Autor: Cerebro

  • Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Empiezo este artículo retomando el tema de Charlie Hebdo y la manifestación en Francia, posiblemente en este caso veré las cosas un poco «del otro lado de la moneda», lo cual de ninguna manera significa contradicción alguna con lo que expliqué en mi artículo pasado y es que el atentado de ninguna manera se justifica, y también es erróneo relativizarlo aduciendo que satirizaban y se burlaban fuertemente de religiones e ideologías. Por el contrario, se me hace plausible que un millón y medio de franceses hayan salido a la calle para manifestarse en contra de la masacre perpetrada por parte de extremistas musulmanes contra este medio.

    Cuando las víctimas se convierten en héroes

    Lo que me llama la atención, y que he visto repetidas veces en diferentes latitudes de éste planeta, es la deificación de las víctimas como si se trataran de héroes cuando no lo son. Incluso empezamos a contar su historia de vida con un sesgo (posiblemente inconsciente) donde detalles que en otros casos parecerían normales, parecerían incluso sobrenaturales. No importa si se trata de un estudiante de Ayotzinapa o de un cartonista de Charlie Hebdo. Sus biografías no distan mucho de las personas comunes y corrientes, pero habrá quien ensalse los logros y relativice los errores (o incluso los mitifique) para convertirlos en héroes.

    Y sólo son víctimas…

    Toco el caso de Ayotzinapa, un caso que hasta la fecha nos duele a los mexicanos y no tiene por qué dejar de dolernos. Se trataban de estudiantes de escasos recursos que veían en la normal, una oportunidad para escalar de posición social (o si quieren, ayudar a sus cercanos para que lo hicieran también). Dentro de la normal, les inculcaron ideología marxista que rayaba en el estalinismo, y aparte de estudiar, bloqueaban carreteras y tomaban camiones, en aras de defender, lo que a juicio de sus creencias dogmáticas, era lo correcto. Un escenario así no puede definir si los normalistas eran buenas personas (que seguramente los hay) o malas (que puede haber); menos se puede tratar de un gesto heroico. Tal vez para el dogma sí lo sean, pero no creo que la mayoría de los mexicanos comulguen con el estalinismo o el maoísmo, es más, ni siquiera creo que en Morena o en el PT (donde lamentaron la muerte del camarada Kim Jung Il), la mayoría simpatice con esas corrientes.

    Y entonces, descubrimos que sólo eran víctimas. Nos duelen, nos ponemos en sus zapatos, pero sólo son víctimas.

    Luego vayamos al caso de Charlie Hebdo. Si uno analiza las biografías de quienes fallecieron, podemos ver trayectorias interesantes, gente estudiada, gente talentosa, pero al menos yo no encuentro un atisbo de heroísmo. Con todo respeto, hacer cartones satíricos para burlarse de religiones o corrientes ideológicas (lo cual incluso se me hace burdo)  no es un acto de heroísmo. Algunos pueden aducir que con sus caricaturas fomentaban la libre expresión (algunos otros verán en ello un insulto a sus creencias), pero lo que hacían no era algo precisamente heroico. No salvaron a nadie, no aportaron algo significativo a la humanidad, fueron víctimas de una barbarie, pero fueron eso, víctimas.

    Quiero recalcar esto porque la mitificación puede anular nuestra capacidad de reflexión. La mitificación hace que no podamos poner las cosas en su lugar y por lo tanto no podamos hacer una sana crítica (y autocrítica). El que los normalistas hayan sido cruelmente ultimados no deja del lado que los métodos para defender sus intereses (sean legítimos o no) eran incorrectos y perjudicaban a terceras personas. El que los cartonistas hayan sido masacrado no debe de dejar de lado el debate de qué tanto puede contribuir a la libertad de expresión o bien al resentimiento contra otras corrientes ideológicas por medio de la mofa (porque la empatía y la prudencia hacia quien piensa diferente también es importante), las ilustraciones que ellos publicaban. Si bien es imprudente e incorrecto relativizar la masacre por medio de este debate, tampoco significa que se debe de dejar fuera.

