Autor: Cerebro

  • Mejor ponte a leer Parte 2 (el mexicano como ignorante)

    Mejor ponte a leer Parte 2 (el mexicano como ignorante)

    ¿Ortega y Gasset? ¿Qué no era la famosa dupla del River Plate?

    Mejor ponte a leer Parte 2 (el mexicano como ignorante)

    Creo que esto amerita una segunda entrega. Me gusta ser insistente en la cuestión de la lectura, porque de verdad veo muy difícil que un pueblo profundamente ignorante pueda salir adelante si no se logra hacer un cambio. Son muchos los factores, la educación, las instituciones, la cultura, pero parte también es responsabilidad de las personas que deciden no leer. El título es sugerente, hablar del mexicano como ignorante es confrontativo, y muchos incluso me dirán que es un insulto. Pero el título está basado en estadísticas fundamentadas. En México no se leen más de 2 libros por promedio. En Alemania, el 60% de la población tiene el hábito de la lectura, en Japón el 91%, en Argentina el 17%, en Chile el 18%, ¿Y en México? Sí, 2%. Solo 2 de cada 100 personas tiene el hábito de la lectura y la verdad, se nota.

    Creo que hay que asimilar donde estamos parados, y nuestra realidad es dura. Parece un insulto, pero no es mi afán, más bien la realidad es insultante. Leer en México parece una cuestión de minorías, -¡Los que leen son intelectualoides desadaptados, hipsters, tetos, teólogos persignados, rojillos subversivos! ¿Cuándo van a sacar la fiesta papaloy?-.

    Triste es ver como otros países latinoamericanos nos rebasan por goleada, símbolo de que su cultura se fortalece más que la nuestra. Argentinos, chilenos, brasileños. ¿Qué estamos haciendo mal? Yo creo que muchas cosas. No se trata de leer con el fin de «mejorar nuestras estadísticas», se trata de que tengamos una sociedad más cultivada. No importa que tengamos herramientas a la mano si no hay voluntad. Lugares para comprar libros los hay pero poca gente va a adquirir uno, bibliotecas no hay tantas por la poca demanda, pero varias escuelas y universidades poseen una. Y qué decimos de Internet que es un mar de conocimiento y lo que abundan son personas pidiendo vidas para Candy Crush en Facebook, tomándose fotos con Instagram en el baño.

    ¿Qué nos hace falta para interesarnos un poco más por la sabiduría? ¿Los mexicanos habrán entendido ese ignorance is bliss y por lo tanto no se quieren amargar con tanto conocimiento? No lo creo. Es la falta de cultura y la falta de voluntad. No hemos aprendido a valorar la lectura, han existido iniciativas que emergen desde la izquierda o hasta de afines a la derecha política, pero no se ha hecho lo suficiente.

    No sé si tiene que ver también con los esfuerzos para cultivar este hábito. Muchas personas me comentan que sienten aversión a la lectura porque cuando iban en la secundaria porque les pusieron a leer El Quijote. Yo creo más bien que se deben de introducir a los niños y jóvenes a la lectura con libros no solo de su edad, sino que les pueda gustar. Un libro que me ayudó a meterme en la lectura fue El Diario de Ana Frank. Tenía 15 años solamente y la verdad que el libro me impresionó, así también a varios de mis compañeros.

    Lamentablemente en México el ambiente no incentiva mucho el hábito por la lectura. Doña Tele (Televisa sobre todo) fue nuestra nana. Y digo, entiendo perfectamente que nos hayamos identificado con caricaturas o películas que marcaron nuestra infancia, es algo totalmente sano. Pero Televisa ha generado una especie de cultura nociva sobre la sociedad, como el casi único medio poseedor de toda la verdad. Incluso algunos comerciales ridiculizaban la intención de cultivarse intelectualmente. Además, al tener una sociedad que no lee y ve mucha televisión. No habrán muchas personas que nos inviten a tomar un libro.

