Autor: Cerebro

  • Tú vales menos que un calcetín

    Tú vales menos que un calcetín

    Vamos a ver como es, el reino del revés – Xavier López Chabelo.

    Que un corredor (sea Usain Bolt o Enrique Peña Nieto) lleve los calcetines al revés es algo chistoso, que Peña supuestamente se los haya puesto de esa forma es algo gracioso y se presta a burlas, pero el tema es completamente irrelevante y se olvida en algunos días. Llama más la atención la foto en donde se le ve muy demacrado y tiene un mayor significado (en el mismo contexto de los 10 kilómetros que corrió). Pero resulta que Peña Nieto no se puso mal los calcetines, el modelo de su par es así. Generalmente la parte gris (que es más acolchonada y que sirve para proteger el talón) va atrás, pero estos tienen un diseño gris al frente, ya entendimos. En realidad a nadie le importa resolver esa duda ni la reputación tan lacerada del Presidente se recuperará al aclarar que sí se había puesto bien los calcetines.

    Tú vales menos que un calcetín

    Pero su community manager, o social media strategist (o como le quieran llamar) sugirió que había que aclarar el asunto que ellos bautizaron como #Calcetagate (véase lo absurdo del hashtag, fuera de contexto). Es curioso que hayan sido ágiles y efectivos para comunicar el mensaje, se molestaron más en aclarar ese pequeño chascarrillo que en explicarnos qué pasó con los 43 de Ayotzinapa, que en explicarnos el asunto de la Casa Blanca, la fuga del Chapo, la malograda economía, la corrupción, o el asesinato de Rubén Espinosa, que como comenté en el artículo pasado, un conglomerado de 500 personas (entre ellas Alfonso Cuarón, Denise Dresser y Guillermo del Toro) dirigió una carta al Presidente para que tomara cartas en el asunto sobre los periodistas que han sido asesinados y quien respondió dicha misiva fue de un funcionario de la Segob, de ese tamaño la burla.

    Un tema tan delicado como el asesinato de periodistas es tan poco importante que envían a un funcionario de segundo nivel, y las calcetas son tan importantes que la cuenta oficial del Presidente explica de forma clara y con celeridad como es que el mandatario no se puso las calcetas al revés.

    La foto exhibía supuestamente a Peña con las calcetas al revés, pero la respuesta fue peor, porque mostró que lo que está al revés es todo lo demás. Lo que está al revés es su gobierno, lo que está al revés es el mismo Presidente. Lo que está invertido es su relación con los ciudadanos, con quienes aparenta estar cerca subiéndose al tren de Periscope, pero está tan lejos que tiene que ir a inaugurar un estadio vacío porque al hacerlo lleno de gente, recibiría todo tipo de improperios e insultos. De ese tamaño es la simulación a la que están acostumbrados y de la cual no logran salir.

    Cuando lo de Ayotzinapa, Peña Nieto no tuvo el valor de pararse en Iguala, calló y sólo habló cuando la presión lo estaba ahogando; no tuvo los pantalones para aclararnos a los ciudadanos el tema de la Casa Blanca y nos mandó a su esposa, Angélica Rivera para que casi casi nos reprendiera en televisión abierta. Tardó en hacer declaración alguna sobre la fuga del Chapo y tardó todavía más en mencionar siquiera su nombre.

    ¿A quien le importan unas malditas calcetas?, si están al revés, si están infectadas con el hongo del pie de atleta, si tienen hoyos, si son un par de calcetines diferentes. La anécdota te puede sacar una momentanea carcajada y ya. No sé si él, su gobierno y sus estrategas digitales entienden la dimensión de todo, si entienden en donde están parados. Parece que creen que los malos somos los ciudadanos, los malagradecidos que lo criticamos sin tomar en cuenta su «espíritu reformador», los malagradecidos que «queremos que a México le vaya mal» o que lo criticamos por un «fanático odio a su partido que creó el México institucional», que estamos influenciados por unos pequeños medios constestatarios que tratan de manipularnos (panfletitos como The New York Times, The Economist, The Guardian y demás medios que no conocen ni en su casa).

    Ya, Peña ya nos aclaró el asunto de las calcetas, ya me puedo ir tranquilo a dormir con la fe en que México se está transformando. Ahora a esperar la positiva reacción de la Bolsa de Valores ante esta oportuna aclaración. Soy positivo.

