Autor: Cerebro

  • Ese pequeño lapso de tiempo donde los políticos te quieren y te apapachan

    Ese pequeño lapso de tiempo donde los políticos te quieren y te apapachan

    Hoy inicia la campaña, hoy empieza la feroz batalla por tratar de conquistar al ciudadano, hoy las ciudades se inundarán de spots, carteles y trabajo en tierra, hoy podrán ir a tu casa para convencerte de que votes por tal o cual político, hoy es el día donde los políticos tratarán de darte su mejor cara, donde tratarán de entenderte, de abrazarte, de apapacharte, de ponerse a tus servicios a cambio de que les des su voto. Hoy inicia todo.

    Ese pequeño lapso donde los políticos te quieren y te apapachan

    El político más corrupto y gañán dejará ceder sus músculos faciales, su careta de persona enojada que no puede perder la compostura, porque la humildad en los terrenos del poder es símbolo de flaqueza (o al menos eso creen). Pero hasta el más frío sabe que tendrá que sonreír porque esa careta rígida no funciona para los ciudadanos. Los políticos entienden que esas relaciones frías y pragmáticas sirven mucho para disputar el poder dentro del quehacer político diario, pero no para quedar bien con los ciudadanos.

    Pero los ciudadanos no les creen, al menos a la gran mayoría. -Muy buenas tardes Señora Gómez, soy Prisciliano Huerta del Partido Contigo Ciudadano y vengo humildemente a su morada a present… -¡Lárguese hijo de su chingada madre! ¡estamos hartos de su propaganda! ¿qué me dice del dinero que desvió? ¡largo de aquí!

    La política ha quedado tan desacreditada que los ciudadanos han puesto su indignación en piloto automático. Es decir, si un político honesto (escasos, pero existen) llega con la Señora Gómez, posiblemente lo reciba igual, posiblemente saque la cacerola para ahuyentarlo de su casa -¡Lárguese pendejo, por donde vino! ¡todos ustedes son iguales!

    En realidad los políticos no saben a ciencia cierta que es lo que deben de hacer para convencer a los ciudadanos. Por más buenas intenciones pueda tener alguno, al final del día está arropado por uno de todos esos partidos que han quedado desacreditados, recorriendo todo el espectro ideológico de izquierda a derecha incluyendo las mutaciones dentro de éste (como esas alianzas entre el PAN y el PRD). -Hola señora, yo soy Honesto Gentil del PRI, mi carrera está totalmente limpia y ¡Usted es igual que Peña Nieto, no porque esté calvo cree que me va a ver la cara! Hola, soy Bondadoso Bueno del PAN y vengo a… ¡Lárguese con todo y sus 60 mil muertos de Calderón! Yo soy Honrado Cosme Fulanito de Morena y ¡Ha de ser igual que el loquito mesiánico!

    El voto duro juega un importante papel. El voto duro es el único que no se va ante el descrédito de la política y los políticos. Incluso quienes lo poseen buscan generar la percepción de que «todos son iguales» aunque ellos se manchen, porque saben que siendo conscientes de que no pueden ganar conciencias, pueden apostar a perder menos que los demás (que al final del día es lo mismo que ganar).

    A pesar de todo esto, todos harán lo posible por convencerte. Los anuncios de la tele, los banners de las páginas web, spots de la radio, anuncios patrocinados en Facebook, vallas, espectaculares, partes traseras de camiones, pega de calcas, videos, streaming con tu candidato, tortillas con el logo del partido, despensas, artículos patrocinados, notas pagadas por debajo del agua, cuentas en redes para golpetear a los opositores, estrategias BTL, visitas a casas, lápices, borradores, USB con el logo del candidato, columnistas comprados, bailes, maratones, (inserte el nombre de su candidato)fest.

    Bienvenidos todos, a la campaña intermedia. Qué comiencen los juegos del hambre de poder.

  • El irracional miedo a morir en un avión

    El irracional miedo a morir en un avión

    Los seres humanos muchas veces hacemos juicios con base en nuestras percepciones, sin tomar en cuenta la rigurosa estadística. Yo la siguiente semana tomaré un avión a Estados Unidos (más bien dos, con esto de las malditas escalas) y algún iluso podría decirme que si no estoy preocupado por que últimamente se han caído varios (el caso de Germanwings y su piloto «deprimido», dos vuelos de Malaysia Airlines y otro en Singapur, todo esto en menos de un año). La cuestión estriba en que le damos peso más a las historias que los datos. –No manches Cerebro, murieron 200 calcinados, ninguno sobrevivió. Escuchamos historias estremecedoras alrededor de estos accidentes, vemos a los mandatarios de los países involucrados pronunciar palabras. Y es que en realidad, esta demasiada importancia que se le da tiene que ver con lo opuesto, con que un evento de éste tipo es raro, muy raro.

