Autor: Cerebro

  • Blim. Televisa y su pésima propuesta que no podrá lavarte el cerebro

    Blim. Televisa y su pésima propuesta que no podrá lavarte el cerebro

    A Televisa le dijeron que su audiencia estaba bajando porque ya nadie veía la televisión abierta y todos preferían entonces, ver series en Internet. El comportamiento del consumidor, les dijeron, había cambiado. Y no, no se equivocaban, con la abundancia de laptops, tablets y smartphones, la televisión ha dejado de tener el monopolio del entretenimiento.

    Blim. Televisa y su pésima propuesta que no podrá lavarte el cerebro

    Lo que parece que a Televisa no le dijeron, es que la gente también está dejando de verla porque sus contenidos son, digamos, «chafitas». Todo el mundo veía Televisa porque ésta tenía el monopolio del entretenimiento en el país, no tenía mucha competencia en cuanto a contenidos se refiere. ¿Quién ve Sabadazo, y Hoy?, o ¿Quién ve Telenovelas hoy en día? Estas últimas suelen ser personas mayores de edad que crecieron con ellas. Televisa está dejando de ser referencia para las nuevas generaciones.

    Televisa entendió lo primero, no lo segundo. Y entonces creó Blim, una plataforma digital para competirle a Netflix, Claro Video y demás aplicaciones digitales donde el usuario puede consumir contenido en línea.

    Pero se trajo toda su «basura». Bastó con usar la promoción de los 30 días gratis para probar su nueva propuesta llamada Blim y navegar en ella para percatarme de eso. ¿Qué es Blim? Es básicamente Televisa, tal y como la conocemos, pero digitalizada.

    Primero, trae un repertorio muy limitado de películas y series, pareciera que estuviéramos hablando de un «Canal 5 digital» (aunque aquí no tienes por qué conformarte con esos horribles doblajes al español), trae su repertorio de telenovelas (limitado también): Muchachitas, Rosa Salvaje, Clase 406 (pfftt), María Mercedes. Vaya, ni Rebelde aparece ahí. Además también te ofrece programas por si te perdiste Acción el domingo pasado, o La Jugada. Sí, esto cuesta lo mismo que el Netflix.

    Cierto, Netflix casi no te ofrece telenovelas, ni puedes ver Acción para ver los goles de Oribe Peralta. Pero ¿A quién le importa ver Acción en línea? ¿Para qué ver Acción si puedes ver los goles en Youtube poco después del fin del partido? Seguramente en Televisa pensaron que eso era una gran idea, que la gente iba a ver la repetición de los programas deportivos para ahí informarse, cuando la información vuela, cuando cualquier diario digital comprime los videos de los goles en Vine y junto a estos redactan la nota del partido.

    La gente está harta de Televisa porque sus contenidos, en la mayor parte de los casos, son una basura. Cuando la televisión abierta se molesta en crear algún contenido de calidad decente, como Master Chef de TV Azteca, la gente se molesta en verlo.

    Televisa nació cerrada, como una industria protegida  y aliada al Gobierno en una época donde las importaciones estaban restringidas. Después de la apertura, Televisa no terminó de «agarrar la onda» y trató de adaptarse a las «nuevas formas» mediante las «viejas formas»; aunque a pesar de eso tuvo algunas chispas de creatividad. Ahora ni siquiera ocurre eso. Televisa cree que sigue siendo respetada por el público, y que basta trasladar sus contenidos a donde el público está para que vuelva a ser vista.

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    Y siento decir que esa plataforma malograda llamada Blim, solo servirá para aquellos nostálgicos que quieren ver esas novelas que marcaron su juventud.

    Su interfaz naturalmente es una copia un tanto malograda de la que despliega Netflix, Y sé que se entiende que la empresa estadounidense puede disponer de los mejores programadores y UX designers del mundo y Televisa no tanto (aunque hablamos de una de los medios de comunicación más grandes de América Latina, no de una startup creada por dos jóvenes). Pero ni siquiera pretendieron hacer innovación alguna en la interfaz, simplemente la copiaron. Y se ve mal, porque basta con navegar un poco para darse cuenta de la escasez de opciones, como si se tratara de una copia un iPhone por una marca de bajo costo (por no decir pirata).

    Peor aún, tiene errores en su interfaz, aunque esto podemos atribuirlo a que se trata de una nueva plataforma que está tratando de arreglar sus últimas imperfecciones (bugs). En Google Chrome, si quiero ver, por un decir, Muchachitas, el video se congela después de unos cuantos segundos. En cualquier navegador, pasados unos segundos, la calidad del video se vuelve muy mala, para después ya desplegar una calidad HD y después volverse a caer. En resumen, noto mucha improvisación en su plataforma.