  • La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    Obama puede cantar «Grace», puede hacer chistes de sí mismo en la Correspondents Dinner, puede aparecer en programas de comedia donde se mofan de su persona y no sólo no pasa nada, sino que esta informalidad le ayuda a reafirmar su liderazgo. Obama puede estar con Jimmy Page y ver un espectacular cover de «Stairway to Heaven» al tiempo que le rinde tributo a esa banda Led Zeppelin que marcó a muchos de su generación, y a muchos que no estamos tan grandes. El líder Obama se presenta como humano ante una sociedad lo suficientemente moderna como para no creer en tlatoanis. Obama está en su mejor momento, su Presidencia había dado tumbos y no había terminado de levantar en la mitad de su gobierno y un poco más (contando los 8 años). Contrario a lo que pudiera parecer, más que vulgarizar a la silla presidencial, Obama reafirma su posición.

    La sutil pero notoria diferencia entre Obama y Peña Nieto

    No es que todos quieran a Obama (posee 50% de aprobación), pero Obama sabe ponerse en los zapatos del estadounidense común, sabe crear una sensación de cercanía entre el pueblo y el Presidente, y varios líderes lo respaldan: cantantes, artistas. Muchos podrán no concordar con él y lo desaprueban pero el mandatario no deja de generar respeto. Obama lo respalda con hechos, la recuperación de la economía estadounidense, la recuperación del dólar (que tan infelices nos hace a los mexicanos) y la reanudación de relaciones con Cuba lo pone en un gran momento después de que pareciera que se convertiría en una decepción, en un Fox estadounidense.

    En tanto Obama bromea sobre sí mismo y se expone al público, Peña Nieto hace todo lo contrario. Para evitar una rechifla histórica, Peña Nieto no inaugura el estadio BBVA en Monterrey, asiste un día antes, sólo, sin público, las butacas vacías representando el casi nulo apoyo que tiene por parte de la sociedad. La estratega de redes sociales seguramente le recomendó usar el «Periscope» antes de correr 10 kilómetros para «subirse» a la nueva moda. El resultado es algo penoso, incluso se le percibe algo ensayado y muy poco natural. Habla sobre la carrera y saluda gente, pero nada más, se nota que Peña está solo.

    Peña Nieto se ha alejado de la sociedad no sólo por sus malos resultados, sino por su naturaleza y la naturaleza de su gobierno, quienes están acostumbrados solamente a desempeñarse en escenarios controlados, donde no reciben críticas y solamente aplausos a modo. Una activista hispana transexual le recriminó a Obama por las deportaciones de forma agresiva y la invitó a salir de la Casa Blanca de una forma amable:

    Escuche, usted está en mi casa, no es respetuoso.  No va a tener una buena respuesta interrumpiéndome de esa manera.

    Peña Nieto calla o evade las pocas críticas ante las que se expone. No contesta y los güaruras hacen el trabajo sucio, huye, se esconde en el baño, manda a su esposa para que «aclare» el caso de la Casa Blanca al tiempo que crea teorías de la conspiración. Si un grupo de artistas y escritores como Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Denise Dresser le escribe una carta para que tome cartas en el asunto sobre la persecución a los reporteros, él no contesta y envía a un funcionario de segundo nivel (Roberto Campa Cifrián, ex candidato del PANAL en 2006 y ahora encargado del área de RRHH de la Segob) a que conteste.

    El Presidente se ha autocensurado, no hay vasos comunicantes entre él y la sociedad. Peña la ignora y la sociedad no lo respeta. Su Presidencia está condenada debido a su nula incapacidad para dar un golpe de timón y de cambiar las formas a las que está acostumbrado. Mientras Obama se puede reír de un chiste que hacen sobre él, el equipo de Peña Nieto los ignora, se enoja, o llama a control de daños. Esa es la gran diferencia entre un Presidente cercano y un «no» Presidente, que representa a la sociedad en el papel pero no en la práctica.

    Imagen: El Universal

  • Necesitamos personas que se estresen

    Necesitamos personas que se estresen

    Una vez platicaba con un psiquiatra muy reconocido de mi ciudad, él me comentaba que existen dos tipos de estrés: uno benéfico y otro perjudicial. La diferencia entre estos dos es la intensidad. Mientras que con el primero el individuo busca soluciones para solucionar las carencias que le generan estrés, con el segundo el individuo se paraliza por el agobio y termina en un estado de inacción. La ausencia total de estrés, más que ser un estado ideal, también es perjudicial. Lo ideal para el ser humano es tener dosis moderadas de estrés de tal forma que esto lo motive a satisfacer sus necesidades, en realidad el estrés benigno es el punto de equilibrio y no su total ausencia.

