Autor: Cerebro

  • El candidato independiente visto como un tlatoani

    El candidato independiente visto como un tlatoani

    Entré a la sala ubicada en la Expo Guadalajara, donde en el marco de la FIL se llevaría a cabo una charla entre los antes candidatos independientes, y que conduciría Leo Zuckerman.

    No sé si estaba en una conferencia o en un estadio, pero había mucha emoción entre quienes asistieron a esta mesa. El público, que abarrotó el auditorio, recibió a los «independientes» casi como si fueran rockstars.

    El candidato independiente, visto como un tlatoani

    Cuando alguien mencionaba la palabra independiente, la gente aplaudía; cuando se trataba de palabras como «partidos», «PRI» o «Peña Nieto» los abucheos no se hacían esperar. No importaba si los argumentos expuestos por parte de los independientes eran válidos o eran sólo simplemente palabras al aire.

    Era patente la molestia del público con la clase política, de alguna forma los asistentes (y yo creo que la mayoría de los ciudadanos comunes interesados en política) han depositado su fe ciega en los independientes y aquí es donde yo freno el carro:

    Jorge Castañeda (quien trató de contender sin éxito como independiente por la presidencia en 2006), Jaime Rodríguez «El Bronco» (ex Priísta que llegó como independiente al gobierno de Nuevo León contra todos los pronósticos), Manuel Clouthier (hijo del «Maquío» quien ganó un escaño en el senado como independiente), Pedro Kumamoto (Diputado Local por el distrito 10 de Zapopan que llegó sin el apoyo de los partidos), y Alfonso Martínez (alcalde de Morelia quien llegó por la misma vía). Todos ellos son independientes, pero son figuras muy diferentes entre sí. No se pueden poner en un mismo saco.

    Jorge Castañeda es un académico, canciller hijo de canciller, con toda una vida tanto en la educación como en la política. El Bronco militó varias décadas en el PRI, y al no poder contender por ese partido, decidió salir y hacerlo por cuenta propia. Clouthier, un ex panista, hijo de los principales bastiones del PAN (cuando este partido tenía dignidad). Kumamoto es un joven que todavía vive en casa de sus papás, sin experiencia política alguna, pero con muchas ilusiones y ganas de hacer las cosas bien. Y Alfonso Martínez cuya trayectoria no conozco a fondo, pero que también surgió del PAN.

    Sus historias son muy diferentes. Su honorabilidad también. Depositar toda la fe en ellos es un error.

    Las candidaturas independientes son muy necesarias. De hecho, en un México donde existen partidos políticos viciados, son no sólo un recurso alterno que tiene el elector, sino un incentivo para que los partidos políticos se renueven.

    Pero son necesarios. Todo país democrático está compuesto de éstos. Las candidaturas independientes son simplemente un complemento, otro agente en la arena que estimula más la competencia.

    A pesar de la insistencia de algunos panelistas (como Jorge Castañeda y Pedro Kumamoto) de no ver a los candidatos independientes como la panacea, el público mostraba una gran admiración hacia ellos, como si se tratara de los cuatro fantásticos. Pero no lo son.

    El Bronco

    La diferencia intelectual entre Jorge Castañeda y El Bronco es abismal. Al primero le sobra cultura y conocimientos (aunque a veces no se esté de acuerdo con algunos de ellos), El Bronco, me parece más bien una persona relativamente ignorante, pero que sabe como ganarse a las masas. Algo así como un Fox con una pizca de López Obrador.

    Pero la mayoría de los asistentes no se daba cuenta de su demagogia. El Bronco repetía constantemente que los partidos políticos eran totalmente innecesarios y que había que borrarlos del mapa (una afirmación irresponsable): Todos aplaudían y algunos se ponían de pie. El neoleonés arremetía contra los medios de comunicación, decía lo que la gente quería escuchar: confrontación, promesas, pero casi ninguna idea congruente.

    Hasta Pedro Kumamoto (a quien dobla en edad) terminó exhibiendo sin querer al neoleonés. Mientras Kumamoto reconoce el handicap inherente a su juventud y por lo cual trata de prepararse y asesorarse, El Bronco hace gala de su larga experiencia en el PRI. Basta con vociferar «arriba los independientes, mueran los partidos o los medios de comunicación» para hacer explotar al público en júbilo.

    Afortunadamente para El Bronco, éste tiene la ventaja de suceder al clan de los Medina. Basta con hacer caer algunas cabezas y gobernar de forma un tanto decente como para poder erigirse como «El cambio» que México necesita, y que los neoleoneses lo presuman. ¿Les suena?

    Y aquí es donde quiero dejar en claro que no todos los independientes son iguales, que un independiente también puede gobernar mal y se puede corromper. Están hechos de la misma materia que cualquier ser humano.

    Imaginemos que el líder de alguna iglesia evangélica sumamente conservadora lance su candidatura como gobernador independiente y al llegar al poder prohiba los besos en público o lleve a cabo una cruzada en contra de los homosexuales.

    O bien, que una figura que tiene relación con el narcotráfico use ese medio (aprovechando su fama en algún Estado) para buscar una gobernatura.

    La figura de los independientes cae bien, porque mientras los partidos están viciados y atados a un sinnúmero de intereses, los independientes no lo están y «necesitan más de la ciudadanía» para llegar al poder (lo cual los compromete más con ésta). Entonces cuando se vuelven una competencia real, los partidos llegan a la conclusión de que necesitan renovarse; posiblemente limpien sus filas y logren una mejor comunicación con los ciudadanos.

    Los partidos a su vez ofrecen una plataforma ideológica y en ese sentido representan, o deberían de respresentar, a una fracción de los ciudadanos. Un empresario, una madre de familia tradicional, un activista gay o un maestro debería poder simpatizar con un partido político que le sea afín a su forma de pensamiento.

    Un político partidista podrá tener el respaldo en las cámaras que el independiente posiblemente no tendrá. Por esto es que al final del día, los partidos son necesarios; lo que necesitamos es que se renueven, y en el caso de no poder hacerlo, que sean reemplazados por otros.

    México necesita una reflexión más profunda que júbilos ante frases ensayadas y repetidas hasta el cansancio. Si concebimos al independiente como tlatoani, estaremos cayendo en el mismo error histórico en el cual hemos caído siempre y poco después nos preguntaremos por qué las cosas no han funcionado como esperábamos.

