Autor: Cerebro

  • Había una vez un candidato transparente (3de3)

    Había una vez un candidato transparente (3de3)

    Me gusta, me gusta ver que la ciudadanía vaya más allá de postear memes de Peña Nieto en Twitter y haga cosas propositivas que puedan ayudar a la sociedad. Hay dos formas de indignarse. Tomamos el caso de las casas de Peña Nieto. La primera es haciendo memes para burlarse de él, la segunda es haciendo una plataforma y después promoverla para invitar a los candidatos a que declaren su patrimonio. El IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) hizo lo segundo. Esta think tank encargada de hacer análisis y estudios, y que normalmente es crítica del gobierno (bueno, ¿es que cómo lo defiendes?) se dio a la tarea de lanzar esta plataforma llamada Candidato Transparente#3de3 que puedes consultar aquí.

    Habían una vez unos candidatos transparentes (3de3)

    -Pero Cerebro, el IMCO, competitividad, esa palabra me suena a esfuerzo, a trabajo duro, a echarle ganas. Me suena muy neoliberal e imperialista, hay una conspiración. Chairalicia Bartlett Simpson.

    Los ciudadanos hacen el papel que le debería tocar a las instituciones. Si los ciudadanos lo pueden hacer, es que el país tiene la capacidad de tener instituciones que cumplan con su papel. Pero nuestras instituciones no funcionan, entonces nosotros lo hacemos, nosotros hacemos su chamba. Bueno, les decía, el IMCO lanza este sitio web, simple, bonito, pulcro, desarrollado con la ayuda de AngularJS, donde puedes consultar las declaraciones patrimoniales de los candidatos que han decidido participar; sean candidatos a gobernadores, alcaldes, diputados y demás tipo de fauna congresista.

    Lo que se pide al candidato son tres cosas, una declaración patrimonial, una declaración de intereses (actividades que puedan interferir con el ejercicio de las funciones) y una declaración fiscal (para comprobar que dicho candidato ha pagado impuestos)

    La propuesta ha tenido el suficiente impacto para que muchos candidatos ya se hayan sumado, y ha tenido el suficiente impacto que candidato que no mande su declaración patrimonial no se va a ver muy bien ante los electores. No, y aquí no vale que si las casas eran donadas, o que si eran de mi esposa.

    Y parece que los ciudadanos debemos de empujar para modificar un poco las reglas del juego ante una clase política ausente, cínica, ensimismada. Y está bien, sería malo si no hiciéramos nada y dejáramos pasar.

    Y si un político tiene riquezas mal habidas puede hacer tres cosas. La primera, la imposible y utópica (aunque no sé si tanto con el nivel de cinismo que pueden llegar a tener algunos) es que tengan el descaro de declarar que se robaron hasta los enchufes del congreso. La segunda, es que su declaración patrimonial sea falsa o no incluya todo. En este caso cuando un político sea expuesto en flagrancia, o se le compruebe otra casa, se le podrá exhibir. La tercera, es que no participe, y así la gente desde un principio sabrá que oculta algo.

    Y necesitamos más de este tipo de iniciativas, los ciudadanos necesitamos buscar más caminos para lograr un mayor contrapeso. Mientras los memes de Peña Nieto quedan en el anecdotario y sólo son recordados en videos mal editados de Youtube, este tipo de propuestas ayuda, sí, a construir más democracia.

     

  • En México ya es normal

    En México ya es normal

    Me horroricé. Vi el video publicado por la página web de Carmen Aristegui (que recibió un ataque DDoS) de la Masacre de Apatzingán el 6 de enero y a primera vista lo percibí como algo cotidiano, eso me causó terror. También percibí como algo cotidiano que se sugiera que los que perpetraron la masacre fueran los federales (con Calderón al menos se mataban entre los malos) como si eso fuera algo que en mi país pudiera pasar y fuera normal que pasara. El video es explícito, no se trata de un película de terror gore, se trata de la realidad de mi país. Una familia ultimada que se abrazaba con los padres a los extremos para proteger a sus hijos. Un jóven que todavía podía mover sus brazos al lado de sus ya difuntos compañeros pidiendo ayuda, la cual se le negaba (hablaré más a fondo al tema cuando sepa más de éste). En cualquier país del mundo se le llama crimen de lesa humanidad, aquí parece algo, normal.

    En México ya es normal

    Me pareció normal y me asusté por ello. De verlo como cotidiano, de pensar que en el siglo XXI ya son normales cosas que debíamos de entender como superadas y se repiten una y otra vez. En la psicología se dice que los humanos podemos evolucionar con el tiempo y de pronto tener algunas regresiones espontaneas relativas a la conducta que habíamos superado; pero esto no es una regresión espontanea, y menos espontanea es cuando la volvemos a percibir como normal. Veo Ayotzinapa o veo ésta masacre y lo podría interpretar como un adolescente que con mucho trabajo entró a la Universidad, consiguió su empleo, y ya hecho todo un adulto, vuelve a mojar la cama cuando se duerme.

    La cínica corrupción ya nos vuelve a parecer normal. Nos indigna, sí; pero a la vez la asumimos como una condición de nuestra sociedad. Que mal que el político robe: -Pero así es, todos los políticos son rateros. Ver como el INE se pasa por el arco del triunfo las flagrantes violaciones del Partido Verde, ver como el PAN acusa al PRI de corrupto, para que éste último sin mucho esfuerzo pueda hacer un spot igual demandando a los azules ¿A poco no?. Y nos parece normal.

    Y todo se correlaciona, no se pueden entender grupos con ideologías comunistas trasnochadas, no se pueden entender las autodefensas, sin un país envuelto dentro de tanta corrupción, de tanta injusticia, un país que no puede ser capaz de construir un Estado de derecho. Y toda esta probredumbre es normal, es tan normal que asumimos que tenemos que ser parte de ella para sobrevivir en este país. En Estados Unidos los automóviles respetan las líneas peatonales y nosotros los de a pie respetamos el semáforo peatonal siempre cruzando por las esquinas construidas desde un principio de tal forma que los discapacitados puedan transitar. En México tengo que mirar a ambos lados cuando me toca avanzar porque las luces del semáforo no son garantía de nada, la rampa para discapacitados si es que la hay, está puesta a fuerzas y con un logotipo calcado sobre el pavimento para que la gente entienda que por ahí van los discapacitados. Pero todo esto lo asumimos como normal, nos acostumbramos a todo ello.

    Y parte de esta pobredumbre que vive el país tiene que ver con la normalización de eventos que deberían ser deleznables. Nos podemos molestar con ellos pero no pasa nada. Todos los actos de corrupción los recordamos, pero siguen impunes (y posiblemente seguirán) porque por más «fea esté la cosa» al fín del día «así es».

    Y es normal que la crítica de la mayoría de los mexicanos queden en memes (sobre todo del Presidente) burlas e insultos en Twitter, en reírse de la tragedia pero sin siquiera analizarla concienzudamente y menos proponer algo, o hacer algo para que cambie. Si yo fuera un gobernante maquiavélico hasta satisfecho estaría de la situación.

    Y por eso creo que la situación actual no sólo es culpa del gobierno. Nosotros los ciudadanos tenemos cierta responsabilidad, nuestro «pecado» es de omisión (en el mejor de los casos).

    Nota al pie: Peña Nieto dice que tendríamos que ver también las cosas buenas que se hacen en su gobierno. Si nos ponemos a escarbarle sí vamos a encontrar algunos aciertos de su administración, el problema es que languidecen frente al gran cúmulo de errores (muchos de ellos graves, y algunos involucrados con la honorabilidad del mandatario) y el promedio lamentablemente, es sumamente reprobatorio. Algo peor que esta criticonería burda que abunda, sería aplaudir y chiflar.

  • ¿Quieres votar por el Partido Verde?

    ¿Quieres votar por el Partido Verde?

    Si al IFE lo transformaron en INE fue con el argumento de quitarle poder a los «caciques estatales» y centralizar más a éste organismo. ¿A quién le gusta esa palabrita de «centralización»?

    ¿Quieres votar por el Partido Verde?

    El INE nació siendo una basura, nació pervertido, como si lo hubieran violado dentro del vientre de su madre. El INE ha favorecido al Partido Verde, una y otra vez. Cuando no se podían hacer campañas, todos nos chutamos esos horrorosos spots en el cine. Había que comentarles a los de Cinépolis que no habíamos pagado por una película de terror, pero eran sólo los spots del verde. En el spot que antecedió a la película Interestelar, ganó una tímida lluvia de silbidos y risas. Pero hay quien les cree.

    Esa basurita llamada INE no multó al Partido Verde hasta que la presión pública ya fue demasiada. Multas que al final son menores que los beneficios que el Verde obtendrá si logra ganar más curules en las cámaras. Mientras, el INE censura el spot del PAN donde critica a los 200 invitados a Londres de Peña Nieto, en un acto muestra clara del autoritarismo t-rex; argumentando que calumnioso, pero no lo es, porque desde un punto de vista objetivo, como dice el jóven hipster que es cuestionado junto con su pareja en La Condesa, es una chingadera. No es calumnia porque es cierto, es verdad. Sólo se muestra el sentir de la gente ante las corruptelas del gobierno (que luego existan los moches del PAN es otra cosa, ¡Ánimo Montana!).

    El Partido Verde gana adeptos de gente en la clase media que no le sabe mucho a eso de la política, que oye promesas realizadas sin conocer el contexto de ellas, y que fueron aprobadas gracias a que junto con el PRI (para quien sirven) hacen mayoría. Cerramos los circos con animales (los cuales tuvieron que ser sacrificados) menos el circo chiquero de San Lázaro donde conviven dinosaurios, ratas, tucanes, pejelagartos, y demás especies. Frases inocuas y convenencieras políticamente donde dicen que proponen, que no pelean ni dividen, que sí cumplen; y en México hay suficientes ingenuos para se lo crean y logren darle dos o tres puntos porcentuales más a ese partido amalgamado al PRI, y que aprovecha el hecho de que no está tan manchado como el tricolor. Incluso me ha tocado escuchar frases como: -Yo ya no quiero más PRI, por eso voy a votar por el verde, ellos sí cumplen.

    Lo primero que ves en el avión cuando estás cerca de aterrizar en la capital son espectaculares del Partido Verde. Increíble como se han reproducido como plaga ¿De donde sacan tanto dinero? Las mismas propuestas de siempre: Cadenas perpetuas, inglés y computación (esta es la propuesta de cajón),  promesas cumplidas, logros «ecológicos», todo en formatos con el logo del Partido Verde en grande con el fondo negro para que contraste. En base a la repetición, los que no conocen mucho de política, se van creyendo dichos anuncios. Asocian al Partido Verde con logros, con promesas cumplidas, van a las urnas y votan por ellos.

    Tienen tanto dinero «de no sé donde» para enviar a millones de ciudadanos su tarjeta de afiliados con descuentos en distintos establecimientos. A una amiga le llegó y se la dio a su perro para que se la comiera (pobre perro). Es más. posiblemente veas en este sitio banners del Partido Verde porque le pagaron carretadas de dinero a Google para que aparecieran en todos lados. Contratan a actores venidos a menos como Raúl Araiza, quien también ha aparecido como entrevistador-palero de Enrique Peña Nieto cuando éste presumía todas las reformas aprobadas. Hacen todo lo posible por llamar tu atención. Su porcentaje de voto tal vez no rebase el 10%, pero es lo suficiente como para darle al PRI la mayoría que necesita, y para que conserven su registro, les lleguen recursos y los gasten donde les plazca.

    El Partido Verde poco tiene de ecologista, defienden el fracking y algunos de sus miembros son asiduos de la caza. El Partido Verde es el peor engaño y el nivel más alto de cinismo político que existe en México, me atrevo a decir que prefiero cualquier otro partido político (hasta al PRI, o Morena) que al Partido Verde.

     

  • El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Una ciudad desarrollada no es en la que los pobres pueden moverse en carro, sino una en la que incluso los ricos utilizan el transporte público. – Enrique Peñalosa

    El automóvil como herramienta de ligue y de conquista

    Sí, lo sé. Tú, que has ahorrado muchas quincenas para pagar el enganche. Dejaste de ir a algunas fiestas, querías ir a Europa pero no era prioritario para ti. Te sientes solo, no tienes muchas herramientas para conquistar a las mujeres, eres algo torpe y no eres una persona muy interesante. Tú, que crees que el coche te puede cambiar, ese automóvil automático equipado con bocinas con sonido retumbante para que escuches de forma nítida cada instrumento de las composiciones musicales de Arjona. Porque un pobre diablo en un gran coche es un gran chingón.

    Ya te imaginaste manejando en las «placenteras calles del Distrito Federal» (como lo muestran los comerciales y no la realidad) con tus Ray-Ban y tu camisa de florecitas peinando las avenidas de La Condesa pensando en que las mujeres se subirán a tu lujoso automóvil. Ya te viste siendo aceptado por los círculos sociales quienes no te bajaban de pendejo o perdedor (o que al menos tú suponías). -El coche me transformará de Luisito a Don Luis.

    Pero las mujeres, oh sí, todas van a venir a ti. Harán una larga fila que rodeará el Parque México porque ahora tú eres exitoso. Si tienes ese coche es porque Luis, es Don Luis, porque te has convertido en una persona muy importante, capaz, independiente (aunque lo estaciones en casa de tu mamá), aunque sabemos que eres el mismo tipo de siempre. Cuando te subas a tu automóvil y se escuche el ronroneo del motor cuando pises el acelerador, sentirás una falsa sensación de seguridad. Esa seguridad que no te dio ni tus terapias con el psicólogo ni los consejos de tus padres sobre como puedes aprender a quererte a ti mismo.

    Como eres una persona un tanto insegura y con no muchos gustos propios, sintonizarás en ese sistema Dolby Surround 3d THX certificado por George Lucas las 40 Principales, que se escuchen las canciones que estén de moda, para que te sumerjas en la masa. ¿Paradójico no? Quieres destacar sobre los demás con tu lujoso automóvil pero no te atreves a tener gustos propios. ¿Me rechazarán si Rachmaninov suena en mi automóvil? ¡Por favor, si ni te gusta la música clásica! Tus gustos no son muy refinados que digamos.

    Mientras tú piensas en conquistar con un auto para hacer parecer a los demás que perteneces a una clase social, el CEO Español o el gerente de banco estadounidense se suben al metro para ir a su lugar de trabajo. Pero tú sigues empecinado en tu objetivo, te imaginaste platicando con una mujer en tu automóvil: -Oh baby, bla bla bla; como si con un automóvil, tu labia y tu capacidad discursiva fueran a tener la posibilidad de tener una súbita evolución. Te imaginaste besándote con ella, con el automóvil como herramienta de preámbulo para una noche erótica.

    Te tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál quieres primero? ¿La buena? La buena es que algunas mujeres podrán caer ante la tentación, sobre todo aquellas que como tú, creen que un coche es una muestra palpable de una subida en el escalón de las jerarquías sociales. La mala, es que es una pretensión, y las pretensiones en algún momento quedan expuestas. La mala también es que seguirás siendo el mismo tipo de siempre, ese tipo del cual no te enorgullecías de ser. Y lamento decirte amigo, que en algún momento, la caca va a flotar.

    Sí, las mujeres quieren estar con hombres que les puedan dar algo, que tengan un futuro, que aspiren a algo. Es algo completamente natural. Pobre de la mujer que decida estar con un bueno para nada (como tú, aunque tengas coche). Pero para hacer eso se necesita algo más que ahorrar dinero para comprar una máquina. A más bananera y atrasada sea una nación, más necesidad tendrán los ciudadanos de comprarse un coche como símbolo de status.

    Con esos doscientos mil pesos extra que pagaste por tener un automóvil de lujo, pudiste haber pagado una maestría, pudiste haberte ido de viaje por el mundo, te hubieras podido convertir en una persona interesante (sin desearlo directamente). Seguro tu experiencia por Italia, Austria, Budapest o Kuala Lumpur abonará a tu labia para atraer mujeres. Seguramente tu maestría o tus estudios te habrán hecho alguien más culto. Pero preferiste usar la fórmula tan gastada y previsible, alimentada por los comerciales de television de las empresas automotrices tan falsas como sugerir que se puede conducir sin tráfico en el Distrito Federal. En lugar de transformarte de tonto a listo, pasaste de ser un tonto, a un tonto con cohe.

    Pobre de ti.

  • De candidatos que hacen el ridículo

    De candidatos que hacen el ridículo

    Voy a ser sincero. Si yo fuera candidato y llegara con aires de intelectualidad, cultura y un concienzudo análisis de la problemática del país-estado-ciudad-distrito que deseo gobernar voy a perder. La gente a la que nos gusta que nos informen con datos detallados y profundos análisis somos una minoría. No sólo eso. Incluso para nosotros puede ser algo cansado escuchar verborreas complejas cuando ya tenemos reservado el uso de nuestra mente para otras cuestiones.

    De candidatos que hacen el ridículo

    Además depende de la figura en cuestión. Ocuparemos más tiempo en analizar a los candidatos a la Presidencia que a los que contienden para una diputación local. Debido a esto el candidato debe de ser directo, simple y concreto en sus propuestas; debe de apelar a las emociones y le tiene que decir al votante como es que se va a beneficiar, ya después puede profundizar. Por un decir, en mi campaña hago 3 propuestas (o la baso en 3 ejes): 1.- Sembrar arbolitos, 2.- Nacionalizar elcerebrohabla.com 3.- Aumentar el empleo. Ya hecho una vez esto, puedes en la página web fundamentar las propuestas para aquellas minorías de mentes inquietas.

    El tipo de campañas refleja el tipo de sociedad ante la que se está, también están diseñadas de acuerdo a la coyuntura (por ejemplo, el hartazgo actual) y al final su estrategia es a como dé lugar ganar votos. A veces no entenderás de que va una campaña y su propósito se te hace absurdo; pero por el contrario, esa campaña puede ser muy efectiva sin que te estés dando cuenta. Posiblemente el candidato sabe que nunca votarás por él y entonces lanza su propaganda a otro tipo de público. Posiblemente no le importa quemarse mucho mientras los otros también se quemen para levantarse con el voto duro.

    Últimamente hemos visto muchos «spots» ridículos. Candidatos bailando canciones populares, cantando de una forma muy desafinada y descuadrada. Posiblemente tú lo veas como un insulto, pero en trasfondo puede ser más confrontativo, y es que si los candidatos utilizan esos tipos de estrategias es porque funcionan, y porque el público al que están dirigidos puede elegir su voto de acuerdo al carisma del candidato, o a si es capaz de bailar la macarena en falda, y no por sus propuestas. Estamos en el entendido de que un candidato que quiera ganar debe de usar la mejor estrategia, y tristemente en muchos casos, la estrategia es esa.

    Posiblemente, tú como «intelectual del feis» creas que ese tipo de campañas son absurdas y mal hechas. Muchas personas en Facebook creen que las redes sociales son un termómetro social del país cuando éstas representan una minoría; y muchos candidatos no toman en cuenta las redes no por ignorancia (aunque en algunos casos sí), sino porque sus votantes que les darán la diferencia no se encuentran ahí. Esos spots más bien están dirigidos a personas cuyo nivel de ignorancia es mayor y que se conforman con un baile popular, en vez de propuestas sustentadas con documentos y gráficas bonitas de la OCDE.

    Al final del día, más que recriminar a los candidatos, deberíamos de recriminarnos como sociedad y sistema donde permitimos que la ignorancia abunde al grado en que los aspirantes deban de rebajarse a hacer bailes mal hechos para obtener votos. Lo menos preocupante es dicha puesta en escena, lo realmente preocupante es que dicha ignorancia da puerta abierta a candidatos de dudosa reputación, muñecos de telenovela en vez de estadistas, o populistas en vez de personas preparadas para ocupar el cargo.

  • México, Estados Unidos, y la igualdad social

    México, Estados Unidos, y la igualdad social

    No, la sociedad norteamericana no es mi preferida. A pesar de su cacareado desarrollo, hay racismo e intolerancia en algunos sectores (minoritarios pero ruidosos) de su sociedad. También la percibo un tanto ignorante para el nivel de desarrollo que posee. La sociedad norteamericana no es una sociedad muy culta y fuera de sus «top reconocidas a nivel mundial» su educación deja mucho que desear.

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    Pero a pesar de esto, los estadounidenses nos ganan por goleada. Bastaron 3 días de estancia en Washington D.C. (mi tercer viaje a este país) para darme cuenta que México no va lograr superar nunca a Estados Unidos, o al menos no lo vamos a ver en vida; y si lo vemos es porque alguna catástrofe de proporciones inmesurables acabará con esta nación, lo cual se antoja poco probable. La verdad es que a pesar de cercanía y de su influencia (mucho más la que la estadounidense ejerce sobre la cultura mexicana que el caso contrario), es que son dos sociedades muy diferentes. No es lo mismo analizar a la sociedad estadounidense a través de películas hollywoodenses y productos de consumo, que sumergirse en ella, y convertirse, al menos por un momento, en parte de la masa norteamericana.

    Es cierto, no nos podemos exigir ser una copia de Estados Unidos. No tenemos su desarrollo y somos dos sociedades distintas. Pero hay muchos detalles donde los gringos nos superan, los cuales sí tenemos, al menos en teoría, la capacidad de modificar. Y paradójicamente muchos de esos detalles tienen que ver con la inclusión y la desigualdad. Sí, Estados Unidos nos gana si hablamos de igualdad social, a pesar de que ellos valoran más la libertad, y a pesar de que ellos no tienen un discurso revolucionario, ni tienen una izquierda tan ruidosa (aunque poco efectiva) como la nuestra, e incluso son más desiguales que sus pares europeos quienes los critican.

    Pongo un caso, y es el trato que se le tiene al peatón en la ciudad. Sé que no todas las ciudades norteamericanas no pueden presumir lo mismo, pero al menos las que yo conozco (Las Vegas, Nueva York y Washington) tienen en su medida alguna consideración para con el peatón. Las banquetas en Washington son muy grandes; están hechas para que el peatón pueda trasladarse cómodamente. En nuestro país pareciera que las banquetas son un estorbo, los automóviles las invaden, y en muchos casos no pueden caminar por ellas dos personas juntas.

    La zona metropolitana de Washington es plana, es decir, no tiene muchos edificios altos y la zona corporativa (donde se encuentran las torres más altas que no rebasan los 30 pisos) conocida como Rosslyn y que se encuentra al este de Arlington, separada del National Mall (donde se encuentra el Capitolio, Casa Blanca y demás) por el río Topomac, nos muestra la gran diferencia relativa a inclusión si la comparamos con sus similares mexicanas como Santa Fe, Puerta de Hierro o San Pedro. Las tres zonas de las principales ciudades mexicanas cuentan con torres más altas que las que posee la zona corporativa de Arlington, pero a nivel calle las diferencias son diametralmente opuestas. Las ciudades mexicanas discriminan al peatón, han sido diseñadas exclusivamente para los autos, y las pocas banquetas sólo fueron pensadas para la servidumbre que de alguna forma tiene que pasar por ahí. En cambio, Rosslyn tiene banquetas grandes con accesos amplios para personas discapacitadas en todas las esquinas (y no una «méndiga» rampita), tiene acceso al metro y al transporte urbano. Es patente que esa zona fue planeada pensando en el peatón y pensando en que muchas personas se trasladarán ahí en camión o en el metro (cuya estación posee la tercera escalera eléctrica más grande del mundo). Desde esa zona salen camiones al aeropuerto (milagros esperar que eso ocurra en Santa Fe) y a la Universidad de Georgetown.

    Diferencia entre las banquetas de Rosslyn Arlyngton y Puerta de Hierro Zapopan:

    Washington - Guadalajara

    La Universidad de Georgetown, católica, y la más importante de Washington (de ahí egresó Bill Clinton) se encuentra al oeste del mismo barrio que a su vez está ubicado al noreste a algo así como dos kilómetros del National Mall. Tuve la oportunidad de conocerla, y en una muy pequeña inspección, no me encontré a ningún mirrey con su shampoo y sus lobukis. Mientras en México, algunos universitarios de las élites están preocupados solamente por tejer relaciones (en el sentido anacrónico tradicional y no en el sentido del networking actual), en Estados Unidos los universitarios buscan adquirir conocimiento que les ayude a lograr sus metas, quieren ser los nuevos Steve Jobs, quieren ser campeones en el lacrosse. En México gran parte de las élites se sostienen por herencia, en Estados Unidos gran parte de ellas lo hacen por méritos.

    Y la diferencia del Estado de derecho es notable. Los estadounidenses respetan las normas y las señales de tránsito, transitan por los pasos peatonales (los cuales no son invadidos por los automóviles) y no a la mitad de la avenida. La ciudad planeada pensando en los peatones también ayuda a que estos no arriesguen sus vidas cruzando a la mitad de la calle.

    La cultura y la fortaleza de las instituciones ayuda a que el país norteamericano pueda mantenerse como país desarrollado. Los estadounidenses confían en sus instituciones, y si bien, han llegado a tener alguno que otro mandatario repudiado y deleznable (Bush, cof cof), o algunos de sus gobernantes tienen altos niveles de desaprobación, respetan sus instituciones porque de alguna forma las instituciones también lo hacen. Mientras, nosotros estamos atorados en un círculo vicioso donde no nos sentimos representados por nuestras instituciones y por eso a la vez, también pasamos por encima de ellas.

    Si bien, Estados Unidos no es un país perfecto y tiene defectos, creo que hay muchos ámbitos en los que se les puede aprender. Si queremos llegar a ser una sociedad más igualitaria, tenemos que ponerlo en práctica con una sincera preocupación por nuestros semejantes y no por prácticas asistencialistas o mitos revolucionarios que más que lograr acortar la brecha entre pobres y ricos, han logrado acrecentarla.

  • Kenia vs Charlie. Porque los negros y los pobres siempre serán relegados

    Kenia vs Charlie. Porque los negros y los pobres siempre serán relegados

    ¿Se acuerdan de Charlie Hebdo? Esa vez que todo el mundo se conmocionó, que fue tema de debate «que si la libertad de expresión tiene límites». Se trató de un atentado donde 12 personas murieron (sí, algunas de ellas un tanto respetadas dentro de su ámbito). Varios mandatarios asistieron a una multitudinaria manifestación en París. Los presidentes de Israel y de Palestina en la misma fila, Hollande, Merkel. Todos nos conmocionamos.

    Kenia vs Charlie. Porque los negros y los pobres siempre serán relegados

    Ahora en otra masacre perpetrada en Kenia (la Universidad de Garissa) por musulmanes extremistas (La agrupación yihadista Al Shabab) mueren 148 estudiantes. Diez veces el número de muertos que tuvimos en Francia.

    Los extremistas separaron a los musulmanes de los cristianos y masacraron a estos últimos en un terrible baño de sangre. ¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están los mandatarios, ya no manifestándose, sino pronunciando algo? ¿Dónde están los medios?.

    -Ah, es que, pues son gente jodida, son negritos, son de África, ese continente atrasado al cual hemos explotado históricamente. -¿De qué te preocupas, si entre ellos se comen? De seguro no tienen electricidad y no saben que es. Así son. 

    A pesar de que el móvil de la masacre es parecido al de Charlie Hebdo (radicales musulmanes matando por razones religiosas) no importó. Los medios casi no hablan de ellos. Yo no veo a las comunidades universitarias reaccionar, yo no veo mi muro de Facebook hablando del tema, mucho menos debatiéndolo.

    Tal vez sí, nos preocupamos más cuando vemos un atentado más cercano. Nos sentimos «más identificados» con occidentales franceses que con «negros nativos de África» por la misma razón por la que nos indignamos al ver a una «güerita» vendiendo chicles mientras que cuando los niños son morenos los vemos como gente indeseable que nos estorban en nuestro conducir. Las no abundantes notas hablan paradójicamente de las razones del por qué los medios no le han puesto tanta atención a ésta masacre, pero se trata como una noticia más, como algo que quedará olvidado en unas semanas.

    Y mientras nos vale madre, estos radicales musulmanes siguen creciendo y ejerciendo una mayor influencia. Esos radicales que en nombre de Alá perpetran los más viles crímenes en contra de la humanidad, que matan a quienes no piensan como ellos o que profesan religiones diferentes (como a los cristianos a los que no se han cansado de perseguir).

  • La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    Yo tengo una amiga que milita en el PRI, que contiende a un cargo público y la apoyo, e incluso he trabajado profesionalmente con ella, y lo hago porque tengo confianza en ella y porque me ha demostrado sólidas razones: -Cerebro vendido, ya eres parte de la mafia en el poder, ratero, corrupto, te voy a borrar, ¿Ya tienes tu Casa Blanca?. Muchos me dirán que es una contradicción. Yo digo que no es así, que más bien es sentido común y es saber usar la cabeza. ¿Por qué razón?

    La tolerancia en la política, o como no perder amigos en las elecciones

    Cuando uno «se deja llevar» pone su chip en automático, termina generalizando. Cuando algo nos indigna tanto (indignación justificada o no), nos puede llevar a dejarnos llevar (valga la redundancia) por las emociones, lo cual sofoca la razón. Las generalizaciones se hacen cuando no hay mucha disposición para ser autocrítico ni para esforzarse en pensar. -Si Peña es corruptazo, entonces todos lo son, si Cuauhtémoc Gutiérrez es un proxeneta, entonces todo el PRI es un burdel lleno de depravados. O como dijo un padre la otra vez, que todos los que apoyan a AMLO tienen problemas psicológicos (un absurdo).

    Es cierto que cuando una institución o un partido da mala imagen (que el tricolor la tiene merecida, en mi opinión, así como todos los demás partidos), la gente tomará sus precauciones; es una reacción natural del ser humano. Pero no implica que absolutamente todos los integrantes sean iguales. Al igual que tampoco podemos pensar que todos los alumnos del Cumbres son mirreyes pedantes, o que los sacerdotes son pederastas. Si a mi me dicen, Juan Pérez es del PRI, o de Morena o del partido que te caiga mal, sí, tomaré mis precauciones, porque de alguna forma el partido en el que milita es parte de una ecuación, pero yo no puedo dar sentado que tiene los mismos defectos que veo en los líderes de su partido y si hago conciencia puedo descubrir que tal o cual perfil es muy bueno, en vez de desecharlo por mis prejuicios.

    Ni siquiera cuando simpatiza con los líderes. Cuando eres parte de algo (y eso es una condición general del ser humano) tiendes a ver los defectos de las demás personas quienes también forman parte de ese algo de una forma más tenue. Igual podrá pasar con un conservador, con un liberal; y eso no necesariamente implica que se haga por conveniencia. Un amigo priísta podrá pensar que Peña Nieto no es tan malo como yo creo que es,  que no es tan mal Presidente y eso no lo hace una mala persona (aunque su percepción sea muy diferente a la mía), igual con un panista que ve con buenos ojos a Emilio González y así nos podemos ir yendo.

    Eso aplica para quien tiene diferentes preferencias políticas. La gente tiene el derecho a tener su preferencia política «que se le hinche el hüevo» porque en una sociedad que aspira a ser democrática, todos tienen el derecho a creer en lo que sea, siempre y cuando eso que se cree no atente directamente contra sus semejantes (ejemplo, creer que se vale matar, robar o pisar sobre los demás).

    A mí me puede caer muy mal Peña Nieto, o Vicente Fox, o Bejarano. Pero si un amigo mío lo apoya, está en su derecho y debo de respetarlo. Podemos debatir, discutir, pero siempre separando las ideas de las personas. Cuando hayamos aprendido a ser tolerantes, nos daremos cuenta de las muchas cosas que podemos ganar. Te podrás dar cuenta que puedes tener amigos que simpatizan la oposición y que las preferencias políticas no tienen que ser un problema.

    Recuérdalo siempre, todos los humanos percibimos al mundo de distinta manera. Desde la educación, la experiencia y hasta las condiciones genéticas definen nuestra cosmovisión del mundo. La gente tiene derecho a pensar distinto a ti, y no por eso es mala, ni ignorante.

    Recuerda que no vale la pena perder amigos por dos meses de campaña. Ganarás más cuando te des cuenta que ese que simpatiza con el corrupto de Peña Nieto, el borracho de Calderón o con el loquito mesiánico de López Obrador puede ser tu gran amigo y estar ahí en los momentos más difíciles.