    Necesitamos personas que se estresen

    ¿Qué voy a estudiar? ¿Qué tengo que hacer para solventar mis gastos y poder mantener a una familia? ¿Debería estudiar una maestría y especializarme? ¿Debería de buscar otro trabajo? Si quiero conquistar a alguna persona ¿Qué tengo que hacer? ¿Tengo que mejorar mi apariencia? ¿Debo tener un mejor concepto de mí mismo? ¿Y qué tengo que hacer para tenerlo? Mis ingresos no son suficientes ¿Será buena idea arriesgarme y poner un negocio?

    Muchas de esas preguntas estresan al individuo, éste desearía que dichos cuestionamientos no existieran; pero en realidad tienen una función, y es que el ser humano por naturaleza necesita adaptarse a su entorno para satisfacer sus necesidades (las cuales crecen conforme se han satisfecho las originales) y eso conlleva un esfuerzo, el ser humano constantemente tiene carencias que necesita satisfacer y eso genera estrés. El estrés tiene la función de poner la mente del individuo en estado de alerta de forma que tome decisiones para poder satisfacer dichas necesidades.

    Muchos de los negocios que los papás ricos les ponen a los juniors no funcionan porque éstos últimos al tener sus necesidades completamente  resueltas (gracias a papá) no tienen las carencias suficientes que se traduzcan en el ímpetu necesario para arrancar su negocio.

    Cuando uno sube a cierto piso de algún edificio, al admirar el skyline de la ciudad puede admirar también, valga la redundancia, el resultado de procesos donde el estrés estuvo incluido. Mucho de lo que vemos (si no es que todo) enfrente de nuestras narices es una respuesta para solucionar una carencia. Un edificio posiblemente se construyó porque una empresa ya no tenía espacio para colocar a sus empleados, lo cual generaba estrés a los directivos. Las calles se construyeron en respuesta a la necesidad que tienen los individuos para transportarse, una tienda se abrió porque el padre de familia necesitaba generar ingresos para poder mandar a los hijos a la escuela. Todos ellos en algún momento se sintieron angustiados, algunos posiblemente no pudieron conciliar el sueño, y todo eso es la respuesta a ello.

    Lo que acostumbramos a llamar éxito (en sus diversas acepciones) está compuesto por cimientos que representan el fracaso y la angustia. No es falso cuando dicen que para triunfar hay que fracasar varias veces. Para satisfacer necesidades, se deben experimentar diversas alternativas hasta dar con aquella que logre cumplir el cometido, las demás (que llamamos fracasos) no terminarán completamente desechadas, sino que le darán mayor sabiduría a la persona para que poco a poco aprenda a tomar decisiones más prudentes e inteligentes.

    Quienes dan «todo» a sus hijos los inutilizan. Las élites, acostumbradas a despilfarrar dinero para que los hijos tengan una vida abundante, vuelven a sus hijos inútiles, o bien, se corrompen como una forma de poder mantener su posición social (algunos entran a la política para echarla a perder, porque no tienen noción alguna de las necesidades de la gente trabajadora). También los gobiernos que «mantienen» a la gente a través del asistencialismo hacen lo mismo, inutilizan a las personas porque ya no tienen la necesidad de progresar mientras voten por el partido al cual puedan estirarle la mano. Cirta parte de la pobreza y la desigualdad en México (cuyas causas tienen un carácter multidimensional) tiene que ver con ese fenómeno. Tenemos que dejar que la gente se estrese y que por sí misma satisfaga sus necesidades. Ese tipo de estrés es el que orilla a la gente a plantear soluciones y a innovar.

  • Huyendo de México

    Huyendo de México

    Recuerdo tanto en las elecciones de 2006 como de 2012 que circularon fotos de mexicanos en el extranjero sosteniendo un pancarta que decía «Si gana AMLO (o Peña Nieto) aquí me quedo». También muchos en sus redes afirmaron que si ganaba el candidato del PRI, huirían de México, algunos en broma ocultando muy en el fondo el deseo (imposible) de hacerlo, y otros lo tomaron en serio.

    Una amiga se va a Canadá, en parte porque ya no quiere estar en el país (además de traer unos negocios que trae en puerta), porque me dice que ya no puede con lo que ocurre en México (y se sobreentiende más cuando sabes que ella vive en Veracruz).

    Huyendo de México

    Esa maña de desear huir es algo muy común. Durante 2004 en las elecciones intermedias de Estados Unidos, algunas personalidades (entre ellos Eddie Vedder, el vocalista de la banda Pearl Jam) comentaron que si Bush se reelegía, se irían a vivir a Canadá. Con la aprobación del matrimonio gay en Estados Unidos, algunos conservadores amagaron con huir a Canadá (el chiste se cuenta solo). Muchos otros tienen raíces sólidas de las cuales no quisieran desprenderse y prefieren aguantar vara.

