Autor: Cerebro

  • Aprender a buscar en Internet ¿Por qué es importante?

    Aprender a buscar en Internet ¿Por qué es importante?

    Google es un herramienta maravillosa. No sólo tienen tus datos para poder lanzarte publicidad ni analizan tu comportamiento dentro de sus portales o los sitios web que tienen instalado su Google Analytics. Google se concibió como una… herramienta de búsqueda. A pesar de ser junto con Facebook el portal más popular que existe en el mundo, mucha gente no sabe buscar en Internet.

    Aprender a buscar en Internet ¿Por qué es importante?

    No hay ningún otro sistema creado por el ser humano que haya albergado tanta información en el mundo, ni la biblioteca más grande. En Internet hay montones de sabiduría y conocimiendo. El único requisito es saber buscarlo.

    Pero mucha gente no sabe buscar, por eso es que un meme o un artículo mal redactado en un sitio de dudosa calidad creado dentro del war room de un partido político que pagó pauta en Facebook suele ser la fuente primaria de información de muchas personas. Porque les da pereza buscar.

    Y buscar no es un trabajo que te lleve horas, las tecnologías han avanzado lo suficiente para que lo puedas hacer en cuestión de minutos.

    Internet es una maravilla, porque si quieres sustentar un argumento basta con echar algunas «googleadas». Unas pocas, pero bien dirigidas y pensadas, te llevarán a las fuentes indicadas.

    En Internet también puedes aprender muchas cosas. La mayoría de los conocimientos que me generan ingresos como profesionista los obtuve buscando en Internet. Y la mayoría de esos conocimientos están ahí gratis y disponibles para todo el mundo. Se trata de saber llegar a ellos.

    Muchos millennials (con lo paradójico que suene el término) no saben buscar en Internet. Son expertos en el arte del Facebook y el Snapchat, pero no en el de la investigación digital. Y por investigación digital no me estoy refiriendo siquiera a un procedimiento académico, sino a la capacidad de buscar información en los buscadores, de usar las palabras indicadas, y saber desplazarte de una fuente a otra.

    Por eso es que mucha gente se atreve a citar Wikipedia en la tesis cuando por sí misma no es una fuente de información, pero es lo primero que encuentran y porque es más fácil entrar a la enciclopedia virtual y encontrar un tema en un solo clic, que darse a la tarea de buscar fuentes fiables. Curiosamente, al menos en la mayoría de los casos, los artículos de Wikipedia contienen esas fuentes. Es decir, bastaba uno o dos clics más para no hacer un oso frente a los sinodales o los accionistas al decirles que «encontraste la referencia en Wikipedia».

    En este sentido, Internet no es tan democrático como podrías pensar. Porque traza una línea entre quienes saben investigar, quienes tienen la habilidad de sustentar sus argumentos buscando fuentes en artículos o documentos (vía búsqueda en Google), quienes buscan información que ayude a reforzar sus conocimientos y a actualizarse como profesionistas, y quienes están distraídos con las cadenas de Whatsapp, y los videos chuscos. Los primeros están en franca ventaja sobre los segundos.

    Los primeros pueden adquirir en unos años, más conocimientos que los que pudieron ganar en una carrera (posiblemente a excepción del método pedagógico con el cual, las carreras universitarias transmiten el conocimiento), y los segundos habrán perdido el tiempo tal y como si estuvieran sentados frente al televisor.

    Saber buscar en Internet puede marcar una diferencia en tu carrera como profesionista. Es algo que todo mundo puede hacer, pero no todo mundo hace, muchas veces por pereza o conformismo.

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  • Las elecciones 2016, el inicio del fin de la vieja política

    Las elecciones 2016, el inicio del fin de la vieja política

    Los resultados de hoy no son cualquier cosa:

    Las elecciones 2016, el inicio del fin de la vieja política

    Como lo mencioné en el artículo pasado, el PRI viene viviendo un lento proceso de extinción donde sus bases están envejeciendo y haciéndose más estrechas. Mi pronóstico fue conservador y lo hice con base en la única información que había disponible a la mano, las encuestas (parece que algunas de ellas se terminaron vendiendo al mejor postor).

    Pero el resultado fue más contundente.

    A pesar de que recuperaron Oaxaca y Sinaloa, perdieron por goleada. Perdieron Tamaulipas, Quintana Roo, Aguascalientes, Durango, pero sobre todo, perdieron Veracruz y Chihuahua, gobernados por déspotas que comparten el mismo apellido Duarte.

    Los resultados son importantes y quizá hasta históricos, porque el PRI hoy ha perdido fuerza dentro del territorio nacional, una fuerza que posiblemente jamás volverá a recuperar.

    A pesar de las encuestas compradas, de los acarreos de votos, de la guerra sucia, de los mensajes de texto incitando a la gente a no salir a votar, a pesar de todo eso, el PRI se llevó una dura lección el día de hoy.

    Me acuerdo muy bien cuando regresaron a Los Pinos, se sentían dueños del mundo, mostraban una arrogancia tal, que se ensimismaron, se metieron en su propio mundo paralelo y ahí están las consecuencias: Su modelo está caducando, y no bastaron ni 4 años desde aquel día que ganaron, para que su dura realidad quedara exhibida.

    Con el tiempo, sus bases se harán más chicas, su «divide y vencerás» funcionará cada vez menos.

    Entonces al PRI le quedará de dos sopas: se renueva, pero de verdad, y sí, eso incluye pedirle perdón a la sociedad por todos los agravios históricos; o muere.

    El PAN sin hacer mucho ganó y recuperó varios estados. Y digo sin hacer mucho porque los albiazules ganaron más por lo que dejó de hacer el PRI que por lo que hicieron ellos mismos. Los panistas simplemente aprovecharon la coyuntura, por eso es que no se deben engañar y creer en la «ilusión facilona» de que el partido ya es fuerte otra vez. Sigue siendo un partido dividido y fracturado.

