Autor: Cerebro

  • La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    Quienes se quedan «en medio» buscan agradar a todos y no tener conflictos con nadie. Pero a veces sucede que todos terminan inconformes con quien decide tomar esa postura. Quedarse en medio, refleja una falsa intención de moderación y prudencia, y a la vez se percibe cierta inseguridad y cierto miedo. Esto es lo que creo yo ha pasado con la reforma energética de Peña Nieto, que al final no tuvo ese mucho de arriesgarse, de pagar el precio y sí de quedar bien con todos.

    La reforma energética de Peña Nieto, una llamarada de petate

    Lázaro Cárdenas, aquel legendario Presidente para la izquierda y un sector del PRI, expropió el petróleo. Pero fue otro Presidente, Ruiz Cortines quien terminó cerrando Pemex con puerta de acero al decretar que el ejecutivo no podía otorgar concesiones a empresas privadas. Gracias a este dato histórico, el PRI de Peña pudo hacer una reforma a medias cuando menos, porque puede avanzarle «un poquito» sin traicionar el «legado» de Lázaro Cárdenas. Es decir, bajamos los decretos de Cortines, y ahora nos quedan los de Lázaro Cárdenas intactos. Entonces no hemos traicionado la memoria histórica de los mexicanos, por el contrario, defendemos el legado histórico. Al cabo nadie conoce a Ruiz Cortines y menos que él fue quien prohibio el otorgamiento de concesiones.

    La propuesta de reforma consiste en una modificación al artículo 27 donde el estado podrá celebrar contratos de «utilidad compartida» sin perder el control de los energéticos. ¿Es un avance? Sí, pero pequeño y no hay mucho más que festejar: No se toca al sindicato de Romero Deschamps, y el petróleo sigue «siendo de todos los mexicanos». Y es que la reforma es lo suficientemente sosa para considerar absurdo que esta misma implique una privatización.

    Esta reforma más bien es política. Lo repito. El PRI va a buscar el desarrollo de México sólo al punto en que preserve sus intereses. Y políticamente fue lo que más le convino. Abro Pemex un poquito, más no lo suficiente para que la izquierda se me venga encima, que el PRD, que MORENA. Cuando los priístas dijeron que había que defender esta reforma en las calles (lo cual parecía un reto al movimiento de López Obrador), parece que estaban siendo sarcásticos, porque con una reforma tan a medias, no se podrá crear el suficiente coraje como para que se haga un movimiento masivo al cual retar.

    La izquierda está molesta, la derecha también, los mercados, la bolsa de valores, las corporaciones petroleras tampoco están muy contentas. Peña Nieto quiso quedar bien con todos y no quedó bien con nadie. Aunque es ganancia que la molestia sea tenue por varios sectores, contra el hecho de que un importante sector de la sociedad se indigne fehacientemente contra esta iniciativa. Recordemos que el 65% de los mexicanos está en contra de la privatización de Pemex contra un 19% que está a favor (los restantes son indecisos).

    ¿Se tratará de una gradualidad como la que menciona Noam Chomsky? Es decir, ir haciendo cambios de poquito en poquito para que la sociedad no se haya dado cuenta como es que el petróleo haya sido privatizado. O bien, es simplemente una reforma timorata, una reforma energética pensada desde conveniencias políticas. Pensada en no despertar al supuesto «México bronco», pensada en que el PRD no se baje del Pacto por México para que los priístas puedan seguir mangoneándolos.

    El PRI no quiso tomar el riesgo. Peña Nieto se presentó como el gran reformador (algunos se la creyeron) y de las 4 reformas propuestas, se ejecutaron 2 (la laboral y la de telecomunicaciones) que terminaron muy cortas, y esta propuesta por el ejecutivo tiene el mismo talante. Faltaría la fiscal pero creo que ya no podemos esperar mucho. Las reformas no lo han sido tanto, y en todos los casos, les han llovido críticas desde diversos sectores por dicha timidez. El gobierno de Peña Nieto que empezó pujante a pesar de las críticas de gran parte de la población se desinfla. Cuando ya no queden reformas por aplicar, habremos de preguntarnos cual será la siguiente estrategia.  Peña Nieto quedaría como un reformador mediocre.

    No, no hay intenciones de cambiar. Ni un pacto donde se invitaba a todas las fuerzas a trabajar en común (con estrategia mañosa) permitió que se lograran los avances que necesita este país.

    La insistencia de rememorar a Lázaro Cárdenas en el documento enviado por Peña al pleno, es la clara muestra de la incapacidad, o más bien, falta de voluntad para tomar riesgos. Se terminaron abrazando a los mitos históricos de nuestro país, a decisiones que en su momento pudieron haber sido útiles. Pero ahora ya no. En ese sentido el PRI terminó igual que el PRD o AMLO, tratando de justificar sus posturas con una historia mexicana que no es lo suficientemente digna para poder presumir y sentirnos orgullosos.

