Autor: Cerebro

  • Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    Estaba con una amiga viendo los Óscares. El Óscar que ganó Alfonso Cuarón a mejor director hizo que me sintiera orgulloso de que un mexicano por fin lograra hacer historia y se consagrara como mejor director. Pero como mexicano que tan orgulloso me siento de él, creo que le debo respeto, y como sé que el triunfo es de él, a él es a quien debe reconocerse y a nadie más (a excepción de su equipo, del chivo, de su mamá).

    Alfonso Cuarón, la diferencia entre el orgullo y el nacionalismo barato Parte 2

    No sé si se dieron cuenta, pero Alfonso Cuarón nunca agradeció a México ni gritó ¡Viva México! Porque no fue México quien le abrió las puertas para ser quien es. El mismo dice que es un cineasta global, hace cine para el mundo. Alfonso Cuarón no es un ingrato con su país, tan no lo es, que en la primera toma de su película Gravity, en la cual se ve un acercamiento al globo terráqueo, aparece la Bahía de Banderas (Puerto Vallarta), Chapala, Guadalajara y Manzanillo. Esa toma fue premeditada, a Cuarón le gusta vacacionar en el occidente del país. Así como no es casualidad que su hermano Carlos Cuarón haya filmado Rudo y Cursi cerca de Manzanillo.

    Alfonso Cuarón hubiera sido poco prudente si hubiera afirmado que su premio lo obtuvo gracias a México. Cuarón no ignora sus raíces y se siente orgulloso de ellas, pero sabe que ello no implica reconocer a quien no merece reconocimiento. Es un error colgarse de medallas ajenas, de pensar que «ganó México», porque no es lo mismo que gane un mexicano a que México gane. No hay que confundir, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido. Que James Cameron haya ganado la estatuilla no implicó un éxito para el cine canadiense, que Sydney Pollack sea un director reconocido a nivel mundial no ha convertido a Polonia en la nueva meca del cine.

    Cuarón puede significar un ejemplo para los mexicanos. Pero precisamente por esto el triunfo «no es mexicano», porque Cuarón se sobrepuso a los cánones establecidos de la idiosincrasia mexicana, muchos de los cuales no sólo no le ayudaron, sino que actuaron como piedras en el camino. Debe de significar un ejemplo porque Cuarón ha mostrado que sí se puede, pero ha mostrado que para salir adelante hay que romper con la costumbre, romper con el común denominador que prevalece en México, romper con «eso» que para los que no entienden bien el concepto de nacionalismo creen que se dignifica con el éxito de Cuarón cuando es al contrario.

    Cuarón no fue el único mexicano que ganó, también lo hizo el Chivo en mejor fotografía, y la nacida en México, Nyong’o por actriz de reparto en 12 años de esclavitud. A un periodista se le ocurrió hacerle a ella la pregunta más estúpida ¿Cuánto de este premio pertenece a México? Nyong’o respondió que nada, que el premio le pertenece a ella y nada más. Ella no le debe nada al país por haber nacido en México. Esa pregunta tendrá más sentido en una nación fascista o en un comunismo totalitario, pero no en una africana que nació y radicó un tiempo en México, y nada más.

    Cuando hablé de este tema en las redes sociales, algún usuario afirmó que era un comentario pesimista y criticaba mi falta de nacionalismo y mexicanidad. Ese individuo se equivoca rotundamente. Mi afirmación es confrontativa, pero no es pesimista, en tanto nunca subestimé el logro de Cuarón ni le quité méritos. Ni tampoco es falta de amor al país, porque quien ama a su país, reconoce sus defectos, y reconoce cuando tiene o no méritos.

    Yo me siento muy orgulloso de mi compatriota Alfonso Cuarón. Pero no me siento orgulloso de mi país por su triunfo, porque sé que no tuvo nada que ver en su éxito. No hay que equivocarse, no hay que engañarse, no hay que apelar al nacionalismo mal entendido para crear un imaginario donde se supone, que el triunfo de un mexicano sirve de consuelo para aquellos que sienten que en su país no se habla mucho de triunfos.

    Dicen que la verdad duele, pero en este caso duele para quienes han querido otorgar méritos a quienes nunca los tuvieron.

    Y no, no se me olvida el conflicto Rusia – Ucrania. Próximamente hablaré de eso, por las repercusiones que puede tener.