    Morena por su parte, aunque no le alcanzó para ganar gobernatura alguna (más que en la Asamblea Constituyente de CDMX), comienza a tomar fuerza y ha hecho sonar la alarma de alerta en el PRD que podría dejar de ser el partido más importante de las izquierdas. Los priístas creen que en el 2018 podría ser entre ellos y Morena (López Obrador), con los resultados de hoy podemos poner ese argumento en tela de juicio. El PRI podría no ser siquiera uno de los dos actores principales.

    La lección que hoy recibe el PRI es contundente. Será cuestión de ellos si tienen la humildad para recibirla y actuar en consecuencia.

    Al mismo tiempo, es un día importante para México. La forma vieja de hacer política, con estructuras, acarreados y guerra sucia, recibió un golpe duro, muy duro.

    Hoy es un día histórico.

  • La lenta pero evidente extinción del PRI, explicada con peras y manzanas

    La lenta pero evidente extinción del PRI, explicada con peras y manzanas

    Bueno, no lo explicaré con peras y manzanas, pero sí con datos duros:

    Cuando tuve la oportunidad de ver o asistir a un mitin del PRI, algo me llamó la atención, y fue la cantidad de personas de la tercera edad que ahí había. Muy orgullosos con su gorra del PRI, su camisa, su torta (o la comida que dieran). Y es que en sus estructuras abunda la gente mayor y los jóvenes son los menos.

    La lenta pero evidente extinción del PRI, explicada con peras y manzanas

    Pronto van a fallecer producto de su edad, y a veces parece que en el PRI no se quieren percatar de ello.

    Y no lo hacen porque ya ni siquiera se molestan en hacer el esfuerzo por atraer a los votantes independientes. Me refiero a esos votantes que «con el PRI ni a la esquina» porque para tratar de hacerlo, no podrían seguir operando bajo ese modelo arcaico de partido-familia que no fomenta la rendición de cuentas (ni dentro ni fuera del partido) y que se percibe como corrupto, opaco, y lejano de la ciudadanía.

    El PRI está dependiendo de sus bases que cada vez son más pequeñas. Porque insisto, muchas son personas mayores que en algunos años ya no nos acompañarán en este hermoso y todavía verde planeta tierra.

    Siempre se ha hablado que la transición a la democracia (al fin, no muy bien lograda) haría desaparecer al PRI. Se pensó que después de la victoria de Fox en el 2000, el PRI desaparecería. No fue así, gracias a la lealtad dentro del partido y a sus estructuras pudieron mantenerse a flote.

    Pero lo que sí ha venido sucediendo es un proceso con un impacto más a largo plazo, de cambio generacional, y que está matando al partido lentamente. Este proceso tiene décadas, desde antes de la victoria de Salinas por medio de un fraude electoral, y quien fuera el último en «ganar» con mayoría absoluta.

    Estos son los resultados que han obtenido los candidatos a la Presidencia del PRI, independientemente si ganaron o no:

    • 1982: Miguel de la Madrid (70.99%)
    • 1988: Carlos Salinas (50.36%)
    • 1994: Ernesto Zedillo (48.69%)
    • 2000: Francisco Labastida (36.11%)
    • 2006: Roberto Madrazo (22.26%)
    • 2012: Enrique Peña Nieto (38.21%)

    Podemos observar que Peña Nieto, aunque ganó la elección del 2012, apenas obtuvo un mayor porcentaje que Francisco Labastida en 2000 quien perdiera con Vicente Fox. Peña Nieto fue ayudado también por el voto útil de quienes vieron que Josefina Vázquez Mota se desinflaba, y lo consideraban menos peligroso que López Obrador. Un escenario así (sumando los negativos producto de la presidencia de Peña) muy posiblemente no se vuelva a presentar para el PRI en 2018.

    El objetivo de la campaña de Peña era que ningún candidato se hiciera fuerte para ganar con sus bases y «ese poquito más». Y por eso es que parte de la estrategia del gobierno actual ha sido debilitar a los partidos de oposición (que además su debilitamiento también ha obedecido a errores propios) para dividir el voto, porque ante una base que se hace más estrecha, al PRI ya no le alcanza para hacer mayorías.

    Esta estrategia (a excepción de Aguascalientes e Hidalgo donde tienen una ventaja considerable) de dividir el voto (con la presencia de otros partidos o candidatos independientes) ha sido la constante en las elecciones estatales de este mes de Junio. Esperan ganar con sus bases mientras que los demás candidatos se reparten el voto independiente.

    Ciertamente otros partidos tienen porcentajes similares, pero éstos no dependen se su voto duro ni sus bases para ganar.

    Pero vámonos a los datos duros. Voy a traer una de esas gráficas muy contundentes y demoledoras de un estudio que Parametría levantó el año pasado. Obsérvala bien.

    Porcentaje de la población que simpatiza con el PRI

    grafia

    La conclusión es demoledora. A menor edad, menor posibilidad de que un individuo simpatice con el PRI.

    Cada 10 años, el PRI pierde algo así como el 5% de simpatizantes con respecto al total de la población. Pareciera no ser un número muy grande, pero lo es poniéndolo en contexto. Por ejemplo: suponiendo que las elecciones estatales de este fin de semana se llevaran a cabo dentro de 6 años (una pérdida de poco más del 2.5%), el PRI aseguraría su derrota en Veracruz (donde todavía puede ganar); y estados como Oaxaca y Durango donde ya está casi cantada su victoria estarían en riesgo de perderse. En vez de perder en 2 estados como seguramente sucederá este domingo (más Veracruz que se tambalea), perderían 3 o 4, o más.  Si están en juego 12 estados en esta elección, pasado un sexenio, cuando ya se habrían llevado a cabo elecciones dentro de todos los estados, podrían perder aún más, los suficientes como para perder mucha fuerza.