    Yo entiendo muy bien a mi amiga, los mexicanos nos sentimos impotentes ante lo que pasa. Lo que sucede en nuestro país llega a extremos fantasiosos, los cuales son difíciles de entender y explicar. Lo peor es que no pasa nada; lo había comentado hace más de un año y lo repito, parece que estamos en un profundo de burn out, impasibles ante lo que sucede, como si no tuviéramos margen de maniobra.

    Tal vez con excepción de la depreciación del peso frente al dólar (y no los puedo eximir del todo), nuestro gobierno tiene responsabilidad directa o indirecta con todos estos problemas que nos aquejan y nos tienen confundidos, desde la displicencia ante la masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, hasta la corrupción con la Casa Blanca, la huida del Chapo, el malestar en la economía, el asesinato de periodistas, la laceración al Estado de derecho y muchos temas más. Es cierto que la sociedad no es completamente ajena a la situación que vivimos, y es cierto que para que se erija un gobierno así deben de existir las condiciones para dicha existencia, pero tampoco creo que «todos los ciudadanos» seamos directamente responsables de lo que pasa en el sentido de que podemos tener gobiernos con una calidad considerablemente diferente entre ellos (comparando a éste con el pasado por un ejemplo).

    Siguiendo con el tema central, hay quienes huyen por necesidad, quienes tienen que brincar la frontera porque nuestro país no les pueden dar las oportunidades para poder tener una vida digna. Hay quienes son perseguidos (por el narco, gobernantes) y también tienen que huir. Están los otros, los que han atentado contra la sociedad y huyen para no ser juzgados, pero son los menos, porque ante un Estado de derecho vulnerable, es más fácil pactar con el sistema y corromperlo para permanecer en el país, quienes tienen inmunidad y no pueden ser tocados, o a quienes los protege el fuero.

    Pero aquí en México seguimos muchos. Algunos quisieran huir pero ven imposible la aventura, o no saben a ciencia cierta si afuera les podría ir realmente mejor (ya tienen una vida hecha aquí e implicaría iniciar de cero o no dominan el idioma), algunos otros «huyen» temporalmente, salen a tomar una maestría para progresar (y tal vez lograr obtener un cargo allá para no tener que regresar) o a otras personas les pueden bastar unas vacaciones de algunas semanas para desentenderse un rato de todo.

    Lo cierto es que el deseo de huir está presente en muchas personas. Algunos de quienes se quedan podrán cuestionarlos incluso por falta de amor a la patria, pero los candidatos a emigrar responderán que se sienten incapaces de hacer algo, que la realidad los abruma y que el problema es demasiado grande como para poder incidir; o tal vez dirán que «desde afuera» pueden colaborar de una mejor forma con su país que estando dentro (en algunos casos es cierto).

    ¿Huir o no? Es un debate muy complejo, las razones son muchas, las motivos a profundidad pueden ser diferentes, el contexto también. Al final el individuo es libre, y antes que someterse a un supuesto compromiso con su nación (el permanecer en un pedazo de tierra no hace que éste se cumpla) tiene derecho de realizar su proyecto de vida como le plazca.

  • ¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?

    ¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?

    Dicen que la vida pasa más rápido, hay quienes afirman que el hecho de percibir el avance cada vez más rápido de nuestras vidas tiene una explicación psicológica (mientras menos cosas nuevas perciba el individuo en un periodo determinado, el individuo tendrá la percepción de que el tiempo corre más rápido). Los 7 años de este sitio se han pasado volando. El Cerebro Habla no se hizo realmente famoso (aunque realmente nunca fue mi intención que fuera así, porque de lo contrario tendría que de alguna forma dejar de hacer lo que me gusta hacer en aras de crear un modelo de negocio que catapultara a esta página a la fama, tal vez hacer listas como Buzzfeed; sólo quería escribir y ya) aunque sí ha aumentado de forma conservadora el número de seguidores a través del tiempo. Internet ha cambiado exponencialmente, la situación de México y del mundo son bastante diferentes a las que este sitio web encontró.

    ¿Cómo ha cambiado el mundo en 7 años de El Cerebro Habla?

    Acepto que aprendí a redactar on the go, mis primeros artículos tenían una redacción bastante mala (los cuales siguen en este sitio web) y mi conocimiento era más limitado. Mi forma de pensar ha madurado y de alguna forma mutado con el tiempo, así que no vale reclamarme al tratar de encontrar contradicciones comparando un artículo de hace unas semanas y otro de hace cinco años. La forma en que se consume Internet ha cambiado la forma en que se consumen los contenidos, y tratando de hacer algunas adaptaciones, he tratado de mantener el formato tradicional, centrado en el contenido y en la lectura, que es parte de la esencia de este sitio. Ahora están de moda los artículos con títulos como «10 cosas que debes saber para ser como Cerebro ¡La 5 te encantará!», o «Cerebro escribió un artículo hoy, y ¡no creerás lo que pasó!», algunos de esos pueden llegar a tener algo interesante, pero no quiero «sobrevender» lo que escribo.