    Aquí pueden ver el primer artículo

  • Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Marchando por el Chapo – Esa sociedad dañada y pervertida

    Vivo en un país donde los patos le tiran a las escopetas. Donde el Gobierno es delincuente y los narcotraficantes son héroes. Donde bueno es el malo, y el malo es el bueno. Donde ante un atraco ya no se critica el accionar de los criminales, sino que se critica a la persona que fue víctima del atraco -¿Es que como se te ocurre sacar tu iPhone en la calle para hablar?-. Así es donde vivo, así es mi país «elMéxicodondenopasanada».

    Marchando por el Chapo - Esa sociedad dañada y pervertida

    Y por esto es de sorprender que en Sinaloa se hayan realizado manifestaciones a favor del «Chapo» Guzmán. Parecería una suerte de masoquismo colectivo combinado con un síndrome de Estocolmo agudo. Los manifestantes, que fueron mil, fueron menor cantidad que los tres mil que el pobre Chapo inocente dijo haber matado en sus primeras declaraciones. Los manifestantes salieron de blanco, como si se tratara de una manifestación por la paz. En las fotografías se puede apreciar a gente de toda clase social manifestándose, donde proliferan los trombones e instrumentos de grupos musicales norteños acostumbrados a componer narcocorridos.

    Mario López Valdés, gobernador de Sinaloa, mejor conocido como «Malova», afirmó que les dieron dinero y cervezas a los manifestantes, agua y tamales, y que esta manifestación fue organizada por familiares y amigos de los narcotraficantes. ¡Déjà vu! ¡Déjà vu!

    La sociedad en México está tan deteriorada que los niños de hoy aspiran a ser narcotraficantes. Influenciados por los narcocorridos, por la imagen del narcotraficante fuerte y el gobierno débil, y bajo el cobijo de una deteriorada familia, asumen que la «noble profesión» de narcotraficante es el camino más fácil que tienen para salir de su condición. Para esos niños, el narco es el Gobierno, y el Gobierno es un estorbo, algo espurio, sin valor. El narco tiene mayores posibilidades de proveer un aparente bienestar que el gobierno, y hasta cierto punto así es, hasta que el individuo termina ultimado por algún cártel rival, o el mismo al que pertenece, o por un combate entre policías y narcotraficantes, o en el más condescendiente de los casos, termina en la cárcel.

    Una defensora del Chapo Guzmán afirma que no los entendemos, porque no sabemos que es sufrir carencias y falta de oportunidades. Que no entendemos que le entran a «lo ilegal» porque así ellos no tienen que pagar impuestos caros que nunca se utilizan para cosas buenas, porque los narcotraficantes les proveen un mejor estilo de vida y mayores oportunidades que el Gobierno. Su testimonio nos deja en claro que la debilidad e incapacidad del gobierno, ha hecho que proliferen este tipo de grupos que se alimentan, en parte, de las necesidades de los individuos.

    Para «salvar a México» falta mucho. No basta con la detención del Chapo, se necesitan combatir las causas que hacen que estos grupos criminales subsistan. Aunque se acabara con todos los cárteles de tajo, si el caldo de cultivo sigue ahí, entonces no necesitaremos mucho tiempo para ver el surgimiento de nuevos cárteles, que incluso podrían llegar a ser más peligrosos y violentos.

    Mientras, yo vivo en este país con una gran contradicción. Donde los buenos son malos, y los malos son buenos.

  • Aunque Toluca se vista de seda, Toluca se queda

    Aunque Toluca se vista de seda, Toluca se queda

    La Cumbre, sí, la Cumbre. Esa de la que no hablé, porque sirvió más de muy poco (aunque algunos aseguran que fue parte de una conspiración secreta judeomasónica para elegir al doble del Chapo Guzmán), pero ocurrió algo que ocurre siempre que vienen a México mandatarios de otros países.

    Aunque Toluca se vista de seda, Toluca se queda

    Arreglaron a Toluca por encimita. Pintaron el trayecto que recorrerían el Presidente Obama de Estados Unidos, y el Primer Ministro Harper de Canadá, para que la imagen de esa avenida concordara con el México que el Gobierno vende en el extranjero, ese del Peña Nieto reformador, del Saving Mexico. -¡Hey bro!, I can notice that Toluca’s main street is nice and all the houses are painted with sweet colors man. This mean that it’s true that you are truly Saving this fucking country caón!, So ¿Can we take another street? I suposse that small streets are beautiful too-. -¡No no, we can’t President Osama! ¡we are tosteichon the chorizos that we are going to eat, and if we don’t arrive quickly to the goberneishon palace, they will be very enfriated, and we would have to eat chorizo recalentated!

