Autor: Cerebro

  • Las cortinas de humo ya no sirven

    Las cortinas de humo ya no sirven

    Dicen que el futbol es el opio del pueblo, haciendo referencia a la archi-repetida frase que Marx escribiera alguna vez para denostar a las religiones.

    Dicen que el futbol sirve para distraer a las masas de lo más importante. Que los gobiernos aprovechan los eventos importantes tales como mundiales, eurocopas, o finales de liga para pasar las leyes más impopulares. Que no es coincidencia que las elecciones federales siempre empaten con un mundial, una eurocopa o unos Juegos Olímpicos.

    Las cortinas de humo ya no sirven

    No es algo que no haya existido, o algo que nunca se haya hecho. Pero los espectáculos como cortina de humo son menos eficientes de lo que muchas personas creen, y más ahora.

    Antes tenía más sentido. Las noticias «que importaban» se transmitían boca a boca. De forma deliberada, los noticieros alineados al gobierno, daban poca relevancia al tema, no existían medios alternativos para informarse, la gente estaba concentrada en su evento deportivo, la final de liga, el mundial. Como la información se dispersaba con lentitud, era más fácil contenerla haciendo que la gente volteara a ver otro lado. Nadie sabía de la crisis económica que venía porque casi nadie hablaba de ello y la población estaba preocupada por que el chupacabras no llegara a su casa.

    Algo así es casi imposible en estos días. Tomemos como referencia el asesinato de maestros en Nochixtlán. Posiblemente, sin smartphones ni redes sociales, nadie se hubiera enterado de lo sucedido, o las noticias hubieran abordado el evento a su conveniencia. Los medios monopolizados le hubieran dado menos relevancia y la gente seguiría discutiendo la paliza que la selección mexicana recibió: – Los chilenos pisotearon nuestros colores, nos humillaron, escupieron en ellos.

    Llegó Nochixtlán, y la goleada (histórica, la más abultada de la selección en torneos oficiales) salió del foco. A dos días, nadie habla de la goleada en redes sociales. Portales como mediotiempo.com o Record le dan seguimiento al evento, entrevistan a los jugadores que hicieron un papelón, discuten si el entrenador se va a ir (vaya, es su trabajo). Pero gran parte de la población, sobre todo aquella que está conectada, ya no está preocupada por eso, ni se molesta ya en leer o escuchar sobre «las reacciones». Nochixtlán apagó las luces del papelón de la selección nacional.

    Hay quienes prestaron muy poca atención o incluso lo ignoraron. Pero lo hubieran hecho de todos modos. Ya sea que porque no les gusta la política, porque simplemente no quieren escuchar malas noticias y quieren llenar sus redes de florecitas.

    Internet, cortinas de humo

    Y es que la dinámica es sencilla. Ves el partido, te indignas (vaya, aunque no te guste el futbol, ver a un equipo que representa a tu país ser pisoteado así duele), mientas madres. Duermes, y en el transcurso del siguiente día, en tus redes sociales alguien empieza a compartir lo sucedido, investigas un poquito en tus redes y algún portal, y ¡No puede ser!

    A pesar de la desinformación, natural cuando hay intereses dentro de los dos bandos (Gobierno y CNTE), mucha gente hizo el esfuerzo por saber que estaba pasando, compartió notas, videos, fotografías, algún artículo colgado en Internet, dio su opinión. Claro, las opiniones eran muy polarizadas, porque entre el Gobierno y la CNTE, no sabes ni de «que lado ponerte». Algunos, los menos, pero tampoco muy pocos, se alegraron de que «hubieran puesto a los rijosos en su lugar». Otros condenaron el accionar del gobierno sin que eso implicara apoyo alguno a la CNTE, y otros, naturalmente presentaron a los miembros de la coordinadora como víctimas.

    Llegamos a un punto en que ocultar la información es ya muy difícil. Los senadores pueden aprobar o rechazar leyes en la madrugada para que «nadie se de cuenta», y basta un tweet para que el mexicano común despierte y se entere de lo sucedido. Algunos lo han entendido bien, apuestan por la desinformación, emiten contenidos falsos y tergiversados a diestra y siniestra por medio de las redes sociales para influir en la opinión pública, usan hackers o bots. Pueden manipularla, sí, lo pueden lograr, pero no con la misma eficacia de los medios cerrados y monopolizados. El desinformado puede ser rebatido por sus conocidos dentro de las redes sociales, su argumento puede quedar sujeto a debate. La población puede llegar a un consenso que al menos se acerque un poquito más a la verdad porque está expuesta a información contraria a la que recibe o a la que cree.

    En siglo XXI, pensar que se puede tapar el sol con un dedo es algo muy difícil. La impopularidad del Gobierno Federal es muestra patente de ello. Apostaron por ganar popularidad por medios de las reformas, anunciadas con bombo y platillo, mientras escondían su «basura» debajo de la alfombra. Ahora, es el gobierno más impopular desde hace varias décadas.

    Aún así, hay quienes siguen creyendo que las cortinas de humo son tan efectivas, que son capaces de imaginarlas cuando ni siquiera existen.

  • Nochixtlán, una herida más en un México que sufre

    Nochixtlán, una herida más en un México que sufre

    Hoy es un día difícil. La goleada que recibió la selección nacional a manos de Chile es una anécdota comparado con lo que ha sucedido hoy.

    Para entender lo ocurrido, no debemos abordar el asunto discriminando entre blancos y negros, entre buenos y malos. Hay que entender que hay toda una gama de grises y que el problema es mucho más complejo de lo que se piensa. Pensar en Gobierno bueno vs CNTE malo, o CNTE bueno vs gobierno malo no nos llevará a nada. La vida no es así, por más que nos hayan enseñado a verla de esa forma.

    Nochixtlán, una herida más en un México que sufre

    De hecho, las dos partes son muy corruptas. El gobierno de Peña Nieto es uno de los más corruptos de la historia moderna de México. La CNTE es una organización completamente corrompida heredera de las viejas prácticas del PRI, del corporativismo y del clientelismo, y que ahora recibe el cobijo de López Obrador.

    Voy a decir algo cierto. Es necesario que le quiten el poder a la CNTE y que el gobierno tome la rectoría de la educación educativa. La CNTE es una organización que ha contribuido al rezago de estados como Guerrero, Chiapas y Oaxaca. Unos líderes han tomado como botín la educación para satisfacer su hambre de poder.

    Voy a decir algo que también es cierto. El gobierno mató. El gobierno mató a maestros con el propósito de desalojar la carretera. Sí, #FueElEstado. También un periodista que cubría el evento fue asesinado por sujetos desconocidos cuando cubría la protesta.

    Y también cabe mencionar que la Reforma Educativa tiene el propósito único de regresar la rectoría de la educación al Estado. Que sí, es primera condición para mejorar el nivel educativo; pero a juzgar por la propuesta la Reforma en sí es el único fin. Por sí sola, podría interpretarse como un juego del poder. Que el Estado quiere tener la rectoría de la educación porque es poder y no porque quiera mejorarla.

    El gobierno niega que los policías hayan estado armados, pero las pruebas de lo contrario abundan. Fotografías, videos:

    nochistlan

    Yo había dicho que el Estado tenía que usar la fuerza de la ley en caso de que sea necesario. Pero ojo, no hay que tergiversar el término, hablo de «la fuerza de la ley». Es decir, el Estado debe de actuar respetando el Estado de derecho.

