Autor: Cerebro

  • El IVA y los godínez

    El IVA y los godínez

    El Gobierno necesita más dinero, o cree que necesita más dinero, o más bien lo han gastado mal y de pronto se dan cuenta que se necesita más dinero. Para crear necesidades hay que inventarlas, o hay que decirle a la gente que es por su bien. México recauda poco, recauda menos que el promedio de los países miembros de la OCDE, recauda menos que la mayoría de América Latina, y si queremos depender del petróleo debemos de buscar otras formas de recaudar dinero; eso no necesariamente es malo, de hecho los gobiernos que obtienen sus recursos vía impuestos tienden a ser más democráticos que aquellos que los obtienen por medio de los recursos naturales.

    El IVA y los godínez

    Se habló de una Reforma Fiscal donde se aumentara el ISR (que desaceleró la economía), luego el aumento del IVA lo vendieron como una supuesta cruzada en contra de la obesidad, ahora el gobierno grava a los productos procesados o preparados. Le llaman el «IVA Godínez» porque son los empleados a quienes más les pegará esta medida, empleados que van al Oxxo a comprar su comida, sus burritos empaquetados, su pizza «abre fácil». El SAT afirma que el impuesto ya existía, nada más que no se cobraba:

    «No generamos un nuevo impuesto sólo aclaramos para que se pague lo que ya señala la ley: Jefe del SAT»

    Aumentar los impuestos siempre será impopular en cualquier extremo del mundo, aumentarlos a veces es necesario, pero en México el Gobierno no recauda lo suficiente porque los mexicanos hacen lo posible (de forma legal o ilegal) para no pagarlos. Trabajo como freelance y son muchos los clientes los que prefieren darte un fajo de billetes en efectivo para no meterse en problemas con Hacienda. Si el SAT ahora revisa todos los movimientos de tu tarjeta, entonces no queda de otra. Yo: – Juan, ésta es mi número de cuenta para depositarme, ¿Me podría pasar sus datos de facturación? – No, es más, si quiere le llevo el efectivo a su casa, dígame a que horas y ahí llega el mensajero.

    Uno de los motivos por los cuales el Gobierno no recauda lo suficiente es porque la gente no siente que sirva de algo pagar impuestos. No es que un noruego vaya muy feliz a pagarle al fisco, pero allá sienten que el dinero que pagan sirve de algo, ven los servicios que reciben, su gobierno generalmente no roba dinero, entonces aunque les sea molesto están dispuestos a cooperar. En México no, en México la gente paga por miedo a ser sancionado, por miedo a que lleguen esas multas de varios ceros. Mucha gente evade porque asume que su dinero se va a utilizar mal, se lo van a robar, lo van a malgastar en campañas electorales, lo van a usar para programas sociales asistencialistas y que generan codependencia.

    Si el Gobierno quiere recaudar más, debe de invertir mejor el dinero que recibe, que los ciudadanos salgan a la calle y vean que sus recursos se invirtieron en algo, que no construyan una obra con un costo de un millón de pesos con materiales de quinientos mil para quedarse con lo restante y ni hagan negocio con nuestro dinero. Lo que digo suena fácil, obvio y algo cantado, pero es que por más duro se ponga el SAT, no van a lograr recaudar más cosa mientras los contribuyentes busquen evadirlo a toda costa.

    Y el Godinez llegará muy malhumorado a su oficina por la tarde, cuando ese hot dog con catsup que le costó 16% más de lo acostumbrado se le embarre en el traje debido a que tropezó con una banqueta que las autoridades nunca arreglaron.

     

     

  • Maskota, del maltrato de animales al cyber linchamiento

    Maskota, del maltrato de animales al cyber linchamiento

    La vida de Christian Armando ya no volverá a ser igual:

    Christian, ex empleado de Maskota se expuso junto con un amigo en un video donde maltrataban sin piedad a unos perros chihuahueños a trompadas y patadas, lo presumieron en las redes sociales y nunca se imaginaron la indignación que ese video iba a causar.

