Autor: Cerebro

  • La mediocratización del poder y los servidores públicos

    La mediocratización del poder y los servidores públicos

    Es cierto que muchos intelectuales y genios rehuyen de la política. Pero eso no quiere decir que dentro de esta no haya gente inteligente y preparada, más bien, por más alto sea el puesto, se debería esperar que el personaje esté más preparado.

    La mediocratización del poder y los servidores públicos

    ¿Qué pasa cuando quien toma las riendas no está preparado o es un inepto? Las repercusiones podrían llegar malas, o inclusive desastrosas. El que un mandatario esté preparado y sea muy leído no es garantía de éxito (López Portillo fue el presidente más culto), pero lo contrario podría ser casi una garantía de lo opuesto.

    Una persona inepta no tendría capacidad para llegar lejos. Pero cuando el poder se configura de cierta forma, podemos tener en la presidencia a alguien que no hubiera podido realizarse en algún otro ámbito de la vida. Si los ineptos llegan al poder es por una razón, y no sólo eso, sino que ellos dan la cara al pueblo como quienes los representan, cuando muchas veces actúan como títeres. Ellos no son los que mueven todos los hilos (aunque menos riesgoso es que asuman como títeres que dejándolos tomar decisiones).

    George W Bush en Estados Unidos. Enrique Peña Nieto en México. De esta forma quienes abusan del poder no quedan tan expuestos ante los reclamos y los golpes, porque los recibe quien da la cara. Empresas transnacionales hicieron «su agosto» en Irak. No fueron muy señaladas, pero George W Bush recibió todas las críticas por parte de la población, no sólo estadounidense, sino mundial.

    Por eso veo una contradicción en todos aquellos que criticaban (acertadamente) a Peña Nieto por ser un títere, y que ahora lo hacen culpable de todos los males que sufre el país cuando vemos que no es un hombre intelectualmente capaz de tomar todas las decisiones que un estadista tomaría. Si el régimen de Peña llega a ser un fracaso, todos harán burla de él, lo humillarán (más de lo que ya se ha hecho), pero el ni siquiera habrá tomado la mayoría de las decisiones que llevarían su gestión al fracaso. Quienes las hayan tomado recibirán menos golpes y más suaves.

    El problema con este fenómeno de mediocratización de la figura presidencial, es que pone en riesgo los principios democráticos de un país. Aunque sean elegidos democráticamente (tanto a George W Bush como a Peña Nieto se les cuestiona la legalidad de su triunfo, en diferentes proporciones), los ciudadanos habrán elegido a una figura que no es la que está tomando la mayoría de las decisiones. La gente (quien tenga la capacidad para hacerlo) tendrá que deducir quien es el mayor responsable, ¿Osorio Chong, Videgaray, Murillo Karam, es más, Salinas?, y dando por sentado que la mayoría no lo va a hacer, entonces se designará a Peña Nieto como el artífice de este fracaso, mientras que los otros responsables se podrán lavar las manos.

    La mediocratización del poder es de alguna forma reflejo de la sociedad gobernada (o al menos, una parte de ella). Los países menos cultos y preparados serán más proclives a tener un mandatario ignorante. En gran parte porque no tendrán la capacidad para rechazarlo en las urnas, y porque su natural ignorancia no será tan evidente dentro de un pueblo que no está mucho más preparado que la figura presidencial.

     

  • El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    La mayoría de los ciudadanos no hemos sufrido un crimen de tal magnitud como el señor de 60 años que fue agredido y lesionado severamente por una pandilla de motoladrones, quienes con motocicleta y pistola como herramientas de trabajo, asaltan a diestra y siniestra a ciudadanos en una ciudad de Guadalajara violentada, gracias a un entorno corrupto, y a la displicencia de las autoridades. Muchos hemos sido asaltados, e incluso con pistola. Pero el video filmado en el cruce de la Avenida Américas y Colomos, causó una fuerte indignación de la sociedad, que se sintió inmediatamente identificado con el agredido, que nada pudo hacer ante un ser humano descompuesto que está dispuesto a dañar a sus semejantes a cambio de un ingreso.

