Autor: Cerebro

  • La gente quiere que seas convencional

    La gente quiere que seas convencional

    Haruki Murakami en su libro «De qué hablo cuando hablo de correr» hizo una afirmación que decía algo así como que la independencia se paga con heridas en el corazón. Se refería al hecho de que para hacer lo que realmente quieres, deseas y anhelas, tendrás que romper no sólo paradigmas, sino también habrá quien (a veces con buenas intenciones) no quiere que hagas lo que quieres hacer, y en ese camino algunas personas te lastimarán, posiblemente perderás algunos amigos o gente que estimas. Pero es natural que si realmente quieres luchar por lo que crees, tendrás que hacer sacrificios.

    La gente quiere que seas convencional

     

    Cuando leo biografías de personas que han logrado hacer un cambio, ya sean empresarios exitosos, o bien, literatos, escritores, investigadores, científicos, cineastas. Algo que es una constante y está palpado en muchas de esas biografías, es que en algún momento tuvieron que tomar decisiones que no gustaron a muchos, pero que fueron fundamentales para que lograran convertirse en lo que son o en lo que fueron. En primer lugar siempre se encuentran los padres. Y es entendible, los padres generalmente tienden a ser protectores. Los padres de alguna manera priorizan la seguridad sobre la felicidad, porque paradójicamente, creen ver la felicidad supeditada a la seguridad. También se pueden encontrar amigos, la pareja. Y hablo de los casos de personas que te quieren. Porque habría hacer un apartado especial de la gente que no te desea bien, o no le conviene que te vaya bien.

    El sistema (hablo de toda la estructura de organización y relaciones humana) te invita a que seas convencional, que seas uno más. Posiblemente porque los humanos deseamos estar dentro de sistemas estables, lo que no necesariamente significa que sea lo mejor para todos. Quien quiere destacar, lo tiene que hacer forzosamente rompiendo paradigmas de lo convencional. Esta afirmación está muy obviada, porque el que destaca debe de ser diferente a lo demás.

    Muchas veces para el ser humano, lo diferente tiende a ser raro. Esto lo podemos ver en los niños. Los niños con una inteligencia poco desarrollada tienden a ser segregados en el salón de clases -Estás tonto, no aprendes, burro-, pero al igual, los niños superdotados (a pesar de estar en el polo opuesto) tienden a ser segregados y a ser vistos como bichos raros porque sus mentes tienden a funcionar de forma diferentes, lo cual coadyuva en formas de comportarse diferentes, así como hábitos diferentes.

    Entonces la mayoría de la gente tenderá a sentir cierto escepticismo ante los riesgos que desees tomar, porque ellos no tienen pruebas (sobre todo en sus vidas) de que dicho riesgo pueda traducirse en algo positivo o en un escenario mejor que el actual. En muchos casos, tus padres y tus amigos, preferirían verte con una forma de vida parecida a la de ellos, y a las de quienes por medio de las formas convencionales, han logrado tener cierta estabilidad. Decirle a tus seres queridos que cerraras el restaurant del cual comes a cambio de convertirte en novelista (es el caso de Haruki Murakami) no será seguramente bien recibido.

    Pero la gente que ha trascendido ha tenido que tomar decisiones así. Y a veces esas decisiones pueden llegar a lastimar relaciones, porque tomar un riesgo lleva inherentemente el cambio de hábitos. A esto hay que sumarle que hay gente que en su muy inconsciente (y a veces de forma más consciente) le desagrada que te vaya muy bien, porque eso de alguna forma le recuerda la mediocridad en la que vive y lo podrá confrontar al darse cuenta que al quedarse en su zona de confort no logró tanto como aquel que tomó el riesgo y se apretó los… pantalones.

    Es curioso, porque queremos un sistema estable en el cual vivir y relacionarnos, y estas personas que lo desafían, de alguna forma logran mejorarlo. La gente llega a ser escéptica incluso en aquellas mejoras, tratan de verle el aspecto negativo, no tanto para a partir de una crítica mejorarlo, sino por el miedo a las cosas nuevas. ¡Steve Jobs inventó el iPhone! -Ah pero recuerda que los iPhones enajenan a la gente, velos en las reuniones como se pegan a su aparato-.