    Faltan ver las discusiones en el pleno, ver como se modifica esta propuesta. Pero la entrada es débil, timorata.

    Lo repito. El petróleo no es de todos los mexicanos, ya quítense eso de la cabeza. Con todo y petrolera no hemos logrado despegar, hay que empezar a hacer las cosas diferentes.

  • A 7 meses, ¿Por que no asimilo que #EPN es nuestro presidente?

    A 7 meses, ¿Por que no asimilo que #EPN es nuestro presidente?

    No importa si se hablan de gobiernos democráticos o autoritarios. Al Presidente se le percibe como la persona que está frente al timón de la nación. En un gobierno democrático, al mandatario se le elige, y se asume que existen los suficientes contrapesos como para que no tenga un poder absoluto, pero no deja de verse como quien va a la vanguardia de eso que llamamos nación.

    A 7 meses, ¿Por que no asimilo que #EPN es nuestro presidente?

    Bajo esta premisa, empiezo a entender por qué me cuesta trabajo asimilar que Enrique Peña Nieto es nuestro presidente. Desde antes que llegara al poder, le comentaba a una amiga que me iba a costar trabajo entender que Peña iba a ser nuestro Presidente. No solo se cumplió mi preocupación, sino que después de 7 meses, no sé como vaya a cambiar dicha percepción.

    En lo particular, no soy de los que encanta hacer mofa todo el rato de los presidentes, por respeto a la figura presidencial. Pero me es imposible tenerle respeto a Enrique Peña Nieto como persona, y es que no me ha dado los argumentos como para respetarlo. Es cierto, que lleva poco en el poder y hasta ahora no se puede hacer una evaluación fidedigna de su gestión. Pero yo no percibo a Peña Nieto como quien está al frente del país.

    Después de esa tenebrosa asamblea del PRI donde llegaban las formas tradicionales, verticales, y la alineación total (alienación no muy lejos tampoco), pensábamos que se le iba a hablar a Peña Nieto de «disculpe Señor Presidente». La cuestión paradójica es que mientras gran parte del poder en México recaía en el mandatario en los gobiernos priístas, pareciera que ahora es a la inversa. En muchos medios se refieren al oriundo de Atlacomulco como «Peña», «Peña Nieto», «EPN inclusive» y no tanto como «El Presidente». Cosa más común incluso con Felipe Calderón dentro de un panismo que se trataba de alejar de la magnanimidad presidencial de antaño.

    Es algo bien sabido la limitación intelectual de Peña Nieto, también debido a ello deducimos que no toma muchas de las decisiones que se espera tome un Presidente. Dejando a un lado los eufemismos, lo percibimos como títere. Entonces el respeto se pierde. Porque no cumple con el perfil que uno espera de un Presidente (independientemente de si sea bueno, malo o inepto).

    Se podrá decir que se perdió el respeto porque llegó al poder con serios cuestionamientos, acusaciones de imposición. Pero con Salinas de Gortari sucedió lo mismo (incluso en proporciones mayores) y a pesar de ser criticado, adquirió respeto. Incluso aunque en la actualidad se le percibe a Salinas como una némesis de México, existe cierto respeto hacia él, debido a lo que Peña no tiene: Inteligencia:

    Peña Nieto se ungió como el galán que conquistaría a las féminas, so pretexto de que experimentaran un orgasmo sin ayuda de sus maridos. Pero en realidad no lo vemos hablar mucho, y no se le ve línea. Con Calderón podíamos ver a un hombre que mostraba sus propias convicciones (estuviéramos o no, de acuerdo con ellas). Pareciera que Peña Nieto es más bien un vocero, alguien que anuncia, alguien que dice. Porque su poca capacidad intelectual, y su nula capacidad de improvisación, no permite que exprese las cosas con el suficiente sustento como para convencernos de que «el lo planeó, es su propuesta». Además de que no se quiere arriesgar el «Proyecto Peña Nieto» sobre todo en un momento donde se discuten reformas como la energética.

    La duda es ¿Qué tendría que pasar para que asimile que él es el Presidente? Incluso cuando acierte corre el riesgo de que se piense que él no fue el artífice de tal éxito, sino más bien, los que están detrás.

    Y sí, hablaré mañana de la reforma energética petarda. Déjenme prepararme.

     

     

  • Rebeldía

    Rebeldía

    RebeldíaEn la mayor parte de mi vida fui un rebelde. Ignoro si en mi caso influyó más el entorno, o más bien era una predisposición genética. En la primaria me suspendían por «mentársela» al maestro que me castigaba injustamente. Alguna vez le dije al ex Gobernador priísta de Jalisco, Guillermo Cosío Vidaurri, que era un ratero en un club privado cuando estaba en funciones (tenía 8 años y ya sentía la indignación de escuchar a los adultos del fraude del 88, de la corrupción, y las malas mañas). Esa rebeldía ponía en cuestionamiento el sistema bajo el que yo vivía, pero a la vez me costaba adaptarme. También era necesario un orden, un equilibrio.

