políticos que tenemos y sus respectivos partidos. Yo en lo particular no puedo asumir una postura de cerrar filas frente a un político o candidato. El hecho de que haya votado por AMLO lo explica mucho, más cuando ustedes han visto y se han percatado en este blog, que veo con muchas reservas a este personaje. Simplemente no puedo estar del lado de ningún político, soy demasiado escéptico, meticuloso, racional, como para poder hacerlo, más cuando los defectos de todos los políticos están a la vista de todos.

    Por ejemplo, tomo el caso de AMLO, por el cual voté más que nada para evitar la lamentable llegada de Peña Nieto al poder. Yo nunca creí que fuera a ser un dictador, un Hugo Chávez, y si podría decir que es menos corrupto que el político promedio; pero por ejemplo, no puedo cerrar los ojos ante el hecho de que Bartlett irá al senado (él si ganó) por su partido, el hecho de que mientras AMLO critica a las élites es muy cuatacho de Carlos Slim, que uno de sus puntos débiles es su propuesta económica; incluso con el conflicto postelectoral, yo no estaría de acuerdo de ninguna manera, que por ejemplo, bloqueara una avenida como en el 2006, y yo esperaría que si las instituciones fallen en contra de sus impugnaciones acepte el resultado (lo puede hacer bajo protesta e incluso sería mejor, porque de lo contrario sería ser cómplice de las prácticas fraudulentas del PRI).

    Vicente Fox fue el que me quitó todo el apego a los políticos. Creí en el cacareado cambio y nos quedó mucho a deber, no solo eso, recientemente nos insultó a todos aquellos que creemos en la democracia. A partir de ahí he dejado de ilusionarme en políticos. Mucha gente no sé, se ilusionó con López Obrador, o con X o Y político, pero yo no lo puedo hacer, más que todos los candidatos que tenemos son parte de ese mismo entramado político del cual los mexicanos estamos hartos, incluso López Obrador, aunque quiera desligarse de él, es parte, así lo dice su historia y su trayectoria, de esa élite política que se ha distanciado de los ciudadanos, que se cuece aparte, que siente que están a «otro nivel» y que pueden hacer lo que quieran. El PAN alguna vez llegó a tener distancias con esa élite, pero ahora son parte de ella.

    Yo no creo que sea malo que exista un sistema de partidos, que existan políticos, es necesario; el problema es la cultura política mexicana. Hay una decadencia terrible, ahora lo estamos viendo con unas elecciones fraudulentas, y donde a pesar de que hasta ahora los actos de AMLO son los correctos (alguien tiene que sacar el cochinero) hay cosas que nos dejan entrever que esta lucha de López Obrador es más por hambre de poder que por la procuración de la democracia. La posición del PAN ante el hecho es parecida a la de López Obrador (el poder por el poder), nada más que en la coyuntura buscan ver donde pueden quedar mejor parados, se olvidaron de la lucha democrática, como la ejercida en 1988. Bueno, del PRI ni hablamos, porque todo lo que han hecho, es efectivamente el poder por el poder.

    No existe la intención de servir, de participar en la política para buscar incidir en mejoras para la sociedad, tener la motivación de buscar cambios, de dejar huella en la sociedad. Se prefiere el poder, el dinero, las influencias, que el hecho de que la historia te recuerde como un cuidadano ejemplar (los políticos no dejan de ser ciudadanos). Este relativismo moral, donde todo se vale, donde pregono el conservadurismo, el liberalismo, el libre mercado, el socialismo, pero de ahí en más puedo hacer lo que se «me hinche la gana» es causal de la degradación de la política actual.

    En estas circunstancias, no hay razones para apoyar a algún político. Así solo podré pensar en votar por el menos peor o anular mi voto. Si un candidato creado por una televisora, el cual tiene antecedentes como los de Atenco llegó a la presidencia es que estamos muy mal, y hace falta un muy duro replanteamiento como nación.

  • PAN habla de fraude, pero es cómplice de él

    PAN habla de fraude, pero es cómplice de él

    PAN habla de fraude, pero es cómplice de élDe verdad que a veces algunos actores políticos me sorprenden, yo no sé si tengan alguna deuda o que pase pero los argumentos que presenta el PAN donde habla de las «irregularidades» en el proceso electoral son prácticamente las mismas que presenta Andrés Manuel López Obrador, aceptan que se cometieron prácticas fraudulentas en las elecciones pero afirman que no van a impugnar porque no tienen las suficientes pruebas. El PAN habla de fraude, pero es cómplice de él.