    Queda claro que si no quieres ser convencional, si no quieres ser un número dentro de una masa, tendrás que tomar riesgos, y sobre todo tendrás que pagar el precio de tener alguna que otra cicatriz en tu corazón a cambio de sentirte libre y autorrealizado. Algunos nacieron para hacerlo, otros no (y es que es natural que para que funcione un sistema, muchos de los que lo integran deberán ser convencionales), pero quienes nacieron para cambiar las cosas están moralmente obligados a hacerlo.

  • #ContraElSilencioMX Y México despierta contra la censura en Internet

    #ContraElSilencioMX Y México despierta contra la censura en Internet

    Yo creí que el mexicano estaba ya tan desanimado, que se había hecho la idea de que había que acostumbrarse, que estaba quemado, vencido, y que la frustración lo paralizaba. El tema de las leyes secundarias propuestas por Peña Nieto relativas a la Reforma de las Telecomunicaciones llevaba algo así como dos semanas tocándose y nada más la gente no se levantaba. Ciertamente la Semana Santa y demás coyunturas ¿a propósito? pudieron influir. Pero lo que sé es que cuando el individuo regresó de sus vacaciones, se dio cuenta que algunos de sus derechos están en riesgo.

    #ContraElSilencioMX Y mexico despierta contra la censura en Internet

    Gracias también a la campaña orquestada desde la semana pasada para posicionar trending topics como #EPNvsInternet y #ContraElSilencioMX el tema se hizo mainstream y la indignación se generalizó entre todos los ciudadanos que no estamos de acuerdo en la forma en que está gobernando Enrique Peña Nieto, entre la que se incluye la GRAN mayoría de la clase media y alta ilustrada. Enrique Peña Nieto y para los que él trabaja, creen vivir en un mundo paralelo donde los ciudadanos no existen.

    Peña Nieto no asiste a ningún evento con público que no sea controlado, su popularidad cae cada vez más y el escepticismo es cada vez mayor. Algunos pensamos en que lograrían crear expectativas en sus primeros años de Gobierno, pero tenemos un país inseguro, con un estado de derecho totalmente deteriorado, una economía que no avanza, y que para ponerle la cereza al pastel, se quiere censurar a quienes se oponen a él.

    He tratado de buscar argumentos a favor de las leyes propuestas por Peña Nieto y me he encontrado con muy pocas como un artículo de Federico Arreola. Pero la verdad este artículo, que es el más cercano a ser uno que se pueda tomar en cuenta, no convence, y al final pareciera estar escribiendo un spot para el gobierno. Los artículos propuestos son lo suficientemente explícitos y ambiguos a la vez para saber el riesgo que corremos los mexicanos que queremos una democracia y que tengamos peso en las decisiones que se toman en este país.

    Yo lo he dicho. Hasta hace poco (antes de que llegara el manotazo de Peña Nieto) reconocí que esta podría ser una reforma muy benéfica para el país, porque a pesar del ligero sesgo que veía a favor de Televisa, era muchísimo más lo que se avanzaba que lo que se dejaba de avanzar. Ciertamente no es toda la reforma la que está mal, hay puntos buenos en ella. El problema son esos artículos que invitan a la regresión, al autoritarismo, a la antidemocracia, a la dictadura de unos pocos.

    Esto es una muestra de que Peña Nieto y su grupo le tiene miedo a los ciudadanos. Si en realidad estuviera «Moviendo a México» y trabajando por el país, no habría esta animadversión. ¿Por que la censura, a qué le temen? No, no se me haría raro que en algún momento sucediera algo como en Venezuela. Ciertamente nuestra economía no ha llegado a ser la catástrofe que es la venezolana, pero la animadversión crece, nadie cree en el gobierno, las decisiones tomadas por los gobernantes actuales molestan a los ciudadanos, sean de derecha o de izquierda.

    Alguien me dirá que es un ataque ad hominem. Pero ¿Ustedes creen que un Presidente que llegó al poder comprando votos masivamente, cuyo partido solapó a un depravado sexual que utilizaba recursos públicos para sus cochinadas como Cuauhtémoc y lo hizo Presidente del PRI en el DF (cochinadas que seguramente conocieron las cúpulas del partido) va a aprobar esos artículos porque «les preocupa la seguridad de los ciudadanos? No lo creo.

