Autor: Cerebro

  • ¡Hoy empieza! ¡Hoy empieza el mundial que emoción!. Pero espérense

    ¡Hoy empieza! ¡Hoy empieza el mundial que emoción!. Pero espérense

    Hoy arranca el Mundial de Brasil 2014. Hoy es de esos días esperados por muchos cada cuatro años, donde 11 monitos juegan contra otros 11 monitos por una pelota pero ¡A nivel mundial! Un monito se llama Neymar, otro se llama Messi. Son monitos que ganan mucho dinero por patear una pelota, pero no sólo hay eso, hay un imperio que controla a todos los monitos del mundo, un imperio oscuro, algo así como la fuerza oscura o el Mordor de los monitos, se llama FIFA.

    ¡Hoy empieza! ¡Hoy empieza el mundial que emoción!. Pero espérense

    -¡Ah no bueeeno!-

    El Mundial de Brasil llega en medio de muchos problemas. La mayoría de los brasileños no quiere el mundial y eso ya es mucho decir. Los brasileños se hicieron a cargo de una empresa a la que ya sólo aspiran quedar avantes. Con Lula da Silva en el poder y un futuro promisorio Brasil se hizo de las sedes del mundial y de los Juegos Olímpicos que serán en dos años. Algunos aseguran ver paralelismos con las sedes de México 68 (Olimpiadas) y México 70 (Mundial) que fueron obtenidas cuando en México la economía avanzaba, y que inmediatamente después vino el declive económico del cual nunca hemos terminado de salir.

    -¡Qué lo vengan a ver, qué lo vengan a ver, ese no es un Cerebro, es una puta de cabaret!-

    Las redes sociales y el intercambio de información no han ayudado mucho ni a la reputación de la FIFA ni a la imagen que la gente puede tener del mundial. Gracias al intercambio de información se ha hecho evidente la corrupción de la FIFA donde hay denuncias por compras de votos para la sede de Qatar 2022 y cuya viabilidad está en riesgo. Ni que decir de la organización del Mundial del 2014 donde los costos se triplicaron en un país que no ha podido resolver sus problemas básicos y ha sacado a la gente a las calles. Dilma Roussef ya sólo aspira a que este evento salga bien para que el daño a su imagen (y por lo tanto sus posibilidades de reelegirse) sea mínimo. Por eso es que mediante un spot ha dicho querer combatir a los pesimistas (cuando son realistas, en realidad).

    -¡Ay ay ay ay, canta y no llores!-

    Como quiera que sea, con todos estos antecedentes, la gente tiene expectativas sobre el mundial. Los aficionados ya completaron su album Panini, ya hicieron sus quinielas, y ya contrataron su paquete de Sky (o quienes no somos tan asiduos a la TV y tenemos trabajo, ya vimos que canales de streaming transmitirán los partidos). Pero estos malos manejos al final sí merman el llamado «espíritu mundialista», si no, hay que remontarnos al Mundial de 2002 donde Corea del Sur pasó hasta semifinales gracias a los árbitros que pitaron descaradamente a su favor. El Mundial del 2002 no es un mundial de tan gratos recuerdos como otros.

    -¡De alfombra roja y caravana!- (Odio a Pietrasanta, es más, prefiero aguantar a Martinolli y al Doctor García que soportar a los comentaristas de Televisa)

    ¿México? Pues México tiene a la selección más chata de hace muchos mundiales. No aspiran a mucho, aunque eso de que México se crece ante los grandes hace que la gente albergue esperanzas en la selección. Ha habido un intenso bombardeo mediático para animar a que la gente apoye al Tricolor (casi al grado de hacerte sentir antipatriota si no lo haces). No es que no crea que haya posibilidades, el futbol como sabemos puede ser impredecible, sino simplemente que tenemos a una selección que no mereció calificar y que hizo el ridículo ante países pobres, pequeños y sin infraestructura, y que ha tenido poco tiempo para mejorar. El Piojo ha tenido poco tiempo y lo que llega a Brasil es una selección improvisada y mermada. Lo bueno es que los de pantalón largo ya ganaron su mundial.