    Esta propuesta no ha sido bien recibida en las redes sociales. Sí, quienes más consumen Internet son millennials que no suelen ver televisión, a los cuales no les gusta mucho las novelas, y nunca ven Televisa. ¿Para qué les traes lo que no quieren ver?

    Si Televisa quiere que Blim pegue, tiene que crear contenidos independientes. Netflix es exitoso no sólo por su gran variedad de contenidos, lo es más por sus contenidos propios. Incluso en México lanzaron la serie Club de Cuervos, que digamos, estuvo decente.

    Televisa necesita salir de la cerrazón y entender que le tiene que dar oportunidad a personas creativas y talentosas que no forman parte de su cerrado y arcaico grupo de productores y artistas con quienes ha trabajado de la misma forma desde hace años. Televisa tiene que entender que su fórmula «de siempre» le pudo funcionar en la televisión abierta, pero que ya no le funciona siquiera ahí, y que lo peor que puede hacerlo es trasladarlo a los formatos digitales. Netflix tiene éxito porque puede producir series que no están sujetas a restricciones, por eso puede crear una serie House of Cards. En Televisa en cambio pretenden hacerlo (si es que lo hacen) con su misma fórmula, con los mismos productores y actrices del CEA.

    Televisa tiene que parecerse más a Netflix (en la generación de contenidos, no en la copia del layout de la página web) y menos a ella misma promocionando candidatos a la presidencia. Televisa tiene que dejar de ser «Televisa en línea». No, no está mal que suban sus contenidos como telenovelas o programas que ellos han producido, pero no pueden pretender que eso sea su ventaja competitiva y tienen que empezar a hacer cosas nuevas, a innovar y romper esquemas.

    Para su fortuna, este tipo de plataformas puede mejorarse con el tiempo, pueda que en algún futuro nos sorprendan. Pero la resistencia al cambio es una hueso duro de roer, y tanto Emilio Azcárrraga como Pepe Bastón y Bernardo Gómez tendrán que empezar a «salir de la caja» si es que no quieren que esta propuesta termine condenada al fracaso.

  • Edgar se cayó hace 10 años

    Edgar se cayó hace 10 años

    ¿Te acuerdas de él? Él es Edgar:

    Edgar se cae, viral, Internet

    Puede sonar algo trivial o frívolo hablar sobre un video viral donde un niño regordete se cae en un río, pero no lo es si lo tomo en cuenta como parteaguas del giro radical de la forma en que entendemos Internet. Para mí, aunque tenga mucho de circunstancial ese video, marcó un antes y un después. Fue básicamente el primer video viral en Internet, ocurrió poco antes de que redes sociales como Facebook y Twitter emergieran; ya andaba por ahí Hi5 y el MySpace, pero sobre todo el Hi5, que fue la red social por excelencia hasta que permitieron que los usuarios personalizaran el diseño de su muro a su antojo (pobre de mis ojos) y llegara Facebook a cambiarlo todo.

    Hasta antes de Edgar, no eran los posts virales ni los textos desinformadores en el muro de Facebook los que pululaban por Internet, sino las cadenas interminables en los correos, chistes o noticias que nunca sucedieron. La clase política todavía no conocía la facilidad con la que podía manipular la opinión pública, y más bien, los usuarios eran quienes se daban la tarea de manipularse y engañarse solitos.

    Aunque ciertamente, en realidad tuvieron que pasar algunos años para que nuestros políticas y sus estrategas digitales aprendieran (todavía en 2012 se veían medio nóveles) el arte del digital brainwashing.

    También es especial porque con este video las empresas en México comenzaron a valorar los contenidos de Internet y a esto que ahora llamamos «subirse al tren del mame». Antes todo consistía en banners y páginas estáticas aburridas. Pero después de eso, Gamesa supo aprovechar el momento e hizo un anuncio con los mismos actores del video viral para promocionar sus galletas Emperador.

    Las redes sociales cambiaron la dinámica e incluso las relaciones sociales. Habían conceptos que de alguna forma ya se utilizaban con herramientas más rudimentarias (sí, el correo electrónico ya es percibido como una herramienta obsoleta), por ejemplo, los memes ya existían (aunque no eran llamados así, y aunque el término lo haya inventado Richard Dawkins años atrás de la invención de Internet), recuerdo muy bien aquellos relacionados con el atentado de las torres gemelas. No había Facebook para rolarlos, pero si Hotmail y páginas web de chistes (tipo planetayerba.com que ya hace varios años cerraron).

    Lo impresionante del cambio radical de las tecnologías (que ha transformado sociedades e incluso ha casi creado revoluciones como en el caso de Libia o Egipto) no es el cambio per sé, sino el efecto que dichas tecnologías imprimieron en la sociedad. La televisión abierta agoniza, los medios tradicionales también, la conversación está en Internet, que ya desde hace mucho dejó de ser un conglomerado de páginas estáticas HTML con información que debía ser encontrada por medio de buscadores con métodos más rudimentarios para clasificar la información.