    Realmente entré al mundo del blog cuando estas plataformas estaban de moda (ahora simplemente maduraron y se estabilizaron) y las redes sociales todavía no competían para dar al usuario una plataforma para escribir. Cuando entré, Facebook estaba en pañales (no tenía newsfeed) y Twitter, bueno, pocos conocían Twitter. Abrí este sitio antes de que Obama pusiera de moda las redes sociales, todavía se usaba Hi5 y ahí no había Fan Pages. Las redes sociales son parte de la estructura medular de este sitio web, antes la onda era compartir links con otros sitios web para que Google te posicionara mejor (el mentado SEO); ahora hay que ganarse el tráfico vía las redes sociales, si no, terminas siendo poco menos que invisible.

    El Cerebro Habla hasta la fecha no ha sido censurado, no me han tratado de callar, ni mucho menos Javier Duarte me ha mandado golpeadores. Pero tristemente cuando inicié, mi país era más democrático que el de ahora. Podía criticar a Felipe Calderón (a pesar de todas mis críticas que sostengo, comparado con el gobierno actual parece una suerte de Roosevelt) y nadie me decía nada; ahora critico a Peña Nieto y, bueno, nadie me dice nada tampoco. Pero veo muchas bocas calladas, veo a un gobierno más intolerante, espacios cerrados, personas que deben de hacer periodismo desde su propia cuenta porque los medios grandotes deben de quedar bien con el «preciso». El mundo ha cambiado bastante, cuando empecé todavía no entrábamos a la crisis mundial, de la cual parece no nos hemos recuperado por completo.

    A pesar de todo, a pesar de las crisis, de los cambios de gobierno, de la continua transformación de Internet, de la creciente importancia de las redes sociales, a pesar de todo eso, este sitio sigue vivo y coleando, y es autosustentable (la publicidad me costea el hosting del sitio y algunos miles de pesos más al año), no me hice famoso; pero las 2000 o 3000 visitas diarias hacen que yo sienta que alguien se molesta en leer lo que escribo aquí. Habrá Cerebro para rato, escribir se volvió parte de mi vida y también una curiosa forma de terapia que mantiene equilibrada a mi retorcida psique.

    Hasta aquí mi reporte Joaquín.

    -¿Ves Cerebro? ¡Pinche vendido de Televisa! Lo sabía, ¡nos estás manipulando, eres parte de toda esta mafia neoliberal que quiere controlar al mundo! 

  • Vivir sin capitalismo

    Vivir sin capitalismo

    Me despierto un lunes por la mañana para ir a una sesión del consejo de Mural (Grupo Reforma). Quienes somos parte de éste consejo, fuimos invitados por el Mural debido a que tenemos cierto perfil que les puede ayudar a mejorar la calidad de la información del periódico; es una relación de ganar ganar, porque ser parte del consejo de Mural es un prestigio (además del desayuno gratis) y tus sugerencias muchas veces se ven reflejadas en ese medio. Mural gana calidad y al mismo tiempo no tiene que invertir tanto dinero en hacer estudios de mercado, eso incide en las ventas del periódico.

    Vivir sin capitalismo

    Después tengo una cita con un amigo en Zapopan, el cual quiere crear un sitio en línea y para eso necesita un desarrollador web, o sea ¡yo! El me contrata y yo gano dinero (lo necesito para vivir decentemente), si le gusta mi proyecto me recomendará con otras personas, y si la calidad de mi trabajo es bueno, le ayudaré a satisfacer sus necesidades de una forma más óptima, lo cual a él también le genera dinero. Pero no sólo se trata del dinero porque la vida no es sólo dinero y no debería de serlo, yo al trabajar crezco profesionalmente lo cual me trae una satisfacción (lograr cosas, cumplir metas). Si el proyecto de mi amigo funciona, él se sentirá satisfecho consigo mismo. No es sólo cuestión de dinero, sino de autorrealización.