    Dicen que los extremos son malos. La rebeldía sin causa ni fundamento, entorpece la construcción de un orden necesario para obtener un equilibrio tanto individual como social. La sumisión por su parte, no permite cuestionar dicho orden y es displicente ante el natural deterioro que le acarrea su nulo cuestionamiento. Por eso creo en una sana rebeldía que permita al individuo ir modificando prudentemente el orden en el que vive hasta llegar lo más cercanamente posible a la imposible perfección.

    En México nos cuesta trabajo llegar a ese punto, que es el más productivo. Por un lado están los que no quieren cambiar, los que tocan con el claxon a los inconformes y les dicen que se pongan a trabajar. Por otro lado están quienes por una propia naturaleza niegan a las autoridades. Todo lo que venga del gobierno, del poder, es necesariamente malo. «No debería existir el gobierno».

    La rebeldía que funciona es la que tiene causa alguna. La que se opone a aquello que no funciona pero respeta aquello que sí lo hace. Se trata de una rebeldía que busca un progresivo mejoramiento, no una simple catarsis contra el sistema. Una rebeldía que sí, puede empezar con protesta, pero tiene que proponer, debe buscar soluciones para subsanar un régimen, que porras leyes de la entropía, está en continuo deterioro.

    Un rebelde con causa, es un individuo preocupado por su entorno. No busca destruirlo ni mucho menos conformarse con él, sino que busca mejorarlo, busca erradicar sus vicios e incluir nuevas virtudes. No es revolucionario, ni mucho menos reaccionario. Es evolucionario. Es un individuo despierto, inconforme por naturaleza, pero que ha sabido educar sus impulsos.

    Haberle dicho ratero al Gobernador, quedo en mera anécdota. Si hubiera dicho que ni modo, que así son las cosas, tampoco hubiera ocurrido nada. Pero pensar que puedo participar activamente en lo social, que puedo incidir, influir, sí puede hacer una diferencia.

  • No eres buena persona porque…

    No eres buena persona porque…

    No eres buena persona porque...

    … digas que eres de izquierda y que te preocupen los pobres.

    … te preocupen los animales y las plantas, porque subas la foto de un perro a tus redes.

    … vayas a misa todos los domingos y te encomiendes a un santo.

    … harás un donativo (deducible de impuestos claro) a una casa de beneficiencia.

    … le abras la puerta del coche a tu novia.

    … critiques a EPN en Twitter.

    … critiques a todos los según tu imperfecto criterio, son malas personas.

    … digas que el gobierno es corrupto, que todos los políticos son corruptos, que todos los líderes sindicales son corruptos, que todos los empresarios son corruptos.

    … tengas una banderita de México en tu automóvil.

    … te opones al brainwashing continuo de Televisa.

    … subiste una foto de una persona perteneciente a una comunidad marginada «al feis» y le diste «like».

    … publicaste el artículo donde un chef comprueba que la comida de McDonalds es una basura.

    … compras café orgánico para que los campesinos no sean «tan explotados».

    … dices cómo es que México debe de ser más competitivo.

    … diste al Teletón después de ver las persistentes catarsis televisadas de Lucerito.

    … presumas en Facebook que haces todo lo anterior para que la gente te halague (con «likes») y te autoengañes diciendo que eres una buena persona.

    Hay mucha gente que al hacer «o parecer hacer» alguna cosa buena en su vida, ya es buena persona, mientras en todos los demás ámbitos de su vida es un hijo de puta. Está de moda «parecer» buena persona y estar presumiendo en las redes de una supuesta conciencia social que en realidad no existe, porque muchos de sus actos los hacen para ganar más aceptación. Así de simple.

    ¿Te quedó el saco?

  • El proceso de la construcción de ciudadanía

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades están regidas por cierto equilibrio de poder, por varias relaciones de poder . Un ejemplo es la relación de poder entre gobernante y gobernado, en una familia donde el padre tiene cierto poder sobre los hijos, en el trabajo donde el jefe ostenta un poder sobre el empleado, y este último se organiza (desde una asociación de facto entre empleados o hasta un sindicato) como contrapeso, igualmente los partidos políticos. El intelectual ejerce cierto poder sobre sus lectores, el maestro también, el líder de opinión. El poder es la capacidad de influir en el comportamiento de las demás personas deliberadamente. Esta capacidad puede ser benéfica o perjudicial, y para que una ciudadanía funcione es necesario que existan contrapesos entre los diversos sectores de la sociedad, cosa que en México nos hace falta mucho camino por recorrer.

