Autor: Cerebro

  • El mundo paralelo de Enrique

    El mundo paralelo de Enrique

    Había un maravilloso mundo donde se podía correr por el verde pasto iluminado por el candente sol, el cual rodeado de unas pequeñas nubes felices y un hermoso arco iris, daba vida a ese paisaje donde brincaban curiosos conejitos, donde volaban inquietas palomas a través de los frondosos y fuertes árboles, y donde junto con las ardillas encantadoras y las tortugas con su fuerte caparazón, se aprobaban las reformas estructurales y se hacían espléndidos spots donde se recreaba este mundo tan maravilloso que dicen, fue la envidia del creador, al superar al paraíso como la tierra perfecta. -¿Corrupción? jaja, -dijo el ratoncito feliz con sus grandes orejas, -eso no existe en esta tierra. -¿Impunidad? -dijo la ardillita Chong. -Esa palabra nunca la hemos utilizado aquí, esa palabra aplica para otros mundos muy muy lejanos de nuestra tierra perfecta.

    El mundo paralelo de Enrique

    Al estar en este mundo le pregunté al topo Murillo, (quien se encargaría de velar por la seguridad de esta hermosa tierra, pero por ser el mundo más perfecto nunca tenía trabajo y se dedicaba a contemplar la hermosura del cielo azul arropado por el arrebatador arco iris) que pensaba de la masacre de Ayotzinapa -Señor topo, eso queda en esta tierra ¿Qué no?. -Sí, mire, fue un pequeño incidente menor el cual hemos resuelto para mantener la paz y la concordia en esta hermosa tierra, la cual a pesar de ser perfecta, siempre estamos moviendo y transformando. Pero pase usted, señor curioso, le presento a nuestro dios Enrique, no sólo es perfecto y misericordioso, es un gran pen… pensador, su hermosura es perfecta, su copete, su forma de sonreír, su porte. El le sabrá contar más de este pequeño problema.

    Me postré ante el Dios, me hinqué y ante su tronar de dedos le dije, lo que usted ordene señor licenciado Presidente Dios Don Enrrrrique. Le quería preguntar sobre Ayotzinapa pero estaba ocupado tomándose selfies con unas querubinas que cargan con deliciosos alimentos en una bolsa y una tarjeta de un supermercado celestial amarillo. Al terminar me atendió y le pregunté. Dios Enrique ¿Qué me dice de Ayotzinapa? Antes de venir aquí me dijeron que muchos de los seres de esta tierra estaban muy molestos, incluso trataron de quemar el arco iris que se impone ante el bello paisaje de su hermosa tierra.

    Dios Enrique me dijo -Señor curioso, este mundo es tan perfecto que me tomó un millón de millones de años para crearlo ¿ve ese avión? ¿no se le hace muy lindo? Todos es perfecto aquí. Algunos seres malignos nos envidian tanto que inventan historias. Mire, le obsequio esta televisión donde podrá conocer las maravillas de este mundo y verá que lo de Ayotzinapa ha sido un incidente menor, tan menor, que me preocupa más que las selfies que me tomo con mis querubinas salgan bien.  Aquí la indignación no existe, es más, hasta todos los mundos extranjeros nos aplauden, aparecí en una revista la cual es un orgullo para todas las especies que viven en este mundo. Porque no hay mundo más perfecto que el nuestro.

    De pronto me di cuenta que el Dios Enrique estaba sujetado de unos grandes hilos que parecían moverlo ¿Un Dios con hilos? Pero el Dios Enrique con su porte y su inteligencia divina me comentaba que esos hilos representan la conexión que tiene él con el cielo, de donde se inspira para mantener a todo este mundo perfecto y las ardillas y los conejitos puedan correr por el verde pasto de este precioso mundo.

    Luego volteé a la ventana y vi una gran aglomeración de gente que al parecer estaba alebrestada y molesta. Le dije al Dios Enrique ¿Y ellos quienes son? ¿Por qué están indignados, no me había dicho que no había gente indignada? El Dios Enrique me respondió. Te equivocas, ellos están haciendo un ritual de adoración, los fuegos que cargan representan la luz divina, incluso vea como ahora me adoran con un ritual ancestral: -eeeeeeh puuu, eeeeeh puuuu-. ¿No ves lo hermoso que es este mundo que hemos creado en más de 70 años, y que los mínimos problemas que hay son sólo por lo que hicieron esos duendecitos mágicos azules cuando vinieron a visitar este mundo?