    En la Cumbre del 2004 en Guadalajara, cuando el PAN gobernaba, se hizo algo parecido. Todos sabemos que la carretera del Aeropuerto de Guadalajara muestra algunas de las miserias de la ciudad. Entonces se colocaron plantas a los lados para que los cinturones de miseria no se notaran tanto. Lo único de agradecer es que arreglaron el pavimento de la avenida a la que salgo a trotar, para que cuando pasaran por ahí Hugo Chávez o Zapatero, pensaran que en México hay orden y desarrollo.

    Sólo cuando vienen mandatarios de afuera, entonces sí se invierte en mejorar las condiciones de vida de los habitantes… que viven por donde éstos van a pasar. Entonces sí existe ese recurso que en otros casos se considera escaso, que los recortes presupuestales, que no logran bajar recursos federales, etcétera, etcétera. Y no es que espere que dejen todo el país bello cuando no hay recursos para hacerlo, sino que es hipócrita disfrazar la realidad de un país de esa forma y a la vez es una forma de despreciar a los ciudadanos que viven en esa realidad, que no quieren que los extranjeros vean.

    Esa actitud también es muestra de sumisión. Además no creo que personas como Obama o Harper ignoren la realidad de nuestro país, cuando parte de las políticas públicas que diseñan, tienen que ver con nuestra nación. Además basta entrar a Google Street View (Obama dice tener tiempo para ver House of Cards) para ver como es realmente México, con sus bellezas y sus miserias.

    Esta práctica es más de esperarse de este gobierno que quiere crear una buena imagen en el extranjero, donde la imagen y lo mediático importa más que el fondo. Donde no tienen empacho en mostrarse como reformadores, como los que marcarán un antes y un después, cuando en México todos palpamos una realidad diferente a la que se quiere vender allá afuera.

    Porque al lado de la calle pintada y arbolada con los nombres grabados de los mandatarios, hay calles con cansas cuarteadas y sin pintar.

  • Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    ¡Que el Chapo no es el Chapo! 

    Que hay dos, que hay tres, que ahorita está en Mazatlán observando su detención desde la comodidad de su hogar. Pero es que Peña Nieto no sabe leer, ¿Entonces cómo lo va a agarrar? ¿Por qué lo agarraron en un condominio «normalito» y no en una casa «súper lujosa»? ¿Por qué no se ve tan viejo? ¿Por qué tiene la nariz diferente?

    Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    Yo estoy seguro que sí se trata del Chapo Guzmán. Y que estos cuestionamientos tienen que ver más bien con una desconfianza grandísima que el ciudadano le tiene a los gobernantes. Es una reacción desde el punto de vista psicológico normal (hasta cierto punto). Un individuo no va a confiar en alguien que constantemente le ha estado mintiendo. Pero eso no implica que todos sus actos sean siempre una mentira.

    Lo del Chapo es como la historia de Pedro y el lobo. Los gobernantes, y en especial este gobierno, se han acostumbrado a mentirnos. Que no compraron ni un sólo voto, que con la Reforma Energética la luz va a bajar inmediatamente. Entonces ahora que detienen al Chapo Guzmán, resulta que no mucha gente lo cree. Algunos incluso se preguntan como Peña Nieto tuvo la capacidad de agarrarlo (ignorando que detrás de ese cerebro pequeño existen fuerzas de inteligencia con cerebros mucho más grandes).

    Naturalmente detrás de todas estas relaciones Gobierno – narcotráfico, hay muchas cosas que no sabemos, que ignoramos, cosas que no salen a la luz, con lo cual muchas veces las versiones oficiales pueden diferir (deliberadamente) de la realidad. Pero por naturaleza, a los humanos no nos gusta quedarnos con la duda, y es por esto que reconstruimos la historia en base a pruebas y suposiciones que estrictamente no son suficientes como para crear un argumento sólido. Entonces surgen las teorías de la conspiración. Y si la versión oficial nos miente, entonces dicha teoría tiene que ser verdad.