    Ya, ya pasaron 10 años de la caída de Edgar. Si ya estás en los 30 como yo, posiblemente te quedaste con la sensación de que todo pasó muy rápido. Pero sí, ya pasaron 10 años de que Edgar se cayó.

    Luego se cayó la economía mundial, el peso, el país, el pastel de Peña Nieto, Arjen Robben en los octavos de final, y tu Internet porque no tuviste dinero para pagar la mensualidad.

     

  • Arne aus den Ruthen, el héroe solitario que combatió a los influyentes

    Arne aus den Ruthen, el héroe solitario que combatió a los influyentes

    En México sí hay héroes, hay algunos anónimos, otros que no lo son tanto gracias al Periscope, como es el caso del city manager de la Delegación Miguel Hidalgo Arne aus den Ruthen. No, no es un extranjero, ni un mirrey que presume su apellido compuesto. Es un ex panista quien contendió por dicha delegación como independiente.

    Arne aus den Ruthen, el héroe solitario que combatió a los influyentes

    ¿Y a qué viene esto?

    Bueno, Arne básicamente se ha dedicado a hacer que la ley se cumpla en la vía pública. Dotado de un célular con el que hace transmisiones vía Periscope, va a las colonias de su delegación a levantar carros mal estacionados, a pedirle a la gente que recoja su basura, que liberen las banquetas y un largo etcétera. Pero Arne no ha tenido consideración con nadie, y lo mismo puede hacer en una colonia popular que en las colonias más opulentas, habitadas en parte, por personas acaudaladas e influyentes.

    Por esto, Arne ha sido visto como una suerte de héroe. Porque básicamente se ha dedicado a hacer lo que las autoridades tradicionalmente no han hecho, o lo han hecho con displicencia y con criterios diferentes de acuerdo a la posición económica de quien comete las faltas a la ley.

    Cuando hace su trabajo en Lomas de Chapultepec, Arne se enfrenta a varios problemas. Confrontar a los influyentes no es tarea fácil, primero, porque son influyentes y creen estar por encima de la ley, y después porque no están acostumbrados a que los confronten. Hay que recordar que parte de nuestra élite no son empresarios que crecieron en una economía libre, ni son magnates avocados en la filantropía. Ésta, estática y anacrónica, se desarrolló en un ambiente de impunidad, corrupción y compadrazgo. Más que ser entrepreneurs destacados, son políticos, empresarios bien relacionados con el Gobierno del cual obtienen las más jugosas licitaciones.

    Y digo que confrontar a los influyentes no es fácil, no solo por la arrogancia que les caracteriza, sino porque están respaldados por un grupo de guaruras que no sólo se encargan de velar por su seguridad, sino que muchas veces son cómplices de los influyentes. Basta recordar el lamentable caso  de los hijos de Zedillo cuyos guardias golpearon y lesionaron severamente a un miembro del staff de U2, y del cual, Bono jamás recibió disculpa alguna del ex Presidente.

    Estas personas, que son un cáncer para el país, no sólo menosprecian la ley, menosprecian también a quienes no son de su condición, a quienes no tienen tanto dinero o no están bien parados. Es el caso de Raúl Libien Santiago, director del Grupo Miled, quien insultó a Arne por el teléfono de uno de los guaruras:

    Libien, le lanzó improperios a Arne como «Me pelas la verga». Pero ahí no acabaría todo.

    Arne aus den Ruthen fue levantado, secuestrado por unos minutos y golpeado por unos guaruras en Paseo de la Reforma, en la colonia Lomas de Chapultepec. Arne transmitió las placas del carro por Periscope antes de que fuera secuestrado con lo cual se pudo saber quien fue el responsable, el celular quedó prendido por un momento con lo cual se tiene evidencia auditiva de dicho secuestro.

    El responsable, sí, fue el mismo Raúl Libien, ligado a Peña Nieto. Hay evidencia clara de ello.

    La duda es si Libien será castigado. Depende de como se tipifique el delito (si se puede considerar secuestro o agresión) Libien podría o debería pisar la cárcel. A pesar de los esfuerzos que seguramente hará Arne y Xochitl Galvez, la delegada actual de Miguel Hidalgo, quien seguramente tratará de hacer su lucha para llevar esto hasta las últimas consecuencias, seguramente Raúl Libien tendrá el beneficio de todo el aparato del Estado para no recibir castigo alguno.

