Autor: Cerebro

  • Ayotzinapa ¿Pudo haber sido el Gobierno Federal?

    Ayotzinapa ¿Pudo haber sido el Gobierno Federal?

    Piensa mal y acertarás

    Empiezo con esta frase, porque a veces parece que en este país hay que pensar mal para llegar a la conclusión más real, incluso debido a esta costumbre heredada de nuestro pasado (inmediato y no tan inmediato) de opacidad y corrupción, hemos llegado a crear teorías de la conspiración donde no las hay, aunque a veces en México, la versión más cruel y atractiva se llega a imponer como verdad.

    Ayotzinapa ¿Pudo haber sido el Gobierno Federal?

    Hasta este momento, una minoría piensa que el Gobierno Federal pudo haber estado detrás de Ayotzinapa. De hecho según un estudio de GEA-ISA, sólo el 4% de los mexicanos piensan que pudo haber sido así (quienes critican a los manifestantes y opositores afirman que quienes creen eso son mucho más y son víctimas de una manipulación). Y es que tanto la versión oficial como lo que hemos escuchado hasta ahora, nos señala a los Abarca como responsables, y la historia sigue el hilo conductor de los normalistas que boicotearían la fiesta de la esposa de Jose Luis Abarca (aspirante a sucederlo).

    Pero hay dudas sobre la versión oficial. Murillo Karam presentó su línea de investigación en ese, su fatídico día del #Yamecansé, pero se presentaba como hipótesis, pero al tiempo como si quisiera convencernos de que la suya era real sin presentar pruebas contundentes (algo así como, no es seguro, pero es casi casi seguro). Investigadores de la UNAM señalan que para calcinar un cadáver se necesita una cantidad impresionante de combustible y material, o quienes señalan que ese día llovía, lo cual hubiera frustrado el intento de quemar completamente los cuerpos.

    Hay otra versión, alternativa. Y es de una investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher con el apoyo del Programa de Periodismo de Investigación de la Universidad de California en Berkeley. Ellos afirman con base en algunos testimonios, videos y pruebas, que la Policía Federal participo activamente en el ataque. Ellos afirman que la intención fue cortar de raíz la ideología (marxista) con la que son educados estos estudiantes en esa Normal que muchas veces ha sido semillero de guerrilleros.

    No sé si esa hipótesis sea cierta, al menos lo que se presenta todavía no es lo suficientemente sólida y tendríamos que esperar más información. Pero a mi me vienen varias dudas: ¿Por qué si quienes supuestamente perpetraron la masacre son del PRD, el gobierno y el PRI en vez de explotar políticamente el problema siempre ha tomado una postura defensiva? ¿Por qué el Gobierno parece más empecinado en tratar de querer probar a toda costa su línea de investigación en vez de esclarecer lo que pasó en Ayotzinapa? ¿Por qué Peña Nieto no salió en medios, como se suele hacer, el mismo día en que se supo de los hechos y se esperó varios días para hacerlo?

    Hay muchas dudas, y así como no puedo dar por sentada la versión de Anabel Hernández, tampoco puedo dar por sentada la versión oficial. Espero que el «piensa mal y acertarás» no aplique en este caso, y que al menos se trate de la versión que siempre nos contaron. De lo contrario sería algo muy, pero muy lamentable, lo cual podría afectar al futuro de nuestro país.

    Espero que el gobierno esclarezca el asunto con pruebas más fehacientes y se esfuercen por resolver el caso, y si no es así, que quienes no creen en la hipótesis oficial, logren demostrar que está equivocada.

    La hipótesis  de Anabel Hernández y Steve Fisher la puedes ver aquí.

