Autor: Cerebro

  • Gente ordinaria

    Gente ordinaria

    Camino por la Gran Plaza y me paseo por los puestos de comida rápida del último piso. Observo a toda la gente y me pregunto, de todas esas personas ¿Cuántas tendrán una historia para contar? En medio de una multitud pareciera que la gente es más o menos igual, lo cual no tiene por qué ser cierto. Tal vez esa persona que estaba formada en el puesto de las tortas por la que no apostarías mucho podría platicar contigo y contarte historias de vida intrigantes. O por el contrario, tal vez aquella mujer que tu calificas atractiva no pasará de hablarte de su día en el antro, sus múltiples galanes y itinerario de compras.

    Gente ordinaria

    Siendo honestos, se me dificulta entretenerme en una fiesta cuando el tema central son los sucesos de la otra fiesta (a menos que haya pasado algo extraordinario) mientras que en esa otra fiesta se habló de la otra y así consecutivamente. Con excepción de las personas que tienen la habilidad de contar historias muy cotidianas con un estilo muy propio y jacarandoso, esos temas me aburren y termino encerrándome en mi cerebro. Mi carácter introvertido me da esa capacidad. Mi pregunta es, ¿Por qué no hacemos de nuestras vidas algo más que lo común? No pretendo sugerir que en una fiesta, las personas tomen un rol intelectualoide. A veces esas conversaciones filosóficas terminan siendo densas, y tal vez alguna fiesta cuyo objetivo es relajarse no va (bueno, con unos vinos encima ya tiene más sentido), y tal vez conversaciones algo más mundanas pueden aplicar. Pero las personas que han decidido hacer de su vida algo extraordinario lo denotan hasta en las conversaciones más absurdas y cotidianas.

    Y con esto no quiero sugerir que yo sea un hombre extraordinario, más bien anhelo serlo.

    Formas de ser alguien extraordinario hay muchas, y no necesariamente me refiero con «extraordinario» a aquellos que son vistos como los que destacan sobre los demás y son aplaudidos por ello. Me refiero a hacer una vida que no esté limitada por los cánones que la sociedad nos impone, ni mucho menos por los que nosotros nos imponemos. Posiblemente logremos ser extraordinarios, pasemos inadvertidos y no gocemos de fama, pero seremos capaces de crear cambios e influir sobre la naturaleza de las cosas. En cambio hay gente famosa que es ordinaria, gente a la cual consideran incluso una celebridad cuya opinión es considerada importante aunque desconozcan profundamente sobre el tema que se les cuestiona.

    Posiblemente es parte de la naturaleza humana que existan muchos hombres ordinarios y pocos extraordinarios. El hombre extraordinario rompe con el sistema, lo pone en jaque y agrega cambios; el ordinario forma parte y se adapta. Tal vez si existieran muchos hombres extraordinarios, serían tantas personas que desafían al sistema que no podría crearse alguno nuevo o mantener uno estable. Aunque en la sociedad en la que vivo, en el país en el que vivo, hay un déficit de personas extraordinarias. Incluso quienes tienen potencial para serlo terminan en el papel de una persona ordinaria, o viceversa, una persona ordinaria toma el papel de una persona extraordinaria y ni siquiera se esmera por tratar de ser esto último.

    Y es que vida sólo hay una, y sería lamentable que en ella decidiéramos no hacer nada y camuflajearnos en la gran masa.

  • El México de unos pocos

    El México de unos pocos

    México es de pocas personas, personas privilegiadas, personas que han vivido al cobijo del Gobierno. Las personas que detentan poder e influencias se caracterizan por ello, ya sea desde el ámbito público o el ámbito privado. Eso es resultado de un mercado poco dinámico, atado a un corporativismo donde unas pocas empresas privadas tienen intereses con los gobernantes. Este tipo de poderosos suelen ser pedantes y creen tener la capacidad de vulnerar el estado de derecho (casi inexistente) con el argumento de que como son poderosos, pueden pasar por encima de los demás.

    http://mexico.cnn.com/nacional/2014/09/04/9-puntos-clave-sobre-el-nuevo-aeropuerto-de-la-ciudad-de-mexico

    ¿Viene viene en el Zócalo?