    El proceso de la construcción de ciudadanía

    Las sociedades más igualitarias y más justas son aquellas donde existen los suficientes contrapesos, y sobre todo donde dichos contrapesos sepan como ejercer dicho poder. Cuando hablamos de la construcción de ciudadanía, hablamos de ciudadanos gobernados, que también puedan ejercer cierto poder sobre quienes los gobiernan. Y me queda claro que para ejercer dicho poder, no es suficiente un «papel oficial» que hable de los derechos «que debería tener» el individuo. Sino que el ciudadano debe de tener la capacidad de ejercer el poder con el fin de preservar sus derechos y mejorar el entorno donde vive y convive.

    Para lograr un cambio se necesitan cuatro pasos (a mi consideración): La detección del problema, la manifestación y mediatización de dicho problema, la creación de una propuesta que busque resolver el problema, y la aplicación de dicha propuesta:

    «Quejarse de la situación» no es algo malo per sé,  en realidad es necesario, y es parte de este proceso. Si nadie se «quejara», si nadie alzara la voz, no se podría construir una propuesta, debido a que se desconocería dicho problema. El decir: -La situación de México está difícil. Estoy harto de la corrupción del gobierno- debería ser un primer paso. El problema es que no se logra trascender más allá, y no pasamos muchas veces del primer paso, de la detección del problema. Debido a que este primer paso es el que menos esfuerzo requiere, y menos voluntad.

    Se logra dar un segundo paso cuando llegamos a la manifestación y detección de dicho problema, se trata de poner el tema en el discurso. Y aquí ya implica cierto esfuerzo. Movimientos sociales como #YoSoy132, o el #OccupyWallStreet, son un ejemplo de ello (y que quedaron atorados en esta segunda etapa). Es la primera etapa en que la ciudadanía adquiere algo de poder debido a la generación de masa crítica. Mediante la manifestación (que no necesariamente tiene que ser callejera, puede ser también mediante redes sociales o aprovechando los medios de comunicación), se logra poner cierto tema en la mesa de debate, se logra generar conciencia en la sociedad sobre la problemática. El Sociólogo Manuel Castells afirma que en algún momento, los movimientos sociales son coptados o se diluyen con el tiempo, pero que lo que quedan son las ideas. Y en base a lo que nos comenta, diría que los temas deben de quedar lo suficientemente expuestos para que se de el tercer paso, que es el de la creación de una propuesta.

    Las manifestaciones suelen ser espontáneas, emocionales. Pero las propuestas tienden a ser más racionales y requieren trabajo (parte de ello explica por qué nos cuesta trabajo hacer esa transición), como lo sugiere la organización civil, Un Millón de Jóvenes por México en su sitio, con el slogan «De la protesta a la propuesta». Ya no sólo la impotencia o el coraje es el móvil, se necesita buscar gente experta en el tema (o estudiar mucho sobre ello), encerrarse, investigar, tal cual tarea de escuela, proponer, convencer. Al igual que en el segundo paso, las propuestas se deben socializar y se debe convencer a la sociedad, por qué es necesaria dicha propuesta. Cuando esta haya tomado forma, entonces se pasará a la cuarta y última etapa que es la búsqueda de la implementación de la propuesta.

    Se trata de incidir en las autoridades o en la sociedad para generar un cambio real. Las formas tendrán que ver con las circunstancias. En algunas ocasiones se podrá negociar con las autoridades, aprovechar épocas electorales para obligar a comprometer a los políticos, buscar aceptación en la sociedad, incluso habrán casos en que la presión volverá a ser útil. Por ejemplo, un grupo que tiene una propuesta para mejorar el transporte público, pero debido al caso omiso de las autoridades, deciden realizar una manifestación pacífica, sea en calle, en redes, presionando a los diputados, con la finalidad de lograr esa mejora.

    Este proceso de construcción social implica un esfuerzo grande. Los resultados no siempre están a la vuelta de la esquina, y es por eso que se han creado organizaciones civiles que buscan concluir el proceso en un mediano o largo plazo, o bien repetirlo. Pero se necesita de voluntad y un sentido de responsabilidad e independencia, por lo cual tenemos que tenemos que luchar con los fantasmas del paternalismo y la verticalidad. En un sistema autocrático y vertical como el ejército, una escuela primaria tradicional, una prisión (donde como menciona Foucault, una entidad ejerce poder total sobre los demás por medio de la vigilancia) o un gobierno totalitario será válida la creencia de que cumpliendo las normas se ha cumplido como ciudadano. Pero en un país aspirante a democrático, se debe colaborar, dar un esfuerzo extra para buscar incidir y usar ese poder implícito para buscar cambios reales.

  • Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

    Raúl Salinas de Gortari, México siempre impune

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    Algunas personas creen en el karma. Creen que la naturaleza se encargará de poner en su lugar a aquellas personas que les hayan cometido un atropello. En el caso de nuestro querido país el karma simplemente no existe, y más bien tenemos una nación que acumula traumas y rencores colectivos debido a los personajes que hacen lo que se les pegue la gana sin que sean castigados, o bien, con el tiempo sean liberados y después exonerados como el caso de Raúl Salinas de Gortari.