  • Paleros contra opositores

    Paleros contra opositores

    Seguramente los tienes identificados, cuando abres el periódico (o más bien entras a su página) o a los portales de Internet, consultas el artículo de un columnista al cual seguramente ya le has puesto una etiqueta, incluso varias: Conservador, izquierdista, liberal, estatista, nacionalista. Pero ahora me voy a enfocar en dos para tratar de expresar mis argumentos, que son la primera división que podríamos hacer entre ellos, y es la de quienes defienden al sistema y quienes la critican. A los primeros se les llama peyorativamente paleros y los segundos simplemente como opositores (y se les puede etiquetar de forma peyorativa más bien por su preferencia ideológica).

    Paleros contra opositores

    Seguramente acabas de dibujar en tu mente una lista rápida de quienes son los unos y quienes son los otros. La diferencia entre la lista que tú hiciste y la que hizo otra persona estará condicionada por muchos factores y por lo tanto puede ser diferente, aunque también pueden tener muchas coincidencias. Incluso algunos que tu tildabas de «paleros» puede que para ti ya no lo sean después de algún tiempo o viceversa. Incluso, un columnista pro sistema puede dejar de serlo porque ha dejado de comulgar con éste (algo un poco común en estos días) o sólo ha defendido al sistema porque le ha dado un voto de confianza, el cual se puede perder con ciertos eventos (cosa que también ha sucedido en México).

    En una democracia, lo ideal es que las dos partes existan. Así como es muy sano e indispensable que los opositores tengan voz y tengan los canales para llegar al públicos, el sistema también tiene derecho a dar a conocer su versión de las cosas. La cuestión es que dicho sistema tiene una mayor facilidad para procurar su derechos y los opositores no tanto. De hecho sería utópico pensar en un estado donde solo existan los opositores porque dado esto, un gobierno con nulo apoyo caería pronto del poder para ser sustituido por otro; el cual también tendría a sus «paleros», algunos de los cuales habrían sido ex opositores en el antiguo régimen. Por el contrario, basta un gobierno autoritario para tener entre los columnistas y escritores, solamente a aquellos que defienden el sistema.

    ¿Razones por defenderlo? Creo que las más importantes son tres, el primero es obtener un beneficio personal por hacerlo (que reciba dinero o incentivos para hablar bien de alguien), el segundo por razones profesionales (un columnista que trabaje en un medio afín al régimen), o bien, que simplemente dicho columnista o periodista comulgue con el sistema o con una linea ideológica.

    Dicen que el periodista tiene como fin buscar la verdad. El problema es que en general (y dado por la condición humana) se busca lo que éste percibe como la verdad, se trate del periodista más honrado. Si bien hay verdades absolutas, también hay realidades que se tienen que interpretar; además el periodista es imperfecto y se puede equivocar, y lo puede hacer por muchas razones.

    El lector responsable debería usar su criterio propio y llegar a una conclusión por sí mismo después de haber leído varias opiniones. Pensar que el noticiero de Televisa o el programa radiofónico de Carmen Aristegui son templos de la verdad es un ejercicio pobre e incompleto. Ciertamente cuando un gobierno como el actual está muy deslegitimado, es muy difícil hacerles caso a quienes lo defienden. Pero en el ciudadano que aspira a informarse está la responsabilidad de hacer una síntesis propia a partir de las tesis propuestas por varias voces que difieren entre sí.

  • Higa sido como Higa sido

    Higa sido como Higa sido

    Estoy molesto, estoy enojado, estoy encabronado, estoy emputado. -¡Cerebro, mejor ponte a trabajar, el cambio está en uno mismo! -¡Cerebro, la corrupción es normal en México, ellos lo van a seguir haciendo, mejor cambia tú! -¡Cerebro, si han robado, pero todos lo hacen, pero también han hecho muchas cosas buenas como las Reformas, enfócate en las cosas buenas y no te quejes!