    Maskota, del maltrato de animales al cyber linchamiento

    Posiblemente Christian Armando (quien se encuentra prófugo) no podrá salir con confianza a la calle; tendrá que esperar que pase el suficiente tiempo para que la gente se desentienda del incidente u olvide su rostro, de lo contrario su integridad podría estar en riesgo. Y sabe las consecuencias que tendría si es reconocido ya que Christian fue golpeado cuando salía de la tienda.

    Christian tenía ese trabajo, el cual combinaba con sus estudios por una razón. No la sabemos a ciencia cierta, pero también tendrá que pagar las consecuencias de ya no tener trabajo. Posiblemente pagaba sus estudios, posiblemente ayudaba en su casa o ahorraba para salir de viaje. No sólo cargará con eso, también fue demandado por Maskota, por abuso de confianza.

    Tampoco podrá ir a estudiar ante las duras críticas que recibirá al entrar al salón, incluso podría ser despedido de la institución. Peor aún, en las redes sociales han filtrado su dirección, su teléfono, el nombre de su papá y algo de su historial. Anonymous amenazó ayer a éste joven y lo exhortó a pedir disculpas si no quería enfrentar mayores consecuencias. Christian Armando se ha convertido en figura pública gracias a sus lamentables actos, y si quienes cometen actos vergonzosos sin algún dolo o mala intención pueden quedar marcados, Christian podría lamentar su acto por mucho tiempo.

    La gente quiere venganza, aunque en realidad el castigo que ya está recibiendo Christian es ejemplar, tan lo es que su vida ya no será la misma. El problema viene cuando la indignación se transforma en barbarie, cuando no se confía en las instituciones, los indignados de a pie buscan ejercer la justicia por cuenta propia. En las redes sociales hay mucha gente enojada que pide su muerte, que espera que lo linchen a golpes, que lo traten como él trató a los perros chihuahueños; sueñan con ver un video donde él es el agredido y no el agresor: ¡Ojo por ojo, diente por diente!

    Cuando el hombre actúa en masa tiende a dejar del lado el uso de la razón para sumarse a un clamor colectivo. El problema viene cuando la masa actúa de forma enardecida e irracional. Exhibir su dirección en redes sociales es algo irresponsable y peligroso, no sólo se pone en riesgo la vida de Christian, sino la de su familia.

    Deberian darle la «bienvenida» a su pinche culo y su cara de pendejete de mierda por ojete con los perritos   asi le va a ir al cabron  aparte de mediocre ojete se mete con un animal que no puede defenderse  HIJO DE PUTA !

    MATENLOS MATENLOS!!!!!!!

    Neta, alguien busquelo y partale su puta madre a ese pedazo de mierda, lastima que no soy de alla si no iba y le metia una putiza, pinche aprovechado de mierda

    Christian ya «ha sido castigado» cometió un error grave, y es evidente que tiene algún trastorno psicológico; pensar en venganza por haber maltratado a un animal, pensar en atentar contra su integridad y llegar a pensar en la muerte, es cuando menos, rebajarse al nivel de Christian. Quien acusa a otro debe de mostrar autoridad moral para hacerlo y ésta se demuestra con la conducta, quien recrimina al otro por maltratar a otro ser vivo no debe de comportarse de la misma forma. El acto de Christian es reprobable, pero la venganza no soluciona el problema ni ayuda a Christian a modificar su conducta para no seguir afectando a terceros, por el contrario, genera más resentimiento y encono.

  • La Gaviota y Sofía Castro en el ¡Hola!

    La Gaviota y Sofía Castro en el ¡Hola!

    Un mecanismo de defensa, sí, sólo eso puede ser. ¿Cómo reaccionar psicológicamente cuando perteneces a la familia que gobierna al un pueblo que te detesta? Siéntete superior a él, piensa que estás en un lugar privilegiado, piensa que ese lugar te convierte automáticamente en alguien superior a toda esa «prole». Invéntale adjetivos y etiquetas, di que son unos haraganes, criticones, ardidos, envidiosos. De esa forma puedes justificar tu posición y evitarás que el repudio que muchos te tienen te afecte psicológicamente.