    Porque al final es un trabajo de todos. No sólo de los políticos. Tuyo y mío también.

  • Chabelo se fue del reino del revés

    Chabelo se fue del reino del revés

    Chabelo sale del aire el 20 de Diciembre.

    No, ya no vas a poder utilizar la imagen de Chabelo para hacer tus memes de la inmortalidad, ni para aliviar tus penas al darte cuenta que ya estás entrado en años.

    Chabelo se va del reino del revés

    ¿Y saben una cosa? A diferencia de muchos otros personajes de la infame Televisa, yo creo que Chabelo sí se merece un homenaje.

    Aunque muchos han afirmado que Chabelo era una persona difícil de tratar en privado, en televisión tenía (bueno, todavía tiene) un programa de concursos para niños (y no tan niños) sano.

    Muchos crecimos viendo a Chabelo los domingos en la mañana. Y aunque el formato del programa nunca varió mucho, algo tuvo para mantenerse al aire más de 40 años. Su programa marcó un hito en la forma de hacer televisión para niños.

    El Señor Aguilera, las catafixias, los muebles Troncoso (que nadie compra), los cuates de provincia (que exhibe el centralismo disfrazado de República Federal), sus canciones, o las de AC/DC. Todo eso nos marcó a muchos en nuestras infancias, incluso sus programas eran referente para saber que juguetes le pediríamos a «Papa Claus» en navidad. Chabelo era un gran referente; sobrevivió a los contenidos por cable e incluso al Internet. Chabelo se va, porque Televisa ya no lo necesita dentro de sus nuevos planes en la televisión digital; Chabelo se va agradeciendo a Azcárraga Milmo, más no a su hijo. Palabras ausentes que dicen mucho.

    Muy a su estilo, se despide con un video sentado en una silla al revés, con la voz de Chabelo y no la de Xavier López, dirigiendo la palabra a los «cuates» y con varios recuerdos y memorabilia de su programa en el fondo. Chabelo no se quiebra, es el mismo, el de siempre, el que todos conocimos al cual el tiempo parece haberle pasado factura solamente en el físico.

    Yuriria Sierra, refiriéndose a la longevidad del personaje, comentó en Twitter que a Chabelo le tocó el inicio de la Guerra Fría, el fin de ésta, y el inicio de una nueva Guerra Fría (refiriéndose a las tensiones actuales entre Rusia y Occidente). En Familia con Chabelo ya se transmitía cuando ocurrió la matanza del Tlatelolco, también cuando se celebraron los JJOO de ese año, el mundial del 70. Y de hecho, el hombre no había llegado a la Luna cuando comenzó sus transmisiones. Gran parte de la historia contemporánea ocurrió con Chabelo al aire.

    Esta será la primera vez que el México contemporáneo conocerá lo que no es tener a Chabelo los domingos por la mañana. Quienes tenemos menos de 50 años viviremos nuestros primeros domingos sin su programa (aunque siendo sinceros, muchos tenemos varios años sin ver un sólo programa de Xavier López).

    Televisa se deshace de lo poco que de alguna forma le funcionaba, mientras sigue apostando a contenidos a quien nadie le importan, a refritos y a formatos caducos no aptos para una sociedad cuya fuente de información ya no es el televisor. En Familia con Chabelo era uno de los pocos programas que no se burlaban del intelecto de los televidentes. Paradójicamente se va quien interpretaba a un niño de diez años, en el tiempo en que la televisora produce contenidos tratando a sus consumidores como si fueran, sí, niños de diez años, o menos.

    Con esto, la televisora le coloca un candado a su pasado (exceptuando claro, su compromiso informativo con los gobiernos del PRI) para apuntar a un futuro poco promisorio en la televisión abierta. Televisa no encuentra la brújula y los niveles de rating caen cada vez más, mientras que Azcárraga Jean prefiere poner su energía en el negocio de las telecomunicaciones ante la inevitable caída del negocio de la TV.

    La partida de Chabelo, es una estrella menos del «Canal de las Estrellas». Bueno, en el entendido de que a las estrellas de Televisa se les pudiera considerar eso, estrellas.

  • El día en que el agua se convirtió en Coca Cola

    El día en que el agua se convirtió en Coca Cola

    ¿Qué pasaría si quitáramos el agua de los ríos y colocáramos en su lugar Coca Cola? Bueno, la respuesta no es difícil de adivinar. Prácticamente todo ser vivo en la confluencia de esos ríos desaparecería (tal vez a excepción de algunas bacterias que se saldrían con la suya).

    El día en que el agua se convirtió en Coca Cola

    Otra pregunta:

    ¿Por qué en México tenemos muchos pobres con problemas de obesidad?

    Respuesta: Coca Cola.

    Y comienzo con estas dos preguntas para ir a donde quiero ir. Es que en México consumimos Coca Cola como si fuera agua, como si se tratara del líquido vital. México es el mayor consumidor per cápita del mundo: los mexicanos consumimos en promedio 675 botellas de 237 mililitros por habitante al año, es decir, dos botellas de Coca Cola chicas diarias por habitante o medio litro diario). A su vez, bebemos en promedio un litro de agua (los expertos recomiendan consumir entre 2 y 4 litros al día), es decir, por cada dos vasos de agua, consumimos uno de Coca Cola.

    Pero la Coca Cola no es agua. La Coca Cola (y sus similares como Pepsi y Big Cola) contiene gases y una gran cantidad de químicos, algunos nocivos para el cuerpo:

    No sólo eso, la Coca Cola daña el riñón, el pancreas, provoca obesidad y aumenta el riesgo de contraer diabetes (esto a pesar de las campañas mediáticas de la refresquera para lavar su imagen).

    No, no es que tenga algo en contra de los refrescos, más bien critico la forma en que los consumimos y la forma en que nos los venden. Entiendo que compremos refrescos para la fiesta, para una reunión, para un partido de futbol; entiendo que estos sean consumidos de forma esporádica. Lo que no entiendo es que se coloquen refrescos en la mesa de las familias que se disponen a consumir sus alimentos, sustituyendo al agua natural o a las aguas frescas; ni tampoco que se beba este tipo de productos con el argumento de que el agua no tiene sabor (detalle cultural, el agua potable no es completamente incolora, inodora ni insípida como te enseñaron en la escuela, porque ésta contiene minerales; solamente el agua destilada tiene dichas propiedades).