    El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    Guadalajara es una ciudad cada vez más insegura, debido a las deficientes estrategias de seguridad implementadas por los últimos gobiernos. Y no se trata de calles oscuras, sino de lugares transitados como la Colonia Americana (aunque este tipo de mafias se ha extendido por toda la ciudad) donde es común escuchar sobre robo de automóviles, smartphones (uno de los crímenes más comunes de estos tipos de bandas), y agresiones físicas.

    El caso del mayor de edad agredido no es el único, pero la grabación causa una fuerte indignación e impotencia. Muchas personas han sido víctimas de estos criminales, usar un celular en la Colonia Americana o en el Centro Histórico es riesgoso cuando debería ser seguro. A estos criminales no les importa asaltar a la luz del día, pareciera que la policía no existe cuando ellos «trabajan». Y hay una razón, y es que los tapatíos sabemos que algunos policías están coludidos con estas bandas. Algunas personas prefieren no levantar denuncia porque es «riesgoso» hacerlo.

    Una constante es la displicencia de la policía. Hace poco tiempo unos motoladrones sustrajeron un iPhone a un joven en la Colonia Americana. La policía soltó inmediatamente a estos motoladrones previamente capturados porque dicen, no habían agredido físicamente a la víctima. A una amiga que le robaron ese mismo aparato en otra colonia, le sugirieron borrar todo lo que había en su iPhone, ¿Y como si ya no lo tenía, estaba robado? Los policías dijeron que no podían hacer nada a pesar de que les describió a los delincuentes.

    El Alcalde de Guadalajara agregó 3 patrullas más a la Colonia Americana como medida preventiva (como si eso fuera suficiente). En realidad sólo han habido detenciones aisladas, pero este tipo de crímenes sigue creciendo. La sociedad tapatía se siente impotente debido a que no sabe a quien recurrir.

    Los ciudadanos se desesperan y en su cabeza desean medidas enérgicas:

    1. Qué los ciudadanos podamos armarnos: Cierto, si yo tuviera un arma en mis manos y viera a un criminal agrediendo violentamente a un señor, yo le dispararía sin importar si le quito la vida. Pero ¿Qué pasaría si tuviéramos un mayor acceso a las armas? Los delincuentes también lo tendrían y aumentaría el riesgo de que pueda caer en manos de una persona que pudiera hacer mucho daño. Nada más hay que ver a los estadounidenses.
    2. La pena de muerte: El problema no tiene que ver tanto con la severidad de los castigos, sino con la impunidad. ¿De qué servirá este tipo de penas cuando es raro, bastante raro, que un criminal sea detenido y sentenciado? A esto le agregamos que en un país con una corrupción inmensa como el nuestro, medidas severas podrían aprovecharse en beneficio de algunos.  

    En alguna ocasión (hablo de décadas), en nuestra ciudad proliferaron los robachicos. En una ocasión a un mayor de edad le intentaron robar a sus hijos y con un arma mató a los delincuentes. El susto para estos criminales fue tal, que estas bandas menguaron. ¿Sería necesario que algo así pasara para que estas personas dejaran de asaltar? Lo veo difícil, e incluso arriesgado ante personas armadas, que se pueden defender y en muchos casos hacerlo mejor. Los ciudadanos nos podemos organizar, asociaciones de vecinos, de vigilancia. Pero el mayor problema está en la corrupción de las instituciones. Si los policías hicieran bien su trabajo, si el gobierno pusiera más atención y tomara medidas más enérgicas, posiblemente este problema se reduciría cuando menos, pero el problema es que hay poca voluntad.

    La impotencia es muy grande, la desesperación también. Se trata de personas enfermas, que se despojaron de su humanidad en un tejido social dañado (medidas preventivas insuficientes) y que delinquen con impunidad total (medidas correctivas insuficientes). Muestra del deterioro social que se vive en la ciudad, donde la ineptitud de las instituciones rebasa a las loables iniciativas ciudadanas (y en algunos casos adaptados por algunos gobernantes con algo de mayor conciencia) que buscan resanar el tejido social.

