Autor: Cerebro

  • De críticas a críticas

    De críticas a críticas

    Para tener una mejor sociedad, para que el quehacer político y público mejore, debemos por ende, tener un buen nivel de crítica. Lo he mencionado varias veces, la crítica en una sociedad es absolutamente necesaria, y yo no comparto esa postura evasiva hacia ella que algunos toman, debido a que muchos la ven con una connotación negativa (en cierta medida así es, porque en la crítica se señala algo que está mal o se percibe como que está mal). La crítica es el primer paso para la construcción. Cuando construimos lo hacemos para suplir una carencia. Bueno, lo que hace la crítica es señalar dicha carencia con el ulterior objetivo de buscar soluciones para saciarla. Esas afirmaciones donde se dice: «no te quejes de lo malo de tu país, tenemos playas, gente alegre», «no critiques, el cambio está en uno mismo», más que ayudar, entorpecen el proceso y fomentan el conformismo con el entorno en que se vive. Pero también cabe señalar que para que la crítica sea efectiva se debe de procurar que el nivel de esta sea alto y me explico:

    De críticas a críticas

    Tomo el ya manoseado caso de la postura de un gran sector hacia el ahora Presidente Enrique Peña Nieto. Durante y después de las elecciones era algo totalmente normal y entendible que la gente se mofara del personaje. Parte de los ciudadanos (entre los que me encuentro yo) se sintieron insultados por todo lo que rodeaba al personaje, a las elecciones; y como una expresión de catarsis se mofaban de este. Pero sabemos que cuando las pasiones no son educadas con la razón, terminamos yendo hacia ninguna parte. Lo digo porque veo un preocupante fenómeno donde la gente se sigue mofando del personaje, pero no se molesta siquiera en analizar sus políticas, que son las que en dado caso pueden determinar el rumbo del país, y no lo será la mala pronunciación de una palabra o el sweater de un osito cariñosito. ¿Supiste de que trató la Reforma a las Telecomunicaciones? ¿Te preguntaste que tanto va a beneficiar a la sociedad dicha reforma? ¿Te tomaste un minuto para analizar desde el contenido de esta hasta el por qué Carlos Slim compró los derechos de las Olimpiadas? Para analizar se necesita pensar, y me preocupa que sea muy poca gente la que se moleste en hacer un análisis, de uno de los temas que fueron centrales para el surgimiento de movimientos estudiantiles como el #YoSoy132.

    No, no se trata de olvidar, aquellas cosas que nos indignaron no se deben de olvidar porque deben de servir de referencia, pero tampoco es sano obsesionarse con ellas. Y a estas alturas veo que la crítica mundana ha bajado solo «algo», mientras que la crítica profunda ha desaparecido. Pareciera que nos esforzamos en «pensar» solo ante una coyuntura, desaparece esta y el esfuerzo también, aunque aquello que criticamos en realidad sigue ahí presente y puede volverse más grande si dejamos de prestar atención. Dentro de un gobierno que muchos cuestionamos se han generado algunas cosas positivas en gran medida gracias a la presión de la población. Si esta se relaja, la presión que recibe el gobierno por hacer bien las cosas se relajará también.

    Llegamos a un punto donde lo más prudente sea emplear críticas profundas. Dónde tenemos que ver más allá a la adversidad hacia un personaje. No se trata en lo absoluto de decir «ya, es el Presidente y lo vamos a apoyar», por el contrario, tenemos que ser garantes de que las políticas que se traten de implementar sean lo más adecuadas, donde un contrapeso como lo puede ser la sociedad, limite la capacidad del gobierno de actuar en forma corrupta y ventajosa. Para eso se necesita esfuerzo, se necesita informar, leer, analizar. Una sociedad que funja como contrapeso será una piedra más grande para los gobernantes corruptos, que una sociedad que les haga una crítica meritoria de una «sopa de videos«. Se necesita además, una sociedad crítica lejos de dogmas rígidos y paradigmas, lejos de fanatismos, que tenga la capacidad de generar una crítica propia, retroalimentada, y no una vil copia de la retórica de un tercero, de un político, o una televisora.