    A pesar de mis dudas me fui convencido, este mundo es el mejor que había conocido en mi vida y sé que ningún otro podrá superarlo. Ese Dios Enrique es un bombón, las ardillitas, los conejos, los renacuajos, y en especial, los ratoncitos de orejas grandes, todos me han convencido de que he estado en un lugar glorioso al cual quiero volver a regresar.

  • Si los partidos políticos ya no sirven…

    Si los partidos políticos ya no sirven…

    ¿Sabes que han dicho los partidos políticos sobre Ayotzinapa? ¿Qué han dicho el PRI, PAN, PRD, MORENA, y demás organizaciones que dicen representar a los ciudadanos? Pues dicen poco menos que nada. En mi ciudad Guadalajara, Movimiento «Ciudadano» ha fijado alguna postura al respecto (posiblemente por conveniencia política), pero a nivel federal las posturas han sido escuetas, endebles, y han mostrado poca indignación (y alguna que otra propuesta al aire, como en el caso del PAN) ante el crimen de estado más grave desde 1968. Basta con ver sus páginas web donde no hay referencia alguna a la masacre ocurrida en Iguala Guerrero. Ni un moño negro siquiera.

    Si los partidos políticos ya no sirven...

    Queda claro que los partidos ya no representan a los ciudadanos y viven ensimismados en un mundo paralelo donde buscan servirse a sí mismos. No es gratis que México sea primer país del mundo que más detesta a sus partidos políticos (91%) según el Global Corruption Barometer de Transparencia Internacional. Los partidos ya no sirven, ya no son capaces ni de representar sectores de la población ni de hacer contrapeso, lo cual naturalmente beneficia al partido en el gobierno.

    En el caso de Ayotzinapa vimos muchas voces, activistas, intelectuales e incluso empresarios. La sociedad en general está indignada. Es decir, hay una sociedad, una masa más allá de los partidos políticos tradicionales, gente de ideologías diversas que pueden fungir como contrapeso frente al gobierno y demás partidos que no sirven para nada. En el 68 los partidos políticos de entonces (incluido el PAN) tomaban posturas más firmes, ahora buscan jalar agua hacia su molino.

    ¿Tendríamos que formar nuevos partidos políticos?

    Enrique Krauze les recomendó a los del #YoSoy132 hace dos años que formaran su propio partido político. Ahora vemos nuevas organizaciones como Partido Humanista o MORENA, pero en muchos casos son «los de siempre» aglutinados en nuevas organizaciones. Los «partidos nuevos» tampoco toman una postura firme ante los hechos, lo cual es indicio que no son muy diferentes a los partidos tradicionales.

    Si la ahora mal llamada oposición no tiene la capacidad de ser eso, oposición, ¿Quién lo puede ser ahora? ¿Los ciudadanos podríamos aspirar a formar nuevos partidos que no terminen enviciándose como los partidos actuales? ¿Es una condición natural que cuando el ciudadano llegue al poder, se corrompa y sólo vele por sus intereses como ocurre con los integrantes de los partidos que están en el gobierno? Son preguntas interesantes y complicadas, pero que tienen que ser respondidas de forma inmediata, porque ante la falta de oposición, las formas autoritarias irán in crescendo.

    Masa ciudadana hay, y es que hablaríamos de una epidemia masoquista más mortal que el ébola si ante la forma en que nos están mal gobernando no nos indignáramos o dejáramos pasar las cosas así como así. El problema es que parece que tenemos que volver a arrancar desde cero porque los partidos que fungieron como oposición en décadas anteriores y que en algún momento lo hicieron bien, ya no sirven.

  • La RAE y el amigovio del papichulo

    La RAE y el amigovio del papichulo

    -Si mi hija usara términos como «papichulo» le lavaría la boca con jabón-.