    Hay incluso discusiones más importantes que se pueden dejar del lado debido a que el individuo gasta más energía en tratar de convencer a los demás de su teoría de la conspiración. Si es el Chapo o no es, genera más ruido que la afirmación de un ex funcionario de la DEA, de nombre Phil Jordan, quien afirma que el Chapo Guzmán, financió la campaña de Peña Nieto, un tema que es delicadísimo. Phil Jordan se pregunta como es que después de que ocurriera esto, el Chapo terminara en la cárcel, y supone que algo malo pasó entre el PRI y el Chapo posteriormente. Ese es un buen punto de discusión que puede llevar a más cuestionamientos y descubrimientos. Pero por un decir, en base a dicha afirmación, no se podría crear una teoría que diga que «el Chapo es una estrategia de la masonería coludida con el gobierno de Estados Unidos que busca privatizar…»

    Y al final, es una afirmación de un ex funcionario, lo cual no comprueba con cabalidad que lo que afirma sea verdad. Aunque tampoco se me haría raro que así fuera.

    Los mexicanos somos buenos para fabricar teorías de la conspiración. Posiblemente es un mecanismo de defensa, posiblemente tiene que ver con que a veces la realidad puede tener a acercarse más a algo parecido a una teoría conspiranoide que a la verdad oficial. Y a esto hay que agregarle, sí, que mucha gente (de cualquier parte del mundo, y en varios de los casos con un IQ no muy alto) tiene la costumbre de creerse cualquier teoría de la conspiración. Que si Elvis sigue vivo, que Paul McCartney murió hace mucho tiempo, que el HAARP y demás.

    Por eso yo no creo que haya dos chapos. El único que existe está en la cárcel. Pero tampoco me fío del Gobierno que presume que es un combate frontal al problema del narco, debido a que, muchos cabecillas históricos han sido aprehendidos, y el narco ha… seguido creciendo.

  • El remedio para la felicidad

    El remedio para la felicidad

    La gente tiene una enferma necesidad de ser feliz, que busca cualquier cosa para encontrarla. Pero su obsesión con ella es tanta, que esa misma obsesión es la que le impide ser feliz. Creen que la solución para obtener la felicidad se puede recetar, y por eso hay mucha literatura barata, libros de autoayuda que terminan confundiendo al individuo por dos razones. Porque el fin último de esos libros es generar riqueza para los que lo escriben (no les conviene autorrealizar a sus lectores por negocio), y porque no hay una solución exacta para la felicidad. Porque la felicidad no es igual para todas las personas.

    El remedio para la felicidad

    Me topé con un libro del filósofo inglés Bertrand Russell, llamado «La Conquista de la Felicidad«. Un libro fácil de leer (aún así es muy notorio el bagaje cultural y filosófico del autor del cual carecen muchas obras baratas), pero que difiere mucho con los libros de autoayuda actuales. Y es que el libro tiene poco de recetas y mucho de sentido común. Delinea a grandes rasgos lo que puedes hacer para obtenerla, pero el autor es consciente de que cada mente es un mundo. Quien quiera una receta fácil para ser feliz, en ese libro no la va a encontrar. Más bien se dará cuenta que necesitará mucha voluntad para poder ser feliz. Sugerencias como el aprender a soportar una vida relativamente monótona, o sugerir que «que tus intereses sean lo más amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles» se aleja del recetario de la felicidad propuesto por libros que se convierten en best sellers.

    Y esta obra me hizo pensar como ser feliz puede ser tan sencillo y complejo a la vez. No se requiere de gran ciencia, pero sí de mucha voluntad. Pero a las personas les asusta la palabra «voluntad». Por eso muchos acuden a las dietas milagro que te prometen bajar 5 kilos en una semana (y lo cumplen, pero no te hablan del rebote que viene a continuación) en vez de ir con un nutriólogo que le cambie sus hábitos de alimentación y hacer ejercicio diario. Nos hemos acostumbrado a buscar las cosas de manera fácil, pensando en que así las vamos a obtener. Ya sea dinero, salud, y ¡felicidad!

    Lo más curioso de todo, es que la felicidad no es algo que tienes que alcanzar. La felicidad es un modo de vida, es el goce del proceso. Por ejemplo, una persona tiene un objetivo, ganar un deporte, aprender a tocar la guitarra, ser económicamente independiente. Se cree falsamente que se encontrará la felicidad una vez logrado el objetivo. El disfrute del proceso es, en parte, el que trae la dicha a las personas. Al lograr dicho objetivo, el individuo explota en júbilo (el cual muchos confunden con la felicidad). Pero una vez terminado este momentáneo sentimiento, se dará cuenta que requerirá alcanzar algo más. Deberá plantearse nuevas metas, objetivos, o bien, nuevas formas de disfrutar la vida.