    ¡Qué bueno que México esté despertando! Los ciudadanos podemos demostrar que podemos ser más rectos que los gobernantes, que podemos romper nosotros mismos con esas ataduras, con ese «el que no tranza no avanza», con ese «un político pobre es un pobre político», podemos demostrar que somos diferentes para poder aspirar a tener un gobierno diferente.

    ¡Queremos un México libre, plural, democrático y desarrollado! ¡No vamos a dejar que Peña Nieto y su grupo se salgan con la suya! Nosotros podemos, chingada madre (no me gusta usar mucho majaderías, pero esta vez vale la pena).

  • La particular desigualdad de México

    La particular desigualdad de México

    Ayer subí a lo más alto del Fraccionamiento Bugambilias en la ciudad de Guadalajara, aquí hay un centro comercial que tiene algunos restaurantes y bares donde se puede observar toda la ciudad desde lo alto, lo cual aproveché para tomar fotografías. Naturalmente a primera vista, uno ve toda esa «gran mole interminable» que es esta ciudad, pero cuando tomé el objetivo con zoom potente y lo coloqué en la cámara, me empecé a percatar de las particularidades de esta ciudad y la primera que vino la atención son los profundos contrastes que hay, y que se repiten en casi todas las ciudades de México.

    La particular desigualdad de México

    En la imagen que tomé, se puede apreciar como una residencia domina el horizonte tapizado por cinturones de miseria, como si se tratara de un castillo que se impone sobre sus gobernados, dando la impresión de que se quiere mostrar quien tiene el poder, y quien se tiene que someter a él. Ciertamente la composición de esa fotografía causa esa impresión. Pero aún cuando se trata de un efecto óptico, nos dice mucho, y entra la reflexión del por qué las cosas son así. Por qué hay unas pocas residencias ostentosas, y hay muchas casitas que apenas se sostienen con sus débiles estructuras de ladrillo.

    Vivo en un país en que el gobierno, en parte, ha perpetuado cierto orden social. No se trata tanto de la economía del mercado o del satanizado «neoliberalismo», que ciertamente es poco eficiente para lograr una buena distribución de la riqueza, pero que vaya, el gobierno se ha encargado de hacer aún más profundo este fenómeno que no se ve a este grado en los países más «neoliberales». Muchas de las empresas que ahora criticamos por su condición monopólica, lo fueron gracias a su relación con el gobierno. Azcárraga podría estar en aprietos porque la televisión abierta no tiene mucho futuro en México. Podría pensar en diversificar, y en parte lo hace, pero su escenario óptimo no sería a través de una economía de mercado, sino por medio de la intervención estatal, de un estado, de un gobierno, cuyo Presidente fue colocado por dicha televisora en la silla presidencial.

    Se dice que las ideologías políticas oscilan entre la libertad y la igualdad. Se dice que se requiere sacrificar un poco de uno para obtener un tanto más de otro. Pero en el caso de México tenemos un país donde no hay mucha libertad, y tampoco hay igualdad. Con la intención del gobierno de censurar Internet y los canales de la oposición, podrán hacer más «negocios» a sus anchas, enriqueciendo a empresarios que en un escenario de competencia perfecta tendrían que hacer lo que no saben o quieren hacer: Innovar.

    En México hay millones de negocios, pero gran parte de ellos tienen la función de mera supervivencia para sus dueños. Hay muy poca innovación y desarrollo. Las tortillerías, taquerías, puestos, están condenadas a ser lo mismo. El panadero se la raja todos los días para llevar algo de comer a su casa (aunque sea el propio pan que produzca), se levanta a los albores de la mañana y termina ya entrada la noche. Pero no tiene ni la información ni el conocimiento para hacer que su negocio trascienda a otro nivel. Ciertamente para lograr autorrealizarse con un negocio muchas veces hay que romper con los estándares y los paradigmas que nos rodean. Pero la verdad es que tampoco se han creado los canales para acelerar la movilidad social de tal forma que los que están abajo puedan subir arriba más fácilmente. De hecho parece que el sistema está creado para mantener este Status Quo.

