Autor: Cerebro

  • Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Abarca y su esposa, los presuntos autores intelectuales del crimen fueron encontrados en una casa en Iztapalapa. Dato curioso que esta casa se encontrara sólo a 15 minutos del centro de mando de la Policía Federal.

    Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Quien crea que con su detención el asunto está resuelto se equivoca.

    Porque las preguntas siguen al aire ¿Dónde están los 43 estudiantes desaparecidos? ¿Ya murieron o no, y si fue así, quienes fueron todos los culpables? ¿Cómo explican las fosas clandestinas que siguieron apareciendo? Llevamos más de un mes y no hay respuestas. La detención del alcalde y su esposa no hará mucho, sobre todo porque el problema de Guerrero (que proviene desde la Guerra Sucia de los años 70) va mucho más allá, y éste alcalde es más que la creación del problema, la manifestación del problema.

    Es natural que el asunto de Ayotzinapa se le salió de control al gobierno. Hemos tenido una de las manifestaciones más grandes de los últimos tiempos, y es que la gente no sólo está molesta por lo sucedido en Iguala, las inconformidades con el gobierno actual son muchas y vienen tanto de la izquierda como de la derecha. Llegamos al punto en que personajes como Eugenio Derbez (que trabaja en una televisora oficialista) arremete contra el gobierno, y se publican columnas como la de Jorge Ramos en el Reforma cuyo titular habla sobre «La renuncia de Peña Nieto».

     

    El gobierno busca por todos los medios que esto les afecte lo menos posible, aunque parte del daño a su alicaída imagen ya está hecho. Para ellos la detención de Abarca y su esposa puede ser una buena noticia desde el punto de vista mediático. Pero la gente se sigue preguntando dónde están los estudiantes, la gente no ve la masacre como un incidente aislado cometido por Abarca y su esposa, sino como lo que es, un problema que está enquistado en todos los niveles de gobierno, narcotráfico, impunidad, corrupción.

    Que los partidos creen un Pacto contra la Inseguridad es poco menos que insultar a los gobernados. Primero, porque los partidos han tenido mucho que ver en las manifestaciones de violencia actuales, y parte de lo sucedido es consecuencia de sus decisiones. Segundo, porque el Pacto por México firmado hace dos años tenía un propósito que traería resultados distintos a los que hoy vemos. Gracias a este se aprobaron reformas cuya calidad está en tela de juicio, y porque fue una estrategia que al final trató de beneficiar la imagen del gobierno actual en detrimento de los otros partidos. Gracias a ese pacto, Peña Nieto se presumió como el reformador (sin otorgarle ningún crédito a los otros partidos) aunque ese hype ha sido ya completamente opacado por Tatlaya y Ayotzinapa. A esto hay que traer a colación los miles de acuerdos y apretones de manos que sólo han servido para la foto.

    La detención de Abarca y su esposa sólo es una pequeña cosa de las tantas cosas grandes que se deberían de hacer. Creer que el asunto estará resuelto con la detención es minimizar lo ocurrido y evadir culpas y responsabilidades. Porque lo de Ayotzinapa no es un hecho aislado de un alcalde, es la punta del iceberg de un sistema que no funciona bien. Porque atrapar a un alcalde otorga un efecto poco menor a detener un capo de la droga para después ver que el narcotráfico sigue creciendo a niveles alarmantes. Porque debería ser sólo una anécdota, y porque supondríamos que la detención e interrogatorios deberían de ayudarles a dar con los desaparecidos (vivos o muertos) pero mientras no suceda, esto es poco menos que nada.

    Poco menos que nada.

    P.D. Al tiempo que termino de escribir este artículo, aparece una nota en el portal de aristeguinoticias.com que afirma que los integrantes de guerreros unidos fueron quienes dieron la orden de matar a los 43 estudiantes: http://aristeguinoticias.com/0411/mexico/integrantes-de-guerreros-unidos-confiesan-ejecucion-de-normalistas/

  • ¿Por qué nos volvemos más violentos?