    Parece que con esto, el PAN quiere sentenciar su debacle, porque en un momento así ¡no te puedes quedar en medio de todo!, tienes que tomar una posición determinante; y parece que han navegado de una posición a otra, de legitimar a Enrique Peña Nieto, a concordar en «casi todo» con López Obrador, movimiento que más que a una posición legítima y de convicciones, parece obedecer más a intereses electoreros y de partido, donde tratan de posicionarse de acuerdo a lo que dice la gente, ahora como muchos mexicanos dicen que hay fraude, entonces, ¡digamos que hay fraude!, pero eso sí, no vamos a hacer absolutamente nada para denunciarlo. Entendería más la posición si al anular la elección, no sé, López Obrador fuera nombrado Presidente al haber terminado en segundo lugar, pero aún así. Y es que si se anula la elección, el congreso tendría que nombrar a un presidente interino que tomaría posesión el primero de diciembre, y se realizarían elecciones extraordinarias a más tardar en dos años, en las cuales pueden contender todos los partidos.

    Viéndolo bien, al PAN le convendría la anulación de la elección, porque naturalmente, al usar este recurso, las autoridades estarían oficializando las prácticas fraudulentas del PRI con lo cual estos perderían muchos votos, y el PAN podría buscar el voto útil a su favor. Además la anulación de los comicios no pondría en riesgo la estabilidad del país, yo incluso veo más riesgos en la llegada de un Presidente con muy fuertes acusaciones de ilegitimidad, el cual ante cualquier «metedura de pata» podría hacer estallar la olla de presión. Con la anulación de la elección las instituciones podrían recuperar credibilidad, porque la gente diría, -como sea, el sistema funciona-, y la forma en que se llevaría esta, no pondría en riesgo la economía del país ni nada por el estilo. En cambio, si las elecciones no se anularan (lo más probable), las instituciones electorales quedarán muy disminuidas, perderán legitimidad, y sobre todo, quedará una herida más en el inconsciente colectivo mexicano, otro círculo sin cerrar.

    El PAN no necesariamente tiene que «unirse a López Obrador», puede hacer la demanda por su lado. Pero incluso una unión no sería tan descabellada, sobre todo porque esta legitimaría mucho a los azules (siempre y cuando también, guarden distancias en aquellas actitudes de AMLO que no pudieran ser prudentes). El ir juntos no significa que concuerden, Clouthier y Cuauhtémoc Cárdenas tenían ideologías opuestas y aún así pelearon juntos. Ciertamente hubo un fuerte conflicto entre ambas partes en el 2006, pero por eso mismo, un acto así legitimaría mucho al PAN, sobre todo ante sus oponentes. Pero como decía, pueden no ir juntos, pero el PAN debería buscar la anulación de los comicios por principios, claro, dentro de la vía institucional.

    No es una traición que el PAN decida trabajar con el PRI en las reformas, máxime cuando el PAN las apoya y concuerda con ellas de acuerdo a su ideología neoliberal. Pero el impugnar las elecciones no cancela de ninguna manera esa posibilidad, más cuando este tipo de reformas se toman en base a las votaciones en las cámaras. Así como el haber impugnado las elecciones, el hacer esto también mostraría un nivel de civilidad en el PAN. Pero creo que aquí aplica el dicho de «el que nada debe, nada teme«, porque el PAN parece tener todas las ganas de denunciar el fraude y nada más no se atreve…

    Por cierto, el domingo vi a Enrique Alfaro pidiendo la nulidad de la elección (por prácticas fraudulentas del PRI de Aristóteles Sandoval), y creo que López Obrador debería aprender mucho de él en estas cuestiones. Por alguna razón, con toda y la demanda de fraude, a Alfaro se le ve como un personaje moderado, a AMLO no, y creo que tiene que ver por como manejan las cosas, a pesar de que la posición de AMLO es legítima. Y todo esto tiene que ver con la autocrítica, donde Alfaro la sabe ejercer y López Obrador no, a pesar de que ayer, le pidiera al diario español «El País» algo que él no puede dar, ser autocrítico.