    Muy posiblemente el dueño de la casa que domina el horizonte obtuvo sus recursos honradamente a base de esfuerzo y mérito. Mucha gente acomodada se conduce honradamente. No se trata tanto de usar el falaz argumento de que los ricos son malos y los pobres son buenos. Pero entre las clases opulentas sí hay algunos que acaparan mucho, a costa de muchos. Aquellos que sobornan a los gobernantes para que les den «el contrato», aquellos que tratan de incidir en la política para dirigirla a su favor, aquellos que gastan más recursos y dinero en lobbying (cabildeo) que en invertir en Investigación y Desarrollo y no con la especie de asistencialismo para ricos con el que se han manejado.

    Se trata de romper paradigmas, de buscar un estado que cree las condiciones para que los emprendedores puedan desarrollarse. Que la gente pobre tenga acceso a una mejor educación y que tenga más herramientas para salir adelante. Es un esfuerzo que requiere sacrificio y desapego, pero si pagamos el costo que implica asumirlo, en un futuro nos podría ir muy bien.

  • El Gabo, y el fin de los pensadores

    El Gabo, y el fin de los pensadores

    No, no voy a reseñar la historia de Gabriel García Márquez porque les soy sincero, no he leído un libro entero de él. Hace unos años dejé a medias su obra maestra «Cien Años de Soledad». Creo que hay quienes tendrán más herramientas para escribir sobre él, yo me limito a lamentar su muerte y reconocer que ha sido uno de los intelectuales prominentes de América Latina, que a pesar de ser colombiano, los mexicanos lo adoptamos como nuestro.

    El Gabo, y el fin de los pensadores

    Pero sí puedo hablar de la reflexión que su partida me deja, reflexión que se repite al ver como cada vez más intelectuales mueren sin que haya mucha sangre nueva que pueda relevarlos. Pueden haber muchas explicaciones, algunos izquierdistas podrán aseverar que se trata de ese «neoliberalismo» que convierte todo en objeto de consumo, visión que yo considero limitada. No sé si la natural evolución humana ya no considera tan necesario a los escritores de este calado, o es que como ya todos estamos acostumbrados a leer a los clásicos, que integrar otros nuevos ya sería una calamidad.

    Tal vez tenga que ver con la forma en que manejamos la técnica en este punto de la evolución humana. Posiblemente este romanticismo, el análisis de los pensadores sobre la condición humana (que en parte, han dado sustento a la forma en que nos organizamos ahora) termina siendo opaco ante la visión técnica y científica. ¿Por qué esperar que un escritor nos trate de hablar en un ensayo o una novela, por un decir, del egoísmo intrínseco al ser humano, cuando se puede hacer mejor un estudio cuantitativo o un experimento para determinar qué tan egoísta es el hombre?

    Esa puede ser una de las tantas razones. Tal vez tenga que ver también la creciente aversión hacia el conocimiento general, donde ahora a los individuos se nos invita especializarnos en un área o materia, ignorando los beneficios que nos da la cultura general (como hace algo así como un siglo lo advirtiera Ortega y Gasset). Hasta cierto grado es buena la especialización, pero no al punto en que todo lo demás se ignore.

    Es paradójico que ahora más que nunca el humano goce de un ambiente más propicio para la libertad de expresión, y no sólo eso, sino que tenga tanto conocimiento al alcance de su mano a través de Internet y literatura a un costo módico, y no se puedan forjar nuevos intelectuales. No es que no surjan, sino que nuevos hay cada vez menos y algunos se confundan al ver escritores con un nivel cultural básico, pero con la creatividad suficiente para crear novelas que se conviertan en best sellers, a pesar de su inocuo contenido.

    Gabriel García Márquez de alguna forma representó una corriente de pensamiento latinoamericana, algunos, sobre todo en la derecha, fueron críticos, aunque su talento para escribir hizo que incluso ellos sintieran cierta admiración por éste personaje de quien lamentan ahora su muerte. Otros escritores que todavía están con nosotros como Vargas Llosa, o quienes ya no están como Octavio Paz, representaron líneas de pensamiento que fueron fundamentales para entender a la Latinoamérica de hoy. Los intelectuales no sólo son importantes por sus hermosas poesías o sus novelas amenas, sino porque son parte de ese bagaje que conforma el ADN de una nación, región o continente. Los escritores forman parte de la cultura y la enriquecen, su ausencia puede terminar condenando a una cultura a la banalidad y la superficialidad.