    ¿Por qué nos volvemos más violentos?

    Les cuento, en Guadalajara se llevó a cabo un operativo «antipiratería», específicamente en el Mercado San Juan de Dios. Ciertamente en este tianguis, el más popular de la capital de Jalisco, se venden muchos productos pirata e incluso algunos otros de dudosa procedencia. Así se entiende que se haga este tipo de operativos, los cuales son rutinarios, pero ahora las cosas se salieron de control, y ésta ciudad no tan acostumbrada como el Distrito Federal a las manifestaciones, y mucho menos a las violentas, vivió una tarde de saqueos a tiendas de conveniencia y autos quemados. ¿Qué es lo que está pasando?

    ¿Por qué nos volvemos más violentos?

    Se me vienen a la mente varias cosas:

    ¿Por qué quienes critican al Gobierno y a los que tachan de rateros pueden ir a saquear tiendas? ¿Los ciudadanos no deberían marcar una diferencia frente al gobierno en vez de comportarse como ellos o como lo que dicen ser? ¿No deberíamos ser coherentes entre lo que pensamos y lo que decimos? ¿Cómo acabar con este círculo vicioso? Si no existe un Estado de Derecho decente, como es el caso de nuestro país, la gente se brincará a las instituciones asumiendo que no trabajan para ellos sino para unos cuantos. Pero este caso va más lejos. ¿Qué culpa tiene una tienda de conveniencia de la forma en que el gobierno los trata? Al final se trata de un acto irracional donde los individuos repiten esos patrones que tanto les achacan al gobierno, las «víctimas» no tienen empacho en romper un vidrio para llevarse cartones de cerveza para disfrutar en la comodidad de su hogar.

    Pero por otro lado tenemos a un gobierno donde estas escaladas de violencia han aumentado. Independientemente de si los violentos lo son como una respuesta ante las injusticias, o porque no tienen algún problema en robar y atentar contra bienes ajenos, hay una tensión social cada vez mayor que se ha ido acrecentando desde la llegada del PRI al poder. ¿Por qué antes un operativo no llegaba a estos niveles y ahora sí? ¿Por qué hay estudiantes asesinados? ¿Por qué se destruye violentamente el Palacio de Gobierno en Chilpancingo? ¿Por qué el ejército mata a quemarropa a presuntos delincuentes como en Tatlaya?

    Cuando en un gobierno reina la impunidad, la falta de credibilidad y el cinismo, estos lamentables hechos se acrecientan. Cuando un gobierno ha perdido contacto con la ciudadanía, el ambiente se torna ríspido, lo cual incita a la violencia. Y cuando la «desinstitucionalidad» se vuelve un cáncer social, todos esos patrones deleznables se multiplican tanto en los gobernantes como en los gobernados. ¡Alguien tiene que romper éste círculo vicioso! Y el ciudadano molesto e indignado debería empezar por él.

    En estos momentos de incertidumbre es cuando la falta de legitimidad pesa, cuando un gobierno no tiene la aprobación de la gente y estos últimos lo perciben como lejano e incluso espurio, los gobernantes tienen menor margen de acción para tomar decisiones necesarias. Un gobierno con una gran dosis de legitimidad podría tomar decisiones no muy populares, pero un gobierno con tan poca legitimidad, tiene que pensársela dos veces antes de actuar por el capital político restante que todavía podría perder. Por eso vemos a un gobierno que en momentos, no toma cartas en el asunto, y en otros, se le pasa la mano.

    Vivimos momentos difíciles, donde la época de los «sesenta mil muertos de Calderón» parecía cosa menor ante lo que vivimos. Porque antes era el narco, ahora es el gobierno y parte de la ciudadanía en respuesta. El clima es cada vez más tenso y a nivel federal son muy comunes decisiones orientadas a ganar o preservar capital político en vez de servir y la gente se da cuenta de ello. Los gobernantes no se han dado cuenta que la política de la simulación ya no es tan rentable y se les está saliendo de las manos, al tiempo que un sector de la sociedad más que fungir como contrapeso, termina agravando el problema.