    En 10 años la situación sería bastante peor. Para ese entonces, de seguir la tendencia, el color rojo podría perder la mayoría absoluta (más de la mitad) de los estados que gobierna. Peor todavía sería que alguno de los otros partidos (que dependen más de su voto útil), recobrara legitimidad, que surgieran otros con más aceptación, o candidatos independientes (que ya les arrebataron el estado de Nuevo León), lo cual haría más pronunciado este efecto. El PRI actualmente puede apostar al «divide y vencerás» porque los otros partidos también cargan con una fuerte crisis de legitimidad.

    Pero este análisis hasta ahora lo hemos estado haciendo tomando en cuenta que el ingreso y el nivel educativo de la población no se incrementará en los próximos años y se mantendrá estable.

    Entonces aquí va otra mala noticia para el PRI. Su voto depende de las personas menos educadas y con menos ingresos:

    grafica2

    A mayor educación, es menos probable que un individuo vote por el PRI.

    A pesar de que nos quejamos del nivel educativo de nuestro país que ciertamente es malo, lo cierto es que cada vez más personas tienen acceso a mejor educación como lo muestra esta gráfica, que aunque no está muy actualizada, sirve de mucho para entender el contexto:

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    Si observas la gráfica pasada, verás hay una gran brecha entre secundaria y preparatoria. Cuando un alumno pasa a preparatoria, las posibilidades que tiene de votar por el PRI disminuyen drásticamente. La mayoría (relativa) de los estudiantes en el 2005 llegaron a estudiar secundaria completa. Cuando esa mayoría relativa se empiece a concentrar en la educación media superior y superior, el PRI se podrá ver afectado.

    Y si analizas la última (donde se muestra claramente que son cada vez más mexicanos con mayor nivel de educación) entenderás el impacto que la educación tiene en contra de los intereses del PRI.

    Naturalmente esta gráfica tiene cierta correlación con la primera. Los jóvenes votan menos por el PRI, en parte porque tienen una mayor educación, lo cual significa que las nuevas generaciones, los que están estudiando actualmente, van a simpatizar todavía menos con ese partido.

    Y hay una tercera variable, el ingreso de cada persona.

    Por menos dinero gane una persona, más probabilidades tiene de votar por el PRI.

    Si bien, el aumento del ingreso no es muy grande, no debemos sacarlo de la ecuación porque importa mucho:

    graf3

    Es paradójico, pero técnicamente al PRI no le conviene que México crezca. Me explico:

    El nivel de desarrollo del país es inversamente proporcional al tamaño de las estructuras del PRI.

    Ciertamente, si dentro de un gobierno priísta se diera un fuerte crecimiento o un progreso social tal que fuera palpable, el PRI podría ganar más adeptos. Pero en tanto esos adeptos son más educados, son más volátiles. Un gobierno posterior que decepcione haría que esos adeptos le den la espalda, tal y como sucede con los otros partidos.

    En cambio,  la mayoría de los votantes del PRI, cuya gran mayoría son pobres y poco educados, siempre son leales al partido. No importa que el Presidente de la República sea partícipe de un conflicto de interés, que un gobernador tenga algún nexo con el narcotráfico o que la economía no vaya muy bien. Mientras el PRI «les trabaje a ellos» su voto estará garantizado.

    Habría que añadir otras variables que no habíamos tomado en cuenta para efectos de este análisis y que podrían acelerar más el proceso. Por ejemplo, el acceso a Internet, la penetración de banda ancha, y que cada vez un mayor número de mexicanos tiene acceso a más medios de información. En un escenario así, es más difícil crear individuos leales y dependientes del partido.

    Habiendo explicado esto, vemos como el panorama para el PRI no es nada alentador.

    Lo peor es que parecen no actuar en consecuencia, siguen apostando a su bases, y parecen haberse resignado al no tratar de hacer un gran esfuerzo para convencer a los votantes independientes. Su estructura partido-familia donde lo que está dentro del PRI es la ley y lo que está fuera no, no ayuda mucho al partido. Por más intensa sea su cerrazón, por más fuerte sea su resistencia al cambio, y por más grande sea su necedad de no combatir todos los vicios dentro del partido, más rápido se llevará a cabo este proceso.

    Claro que en muchos años todo puede pasar, pueden aparecer nuevas variables en el juego, que el tablero geopolítico internacional cambie y eso afecte a nuestro país, o de plano que irrumpa intempestivamente. Pero el proceso ahí está, existe, y las noticias para los tricolores, y para quien aspiran hacer una carrera ahí, no son nada alentadoras.

  • Solicitamos diseñador gráfico entusiasta y ambicioso

    Solicitamos diseñador gráfico entusiasta y ambicioso

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    • Recién egresado de Licenciatura en Diseño Gráfico o Comuncación (maestria es un plus).
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    • Trabajo bajo presión.
    • Disponibilidad de horario todos los días de la semana las 24 horas.
    • Muy buena presencia, que vista ropa de marca y no tenga sobrepeso.
    • Muy hábil para socializar y networking.
    • Hombre sin signos de desviaciones sexuales.
      • Los candidatos con aspecto chairo (pelo largo, camisas con imágenes del Che Güevara, el Subcomandante Marcos, López Obrador, o que tengan símbolos como el martillo y la hoz, o amor y paz) no serán considerados.

    Habilidades:

    • Habilidades avanzadas en Photoshop, Illustrator, Corel Draw, InDesign, After Effects, 3DMax, Blender.
    • Mínimo un año de experiencia en cada uno de los siguientes tipos de diseño: Anuncios espectaculares, diseño web, diseño de camisetas, imprenta, tabloides, trípticos, tarjetas.
    • Experto en diseño de imagen corporativa.
    • Recomendable tener diplomado en psicología o antropología aplicada al diseño y la teoría del color.
    • Redacción avanzada y ortografía impecable.
    • Experto en crear estrategias para Social Media en Facebook, Twitter, Instagram, Foursquare, Pinterest y Snapchat. Capaz de crear pautas (experiencia comprobable 2 años mínimo) en todas estas redes sociales. Es indispensable estar certificado en Google Adwords.
    • Habilidad para desarrollar sitios web: Conocimientos avanzados en HTML5, CSS, PHP, Javascript (jQuery, AngujarJS, ReactJS, NodeJS, Ruby, Phyton, MongoDB, que sepa programar Apps en iOS, Android, y que haya desarrollado al menos dos Apps en cada plataforma).
    • Organización de eventos (experiencia comprobable).
    • Habilidad en ventas. 1 año de experiencia como sales manager es un plus.
    • Capacidad para «lanzarse por las cocas a la tienda» en el menor tiempo posible (comprobable con dos cartas de recomendación).