    La RAE y el amigovio del papichulo

    Se supone que vamos evolucionando como especie, pero parece que el lenguaje no va necesariamente en la misma línea evolutiva. Por el contrario, parece que éste se va empobreciendo con el tiempo. Algunos me argumentarán simplicidad, y posiblemente en algunas áreas un lenguaje más simple tiende a ser más efectivo, pero la forma en que los humanos vamos degenerando los idiomas que hablamos hace que tengamos menos recursos para expresarnos y darnos a entender.

    Simplicidad no implica escribir con faltas de ortografía. «Si yo hiba a decir k la RAE apesta» no estoy simplificando, simplemente estoy mostrando mi ignorancia. Si abuso de los «emoticons» en los chats y los uso para suplir el lenguaje en vez de usarlos como complemento, no estoy simplificando, estoy mostrando mi incapacidad para expresarme porque mis recursos lingüísticos son muy pobres.

    Que la RAE admita en su diccionario palabras como amigovio, papichulo, o basurita, términos coloquiales y corrientes usados por ciertos sectores de la población; nos habla de como se está permitiendo que la lengua española se degenere. Se entiende que se incluyan términos como wifi o hackear, que son anglicismos que ya han penetrado demasiado en nuestro idioma. Pero eso no significa que se deba de admitir cualquier palabra corriente, utilizado por un personas con una cultura magra y con desconocimiento de su propio idioma.

    El idioma español es un idioma muy rico (mucho más que el inglés) que nos permite expresarnos de diferentes formas, el problema es que el buen uso del lenguaje se limita ya sólo a algunos círculos mientras que la gran mayoría (sobre todo en el tercer mundo) no sabe dominar bien su propio idioma, y por lo tanto inventa estos términos raros y coloquiales (una forma eufemística de decir corrientes). El problema es que estas organizaciones como la Real Academia Española que se suponen son las que velan por el idioma, deberían de promover su buen uso, en vez de se adapten a la degradación causada por las masas.

    Las nuevas tecnologías deberían de ayudarnos a mejorar nuestro lenguaje, no a empeorarlo. Y en lo personal no creo que sea culpa tanto de las tecnologías sino de las personas que las usan. No sé ustedes, pero a mi me molesta ver que muchas personas escriban palabras como «hiva» o «haber dime» y luego te argumenten que es porque en el chat (Whatsapp, Facebook y similares) tiendes a escribir más rápido.

    Con el uso del idioma es fácil deducir si con quien estás hablando es una persona cultivada o es una persona ignorante. Si una persona «ezcrive hasí» para plantear un argumento, automáticamente perderá legitimidad ante los demás debatientes incluso si dicho argumento es correcto. El problema es que el fomento para que la gente sea más culta es menor que el que hay para que las personas sean más ignorantes (y por lo tanto, más fáciles de manipular).

    Pero la coyuntura le dio al grandilocuente papichulo la inverosímil oportunidad para que su extendido uso en el pópulo coadyuve en su aparición en el supremo diccionario de la RAE.

  • Salir a correr

    Salir a correr

    -Cerebro, que aburrido que salgas a correr, o sea ¡no tiene chiste!, se trata de salir a correr y ya. Yo no los entiendo, no metes goles, no le ganas a nadie, sólo corres, qué flojera.

    DSC07684

    Ese comentario me lo han dicho muchas veces, a pesar de que eso de los runners está de moda (y qué bueno). Posiblemente no soy el mejor ejemplo de lo que es un corredor, tal vez porque empecé a hacerlo para bajar de peso, tenía 32 kilos más encima de los que ahora tengo y naturalmente no es como que pudiera correr mucho. Mis rutinas consistían en caminar y trotar un poco (si me esforzaba más, mis rodillas me lo reclamarían de por vida), y conforme fui bajando de peso pude aumentar mi velocidad y resistencia. Todavía tengo algo así como entre 10 y 15 kilos de sobrepeso pero ya me puedo dar el lujo de llevar a cabo carreras más largas.

    A muchos correr se les puede hacer algo aburrido, incluso las primeras veces cuando no estás acostumbrado a ello así parece ser, pero conforme agarras práctica empiezas a entender porque mucha gente corre, y es que los beneficios que obtienes de ello (tanto físicos como emocionales) terminan haciendo que salgas a correr por placer y no como una auto-obligación de seguir una rutina.