    Es simple, llegó la hora de pensar, en un momento que a los ojos comunes y corrientes no es coyuntural, pero que en realidad sí lo es, porque la política está viva los 365 días de año las 24 horas. Un descuido y daremos a las autoridades la capacidad de hacer lo que se venga en gana. Una democracia se basa en los contrapesos, si los partidos no quieren asumir el papel, nosotros lo tendremos que hacer.

  • América Móvil compra derechos de los JJOO. Carlos Slim contraataca a Televisa y TV Azteca

    América Móvil compra derechos de los JJOO. Carlos Slim contraataca a Televisa y TV Azteca

    No es que me caiga bien Carlos Slim, digo, es un monopolista al final del día otrora amigo de Salinas y ahora un poco más como que a la izquierda. Pero si ya se estaba hablando que la Reforma de las Telecomunicaciones tenía un sesgo cada vez más marcado a favor de Televisa y en contra de Carlos Slim (digo, 6 años de campaña presidencial no son gratis), Carlos Slim vino de alguna forma a balancearla. Sí, posiblemente o más bien seguramente con ese olfato del «cerdo capitalista», pero que desde un punto de vista práctico dejará el balance del poder más dividido con una de las formas que más puedes lastimar al duopolio formado por Televisa y TV Azteca: quitándoles los derechos de los Juegos Olímpicos, tanto los de Invierno en 2014 en Rusia, como los JJOO de verano que se celebrarán en Brasil en 2014.

    América Móvil compra derechos de los JJOO. Carlos Slim contraataca a Televisa y TV Azteca

    La transmisión de deportes genera muchísimo dinero, y sobre todo pesa porque una de las áreas posiblemente menos afectadas por la paulatina desacreditación de las televisoras. Sea como sea, todos quieren ver las olimpiadas desde su sillón. La compra de los derechos por parte de América Móvil le da un arma poderosa a Carlos Slim. Si bien esto no asegura que el duopolio se quede sin posibilidad de transmitirlas (bien, pueden comprarle los derechos a Slim) lo que sí puede pasar es que este «tesoro» se utilice para chantajear y obligar a negociar al duopolio. Seguramente algo así pasará, aunque no sabremos bien en que. Se dice que podría usar esos derechos como chantaje para asegurar que se le venda una de las cadenas a licitarse. O bien es una venganza por que el había salido perjudicado mientras Azcárraga, su competidor, salió beneficiado. Pueden haber muchas conjeturas, pero A Priori, Slim, se salió con la suya. Slim hizo lo que la Reforma de Telecomunicaciones no terminaba de hacer.

    La transmisión de mundiales de futbol y Juegos Olímpicos es lo que más dinero genera a las televisoras. Las pérdidas son las suficientes como para que después del solo anuncio del convenio, Televisa pierda acciones en la casa bursátil. ¿Qué va a pasar? Creo yo que de alguna manera al final sí se van a transmitir en TV abierta. Ya sea por el hipotético nuevo canal de Slim, o por el duopolio, quienes tuvieron que llegar a algún acuerdo y tuvieron que ceder. Estos son los empresarios perros, esos pequeños cerdos capitalistas que no se tocan el corazón, que incluso le pueden dar la espalda al pupilo de quien le entregó Telmex a precios muy baratos, con todo e infraestructura incluida.

    Decían que Carlos Slim metió las manos en el PRD (lo cual en este momento no sé) que llevó iPads al congreso. Pero Televisa y en especial Joaquín López Dóriga, no tienen autoridad moral para criticar y decir (en ese momento sin pruebas) que Slim compró a políticos cuando ellos mismos tienen a toda una telebancada legislando a su favor. Cerca quedaron de tacharlo de antidemócrata por poner supuestamente en riesgo el pacto por México. ¡Por el amor de Dios! ¿Gracias a quienes Slim es ahora el más grande de los poderes fácticos? Sin chillar, simplemente, sin chillar.

    Si Slim al final sí se sale con la suya, será una derrota incluso para el presidencialismo, debido a que con todo y oficio no habrían podido acotar a este poder fáctico, como si lo hicieron con Elba Esther Gordillo entre otros. Si lo logra, quedaría patente que el señor Slim está por encima incluso de gobiernos duros debido al poder que le confiere todo su dinero, y eso es, peligroso.

    Carlos Slim parace no estar dispuesto a decir «lo que usted diga Señor Presidente Licenciado Enrique Peña Nieto» y si está dispuesto más bien en mandarlos a volar en Infinitum.