    Quienes nos acordamos del México de principios de los noventa (e incluso quienes no lo vivieron), entendimos lo que significan los apellidos Salinas de Gortari. A diferencia de Peña Nieto, el ex Presidente Carlos Salinas, no necesitó una sociedad conectada en línea para que burlas y chistes sobre él se viralizaran. Creíamos que el castigo de la sociedad era implacable y que iba a coadyuvar en un posterior ejercicio de la justicia. Lo primero no sucedió (Peña Nieto, cercano de alguna forma a Salinas, llegó al poder) y lo segundo tampoco, debido a que Raúl Salinas fue puesto en libertad hace algunos años, y ahora con todo el cinismo que va implícito, es exonerado del delito de enriquecimiento ilícito (La PGR afirmó que no «pudo demostrar» que ese súbito enriquecimiento fuera ilegal).

    Naturalmente hay muy pocos argumentos de peso (o más bien no los hay) para pensar que Raúl Salinas, hermano del que fuera acusado por Luis Tellez por robarse la mitad de la partida secreta (Carlos), no haya cometido delitos. Incluso se percibe como de un cinismo descarado ver que a Raúl le devolverán todos sus bienes incautados (41 bienes inmuebles y 12 cuentas bancarias). Los Salinas se salieron con la suya. Solamente por la decisión de Ernesto Zedillo de aprehender a Raúl y exiliar a Carlos, la familia Salinas llegó a vivir algunos momentos «difíciles», pero en esta historia parecen haber triunfado. No importe que su nombre esté manchado mientras puedan reírse sin piedad de la gente.

    Si alguna persona, en acto de ingenuidad, creyó que la detención de Elba Esther Gordillo o de Andrés Granier significaba algún cambio positivo en el nuevo gobierno del PRI entrante. Con la decisión de la PGR, dicha esperanza se apaga por completo para ver que siguen siendo los mismos. Ignoro la cantidad de poder que pueda tener Carlos Salinas dentro del país, pero a juzgar por conversaciones como las de Luis Tellez o las del ex Presidente Miguel de la Madrid, vemos que sigue teniendo una influencia política considerable, al punto que se le considera el mentor y padrino político de Enrique Peña Nieto.

    Con esta exoneración, las autoridades se han vuelto a burlar de la ciudadanía. Y han dado una razón más para que los ciudadanos les tengan escepticismo. Al final es la clara muestra de que como requisito para actuar impunemente, sólo se debe estar completamente alineado al poder, o ser parte de él (cosa en la que se equivocó Elba Esther Gordillo). La famiglia Salinas, a excepción de Enrique, quien muriera asfixiado en el Estado de México, sigue viviendo como si no hubiera pasado nada. Incluso Carlos Salinas se da el lujo de escribir libros y atender a periodistas. Mientras que muchos ciudadanos de a pie, inocentes, deben de lidiar con la presunta culpabilidad tan típica del sistema mexicano.

     

  • ¿Eres un adolescente indeciso que no sabe que quiere estudiar?

    ¿Eres un adolescente indeciso que no sabe que quiere estudiar?

    Seguramente eres un púber que quiere ver que va a hacer con su vida. Hace no mucho te diste cuenta de la aparición de pelos por todos lados, aprendiste a rasurarte (o a depilaste), a ponerte desodorante (que desgracia en que la misma etapa en que te gustan los miembros del otro sexo empieces a oler mal si sudas), empezaste a coquetear con tu sexo para después sentir una explosión inmensa que cambió tu vida para siempre. Pocos años después de eso, te topas una de las decisiones más importantes de tu vida ¿Qué fregados voy a estudiar? Esa decisión marcará un rumbo definitivo en tu vida, tal cual efecto mariposa, donde un pequeño acto cambia por completo el futuro.

    ¿Eres un adolescente indeciso que no sabe que quiere estudiar?

    ¿Pero sabes que estudiar? ¿Sabes como tu carrera, con una persona indecisa, timorata y manipulable como tú, puede acabar destruyendo a la sociedad? Esta es una lista hecha deliberadamente para crearte todavía más confusión.

    Filosofía y Letras: Los filósofos llegaron a este mundo para crear problemas existenciales. Por más se lee fiosofía, la angustia aumenta, y tal cual droga candidata a ser legalizada por Fox, el filósofo necesita leer más, meditar, razonar más, pensando en saciar su vacío existencial, cuando ocurre lo contrario. Dependiendo la ideología, se encerrará en un monasterio para entender al Dios en el que cree, y dejará de disfrutar los placeres de la vida. O se convertirá posiblemente en un pseudorrevolucionario rojillo que después de haber leído cientos de libros que lo pusieron al borde del suicidio, llegará a la errónea conclusión de que el comunismo funciona.