    Y la felicidad no sólo surge de la búsqueda de esos objetivos, sólo es una parte. La convivencia con las demás personas, los hobbies, el desarrollo mental y espiritual. Tener una perspectiva más amplia, conocer cosas nuevas.

    Mi felicidad aumentó conforme empecé a tener más intereses, y conforme empecé a salir de mi burbuja de cristal.

     

    Cuando buscas ansiosamente la felicidad, no sólo no estás llegando a ella, sino que ese tiempo gastado lo podrás considerar como el tiempo en que pudiste ser feliz y no lo quisiste ser.

    Ciertamente hay eventos que pueden detener momentáneamente la felicidad y no depende de uno. La pérdida de un empleo, la muerte de un ser querido, algún padecimiento. Pero el individuo tiene la capacidad de volver a ella en determinado tiempo.

    Para mí, la felicidad consiste en lograr un sano equilibrio, entre cuerpo, mente, espíritu. Es tal vez incluso utópico pensar en un equilibrio perfecto, pero sí que nos podemos acercar a él. Esto es así, porque la naturaleza es así. Cuando esta se acerca más a dicho equilibrio funciona mejor. Nuestro cuerpo es un equilibrio, estamos compuestos por materia que compone órganos, los cuales gracias a dicho equilibrio, mantienen el funcionamiento general del cuerpo. Un individuo que alimente su cuerpo con ejercicio y alimentación sana, y su mente con cultura, tendrá un equilibrio mucho más sano que aquel que se postra en el sillón con comida chatarra para ver los programas de revista de la televisión abierta.

    Al final, la «solución» para ser feliz es sencilla, pero la fuerza de voluntad que se requiere es algo complejo. Y si te venden remedios que subestiman o ignoran la voluntad, debido a que la palabra «esfuerzo» no vende. Entonces, te están timando.

  • La detención del Chapo Guzmán – Primeras impresiones

    La detención del Chapo Guzmán – Primeras impresiones

    Del efectismo y los anti héroes. 

    ¡Capturamos por fin al Chapo Guzmán! ¡Después de que el PAN en 12 años no pudo hacerlo así como tampoco no pudieron hacer las reformas que nosotros si pudimos (no mencionar que nosotros las bloqueamos por 12 años)!

    La detención del Chapo Guzmán - Primeras impresiones

    No se puede no estar de acuerdo con la captura del Chapo. Es alguien que como narcotraficante hizo mucho daño al país y debe estar en la cárcel. Pero debemos entender que el Chapo es parte de un problema, y no que representa todo el problema como tal. Entonces no podemos suponer que con la detención del Chapo el problema del narcotráfico habrá terminado. ¿Qué tan buena noticia es? Depende del móvil que orilló a los gobiernos de México y Estados Unidos aprehenderlo. Si el Gobierno de Peña Nieto lo aprehendió como parte de una estrategia para acabar con el narco, podría considerarse buena (aunque se deberá tomar en cuenta lo acertada de la estrategia como un todo), pero si no es así (y es lo que me preocupa) que sea una medida efectista, mediática, entonces no pasará más allá de la detención de un personaje.

    Tomamos el caso Elba Esther Gordillo. Cuando la detuvieron, a mucha gente se le vino a la cabeza la idea de que tal vez podría ser el inicio un cambio. Al mismo tiempo que eso ocurre, se propone una Reforma Educativa, con lo cual causan una impresión reformadora. Pasó un año y hemos visto que dicha reforma quedó en nada, que se decidió cancelar la prueba Enlace, la cual con todo y sus múltimples defectos, era la única herramienta para medir el desempeño de los maestros y las escuelas. La decisión de aprensarla tuvo un móvil no sólo efectista, sino de ajuste de cuentas.