    No sé que tan fácil sea salir adelante si no tenemos el hábito de leer. Una sociedad ignorante es una sociedad poco educada, es una sociedad manipulable, y no solo eso, es una sociedad con menos herramientas para ayudar a que su país salga adelante. Algunos me dicen ¡Mira a los argentinos, se creen muy cultos, y tienen un gobierno tan corrupto con los Kirchner! Yo les digo, sin afán de ensalzar a los argentinos que ya de por sí tienen un autoensalzamiento de nacimiento: ¡Si ellos que son relativamente más cultos que nosotros están así ¿Entonces cuanto nos hace falta a nosotros?!

    Tarea, pónganse a leer e incentiven la lectura en sus seres más cercanos.

  • Mejor ponte a leer

    Mejor ponte a leer

    Desde que Facebook determina las vidas de los humanos post modernos, nos hemos dado cuenta que todos los días es «día de algo», día de la tierra, día del agua, día del aire, día de la evasión fiscal, día de la mujer, día del hombre, día de los derechos del extraterrestre, día de una gota caída, y por supuesto, hoy es el Día Internacional del Libro que fue decretado por la UNESCO. Y tomo uno de esos tantos días que se celebran para hablar de los libros, porque la verdad que la lectura es muy importante.

    Mejor ponte a leer

    Lo he repetido varias veces, vivimos en una sociedad que no fomenta la sabiduría, por el contrario, fomenta la ignorancia y la imbecilidad con el fin de que los humanos puedan ser más fácil de someter y no cuestionen el sistema en el que viven. Y no, no estoy sugiriendo que al leer te vuelvas un subversivo, pero tal vez sí que seas más crítico con tu entorno. Lo voy a decir aunque duela, pero hay una diferencia notoria entre las personas que leen y las personas que no leen. Se nota la diferencia cuando platicas con alguien que agarra constantemente un libro, y cuando platicas con otro que no lee. El primero tiene un léxico más amplio y además tiene cierto dominio de los temas que se hablan. Cuando no lo tiene se muestra más ávido por saber algo de dicho tema porque es su naturaleza cultivarse. Cuando hablas con una persona ignorante que no lee, notas un poco dominio de los temas de los que se hablan y solamente puede dominar trivialidades.

    No importa el tema (exceptuando los libros de «auto ayuda» estilo Carlos Cuauhtémoc Sánchez), los libros te dan una visión más amplia del mundo en el que vives. No importa si es literatura, novela histórica, política, poesía, ensayos, y a veces hasta libros técnicos. Todos tienen algo que decir, y desde su trinchera te abre los ojos ante un mundo que desde una posición frívola parece pequeño y repetitivo. Leer fomenta el espíritu y no sólo eso, desarrolla tu capacidad creativa. Sobre todo en el caso de las novelas donde nosotros los lectores tenemos que imaginarnos los escenarios donde esta se desarrolla, lo cual es bueno para nuestras neuronas.

    Insisto en la diferencia entre las personas que leen y no leen. La percepción que tienen del mundo los primeros es diferente a la que tienen los segundos. No es lo mismo un mundo condicionado y prefabricado a la medida de los medios de comunicación que solo gustan de mostrar una muy pequeña parte de la realidad a sus consumidores, que un mundo amplio visto desde la perspectiva de los diferentes autores que se leen en los libros, que generalmente tienen ese objetivo, transmitir conocimiento. No se trata de discriminación porque la realidad es palpable y es innegable. Es como si se hiciera la comparación de aquella persona que hace ejercicio y va al gimnasio frente a aquella a la que se le ve postrado ante un sillón viendo televisión con una hamburguesa grasienta en mano. Esa diferencia sería evidente en el físico. Bueno, pues en este caso, la diferencia en el intelecto es igual de abismal.

