Autor: Cerebro

  • All we watch is Tele Ga Ga

    All we watch is Tele Ga Ga

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    All we watch is Tele Ga Ga

    Arguyen, los que tratan de defender a Televisa, que los medios de comunicación tienen derecho a tener una línea política. Es cierto, nada más que hay una pequeña diferencia entre ser afín a un partido político o candidato, a trabajar para este, lo que representa, y tener intereses metidos de por medio. No es que sea malo escuchar voces como las de Carlos Marín, Loret de Mola, Ricardo Alemán. La diferencia estriba en que un periodista puede hablar por convicción, o más bien lo hacen porque les pagan para hablar de cierta forma (al menos así es en el caso de los primeros dos). Cierto que no se termina de asimilar que un estado que aspira a ser democrático (no puedo usar la palabra democracia para describir a México), necesita tener voces diferentes. No lo entienden ni el PRI, ni las televisoras, y en cierta medida ni el #YoSoy132 que argumentan que los medios deben de ser «totalmente objetivos» cuando el ser humano es naturalmente un animal político, como diría Aristóteles. Cuando más bien a lo que se debe aspirar es a tener diferentes medios con diferentes líneas para que así, el televidente pueda comparar y sacar sus propias conclusiones.

    Me sigue llamando la atención el grado de enajenación de un sector de la población (minoritario pero suficiente para determinar una elección) ante un político. Sí, ante un político. Ciertamente Obama fue presentado como una celebridad pero al final del día, la gente votaba por el por asuntos políticos, querían el cambio, el «yes we can». En México, con el presidente electo, ni eso sucede. Generalmente para que un artista cause tanto furor ante el público, o debe tener demasiado talento, debe tener una personalidad demasiado imponente (como si se tratara de un Freddie Mercury), o debe de ser producto de una campaña mediática, donde las personas receptoras tienen el insuficiente criterio como para enfanatizarse. Peña Nieto ni tiene demasiado talento, ni es Freddie Mercury, entonces entra dentro de la tercera opción. Personas me han comentado que la gente no es pendeja (literalmente, con esas palabras), y saben las decisiones que toman. Pues, diré, diré. Que cuando la gente no tiene el suficiente criterio o preparación, puede ser fácilmente manipulada tan solo por el hecho de estar frente a una pantalla.

    Lo que más me preocupa, es que si ven a estas jovencitas. Muchas de ellas seguramente tienen al alcance otros medios de comunicación (Internet, TV de paga). Las herramientas las tienen a la mano, pero no saben como usarlas. Esto me lleva a pensar que no solo se necesita más pluralidad en los medios de información, sino algo más. Y aquí creo que entra la educación, tanto de parte de las instituciones, como de los padres. Una persona menos educada es más propensa a ser enajenada. Una persona con menos educación seguramente se involucrará menos en la política, porque lo verá como algo más complicado (a menos, que ocurra lo que ocurrió con la campaña del copetón). Porque para entender la política, entender lo que necesita el país, se necesita preparación. Una persona sin educación tratando de analizar la política, es como una persona abriendo un libro alemán, cuya lengua desconoce. Una persona no preparada no sabe a ciencia cierta la distinción entre términos «derecha», «izquierda», y menos si le hablas de términos como «socialdemocracia» «neoliberalismo» «libertarismo», y demás términos políticos.

    Un taxista, tratando de analizar la política del país con muy limitadas capacidades para hacerlo, me comentaba que los partidos se deberían de unir y no deberían tener diferencias. En mi cabeza dije, este tipo está en el error. La única coincidencia a la que estarían obligados los partidos es a buscar el mejoramiento del país (lo malo es que esa coincidencia no la tiene la partidocracia, y si tienen coincidencias en cosas que tienen que ver con el poder). De ahí en más podrían (y deberían) haber las suficientes diferencias. Y es claro, que este argumento lo hace una persona que no conoce las diversas corrientes de la política, necesarias en un estado, dado que no existe una verdad absoluta. La tele no les dice que existen esas diferencias (apenas mencionan los términos), les dicen que se deben alinear al presidente electo, minimizarán sus errores y agrandecerán sus aciertos. Incluso la evaluación del trabajo de los políticos, estará influenciada en gran medida, por el influjo de los medios.