    Y para ser sinceros, lo que desearía fuera que se anularan las elecciones, pero que en las extraordinarias, contendiera Ebrard por el PRD y no AMLO.

  • Pedro Ferriz critica a Peña y al PRI… y lo apagan

    Pedro Ferriz critica a Peña y al PRI… y lo apagan

    Pedro Ferriz critica a Peña y al PRI... y lo apaganEn este blog he criticado a Pedro Ferriz por su postura en el caso Aristegui, y por varios prejuicios que tiene; pero como decía Voltaire, no podré estar de acuerdo en lo que dices pero lucharé hasta la muerte para que puedas decirlo.  Podrá ser Pedro Ferriz derechista y muchas cosas, pero en una democracia, es indispensable contar con voces como la de él, así como es necesario tener a Carmen Aristegui y a Javier Solórzano entre muchos otros ¿qué apoya al PAN? está en su total y legítimo derecho de hacerlo ¿qué odia obsesivamente a AMLO? está en su derecho y si uno no está de acuerdo con él, puede dejar de sintonizarlo y punto. Pero con todo eso, Pedro Ferriz siempre trató de luchar buscando hacer su «revolución del intelecto» y reducir los diputados plurinominales. Muchos decían que estaba vendido, pero viendo lo que ha sucedido vemos que no, comparen a López Dóriga, Carlos Marín con Pedro Ferriz y verán la diferencia entre ser vendido y no serlo.

    Pedro Ferriz se puso duro con Enrique Peña Nieto, dijo (con toda razón) que era un ignorante, afirmó (con toda razón) que Peña Nieto ganó gracias a la compra de votos; mostró su apoyo al movimiento #YoSoy132, donde dijo que los jóvenes se podían equivocar, pero que eso es bueno, porque significa que se están arriesgando; y también afirmó en su cuenta de Twitter (con toda razón también) que las elecciones deben anularse (aunque subraya que PAN y PRD no están exentos de la compra de votos), y no solo la federal, sino todas. Todo esto sucedió en esta semana, y curiosamente en esta semana lo remueven de Cadena 3 donde llevaba trabajando más de 5 años, ¿Crees que es mera casualidad? yo tampoco.

    En una entrevista en el 2011, Pedro Ferriz acertó al pronosticar el levantamiento de la sociedad en las elecciones, habló de Siria, Libia, Egipto, de los indignados de España, del #OcuppyWallStreet en Estados Unidos. Parece también parece acertar al decir que Peña Nieto solo va a trabajar para las élites, para sus amigos que se quieren enriquecer y que representa una regresión al pasado. Tal vez al PRI no le gustó que dijeran las verdades de Peña Nieto, y posiblemente por eso Pedro Ferriz fue removido de Cadena Tres, que aclaro, no todas las vías se le han cortado al periodista porque todavía tiene Grupo Imagen. El dueño de Cadena Tres es Olegario Vázquez Raña, hermano del infame Mario Vázquez Raña, priísta de hueso colorado; y el problema es que Grupo Imagen también es del mismo consorcio.

    Esto es totalmente indignante y se empieza a ver el puño del PRI tratando de acomodar las cosas a su modo, el PRI de Peña que nos mintió diciendo que respetaba las discrepancias e iba a escuchar a los jóvenes. La pregunta es ¿ahora quien sigue?. El PRI de Peña quiere censurar a las voces críticas para poder gobernar «a gusto», pero en la sociedad actual siempre existirán los medios alternativos, y todos nos podremos enterar de lo que sucede. Si terminan por cortar la cabeza de Pedro Ferriz, espero que use este tipo de medios para seguir opinando, que se convierta un férreo crítico del régimen autoritario que se viene, el régimen de la represión, las devaluaciones y las crisis económicas.

    No podemos dejar que censuren a nuestros periodistas, tenemos que luchar por la democracia, ya basta de autoritarismo y de políticos que se aprovechen de la ignorancia para llegar al poder y robar ¡no se vale, carajo!.

