Autor: Cerebro

  • Hackers, coco-wash, y cómo hacer que votes por el diablo

    Hackers, coco-wash, y cómo hacer que votes por el diablo

    Cuando se trata de ganar elecciones «todo se vale». Al menos eso se piensa dentro de la clase política. En México nos acostumbramos a tener elecciones simuladas, elecciones que sólo servían para «taparle el ojo al macho». Ahí estaba el PRI con toda su maquinaria, sus acarreados, sus sindicatos, sus lonches y despensas. Los adversarios de campaña sólo eran simbólicos, y algunos sólo contendían para tratar de «dejar un mensaje al pueblo o poner algún tema en la mesa de discusión» sabiendo de antemano que nunca iban a ganar.

    Hackers, coco-wash, y cómo hacer que votes por el diablo

    Ahora tenemos elecciones más o menos reales, no son del todo limpias en todos los casos, siempre existen tarjetas de Soriana, de Monex, «partidos verdes» quebrantando la ley a cada rato, o candidatos eternos como López Obrador que hacen campaña fuera de las fechas estipuladas; pero en general ya tenemos elecciones competidas que han permitido cierta alternancia tanto en el país, como en gran parte de las entidades federativas.

    Los mortales agradecemos los avances tecnológicos porque estos nos ayudan a compartir más información, y así, no estar sujetos al arbitrio de los medios de comunicación controlados por el gobierno. Pero a veces idealizamos dichos avances, pensando que con la proliferación de redes sociales y blogs, la democracia perfecta nacerá en consecuencia.

    La declaración que hizo el hacker Andrés Sepúlveda a la revista Bloomberg, por haber participado en la campaña de Peña Nieto,, nos debe de llevar a la reflexión sobre los alcances que los avances tecnológicos y científicos pueden jugar en nuestra contra. Independientemente de si lo dicho por él es verdadero o no (aunque me suena muy creíble, sinceramente), porque sabemos que este tipo de estrategias sí se han utilizado en nuestro país.

    “My job was to do actions of dirty war and psychological operations, black propaganda, rumors—the whole dark side of politics that nobody knows exists but everyone can see,” (mi trabajo era llevar a cabo acciones de guerra sucia, operaciones psicológicas, propaganda negra, rumores. Todo ese lado oscuro de la política que nadie conoce pero todos pueden ver) – Andrés sepúlveda.

    Asumimos que en una democracia el elector vota libremente: éste hace un juicio sobre los candidatos, y en función de eso, sale a votar. Ese proceso se respeta… de manera parcial. Ahí están los sindicatos u organizaciones que «sugieren» a sus miembros votar por un partido, también aquellas personas que reciben despensas a cambio de un voto, o quienes, al recibir beneficios del gobierno, les piden votar por cierto partido para que continúen recibiendo dichos beneficios.

    Está esa otra gran masa, quienes no son parte de esas organizaciones, que suelen trabajar en organizaciones privadas, economía informal, o son autoempleados, empresarios, freelancers, o parte de sectores del gobierno donde no se les pide compromiso alguno. Aquellos que tienen el poder adquisitivo suficiente para poder prescindir de despensas, quienes generalmente tienen acceso a Internet, quienes dicen votar libremente (la mayoría no se considera voto duro, es decir, no tiene simpatía absoluta por algún partido). Decimos que los que son parte de esta masa, los no cooptados, los que no han sido comprados, son los que ejercen un voto razonado (o a veces no votan como forma de protesta).


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    Pero en realidad, la dinámica de un proceso electoral es mucho más compleja. No sólo es el votante frente a los candidatos quienes le presentan sus propuestas para que el primero delibere y decida por quien votar. En realidad, el votante está expuesto a muchos incentivos, artimañas y estrategias que tienen como fin lograr que vote de alguna forma. El problema es que la mayoría de los votantes no tiene el conocimiento suficiente como para eludir de manera eficiente aquellos agentes que buscan condicionar su voto. El individuo tendría que tener conocimientos  sobrados sobre psicología, neurología, mercadotecnia e informática, entre otros, para determinar con exactitud el «tamaño» de aquellos agentes.

    El elector común hace un simple razonamiento empírico. Es decir, vota por un candidato, y ve que sus expectativas no se han cumplido; entonces se siente engañado y posiblemente rechace alguna estrategia parecida en una ocasión posterior. Algo así pasó con la llamada «guerra sucia» del 2006 por parte del PAN a López Obrador. La estrategia funcionó muy bien (más cuando el candidato denostado «puso de su parte»), pero posteriormente la gente se dio cuenta de sus efectos (en la sociedad) y después de eso, ya no ha vuelto a funcionar de igual manera, por el contrario. Pero el elector no puede saber a ciencia cierta por qué esta fue efectiva y cómo condicionó su voto. Fue algo más del estilo, – Vi en un comercial que AMLO era un peligro para México, entonces sentí escepticismo por ese personaje y no le voté.

    Los ciudadanos sintieron dar un paso a su favor con el Internet y las redes sociales; estaban más informados, decían. Pero entonces la maquinaria propagandística se vuelve más compleja e introduce elementos más avanzados y novedosos, sobre todo aquellos que estudian la mente y el comportamiento humano. El poder se adapta a la «revolución 2.0», empieza a entender la dinámica de redes sociales y trata de manipular la información a su favor con notas falsas, «granjas de seguidores» en Twitter, Fan Pages apócrifas, análisis de las preferencias de cierto sector obtenidas a través del Big Data. Al principio, por la curva de aprendizaje, las estrategias parecen obvias y la comunidad los exhibe, después ya no tanto, porque empiezan a implementar estrategias más sutiles para confundir a la población. Alguna nota por aquí, una pauta por allá, algún estudio del comportamiento neurológico por acullá.

    Entonces, el proceso electoral se desbalancea, porque si bien, el elector espera que los candidatos le presenten sus propuestas, al final eso es lo que menos importa. No es el elector quien estudia o debería de estudiar a los candidatos para ejercer su voto, son los estrategas de los candidatos quienes estudian al electorado para incitarlos a votar de alguna forma. No es el mejor candidato quien gana, sino quien plantea la mejor estrategia, quien tiene las herramientas más complejas y sofisticadas para orientar el voto. La mercadotecnia y la psicología no ayudan a hacer más eficiente la comunicación del candidato y sus propuestas, como se supondría debería de ser, sino que buscan que el candidato gane a como dé lugar, sin importar las formas, sin importar los medios.