    La imagen de la plancha del Zócalo (un supuesto espacio público) invadida de autos de lujo de último modelo pertenecientes a quienes decidieron asistir al Informe Presidencial, es muestra de ello. Esa plaza considerada pública y considerada también un referente histórico, quedó invadida sin más por cientos de automóviles de personas «privilegiadas», de aquellos que gozan de poder. Dice Joaquín López-Dóriga que cuando Peña Nieto se enteró de la situación, fue inmediatamente a que pidieran disculpas. Pero hay que ser sinceros, eso se dio porque el hecho causó indignación en las redes sociales y había que paliar los daños que podría causar a su imagen.

    Cerebro -Pero el loquito de López Obrador lo usa también para sus mítines ¿Qué me dices de eso? ¿Ves? ¡Tómala!. El Zócalo ha siempre sido un espacio donde políticos pueden hacer sus mítines, e incluso donde ciudadanos pueden manifestarse ¡Es un espacio público! (Coco Wash de AMLO, encuerados, conciertos). Pero en este caso el Zócalo fue reducido a un estacionamiento temporal, como si fuera un baldío donde podían dejar sus coches. Es como si se me permitiera poner mi ropa a secar en el Ángel de la Independencia.

    En México no necesitas ser morenito y no tener estudios para ser «naco». Puedes ser millonario, influyente, y a la vez ser naco. Muchos demostraron que «entonces sí se puede».

    Vuela vuela

    Peña Nieto lo sabe, sabe que hay unos pocos que tienen poco poder y a los cuales el gobierno (quien a su vez los hizo poderosos) no puede tocar tanto, ni siquiera esos gobiernos priístas a quienes les gusta controlar todo.

    Como la cereza del pastel que fue ese autocomplaciente y aburrido Informe Presidencial; el copetón nos presumió su nueva obra, lo cual vaticinamos en este blog tal cual Nostradamus: El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Pero ¿Qué tiene esto? Pues hay que ver los nombres de quienes construirán esta magna obra. El primero es Norman Foster. Suena muy bien, Foster es uno de los mejores arquitectos del mundo, así de simple. Pero la polémica viene al escuchar el segundo nombre: Fernando Romero. Yerno de Carlos Slim nada más y nada menos (si te perjudiqué con la Reforma de Telecomunicaciones, te trataré de compensar un poco, así que constrúyeme el aeropuerto para «mover a México»).

    Dicen que fue un concurso, una licitación. Pero en México los concursos y las licitaciones muchas veces son simulaciones de algo que ya está acordado. El nuevo aeropuerto era algo totalmente necesario no sólo para la capital sino para todo el país, además el diseño se ve muy atractivo e innovador. Digo, Norman Foster es Norman Foster por Dios. Y sin ser experto en arquitectura, por lo poco que le conozco a Fernando Romero (Museo Soumaya, Plaza Carso) creo que no es un mal arquitecto, pero es yerno de Carlos Slim.

     

    Todo esto esto contraria el supuesto espíritu de las reformas que dicen, beneficiarán a todos los mexicanos. El gobierno sigue privilegiando a unos cuantos poderosos y no tiene voluntad alguna de romper con el status quo.

  • Futbolistas como dioses

    Futbolistas como dioses

    Los argentinos le han creado un religión propia a Diego Armando Maradona. Fue un excelso futbolista, jugaba muy bien con las piernas, y nada más. Nunca fue una persona ejemplar, se drogaba, llegaba a golpear a quienes lo criticaban, despilfarraba dinero al tiempo como buen capitalista al tiempo que apoyaba los gobierno de Chávez y Fidel Castro. No fue buen técnico tampoco, al punto en que le habló al Club Atlas de Mèxico para que le diera trabajo (naturalmente necesitaba dinero).

    Futbolistas como dioses

    Una cosa es la admiración hacia los futbolistas, y otra cosa es el «endiosamiento». Yo admiro la forma en que juega Leonel Messi, o Cristiano Ronaldo. Pero son personas de carne y hueso con la particular habilidad de jugar bien al futbol. No son héroes porque no salvan la vida de nadie, y tan sólo juegan para equipos a quienes muchos apoyan.

    Un futbolista no aporta mucho a la humanidad como mero futbolista, son demasiados pocos los que logran escribir su nombre en la historia más allá del futbol, y se cuentan con la mano. Se les puede tener admiración, pero no se les puede elevar ni mitificar.