    El video es fuerte, no tanto por las imágenes (no vemos sangre o gritos), sino por lo que significa, por lo que transmite, pero eso es lo que sufren varios ciudadanos diariamente.

    ¡YA BASTA!

  • House of Cards – Crítica

    House of Cards – Crítica

    Calificación: 3.5 de 5

    Lo admito, no soy muy «fan» de las series televisivas. He terminado de ver sólo alguna que otra, Prison Break, 24 (con todo su nacionalismo americano camuflado). Hubo una que me llamó la atención, exclusiva de Netflix (por favor, que alguien le diga a Netflix que su catálogo de películas es pobre). Esta serie llamada House of Cards, de la cual haré una crítica, con la que buscan competir con HBO, pero en versión streaming y con una serie publicada de golpe, donde no tendrás que esperar una semana para ver el nuevo capítulo (cosa que nunca hecho porque siempre las he visto en DVD, y eso de «esperar» para ver en que terminó se me hace más digno de enajenado telenovelero de Televisa).

    House of Cards - Crítica

    Dirigida por David Fincher (Seven, El Club de la Pelea, El Curioso Caso de Benjamin Button, La Red Social) y protagonizada por Kevin Spacey (Belleza Americana, Seven), esta serie se adentra en la política estadounidense y hace una crítica de ella. También nos muestra su relación con los medios de comunicación y otros agentes como los sindicatos. No es una serie muy profunda. Si quieren esperar un tratado de democracia liberal, o algunas reflexiones de Norberto Bobbio o Giovanni Sartori trasladadas a la pantalla chica, tal vez se puedan decepcionar un poco. La forma en que se aborda el tema puede parecer algo superficial, pero logra reflejar de cierta forma las malas prácticas en la política estadounidense. Al final una serie de televisión, es una obra de entretenimiento y no un documental o cine de arte.

    Kevin Spacey demuestra por qué es un gran actor. Como protagonista, monopoliza la atención del espectador en su personaje Frank Underwood, un hombre ambicioso, pragmático, que hará por sea por obtener lo que quiere, y quiere venganza por no haber recibido la Secretaría de Estado del nuevo gobierno electo. Casado con Claire, una mujer fría y ambiciosa, y que además sostiene un romance con la periodista Zoe Barnes, que es representante de la relación entre los medios y el gobierno estadounidense. House of Cards es una serie buena, más no espectacular. Una adaptación de una serie inglesa homónima en los 90’s que se salva gracias a Kevin Spacey que lo hace muy bien.

    Algo de agradecer en esta serie es el haber evitado en gran parte el sesgo ideológico que muchas veces llevan implícitas las obras políticas. Kevin Spacey es un congresista demócrata, pero la serie en realidad no hace una crítica al partido demócrata, sino a todo el sistema político. La postura ante diversos temas como la ecología o los sindicatos es ambivalente. De tal forma que esta película se centra en la crítica a la corrupción, la avaricia y la amoralidad dentro del sistema político estadounidense. Posiblemente lo hacen de una manera lo suficientemente fuerte para que un mexicano lo identifique con la política mexicana. La escena donde el sindicato de maestros lleva acarreados que no son maestros a las afueras de la cena de gala organizada por Frank Underwood, y quien termina coptando a la manifestación que se vende por platillos de comida, nos trae recuerdos recientes a los mexicanos.

    Tal vez de lo que adolece esta serie es de falta de profundidad, y en general la serie me dejó con ganas de más. Como si en ciertos episodios faltara ese ingrediente para despertar emociones. La actuación de Kevin Spacey, como mencioné, es lo que logra salvar la serie. El recurso donde habla al espectador en primer plano es muy bueno (aunque al principio no me acostumbraba a él) pero en los siguientes capítulos usaron ese recurso de forma irregular.