    Es decir, el gobierno debe hacer cuando pueda en tanto las leyes se lo permitan. Las leyes no te permiten matar manifestantes para desalojar una carretera. Incluso si los manifestantes actúan violentamente, si usan machetes por ejemplo, la violencia debe usarse solamente con el fin de salvaguardar la integridad de los cuerpos policiacos o de terceras personas. Los muertos, a juzgar por las imágenes y videos publicados en redes sociales (muchos replicados por medios informativos) no llevaban machetes, ni cargaban pistolas.

    Matar así, entonces, no es usar la fuerza de la ley, es cometer un crimen. Matar a una persona cuando la ley no justifica el acto se convierte automáticamente en un crimen. Los miembros de la Policía Federal que mataron a los manifestantes entonces son criminales y deben de ser procesados como tales. Si la orden la dio Aurelio Nuño, entonces también es un criminal. Si Peña Nieto tuvo relación alguna con dicha decisión, entonces es un criminal también.

    Nochixtlán CNTE

    La respuesta debe corresponder al acto. Es decir, las consecuencias de mis actos están tipificadas por la ley. Si robo un dulce, en consecuencia recibo una pena, si altero el orden público, tal pena, si mato a alguien, esta otra pena. De esto se trata cuando se habla de que se aplique la ley a cierto grupo. En algunos casos el Estado puede ejercer represión contra un grupo que está vulnerando los grupos de terceros. Pero también el tipo de represión debe tener relación con el tipo de acto. En ciertas circunstancias, la policía puede usar gases lacrimógenos, en otras puede llegar a usar la violencia para neutralizar ante un grupo que se ha convertido en una amenaza, y el tipo de violencia debe de ir en concordancia con el tipo de la amenaza. De esta forma, se entiende que no hay razón alguna para haber matado policías.

    Por otro lado tenemos que ver las consecuencias que estos actos tienen en la psique colectiva en México.

    México es un país «con muchos traumas». La izquierda radical como la propia CNTE, López Obrador y demás son claro ejemplo de ello. Estas organizaciones no salieron de la nada, son consecuencia del malestar de gobiernos que han trabajado para unos pocos, para las élites, que generalmente se encuentran muy cerca del propio gobierno, lo cual ha generado una gran desigualdad en el país (es eso, y no el libre mercado como muchos piensan). Actos como los de hoy son los que generan agravios, los cuales se convierten en traumas, y por tanto alimentan a estos grupos radicales y los empoderan. Grupos que se sienten indignados y se radicalizan, indignación que es cooptada con prontitud con líderes con oscuros intereses. Cuando se radicalizan, la posibilidad de diálogo disminuye o de plano desaparece.

    Lo ocurrido en Nochixtlán no será un golpe duro a la CNTE, por el contrario, le dará legitimidad. Un discurso de victimización ante un gobierno cuyos índices de popularidad son los más bajos desde que existen este tipo de mediciones quedará muy ad hoc.

    Y sí, así como he afirmado que López Obrador pareciera haberle hecho el trabajo al PRI «sin querer» en varias ocasiones, ahora parece que el PRI está haciendo todo lo posible para que el tabasqueño pueda erigirse como presidente en 2018. Son buenos cocineros, están preparando muy bien el caldo de cultivo para que así suceda.

    Y para concluir, como suele suceder en nuestro país, lo más probable es que no ocurra nada. No habrá culpables, y si los hay, serán de bajo rango. Este gobierno, por ejemplo, sigue sin explicarnos bien que pasó en Ayotzinapa.

    Sí, hoy es un día difícil.

  • Gritarle al portero rival en el estadio

    Gritarle al portero rival en el estadio

    El grito del «eeh puto» tuvo su origen en el seno de la Barra 51 del Atlas. Dice la leyenda que se originó cuando Oswaldo Sánchez (ex portero de Atlas) fue transferido del América a las Chivas (rival acérrimo de su primer club). Como respuesta a la traición, los miembros de la Barra 51 comenzaron a usar la palabra «puto» cada vez que Oswaldo despejaba desde su arco.

    Al parecer tuvo tanto éxito que fue utilizado en el preolímpico rumbo a Atenas en 2004, y y «ha sobrevivido» tres mundiales: Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En éste último, es donde el grito comenzó a llamar la atención. Aficionados de otros países lo comenzaron a utilizar sin saber su significado, e incluso personas de países en el otro extremo del globo terráqueo subieron videos del grito que ya se había vuelto famoso a nivel mundial:

    https://www.youtube.com/watch?v=B74EHL5A4zA

    Pero a partir de ahí, las críticas al grito no se hicieron esperar. La FIFA condenó el grito, y amenazó con sancionar a México. Fue la primera vez que el máximo órgano rector del balompié levantaba una advertencia. ¿La razón? Era un grito homofóbico, decían.

    La palabra puto siempre ha generado controversia en nuestro país. No sólo porque es un palabra agresiva y una grosería «mayor». Pronunciarla en un salón de clases puede ser motivo de suspensión.

    Pero también ha generado controversia cuando se trata de determinar qué tan «homofóbica» es la palabra. Y ésta viene porque en ese sentido, el término «puto» (que básicamente es una abreviación de «prostituto») es ambiguo. Sí, se usa mucho para discriminar homosexuales, pero también se usa constantemente para insultar a otra persona sin alguna connotación homofóbica, apelando más bien a la cobardía.

    Gritarle al portero rival en el estadio

    Algo así pasó con la canción de Molotov llamada «Puto». Aunque usaban este término e incluso añadían el de «maricón», los integrantes se defendieron alegando que su intención no era discriminar a la comunidad gay, y posiblemente tengan razón, no fue su intención, como se muestra en su video.

    Pero por otro lado, la canción de Molotov expresa muy bien el sentido que generalmente se le da a la palabra:

    “¿Qué, muy machín no?,  ¿A muy machín no?, Marica nena, más bien putino”

    Es decir, la letra no tiene intención alguna de discriminar a un homosexual, pero sí lo hace con quienes se considera «poco hombres», como si ser mujer «marica nena» fuera una condición inferior al hombre: «No seas niña, los niños no lloran». Hace más de 15 años, cuando Molotov compuso la canción, posiblemente no fueron conscientes de lo que esa letra implicaba. En ese entonces decirle «nena» o «puto» a un hombre con mucha sensibilidad era una conducta considerada normal.

    Bajo el mismo entendido tenemos que abordar el grito de «puto» dentro de los estadios, el cuál ahora ha causado polémica por ser usado en un partido de la Copa América poco después de guardarse un minuto de silencio por el asesinato dentro de un bar gay en Orlando. Diarios como The Guardian y The New York Times abordaron el caso. No entendían como después de un momento como ese, la afición seguía coreando el «puto».

    https://www.youtube.com/watch?v=VMFAgoA9aOE

    Pensar en que hay una intención de «odio homofóbico» cuando el aficionado grita «puto» al portero sería no entender el contexto. Yo no creo que los aficionados (al menos la mayoría) que hacen ese grito tengan la intención de agredir a la comunidad gay. De hecho pienso que la mayoría ni siquiera les pasa por la mente un homosexual a la hora de gritar. Lo ocurrido en la Copa América es prueba de ello, seguramente los aficionados no relacionaron el grito con un insulto a la comunidad gay y no vieron algo malo en gritarlo pese a que se había guardado un minuto de silencio.