    En el caso del «Chapo» Guzmán, no se podría descartar un móvil parecido. Pensando mal y maquiavélicamente se puede ver así: Primero como un impacto mediático. Peña Nieto se presenta como el reformador, como el que está moviendo a México. Aparece en la revista Time, lo elogia alguno que otro medio extranjero, y ahora con esta detención, podrán considerarlo como el Roosevelt mexicano, como una suerte de un nuevo Nelson Mandela, nada más que más guapo. Desde nuestra perspectiva maquiavélica, podríamos pensar que esta captura le podrá servir para debilitar aún más a la oposición. El PAN no pudo detener al Chapo ni aprobar las reformas, nosotros sí ¿Quién carajos votaría por el PAN cuando el PRI lo puede todo?. Con el PRD no hay tanto problema, porque AMLO, sin querer, ya le está haciendo el trabajo sucio. Desde esta perspectiva funciona y muy bien. Seguramente Peña Nieto registrará cierta alza en la percepción que la sociedad que tiene de él.

    El problema es de forma y fondo, porque tomando en cuenta las formas solamente, analizándolo todo frívolamente, Peña Nieto es el estadista del siglo. Reformador, férreo combatiente del narco, galán, moderno. El problema viene cuando analizamos el fondo, cuando nos damos cuenta que muchas de las reformas aprobadas no cambian el estado actual de las cosas, lo hacen para mal (Reforma Hacendaria), lo hacen para seguir igual (Reforma Educativa), lo hacen a medias (Reforma Política), y de entre todas sólo se puede esperar cierto cambio con la Reforma de Telecomunicaciones (que toca más bien a Slim y no tanto a Azcárraga), y la Reforma Energética, la cual tiene que pasar todavía por esa prueba llamada «leyes secundarias» que podrán hacer la diferencia entre una apertura efectiva y otra que beneficie a ciertas élites cercanas al gobierno.

    Puedo aplaudir la detención del Chapo Guzmán, y reconocerle al Gobierno haberlo hecho, es una detención histórica, pero no puedo festejar aún. Sólo se puede festejar cuando veamos una mejora sustancial en la seguridad nacional, sobre todo aquella que está afectada por los cárteles.

    Las películas concluyen con la detención y aniquilamiento del villano. La realidad no siempre es igual, es algo mucho más complejo, y el villano solamente representa una parte de la estructura.

  • Lamento venezolano

    Lamento venezolano

    El comunismo no sirve, no funciona, es inhumano, y cuando la Venezuela de Maduro trata de ir un paso más hacia allá, más se complican las cosas, y la naturaleza se encarga de inestabilizar la sociedad. Para mantener un régimen comunista se debe de tener al pueblo adoctrinado, como en Corea del Norte o la URSS. Si la propaganda y las estrategias de reingeniería social no funcionan, entonces el régimen está condenado a la muerte.

    Lamento venezolano

    Corea del Norte «funciona» porque se ha aislado del mundo occidental. Venezuela no, la transición a lo que ellos llaman comunismo, se da en medio de una sociedad inmersa y de cierta forma abierta a una realidad global. Los venezolanos conocen tanto de iPads, de ropa de marca, de comparar precios para comprar el mejor producto, y difícilmente estarán dispuestos a vivir en un mundo donde tienen que racionar todo. También fracasa porque ya no tiene a un líder carismático, Hugo Chávez, que con su carisma lograba atenuar los grandes problemas causados por su gobierno, la inflación, la inseguridad (Venezuela rompe con esa creencia que dice que entre más igualitario es un país, menos violento es). Nicolás Maduro no es carismático, y trató de sostener su gobierno en base al recuerdo de Chávez y a la nostalgia, pero el impulso se ha agotado.

    Algunos dirán que las protestas son armadas, que es una estrategia del imperialismo, que hay alguien detrás. Posiblemente pueda haber alguna influencia o injerencia, pero es totalmente natural que la gente se manifieste de la forma que lo ha hecho debido a la situación actual de Venezuela, donde los productos escasean y la inseguridad crece. Naturalmente el gobierno venezolano trata de deslegitimar las protestas asegurando que hay intereses detrás ¿les suena?, también envían porros pagados para el mismo efecto ¿les suena?. Los venezolanos se manifiestan legítimamente ante un gobierno que ha destruido a su país.

    Muchos pro gobierno bolivariano e izquierdistas «vintage» dirán que el «neoliberalismo» quiere imponerse en Venezuela. No es que sea defensor de la doctrina neoliberal, pero casi cualquier cosa es mejor que lo que se vive en ese país estancado en el pasado, donde sí, hay más igualdad, pero con tendencia a la pobreza y no a la riqueza. El bolivarianismo ha fracasado, el gobierno de Maduro improvisa, trata de acallar a los medios de comunicación y llamar fascistas a toda la oposición (técnicamente el significado literal de fascismo se parece más bien a.. . Maduro).