    El irracional miedo de caerse de un avión

    Piensa en el número de vuelos que hay un sólo día, en un sólo aeropuerto. Son muchísimos. Ahora piensa en todos los que hay en tu país, y en el mundo. En el mundo hay algo así como 28 mil vuelos comerciales en un sólo día. Multiplica ese número por 365 días y compara esa cifra (10 millones de vuelos) contra los 14 accidentes que hubieron en el 2014 (de los cuales 5 presentaron víctimas mortales). Entonces verás que la posibilidad de morir en un avión es casi nula.

    Pongo otra cifra contundente. Tendrías que volar todos los días en 164,000 años en promedio para morirte en un accidente de avión. Otro más, de cada 10 millones de pasajeros mueren 3.3 al año, mientras que de la misma cifra mueren 12,410 personas en accidentes automovilísticos. Aún así el miedo a volar es más grande que el miedo a fallecer en un percance automovilístico -Ay, que tiene que conduzca borracho, me voy lento y así no pasa nada; pero mañana tengo que volar, no por el amor de Dios, a ver si el piloto no anda depre.

    Es más, en México con todo y los aviones de VivaAerobus parchados, y con todos los males que se le pueden achacar a nuestro pobre país, el último accidente aéreo comercial que hubo fue el Vuelo 725 de Taesa (que orilló a la desaparición de esta línea comercial) ¡en 1999!. Sí, en nuestro país tenemos 16 años sin un sólo accidente comercial.

    No sé, tal vez tenga también que ver con la sensación de estar en el aire, posiblemente la gente se sienta más vulnerable saber que su vida está a cargo de un piloto que conduce una aeronave que se ha despegado del suelo, aunque en realidad estando en el aire hay más margen de maniobra que al conducir un vehículo en tierra. Seguramente, como mencioné, a esta falsa percepción, se le suman los tan mediatizados accidentes (precisamente porque son muy escasos, es que se vuelven muy mediáticos), además de claustrofobia o simple miedo a las alturas.

    Es más probable que te mueras cayéndote de las escaleras o ahogado en una alberca. Pero si aún así sigues pensando en que te vas a morir en un accidente, aquí hay una lista de consejos para que aprendas a sobrevivir a uno.

  • Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Gobernar es algo difícil, más difícil de lo que uno piensa. La gente cree que los gobernantes lo hacen mal simplemente porque decidieron corromperse; parecieran creer que basta con ser honestos para poner al país en buen rumbo, que basta con no robar y dar un tronido de dedos para apuntalar a México al desarrollo. En realidad es algo mucho más complejo. Quien gobierna no tiene todos los recursos a su alcance como más de alguno podría pensar, ni políticos, ni económicos. En numerosas ocasiones tendrá que apostar por atender a un sector en detrimento de otro porque no alcanza para atender a los dos. A veces quien gobierna tendrá que tomar decisiones impopulares. El que tengamos una clase política corrupta, no implica que sólo con llegada de un hombre honrado, se logrará limpiar al país de todos los males.

    Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Políticos honrados hay muy pocos, y de alguna forma podríamos decir que cuando llegan somos injustos con ellos, ¿o tal vez no? El honrado alcalde tal vez no arregló tu calle porque creyó más prudente arreglar la de enfrente; o tal vez su orientación política le dice que no es prudente arreglar las calles porque cree que el ciudadano debe de ser más activo y ellos las deben arreglar. O puede ser que el honrado alcalde sea inepto y cometa muchos errores, los cuales han puesto en desgracia a su gobierno.

    Hay críticas justas e injustas, y a veces es muy difícil discernir entre lo justo y lo injusto; pero quien gobierna debe de saber que las críticas son parte intrínseca de la política. También el político debe de ser inteligente entre no sobredimensionar algunas de ellas o minimizarlas. En el caso de Enrique Peña Nieto, lo que existe es una profunda incapacidad para entenderlas, y eso es una de las razones por las cuales a casi tres años de su mandato, su gobierno va a la deriva.

    El Presidente de la Canacintra ha dicho que los críticos de su gobierno somos «agoreros de la desgracia«. Columnistas de diversas tendencias políticas como Zepeda Patterson o Ferriz de Con dieron el grito. Esta aseveración que recibió el aplauso del Presidente pretende colocarnos a todos los críticos en una posición donde deseamos mal a México. Si bien es cierto que existen algunos que por sus preferencias políticas, muy profundamente de su ser, desean el fracaso estrepitoso del Presidente (ver algunos seguidores de Twitter); muchos lo criticamos no porque deseamos que México caiga en desgracia, sino por el contrario, porque lo que es objeto de nuestra crítica, es lo que pensamos que puede llevar a México a la desgracia.