    Idiomas: Español, Inglés (TOEFL 107 puntos, IELTS 8 de 9 puntos), Francés intermedio. Chino mandarín es un plus.

    Reglamento:

    • Los empleados dispondrán de 15 minutos al día para ir al baño. En caso de exceder el tiempo, tendrán que reponerlo al final del día.
    • Los empleados no podrán usar sus redes sociales dentro de la organización (excepto para manejar pautas).
    • Los empleados no podrán cuestionar a su supervisor, ni poner en tela de juicio sus órdenes.
    • Los empleados no podrán hacer crítica alguna de «elcerebrohabla.com» en sus redes sociales. Esto incluye retweets o compartir contenidos de terceros.
    • Los empleados no podrán estar afiliados a organizaciones pro ambientales, animalistas, o que muestren alguna forma de oposición al Gobierno Federal. Tampoco podrán tener suscripción con algún medio de izquierda como La Jornada, Proceso o The Guardian.
    • Los empleados no podrán hacer propaganda ni en su puesto de trabajo ni en sus redes sociales tales como: Equidad de género, derecho de las minorías, teoría de la evolución, el derecho de la mujer al voto, ciencia y similares.
    • Los empleados no podrán mostrar un aspecto hipster ni tener hábitos de ese estilo (barba, llegar en bicicleta, comer productos orgánicos) que contravienen contra los principios de decencia de la organización.
    • Los empleados no podrán escuchar música que contravengan la decencia y la dignidad de la persona, tales como rock (en todas sus vertientes) y heavy metal. Otros géneros tales como el reaggeton y la banda, sí podrán ser escuchados previa autorización de su supervisor.
    • La organización se reserva el derecho a diferir los pagos de los empleados en caso de que no haya mucha liquidez.

    Prestaciones:

    ¿Cómo aplicar?

    Envíanos un correo a recursoshumanos@elcerebrohabla.com. Sí su perfil es apto, lo llamaremos para una primera entrevista. El proceso consta de 3 fases porque se trata de un puesto muy solicitado y hemos estado recibiendo muchos currículums. Asegúrate de cumplir los requisitos mencionados anteriormente antes de aplicar.

  • El Gorila Harambe, cuando los animales importan más que los humanos

    El Gorila Harambe, cuando los animales importan más que los humanos

    Estoy muy de acuerdo en que debemos aprender a respetar a las demás especies del planeta. Estoy de igual forma, de acuerdo, que lo tenemos que hacer porque hemos llevado nuestro carácter predatorio como seres humanos a un extremo donde ahora tenemos varias especies en peligro de extinción. Creo que esto no debería siquiera estar sujeto a debate.

    El Gorila Harambe, y cuando los animales importan más que los humanos

    De igual forma, y por la misma razón, no tolero la tauromaquia. No puedo ver a un hombre matando a un animal como parte de un ritual, o una costumbre (aunque se le llame cultura, o arte).

    Pero de igual forma, es un error ir al extremo de pensar que un animal tiene más importancia que ser un humano. Eso incluso va en contra de la biología y la naturaleza.

    El caso del gorila Harambe es un claro ejemplo de lo que quiero explicar. Si no supiste de que trata, te cuento. En un zoológico de Cincinnati, allá en Estados Unidos, un niño cayó en el recinto donde se encontraba este gorila. ¿Razones? Un descuido de la madre, y seguramente errores en los protocolos y medidas que el zoológico debería tener. Como se puede apreciar en el video, el gorila jala al niño, en algún momento parece protegerlo, pero queda claro que la vida del infante está en riesgo. El zoológico decide matar al gorila para proteger la integridad del niño.

    https://www.youtube.com/watch?v=Py_1aCt2c0s

    Esto provocó mucha indignación por parte de muchos animalistas (o activistas pro animales), quienes piden justicia para Harambe. No sólo el zoológico recibió críticas, sino la madre, que posiblemente en un descuido suyo, su niño accedió a este recinto. Pero la indignación con la madre, quien fue literalmente linchada en redes sociales por personas que se dicen activistas, no fue por haber puesto en riesgo la vida de su hijo, sino porque al permitir que éste accediera, tuvieron que matar al gorila.

    Primero, me llama la atención que un animal (inocente) importe más que un ser humano (también inocente). Si el niño hubiera muerto, posiblemente la reacción de estos animalistas hubiera sido menor. Y se constata cuando nos percatamos de que el linchamiento a la madre va en función de la muerte del animal y no del riesgo en que estuvo su niño.

    Segundo, posiblemente fue un descuido de la madre. ¿Cuántas madres o padres no descuidan a sus niños sin querer? Un niño que corre y se le va de las manos, o que bastó girar la cabeza a otro lado por un segundo para ver que su niño estaba tratando de brincar una cerca. A todas las madres les ha pasado, ni que fuéramos seres perfectos. Pero por un descuido de esa naturaleza, se responsabiliza a la madre de la muerte de un gorila.

    El zoológico sí podría recibir un mayor número de críticas. Si el niño se coló al recinto, es porque algo falló en los protocolos y medidas que tomaron. Pero el zoológico debe de priorizar la vida de los seres humanos sobre la de los animales. Si bien, el zoológico cometió errores que derivaron en esa escena, una vez cometidos, y con el niño en riesgo, la decisión de prescindir de la vida del animal fue correcta.