  • Cuando el cerebro se convierte en calavera

    Cuando el cerebro se convierte en calavera

    calavera1

    Es algo irrisorio que yo haga
    esta simple calaverita
    cuando supimos que en Ayotzinapa
    abundaban en una fosa clandestina

    -Cerebro no te quejes
    mejor ponte ya a trabajar
    sólo criticas al Peje
    nuestro mesías no es un barbaján

    Pero simplemente escribo una calavera
    yo sólo me quiero explayar
    este no es un artículo de «adeveras»
    pero gran parte de lo que dice es verdad

    No es que te vea como un pendejo
    el intelecto de mis lectores no se subestima
    No nos venga a censurar Peña Nieto
    Y que casualidad que éste párrafo hasta rima

    No celebras el «Jaloguín» porque es extranjero
    y para denostarlo das una gran batalla
    pero si estudias el origen del día de los muertos
    verás que casi todo viene de España

    Yo solamente soy un Cerebro
    soy un órgano más de tantos
    pero si yo no estuviera en tu cuerpo
    no pasarías ni del primer año

    Y posiblemente no podrías citar tres libros
    y menos, contestar preguntas de primaria
    sean de izquierda o derecha nuestros políticos
    la mayoría están sumidos en la ignorancia

    Ésta calavera ya se está alargando
    y tu sigues aquí leyéndolo como menso.
    Tal vez menso sea menos malo, deja pienso
    porque en vez de eso podrías ser un tarado.

    Pero estás leyendo «El Cerebro Habla»
    eso habla bien de tu inteligencia
    pero por mí vino la calaca
    y me dejó enterrado en tu conciencia.

  • ¿Por qué lanzar piropos en la calle es muy corriente?

    ¿Por qué lanzar piropos en la calle es muy corriente?

    -Ay mamacita chula, esas nalguitas, ese culito. -Qué hermosa estás, estás bien buena. -Te bajaría el cielo y las estrellas. ¿Lo han escuchado? ¿Les suena familiar?

    Es cierto, si la dinámica fuera a la inversa (que las mujeres lanzaran piropos a los hombres) algunos terminarían fascinados (bueno, depende del atractivo de la persona que lanza el piropo), pero posiblemente nunca nos llegaría molestar tanto como molesta a las mujeres, que generalmente se sienten amenazadas y con mucha razón.

    ¿Por qué lanzar piropos en la calle es muy corriente?

    Lanzar piropos a las mujeres es muy corriente por muchas razones:

    La primera es que nunca vas a lograr conquistar a una mujer gritándole piropos en la calle. A menos que seas algún artista famoso o una persona con un cuerpo envidiable, pero aún así la tendrás muy difícil y la mujer se sentirá muy incómoda.

    Entonces me pregunto cuando veo a las personas que lanzan piropos ¿Qué ganan con eso? ¿Buscan saciar su frustración sabiendo de antemano que la mujer a la que le lanzan el piropo nunca les hará caso? ¿Se trata de una severa torpeza de conquista? La respuesta a esta última cuestión posiblemente sea negativa, dado que muchos de los que lo emiten son casados o han tenido relaciones de pareja. Pero más bien tiene que ver con la diferencia entre la posición social u otros atributos como la belleza, y claro, con la falta de educación. Aunque la frustración creo tiene algo que ver. Un conocido en la escuela lanzaba piropos corrientes a una mujer y yo le decía -Hey, para que le dices esas cosas, así nunca te va a pelar, al contrario. -Por eso Cerebro, como ya sé que nunca me va a pelar, entonces pues me vale madre y le digo lo que quiera.

    Se supondría que con un piropo, el hombre buscaría halagar a la mujer. Pero la segunda razón de por qué son muy corrientes es porque en realidad dichos piropos que escuchamos constantemente en la calle sirven para mostrar el deseo sexual (naturalmente imposible) de quien emite el piropo hacia la mujer que lo recibe. Y por ello es muy incómodo para la mujer, y por eso se siente amenazada incluso con miedo a ser violada. Eso hace que muchas mujeres se la piensen dos veces para decidir como irse vestidas a la calle o decidan irse acompañadas de algún hombre.