    ¿Quiénes serán los nuevos escritores? ¿Quiénes serán los nuevos Paz, los nuevos Cortázar, los nuevos García Márquez? Es difícil saberlo, tal vez no los haya, o tal vez estén en este momento escribiendo su historia, pero al no haber llegado todavía a la cumbre, no los logramos reconocer. Que descanse en paz don Gabo.

     

     

  • ¡No a la censura en México, defendamos Internet!

    ¡No a la censura en México, defendamos Internet!

    Espero que estés al tanto de lo que está a punto de suceder. El Gobierno Federal quiere darse el lujo de poder censurar Internet y poder desconectar a los ciudadanos. Tal como pasa en países como Siria, China, Egipto o Venezuela. No, no se trata de una teoría conspirativa de «chairos izquierdosos», máxime cuando es el panista Javier Corral, quien ha levantado la voz ante este atropello. Sólo hay que revisar lo que dicen los artículos propuestos por el Presidente Enrique Peña Nieto:

    ¡No a la censura en México, defendamos Internet!

    Artículo 197, fracción VII: Bloquear, inhibir o anular de manera temporal las señales de telecomunicaciones en eventos y lugares críticos para la seguridad pública y nacional a solicitud de las autoridades competentes.

    Artículo 145, fracción III: Los concesionarios y autorizados que presten el servicio de acceso a Internet (…) podrán bloquear el acceso a determinado contenidos, aplicaciones o servicios a petición expresa del usuario, cuando medio orden de autoridad o sean contrarios a alguna normatividad.

    De esta forma, la Secretaría de Gobernación podría tener la capacidad de censurar contenidos en Internet y bloquear la señal durante manifestaciones (como ha sucedido en Egipto, Siria y Venezuela) de tal forma que no se llegue a compartir la información de lo que ahí sucede, dando pie a que las autoridades puedan cometer cualquier tipo de atropello. El segundo artículo es el más preocupante, dado que el Gobierno tendrá la facultad de censurar a aquellos que sean críticos de su régimen, poniendo en grave riesgo a éste canal de comunicación llamado Internet que ha sido trascendental para la construcción de democracia en nuestro país.

    Esta propuesta contraviene los derechos de libertad de expresión que nosotros tenemos como individuos. Por eso es la prisa para que estas leyes pasen, por eso el ejecutivo presentó esta contrarreforma cuatro meses tarde, de esta forma le das poco tiempo al ciudadano para que se organice y defienda sus derechos. No importa que se contravengan las recomendaciones de la OCDE y se contraríe el espíritu de la Constitución Mexicana, ya pisoteada muchas veces en la práctica.

    Estas propuestas nos acercarían un poco más a ese pasado del cual nos costó mucho trabajo salir. Por medio de esta forma controlarían la información generada por los ciudadanos y así dar más poder al duopolio televisivo (Televisa y TV Azteca) como emisora de información, ya que esta reforma, Televisa podrá concentrar todo el mercado en la televisión de paga.

    Esta propuesta es una regresión y es un peligro. Es darle más poder y control al gobierno que cree tener la «moral» para salvaguardar el bienestar de la población (de una manera vertical) cuando algunos de sus correligionarios están implicados en temas como redes de prostitución. Es una ley tan regresiva que ni el gobierno autoritario de Nicolás Maduro contempla en su constitución.

    Los ciudadanos debemos aprender que somos libres y responsables de nuestra libertad, que los gobernantes son servidores públicos cuyos jefes somos todos nosotros. Esta reforma va en sentido contrario, un gobierno controlador, que se asume como nana de los ciudadanos, responsable y protectora de la población, cuando en realidad sólo quieren perpetuarse en el poder y poder hacer lo que quiera a sus anchas.

    Hay que defender con todo nuestros derechos. Comparte esta información en las redes sociales con tus amigos, con tus conocidos.

    Más información:

    http://www.animalpolitico.com/2014/03/bloqueo-de-senal-censura-que-propone-pena-nieto-para-internet/#axzz2xHWNrSIU

    http://javiercorral.org/columna.php?id=7876

    Columna de Jesús Silva Herzog 

    Columna de Ricardo Raphael

    Columna de Juan Villoro

    Columna de Jenaro Villamil

  • Quienes son demócratas de «a de veras» y quienes cuando les conviene

    Quienes son demócratas de «a de veras» y quienes cuando les conviene

    Es fácil hablar, es muy fácil usar cierta retórica para dar una imagen ante la sociedad de democracia, tolerancia y demás palabrería que son parte del supuesto progreso. Es todavía más fácil cuando las circunstancias externas te permiten utilizar dichos términos, sobre todo cuando los principios democráticos están del lado de la postura o de tus intereses propios.