    La serie habla de lo que realmente adolece la política estadounidense (y en gran parte del mundo), pero en ocasiones parece que la forma en que se tocan esos puntos son un poco fantasiosos y queda la sensación de que hace falta un poco de más realismo. La forma en que Frank Underwood resuelve el problema de Russo, el candidato con problemas sentimentales, de alcohol y drogas, es un ejemplo de lo que comento. El único detalle con el personaje de Frank Underwood, no es su exagerado maquiavelismo (vaya que nosotros hemos tenido Presidentes más maquiavélicos que este personaje), sino que parece que sabe resolver todos los problemas de una manera fácil y simple, cuando la política es en realidad, más compleja.

    En general, veo a esta serie recomendable de ver, como una serie de entretenimiento, donde se abordan temas polémicos que rodean a la política del vecino del norte. Pero esta serie podrá parecer frívola para aquellos que gustan de analizar la política. Como mencioné, es una serie buena, pero nada más.

  • Royal Baby

    Royal Baby

    De pronto mi muro de Facebook se convirtió en una extensión de la revista «Quién» o el «Hola». Por cierto, en la revista Quién le dedicaron al Royal baby un especial que incluye su carta astral. Podría entender esta inexplicable importancia que se le da al nacimiento del bebé heredero al trono en el Reino Unido, porque la realeza es parte de su cultura, pero no en México.

    Royal Baby

    La realeza inglesa ostenta más bien un poder simbólico sobre la vida política del Reino Unido. Hace mucho que los reinos perdieron su poder político (aunque no del todo), y este se trasladó a un gobierno democrático y parlamentario. Los reyes y príncipes no aparecen tanto en revistas de política y sí, en revistas del corazón. La vida de los reyes y príncipes postmodernos, a diferencia de la que viven sus representantes políticos, se asemeja más a la de una telenovela (bueno, aquí en México como que…). Un divorcio, la muerte de algún rey o una princesa (La Princesa Diana es un claro ejemplo) causa cierta parálisis mediática a nivel mundial.

    ¿Quién es George Alexander Louis? Es un ser humano cualquiera, un bebé con una cabeza, unos brazos, unas piernas, y posiblemente poseerá un cociente intelectual promedio. Pero la diferencia es el entorno donde ha nacido, y que debido a los usos y costumbres de una realeza que a pesar de su presunto simbolismo, siguen ostentando algún tipo de poder, llevan una vida tan opulenta a la que la gran mayoría de la población de su país nunca podrá aspirar. George Alexander Louis no tendrá que hacer carrera en un partido político, no tendrá que ser empleado o empresario y empezar desde abajo para acumular bienes como debemos hacer el resto de los mortales. Aunque sí tendrá que seguir las costumbres y tradiciones ya escritas dentro del reino, tendrá que estudiar, prepararse. Pero aún así, parece tener un puesto privilegiado por herencia y no por mérito.

    Eso puede ser visto como malo por algunos, y otros lo verán como parte de una tradición, como parte de la cultura de su país.  Y la intención no es entrar a debate sobre la necesidad de la realeza que eso tal vez compete más a los ciudadanos de los países que poseen una. La crítica que hago va en torno a la demasiada importancia que se le da al nacimiento de un simple bebé. En un país que no tiene relación alguna con la realeza, aunque a decir verdad, algunos personajes en nuestro país se ostentan como reyes, príncipes y nobles de facto.

    La única diferencia entre el interés entre el nacimiento de George Alexander Louis (nombre refinado) y los «zapatos viejos» de Gloria Trevi, estriba en que el morbo en el primer caso parece ser más fino, como es «de primer mundo y tiene clase» . En realidad no hay mucha diferencia entre la señora esposa de un gran empresario al pendiente del tema, y la señora del aseo que está al pendiente del nuevo romance de Niurka. Si alegaran razones políticas, entonces deberíamos preguntarles por qué no están «al pendiente» de la familia de David Cameron, el primer ministro del Reino Unido (que al final también tendría relación con el morbo).