    Higa sido como Higa sido

    ¿Qué hemos hecho para llegar hasta esto? Qué un Secretario de Hacienda no declare su casota es algo, irrisorio. El cinismo crece y crece, la indignación consecuencia de éste también, y es que uno no se puede no indignar, y habrá que darnos cuenta que este régimen está gastado, pero también una forma de ser como sociedad. El individuo deberá recordar esto antes de dar mordida al agente de tránsito, y como es que estos actos de corrupción que toleramos nos llevan a todo este cinismo. Como el pensamiento que a veces prevalece de -Si roba, pero también hace mucho, o roba pero poquito, es parte de todo eso que nos tiene atorados. Ojalá toda esta indignación nos logre crear una cultura de cero tolerancia a la corrupción.

    La indignación es creciente, el gobierno le apuesta al olvido pero ocurre lo contrario. Desde finales de septiembre hay una razón más para estar enojados con el gobierno, que si Ayotzinapa, que la Casa Blanca, que la respuesta de Enrique y Angélica a las críticas, que si Videgaray. Los mexicanos estamos cansados de tanta putrefacción, de ver a nuestros gobernantes como delincuentes que saquean el país en vez de representantes que trabajan. La gente se siente desamparada, y la que no lo está y que simpatiza con el gobierno, tiene nula capacidad de crítica y ve complots por todas partes.

    Pero así sabíamos que eran cuando llegaron en el 2012 y por eso muchos de nosotros no los queríamos ver ni en pintura, era totalmente natural que personajes tan corruptos llegaran a poner al país en la situación tan delicada que ahora está. Al final los antecedentes si pesaron, incluso la ignorancia que se le achacó al Presidente pesó y queda patente cuando no tiene la posibilidad de hacer las cosas diferentes y sigue ensimismado en su guión.

    Desde hace muchísimo tiempo, la sociedad no pedía con tanto júbilo la renuncia de un Presidente. Hasta Carlos Loret de Mola es capaz de preguntarle a González Iñárritu si está a favor de que renuncie Peña Nieto y es que la pregunta ya no sólo no es prohibitiva, sino que también es obvia. Incluso Televisa, la casa que promocionó a Peña Nieto en Los Pinos, pareciera tomar cierta distancia porque la mala fama le puede pegar en su volumen de ventas. La mayoría de los columnistas, a esos que querían comprar, se les han volteado, y ya tan sólo los más paleros (Gómez Leyva, Pablo Hiriart y algunos otros) lo defienden. Queda patente la pésima presidencia de Peña. Queda patente que con Peña Nieto está sucediendo todo lo que decían, iba a suceder con López Obrador y hasta peor.

    El problema es que no es todo, el problema es que parte de su mal gobierno todavía no tarda en hacer efecto, falta la parte más dolorosa, la económica, donde la caída de los precios del petróleo (factor exógeno) y el endeudamiento público (ese sí factor endógeno) nos puede meter en un problema muy fuerte y puede afectar a los bolsillos de los mexicanos.

    Algunos sugieren que Peña no renuncie y se disculpe, o recomponga el barco. Sería lo ideal, pero Peña no tiene la capacidad de hacerlo y ya lo mostró. Como afirmó el mismo cineasta González Iñárritu, la mera salida de Peña Nieto no solucionaría las cosas, se necesitaría ver que acciones se van a tomar después. La tarea difícil viene en la construcción de un sistema, de unas instituciones que ahora están totalmente corrompidas. Los mexicanos tenemos una tarea titánica, pero debemos lograr hacer el cambio, si no, como afirmó Jorge Ramos, si dejamos que esto siga igual, vamos a quedar frustrados de por vida.

     

  • Adán Cortés y su travesía «nobelesca»

    Adán Cortés y su travesía «nobelesca»

    A la pakistaní Malala Yousafzai le entregan el Premio Nóbel de la Paz, ella es la más jóven en recibir este premio y su mérito tiene que ver con su activismo por los derechos civiles en el régimen talibán (sobre todo el relacionado con la educación) y quien sufriera un atentado por parte de un grupo terrorista vinculado a los talibanes. Bueno, pues cuando ella estaba recibiendo el premio, Adán Cortés, burlando todos los protocolos de seguridad y haciéndose pasar por fotógrafo, irrumpió cargando una bandera mexicana con una mancha al centro que simulaba ser sangre y le dijo a Malala que no se olvidara de México. En el momento Malala no tuvo reacción alguna pero después expresó su simpatía con el mexicano.