    La gente no lee libros porque le da pereza pensar. Pero en realidad no es un hábito tan difícil de adquirir.  El abrir un libro implica algo de esfuerzo, empezando por la búsqueda del tema que se quiere leer, y sobre todo, por el esfuerzo que implica leerlo. Pero al haberlo hecho, ya existe una posibilidad de que se pretenda adquirir otro, y luego otro, y otro, y así, se forma un círculo virtuoso. Es importante comenzar por un tema que no sea difícil de entender (lo cual no quiere decir de ninguna manera que se compre un libro de un pseudo autor de cuarta) y que el lector neófito sepa que le puede gustar. Al leer dicho libro se le abrirá «un poquito» la visión del mundo, lo cual podrá hacer que quiera saber más y por ende, busque comprar más libros.

    La televisión en cambio no requiere de un esfuerzo mayor al de agarrar un control remoto y sentarse en el colchón. Es más fácil ver una historia contada con contenido multimedia, y no niego que algunos de los contenidos sí le puedan dejar algo al individuo (más cuando se refiere a películas o documentales), pero no invita a usar la imaginación, todo está dado. En la TV queda menos tiempo para reflexionar. Mientras en el libro uno hace pausas y relee el párrafo para entender todo lo que va implícito en este, en la TV todo pasa continuamente (yo al menos no he visto a alguien que tenga la práctica de usar mucho el «pause» para meditar sobre lo que se dijo).

    La experiencia de la lectura es totalmente fructífera y redituable. No solo porque es necesario tener bases para entender lo que pasa en nuestro entorno, sino porque la verdad, el ignorante huele a ignorante por todos lados.

  • México y el atentado de Boston

    México y el atentado de Boston

    La semana pasada, la ciudad de Boston en Estados Unidos había sufrido un atentado terrorista donde hubo sin más no recuerdo 3 muertos y más de cien heridos. Se trató de una bomba colocada a metros de la meta del famoso maratón de esta ciudad. Cuantitativamente los números no son tan impactantes, máxime si los comparamos con los muertos generados por los tiroteos en las escuelas estadounidenses. Pero en lo cualitativo está el detalle. Se trató de un atentado terrorista perpetrado por chechenos naturalizados estadounidenses, el atentado ocurrió en uno de los maratones más prestigiosos, aunado al fenómeno mediático que generaron con la tragedia. Como si se tratara de una película estadounidense, se hizo una intensa persecución con cobertura en vivo por las horas que fueran necesarias por parte de los medios estadounidenses.

    México y el atentado de Boston

    Lo que me llama la atención es que en México le prestemos más atención a un problema que ha ocurrido fuera de nuestro país que a lo que ocurre dentro de él. Si llama la atención que en un país desarrollado como Estados Unidos sea el común denominador los atentados y los tiroteos, cosa que rara vez ocurre en otros países similares. Pero eso es algo como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro. Los atentados perpetrados por el narcotráfico, balaceras, narcobloqueos y demás, ya son costumbre al punto que lo vemos como algo cotidiano. Posiblemente sea porque desde un punto de vista clasista y algo malinchista, parte de la sociedad se sienta más identificada con las clases medias y altas estadounidenses, que con las clases populares de nuestro país. Posiblemente por la influencia de su cultura o porque a pesar de los pesares, algunos siguen creyendo que Estados Unidos es algo imbatible.

    Lo ocurrido en Boston también es un buen argumento para crear una historia digna de Hollywood. El atentado, los terroristas que emigraron a Estados Unidos debido a los conflictos de su país, el joven que no se adapta a la escuela, el tío avergonzado, la persecusión de varias horas que implicó un toque de queda, un evento internacionalmente importante como el Maratón de Boston (que obligaron a retirar un capítulo de The Family Guy por sus paralelismos). Si algo saben hacer los estadounidenses, es crear historias «fantásticas» con sus tragedias e incluso lucrar económicamente con ellas (como en el 9/11). Nosotros en cambio tendemos a burlarnos de ellas, solo esperamos a que pase el espacio que merece el duelo o su equivalente para empezar a mofarnos por medio de chistes y parodias.