    Aquí está el video, una de las razones por la cual fue despedido, donde simplemente fue directo, y ni se si eso, porque vaya que decirle ignorante a Peña Nieto es usar un eufemismo para describir lo que realmente es:

  • #Minipost 114 El cruzar primero la meta no es el más rápido

    Me queda claro, al menos en México así es, los que están más arriba, no necesariamente son los mejores, los más capaces y los que pueden crear los cambios más benignos. Un mediocre con iniciativa puede aspirar a más de lo que su condición le debería permitir, pero aunque llegue a la cima, seguirá siendo mediocre, y al menos lo que no lo son, se darán cuenta y lo denunciarán.

  • Presidentes mesiánicos contra presidentes moderados

    Presidentes mesiánicos contra presidentes moderados

    Presidentes mesiánicos contra presidentes moderadosEn 2007 (después de que Peña Nieto cumpliera dos años en el gobierno) viajé al Estado de México unos días para trabajar levantando encuestas a empresas, por lo cual me tuve que desplazar en taxis de un lugar a otro, me tocó cubrir toda el área conurbada de la Ciudad de México en el oeste, es decir, estuve en Tultitlán, Atizapán, Tlalnepantla, Naucalpan y Cuautitlán Izcalli. Después de ver la campaña de Enrique Peña Nieto, todas las acusaciones que se vertieron en su contra, me recordaron este viaje, porque por ejemplo, en Cuautitlán me tocó ver pasos a desnivel que estaban a la mitad y habían abandonados a su suerte (Peña no cumple), se notaba ya el contraste con el Distrito Federal que de la mano de Marcelo Ebrard mostraba signos de progreso. También me llamó la atención en Atizapán, toda la propaganda política a favor del gobierno de Peña Nieto cuando ni siquiera era campaña. Un puentecito por aquí, y como 20 lonas y papeletas (de ese tipo de publicidad electoral contaminante del siglo pasado) haciendo alusión al «compromiso con el Estado de México», al ver esto hace ya cinco años, lo primero que dije es, el viejo PRI de aquí no se ha ido, y me marea. Pero toda esta publicidad contrastaba con una mala gestión del Gobierno del Estado de México.

    López Obrador a mi parecer gobernó bastante mejor el Distrito Federal que Peña Nieto el Estado de México, aunque el progreso de la capital creo que se le debe más a Marcelo Ebrard. López Obrador tampoco es un hombre que base su peso político en los resultados (no los presumió mucho en campaña). Más bien ha sido un hombre el cual ha logrado que mucha gente finque su esperanza en él. Más que la viabilidad de las propuestas, más que su capacidad, el hecho de escuchar la palabra cambio y renovación dentro de un país estancado suena atractivo, también su carisma y el ver que el si apunta con los problemas que sí parecen obvios a la vista de todos.

    Tanto Obrador como Peña Nieto comparten algo en común, el mesianismo, el primero es un mesías político, el redentor de la democracia, el líder de las masas; Peña Nieto sale peor parado porque el es un mesías mediático, lo cual es peor dado que la política ni siquiera es su atractivo; el es un galán de telenovela, en sus mítines se sube a las tarimas como rockero, e incluso se balancea al público, más digno de sí, un rockero, o su par intelectual Justin Bieber. Este mesianismo fue la razón por las que muchos los votaron (haciendo hincapié en Peña Nieto), pero si vemos el historial de los presidentes, vemos que los «mesiánicos» han dado peores resultados que los moderados y bajo perfil. Curiosamente desde López Portillo, hay una alternancia entre presidentes moderados y mesiánicos.

    López Portillo fue mesiánico, vean nada más como nos fue, De la Madrid fue moderado, ciertamente no gobernó bien pero lo que se sufrió con él fue consecuencia de la mala administración de López Portilo; Salinas fue mesiánico, se robó las elecciones y nos dejó sumidos en una crisis, Ernesto Zedillo fue moderado, el país con él se recuperó de dicha crisis, y a el le debemos tanto la construcción de una macroeconomía sana como el aumento de la libertad de expresión; Vicente Fox fue mesiánico y populista, si no nos fue mal con él, fue porque los vientos corrieron a nuestro favor, incluida una bonanza petrolera mal aprovechada; Calderón fue moderado, y aunque técnicamente nos fue peor, esto se debió a una crisis externa, incluso las políticas que se podrían considerar más mesiánicas de FCH fueron las que menos éxito tuvieron, como la lucha contra el narco, donde Calderón se erigió vestido de militar como el mesías de la seguridad nacional.