    Un artículo publicado en El País y llamado «Yo no soy Charlie» (hay otros varios con ese título que distan de ser buenos) nos habla de la hipocresía que percibe debido a que muchos piden un nivel de tolerancia que no están dispuestos a dar. Gente que no estaría de acuerdo con que el Papa pronuncie un discurso en su universidad por su conservadurismo, En Estados Unidos, pone como ejemplo, la Universidad de Illinois despidió a un catedrático por explicar la postura de la Iglesia Católica respecto a la homosexualidad y la Universidad de Kansas expulsó a un catedrático por arremeter en Twitter contra la NRA (Asociación Nacional del Rifle). La libertad de expresión debería ser libre y parejo para todos, y no sólo para los que nos guste escuchar.

    Un cartonista ultimado por dibujar no es un héroe en tanto no haya hecho una diferencia significativa para con quienes le rodean o con la humanidad y no se le puede considerar un héroe solamente por dibujar cartones irreverentes. Un normalista que bloqueó una carretera no lo es por el hecho de defender sus intereses con una capucha. Un empresario secuestrado no se convierte en héroe por tan sólo haber generado empleos. Para ser héroe, el individuo debe de marcar una diferencia para con el individuo común, una diferencia, que en base al sacrificio o al riesgo (incluso de su vida) logre aportar algo significativo a la sociedad.

    La mitificación puede cancelar todos estos necesarios debates. Puedo arroparme con el Je Suis Charlie, o con el #TodosSomosAyotzinapa, sin que eso signifique desconocer las imperfecciones de las víctimas (porque al final son humanos). Podemos lamentar a las víctimas, podemos abrazar a quien sobrevivió (como lo hizo François Hollande), pero no hay que caer en el error de mitificar, sobre todo recordando, en nuestro caso, que nuestra historia está lo suficientemente llena de mitos como para llegar a la conclusión de que fue completamente distorsionada de la realidad.

     

  • De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    De Charlie Hebdo a una manifestación histórica

    Un millón y medio de manifestantes en París en una población cuya área metropolitana ronda por los diez millones. Es decir, entre uno y dos de cada diez parisinos decidieron ir a manifestarse a las calles. De esos 10 millones habría que excluir a quienes por edad no asistieron (niños pequeños), a quienes no lo hicieron por incapacidad (personas de la tercera edad) para darnos cuenta de la magnitud de la manifestación, una manifestación histórica. A éste número hay que sumarle dos millones más en otras ciudades de Francia. Simplemente histórico.

    Pero la cereza en el pastel fue que al frente de la manifestación, donde estaban varios mandatarios, el francés François Hollandé, La alemana Angela Merkel, el británico David Cameron o el español Mariano Rajoy; se colocaron en primera fila a Benjamin Netanyahu, el ministro de Israel, y Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, algo que aplaudieron los manifestantes que vieron ese acto simbólico; lo cual termina siendo un golpe mediático y hasta político contra los extremistas.

    Charlie Hebdo es (porque afirman que este atentado no los va a hacer desistir) un diario satírico, que confronta. Charlie Hebdo era implacable a la hora de criticar religiones e ideologías (incluso a la izquierda, de la cual forman parte), por lo cual sus contenidos podían llegar a herir susceptibilidades. Y es válido molestarse e indignarse contra alguna de sus publicaciones. Si soy católico y veo a la Santísima Trinidad siendo satirizada en un acto sexual naturalmente me puedo indignar y tengo derecho a hacerlo; pero de ninguna forma, de ningún motivo, se puede justificar un atentado como el que lamentablemente ocurrió hace algunos días.

    Por esta razón es absurdo hacer afirmaciones como «es que se lo buscaron». Sí, en Charlie Hebdo sabían del riesgo, sobre todo porque ya habían sido víctimas de un atentado en el 2006, pero lo asumieron. Tratar de asignarles cierto grado de culpa es como decirle a una mujer que «se buscó que la violaran» porque iba vistiendo una minifalda. Las sátiras hechas con una pluma, por más burdas y directas que sean, nunca se van a poder comparar con el atentado contra una vida.

    Les cuento una breve anécdota. Hace unos años viajé solo a Nueva York (era la primera vez que iba a esa ciudad) y tomé un taxi que me llevaría a Manhattan, el que manejaba era un árabe y durante el trayecto hablaba por teléfono celular con un tono agresivo (naturalmente no entendía lo que decía). Me entró una especie de pánico por que se me vinieron a la mente los atentados del 2001 y de forma irracional llegué a pensar «¿No será que esté planeando algo?». Bastaron unos minutos para que entrara en control y entendiera que no era nada más que un prejuicio irracional.