    Por un ejemplo, nosotros nunca haremos una historia hollywoodense de una masacre perpetrada por un cartel del narco donde se repliquen las persecuciones, se hable del héroe que logró que no fueran más los muertos, los medios no harán coberturas en vivo de la búsqueda de los agresores (aunque posiblemente sí transmitan el caso de una víctima, en forma más bien de telenovela mexicana, la historia del hijo de Doña Chonita quien llegó a estudiar la preparatoria a pesar de la pobreza que vivían en su hogar y el papá que los abandonó, y cuya vida «heróica» fue interrumpida por ese atentado), y menos venderán souvenirs años después en el lugar del atentado, tal y como ocurre en Nueva York.

    Lo que es innegable es que Estados Unidos es un país que tiene muchos problemas, y que tiene una descomposición social que no es acorde con su desarrollo económico. El hecho de que todavía sea el imperio dominante en el mundo le ha traído varios enemigos y detractores, desde gobiernos hasta personas cuya ideología termina siendo un problema. Todo esto podría explicar en parte el móvil del crimen.

  • Aplausos para Peña Nieto

    Aplausos para Peña Nieto

    En algunos medios internacionales han aparecido algunos vitoreos y aplausos para el Presidente Peña Nieto afirmando que es un estadista global, que tiene el carisma de Reagan, el intelecto de Obama y las habilidades políticas de Clinton y demás elogios. Esto ha generado mucho escepticismo en las redes sociales porque «no cuadra» con el concepto que muchos tenemos del personaje que es Enrique Peña Nieto. Se dirá que estos medios están «maiceados». Pero no necesariamente es así. Si algo tiene el PRI, es que es muy hábil para eso de la diplomacia. Son expertos en vender al país ante el mundo, nada más hay que ver como se devaluó la marca «México» en los gobiernos panistas, siendo que los indicadores en general no eran más malos que con el PRI. Pero un mal manejo de la información, tropezones de mandatarios como Vicente Fox con el «comes y te vas», una estrategia contra el narco mal diseñada y que los medios magnificaron, entre otros temas, minaron la reputación de México ante el mundo.

    Aplausos para Peña Nieto

    La realidad vista desde aquí es muy diferente. Vemos a un Presidente intelectualmente limitado (eso sí, rodeado de personas hábiles y capaces), vemos golpes mediáticos pero con cambios que hasta la fecha, no son tan de fondo. Vemos un Pacto por México a punto de resquebrajarse debido a que el PAN puso en evidencia el uso de los programas sociales con el fin de crear clientelismo electorero en Veracruz (ante lo que tiene que responder Rosario Robles), estrategia que contrasta con la imagen de estadista que quieren generar en Peña Nieto, y que más bien recuerda un poco más al viejo PRI. Aunque también habrá de reconocerse que algunas situaciones las han manejado muy bien, como el asunto de los maestros de Guerrero, con un trato muy diferente a lo que se vio en Atenco hace ya unos años.

    También Peña Nieto llegó con una coyuntura a su favor y la ha hecho suya. Hay que reconocer que al final del día, Felipe Calderón dejó buenos indicadores macroeconómicos, pero quien se está llevando el crédito es Peña Nieto, quien no lleva ni 5 meses en el poder, tiempo insuficiente siquiera para pronosticar como terminará siendo el gobierno del actual presidente. Entonces sería ingenuo pensar en que el gobierno vigente va a levantar a México (o a moverlo), cuando apenas se están sentando en la silla del poder y más que la realidad en la presidencia es imprevisible y da muchas vueltas.

    Lo que sí es cierto es que la coyuntura es positiva para México. Y el éxito o fracaso del gobierno actual estará en si la aprovecha para generar cambios reales, o bien, termina frustrándola debido a la corrupción. Tan ingenuo es nombrar a Peña el estadista que impulsará el país, como pensar en una inminente caída del país al precipicio.