    Pero a pesar de esto, a que no hay una intencionalidad de parte del aficionado por discriminar a los gays, sí estoy muy de acuerdo en erradicar ese grito del estadio; sobre todo tomando como parámetro el caso de Molotov. No deja de ser un ataque y una forma de discriminación a cierto tipo de personas.

    A pesar de esa «no intencionalidad homofóbica», muchas personas homosexuales han sido agredidos con ese término. Amigos míos que tienen preferencia por personas del mismo sexo sufrieron de un severo bullying dentro de su escuela y fueron discriminados por sus compañeros. Puto, puto, puto, les decían, hasta hacerlos romper en llanto.

    También existe esa correlación entre homosexual y cobarde. Según la idea que todavía pernea en el inconsciente colectivo, un homosexual es sensible, y entonces es cobarde, y poco hombre; es nena. Puto es una forma peyorativa de describir a un homosexual, y también es una forma de denigrar a quien es sensible y cobarde. Entonces se entiende el término de la palabra. Puto se usa para denigrar a los «cobardes y poco hombres» porque los gays «son cobardes y poco hombres», aunque luego se le quitó la «connotación homosexual» y se usó para «denigrar a los cobardes y poco hombres» sin el propósito de denigrar una persona homosexual.

    https://www.youtube.com/watch?v=SX16nN1Ugug

    Acusar a los «gritantes» de homófobos e incitar al odio es erróneo, injusto, y lo único que causaría es más odio y confrontación. Pero sí se puede generar una mayor conciencia en la sociedad sobre el uso del término y los efectos que puede tener en algunos sectores. Ese es el primer paso que se debería seguir si se quiere erradicar el grito de los estadios.

    El grito de «eh puto» se ha convertido en un grito de guerra. Recordemos que el futbol es la recreación de una batalla, donde cada bando toma simbolismos, banderas propias del equipo, así como rituales. El grito de «eh puto» es algo que se extiende más allá de de los bandos y se convierte en parte del folclor mexicano. Pero no en uno muy deseable (como sí lo es la ola, por ejemplo) sino en uno más bien vulgar. Lo mejor que puede pasar es que ese grito desaparezca de los estadios.

    No va a ser algo fácil de erradicar, en tanto ese grito ya es parte del «folclor del futbol». No se puede esperar a que eso ocurra de la noche a la mañana, pero sí se tiene que hacer un esfuerzo por generar conciencia.

  • La #Ley3de3, y la Patria va después – PRI (PVEM y Peje)

    La #Ley3de3, y la Patria va después – PRI (PVEM y Peje)

    La Patria va después.

    Bueno, si es que «le va a tocar su turno algún día», tal vez la Patria no va a ir nunca.

    La #Ley 3 de 3, y la Patria va después - PRI (PVEM y Peje)

    ¿Sabes lo que han hecho los priístas, los del Partido Verde y los de Morena? Le han escupido a los ciudadanos en la cara. Los han insultado, los han ninguneado.

    Para el PRI y el Partido Verde, la razón es clara, quieren seguir robando. No quieren que se transparente sus bienes para que no veamos como es que se vuelven ricos a costa de nosotros. Para MORENA, la razón es completamente diferente pero de igual forma es reprobable. López Obrador, dice, es una estrategia de la mafia del poder, es un compló. Para el tabasqueño, la propia ciudadanía (porque no sólo la Coparmex estuvo involucrada en la campaña, sino muchas otras organizaciones de distintas formas y sabores y simpatías políticas, think tanks, y sobre todo cuidadanos) es parte de la mafia del poder. Dice López que lo que se necesita es cambiar de régimen, donde él sea el jefe absoluto y el rayo de esperanza. Para López, él es el único agente de cambio, no los ciudadanos.

    He escuchado a algunos priístas decir: – No te quejes, al final de cuentas hubo un avance, se aprobó la ley anticorrupción, no le busques tres pies al gato, ponte a trabajar, el cambio está uno mismo.

    Peor aún, algunos dicen que los ciudadanos estamos desinformados, que «nos dejamos llevar» por lo que vemos en las redes sociales. Que nos informemos y busquemos «fuentes fidedignas y contrastemos». Seguramente Juan Pardinas (director del IMCO), la Coparmex, todos los ciudadanos, de izquierda, de derecha, todas las ONG’s involucradas, todos estamos desinformados. Todos nos pusimos de acuerdo para engañarnos. Y muestra patente de que estamos en el error, es que Gamboa Patrón subió un tweet. Porque pues en el PRI, lo que dicen sus líderes siempre es la verdad y se debe aplaudir:

    Naturalmente, Gamboa subió la foto de la votación general de la Ley Anticorrupción, pero no subió ésta. Porque pues el diablo está en los detalles:

    El otro argumento que he escuchado a muchos y que se contradice con el primero, porque básicamente se acepta la negativa a que los políticos transparenten sus recursos, es que con esa ley se podría poner en riesgo su integridad. Los amantes de lo ajeno, dicen, podrían valerse de esa información para robarlos, secuestrarlos y quitarles todos sus bienes. Aunque la #Ley3de3 no obligaba a los políticos a proporcionar direcciones, ni números de cuenta. Y pues cualquier persona asume que un político tiene bienes. No es como que le vayan a hacer el trabajo a los delincuentes.

    Me imagino que defender los colores del PRI en un día así no ha de ser fácil. O hay que estar a favor de la corrupción y la opacidad, o hay que poner al partido como prioridad antes que al país y los ciudadanos, o hay que autosugestionarse hasta perder el contacto con la realidad, o bien, los menos, serán críticos con su partido y esperarán que cambien de parecer. Lo que hicieron el PRI, el PVEM y Morena, tiene dimensiones históricas.

    Y las tiene porque la ciudadanía organizada se quedó cerca de pasar una ley para acotar la corrupción dentro de la política. El PRI, PVEM, y el Peje (al PT ni lo menciono por irrelevante) se encargaron de lapidar esta propuesta. No, no es perfecta, ni va a resolver todos los problemas del país por sí sola, pero era un paso muy importante en un país como México que se encuentra hasta la posición 95 en el ranking del Indice de Percepción de la Corrupción. Sí, hay países africanos como Liberia, Tunez, Zambia y Marruecos, que son menos corruptos que nuestro país.

    Estos partidos le privaron a la ciudadanía de un gran logro histórico y la traicionaron, porque pues la ciudadanía les importa un bledo y sólo se importan a ellos mismos. Ojalá nos acordemos de esto en el 2018.

    Los integrantes del PRI, desde quienes ostentan rangos altos hasta los que desde abajo buscan saltar en el organigrama, aplauden sigilosamente. Pocos cuestionan, otros inventan excusas. De dientes para afuera dicen que están en contra de la corrupción y que hay que meter a los corruptos al bote. La verdad es que no les importa. – Méndigos «ciudadanos», se oponen a todo lo que hacemos, malditos chairos; no entienden que queremos que el país progrese, no valoran nuestras reformas:

    Esta es una ley que se aprobó. Ellos también fueron muy ocurrentes. ¿Querían eso? Nosotros estamos haciendo un país más justo, más equitativo y más igualitario – Emilio Gamboa Patrón.

    Los simpatizantes de López Obrador la tienen más sencilla. Pueden justificarse moralmente un poco más. Que su líder es impoluto, y como dijo que la #Ley3de3 era una treta de la mafia del poder, entonces había que rechazarla. No sé si se han dado cuenta pero López Obrador siempre termina haciéndole el trabajo sucio al PRI. La presencia de López Obrador en la arena política ha beneficiado al PRI muchas veces.