    Quienes son demócratas de "a de veras" y a quienes cuando les conviene

    Desde antes del 2000 y hasta hace poco (quién sabe por qué) se empleó mucho el término «transición democrática» para hablar de los avances democráticos que se estaban llevando a cabo en en nuestro país. Aún en la actualidad hay agentes políticos y ciudadanos que van en el sentido de seguir con esta transición y acercar al país a una democracia cada vez más sólida, pero las tentaciones autoritarias son muy notables, y de los muchos que hablaban de «transición democrática» ahora sólo algunos hablan de este riesgo.

    Me refiero a las leyes secundarias propuestas por el Presidente relativas a la Reforma de Telecomunicaciones donde busca censurar el Internet con el pretexto de la seguridad. No son muchos los que hablan de este problema, en algunos medios alternativos como animalpolitico.com o sinembargo.mx sí han abordado el caso. También la periodista Carmen Aristegui lo ha hecho. Curiosamente (y lo digo porque muchos tratan de asociar todas las críticas hacia el gobierno con la izquierda) quien sacó este tema a la luz, fue el panista Javier Corral, al cual le llovieron críticas por aquellos que están contentos con la regresión o con los intereses de Televisa, diciendo que trabaja para Carlos Slim (aunque el historial del panista refleja lo contrario). Algunos otros a quien he visto alertar sobre esta situación es a Jesús Silva Herzog, Sergio Aguayo, Denisse Dresser, Jenaro Villamil entre algunos otros.  Algunas voces como la de Enrique Krauze han tocado el tema tal vez de una forma más discreta usando sus redes sociales.

    Otras personas, que pregonan la democracia, simplemente han callado. El principal caso es el de Sergio Sarmiento, libertario (es decir, apoya el libre mercado y las libertades sociales). El día de hoy toca el tema del autoritarismo y la censura debido a que Graco Ramírez, el gobernador de Morelos, canceló el concierto de Komander por razones «de seguridad». Pero Sergio Sarmiento jamás ha hablado del tema de las leyes secundarias ni hecho crítica alguna.

    Esta doble cara no exenta a ninguna posición política. Mientras el panista Javier Corral legisla para que esto no suceda, otro panista, Javier Lozano, Senador y Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones defiende esta ley y descalifica de una manera burlona a los críticos o escépticos. Algunos personajes que han estado muy «preocupados» por el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela y la represión a los manifestantes, callan ante esta reforma y piden que se regulen las manifestaciones en México. Pero esto depende de la postura política y el ambiente. En San Luis Potosí un panista puede pedir su regulación y en Quintana Roo, al mismo tiempo, un panista defiende el derecho a manifestarse, porque la propuesta de regulación por parte del PRI, argumenta, es represiva.

    Y hablando de las mismas incongruencias vamos con los manifestantes y el tema de Venezuela, para ahora enfocarme a la izquierda mexicana. Muchos de los personajes que hablan de la «represión de Peña Nieto» y presumen como tatuaje la bandera de la izquierda, o apoyan a López Obrador, callan ante lo que sucede en Venezuela y no expresan solidaridad alguna, sobre todo los más radicales, quienes incluso se muestran del lado de Maduro contra «el imperialismo», justificando la represión hacia quienes se oponen (muertes incluidas).

    Igualmente, si gobernara López Obrador y al igual que lo vemos con Peña Nieto, buscara pasar leyes con fines de regresión, habría que ver, quienes de los que ahora gritan, terminarían callando y defenderían.

    Es más fácil defender los «principios democráticos» cuando estos satisfacen a uno y a sus intereses. Pero entonces el planteamiento se vuelve una falacia porque en realidad no se defendería principio democrático alguno, sino sólo los conductos para que «mis intereses y mi forma de pensar» puedan ser satisfechos.

    Para ser tolerante y aceptar el derecho de la libre expresión, sobre todo cuando se trata de posturas diferentes a la nuestra, falta madurez, tanto individual y colectiva. No basta con pronunciar la palabra «democracia» y defender el término, porque entonces nos habremos dado cuenta que de mil demócratas, ya sólo nos quedaron cien.