    La libertad económica (que en México es muy imperfecta) te permite realizar tu propio proyecto de vida mediante acuerdos que mantienes con terceras personas de tal forma que se teje una infinita red donde todos los puntos tienen cierta correlación. Somos un punto en un sistema que funciona de forma autónoma; si queremos satisfacer nuestras necesidades, tenemos que satisfacer las de los demás; si quiero un auto tengo que trabajar (satisfaciendo las necesidades de otros) para obtenerlo, al tiempo que el automóvil que deseo comprarme es fabricado por otras personas que tienen una motivación específica para ganar dinero y/o autorrealización personal.

    La dependencia del individuo con el Estado atrofia la capacidad de iniciativa del primero y le da más poder al segundo para que siga atrofiando más mentes.

    El sistema es imperfecto, pero es el que mejor funciona. El sistema en algunos casos puede necesitar algunas regulaciones (la ortodoxia económica muy posiblemente no sea el modelo óptimo), por ejemplo: yo pienso que el Estado debería de garantizar la salud, la educación, el agua y ciertos servicios básicos. También deberían existir mecanismos para evitar la creación de monopolios y fomentar la competitividad.  Pero el Estado sólo se debe de limitar a eso, a intervenir sólo en aquello en que el mercado no pudiera funcionar de forma óptima.

    Cuando el Estado interviene en lo que no debería de intervenir, las cosas se ponen mal. En Venezuela con el exceso de intervención estatal se ha lacerado el mecanismo que hace que las cosas funcionen. En ese país, quienes tienen trasplantes de órganos tienen que consumir medicamento para animales equivalentes porque hay escasez de medicinas. A pesar de que los Venezolanos han reducido sus niveles de desigualdad, lo han hecho empobreciendo a los ricos y no enriqueciendo a los pobres. Si un pobre tuviera educación, salud, y un mercado más abierto, tendría más posibilidades de escalar socialmente que si el Estado lo mantiene (con un beneficio e interés para éste último, porque los seres humanos nunca hacemos nada si no tenemos algún interés en ello) porque el Estado paternalista inhibe su capacidad para salir adelante.

    No, no estoy diciendo que los pobres son pobres porque quieren. México es un país desigual donde unos pocos ricos concentran casi todo y muchos tienen poco. Pero ¡adivina! La desigualdad no es producto del capitalismo, sino de la intervención del Estado en éste. Carlos Slim, Emilio Azcárraga y demás magnates no tendrían lo que tienen sin la complicidad del Estado. Televisa, por un ejemplo, fue creada por empresarios muy cercanos al Estado y como lo dijo Azcárraga Milmo, eran soldados del PRI. Gracias a esa complicidad se enriquecieron, tenían el monopolio de la información. Telmex de Carlos Slim, fue privatizada de una forma muy ineficiente, el monopolio público se convirtió en monopolio privado. Debido a las complicidades, quienes crecen en el mundo de dinero lo hacen por las «relaciones y palancas» y no por su capacidad de innovar. En México casi no hay empresas que hayan empezado en un garage y que se hayan beneficiado de la libertad económica para crecer y volverse pioneras en el país.

    Los taxis son otro claro ejemplo, el monopolio del taxi se mantuvo debido a que el mercado no tenía forma de ofrecer un servicio más eficiente. Pero gracias a los avances tecnológicos (las aplicaciones y smartphones), la iniciativa privada encontró una forma de satisfacer de una forma más eficiente las necesidades de un minoritario sector de éste mercado (quienes tienen tarjeta de débito o crédito, y un smartphone), y la resistencia del monopolio sólo ha logrado exhibir la pobredumbre (característica de los monopolios) en sus entrañas, sindicatos, mafias, grupos de interés.

    El capitalismo es dinámico y cambiante, nos obliga a adaptarnos y a actualizarnos. Si el Estado controlara la economía tendríamos que por principio, ser sumisos al Estado quien nos proveería de todos los recursos para sobrevivir, lo cual generaría un Estado autoritario gobernado por déspotas (casos en la actualidad hay muchos), el Estado controlaría nuestras vidas y nos diría como vivir (ahí está el caso de Corea del Norte, y de esas características fueron todos los gobiernos comunistas).

    Bien se le achaca al capitalismo su ineficiencia para crear un estado igualitario, y la acusación hasta cierta punto puede ser verdadera. Pero también es cierto que el mismo capitalismo puede también crear mecanismos para generar cierta justicia y ayudar a quienes se encuentran en situaciones más vulnerables. Las empresas sociales son un concepto relativamente nuevo, pero son una realidad y han estado creciendo en los últimos años; las empresas sociales son una forma en que las sociedades pueden autorregularse sin la necesidad de que un estado rector lo haga.