    Recordando esto, me preocupa que el atentado contra Charlie Hebdo pueda derivar en una suerte de islamofobia, o más bien que esta se pueda acrecentar. Grupos y políticos ultraderechistas, entre ellos la francesa Marine Le Pen (que tiene un capital político importante) seguramente ya están aprovechando la coyuntura para promover sus ideas nacionalistas. En realidad la gran mayoría de los musulmanes son pacíficos e incluso gran parte de ellos reprueba los atentados. Pero esto puede incitar a que la gente vea a los árabes (que de por sí, ya sufren de muchos actos de discriminación) con recelos, o incluso con miedo. Estos actos, si no son bien canalizados, pueden servir de alimento para que grupos también extremos (como los de ultraderecha) adquieran más poder del que ya han venido acumulando en los últimos años.

    Por eso la importancia simbólica de ver al los mandatarios de Palestina e Israel (cuyas religiones han sido constantemente satirizadas también) junto con varios de Europa Occidental, lo cual manifiesta un repudio consensado contra los atentados terroristas. La persecusión y el señalamiento nunca debe de ir en contra de las religiones ni de quienes las profesan, sino en contra de los extremistas, sean musulmanes o de cualquier otra creencia.

    Imagen de Stéphane Mahé/Reuters

  • Teles pa’ la banda

    Teles pa’ la banda

    Nuestro querido Presidente Enrique Peña Nieto nos dio una lista de 7 acciones en favor de la economía de los mexicanos. Algunas pueden ser acertadas, como las derivadas de la Reforma de Telecomunicaciones (desaparece la larga distancia nacional), otras en el tintero suenan bien y habría que ver su implementación (el apoyo a emprendedores jóvenes) entre otras cuestionables, muy cuestionables, y una de ellas es la entrega de millones de televisores, para que los mexicanos, dicen, podamos sobrevivir al apagón analógico.

    Teles pa' la banda

    Me pregunto ¿El Gobierno debería encargarse de proveer a los habitantes insumos que no tienen que ver con sus necesidades básicas? Porque hay que ser sinceros, por más que al mexicano le guste «ver la tele», al final es un insumo que tiene que ver con el esparcimiento; y si bien, el ser humano necesita tener momentos de ocio, hay muchas alternativas a la televisión; incluso la mayoría de éstas son más sanas que un aparato que servirá para ver los canales de televisión abierta y nada más (porque de los beneficiarios suponemos que la mayoría no tiene televisión de paga).

    El incentivo para entregar estas televisiones (que dicen, que de calidad no son malas) se palpa al ver el logo de «Mover a México» que abarca toda la caja que contiene la televisión, y también se palpa al darnos cuenta que estamos cerca de las elecciones intermedias. No hay que ser ingenuos ni pensarle mucho para llegar a la conclusión de que esta «acción» está orientada a obtener votos en las elecciones que vienen.

    Algunos dirán que la gente pobre no tendría como ver televisión cuando ocurra el apagón analógico. Pero eso se pudo solucionar entregando decodificadores que son mucho más baratos. ¿Por qué yo como contribuyente tengo que financiar la entrega de televisiones que sólo tienen el fin de entretener, y que los contenidos que ahí se verán son de magra calidad? ¿Por qué no mejor utilizar ese dinero para dar más oportunidades de desarrollo a las clases marginadas? ¿Por qué no mejor dar becas? ¿Por qué mejor no apoyar más a la educación y a la cultura que tanto hace falta, sobre todo en los sectores vulnerables?

    De este tamaño la pongo. El Gobierno Federal gastó casi treinta mil millones de pesos en regalar televisiones contra dieciseis mil millones de pesos que es el presupuesto de cultura en 2014. Al gobierno le interesa más que las personas de escasos recursos estén expuestos a contenidos alineados a sus intereses a que estas personas tengan una oportunidad de obtener más conocimientos y cultura.

    Los dueños de la televisión abierta agradecerán esta iniciativa puesto que no perderán su mercado cautivo, que aunque consumen menos que las clases medias y altas, son un gran número de personas. Pero claro, hay que recordarlo, están «moviendo a México».