    Muchos niños desearían ser Leonel Messi y sueñan con hacer un gol corriendo desde media cancha para así driblar a varios jugadores y poner el balón en la portería, al tiempo que son millonarios, tienen chicas, autos deportivos, casas, lujos y son admirados por la gente. Ese es sólo el lado superficial de las cosas, yo en el Mundial de Brasil vi a Messi vomitando, he visto jugadores importantes que se quiebran. Porque de lo que no te hablan mucho es de la presión inmensa que llegan a sufrir esos jugadores. Toda una industria se sostiene gracias a su juego, y una baja de nivel implica muchas pérdidas, aparte de la lluvia de críticas.

    El Real Madrid contrata al Chicharito Hernández quien pareciera no tener el nivel de hace años (y un buen negocio para vender camisetas en México). Uno esperaría apoyo de sus connacionales, y todavía se toleraría alguna fina burla sobre, por ejemplo, su condición de jugador guardado en la banca. Pero muchos lo linchan, vaticinan su fracaso, lo llaman petardo, lo culpan de todo, lo ven como un villano, lo juzgan más que a un político. La gente puede olvidar rápidamente la corruptela de los políticos, pero no pueden olvidar como un jugador falló en un Mundial hace 8 años.

    O que decir del otro jugador, Carlos Vela, quien es vilipendiado por la afición por negarse a ir al mundial (a causa de serios conflictos con la FMF), tachado de antipatriota más que de un político. Y que yo recuerde nadie paga impuestos o contribuciones para mantenerlo.

    Muchos aficionados quieren que los futbolistas sean dioses y se comporten como tales, quieren tener a quien admirar eternamente, quieren declararse anti-Messi o pro-Ronaldo como si eso le fuera a dar sentido a sus vidas. Ciertamente ganan demasiado bien, y eso se explica porque su ingreso es directamente proporcional a la desproporcionada afición que alguien puede tener por este deporte y por la mitificación que se hace de algunos jugadores. Pero los futbolistas no son dioses, son futbolistas, son personas que usan sus piernas para patear una pelota.

    Y un jugador no es un héroe.

  • El informe de Peña. Del Realismo Mágico al Realismo de México

    El informe de Peña. Del Realismo Mágico al Realismo de México

    El Realismo Mágico es un género literario que incluye elementos fantásticos en la narración y dichos elementos son percibidos como normales dentro de los personajes. Obras como Pedro Páramo de Juan Rulfo o Cien Años de Soledad del recién difunto Gabriel García Márquez son ejemplos de este tipo de género que estuvo en boca en Latinoamérica por mucho tiempo. Algo parecido ocurre con Peña Nieto y sus reformas, a las cuales les incluye elementos fantásticos que son percibidos por él y sus cercanos como reales.

    reforma

    No cabe duda que desde una perspectiva política, las reformas fueron un logro para el gobierno de Peña Nieto, el problema es que ese mundo de fantasía donde se nos dice que México se está transformando no se percibe en la población. Los ciudadanos son como los lectores del la historia, que vista desde un punto de vista externo, se puede diferenciar lo mágico y lo ilusiorio de la realidad, mientras que los personajes, que son quienes integran el gobierno, nos hacen pensar que lo fantástico es algo normal: -Se está transformando a México-, dicen.

    En el próximo Informe de Gobierno. Peña Nieto ya podrá presumir logros, y es que como repito, visto desde una perspectiva política, los tiene. Su equipo logró orquestar un aparato llamado «Pacto por México» que al final fue algo así como: -Voy a juntar a la oposición para sacar adelante «mis reformas»-, y logró lanzar innumerables reformas, de las cuales algunos puntos se aplauden y otros se cuestionan. El problema es que no se trata de reformar por reformar, se trata de que esas reformas beneficien a todos los mexicanos, cosa que los gobernantes nos insisten en que va a ocurrir: Peña dice que la transformación de México es un proceso y no es algo que vaya a ocurrir un día en específico, un martes o un jueves.

    El problema es que la aprobación del Presidente no va en concordancia con la grandilocuencia con la que se quieren presentar. La gente percibe que México está muy mal, que la economía no avanza, que hay mucha corrupción, que el gobierno puede ser tan injusto como para encerrar a Mireles y apapachar a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, que existe mucha inseguridad, violencia.