    Zoológico Cincinnati

    El zoológico, a diferencia de la madre, sí tiene responsabilidad en la muerte del gorila, y más con una especie en peligro de extinción. Pero no por el hecho de matarlo (que en ese entonces era necesario), sino por no tomar las medidas para que un escenario así ocurriera. Los animalistas sí podrían irse contra el zoológico por no cumplir con los protocolos necesarios para proteger la integridad tanto de los seres humanos como de los animales.

    Por supuesto que la muerte del gorila no nos debe dejar indiferentes, y no sólo porque se trate de una especie en extinción. Pero hay prioridades, entre dos males (la muerte de un animal y la muerte de un infante), había que elegir el menor, y así se hizo.

    Muchos activistas pro-animales han caído en el extremo de darles una mayor importancia que a los seres humanos. Gobiernos han elevado a los animales a personas no humanas, y de esta forma tengan derechos, cuando el primero está muy lejos de garantizar la integridad de sus habitantes, muchos de los cuales viven en condición de pobreza extrema, o cuya vida está en riesgo por la inseguridad o el narcotráfico.

    Por supuesto que debemos de velar por la integridad de los animales, así como es cierto que un humano que maltrata a un animal tiene muchas mayores posibilidades de hacerlo con un ser humano. Pero se trata de criterios, de prioridades. Velar más por los «derechos» de otra especie (que a diferencia de los humanos, no tiene obligaciones) que los de la propia es un sinsentido, y repito, va en contra de la naturaleza.

    Y no estoy hablando de matar animales por placer, hablo de priorizar la vida del ser humano cuando hay que elegir entre ambas vidas.

  • Alan Pulido y el mal humor social

    Alan Pulido y el mal humor social

    A veces no dimensionamos el tamaño del problema hasta que nos toca, le toca a algún familiar o amigo querido, o a un futbolista (o cualquier persona considerada héroe o modelo a seguir). Todos hablamos de lo mal que está México, pero nos hemos acostumbrado a ello. Es decir, el México «cuasi-fallido» es ya la regla y no la excepción.

    Alan Pulido y el mal humor social

    El secuestro de Alan Pulido nos recuerda un poco lo que se vive en el país y de pronto olvidamos, o ya damos por sentado. Lo que ha ocurrido al futbolista es lo que le ocurre a miles de mexicanos.

    También nos recuerda cómo es que trabaja la justicia en México. La justicia es selectiva, y su trabajo es directamente proporcional al impacto que cada caso pueda tener en sus intereses. Es decir, si es una persona famosa, un artista, un político, toda la maquinaria se pone a trabajar, si no, no.

    Alan Pulido es privilegiado. Y no es su culpa, yo no puedo «no congratularme» por haber sido liberado un día después. La maquinaria trabajó porque es un jugador importante, independientemente de que posiblemente haya escapado por cuenta propia.

    Lo que me preocupa es que tuvo que ser Alan Pulido para que el gobierno se pusiera a trabajar. Que el crimen atente contra un jugador de futbol relevante, es algo imperdonable a los ojos de la opinión pública. Si por ejemplo, Pulido hubiera muerto, el gobierno hubiera quedado exhibido en todos los niveles, y el tema hubiera tenido repercusiones internacionales; porque es un jugador importante y juega fuera de nuestro país (en Grecia).

    Y porque a todo el mundo le gusta el futbol. Para muchas personas, un jugador es una suerte de héroe que lo saca de su vida rutinaria cada semana. No sólo es la tragedia, sino pensar en quien lo va a reemplazar en la alineación cuando la selección vaya a la Copa América Centenario.

    El Gobierno, por ejemplo, no reaccionó cuando desaparecieron los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Se pusieron a hacer algo (o al menos simularon) cuando toda la opinión pública estaba volcada hacia ellos, cuando todo México quería respuestas. Pero la intención nunca fue resolver el caso, las acciones fueron resultados de su estrategia de control de daños (que ni eso les salió bien). Hay que invitar a los familiares con el Presidente para dialogar, hay que traer al GIEI para que los quejosos piensen que estamos haciendo algo, para luego sacarlos a patadas cuando se vuelvan incómodos a nuestros intereses.

    Los estudiantes no tienen muchos recursos, no son gente de poder, no son gente de influencia, son comunistas, son morenitos (por no decir, naquitos, de acuerdo a la jerga usada para discriminar a las demás personas). No importaron, y sólo importaron (dizque), cuando la presión de la sociedad los asfixió.

    ¿Se ha resuelto el caso? No.

    La justicia en México es para los privilegiados, para quienes tienen los mejores abogados, para quienes tienen dinero, influencia o poder con los que al gobierno no le conviene pelearse; para quienes tienen «conectes» en el partido en el gobierno. El Estado de derecho existe para unos pocos, las personas de a pie no importan mucho, si son pobres menos. A las personas de escasos recursos se les detiene constantemente por fumar un porro. Es que los policías tienen que cumplir con sus cuotas:

    – Mira Julián, ahí agárrate a ese bato que parece que trae un porro en la mano, así ya cumplimos nuestras cuotas el día de hoy. – Oye, ¿pero ese bato no es el defensa del Puebla? – No, disculpe señor, lo confundimos, no vuelve a pasar; mi hijo ve sus partidos, oiga ¿no me puede dar un autógrafo? Mi hijo va a llorar de la emoción. Ya sabe, cuando necesite algo de la ley, pues ai tamos, pa’poyar a la Franja, y si alguna vez tiene un pedo, que andaba chupando y manejando, ahí nos da un pitón. Pero no con el pito de Mancera, ¡por favor!

    Gracias a estos organismos de justicia selectivos que no tienen que rendir cuentas, es que México es un país compuesto por unas élites privilegiadas y por una gran masa de mexicanos para los cuales, el gobierno no trabaja. Nuestro país no es meritocrático, el sistema no está hecho para premiar a quien se esfuerza más, sino a quien es más leal al sistema y a quienes se benefician de éste. Pero no sólo ganan recursos, influencia, y poder. También tienen privilegios en aquello que debería de ser «para todos», la justicia trabaja mejor para ellos, incluso los defienden de gente inocente. Pueden madrear gente y casi esperar que la víctima termine tras las rejas. El sistema no sólo consiente a las élites, las refuerza.