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    Solo así puedo entender la portada del ¡Hola! La revista española conocida por exhibir a las élites tanto europeas como latinoamericanas. La aparición de La Gaviota y Sofía Castro en esa revista lo demuestra. Yo no recuerdo que la esposa o los hijos de Felipe Calderón se exhibieran en esa revista, ni las de Vicente Fox, ni las de Zedillo. Y no hablamos de élites meritocráticas, de empresarios o magnates que se ganaron todo con el sudor de su frente;por el contrario, Angélica Rivera y su hija aparecen ahí por ser parte de la familia presidencial, por ser parte de una historia de una telenovela que ya nadie compra.

    Recordamos cuando La Gaviota nos dio su personal explicación del conflicto de interés en el que ella y su marido incurrieron con el tema de la casa blanca, como si nos hiciera el favor, como si nos estuviera regañando por haber tenido el atrevimiento de cuestionarla; como si debiéramos de dedicarle unos vivas al rey, aunque aquí no hay ni razón para dedicar vivas y menos hay un rey en esta historia. Pero sería aventurado y hasta irresponsable de mi parte afirmar que los únicos culpables son ellos.

    El problema es el sistema en el que vivimos, un sistema que permite este tipo de fenómenos. Ellos siempre han vivido así, con un halo de superioridad; el marido Enrique Peña cobijado bajo el Grupo Atlacomulco, la esposa actriz de Televisa (con todo lo que ello implica) y la hija siguiendo los pasos de su mamá en la cúspide del poder. Posiblemente no terminan de ser conscientes del error en el que están, posiblemente ese acto desproporcionadamente cínico ante nuestros ojos para ellos no significa gran cosa. Posiblemente así los educaron y es el mundo que conocen.

    Seguramente han de oler la «envidia de la prole». Pero yo no creo que todos los envidien, en lo particular a mi no me gustaría estar en esa posición a cambio de la pérdida de mi honor, mi integridad y del juicio que la memoria histórica hará sobre mí. Si ellos nos vieran como iguales ya estarían psicológicamente quebrados dentro de una fuerte depresión, pero como no nos ven así entonces pueden sortear fácilmente el dilema que ello pudiera implicar. Porque su aparición en esa revista no sólo no les podría dar más fama, sino por el contrario, puede incitar a que la gente les tenga más repudio.

    El problema del comportamiento de la familia Peña Nieto es un problema mucho más profundo, estructural y que debemos de empezar a cambiar no sólo como gobierno, sino como sociedad. Necesitamos procurar instituciones más fuertes, necesitamos modificar la estructura social de tal forma que se pueda crear más competencia en vez de que unos pocos detenten el poder y todos los recursos. Si no se hace ese esfuerzo, la historia de Peña y La Gaviota se seguirá repitiendo constantemente dentro de nuestra sociedad.

  • ¿Por qué Maskota debería desaparecer?

    ¿Por qué Maskota debería desaparecer?

    Hay algo que me molesta, me enturbia y me indigna, y eso son las tiendas de Maskota. ¿Han entrado a una tienda de esas? Lo único que veo son perros estresados caminando de un lado a otro en unas jaulas muy pequeñas donde ya no digo que no pueden correr, no pueden ni siquiera caminar; Maskota tiene a sus animales en condiciones deplorables, éstos sufren dentro de sus instalaciones. Los pobres animales nada más están viendo la hora en la cual salir de ahí. Ese trato es inhumano y muy poco sensible con las especies. No es casualidad que las campañas para adoptar perros se hayan puesto tan de moda ante la más creciente negativa de comprar animales en ese establecimiento y otros similares.

    ¿Por qué Maskota debería desaparecer?

    Es que los animales no son accesorios como creen que son los de Maskota, los venden como si fueran productos de supermercado. Enjaulados al lado de los anaqueles donde se encuentran los accesorios para ese animal, cepillos, correas. Mientras los clientes pasan a buscar a un animal, éste araña los vidrios de las pequeñas jaulas donde se encuentra encerrado como pidiendo auxilio.

    Quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona. Arthur Schopenhauer.

    Maskota, para tratar de lavar su imagen, tiene un programa de adopción de perros, y en el formulario para tramitar la adopción de uno incluso te preguntan qué es ser un «dueño responsable» ¡como si ellos lo fueran!, y a pesar de estos programas, las jaulas ahí siguen, los perros estresados, los hamsters y los animales que viven hacinados casi como en un campo de concentración y el establecimiento sólo se preocupa de que se encuentren lo suficientemente vivos para que los compren.