    -¡FIFA Fair Play! (slogan más cínico que spot presidencial)

    Y por cierto, no hay que desentendernos de la política, porque mientras el mundial transcurre, nuestros legisladores discutirán en el pleno las Reformas de Telecomunicaciones y Energéti… No mames, solo, ¡GOOOOOOOOOOOOOOOL! ¡GOOOOL! A Brasil, ¡Les ganamos! ¡golazo de Oribe! ¡Tomen eso pesimistas!, ¡Tomen eso antipatriotas! #Quierocreer ¡#Quierocreer en @MiSeleccionMX!.

    Por cierto, al final si vivimos en un gobierno de simulación. ¡Se puede ser campeón en un juego de simulación!

     

  • Maléfica (reseña)

    Maléfica (reseña)

    El fin de semana tuve la oportunidad de ver esta película de Disney. Me despertó la curiosidad porque Maléfica fue uno de los primeros villanos que conocí y que marcaron mi vida. En la actualidad con tanto desplante tecnológico, la película original de la Bella Durmiente podría parecer sosa e insípida (La protagonista habla muy poco) pero para quienes vimos esa obra de Disney creada en 1959 no nos pareció ello. Y Maléfica nos quitaba el sueño.

     Don’t pamper your camera. Use and abuse it.

    De entrada debemos saber que la historia de esa película fue una versión muy modificada de las primeras escritas por Basille, Perrault o los Hermanos Grimm que a su vez retomaron la historia de un cuento de hadas difundido de manera oral. La bruja de la historia fue bautizada como Maléfica hasta la versión de Disney, y en las otras historias la Bella Durmiente terminaba dormida algo así como 100 años.

    Independientemente de eso, la Bella Durmiente que todos conocimos fue la de 1959, y la película de Maléfica toma como referencia a esa Bella Durmiente.

    Para quienes vivimos con esa idea de Maléfica, esta película dirigida por Robert Stromberg, nos causa mucho ruido. ¿Por qué? Porque resulta que esa villana tan temida en nuestra infancia, no es tan mala, y la trama de esta película trata sobre una maléfica que trata de explicarnos por qué hizo las cosas que hizo, por qué decidió vengarse, y de esta forma se presenta más bien como una víctima de desamor y de la mutilación de sus alas; haciendo a un lado ese tufo maniqueo de los cuentos infantiles donde el bien se enfrenta con el mal. Al final de la historia, Maléfica termina siendo más bien buena, y el rey, no tanto.

    La película está bien producida, los efectos son buenos, pero esta obra no llega a ser cosa de otro mundo. Es cierto que en esta obra, La Bella Durmiente no es quien tiene el papel protagónico, pero la Bella Durmiente (Aurora) parece que queda relegada y este personaje interpretado por Elle Fanning no tiene mucho peso ni personalidad.

    Angelina Jolie hace un muy buen papel interpretando a Maléfica, y de alguna forma es quien logra rescatar la película. Supo hacerse del papel que le asignaron al punto en que algunos podrían aducir cierto exceso de protagonismo. La Maléfica ambivalente me hace mucho ruido, pero eso no es culpa de Angelina y ella hizo muy bien la interpretación que le tocaba hacer.

    Maléfica es de esas películas que para disfrutar en su totalidad debiste haber visto La Bella Durmiente de Disney, pero es un arma de doble filo, porque como mencioné, rompe esa fantasía de la villana maldita que ahora ya no es tan mala. Esto a pesar de la buena actuación de Angelina.

    Al final, esta obra termina quedando a medias. No considero que sea una mala película, pero tampoco queda a la altura de un remake digno de la obra de Disney. Jolie logra rescatar la película al hacer un muy buen papel, pero quienes conocimos a la Bella Durmiente, la verdad es que nos quedamos con las ganas de algo más.

     

  • El Pulso de la República, Chumel, Televisa y la oposición

    El Pulso de la República, Chumel, Televisa y la oposición

    ¿Como le hace un gobierno que es tan malo, que tiene al país a la deriva con números rojos en todos lados para poder mantener a la oposición relativamente tranquila cuando suponíamos que ya nos habíamos ido abajo lo suficiente para que esto explotara? ¡Absórbelos!

    El Pulso de la República, Chumel, Televisa y la oposición

    Ser absorbido por el sistema no es tentación fácil de dejar a un lado, no son muchos los que siguen en su postura a pesar de las intentonas por parte de los gobernantes, que cabe recordar que los priístas son expertos en absorber a los opositores. Y los que no tienen principios muy sólidos, son los que sucumben más fácilmente.