    Es cierto que los hombres nos fijamos más en el físico de la mujer que lo que lo hacen ellas en nosotros. Es totalmente natural que nos llame la atención el busto de una mujer o sus piernas, pero hay lineamientos de respeto para con las mujeres, y que alguien lance piropos para indicarles explícitamente a las mujeres que es lo que más les excita de su cuerpo es algo por demás corriente y representa una severa falta de respeto que afecta la integridad de las mujeres. A lo mucho el que lance los piropos tratará de guardarse mentalmente la imagen de la mujer a la que piropeó para tener fantasías, sueños húmedos o masturbarse, pero para eso no es necesario que el individuo emita tan corrientes piropos.

    El hombre no gana nada al pronunciar piropos tan corrientes, pero la mujer sí pierde, y es que al sentirse amenazada debe de cambiar sus patrones de conducta con el fin de evitar riesgos.

     

     

  • Por qué López Obrador es un político deleznable cualquiera

    Por qué López Obrador es un político deleznable cualquiera

    Posiblemente algunos al leer este texto pensarán lo siguiente:

    1. El PRI (y el PAN y Salinas y el imperio neoliberal) le pagó a Cerebro para desacreditar a López Obrador y fomentar una campaña de odio en su contra.
    2. Cerebro odia a López Obrador, seguramente se dejó llevar por lo que dice Televisa y los que hicieron la campaña de odio en su contra.

    Pero realidades son realidades. Como he comentado en mi Twitter, que me caiga mal Peña Nieto, no significa que me caiga bien López Obrador ni viceversa. A mí me caen mal los dos personajes. Me dirán que mi postura ante López Obrador está condicionada por el odio, aunque en realidad en el 2012 tuve el penoso honor de decidir votar por él con tal de que no llegara Peña a la Presidencia (pero como dice la Rana René, luego recuerdo que EPN está hundiendo al país y se me pasa).

    Por qué López Obrador es un político deleznable cualquiera

    En estos últimos días ha quedado patente que López Obrador es un político más, que es un político deleznable, es un político como todos los demás. Me dirán -Cerebro, es que es una estrategia del PRI para hundir al político más honesto de México-. En parte es cierto (menos lo de «honesto») y naturalmente el PRI quiere exhibir a López Obrador para que no se hundan solos, sino que todos se hundan juntos. Pero sólo basta ver como se deslindó AMLO de su relación con el alcalde de Iguala (muy a la Peña Nieto pero sin teleprompter).

    ¿Es culpable AMLO de la matanza de Ayotzinapa que incluso pareciera que está sugiriendo el PRI? No, no creo que tenga nada que ver en la masacre. Pero queda patente que si a AMLO le conviene políticamente se puede aliar con este tipo de alcaldes ligados al narco, o con el ex candidato del PRD en Durango que también está aliado al narco. ¿Honestidad valiente? Yo tampoco lo creo.

    Muchos creen en López Obrador porque se presenta como distinto a los demás políticos. Dice ser honrado y ser austero, pero la verdad es que tiene para vivir como un clasemediero bien acomodado sin haber trabajado 8 años. Dice que su honestidad es impecable, pero ¿Bartlett? -Ya cambió, ahora bueno, dice López Obrador. Para López Obrador son buenos cuando están con él y son malos y maquiavélicos cuando no están con él.

    Después de todo, López Obrador es un priísta, comparte los mismos genes de corrupción y ambición de poder que tienen los priístas actuales. La diferencia entre López Obrador y Peña Nieto no es tan grande como muchos podrían pensar, son parte de esa misma cultura que le ha hecho daño a México por tanto tiempo.