    Por lo pronto, la Coparmex ya salió a la calle, es la primera vez que se manifiestan en la vía pública en toda su historia. El gobierno amagará con responder como mejor sabe, con auditorías, los de la Coparmex lo saben y posiblemente el gobierno va a tratar de vengarse castigando a los empresarios. También están exigiendo, cínicamente, la #Ley3de3 a todas las empresas que tengan relación alguna con el gobierno como si Bill Gates tuviera que presentar su 3 de 3 cuando Microsoft surta de software a las dependencias gubernamentales. Sí, esos mismos que solaparon a Peña Nieto cuando se vio involucrado en un claro conflicto de intereses con Grupo Higa.

    Lo peor es que salgan a defenderse con esta cara, como lo trató de hacer Pablo Escudero del PVEM, quien fue quien redactó la ley mocha, ante un frustrado Juan Pardinas al ver como los políticos pateaban la iniciativa ciudadana:

    https://www.youtube.com/watch?v=iNhIzmuAcxU

    Nos vemos en el 2018.

  • ¿Por qué no me gustan las empresas multinivel?

    ¿Por qué no me gustan las empresas multinivel?

    Voy a empezar con este pensamiento:

    «Todos necesitamos dinero. Ciertamente, el dinero por sí solo no da felicidad, pero sí es una herramienta que te hace más libre y te da mayores posibilidades para desarrollarte. El dinero es un medio, es una herramienta, nunca es un fin. Bajo esta idea, entonces debemos entender que nuestro proyecto de vida nunca puede ser el dinero, sino que éste último debe de servir al primero. Si nos obsesionamos con el dinero, será difícil que lleguemos a él; y si lo hacemos, toda nuestra autoestima dependerá de éste; si nos enfocamos, en cambio, a desarrollar nuestro proyecto de vida, entonces el dinero llegará en consecuencia.»

    ¿Por qué no me gustan las empresas multinivel?

    Uno de los errores que cometen los recién egresados es buscar el puesto de trabajo mejor pagado. La mayoría de los recién egresados no necesitan una cantidad razonable de dinero para vivir, casi todos viven con sus padres y su ingreso tendrá en su mayoría fines lúdicos. Entonces pueden sacrificar cierto ingreso con el fin de obtener un puesto en el que se sientan más realizados, o donde ganen mayor experiencia, porque los ayudará a crecer profesionalmente y encarrilarse en lo que desean hacer. No sólo llegará el dinero como consecuencia, sino que, el joven tendrá un desarrollo profesional más pleno.

    Algo así pasa con las empresas multinivel o de network marketing.

    Cuando una persona trata de invitarme (o enrolarme) a una empresa multinivel, el término que se repite una y otra vez es el dinero, el dinero lo es todo, tienes que cambiar la perspectiva que tienes con el dinero, no seas «el padre pobre», sé el «padre rico». Piensa en el auto de tus sueños, piensa en la casa de tus sueños, piensa en cómo el dinero puede cambiar tu vida.

    Y yo sólo estoy esperando a que deje de hablar.

    Y entiendo que esté haciendo su esfuerzo, entiendo que esté tratando de, enrolarme para ganar más dinero. Pero quedamos que si quieres ganar dinero, no tienes que pensar en el dinero de una forma tan obsesiva.

    Te sugieren dejar tu «monótona vida de empleado» para ser un «empresario independiente». Pero la verdad, es que estás vendiendo productos de una empresa multinivel.

    Voy a hacer franco. Conozco a muchas personas que le han entrado a «la onda de los negocios multinivel». De todas ellas, ni una sola se ha vuelto rica, y la gran mayoría ha dejado ese negocio al poco tiempo (menos de un año). Cierto, hay personas a las que les ha llegado ir muy bien, que parecen tener un talento nato, hay quien sí se compró su Mercedes Benz o se fue al hotel del lujo, pero son los menos, en realidad son muy pocos. Lo mismo pasa con los empleados que logran llegar a puestos directivos o emprendedores que «la arman», hay personas con talento nato que en cualquier circunstancia sobresalen.

    No, no te vas a hacer rico trabajando en un negocio multinivel.

    Un negocio multinivel no necesariamente es una estafa como tal, es un negocio legal. A diferencia de las empresas piramidales que presentan un esquema muy parecido, quienes pertenecen ahí no serán estafadas económicamente ni les robarán su dinero.

    Pero no dejan de ser parecidas a una «típica empresa piramidal», de hecho, el modelo (multinivel al final es un eufemismo) sigue siendo una pirámide, mantiene un orden jerárquico donde por más arriba se esté, más dinero se gana.

    Observa esta imagen:

    Negocio multinivel

    Debido a la mala fama de los «negocios pirámidales», las empresas reniegan de la estructura piramidal, y cuando se trata de presentar la forma en que funcionan, intentan mostrarla con otra estructura donde la cabeza está al centro y no en la cima de la pirámide. Esto genera una sensación de mayor inclusión y equidad. También usan otros nombres como «network marketing» para alejar su negocio del concepto de la «pirámide».

    Pero para efectos prácticos es casi lo mismo. Digamos que no es una pirámide perfecta, cada rama puede generar sus propias ramas, pero al final, el dinero siempre fluirá hacia la punta.

    Quien está en la punta o en el centro se beneficia de todas las que están en las extensiones, y conforme se van extendiendo las raíces, los miembros progresivamente obtienen menos beneficios. Aunque ciertamente la capacidad de enrolar a cierto número de personas influye en la cantidad de dinero que vas a poder recibir, la posición importa. Una persona en una posición más alta siempre ganará más que otra persona con el mismo número de enrolados, a menos que la persona que se encuentre más cerca del centro (o de la punta de la pirámide) enrole mucho menos que quien le sigue.

    Los primeros que hayan entrado en el negocio tendrán más posibilidades de hacer más dinero puesto que sus ramas se comenzarán a extender más conforme el negocio se expande. Ciertamente quienes entran después, con mayor esfuerzo, pueden generar algún ingreso significante y hacer su propia «sub-pirámide», pero corren el riesgo de que el mercado se sature y deje de ser rentable.

    A diferencia de las empresas piramidales donde la inversión inicial es alta y el riesgo de ser estafado también es alto, en las empresas multinivel la inversión inicial suele ser más bien baja. Las empresas multinivel están bien constituidas, pagan impuestos, y sus productos cumplen con las normas exigidas por las autoridades, aunque eso no implica que sean efectivos y en muchos casos echan mano de lagunas legales.

    Esquema multinivel

    Hasta aquí todo bien, hemos entendido que se trata de un negocio legal y he explicado de forma breve su estructura. A partir de ahí es cuando empieza mi crítica a estos esquemas de negocio.

    En los negocios multinivel te insistirán en la independencia financiera, que muchas personas trabajarán para ti. La realidad es que todos los cursos de coaching, los libros y seminarios no tienen como objetivo que seas independiente, sino que seas rentable para el negocio.

    Ciertamente, en un negocio multinivel no tienes horarios fijos y no tienes un jefe, ganas de acuerdo a lo que trabajas. Pero la independencia termina en el punto que no puedes tener decisión alguna sobre el producto, o sobre las metodologías. Tan sólo tienes que vender y vender.