    Retomando lo primero que dije, es cierto que Peña Nieto tiene una coyuntura adversa. Parte de la situación económica (aunque no toda) no es su responsabilidad, sobre todo lo que tiene que ver con el fortalecimiento del dólar y el precio del petróleo. Es cierto que dentro de todos los errores existen algunos aciertos (el efecto de la Reforma de Telecomunicaciones en la telefonía por ejemplo). Pero independientemente de eso, el desempeño del Presidente ha sido muy malo, tanto por la corrupción de la que es parte, como por su ineptitud.

    La evaluación que hace pocos días publicó el Reforma (reprobado por el 57% de los ciudadanos y el 82% de los líderes) no es una especie de conspiración donde los «agoreros de la desgracia» se han puesto de acuerdo para dañar su imagen. La evaluación es justa y de cierta forma refleja lo que ha sido su primer trienio, una desgracia. Si bien es cierto que el Presidente debe de preocuparse de gobernar bien antes que ser popular, la evaluación es lo suficientemente mala como para ignorarla.

    Cuando el Presidente aplaude este tipo de afirmaciones, es cuando menos esperanzas da para pensar en un cambio o en un golpe de timón. Peña Nieto parece estar totalmente cerrado a las críticas. Gastó ya todo su capital en las reformas (cuya celeridad derivó en reformas mal instrumentadas) y parece aferrarse a ellas a pesar de esa mala instrumentación y a pesar de que el efecto positivo de estas se palpará en años, en varios años. No es problema de una coyuntura externa el pésimo manejo que le dio al caso Ayotzinapa que está poniendo en serio riesgo las elecciones en el estado de Guerrero; no es una coyuntura externa que lleve a 200 personas pagadas con dinero del erario al Reino Unido y que sus hijas vistan vestidos de más de $100,000 pesos; la casa blanca y el conflicto de intereses no son una coyuntura externa tampoco. La posición en la que se encuentra el Presidente se debe mucho más a sus errores, que a quienes están interesados en verlo fracasar.

    Si hay algo peor que las duras críticas, es que no las haya. Estas podrían darle cierta retroalimentación al Presidente. Pero nos ha dejado claro que no quiere escuchar.

  • 7 razones por las cuales deberías de ponerte a correr

    7 razones por las cuales deberías de ponerte a correr

    Yo lo sé, eres un simpático gordito sentado frente a la tele. Uno de esos simpáticos gorditos que «a todo mundo cae bien» pero que al mismo tiempo nadie quiere. Eres sedentario, no lees porque tu panza tapa las hojas del libro, la caminata al Oxxo se te hace tan pesada que apenas es justificada por la orden de donas, papitas, y refrescos que tardan más en cobrar que el que va a cargar su celular. Seguramente vives triste o deprimido. Sientes que algo no está bien en ti. Pero tengo una respuesta para tu triste vida, una solución, tan fácil y tan difícil a la vez: Correr. Y te doy 10 razones por las que lo deberías de hacer. ¿Y si no eres gordito? pues también son 10 razones de peso.

    7 razones por las cuales deberías de ponerte a correr

    1.- Tu salud. Si no haces ejercicio estás poniendo en riesgo tu condición física. Nuestro cuerpo no es apto para el sedentarismo. Nuestra condición evolutiva avanza de forma más lenta que lo que nuestro progreso tecnológico lo hace. Nuestro cuerpo por naturaleza debería funcionar para ir al campo a cazar animales, entonces esa actividad física que exige el cuerpo (pensando en que vivimos en una urbe) tiene que ser reemplazada por ciertas dosis de ejercicio para que éste se mantenga saludable. Tal vez en el año 10,000 nuestro organismo ya esté apto para tirarse en el sofá o trabajar todo el día en una computadora. Pero no lo está. Y como no lo está, corres el riesgo de padecer obesidad, diabetes, enfermedades respiratorias, un ataque al corazón, y quien sabe cuantas otras cosas más.

    2.- Tu bienestar emocional. ¡Ya sé!, lo han repetido como mantra, «si haces ejercicio generas endorfinas y te sientes mejor», pero parece que hay que repetirlo más. Correr te ayuda a relajarte, a bajar la ansiedad, a sentirte mejor contigo mismo. Correr es una muy buena terapia cuando te sientes mal. ¿Te peleaste con tu hermano y andas enojado? Sal a correr. ¿Estas indignado porque corrieron a Aristegui? Sal a correr y cada vez que tu pie pise el asfalto o lo que sea que pises, di en tu mente ¡pinchi MVS! Vas a ver que poco a poco, conforme sigas corriendo, todo ese coraje se te empezará a bajar.