    López Obrador es uno como muchos otros. Entiendo que al ver un país donde hay tanta injusticia y tantos problemas hayan quienes quieran ver en algún político una luz de esperanza (como si los políticos fueran a cambiar al país), lamentablemente no es así, y más cuando hablamos de un político que lo único que sabe hacer es mover masas y utilizarlas como capital político.

    Sé que muchos se van a enojar conmigo y no me importa. Sé que algunos dirán que este artículo fue comprado por el PRI, PAN, la CIA, Texaco, Salinas etc. Pero es simplemente lo que pienso y ya. Así como en su momento critiqué a Calderón y ahora critico constantemente a Peña Nieto (si no lo criticara ahí sí duden de mi inteligencia) de la misma forma voy a criticar a López Obrador.

    En el México de hoy casi no hay políticos en quien confiar, esa es la realidad, y sólo aceptando esa realidad podemos construir algo mejor, porque los únicos que podemos hacer un cambio son los ciudadanos y tenemos que empezar por cambiar nosotros, por poner el ejemplo y dejar de permitir que los que tienen el poder abusen a diestra y siniestra mientras somos displicentes.

    Esa es la realidad, no hay otras. Los mesías tropicales no nos van a venir a salvar, menos cuando tienen problemas psicológicos y delirios de persecusión.

  • La diferencia entre ser apolítico y apartidista

    La diferencia entre ser apolítico y apartidista

    Mucha gente que no está al tanto de la política y no le importa, suele decir que «todos los partidos políticos son lo mismo, me dan igual». La gente apolítica es aquella a la que no le interesa la política, a pesar de que esta influye de forma considerable en su vida.

    La diferencia entre ser apolítico y apartidista

    Lo apartidistas pueden llegar a hacer una afirmación parecida, pueden pensar que todos los partidos políticos son lo mismo (y que el 91% de los mexicanos los perciban como corruptos, la cifra más alta en el mundo, sustenta dicha afirmación). Pero hay una gran diferencia. Quienes somos apartidistas sí que estamos muy interesados en la política, aunque duela verla.

    Quienes somos apartidistas lo somos por varias razones: La primera puede ser que la oferta ideológica de los partidos no nos guste o no vayan muy de acuerdo a nuestra filosofía de vida. La segunda, y creo la más importante, es que el nivel de deterioro en los partidos (que incluye darle la espalda a sus principios ideológicos fundacionales) ha llegado a un punto en que los percibimos como algo no muy distinto. Tal vez el PAN conserve un poco de ese talante conservador y el PRD un poco de ese nacionalismo rapaz, y en función de eso tengamos el criterio para percibir algunas diferencias, pero que no son las suficientes para poder depositar las esperanzas en algún partido.

    Los apartidistas no necesariamente dejamos de ir a votar o anulamos nuestro voto. En algunos casos escogemos al político que logre acercarse un poco (aunque esté más «para allá que para acá») a nuestras convicciones. En otros casos escogemos a un político no por simpatizar con él, sino para evitar que llegue aquél otro que consideramos más peligroso. Los apartidistas más bien anhelamos una realidad que los políticos actuales no son capaces de ofrecernos. No tenemos que pensar en un mundo utópico, más bien tratamos de ser realistas, pero las opciones actuales no son capaces de buscar cambios posibles dentro de nuestra realidad.

    Los apolíticos son muchos, son aquellos que incluso te miran con recelo sugiriéndote que «no te quejes de la situación» aunque serán los primeros en brincar en ese momento en que sus decisiones terminan alterando el curso de sus vidas. En algunos casos ellos podrán simpatizar con un partido por tradición o por costumbre, pero no estarán al tanto de lo que sucede. Algunos prefieren alejarse del tema por considerarlo «negativo» y porque creen alterará el «equilibrio de sus vidas».

    Los apartidistas nos involucramos más, incluso pueden tener la capacidad de formar un músculo ciudadano, mientras que los partidos políticos por más que presuman de abarcar todo el espectro ideológico, pueden hacerlos a un lado, un ejemplo es su muy tibia reacción ante la Masacre de Ayotzinapa.