    Peña solo lleva 5 meses, en realidad todavía no sabemos muchas cosas. Por un lado veo un mejoramiento en la diplomacia y las relaciones con los otros países. Pero por otro lado veo un PRI que no ha cambiado mucho y que tiene las mismas prácticas. Al menos en el caso de Veracruz vi a un PAN con una postura más determinante, y no a esa oposición timorata que han sido desde que dejaron el poder. En cambio sorprende que en el PRD presionen a Zambrano para que critique lo sucedido y por el otro lado vemos a un López Obrador que respecto a este tema solo se limitó a enviar un tuit afirmando que esas son prácticas del «PRIAN» y en la práctica hace más bien poco para evitar que estas prácticas ocurran.

  • ¿Es la universidad para todos?

    ¿Es la universidad para todos?

    En una sociedad se necesitan científicos, pedagogos, doctores, pintores, albañiles, intelectuales, actrices, empresarios, economistas entre muchos otros. Los perfiles son diferentes, unos requieren título universitario, otros requieren una carrera técnica, y otros la preparatoria terminada e incluso menos. ¿Qué pasaría si garantizáramos la universidad a todos los ciudadanos del país? ¿Si todos estudiaran para ser doctores o empresarios, dónde quedarían los albañiles o los pintores? El garantizar la universidad a todos no garantiza de ninguna forma que tengamos millones de empresarios o millones de intelectuales. Simplemente los más capaces terminarán tomando este papel y los menos, con todo y título universitario, tendrán que buscar puestos de albañiles y pintores. ¿Es la universidad para todos?

    ¿Es la universidad para todos?

    Lamentablemente nuestra economía no da para garantizar la universidad para todos. Y creo que tampoco todos los ciudadanos están preparados para cursar la universidad, aunque sí, en parte, el gobierno tiene responsabilidad sobre esto último. De hecho, conforme se permite entrar a personas no aptas, la reputación de la carrera universitaria, e incluso la de la universidad, podrá deteriorarse. Las personas más preparadas serían las más afectadas en una clase donde el profesor está preocupado porque todos los alumnos aprendan.

    Es cierto, en países como Corea del Sur o Finlandia, la gran mayoría de los estudiantes tiene acceso a la universidad. Pero pasan dos cosas: La educación elemental de estos países es lo suficientemente buena como para que sus habitantes tengan la capacidad de estudiar una carrera universitaria adecuadamente, y la economía (tanto del país como de los habitantes) es también lo suficientemente buena. El caso de Cuba que aparece como el primer lugar es un poco diferente. Los cubanos tienen una buena calidad educativa (con su dosis de adoctrinamiento), entonces de alguna manera tienen aptitudes para entrar a la universidad. La economía de Cuba será muy diferente a la de Corea o Venezuela, pero al ser una economía controlada por el gobierno y totalmente planificada, entonces se invierten muchísimos recursos en los estudios en detrimento de otras áreas. Pero México ni tiene una economía sólida, ni tiene una economía planificada, y tampoco tiene a parte de su población lo suficientemente preparada.

    Entonces tenemos que la universidad no es para todos. La UNAM y la U de G, aplican exámenes para determinar quienes son los más aptos (de acuerdo a su capacidad de recibir alumnado) para ingresar a estudiar a sus instalaciones (que los mecanismos de admisión sean mejorables es otra cosa). Y en realidad las universidades son las menos culpables, y tendríamos que apuntar a la educación básica e intermedia que deja mal preparados a los alumnos.

    En México existen universidades como el ITAM que tiene una cuota de ingreso y mensualidades muy altas. Pero para entrar ahí no es suficiente, también se debe de pasar un examen y acceder a una entrevista con el director de la carrera. De esta forma garantizan que los que entren sean personas capaces de brillar en la carrera, así como personas que se comprometan con sus estudios. Esto también se ven en muchas universidades de países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, y Alemania.

    De ninguna manera es una falta a los derechos humanos de las personas. Es como si habláramos de un equipo de fútbol profesional. Van a invitar a jugar a los más aptos y no a cualquier persona que quiera inscribirse. La responsabilidad que conlleva el número de alumnos rechazados no se encuentra en la universidad, se encuentra en la educación elemental que genera personas no suficientemente preparadas, y no se exenta de esta a los alumnos que no han querido esforzarse.