    Para contrarrestar la desigualdad en México no necesitamos más intervención estatal, por el contrario, necesitamos gente que crezca desde abajo, gente con ideas, que la moneda de cambio sea la innovación y no el compadrazgo con los gobernantes, que su objetivo sea someterse a las necesidades del mercado y no que sean «soldados del PRI, o de algún otro partido o gobierno, que la transferencia de conocimiento las impulse y no las licitaciones amañadas. El Estado puede colaborar por medio de una mejor educación y con un sistema de salud más sólido para tener una sociedad más sana, pero la iniciativa personal es la que debe de ser el motor para que una sociedad crezca.

  • ¡Pum! La bomba

    ¡Pum! La bomba

    Hace 70 años, el bombardero Enola Gay lanzó la bomba Little Boy en la ciudad de Hiroshima. Se trató de uno de los eventos más aberrantes en la historia moderna y mediáticamente los estadounidenses salieron bien librados (que decían que era necesario, que les habían atacado Pearl Harbor y que si no lo habían el conflicto iba a escalar de forma que se iban a perder muchas más vidas que las que se perdieron por las bombas arrojadas y demás chocoaventuras). El Washington Post afirma que es un mito el hecho de que las bombas terminaran con la Segunda Guerra Mundial, y que más bien la Unión Soviética entró inesperadamente a la guerra en contra de Japón el 8 de agosto (con quienes habían firmado un pacto de no agresión anteriormente) y debido a eso, los nipones decidieron rendirse.


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    Dios mío, ¿Qué hemos hecho? – Capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero Enola Gay.

    Historias más, historias menos. El bombardeo nuclear de Estados Unidos contra Japón debería de ser considerado como una de las estupideces más grandes de nuestra historia como especie. 166,000 civiles murieron en Hiroshima y 88,000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad murieron los días de los bombardeos, los demás fueron muriendo con el tiempo debido al envenenamiento de la radiación. Hiroshima era un próspero enclave comercial, y ahora lo es de nuevo, pero las cicatrices no se han borrado. Basta con googlear «Hiroshima» para percatarse de que casi todas las fotos son relacionadas con el bombardeo nuclear a pesar de que en la actualidad es una de las ciudades más importantes de Japón.

    A pesar de que las armas nucleares siguen teniendo cierta importancia en el concierto geopolítico de las naciones, parece que hemos madurado, aunque sea un poco, en la forma en que resolvemos nuestras diferencias como naciones. Es inconcebible que el ser humano pueda llegar hasta esas instancias para defender sus intereses (porque las guerras casi siempre tratan del conflicto de intereses de unos pocos que son defendidos por las masas a las que gobiernan):

    Al reincorporarse Tsuboi, su camisa, pantalones y piel colgaban de su cuerpo, donde las heridas abiertas dejaban los vasos sanguíneos al aire, mientras que parte de sus orejas habían desaparecido. Estaba cubierto de sangre y quemaduras.

    Tsuboi recuerda haber visto a una adolescente con el ojo derecho colgando de su rostro. Cerca de allí, una mujer intentaba en vano contener sus intestinos dentro de su propio cuerpo.

    «Había cadáveres por todas partes», «algunos sin miembros, todos carbonizados», recuerda este superviviente, que se preguntó: «¿Son humanos?».

    Dicen que la historia la escriben los ganadores, y así parece ser. La historia no colocó a Harry Truman como alguna especie de villano, y la historia tampoco etiquetó a los Estados Unidos por el lamentable hecho, ni los marcó. La gente recuerda a Estados Unidos por muchos motivos antes que recordarlo por haber matado a poco menos de 200,000 japoneses en un bombardeo.

    A pesar de todo, Japón resurgió de sus cenizas y ahora es uno de los países más desarrollados. Nagasaki e Hiroshima ahora son ciudades prósperas, pero la huella quedará ahí, para siempre.

    A los supervivientes aún les esperaba una serie de aterradoras enfermedades provocadas por la radiación: sangrado de encías, caída de dientes y cabello, cáncer, nacimientos prematuros, bebés con malformaciones y muertes repentinas. Y, además, el rechazo de sus compatriotas, que temían contagiarse.