    El líder opositor Leopoldo López se entrega al gobierno no sin antes dar un mensaje de aliento a todos sus seguidores que han abarrotado las principales ciudades de Venezuela. En las manifestaciones ya han habido muertos, Maduro asegura que para manifestarse se necesitará un permiso, contrariando incluso lo que dijo su antecesor que ahora se le aparece en forma de pajarito, quien afirmaba que los venezolanos eran libres de manifestarse. Parece que Maduro no sabe que hacer, la presión es cada vez más fuerte y no parece que haya solución o política que pueda acabar con el descontento generalizado.

    Esto podría ser el inicio del fin de un régimen que llegó tras los fracasados y corruptos regímenes de Caldera y Pérez, pero que trajo otro bastante peor. El problema en Venezuela es que la oposición tampoco tiene mucha legitimidad, y también le ha hecho daño mucho al país. Pero lo que es real es que este régimen «bolivariano» debe de terminar, este régimen bolivariano que está conduciendo a Venezuela al precipicio.

    El derecho a manifestarse es universal y no debe de estar supeditado a cualquier ideología o creencia.

    No sé que tanta difusión le estén dando en los medios mexicanos como Televisa, pero parece que los mexicanos nos estamos enterando lo que pasa más bien por las redes sociales. No vaya a ser que nos contagiemos de la enjundia de los venezolanos y…

  • Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    La propaganda es algo inherente a los gobiernos. Estos necesitan comunicar sus propuestas, sus actividades y sus logros de manera efectiva a la población. La inexistencia de la propaganda sería algo suicida, porque sin ella, la gran mayoría de los habitantes no sabría bien lo que se está haciendo y el gobierno quedaría a merced de la población y los medios no alineados, lo cual desembocaría en una severa crisis.

    Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    Los gobiernos compran espacios, o bien, por un decreto o ley, los medios tienen la obligación de transmitir en un determinado número de tiempo, la propaganda del gobierno, o bien de los partidos que son parte de éste (como en el caso de las elecciones). Pero quienes conocemos el mundo de la mercadotecnia y la publicidad, sabemos que cuando se quiere sobrevender un producto, posiblemente se haga en compensación de la falta de calidad de éste.

    Cuando los gobiernos usan demasiada propaganda, es porque han sido incapaces de ganar de forma natural la cohesión y credibilidad que necesitan. Nicolás Maduro, el Presidente de Venezuela, que tiene al país en un estado crítico y donde las manifestaciones con su consecuente censura típica de los gobiernos autoritarios han empezado a crecer, recurrió al mito de Hugo Chávez debido a su falta de carisma y resultados. El carisma de Chávez por sí mismo ayudaba a crear esa cohesión que necesitaba para llevar su gobierno adelante, cosa que no ha sucedido con maduro, lo cual pone en riesgo al chavismo.

    Si Chávez usaba la propaganda para alentar su carisma, y si Maduro la usa para tratar de encausar el carisma el otro hacia él. Peña Nieto al no tener un referente carismático, no le queda de otra que vender una idea falsa de lo que es su Presidencia, y como dentro de México muchos ya no le creen, a pesar de la millonaria inversión en spots y su imagen, entonces se publicita en el extranjero, esperando que al crear una buena percepción afuera del país, esta, como alguna suerte de rebote, influencie a la opinión pública mexicana. Si Juanito Kirilov o Pedrito Mertesaker, europeos de primer mundo, desarrollados, afirman que Peña Nieto es el estadista que va a salvar a México, entonces la opinión pública en México podrá cambiar un poco su percepción sobre nuestro querido camarada Presidente Enrique Peña Nieto.

    La publicidad y la propaganda (cuya única diferencia es que la primera es aplicada a productos y servicios, y la segunda a ideologías, creencias o política) son útiles y de cierta forma necesarias. Pero cuando se sobrevenden, es porque se han convertido en un síntoma de que un producto o gobierno, no entrega los resultados que se esperaban, y entonces se usa el recurso de la publicidad para lograr lo que la calidad o la credibilidad no puede hacer.

    Publicado en el Diario de Colima