    Claro que los medios influyen sobre la gente. Existen personas que incluso repiten los patrones de las telenovelas en su vida diaria. Negar que exista algún tipo de manipulación, es negar la historia de la humanidad. Cierto que Televisa no determina las acciones de todos los ciudadanos, ni el voto de ni siquiera de la mitad de ellos. Pero no se necesita ni siquiera la mitad, ni un tercio, para poder determinar una elección. Con que lo haga sobre, un 5% o un 10%, con eso es suficiente. Y muchos me traerán a colación este diario de izquierda que llega a veces (muchas veces) al dogmatismo, La Jornada. Pero la lógica es sencilla. La gente va por La Jornada. Televisa va hacia la gente. La gente lee y cree lo que dice La Jornada porque ha elegido creerles. Con Televisa es lo opuesto, ellos llegan a la gente y les dicen que pensar. La Jornada no existiría si no hubiera gente que los busque. Televisa solo necesita «ciudadanos» con un televisor y lo demás llega por añadidura.

    All we watch is Tele Ga Ga. La televisión se alimenta de la ignorancia de la gente. La gente tiene parte, por supuesto de la responsabilidad, porque ante un espíritu mediocre, hace que sea más rentable el modelo de negocio de las televisoras. Es un círculo vicioso donde la gente pide programación chatarra, y las televisoras dan contenido todavía más chatarra metiendo a las personas en un círculo vicioso de la ignorancia. All we watch is Tele Ga Ga. Ante la pereza de buscar información en otros lados (falta de preparación intelectual y pereza mental) termina viendo «lo de siempre». La gente no está preparada para analizar la política, y como no lo está, se cansa, pero termina expuesto ante lo primero que ve, y eso es Televisa.

  • Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Ser libre e independiente implica que recibirás, sí o sí, juicios hacia tu persona y tus acciones. Los timoratos no son tan juzgados por el simple hecho de que se someten hacia los demás.

    Miedo, terror, pánico, al qué dirán

    Vida solo tenemos una, y a veces me llama la atención como la gente la termina desperdiciando porque sus miedos se imponen. Gente que se somete a lo que otros dicen, que está pendiente del qué dirán, donde lo que vaya a pensar el otro pesa mucho más de lo que quiere uno y lo peor es que incluso las consecuencias que acarrea obrar por uno mismo muchas veces ni siquiera son las que esperaban. Hace no mucho tenía gente muy cercana a mí, de la cual yo intuía que esperaran que tomara una decisión, pero mis principios y creencias me decían que debía ir por otro camino y decidí hacerme caso a mí mismo. No solo hice lo correcto, sino que no existió ningún problema con aquellas personas que esperaban que obrara de otra forma. Si hubiera tomado mi decisión buscando quedar bien, no hubiera hecho lo que yo habría querido.

    En la vida hay que tomar decisiones, y muchas de esas decisiones traen consecuencias y por lo tanto hay que asumirlas. El problema es que solo tenemos una oportunidad de vivir, y si pensamos en vivir para los demás, al morir no habremos dejado ningún legado, y ni siquiera podemos contar con que esas personas estén en nuestro lecho de muerte. Bajo esta dependencia del que dirán existen personas que ya han dejado ser jóvenes y ni siquiera han tenido alguna relación sentimental, gente que tiene una carrera profesional la cual le disgusta. La gente que no se atreve a vivir vive en disgusto consigo misma, y más a disgusto cuando se encuentra aferrada a las demás personas, como en una especie de codependencia. ¿Y que va a decir mi mamá? ¿Qué va a decir mi pareja? ¿Qué va a decir la sociedad?

    Muchas de estas personas apelan a la máxima «como te ven te tratan», y lo cual si aplica, pero les termina funcionando a la inversa. Porque los demás se dan cuenta de su búsqueda afectiva sin importar si se denigran, porque tienen una baja autoestima. Algo importante en la vida y que es parte de las necesidades de los humanos, es la autorrealización. Una persona timorata, que depende de la voluntad de otros, nunca, pero nunca, se va a autorrealizar y nadie se va a acordar de ella. Así de simple y contundente.