    Y hablando de animales, habrá que ver a sus empleados quienes muchas veces no sólo no están capacitados para tratarlos bien, sino que en algunos casos son crueles con ellos y tienen el descaro de presumirlo en las redes (ver videos al final de la nota).

    Los perros son una subespecie del lobo que fueron domesticados de tal forma en que se convirtieron en los animales perfectos para convivir con los seres humanos. Nosotros los humanos los manipulamos tanto (a través de cruzas) que hemos obtenido una infinidad cantidad de razas con un aspecto tan peculiar que algunos a la vista tienen poco en común con el lobo, su inmediato antecesor (como los french poodle). Pero los perros no fueron domesticados para vivir en jaulas insalubres; los perros necesitan correr, jugar, tener un amo y eso es algo de lo cual se les priva en tiendas como Maskota.

    Maskota debería desaparecer, hay muchas formas de adquirir animales sin que estos tengan que ser maltratados para ponerlos «a disposición del consumidor», Maskota es un establecimiento que maltrata animales y no tiene la más mínima preocupación por su integridad. Quien trata mal a los animales, de alguna manera lo hará igual con sus semejantes.

  • Candidatos que ganan con poquito y que pierden con mucho

    Candidatos que ganan con poquito y que pierden con mucho

    Como refiere el diario Reforma, cada voto del Bronco costó 40 centavos, el voto de Ivonne Álvarez del PRI costó casi 24 pesos. En Guadalajara Pedro Kumamoto gastó 32 centavos por voto en tanto Ricardo Villanueva del PRI gastó 30 pesos (100 veces más), y los otros partidos gastaron también cantidades similares. ¿Quiénes ganaron? Paradójicamente los que menos gastaron, los independientes quienes al no tener recursos a la mano, tuvieron que ingeniárselas para poder llegar a la gente.

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    Esto nos indica que los recursos con los que cuentan los candidatos que van por un partido político son abismales. No, no sugiero que se les recorte el recurso al grado en que lo tienen los independientes, pero el recurso es lo suficientemente excesivo para comprobar que no es eficiente.

    Esto también nos indica que el tipo de campaña al que están acostumbrados a hacer los candidatos de partidos ya no es tan eficiente como lo era antes. Al grado que un independiente sin estructura partidista detrás y con 50 veces menos recursos que tú te puede ganar. No sólo es el despilfarro, es el hecho de que algo falla en la comunicación de los partidos. Creen que usando spots y espectaculares con la imagen del candidato sonriendo pueden ganar una elección. Este tipo de publicidad intrusiva y cara genera el fenómeno contrario, aleja al candidato de su electorado. Cuando no hay recursos no les queda de otra a los candidatos que acercarse más a la sociedad, no les queda de otra que bajarse de la silla desde donde les toman la sesión de fotos e ir a platicar con los vecinos. Cierto, algunos candidatos de los partidos tradicionales se molestan en ir a tocar puertas, pero no lo hacen todos, y algunos de ellos lo hacen con suma displicencia.

    Cierto que los partidos necesitan recursos para lograr posicionarse en el electorado y la gente sepa de quien se trata. Es cierto que por medio de las redes sociales no puedes llegar a las periferias de la ciudad o a las zonas rurales. Pero también es cierto que muchos políticos (o sus campañas) siguen creyendo que al voto útil se le debe de llegar de manera tradicional, muchos siguen dándole poca importancia a las redes sociales esperando a que «las estructuras» hagan el papel y muchas veces no alcanza. Siguen creyendo que por más billete se tenga la campaña será más efectiva y no es así, la creatividad puede hacer milagros sin billete de por medio.

    Es cierto, México no se puede dar el lujo de hacer que los partidos financien sus campañas con recursos privados como en Estados Unidos. Los estadounidenses tienen un mercado lo suficientemente libre y amplio como para buscar apoyos en muchas empresas y organismos privados de tal forma que no implique un riesgo de concentración de poder. En México el mercado es lo suficientemente monopolizado como para que sí suceda. Por ejemplo, si el candidato más fuerte se queda con el apoyo de Televisa y Telmex, el adversario quedará en completa desventaja; además la relación empresa-gobierno en México es más estrecha que en Estados Unidos y eso es riesgoso, por los conflictos de interés y los contubernios.