    Eso es lo que podría haber pasado con El Pulso de la República y Chumel Torres, al cual le dieron un espacio temporal en Televisa para hacer cápsulas para el Mundial de Futbol. Les prometieron lo que les prometen a sus otrora detractores como a Attolini de #YoSoy132. Libertad editorial, para que tengan la certeza de que no «serán absorbidos y callados».

    Attolini aseguró que seguiría peleando y luchando por una democratización de los medios. Pero ahora el #YoSoy132 del cual fue parte importante es poco más que humo. El Pulso de la República, a pesar de ser un noticiero digital humorístico, tiene la suficiente difusión como para propagar contenidos que incomodan a los gobernantes en turno, e incluso a pesar de su formato cómico tiene la capacidad de ser más objetivos que algunos noticieros oficiales a los cuales están expuestos muchos mexicanos (no necesariamente mérito de Chumel Torres como sí el pronunciado sesgo de estos noticieros).

    Basta ver con los comentarios vertidos en las redes sociales como para explicar el triunfo de Televisa y el régimen. Comentarios como -ya te vendiste-, -antes tenías crediblidad, te acabas de vender-, muestran que se está obteniendo el efecto deseado. Un hombre histriónico con buen manejo del sarcasmo fue seguido por millones de cibernautas dado que a pesar del poco rigor del formato, informa de forma cómica lo que pasa en el país, sin temor a tocar cualquier tema, entonces se vuelve peligroso.

    El gobierno no tiene la capacidad de meterse directamente a controlar Internet (por eso es que propone esas leyes secundarias de la Reforma de Telecomunicaciones) pero sí los puede sacar de ahí con dádivas y jugosas ofertas. No sé cual es la razón para que Chumel Torres aceptara una oferta de Televisa (a la cual criticó tanto) para crear spots relativos al mundial. Pudo haber sido una decisión ingenua donde le insistieron que no hay riesgos donde sí puede haber, no lo sabemos. Pero con haber anunciado esa decisión en los medios, el daño está hecho, su reputación ganada en base a mucho esfuerzo quedará en duda para muchos.

    De esta forma, ni Peña ni sus cercanos necesitan gobernar bien el país para mantener a la oposición en una calma relativa, con números tan rojos que en alguna otra parte del mundo se podría hablar de confrontaciones violentas y millones de manifestantes en las calles. Como lo dije, si el país va más mal, hay que tomarse más selfies, hay que crear más anuncios, hay que soltarle el billete a aquellos que incomodan. Hay que esforzarse en pintar un México que no existe y hacer responsables a los ciudadanos de sus desgracias (el cambio está en uno mismo, dicen) mientras ellos mismos promueven esa relación paternalista gobierno-pueblo.

    ¿Y si es una broma? Pues gané tráfico 🙂

    Ver segunda parte. «El Linchamiento mediático de Chumel Torres.

     

  • El futbol, el Papa y la simulación gubernamental

    El futbol, el Papa y la simulación gubernamental

    ¿Hay algo de malo en disfrutar de un partido de futbol? No lo creo. ¿Habrá algo de malo en sentir júbilo por la visita del Papa a México? Tampoco lo creo. Entonces ¿No tendrá algo de malo que el gobierno actual intente mejorar su imagen en base a lo que más apasiona a los mexicanos que es la visita del Papa a México y que a éste le regale una playera de la Selección Nacional como el símbolo de lo mexicano? La respuesta seguramente la tendrán en sus cabezas.

    10299134_10152539708373385_6297910925637183027_n

    Enrique Peña Nieto no es posiblemente alguien que se pueda considerar ejemplar de las enseñanzas de la doctrina católica. A pesar de que alguno que otro obispo perdido  de la Iglesia Católica como Robles Ortega hacen aseveraciones como «La pasión que usted ha manifestado por servir a México, es la misma pasión que nos mueve desde nuestra identidad de pastores”, Peña con un historial de infidelidades aceptado por el mismo, busca tratar de elevar aunque sea un poco, sus magros números de popularidad, invitando al Papa Francisco a México. Un Papa que por cierto, parecería representar en muchos casos lo diametralmente opuesto de lo que Peña Nieto representa (empezando por la austeridad) -Si no puedo mover a México, al menos puedo mover al Papa-.