    3.- Buen semblante. Cuando una persona hace ejercicio se nota, tiene un mejor semblante. Puede que te haga faltan muchos kilos por bajar, pero se percibe cuando te ejercitas. El buen semblante atrae, y quieres o no, incluso te puede abrir puertas. Esto porque los individuos por naturaleza preferimos estar cerca de personas sanas que de personas enfermas. Vas a ver que conforme vayas practicando, la gente notará algún cambio en ti, en tu apariencia y en tu actitud. Te volverás una persona muy atractiva.

    4.- Correr es barato. Sólo necesitas unos buenos tenis y ropa cómoda para correr. Ya si te quieres comprar un reloj Garmin de más de $2,000 pesos lo puedes adquirir sin ningún problema pero no son necesarios para que hagas el deporte. También hay muchos lugares donde lo puedes practicar, no tienes que ir al club o al gym ni suscribirte a ningún lado. Puedes ir a un espacio público, a un parque o a una calle donde casi no pasen coches.

    5.- Es una competición contra ti mismo. Correr tiene la gran ventaja de que tú te puedes poner retos y metas, que al cumplirlas harán que te sientas muy bien contigo mismo. Muchos tienen más habilidad que otros para el deporte, pero a menos que tengas alguna discapacidad, puedes correr sin ningún problema y ponerte tus propias metas. Tal vez ahorita no te puedas levantar a apagar la tele, pero cuando practiques y en algún tiempo estés corriendo en un maratón, te vas a impresionar de lo que tú eres capaz de hacer.

    6.- Te ayuda a pensar. Tal vez hayan individuos como Murakami quien dice que no piensa nada cuando corre, pero en realidad mucha gente lo hace. Incluso una idea genial puede surgir de tu cabeza cuando estés trotando. La ventaja es que al estar haciendo el ejercicio, tus niveles de ansiedad bajan y eso te puede ayudar a pensar de una forma más clara.

    7.- La emoción de competir en una carrera. Yo sólo había corrido 10 kilómetros en una pista totalmente plana. Quise correr dichos 10 kilómetros en un medio maratón y a sabiendas de que parte del trayecto constaría de subidas, no sabía si lo iba a lograr. Pues lo logré, y algo que me ayudó a completar mi meta fue la emoción de estar en una carrera; de ver a gente que en el trayecto te está apoyando; el ver un buen ambiente; el ver que eres capaz de correr sin parar un buen tramo de tu ciudad. Al estar ahí y llegar a la meta te darás cuenta de que todo el esfuerzo valió la pena.

    Posiblemente te digas: -Ah, es que correr no es para mí; mi sueño es ser como Messi, sé que tengo 35 años, peso 140 kilos y ni tenis tengo, pero no desisto de mi sueño, ya demostré en el FIFA que sí puedo. Al principio te parecerá un deporte «sin chiste», pero conforme vayas practicando, le agarrarás al gusto, entenderás por qué correr es un deporte muy placentero.

    Te recomiendo buscar una rutina y si conoces a un experto, mejor. No es recomendable correr duro cuando tienes mucho sobrepeso (las rodillas te van a cobrar la factura) al principio haz ligeros trotes, haz dieta, y conforme bajes de peso, ve aumentando la intensidad.

    Si eres gordito, o sedentario, no sólo te recomiendo hacer deporte. Es más, yo te obligaría hacerlo, lástima que este blog no es de suscripción como para chantajearte y amenazarte con no poder venir a leerme si no te pones tus tenis y te sales a correr. ¿No te gusta lo que ves en el espejo? ¿Tu actitud es muy negativa? Pues bueno, yo ya te di una buena alternativa.

    Tal vez no serás un Usain Bolt, pero tal vez sí podrías llegar a ser un Roberto Madrazo, así que no desistas.

  • México, país de mirreyes y no de emprendedores

    México, país de mirreyes y no de emprendedores

    En todos los países existen élites (hasta en el más igualitario) y en cierta forma, más que indeseables, son necesarias. Existen seres humanos más fuertes y capaces que otros; es parte de la naturaleza de nuestra especie. Pero las élites al estar en la parte más alta de la sociedad, tienen una mayor responsabilidad para con ella. Sí, son privilegiados, y por ese hecho es que se espera más de ellos. Pero en México no pasa eso, las élites viven aisladas, viven un un mundo propio, aislados del resto de la sociedad de la cual sólo se sirven.