    Pero por ejemplo, se podría hacer un reajuste del presupuesto que los partidos reciben para que Ivonne Álvarez gaste 10 pesos por voto y no 24, o Villanueva gaste 12 y no 30. Ésto obligaría a los partidos a eficientar sus campañas, a hacerlas más creativas y obligaría a los candidatos a ser más cercanos con quienes pretenden gobernar. El exceso de recursos hace que los estrategas pierdan el enfoque. Y el problema es más grave si hablamos de los spots que reciben gratuitamente los partidos y deben de ser transmitidos por televisión y radio; como lo hace constatar Leo Zuckermann en su columna donde dice que los spots en televisión son muy aburridos e ineficientes porque no tienen ningún tipo de segmentación debido a que se transmiten en cadena nacional a todos los públicos.

    La gente de a pie tiene razón, los recursos para los partidos políticos deben de reducirse. Ya los candidatos independientes nos han mostrado que se puede ganar con casi nada, entonces no hay necesidad de darle tanto a los partidos, sobre todo cuando no saben usar esos recursos de manera óptima.

  • Yo, en una misa

    Yo, en una misa

    No sé por qué entrar a la misa de un templo me genera algo de ansiedad, como si no me sintiera cómodo estar ahí sin saber por qué, o tal vez sí lo sé y tiene que ver con que no me siento parte de. Porque ir a una misa no es mi forma de ejercer la espiritualidad. Asisto muy pocas veces a misa, realmente sólo voy cuando se trata de acompañar a mis papás en un día significativo como lo es navidad, o el cumpleaños de alguno de ambos. Desde chico asistía con ellos todos los domingos, y en cuanto cumplí los 18 años dejé de asistir. A esa edad muchos se vuelven «ateos» y pocos años después vuelven a retomar sus inclinaciones religiosas. Yo en realidad nunca me volví ateo porque de alguna forma siempre he creído en la existencia de un Dios, simplemente ejercer mi espiritualidad aferrándome a un dogma y a un orden de valores preestablecidos (y por lo tanto incuestionables) no es algo que haya funcionado conmigo nunca.

    Yo, en una misa

    El padre antes de iniciar nos invita a pasar al piso de arriba (que en un principio se habría contemplado para que ahí estuviera el coro o quienes tuvieran a su cargo la música) desde donde se tiene por así decirlo, una vista panorámica de la misa. No creo que tenga que ver con un problema de concentración, más bien es que a mi los rituales no me funcionan. Ir y repetir lo mismo (Por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa… Creo en un Dios todopoderoso, etc.) nunca me ha funcionado; desde que era pequeño no terminaba de entender la razón del por qué mi mamá me hacía repetir varias veces los padres nuestros. Cuando era pequeño pedía algo después de comulgar y nunca notaba que eso hiciere alguna diferencia. Tan me cuestionaba todo que cuando mis papás me dejaron de obligar a ir a misa, deje de ir.

    En todo el inicio de la celebración estoy en todo menos en misa, estoy pensando cosas, meditando, analizando a la gente, la estructura de la capilla, el acomodo de los bancos. Solo logro poner algo de atención cuando inician las lecturas y la única parte en la cual me concentro es en el sermón. Aquí voy yo a debatir mentalmente con el Padre. Ok, en esto concuerdo, en esto no, ¿Cuáles son sus fuentes? El padre hablaba sobre la «aberración del matrimonio gay» de los exorcismos, y del papel del padre en una familia. Terminó el sermón y con ello mi interés. Tal vez si las misas tuvieran más momentos de reflexión y menos actos protocolarios me podrían interesar pero no es así.

    Y nunca me he sentido mal por ello, aunque mi postura a ojos de algunos sea considerado un «pecado»; por el contrario, sería deshonesto conmigo mismo tratar de estar en un lugar donde no me siento cómodo. Los humanos tenemos diferentes formas de ejercer la espiritualidad, hay a quienes les gusta ejercerla dentro de un marco de ideas y valores ya fijados y se respeta, habremos quienes no somos así, quienes ejercemos nuestra espiritualidad de mejor forma al adquirir conocimientos nuevos, al sentirnos libres y capaces de llegar a nuestras conclusiones personales. Posiblemente se deba a una predisposición genética, al temperamento, o a alguna otra cosa.