    Yo troto desde hace mucho tiempo, aunque siempre eran trotes muy ligeros y esporádicos. Hace un año me di cuenta que tenía mucho sobrepeso (más de 40 kilos) y tenía problemas de estrés (yo siempre he tenido que luchar contra la ansiedad). Es prácticamente imposible hacer dieta cuando tus niveles de estrés son muy altos. Así que decidí empezar a correr con lo cual pude bajar mis niveles de estrés a un punto tolerable con lo cual pude cambiar mi forma de comer. Un año después con trotes casi diarios y un nuevo régimen alimenticio hizo que bajara no sólo 32 kilos, sino que mis niveles de ansiedad bajaron y mi bienestar en general aumentó.

    Quienes no están acostumbrados a correr tal vez no entiendan. Pero para nosotros es un placer salir a correr por esa sensación de bienestar que provoca el ejercicio (las endorfinas sobre todo), el salir en la mañana, armar tu playlist en el iPod y elegir una ruta es algo motivante. Cuando terminas de hacer ejercicio te sientes regenerado, a pesar de que puedes sentirte cansado físicamente, después de haber corrido es más fácil concentrarte mentalmente, sobre todo para cuestiones de trabajo, o actividades que requieran creatividad.

    Cuando más valoras este deporte es cuando te despiertas triste, deprimido o preocupado. Comienzas a trotar y todo ese amargo sentimiento se empieza a disipar, toda esa rabia que traes adentro la explayas con cada pisada que das sobre la arcilla o el cemento como si dieras un golpe o lanzaras una mentada de madre (seguro sugerirán que reserve la pierna izquierda para asuntos del gobierno actual). Pero no sólo es eso, es un deporte, y como deporte tiene retos, marcas personales que romper, el placer de haber podido correr tantos kilómetros sin parar o haber corrido cierta cantidad de kilómetros a cierta velocidad. ¿O por qué no? Participar en carreras de 5km, 10km, medios maratones y maratones (ahorita mi cuerpo y mi condición sólo me da para aspirar a los primeros dos)

    Ser runner parece una de tantas modas, pero que bueno que sea una moda el ejercitar el cuerpo en un país de tantos obesos que no hacen ejercicio y terminan postrados ante el televisor o jugando deportes… en el Xbox.

  • La Dictadura Perfecta – Reseña

    La Dictadura Perfecta – Reseña

    Creo que la política moderna no se puede entender sin las películas de Luis Estrada que han hecho una parodia de la forma de hacer política en México, de una forma frontal, directa, y  muy satírica. La Ley de Herodes fue la primera que se atrevió a enfrentar al régimen priísta que en ese entonces todavía gobernaba, aunque se remontó a finales de los cuarenta cuando gobernaba Miguel Alemán. Luego le siguió, tal vez sin tanto éxito como la primera, Un Mundo Maravilloso que hacía un crítica del neoliberalismo y de la forma de gobernar del PAN. Después vino la exitosa «El Infierno» que satirizaba el problema del narco, para llegar ahora con otra película arrebatadora desde el título de la película (alusiva a la famosa frase de Vargas Llosa).

    aaasaa

    ¿De qué trata La Dictadura Perfecta? El tema central es como los medios de comunicación pueden incidir malévolamente en la política, colocando presidentes en el poder y desinformando a la población. La trama empieza cuando el Presidente de la República (donde de alguna forma, las limitaciones actorales de Sergio Mayer logran hacer una acertada y escalofriante sátira de Peña Nieto) comete un desliz y recurren a la televisora (TV MX) para distraer a las audiencias. Para eso utilizan un video donde el gobernador Carmelo Vargas (Damián Alcazar) recibe dinero de un narcotraficante (parodiando los videoescándalos de Bejarano y Ahumada). Éste, afectado en sus aspiraciones presidenciales, recurre a la misma televisora (o como dice el mismo Carmelo, le da las nalgas) para lavar su imagen, la cual envía a Carlos Rojo (Alfonso Herrera) para que se haga cargo del trabajo y por medio de la misma dinámica (que una noticia tape otra) aprovechan el secuestro de unas niñas para elevar el rating del gobernador (parodia del caso Paulette).