     

  • ¡Odio los lunes!

    ¡Odio los lunes!

    ¿Quieres ver a un México más desarrollado, productivo, menos desigual y con más oportunidades? Empieza por amar los lunes

    Todos los domingos ocurre un fenómeno colectivo en el Facebook y en todas las redes sociales, no importan los medios, puede ser textos, una ilustración, un meme. Es como un mantra, una frase (con todas sus variaciones) repetida de tal forma que se podría pensar en alterar el curso de las cosas para cambiar una realidad inmutable: «Odio el pinche lunes». Salen las frases chuscas -Plácido Domingo tiene un hermano ingrato llamado Puto Lunes-, se desea que ese día no exista, que sea derogado, como si fuera un castigo impuesto.

    ¡Odio los lunes!

    Entiendo que una persona que viva en condiciones precarias repita esa frase, su trabajo o es muy monótono, o implica un gran esfuerzo físico, o un riesgo para su vida o las tres cosas a la vez. Por eso estas personas se refugian en el alcohol, en la TV abierta o en el futbol y ahí llega su perspectiva. Pero asumo que la mayoría de los usuarios de redes sociales tienen una posición económica como para tener un trabajo al cual se le pueda sacar alguna gratitud. Un vendedor y su lucha encarnizada para obtener más ventas, el freelance en búsqueda de clientes, el abogado que debe de defender casos, el que lucha por un ascenso en el trabajo. Pero es cierto, en México no todos tenemos la oportunidad de «trabajar donde nos guste», pero quienes se enfocan bien y no se conforman sí pueden lograr hacerlo.

    Dicen los textos bíblicos, que cuando Adán y Eva fueron expulsados por Dios del paraíso por comer esa manzana el fruto prohibido después de ser exhortados por la serpiente, los castigó con el dolor, la vergüenza y el trabajo. Pero creo que el buen Moy no le entendieron bien al Señor, o el corrector de su iPhone lo traicionó a la hora de recibir las sabias palabras del creador (luego Apple, el corporativo que terminó fundando la serpiente al ver el éxito de su primera manzana, no quiso cambiarle el teléfono cuando se le mojó el aparato en el diluvio), porque el trabajo no tiene que ser algo doloroso. Por el contrario, el trabajo dignifica al ser humano. Imagínense que pasaría si estuvieran en un paraíso solos con una pareja no elegida por ustedes, sino que fue «creada» con una de sus costillas, con toda la vida resuelta sin tener que mover un dedo. ¿Estarían en la gloria? No, en realidad terminarían aburriéndose hasta el hartazgo, porque su vida no tendría retos, o ambiciones. Su estado iría en contra de la teoría evolutiva.

    Entonces al darnos cuenta que el trabajo puede ser gratificante, llegamos a la conclusión de que quejarse de los lunes expresa una profunda insatisfacción con el trabajo que uno desempeña. Después de años y años de luchas por los derechos sociales, se determinó que el individuo tenía derecho al descanso y por eso es que descansamos sábados (unos la mitad) y domingos. Cierto, el trabajo es cansado, y es totalmente natural porque deseamos gastar todas las energías para obtener un ingreso óptimo. Pero se supondría que los fines de semana son para eso, para descansar del esfuerzo empleado entre semana.

    Quien se siente satisfecho con su trabajo no tendría por qué verlo como una molestia o un castigo. Cierto que los trabajos a veces generan situaciones de estrés y cansancio, pero nunca un estrés tan agudo como el no tener trabajo. El trabajo debería redimir al ser humano, hacerlo sentir completo, productivo, útil, y no se debería de ver como un ritual de castigo

    Quejarse en las redes sociales del «maldito lunes» puede funcionar como catarsis, pero nada más, eso no hará que el trabajo sea mejor (aunque veces sí que puede abonar para que sea lo contrario). Y creo que en vez de eso, uno debería de reflexionar y ver si la carrera laboral que uno ha delineado para sí es la correcta, si se está en un trabajo que le gusta, o sólo está ahí porque no le pagan mal. Se tendrá que pensar si ese trabajo le puede dar perspectivas a futuro (porque el que no lo haga, abona más al desencanto), y si pueden haber alternativas mejores. Si tienes esa costumbre, tal vez eso es indicativo de que no sería mala idea buscar otra oportunidad de empleo, o pensar en independizarte poco a poco, sobre todo si no tienes compromisos fuertes como mantener a una familia.