    México, país de mirreyes y no de emprendedores

    A Bill Gates, a Steve Jobs y a Mark Zuckerberg se les percibe como líderes. Pregúntale a los americanos cuales son los líderes de Estados Unidos en este momento y algunos mencionarán sus nombres. Sin ser perfectos y necesariamente puros, los americanos se benefician de la mayoría de sus élites (no por eso, no existen algunos prietitos en el arroz, ni por eso tampoco existen quienes buscan enriquecerse desmedidamente) por el simple hecho de que ascendieron fruto de su esfuerzo y su inventiva.

    Mientras el próximo nuevo empresario está en su garage, o está en un sucio cuarto planeando una nueva idea; en México, los mirreyes están gastando toda la fortuna de sus papás en darse una vida. Educados en el Colegio Miraflores, o en el Instituto Cumbres, escuelas de «vocación religiosa», se sienten herederos de lo que hicieron otros, más que pensar en forjar su propio camino. Los nuevos mirreyes están muy lejos de ser parte de la nueva camada empresarial global a quienes tratan de imitar mediocremente (porque no saben trabajar), y están muy cerca de el Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, aunque ni Elizabeth, ni siquiera Darcy, llegaban a ser tan pedantes como nuestros jovencitos privilegiados, que preocupan más del vestir, de las marcas, que de las nuevas ideas y de los nuevos proyectos.

    En México todavía no somos muchos los que hablamos en término de start ups (más visto en una clase media con mayor responsabilidad social) y en nuestro país faltan muchos ricos que lo sean gracias a su emprendedurismo. Muchos buscan irse por el camino fácil de la política (algunos ni siquiera se corrompen en el transcurso, sino que inician ya corrompidos y con la convicción de que van a hacer negocio y no a servir, y ya lo están antes de afiliarse al Partido Verde), o piensan más en términos de herencia; mientras que emprender es como un «juego secundario», como la «gasonilera» de Javi Noble .

    Los mirreyes no son el futuro del país, son el pasado, son aquello que los países desarrollados han dejado atrás. Más proclives al rentismo, a la misoginia, a la petulencia, a la discriminación y a la falta de sensibilidad. Más parte de ese mundo que culminó en la belle epoque y que fue destruido con las guerras mundiales, donde los hijos de los rentistas se dieron cuenta de que se tenían que poner a trabajar. Si bien, nuestra fallida Revolución Mexicana podría haber tenido efectos similares (frente al rentismo en épocas del porfiriato), sólo consolidó a nuevos potestados que se sirvieron de los demás para continuar con la tradición rentista: Políticos, empresarios al servicio de los políticos, empresas que crecieron gracias al cobijo del gobierno y al sometimiento ante éste, y no gracias al libre mercado. Al menos los empresarios de esa época de alguna manera se tuvieron que poner a trabajar, sus herederos ni siquiera hacen eso.

    México está podrido porque sus élites lo están. Porque sus élites se han acostumbrado a servirse de la sociedad en vez de dirigirla. Ellos ya perdieron esa posibilidad, y tal vez habrá que depositar la esperanza en las clases medias de donde ciudadanos busquen surgir para posteriormente reemplazarlos, aprovechando la cultura del mundo global, que en este aspecto, es mucho más benévola que la nuestra.

    Y los mirreyes se esmeraron en buscar grabar el video de graduación del Colegio Cumbres con la misma cámara que rodaron House of Cards. Pero se les olvidó que para que el producto quede igual, hace falta edición, fotografía, y sobre todo, actores profesionales y no jovencitos misóginos petulantes:

     

  • 10 razones por las cuales deberías de dejar de ver la tele

    10 razones por las cuales deberías de dejar de ver la tele

    Yo sé, te encanta sentarte frente al televisor.

    1.- Porque decir, «lo vi en la tele» ya no está de moda. Tomar a la televisión como referencia de algo no habla muy bien de ti. Pueden haber excepciones, como alguna película, alguna serie interesante, algún partido de futbol, o lo que viste en algún canal cultural; pero si quieres que te respeten, ¡por favor! que la tele no sea tu principal referencia.

    10 razones por las cuales deberías de dejar de ver la tele

    2.- Porque mientras estás sentado frente a la televisión, estás dejando de ejercitarte. No es que sea malo que en algún momento la veas, tal vez quieres ver ese partido de futbol o quieres ver una película en el HBO o Netflix. Pero no te hagas, bien que te gusta estar todo el rato frente a la caja idiota con tus chicharrones siendo que eres un persona joven, siendo que allá afuera hay canchas de futbol, pistas para trotar y calles por donde irte con tu bicicleta (sortear a los coches que te quieren atropellar te hará quemar unas calorías extra).

    Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. Groucho Marx

    3.- Porque los spots electorales son estúpidos. Prende la televisión y ¿Qué hay? Spots electorales. Miles de spots del INE que hablan de democracia y más democracia (Goebbels haciendo su chamba), López Obrador en un spot con su guayabera López Portillo style. El PRI diciéndonos que sí aplauden a pesar de como han gobernado. El «a huevo» del Panal. ¿Te vas a chutar todo eso? ¿Vas a dejar que esos spots nublen tu mente? Apaga la tele. Los banners políticos que hay en Internet al menos son más inofensivos.

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    4.- Porque estar tirado frente a la caja idiota es algo así como dejar que otro tome decisiones por ti en tu mente. Tú no puedes interactuar, tú no puedes responder, lo único que puedes hacer es cambiar de canal y cambiar la configuración de la imagen para ver a Laura Bozzo en tonos más pastelosos. Al menos cuando estás en Internet tú puedes decidir lo que quieres ver (o leer), puedes comparar, puedes retroalimentarte, y hasta puedes informarte.

    Los dioses se han marchado, nos queda la televisión – Manuel Vázquez Montalbán

    5.- La ley de la oferta y la demanda hace que te traten como tonto. Mucha gente ya no ve televisión, y muchos que consumen productos televisivos han preferido migrar al cable (o Dish o Sky, o como se llame). Entonces el target de la televisión abierta apunta con mayor frecuencia a gente que tiene menos educación. Entiendo a una persona que no tuvo las posibilidades de estudiar universidad o preparatoria, entiendo a una persona que tiene que pensar en que comer al día siguiente. ¿Pero tú con tu título universitario viendo Sabadazo?

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    6.- Te vuelves más ignorante. Muy poco, muy poco de lo que ves en televisión abona a tu cultura. No digo que todas tus actividades diarias estén encaminadas a volverte un intelectual; entiendo que también necesitamos de lo mundano para relajarnos, pero no abuses. ¿Cuántos libros has dejado de leer por estar sentado todo el rato en la tele? La lectura no sólo te ayuda a adquirir más conocimiento; también ejercita tu cerebro, te da más criterio y te vuelve una persona más íntegra.

    Hoy no salir en televisión es un signo de elegancia. – Umberto Eco

    7.- Los noticieros. Las noticias de la televisión están creadas para un público de un nivel intelectual relativamente bajo. Independienente de que si Televisa apoya a Peña Nieto o tal medio apoya a X o Y, las noticias de la televisión te dan sólo una versión de los hechos y de una forma más superficial y convenenciera. En el Internet y la prensa al menos puedes comparar versiones y estos medios están dirigidos a un público con una intelectualidad «un poco menos mala».

    8.- Los chismes. Mucha gente ve la televisión por los chismes. ¿En que va a abonar en tu vida que Carmen Campuzano se casó, divorcío… Qué si Thalia le puso el cuerno, o que si se puso bubis. ¡Necesitas tener una vida propia! El cotilleo es una de las cosas más desagradables que hay y es una muestra de que la especie puede desviarse de su propósito evolutivo y de supervivencia.

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    9.- Temas de conversación. Si ves mucha tele y quieres encajar en sociedad ¿Vas a hablar del pedo de Lucerito? ¿Vas a hablar de los nuevos chismes que trae Paty Chapoy o del bailecito de Daniel Bisogno? Una persona que ve mucha televisión se vuelve menos interesante, a menos que conviva con pares igual a él.

    10.- Porque la verdad, vegetar frente al televisor. ¡Por favor!

  • De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    El tema de Carmen Aristegui es un tema complicado. Está muy sujeto a preferencias, filias y fobias de cada individuo. Habrán quienes se arrojen del Castillo de Chapultepec con un poster de Carmen, habrán otros que la condenen por ser una niña fresa de izquierda, o solamente por ser de izquierda. La gran mayoría de las opiniones en Twitter están supeditadas al credo de las personas. Es muy difícil ver a un zurdo, chairo o afiliado a Morena aceptar que Carmen de alguna manera cometió un error. Por otra parte, es muy difícil ver a un simpatizante priísta ver en su despido, un tema relacionado con la libertad de expresión (quienes algunos de ellos, por cierto, tomaron una postura contraria cuando lo del presunto alcoholismo de Calderón). Cierto que nuestros credos condicionan nuestra forma de pensar, pero muchas veces ocurre en demasía, en algunos casos llega hasta el fanatismo.