    La universidad será para todos cuando «todos» estemos preparados para cursar una carrera y por eso se debe de replantear la educación de México desde abajo: Les dejo un video sin ningún afán de discriminación de un candidato que se unió a la CCH porque fue constantemente rechazado en el proceso de admisión, y pregúntense si esta persona tiene las tablas para poder cursar una carrera eficientemente. Esta persona antes que criticar a la universidad, debió haber ido a las escuelas donde estudió y con sus maestros para recriminarle la educación de baja calidad que recibió:

     

  • Minipost #133 Innovación

    Ningún ser humano puede innovar desde cero en las artes. En realidad la innovación consiste en influenciarse de diferentes corrientes, mezclarlas y ponerles un toque personal, para así crear algo nuevo.

  • ¿Si cambiamos los nombres de las calles?

    ¿Si cambiamos los nombres de las calles?

    ¿Si cambiamos los nombres de las calles?Con todo respeto, algo que me desagrada de mi país, es que cuando voy a cualquier ciudad, sus respectivos centros tienen los mismos nombres. Hidalgo, Morelos, Juárez, y todos «aquellos» que nos «dieron patria». Aquellos que vivimos en ciudades que son parte de una área metropolitana (como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, entre otros), vemos el fenómeno repetido varias veces (debido a las cabeceras municipales). De esta forma, en Guadalajara por ejemplo, tenemos 4 avenidas que se llaman Hidalgo.

    ¿Y dónde está Iturbide, o Porfirio Díaz? Como son los villanos en el relato de ciencia ficción creado en el priato revolucionario llamado Historia Mexicana, entonces a lo mucho podremos ver alguna callecita que no pasa de las 4 cuadras con su nombre.  Entiendo que para generar una cohesión en una nación, la gente tiene que tener referencias donde pueda exaltar su nacionalismo (con nuestro peculiar nacionalismo sugiero, Av Chicharito, Viaducto Cuauhtemoc Blanco, Circunvalación Oribe Peralta), cuando las referencias pues son un poco dudosas (en especial las que se refieren a personajes, porque recuerden nuestras «playas» y nuestra «gente amable»), entonces hay que inventar héroes, o bien, magnificar sus virtudes a la vez que se minimizan sus defectos. Empezando por Hidalgo que ni siquiera tuvo el propósito de independizar a México, el cual tiene miles de calles a su nombre.

    Lo peor son aquellas avenidas con nombres de personajes destestables, que no entendemos por qué fueron nombradas así. En Monterrey, Díaz Ordaz es el nombre de una avenida importante, López Portillo es otra que se encuentra en el Valle de México. En Ecatepec hay una avenida llamada Carlos Hank González. Solo a Salinas de Gortari no la han hecho el honor de ponerle una avenida grande, y los presidentes posteriores (coincidente con la desinstauración del presidencialismo que ahora parece renacer de nuevo) ya no tuvieron calles importantes.

    Yo no veo que los estadounidenses coloquen en todos sus «downtowns» los nombres de Washington, Kennedy, Lincoln y demás. Incluso los nombres varían de un downtown a otro. Las calles aquí más bien funcionan como adoctrinación. Entiendo que se quiera poner nombres de algunos personajes a las calles pero ¿Hay necesidad de tener mil Morelos e Hidalgos? ¿Por qué no pueden ser de cualquier otra cosa o hasta números? ¿No hay más personajes importantes que Morelos, Juárez, Hidalgo y Lázaro Cárdenas? ¿Por qué en el centro de una ciudad importante es raro ver un Octavio Paz, José Vasconcelos, Cosío Villegas o Carlos Fuentes? ¿Por qué no un González Camarena, inventor de la TV a color?

    Es simplemente, otra expresión de nuestro nacionalismo mal entendido.

  • ¿Por qué no les doy dinero a los indigentes?