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    Entonces el elector se encuentra en desventaja. Por más sofisticadas sean las herramientas, no pueden conseguir el voto de todos. Como alguna vez afirmó Abraham Lincoln: Puedes engañar a todo el mundo un tiempo, o puedes engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todos todo el tiempo. Las estrategias (por más sofisticadas sean) son imperfectas, en tanto el ser humano es muy complejo. Hay quienes se darán cuenta que están siendo engañados y la estrategia no surtirá efecto en todos; incluso sólo podremos hablar de una minoría afectada por la estrategia, pero en muchos casos, llega a ser suficiente, y por ende, determinante, para que el candidato alcance a ganar una elección.

    Las armas estratégicas y propagandísticas de los partidos políticos se afilan, son tan complejas que el mismo candidato no las entiende, pero desembolsa una considerable cantidad de recursos porque le dijeron que funcionan. Posiblemente, con la experiencia, el humano termine vacunándose de dichas estrategias, pero para entonces, en el war room del candidato estarán introduciendo otras más nuevas. Si ya no funciona el estratega digital, entonces hay que buscar al hacker o al psiquiatra; todo sea por ganar las elecciones y mantenerse en el poder.

  • ¿Qué sentirías si violaran a tu hija?

    ¿Qué sentirías si violaran a tu hija?

    En su libro, «Mate: Become the Man Women Want», el psicólogo evolucionista Geoffrey Miller menciona que el mayor miedo de una mujer es llegar ser víctima de un abuso por parte de un hombre. Varias de las características que una mujer busca en un hombre cuando se trata de buscar una pareja van en este sentido. Por ejemplo, un hombre que la hace reír y se ríe de sí mismo es atractivo para ella, porque eso muestra que no tiene algún trastorno psicológico grave, y por lo tanto, el riesgo para ella es muy bajo.

    ¿Qué sentirías si violaran a tu hija?

    A veces a nosotros los hombres nos es difícil entender por qué es tan grande ese miedo. Para ellas, un hombre tratando de flirtear es como si se nos acercara un negro fornido de más de dos metros cuya fuerza es mayúscula; saben que físicamente se encuentran en desventaja, por lo tanto tienen que asegurarse que el hombre sea emocionalmente estable para que dicha fortaleza no represente un riesgo para ellas y puedan involucrarse en una relación con aquel. Gran parte de este trabajo mental que hace la mujer se desarrolla a nivel inconsciente, pero tiene sentido.

    Y a ello hay que agregar que ser víctima de una violación no sólo tiene que ver con la agresión física, también tenemos que hablar de la humillación que para ellas implica ser violada o abusada. Las consecuencias psicológicas para ellas son desastrosas, una violación puede arruinar su vida, puede implicar que ya no vuelvan a tener relaciones sexuales en su vida como consecuencia del trama, y además pueden ser víctimas de críticas injustas. No es poco común que después de ser víctimas de un abuso, reciban insultos como «te lo buscaste por puta», «tú lo provocaste por la forma en que ibas vestida». En México, una mujer tiene que pensar dos veces para hacer una denuncia en las redes sociales porque son proclives a recibir insultos de personas trastornadas. Incluso pueden recibir burlas de aquellos que se supone deberían de velar por sus derechos, como le sucedió a Andrea Noel, quien tuvo que regresar a Estados Unidos, después de ser víctima de un abuso en la Condesa.

    Está tan normalizada la violencia hacia la mujer en nuestro país, que un grupo musical puede realizar un video donde el intérprete incinera a una mujer después de que esta lo ha engañado, y luego no entender que fue la parte «que causó desagrado»:

    Gerardo Ortiz se defiende diciendo que ama a las mujeres tras el escándalo que rodea a su más reciente video musical. http://uni.vi/1058t1

    Posted by Primer Impacto on Wednesday, March 30, 2016

    Después de entender todo eso (o al menos intentarlo), después de tratar de entender el impacto físico y psicológico que significa para una mujer ser violada (no es lo mismo leer la opinión de un experto en un libro que sentirlo), entonces puedo tratar de dimensionar el grado de sufrimiento que padece Daphne y toda su familia, les han clavado una estaca. Ella, víctima de una violación por parte de "Los Porkys", una banda "criminal" de mirreyes, jóvenes hijos de empresarios y políticos influyentes de Veracruz cercanos al gobernador Jarvier Duarte, no va a volver a vivir igual. Según palabras de su padre, ella tiene ganas de morirse, no puede recibir contacto físico (abrazos, caricias, apapachos), toda la familia está resquebrajada víctima de los impulsos sexuales de personas con escasos valores y principios.

    Me siento triste por que me siento sola, sé que no es así pero así lo siento, muchos de mis ‘amigos’ y muchos de mis ‘conocidos’ dudaron y me juzgaron (antes de que salieran los videos)  ... Si he tomado, si he salido de fiesta, si he usado faldas cortas, como la gran mayoría, por no decir que todas las niñas de mi edad, ¿por eso me van a juzgar?, ¿por eso me lo merecía?, ¿por eso pasó lo que pasó?, ¿por andar de noche con mis amigas?

    No es coincidencia esa relación entre gobiernos autoritarios y mujeres abusadas. No es coincidencia que este tipo de casos se dispare en esta entidad gobernada por un déspota. No sólo es el caso de Los Porkys, otra mujer fue violada por hijos de gente influyente, entre ellos, el hijo del director de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y Alimentación (Sedarpa), y quienes grabaron el acto. Gente bien parada que busca mover sus influencias en las altas esferas para que sus hijos no pisen la cárcel. Ahí donde está el gobernador déspota que presume de dientes para afuera que se hará justicia, como ahí están también demagogos autoritarios en diversas latitudes del mundo como Donald Trump hablando despectivamente de las mujeres.