    El Informe servirá como parte de ese desplante mediático con la finalidad de convencer a la población de que están bajo un gobierno transformador y progresista. Lo que no han podido logran en hechos, lo quieren hacer en spots diarios e invasión de Internet a través de banners autocomplacientes. Incluso en el informe se anunciará una «sorpresa», la cual seguramente será el anuncio de la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Y es que no sólo se trata de mostrar a la población que se trata de un «Gobierno que sí hace». Saben que la economía es primordial, saben que los beneficios de las reformas tardarán un tiempo en verse, y saben que la inversión en obra pública es el camino más corto para crear cierto crecimiento en la economía, lo suficiente para que se note antes de las elecciones del 2015. El Aeropuerto, la línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara, carreteras, puertos y demás obras son clave para generar esta percepción.

    Seguramente Peña Nieto será aplaudido por los suyos. Su informe parecerá incluso una reedición del informe de Salinas de 1990 donde se habló de modernización e inversión privada. El problema está en los comos. El gobierno es una fiesta, mientras la ciudadanía sale a la calle vestida de negro, como si viviera una especie de luto.

  • MiBici: Bajarse del carro y pedalear

    MiBici: Bajarse del carro y pedalear

    En muchos países, sobre todo los subdesarrollados como el nuestro, se tiene la creencia de que las calles y avenidas son de uso exclusivo de los automóviles. Dicen que el pez más fuerte se come al más chico y como un auto es más fuerte que una moto, más que una bici y más todavía que nuestro pobre amigo peatón, es quien debe de circular por las calles. En los países subdesarrollados incluso algunos piensan que más autos significa más desarrollo, más «poder adquisitivo», hay que construir segundos pisos, túneles, pasos a desnivel, los cuales posiblemente en un tiempo se saturen (lo ideal es que eso ocurra después del período electoral).

    Bajarse del carro y subirse a la bici

    En países como el nuestro, el auto es símbolo de status. Quien tiene un mejor auto tiene un mayor poder adquisitivo y los individuos saben que para lograr la firma de un contrato con una empresa grande o para conquistar a la chica de sus sueños en una posición social relativamente acomodada debe de llegar con un buen auto. No es que no ocurra en otros lados, pero este fenómeno se acrecienta más porque nos hemos acostumbrados a pensar que andar a bici o a pie, es de pobres y gente que se muere de hambre, precisamente porque no nos hemos dado cuenta de los beneficios de usar transporte alternativo al automóvil.

    No estoy muy acostumbrado a andar en bici, de hecho no poseo una, pero a mí me parece perfecto que en mi ciudad Guadalajara, las autoridades ya se estén empezando a dar cuenta de la importancia de los transportes alternativos, sobre todo en esta ciudad tan mal planeada cuya apuesta al automóvil sería insostenible y sumiría a la ciudad en un caos.

    El problema está en romper paradigmas. Muchos de los avances que se empiezan a dar fueron en parte gracias a la presión de organizaciones civiles, y también gracias a que las autoridades han mostrado una mayor disposición. Pero muchos de los ciudadanos todavía no entienden como estos cambios pueden beneficiar a la sociedad. Por ejemplo, en Zapopan se construyó una ciclovía en la Avenida Santa Margarita. Muchos vecinos se quejaron: -Como nos quitan un pedazo de la calle para que muertos de hambre y hipsters cochinos anden vagando por ahí-. Naturalmente eso iba a causar resistencia, sobre todo en una sociedad tan conservadora y tan tradicional como la mía (que hay que recalcar que dicho conservadurismo ha mantenido a la ciudad en cierto estancamiento en comparación con otras). Ahora el gobierno implementará un programa de bicicletas llamado «MiBici», tal y como las que existen en ciudades como Nueva York, Melbourne, Londres, Ciudad de México y demás ciudades.

    Eso implicará romper paradigmas, implicará que los automovilistas tendrán que aprender más a convivir con los ciclistas (y viceversa). Seguramente muchos se quejarán: -Me van a quitar mi carrilote, malditos bicicleteros, seguramente son ñiles que le van a las Chivas-, pero los resultados se irán viendo. En ciudades tan caóticas como el Distrito Federal, Ecobici ha funcionado muy bien, y muchos ciclistas pueden pedalear por Reforma, Polanco, La Condesa o Centro Histórico sin miedo a que los atropellen. Muchas personas usan a diario este transporte, porque han visto que puede ser una muy buena alternativa al automóvil.

    La bicicleta no sólo ayuda a desahogar el tráfico. La bicicleta también incentivará el uso del transporte público y a que posteriormente se tenga que invertir más en él. Esto hará que el parque vehicular ya no crezca tanto. Y eso es lo de menos, hay que hablar de los beneficios a la salud que tiene agarrar una bicicleta. Y no sólo los beneficios a la salud, también esto ayudará a hacer más comunidad en la ciudad.

    La apuesta debe de ser crear ciudades compactas donde los individuos tengan que hacer traslados pequeños para satisfacer sus necesidades, donde haya un mayor sentido de la comunidad y convivencia entre sus integrantes (lo cual además, disminuye el crimen). Modelos urbanísticos basados en grandes traslados llenos de ciudadanos aislados en cotos amurallados están condenados al fracaso. Basta ver quienes viven en las afueras de la ciudad cuando se tienen que trasladar a la escuela o al trabajo.

    Se trata de romper paradigmas. Se trata de deshacerse de ese conservadurismo y egoísmo rancio. Se trata de hacer de la ciudad un lugar para convivir, y no un lugar para aislarse; en una ciudad que vaya en armonía con el ser humano, y no que lo incite a sufrir trastornos de ansiedad o depresión.

  • Ferriz de Con, Presidente de la República Mexicana

    Ferriz de Con, Presidente de la República Mexicana

    Este señor Pedro Ferriz de Con siempre da mucho de que hablar, aunque últimamente había sido muy opacado por otros periodistas como Ciro Gómez Leyva o Carmen Aristegui. Muchos recuerdan a esta persona por su rivalidad con Aristegui y por despotricar contra ella cuando la despidieron (temporalmente) por preguntarle al entonces Presidente Felipe Calderón si tenía algún problema con el alcohol. Lo recordamos por decir abiertamente que Peña Nieto es un ignorante (perdonen por el pleonasmo) o por insultar personalmente a quienes lo criticaban, hasta algunos llegaron a afirmar que chantajeó gobiernos.

    ferriz

    Su forma de hacer periodismo no fue siempre de mi agrado, pero cabe reconocerle que fue siempre un periodista que defendió lo que pensó y que no se vendió al mejor postor como ocurre con muchos otros, como su gran amigo Joaquín López-Dóriga. Pedro Ferriz ha decidido colgar las botas del periodismo e incursionar en el mundo de la política. Inclusive, Federico Arreola de SDP noticias (ese periódico con tanta credibilidad, y esto no es pleonasmo, es sarcasmo) afirma que Pedro Ferriz buscará la Presidencia de la República.

    Porque no es lo mismo ser periodista que Presidente. Por más leído sea el periodista, por más que enarbole las mejores causas y sea un súper héroe de la libertad de expresión, se necesita más que eso, se necesitan tablas y se necesita saber de política. Pero la forma en que han sucedido las cosas es extraña. Primero, ventilan un supuesto caso de infidelidad de Pedro Ferriz de Con con fotografías y videos donde «parece que se trata de él» pero no se puede estar totalmente seguro que se trata de él. Después de ocurrido esto, Ferriz de Con deja el periodismo para lanzarse como político ¿A ustedes les suena normal? A mí tampoco.

    Pedro Ferriz se había convertido en uno de los críticos acérrimos del Gobierno de Peña Nieto, ese que ahora se quiere presumir como reformador a través de spots, mientras que temas como la economía, la seguridad y la corrupción caen a niveles alarmantes. Dentro de todo este desplante mediático lleno de anuncios donde Peña Nieto nos habla de la grandeza de sus reformas y como es que está «transformando e México» alguien como Pedro Ferriz de Con podría ser incómodo. Ese que les decía a las clases medias y altas a través de su programa de radio, la hecatombe que significaba su gobierno para la sociedad.