    Alguna vez lo comenté. Hace algunos años consumía mucha Coca Cola Light con el argumento de que «no engordaba». En algún momento de mi vida dejé de consumirla, y el cambio que sentí en mi cuerpo (inclusive en mi mente) fue drástico. Seguramente mis riñones y un sin fin de órganos vitales están agradecidos conmigo. Al «desintoxicarme» me di cuenta que le estaba metiendo veneno a mi cuerpo.

    Y regresando al inicio del artículo. Si cambiamos el agua de los ríos por Coca Cola y casi todo ser vivo, en consecuencia, muere: ¿Por qué deberíamos de esperar que éste refresco sea completamente benévolo con los humanos?

    Luego entonces, Coca Cola lanza un comercial donde trata de mostrar su solidaridad con los indígenas enviando a un grupo de jóvenes bien a la comunidad Mixe en Oaxaca para llevarles la navidad (que vaya que la navidad, sobre todo en su versión americana, nada tiene que ver con los usos y costumbres de esta comunidad que se terminan por ver agredidos). ¿Qué es lo que llevan estos jóvenes? Sí, Coca Cola.

    Para la refresquera, ser solidario con los indígenas es llevarles felicidad marca Coca Cola (una felicidad muy distinta del concepto de felicidad que ellos tienen), sin importar si alteran sus usos y costumbres, y sin importar las consecuencias que este tipo de bebidas tendrán en su salud. Coca Cola entiende que la gente es lo suficientemente ignorante (incluso la subestima de más) para hacer creer que llevar refrescos con un sin fin de sustancias químicas a una comunidad acostumbrada al autoconsumo es un lindo detalle, al tiempo que invaden su cultura con profundas raíces con otra artificial y orientada al consumismo:

    Coca Cola vende momentos, vende felicidad, vende lo peor de una cultura insípida y artificial; patrocina eventos deportivos en los cuales los deportistas tienen casi prohibido consumir sus productos por parte de sus entrenadores o cuerpo médico. Coca Cola va a todos los pueblos y pinta muros con la marca de su refresco, invade camisetas de futbol, espectaculares, comerciales, hace product placement, y todo lo necesario para mantener su cuota de mercado; y no sólo eso, sino que busca también que cada vez más personas consuman, y lo hagan de una forma más frecuente.

    Por eso varios pueblos están tapizados con Coca Cola, y también varios barrios marginales. Para que la gente, incluso la de escasos recursos, sustituya el agua por la Coca Cola como el principal líquido de consumo.

    Y como Coca Cola vende momentos. Entonces nos muestran a una pareja de dos novios caucásicos, parecidos y felices (o bien, negros o latinos cuando se quieren subir al tren del mame multicultural), a una familia saludable, a una comunidad solidaria. Pero en realidad tenemos niños sedentarios consumiendo sus productos frente al televisor, tenemos adultos con un preocupante pero normalizado sobrepeso eructando debido a los gases que tiene el refresco. Esos son sus consumidores más frecuentes.

    Y así es como tenemos una gran cantidad de personas obesas y diabéticas (sin importar su clase social ni sus ingresos). Un líquido que parece más bien una sustancia química que un producto natural sigue siendo la predilección para muchos mexicanos. Porque a pesar de las piedras en el riñón, la diabetes o el riesgo de eructar en la cara de tu novia cuando tratas de besarla, porque a pesar de eso, tiene sabor. Ah ¡Y es cool!

     

     

  • Revolución Mexicana: La Revolución que no fue

    Revolución Mexicana: La Revolución que no fue

    Los revolucionarios buscan romper con el estado de las cosas para establecer uno nuevo. Mientras que una evolución implica una transformación gradual de un proceso y una involución es el retroceso de éste (lo contrario que lo primero), una revolución, consistiría entonces, en romper un proceso para sustituirlo por otro. En este entendido, una revolución solo se podría justificar cuando el proceso anterior (el que se quiere romper) está lo suficientemente viciado como para que éste ya no tenga posibilidades de mejorarse en el trayecto. Es decir, cuando cierto estado de las cosas ya no puede ser mejorado sobre la marcha.

    En este sentido, Zapata era un revolucionario, también el  «Che» Güevara. Pero también a los integrantes del Estado Islámico se les podría considerar revolucionarios, en tanto buscan romper un proceso para iniciar otro.

    El México pre-revolucionario no era perfecto. Nuestro país tenía un dictador llamado Porfirio Díaz, quien logró transformar económicamente a un país sumido en la miseria debido a un sin fin de conflictos. Aunque esta figura fue condenada al ostracismo de la Historia Mexicana (escrito precisamente por la familia revolucionaria) muchas de sus obras perduran hasta la fecha. Los pecados de Porfirio Díaz básicamente fueron dos, ser un dictador (que vaya, tampoco esperes en esa época la existencia de mandatarios democráticos sujetos a mecanismos de transparencia) y que el crecimiento económico que logró se distribuyó en unos pocos, manteniendo a gran parte de la población en la miseria, en condiciones infrahumanas y sin derechos.

    Porfirio Díaz

    Que las épocas también se entienden. Lo que hoy es inconcebible, antes era más tolerado.

    Es decir, el estado de las cosas de esa época tenía defectos; pero era perfectible, no estaba condenado al fracaso. Una apertura democrática (en términos de principios del siglo XX) y una mejor distribución de la riqueza que ya existía habrían podido cambiar la historia de nuestro país. De hecho, a principios de siglo, ésta a nivel mundial estaba muy mal distribuida; no era una condición exclusiva de nuestro país; en la belle epoque, unos cuantos poseían la mayoría de toda la riqueza y la mayoría vivían en la pobreza. Las guerras mundiales, al destruir las grandes posesiones y haciendas de los ricos, junto con el ascenso de políticas redistributivas (en algunos casos creadas para alejar a las poblaciones de la tentación del comunismo) crearon una sociedad más igualitaria.

    Las guerras mundiales destruyeron a Europa, en tanto los revolucionarios destruyeron gran parte de las riquezas que existían en México. La diferencia estriba en que las naciones fueron destruidas por sus adversarios. En cambio, México fue destruido por quienes después ascendieron al poder.