    Ahora dicho patrón nos dice que tendremos un presidente mesiánico, y así lo es con Enrique Peña Nieto. A este mesías muchos lo odian, pero algunos lo aman, como aquellas mujeres que viven pegadas en el televisor viendo la programación de Televisa. El mesianismo le dio el triunfo elecciones (ya de por sí dudoso), también debido a lo que nos dice la historia, no podemos esperar mucho de él, posiblemente nos sumerja en una crisis y anuncie una devaluación guiñando el ojo, o bien, pasándose el puño por el mentón tal cual galán de cine o de telenovela, para de esta forma paliar la frustración que causaría una noticia así en la población.

  • México firma el ACTA, ¿el último golpe de Calderón?

    México firma el ACTA, ¿el último golpe de Calderón?

    México firma el ACTA, ¿el último golpe de Calderón?Si de por sí ya estaba enojado al ver el remedo de democracia que tenemos en México, esto si ya me sacó de mis casillas. Felipe Calderón se saltó a todos y firmó la infame ACTA, tratado que, so pretexto de salvaguardar los derechos de las empresas «víctimas» de la piratería, se puede controlar más lo que hay en Internet, lo que viene siendo la cereza en el pastel para la «dictadura perfecta» que se viene en diciembre. El senado se opuso, los ciudadanos se opusieron, se realizaron sesiones, grupos de trabajo, y todo eso fue mandado al carajo, Felipe Calderón manda el mensaje a México: -al diablo con sus ciudadanos-, y al igual que fue el primero en legitimar el triunfo dudoso de Peña Nieto, ahora pone otro clavo al ataúd democrático.

    Ciertamente esta ley tiene que pasar por el senado y la cámara de diputados, y pues uno podría pensar que no pasaría por el senado porque esta misma instancia fue la que la rechazó anteriormente, nada más que a esta legislatura no le corresponderá aprobarla, si no a la que viene, a esa donde el PRI de Peña Nieto si logra aliarse con el PVEM y PANAL y se compran a uno que otro panista o perredista, tendrá mayoría absoluta. Así no tendrán problema en aprobar esta ley en las dos cámaras, por lo cual la decisión de Felipe Calderón es aberrante, al cabo «el ya se va».

    Esta ley es un golpe a la libertad de expresión, así lo entendieron los europeos y decidieron mandar al carajo esta ley gracias a la ciudadanía que salió a las calles. Por eso Calderón aprovechó el ambiente electoral, y el hecho de que la gente está demasiado concentrada en el títere presidencial  y el fraude «no» electoral cometido con la compra de votos, aprovechando esto como una cortina de humo para que la gente no se de cuenta de lo que se acaba de firmar. Aunque parece que Internet rebasará las intenciones de Felipe Calderón, porque esta noticia se ha empezado a esparcir rápidamente, y no deberá pasar mucho tiempo para que movimientos como #YoSoy132 aborden el tema, ya que es demasiado importante debido a lo que ellos exigen.

    Esta ley solo beneficia a unas cuantas empresas y perjudica al resto de la población, por ejemplo, el ACTA será muy perjudicial para el caso de los medicamentos genéricos (no similares), medicamentos que han logrado beneficiar la economía de muchos al obtener la misma calidad por precios más bajos. Así nos podemos ir por puntos en como nos afectaría el ACTA, pero Calderón como ya se va, como ya no tiene intereses electorales porque su candidata (bueno, ni siquiera la quería) no ganó, entonces decide tomar una decisión para dejar contentos a unos cuantos y pasarse por el arco del triunfo a la población, y a la democracia.

    El presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell había criticado a Calderón porque empezó a cuestionar la legitimidad de Peña Nieto, Coldwell, un experto, además, en teorías de la conspiración, dijo que el asesor de Felipe Calderón era López Obrador. Pero ahora creo que todas esas molestias del PRI con el presidente se van a disipar, porque les pusieron la presidencia en bandeja de plata, y el mismo presidente les ha dejado la decisión a una Cámara de Diputados y Senadores que llegó al poder, de una forma no muy legítima.