    En la vida siempre te van a criticar, te van a juzgar, ¿y?. Si uno obra bien, los juicios de los demás no  tendrían que afectar. Aquellos constructivos claro que pueden servir, los destructivos uno se los puede pasar por el arco del triunfo. Cada quien tiene una cosmovisión, una forma de interpretar la vida y las circunstancias. Y lamentablemente todos tienen cosmovisiones diferentes. Le decía a una amiga que me expresó su molestia por el repudio generalizado hacia el presidente electo, yo le respondí. -En la vida mucha gente va diferir contigo, y no solo en tu posición política, también habrá quien le vaya al América y tu a las Chivas, habrá quien sea agnóstico mientras tu eres católica-. Es que así es, la democracia a la que muchos aspiramos, la deseamos porque propicia un ambiente donde nosotros los humanos podemos tener la libertad de elegir. En un ideal democrático, no hay una doctrina que nos imponga una cosmovisión.

    Un timorato, temeroso de los demás y de las circunstancias se rebaja de su calidad de ser humano, porque no ejerce su «humanidad», no actúa conforme a lo que los seres humanos hemos sido llamados. Una persona que piensa por sí misma y actúa en su consecuencia, en cambio, sí que la ejerce. Quien es libre y toma sus decisiones es mucho más admirado que por aquellos que son timoratos, borregos o acarreados. Y curiosamente estos últimos viven más en búsqueda de la admiración que obtiene la gente que no se preocupa tanto por eso.

  • AMLO no es toda la izquierda

    AMLO no es toda la izquierda

    Espero, si las circunstancias lo permiten, tomar un poco de receso en torno a la política (a veces creo que no va a ser así). Mientras tanto continuaré con mi análisis y crítica cuando más se necesita. Más ahora que vivimos en un momento coyuntural.

    AMLO no es toda la izquierda

    No es sorpresa que AMLO decida hacer lo que siempre ha sabido hacer, organizar manifestaciones. No reconoció el fallo del TEPJF, pero eso no es algo reprobable, creo que es hasta coherente (aunque creo que debe de haber autocrítica al aceptar que varias de sus pruebas no estuvieron bien armadas). En el 2000, Al Gore estuvo en total desacuerdo con el fallo de los tribunales en Estados Unidos cuando le dieron el triunfo a Bush, aunque a diferencia de López Obrador,  aceptó las circunstancias y ya no volvió a alegar más. También es cierto que Estados Unidos es diferente a México, las instituciones son diferentes, todo es diferente.

    López Obrador me recuerda a mí de chico cuando iba en la primaria, que ante una injusticia (que existía, en efecto) hacía todo un berrinche y me hacía notar. Al hacerlo sentía dentro de mí que peleaba por lo justo, pero al final del día me daba cuenta que ser visceral no servía de mucho. Muchos dentro de su partido no están de acuerdo con el fallo y se han parado en la tribuna de San Lázaro (ahora que entró la nueva legislatura) a manifestar su posición en torno al fallo. Pero su posición también es seguir adelante y trabajar. El PRD habla de agendas y propone temas interesantes, y creo que ese es el camino a tomar, el tema es construir, buscar reformas, entre ellas, algunas que eviten que se vuelva a imponer a un presidente con la compra de votos, televisoras y encuestas.

    AMLO no es toda la izquierda, y a veces parece serlo. Ciertamente es un líder, es el líder más importante que tiene México a un punto que posiblemente termine siendo más importante en la historia que uno que otro Presidente de la República. Pero eso no quiere decir que deba representar el solo a toda una ideología política. AMLO quiere ser todo, dueño de las causas de los agraviados, dueño del enfado con las instituciones, quiere apropiarse de movimientos como #YoSoy132. Posiblemente esa posición no sea maquiavélica y puede ser en cierto punto honesta, pero en un país que pretende ser plural y democrático, se debe aceptar que hay otros actores, y que la izquierda no es él. López Obrador cree que con su altivez moral, con su trayectoria menos corrupta que el político medio, tiene la autoridad moral de «ponerse por encima».

    Algo de lo que le hace falta López Obrador es autocrítica. Su «gran moralidad» a veces lo transforma en un necio y arrogante. Es cierto que se percibe una actitud maniquea. Dentro de las elecciones nunca habló de error alguno. Ciertamente al estar en un constante in crescendo, podemos hablar de un bastante buen papel dentro del proceso. Pero podemos ver muchos errores atrás, antes de las elecciones, hace 3 años, hace 6 años, los bloqueos de Reforma, Juanito y el bochorno de Iztapalapa. Cierto también es que a veces sorprende y sabe negociar hasta con los mafiosos (ej, Carlos Slim). Lo vimos en el Gobierno del Distrito Federal. Pero es curioso porque mientras al estar en un puesto público puede ser hasta cierta medida pragmático (en el buen sentido de la palabra), fuera de él, pareciera ser lo contrario.