    Pedro Ferriz había enarbolado como causa suya la eliminación de los plurinominales, esos congresistas que la gente no votó. Curiosamente ahora estando en una realidad distinta a la que existía cuando Ferriz se volvió promotor de la causa, el PRI está promoviendo la eliminación de éstos, porque les permitiría tener más poder en las cámaras, puesto que el PRI es quien más se beneficia de ello. Incluso cuando se creó esta figura, fue con la intención de que el gobierno cediera un poco de poder a los demás partidos que no se beneficiaban tanto de la representatividad directa como ellos. Tenían su razón de ser.

    El PRI quiere regresar a gobernar como antes, eso ha quedado muy claro. Lo peor es que parece que va en buen camino hacia su meta. ¿Y la sociedad? Adormilada, pasmada, como si nada.

  • El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    El dilema de la señora del aseo y su chile en nogada

    Una dama, ahora llamada #LadyChiles increpa a la señora del aseo por quererse llevar un chile en nogada en un tupper a su casa. La ama de casa es vilipendiada, es criticada duramente en las redes y la Conapred le levanta un oficio.

    Untitled-4

    ¿Saben qué? La señora tiene la razón. El error de la señora no reside en el «qué» sino en el «como». El error de la señora fue haberla exhibido en video y creo que fue muy dura para el tamaño del incidente, sobre todo porque en sí no es grave. Llevarse un chile en nogada en un tupper no es un crimen, más sí es una falta por parte de la señora del aseo, sobre todo en lo que tiene que ver con la confianza.

    Es decir, si ese incidente no se hubiera grabado, no hubiera tenido nada de malo. La humillación y las críticas (merecidas) hacia la señora tienen que ver con la publicación del video.

    Pero la señora sí tiene derecho a molestarse. En México muchas personas recurren a las señoras del aseo para que les ayude en la limpieza de la casa, esto porque no tienen tiempo, por dificultades físicas, o bien, por comodidad. En la casa de mis padres, desde que tengo uso de razón, siempre hemos tenido señoras del aseo. ¿Saben cuantas han robado o han tratado de robar pertenencias? Prácticamente la mitad.

    Por esta razón es que la confianza es muy importante, y tal vez llevarse un chile en nogada sea un incidente menor, pero lo suficiente como para que los dueños de la casa dejen de confiar. No es cualquier cosa encargarle la casa a una persona ajena mientras nadie se encuentra en ella, se necesita ser de mucha confianza, y es por eso que cuando alguien busca una señora del aseo busca que sea recomendada y que no tenga antecedentes.

    Las señoras del aseo tienen un trabajo muy demandante. Limpiar toda una casa, lavar ropa, hacer de comer, sumado a lo cansado que puede ser su traslado es toda una odisea. A veces es muy fácil subestimar su trabajo, a veces incluso se les exige perfección en un empleo que no tiene proyección a futuro, ni es motivador, y que sólo realizan por necesidad. Muchas veces se les exige un profesionalismo que por naturales condiciones no están motivadas a dar. Ellas no tienen motivación para dejar las recámaras impecables, ni para hacer la comida más rica del mundo. Si lo hacen de forma pulcra, ello no incidirá en su ingreso ni «subirán de puesto».

    Aún así, es cierto que muchas veces sufren de discriminación, aunque no siempre, muchas familias generalmente le guardan cierto cariño a las señoras del aseo, sus integrantes platican con ellas como si fueran de alguna forma parte del hogar. En otros casos sí son víctimas de actos racistas y clasistas, de gritos, de reclamos innecesarios, de ofensas.

    Pero una cosa es la indignación cuando su integridad es lacerada, y otra cosa es tolerar robos, hurtos y faltas a la confianza bajo el pretexto de la victimización y la conmiseración. Incluso muchas de las señoras del aseo que roban, logran su cometido, no reciben denuncia alguna y los dueños de la casa no pueden hacer nada por recuperar sus pertenencias.

    Por eso es que el incidente de la #LadyChiles nos muestra los dos lados de la cara. Por un lado el poco respeto que puede tener el señor o la señora a quien se encarga de la limpieza, como es este caso; y por el otro lado, la dificultad que tienen las primeras para encontrar a una señora del aseo a la cual le puedan tener confianza.