    Revolución Mexicana: La Revolución que no fue

    Y ese es el problema de la Revolución Mexicana, no corrigió los problemas del México de Porfirio Díaz, sino que destruyó todo lo que había, fuera bueno o malo. De hecho, con la Revolución surgió una dictadura disfrazada de democracia simulada que duró 70 años.

    El Monumento a la Revolución es para mí, uno de los monumentos más representativos en cuanto a su significado. Porfirio Díaz mandó a construir un palacio legislativo que tendría dimensiones mayores a las del Capitolio de Washington D.C. y que albergaría a las cámaras de senadores y diputados. Porfirio Díaz puso la primera piedra, después Madero intentó continuar el proyecto, pero éste se frustró gracias a la Revolución. Al final, sólo se aprovechó una parte de la obra que sirvió para erigir el monumento actual: Una obra mocha e incompleta.

    Es peculiar que un dictador haya propuesto crear un parlamento, mientras que los revolucionarios nos trajeron la dictadura.

    Monumento a la Revolución

    En ese sentido, la Revolución Mexicana fue algo mocho, incompleto. No trajo la democracia al país, destruyó gran parte de la riqueza que Díaz se guardó para unos pocos, en lugar de distribuirla mejor. Si bien ciertos sectores de la población vieron beneficios y la educación pública (inexistente en tiempos de Don Porfirio) se desarrolló (el cual es prácticamente es el único derecho social que nuestro país obtuvo gracias a este evento); los revolucionarios al institucionalizarse, crearon organizaciones que más que promover la igualdad. promovieron la dependencia del individuo con el aparato gubernamental. Varias de estas instituciones siguen funcionando después de medio siglo (ejemplo, la CTM, la CROC o el SNTE).

    En realidad, la igualdad era sólo para quienes estaban dentro de la familia revolucionaria. Los más beneficiados eran quienes pertenecían a algunas de estas organizaciones:

    No vivir del presupuesto es vivir en el error: César Garizurieta Erenzweig «El Tlacuache».

    La familia revolucionaria creó lo que Mario Vargas Llosa llamó la dictadura perfecta. Nuestro país fue uno de los últimos de América Latina en transitar a una democracia, porque se nos hacía creer (y también al mundo) que éramos una democracia. Posiblemente ese sea uno de sus más grandes legados, y no es algo que podamos presumir.

    La familia revolucionaria

    Los beneficios de la Revolución Mexicana son cuestionables. Pero a pesar de eso, en pleno siglo XXI se sigue celebrando, y el Presidente Peña Nieto, militante del partido creado por la familia revolucionaria, realiza una ceremonia pomposa en el Campo Marte para conmemorar su aniversario.

    El PRI, a pesar de llevar tatuado en su nombre a la Revolución Mexicana (Revolucionario Institucional es un contrasentido por sí mísmo, de hecho es casi un oximorón) ha sido cuestionado por las izquierdas quienes se consideran los auténticos revolucionarios; y cuyos miembros salieron del PRI, porque dicen, éstos traicionaron sus valores para venderse a lo que llaman «el neoliberalismo». El PRD y López Obrador pelean por ser los herederos legítimos de una revolución fallida, que no creó riqueza, trajo autoritarismo, monopolios públicos (Pemex y un sin fin de empresas que fueron torpemente privatizadas hace pocas décadas) y privados (Televisa, la televisión de la familia revolucionaria). Dichos monopolios, hederedos (de forma directa o muy indirecta) de la Revolución Mexicana, son los que ahora tienen a un país sumamente desigual donde el 50% de la población es pobre.

    Esa es la paradoja de la Revolución Mexicana, trajo todo eso que habían prometido combatir.

    Y lo más paradójico es que la sigamos celebrando.

    P.D. Por cierto, creo que casi no mencioné a ningún personaje de la familia revolucionaria. No hubo necesidad.

  • Las becas, y por qué el Gobierno quiere acabar con ellas

    Las becas, y por qué el Gobierno quiere acabar con ellas

    Hasta el economista más liberal entiende la función que tienen las becas. Una beca, para empezar, ayuda a generar mayor movilidad social (que es algo que México carece y luego uno se pregunta por qué las familias de los ricos son las mismas y por qué la distribución de la riqueza es de dar pena). Muchas personas que no tienen ni de lejos la capacidad de costearse una maestría en alguna universidad de su país, pueden ir a cursarla al extranjero. El estudiante de clase media que no puede pagar una maestría en el ITESM, puede irse al MIT, o al London School of Economics, sin haberse endeudado y sin gastar prácticamente un clavo (aunque sí mucho tiempo de esfuerzo, papeleo y competencia).

    Las becas, y por qué el Gobierno quiere acabar con ellas

    Pero eso es lo de menos, las becas son muy necesarias para un país que está rezagado. Son muy útiles para la transferencia de conocimiento; no solo por parte de quienes regresan a su país. Incluso, según menciona Andrés Oppenheimer en su libro Crear o Morir, a pesar de la «fuga de cerebros» el país de origen al final termina obteniendo beneficios de ellos, porque en un mundo globalizado no deberíamos de hablar de «fuga de cerebros», sino más bien de «circulación de cerebros». Muchas de esas personas que terminan trabajando fuera viajan a sus países de origen a impartir seminarios o de alguna forma terminan compartiendo el conocimiento que han adquirido.

    Entonces tenemos dos puntos clave: Movilidad social y transferencia de conocimiento (la cual a su vez genera mayor riqueza y esta a su vez generar más movilidad social) obteniendo el expertise de los países más desarrollados.

    Imagina que tienes un negocio de marketing y tanto tus socios como tú son personas recién graduadas con muchas ganas de romperla pero no tienen experiencia. Tú te vas a trabajar por uno o dos años a una de las empresas más importantes del ramo, y regresas con muchos conocimientos para mitigar la falta de experiencia. Bueno, eso es lo que sucede con las becas, pero a nivel país.

    Pero parece que el Gobierno Federal no lo entiende.

    La SEP, según reporta Proceso, canceló un programa de becas dejando a estudiantes desamparados en el extranjero. De buenas a primeras, eliminaron el Programa de Movilidad Internacional de Posgrados, ni siquiera se preocuparon por afectar a quienes ya estaban cursando sus estudios. Y esto a pesar de que Aurelio Nuño, el titular de la SEP, y posiblemente el delfín de Peña Nieto para 2018, se había comprometido a no hacer recortes presupuestales; asegurando que era “el momento más importante en la transformación del sistema educativo” y que “la prioridad de este gobierno es la educación. Si se claudica el futuro de este país puede ser gris”.