  • Espontáneos politólogos

    Espontáneos politólogos

    Espontáneos politólogosCreo que los mexicanos tenemos una visión corta, parece que nos movemos por la coyuntura y no por el fondo. Reaccionamos «al momento», pero cuando pasa ese «momento» simplemente nos echamos a dormir.

    Es cuestión de verlo en mi muro de Facebook (más en el personal que en el de mi Fan Page, pero esta última no se escapa). Si hace algunos meses publicaba un tema de política, eran varios los que discutían, alguno trataba de hacerse el gracioso colocando algún memé de Peña Nieto, alguno se enojaba por lo que decía, algún otro lo compartía. Todo era política, el ambiente era tan denso que la fijación de la gente en este tema que hasta parecía un poco exagerado. Todos «le sabían» al tema, traían frases históricas y hasta estadísticas: -¡A ver güey, acuérdate que Azcárraga dijo que era el soldado del PRI! ¿Qué no tienes memoria?-, -El amigo del sobrino del tío del abuelo del amigo de la clienta de mi mamá fue a Venezuela y dijo que se caía a pedazos. Por eso no votaremos por López Obrador, hasta les gusta el beisbol como a los venezolanos, está escrito-, -Aquí te muestro una gráfica a partir de una toma de muestra estratificada hecha por el MIT en conjunto con el departamento de criminología adjunta de Cambridge que demuestra el fracaso de la Guerra de Calderón-. Todo mundo buscaba, investigaba, me preguntaban que «qué onda» con x o y cosa. Que si sabía algo que dijeron que el #YoSoy132 era una conspiración comunista nazi judeomasónica planeada en el Club de Bilderberg.

    ¿Ahora que pasa? Pasamos de un extremo al otro, de un interés obsesivo con el tema, al casi desconocimiento. Si hablas de la Reforma de las Telecomunicaciones la «manita del like» de Facebook se llena de telarañas.  Si hablas del regreso del presidencialismo, muchos de los que estaban indignados y hasta decían que debía haber una revolución para deponer a Peña Nieto y sodomizarlo como a Gadaffi, parece que el tema ya no existe y la palabra «política» fue desterrada de su diccionario. Es más, ni siquiera pasa lo opuesto, gente que en las redes diga, que Peña está haciendo bien su trabajo, que se nota la «eficacia», que sí pueden hacer lo que el PAN nunca hizo. Si acaso se habló del tema de Elba Esther Gordillo y no hubo tanta halaraca tomando en cuenta que caía uno de los «venenos históricos» del país. De la Reforma a las Telecomunicaciones nada, y eso que los medios eran «tema bandera» hace meses, y eso que la gente se queja por la mensualidad del celular. -Ai haber [sic], esas cosas son tecnicismos, que el must carry, el must offer, yo no le entiendo a esas cosas, ¿Telecomu.. qué?-. Lo que sí sigue vivo es esa ya tradición de burlarse del ahora Presidente, pero más que nada ya parece un fenómeno tipo Ninel Conde. Que si se puso la banda presidencial al revés (que fue debido en realidad a una modificación de las leyes), que si encontraron una foto de joven de Peña Nieto con un sweater con un osito cariñosito». ¿Qué acaso no se están fijando en las políticas que implementan? ¡Caray!, y eso que todo se está moviendo mucho más rápido que de costumbre.

    Me preocupa un poco, porque creo que como buenos ciudadanos deberíamos preocuparnos por lo que pasa en nuestro país, siempre. Entiendo que venimos de unas elecciones donde el tema de la política termina cansado. Pero el quehacer público nunca duerme. Sí, hay muchas cosas más que la política en la vida (el futbol es una, y es menos importante que la política) pero creo que debemos estar al tanto, analizar aunque sea de reojo que es lo que pasa con nuestro país. A nuestro país le faltan contrapesos, y uno de ellos deberían ser los ciudadanos atentos y vigilantes de las acciones de nuestros políticos.

    Sí, de los temas actuales se hablan en los diarios, las plumas los analizan y los desmenuzan. Pero parece que a la gente de a pie parece ya no importarle tanto, aunque el tema tenga que ver con el que se obsesionaron hace algunos meses. La política no puede ser una moda ni un fenómeno coyuntural, porque esta hasta cierto grado determina nuestras vidas todos los años, los 365 días y las 24 horas. Así de simple.