     

  • La corrupción me da Peña

    La corrupción me da Peña

    Recien subí una tabla a la Fan Page de Facebook (que pasé a Excel pero cuya fuente es el Programa de las Naciones Unidas del Desarrollo) donde se muestra como México es el campeón de la corrupción en Latinoamérica, relacionado a las mordidas y a los sobornos. Por ejemplo, el 20% de los mexicanos afirma que algún policía le pidió mordida en los últimos 12 meses. En Brasil sólo el 4% lo afirmó, y en Venezuela 7.8%. En México, el 21% afirma que se justifica pagar soborno, ¡El más alto de Latinoamérica!

    La corrupción me da Peña

    La corrupción es una clara muestra de que las instituciones no funcionan bien. La gente se corrompe más fácil en un ambiente donde no existe un estado de derecho, e incluso la corrupción es contagiosa: Si las personas perciben que las instituciones funcionan para unos cuantos, tenderán a corromperse de forma más fácil puesto que asumirán que es absurdo respetar la ley cuando esta sirve a unos cuantos, o bien, nadie la obedece. Y eso es lo que pasa con México.

    Algunos historiadores afirmaban que México era corrupto porque en tiempos de la Nueva España las leyes eran tan duras que el individuo se acostumbraba a evadirlas. Pero el problema en realidad es más simple, el problema está en las instituciones, en la forma en que está organizada una nación. El ser humano no tiene en sus genes el «chip de la corrupción», se comporta así porque vive dentro de un sistema que la promueve y que le dice que si quiere salir adelante, necesita echar mano de ella. El hombre se adapta a su entorno.

    Por eso es simple, pero muy difícil disminuir la corrupción hasta niveles tolerables. Tendría que haber un gran esfuerzo de voluntad de quienes son parte de las instituciones, pero también por parte de los ciudadanos. Esto implicaría cierto sacrificio a corto plazo para obtener un beneficio tangible a largo plazo. Tal vez por esto algunos afirman que la corrupción es algo cultural, porque es tan difícil erradicar que piensan que ya es algo de nosotros.

    Pero quienes afirman eso, entre ellos el Presidente Enrique Peña Nieto, no sólo se equivocan, sino que dicha afirmación puede ser usada para tomar una actitud displicente ante el problema de la corrupción: -Ah, es que los mexicanos somos así, desde que nací ha habido corrupción, ya nos amolamos-. Pero las evidencias contrarían a quienes hacen ese tipo de aseveraciones, y una de las más simples es la que hizo León Krauze en ese «ejercicio» donde varios periodistas (alguno de ellos paleros, hasta con toque seductor) entrevistaron al Presidente. Krauze puso el ejemplo de los mexicanos que residen en Estados Unidos, donde ellos respetan la ley, no dan mordidas y no se pasan los altos. También hizo la comparación entre Noruega y Rusia, donde sus instituciones han creado dos realidades diferentes para con el petróleo.

    Pero yo voy más allá, libros como Why Nations Fail de Acemoglu y Robinson, y El Manual del Dictador de Bruce Bueno y Alastair Smith, hablan de las diferencias entre los países que son prósperos y los que no lo son. Ambas obras demuestran que dichas diferencias no se deben necesariamente a la cultura sino a las instituciones, y como es que son las coyunturas (como se explica detalladamente en Why Nations Fail) las que van determinando cuales son las naciones que se desarrollan y cuales no, y no es ni la cultura, la geografía o el clima (esto último alguna vez lo llegué a creer debido al orden actual donde los países más desarrollados tienden a ser más fríos y a las afirmaciones que llegó a hacer Montesquieu de ello). Un ejemplo que citaban los autores era la diferencia entre Nogales Sonora, y Nogales Arizona, ciudades vecinas separadas por la frontera que comparten el mismo clima e incluso las dos ciudades son habitadas por personas de origen mexicano, pero cuyos niveles de desarrollo son disimiles.

    Pienso que para combatir la corrupción, lo primero que se debe de hacer es reconocer que se trata de un problema institucional, instituciones que sostienen la silla desde la cual se está gobernando, y que no se trata de un problema exógeno. De lo contrario nos auto condenaremos a ser corruptos para siempre, y más si le creemos esa afirmación a un Presidente que afirma que en México todas las denuncias con su debida prueba son resueltas: ¡Por favor!