    Y claudicaron…

    Bueno, no claudicaron, más bien les valió madre.

    El argumento es que no hay dinero.

    Y no es la primera vez que lo hacen, o lo intentan.

    A los estudiantes se les cierra una de las puertas que da el Gobierno para estudiar en el extranjero. Sí, el Conacyt, quien otorga un mayor número de becas ahí sigue, pero…

    Pero sí tienen dinero para llevar una comitiva de varias personas a Inglaterra y Francia. La comitiva de 200 personas que llevaron a Inglaterra nos costó 7.1 millones de pesos a los mexicanos. Con ese dinero tirado a la basura podrían haber creado más de 10 becas.

    No es que no haya dinero como asegura el gobierno, es que usan nuestros impuestos pésimamente. Parte de esos recursos no sabemos a donde van a parar. Parte de ese dinero se otorga a amigos o parientes, quienes les agradecen el favor con una casa blanca. Varios gobernantes se quedan con parte del dinero, otros simplemente roban y desvían recursos. Y entonces luego ven que las arcas están vacías y no pueden destinar el dinero suficiente a varios rubros, y para obtener más, hay que gravar a los empresarios, a quienes generan el dinero. Entonces esa reducción del costo de la gasolina que habría al liberar su precio al mercado hay que eliminarla a través de un impuesto. Entonces hay que eliminar becas: Al cabo la mayoría de los estudiantes que quieren estudiar en el extranjero no votan por el PRI.

    Y la educación no es prioritaria para este Gobierno. No lo es.

    La Reforma Educativa es más bien una Reforma Laboral para poder tener el control de los maestros y quitárselas a las cúpulas sindicales. Si bien, puede parecer necesaria para quitarle el control a grupos como la CNTE, dicha reforma sólo propone eso. No propone mejoras sustanciales a la currícula.

    La educación no es prioridad para este gobierno. Menos cuando su cabeza de lo que menos entiende es de educación.

    Y menos entenderá la necesidad de transferencia de conocimiento. En las viejas épocas de su partido, las becas al extranjero se usaba para mandar a los opositores para que estuvieran allá lejos del país. – Mira, tú que eres líder activista, ¿No te gustaría ir a estudiar al MIT, o a Yale? No, no tienes que pagar nada.

    Luego se entiende por qué este Gobierno está acéfalo. Ni siquiera parecen entender para qué sirve cada cosa. Al cabo en este tipo de decisiones las consecuencias se ven a largo plazo (y no el día de las elecciones).

    Y también se entiende que el Conaculta manipule la metodología para hacernos creer que leemos 5 libros al año. Simular, simular…

  • La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante

    La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante

    No son todos, pero sí los suficientes como para preocuparnos

    Algunos estaban felices con la noticia de que en México se leen, según el Conaculta, 5 libros al año. Esta institución afirmó haber aplicado una metodología diferente, y yo la verdad creo que el incremento de libros leídos se debió a dicho cambio más que otra cosa.

    La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante

    Yo no, yo no estoy feliz con el nivel de cultura que tenemos en México. Más bien me llega a dar algo de pena. De verdad que somos un pueblo muy ignorante.

    Lo noté cuando el huracán Patricia, y lo noté más con los atentados en Francia. En estos dos lamentables sucesos (más el segundo que el primero) como se dice cotidianamente, sacamos el cobre.

    Hablo de la ignorancia entendida no sólo como escasez de conocimiento, sino también como actitud. Puedo entender que una persona pobre que no terminó la primaria sea ignorante, pero no puedo entender que alguien con un título universitario y que tuvo los recursos humanos y económicos para prepararse, lo sea.

    De verdad me encontré un cúmulo de opiniones penosas en las redes sociales, sobre todo en Twitter donde los usuarios entran a ese espacio para mostrar su dizque perfil docto y cultivado.

    Muchos creen que ser intelectual es llevarle la contra a la opinión pública. Es decir, si «los borregos» todos creen lo que se dice, entonces voy a afirmar lo contrario para mostrar mis dotes de intelectualidad, por ejemplo:

    – Yo estoy en contra de Peña Nieto porque no sabe decir los 3 libros que ha influenciado su vida; ergo, yo derrocho cultura.

    Porque es muy distinto ser crítico (con la opinión pública o un gobierno) que simplemente llevar la contra. Ser crítico implica todo un proceso de razonamiento; llevar la contra es eso, nada más decir negro cuando dicen que es blanco, es un ejercicio muy fácil y simplón.

    Y lo triste es que esta demostración de ignorancia no sólo se denotó en las personas comunes, sino en algunos que presumen ser escritores o muestran sus títulos. Escritores medianamente conocidos hablando de teorías de conspiración sin ninguna prueba y mucho sesgo ideológico.

    Hace unas horas (tomando como referencia la hora de publicación de este artículo), un twittero me reprendió por publicar una foto de una de las mexicanas fallecidas, reclamándome por qué no he subido fotos de todos los mexicanos asesinados. ¡Es un absurdo! Tan absurdo que raya en lo cómico y se convierte en una autoparodia.

    Y mucha gente se subió al barco sin entender bien que es lo que ocurre en Francia. Incluso algunos se enojaron con los franceses por declararle la guerra a Siria, cuando los galos le declararon la guerra al Estado Islámico. Y desde esos argumentos comenzaron a hacer reclamos. Nos llamaron «manipulados» cuando nosotros siempre hemos sido conscientes del papel (histórico y actual) que ha jugado Occidente en Medio Oriente para llegar a la realidad actual y de la gran responsabilidad que tiene.

    Otros comenzaron a narrar teorías de la conspiración absurdas que se imaginaron para venderlas como la verdad absoluta. – El Ocsidente te está manipulando Cerebro.

    Sí, puede ser sesgado que redes como Facebook coloquen la bandera de Francia y no la de Siria u otros países no occidentales (que como comenté, es un error si pretende ser una empresa global que de Internet a los países más pobres), por muchas razones. Facebook es un negocio que da servicios al público a cambio de publicidad de los anunciantes, no una empresa altruista, y naturalmente tenderá a reflejar sus valores occidentales. Usarla no convierte a las personas en ignorantes, aunque posiblemente sería prudente alertar de ese sesgo y entender que esa red social es un negocio «pro-occidental».