    Adán Cortés y su travesía "nobelesca"

    Esto ha dado lugar diversas reacciones en la sociedad mexicana. En general la mayoría ha visto con ojos buenos lo que hizo Adán Cortés, pero otros tantos lo han criticado duramente por su acción.

    Hay quienes dicen que es una estupidez lo que hizo. A mi no me lo parece así. Su objetivo era que la gente no se olvidara de Ayotzinapa, y lo logró. La forma en que se manifestó no fue la más original ni innovadora, más bien era la más predecible y típica, pero logró cumplir su objetivo. ¿Héroe? Creo que llamarlo así sería una exageración, pero creo yo que lo que hizo de alguna forma es aplaudible, Por eso Malala lo reconoció y afirmó que es importante que hagan escuchar su voz. En lo particular no crea que sea una falta de respeto para Malala, ni creo que lo haya tomado así. Por el contrario, el reclamo del mexicano Cortés es un tema que Malala puede comprender bien.

    Por el otro lado, algunas personas hablan de represión y de incongruencia al detener a Adán Cortés cuando se entregaba un «Premio Nóbel de la Paz». Tampoco estoy de acuerdo con esta aseveración. Naturalmente en un evento como este existen protocolos de seguridad y existen leyes preestablecidas. Adán Cortés las violó para defender una causa justa, pero también es cierto que la seguridad noruega se tiene que apegar a la ley. Adán Cortés asumió el riesgo antes de tomar su decisión. Y no creo que el hecho de que haya sido detenido tenía que ver con una intentona para «reprimir su voz».

    Indignarse porque un mexicano haga este acto en un país donde la impunidad y la corrupción abundan, donde unos pocos, que están en el gobierno, o tienen pactos con este, se sirven de toda la sociedad, se me hace algo irrisorio, burdo y hasta cómico. La intención de Adán Cortés es loable, sobre todo porque sabe que podría correr riesgos a su regreso a México ante un gobierno autoritario que apostaba colocar a Ayotzinapa en el olvido. Gracias a Adán Cortés, el tema tendrá un poco más de gasolina, lo cual se ha aprovechado incluso para hablar de hipótesis o del reclamo de los padres de los normalistas a los senadores de la República.

    Repito, sería aventurado y muy precipitado mostrarlo como un héroe, pero lincharlo mediáticamente se me hace algo incluso preocupante.

  • ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    Enrique Krauze sugiere que el Presidente se disculpe ante todos los mexicanos como acto de humildad. La propuesta del escritor es buena porque en realidad creo que es la única opción que tiene para recobrar legitimidad. El problema es si tendrá la capacidad para hacerlo, y acepte que se toquen intereses que se deben de tocar para que la disculpa sea creíble.

    ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    Veo difícil que lo haga por muchas razones. Primero, porque una de las normas del poderoso es no mostrarse débil, menos en gobernantes emanados del PRI. Al menos yo no recuerdo a algún Presidente priista que se haya disculpado. Algo un poco parecido a eso hizo López Portillo cuando nacionalizó la banca y lloró en el congreso, pero ya iba de salida y temía por el juicio que le haría la historia (la cual no se equivocó).

    Si Peña Nieto se planteara eso vendrían muchas cosas a su cabeza. -¿Qué cara estaría dando ante mis opositores? Ante los partidos de oposición a los cuales tengo amansados en el Congreso, a los grupos radicales como la CETEG o la CNTE que hacen bloqueos y me quieren fuera de la presidencia. Pero sobre todo, sería sucumbir moralmente ante la mayoría de los ciudadanos que me rechazan, aceptar que ellos tenían la razón y que su desprecio estaba justificado.