    De la arrogancia de Carmen al MVS que miente

    Hoy vi a Carmen dar su conferencia, a pesar de yo estar cansado por un día con mucho trabajo mental y físico, me concentré y me fijé en lo que decía. No me gustó, no me cayó bien, más sin embargo no sentí que en algún momento estuviera mintiendo. El problema es la arrogancia, pareciera que ella es el estandarte de la democracia en México, minimizó sus errores y se concentró en la forma en que ella fue perjudicada. Sobre la censura del gobierno, ella conjetura en demasía como sugiere León Krauze, porque no es como que el gobierno haga públicamente un acto de este tipo y mucho menos van a lanzar spots congratulándose de ello. Si bien no hay pruebas tangibles, se me antoja muy posible una mano censora:

    Carmen y su equipo nos dejó mal parados con el tema de las casas. ¡Entonces no se puede!
    Pero ya la corrimos ¡Entonces sí se puede!

    Carmen se da su importancia, se da su taco. Es la periodista más reconocida del país (su calidad la podemos discutir, aunque se debe de reconocer su peso en el periodismo mexicano) y creo que ese papel se lo ha tomado muy en serio. Carmen no es la democracia, es parte de ella así como todos los que creemos y luchamos por ella lo somos.

    Yo estoy convencido de que Carmen sí cometió un error. No me quiero aventurar a evaluar su gravedad porque no trabajo en el medio y no conozco a fondo las circunstancias. Incluso entre periodistas difieren, algunos lo ven como un pecado mortal, otros como el mismo Brozo, lo ven como algo casi insignificante. El hecho es que lo cometió y eso hay que tomarlo en cuenta. Pero no me explico que por esto MVS haya prescindido de los periodistas que lanzaron el tema de las casas, ni que hubiera lanzado los spots, ni mucho menos que hubieran impuesto nuevos lineamientos que tenían todo el objetivo de acotar el periodismo de Carmen y su equipo.

    Hasta este punto, yo veía a MVS como una víctima. Si había censura, ésta era por presión política. La señal de transmisión de MVS es concesionada, lo cual le da más margen de censura al gobierno. Posiblemente habían sufrido presiones y no les quedó de otra. No sé, no sabemos. Pero si algo me molestó es que hayan mentido:

    MVS publicó un comunicado en respuesta a Aristegui, me parecía convincente y me había hecho pensar hasta que me percaté de la mentira. MVS dice lo siguiente:

    Es importante mencionar que el verdadero autor del reportaje de la casa blanca, Rafael Cabrera, sigue y por lo que a nosotros respecta, seguirá trabajando en MVS Radio. Por lo visto, la Sra. Aristegui ha ignorado algunos detalles en beneficio de su propia causa:

     

    Rafael Cabrera en realidad había sido despedido, y él mismo lo confirma indignado en un tweet:

    Ese simple hecho, desacreditó todo el comunicado. Una mentira redonda. Me dio tristeza por la falta de valor que mostró MVS (que si bien algunas formas de Carmen Aristegui son cuestionables, no llegó al punto de la mentira flagrante, que sepamos).

    Dudo mucho que el uso de la marca sea el único motivo de la liquidación. Dudo mucho que una empresa como MVS prescinda de los servicios de Carmen Aristegui debido al rating que ella le da. Si bien, el error de Carmen existe y la molestia de MVS puede estar justificada, las formas no me cuadran, no parecen tener razón de ser.

    Como insistía al principio, este es un caso difícil de analizar para los ciudadanos de pie, porque tenemos que quitarnos velos ideológicos, omitir filias y fobias; y a la vez porque no tenemos acceso a todo. Pero dejo un dato. Tomo en cuenta la natural polarización, los periodistas de izquierda, y los que trabajan con ella la van a defender. Los periodistas afines al gobierno la van a atacar. Hay un tercer sector que por su posición pueden tener una posición más neutra, y son aquellos periodistas que no son de izquierda y a la vez no muestran demasiadas simpatías con el gobierno, o no tienen alguna relación con él, y la postura de este sector en general sigue sugiriendo alguna especie de censura (me refiero a Pedro Ferriz, a Leo Zuckermman, a Carlos Puig, a Brozo, incluso los Krauze), eso tal vez nos pueda dar una pista.

    Carmen Aristegui debe de aprender a ser más humilde, Carmen no debería pensar en exigir a MVS que la reinstale (que su arrogancia no le deja ver que la salida más digna es no insistir, y no lo contrario). La decisión está tomada, y ella deberá de buscar alternativas, que afortunadamente en el mundo actual del Internet y las nuevas comunicaciones, las hay. Por otro lado, que triste que en este gobierno, la libertad de expresión se esté acotando.

    La conferencia de Carmen:

  • House Cards 3ra temporada, y por qué tuvo que acabarse antes

    House Cards 3ra temporada, y por qué tuvo que acabarse antes

    Calificación: 3.5 de 5 (las primeras dos tenían el 5 redondo)

    No, no soy un fan de las series, no me gustan, el formato me invita a hacer dos cosas que se me hacen igual de aberrantes. La primera es la tradicional y es esperar religiosamente el capítulo de la semana como doña con su novela; la segunda opción es, si tengo todos los capítulos disponibles a la mano, verlos todos en un solo fin de semana. Debido a esto, he visto muy pocas series en mi vida, porque no me gusta quedarme picado, y una serie que sí lo lograba era House of Cards. El sarcasmo de Kevin Spacey, la mano de David Fincher en los primeros dos capítulos que le dieron una dirección; política, ¿Qué más podía pedir?

    House Cards 3ra temporada, y por qué tuvo que acabarse antes

    La segunda temporada termina con Frank Underwood en el escritorio de la oficina oval de la Casa Blanca haciendo su doble golpeteo con el puño en la mesa. En ese momento pensé que ahí se debería de haber acabado House of Cards. La serie era tan buena que esas dos temporadas bastaban, y temía que un alargue pudiera diluir la calidad de la serie y se fuera a perder. A pesar de que la segunda temporada fue casi igual de buena que la primera, ya notaba algunos indicios de desgaste. Lamentablemente mis temores se hicieron realidad, y sí, la tercera temporada ya no fue lo mismo. 

    La serie sigue siendo entretenida, pero ya no es lo mismo, ya no tiene esa magia. Uno sentía mucha empatía con Zoe Barnes o con Peter Russo. Los personajes que salen en la tercera temporada no tienen el mismo impacto, como es el caso de Jackeline Sharp. Qué decir del escritor, toda la trama del escritor que escribiría el libro de las reformas de Frank Underwood fue innecesaria y aburrida. Éste carecía de personalidad, de carisma, era totalmente prescindible. Con Petrov no se molestaron en ser más sutiles, basta un segundo para encontrar su evidente parecido con Vladimir Putin. Si bien este fue el mejor de los personajes que aparecieron en la temporada 3, no logra tener ese impacto de los personajes de la primera temporada.

    La trama no me gustó tanto, la tercera temporada muestra a un Frank Underwood más débil, menos capaz. Qué decir de Claire, que la quisieron hacer tan «humana» que su personaje se diluyó. Extrañé a esa Claire despiadada que corrió a varias personas de su empresa sin piedad para satisfacer sus ambiciones. Ahora tenemos una Claire cuya sensibilidad la termina metiendo en aprietos con su esposo. ¡Es que se enfocaron demasiado en la pareja Presidencial!, tanto, que por momentos creí estar viendo una telenovela. Ni qué decir del final, digno de una novela de Televisa. Si bien la actuación de Kevin Spacey en la discusión con la mujer de su personaje Underwood fue sobresaliente, el final fue un cliché, un recurso muy gastado. ¡Te dejo, me voy! ¿Estará Frank Underwood ebrio, solo y devastado en la cuarta temporada? No lo creo, seguramente habrá una reconciliación (y apuesto que será en el primer capítulo).

    La historia de Doug Stamper tampoco deja tan bien parada a la serie. Su historia se me hizo algo también muy gastado y poco original. Mejor hubieran matado al personaje. Remmy Dalton también se diluyó al integrarse al equipo de trabajo de Frank Underwood, pasó a ser un personaje con menos chiste. Hasta a Meechum que no se caracterizaba por hablar y sí como alguien con una capacidad de sumisión bárbara lo extrañamos; en la tercera temporada fue un accesorio más. Si alguien no hubiera visto las primeras dos temporadas, no se hubiera dado cuenta de que él era un personaje y no un extra.

    Si House of Cards hubiera terminado en la segunda temporada se hubiera convertido en una leyenda. Una serie que sería recordada en varias décadas. Lamentablemente decidieron hacer la tercera temporada y las cosas no salieron tan bien. Tal vez les hizo falta otro empujoncito de David Fincher, tal vez Kevin Spacey no debió venir a México a visitar a nuestro querido gobierno porque «Todo es culpa de Peña Nieto». O simplemente, ahí se debió quedar.

    Y porque me volví a acordar que extraño a Zoe Barnes, porque viva se la llevaron, viva la queremos. Bueno, más bien, la aventaron, y está muerta. Pero queda claro que #FueElEstado.