  • Respuesta a Freddy de Platzi

    Respuesta a Freddy de Platzi

    Si algo valoro mucho, es la libertad de expresión. Así como me gusta ejercerla, permito a los demás que la ejerzan. Además si algo es muy importante para mí es que alguien de la cara ante una crítica (por más dura que sea) y no entre en la cerrazón o en el linchamiento. Freddy Vega se molestó en responderme (algo que valoro mucho y aplaudo, y habla muy bien de él y su empresa) y con todo gusto replicaré aquí lo que él me comentó para que ustedes puedan leer su punto de vista y mi respuesta a éste:

    Hey Alvaro: 
    Nunca nos había tocado que juzgaran a nuestros profesores por su ropa. San Francisco y el mundo de tecnología en general se enfoca en resultados, más que en apariencias. Creo que nunca habíamos escuchado una queja con enfoque en la “presentación” y forma de vestir de alguien. No creo que hagamos algo al respecto. Creemos muy fuertemente en la libertad de personalidad de las personas 

    Entiendo lo que mencionas con respecto a la forma en la que enseñamos Promises. El Curso de Frontend es mucho más que las dos sesiones de clases que viste (Leonidas y Jeduan). Hay una historia de 3 años en ese curso que incluye el curso de desarrollo web online y el de Javascript y Node.js.

    Apostamos a que la mayoría de los estudiantes que lo tomarían tendrían el contexto de los otros y no tuvimos tan fuerte a perfiles como el tuyo. Que llegaban por primera vez. Error nuestro.

    Veo que aún tienes días en la plataforma activos y que has estado viendo otros cursos. Aprovechalos. No juzguez una plataforma entera de 52 cursos por el 15% de uno que te dejó una impresión tan fuerte. Si somos la plataforma de educación online de mayor crecimiento e impacto en el mundo hispano (mira Google Trends o Alexa :), es por algo.

    Entiendo que es difícil confiar después de lo que describes. Pero en Platzi siempre queremos lo mejor para nuestros estudiantes. Aunque nos cueste más.

    Si algo más podemos hacer para mejorar Platzi, avisanos. Apreciamos mucho el feedback (sólo no te quejes de cómo los profesores eligen vestirse 😀 )

    Primero que nada Freddy, muchas gracias por molestarte en contestar, eso habla muy bien de ti y sobre todo de una buena disposición a escuchar:

    Lo de la ropa igual ignóralo, es cierto, es Sillicon Valley, no tendrías porque imponerles un código de vestimenta a tu equipo. Te doy toda la razón.

    Se me olvidó comentar en el post anterior que antes de suscribirme tomé algunos videos del curso básico (el que es gratuito), en ese sin más no recuerdo sales tú, y lo que llegué a tomar no me pareció malo (sí un poco mejorable en la forma de enseñar, aunque sí entendí bien los conceptos en general) pero el layout de la página no termina de convencerme ni es mi agrado (cosa que pasé por alto y decidí suscribirme, por la trayectoria de ustedes dos). Debería existir una opción para poder descargar los videos puesto que la pantalla es muy pequeña, o que el video se pueda extender en toda la página. Es muy incómodo cuando tengo abierto el sublime text y varias ventanas de la consola con el node.js corriendo. En lo particular se me haría mejor que prepararan los cursos y no se graben en vivo, cometen muchos errores y eso me da desconfianza.

    A mí lo que me hizo huir fue la falta de consistencia, la parte de Leonidas no me parecía mala y creo que en general no es malo enseñando, habían algunas cosas que no me gustaban pero ninguna que me animara a desistir del curso. Lo que me molestó fue que lo que llevaba de la aplicación de Marvel no funcionaba bien para el segundo curso y tuve que redireccionar links para que eso funcionara (una persona más novata que yo se hubiera hecho bolas). Se también que cada quien tiene una forma de hacer las cosas, pero el cambio entre Leonidas y Jeduan es drástico al punto en que de pronto me llegué a perder. No entendí si cada módulo tiene un orden con respecto del otro o no.

    Algo que necesitan y es donde flaquean es en la pedagogía, no dudo que sean expertos en lo que saben (los errores los asumo más como parte del formato que como alguna forma de desconocimiento del tema, pero da la impresión de novatez y eso quita confianza). Busquen alguien que los asesore, me imagino que en Sillicon Valley han de sobrar personas que tengan perfil para que los puedan ayudar, alguien que les ayude hacer un formato más compacto y más congruente, creo que ese es el talón de aquiles de Platzi.

    Espero que mi retroalimentación sirva para que puedan mejorar su producto. Se valora lo que han hecho para llegar a donde llegaron (no todo el mundo llega a San Francisco) pero la realidad es que esto trata de satisfacer las necesidades del cliente, y creo que hay trabajo por hacer. Naturalmente es mi opinión, otros podrán pensar diferente, pero ojalá la puedan tomar en cuenta.

    Aprovecharé al menos el tiempo que me queda (naturalmente tendré que saltarme el módulo de Jeduan), no lo iba a hacer, pero creo que el que hayan respondido y sean abiertos a las críticas me da algo de confianza. Les daré mi retroalimentación y sugerencias.

    Les deseo mucha suerte y de verdad deseo que logren hacer de Platzi, algo grande.