    Quienes reclamaron a quienes se solidarizaron, lo hicieron desde la ignorancia. Como si los ciudadanos occidentales estuvieran de acuerdo con lo que sus gobernantes han hecho en Medio Oriente. Generalizaciones, conjeturas, palabras al aire. Esa ha sido la constante.

    Dentro de la basura que hay en las redes sociales, hay información muy buena que puede ayudarte a entender el conflicto de una forma fácil y sencilla. Parece que ni eso sirve.

    Y me da coraje, y escribo esto porque estoy enojado, y decepcionado.

    Porque dentro de nuestra ignorancia hemos sido malagradecidos. Sí, hemos sido malagradecidos con el pueblo francés; muchos les han negado la solidaridad que ellos nos dieron cuando mataron a 43 estudiantes en Guerrero, y lo han hecho por ignorancia (y porque quieren seguir montados en ella). Nos hemos visto mal como pueblo, hemos sacado el cobre. Me da pena.

    Un amigo me comentaba molesto por la decadencia que percibe en la educación en Guadalajara. En la Universidad de Guadalajara, dice, los alumnos sólo se preocupan por la fiesta y hacer relaciones (pero eso pasa en todos lados).

    Y entonces salen de la escuela sin la vocación de adquirir conocimientos. No leen, no estudian, les preocupa sólo la fiesta, el dinero (y no es que quienes se preparan no vayan a fiestas, sólo que no es su única prioridad). Al final terminan siendo personas sin criterio propio que se tragan todo lo que ven. O bien, son aquellos que se creen intelectuales por darle la contra a todo sin construir argumento sólido alguno (esos que peyorativamente denominan chairos).

    Sí, se vale ignorar, nadie tiene conocimientos absolutos; se vale equivocarse en las argumentaciones, no somos perfectos. Lo que me molesta es que la gente opine sin saber nada pretendiendo que saben y cuando nunca se han molestado en saber. Desde ese punto es que la gente te reclama por solidarizarte con los franceses, casi te tachan de antipatriota.

    Cuando discuto con otras personas cultivadas me doy cuenta que ignoro muchas cosas, incluso cuando platico con gente que no tiene tanta cultura; pero eso me gusta, porque les aprendo. Muchas personas no, muchas personas bajo su ignorancia descalifican a los demás, por medio de frases gastadas, predecibles y repetitivas. Basta con entrar a Twitter para ver dichos argumentos repetidos que no entiendo por qué no usaron la función del retweet para no gastar energía en el teclado.

    Entonces me doy cuenta de que no puedo debatir con mucha gente.

    Y eso me frustra. Incluso la cultura en un momento dado te puede hacer sentir aislado e incomprendido (y ojo, estamos hablando de alguien como yo cuyo nivel cultural debería ser considerado promedio, pero no lo soy porque soy un vil tuerto en un mundo de ciegos, cojos y mancos al mismo tiempo).

    Y entonces entiendo por qué estamos como estamos como país, entiendo por qué tenemos a los gobernantes que tenemos.

    Entonces entendemos que más o menos sí tenemos el gobierno que merecemos. Que gente tan ignorante como Peña Nieto, López Obrador, El Bronco, y sin irme más lejos, Carmen Salinas o Cuauhtémoc Blanco, sean de los políticos más relevantes.

    Me duele. Curiosamente los dos artículos pasados tratan sobre eso, la reacción de mucha gente ante los atentados, y yo, con mis limitados recursos, tratando de señalar contradicciones que me parecen muy evidentes. De verdad me desesperé, por lo que todo esto refleja y dice de mi país.

    Esta tragedia (y no lo digo con algún afán cínico o de modo insensible) pudo ser aprovechada para que aprendiéramos más sobre lo que pasa en Medio Oriente, para conocer como es que Occidente prácticamente creó varios países en esa zona, lo cual generó un territorio inestable que ha derivado en lo que conocemos ahora. Pudimos aprender sobre cómo es que un extremista llega a serlo. Sobre como Estados Unidos colaboró indirectamente (sin querer) para armar al Estado Islámico. Pudimos aprender sobre Kurdistán (territorio de los kurdos, clave en esta dinámica geopolítica). Pero no lo hicimos, nos dejamos llevar por lo fácil, por las descalificaciones. Por repetir las mismas frases que todos repiten y que no quiere mucho raciocinio porque si muchos lo dicen, entonces es verdad.

    Y prefiero decirlo, aunque duela, y aunque me critiquen. Estoy muy enojado, pero creo tener los argumentos para estarlo. Enojado porque esta ignorancia se convirtió en una ingratitud no sólo para nuestros hermanos franceses, sino para las mexicanas que fallecieron en Francia, que pagaron los platos rotos, por estar en Francia y porque una de ellas es hija de un empresario.

    Es triste, y es nuestra dura realidad. Que aunque le pese a muchos, debe decirse.

  • La banderita de Facebook ¿Por qué París y no Siria?

    La banderita de Facebook ¿Por qué París y no Siria?

    Si Facebook quiere ser una empresa global deberá ser «menos estadounidense». Esta empresa tiene la intención de llevar Internet gratuito mediante un satélite propio a África y demás lugares donde la pobreza abunda. Para Facebook, colocar la bandera de Francia y no la de Siria o Líbano pudo ser un error, en este entendido de que pretende ser una empresa global. Pero eso es problema de Facebook.

    La banderita de Facebook ¿Por qué París y no Siria?

    En las redes veo algo parecido a una campaña de linchamiento contra aquellos que han decidido colocarse esa bandera, o bien, decidieron solidarizarse de alguna forma con Francia.

    Para algunos, como requisito para solidarizarte con los parisinos muertos, debiste haberlo hecho antes (con pruebas de que lo hiciste en redes) con México, con Siria, con Iraq, con Palestina y con Líbano; si así no lo hiciste, es que eres un «hipócrita, doble moral». Aunque muchas de esas personas ni siquiera lo han hecho con dichas naciones.

    Incluso algunos critican la solidaridad con Francia porque no han sufrido tanto como México, al punto de minimizar su sufrimiento y burlarse de él:

    La banderita de Facebook ¿Por qué París y no Siria?