    Si Peña Nieto pidiera perdón, sabe que tendría que hacerlo honestamente, desde su corazón y no desde un teleprompter. Y si es honesto, tendría que aceptar que se le investigue por lo de la Casa Blanca (o que al menos lo transparente), tendría que disculparse por su insensibilidad en la masacre de Ayotzinapa; tendría que tocar intereses que le benefician o de los cuales forma parte, tendría que encarcelar a su tío Arturo Montiel. Porque una disculpa que no venga del corazón y no esté respaldada con acciones, será inverosímil, nadie le creerá.

    En realidad esto es lo mejor que le puede suceder a México, el mejor de todos los escenarios, pero tal vez el más imposible. Sabe que ya no puede recurrir a la simulación, sabe que los mexicanos ya le tomaron la medida. Para que sea creíble, Peña Nieto tendrá que darles voz a muchos sectores que lo critican, tendrá que acercarse a la ciudadanía, hablar con ella, salir a escenarios no controlados con el riesgo de que la concurrencia le grite ¡Pendejo, pendejo! al unísono. Es decir, si de verdad lo hiciera, Peña Nieto podría lograr consolidar los avances democráticos que se llegaron a tener y no a acabar con ellos como ha hecho hasta ahorita. Pero tendría que optar entre un juicio más decente de la historia y no decepcionar a los intereses que beneficia ¡Un muy difícil dilema!

    Es decir, que para mantenerse, tendría que romper con toda esa estructura. Él y su gabinete tendrían que trabajar más para los mexicanos, con lo cual su partido ya no sería negocio, sino tendría que cambiar de giro a un partido que trabaja más por la gente. Algo muy difícil de imaginar, y no sólo con el PRI.

    Si Peña Nieto pide perdón, tendrá que aplicar medidas urgentes y dolorosas para sus intereses (y no decálogos insípidos), medidas que acabarán con cualquier intención de regresar al esquema de partido único, porque tendrá que formar coaliciones (y no pactos insípidos) y soltar algo de poder, ese poder que tanto anhelan los de su partido.

    Si no lo hace, el encono seguirá creciendo, sus críticos (la mayoría de los mexicanos) ya no le creen y en lugar de escucharlo compran su «peñata» para romperla en las posadas. Y si el encono crece, esto terminará muy mal.

    Lástima que la opción de pedir disculpas es muy improbable, porque sería una de las pocas cartas para dar un giro de 180 grados y retomar el camino. Lástima.

  • Teletón, Eugenio Derbez, y el que se enoja pierde

    Teletón, Eugenio Derbez, y el que se enoja pierde

    -El slogan era «Sonríe de corazón» pero estaban enojados.  

    ¡Qué Teletón tan más desangelado! No lo vi todo, es más, ni prendí la tele. Aunque a veces he donado no me gusta verlo porque es de mi desagrado apelar a la lástima (cosa que me comentan, cambiaron este año).

    Teletón, Eugenio Derbez, y el que se enoja pierde

    Algunos creen que el «declive» del Teletón es paralelo al del Gobierno Federal. En realidad no es circunstancial, porque la gente percibe tanto al gobierno como al Teletón como dos entes entre los que hay alguna relación. Empezando por la importancia que tiene Televisa dentro de la organización de este evento, porque el Presidente Peña Nieto y Angélica Rivera (el mismo día que nos regañó a todos) aparecieron dando un mensaje sobreactuado.

    Entre las críticas al Teletón hay sí, algo de desinformación, muchos de los descréditos son ad hominem, es decir, se les relaciona con entidades que participan en éste y cuya reputación está en duda (como Televisa). Fundación Teletón tiene que lidiar con la mala fama de algunos de sus cercanos, y de verdad que esta vez lo hicieron mal, demasiado mal.