    López Obrador dice que no dejará de luchar hasta que la patria sea de todos y no solo de 30 potentados. ¿Cómo es que sería la patria de todos? ¿De todos, de él? ¿Qué pasará con esos potentados, se acabarán, o entrarán unos por otros?. También me pregunto de su constante afirmación de la existencia de una «mafia en el poder» (que falso no es), mientras tiene una relación cercano, con el potentado mayor, con el mafioso de mafiosos, con Carlos Slim. Como si un gobernante de Estados Unidos criticara y se opusiera a las mafias del alcohol, pero tuviera a la vez, una relación no mala con Al Capone. ¿Por qué el tiene que adueñarse de algo que muchos mexicanos percibimos? ¿Por qué si afirmo que las elecciones fueron sucias, o que Televisa hace esto, a fuerzas, tiene que entrar la relación con López Obrador?

    Entiendo lo que está pasando el país. Y está muy bien que decida colaborar desde su posición de líder social, pero no adueñarse de toda la causa. Su diagnóstico no es bueno, es muy bueno, es el único que ha dado en el clavo, y por eso precisamente mucha gente lo admire. Pero diagnosticar no es tan difícil, si muchos lo siguen es porque los demás también tuvieron el mismo diagnóstico. Y los otros políticos no lo tienen porque son parte del problema. Pero no por haber dado en el clavo entonces se es dueño de la causa. También es cierto que otros políticos no han sabido como tomarla, no han sabido ser líderes; tampoco se ven líderes ciudadanos. Ante la ausencia de liderazgos en el país, López Obrador tiene todo el terreno limpio.

    La izquierda depende de su liderazgo. Pero también la izquierda debe de buscar diversas opciones para mejorar al país. Y muchas veces no es actuar visceralmente. Es cierto  que existe un descontento generalizado, es cierto que no es tan disparatado creer que puedan existir estallidos sociales. Pero entonces las izquierdas deben también trabajar en el congreso, proponer leyes, reformas. Deben construir. Y no se trata de darle vuelta a la página, no debería dársele vuelta a la página de lo que sucedió en las elecciones. Pero hay dos opciones de abordar dicha página. Una es, desconocer al nuevo Presidente y hacer manifestaciones; y otra es buscar ser una real oposición que proponga y que logre ser una contención ante el autoritarismo antidemocrático. Si me preguntan a mí, me iría por la segunda opción.

    Por cierto hablando de falta de autocrítica, vi a Ernesto Cordero ser entrevistado por Javier Solórzano y lo primero que dije fue, AMLO, no te empataron, te dieron la vuelta. Se refirió a la presidencia de Calderón como lo mejor que le ha pasado a México en toda su historia, no hubo mención ya no de un error, sino de algo que se pudiera haber hecho mejor. Para terminarla de acabar, ya me estaba alabando a Peña Nieto. Dijo que esperaba una buena presidencia por lo que dijo Peña en campaña. ¡Díganle a Cordero que las campañas son demagogia!, porque al observarlo, veo que cree que la gente es tonta. Vaya que Cordero con toda la tez de un Mr Bean que no mata ni una mosca, también es demagogo, y cree que los ciudadanos se van a tragar cualquier cosa, y todo sea por defender a Calderón, la facción pro Peña del PAN. Yo me prefiero quedarme con la facción del PAN que da un poquito de atisbos (un poco solo) de lo que fue el PAN de antes.

  • Minipost #120 Sarah Palin

    La ex candidata a la vicepresidencia del año 2008 en Estados Unidos, según la película Game Change, no sabía ubicar países en un mapa. Ni tampoco conocía quienes eran los presidentes de los países con los que Estados Unidos tenía relación ni mucho menos conocía la historia de Estados Unidos ni la mundial. Increíble que un país tan supuestamente avanzado, permita que personas con una profunda ignorancia puedan llegar al poder. Aunque bueno, allá no llegó.

  • Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Entiendo la parte en que muchos estamos enojados por la resolución del TEPJF. Yo en lo particular no estoy enojado por el fallo en sí, sino por la forma en que se dio dicho fallo, donde si bien, como he mencionado, varias de las pruebas de AMLO no tenían el suficiente sustento para acreditarse, usaron el mismo criterio para aquellas que fueron demasiado obvias. Creo que hoy más que nunca, estamos en un momento coyuntural, y eso implica que nosotros como ciudadanos razonemos con «la cabezota» y no nos dejemos llevar por las emociones.

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    ¿Las elecciones fueron un cochinero y estuvieron llenas de actos fraudulentos? Sí, y que no nos vengan a decir que no. También es cierto que todas estas acciones posiblemente no llegarían a dar la vuelta a la elección. Es decir que si las elecciones hubieran sido limpias, tal vez ganaría Peña Nieto de todos modos, pero no por eso podemos decir que Peña Nieto ganó limpiamente de ninguna manera. Porque si la distancia entre Peña y López Obrador fuera de un millón de votos o menos, bajo el mismo escenario, entonces las prácticas fraudulentas si hubieran dado la vuelta al resultado.

    López Obrador no aceptó el fallo del TEPJF. Está en su derecho de no aceptarlo. López Obrador rompió con el pacto de civilidad que firmaron los candidatos un mes antes de la elección ciertamente, pero este pacto implica que las instituciones hagan bien su trabajo y que los partidos procuren elecciones limpias. Ni lo primero sucedió ni tampoco lo segundo. Ahora el tema aquí es que sigue, y es donde creo que es necesario tener la cabeza fría. Si López Obrador toma la misma posición que en el 2006, será algo suicida, porque si alguien puede servir como contrapeso en un régimen autoritario, es la izquierda.

    No sé cuales serán las acciones a las cuales llamará López Obrador. Es un misterio, y espero que la posición no sea la misma que en el 2006, lamentaría que así fuera, y lo peor es que probablemente así va a ser. Pero los ciudadanos debemos pensar en lo que sigue, en lo que se va a hacer, en proponer, en incidir. Creo que una ciudadanía fuerte será un muy fuerte contrapeso. Un gobierno autoritario al estilo del PRI se alimenta del aletargamiento de la gente. Hay que pensar en propuestas, propuestas como una reforma educativa, de medios de comunicación, reformas a la ley electoral, reforma política. Y tenemos que luchar hasta que estas se hagan realidad. Ciertamente con Peña Nieto se prevee el advenimiento de un gobierno autoritario; pero al estar tan necesitado de legitimidad, posiblemente tendrá que ceder y es ahí donde los ciudadanos podemos incidir. Tenemos que transitar poco a poco de las marchas a las propuestas (aunque en algunos casos será necesario lo primero para lo segundo).

    Créanme, no solo estoy molesto, sino asustado por lo que pudiera pasar con el régimen de Peña Nieto. Pero también sé que los ciudadanos tenemos la fuerza para hacer que este régimen no sea tan sufrible, y como lo dije alguna vez, se pueda avanzar a pesar de Peña Nieto. No se nos tiene que olvidar lo que sucedió, la mayoría de los mexicanos lo sabemos. Pero tenemos que ser fríos, para que esta situación no se salga de control, no termine en actos violentos por parte de unos, y/o actos represivos por parte de otros. Es natural que la sociedad esté polarizada, en un bando los priístas y algunos panistas, y en el otro lo perredistas, y los otros panistas. Pero tenemos que procurar que esa polarización (que es inevitable) termine traduciéndose en algo nocivo.

    Ahora más que nunca llegó la hora de construir, tanto la radicalización como la indiferencia y el aletargamiento, fortalecerán al priísmo autoritario. Ciudadanos conscientes, activos, participantes y despiertos, serán una piedra en el zapato, o más bien, un virus en el teleprompter de Peña Nieto.

  • El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    Por cierto, varias personas afines a Peña Nieto me han dicho que es inaudito pensar en que se compraron millones de votos, porque hablaríamos de miles de millones de pesos, cierto, es mucho. Pero la deuda de Moreira en Coahuila fue de 30 mil millones (como 20 veces más), luego fue presidente del PRI y así… entonces no es tan inaudito.