    Los productores de La Rosa de Guadalupe, Sabadazo y el Club de Futbol América estarán tranquilos por un buen tiempo…

     

  • Charlie Hebdo. Matar en nombre de Dios

    Charlie Hebdo. Matar en nombre de Dios

    A quienes les da pereza pensar se aferran a dogmas preestablecidos. No necesitan razonar mucho, la «verdad» ya está dada; todo lo que necesitan saber ya está escrito, solo hay que tomarlo por verdadero y denostar a quienes critican esa estructura de creencias porque los podrían sacar de su zona de confort intelectual. ¿Cuál es le precio a pagar? Que terceros pueden a utilizar tu persona con el objetivo de cumplir sus propios propósitos y saciar sus propios intereses.

    Charlie Hebdo. Matar en nombre de Dios

    Conforme navegas hacia los extremos de los espectros políticos e ideológicos, te encontrarás con ese tipo de gente. En la ultraizquierda, en la ultraderecha, en el fundamentalismo religioso. Quienes pertenecen a uno de estos grupos no cuestionan, defienden con sangre sus creencias por más rebatibles que sean; y por más extremos (y por tanto dogmáticos) sean, serán más intolerantes con los que llaman «sus adversarios» y no se tentarán el corazón para acabar con ellos, aunque maten a personas inocentes en nombre de Dios.

    Por esto se entiende lo ocurrido con el periódico satírico Charlie Hebdo, un diario francés de izquierda (que no sólo criticaba a la derecha, sino a la izquierda misma), y que había satirizado tiempo antes a los musulmanes, lo cual les trajo críticas y amenazas. Charlie Hebdo satiriza a muchas corrientes políticas e ideológicas, pero queda patente cuales son las más intolerantes cuando responden con sangre, queda patente cuando tienen el descaro de matar en nombre de Dios, por «haberse metido» con sus creencias.

    La última portada estaba dedicada al polémico libro Sumisión de Michel Houellebecq, que describe un futuro de Francia en el que su presidente es un musulmán. El último tweet de la revista es una caricatura del autoproclamado jefe del Estado Islámico bu Bakr al Baghdadi acompañado del comentario «los mejores deseos».

    En nombre de Dios, sí, en nombre de Dios tres encapuchados pueden entrar a un establecimiento y matar a doce personas, entre ellos a un policía que recibió una bala y fue rematado por uno de los enfermos asesinos. Gritaron Alahu al akbar (Dios es Grande) al momento de perpetrar semejante crimen, aunque yo creo que más bien Dios sentiría vergüenza por haber creado este tipo de fanáticos enfermos.

    -Pero Cerebro, no manches, acá en México también matan periodistas y Televisa te idiotiza, y tú fijándote en esas cosas. Lo sé, pero pongamos las cosas en este contexto, imagina que unos narcotraficantes (en vez de fundamentalistas islámicos) entran a la sede del Reforma o La Jornada (o tu diario favorito), matan a varias personas, entre ellas, el Director General del diario, algún columnista que tú leías en su portal de Internet y a uno que otro cartonista que tú conocías. ¿Qué sentirías? Es una masacre, como la de Ayotzinapa, esa en la cual muchas personas de varios países han mostrado preocupación y consternación.

    El video del asesinato del policía es shockeante, de alguna forma soy inmune a que me afecte emocionalmente como mecanismo de defensa psicológica, pero me pongo a pensar, éste policía tenía una historia, tenía una familia, hijos, sueños, y este fanático no tiene el más mínimo remordimiento de despojarle de su vida, como si se tratara de un simple objeto. Y dicen, lo hacen en nombre de Dios:

    Si eres muy sensible, te recomiendo no ver el video:

  • El Príncipe Azul en la Friendzone

    El Príncipe Azul en la Friendzone

    Juanito va a casa de Angélica dispuesto a declararle su amor. Llevan un buen tiempo siendo amigos, salen juntos, van al cine, se toman un café. Juanito consolaba muchas veces a Angie cuando ella se peleaba con su novio (aparentemente un patán) o tronaba con éste. Juanito era muy buena persona, él siempre estaba ahí cuando Angélica lo necesitaba. Él ingenuamente creía que estaba a un paso del amor, y por eso tomó la decisión.

    El Príncipe Azul en la Friendzone

    -Angélica, quiero confesarte que me gustas.