    El chisme, el cotilleo, el morbo, una posición ambivalente ante el poder, del cual el mexicano reniega, pero a la vez se lo admira. Podrán estar tanto al pendiente del nuevo «vestidito» del Royal Baby, pero de alguna forma se sentirán satisfechos cuando el poderoso tropieza y mete la pata, como una especie de engañosa reafirmación de que ellos también son seres humanos iguales. Posiblemente una frustración colectiva por no haber tenido realeza en gran parte de nuestra historia, reflejada en las compras de la revista Quien donde aparecen los Salinas, los Slim, los Azcárraga, en las fiestas más opulentas del país. Revistas donde se muestra un estrato social, al cual, la mayoría de los lectores no podrán aspirar.

  • Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos

    Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos

    Un país como el nuestro tiene por héroes a deportistas y artistas del espectáculo, los menos culpables de esto son ellos. Pero es de esperarse en un país donde los gobiernos se han esmerado en mantener a la gente ignorante. Como en el refrán del huevo y la gallina, ¿Qué fue primero? ¿Gente que viste de héroes a deportistas y a «artistas» (nótense las comillas) o el gobierno que promueve este tipo de héroes al recibirlos como tal en Los Pinos?

    Peña Nieto, Chicharito y Xolos recibidos, fuera investigadores y académicos.

    No es que no haya que reconocer la trayectoria de «El Canelo» Álvarez, pero los éxitos de este boxeador se limitan a sobre salir en un deporte/espectáculo. ¿Qué pone en alto el nombre de nuestro país? De alguna forma ayuda a exaltar ese nacionalismo que ayuda a mantener cierta cohesión (no es de gratis esos dibujos de Benito Juárez y los Niños Héroes que coloreamos en nuestra infancia). Más en un país donde los triunfos son pocos, y donde los ganadores sobresalen demasiado por esa misma razón.

    ¿Pero los Xolos de Tijuana? ¿Qué hicieron para que tuvieran el honor de ser recibidos en Los Pinos? Ah sí, ganar un título de una liga mexicana de futbol rodeada de mucha corrupción al grado que los propietarios venden y compran equipos importándoles un comino la afición. Equipo que se ha sostenido en parte a ingresos ilegales. Y de no ser porque no es el primer equipo que pisa Los Pinos, uno podría pensar mal y creer que tiene que ver con el hecho de que el padre del propietario, Carlos Hank Rhon pertenece al mismo Grupo Atlacomulco que hizo que el Presidente, fuera lo que fuera (eso, ser Presidente).

    Un joven le reclamó a Peña Nieto por medio de una carta porque se ha dado cuenta que sólo le va a hacer caso si es un deportista como «El Canelo» o el Chicharito (e insisto que los menos culpables son ellos. Este joven llamado Ricardo Heras Osorno quiere estudiar astro física en la University College of London, donde fue aceptado (el único mexicano que lo ha logrado). Ricardo tiene trabajos de investigación científica publicados en la Universidad de Cambridge, y además compone música clásica. Es un mexicano superdotado que podría destacar y poner el nombre de nuestro país en alto. ¿Por qué a gente así no se le recibe en Los Pinos? ¿Por qué no se les apoya? ¿Por qué los medios oficiales como Televisa no hacen un programa especial para narrar su vida? ¿Por qué no se muestra a la población este tipo de ejemplos a seguir y sí el de los Xolos de Tijuana?

    Dicen que nada es producto de la casualidad, y razones hay para que el gobierno le de prioridad a deportistas exitosos, sobre los académicos, o gente superdotada que puedan hacer la diferencia. Algunos clamarán que el individuo debe de buscar los recursos para estudiar en esa universidad, dejarlo todo a expensas del «libre mercado». Pero está claro que la educación no puede ser regida por la inercia del mercado, y el gobierno en la medida de lo posible, debe procurar que sus ciudadanos estén más preparados y tengamos no solo a uno, sino a varios Ricardos Heras estudiando en la University College of London. Otros me criticarán y dirán. -Pero es que entiende, Chicharito y «El Canelo» les dan mucha alegría a los mexicanos. ¿Y con festejar goles o Knock Outs vamos a progresar como país? ¡Vamos a darle las llaves de la ciudad a Adal Ramones, y es más, El Paseo de la Reforma, ahora será Paseo Jim Carrey debido a las veces que nos hizo reír. No importa que sea extranjero, -son inversiones necesarias-.