    Yo no creo que toda la gente «desinformada» que critica a Teletón tenga alguna intención deliberadamente destructiva. No creo que todos ellos deseen que «los niños se jodan». Hay algunos críticos agresivos, pero hay muchos otros que no lo son. Teletón debería de interpretar ese mensaje, que viene de opiniones que su fundamento se pudiera poner en duda, y que no necesariamente es emitido por personas malintencionadas.

    Yo sigo pensando que Teletón es una buena causa y ayuda a muchos niños. Pero es natural que ver a aquellos personajes que forman parte de un régimen, de un grupo de poder, que justamente está siendo objeto de muchas críticas, provoque dudas y algunos se la piensen dos veces, o peor aún, que a esto se sume información crítica (sin que sea necesariamente veraz). Tal vez eso es lo que tienen que entender en Teletón. Los que decidieron no donar no lo hicieron necesariamente con la peor de las intenciones.

    En Teletón quisieron cambiar al formato, dejaron de apelar a la lástima (lo cual agradezco mucho), pero Álvaro Cueva tiene razón, no iban a hacer reír cuando el Teletón de este fin de semana (a juzgar por los videos que vi) se trató más bien de una campaña de odio hacia los que «no creen».

    Alguna vez tuve la oportunidad de ir a un estudio cualitativo en una Cámara Gesell realizado para el Teletón. Los participantes afirmaron incesantemente que el «Teletón es amor», lograron convencer a la sociedad de ese concepto. Esta vez no lo fue, el Teletón fue odio y rencor. Fue penoso ver a Carlos Loret de Mola, y sobre todo, a Eugenio Derbez, atacando a quienes no están de acuerdo con Teletón, y culpándolos de que no se llegara a la meta. Incluso yo, que siempre lo he defendido, me sentí indignado y atacado.

    ¿Ustedes creen que después de haber recibido una reprimenda en cadena nacional, van a decidir sí donar a Teletón? No lo creo. Culpan a la gente por estar concentradas en otras cosas (Ayotzinapa) y la culpan por «olvidarse de donar» debido a la indignación y frustración que tienen. Teletón no puede obligar a nadie a donar, más sí puede exhortar a hacerlo. Al menos Eugenio Derbez me dejó la impresión de que estamos obligados moralmente a donar. ¿Y si decidí donar a otra asociación civil porque me dio más confianza?. Y si Televisa quien transmite el Teletón no es de mi agrado y eso hace que tenga mis dudas sobre el Teletón ¿Estoy haciendo algo malo?

    Cometieron el mismo error que Angélica Rivera, regañaron a la audiencia y sólo lograron que se enojara más. Y es una lástima porque por Angélica Rivera no doy un peso, pero en el Teletón hay muchos niños que se han rehabilitado. Y si bien habrán muchos críticos, y varios de ellos desinformados, Teletón debería de enfocarse a aclarar las dudas y no a victimizarse, porque como el mismo Eugenio Derbez dice, eso no une, al contrario, divide.

    En Teletón deberán reflexionar sobre lo ocurrido este año, trataron de «deslindarse» de Televisa en el discurso, pero todos los actores eran de esa televisora y Emilio Azcárraga se encargó de cerrar. La autocrítica quedó ausente, que si la ONU, que si las redes sociales, todo lo descalificaron. Es triste, porque una buena iniciativa como lo ha sido Teletón, podría extinguirse con el paso del tiempo si no reflexionan sobre los errores garrafales cometidos este año, tendrán que ver que es lo que sí funciona en otras latitudes del mundo, tendrán que depender menos de Televisa, porque esta vez parecieron en este, y muchos otros casos, estar empecinados en darles la razón a los críticos.

  • Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa, me cae. Televisa es una de las mayores cadenas de televisión en América Latina, si no es la que más. No sólo eso. Televisa, ha exportado nuestra cultura a toda América Latina. El comediante Carlos Villagrán (conocido por su papel de Quico en el Chavo del 8) afirmó que en los años 70, prohibieron su transmisión en Colombia porque los habitantes del país cafetalero estaban adoptando muchos «mexicanismos», lo cual no era bueno para la preservación de la cultura colombiana. De ese tamaño es Televisa.