  • Aprender a decir «no». Libérate del yugo represor

    Aprender a decir «no». Libérate del yugo represor

    Pongo un caso ficticio, pero que representa lo vivido en mi experiencia: En el ámbito profesional me desespera. Un cliente me busca y pregunta por mis servicios, le elaboro una propuesta de trabajo, me dice que lo va analizar, que le hable la siguiente semana. Le regreso la llamada como pactamos, no lo encuentro; después lo logro encontrar, me dice que están evaluando algunas cosas, luego me dice que está esperando un pago, para que pasado el tiempo me haya dado cuenta que el trabajo que se supone iba a realizar, lo realizara otra empresa. ¿Qué no pueden aprender a decir «no»? De verdad, no nos «agüitamos», por el contrario, nos ahorran tiempo y esfuerzo. ¿Por qué diablos no sabemos decir no? ¿Por qué una chica no puede decir no a un hombre que no le atrae y busca cortejarla? ¿Por qué tenemos que recurrir a las indirectas, a los eufemismos? ¿Por qué si en una empresa decidieron no contratarme, en lugar de decirme que decidieron no hacerlo, me dan largas? ¿Por qué?

    Aprender a decir “no”. Libérate del yugo represor

    Creo que tiene que ver con nuestra historia cultural de sometimiento, dónde nuestros antepasados no le podían decir «no» a quienes los oprimían. Pero ¡Hello! Ya pasaron décadas e incluso siglos de eso. Bienvenidos al siglo XXI. No sé si entiendan el desperdicio de tiempo y esfuerzo que generan en la otra persona, con tal, según ustedes, de no «lastimar» a esa otra persona. ¿Qué no la están lastimando más alargando sus expectativas? Salgan de ese canal donde confunden el sometimiento con la educación. ¡Por favor! Cuando uno titubea, trata de ser indirecto, evade, en realidad no lo hace tanto por ser educado, sino porque no quiere pagar el precio, no quiere evitar lastimar a la otra persona, más bien él no quiere correr un riesgo.

    No solo eso, esa cultura del sometimiento se hace presente cuando no tenemos la capacidad de recibir cumplidos (de cualquier índole) de los demás, como si no fuéramos merecedores de ello. Típico que nos entregan un regalo, obsequio o premio, y decimos. ¡No, como crees, me da mucha pena! Y nos rehusamos a recibirlo porque nos creemos menos, creemos que no lo merecemos, al punto que pensar otra cosa es una falta de respeto, hay que rebajarse, al cabo somos miserables y no lo merecemos. Qué difícil es aceptar con gusto el regalo, agradecerle a la persona por haberlo entregado y mostrarle estima. El regalo valdrá más cuando la persona que lo recibe lo acepta gustoso. A mí en lo particular se me hace incómodo cuando doy un regalo y me dicen -No, que pena, no-, porque de cierta forma me transfieren ese sentimiento al punto de pensar si fue buena decisión comprar ese regalo. Por el contrario, cuando esa persona lo recibe con gusto, la gratificación es mucho más grande. ¿Y a eso le tienen miedo?

    Otra palabrita que no me gusta es el «mande». De chico yo siempre decía «qué» y me enseñaron que esa palabra denotaba malos modales, que debía usar el «mande». Y se me hizo normal, pero comencé a reflexionar sobre lo que significaba esa palabra, y es poderosa; porque técnicamente le estás otorgando todo el poder a otra persona. Es como decir «ordéneme lo que usted quiera, y yo lo haré», como si fuera una relación amo-esclavo. En los países anglosajones que yo recuerde no hay algo así como «command me» (que sería la traducción literal) y en vez de eso tienen el «excuse me» de connotación más moderada, de respeto, pero sin someter la voluntad al otro. Y le sigo con otras expresiones como «ordéneme» y equivalentes. Me dirán que son buenos modales, ¿Pero de dónde salieron esos modales? ¿Por qué se consideran a esas expresiones buenos modales? Entonces uno se da cuenta que ese léxico tiene que ver mucho con la dominación y el sometimiento.