    Si crees que nada más con reformas fiscales y energéticas el país va a salir adelante y progresar, están muy equivocados. Ni Roma, ni Grecia, ni Esparta, ni Francia, ni Inglaterra ni Estados Unidos se hicieron con sólo aprobar reformas. Los países desarrollados tienen sociedades y culturas fuertes, y para lograr un cambio se requiere sí o sí de la educación y no de héroes deportivos o de revistas del corazón. Y también nosotros como ciudadanos debemos de aprender a valorar más a aquellos héroes anónimos, aquellos que hacen algo por su país sin reflectores apuntando a sus cuerpos.

     

  • Mira ¡Un cerdo volador!

    Mira ¡Un cerdo volador!

    Mira ¡Un cerdo volador!

    ¿Por qué la gente tiene la costumbre de creerse lo que ve? Tal vez los mecanismos para evitar eso, y a la vez evitar caer en el otro extremo (la paranoia), tienen que ver con el poseer cierto nivel de inteligencia y cierto sentido común creado a través de la experiencia.

    -Odio a Televisa, es una empresa manipuladora y enajenante-, -¿Sabías que Azcárraga es de los Iluminati? ¿Qué donde lo supe? ¿Cuál es mi fuente? ¡Un amigo lo puso en Facebook!-.

    Tener un buen juicio lleva práctica, y voluntad para tenerlo. La gran mayoría de las personas que se creen cualquier cosa, en realidad no quisieran creerse cualquier cosa, simplemente no son conscientes de su exacerbada credulidad.

    En pocos lados te persuadirán a desarrollar tu juicio. Tus padres tal vez (en dado caso que lo tengan) alguno de tus maestros, y muy poca gente más. Muchos otros no están interesados en que lo desarrolles, así que estás sólo, y tendrás que hacerlo por ti mismo. No sólo por esa razón. Una persona que pretenda e insista en desarrollar tu juicio, posiblemente terminará creando cierta dependencia intelectual, porque el te dirá que es bueno, que es malo, que es verdadero, que es falso, de acuerdo a sus creencias, a su proceso y no al tuyo. Pero eso no será culpa de ellos, por el contrario, si tu capacidad de juicio es alta, sus sinceras enseñanzas te serán muy útiles, porque las sabrás sintetizar. Si no, a lo sumo, serás una versión barata del intelecto de la otra persona.

    La capacidad del juicio es infinito, hasta el que tiene el juicio más desarrollado, se puede equivocar. Somos simples mortales.

    Al tener un juicio razonable, podemos reírnos de ciertas críticas. Alguno me dice derechista, neoliberal de closet, y algún otro me reduce a seguidor de López Obrador. A algunas personas les molestarían esas comparaciones, a mí me dan risa, porque me demuestran la poca capacidad de análisis, donde al no poder analizar correctamente mi forma de pensamiento, lo tienen que relacionar con algún estereotipo. Tan mal lo hacen, que los juicios son demasiado contradictorios entre sí. Y rápido se topan con sus limitaciones intelectuales, que sólo les queda el recurso del insulto.

    A pocos les gusta tener un criterio propio, como les da flojera, terminan siendo dogmáticos, porque es más fácil, porque tienen que seguir reglas e ideas preestablecidas. Los dogmáticos son menos interesantes, es más aburrido debatir con ellos, porque es más fácil recurrir al origen del dogma, al libro económico, científico, religioso, parapsicológico.

    Peor la gente que ni siquiera conoce el dogma que sigue. En realidad su criterio se reduce a una mezcla de ideas tomadas de diversos lugares, contradictorias entre sí (pero el individuo no puede ver su contradicción), muchas veces falsas y cuyo origen no ha sido discriminado por parte del individuo. Le otorga prácticamente al mismo valor, una idea pronunciada por un filósofo, una idea impresa en una revista, o una idea posteada en Facebook con faltas de ortografía.