    Psicología: Tiene algunos rasgos parecidos de los filósofos. Los filósofos rara vez encontrarán trabajo, pero el número de suicidios por crisis existenciales podrá equilibrar dicho conflicto. En cambio los psicólogos no. La mayoría de los estudiantes, mujeres «Mientras me caso» que aspiran a poner su consultorio y terminan trabajando en el departamento de recursos humanos de empresa de medio pelo si bien les va, logran sortear esa angustia. En ese mundo donde el «Yo» y el «Ello» de Freud, se combinan con los «Wey» «Hello», «quiut (Cute)», donde un postulado freudiano o de Jung que cause conflicto, podrá ser neutralizado con una visita consumistamente loca al centro comercial. Es cierto que estamos enfermos, pero no es lejano el día en que tengamos más psicólogos que no psicólogos en la sociedad, y los primeros se limitarán a «psicoanalizar» a sus padres, hermanos y amigos, para después irse a llorar por un profundo conflicto que no ha sido posible descifrar desde un punto de vista antropológico, sociológico, o valga la redundancia, psicológico: -Mi novio llegó 15 minutos tarde weey!-.

    Economía, Finanzas: Los economistas tienen una profunda distorsión de su autoconcepto. Creen que son superhéroes que vienen a salvar a la sociedad, cuando son artífices de gran parte de sus males. Gran parte de ellos (exceptuando los rebeldes marxistas) son una especie de juniors con porte tecnocrático, que buscan hacer un análisis del mundo y todos sus problemas por medio de fórmulas matemáticas. Son expertos en la economía del goteo, cuando no son capaces de cerrar bien la llave del lavabo. Todo lo analizan en función de balanzas comerciales, oferta y demanda, producto interno bruto. Tratan de hacer el trabajo de psicólogos, filósofos y sociológicos reduciendo todo a un interés monetario.

    Ingenierías: Es natural que los ingenieros sean bien pagados, debido a su capacidad intelectual de lograr transformar la materia en cosas que según nosotros, son útiles. Son una especie de intelectuales binarios, la gran mayoría no tienen relaciones sexuales hasta que comienza su éxito económico, y se molestan si uno les llama licenciado en vez de ingeniero. El problema viene en que son parte responsables de los daños que estamos causando los seres humanos en la tierra. Ellos crean un inocente aparatito maquetado en AutoCAD, un robot, un molde, cosas aparentemente pequeñas, pero que juntas te hacen entender por qué hay cada vez menos árboles, por qué el clima está cambiando. Eso sí. Tienen el karma de su lado, son la especie relegada en la universidad, pero al salir al quite, se las cobran.

    Programadores: Geeks y nerds antisociales se refugian en este mundo para llegar a ser alguien a pesar de sus limitaciones. Tetos como Bill Gates o Steve Wozniak son su esperanza para que a pesar de sus granos, sus frenos, y su sobrepeso, logren ser igual o más exitosos que los hombres comunes. Dominan un arte que sólo ellos entienden (corchetes, «if’s», while’s») y lo que para ellos es algo increíble, para el resto del mundo es algo así como «cómprate una vida» aunque toda la tecnología que usan estos últimos para farolear, son creados por esos programadores. Incluso la App que usan para burlarse de los nerds. Tendrán más posibilidades de crear una aplicación que piense por sí misma, que tener una relación sentimental con alguien que no se dedique a los mismo que ellos.

    Mercadotecnia: La definición correcta de mercadotecnia es la siguiente: -La actividad donde se busca acercar productos inútiles a los consumidores, los cuales son previamente enajenados por medio de mecanismos conductuales, precios bajos, y estrategias apelando a los sentimientos de la gente-. El mercadólogo se encarga de decirle a los demás que es lo que necesita pero que en realidad no necesita. Imaginemos una mesa coja de dos patas, la cual no se puede poner de pie ¡No sirve!. Bueno, un mercadólogo puede forrarla de diamante y se convierte en un producto de lujo cuyo mercado meta son las clases pudientes. Otro mercadólogo le pone una manzanita y le llama la iCoja, La gente hace filas enormes para comprarla porque la edición conmemorativa tendrá una de sus patas con la forma del falo de Steve Jobs. Otro de plano deja que la mesa se haga más vieja, donde la humedad debilite la madera y huela antiguo. Sí, la mesita ideal que todo hipster estaba esperando. Y por cierto, los primeros que caen en las garras de la mercadotencia, son, los mercadólogos.

    Arquitectura: No miente quien dice que el arquitecto es aquella persona que no tuvo cojones para ser ingeniero. Es una carrera apta para megalomaniacos snobs. Todos quieren ser Le Corbusier,  Gaudí, Pelli, Foster. Pero terminarán creando casas tipo Infonavit 4×4 o bien, haciendo ampliaciones en un baño para que el escusado quepa y el cliente pueda agarrar el papel del baño sin pararse. Los arquitectos se creen artistas, creen que van a forrar toda la ciudad de Art Deco, van a presentar una propuesta de un mingitorio portatil Art Nouveau, pero caerán en la realidad de que la gente quiere su casita, y no quiere que tenga goteras. Posiblemente logren entrar a su obra arquitectónica maestra, pero sólo viendo su render con unos lentes en 3D.