    Lo tengo que decir, muchos extranjeros se sienten cómodos en nuestro país debido a la amabilidad con que son recibidos. Pero esa amabilidad en cierta medida es dada por la cultura del sometimiento (no en toda pero si una buena parte). El mesero que se agacha, el personal que le da un trato especial al extranjero por serlo debido a que en calidad mexicano se siente menos. Sí, hay una parte donde el mexicano es de un temperamento más cálido, más fresco, y eso es agradable. Pero está también el mexicano sumiso. Y creo que hay que distinguir entre las buenas maneras, la amabilidad, la cordialidad, y la sumisión y el sometimiento.

    Si como ciudadanos queremos aspirar a la libertad, creo que deberíamos de ajustar un poco nuestro léxico que se fue desarrollando más bien en un ambiente de sumisión ante un ente superior, que podía ser el patrón, el político, el rey, el sacerdote. No, no significa de ninguna manera ser groseros con los demás, sino que la amabilidad y el trato cordial no debe de implicar el entregar nuestra voluntad al otro. Y ser amable no significa evadirse para no decir una verdad que puede ser incómoda a otra persona. Y no, y no y no.

     

  • Gobierno PRIpolar

    Gobierno PRIpolar

    Qué yo recuerde, desde el año 2000 (cuando perdieron las elecciones presidenciales) los tricolores no han parado de insistir en un «nuevo PRI», en un partido que ya cambió, que dejó a los dinosaurios en el pasado. TV Azteca en plena campaña lanzaba una telenovela protagonizada por Humerto Zurita llamada «El Candidato», cuyo personaje principal trata de un candidato del PRI renovado (llamado Alianza Popular en la telenovela pero las referencias son claras), con otra cara, llega buscar al poder a pesar de los dinosaurios viejopriístas. Desde antes de dejar el poder se quisieron presentar en sociedad como los nuevos priístas. Ernesto Zedillo rompió con esa tradición vertical (restaurada por Peña Nieto) dónde el Presidente de la República era el mandamás del partido. Zedillo permitió la susodicha transición democrática, relajó un poco el aparato autoritario y dejándolo listo para que alguien más se encargara de desmontarlo (los panistas tuvieron el plato servido, y del plato a la boca, se cayó la sopa).

    Gobierno PRIpolar

    Se habla de un viejo PRI y un nuevo PRI, aunque no terminamos de entender las diferencias. No sé si se refieran a la diferencia entre el viejo PRI estatista, y el nuevo PRI neoliberal, cuya única diferencia es esa, su postura económica, nada más. A Peña Nieto lo vendieron como uno de los nuevos priístas, empezando por su juventud y por un temperamento aparentemente moderado. Pero es heredero de una clase noble, cuasimonárquica y vertical representada en el Grupo Atlacomulco. Se asume como novopriísta, pero comenté, restauró la figura del Presidente líder de la nación, jefe del partido al cual todos sus integrantes se alinean sin chistar.

    Veo un gobierno bipolar, o más bien un gobierno PRIpolar. Enrique Peña Nieto se presenta como reformador, dispuesto a hacer en menos de los 15 minutos prometidos por Fox para resolver el conflicto chiapaneco, lo que los panistas no pudieron (o no quisieron) hacer. Pero del otro lado vemos cada vez más evidentes las tentaciones restauradoras y autoritarias del pasado. Vemos un gobierno que apuesta por la democratización de los medios, pero a la vez ha dictado línea a los medios principales para que ya no se hable del problema del narcotráfico (si la tendencia sigue lineal, al final del sexenio habrían 90,000 muertos, 20,000 más que los de su antecesor). Vemos a un gobierno dispuesto a sentarse a negociar, firmar pactos para sacar las «reformas que México necesita», pero ese mismo comienza a restaurarse como lo que era antes. La asamblea nacional del PRI llevada a cabo hace pocos días fue el claro ejemplo, los discursos, la oratoria, el «compañero Presidente», el «disculpe usted», los compañeros de partido alineados. Faltaba una cosa, y era la Marcha Imperial de Star Wars de fondo.