    -Mira Juanito, eres muy lindo, pero no me gustas; pero sé que eres una persona lindísima y valiosa. Muchas mujeres desearían un hombre como tú, bueno, con sentimientos. Tú sabes, en este mundo donde pululan los patanes, personas tan excepcionales como tú escasean, tú eres un gran hombre.

    El corazón de Juanito se empezó a apachurrar, le faltaba el aire, la respuesta era la inesperada. Él creyó haber luchado y merecido su amor, porque él «estuvo siempre» con ella. Si ella estaba triste, él estaba disponible en el Celular, en Facebook, en Whatsapp, le ponía like a todas sus fotos. Entonces asumió que por méritos propios (como si el amor fuera una especie de meritocracia) le iba a dar el sí, o le iba a soltar un beso bien húmedo. Tanto lo asumió, que no sabía como actuar, ni como responder.

    Yo digo, que el dolor que está sintiendo Juanito en estos momentos no es suficiente. En realidad merece que todos lleguemos y le demos unas patadas porque no entiende.

    Los seres humanos somos creados a partir de genes que buscan su supervivencia. Muchos biólogos afirman entonces que los animales (entre ellos, nosotros los humanos) se aparean con la pareja que le pueda asegurar una mejor descendencia genética. Por esta razón, tenderán a buscar parejas sanas y fuertes. Juanito no lo es, no es fuerte, es bueno, y posiblemente esa bondad sea una expresión sintomática de su debilidad. Porque vamos a ser sinceros, una persona que se la desviva haciendo favores y «esté siempre» con una mujer para atraer su atención, más que nada lo hace por falta de seguridad o autoestima. Cuando buscamos a cortejar a una dama, naturalmente los hombres vamos a ser amables, pero tenemos nuestro mundo y nuestros límites.

    «Estar siempre» con alguien o hacer cosas «para alguien» sólo es muestra de que «el mundo» del individuo es tan pobre, que se tiene que atener a la otra persona. Juanito cree que eso es atractivo, Angélica no lo ve así (al menos en su inconsciente). Angélica sí, asume que Juanito es buena persona y por eso siente ternura por él, pero es una ternura donde no termina por darle respeto. Tal vez Angélica es sincera (a nivel consciente) cuando le dice a Juanito que es una buena persona y va a encontrar a alguien. Pero la verdad es que Juanito no es una persona atractiva, no es el modelo de persona que en realidad buscan las mujeres, y bajo ese esquema, tendrá trabajo para tener novias (no digo que no las pueda llegar a tener, pero se le va a complicar).

    Juanito pudo haber recibido el cumplido de Angélica (eres bien lindo, muchas morirían por alguien como tú) como eso, un cumplido; pero es una mala noticia, o es más bien la reafirmación de que hizo todo mal. Juanito creyó ser un Príncipe Azul, pero lamentablemente no lo fue.

    La frase de «trátalas mal y vendrán» no es del todo errónea. No es que les faltes al respeto a las mujeres, pero cuando le muestras a la mujer que ella no es indispensable para ti (lo que significa que tú tienes una vida propia y una autoestima propia), ella te verá como alguien más atractivo.

    La friendzone es aquel lugar a donde se van los evolutivamente no aptos pero que son bien vistos de acuerdo a los cánones sociales (lindos, buenas personas, educados). La friendzone no debe de ser vista como un premio de consolación, sino como una reprimenda. Incluso en ocasiones, ciertas señales de desprecio pueden ser más dignas que ese estado. A veces llega a ser más fácil que una mujer termine estando con un hombre al que despreció antes, que con un «amiguito» o «hermanito» suyo.

    Es cierto, puede ser que cuando trates de cortejar a una mujer, la relación no se consume porque estaba ya saliendo con otra persona o porque en ese momento no le atraes lo suficiente y la relación queda en status de amigo. No significa que lo hayas perdido todo, puedes contraatacar e insistir, puedes dejarla como opción (en caso de que rompa posteriormente con el novio), pero jamás de los jamases, te comportes como su «amiguito» o su «hermanito». Date a respetar, date tu espacio, ten tu vida propia y no dependas de ella.