    Figuras como López Obrador se entienden perfectamente en este contexto. En México no es difícil crear el discurso de la mafia en el poder, discurso aprovechado por demagogos como el tabasqueño para reemplazar a las élites actuales, por otras.

    Y todo esto, si es que este secuestro no fue una puesta en escena porque pues… elecciones.

  • La homofobia y la discriminación de la que nunca se habla

    La homofobia y la discriminación de la que nunca se habla

    Tengo el privilegio de tener amigos quienes tienen diferentes formas de pensar entre sí. Algunos de ellos son conservadores y asisten a misa, otros son liberales, algunos tienen otra preferencia sexual. Esto me ha ayudado a entender algo más a las dos partes que suelen enfrascarse en un debate tan ríspido como el tema de los matrimonios entre las personas del mismo sexo; y así, tratar de explicar, sin siquiera tener la necesidad de defender una postura (para efectos de este artículo no será necesario hacerlo), el contexto bajo el cual se desarrolla este debate (si es que podemos llamarlo así).

    La homofobia y la discriminación de la que nunca se habla

    En este sentido, las críticas que emitiré no tendrán que ver con una postura propia y sí mucho con las formas. Porque no sólo es lo que se dice o lo que se promueve, sino la forma en que se hace. Las formas también inciden en el resultado que un cambio genera dentro de la sociedad.

    He tratado de entender a ambas partes. Entiendo que un cambio de tal envergadura genere conflicto. Por un lado puedo divisar a la comunidad LGBT quienes han buscado expandir sus derechos, o a quienes simplemente concuerdan con la propuesta, así como a los conservadores que quieren mantener el modelo de familia tradicional. Si te pones a pensar, sin importar que estés de acuerdo o no, ambas posturas tienen sentido:

    Los seres humanos siempre entramos en conflicto cuando se pretende un cambio estructural en la sociedad por instinto de supervivencia. Es decir, una estructura social no puede permanecer rígida porque se atrofia, pero tampoco puede permitirse cambios estructurales de forma intempestiva (en vez de ser progresiva) porque ello amenaza la cohesión misma de la sociedad.

    Gracias a este jaloneo entre ambas partes, es que hemos podido implementar cambios de forma progresiva dentro de nuestra sociedad con sus propias particularidades. Cuando los cambios se imponen de forma súbita, sin importar si el fin último es bueno, pueden generar más bien caos. Un ejemplo de ello es el Consenso de Washington que proponía libre mercado, reducción del estado, privatizaciónes, y demás medidas.

    A priori, podríamos estar de acuerdo que un estado con una fuerte injerencia en la economía termina inhibiendo el progreso económico, pero al imponerse como una misma receta para todos, y sin pensar en la realidad propia del país, generó en muchos casos resultados adversos que se convirtieron en caldo de cultivo para el ascenso de dictadores como Hugo Chávez.

    La homofobia existe y es un problema, pero la discriminación en muchos casos es recíproca y tiene que ver más con una actitud que con una postura ideológica.

    Es decir, las resistencias, aunque estas representen una idea que será reemplazada por otra que la hará obsoleta, tienen un sentido dentro de nuestra evolución como especie.

    Un liberal, asumiendo el estricto significado de la palabra, debería ser respetuoso de la resistencia propia de los conservadores, donde el debate y el conflicto sea con las argumentaciones y no con las personas. Lamentablemente, en muchos casos no ha sido así.

    Me explico, me he molestado en leer ambas posturas, quienes apoyan estos cambios, y quienes desde el conservadurismo se oponen a la adopción por personas del mismo sexo y a un cambio en la currícula que tiene como fin integrarlos a la sociedad. Dichos cambios efectivamente implicarían un cambio en la agenda educativa, donde la familia pasaría de ser entre mamá y papá para dar entrada a otros modelos. Independientemente si se está de acuerdo o no se está de acuerdo con las argumentaciones, hay una constante que me cuadra. Y es, que muchos de los conservadores (u opositores) se sienten condenados al ostracismo cuando menos al expresar sus opiniones.

    Muchos gays se sienten discriminados y apartados de la sociedad por su mera preferencia sexual. Son discriminados de puestos de trabajo, son expulsados de sus familias, son insultados con términos como «joto o puto», son excluidos, etiquetados, tachados de enfermos, pecadores, a algunos los motivan a «quitarse lo gay» y demás. En ese sentido, se me hace correcto que en este tipo de actos se perciba una expresión de homofobia y se señale.

    Es decir, la homofobia sí existe, pero no abordaré eso con profundidad porque abunda literatura sobre la homofobia y la discriminación a los gays. Voy a hablar de lo que casi no se habla y se debería de hablar.

    Se me hace incorrecto que algunas personas pretendan encasillar y relegar a quienes, desde una postura no homófoba, disienten con alguna o algunas de propuestas, leyes o agendas que busca impulsar la comunidad LGBT como quienes expresan preocupaciones no por la preferencia sexual, sino por las consecuencias que en su opinión podrían acarrear este tipo de medidas. Por ejemplo, quienes dicen que los hijos pueden confundirse o no puedan desarrollar una identidad plena sin un mamá y un papá.

    De esta forma, asumimos una postura maniquea donde solo existen dos bandos, y se ignora la escala de grises.

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    Les contaba que yo tengo amigos conservadores que no están a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Y tal vez te sorprenderías si te dijera que varios de ellos tienen amigos gays. De hecho me atrevería a decir, que la distancia entre uno de ellos y una persona pro LGBT es menor, a la que hay entre ellos y quienes sí son homofóbicos y sí son partícipes de actos de discriminación. Es decir, apoyan el modelo de familia tradicional, pero no relegan a los gays ni los discriminan.