    Igualmente metieron a la cárcel a Elba Esther Gordillo, quien naturalmente merece estar ahí por todo el daño que le causó a la nación. Pero protegen a varios de los suyos que deberían estar también cumpliendo una pena. Un PRI que critica a Oportunidades en tiempos panistas y lo llama populista, pero después lanza la «Cruzada contra el Hambre» con fines más bien electoreros y clientelares. Un PRI que ante la necesidad de credibilidad (con el objetivo de conseguir margen de maniobra) cede, y crea no solo llamaradas de petate, sino políticas que de alguna manera sí beneficiarán a la nación (como lo es indudablemente la Reforma a las Telecomunicaciones).

    Algunos se comienzan a sentir satisfechos con el gobierno. Han dado varios golpes, han tomado decisiones, han movido estructuras. Pero algunos mantenemos nuestro escepticismo, no ante las decisiones tomadas que sin duda podrán traer beneficios, sino ante lo que sigue. ¿Se restaurará el PRI como en los viejos años y echará raíces en la silla presidencial, o de verdad estarán dispuestos a reformar el país para que salga adelante? O igual podrá ser una mezcla de las dos, un México pujante en economía, más desarrollo y reducción de la pobreza, al tiempo que gobierna un partido que ha restaurado su hegemonía, la «dictadura perfecta». ¿Este paso adelante es indicio de otros pasos que le seguirán? ¿O aplicarán a la inversa la máxima de Vladimir Lenin, donde darían un paso adelante para dar dos atrás?

    En el sentido político hay incertidumbre. No sabremos dónde estaremos colocados en algunos años. La variable no es solo el PRI, es la oposición (con un papel lamentable, en especial la del PAN), y la ciudadanía, cada vez más importante. Igual regresaremos al autoritarismo, o igual como sugirió Zepeda Patterson, Peña Nieto la haría de demócrata porque ante la coyuntura no le quedaría de otro. El PRI tiene una oportunidad histórica, ante una coyuntura económica positiva, pero una sincera renovación implicaría un riesgo, implicaría desapegarse del poder clientelar, el poder de los intereses y el poder de la corrupción que le da fuerza, para buscarla en los votos de los ciudadanos que con el tiempo se convencieron de que el PRI cambió gracias a sus resultados. Para algunos se antoja difícil, pero a mí me gustaría que me dieran la sorpresa.

  • ¿Y cuándo diablos los humanos somos valorados?

    ¿Y cuándo diablos los humanos somos valorados?

    Creo estar en esa etapa dónde seré menos discriminado por mi edad. Poco llevo de entrar en esa que empieza a los 30 años y termina a los 40 años. Según todos nuestros prejuicios como seres dominantes en este colonizado planeta azul, ese sería el rango dónde los seres humanos no seremos discriminados. Pero esperen, que según los prototipos de vigor másculino y femenino. Esos que dicen, imponen modas y tendencias, ya los treintones no somos tan atractivos. ¿Entonces cuando diablos los humanos somos valorados? 

    ¿Y cuándo diablos los humanos somos valorados?

    Empiezo. Los niños son vistos en parte con ojos de envidia porque no se tienen que preocupar de nada, porque «viven la vida» y no tienen responsabilidades. Pero no son autónomos, necesitan de los adultos para sobrevivir, su cerebro todavía no ha terminado de desarrollarse y los conocimientos que tienen son demasiado escasos como para poder incidir deliberadamente en la vida cotidiana.

    Siguen los adolescentes, que básicamente viven la transición de la niñez a la adultez. Cambio no muy fácil (de ahí el nombre de adolescente, de adolecer), los pubertos se dan cuenta que les salen pelos en las axilas, en los genitales, se dan cuenta que el pene cambia de tamaño cuando ven a una persona del sexo opuesto, a las mujeres les crece el busto y menstrúan. Los adolescentes son vistos como personas que no saben controlar sus emociones, que quieren empezar a asumir un papel de adulto aunque no tienen todavía la autonomía en muchos sentidos.

    Luego entra la etapa juvenil temprana, que la pondría entre los 18 y los 30 años. En esa etapa las personas se dan cuenta que empiezan a ser autónomas, estudian, empiezan a ganar su dinero, a tener sus primeros empleos e incluso a emprender sus primeros negocios. Cuando se habla de «los jóvenes» se refiere a esta etapa, los rebeldes, los universitarios, las personas que tienen «la chispa de la innovación», «la energía». Pero se les subestima por ser jóvenes, ¡No tienen la suficiente experiencia!, ¡Son unos rebeldes, no saben como es la vida! ¡Qué dejen de soñar y que mejor se pongan a trabajar! En los partidos políticos se crean espacios juveniles donde estos tal pollitos recién nacidos, pueden participar, pero «sin incidir mucho», porque todavía son muy polluelos como para participar en juegos de adultos grandes.