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Emilio Azcárraga Milmo mostró su conciencia social al afirmar que hacía televisión para jodidos no mencionar que los jodidos crecieron en el régimen que solapó a Televisa. Es que imagínense, muchos mexicanos que no tienen posibilidad de vivir bien ni ser alguien en la vida, pueden recurrir a la televisión como distractor, de esta forma se les olvida en la precaria situación en la que viven. No sólo eso, los pobres, gracias a Televisa, tienen acceso a un crisol de información y cultura a la que no pueden acceder. A través de las telenovelas conocen y entienden otras clases sociales y para que no se rebelen contra ellas, reciben lecciones de justicia social (María Mercedes), y lo mejor de todo, reciben todos los días en la noche, información objetiva, veraz y a la vez sencilla para que la pueden entender Juay de Rito. Gracias a Televisa, los pobres acceden a un mundo que de otra forma no conocerían.

    La televisión también educa, y una de las bondades de Televisa es la educación que le ha dado al pueblo mexicano. Ustedes saben que a veces los dos padres tienen que salir a trabajar, sobre todo cuando la situación es precaria. La Rosa de Guadalupe cumple con la función de educar cuando los niños no están, los forman, les hablan de valores, de principios, de ¿Tienes o valor o te vale? Pero a mí no me enseñaron a ser sarcástico, eso lo aprendí por mi cuenta, y tal vez sea la hora de pararle a mi sarcasmo, y sobre todo al que impregné en este artículo hasta este párrafo.

    Enrique Peña Nieto dice que Televisa es un orgullo, es un ejemplo. En realidad Televisa ha hecho más daño a México que lo que lo ha ayudado. Televisa no es la única cadena de televisión que transmite basura (la mayoría de las cadenas televisivas en el mundo lo hacen en cierta medida), pero Televisa emergió del régimen de un sólo partido, fue la controladora de la comunicación en México (Zabludowsky) y de la música (Raúl Velasco). Basta prender la televisión para que entiendan de lo que estoy hablando. Programas donde insultan el intelecto del público, se burlan de ellos, se apegan al oficialismo hasta el punto que les conviene (porque para Televisa nadie es imprescindible, ni siquiera aquel a quien le construyeron el camino a Los Pinos).

    Yo no sé si en este momento haya algún roce entre Televisa y el Presidente. En el Teletón (el más desairado, vergonzoso y donde parecieron esforzarse en la razón a sus críticos), donde Televisa tuvo gran parte de la conducción del programa (recordar que Teletón no es de Televisa), las críticas a Peña Nieto (tanto por parte de Eugenio Derbez como de Carlos Loret de Mola) y su esposa abundaron (algo que sorprendió a algunos). Tal vez eso explique el adulamiento de Enrique Peña Nieto a Televisa en el Foro de la Comunicación en Veracruz, parte de la Cumbre Iberoamericana, como si las críticas de Loret y Derbez hubieran sido un mensaje de Televisa al Presidente y éste último hubiera respondido con la cariñosa adulación.

    No, no podemos estar orgullosos de Televisa. Una empresa que es privada, pero que no se hizo con las reglas del libre mercado y la competencia, sino con el amparo del gobierno de partido único. Una empresa que busca intervenir donde no le compete para obtener negocios, para chantajear y cabildear con tal de defender sus intereses. Una empresa que de ética tiene poco, que desinforma más que informar, y que tergiversa en lugar de formar. Si bien, la ignorancia es multidimensional, de alguna forma Televisa contribuye con su grano de arena a ella.