    Mis amigos pueden convivir con ellos sin ningún problema; a pesar de que la postura entre ambos es diferente, se respetan, porque la amistad, consideran, es más fuerte.

    Pero para algunos, ya son homofóbicos. Y entonces al constatar esto, la conclusión es que la discriminación es recíproca. Un sector de quienes se oponen (no todos) incurre en actos de homofobia, mientras que un sector de los que están a favor (tampoco todos) discrimina de la misma forma.

    Pero en vez de tolerar la disensión y debatir con argumentos, las descalificaciones abundan. Esto no sólo reduce el nivel de debate, sino que no ayuda mucho a nuestro crecimiento como sociedad.

    Otra cosa importante que debemos entender es que los cambios dentro de la estructura de valores y creencias de cada persona son progresivos. Cuando éstos ocurren de forma súbita, se debe fundamentalmente a dos razones. 1.- Por interés, o 2.- Como resultado de un lavado de cerebro intensivo.

    Vamos a hacer un ejercicio. Vamos a suponer que el matrimonio igualitario es deseable, que es consecuencia de nuestro progreso como especie humana, y que no hay argumentos sólidos, de acuerdo a nuestros avances en la ciencia, filosofía, psicología, o psiquiatría, para oponerse a ello.

    Una persona que no concuerde o su postura sea «en contra», no lo hace por ser una mala persona, o por que no es inteligente, o es intolerante. Tiene que ver más con una escala de valores y creencias que ha adquirido en el seno de su familia, la escuela, o la religión. Ese conjunto de creencias le otorga una esencia como persona y le ayuda a construir su personalidad (en conjunto con su temperamento y rasgos producto de los genes).

    A los individuos no se les puede obligar a cambiar de ideas de la noche a la mañana. Debido al instinto de supervivencia humana, esto requiere un proceso y quienes no estén de acuerdo con su postura, deberían de ser más empáticos.

    Cambiar esa escala de valores de la noche a la mañana tendría consecuencias nefastas para su psique, si lo hiciera podría sufrir una severa crisis de identidad que lo orille a suicidarse; por eso es que el individuo opta por defender su postura en un primer instante, porque es más sano para su mente. En cambio puede progresivamente, conforme a su experiencia, realizar «ajustes» en esa escala de valores sin el riesgo de que su estructura colapse. Para generar el primer resultado, está la degradación y la humillación (aunque en realidad, el individuo terminará reforzando más sus ideas), para el segundo, la persuasión.

    El tema del matrimonio igualitario es algo completamente novedoso en nuestro país, ni siquiera era parte de la discusión hasta hace poco tiempo. Cuando degradamos, etiquetamos, y condenamos al ostracismo, estamos obligando al individuo a hacer lo primero, que cambie su conjunto de creencias de forma inmediata. Como «defensores del matrimonio igualitario», en este caso hipotético, no estamos siquiera respetando el proceso psicológico que debería de llevar a cabo para convencerse de que ese conjunto de creencias con respecto al tema era obsoleto.

    Imagina que eres un activista que toda su vida ha luchado contra los GMO (transgénicos), ha dado conferencias, ha marchado a la calle, se ha hecho un nombre, y eso le ha dado un sentido a tu vida. De pronto, un estudio por parte de científicos respetados que no deja ninguna duda, demuestra que los GMO no tienen ningún problema. Naturalmente tú te vas a mostrar muy escéptico ante esa nota y no la vas a creer. Pero ahora imagina que el siguiente día sales a la calle y te empiezan a señalar como «GMOFóbico», al punto en que te la piensas dos veces antes de publicar algo en Facebook sin ser juzgado por tus amigos.

    Algo así es lo que pasa. Si bien, lo que le da sentido a la vida a la mayoría de los opositores no es «odiar a los gay», sí lo es la creencia en un modelo de familia tradicional. Entonces puedo entender su sentimiento cuando son señalados por no estar de acuerdo con algún punto, cuando ellos no son homófobos e incluso tienen amigos gay. Es lo mismo que sintieron Dolce & Gabanna, la famosa pareja gay creadora de la marca de moda del mismo nombre al oponerse al matrimonio igualitario. Muchos los amenazaron con ya no volver a comprar sus productos, y los humillaron en las redes sociales cuando ellos mismos no pueden ser homófobos porque eso implicaría darse un balazo en el pie.

    Dolce & Gabanna. Matrimonio gay

    Sí, sí se debe de señalar a quienes sí incurren en actos de homofobia porque van en contra de derechos esenciales como el respeto a la integridad de las demás personas, y esa postura tiene que ver más con una «escala de prejuicios». Pero quienes sin hacerlo desde una postura homófoba disienten, deberían merecer el mismo respeto que quienes están a favor.

    Tenemos que aceptar que la discriminación es recíproca, y que ésta tiene que ver más con una actitud de la persona que con una diferencia ideológica o de opinión. Tanto quienes están a favor de expandir los derechos de la comunidad LGBT por medio del matrimonio igualitario, como aquellos que defienden el modelo de familia tradicional, deben de aprender que lo que va en la zona de guerra son los argumentos y no las personas. Deben de aprender a no hacer juicios morales por tan solo disentir o pensar diferente. No se puede ser liberal si se coarta la libertad del otro a expresar su opinión. De igual forma un conservador que vive bajo la premisa de la familia y los valores, no puede discriminar a otra persona por su preferencia sexual.

    En democracia, ambas partes están en el derecho de defender su postura, de promover un modo de familia nuevo, o de defender un modelo tradicional. Palabras como liberalismo y democracia son atractivas, pero a veces no es tan atractivo ser congruente con dichos términos; porque eso implica tolerancia a la opinión del otro, y que a pesar de que se luche por ideales opuestos, el respeto a la persona y su derecho a la libertad de expresión siempre debe de garantizarse.

    Se trata de elevar el nivel de debate, de aprendernos a respetar a pesar de las diferencias.