    Créelo, los avances humanos, científicos, tecnológicos, humanos y filosóficos en los que se sienta tu bienestar actual, no existirían si no hubiera un «pinche lunes».

    Y cuando hay puente, luego el martes se pregunta por que hay un linchamiento generalizado en contra de él.

  • El camino errado hacia el progreso

    El camino errado hacia el progreso

    Nuestro estimado Presidente Enrique Peña Nieto, ha llegado a la silla presidencial para hacer eso que le llama «mover a México«. Para que México sea competitivo y pueda aspirar a crecer, tiene que romper con todas esas barreras y paradigmas, tanto nacionalistas, como autoritarias y verticales, con el fin de aspirar a ser una democracia liberal, como lo son prácticamente todos los países desarrollados. En la retórica, su paquete de reformas podría ir en ese sentido, pero en realidad el camino trazado no es tan correcto.

    Yo afirmaba que el PRI sólo iba a permitir que México se desarrolle hasta el punto en que no afecte sus intereses. Así ha sido, este PRI es capaz de someter a la industria telefónica a un estadio más cercano a la libre competencia lo cual es plausible. Pero esto se debe a que el predominante Carlos Slim se encuentra ajeno a sus intereses e incluso es opositor de Azcárraga, cuya empresa Televisa ayudó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia. Dentro de las reformas vemos avances a medias, pero ha faltado bastante como para considerarlo un paquete revolucionario que cambiará la cara del país. Porque el Revolucionario Institucional basa su fuerza en algunos vicios enquistados, para ellos cambiar a México por completo sería un riesgo, porque aunque ello en el corto plazo le pudiera traer cierto reconocimiento de la población y que se vería reflejado en las urnas en el corto plazo, perderían sus bases, aquello que los hace fuertes.

    Mientras se hablan de avances, se nos presume en los spots como esas reformas van a cambiar nuestra vida, vemos también ciertas regresiones, estadios que considerábamos superados, pero que son parte de la forma de hacer las cosas de éste partido. Por ejemplo, su clara intención de volver a controlar los precios, la posibilidad de censurar medios como Internet en aras de la seguridad, la importancia del Secretario de Gobernación, la alineación total (al menos en la forma) hacia el Presidente, la opacidad y el desdén por la transparencia. 

    No niego que varias de las reformas tienen puntos importantes que puedan abonar para bien. El problema es que sólo van a cambiar a México a medias (y no para bien en todos los casos), porque un cambio verdadero sí o sí tendría que menguar las estructuras que sostienen al PRI, tendría que menguar la corrupción, la opacidad, la ignorancia, la capacidad de acarrear gente.

    El PRI, por medio del Pacto por México, tuvo la oportunidad de hacer reformas que transformaran la cara del país, invitó para esto al PAN y al PRD a participar, tomando en cuenta que ellos no son tan mezquinos como para posponer reformas con las que simpatizan con el fin de la pura búsqueda del poder. Pero esa pose reformadora se limitó a la portada de la revista Time. El problema es que dentro de México se respira otro ambiente, uno más pesimista que demuestra la laceración del estado de derecho, ese México donde el 70% de sus habitantes, según Forbes, creen que el Chapo tiene apoyo del Gobierno. Uno donde el Presidente no es el reformador ni el estadista que sale en las revistas internacionales, sino un bufón del que todos se burlan, y todos humillan en las redes sociales debido a sus constantes tropiezos.

    La economía se mantiene deprimida, el índice de confianza del consumidor sigue cayendo a niveles preocupantes. La gente ya no cree en el gobierno y muchos incluso los comparan más con los delincuentes que con quienes deberían de garantizar un estado de derecho y el bienestar del país. Parece que los manotazos mediáticos ya no le sirven al régimen como antes, el gobierno de Peña Nieto no sabe por donde enderezar el barco, y como no lo sabe, prefiere vender falsas pinturas de un barco en aguas tranquilas y pristinas en el extranjero mientras que dentro del país, el timón está a punto de romperse.