    Desde esa perspectiva, trabajar como vendedor de seguros puede generar una mayor independencia. Un agente de seguros puede llegar a obtener el número suficiente de clientes como para dejar de trabajar la mayor parte del día, darle seguimiento solamente a los clientes que ya tiene, y «echar la máquina a andar». Esto ocurre porque un seguro es indispensable, nadie se puede dar el lujo de no tener un seguro de gastos médicos o de automóvil, y lo más probable es que lo renueven año con año, a menos que otra agencia de seguros ofrezca mayores prestaciones. No es algo fácil de lograr, pero es plausible. Además una agencia de seguros tiene mayor solidez que casi cualquier empresa multinivel.

    El tema de la «libertad e independencia» en un negocio multinivel es algo más relativo de lo que sugieren, pero es importante hacerles ver el contraste. Para una empresa multinivel ser empleado es malo, muy malo.

    Los negocios multinivel proponen colocar el dinero en el centro, la verdad es que en realidad el dinero es un medio y una herramienta, no un fin.

    Lo primero que hacen es contrastar tu aburrida vida de empleado con esa vida de dinero y viajes a Las Vegas que tendrás con ellos. En realidad lo que están haciendo es una terrible generalización.

    Porque primero, no todos los empleados lo son porque no les queda de otra. Cierto, hay empleados que vegetan en sus puestos de trabajo y que no tienen una aspiración en su vida, pero hay quienes siendo empleados se sienten realizados y sienten que están contribuyendo a algo. Naturalmente las empresas multinivel tratan de ir por los primeros. Quien no se siente realizado piensa más en términos meramente económicos, y un discurso de independencia financiera es un buen gancho.

    Varias veces he afirmado que en México faltan emprendedores y sobran empleados. Pero para este efecto, también sobran los «independientes de multinivel».

    En una empresa multinivel tratarán de cambiar el concepto que tienes sobre el dinero.

    Ciertamente, la mayoría tenemos que cambiar el concepto que tenemos sobre nuestro dinero, en general necesitamos conocer más a manejar nuestro dinero, conocer más los instrumentos financieros disponibles y saber administrarlo. Saber administrar el dinero es algo que urge en el país y es algo que debería de enseñarse en las escuelas.

    Pero la idea de las empresas multinivel es poner el dinero al centro de tu vida. Estás ahí porque quieres la casa de tu sueños o el coche de tus sueños. Para una persona que no se ha trazado un propósito específico en su vida, ese discurso puede sonar alentador, pero en realidad es un argumento estéril y un cliché.

    Todos quisiéramos tener más dinero, todos quisiéramos vivir bien. Pero tener mucho dinero, carros y viajes sin tener un proyecto de vida que vaya más allá y nos ayude a trascender como personas nos hará emocionalmente dependientes del propio dinero. Si el dinero se va, se va nuestra autoestima, se va nuestro honor. Y vaya que una empresa multinivel las fuentes de dinero pueden ser lo suficientemente inestables para que eso pase.

    Y es eso lo que te ofrece una empresa multinivel, una vida superflua: Dinero, coches y viajes. Cuando te hablan de cambiar tu visión sobre el dinero, van en ese sentido.

    Para eso siempre echan mano de libros como Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki, quien es algo así como el gurú o mentor. No he leído el libro, pero conozco gran parte del pensamiento que imprime en ese libro (por medio de artículos, listas de consejos, y referencias a él). Por ejemplo, Kiyosaki desestima la educación tradicional:

    Mamá y Papá creían en las escuelas tradicionales como las universidades, facultades de derecho y las escuelas de medicina. Ellos valoraban las buenas calificaciones, títulos y credenciales, como el título de abogado o el título de médico.

    Para una persona que solamente le importe el dinero, no le importe en lo absoluto aportar algo a la comunidad y no tenga algún propósito ulterior en su vida, esta frase pueda tener algo de sentido. Pero está claro que ese tipo de perfiles no los necesitamos en el país.

    Robert Kiyosaki y Donald Trump

    En las empresas multinivel se trata de mover el dinero, no de crearlo. Para crear dinero necesitas sí, conocimientos y educación. Cierto, Bill Gates y Steve Jobs dejaron la universidad para enfocarse en sus negocios, pero adquirieron conocimientos constantemente y se rodearon de gente muy estudiada. En un negocio multinivel, sólo vas a aprender a vender, y de acuerdo a sus lineamientos. No vas a adquirir un gran valor agregado como profesionista. No necesitas innovar, no necesitas capacitarte (más allá de los seminarios y coaching de ventas propias del negocio multinivel). vaya, no necesitas tener conocimientos para entrar a un esquema así, no necesitas siquiera un diploma universitario.

    Y constantemente hablamos de que vivimos en la sociedad del conocimiento ¿o no?.

    El problema con la filosofía Kiyosaki y que adoptan este tipo de negocios es ese. Fomentan una mentalidad del acaparamiento donde quien tiene más dinero no debe de ser el que lo crea, sino el que «lo mueve». Ese tipo de cultura va en contra de la cultura de la innovación tan indispensable para que una sociedad se desarrolle. Una persona es más útil innovando o aportando valor agregado que trabajando en una empresa multinivel, cuya única actividad es vender productos. Por eso es que digo que también «sobran independientes de multinivel».

    Si Bill Gates o Steve Jobs se hubieran hecho ricos en un negocio multinivel en vez de hacerlo con sus compañías, el mundo de la computación estaría más rezagado. De hecho, ninguno de los dos pensó meramente en el dinero a la hora de comenzar con su negocio. No es que el dinero no haya importado, pero lo que los movía era meter un producto innovador en el mercado, el dinero para ellos era un medio y no un fin. Ellos se sintieron autorrealizados al ver como sus compañías y sus ideas crecían, eso importó todavía más que su cuenta de cheques.

    Queda patente que los millonarios innovadores de la costa oeste de Estados Unidos fueron movidos por algo más que el dinero cuando observas que Bill Gates dona gran parte de la fortuna a causas benéficas, mientras que Mark Zuckerberg en vez de presumir sus carros de lujo, maneja un Acura o un Honda por las calles de California.

    Y no, esta imagen no es real. De hecho este tipo de mentiras son usadas constantemente para tratar de enrolar gente.

    Bill Gates, Steve Jobs

    Los millonarios tipo Donald Trump tienen una filosofía tipo Kiyosaki, y es la que tratan de enseñar en las empresas multinivel, forman individuos que quieren acaparar mucho dinero pero no aportan nada. La diferencia es enorme, Google y Facebook son grandes plataformas que han cambiado al mundo, Donald Trump es un individuo con tendencias fascistas, cuyas aspiraciones presidenciales son un riesgo para Estados Unidos.

    Pero hablábamos que en una empresa multinivel es muy difícil que llegues a ser rico.

    Y lo entiendo, muchas personas quieren formar una familia y quieren darles una vida decorosa a sus hijos. No reniego del dinero, por el contrario, todos estamos preocupados por el dinero, necesitamos pagar gastos, queremos salir de viaje, queremos educar a nuestros hijos, queremos invertirlo en un negocio o en un propósito ulterior. Pero el dinero es un medio para todo eso.

    Una empresa multinivel no te da casi nada más allá del dinero. Eso la pone en desventaja incluso frente a varias modalidades de empleo (cuando a un empleado lo ascienden a gerente o director, no sólo es movido por el dinero, sino por el rango y por el reto que significa la nueva responsabilidad). Una empresa multinivel no es un proyecto de vida, estando ahí no habrás creado nada, nada es tuyo más que el dinero que generes, todo lo demás será artificial.