    Pero hay que ir más allá. El futbol es algo que apasiona a los mexicanos. No, no importa que la selección actual no prometa mucho y que haya calificado injustamente al mundial. Al final es un acto de fe de los seguidores depositado en su selección con alguna esperanza de que logren trascender: -El futbol es sorpresivo-. -los nuestros se crecen ante los grandes-. Por eso el pomposo abanderamiento de la Selección Nacional la semana pasada donde les pidió a los seleccionados que trajeran la Copa del Mundo (algo sumamente imposible inclusive estadísticamente hablando con el 0.1%).

    Por eso en su visita al Vaticano, Peña Nieto le regala al Papa Francisco un jersey de la Selección Mexicana (junto con una Virgen de Guadalupe con tez caucásica) y aprovecha para invitarlo a México. El Gobierno de Peña es incapaz de crear políticas públicas que coadyuven en sucesos y personas que puedan levantar el orgullo nacional, entonces utiliza los simbolismos conocidos hasta el hartazgo como el jersey del representativo nacional de futbol. Peña Nieto es incapaz de enderezar al país, mejorar la economía y cumplir sus promesas electorales, pero puede hacer algo más fácil, traer al Papa Francisco.

    Estos actos, estos simbolismos, son parte de una cultura de la simulación, donde se trata de vender un hermoso y atractivo empaque que cubre a un sumamente deficiente producto. El problema es que el gobierno de Peña Nieto parece empecinado a simular cada vez más para hacer frente a los problemas cada vez más graves. Si la guerra contra la inseguridad no funciona, preferirá tomarse una selfie con Rambo a diseñar políticas públicas más eficientes. Si los índices de educación caen, entonces ¿Invitará al Profesor Jirafales a Los Pinos? O a la misma Carmen Salinas, nombrada embajadora por parte del SNTE.

    Parece que no se han dado cuenta que su cultura de la simulación ya no funciona tan bien como antes. Y esa apuesta podría hacer que en un no muy largo plazo, más que retener el poder, tengan que hacerse a un lado.

  • López Obrador se cuelga del estado de Peña Nieto para su beneficio

    López Obrador se cuelga del estado de Peña Nieto para su beneficio

    Así de tajante y directo el artículo. Y así merece serlo. No, no me importa que me ataquen los afines a López Obrador porque es verdad:

    10440708_10152457372330816_4953612537800460662_n Cuando al señor López Obrador le dio su infarto, yo incluso lo defendí en las redes sociales arguyendo que nadie puede desear la muerte a otro ser humano. Pero ahora que Peña Nieto está mal, porque es la verdad, no hay que hacernos tontos, se ve muy mal (y pienso que hay posibilidades serias de que no termine su mandato) el señor López Obrador y sus secuaces se cuelgan de su padecimiento para «promocionar su causa».

    El tweet es insultante porque leyéndolo entre líneas parecería decir «Ojalá no te mueras, pero sí muérete para que yo llegue al poder.» No sólo eso, su diario Regeneración lanza un desplegado donde compara al débil y demacrado Peña Nieto con el fuerte López Obrador quien después de su infarto ya luce fuerte y juega beisbol. -Referi, ejo no fue falta, jue un jonrón legítimo-.

    No, señores seguidores de López Obrador, ni me pagaron, ni soy priísta, ni mucho menos apoyo a Peña Nieto. El historial de mi blog lo avala. Esta postura es una aberración, y ojalá quede patente para cuando vengan las elecciones del 2018 donde seguramente el señor López Obrador tratará de participar.

    ¿Qué propone López Obrador? Lo peor es que las críticas  tienen que ver con el pésimo estado en que el Gobierno de Peña Nieto está dejando al país. Pero hay que recordar que la Reforma Hacendaria, en parte causante de todo este problema, parece estar hecha a la medida de López Obrador. Recordemos que a López Obrador eso de la economía no se le da mucho.

    Y recordemos que López Obrador y Peña Nieto comparten un pasado en común. Su «genètica» no es muy diferente que digamos.