    ¿Por qué no les doy dinero a los indigentes?

    Empiezo, voy manejando sobre Niño Obrero para dar vuelta a la derecha en Vallarta. El lugar es una zona de clase media alta. Ahí se encuentra ubicada la CANACO (Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara) y una fábrica inmensa de aceite, dentro de una especie de pequeño complejo industrial enclavado dentro de una zona residencial y en cierta medida comercial. Lo primero que veo en ese crucero son niños pobres, sucios, indigentes, y una señora que parece ser quien se encarga de gobernarlos y que naturalmente los trata mal. Presumo que esta señora es quien tenía a esa niña güerita que causó tanta polémica en las redes sociales, dado que ese es el crucero donde ella pedía dinero. Naturalmente no es algo de agrado ver que entre unas vías donde conducen gente con cierta capacidad económica, se vea el contraste con gente que vive en condiciones miserables y tiene que hacer lo que sea para ganarse el pan. Pero ¿Por qué no les doy dinero a estos indigentes?

    Indigente_Pidiendo_Limosna

    Los niños son los que te pueden partir un poco más el corazón. Infantes que uno quisiera ver en la escuela, disfrutando su infancia, no lo hacen; tienen que ganarse la plata. Pero las condiciones en las que viven y trabajan son deplorables, sobre todo porque muchas veces tienen que sacar el dinero para evitar una golpiza. Aquí podría tener un conflicto: Si a los niños no les doy dinero, podría estar contribuyendo (por más que sea 1 de 1000 carros) a que puedan maltratarlo por no juntar el dinero suficiente. Pero si hago lo contrario estoy contribuyendo a que obligar a los niños pedir dinero sea algo redituable. Pero en sí, sé que al darle dinero a un niño no le soluciono la vida, porque esa moneda que le doy termina siendo un paliativo tanto para el niño como para la persona que los dirige. Peor saber que existen niños robados los cuales son obligados a pedir dinero en la calle ¿Esa moneda hará que el niño pueda tener alguna educación? No. ¿Ese niño podrá tener más posibilidades de crecer si le doy esa moneda? No. ¿Le daría una moneda a un niño? Ya saben la respuesta.

    Con los más creciditos no hay conflictos internos. No es no. Pena da ver gente en edad de trabajar que pide limosna, y no solo eso, que finge tener una discapacidad para que la gente se apiade de él. Son tantos los «actores» que a veces no se sabe si son más los honestos que los actores. La gente ya muy grande, gente de la tercera edad, tal vez pueda darme motivos para darles una moneda, pero nada más. ¿Cuál es el rasgo común entre los que piden en la calle? La conmiseración: La gente pobre apela a la lástima para recibir una moneda. La cara de ¡pobre de mí y mi condición, ayúdame!. y de verdad que esta actitud es la que me quita motivos para darles una moneda. Si de por sí es lastimoso verlos en la condición en que se encuentran, la actitud de degradación ante la moneda, termina poniendo la cereza en el pastel.

    El problema es que dar monedas a los indigentes no resuelve en nada su vida, y en algunos casos se convierte en pretexto para que algunas de estas personas no trabajen. No se trata de ignorarlos, al contrario. Pero deberían ser otros los mecanismos para ayudar a que estas personas tengan una vida más digna. Poder darles un trabajo, u oportunidades a los niños de la calle que viven en condiciones deleznables. Algunos lamentablemente no quieren trabajar, porque de alguna manera la limosna les llega a dejar más dinero, o simplemente porque no quieren.

    Es difícil la situación. Para acabar este problema se necesitaría un considerable crecimiento económico aunado a una eficiente distribución de la riqueza y de oportunidades. Naturalmente ese mal sabor de boca que nos deja ver a los indigentes en esa situación tiene que ver con el deseo de nunca estar en ese lugar. Lo cual genera, si se es inteligente, un sano entendimiento de los problemas de lo que sufren las personas de la calle, pero sin llegar a la conmiseración.