    A diferencia de las otras tres películas, en ésta no tenemos al personaje principal (siempre interpretado por Damián Alcazar) donde éste comienza su historia desde la base de la pirámide social (burócrata, méndigo, migrante) y por medio de la corrupción va creciendo, haciéndose poderoso y enriqueciéndose. Damián Alcazar en este caso comienza como un gobernador corrupto y termina como Presidente de la República. Incluso el papel de «personaje principal» se lo pelea con Alfonso Herrera (ex RBD) quien se encarga de crear todo el teatro. Lo curioso y señalado en esta película, no es solo el hecho de que Grupo Televisa había apoyado a la producción de esta película con 20 millones de pesos (apoyo que retiraron tras ver la versión final), sino que la mitad del reparto de la película han trabajado para Televisa y actuado en telenovelas de la televisora. Está el caso de Alfonso Herrera, Osvaldo Benavides, Sergio Mayer, Saúl Lizaso y Arath de la Torre.

    La obra recrea los males que sufre el país en política, desde el cinismo y la corrupción, hasta el narcotráfico y el doble discurso. Al igual que hace con los medios de comunicación donde satiriza de una forma burda y grotesca la forma en que estos tratan de incidir en la opinión de la gente. Las puestas en escena relativas a la televisora (como las noticias) son poco menos que impecables y bien ejecutadas. Tal vez algunos habrían esperado una mayor participación del personaje de Sergio Mayer (la alusión a Enrique Peña Nieto es clarísima aunque el actor lo niegue) pero en sus pocas intervenciones logró hacer reír jubilosamente a los espectadores en el cine. La falta de escrúpulos tanto en la política como en los medios queda bien reflejado. Si algo yo le recriminara a esta película (conociendo las inclinaciones izquierdistas del director) es la parodia santificada de López Obrador encarnada en Agustín Morales, el opositor apodado «El Mesías» quien tiene aspecto de político completamente honrado y santurrón (interpretado por Joaquín Cosío quien no hizo para nada un mal papel, pero que no estuvo a la altura de «El Cochiloco» en El Infierno»).

    Esta obra es acertada, sobre todo por los tiempos que se viven en el país. Si bien es una parodia y los temas son recreados de una forma exagerada y burda, logra abordar bien los males que sufre el México actual, la falta de ideas sobre la abundancia de intereses y deseos del poder por el poder. La película tiene ese «toque» que poseen las tres anteriores obras de Luis Estrada, y las actuaciones son lo suficientemente aceptables como para que esta obra termine saliendo bien. Le auguro éxito a esta película, la cual ya tuvo la suficiente relevancia como para que la proyectaran en el senado y los senadores del PAN, PRD y PT la aplaudieran.

    Lo mejor de todo es que esta cinta puede verse en todos los cines (con todo y parodia del Presidente) a pesar del ambiente de censura que se comienza a vivir en el país. A pesar de que algunas instancias pusieron trabas, no fueron las suficientes como para evitar que tú puedas ir a tu sala de cine más cercana a ver esta película.

  • Cuando ya nada puede malir sal

    Cuando ya nada puede malir sal

    ¿El mundo está cada vez peor? No lo sé, pero eso sí, el mundo tiene muchos problemas, y tal vez ahora lo que faltan son ideales y convicciones. No sé si ya hemos transitado por muchas formas de organización y de gobierno, ya hemos tratado de analizarnos (es decir, analizar al ser humano) bajo varias perspectivas filosóficas, antropológicas, psicológicas o biológicas, y llegamos a la conclusión de que somos los mismos, que la paz mundial es una utopía y que sólo se puede sostener brevemente, por lapsos muy temporales, debido al equilibrio causado por los conflictos de varias partes.

    Cuando ya nada puede malir sal

    No es que los seres humanos seamos malos, simplemente el conflicto pareciera ser parte de nosotros y parte de nuestra supervivencia. Las guerras, la conquista, la necesidad de dominar al otros. Sería impensable el día en que todas las naciones vivan en paz porque se han convencido de que esa forma pueden coexistir.