    Esta cultura del mirrey, de las élites podridas y echadas a perder, hijos de políticos o empresarios cercanos a la clase política, aforados de facto, que están en una posición social privilegiada lo suficiente como para no ser castigados por sus actos. Esos mismos que mandan a sus güaruras a golpear a quien se les atravesó en la calle, esos mismos que levantan a quienes les incomodan. Esos hijos muy mal educados, en familias de mucho dinero y poder, pero escasas de valores. Violadores y enfermos sexuales que se dicen "gente bien" y aparecen en revistas de la élite porque llevan su camisa desabotonada, su reloj de marca y manejan auto de lujo.

    Porkys

    Y a pesar de todo esto que he explicado, hay quienes se atreven a decir que la culpa es de las mujeres, que "ella los provocó con su vestimenta", que si fuera "más decente", eso no le ocurriría, como si los hombres fueran animales víctimas de sus propios instintos. Si una mujer hace una denuncia es una "feminazi", si una mujer es violada, ella es la "puta". No basta que a la mujer se le haya hecho realidad su más grande pesadilla, hay que "rematarla", señalarla y humillarla.

    Basta ver el video del padre de Daphne para entender el coraje, el dolor y la desolación que siente al ver sufrir a su hija. El padre, Javier Fernández, fue lo suficientemente compasivo como para no denunciarlos penalmente mientras los hijos se alejaran de ella, le pidieran disculpas y aceptaran iniciar terapia psicológica (como se muestra en el video, pensó en matarlos). A pesar de sus promesas, los padres de los violadores no cumplieron y Javier Fernández los ha demandado, no sin antes encontrar un montón de trabas, presuntamente gracias a la posición privilegiada de los padres de los violadores, y un vendaval de críticas hacia Daphne en redes:

    Es aterrorizante y muy deprimente para mi el hecho de que ahora digan que es "político", que "nos dieron dinero", que estamos "extorsionando"...   yo no quería quedar expuesta como paso ahorita, yo no quería ser juzgada o señalada por la sociedad, yo lo único que quería era un porque?

    Si eres padre, o fueras padre ¿qué sentirías si violaran a tu hija? ¿Cuál sería tu reacción? ¿Qué sentirías al verla destrozada, encerrada en su cuarto, sin ganas de vivir? ¿Acaso te gustaría que dijeran que tu hija se lo buscó por la ropa que llevaba o porque se fue "de peda" a un antro? Aunque las respuestas parecen muy obvias, para muchos no los son, como aquellas personas que siguen creyendo que una mujer es un objeto a su disposición.

    https://www.youtube.com/watch?v=4YwQtY4H_T8

     

  • La crisis de la izquierda y el ascenso del fascismo en tiempos de Google

    La crisis de la izquierda y el ascenso del fascismo en tiempos de Google

    Si hay un momento en la historia en que la izquierda ha estado más débil que nunca, es éste, lo estás viviendo el día de hoy.

    La crisis de la izquierda y al ascenso del fascismo en tiempos de Google

    Hasta hace no mucho, la izquierda dominaba el cono sudamericano. Muchos pensamos que la izquierda populista caería en determinado tiempo producto de sus contradicciones, y así está ocurriendo. Lo que no previmos es que esa izquierda a la cual calificábamos de moderada, y que se estaba convirtiendo en un supuesto «gran ejemplo», se desmorona de la misma manera. Brasil, ese país tan admirado no sólo por los progresistas, ve como ese legado político-ideológico emanado del Partido del Trabajo empieza a caer. Esos mismos que le habían dado una nueva cara, terminaron envueltos en escándalos de corrupción. Lula da Silva, el otrora idolatrado político, termina investigado por supuestos actos de corrupción, mientras que su contemporánea Dilma Rousseff, hace poco tiempo tenía algo así como el 12% de aprobación.

    Michelle Bachelet, Presidenta de Chile, regresaba al poder tras un mandato que fue aplaudido por la opinión pública; y no podía ser mejor para ella al suceder a Sebastián Piñera, que se fue del cargo con niveles de aprobación bajos de entre el 25% y 50%. Pero Michelle Bachelet no sólo no logró repetir el éxito de su pasada presidencia, sino que varios familiares directos suyos se vieron envueltos en escándalos de corrupción.

    En Europa, la socialdemocracia parece estar mimetizada con los partidos de centro-derecha, concuerdan en varios puntos de sus agendas, las diferencias en términos económicos son pocas, y esto es importante entenderlo porque el contexto en el cual nos encontramos es producto de una crisis económica mundial (la del 2008).

    La extrema derecha ha robado el discurso antiglobalizador y en contra del libre mercado. Esa extrema derecha que hasta hace poco, muchos pensaban que no existía, que era ya parte de la historia, y que había quedado enterrada después de la Segunda Guerra Mundial, con tan sólo pequeñas expresiones esporádicas aisladas que no tenían injerencia alguna en el panorama político.

    Hoy, esa extrema derecha existe. Está más viva que nunca. En Estados Unidos, los dos candidatos del Partido Republicano, Donald Trump y Ted Cruz (con sus peculiares diferencias entre los dos), son representativos de ella. El partido Alternativa para Alemania tiene cada vez más presencia en diversas regiones del país teutón, el UKIP en Reino Unido, Marine Le Pen en Francia, y demás movimientos ultra-conservadores que comienzan a tener cierto peso en la vida política de los países europeos.

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    Muchas personas e incluso analistas se atrevían a decir que el «neoliberalismo y el capitalismo», eran expresiones derechistas, y que a más derechista. más neoliberal se era. Incluso en algunas manifestaciones, comparaban a estos políticos que apostaban radicalmente por el libre mercado, con Hitler o algún otro dictador fascista. Estaban equivocados.

    Nos vemos obligados a regresar al espectro político, tal y como era concebido en el tiempo de entre-guerras (y que en realidad nunca debió de cambiar, tan sólo porque un extremo del espectro estada dormido), con los extremos políticos abocados al excesivo intervencionismo estatal y el nacionalismo, y los centros tendiendo a ser más liberales: La centro-izquierda limitándose a promover cierto intervencionismo estatal para mantener un Estado de Bienestar dentro de una economía de mercado, y la centro-derecha para rehusarse al aborto y los matrimonios gay (entre otros valores tradicionales), por mencionar algunas diferencias.