    Una persona sin juicio propio, sin capacidad de analizar y sintetizar (tan limitado que llama pretencioso al que sí lo sabe hacer) podrá titubear cuando le dicen que hay un cerdo volador en el cielo.

    Si uno voltea al cielo para ver un cerdo volador, es por tres razones:

    1. Tiene alucinaciones mentales
    2. Persona cuyo criterio está ausente
    3. Fue a un concierto de Pink Floyd
  • El pasivista

    El pasivista

    Mucho se habla de los activistas. Mucho se les relaciona con los manifestantes, aunque en realidad son sólo una parte, una pequeña porción. Un activista es alguien que hace más que trabajar y pagar impuestos (deduciendo lo más posible) como ciudadano. El activista se involucra y busca mejoras en la sociedad, hay de diferentes colores y sabores, puede ser desde alguien que hace un reclamo al gobierno, hasta una persona que ayuda a niños con cáncer, que lucha por mejorar la movilidad urbana, es más, hasta una persona que ayuda voluntariamente al Teletón en un CRIT lo es, etcétera.

    El pasivista

    Pero ahora no voy a hablar del activista, voy a hablar de su opuesto, del pasivista. Un término que me tuve que crear, pero que describe a millones de personas:

    En una comida en una colonia de clase media del DF. Pondré la Colonia del Valle, que está muy cerca del Nagaoka, un restaurante japonés que amé (aunque en realidad creo que está en la Nápoles, al otro lado de Insurgentes):

    Padre: -Maldito Peña Nieto que ni un libro sabe leer, por su culpa estoy pagando más gasolina. Con él estamos peor, por eso México no avanza y está mal la situación, ¿Tú que vas a hacer hijo?

    Hijo: -Me voy a organizar con unos amigos en la noche porque queremos juntarnos y presentar una propuesta educativa al Gobierno-.

    Padre: -¿Qué? ¿Estás loco? ¡Mejor ponte a trabajar! ¡Eso es trabajo del Gobierno, para eso les pagamos! No andes haciendo vagancias ni molestando a los políticos ¡Por favor!

    El pasivista es aquella persona que se la pasa quejándose del gobierno, de la situación, de las crisis económicas, de lo mal que está el país, pero que sin embargo no hace nada ni pone un grano de arena para que las cosas sean diferentes, y cree que ha cumplido como ciudadano por trabajar, pagar impuestos e ir a votar cada 3 años.

    El pasivista desdeña a los activistas, a algunos los critica directamente, como a los manifestantes a los cuales arremete con el claxon de su auto; a otros, que trabajan en otras actividades altruístas, los juzga en privado aunque en público los reconozca con un muy tímido aplauso. Las asociaciones civiles para él, son organizaciones compuestas de personas con mucho tiempo libre (aunque él malgaste el suyo). El pasivista se queja de los problemas de su colonia, pero no participa con su asociación de colonos porque es una pérdida del tiempo, y afirma que los problemas de esta son responsabilidad del gobierno.

    El pasivista es intolerante, no está dispuesto a ceder con el fin de buscar un fin en común, gusta mucho de estar en su zona de confort, término que en realidad está en duda, porque está acostumbrado a quejarse de todo. Al pasivista solo le interesa estar bien él. El pasivista estará en contra de la construcción de una ciclovía, porque implica que durante un mes, tenga que tomar una ruta alterna ¡de dos cuadras! Al pasivista no le importa estacionarse invadiendo una banqueta, aunque se queja de la corrupción del gobierno; no le importa afectar a los demás, pero le afecta que lo molesten a él, le molesta pagar impuestos (porque todo lo usan para robar, dice), se queja de la inseguridad. Puede pedir pena de muerte a todos los criminales, y rogarle a la vez al agente vial que le condone la multa mediante una mordida. Culpa a las estrategias gubernamentales de seguridad, pero si los vecinos lo invitan a organizarse para combatirla, les dice que no tiene tiempo y que lo dejen en paz.