    Angélica tenía relaciones sexuales con su novio Pedro, un hombre firme y seguro de sí mismo. En tanto, Juanito lloraba y lloraba en su recámara preguntándose por qué, -¿Por qué si soy bueno? ¿De qué valieron todas esas noches que estaba junto a ella cuando estaba triste? ¿De qué sirvió que le hiciera tantos favores? ¿Por qué no lo notó? ¿Por qué no lo vio? ¿Por qué no lo valoró?

    Juanito apareció sin vida el siguiente día. Todos se conmocionaron. Angélica lloraba, y fue junto con Pedro al funeral. Pedro la consoló y le dio uno de tantos besos que Juanito hubiera querido darle. Para tranquilizarla, Pedro se llevó a Angélica de viaje para que ya no estuviera triste por la muerte de su «amiguito». Muy pronto, Angélica ya estaba bien, era muy feliz con Pedro, se casaron y fueron felices para siempre.

    Juanito quedó como una mera anécdota.

  • El mono de la Rosca de Reyes

    El mono de la Rosca de Reyes

    No entiendo, a mí siempre me narraron la historia de que el Niño Dios había llegado al estómago de la Virgen María sin necesidad de tener relaciones sexuales con José (lo cual se considera un milagro) con el fin de salvar a la humanidad de sí misma. Pero lo que veo en este día, es que el Niño Dios ha decidido duplicarse varias veces, enterrarse en la rosca (casi siempre se le ha encontrado en la parte blanca, dulce y deliciosa que a casi todos les gusta agarrar) y convertirse en un figurín de molde. -No manches Juan, vino a salvarnos y lo tengo en mi mano, ¡Es un milagro!. -Si, que padre, pues te tocan los tamales.

    El mono de la Rosca de Reyes

    El origen de la Rosca de Reyes es muy peculiar y no mucha gente lo conoce. En realidad su origen no tiene nada que ver con los reyes magos, sino más bien con el Imperio Romano y las saturnales romanas, consideradas como fiestas paganas por el cristianismo; las cuales eran celebradas del 17 al 23 de Septiembre y eran dedicadas al dios Saturno, dios de la agricultura y la cosecha. En estas se repartían entre los esclavos y los plebeyos tortas hechas con higos, dátiles y miel. El propósito era frustrar los malos días invirtiendo los roles jerárquicos entre esclavos y dueños, por lo cual los romanos nombraban a un esclavo como el «rey por un día», y el elegido era aquel que encontraba en su torta, un haba seca.

    La fiesta de la Epifanía (conmemoración de la adoración de los Reyes Magos a Jesús) se instauró para sustituyó a estos cultos paganos, y naturalmente ese ritual de los romanos se convirtió en lo que hoy conocemos como la Rosca de Reyes.

    Hay testimonios del siglo XII de la existencia de la Rosca de Reyes. En el Reino de Navarra se le designaba Rey de Faba al niño que encontrara el haba en la Rosca. Ésta tiene su forma actual debido a que trata de emular una corona real, cubierta de frutas escarchadas que simulan la joya de la corona.

    La Rosca de Reyes forma el punto culminante de nuestro ya tradicional maratón Guadalupe – Reyes, dónde tanto fieles como no fieles, conmemoran el advenimiento de Jesús subiendo de peso (es el único maratón que conozco, que tenga un efecto contrario en el cuerpo) y haciendo miles de promesas que posiblemente no van a cumplir (aunque el primer mes del año es un negocio redondo para los gimnasios).

    No cabe duda que no conocemos mucho del origen de nuestras tradiciones; es más, ni siquiera rememoramos aquello para lo que fueron hechas. En la actualidad, una posada puede ser una peda, pero se le llama posada. El mono de la Rosca de Reyes, más que ser Jesús, es un monito, cuyo poseedor tiene la obligación de llevar tamales el día de la Candelaria.

    No es que sea religioso y me moleste el asunto (ninguna de las dos cosas), es simplemente que se me hace peculiar como una fiesta tradicional poco a poco va perdiendo su esencia para convertirse en una reunión común y corriente, donde tal vez el único motivo sea «juntarse» para celebrar el fin de año.