    De hecho no podemos concebir a los extremos como si se tratara de una sola flecha que separa a la derecha y a la izquierda y ambos quedan totalmente separados. Por lo contrario, entre los extremos existen más bien muchas convergencias y estos en vez de estar separados parecen unirse, de tal forma que podemos encontrar más coincidencias entre políticos que se encuentran en ambos extremos que entre uno de ellos con otro que se encuentra en el centro. Tampoco es coincidencia que Hitler y Mussolini, hayan simpatizado o formado parte del socialismo de aquel entonces para luego verse tentados por el fascismo.  Por ejemplo, tomemos este discurso de Hitler, el cual bien podría pasar en diversos momentos, por alguna figura de izquierdas:

    https://www.youtube.com/watch?v=qYr43eUjQhU

    Es decir, si nos ubicamos en el centro del espectro político y comenzamos a recorrernos hacia los extremos de la izquierda y derecha, nos percatamos que la izquierda progresivamente es más intervencionista en lo económico, pero comienza a ser menos liberal en lo social (el nacionalismo aumenta y los derechos de las minorías disminuyen), mientras que en la derecha, al irnos del centro al extremo, ésta empieza a volverse más conservadora (ya no sólo hablando de temas como el aborto o el matrimonio, sino un nacionalismo más exacerbado) al tiempo que deja de ser liberal en lo económico (lo contrario de lo que muchos asumen), y ambas corrientes al llegar a los extremos no sólo se hacen más diferentes, sino que se comienzan a parecer.

    Si bien, el famoso plano cartesiano donde se propone no dividir el espectro político entre izquierda derecha, sino en liberalismo o conservadurismo social o económico, es completamente válido, y es el más difundido en la actualidad para medir la posición política de una persona. Me atrevo a hacer esta ilustración para que se entienda de una forma más fácil la forma en ambas corrientes políticas (izquierda y derecha), más que diferenciarse, se parecen cuando se trasladan a sus respectivos extremos:

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    Habiendo explicado todo esto, podemos entender por qué la izquierda está en crisis. Si bien, también ha tratado de irrumpir en Europa como una respuesta a las consecuencias de una crisis económica dentro de una economía de mercado (con Podemos en España y Syriza en Grecia), la izquierda, al quedarse sin argumentos (o al ser estos endebles y titubeantes), ha permitido que la extrema derecha se robe el discurso anti-globalizador. Al igual que en 1929, una crisis económica mundial ha sido el punto de partida para el surgimiento de opciones radicales; pero a ésta se han sumado temas como el terrorismo y la migración. Cada bomba que hace explotar DAESH (o ISIS) son puntos porcentuales para los demagogos de extrema derecha, son argumentos para sostener sus propuestas de campaña. La izquierda en tanto, no tiene respuestas que suenen a música en los oídos de aquellos que buscan soluciones radicales.

    Y las preguntas son, ¿hasta donde llegará toda esta convulsión política? ¿La democracia liberal está amenazada como hace más de medio siglo? ¿O estas corrientes se disiparán y todo volverá a la normalidad? ¿La izquierda tendrá futuro? y ante una clase política tradicional desacreditada a nivel mundial ¿Qué alternativas, lejos de los demagogos radicales, hay para poder volver a mantener ese delicado pero necesario equilibrio político?

  • Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Hoy acompañé a mis padres a hacer el Viacrucis al templo de Santa Rita. Hace bastantes meses que no me paraba en uno porque, aunque fui educado con los preceptos de la Iglesia Católica, no soy muy religioso, ni lo he sido desde ese momento en la adolescencia que mis padres me dejaron de obligar a ir a Misa.

    Ya no eres religioso. ¿Y ahora qué?

    Y como son muy escasas las veces que voy al templo a acompañar a mi familia (Semana Santa, Navidad, y creo que ya), posiblemente me sea más fácil ver los contrastes y los cambios demográficos. Uno me llamó mucho la atención fue la ausencia casi total de personas jóvenes (18 a 35 años) en esa festividad, apenas algunos que acompañaban a sus padres (como yo lo hacía); pero no pude ver, por ejemplo, una sola pareja de novios que fuera por propia cuenta a esa festividad. No es que eso me parezca bueno o malo, simplemente es una muestra del proceso de secularización que se vive en la sociedad. Posiblemente, cuando esta generación de jóvenes envejezca y tenga entre 50 y 70 años de edad, veremos templos vacíos como ocurre en Europa.

    Es cierto, en Navidad hay más jóvenes (aunque nunca son mayoría), porque generalmente la gente va a Misa en familia. Los padres van con los hijos, va la novia del hijo, o de la hija, y muchas veces van antes o después de haberse juntado con la familia (ya sea nuclear o extensa). De la misma forma que los jóvenes están cada vez más ausentes, cada vez menos gente ayuna en Viernes Santo, o se abstiene de comer carne. Estas prácticas que antes eran regla y norma en la sociedad mexicana, parecen tomar tintes más bien folclóricos.

    Aunque todavía sea una considerable mayoría, lo cierto es que cada vez la vida de menos personas gira ante la existencia de un Dios y la esperanza de llegar al cielo. Por tanto, su conjunto de normas, valores y principios está menos apegado a la religión. Que no me parece que sea necesariamente bueno o malo, no creo que la gente tenga que ser religiosa para llevar una vida recta y plena, ni tampoco que la «liberación de las garras de la religión» se traduzca en algo necesariamente en algo bueno para el individuo.

     

    Pero la pregunta queda en el aire. Si la gente está dejando de ser religiosa, ¿lo deja de ser a cambio de qué?

    La religión de alguna forma es buena para la psique. Quienes son religiosos, no sólo lo son porque crean en algo o alguien, sino que son parte de una comunidad y comparten una forma de pensar con sus semejantes. Aparte, la religión sirve como contención emocional ante los momentos difíciles de la vida. Por un decir, pensar que un Dios nos ayudará en el momento de la enfermedad, que la Virgen intercederá por nosotros cuando estamos desesperados por buscar trabajo.