    El pasivista puede utilizar argumentos derechistas o izquierdistas para justificar su postura. ¡La culpa es de todos los que detentan el poder, el gobierno debería hacer algo! ¡El gobierno no debe de intervenir en la economía, es más, no debería cobrar impuestos! ¡El gobierno me roba! ¿Por qué yo no? ¡No es que quiera hacer chapuza, pero entiende que hay mucha desigualdad! ¡así son los negocios, es la economía de mercado!

    En México activistas hay pocos, y pasivistas mucho. Lo paradójico, es que muchas veces, estos últimos son los que se quejan más de como está la situación.

  • El PRI y el hartazgo electoral

    El PRI y el hartazgo electoral

    ¿Te has preguntado a quienes les creó una sonrisa en la cara la iniciativa del Candigato Morris? (sin entrar en teorías de la conspiración en torno a esta iniciativa ciudadana) ¿A quienes les creo una gran sonrisa el ver ciudadanos hartos de «todos los políticos, y todos los partidos políticos»? La respuesta es muy sencilla. A los del PRI. La respuesta es fácil.

    El PRI y el hartazgo electoral

    Voto duro. Algo que caracteriza a la mayoría de los votantes del PRI es que son personas que siempre votarán por ese partido. Puede ser por las despensas que reciben en cada elección, quienes trabajan en dependencias gubernamentales o sindicatos afines al PRI (varios de los más grandes), por esa dura filiación que tienen algunos ciudadanos con el PRI, la cual raya en el paternalismo, y también toca a las tradiciones -Yo voto por el PRI porque tiene los colores de la bandera-.

    Este sector seguirá votando por el PRI, suceda lo que suceda con las entidades que gobiernen, mientras el partido siga mostrando ese lazo con estos ciudadanos. Vemos entonces que los partidos de oposición no tienen ese voto duro, por lo cual necesitan salir e ir a convencer a la gente de por qué les conviene votar por ellos.

    Por esto, al PRI le conviene el hartazgo electoral. El voto duro irá a votarles, mientras que su voto útil será minoría. Pero la oposición perderá, porque al depender del voto útil, de aquellos que preferirán anular su voto, o ya de plano, abstenerse, perderán demasiados votos mientras que el PRI perderá pocos.

    Si es difícil convencer a los indecisos, a aquellos que piensan su voto y lo pueden cambiar en función de diversas circunstancias (he aquí donde están los más informados), entonces lo que se puede lograr es que se abstengan de votar por la oposición. La estrategia en el Distrito Federal, es crear la percepción de que en el DF, Mancera está gobernando mal. Se mediatiza el caso de los que fueron levantados en un antro de la Zona Rosa, se empiezan a señalar errores del gobierno, para buscar tratar de detener la buena fama que ganó el PRD con los últimos Jefes de Gobierno (aunque para ser sincero, veo esa empresa difícil, al menos en el corto plazo para el PRI).

    El hartazgo, alimentado por la situación política internacional, allana el camino al regreso de la maquinaria del PRI, y cuando el dinosaurio se haya establecido, la oposición estará déficit a comparación de lo que era antes de eso llamado «la transición democrática», y es el hecho de que ya gobernaron y no lo hicieron muy bien, por lo cual no tendrán tanta autoridad moral para hablar de «un cambio», otra vez.

    A su vez el PRI podría estar dentro de una paradoja, dónde el desarrollo económico implicaría una pérdida de voto duro (sobre todo con la reducción de un número de pobres). ¿Preferirán mantenerlos en su situación, o se desprenderían de ellos pensando en que acapararán voto útil? Lo mejor para el país es que ocurriera lo segundo.

    Posiblemente ante esta realidad donde los tricolores se benefician del hartazgo, quienes no quieran al PRI, tendrán que votar por el «menos peor», aunque el nombre del candidato que tachen en la boleta no les satisfaga.