    Luego vienen los productos. Casi ninguna persona que no es parte de esas redes utiliza sus productos. Los productos, sus propiedades y su branding no están orientados al público en general, por el contrario, está orientado a los mismos vendedores. Se trata de que los vendedores se convenzan del producto y salgan a venderlo. Generalmente quienes los usan son sus amigos cercanos y familiares (a los que muchas veces también tratan de enrolar).

    Un ejemplo son los productos de Omnilife (de Jorge Vergara, el dueño de las Chivas). Recuerdo que muchas personas sugerían que había lavado dentro de esa empresa puesto que pocos conocían a gente que utilizaran esos productos. Pero la razón es que en realidad quienes los consumen son, o los mismos vendedores, o gente muy cercana a ellos. Todo el mundo sabe que es Omnilife (así incluso se llama el estadio de las Chivas), pero nadie conoce los productos Omniplus o Power Maker. Algunos productos pueden cumplir con lo que ofrecen y sirven, muchos otros en realidad están ahí porque sólo cumplieron con los requisitos mínimos que las autoridades piden, aprovechando de vacíos legales que puedan encontrar.

    Recordemos, el core business de una empresa multinivel no es su producto, sino la estructura de ventas. Importa más convencer a los vendedores que al consumidor final. El vendedor, sugestionado, a quien le repitieron muchas veces lo rico que se podría hacer, tendrá muchas razones para vender (o sobrevender) el producto que tiene en la mano. Productos naturistas, cosméticos, herbolarios, alternativos, para la salud. El negocio multinivel estará más motivado en crear una gran red de mercadeo que en lanzar un gran producto. Muchos productos entre varios negocios multinivel son muy similares y no tienen un valor agregado o ventaja competitiva, básicamente porque ahí no reside la esencia del negocio.

    Para terminar.

    Seguramente un vendedor me dirá que estoy peleado con el dinero, que me estoy conformando con mi vida de empleado (aunque no soy empleado, soy freelancer y por tanto, independiente), que lea a Kiyosaki y a Donald Trump. Es totalmente falso.

    Se trata de no poner el dinero en el centro (modelo Kiyosaki y Donald Trump), como si nuestra integridad y autoestima dependiera de los billetes verdes. Se trata de vivir una vida integral, donde el dinero sea un medio, una herramienta al servicio de nuestra vida (modelo Bill Gates o Mark Zuckerberg), no lo opuesto, que la vida quede al servicio del dinero. Pensar en el dinero como fin último hace nuestras vidas miserables, de nada sirve tener casas grandes o autos de lujo cuando somos personas ignorantes, vacías y nuestra vida no tiene un sentido más allá del dinero. Pensarlo como un medio para desarrollar nuestro proyecto de vida, sí que es una buena estrategia si queremos hacer lo que siempre hemos querido hacer.

    Y siento decirte que los negocios multinivel, como ya lo dije, ponen el dinero en el centro. El dinero, los coches y los viajes es lo más importante, es prácticamente lo único que importa.

  • ¿Tienen derechos los animales?

    ¿Tienen derechos los animales?

    Conforme evolucionamos como sociedad, las prioridades cambian. Cuando una necesidad ha quedado satisfecha, se necesita saciar otra ulterior. Los humanos nunca vamos a terminar de vivir en el proceso de la satisfacción de alguna necesidad, porque básicamente le da sentido a nuestras vidas y es parte de la supervivencia de nuestra especie.

    La famosa pirámide de Maslow que tantas veces nos repitieron en la escuela es un ejemplo de lo que trato de explicar. Si tus necesidades primarias de alimentación han quedado satisfechas, luego entonces tienes que satisfacer tus necesidades sociales y luego entonces, tu necesidad de autorrealización.

    Pirámide de Maslow

    Una porción de los seres humanos ya hemos satisfecho nuestras necesidades primarias: tenemos comida, techo, tenemos amigos, tenemos un sueldo, nos sentimos aceptados en un grupo social. Entonces se vuelve importante tratar de satisfacer otras, entre ellas está preocuparnos por nuestros semejantes, por medio de donativos a quienes han sido víctimas de un desastre natural o participando en organizaciones civiles. De la misma forma nos volvemos más conscientes de nuestro entorno. Nos preocupamos por la naturaleza y por la fauna. Suena paradójico, pero vivimos en una época donde hemos tomado más conciencia por nuestro entorno que nunca.

    Si crees que nuestros antepasados, quienes eran nómadas y se organizaban por medio de tribus, coexistían armoniosamente con la naturaleza, estás muy equivocado. De hecho, cuando el homo sapiens se extendió dentro del mapa mundial, devastó lo que encontró a su paso y modificó ecosistemas. Abundan hallazgos arqueológicos que lo dejan patente. Cuando nuestra especie llegó a lo que ahora es Australia, acabó con la mayoría de las especies que se encontraban ahí. Y toda esa devastación se hizo «a mano» (con manos flechas y palos), no contábamos con tecnología alguna en ese entonces.

    Gracias a que gran parte de nuestras necesidades primarias están satisfechas, podemos preocuparnos por los que no lo han hecho, podemos enviar donativos para acabar con la malaria en África, o podemos adoptar un niño de algún otro país que se encuentra en condición de pobreza. Voy más allá, somos capaces de crear movimientos para proteger a nuestra naturaleza y nuestro entorno. Esto no existía en esa prehistoria que muchos anhelan e idealizan. Nuestros antepasados se tenían que preocupar por sobrevivir.

    Pero dentro de estos progresos producto de nuestra evolución como especie, hay causas que se pueden desvirtuar, al punto de querer colocar a otras especies al mismo nivel que el del ser humano, o incluso por encima.

    Ninguna persona en sus cinco sentidos y que tenga una psique sana puede negar que debemos respetar nuestro entorno. Una persona que golpea a un perro y se congratula de ello es una persona que seguramente tiene algún desorden mental, y es una persona que tiene más posibilidades de ejercer violencia sobre otra. Una persona normal no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de un perro, un caballo, o un gato.

    Pero cuando estamos hablando de derechos, estamos hablando de otra cosa. Un animal no puede tener derechos.

    ¿Tienen derechos los animales?

    Y no puede, porque para tener, valga la enorme redundancia, derecho a «tener derechos», se debe ser parte de una comunidad que vive bajo un contrato social. Cuando una persona vive en una comunidad, acepta perder ciertas libertades (como la libertad de matar, robar o lastimar la integridad de otra persona) a cambio de la adquisición de ciertos derechos, de tal forma que un conjunto de personas pueda coexistir pacíficamente dentro de una comunidad y le sea más conveniente integrarse a ésta.

    Los derechos son parte de ese contrato social, el individuo sabe que los tiene y puede exigir que se le respeten. Pero al mismo tiempo, sabe que bajo ese contrato social tiene obligaciones, como no afectar los derechos de terceros, pagar impuestos, entre otros.

    Un animal, por ejemplo, un perro, no puede tener derechos en tanto no está sujeto a contrato social alguno. Si un perro muerde a otra persona o se roba las croquetas del perro vecino, no hay ley alguna que haya infringido (naturalmente un perro que sea peligroso puede ser «dormido» con el único fin de que no ponga en riesgo la integridad de las otras personas), no tiene que pagar impuestos. El perro se limita a obedecer a su amo, pero lo hace por instinto.

    Nuestros antepasados no fueron amigables con el entorno, por el contrario, a su llegada, destruyeron ecosistemas y desaparecieron muchas especies.