    No practicar la religión no es algo fácil. Mucha gente, al abandonar la fe que profesaba (o que le inculcaron), cree haberse liberado de las garras del «dogma religioso» y que puede hacer lo que quiera. – Ya nadie me puede decir que debo de ser casto hasta el matrimonio, entonces voy a tener sexo con cuanta persona se me pare enfrente, y voy a cometer todos los pecados capitales una y otra vez; al cabo nadie me puede decir que son malos. 

    Porque básicamente dejar la religión, es como dejar un empleo para trabajar por propia cuenta. Ya no tienes horarios fijos ni normas que cumplir, pero entonces, tienes que aprender a ser muy auto-disciplinado y «auto-imponerte» tus propias normas, lo cual puede ser más difícil, y si no lo haces, puedes terminar en la perdición.

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    Pienso entonces, que si la gente deja de ser religiosa, y lo hace porque no concuerda con dogmas absolutistas, o bien, piensa que mucho de lo que ahí es falso, entonces debería de buscar un orden de valores y principios con los cuales pueda tener un modo de vida digno y armónico. Posiblemente el otrora religioso se deshaga de algunas normas morales, pero conserve otras que considere necesarias, porque ha percatado que son útiles.

    Así, podemos llegar a la conclusión, de que crearse un orden de valores no es una tarea sencilla. No se trata de adoptarlos a conveniencia (relativismo moral), por el contrario, se necesita mucha sabiduría y criterio para poder determinar bien cuales son y en que consisten. La religión funciona, en parte, porque dentro de ella el individuo no tiene la necesidad de hacer ese difícil ejercicio, sino que se tiene que limitar a obedecer las normas propias de la religión que profesa.

    Pero muchos de los «no católicos», o católicos (o quienes como yo, creemos en la existencia de un Dios, más no en la religión institucional como tal) que han decidido profesar la religión bajo «su propia onda», no hacen dicho ejercicio y creen que todo debe de estar permitido, que cualquier «auto-restricción» es una forma de coartar la libertad. También consideran «represivo» el educar a los niños y disciplinarlos. Creyeron que al darse cuenta que a los niños no había que pegarles, había que irse al otro extremo. Había que dejar de ser padres, para ser «amigos de los niños», infantes que crecieron sin referencia paterna o materna alguna, para que de esta forma terminen siendo más manipulables y maleables (desde los medios de comunicación, hasta el narcotráfico).

    El ser humano necesita armonía y equilibrio para vivir una vida plena. El exceso de lujuria, de ocio, la falta de disciplina y respeto a los semejantes, rompen con dicho equilibrio. Pongo un ejemplo. Llegas a la conclusión de que las relaciones sexuales extra-maritales no deben de ser prohibidas por x o y razón. Entonces, o decides tener relaciones sexuales con tu novia, asumiendo que en el acto tienes una responsabilidad (tienes que protegerte, y en caso de que la llegaras a embarazar, tienes que responder), o bien, el sexo se vuelve para ti un problema, buscas constantemente mujeres con las cuales acostarte (exponiéndote a enfermedades de transmisión venérea).

    Otro ejemplo. imagina que estás a favor de la adopción por parejas gays, o clamas que todos puedan adoptar sin importar el contexto porque es un derecho, o bien, crees que deben ser psicológicamente aptos para poder educar a un niño (cosa que de igual forma debería aplicar con heterosexuales que quieran adoptar) Son dos formas muy diferentes de abordar una situación que ya no está supeditada a un orden moral religioso, pero en cambio necesitarás mucha disciplina y sabiduría. Distintas personas pueden llegar a diversas conclusiones (alguno dirá que cree que los gays no pueden adoptar, otros que sí) y esos debates deberían ayudarte mucho para que logres ser crítico y pongas a juicio tus propios principios. ¿O acaso no estábamos hablando de dejar de seguir dogmas?

    Es decir, cada «libertad ganada» conlleva una responsabilidad. Ponte a pensar, si esas normas morales rígidas han existido por mucho tiempo (aunque ahora puedan ser arcaicas y obsoletas, o con el tiempo se comprobó que eran erróneas), estuvieron ahí por alguna razón.

    Por otro lado, no ser religioso implica que ese mismo criterio con el que has criticado los dogmas religiosos, debería ser usado también con cualquier corriente de pensamiento. Hay quienes critican el «dogma religioso» por ser dogma, pero a la vez aceptan sin chistar, por un ejemplo, la opinión de «los expertos de la ONU». Si los especialistas en la teoría de género dicen que hay que escribir «txdxs» en vez de «todos» para no ser misógino, entonces debo de hacerlo «porque es lo que se usa», sin siquiera molestarme en buscar cómo es que llegaron a esa conclusión. O por ejemplo, estar a favor del aborto (algo a lo que en lo personal, me opongo, mientras no se criminalice a la mujer) porque es la onda, y porque algún «experto» consideró que el bebé es parte del cuerpo de la mujer y es «un derecho» sin antes cuestionar por qué.

    Es decir, el no religioso debe de aprender a colocar todas «esas nuevas ondas» bajo el mismo escrutinio, para posteriormente aceptarlas o rechazarlas después de haberlas razonado. El no religioso tiene que ser crítico consigo mismo, y analizar si su escala de valores realmente funciona. Como el no religioso no tiene ni una tabla con los diez mandamientos ni una lista de pecados capitales, entonces debe de cultivarse, y ser muy crítico. No serlo es más bien muy complicado, necesitas tener más entereza mental porque eres más proclive a caer en crisis existenciales (sobre todo al principio), como ya dije, necesitas buscar toda esa sabiduría que no te está dada, y necesitas sobre todo, auto-disciplina, aprender moderar tus impulsos y a postergar los deseos instintivos.

  • Por qué Bruselas nos duele

    Por qué Bruselas nos duele

    ¿Y dónde está la banderita de Siria, de los muertos de Ayotzinapa? Era predecible, sabía que tarde o temprano iba a escuchar ese tipo de reclamos. Había despertado el día de ayer, estaba consternado porque lo primero que vi en mi muro de Facebook en el celular fue el atentado perpetrado por los mismos: DAESH (no ISIS), o ISIS si le quieres llamar así al Estado Islámico. Me molestó, porque estaba consternado y este tipo de personas insistían en «que no tenía derecho a hacerlo». Personas que publican este tipo de tweets para parecer inteligentes o tratar de separarse de «la masa», como si yo no tuviera el derecho a sentirme mal por lo ocurrido.