    Ciertamente hemos aprendido a ser más civilizados, bueno, hasta cierto punto. Posiblemente ahora los seres humanos utilizamos métodos de dominación menos agresivos. Lo que antes se hacía en una guerra sangrienta, ahora se hace por medio de chantajes, de manipulación financiera y estrategias geopolíticas.

    Es muy difícil responder a la primera pregunta, porque es muy difícil medir los resultados, porque la percepción puede resultar muy engañosa y puede estar atada a muchos factores. Por ejemplo,  la información que nos llega por las redes sociales (a la cual no teníamos acceso antes) puede crearnos una percepción diferente. Un decir, que en Facebook te enteres de más corruptelas de políticos y más escándalos, y entonces, pienses que las cosas están peor. Tal vez para mí, de acuerdo a mi forma de pensamiento, el mundo esté peor y tú lo veas al revés. Para un economista que trata de responder en términos de ingreso per cápita, podrá pensar que las cosas van mejor, pero para otro que mida en términos de desigualdad podrá pensar lo contrario. Igual para un sacerdote que piensa que los valores se están perdiendo, o para un homosexual que ve cada vez más refrendados sus derechos.

    Independientemente de esto, sí creo que el mundo está pasando por un momento difícil, sobre todo por la falta de credibilidad que comienzan a tener las organizaciones que hacen que las cosas funcionen. Cada vez tenemos menos estadistas y cada vez más marionetas o figurines mediocres. La sociedad se siente cada vez menos representada por los partidos políticos de sus naciones, algunos incluso se abrazan ante corrientes extremas debido a la crisis que vive la democracia liberal. Tenemos a los rusos con su líder autoritario Vladimir Putin y si nos vamos más allá, a los terroristas islámicos que cada vez consiguen más adeptos.

    México es un microreflejo de lo que pasa en el mundo, y en algunos sectores la crisis puede ser más insultante. Por un lado hay una fuerte falta de identidad, y quienes sí la tienen, la cimientan bajo mitos históricos. La distancia entre ciudadano y gobierno es abismal. Peor aún, somos capaces de regresar al pasado y dejar que ello pase. Podemos volver a la época diazordacista y echeverrista de la guerra sucia a pesar de que «los tiempos han cambiado», podemos volver a hacer las cosas como antes sabiendo que en tiempos pasados no funcionaron y nos hicieron sufrir mucho.

    Posiblemente se trate de una transición. Posiblemente sea nuestra costumbre (al igual que la de Ortega y Gasset a principios del Siglo XX) de pensar que las cosas eran mejor antes. Pero sin duda parece haber una sociedad mundial con menos esperanza que antes. Posiblemente ante la falta de un enemigo visible (necesario según Umberto Eco) a cual combatir, tal como lo fue el fascismo o el comunismo (por eso es que luego a los americanos se les da mucho inventar enemigos para reforzar la identidad nacional).

    Por eso para muchos pareciera que la sociedad global ha tocado fondo, cuando ya nada puede malir sal… salir mal, perdón.

  • Relativizar la masacre

    Relativizar la masacre

    Hay hechos que no se pueden relativizar, una masacre no se puede relativizar, Ayotzinapa no se puede relativizar, personas asesinadas por el gobierno no se pueden relativizar, el perico es verde por donde se le vea.

    dghdfdg

    -Cerebro, es que los normalistas a veces se portan como vándalos, bloquean las autopistas, muchas veces tienen ideologías pseudomarxistas y están manipulados-.

    Yo diría que hay que separar las dos cosas.

    Si se portan como vándalos y bloquean autopistas, la ley les tiene que caer conforme a sus actos. Si corresponde multa, multa, si corresponde cárcel, cárcel. Pero, ¿matarlos?

    Entonces entiendo la solidaridad con los estudiantes. Que estudiantes sean matados por el Gobierno (sea local, estatal, federal, global, o como le quieras llamar) es algo que no tiene nombre y es algo que nos regresa a las décadas de la guerra sucia.

    Luis González de Alba, ex líder del 68 y a «quiennosabemosquelepasódespués» escribió en el Milenio un lamentable artículo dónde lamenta más las formas de las normalistas que la masacre. En estos momentos esas formas deben de quedar en un segundo plano, lo que importa son la vida de los manifestantes y el hecho de que el gobierno mató. Y ni siquiera el Gobierno Federal reacciona ¿Están en shock o no calcularon bien?