    Lo que ha hecho Arne es algo heróico. Se atrevió a confrontar las raíces de la impunidad y la corrupción con algo tan básico como tratar de poner en orden las vialidades. Arne ha encontrado mucha resistencia, sólo ha palpado una muestra de la enorme resistencia que se tiene en México para cambiar, apegarse a la ley y respetar el Estado de derecho.

    Así de grave es el problema. En México puedes ser levantado y golpeado por llevar un auto al corralón, o por quitar conos de las vialidades. Habrá que imaginarnos hasta donde se puede llegar cuando lo que está en juego son licitaciones, intereses políticos y económicos. De ese tamaño es la resistencia al cambio: acaudalados que acumularon una gran fortuna gracias a sus relaciones y no al mérito, que crían hijos quienes viven en la opulencia, despilfarran dinero, beben, se drogan y echan su vida a perder.

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  • El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    A veces hay conceptos que se confunden, se mal entienden, no se respetan en su concepción original, o bien, se interpretan de forma tramposa. Uno de esos es la denominación de Estado Laico. Esta denominación que es atribuida a naciones avanzadas y no tan avanzadas como la nuestra tiene el propósito de garantizar la libertad religiosa (o de no profesar religión alguna) al separar al Estado de las iglesias. Es decir, ninguna Iglesia no debería inmiscuirse en los asuntos del Estado porque de esta forma la libertad de religión se pondría en riesgo.

    El Papa, Ayotzinapa, el Estado Laico, y los que no terminan de entender

    Con la visita del Papa Francisco he notado dos cosas que debo de mencionar con respecto a dicho término. La primera tiene que ver con el papel que juega el Gobierno, y la segunda tiene que ver más bien con el papel de quienes se proclaman críticos:

    Vamos con lo primero. ¿Están respetando el Estado Laico nuestros gobernantes?. En mi parecer no lo están haciendo. Una cosa es que reciban al Papa, que se cierren algunas calles para que pueda saludar a los fieles, que pueda dar misas, discursos y todo lo demás. Otra cosa es que nuestros gobernantes se cuelguen de la imagen papal para ganar legitimidad. Es decir, nuestros gobernantes se están aprovechando de las creencias de la gente con el fin de obtener un beneficio político, incluso muchos de ellos han besado el anillo al Papa (lejos de rebasar los límites del Estado Laico, que evidentemente lo hace, tendríamos que hablar de la congruencia de dichos gobernantes), para después ser tácitamente cuestionados por el mismo Papa.

    Lo segundo tiene que ver con quienes bajo el supuesto amparo del Estado Laico buscan denostar a los fieles. De hecho, como mencioné, el propósito es el opuesto, que cada persona tenga la libertad de ejercer o no ejercer la religión que desee. Ellos han tergiversado su significado al pensar que el Estado Laico trata sobre el anticlericalismo y un ataque frontal a la religión cuando no es así. De hecho caen en lo mismo que dicen combatir, su propósito es imponer una visión particular sobre las demás.

    Con el paso del tiempo, el número de católicos ha venido en descenso (aunque no de forma franca). Naturalmente ahora somos más quienes guardamos una postura más escéptica con la religión. Pero creo que para ser críticos también tenemos que informarnos bien y desarrollar argumentos con más validez que aquellos que sólo buscan llevar la contra y son emitidos desde el odio, el instinto o las generalizaciones. El nivel de debate es realmente pobre y en vez de que sirva para llegar a conclusiones que nos puedan traer sabiduría, sólo logramos crear una sociedad más polarizada.

    Entiendo que el Papa Francisco sea una figura que despierta pasiones incluso entre algunos no creyentes por su carácter reformista. Pero hay quienes se oponen a la visita del Papa y a la vez piden que haga declaraciones que por sí mismas se podrían llegar a considerar una vulneración al Estado Laico. Por ejemplo, que el Papa hable sobre Ayotzinapa, que critique a Peña Nieto o que condene el matrimonio de Peña Nieto y Angélica Rivera, consumado entre muchas irregularidades.

    Es decir, aceptan que el Estado Laico se vulnere, solamente cuando esto implique un beneficio para sus preferencias políticas. Si el Papa pronuncia «Ayotzinapa» se convierte en héroe, si el Papa es acompañado por Peña Nieto, entonces el país está en franco riesgo de convertirse en una dictadura confesional.

    En realidad, el Papa ha hecho críticas de forma tácita al Gobierno, pero cuidando las formas de tal manera que ello no implique una vulneración al Estado Laico. El Papa ha hablado de la corrupción, del narcotráfico, del materialismo, pero ha tenido cuidado de no involucrarse políticamente en esos temas. El Papa se ha dado cuenta del recibimiento artificial y pomposo que recibió por parte del Gobierno, y ha notado que los gobernantes, en su clásico afán de simular, tratan de mostrarle un México que no existe pero que no pueden ocultar. Al Papa se le observa más cómodo en los escenarios más naturales y abiertos.