    No sólo eso, el perro no es consciente de «sus derechos», ni mucho menos sabe que tiene obligaciones. El perro actúa por instinto, el perro no tiene la capacidad de votar ni de dar su opinión sobre los derechos u obligaciones que se le han adjudicado. Cierto, un bebe no es consciente de sus derechos, pero éste vive bajo la tutela de sus padres (que responden por él) quienes se encargarán de procrear al niño que crecerá, y se convertirá en un ciudadano sabedor que vive en una comunidad que se rige por medio de un contrato social.

    Cierto que hay animales como los chimpancés y los delfines que tienen altas capacidades cognitivas, y tienen, de acuerdo a científicos, algún modo de conciencia. Pero es una conciencia muy limitada comparada a la de los seres humanos. Por ejemplo, un chimpancé puede comunicarse con otro y por medio de símbolos y sonidos decirle «cuidado, viene un león», también puede solucionar problemas matemáticos simples. Pero el Chimpancé no es capaz de desarrollar un lenguaje complejo y entenderlo. Un chimpancé no se puede sentar en la mesa para hablar derechos o leyes. El chimpancé tiene alguna forma de conciencia, pero no es consciente de su derechos u obligaciones tal y como nosotros los concebimos.

    Tampoco es necesario que un animal tenga «derechos» para que el ser humano respete su integridad. Claro que se pueden poner penas a los humanos que atenten la integridad de animales como perros o gatos. Claro que se puede evitar la cacería y matanza discriminada de animales. El problema no es el fin que buscan estos movimientos con los derechos que pretenden darles, que básicamente es que estos seres vivos gocen de una mayor protección, el problema son las formas, el problema es querer tratar de subir a los animales al nivel de los humanos.

    La verdad es que ninguna especie hace eso. Una especie por naturaleza protege antes a los suyos que a los demás, a quienes cuya cadena de ADN es más similar a la propia. Por la misma razón por la que los humanos tendemos a preocuparnos más por nuestra familia nuclear que por nuestros primos, y más a nuestros primos que a la gente desconocida.

    Eso, claro, no significa que tengamos que devastar a la naturaleza como lo hemos venido haciendo. Tenemos que aprender a respetarla.

    Pero en pleno siglo XXI hay muchos seres humanos que viven en condiciones de esclavitud, personas que no tienen derechos, o personas cuyos derechos no se le respetan. Es un contrasentido dotar a otra especie de derechos sin tener siquiera la capacidad de garantizar los nuestros.

    Por eso, antes de hablar de derechos de los animales, o catalogar como «personas no humanas» a ciertas especies como los delfines o los chimpancés con el argumento de que tienen una mayor inteligencia que las demás especies y poseen algún modo de conciencia, tenemos que hablar de nuestros derechos, de los derechos de muchos que son violados día a día, personas asesinadas por su forma de pensar, por su creencia religiosa o su preferencia sexual; personas que son privadas de la libertad, que son utilizadas como mercancía sexual dentro de redes de tratas de personas.

    Estoy de acuerdo en que debemos proteger a la fauna y debemos de ser respetuosa con ella. Pero en cuanto a derechos hay prioridades, y de acuerdo a la naturaleza, la prioridad de la especie, es la especie misma.

  • Orlando, cuando la homofobia tiene una pistola en sus manos

    Orlando, cuando la homofobia tiene una pistola en sus manos

    ¿No te has puesto a pensar lo difícil que ha de haber sido para un gay llegar a la recámara de sus papás, pararse de frente y decirles, papá, mamá, soy gay?

    Primero, esa escena rompe con el tabú que reza que los gays son débiles de carácter, porque son «muy afeminados», que tienen que hacerse muy hombrecitos. Muchos de quienes somos heterosexuales posiblemente no vivamos una escena tan estresante como esa durante toda nuestra vida.

    Orlando, cuando la homofobia tiene una pistola en sus manos

    Ahora imagina que la respuesta del papá es: -¡Te largas de la casa! ¡Yo no quiero maricones ni putos viviendo aquí!

    Imaginemos que es lo suficientemente joven como para no tener un ingreso bajo el cual vivir solo; sus padres le pagan la escuela, comida, servicios médicos. Imagina el impacto que eso tendrá en la vida del joven. Posiblemente su vida cambie para mal, que sus aspiraciones profesionales queden truncas. Peor aún, todos los valores y educación que recibió en su casa quedarán en entredicho. Posiblemente piense que todo lo que aprendió en casa no tenga validez. Y sí, posiblemente tendrá más posibilidades de llevar una vida desenfrenada, llena de drogas y excesos, que al estar dentro del seno familiar.

    Paradójicamente, la decisión del padre atentaría contra la familia. Acaba de expulsar a uno de sus miembros.

    Esto me vino a la mente al escuchar la lamentable noticia del asesinato de más de 50 personas en un club gay de Orlando. Al momento que escribo este texto, parece que el autor intelectual Omar Mateen no tiene relación con DAESH o algún movimiento similar, sino que más bien fue movido por un puro acto de homofobia. Su padre afirmó que se había enfadado hace dos meses al ver a dos hombres besándose en Miami.

    El miedo irracional nubla y nos dirige a un odio que destruye eso mismo que este tipo de personas temen que los gays, dicen, pueden destruir: el tejido social.

    Muchas de estas personas, desde una postura desinformada, creen que los gays son personas que tienen la firme intención de destruir a la sociedad, que son personas que «decidieron enfermarse», que tienen serios conflictos psicológicos y quieren destruir el planeta. Peor aún, algunos creen desde su religión, que es un trabajo del diablo que conspira contra los designios de Alá, o el dios que sea; que los gays fueron tentados por satanás. Esta creencia naturalmente no empata con los miles de casos de hijos que tienen que ver de frente a sus papás para confesar su preferencia sexual.

    El fuerte conflicto que los gays tienen que enfrentar en esa escena es muestra patente de que no se trata de «una moda» o una «simple desviación que se puede cambiar con un tronido de dedos»; el precio de enfrentarse a los padres, so pena de ser apartados del seno familiar, es muy grande. Sería, de hecho, más rentable dejar del lado «la moda» que lidiar con el riesgo de perder contacto con tus seres queridos, un techo, y estabilidad económica.

    Tiroteo bar gay Orlando

    Hace poco escribí sobre las posturas en contra del movimiento LGBT, que no todas necesariamente implicaban un acto de homofobia como a veces se sugiere, y que temas polémicos como el matrimonio igualitario o la adopción podrían y deberían debatirse desde un nivel más alto del que se hace. Mi argumento es que tener escepticismo ante estas figuras propuestas, no implica necesariamente un miedo a lo gay o un rechazo, en tanto algunas personas que no se muestran a favor de éstas tienen amigos (algunos muy cercanos) con preferencia sexual por personas del mismo sexo, y su rechazo a estas instituciones no tiene que ver con un rechazo a los gays per sé.

    Pero cuando se trata de hablar de un rechazo que incluye el ostracismo, la expulsión del seno familiar, la negativa a ser contratado por una empresa por su mera condición, ahí sí tenemos que hablar de la homofobia, de una homofobia muy condenable, basada en prejuicios, miedos y concepciones sociales arcaicas.

    El asesinato en masa perpetrado por Omar Mateen es un acto de homofobia, y así se debe de recalcar, es un «asesinato en masa homofóbico». Es lamentable que en pleno siglo XXI resolvamos así nuestras diferencias (peor cuando los prejuicios tienen un papel preponderante), cuando el fanatismo y la absoluta desinformación tienen una gran influencia.