    Posiblemente eso que tú sientes en misa es algo que yo siento leyendo un libro o analizando artículos de revistas. Posiblemente el efecto de un Padre Nuestro en tu cuerpo sea el mismo que el efecto en el mío a la hora de redactar un artículo. La espiritualidad es algo muy importante, pero creo que no existe ni debería existir un monopolio sobre como es que ésta se debería de ejercer; los seres humanos somos o deberíamos de ser libres de buscar como ejercerla.

    No me considero un «anti religioso» ni me parece mal que la gente ejerza su religión (en tanto haya un respeto entre ambas partes), por lo contrario me parece que puede ser una buena opción para que muchas personas ejerzan su espiritualidad. No soy de los que se para en la Iglesia y empieza a emitir mentalmente una cantidad de críticas implacables y a reprochar. Solo me llego a molestar cuando veo expresiones de fanatismo, o cuando desde su postura emiten juicios o etiquetas a quienes ejercemos nuestra espiritualidad de forma diferente. La Iglesia para mi es tan imperfecta como el ser humano mismo, con virtudes y defectos, con aportaciones valiosas a la humanidad y con otras que provocan un efecto adverso.  Y así como puedo criticar a la Iglesia por algunas razones (muchas conocidas e incesamentemente repetidas) puedo valorar también las cosas positivas que ésta como institución pueda hacer.

  • ¿Quién es el «Piojo» Herrera?

    ¿Quién es el «Piojo» Herrera?

    Estábamos en las vísperas del Mundial de Estados Unidos 94, y yo tenía mi álbum de estampas. En una había un jugador un poco regordete con una melena rubia que se desplazaba sobre un rostro no muy agraciado, era un hombre fornido; y le preguntaba a mi papá por qué ese hombre no había ido al Mundial. Mi padre me comentó que se había vuelto loco y fue separado del plantel porque había perdido la cabeza cuando jugaba con el Atlante:  El «Piojo» Herrera había agredido a un aficionado que lo estaba provocando.

    ¿Quién es el "piojo" Herrera?

    Dicen que las primeras impresiones jamás se olvidan, y yo me quedé con esa impresión de él, de un jugador (ahora técnico) incapaz de controlar sus impulsos. La historia reciente me lo confirma.

    Miguel Herrera puede parecer simpático, puede ser visto como luchón, como aguerrido, pero es un individuo desequilibrado. Basta ver sus festejos en el campeonato del América a quien dirigía, o los propios en el Mundial de Futbol donde tuvo un desempeño aceptable, pero cuyo mérito fue el haber logrado sacar a la Selección Mexicana del basurero.

    Quienes se desempeñan como figuras públicas dentro del deporte tienen una responsabilidad para con quienes los admiran. Generalmente los deportistas, por su naturaleza, son quienes se erigen como héroes de forma constante. Por eso es que se espera que lleven vida más o menos íntegra y congruente. Son el «ejemplo» de muchos niños y nuevas generaciones que los ven en la televisión o en el estadio. Y más se espera que quien dirige a un equipo, quien es el cerebro, el estratega, el mentor, posea una honorabilidad ejemplar. Miguel Herrera no la tiene.

    Una de sus cualidades es la de ser motivador, como estratega debe de tener algunas, pero como ejemplo a seguir tiene más bien pocas. No sé que tan buen ejemplo a seguir sea un entrenador que pierde los estribos, sea por euforia o sea por coraje. Un entrenador que no teme en hacer el ridículo abrazándose en el suelo con los entrenadores o gritando como un niño pequeño que festeja el gol del primer campeonato de su eterno equipo. Un entrenador satisfecho con los múltiples ingresos que le generan los varios comerciales que realiza, y no se diga del atropello contra las instituciones del cual formó parte, al apoyar ilegalmente al Partido Verde dentro de la veda electoral.