  • Licencia para Votar

    Licencia para Votar

    La democracia, la democracia. La democracia es bonita, yo creo en ella, y creo que es el mejor sistema de gobierno (o el menos peor, al menos) pero no es perfecta, y no sólo eso, no se puede aplicar en todos los ámbitos. Que los países más desarrollados sean los más democráticos no implica que un padre de familia tenga que hacer una votación entre sus hijos para tomar decisiones con respecto a ellos. Ni significa que todos los procesos dentro de un gobierno se deban de someter a votación (democracia directa). En México se necesita una licencia para votar.

    Licencia para Votar

    Para que funcione una democracia, es importante que quienes la conforman, tengan capacidad de participar en ella. De la misma forma que un hijo grande tiene más capacidad para incidir en las decisiones que se toman en la familia que un hijo pequeño. En México el problema es que muchos no están preparados para participar en una democracia. No es lo mismo el jóven emprendedor o el estudiante universitario, que aquel que no sabe leer ni escribir. Quienes tienen la capacidad de decidir deberían de tener una mínima preparación para ello, sin importar su ideología o credo (o bien, es que muchos en nuestro país no tienen ideología alguna porque su información es escasa al punto que no les permite tenerla).

    En México el derecho a votar debería ganarse. Sí. Quienes elijan a sus gobernantes deberían tener una mínima preparación para hacerlo. Porque paradójicamente en México el darles derecho a que todos voten, termina perjudicando a… todos. Como mucha gente no está preparada, entonces es manipulada por quienes desean llegar al poder, sabiendo que por sus características, el voto ignorante se convertirá en la fuerza. Algunos arguirán, que Peña Nieto sí tuvo las decenas de millones de votos que tuvo, pero ¿Cuántos de esos votos fueron razonados? ¿Cuantos no votaron por él a cambio de una despensa, o porque «el partido» les regala comida o víveres cada cierto tiempo? ¿Se dieron ellos a la tarea de analizar las propuestas del candidato, su historial?

    Entonces este tipo de votos termina lacerando la democracia misma. Porque no gana el que es el mejor a consideración de los ciudadanos. Ganan quienes dan más dádivas a sus gobernados, sea Peña que fue el caso más extendido en las elecciones pasadas, López Obrador, algunos panistas. De esta forma se dan cuenta que si quieren ganar, tienen que comprar a estas personas que no votan por convicción, sino por un gobierno o mesías que lo mantenga o por una historia de telenovela.

    Así se forma un círculo vicioso, porque estas prácticas asistencialistas perjudican a la población, con lo cual uno concluye que hay que perjudicar a la población creando un lazo paternal, para poder llegar a gobernarlos. Entonces tenemos gente mal educada, sin capacidad de participar en la democracia.

    Por eso, creo que debería haber un mecanismo donde se permitiera votar a aquellos que tienen capacidad para hacerlo. Sería algo así como usar un automóvil. Todo el mundo tiene derecho a manejar, pero para poder hacerlo se debe tramitar una licencia que corrobore que el individuo tiene las capacidades requeridas para hacerlo.

    Igual que en ese caso, se podría aplicar un examen con preguntas relacionadas con temas políticos, económicos y sociales. Tal vez ese examen sea algo fácil para cualquier universitario, pero no lo será para aquel cuyos conocimientos son muy escasos. Se podría sí, crear un curso, donde quienes no están preparados puedan capacitarse. En este curso se podría enseñar a los ciudadanos conocimientos básicos sobre economía, política y organización social, pero no sólo eso, podría enseñarse a la gente a no ser engañados por políticos que prometen un poco a cambio de poder. El ahora INE podría hacer la tarea (aunque no sé que tan confiable termine siendo este órgano) pero por ejemplo, el examen y el contenido de los cursos podrían ser desarrollados por ciudadanos capacitados sin compromiso con algún partido, maestros, pedagogos, politólogos. Que se desarrollen debates, discusiones para determinar como quedarían diseñados estos instrumentos.

    Algunos me dirán que soy excluyente, elitista. Nada más falso, porque la intención es que los gobernantes sean mejor elegidos y que las fuerzas políticas tengan que enfrentarse a ciudadanos más preparados, para que las políticas públicas sean mejores, y en consecuencia, tengamos en un futuro ciudadanos más educados, y entonces, no necesitemos este tipo de mecanismos.