    Contador: Monótono, repetitivo, uno de los reductos de la cultura disciplinaria panóptica de hace dos siglos. Declaración- IVA – IETU, cuentas T – Activos – Pasivos. Tienen mucho trabajo muy mal pagado, y la poca creatividad que se les pide, es la necesaria para que sus clientes evadan impuestos. ¡El contador de Slim es un artista!. Ser un contador es como trabajar en el servicio público sin los beneficios de estar en el servicio público. Ir al SAT, hacer filas, lidiar con la burocracia, un error puede costar no sólo la pérdida de un cliente, sino el resarcir económicamente su error. El nombre lo dice todo, contador, contar, nada más.

    Diseño Gráfico: Aquí caen dos personas, gente que cree que el diseño es arte, y gente que no tuvo los suficientes arrestos para estudiar cualquier otra carrera. Son los mozos de los mercadólogos y los comunicólogos. Su conflicto consiste en tratar de hacer una expresión artística con la imagen corporativa de una empresa. Colores por aquí, colores por allá, un toque de Picasso, un toque de Dalí, para que el cliente diga -¡Qué es esta porquería!-. ¡Quiero diez propuestas nuevas para ayer!-. Su pirámide de necesidades de Maslow sería así: 1.- Necesidad de tener una Mac 2.- Necesidades fisiológicas 3.- Necesidades de seguridad 4.- Necesidades de afiliación 5.-. Necesidades de reconocimiento 6.- Autorrealización.

    Comunicación: Es curioso que muchos comunicólogos gusten de la onda hippie e incluso se consideran de izquierda, pero forman a ser la parte estrategica de comunicación del mainstream y la maquinaria boba. Terminan manejando las redes sociales de empresas propiedad de «pequeños cerdos capitalistas», hacen comerciales de  Coca Cola y si tienen éxito, spots de Televisa. En cierta medida, comparten la intención de los mercadólogos de enajenar a la gente, aunque el mercadólogo es el que habla de la necesidad de hacerlo, y el comunicólogo ejecuta la estrategia orwelliana alienante.

    Administracion de empresas: La gran mayoría entran aspirando a manejar su negocio y pocos lo logran. Como el nombre tiene la etiqueta de «mi negocio propio» o, «seré gerente de una empresa importante», terminamos con una de las carreras más saturadas, también por muchas «Mientras me caso». Al igual que los mercadólogos, llega el balde de agua fría cuando hay mucho trabajo en… telemarketing, cambaceo, servicio al cliente. Al salir se dan cuenta que para poner un negocio y poner sus conocimientos en práctica, más que su título,  necesitan «capital». Quienes no lo tienen, o bien, no lo saben obtener (porque también existen los créditos y los incentivos), terminarán condenándose a buscar empleos que sean aceptablemente remunerados aunque no les guste.

    Derecho: Yo lo llamaría licenciatura en chueco. Ese episodio de los Simpsons donde Lionel Hurtz se imagina a un mundo sin abogados representado por una imagen con varias personas cantando en círculo ejemplifica lo que es el derecho. Más que aspirar a ser empleados o emprendedores, la política es una gran opción para desenvolverse. El abogado más mañoso es el más bueno, un abogado «humilde» es un pobre abogado. Una carrera saturada, sí, pero con amplias áreas para desenvolverse. Si el diseñador es creativo, el contador minucioso, y el psicólogo empático, entonces el que estudia derecho debe de ser cabrón. Se forma un círculo vicioso porque si aparecen abogados «cabrones» entonces la otra parte deberá buscar otros más «cabrones», y más que aplicar la justicia, ganará quien encuentre más inconsistencias a la ley a su favor. Tanto si quiere ejercer de una forma honesta y comprometida como si quiere ser un corrupto. Por eso es que el derecho es la antesala de los políticos.

    Medicina: Otro de los oficios llamados liberales. Si no fuera por Superman, Gokú o el Peje, los médicos serían los héroes del mundo. Se encierran en los estudios más tiempo que los otros profesionistas, lo cual moldea su personalidad al grado que siempre sabes que el médico, es el médico (a veces esos pasillos de hospital dejan como un no sé qué en su psique que ha asimilado las tripas internas). Si no te gusta esforzarte, esta no es tu opción- Los médicos son de los profesionistas más valientes (aunque se creen de más) porque no sólo estudian una carrera difícil y demandante, sino porque es pan de cada día ver lo más repugnante de los seres humanos, desde un olor fétido por falta de aseo, hasta meter las manos dentro del cuerpo de un paciente sabiendo que la más pequeña falla puede destruir la reputación forjada por años. Los médicos llegan literalmente «más adentro» del ser humano que los filósofos, pero no se deprimen tanto. Se acostumbran.