    Vale Belga la vida

    No dilucidan la amenaza que esto significa para el mundo global. Es falaz pensar que no nos importe lo que pasa en Siria, ver las ciudades principales de aquel país completamente destruidas me genera un vacío en el estómago. Pensar que el ser humano puede llegar a tanto porque no puede conciliar sus diferencias, porque está cegado al fanatismo.

    Y si los atentados belgas nos impactan más, no es porque seamos “hipócritas”, es por la proximidad, es un instinto de supervivencia. Es porque la amenaza se ve más cercana cuando las víctimas del atentado se encuentran en un país occidental, y más en la ciudad donde residen los poderes de la Unión Europea.

    No sólo se trata de lamentar lo ocurrido, de reprobar esta barbarie, este acto inhumano que sólo podría ser entendido por medio de una enfermedad psíquica patológica, o por un fanatismo tan impregnado a la mente que atrofiado su capacidad de razonar (parece ser esto último). Se trata de ver las repercusiones que esto puede tener a largo plazo. Este tipo de atentados pueden ser una amenaza a la democracia liberal puesto que, ante el miedo, los ciudadanos pueden clamar por figuras más autoritarias que les proporcionen un mayor sentido de seguridad. Ahí está la extrema derecha haciéndose un espacio en Europa. Partidos xenófobos y nacionalistas ocupando cada vez más escaños en los congresos de sus propios países.

    Este acto terrorista le viene como anillo al dedo a Donald Trump, quien no tardó en reaccionar:

    Los demagogos encuentran en estos actos una gran oportunidad para ganar simpatías. Porque ciertamente, es técnicamente imposible que DAESH logre extender el «Estado Islámico» por el mundo. Pero lo que sí puede hacer es orillar a los países occidentales a buscar gobiernos más anti democráticos para combatirlos. Quienes salen perdiendo más son los árabes y los refugiados, quienes huyeron de los propios terroristas. – Hay que correrlos, hay que deportarlos, hay que construirles muros, son terroristas en potencia, discrimínalos.

    No sólo se trata del resentimiento que tienen contra Occidente, porque ciertamente los occidentales «no nos hemos portado muy bien» con ellos a través de la historia. Se trata también de un repudio visceral a nuestros valores que son incompatibles con su dogma. Es decir, su deseo es imponer su dogma a través del mundo. Porque el dogma es un poder, y es un poder mucho más sofocante y represivo que el que puede ejercer un gobierno occidental o un cúmulo de empresas transnacionales.

    Cuando lo primero que formulan estos «críticos» al ver un atentado de estas dimensiones, es el argumento ideal para reprochar a quienes manifiestan sus condolencias (a veces en una expresión de cinismo, afirman que la gente se indigna por moda), están ignorando todas las repercusiones que tienen este tipo de atentados, ignoran que nuestra vida, y nuestra forma de organización social y política, por más imperfecta que sea, pende de ciertos equilibrios (de poderes) los cuales están siendo trastocados por el Estado Islámico.

    No sólo no ignoramos lo que pasa en Siria, por el contrario, tememos que algo así pudiera llegar a pasar en Occidente. Tan no lo ignoramos que muchas personas en Europa acogieron con los brazos abiertos a los refugiados, porque lograron ser empáticos con ellos.

    El grado de solidaridad no es selectivo, más bien está supeditado a la proximidad como mecanismo de supervivencia. También es falso que no nos hayamos solidarizado con los estudiantes de Ayotzinapa. Estos «críticos» de igual forma nunca hablan sobre los cristianos que son ultimados por el Estado Islámico y también son «más solidarios» con unas cosas que con otras. Esperar que el ser humano se consterne exactamente de la misma forma por un acto ocurrido en una u otra parte del mundo, cuando estamos divididos en culturas, las cuales tienen diferentes órdenes morales, es algo descabellado. Es casi como pedir a un señor que sufra igual con la muerte de su esposa, que con la muerte de una mujer tailandesa cuya noticia apareció en la segunda plana de un diario digital extranjero.

  • El problema con los güaruras

    El problema con los güaruras

    Primero fue Arne Aus Den Ruthen, quien tras su labor de City Manager con el Periscope, fue levantado y agredido por los güaruras de un conocido empresario. Luego, fue el conductor de una camioneta blanca quien fue agredido por el güarura de Alberto Sentíes Palacio, quien conducía un Ferrari. Aquél aparecería muerto en un hotel, se presume que a causa de un ataque cardíaco, dejando una carta escrita a mano donde afirma que agredió severamente al conductor debido a órdenes de su patrón Sentíes.

    El problema con los güaruras

    Uno puede entender que los políticos y empresarios prominentes tengan personal de seguridad que proteja su integridad. Un político por ejemplo, tiene mayores posibilidades de morir que una persona promedio (y eso las agencias de seguros lo saben), debido a que su profesión está estrechamente relacionada con el poder, y cuando se trata de poder, el hombre puede convertirse en cualquier cosa. Un empresario prominente tiene mucho dinero, corre con mayor riesgo de ser secuestrado que una persona promedio.

    Desde ese punto de vista es comprensible que este tipo de personajes contraten personal de seguridad. Pero es eso, personal de seguridad, cuya misión es salvaguardar su integridad. Para muchos, el papel del güarura no es sólo ese, sino que es más bien una extensión de su poder, una forma de ejercerlo a través de una tercera persona; con lo cual recibirá menos repercusiones y amplificará su poder sobre los demás.