    Ahora, todavía se puede hacer algo, estamos en una situación parecida a la de Europa cuando ellos «firmaron» el ACTA, pero no se logró aprobar. Todos los esfuerzos de la ciudadanía se tendrán que orientar también a esta ley, una vez que se haya calificado la elección (lo que se hará en ya pocos días). Esta noticia es infame, no lo debemos permitir, nos debemos organizar.

  • Las cacareadas reformas estructurales

    Las cacareadas reformas estructurales

    Las cacareadas reformas estructuralesSe venden las reformas estructurales de una manera, empezando por el nombre, al asumir que algo es estructural se trata de decir como si fuera un cambio radical (aunque no lo dicen así porque la palabra radicalismo está más asociado a la izquierda), de esta manera se venden como la panacea del desarrollo, agregando que «urgen» y que son las «reformas que México necesita». En lo particular yo no estoy en contra de las reformas, algunos de los planteamientos son acertados y otros a mi gusto se tendrían que revisar, porque si estas se quieren aplicar como «recetas» caeríamos en un error, y tenemos que ver que se apliquen de alguna forma que beneficien a todos y no a unos cuantos. Ciertamente muchas leyes ya están obsoletas en México, por ejemplo las leyes laborales que fueron creadas para una realidad que no existe ya, ahora se plantea acertadamente la flexibilización, y es que en una sociedad que cada vez se acerca más al conocimiento, se necesita más flexibilidad. Igual así no estoy de acuerdo con aquellas partes que podrían perjudicar a los empleados.

    Con la reforma energética yo siempre me he pronunciado por una liberalización (o privatización) parcial de Pemex, donde el estado siga teniendo su control, algo así como con Petrobras. Si no funciona, tan fácil como volver a nacionalizar. En la reforma fiscal se habla de reducir el ISR para aumentar la competitividad de las empresas, no se me hace mal, y de una vez que eliminen el IETU; pero primero habría que integrar a estos dos sectores que hacen que la recaudación en México sea muy mala, las corporaciones mexicanas que no pagan impuestos y gozan de privilegios fiscales y el sector informal. El problema con las reformas no es que sean malas, en general no lo son, sino que siguen siendo recetas, y la experiencia que hemos tenido con «las recetas» en Latinoamérica no ha sido muy buena. Por esto se entiende el crecimiento de China o Brasil y el estancamiento de México, porque estos países no han aplicado recetas, sino que las reformas se han aplicado a la realidad en la que viven.

    Tampoco creo que sean la panacea del desarrollo, como si cambiar algunas leyes solamente fueran a disparar a nuestra nación hacia el dicho desarrollo. Con las reformas en tiempo de Salinas (que fueron todavía más estructurales) hubo alguna mejoría sí, pero nada más. Tampoco hay que esperar demasiado con las que se proponen. Creo que el desarrollo de México debe de venir desde abajo y la clave para mí es la educación, ¿de qué sirven las reformas si muchos mexicanos no van a estar preparados para competir?. Es totalmente necesaria una reestructuración completa de la educación, porque lamentablemente esta parece ser mala a propósito (pa que los jodidos sigan siendo jodidos). Si no logramos cambiar nuestra cultura, no habrá reforma que se encargue de hacer el trabajo. Y voy a poner el ejemplo con las elecciones (pareciera no venir al caso pero sí), donde vemos que un país eminentemente corrupto pesa más que cualquier reforma al proceso electoral:

    Las elecciones en México son unas de las más vigiladas y blindadas en el mundo (por todas esas experiencias que hemos tenido en las últimas décadas), se han hecho reformas para «protegerlas más», pero ¿qué pasa?, que nuestra cultura corruptil, acentuada en el PRI hace que aún con esto puedan robarse la Presidencia de la República, y si no pueden hacerlo en las urnas, entonces lo harán por medio de la compra de votos, y si luego se sanciona esta práctica, buscarán otra y así consecutivamente. Igual las reformas cambiarán el escenario donde se juega, pero las intenciones son las mismas, y para cambiar esta cultura, no hay de otra más que reformar totalmente la educación.

    Simplemente, el cambio está en las nuevas generaciones, y si no las educamos, las preparamos, más países seguirán comiéndonos el mandado.