    Y si los normalistas y los familiares quemaron oficinas del gobierno. No lo justifico de ninguna manera, pero entiendo la rabia, la comprendo, si mataran a un amigo o familiar querido, ganas de hacer lo mismo no me faltarían.

    La masacre es absoluta, la crítica a la teoría marxista o a los camiones incendiados no pueden atenuar el dolor que sufrió quien fuera desollado (es decir despojado violentamente de su piel).

    La victimización de la que hablan. Como resultado los «malos cálculos», más que aplacar a los normalistas (lo que se pudo haber hecho por medio de la ley) lograrán que se victimicen y que puedan usar el argumento de la represión cuando les apliquen la ley. Pero ese tema es secundario en estos momentos, y el Gobierno será el principal responsable de que eso suceda, porque el gobierno no puede garantizar ni un ápice de justicia ni de gobernabilidad.

    ¿Y como transformar a México? ¿Cómo presumir las cacareadas Reformas, si las reformas son leyes y no hay ley?

    Y yo lo dije, que Peña era un Peligro para México, sólo dos años bastaron para tener la razón. Cierto que la matanza ocurrió en un estado gobernado por el PRD, pero viendo el panorama general sabemos que a Peña se le ha salido el país de las manos (está también el caso del Estado de México, Michoacán)  México está hecho un caos.

    Y bueno, el chupacabras no existía, pero ¿Qué tal el ébola? Me imagino que un contagiado alertaría a la sociedad y de paso pues, la masacre, este -Hoy realizaremos la cobertura total de Juan Pérez, el primer contagiado de ébola en México, tenga mucho cuidado, quédese en su casa-..

     

  • 13 puntos sobre los insultos a Peña Nieto

    13 puntos sobre los insultos a Peña Nieto

    pf-0113120911-EPN-EM-8-1-c

    1.- Desde que tengo uso de razón, nunca he visto que se critique tan fuertemente a un Presidente (en funciones).

    2.- ¿De qué sirve insultar a un Presidente?. Técnicamente podría decir que de nada más que como un acto de catarsis.

    3.- Pero si muchas personas suben a las redes un meme afirmando que el «Presidente es tonto», entonces muchas otras personas se crearán un concepto del Presidente como tonto, aunque para funcione debería serlo, o debería parecer serlo.

    4.-  Es cierto que en México tendemos a ridiculizar a nuestros políticos. Es deporte nacional burlarnos y reírnos de lo que consideramos una tragedia.

    5.- Pero volvemos al punto dos, en realidad no sirve de mucho jactarnos sobre el incidente de los 3 libros, sobre su dicción de inglés y sobre sus constantes (aunque menos constantes) errores.

    6.- Y regresando al punto 4. Nos da risa, porque esos no son rasgos que desearíamos en un Presidente, en alguien que lleva el timón de ese algo llamado México.

    7.- Los mexicanos tenemos todo el derecho a indignarnos y a utilizar nuestra libertad de expresión.

    8.- Pero no lograremos nada limitándonos a insultar al Presidente, porque en realidad no estamos cambiando el orden de las cosas. Cambiar a México requiere un trabajo mucho más comprometedor y duro por parte de los ciudadanos.

    9.- Y sí, a veces parece que Peña Nieto pide a gritos que nos burlemos de él.

    10.- Pero tristemente Peña Nieto refleja a México, no todos se pueden poner el saco, pero sí muchos lo deberían hacer, incluso algunos que se burlan de su investidura. Tal vez ahí reside en parte, el origen de la indignación.

    11.- Pero insisto, es más fácil burlarse que tratar de atacar la raíz del mal.

    12.- ¿Por qué tenemos un Presidente ignorante? Porque en el país prima la ignorancia y de alguna forma se promueve. ¡Entonces hay que hacer algo para cambiar eso! Es una tarea muy difícil, más difícil que crear un meme.

    13.- ¿Y el gobierno? Deberían tomarlo como parámetro de lo que generan sus «políticas» dentro de la población.