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    De verdad pensé que el tribunal iba a tener un comportamiento más decente. Yo creí que el TEPJF iba a dictaminar que hubieron «irregularidades», pero no las suficientes para anular la elección. Irregularidades que iban a implicar una multa para el PRI. De esta forma podía pensar que aunque las elecciones fueron tramposas, debido a los pericuetos legales y las inconsistencias de algunas de las pruebas del Movimiento Progresista, y así decir que aunque las elecciones fueron fraudulentas, no hay recurso legal para poder anular la elección. Ahora vemos que no es así, el tribunal fue cómplice de un fraude electoral. No sé si la compra de votos alcance esa cifra de tres millones como dice AMLO, pero si sé que la posición del tribunal nos deja ver que encubrió un cochinero.

    Yo creí que iba a terminar reclamando en mi mente a AMLO y al PRD el hecho de que no hayan sustentado bien algunas pruebas (que no significa que no hayan existido esas «irregularidades»), que hayan sido descuidados y que hayan hecho el circo de los animalitos que llevaron al Zócalo. Pero no, al ver el comportamiento del TEPJF a quien debería reclamarle es, precisamente a ese tribunal. Es inverosímil que afirmen que no hubo ninguna irregularidad cuando en estas elecciones los actos fraudulentos fueron bastante más evidentes que en el 2006 (ahí si hablaron de irregularidades en el proceso). Muchos fuimos testigos de la compra de votos, de la manipulación de las encuestas, de publicidad encubierta. ¡Esto último lo sabíamos desde hace 5 años!.

    Esto que está pasando es triste para muchos que creímos en la alternancia en el año 2000, que en ese año creíamos que gobiernos como los de Salinas ya no iban a pasar. Parece que hemos regresado a lo mismo. Llamaba la atención que la alternancia a la democracia en México había sido pacífica cuando en otros países dicha alternancia había costado sangre. Ahora ya nos preguntamos si la hubo, y dentro de esto me preocupa el ambiente de odio y encono que se está generando y que no sería extraño que se traduzca en un estallido social. La violencia es injustificable, pero si sucede algo así no deberíamos de sorprendernos más haciendo la relación «causa=efecto», porque bajo las leyes de la naturaleza, una causa como la que vivimos se podría traducir en un efecto sí, violento.

    El asunto aquí no es López Obrador. Evaluar un proceso electoral en base a la simpatía o antipatía de un personaje es un error. El asunto es la democracia. El asunto es que queremos un país donde haya elecciones limpias, que la gente vote libremente e informada. Gente que tenga acceso a diferentes opiniones en los medios para hacer un juicio propio (parte de la población no lo puede hacer). Y está muy bien dudar de si por ejemplo, López Obrador podría otorgar eso, o también entraría en el mismo  juego. Pero el asunto no son los personajes, sino que queremos elecciones libres y limpias, y no a una élite que busca controlar lo que pasa en la nación. Queremos libertad, justicia social, que yo pueda emprender mi negocio y que aquel pobre pueda recibir apoyos para subsistir y para que pueda salir adelante.

    El repudio a Peña Nieto no es moda. Es una valida respuesta ante lo que esto representa. Es causa y efecto también. Recuerdo cuando le comentaba a un terapeuta familiar que no es que se odie a Peña Nieto sino a lo que representa, el me decía. No, es que si es contra Peña Nieto, ¿y sabes? se lo tiene bien merecido. Tampoco se puede juzgar este repudio desde un punto de vista psicológico, el repudio es genuino y no solo eso, es sano siempre y cuando se sepan canalizar las emociones. Preocupante sería que la sociedad fuera indiferente ante este tipo de personajes. Pero debido a esto, las instituciones deberían haber generado certeza en la población, al no ser así, y donde la gente se siente timada, traicionada, profundamente ofendida, existe el riesgo de que las cosas se salgan de control.

    Es triste la resolución de la TEPJF. Y es más triste pensar que debemos regresar atrás y volver a ver como le vamos a hacer para arreglar esto.

  • El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    Decían que Peña Nieto no usaba chicharito en los debates, pero aquí está practicando para cuando el TEPJF lo nombre Presidente de la República:

    El TEPJF calificará la elección, viene la hora cero

    El fallo del tribunal con respecto a las elecciones se dará hoy jueves. Pero a pesar de las expectativas, ya sabemos cual será el fallo y no será ninguna sorpresa. Es evidente la postura de las «instituciones», más cuando dicen no haber visto ninguna irregularidad en torno a la publicidad encubierta de Televisa a Peña Nieto que «todos los mexicanos vimos». Todas las impugnaciones del PRD, y también algunas presentadas por el PAN han sido rechazadas por motivos, en algunos casos, realmente absurdos. Cierto es que a varias de las impugnaciones del «Movimiento Progresista» les hace falta sustento y son endebles (nada más ver el patético caso del zoológico de animales que montaron en el «expo-fraude»), pero es cierto que otras son más contundentes, y la postura de las instituciones electorales ha dejado mucho que desear. Los únicos casos que siguen supuestamente sobre la mesa, pero que son los más graves, son los que tienen que ver con Monex y Soriana (Que Peña Nieto dice que este último año es un montaje, pero vaya que ya algunos conocidos míos fueron testigo de esa compra de votos), y de los cuales no hemos sabido mucho, y esperamos que sea cual sea el fallo, el TEPJF nos explique claramente este asunto, y no vengan con que: «quesque tardaría meses en saberse».

    ¿Estallido Social?

    Jesús Zambrano, el Presidente del PRD hace unos pocos días advirtió al TEPJF que si no se anulaban las elecciones iba a haber un estallido social, por lo que veo, esto se interpretó como una amenaza por algunos, pero por lo que entiendo más bien fue una advertencia de lo que «podía pasar», aunque no dudo que en los sectores más duros de la izquierda (alguno del PT) no les caería tan mal esa opción. Lo que dice Jesús Zambrano (que por cierto, es de la corriente de los chuchos, y por ende, del ala más moderada del PRD) no es falso. La posibilidad existe, y solo falta dar un paso en falso para desencadenar un conflicto. En 1988 ante el fraude de Carlos Salinas, varios ciudadanos les dijeron a Cuauhtémoc Cárdenas: -Danos las armas, danos las armas. Cuauhtémoc tranquilizó a sus huestes. En un posible fraude en el 2006, López Obrador pidió luchar por la vía pacífica (claro, cerraron avenidas importantes, causaron mucho tráfico del que por sí ya sufre la Ciudad de México, pero eso sí, no rompieron ni un solo vidrio), ahora no sé si un sector de la población esté dispuesto a mantenerse en el pacifismo.

    Una parte de la sociedad se siente agraviada, y creo que el coctel es más peligroso que en el 2006. Porque una cosa es el PAN y otra cosa es el PRI, partido que simboliza la corrupción, despilfarro y fraudes electorales. Muchos no pueden siquiera contemplar a un «presidente electo» que ha presentado un proyecto de nación salinista (ya saben por qué), que es responsable de los agravios de Atenco, y que está rodeado de las personas más corruptas del PRI. Menos tolerarán a un «presidente electo» promovido sin escrúpulos por parte de Televisa, con un nivel cultural vergonzoso, y que incluso en su vida personal muestra preocupantes rasgos de autoritarismo y una profunda escasez de valores morales y éticos. Yo no justifico de ninguna manera la violencia (a menos que sea en defensa propia), pero si ocurre algún conflicto fuerte, de ninguna manera serán responsables únicamente quienes lo hayan iniciado. Quienes han bebido de la ubre del país en beneficio de sus intereses por supuesto que tendrán también una gran responsabilidad si algo así llega a pasar.

    La legitimidad de Enrique Peña Nieto

    Otra cosa que me preocupa, y que tiene que ver de alguna forma con lo segundo y que acabo de comentar, es la poca legitimidad con la que llegará Enrique Peña Nieto al poder, y me preocupa, porque precisamente eso será un handicap a la hora de querer construír (o simular construir) un «Estado Eficaz». Algunos Presidentes han logrado sortear su legitimidad mostrando una personalidad fuerte, contundente, y claro, llevando a cabo el clásico «quinazo». El problema es que gran parte de la población, como ya lo comenté en otra ocasión, no lo bajan de pendejo.

    Se las voy a poner de este tamaño. La mayoría de los mexicanos cree que Enrique Peña Nieto hizo trampa en las elecciones (en español, hubo fraude). Ya hay un primer estudio de Covarrubias y Asociados (que por cierto, fue de las encuestadoras que acertó en el resultado de la elección). Este estudio curiosamente no fue abordado por casi ningún medio, pero está publicado en la página web de la casa encuestadora. Dice que el 47% de los mexicanos creen que Peña Nieto ganó con trampa, mientras que un 37% ganó limpiamente (mucho más alto que el 30% que afirmó en 2006 que Calderón ganó con trampa) y el 16% se abstuvo de opinar. La encuesta muestra una mayoría relativa de personas que creen que las elecciones fueron fraudulentas, pero si solo el 3.01% de los encuestados que no quisieron opinar, creen que Peña ganó con trampa (muy probable que así haya sido), entonces ya podemos decir que una mayoría absoluta considera que Peña Nieto hizo trampa para llegar a la Presidencia. Aunque es curioso que solo poco más del 30% pida que se anulen las elecciones.