    Son aquellos políticos, empresarios, en su mayoría, cercanos al poder político, o bien, hijos de ellos, y que se educaron creyendo que merecían estar por encima de los demás por su linaje o sus contactos. Poco respetuosos del Estado de derecho, lejanos de la gente, que no viajan al centro porque ahí hay mucho naco y ñero, que no caminan más que en la banda del gym exclusivo, que sólo se paran en un puesto de tacos para ganar votos, o se suben al metro para darse baños de pueblo, al tiempo que 5 güaruras lo rodean por si a algún «común y corriente» se le ocurre mentarle la madre, – Ponle un madrazo a ese, a ese otro también; un buen putazo en la cara.

    https://www.youtube.com/watch?v=KVtL1BlBIOM

    Quien haya contratado a un «güarura», tiene mayores posibilidades de infringir la ley sin recibir pena alguna. El güarura puede ser detenido por ser el autor material de un delito menor; lo más probable no declaren en contra de su jefe, porque éste último, por su parte, los compensará. Su patrón pagará la fianza, o «moverá influencias» para que su personal de confianza no sea castigado. Es decir, el güarura recibirá una pena considerablemente menor (o tal vez ni la reciba) si comete un delito porque es orden de su jefe, a que si éste comete un delito por decisión propia.

    Los güaruras no sólo protegen a la gente poderosa de los criminales y de los diversos peligros a los que pueden estar sujetos en la vía pública. Sino que los «blindan» del ciudadano común. Es decir, los ayudan a «no estar en contacto» con los «comunes y corrientes» para de esta forma poder afirmar su poder y su superioridad ante los demás. Si la persona de poder tiene una discusión con un ciudadano por cierto incidente vial, ahí está el güarura para «ponerle una buena madriza». Si es criticado o insultado en la calle, ahí está el güarura para que le haga justicia; si no le dan un buen servicio (aunque en la mayoría de los casos, la gente de poder, terceriza este tipo de actividades), ahí está el güarura «para que se haga cargo»: Si la sopa del restaurant está fría y no se la quieren reembolsar, si el «hijo del señor» quiere ir a saludar a Bono en un concierto de U2, si es un problema estacionarse en doble fila para dejar a los niños en la escuela: Ahí está el «güarura».

    Ahí están ellos, fieles porque su amo les ha dado una pizca de poder. Porque tienen el permiso de hacer lo que posiblemente no harían por su propio pie, pueden ser arrogantes como sus «señores» y sentir que por algún momento se encuentran en una posición social más alta a la que en realidad pertenecen. Cuando su «señor» les pide que le pongan en la madre al sujeto que les sacó el dedo por la ventana, gozan cada golpe, cada hueso roto, es poder, sienten el poder. Un poder ficticio y falaz que acaba en el momento del fin del contrato, o al tiempo en que «el señor» prescinde de ellos.

    Y ya después, se dan cuenta que se parecían más a aquellos que «madreaban» que a su amo, simplemente fueron un arma que podía utilizarse bajo el capricho de su «patrón».

  • Si Donald Trump fuera mexicano

    Si Donald Trump fuera mexicano

    Voy a comenzar siendo muy «políticamente incorrecto», porque creo que para tocar el tema que quiero tocar lo debo ser. Entendido esto, vamos a hacer un ejercicio.

    Si Donald Trump fuera mexicano

    Elige a un empresario mexicano, uno que sea polémico, el que tú quieras, puede ser un empresario nacionalmente conocido, o uno de tu localidad. La única condición es su personalidad polémica y que tenga mucho dinero en sus múltiples cuentas bancarias. Imagina que dicho empresario decide incursionar en la política por la presidencia y en un discurso pronuncia las siguientes palabras:

    – Hoy México está en decadencia, nuestro país ya no es lo que era antes. Parte de nuestros problemas como la inseguridad y la delincuencia tiene su origen en todos esos sectores de donde provienen los criminales, secuestradores, motorratones y demás personas que ponen en juego tu seguridad y la de tu familia. Por eso, si gano la presidencia, voy a mandar a construir muros en la Avenida Independencia en Guadalajara y los límites de la Ciudad de México con Ecatepec y Ciudad Nezahualcoyotl, para que esas parias no crucen y sigan afectando nuestra calidad de vida. Y por cierto, el muro lo van a pagar ellos, porque ellos son los que secuestran. Además voy a deportar a cualquier migrante que se atreva a pasar nuestro país, son sucios, huelen mal, son un riesgo y afean nuestras colonias. ¡Vamos a hacer a México chingón otra vez!

    ¿Cuál es tu impresión de ese discurso? ¿Crees que éste candidato podría llegar a obtener apoyo de ciertos sectores sociales? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué? Puedes contestar estas preguntas en el formulario de comentarios, pero al menos haz este ejercicio dentro de tu mente.

    Posiblemente pienses que ese discurso es muy ofensivo, de hecho lo es; porque hace generalizaciones burdas, está lleno de mentiras y medias verdades. Pero si crees que ese discurso es muy ajeno a nuestra realidad, mejor piénsalo dos veces.

    Porque en la práctica ya hemos construido ese muro. No es un muro físico, es un muro que no se puede ver con la vista, más bien hemos colocado cada ladrillo con nuestro comportamiento y nuestros prejuicios (aunque cabe decir que todo esto nos ha motivado a construir muros físicos para aislarnos de las masas o hasta de nosotros mismos). Es el muro que se construye cuando los cadeneros en el antro al no dejar pasar a gente morena o poco agraciada físicamente, porque un antro con morenitos es «menos chic»; es el muro que construimos al usar el término «naco» una y otra vez al referirnos a gente de otras clases sociales y con rasgos indígenas más prominentes, también lo construimos al publicar revistas que tienen nombres como «Gente Bien», como si la mera posición social nos diera una superioridad moral sobre los demás.

    Al percatarnos de la popularidad de Donald Trump, cuestionamos el nivel de educación que tienen los estadounidenses (y ciertamente, es bastante bajo con relación al tamaño de su economía), pero no somos capaces de observar la nuestra que es muy inferior. Constantemente muchos hacen burla de los indígenas creando memes con términos en «tl», usan términos como «albañil», «chacha» o «camionero» para burlarse de otra persona, o también publican «videos chistosos» en Facebook donde el personaje principal «se ve muy naco», está haciendo «algo muy naco», o «parece naco» por su mal gusto.