  • Las relaciones sociales en tiempo de estafas piramidales

    Las relaciones sociales en tiempo de estafas piramidales

    Una de esas personas de las que hace mucho no sabía nada (más de dos años), me saluda en Facebook. Ni siquiera sabía que existía, ni que la tenía como contacto. La última vez que la había visto, me había invitado a su evento multinivel. Esa vez se había portado muy amable. Ella era bonita, simpática y tenía un poco de carisma. Me sonreía, porque ella sabía que tenía una sonrisa bonita, y así pensó en persuadirme aquella vez. Algún ingenuo (o urgido) habría caído. Pero yo ni era ingenuo ni estaba urgido.

    Las relaciones sociales en tiempo de estafas piramidales

    Pero que yo recuerde, mi «NO» a entrar a esa «pirámide» había sido contundente, categórico e implacable. No sé por qué ella me guardó en su lista de prospectos.

    Pero los entrenan para hacerles creer que son personas valiosas, capaces y que pueden mover montañas. La verdad es que a mí ese tipo de negocios se me hace una aberración.

    ¿Para qué me estará buscando? Déjame adivinar, déjame adivinar. Lo primero que recordé fue el nombre de la empresa piramidal, ella comenzó con una introducción que consistía en tratar de hacerme sentir especial:

    – ¡Hace mucho que no sabía nada de ti! ¿Cómo estás? – Como si fuera una persona especial para ella, como si le cayera muy bien. Pero conozco muy bien esos trucos, los conozco más que ella misma.

    Y entonces, mencionó la palabra mágica:

    ¿Qué andas haciendo ahorita? ¿Te acuerdas de (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal)?

    Su aspiración era que le dijera que me estaba yendo de la chingada y que entrar a (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal) sería un aliciente para mí.

    Pero ¿cómo podía cortarla de tajo sin herir sus susceptibilidades? Traté de responder mejor la primera pregunta «¿Qué andas haciendo ahorita?» para desarmarla:

    – Ahorita me está yendo muy bien, trabajo por mi cuenta y tengo la intención de ir a estudiar al extranjero, por lo cual ando con muchos pendientes en este momento.

    Jaque Mate. ¿O no?

    Vamos a ser sinceros, a la mujer en cuestión le importo un bledo, y básicamente me importa un bledo que le importe un bledo. La comprendo, sé lo que hacen en esos negocios; bastó con ir al seminario de introducción al que me invitó hace 3 años (desde esa vez no me saludaba en Facebook) con el pretexto que era una entrevista para un proyecto. Que te mientan para que vayas a uno de esos seminarios es motivo suficiente para rechazarlos.

    Me quedé ahí por curiosidad para ver el lavado de cerebro que les hacían, quise entender sus técnicas de persuasión. Que se van a volver millonarios, que son especiales, que sí pueden, que no son una empresa fraudulenta porque patrocinaban a un equipo de medio pelo de la liga de Estados Unidos. A los que venden más (pero no ganan ni un 1% de lo que les prometen) se los llevan de viaje, y si venden todavía más, se los llevan a un país todavía más exótico. Saben jugar con las necesidades de la gente.

    Les dicen que son grandes, que sí pueden, que son poderosos. Les dicen que lean su libro sagrado, el cual es el infame libro de «Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki. – Lee a Kiyosaki, es tu nuevo gurú, todos sus libros, hasta los que escribió con Donald Trump: – Pero va a construir un muro y nosotros lo vamos a pa… ¡Que te calles y leas a Donald Trump también!

    Y por eso entiendo que me haya buscado cuando no le importaba un bledo. La pobre mujer simplemente siguió un manual de instrucciones llamado «Cómo enrolar a un prospecto por segunda vez»:

    • Paso 1, comunícate con el prospecto.
    • Paso 2, hazlo sentir especial y pregúntale sobre su vida.
    • Paso 3, recuérdale sobre (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal).
    • Paso 4, suelta la pregunta gancho. La frase matadora.
    • Paso 5, si la respuesta es afirmativa, invítalo a un seminario de introducción (A.K.A. cocowash). Si la respuesta es negativa, insiste y háblale cómo es que tu vida ha cambiado con (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal), cuéntale una historia bonita, o cómo enfrentaste a la adversidad con (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal). No importa que tu vida sea una mierda (lo más probable, porque te estamos viendo la cara), recuerda que eres parte de (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal), y por eso ya eres especial y privilegiada.
    • Paso 6, si la respuesta vuelve a ser negativa, manda al prospecto a la chingada.

    Mientras la mujer trataba de aplicar los pasos conmigo, ella se decía en su interior ¡Sí puedo, soy poderosa! ¡No voy a ser víctima! ¡Yo lo puedo generar!. Al mismo tiempo, yo repasaba mi feed de Facebook después de un día entero sin entrar: Las versiones alternativas del video de la mujer con la máscara de Chewbacca, medio leía un artículo de un amigo que se las da de economista crítico del neoliberalismo, tomaba un sorbo de agua, y le contestaba a la dama, ¡aha!, ¡ah, ok! ¡Ah, está bien! ¡Mucha suerte!

    La mujer, al obtener una respuesta negativa de mi parte, volvió a intentar. – Hoy soy muy feliz con (inserte aquí el nombre de la empresa piramidal), me dijo. Le deseé suerte en su negocio. Es decir, básicamente la batee.

    Si le hubiera importado hubiera seguido la conversación. No lo hizo. Esa emoción por volver a saber de mí se enfrió súbitamente. El Paso 6 decía que si la respuesta era negativa me mandara a la chingada. Y eso hizo. De pronto «ya no estaba emocionada» por saber de mí, y la conversación paró. Yo perdí un minuto de mi vida que hubiera podido invertir en sacarme una lagaña del ojo:

    Bueno, si de todos modos estaba viendo el video de la mujer histérica con la máscara de Chewbacca.

    Después de cortarme, me saqué mi lagaña, ella se puso ansiosa, hojeó su libretita para encontrar más prospectos a quienes enrolar, porque tiene que enrolar al menos uno antes de echarse a dormir.