    Hay escenas que no gustan a los quejosos (por ejemplo, una foto del Papa con Eruviel, reclamando por qué no hay alguna con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa), y parte tiene que ver con la ignorancia del contexto o con la falta capacidad o voluntad para entender que el Vaticano y el Papa también se sujetan a la formas diplomáticas y hacen política. Se oponen a que venga a México porque no creen en la Iglesia, pero al mismo tiempo le exigen una muy alta calidad moral.

    Al final, quienes no han sido respetuosos del Estado Laico son algunos de nuestros gobernantes, el Papa ha sido prudente en ese sentido. Lamentablemente esta visita ha servido para mostrar la intolerancia que todavía pernea en nuestra nación. Tanto quienes han aprovechado la ocasión para sentirse intelectualmente superiores a los fieles a los que señalan como borregos, o como también aquel grito de «que se mueran los jotos» que se alcanzó a filtrar en la transmisión cuando el Papa hablaba en el estadio de Tuxtla Gutiérrez.

    La visita de un Papa que ha hablado mucho de moral, de ética, y casi nada de política, nos ha mostrado como somos, que tenemos un Gobierno mediocre e incoherente ideológicamente, y que no, no estamos preparados para debatir, ni para tolerar al no creyente, o al que sí lo es.

  • 10 puntos para saber qué es ser un intelectual y qué es no serlo

    10 puntos para saber qué es ser un intelectual y qué es no serlo

    Mucha gente asume que es intelectual. Otras podrían serlo, pero ni siquiera usan ese término para describirse ni les ha pasado por la cabeza calificarse como tal. Pero ¿Qué sí es ser un intelectual y qué es no serlo? A continuación podrás saberlo por medio de 10 puntos:

    ¿Qué sí es ser intelectual?

    10 puntos para saber qué es y qué no es ser intelectual

    1. – Leer mucho, hasta que los ojos sangren.

    2.- Leer sobre diversas disciplinas.

    3.- Leer incluso libros sobre aquello que no te gusta y odias. Si vas a criticar algo, tienes que conocerlo.

    4.- Estudiar mucho. Y cuando me refiero a estudiar mucho, me refiero a estudiar mucho.

    5.- Tener la mente abierta, incluso a cosas que pudieran no interesarte, o bien pudieran contradecirte.

    6.- Aceptar que el conocimiento es infinito, y el hombre es finito.

    7.- Respetar a las personas que piensan distinto a ti. La batalla es contra los argumentos, no contra las personas que defienden dichos argumentos.

    8.- Saber que se puede aprender incluso de los que saben menos, en lugar de subestimarlos.

    9.- Dar por sentado que eres falible y te puedes equivocar en tus argumentaciones, aunque al mismo tiempo eres estricto a la hora de plantearlas.

    10.- Debates con argumentos, no con opiniones y suposiciones.

     

    ¿Qué no es ser intelectual?

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    1.- Llevar la contraria a algo por llevarla (al sistema, al gobierno). El intelectual, primero lo es, y luego, con su intelectualidad emite una crítica a algún gobierno o sistema. El pseudo-intelectual, primero critica al sistema, y luego asume que es intelectual.

    2.- Tildar de borregos o ignorantes a los demás cuando «no siguen tu onda».

    3.- Hacer juicios ad hominem.

    4.- Creer que se tienen verdades absolutas que se deben de imponer a los demás.

    5.- Asumir, en vez de informarse.

    6.- Opinas para imponer tu verdad a los demás, no para traer un tema a discusión o para persuadir.

    7.- Presumes ser un intelectual. Entonces no lo eres.

    8.- Tu autoestima depende de tu conocimiento, en vez de que éste lo pongas al servicio de los demás.

    9.- No debates, amenazas, insultas y cierras canales de comunicación.

    10.- Solo se informan sobre los temas que les convienen y sobre las corrientes ideológicas con las que simpatizan (cuando lo hacen).

  • El Bronco y Televisa – La gente nunca cambia

    El Bronco y Televisa – La gente nunca cambia

    Televisa pretende lavarse la cara. Televisa pretende dejar atrás a todos aquellos iconos que la representaron durante el régimen septuagenario (o los que se mancharon las manos con el actual) del cual tomaron un papel activo. Se deshicieron de Chabelo, de López Dóriga, se dice que tiene sus días contados, a Laura Bozzo le retiraron su programa, otros «se fueron» voluntariamente como Chespirito que descansa en paz, al igual que Jacobo Zabludowsky. Rumores o hechos, lo cierto es que Televisa pretende lavarse la cara, porque el rating está cayendo, y muchas empresas ya no ven tan buenos ojos anunciarse dentro de la televisión abierta.