     

  • Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Ahora que tenemos el Mundial de Brasil a la vuelta, se ha intensificado el debate sobre el papel del futbol en la sociedad. El tema suele ser polarizante. Por un lado el aficionado que siempre se pone la verde y grita apasionadamente los goles aunque tenga que ir vestido como botarga publicitaria, y por el otro lado aquel que se siente superior a los demás, porque no entiende como es que la sociedad se enajena viendo a «veintidos monitos pateando a un balón» e invierten en un deporte inútil cuyos recursos deberían ir a combatir la pobreza y no a «distraer a la gente de lo que importa».

    Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Déjenme decirles que ambas posturas en ciertos puntos tienen razón y en otros no. Voy a empezar, los seres humanos necesitamos de alguna forma actividades que nos distraigan un poco de la realidad. A veces la vida puede ser difícil, monótona, o el entorno en el que se vive (político, social, económico) no es el óptimo. En cierta medida es sano hacerlo para la psique del individuo. Pero como en todo hay un límite, y este «escape de la realidad» no significa que el individuo deba ignorarla o hacer caso omiso de ella, más bien, debe descansar un poco de ella, siendo consciente de ella. Es decir, el individuo no debería usar al fútbol para ignorar las cosas que importan, sino para descansar un poco de ellas.

    El empalmar las discusiones de las reformas con los partidos del Mundial de Futbol va más bien en el segundo sentido. La intención es tratar de que el individuo deje de prestar atención a las discusiones de las reformas. Es cierto que los más preocupados por el acontecer político de todos modos estarán al pendiente. Pero no sólo se trata de prender el Canal del Congreso y ver las discusiones. Éstas generan ruido en las redes sociales debido que diversos medios las propagan y los individuos la comparten, con los aficionados al pendiente del México contra Brasil, la información podrá tener menos relevancia que la que podría tener para muchos y eso da más margen de maniobra a los políticos, debido a que la masa ciudadana estará más apacible.

    El futbol no fue un deporte hecho para distraer a las masas. Los deportes y espectáculos en gran medida fueron creados para satisfacer ciertas necesidades humanas. Pero también es cierto que diversas entidades aprovechan este tipo de espectáculos para obtener un beneficio. De ahí la máxima derivada del Imperio Romano «al pueblo, Pan y Circo».

    Al final, el futbol es un espectáculo como cualquier otro, que en cierta medida también puede ser benéfico al canalizar las energías del individuo a un entorno de simulación. Es decir, esos deseos nacionalistas que pueden derivar en una guerra, se trasladan a un campo de futbol donde el aficionado se viste con los colores de su equipo y lleva su bandera. El individuo tiene la posibilidad (aunque algunos no lo quieran reconocer) de ser aficionado, y al mismo tiempo estar pendiente de lo que importa. Así también el individuo tiene la capacidad de ponerse límites (o debería tenerla) y ver a su deporte favorito como un espectáculo y no como una religión enajenante, donde puede festejar el triunfo de su equipo, sabiendo que al siguiente día deberá regresar a su rutina normal.

    Por otro lado, los gobiernos y poderes fácticos tratarán de sobreestimular la intensidad con la que se vive este deporte para obtener un beneficio propio. Lo pueden usar para promover falsos nacionalismos, para obtener beneficios políticos (Peña Nieto sintiéndose parte de la selección, o Evo Morales jugando en la liga de cara a las elecciones). También lo podrán usar como distractor o para obtener un beneficio económico.

    Ciertamente la afición por un equipo de futbol no es igual a la relación entre el consumidor y el producto. Si el consumidor recibe un producto de mala calidad, dejará de consumirlo. El aficionado no lo hará necesariamente y tratará de alentar a que su equipo mejore debido a la relación filial que existe. Pero naturalmente hay límites. El excesivo apasionamiento con una Selección Mexicana cuyo nivel está muy por debajo de lo que se podría esperar de uno de los países más futboleros del mundo y que en otras instancias ha podido mostrar que capacidad la tiene (selecciones menores y Juegos Olímpicos) es una muestra de conformismo y poca capacidad de exigencia. Debido a esto, los dirigentes y quienes están detrás no tendrán necesidad de dar un producto de mejor calidad para rentabilizar el deporte, con que pasen al Mundial, el negocio ha sido redondo.