  • México no se cansa, dicen

    México no se cansa, dicen

    Basta con caminar del Zócalo al Ángel de la Independencia para entender el tamaño del problema (y también te recomiendo que lo hagas si quieres bajar de peso). En ese trayecto que inicia en el andador Francisco I Madero que después se convierte en la Avenida Júarez para girar a la izquierda y completar el trayecto en Reforma se pueden observar muchas contradicciones. Arquitectónicamente se ve un México moderno, con un Centro Histórico bien conservado y arquitectura histórica que algunos países desarrollados envidiarían (Estados Unidos, cof cof). Cuando Francisco I Madero se convierte en «La Juárez» nos topamos con el majestuoso Palacio de Bellas Artes, con la Torre Latinoamericana, La Alameda, y edificios antiguos art decó bien cuidados. Al recorrer Juárez, esa imagen tradicional se convierte paulatinamente en algo moderno hasta llegar a Reforma, torres, rascacielos de firmas extranjeras, empresas, instituciones bancarias, ciclovías, y detalles que nos podrían crear la ilusión de estar en un país de primer mundo.

    México no se cansa, dicen

    Pero esta impresión se contrapone con lo que uno puede ver a nivel calle. Lo majestuoso se hace chiquito, la gente cree no ser parte del cuento de modernidad y grandilocuencia, personas que cruzan las calles para encontrar el mínimo ingreso que necesita para subsistir, aquellos que te piden «voluntariamente de a güevo» para el año nuevo, jóvenes que gritan consignas políticas de izquierda con un megáfono porque están hartos del «narcogobierno», pintas en contra del gobierno, de Ayotzinapa y demás temas actuales hechas por anarquistas que quien sabe de donde vinieron. No sólo la realidad social de México se palpa en la calle, sino la indignación. Pareciera que ese recorrido no sólo es un monumento a lo más grandioso de México, sino a la indignación que tienen los mexicanos dentro.

    El #Yamecansé puede ser visto en ese trayecto expresado en muchas formas, de forma visual, auditiva, e incluso kinestésica (porque la indignación se puede palpar también), en pintas, en conversaciones entre la gente, en mantas, en la revista vendida en el puesto enfrente del Hemiciclo a Juárez. Ese recorrido es testigo mudo de las manifestaciones que se llevaron a cabo en los últimos meses, y ahí ha quedado algo de ese espíritu. Y mientras ese cansancio, y ese hastío sigue permeando en los diferentes sectores del país, el Gobierno Federal lanza un emotivo video para convencernos de que México no se cansa:

    Narra la voz de una niña: «En 2014 México vivió episodios muy dolorosos, pasamos juntos semanas de tristeza, dolor e impotencia, ya que hubo familias que lo perdieron todo y que incluso hubo días en los que la indignación hizo a los mexicanos salir a la calle para exigir una realidad distinta a ésta” Luego sigue diciendo: «Tenemos la obligación de salir adelante. Como mexicanos somos responsables de lo que pasa en nuestro país, no es una frase, son millones de acciones, México debe cambiar… y saben qué, ya lo estamos haciendo«.

    En el video, pareciera que el Gobierno trata de entender nuestra inconformidad. En dicha producción abundan las manifestaciones y el Gobierno parece legitimarlas (naturalmente eliminando cualquier alusión en contra del Presidente en ellas), y dice comprendernos. Es como ese #TodosSomosAyotzinapa pronunciado por el Presidente Peña Nieto en la presentación de su decálogo, nada más que más aderezado y mejor producido. El video a primera vista se palpa bonito, emotivo, pero sigue siendo parte de la simulación y parte de la intención de querer legitimarse con spots y no con acciones.

    Las épocas navideñas (el maratón Guadalupe-Reyes) parecieron servir de tregua, un efímero descanso para el Presidente y su gobierno. Pero efímero al fin, porque la gente sigue cansada de ellos, la indignación nunca se fue. Y la premisa del video titulado «México no se cansa» es errónea; porque los mexicanos no estamos cansados de luchar y de seguir adelante, estamos cansados de ellos, de los gobernantes y de los políticos, que son en parte responsables de eso que ahora lamentan y utilizan para hacer parecer que nos entienden. Porque la corrupción y la impunidad en la que están sumidos son los que han causado los trágicos hechos que nos han hecho pasar «semanas de tristeza, dolor e impotencia».

    El Gobierno quiere que demos vuelta a la hoja sin resolver los problemas de fondo que nos han traído hasta aquí. Quieren que cuando caminemos del Zócalo al Ángel de la Independencia, miremos hacia arriba, veamos los monumentos, contemos los pisos de los nuevos rascacielos, pero no veamos lo que ocurre a nivel calle.