    El Bronco y Televisa - La gente nunca cambia

    Pero cuando vemos como han tratado la información con respecto a la masacre en el Penal de Topo Chico, entendemos que la gente nunca cambia, que el cambio que quiere hacer Televisa es sólo un cambio de fachada.

    El actuar de Jaime Rodríguez «El Bronco» en torno a dicha masacre es claramente criticable (aunque ni siquiera se puede considerar responsable de la masacre en el penal); el mandatario neoleonés tardó más de 7 horas en informar a la población y demostró poco oficio ante una tragedia de tal magnitud. Pero la forma en que Televisa (que supuestamente no recibe un sólo peso del gobierno actual) trató la información parece tener la intención de minar la imagen del Gobernador quien es aspirante a la silla presidencial en 2018:

    Cuando no le pagas a Televisa...Queridas Televisa y comparsas: Entiendo que tengan que vivir de algo, pero si eligen que su negocio sea extorsionar gobiernos, les recomiendo ser menos obvias.Dejo aquí evidencia de cómo trataron un tema similar en un gobierno priista y otro que no lo es. ¡Agradezco su share!

    Posted by Glen V. Zambrano on Saturday, February 13, 2016

    Lo que me pregunto es, sí a esta altura de la vida, los reportajes difamatorios sobre pedido, tendrán la misma eficacia que tenían en años anteriores. La reputación de la televisora ha venido a pique, en gran parte, por la información sesgada a favor o en contra de algún político; la herida de "hicieron a Peña Nieto Presidente" sigue abierta.

    Posiblemente el Bronco pueda encontrar la manera de victimizarse y convertir este ataque en su contra en una fortaleza. Podría presentarse como el Bronco que ataca de frente "a los poderes fácticos que velan por su interés". De hecho, el Gobernador ha tratado de narrar su versión de los hechos por medio de capsulas que muestran al penal donde hace poco murieron casi 49 reclusos como si fuera un penal de fantasía. A pesar de ser independiente y no estar bajo la bandera de partido alguno, su larga estancia en el PRI, le ha dado al Bronco el oficio y colmillo necesario para jugar con los ataques de los medios de comunicación, aunque su respuesta llegue a ser igual de falaz:

    Reportaje Penal del Topo ChicoBuen dia Raza, quiero compartirles este reportaje que se realizó dentro del penal del topo chico un par de días después de la situación tan lamentable que se dio. Hoy este gobierno tiene el control total del penal, se trasladaron 233 internos a otros penales de la república, se disminuyó la sobrepoblación y los internos que estan aquí tienen ya mejores condiciones. haremos que el penal funcione como debe de ser. a jalar que se ocupa.

    Posted by Jaime Rodriguez Calderon on Sunday, February 14, 2016

    Pero a pesar de su pasado priísta y partidista, el Bronco por su naturaleza de ahora independiente, tiene en su contra a los medios de comunicación abrazados al oficialismo. No se puede esperar que Televisa cambie cuando la misma televisora nació y fue concebida para ser parte de un régimen gubernamental, y no para competir en un esquema de libre mercado.

    Seguramente la cara de Televisa en las próximas elecciones será esta, una televisora que le de más cobertura a ciertos candidatos sobre otros. Naturalmente un "Bronco" que pretenda desde la presidencia llevar la misma línea de no usar los medios de comunicación tradicionales (aunque siendo Presidente tendría que recurrir a ellos en cierta medida) podría ser un mal negocio para la televisora que no sólo sesga la información para malinformar a sus televidentes sobre los acontecimientos políticos, sino que tiene gente que trabaja para ellos (telebancada) desde el congreso.

    No se engañen, Televisa sigue siendo la misma hasta que la televisión abierta deje de ser negocio (algo que eventualmente ocurrirá).

  • El Papa Francisco y los indignados

    El Papa Francisco y los indignados

    No faltan los «críticos», quienes están molestos por la venida del Papa Francisco a nuestro país. Es cierto, hay algunas cuestiones que pueden ser muy criticables, pero estas tienen que ver más bien con actores que tratan de sacar cierto provecho de la visita del Papa, como algunos sectores del Gobierno (que Angélica Rivera o Anahí realicen canciones al Papa es, o debería de ser, un insulto para los creyentes) o empresas privadas que buscan lucrar con la venida de Mario Bergoglio. Pero que este personaje, quien además es la cabeza del Vaticano, llegue a nuestro país, no tendría por qué causar indignación. Mucho menos debe indignar que creyentes vayan a admirarlo.

    El Papa Francisco

    No, no soy practicante, aunque ciertamente le tengo cierta simpatía al Papa Francisco. Pero aunque así no fuese, no debería tener razón alguna para «indignarme».