  • Ya supérenlo

    Ya supérenlo

    Imagínense que unos «chavos prole» secuestraran a la familia de Peña Nieto y a su hija mayor, Paulina Peña, la desollaran. ¿Qué sentiría el mandatario si todos los mexicanos salieran a las calles con una pancarta que dice «ya supéralo»? Si algo así pasara, Enrique Peña Nieto no necesitaría salir a gritar «Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis ¡Justicia! No, él usaría toda la fuerza del Estado para dar en minutos con esos de delincuentes prole.

    Ya supérenlo

    De ese tamaño es la insensibilidad del Presidente Peña Nieto cuando nos dice que superemos Ayotzinapa, cuando el gobierno todavía no ha presentado pruebas de que los normalistas están muertos (lo cual es lo más probable). Ayotzinapa es la más grande tragedia del México contemporáneo, tal vez sólo después de la matanza del 68 (es decir, en los últimos 46 años), y al Gobierno de Peña Nieto no le ha importado, es más, creo que ni siquiera dimensionan como es que éste hecho les afecta políticamente al cometer error tras error.

    Si Peña Nieto se hubiera parado en Iguala el día después de la masacre a dar un mensaje a la nación y a tomar acciones determinantes (cosa que se espera de cualquier mandatario), no le estarían lloviendo tantas críticas. No le importó, incluso quiso pasarle la bolita al PRD (es problema de ellos y sus gobiernos) y ellos también contraatacaron. Si bien quienes estuvieron involucrados en el asesinato de los normalistas fueron el alcalde perredista y su esposa, ligados a Guerreros Unidos, el Presidente como Ejecutivo de la Nación, tenía una responsabilidad, responsabilidad que no asumió.

    El gobierno de Peña Nieto sigue viviendo en una burbuja formada, como afirmó ayer Diego Petersen, por políticos que después de estudiar en la universidad, se sientan en sus cubículos a tomar decisiones en un país que no conocen. Como él mismo refirió poniendo de ejemplo a Pedro Aspe (padrino político de Luis Videgaray), quien «presumió» haber ido al Centro Histórico solamente dos veces en su vida. Ese desconocimiento brutal de la sociedad, del país que los gobiernan, es una de las causas por las cuales la gente se haya volcado en la calle. El gobierno no sabe como enmendar algo que en realidad no conoce. Nos quieren hablar desde su burbuja, desde «allá arriba» cuando su trabajo como servidores públicos los debería obligar a «venir abajo cada rato».

    Esa insensibilidad es muestra de lo poco que le interesan los mexicanos a Peña Nieto: -Ah, pero esos normalistas son revoltosos, yo los vi en TV Azteca, y pues no son güeritos ni tienen plata. Peña Nieto cree que todo ese encono social que prevalece (expresándose de formas diferentes) en casi todas las diferentes clases sociales, proviene de una realidad alterna, de otro país diferente al que cree estar gobernando. Peña Nieto no puede caminar en la calle porque no le gusta, porque es algo extraño para él, aunque naturalmente se arriesgaría a recibir mentadas, insultos o hasta poner su vida en riesgo, por más sea segura la calle por donde camine.

    Muchos de los políticos de su círculo estudian en las universidades más prestigiosas del mundo, y eso debería implicar una mayor razón para que salieran a la calle y conocieran el terreno donde van a gobernar, para que con sus conocimientos adquiridos en Harvard o Stanford, puedan aportar soluciones. Pero estos políticos sienten que gobernar es como ponerse a jugar Fifa. Y cuando se han dado cuenta que quien sostiene a su gobierno son aquellos a quienes ignoran, puede haber sido demasiado tarde. El «Ya supérenlo» es un claro ejemplo de lo desconectados que están de la gente a quien gobiernan. Gobiernan para ellos, se dan licitaciones entre los amigos, se reparten la riqueza como reyes. Y no se dan cuenta que su maldito puesto es de servidores públicos, quienes tienen más de 100 millones de jefes a los que tienen que rendir cuentas.

    Lydia Cacho portando un pasamontañas termina siendo un símbolo de ello, de la lejanía del gobierno para con sus gobernantes: