Autor: Cerebro

  • Tratando a los electores como pendejos

    Tratando a los electores como pendejos

    Esta campaña electoral ha sido la más penosa que recuerde, la más penosa de todas las que recuerdo haber seguido desde los años noventa. Creo que ha sido penosa porque la clase política (de todos los partidos) se ha desconectado cada vez más de los ciudadanos. Los ciudadanos están hartos, pero a veces pareciera que los políticos no entienden por qué están hartos y realizan campañas que a corto plazo les puede traer un beneficio, pero que lacera cada vez más esa relación político – ciudadano.

    Tratando a los electores como pendejos

    La guerra sucia ha sido una constante en las entidades en que se llevarán a cabo elecciones estatales o locales. Difamaciones, periodicazos pagados, críticas sin sustento. Quienes lo hacen buscan arrebatar voto útil al opositor, o bien tumbar al que va arriba, o evitar que el que le pisa los talones llegue. Tal vez logren su cometido, pero dejan una herida abierta; el ciudadano no se siente representado y el candidato ya no espera representar a sus ciudadanos, sino que busca que no se sientan representados por sus rivales. Dejan solo al ciudadano desamparado, les recuerdan que si no votan por ellos, les van a retirar sus apoyos, los chantajean abusando de ese mal todavía no erradicado donde el ciudadano se siente dependiente del gobierno. – – Ya no te vamos a pagar el camión ni te vamos a dar mochilas.

    Las campañas más que contener propuestas, tienen bailes, covers de canciones populares que caen en lo vergonzoso. Los candidatos y su equipo de campaña creen que los electores son pendejos o los tratan como tal, los subestiman tanto que al final terminan convirtiéndose ellos mismos en un chiste de las redes sociales. No importa el partido ni los colores, todos en mayor o menor medida incurren en esas prácticas. Los partidos atentan contra la estabilidad institucional: El Verde con su excesiva publicidad y poco respeto a las normas de un INE cooptado, Morena promoviendo a un candidato para la Presidencia del 2018. ¡Funciona a corto plazo, pero a la larga sólo genera más encono y desconfianza entre los ciudadanos!

    Ante la falta de políticos con visión de estado y ante la sobra de políticos que no saben como tener contacto con la ciudadanía, que esbozan una sonrisa falsa y que se aprenden propuestas de memoria que ni ellos mismos crean y ni siquiera entienden, se opta por las figuras públicas, los deportistas, los payasos, quienes fungen como ejemplo ante una sociedad relativamente ignorante, pero que no tienen idea de que es gobernar.

    Lagrimita, ese payaso venido a menos, pedía ayuda a los ciudadanos porque no sabría bien como gobernar, Cuauhtémoc Blanco confunde el nombre de su partido, «Pato» Zambrano, que emergió de Big Brother para convertirse en una figura pedante y conflictiva que se agarraba a golpes en televisión abierta, defenestra a todos los candidatos con su histrionismo y lenguaje soez sin presentar propuestas con sustento. Algunos representan a partidos de derecha, otros a los izquierda, y ni siquiera conocen la definición de cada corriente ideológica que integra el espectro.

    Mientras los independientes buscan hacerse un pequeño hueco dentro del concierto político, algunos pocos perfiles decentes y con visión que eligen la opción de integrarse a un partido político luchan a pesar del desprestigio de estos. Los primeros tienen que enfrentar solos al aparato político para después poder hacer política con éstos desde una posición diferente; los segundos, a pesar de su eficacia probada, pueden ser juzgados a la primera por los partidos políticos que integran.

    Pero son muy pocos los que levantan la mano dentro de una clase política totalmente desprestigiada dentro de un país mal gobernado donde los ciudadanos se sienten abandonados y desesperanzados. Una clase política que ha convertido a México en una especie de caldo de cultivo como la Venezuela de Rafael Caldera para que un líder populista y demagogo aproveche el descontento para alzarse (López Obrador desearía estar más cuerdo para poder aprovechar la oportunidad).

    México necesita un líder, alguien en que la gente pueda confiar y se sienta representado. Una figura con visión de estado y que entienda la problemática actual del país con lo cual pueda a convocar tanto al ciudadano de derecha como de izquierda. Tal vez la figura del candidato independiente dentro de la pasada reforma electoral abra un poco la puerta a algún líder. Hasta ahora no se han presentado líderes formales, pero en los últimos tiempos se han presentado pequeños amagos, y en un país tan desesperanzado como el nuestro, eso ya es noticia.

  • Uber, a pesar de los taxistas

    Uber, a pesar de los taxistas

    Hoy fui caminando a un centro comercial en Guadalajara. Al cruzar una avenida con escaso tránsito, un taxista que se encontraba estacionado aceleró y casi me atropella. Lo miré, y me dirigió una mirada retadora.

    Uber, a pesar de los taxistas

    Hace unas semanas, caminaba por una banqueta en avenida Chapultepec con una amiga, un taxi estacionado aceleró en reversa y estuvo a punto de atropellarla, después de su error todavía nos mentó la madre.

    Ya no puedo relatar como es que los taxistas me cobran de más o alteran el taxímetro porque ya no tomo taxis. En muchos casos son más caros y el servicio es deficiente. No tienen incentivos para ofrecer un buen servicio. Tienen más incentivos para votar por el partido que mantenga sus privilegios.

    En las redes hay muchos casos de problemas que ciudadanos tienen con los taxistas. Uno de tantos: Una mujer grabó infraganti a un taxista que se masturbaba viéndola desde el retrovisor mientras la llevaba a su destino.

    Un amigo me trataba de contradecir cuando defendía a Uber en las redes, -Es que Cerebro, en Uber no son blancas palomitas. Mi amigo tuvo que hurgar en Internet para mostrarme un caso que ocurrió en la India. Mientras, las redes están abarrotadas de altercados con taxistas en México.

    Es simple, el esquema en que trabaja Uber, beneficia de mejor forma al consumidor que el esquema de los taxistas tradicionales. Sobre todo en países como el nuestro, donde los taxistas forman parte de una red de intereses.

    No se trata de dividir entre buenos y malos; ni de afirmar que los conductores de Uber son buenas personas, y los taxistas son malas personas. Simplemente el modelo de Uber es mejor para las ciudades que el de los taxis. El modelo en que el taxi opera no fomenta el buen servicio, por el contrario, tienen muchos incentivos para cobrar de más o hasta para agarrarse a golpes con el cliente que no está satisfecho con el servicio.

    Si los taxistas tuvieron que comprar placas a un precio alto, no es problema de los consumidores, es un problema que debe de gestionar las autoridades.

    Los taxistas afirman que Uber es un servicio pirata cuando hasta hace poco tiempo, poco les importaba que hubieran unidades de taxis pirata en las calles. Simplemente el gremio de los taxis se siente amenazado porque un servicio privado ha sabido satisfacer mejor la necesidad de los consumidores, porque ellos no tuvieron incentivos para mejorar la calidad de su servicio. Eso no es culpa de nosotros los consumidores.

    Qué el gobierno defienda a los taxistas es un atentado contra el consumidor. El monopolio de los taxistas existía porque la iniciativa privada no tenía forma de competir. Ahora que la tiene, los taxistas deberían resignarse a coexistir con Uber. En Estados Unidos lo hacen e incluso el usuario puede pedir un taxi normal a través de la plataforma de Uber.

    No tenemos nada personal contra los taxistas, lo tenemos contra el mal servicio. Si alguien nos ofrece un mejor servicio, el gobierno no debería meter las manos para prohibirlo a favor de unos pocos que quieren que las cosas sigan igual.

    Yo prefiero un conductor que me ofrezca una botella de agua a otro que se masturbe viéndome la cara.

  • Ándele, páseme profe

    Ándele, páseme profe

    Los maestros… Los maestros en México son poco valorados cuando en realidad son algo así como el segundo padre que habita en la segunda casa de los hijos. El maestro complementa la formación que los padres dan al niño en casa. Mientras los padres ayudan a los hijos a desarrollar su escala de valores, su autoestima, su capacidad para relacionarse con los demás y así como a desarrollar un plan de vida; los maestros dotan a los alumnos de la información y cultura necesaria para poder desarrollarse en la sociedad, no sin complementar de alguna forma el papel que los padres tienen.

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    A pesar de la importante función que tienen en la sociedad, los profesores son poco valorados. México es el quinto país miembro de la OCDE donde peores sueldos se pagan a los maestros, sólo delante de Eslovaquia, Hungría, Polonia y Estonia. Además de esto, en México se utilizan a los maestros como botín político, los sindicatos como el SNTE y sobre todo la CNTE (qué es parte de la primera), han deteriorado la calidad de la educación con el fin de mantener los privilegios de algunos cuantos. De esta forma, los alumnos menos privilegiados de nuestro país y que son quienes viven en la pobreza, tendrán muy poca movilidad social, es decir, tendrán dificultades para escalar dentro de las clases sociales.

    Es por demás curioso que los partidos de izquierda, los que dicen preocuparse por los pobres, no hayan firmado la iniciativa de «10 compromisos por la educación» lanzada por Mexicanos Primero, La iniciativa no habla de privatización ni mercantilización de la educación, sino que más bien propone un esquema donde se busque un mejoramiento en la calidad del profesorado en vez de la proliferación de los cotos de poder que hasta hoy mantienen estancado nuestro desarrollo.

    Pero el problema de la educación en México es multidimensional y no sólo tiene que ver con estos cotos de poder. En la educación privada la educación no deja de ser mala. Profesores de mala calidad sin ninguna preparación abundan en los colegios privados, maestros «barquito» que van a cobrar su quincena y quienes no reprenden a los alumnos cuando estos le ofrecen una botella para que no los manden a extraordinario (aunque por lo general, la botella sea más cara), maestros en colegios públicos y privados que enseñan inglés y ni siquiera saben pronunciar «what«, o que prefieren privar a los alumnos de la enseñanza de ese idioma por razones ideológicas.

    La figura del profesor se debería de dignificar, debería de ser un privilegio de los más preparados y no de individuos que simplemente tienen una plaza, o que fueron a calentar la banca en los magisterios y en las normales, donde ya de por sí, la calidad de la preparación que reciben estos maestros es paupérrima. Si los maestros no están bien preparados, por consecuencia es muy difícil esperar lo mismo de los alumnos. A los alumnos se les debe de formar y no se les debe de dejar a la deriva, desnudos ante la vida dura que tendrán que enfrentar.

     

     

  • Ex Presidentes haciendo campaña

    Ex Presidentes haciendo campaña

    Los regiomontanos observan como Calderón va a apoyar a su candidato denostando al Bronco, al primer lugar, al cual compara con Chávez y López Obrador. Dice que para mantener la institucionalidad hay que votar por el PAN, PRI o PRD. Es cierto que AMLO, o el Bronco, cuya figura polémica lo tiene en el tope de las encuestas allá en Monterrey, no son un gran ejemplo de como mantener la dicha institucionalidad, aunque no sé si Calderón se ha dado cuenta del México en el que vive, el México en el que las instituciones no funcionan bien, y se han degradado con el gobierno actual; del cual nunca habla.

    Ex Presidentes haciendo campaña

    Independientemente de todo esto, yo no veo mal que los ex Presidentes hagan campaña. Era ya una tradición extendida que los ex presidentes se recluyeran en sus grandes mansiones o en algún otro país para desaparecer de la vida pública. Esta tradición tenía una función en el pasado autoritario y esa era que quienes salieran no siguieran ejerciendo el poder desde fuera, como pasó con Manuel Ávila Camacho, porque recordemos que el Presidente siempre elegía a su sucesor.

    Ahora la realidad no es así, la realidad es que tenemos un sistemas de partidos (sí, degradados todos) y creo que los Presidentes no sólo deberían poder participar en la vida política «desde fuera», sino que deberían poder en algún momento reelegirse para un período más, o bien, ocupar otros cargos. No creo que a Colombia le haga mucho daño que el ex Presidente Álvaro Uribe sea senador, no creo a Uruguay le haga daño que Pepe Mujica lo sea.

    Hacen falta muchos cambios dentro de nuestros usos y costumbres en la vida política, usos que pueden estar expresados en leyes en varios de los casos. La reelección de alcaldes fue un gran logro dentro de la Reforma Política para un país apegado a sus tradiciones y mitos. Lo mismo ocurre con las candidaturas independientes, aunque las autoridades electorales ponen cualquier tipo de trabas.

    Falta segunda vuelta, falta reducir el mandato presidencial a 4 años y que el mandatario se pueda reelegir una vez. Falta desterrar todos los mitos revolucionarios dentro de las leyes que rigen la vida política de éste país.

    Falta enterrar de una vez por siempre a la Revolución Mexicana.

    Aunque tengamos que ver a más Fox haciendo el ridículo.

  • Los tuiteros que le mentaron la madre a Peña Nieto, héroes nacionales.

    Los tuiteros que le mentaron la madre a Peña Nieto, héroes nacionales.

    Yo no sé por qué muchos critican a los activistas de redes sociales. La comunicación está en las redes y desde ahí puede hacerse mucho.

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    Tuiteros con ganas de cambiar a México se dieron a la noble tarea de mentarle la madre a Enrique Peña Nieto. Ellos quieren un México mejor, un México donde sus hijos tengan un mejor futuro.

    Algunos me dirán. -Pero es que no proponen. Proponer es algo complejo, para eso están los políticos, los analistas, los expertos, los académicos. Los tuiteros desde su trinchera pueden meter presión, pueden hacer que las cosas cambien. Seguramente estaban envueltos en la bandera tricolor cuando en Twitter escribieron #ChingaTuMadrePeñaNieto.

    Se quiere de valentía y de gallardía para hacer eso. Yo los admiro.

    A nuestros padres les faltaba esa chispa, y los entiendo, vivían en una sociedad más anacrónica y sometida. Nuestros padres se la mentaban a Díaz Ordaz o a Echeverría en las comidas familiares ¿Pero quién los escuchaba? Nadie.

    Los tuiteros ahora lo gritan a los cuatro vientos. Ellos saben que si le mientan la madre a Peña Nieto pueden pasar dos cosas. Que Peña Nieto reflexione y se de cuenta que estaba haciendo las cosas mal, posiblemente se sienta orillado a pedir una disculpa pública por su mal gobierno y les pida ayuda a los tuiteros para que le digan como gobernar. La otra es que tantas mentadas generen tanta presión que el Presidente se sienta orillado a renunciar, o que la ONU o instancias internacionales tomen cartas en el asunto.

    Además hay que tomar en cuenta que estos tuiteros tienen mucho trabajo, deben de reorganizar su agenda para poder tomar unos minutos y mentarle la madre al Presidente. Ésto aunque tengan que quedarse a trabajar hasta más tarde.

    Ellos son héroes nacionales, son la gente que México necesita. Si hubiera más tuiteros recordandole la progenitora al Presidente, éste México sería otro.

    Algunos, seguramente manipulados, afirman que sólo lo hacen para fregar, que mejor se pongan a hacer algo de provecho, se burlan de ellos cuando escriben en sus redes «lé un livro». Pero hay que recordarles a estos reaccionarios que quieren su hueso en el gobierno, que los alemanes hace tiempo lanzaron el hashtag #ChupamestaMerkel. Ahora Alemania es el país más sólido de Europa. Quien diga que no tuvo nada que ver con el loable activismo de los alemanes en Twitter es que de verdad no sabe nada, o le hace falta leer más Marx.

    Para terminar, lo voy a decir Peña Nieto chi… No, yo no me atrevo, de verdad admiro la valentía de nuestros compatriotas tuiteros.

  • A Morena le deberían de quitar el registro

    A Morena le deberían de quitar el registro

    Hay dos partidos que han hecho muchos méritos como para ser desaparecidos por las instituciones relativas a la «cosa electoral», el Partido Verde y Morena. Del Partido Verde ya se ha hablado mucho; todos estamos hartos de las mochilas, de las tarjetas, de los spots en el cine, de las promesas sin ningún sentido, de que el Niño Verde, o más bien el Chavoruco Verde haga de las preferencias electorales un negocio y su partido actúe como satélite del PRI.

    A Morena le deberían de quitar el registro

    Pero de quien no hablan tanto es de Morena, de esa Morena de López Obrador, a esa Morena a la que le deberían de quitar el registro, de ese partido del cual se sirve el mesías tropical para ver si todavía le alcanza para llegar al 2018. Todo lo demás dentro de ese partido está completamente alineado a él, es un partido unipersonalista, antidemocrático (AMLO dicta todo ahí) y hasta aquí desde el punto legal y ético no hay nada malo. Si alguien quiere fundar un partido estrafalario lo puede hacer, si quiere fundar un partido masoquista también lo puede hacer. El problema es que López Obrador está haciendo campaña anticipada.

    AMLO habla de la «mafia en el poder» ese mantra del que la verdad ya estamos hartos. Lo repite una y otra vez, la mafia aquí, la mafia allá, la mafia acuyá. Ni los sermones de mi madre cuando me suspendían del colegio eran tan castrantes. Y vamos, en México sí hay una élite estancada, monopólica que se sirve a sí misma, el problema es que de alguna forma AMLO es parte de ella, comparte muchas características con aquellos que dice odiar.

    Y con su clásico maniqueísmo patentado, el puede «darse el lujo de saltarse las leyes» porque él es bueno, y entonces las leyes son malas, ¡Las creó la mafia! Pero cuando los «adversarios» hacen lo mismo que él (el caso del Partido Verde) entonces AMLO empieza a despotricar. AMLO quiere imponer una forma de moral en base a sus conveniencias.  -Si está conmigo es bueno, si no es parte de la mafia.

    A Morena le deberían de quitar el registro porque están haciendo actos anticipados de campaña, porque AMLO sale en todos los spots de su partido y no está contendiendo por ningún puesto en estas elecciones, porque se está promocionando utilizando los recursos que deberían de ser para promover o a su partido o a los candidatos.

    López Obrador al igual que a quienes demanda y critica, se salta las leyes para su beneficio. Mientras el Partido Verde o el PRI o los demás partidos pueden ser cínicos, AMLO se esconde dentro de su velo santificado de tal forma que crean que él sí puede pasarse por el arco del triunfo a las instituciones porque «sí quiere a México», porque «él es el único que puede hacer un cambio». Y la gente le cree.

    En un país que está urgido de constitucionalidad y un sólido Estado de derecho que se ha venido perdiendo cada vez más en el gobierno actual, una figura como López Obrador no ayuda mucho. Y una muestra de que el Estado de derecho existe, es que se le quite el registro a Morena (al igual que a los del tucán).

    Aunque sabemos que eso no va a ocurrir.

  • Cuando nos llegue el terremoto a México

    Cuando nos llegue el terremoto a México

    ¿Qué pasaría en caso de un terremoto en México? Muchos nos aseguran (sobre todo en la capital) que estamos preparados, que la cultura ha cambiado. Y es que en la caso de la capital esto es importante porque en algún momento llegará un nuevo terremoto (algunos hablan de un mega terremoto), es algo que ocurrirá aunque no sabemos cuando. Nuestro país en realidad está establecido en una zona sísmica y tan sólo tanto en la parte noreste (donde se encuentra Monterrey, Tamaulipas y demás ciudades y estados) así como en la Península de Yucatán pueden no preocuparse tanto.

    Cuando nos llegue el temblor

    Lo acontecido en Nepal debería de ser un recordatorio de que la mitad de nuestro territorio está expuesto a una eventualidad así. Los videos filmados por aficionados donde vimos como se derrumbaban los templos y monumentos protegidos por la UNESCO nos debe de recordar que en México estamos expuestos ante una vulnerabilidad así. Es cierto que Nepal es un país más pobre que el nuestro y que por lo tanto sus previsiones para un temblor son más deficientes. Pero hay que ser sinceros, aunque de 1985 a la fecha nos hemos acostumbrado a hacer simulacros, a preocuparnos «un poco más» por la estructura de los edificios levantados, no estamos lo suficiente preparados para sortear un terremoto.

    La Ciudad de México está en una situación complicada por su situación geológica. Como todos saben, parte de la capital se construyó sobre el lago de Texcoco, por lo cual se encuentra asentada sobre una superficie blanda que magnifica las ondas telúricas que llegan desde las costas occidentales que es donde generalmente se encuentra el epicentro. Tiene la mala fortuna de tener también el cerro del Chiquihuite en el norte debido a que las ondas rebotan ahí y se regresan. Parte de la Ciudad de México, la que no se encuentra en lo que fue el lago, corre riesgos mucho menores y podrían no sufrir ningún desperfecto al mismo tiempo en que el centro queda devastado. Parte de la Avenida Reforma, Santa Fe, Polanco y demás lugares ubicadas al occidente no resentirían mucho un terremoto. Pero si hablamos del Centro, de la Colonia Roma, La Condesa, la Colonia Doctores, la historia sería muy diferente.

    Basta caminar por la avenida Juárez desde la Torre Latinoamericana hasta Reforma para percatarse que muchos edificios que debieron ser demolidos en 1985 se encuentran en pie y si bien están deshabitados, en la planta baja hay comercios, y en el caso de un terremoto, tardarán muy poco tiempo en derrumbarse. Un terremoto en la capital con la misma intensidad del 85 sería un tanto menos catastrófico, tal vez habrían menos muertos y menos edificios derrumados, pero no dejaría de ser una catástrofe. Si bien las normas de construcción son más estrictas, la corrupción hace que estas no se cumplan al pie de la letra: Rascacielos como la Torre Mayor, o la Torre Bancomer en construcción están completamente blindadas frente a un terremoto, pero muchos edificios medianos siguen siendo construcciones improvisadas. Edificios medianos en la Condesa donde no se preocupan tanto por blindar los edificios nuevos porque eso significaría no poder construir estacionamiento en los sótanos.

    En Guadalajara, la cultura preventiva es menor y parte por un exceso de confianza. A pesar de estar en zona sísmica, la capital jalisciense tiene la fortuna de tener piedra jal o piedra pomez dentro de su subsuelo, lo cual hace que las ondas se dispersen en un temblor ocasionado por un epicentro lejano (los mismos que hacen sufrir a la Ciudad de México). Pero esa ventaja se pierde si el epicentro se encuentra cerca de la ciudad e incluso esa condición puede acelerar las ondas. Las torres de la catedral dan fe del riesgo en que se encuentra nuestra ciudad. Las originales colapsaron en 1818 y en su lugar se contruyeron las que conocemos ahorita. También los temblores recientes son un parámetro, que si bien no han sido tan intensos como los de la Ciudad de México si han logrado causar daños, como el estacionamiento de Plaza del Sol que estuvo cerca de colapsar, o el edificio donde se encuentra actualmente la Secretaría de Administración en la Glorieta de La Normal que tuvo que ser reforzado en su estructura.

    La naturaleza es implacable e imprevisible. No nos queda más que estar preparados. Un gran terremoto puede llegar en más de 100 años o en 10, pero estar o no preparados significará una diferencia de miles de muertos y de recursos perdidos que pueden incluso alterar el rumbo de este país.

  • No te hace falta ver más box

    No te hace falta ver más box

    Los seres humanos somos curiosos, en tanto podemos agredirnos físicamente como forma de entretenimiento. El box trata de eso, trata de vencer a tu rival a golpes. El que conecta más golpes gana, el perdedor no necesariamente se va limpio (ni el ganador inclusive) y en algunos casos puede llegar al hospital. Pero las heridas y la sangre lo valen; los pugilistas pueden cambiar su vida a cambio de recibir una buena dosis de «madrazos» al punto en que tendrán dinero de sobra para la cirugía plástica que necesitan para dejar su rostro como si no tuvieran una patinada de mosca.

    No te hace falta ver más box

    Muchos boxeadores mexicanos han llegado de la calle a los gimnasios para hacer una vida que posiblemente no hubiesen podido hacer en otros ámbitos, logran hacerse de una fortuna la cual han maladministrado y se han acabado en cuanto termina su carrera para terminar de boleros en el gimnasio que los vio crecer o en el centro de Puebla, malvestidos y sucios contándote sus historias de éxitos y logros mientras pruebas el mole poblano en los portales y el otrora exitosos lustra tus zapatos. Otros llegan a lo más alto de la fama y de ser unos don nadie, terminan siendo el alma de la fiesta, mujeres, sexo, drogas, amistad con narcotraficantes, malas compañías. No es un secreto que el box es uno de los deportes más corruptos del mundo.

    Los organizadores pueden publicitar la «Pelea del siglo» que termina siendo un fiasco y a la gente no le importa, habrán revanchas, otras peleas. Los boxeadores como Floyd Mayweather ganarán el dinero que necesitarías para estudiar en una universidad prestigiosa en el extranjero o para comprar un depa, en un segundo (60 mil dólares). Sí, en un mísero segundo. El oriundo de Grand Rapids Michigan es la más clara expresión de la esencia y el espíritu del boxeo. Arrogante, pedante, lo suficiente para ser abucheado por su propia gente ante un filipino como Pacquiao cuya humildad no languidece con sus triunfos (una excepción, no una regla). Mayweather no tiene empacho en presumir sus billetes, en presumir su estilo de vida, en asignarse el mote de «Money» porque el dinero es lo único que le importa. Mayweather dice que lo más importante es el balance de sus cuentas, no su legado como pugilista: -Mi hija no puede gastar un record de invicto, ella no se puede comer un cero.

    El box es uno de los deportes más corruptos del mundo, la palabra fraude viene asociada con el box. Jueces que muchas veces se venden, peleas cuyo vencedor es nombrado inexplicablemente ante el asombro de los televidentes. Las élites (sobre todos las más pedantes) no faltan en esta fiesta. Personas como Paris Hilton hacen gala de su presencia, Justin Bieber acompaña a Mayweather a todas sus peleas y muchos aficionados están dispuestos a pagar decenas de miles de dólares para estar en las gradas que rodean al cuadrilátero sin pensar en que la pelea puede ser un fiasco o que puede terminar intempestivamente en el primer round. En Las Vegas aficionados llegaron a pagar mil dólares para entrar a un restaurante y ver la pelea en pay per view. ¡Mil dólares! (aunque Mayweather sólo necesitaría un microsegundo para pagar e irse a ver pelear a un bar de Las Vegas en vivo).

    Al mismo tiempo, Julio César Chávez después de una exitosa carrera, se tiene que conformar con ser comentarista de TV Azteca porque necesita dinero; al mismo tiempo las televisoras crean sus ídolos, inflan a boxeadores con talento mediano para convertirlos en «máximos referentes» del pugilismo mexicano a nivel mundial como el «Canelo» Álvarez cuya pelea con el propio Mayweather pareció el episodio de Homero Simpson boxeador en versión película.

    Y todo por un deporte que consiste en una agresión mutua, un deporte que no tiene el dinamismo del futbol soccer ni la capacidad de generar inmensas bases de datos de estadísticas atractivas para el aficionado como lo son el beisbol y el futbol americano. Todo por un deporte donde muchas veces las historias extradeportivas son las que le dan el sabor a la pelea. El perdedor de todos modos se llevará un buen fajo de billetes y podrá vivir cómodamente el resto de sus días, podra viajar por todo el mundo, comprarse una residencia, algún auto de lujo, y tan sólo por haber perdido una pelea. Una de las paradojas del sistema económico mundial.

    Mientras, los aficionados, tal cual simios antropomorfos envueltos en un smoking de miles de dólares, gritan, vociferan, despilfarran dinero, y en una hora después todo se habrá acabado. El aficionado de smoking en medio de un deporte bárbaro habla de una paradoja y de una evidente contradicción, en una simulación de lo civilizado.

    No, Silvester Stallone no tenía razón, no te hace falta ver más box.