    En el México actual se necesitan más apartidistas y menos apolíticos. Estar al tanto de la política debería de ser una obligación moral del ciudadano (porque influye en su vida y en su sociedad) y no debería de estar relegada a ciertos círculos intelectuales y de opinión.

     

  • 10 puntos para saber si eres un ignorante

    10 puntos para saber si eres un ignorante

    La ignorancia es como el mal aliento, muchas veces todos lo notan menos el que padece el mal. Y cuando me refiero a ignorancia, me refiero a una ignorancia generalizada. Es decir, todos somos ignorantes en algo, posiblemente Stephen Hawking sea un ignorante en futbol; pero yo me refiero como ignorante a aquella persona cuyo nivel de cultura es muy pobre y su concepto del mundo es muy elemental.

    10 puntos para saber si eres un ignorante

    Es algo precipitado clasificar a personas en cultas e ignorantes cuando en la vida real hay muchos matices. Yo no soy una persona ignorante pero posiblemente tampoco sea una eminencia cultural y también me falte mucho conocer de diversos temas que ignoro. Pero aquí «me doy el permiso» de hacer la distinción para detectar aquellos patrones comunes en la gente que tiene muy poca cultura.

    1.- Te cuesta trabajo saber quien es ignorante y quien no:

    Cuando dejas de ser ignorante y adquieres cierto nivel de cultura, te das cuenta de dos cosas. Comienzas a darte cuenta de quien es una persona ignorante y te das cuenta también quien es más culto que tú. Lo primero lo detectas porque al tú tener cierta cultura, terminan siendo evidentes las limitaciones de los demás. De lo segundo te das cuenta porque al tener un grado de cultura, ambicionarás tener más, y una persona más culta que tú será interesante por su «tesoro de conocimientos». Si no te puedes dar cuenta de todo esto, es que muy posiblemente adoleces de ignorancia.

    2.- Tus conversaciones son muy elementales y predecibles:

    Puedes ser el alma de la fiesta, puedes tener mucha labia, puedes ser una persona extrovertida y hacer reír a todo el mundo con tus graciosos chistes de Pepito. Pero analiza tus conversaciones, si vas a las fiestas siempre a hablar de las otras fiestas, a hablar sobre otras personas o hablar sobre lo que está en la tele y platicas de lo que «todo el mundo» platica, preocúpate. Posiblemente seas un ignorante.

    3.- Tiendes a percibir a las personas cultas como arrogantes.

    Es cierto que en algunos sectores puede haber cierto esnobismo. Pero una persona culta suele sentirse atraída por los temas de las que hablan otras personas cultas, sobre todo cuando quiere aprender más de los temas de los que se hablan. Una persona inculta e ignorante, al no entender bien de que hablan, se sentirá automáticamente relegada y podrá desarrollar una especie de resentimiento: -Ay no, ya van a empezar a hablar del niche ese-, -ya van a empezar con sus ñoñadas, seguramente no tienen vida social-.

    4.- No lees.

    Esto es elemental, ¿Cómo puedes ser una persona culta si no lees?. Cierto que la cultura no sólo se adquiere en los libros (viajes, conversaciones) pero una persona que busca cultivarse sí o sí adquiere el hábito de leer. Algunos me dirán, -Ah es que en el campo a 1000 kilómetros de la ciudad conocí a x o y persona que a pesar de ser pobre tiene cultura-. Pero ese tipo de personas, a pesar de tener el espíritu de cultivarse, no tiene acceso a los libros y al Internet ni a la educación que tú sí tienes.

    5.- Tienes mala ortografía. 

    «Hiba, haiga, haber eso, ira, iva. Esto de alguna forma se relaciona con el punto anterior. Si no lees, se verá reflejado en tu ortografía. Tal vez algunos tienen mayor facilidad innata para la ortografía que otros, pero al final un lector no comete errores tan evidentes a la hora de escribir. A menos de que seas disléxico, si cometes errores ortográficos constantemente seguramente eres una persona ignorante.