    Nutrición: Algunos podrán asociarlo con la medicina porque los dos están centrados en la salud, pero es algo totalmente diferente. Primero, en nutrición siempre están las mujeres más guapas de la universidad (hombres no sé, porque no muchos estudian esta carrera). Segundo, no puedes ser gordito o gordita y estudiar nutrición. Adiós a los placeres del paladar a menos que tu metabolismo sea muy generoso contigo. Estas son de las carreras «Mientras me caso» pero con más perspectiva, porque las nutriólogas si logran hacer algo más de su carrera. El problema es que es una desventaja relacionarte íntimamente con gente gordita. Si tienes un novio, un hermano o un papá gordito, se asumirá que no tienes la capacidad de hacer que bajen de peso. El cliente común del nutriólogo es este. Llega a consulta los primeros días de enero, sigue febrero, marzo, abril, hasta un punto en que el nutriólogo se siente muy orgulloso de como su técnica ha despejado toda obesidad del individuo. Pero esta alegría se disipa cuando esa misma persona regresa en enero del siguiente año con todavía más sobrepeso.

    Entonces, ¿Ya sabes qué quieres estudiar?

  • La obsesión con los «jotos»

    La obsesión con los «jotos»

    Una de las preguntas que siempre me he hecho, es ¿Por qué parte de la sociedad tiene severos conflictos con los homosexuales? ¿Por qué la obsesión con los jotos? (como aporte cultural, en Lecumberri, la prisión panóptica construida en tiempos de Porfirio Díaz, a los homosexuales los encerraban en la crujía con la letra «J»). Nunca he entendido porque tanto conflicto con el hecho de que una tercera persona tenga una preferencia sexual distinta a la mía.

    La obsesión con los "jotos"

    Alguna vez en mi vida, llegué a tener ese conflicto. Pero no con los homosexuales en sí, sino sólo con aquellos llamados «locas» por su excesivo amaneramiento. Con aquellos que eran más tranquilos nunca los tuve, ni con las lesbianas. Pero entendí que si ellos deciden ser así, o bien son así (no quiero entrar a debate sobre si nacen o se hacen) es problema suyo, decisión suya,  y yo no tengo por qué entrometerme en la vida de los demás. Y el hecho que sean así ni los hace menos seres humanos, ni malas personas, y menos deben de ser discriminados en los distintos ámbitos donde son discriminados.

    Hasta hace algunas décadas, la OMS estipulaba que la homosexualidad era un trastorno psicológico. Entonces si se tratara de un «supuesto» trastorno ¿Por qué la gente no discrimina a aquellos megalomaniacos, a quienes tienen trastornos de ansiedad, a los que padecen fobias? Entonces no es el que sea un supuesto trastorno psicológico. Posiblemente tendríamos que remitirnos a una cultura patriarcal establecida como la causa del conflicto.

    El presidente ruso, Vladimir Putin, en pleno siglo XXI, prácticamente le declara la guerra a los gays, en un país que asumiríamos como no suficientemente bananero para tomar ese tipo de posturas. ¡Vaya apellido! ¿Qué no Rusia debería tener otras prioridades en su agenda? ¿Qué no ese tipo de decisiones no hablan bien de un país otrora hegemónico y que todavía tiene peso a nivel mundial? ¿Qué no los gays deberían tener exactamente los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales?

    Por el otro lado vemos al Papa Francisco, sí, el Papa, sí, el representante de la Iglesia, dando un paso acertado donde invita a no juzgar a los homosexuales. Si bien la postura de la Iglesia no cambia en la cuestión de considerar pecaminosos los actos homosexuales y al rechazo del matrimonio homosexual, invita a no marginar a esta minoría de la sociedad, lo cual ya es un paso muy importante, porque muchos homofóbicos utilizan como pretexto la religión para rechazar, marginar, discriminar y agredir a quienes tienen una preferencia sexual diferente.

    Los invito a convivir con homosexuales, a platicar con ellos. Se darán cuenta que son personas igual de valiosas. Que sí, pueden encontrar tanto homosexuales buenos como malos, al igual que con los heterosexuales. Tanto homosexuales honestos como corruptos. Y al final te darás cuenta que la diferencia entre un heterosexual y un homosexual es eso, su preferencia sexual.

    Yo tengo conocidos homosexuales, personas muy talentosas. Y amigas lesbianas, personas brillantes y muy inteligentes. Y cuando uno convive con ellos, es cuando más se pregunta, ¿Y entonces por qué los discriminan y se indignan al punto en que serían capaces de meterlos a una cámara de gas? ¡Qué si tal personaje salió del closet! ¿Who cares? ¿Por qué tantos conflictos con la vida? Creo que el mundo tiene demasiados problemas como para conflictuarse con la preferencia sexual de otras personas.