    82.7% de los mexicanos son católicos (cierto, son cada vez menos), y en una nación libre, cualquier persona debería de poder profesar las creencias que le plazca. Si un individuo decide ser católico, protestante, testigo de Jehová, musulmán, o pastor de Gokú, debería poder serlo sin ser molestado ni criticado. Cada persona tiene derecho de hacer su vida mientras ésta no afecte a los demás.

    Muchas personas que se autodenominan liberales, han comenzado a criticar a los creyentes, los llaman borregos, o publican memes apócrifos como el siguiente (dudo mucho que sean lectores voraces):

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    Y afirmo que se autodenominan así, porque un liberal, por antonomasia, respeta las creencias de los demás. Un liberal, por poner un ejemplo, posiblemente no profese alguna religión y se considere ateo (un liberal no lo deja de ser si decide profesar una religión, como aclaración), pero respeta a quienes sí la profesan. Un liberal puede, sí, tener un sistema de creencias muy diferentes a las de un religioso (el aborto, eutanasia, matrimonios gay, por un decir) y lucha por ideales que se contraponen con los de las personas religiosas; pero si bien esta contraposición puede confrontarlo con los religiosos, no deja de respetar el derecho de la otra parte de tener su religión y sus creencias, como él tiene las suyas.

    Ese halo de superioridad moral de algunos, al criticar y considerar poco inteligentes a quienes profesan una religión, sólo deja patente su ignorancia. Máxime cuando ese tipo de personas solamente se encargan de repetir los mismos discursos, posts y dibujos que otros publican en las redes sociales. Creen que por el mero hecho de ser ateos son más intelectuales, saben más (porque vaya, para conocer bien una religión se necesita leer y estudiar mucho también) y son superiores, y con base en esas premisas falsas, se dan la autoridad moral de criticar y denostar a quienes han elegido una religión como su forma de vida.

    Es válido poner en tela de juicio lo que no se cree. Si un ateo emite una crítica a la Iglesia, o incluso a la doctrina, está en su derecho. Si quiere hablar de los casos de pederastía o la inqusición, también lo puede hacer. Pero una persona que se quiera autodenominar liberal, deja automáticamente de serlo cuando se burla o denosta a aquellas personas que han decidido profesar sus creencias.

    Curioso con un Papa que se ha mostrado bastante más tolerante con aquellos que estaban etiquetados por algunos integrantes de la Iglesia o algunos círculos conservadores, como los gays, y que en este sentido ha mostrado una mayor apertura.

    Dicen las lenguas, que lo que te choca, te checa.

  • La matanza de periodistas en México y la tolerancia a la frustración

    La matanza de periodistas en México y la tolerancia a la frustración

    La tolerancia es una de las características de las sociedades avanzadas. Ser tolerante no significa estar de acuerdo con aquel que piensa diferente, sino respetar su decisión y su diferencia. La tolerancia tiene que ver con la educación y con la tolerancia a la frustración (valga la redundancia).

    Por un ejemplo, si llevamos a nuestro hijo pequeño a la calle o a un centro comercial, y éste ve a una persona diferente a él (por decir, un negro), que no es un común denominador dentro de los círculos de personas que lo rodean; lo normal es que lo mire con extrañeza e incluso haga juicios sobre él. Este tipo de discriminación se puede explicar por medio de nuestra naturaleza humana, es algo instintivo. Pero los seres humanos somos seres superiores a las demás especies de animales, porque por medio de la razón, aprendemos a moderar nuestros impulsos.

    La educación que reciba el niño (tanto por parte de sus padres, de amigos e inclusive medios de comunicación) hará que el niño aprenda a no discriminar al negro. Pero no sólo se trata de la educación en sí, sino del desarrollo a la tolerancia a la frustración y a la capacidad de postergar  impulsos y gratificaciones.

    Yo puedo ir caminando por la calle, y de forma intempestiva, una persona se me cruza en el camino. Yo en mi mente puedo pensar: – Maldito imbécil, me dan ganas de ponerle unos buenos golpes. – Lo puedo pensar incluso si soy una persona que aprende a controlar sus emociones, pero la diferencia estriba en que antes de actuar instintivamente, tendré la capacidad de racionalizar dichas emociones. Al hacerlo podré llegar a la conclusión de que posiblemente el hombre tenía mucha prisa, o que si decido agarrarme con esa persona a golpes, el beneficio que puedo obtener es muy poco comparado con el perjuicio que pueda recibir (que me rompan la madre, o que la policía me detenga).