    6.- Te molesta que te corrijan errores ortográficos.

    Las personas más cultas pueden llegar a cometer uno que otro error de ortografía (tampoco es que la gente sea perfecta y los errores son más discretos que los que comete la gente ignorante), en especial aquellos que están en proceso de ser cultas y van en el camino correcto. Al tratar de ser personas cultivadas agradecerán que les señalen los errores que puedan tener. Por el contrario, las personas que tienden más a la ignorancia se molestarán más cuando se les señala sus errores y aquí podríamos regresar al punto 3.

    7.- Te cuesta trabajo asimilar que eres ignorante.

    Esa frase que afirma que mientras más se sabe más se ignora no es del todo falsa. Conforme adquieres más cultura te vas dando cuenta que te hace falta saber muchas cosas y que ignoras muchas otras, lo cual lleva a un círculo virtuoso donde el individuo busca cada vez más cultura para saciar esas lagunas. Las personas ignorantes no se dan cuenta de que lo son, y menos se dan cuenta cuando en la sociedad la ignorancia es algo demasiado común que se convierte en mayoría, y no sólo eso, sino que es promovida.

    8.- Subestimas y denigras a los ignorantes.

    Este punto tal vez pueda chocar un poco, pero es necesario decirlo. Una cosa es que se vea la ignorancia como algo no deseable y otra cosa es que denigres a la gente que consideras ignorante solamente porque tu nivel de cultura es «un poco mayor» que la de ellos (pero no lo suficiente como para que ya no seas ignorante). Una persona culta desearía que todas las personas fueran cultas, una persona ignorante que se asume como culta, en el fondo desearía ser culta al tiempo que desea que los demás sean ignorantes para alimentar su complejo de superioridad. Dicen que lo que te choca te checa.

    9.- Eres intolerante. 

    La intolerancia proviene del desconocimiento, la persona tolerante podrá no estar de acuerdo con una postura o ideología incluso su postura podrá ser determinante, pero tendrá la suficiente cultura para comprender a sus opuestos (aunque no comparta su forma de pensar). Mucha gente que adquiere conocimiento moldeado para ser arrastrado a un dogma ya se considera culta por ello, pero en realidad no tiene la capacidad de analizar los diferentes puntos de vista. El sectarismo religioso, o el que prevalece en algunas corrientes ideológicas (como la izquierda nacionalista en México y su cerrazón) es muestra de ello. El ignorante no es necesariamente intolerante, en muchos casos no lo es; pero el intolerante generalmente sí tiende a ser ignorante.

    10.- No tienes ambición por aprender cosas nuevas.

    Cierro con esto porque es un punto muy básico que resume todo. Una persona que aspira a adquirir cultura tendrá la ambición de buscarla, leerá, se informará, debatirá y discutirá de temas. Una persona ignorante no tendrá la intención de hacer eso. Y se trata de una actitud y no de una predisposición genética. Si bien las personas inteligentes tienden a ser más bien cultas que las que no lo son (existe gente muy inteligente que al mismo tiempo es muy ignorante), la cultura es algo que cualquier ser humano puede adquirir, se trata de tener voluntad propia para hacerlo. El problema es que la cultura no se promueve mucho (por aquello del pensamiento crítico) y mucha gente tiene pocos alicientes para serlo sin entender los grandes beneficios que le podría dar a su persona.

  • Cuándo los ciudadanos ya no quieren a su gobierno

    Cuándo los ciudadanos ya no quieren a su gobierno

    En lugar de irme de fiesta este viernes y conocer chicas bonitas, me quedaré aquí pensativo para compartirles mi reflexión. Bueno, la verdad es que saldré de fiesta mañana y hoy descansaré porque tuve una semana cargada de trabajo, y quiero aprovechar para hablar del ánimo del mexicano actual. Me pesa, me pesa muchísimo ver esto. Las opiniones de las personas me dejan un sabor agridulce porque por un lado parece que han tomado conciencia de lo que está pasando en nuestro país, pero por otro lado noto una frustración muy grande y una gran desesperanza en sus palabras.