    No podemos concebir que Donald Trump quiera prohibir la entrada a los musulmanes a Estados Unidos, pero en México se discrimina a los migrantes; sólo son aceptados los extranjeros, quienes se considera, tienen buen linaje (europeos, estadounidenses, o algunos sudamericanos). Cuando se trata de hindúes que vienen a trabajar a nuestra ciudad, y peor aún, de centroamericanos que usan nuestra ciudad de paso (el caso de Guadalajara) la postura es completamente severa por parte de muchos ciudadanos. A pesar de que los migrantes suelen ser pacíficos, son rechazados por muchas personas porque, «afean mi colonia» o creen que por su mera apariencia, son un riesgo. En Guadalajara muchos vecinos se negaron a que se habilitara una casa de paso para ayudar a los migrantes que pasaban por nuestra ciudad. Varios de ellos ahora publican cualquier número de artículos criticando al magnate estadounidense.

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    Tampoco podemos entender la misoginia de Mr. Trump ni sus comentarios que rayan en el machismo. Pero al mismo tiempo, después de que la norteamericana Andrea Noel fuera acosada sexualmente en la Condesa por un hombre que le trató de levantar la falda y posteriormente fuera a levantar la denuncia (tragándose la burla de algunos funcionarios), muchas personas en Twitter la agredieron con una lluvia de improperios como «Puta güera de mierda, por tu culpa me suspendieron. Cuando te vea no sólo te voy a levantar la falda, te voy a matar. Puta», e incluso algún columnista la llamó feminazi por denunciar lo ocurrido. De la misma forma, no podemos olvidar cuando el periodista Leonardo Schwebel criticó a una edecán el foro del Día Internacional de la Mujer, por no tener más atributos que «estar buenota», al tiempo que también presumía de golpear a su hermana cuando era chico.

    Donald Trump ha logrado amalgamar todos esos prejuicios y sentimientos de odio incrustados en diversos sectores de la población, de tal forma que le sirvan como base para sostener su campaña. Pero sería hipócrita criticar a los estadounidenses con un halo de superioridad moral, cuando nosotros, en nuestra muy particular forma, emulamos esos prejuicios que tristemente son una constante en nuestro país.

    La pregunta queda en el aire, ¿Qué pasaría si un personaje como Donald Trump irrumpiera en México? ¿Sería rechazado inmediatamente o podría despertar muchas simpatías? Posiblemente la respuesta a esas preguntas no sería la más agradable al oído.

  • El Jefe Diego no nos invitó a la peda

    El Jefe Diego no nos invitó a la peda

    Cuando hablamos de «diferencias políticas» muchos «expectantes» suelen tomarse las cosas de forma literal. Es decir, asumen que dos políticos que tienen diferencias entre ellos no pueden verse a la cara, que son enemigos declarados, y que lo político va ligado a lo personal. Pero en la realidad suele ser un poco distinta. Es decir, mientras las diferencias políticas existen, las diferencias personales no están tan estrechamente ligadas.

    Bajo ese argumento, entonces, si Diego Fernandez de Ceballos organiza una fiesta, y a ésta van personajes de los distintos partidos políticos, entonces todos están de acuerdo y son parte de una misma mafia. Calderón fue a la misma fiesta que Salinas (son de la misma mafia del poder, dirían). Carlos Slim, Xochitl Galvez quien «periscopeó» dicho evento, Porfirio Muñoz Ledo, Jorge Castañeda, Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, entre otros.

    El Jefe Diego no nos invitó a la peda

    Podría cuestionar a los «periodistas» que estaban ahí, porque se dice que un buen periodista debe de ser crítico con el poder y no parrandear con éste (no es que Carlos Marín o Gómez Leyva se caractericen por ser muy críticos), pero en realidad es una fiesta común y corriente. Fernández de Ceballos tiene muchos contactos y conocidos dentro de la política que no necesariamente coinciden entre ellos.

    Que coincidan en una fiesta no debería de ser motivo para crear teorías de la conspiración. George W Bush y Hillary Clinton se dieron un abrazo en el funeral de la esposa de Ronald Reagan y no pasa nada, ni es prueba de un conflicto de intereses o de alguna colusión secreta ni nada por el estilo. A pesar de las diferencias políticas que existen, se ven las caras por un razonable período de tiempo y su trabajo los obliga a convivir, a llegar a acuerdos. Que no coincidan políticamente no significa que no se puedan ver de frente, ni se puedan saludar ni mantener una conversación casual. Vaya, hablamos de política con todas su letras. Entre personajes de distintas facciones puede haber un ambiente de camaradería y no pasa nada.

    Incluso esto se puede ver entre quienes presumen ser críticos acérrimos y se califican de vendidos o peligrosos en las cámaras. Hay que recordar cuando Fernández Noroña invitó a Ciro Gómez Leyva a la presentación de su libro, lo cual desató una serie de críticas en Twitter.

    De la misma forma hay políticos de diferentes partidos quienes coincidieron al ser adversarios en una campaña electoral donde echaron mano de todo lo que fuera posible para desacreditarse, y son amigos. Los hay, créeme.

    Debido a la imprudencia de Xochitl Gálvez con su Periscope (práctica frecuente de su City Manager), todos «se enteraron de la parranda» y algunos pseudo-periodistas como el «peñista-de-día-pejista-de-noche» Federico Arreola abordaron la noticia para reforzar la teoría de López Obrador sobre la mafia del poder que está en su contra, y que va a conspirar para que no gane en el 2018.

    Y de forma muy predecible, López Obrador hizo eco de la noticia afirmando que ahí están todos los que lo odian. Porque básicamente si no estás con AMLO, eres su enemigo. Aunque de igual forma no se equivoca tanto al afirmar que ahí hay muchos políticos que le han daño a México.

    Concuerdo en que la gran mayoría de los presentes son políticos impresentables. Porque vaya, casi toda la clase política (incluyendo a López Obrador) es impresentable, nuestra clase política está desprestigiada. Pero que un político haga una fiesta e invite a todo el mundo, es de lo más común que hay. De hecho ni debería ser noticia.

    La noticia es que Diego no me invitó a la peda.

    P.D. Y no fue ni Emilio Azcárraga ni Salinas Pliego, por si querías dormir tranquilo hoy.