    Esas mismas personas, en su mayoría, estaban agradecidas cuando los franceses mostraron su apoyo cuando ocurrió la tragedia de Ayotzinapa. Agradecer la solidaridad de otra nación y criticar el acto de reciprocidad, perdónenme, pero ese sí es un acto hipócrita y de doble moral. No sólo eso, es un acto egoísta.

    Incluso algunos tuvieron la desfachatez de reclamar por qué Facebook no colocó la bandera de México el año pasado, cuando hace un año la red social no tenía la costumbre de hacer ese tipo de dinámicas.

    Otros negaron su solidaridad argumentando que «Occidente se lo tenía merecido». Si bien, ciertamente, los países occidentales no han tratado muy bien a estos pueblos árabes (sobre todo los más deprimidos) e incluso se puede decir que el Estado Islámico no se puede entender sin la intervención de occidente en Iraq (de hecho, los grupos radicales se alimentan de los agravios occidentales para construir sus discursos bélicos), las víctimas de Francia nada tienen que ver con las decisiones que han tomado sus gobernantes (las cuales el pueblo occidental suele no aplaudir).

    Esperar que la gente se indigne con la misma intensidad ante cualquier evento del mundo es algo ingenuo. Los individuos tenemos una tendencia a indignarnos más con aquello con que nos sentimos más identificados, incluso se puede interpretar como un acto supervivencia porque nos coloca en estado de alerta. Para un mexicano representa un mayor riesgo (aunque sea mínimo) un atentado de un terrorista islámico en Francia que en Siria, porque Francia está culturalmente más cerca de México. Las repercusiones de un conflicto bélico en Oriente son menores a las que puede tener un conflicto occidental.

    ¿Recuerdas que los sirios o los árabes se indignaran por Ayotzinapa como lo hicieron los europeos? No lo hicieron ¿verdad?. Y no recuerdo que la gente se haya indignado por eso. Es natural, porque los sirios se sienten identificados con otras culturas antes que la nuestra; y porque muy probablemente ni siquiera se enteraron de lo ocurrido.

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    De la misma forma, un cristiano tenderá a solidarizarse más con los cristianos, un vegano se escandalizará más si a otro vegano le han coartado sus derechos. Es una simple condición humana.

    Pero eso no quiere decir que no tengamos la capacidad de solidarizarnos con los sirios o los libaneses. Ciertamente los medios occidentales tenderán a difundir y dar prioridad a lo que ocurre en Occidente (y sí, a veces por interés) y eso hace que quienes vivimos en esta área geográfica recibamos menos información de lo que ocurre en esas latitudes; esto aunado la inseguridad de esos países, donde es más difícil llevar a cabo una cobertura noticiosa como se puede hacer en los países occidentales.

    Imagina que en una pequeña sala de cine reúno a 50 amigos tuyos, diferentes entre sí (algunos conservadores, otros liberales, algunos otros hipsters, empresarios, de izquierda) y coloco un video de los bombardeos en Siria y algunos otros sobre como asesinan niños cristianos. ¿Sabes que va a pasar?

    Algunos van a salir llorando, alguno que otro amigo tuyo vomitará, otros saldrán indignados y posiblemente lleguen a sus casas a compartir en las redes videos para que todo el mundo se entere. Mientras eso ocurriría acá, en el Estado Islámico sus miembros festejan cuando sus pares asesinan víctimas inocentes occidentales.

    Y todavía hay quienes quieren ponerlos a la par. – Ay, es que los del Estado Islámico son víctimas de Occidente, ojo por ojo, diente por diente. – Quien atenta contra una vida de algún inocente, deja inmediatamente de llamarse víctima, aunque haya sufrido un agravio anterior.

    Yo recuerdo que durante la guerra de Iraq, en México transmitieron imágenes crudas (pero lo suficientemente tolerables para ser transmitidos por televisión abierta) que no se transmitían en Estados Unidos. Recuerdo bien que los mexicanos nos indignamos, y criticamos al gobierno y ejército de Estados Unidos. Es más, gran parte de la impopularidad del gobierno de Bush en Occidente se debe a la intervención en ese país, y las fotos donde soldados estadounidenses maltrataban a iraquíes causaron una gran indignación. Es decir, los occidentales nos solidarizamos con los orientales (con esos que algunos dicen que «nos valen madre») debido al abuso de sus pares occidentales. Eso no es algo que vayas a ver algún día en el Estado Islámico.

    De hecho, los atentados en París han hecho que la gente se preocupe más por lo que está ocurriendo en Siria.

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    Por eso es que no entiendo que haya personas se indignen más porque algunos coloquen en su avatar la bandera de Francia; e incluso cuestionen a gobiernos locales de nuestro país por iluminar monumentos con los colores de la bandera de ese país. – ¿Dónde está la bandera de Siria, dónde está?

    No entiendo como algunas personas pueden pasar por alto el sufrimiento de los demás por ideologías, por querer llevar la contraria, o bien, por querer imponer un falso aire de superioridad, y se limitan a criticar a quienes nos solidarizamos con los franceses, quienes el año pasado se solidarizaron con nosotros.

    Eso, eso es lo realmente hipócrita y doble moral.

  • 5 Argumentos tontos para no #PrayForParis

    5 Argumentos tontos para no #PrayForParis

    Todos estamos conmocionados por los sucedido en Francia. Un atentado así duele hasta el alma; cuando me enteré que murieron 100 en Le Bataclan sentí nauseas. Pero algunos creen que sentirnos mal por lo sucedido no tiene justificación, o bien si la llegara a tener, buscan algún argumento para hacernos sentir culpables. Muchas de estas personas, o bien, están desinformadas, o bien, sólo quieren dividir y quieren aprovechar este tipo de eventos con fines políticos o para sacar lo peor de sí.

    Aunque Francia está lejos de nuestro país (al otro lado del charco como se dice popularmente), tenemos muchas cosas en común con dicha nación; en especial muchos de nuestros valores, porque tanto nosotros los mexicanos como los franceses, somo occidentales. Pero bueno, vamos a desmentir algunos de estos argumentos:

    1.- Pero… Si nomás son creyentes, devotos, defendiendo la única religión verdadera… ¿O no?

    1.- Pero... Si nomás son creyentes, devotos, defendiendo la única religión verdadera... ¿O no?