    Al final del día, la afición al futbol no es mala ni necesariamente perjudicial (a veces al contrario). Más bien tienen que ver los comos, como el aficionado lo es, y como los poderes pueden utilizar y manosear el deporte para satisfacer sus intereses a costa de los aficionados.

     

  • Cuando Peña se pone la verde

    Cuando Peña se pone la verde

    Es entendible que el Presidente invite a los niños trikis a Los Pinos para reconocerlos, es entendible todavía que el Presidente se comunique con aquel que ha ganado una medalla de oro en las Olimpiadas, o bien, a una selección que ha hecho un logro importante en un Mundial de Futbol. Hasta cierto punto estos actos se pueden entender como una forma de cohesión social con el fin de enaltecer el patriotismo poniendo como ejemplo a personas que tienen éxito y logran trascender. Claro que luego habrá que preguntarnos que tanto los que están en el gobierno, siguen el ejemplo que quieren inculcar.

    Cuando Peña se pone la verde

    Pero de ahí a la solemnidad con la que se quiso abanderar a la Selección Mexicana que participará en el Mundial, hay un trecho. No es tanto el qué (me imagino que no somos el único país donde se hace eso) sino el como. Giovanni Dos Santos al lado de Osorio Chong, Oribe Peralta al lado de Peña Nieto. Gran parte del gabinete presente en una muy solemne y pomposa despedida a una Selección Mexicana cuya constante ha sido la mediocridad, que va muy de acorde con los mediocres (en el mejor de los casos) resultados del gobierno.

    La escena irrita, porque la molestia de los ciudadanos para con su gobierno es mucha, debido a que no dan resultados, y debido a que con actos mediáticos tratan de tapar la realidad. Irrita porque en vez de ver respuestas concretas a las preguntas de Alfonso Cuarón, contrataron a Kevin Spacey para que Peña y su gabinete se tomaran una selfie. Irrita porque deberían estar muy preocupados buscando soluciones ante un estado de las cosas que ni con las reformas prometidas han logrado apaciguar. Irrita porque éste gobierno ha ignorado olímpicamente a los ciudadanos, pero pretenden acercarse artificialmente a ella con algo que algunos se sienten identificados, el futbol.

    Peña Nieto con una impecable dicción, sabiendo jugar con los tonos de voz, pero sin lograr ocultar el hecho de que las palabras no salen de él, con una mirada perdida y falsa, exaltó a una selección sin los merecimientos para estar en una Copa del Mundo por lo mostrado en las eliminatorias. No sólo eso, utilizó la misma corbata que los seleccionados portaran como para dar el mensaje de que es parte del equipo (no me imagino a Peña jugando de medio, pero tal vez hasta Oribe Peralta podría desempeñarse mejor que algunos de los miembros de su gabinete que han quedado a deber) . Al final se tomó una selfie, que de acorde a las formas de este Gobierno, se hizo con una cámara profesional y no con un celular.

    Tal vez la escena no hubiera sido tan molesta si se hubiera tratado de un Presidente con mayor legitimidad y credibilidad, o tal vez no hubiera sido tan molesta si se estuviera abanderando a una selección ganadora, con fuertes posibilidades de hacer historia y avanzar a las finales. Y posiblemente no lo hubiera sido si el acto no hubiera sido tan solemne, como si se tratara de un tema de importancia nacional para el Gobierno (puede que posiblemnente sí lo sea si tomamos en cuenta que la aprobación de las leyes secundarias de las Reformas irán empalmadas con las fechas en que la Selección Mexicana juega).

    Pareciera que los gobernantes no han entendido que la sociedad ya no es la de hace veinte años, y por eso siguen haciendo espectáculos mediáticos como siempre los han hecho. Los mexicanos, sobre todo la clase media, somos más analíticos y exigentes (aunque falta muchísimo) y nos importan más los resultados que el show, que el circo, que el pan y circo.

    Y lo resalto, el futbol al final es un espectáculo, donde sí, equipos representan a sus naciones, y donde los aficionados festejan a los suyos. Pero recordémoslo, es un espectáculo.

    Y México no va a ganar la Copa del Mundo como asegura Peña Nieto que sucederá, y si la selección pierde no pasará nada, ni se modificarán los niveles de aprobación del Presidente.