    El problema para Enrique Peña Nieto es que no solo son los que votaron por AMLO quienes dudan de su legitimidad. AMLO ganó aproximadamente el 30% de los votos, mientras que los que creen en la ilegitimidad del triunfo de Enrique Peña Nieto son el 47%. Y hay que recalcar una cosa, el 30% de los votos de AMLO es en base a los electores que votaron, mientras que el estudio de Covarrubias, se levantó a personas adultas sin importar si votaron o están empadronados. De esta forma podemos llegar a la conclusión de que de ese 47%, más del 20% no votaron por López Obrador; incluso quizá la mitad.

    ¿Y los panistas?

    A los panistas no los entiendo. Parece que quieren dar una imagen de institucionalidad, pero ni entre ellos se ponen de acuerdo. Parece que algunos (los más apegados a Calderón) casi casi nos dicen que las elecciones fueron limpias, pero están aquellos otros, más cercanos a Madero o a Javier Corral, que hablan de irregularidades muy fuertes, e incluso están de acuerdo con el PRD en casi todas las impugnaciones (empezando con el asunto Monex). Luego, en lo informal, fuera de medios parece otra cosa. El Secretario General Adjunto del CEN del PAN, Tomás Trueba (caray, lo tenía ya meses en el Facebook y no sabía que tenía un puesto tan importante), al cual le mostré este estudio, me dice que efectivamente Enrique Peña Nieto ganó con trampa, y que estaba muy molesto porque el TEPJF exoneró a Peña Nieto y a Televisa por el asunto de la publicidad.

    No sé que busca el PAN. Parece que algún día quiere estar de un lado y luego de otro; y creo que eso no va a ser bueno. Que por cierto, cuando hablamos de las «reformas estructurales que México necesita» existe el PRIAN. Pero cuando hablamos de asuntos de democracia «se arrejuntan con el PRD», y es que yo en lo personal noto, una seria preocupación de los panistas por una eventual regresión al autoritarismo. Gustavo Madero en su cuenta de Facebook se muestra preocupado porque los «medios» ya no dicen nada del problema de los homicidios en el Estado de México.

    Por cierto, los ciudadanos «más de derecha» se identifican más con el PRI que con el PAN. Si se toma en cuenta ese término en base a la preservación del «Status Quo» por supuesto que el PRI sería más derechista que el PAN.

     

     

  • El Cáncer

    El Cáncer

    El CáncerVeo las fotografías de Ernesto Lujambio, salido del hospital después de haber padecido mieloma múltiple, sin pelo, con unas bolas extrañas en la cabeza y con un parche en el ojo (porque debido a su padecimiento, no puede coordinar bien los ojos y hasta que sane eso se le quitará el parche) y me quedo impresionado de como esta enfermedad afecta fuertemente a los seres humanos. Yo, como muchos de ustedes, tengo seres queridos que han padecido  cáncer o la padecieron, y no solo cambia la vida de quienes parecen la enfermedad, sino de aquellos quienes la rodean.

    Personas angustiadas porque su novio o esposo tiene cáncer, familias enteras. El simple hecho de ver a tu ser querido demacrado, sin cabello ni vello en el rostro. Y lo más lamentable de todo esto, es que gran parte de los enfermos lo son, porque hemos creado un estilo de vida tan artificial, donde los productos químicos, el excesivo estrés, los radicales libres, y otros factores, aumenta la incidencia. Una enfermedad que «le puede tocar a cualquiera», de la cual, los más sanos no están totalmente exentos de padecerla.

    Ojalá pudiéramos tener la seguridad de tener una muerte natural, donde podamos despedirnos tranquilos de este mundo. La gente que muere de cáncer, lo hace bajo un haz de sufrimiento. Padece su enfermedad meses (o años) antes de morir. Se ven a ellos mismos y a sus familiares sufriendo antes de irse.

    Por eso, prefiero meterme lo menos posible en esta vorágine de ritmo de vida que muchas veces tenemos los seres humanos.