    Después viene la etapa juvenil tardía, que constaría entre los 30 y 40 años, donde los jóvenes ya no somos tan jóvenes, pero todavía emanamos frescura. Esta etapa, que no representa más del 15% de nuestras vidas, es donde los humanos somos menos discriminados. Ya tenemos «un poco de experiencia» y todavía tenemos «ese algo de chispa juvenil». Dicen que en esta etapa el ser humano es cuando debe empezar a consolidarse. Las mujeres se empiezan a sentir frustradas si no se han casado, los hombres no tanto pero pobre de ti si a esta edad no te has acostado con alguien, pobre de ti si a esta edad no trabajas y mami y papi te mantienen (que hay muchos casos). Pero los juveniles tardíos no están exentos de discriminación. Ellos ya no están «tan en onda», si bien todavía pueden asimilar las tendencias actuales (hipsters treintones), ya no las crean, al menos como los jóvenes tempranos, ya están grandecitos.

    Luego vienen los adultos mayores, que digamos, constaría de entre los 40 y 60 años. Ellos ya son gente grande, gente que debe tener un grado de autorrealización, que debe estar consolidando su vida y no pueden estar improvisando ya. ¡Adivinen qué! Son demasiado viejos para poder buscar empleo. Se acabó la edad productiva, y si no están ya dentro de uno van a estar en problemas. Sí, ya tienen la suficiente experiencia y sabiduría, pero ¡ya no están en onda!. ¡Pobre del cuarentón que salga con su máquina de escribir vieja y sus lentes alternativos hipster a un parque de La Condesa o la Colonia Americana a redactar su currículum, porque no solo se van a burlar de él, sino que no va a encontrar trabajo!

    Y por último viene la tercera edad. Que constaría de entre los 60 años hasta la tumba. Ellos tienen mucha experiencia y sabiduría, pero se cansan rápido y son una enorme carga fiscal pa las empresas, así que ¡pa fuera!. La gente grande sale perdiendo en una sociedad de la immediatez y del muy poco valor del conocimiento y la cultura. -Nieto, te voy a contar como viví mi juventud en la II Guerra Mundial, mi tío estuvo en un campo de concentración dónde vio como… -¡Cállate vejete! ¿Qué no ves que estoy viendo mi megaconcierto de Justin Bieber? ¡Tu no estás en onda! A nosotros no nos interesan esas historias que ya nos enseñan en la escuela-. El adulto mayor antes era símbolo de sabiduría, ahora la gente la ve como un estorbo y no valora lo que esta gente puede dar.

    En resumen, los seres humanos nos damos muy poco tiempo para la plenitud. O no estamos preparados para los trancazos de la vida, o si lo estamos, ya estamos grandes y no estamos al tiro. A pesar de los siglos, todavía no terminamos de valorar lo que un joven puede aportar, o lo que un adulto mayor puede. Paradójico ¿no?

     

  • Minipost #132 … #131 #130 y ¿dónde quedó el #YoSoy132?

    Un movimiento civil, que despertó conciencias, pero que a la vez demostró el exceso de espontaneidad que existe en nuestro país. A su vez se deterioró, se cansó, mostró una división ideológica y cultural en la sociedad mexicana con tan solo ir de una a otra universidad. Empezó siendo grande y apartidista, con el tiempo se hizo chico y apegado a una línea ideológica. El movimiento bastó para traer el tema de la democratización de los medios traducido en una reforma de telecomunicaciones, mostraron que sí pueden incidir, pero queda el que hubiera pasado si hubieran seguido, si a partir de este grupo hubieran conformado algo más. Posiblemente no esté muerto, pero necesitará un flamazo muy grande para resurgir y despertar.