    Este comentario lo hizo Luis González de Alba, el ex estudiante del 68 que después fue excluido por la izquierda. Muchas personas han encontrado en los lamentables atentados un pretexto para responsabilizar directamente a las religiones y las creencias de las personas. Pero estas personas están desinformadas, no le piensan bien, o bien, tienen algún problema muy personal con las religiones (una cosa es no ser religioso y otra es no respetar el derecho a los demás a profesar su religión, así como le hace el Estado Islámico).

    La culpa no es de la religión, sino de los individuos que la profesan y deciden matar en nombre de Dios. Quienes hacen esto, tergiversan el credo de su religión a su conveniencia. En realidad la gran mayoría de los musulmanes son gente pacífica y de igual forma repudian los ataques que sufrieron los franceses. Tristemente ellos son los que sufren más con los ataques por las posteriores persecuciones de las cuales puedan ser objeto.

    Seguramente estas personas buscarán «hacer quedar mal» a aquellos que rezan o hacen cadenas de oración por los franceses (que independiente de si se crea o no, se agradece sus intenciones) y tratarán de hacerlos sentir culpables. Pero la verdad es que no entienden mucho cómo va esto.

     

    2.- Desde hace más de una década, decenas de miles han muerto en la capital iraquí por el terrorismo, pero un par de centenas muere en París y…

    2.- Desde hace más de una década, decenas de miles han muerto en la capital iraquí por el terrorismo, pero un par de centenas muere en París y...

    Les pregunto a quienes hacen este tipo de afirmaciones por qué entonces nunca (como sucede generalmente) han mostrado su indignación en las redes sociales, porque yo nunca los he visto. Regreso al inicio de este artículo. Este ataque no sólo es contra un pueblo, va también contra gran parte de nuestros valores. Es un atentado de unos dogmáticos contra nuestros valores liberales que nos sostienen y que hemos construido con mucho trabajo durante siglos: Nuestro valores democráticos, de libertad política y económica, de tener derecho a profesar nuestra religión sin ser molestados. Liberté, égalité, fraternité. 

    Y tampoco es que seamos insensibles ante lo que sucede en Oriente. Por el contrario, ante el éxodo de sirios, muchos los recibieron en sus países con los brazos abiertos.

     

    3.- Occidente también ha cometido muchas atrocidades, nos generamos los ataques. 

    3.- Occidente también ha cometido muchas atrocidades, nos generamos los ataques.

    Ciertamente algunos gobiernos occidentales han cometido atrocidades. Pero Occidente no son «algunos gobiernos», somos todos los que crecimos en una región y compartimos una escala de valores. Y la gran diferencia estriba en que Occidente como pueblo, hemos repudiado a los gobernadores que han cometido dichas atrocidades. Sólo hay que recordar las fuertes críticas que vertimos sobre George W Bush y su gobierno a la hora que intervinieron en Irak. Incluso quienes en algún momento apoyaron al Presidente, nunca festejaron la muerte de civiles iraquíes (el gobierno estadounidense se esforzó para que sus gobernados no vieran dichas imágenes). En cambio quienes pertenecen al Estado Islámico festejan el asesinato de inocentes civiles.

    Como región tenemos contradicciones, sí, somo seres humanos. Pero nosotros no nos alegramos al ver como inocentes sufren ni celebramos en torno a ello. Así que ni puede haber punto de comparación.

     

    4.- Por más que les irrite a algunos es profundamente hipócrita conmocionarse con la masacre en París y hacerse pendejos con las de México.

    Por más que les irrite a algunos es profundamente hipócrita conmocionarse con la masacre en París y hacerse pendejos con las de México.

    Este finísimo comentario lo hizo Gerardo Fernández Noroña, quien me borró de Twitter después de haberme insultado y a quien se le olvidó la memoria porque me ha citado varias veces. Bueno, este es uno de los argumentos más tontos y que representan una contradicción explícita:

    ¿Ayotzinapa? ¿Qué pasó en Ayotzinapa? Yo recuerdo que prácticamente todos nos indignamos, muchos salimos a marchar a las calles. Todo México se indignó, personas de varias clases sociales y creencias ideológicas. Los mexicanos como pueblo «no nos hicimos pendejos».

    De hecho, Ayotzinapa (porque dicen algunos que si lo de París hubiera sucedido en México, no habría aparecido en ningún diario) recorrió todo el mundo. Gran parte de Occidente se indignó con la muerte de los estudiantes. Y si un pueblo mostró su solidaridad con nosotros fue Francia, no hay que olvidarlo.

    5.- Los ataques de Francia son una conspiración de la OTAN en conjunto con el narcogobierno de México y el PRIAN para que no te enteres del gasolinazo porque cuando manipularon el clima para crear el huracán Patricia no funcionó y bla bla bla…

    5.- Los ataques de Francia son una conspiración de la OTAN en conjunto con el narcogobierno de México y el PRIAN para que no te enteres del gasolinazo porque cuando manipularon el clima para crear el huracán Patricia no funcionó y bla bla bla...

    Los más cómicos suelen ser los que ven en este tipo de eventos teorías de la conspiración que tienen como base alguna película de ciencia ficción de bajo presupuesto o la letra de alguna canción de Muse. No hay conspiración, no hay manipulación deliberada. Es simplemente el Estado Islámico con su dogma en contra de Occidente quien no se apega a sus creencias radicales. Que si en algún momento gobiernos occidentales pusieron su grano de arena para aumentar el odio que se tradujo en este tipo de grupos es una cosa, pero insisto. Occidente no es «algunos gobiernos», Occidente somos todos. Occidente es Francia, es México, es Europa, y es América.

    Conclusión:

    ¿Que hubieras pensado si todos nuestros pueblos hermanos hubiesen buscado algún pretexto para no apoyarnos cuando mataron a los 43 estudiantes de Ayotzinapa? – No hay que apoyar a los mexicanos, porque la otra vez hubo un tiroteo en Marsella y ni nos dimos cuenta. Seguramente no nos hubiéramos sentido bien, posiblemente nos hubiésemos sentido solos e ignorados por el mundo. ¿Qué tal si los mismos franceses no nos hubieran apoyado porque Le Pen o algún otro político hubiera tratado de politizar el tema para alebrestar a sus huestes?. No nos hubiera gustado ¿Verdad?

    Desde aquí, un abrazo a todos nuestros hermanos franceses. Cuentan con nosotros.