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    Si el Chicharito y Fher de Maná muestran su profunda solidaridad con los jóvenes de Ayotzinapa (el primero es de llamar la atención porque no es común que un futbolista se manifieste abiertamiente sobre un tema que el gobierno quiere relativizar) es porque la indignación ha escalado a niveles inusitados. No sé si el gobierno sea consciente de eso, porque a pesar de que los reflectores apuntan al Gobierno Estatal y al de Iguala, al Gobierno Federal se le ve como parte del problema y no como parte de quienes buscarían una solución. Para la masa cada vez más creciente de ciudadanos indignados por la masacre de estado (tan heterogénea ya) el Gobierno es más bien visto como una suerte de enemigo, en el mejor de los casos como unos ineptos que no saben como resolver el problema.

    Muchas veces lo he comentado, para que un país funcione, la sociedad debe de tener cierto nivel de confianza en sus instituciones (aunque no simpatice con el partido de quien las preside). Para que exista un estado de derecho, esto es algo completamente necesario. Pero la gente no confía. Ver esa chocante pero necesaria leyenda en el Zócalo de la Ciudad de México que dice «fue el estado» refleja el nivel al que ha llegado el distanciamiento entre el estado y los ciudadanos. Los ciudadanos se consideran como un ente aparte del Estado y no como una suma que forma a éste país llamado México.

    Es un círculo vicioso, si el ciudadano siente que la autoridad no lo respeta, entonces el ciudadano no respetará a la autoridad y pasará por encima de ella para satisfacer sus necesidades.

    Cuando salgo a la calle, cuando toco el tema con mis clientes, cuando platico con amigos y familiares, siento en ellos eso mismo que yo siento, una muy fuerte desesperanza, una rabia ante lo que está sucediendo en México, un agudo sentimiento de desamparo porque percibimos que el gobierno no hace su papel. Ciertamente no podemos pensar en el gobierno como un ente paternal pero sí podríamos aspirar a crear una sinergia entre lo privado, lo público y lo ciudadano. Los políticos pareciera que viven en otro mundo, Peña Nieto se toma selfies con seguidoras suyas en Monterrey mientras la gente está en las calles, la gente está molesta, gente que supondría que el Presidente y su equipo estarían trabajando arduamente en solucionar el problema.

    Tiene razón lo que dice Diego Petersen en su columna, no se puede cambiar la narrativa si no se cambia la realidad. Los spots nos hablan de un México reformado y un México moderno mientras los ciudadanos vemos repetidas esas masacres que eran constante en los años sesenta y setenta. Eso más que esperanza causa que la gente se sienta insultada, percibe incluso cierto grado de cinismo lo que coadyuva en un alejamiento de la sociedad con el gobierno al cual ve muy lejano. Ya no importa si es PRI, PAN, PRD, MORENA o uno de esos tantos «partidos negocio» como el Partido Verde. El ciudadano se siente solo.

    Dicen que el pueblo tiene al gobierno que se merece. Es una premisa correcta pero sólo parcialmente. El hecho de que hayan cada vez más personas que se indignan, que piden ayuda, que tratan de hacer algo, nos habla de que no necesariamente es tan así. Incluso yo he hablado de una nueva generación en México que puede hacer las cosas diferente, el problema es que quienes están allá arriba (que aunque sean jóvenes, son parte de un clan rancio y ancestral como el mismo caso del Presidente) no están dispuestos a ceder poder.

    Y ciertamente los ciudadanos son quienes podrán enderezar esto. ¿Los políticos? No hay voluntad en ellos, y los que si la tienen son lo suficientemente menores en número como para que no puedan pesar lo suficiente. Dentro de todo lo malo, la buena noticia es que siempre habrá un punto en que nos podamos indignar lo suficiente como para tener el deseo de que las cosas cambien.

    Estamos solos, pero lo bueno es que cada vez somos más.