  • Un papa americano

    Un papa americano

    Hay aspectos que no quiero profundizar por desconocimiento. Primero, no conozco bien a Jorge Bergoglio (Francisco I) y lo que sé es en base a la información que he ido recibiendo a causa de su nombramiento. Es un papa americano, es latino, es ¡argentino! y claro, es jesuita. Afirman que es una persona humilde, cercana a los pobres, que su forma de vivir es austera, y le critican un presunto apoyo a la dictadura de Videla, además de su férrea crítica contra los matrimonios entre homosexuales y el aborto. Sinceramente eso es lo que sé. Al ser jesuita uno esperaría que fuera como uno de esos padrecitos progres que te invitan a abrazar los árboles de la Ibero o su equivalente en Guadalajara, el ITESO. No necesariamente tiene que ser así, sobre todo en la gente de ya avanzada edad (esa transición de los jesuitas a la izquierda no tiene tanto tiempo de haberse dado). Como muestra está el jesuita español, Jorge Loring, que de progre, no tiene mucho.

    Un papa americano

    Dicen que como sea, los jesuitas tienen una visión más amplia de la cosas. Llama la atención que sea Francisco y no Ignacio (referente a San Ignacio de Loyola) el nombre que se ha puesto, relativo a San Francisco de Asís, quien llevó una vida austera como Bergoglio (guardando las distancias claro). Posiblemente con esto se quiera mostrar una nueva cara, un papa humilde, lejano de todas las ostentaciones de la Iglesia que han sido criticadas porque «no va» con la vida de Jesús, quien vivió muy lejos de todos los lujos.

    Independientemente de quien sea este nuevo personaje, los alcances que tenga, y la línea con la cual fungirá como el representante de Dios (como al menos sus feligreses lo catalogan) es necesaria una renovación en la Iglesia. Cada vez son menos las personas creyentes, la Iglesia está perdiendo adeptos, existen menos sacerdotes, viven una crisis de credibilidad debido a la pederastía. Muchos pueden entender esa renovación como algo diferente. Algunos piensan en una renovación moderada, otros van mucho más allá y dentro de esta sugieren la aprobación de los matrimonios entre homosexuales e incluso el aborto. Sea como sea, la Iglesia tiene que renovarse, porque muestra cada vez más incompatibilidad con la sociedad actual. En Europa se ven las Iglesias vacías, en México, país tradicionalmente devoto, solo haría falta un cambio de generación para arribar a la situación europea. La Iglesia debe pensar seriamente en como abordar a los jóvenes de hoy, y lo tendrán que hacer de una manera diferente.

    Se pueden argumentar muchas razones (sean verdaderas o falsas), que si el desarrollo económico y social hace que la gente tenga menos necesidad de una religión, que si hay una conspiración de la masonería (rival de la Iglesia desde hace mucho tiempo), que la gente se ha vuelto individualista y materialista, que el acceso a más información (que no significa siempre más cultura) hace que la gente encuentre más argumentos para no creer. Se pueden decir muchas cosas, pero la realidad es palpable. La Iglesia debe de adaptarse a la realidad actual (que no significa que modifique o tergiverse sus preceptos), mucha gente tiene un profundo vacío espiritual pero la Iglesia cada vez se ve menos capaz en ofrecer una solución, porque muchos la perciben como antigua, como estancada e incluso como represora o prejuiciosa por sus críticos más acérrimos.

    El hecho de que Jorge Bergoglio sea una persona más cercana a la pobreza (o así se presume), que posiblemente la entienda más, y sea desapegada de la vida llena de lujos, puede ser un paso adelante para la Iglesia Católica, en un mundo dónde todos los sistemas (políticos, económicos y hasta religiosos) se han olvidado de los pobres. Será necesario buscar una forma de comunicarse con los jóvenes, y creo yo, reformar la Iglesia. Bergoglio tiene un gran reto, ha entrado al papado en un momento en que la Iglesia se encuentra en una condición crítica.  Sobre lo que se le critica, siendo realistas, no es algo muy diferente a lo que podamos ver en papas pasados. Que Benedicto XVI haya estado en las juventudes nazis no desembocó en una Iglesia más «represora y dura» que antes, así mismo, no creo que el presunto apoyo a la dictadura de Videla vaya a hacer la diferencia en el papado.

    Ya si hubiera sido el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez el elegido (y seguramente se hubiera hecho llamar Emilio I) podríamos hablar de una tragedia y del fin de la Iglesia, pero no pasa nada. Veremos si Francisco I tiene la capacidad de sacar a la Iglesia de la crisis en la que está.