    Las agencias de publicidad lo contratan en el supuesto de que se trata de un héroe nacional, el ejemplo a seguir, quien sacó a la Selección Mexicana del hoyo cuando los hombres de pantalón largo veían como los millonarios ingresos publicitarios estaban a punto de perderse ante la muy probable eliminación de la selección y por lo cual decidieron contratarlo. Los méritos no se le dejan de reconocer, pero una persona ejemplar no es, una persona que viola la vida institucional del país a cambio de una cantidad monetaria, como la que recibió para apoyar a los verdes no puede ser considerada ejemplar.

    Dicen que en éste mundo se necesitan «locos», gente que rompa paradigmas. Pero eso no implica ser un desequilibrado mental que agreda aficionados, que grite como niño, o viole la ley. No, eso no es un ejemplo a seguir.

    Ahora le toca pagar los platos rotos. Con su fracaso en la Copa América (que cabe decir, la Federación Mexicana de Futbol, por intereses económicos decidió llevar a la selección B para disputar la Copa de Oro) le han recordado su «puntada» de apoyar al Partido Verde. Hasta el ex Presidente Felipe Calderón se ha subido al «tren del mame».

  • Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Donald Trump de entrada ya puso un clavo en su ataúd dentro la carrera por las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El votante latino es cada vez más importante en éste país; este sector aumentó 18% de 2010 a 2014. Según Pew Center hay 25.2 millones de latinos listos para sufragar (algo así como el 8% de todo el electorado). Una cifra que no se puede subestimar dentro de unas elecciones y los candidatos (bueno, menos Trump) lo saben. No es que dichos candidatos se vean forzados a prometer derribar la frontera con México, pero sí a tomar una postura cuando menos prudente ante un sector que puede ser clave y al cual ya no se puede ignorar.

    Donald Trump, el Lagrimita estadounidense

    Los latinos son lo suficientemente importantes en Estados Unidos como para que Jeff Bush, quien se destapó por el Partido Republicano, presuma haber conocido a su esposa en un programa de intercambio en León Guanajuato, al tiempo que tiene una versión en español de la página web que usará para la campaña. La destapada por los demócratas, Hillary Clinton, también tiene una versión en español de su página. Saben que los latinos son lo suficientemente importantes como para no ignorarlos (aunque en la práctica, sus políticas no sean del todo benéficas para ellos).

    Trump, en su destape, declaró que «México no es nuestro amigo», que promete levantar un gran muro en la frontera norte que nosotros vamos a pagar, que los mexicanos mandamos no a nuestra mejor gente, sino a la gente que tiene problemas, que traemos drogas, crimen, violadores. Así, su primera estrategia de campaña fue perder a ese 8% de los electores, pero no sólo a ellos, porque a varios estadounidenses no les cayeron muy en gracia sus declaraciones, como a Rob Schneider:

    Trump es un mal ejemplo de lo que debe de ser un empresario estadounidense, el antípodas de los jóvenes empresarios de Silicon Valley que obtienen su riqueza gracias a su constante innovación y no procuran presumirla. Trump, un especulador inmobiliario, que además escribe junto con Robert Kiyosaki literatura barata compartiendo nada de los conocimientos que lo han hecho poseer una fortuna y cuyos libros son recomendados por empresas piramidales que muchas veces terminan en fraude. Trump, ese hombre desagradable que se ha mandado levantar torres en Nueva York con su nombre, y quien posee un peinado que decepcionaría hasta a las mujeres que lo siguen por el interés en su dinero.

    No es de sorprender que Trump se haya destapado. Es lo suficientemente excéntrico para hacerlo, porque a Trump le gusta llamar la atención, le gusta hacer circo (aunque no use una nariz roja como Lagrimita). Trump puede ser racista con Obama, afirmar que ganó por medio de un fraude electoral, desconocer los resultados y convocar a una marcha hasta Washington al tiempo que él mismo es demandado por fraude en Tijuana, sí, en ese país que según él, manda a los peores delincuentes.

    Por supuesto que Trump nunca llegaría a ser Presidente de los Estados Unidos. No es político, no sabe hacer política, no sabe conciliar; su postura radical y beligerante sólo podrá atraer el voto de los más radicales, de los más «anti-latinos» y tal vez de algún redneck despistado o algunos miembros del Tea Party.

    Donald Trump es el Lagrimita estadounidense, muchos lo conocen, algunos lo siguieron, pero casi nadie votaría por él.