    Ojalá este lamentable evento sea motivo para reflexionar, entender una vez más que el miedo irracional nubla y nos dirige a un odio que destruye, que destruye eso mismo que este tipo de personas temen que los gays, dicen, pueden destruir: el tejido social.

    Mis condolencias al pueblo de Estados Unidos y a todos quienes lamentablemente perdieron la vida gracias a una persona cegada por el fanatismo.

  • La gente quiere outsiders, no candidatos independientes

    La gente quiere outsiders, no candidatos independientes

    La otra vez leí una columna que escribió Pedro Kumamoto, quien ganara la diputación local por el distrito 10 de Zapopan como candidato independiente, donde externa con preocupación que los medios oficialistas repiten una y otra vez el discurso del desangelado papel que los independientes tuvieron en estas elecciones del 2016.

    No sé, si como Kumamoto afirma, si haya alguna campaña oficialista a través de los medios para desacreditar a los independientes con base en los resultados de las elecciones, aunque a mi parecer, los candidatos independientes evidentemente no destacaron mucho este año. Pero un análisis más certero de ello nos lo daría entender que lo que la gente quiere son «outsiders de la política» y no necesariamente candidatos independientes per sé.

    La gente quiere outsiders, no candidatos independientes

    Las candidaturas independientes llamaron la atención porque es una puerta que se abre para los outsiders. Pero una candidatura independiente es eso, un candidato que opta contender sin la representación de un partido político, lo cual tiene ventajas (menos compromisos por cumplir o cuentas por pagar) y desventajas (menos apoyo en las cámaras y no tener institución alguna de respaldo). Es eso y nada más, es un gran oportunidad para los outsiders y quienes quieren romper con los vicios de la política actual, pero por sí misma, la candidatura independiente no garantiza nada.

    Kumamoto fue un outsider en las elecciones pasadas. Ganó por eso, no por ser meramente un candidato independiente.

    No teniendo experiencia alguna en la política formal (lo cual a veces, a ojos de muchos, puede ser considerado una virtud), siendo parte de una generación que está muy poco representada, miembro de Wikipolítica y activista de #YoSoy132, Kumamoto mostró las credenciales necesarias para ser un outsider y para convertirse en un fenómeno casi nacional, a pesar de aspirar simplemente a una diputación local, donde su condición de independiente a veces llega a ser un handicap a la hora de legislar.  La candidatura independiente fue el conducto para llegar a la política formal, pero su perfil de outsider fue lo que hizo que los zapopanos del distrito 10 le dieran su voto.

    El discurso se ha centrado en las candidaturas independientes y no en los outsiders. Un candidato independiente no es necesariamente un outsider, puede representar al sistema desde fuera: «El Bronco» es un claro ejemplo de ello (aunque supo venderse como outsider o diferente y por ello ganó), un empresario o líder sindical cercano a la clase política puede lanzarse como independiente para seguir alimentando los intereses de los mismos de siempre. Por otro lado, un outsider puede ser parte de un partido político. Un buen ejemplo de ello es Javier Corral, quien ganó la candidatura de Chihuahua por el PAN, y quien le ganó el discurso «ciudadano» al independiente Jose Luis Barraza.

    Javier Corral, a pesar de ser panista, ha sido un rebelde. Se ha enfrentado directamente a poderes fácticos como Televisa, ha sido crítico con varios miembros de su partido (incluido Felipe Calderón), al punto que ha despertado simpatías en algunos simpatizantes de izquierda. La politóloga Denise Dresser lo apoyó abiertamente a pesar de ser muy crítica del PAN. Jose Luis Barraza, por su parte, fue presidente de Coparmex y presidió el Consejo Coordinador Empresarial de Aeroméxico. No es que el perfil de Barraza se vea tan cercano a la clase política, sino que el de Corral se percibe como más independiente y alternativo. También la personalidad un tanto altanera y valentona de Corral ayudó mucho.

    Kumamoto (y a lo cual no hace referencia en su artículo) también debería estar congratulado de su éxito, porque a pesar de no ser «independiente» al igual que él, se presentan como quienes enfrentan a los vicios del sistema. Me atrevo a decir que hay más similitudes entre Kumamoto y Corral, que entre Kumamoto y «El Bronco».

    No sobra decir que López Obrador, a pesar de sus negativos y su pasado priísta y perredista, es una suerte de outsider. Es el único de los «presidenciables» hasta ahora, que representa un quiebre con la forma actual de hacer las cosas (sea para bien o para mal).

    La preferencia por los outsiders tiene sentido. Los Estados y los sistemas, como refiere el politólogo Francis Fukuyama, no duran para siempre. Pero hay unos que duran más que otros, unos duran unos pocos años, otros se convierten en imperios mundiales que fungen como tal durante decenas de años y hasta siglos. Los Estados son fundados tomando como base el contexto del momento de su fundación. Pero los contextos cambian con el tiempo (la cultura, la economía, por ejemplo), y cuando el Estado no se adapta a ellos, se empieza a mostrar una suerte de deterioro, lo cual no sólo es evidente en México (que nunca ha podido construir un estado sólido) sino en Estados Unidos y varios países de Europa. Ello hace a los outsiders relevantes.

    Los outsiders pueden ayudar a eliminar o aminorar esa fricción entre el contexto actual y la forma de gobernar de un Estado. Pero también pueden representar un riesgo que acelere el deterioro.

    El ensimismamiento de la clase política hace patente el deterioro del Estado en nuestro país, todas aquellas malas prácticas de los partidos que menciona Kumamoto en su artículo también son claro ejemplo. Por eso asumimos que un outsider tiene que llegar para romper con el estado actual de las cosas y adaptar al estado, o entidad que pretende gobernar, a la realidad actual y a las necesidades actuales de la población.

    Pero ello no implica que en todos los casos un outsider sea el remedio; y también tendríamos que evaluar los alcances del outsider: una sociedad molesta con el estado actual de las cosas puede optar por outsiders con posiciones ideológicas extremistas como sucede en Europa, o con… Donald Trump, que a pesar de contender por el Partido Republicano, representa un quiebre (muchísimos pensamos que para mal), al igual que Bernie Sanders (con una postura más moderada que el primero), que contendió por el Partido Demócrata, poniendo en serio predicamento a Hillary Clinton, quien es ya la candidata oficial.

    Ahora que es la «moda» promover candidaturas independientes, como lo hace Jorge Castañeda en estos momentos, no se debe de dejar del lado el perfil del outsider, y entender que eso es lo que la gente está buscando, y que es lo que se requiere en tanto el outsider no represente un quiebre que acelerere el deterioro de nuestro gobierno (como algunos pensamos de López Obrador).

    El candidato que se proponga para el 2018 necesita representar un cambio de aires, un rompimiento con las malas prácticas y los vicios de la política mexicana, no debe de ser «lo mismo desde fuera», porque lo único que hará es deslegitimar la figura del independiente. Tampoco, aunque las posibilidades en el contexto actual sean muy escasas, podemos descartar el surgimiento de un outsider desde un partido, una suerte de Javier Corral que a pesar de estar afiliado al PAN, representa el rompimiento (o al menos eso parece) de la política tradicional.

    Es necesario entender esto, porque de surgir un candidato independiente cuyo perfil no está muy lejos de la clase política tradicional, se habrá perdido una gran oportunidad.