    Cuando hablamos de sociedades intolerantes, hablamos de sociedades que suelen no estar muy bien educadas y/o que tienen baja tolerancia a la frustración. Basta que se cumpla una de estas dos condiciones para que esto suceda. Por ejemplo, una persona ecuánime puede discriminar o atentar contra otra persona con base en sus rígidas creencias (fácilmente objetables), o bien, una persona muy estudiada pero con muy poca tolerancia a la frustración, puede asesinar con base a la tergiversación de la historia universal que ha aprendido.

    Tolerancia

    Lograr formar una sociedad tolerante no sólo tiene que ver con la cultura o idiosincrasia de una sociedad, también es un trabajo individual. En los países desarrollados se pueden ver manifestaciones de intolerancia, pero al final del día dichos países tienen instituciones que funcionan, gracias en parte, a una sociedad que ha aprendido a ser más tolerante con los demás, que tiene la suficiente tolerancia a la frustración para respetar el triunfo del candidato con el que no simpatiza, y que paga impuestos sabiendo que esa «pérdida» tendrá algún tipo de recompensa, posiblemente no para él, pero sí para la sociedad.

    El hecho de que en México se asesinen periodistas, tiene una estrecha relación con las características y carencias de nuestra sociedad.  Independientemente de las coyunturas que puedan agravar el problema (por ejemplo, la irrupción del narcotráfico), la falta de tolerancia y la ignorancia han provocado que nos demos el lujo de tener políticos que terminen con vidas para que su poder no sea amenazado.

    Rubén Espinosa

    Hasta en el país más desarrollado y democrático, a un político no le va a agradar una dura crítica de algún periodista; posiblemente cuando esté con su esposa en la cama le diga que tiene muchas ganas de darle unos plomazos para que se calle. Pero dicho político se va a contener, porque sabe que eso, de inicio, implicaría una contradicción a sus principios que pregona en público, porque sabe que a la larga habrá un perjuicio mayor a él mismo y a la sociedad que el beneficio que podría obtener, entre otras razones. Dicho político ha entendido que la diferencia es parte fundamental de la sociedad en la que vive y que gobierna, y que incluso gracias a dicha diferencia ha llegado al poder (al poder ser elegido por el pueblo de entre una terna de candidatos).

    Pero en una sociedad atrasada como la nuestra (y tomando en cuenta que no es uniforme, el Distrito Federal o Jalisco tienden a ser bastante más tolerantes que Veracruz o Guerrero, por poner un ejemplo), periodistas como Anabel Flores o Rubén Espinosa pueden ser ultimados porque son incómodos al Gobierno, incluso al punto de que fotografías donde el Gobernador no muestra su mejor perfil sean razón suficiente (cosa que se presume, en el caso de Rubén Espinosa).

    La matanza de periodistas en México y la tolerancia a la frustración

    Cuando tenemos mayor dificultad en postergar gratificaciones, tendemos más a saltarnos las leyes, lo cual se vuelve un círculo vicioso. Porque entonces el individuo se da cuenta que las instituciones no funcionan y por ende, tiene más razones para brincárselas. La única forma de romper esa cadena es postergando gratificaciones, por ejemplo, pensar primero en el país y en las demás personas antes que en el beneficio inmediato. Lo más fácil e inmediato sería darle una mordida al tránsito. Quien ha cometido la infracción vial sabe que tendrá que pagar una cantidad bastante menor al agente de tránsito si lo corrompe que la multa que debería de pagar al Estado. Pero si entendemos que vivimos en una sociedad que queremos que funcione (porque a todos, hasta los más corruptos, nos molesta la corrupción), tenemos que aprender a postergar gratificaciones.

    Javier Duarte podría pensar en su legado, en el amor a su Estado. Pero prefiere lo inmediato, prefiere pensar en como hacerse rico sin importar el juicio que hará la historia de él, posiblemente termine sus días rodeado de dinero, pero su apellido habrá quedado manchado y tal vez esto con perjuicio a sus descendientes que cargarán su apellido. Y a la vez se entiende porque el Gobernador de Veracruz ha crecido en un ambiente (una de las peores facciones de su partido en México) donde se premia la corrupción, la ambición y el autoritarismo. Duarte no tiene empacho en perjudicar a la sociedad (desapareciendo reporteros incómodos) con tal de beneficiarse a él mismo.

    Si queremos entender por qué en nuestro país mueren periodistas, tendemos que entender entonces las condiciones que propician actores políticos o líderes del narcotráfico quienes acaban con la vida de los demás con el fin de obtener un beneficio. No es sólo un problema del Gobierno, también es un problema de todos nosotros. Es un problema de educación, de los valores que le damos a nuestros niños, y sobre todo, que les enseñemos a postergar gratificaciones y a tolerar a aquellos que sean diferentes a ellos aunque disientan (ya sean opositores, religiosos, de raza diferente, de preferencia sexual diferente, de posición económica diferente o postura política diferente).