  • 2015 y la curiosa coincidencia del cambio de año

    2015 y la curiosa coincidencia del cambio de año

    It’s a new dawn
    It’s a new day
    It’s a new life
    For me
    And I’m feeling good

    2015 y la curiosa coincidencia del cambio de año

    Algunos me dirán que sólo se trata de una coincidencia numérica-astronómica lo que estamos celebrando, coincidencia que se repite cada determinado tiempo, lo suficientemente larga como para que no se convierta en rutina, y lo suficientemente corta como para que no deje de formar parte de nuestras tradiciones como especie humana. En realidad los seres humanos hemos aprendido a dividir el tiempo para sacar mayor provecho de él; y los años nuevos, cuyo inicio se determina por la división del tiempo calculado en base a la traslación del planeta tierra hacia el sol, son un ejemplo de ello; por eso a pesar de que pueda ser alguna suerte de coincidencia, tiene mucha importancia para nosotros.

    «¡Es mi año!», «Este año tiene que ser mejor», «Este año no pinta muy bien», «Este año me he fijado ciertos propósitos». Aunque no es necesario esperar a que un año comience para cumplir ciertos objetivos en la vida, sí sirve para poder dimensionar nuestras vidas de una forma más correcta y concreta, y así como una empresa divide sus balances en períodos determinados de tiempo para en base a ellos tomar decisiones clave, nosotros como individuos hacemos lo mismo y nos planteamos distintos retos con el fin de aspirar a una mayor felicidad en un tiempo no muy lejano.

    Los propósitos de año nuevo son algo muy curioso, porque generalmente son los mismos: Voy a bajar de peso (parte del cual se obtuvo en las fiestas), voy a hacer ejercicio, voy a hacerme del hábito de leer, voy a ahorrar, voy a buscar un mejor trabajo. Y generalmente esos propósitos no se cumplen al grado que en ocasiones suelen ser los mismos del año pasado. Pero deberíamos ir más allá, las personas deberíamos de aprovechar esta coyuntura para hacer un análisis exhaustivo del año pasado, meditar que es lo que salió bien, lo que se hizo mal, y tratar de integrar esta dinámica en nuestro proyecto de vida, porque me imagino que todos tenemos uno ¿o no?

    Ya hemos cruzado hacia el 2015, nos hemos dado cuenta que somos cada vez más grandes. Ese acontecimiento ocurrido en cierto año (la graduación, el anillo de compromiso, ese viaje, y ni que decir del año de nacimiento) se ve más lejano. 2015 puede ser para muchos un borrón y cuenta nueva, para otros puede ser la continuación de algo bueno, de algo positivo. Tú, que tienes la oportunidad de leer este texto, yo, y muchos otros, somos privilegiados, tenemos en nuestras manos la posibilidad de que este año sea mejor que el pasado, podemos comernos las uvas y soñar, ver en nuestros propósitos aquello que en 2015 nos hará más felices. Otras personas no tienen esa oportunidad, y en muchos casos no son conscientes de la fecha, gente que vive en la pobreza extrema, que padece enfermedades, gente a la cual le han arrancado familiares y seres queridos, gente que padece injusticias, y que está obligada en satisfacer sus necesidades primarias antes de pensar en sueños, retos o anhelos.

    Si no eres feliz, si sientes que tu vida no va como tu quisieras, date la oportunidad de hacer un borrón y cuenta nueva. Aprovecha este cambio de año para comenzar a hacer las cosas diferentes, para cambiar de hábitos, para empezar a creer en ti y en tus sueños. Posiblemente despiertes hoy, y mientras comas el recalentado de la comida que sobró ayer, te darás cuenta de que hoy es un nuevo año, una nueva oportunidad para ti; pero debes ser consciente de que de ti depende que este año sea diferente, mejor. En vez de crear propósitos al aire, crea un propósito magno y supremo, el cual consiste en que el próximo fin de año te sientas muy satisfecho de los resultados obtenidos en éste que está comenzando.

    Qué tengas un muy feliz año. Posiblemente las expectativas para el país no son lo más alentadoras, las malas noticias abundan, la gente negativa pulula por tus alrededores; pero a pesar de lo gris que pueda parecer el panorama (o te digan que es), no puedes dejar de soñar, ni de vivir.