Autor: Cerebro

  • La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    En ese punto donde la vida propia deja de ser interesante, lo empieza a ser la vida de los demás. 

    La #LadyCoralina y lo deprimente que es tu vida

    Esta historia no debería llamarse #LadyCoralina, debería llamarse más bien #LadyoGentlemanMetiche o #GentlemanSinVidaPropia. ¡Vaya que ni los chismes de TV y Novelas llegan a este punto de degradación! Umberto Eco, el afamado filósofo recientemente fallecido, no falló al asegurar que las redes sociales le han dado voz a una legión de idiotas que pueden opinar de cualquier cosa.

    En un país que tiene ya demasiados problemas, el tema de moda es uno que a nadie debería de importar, un tema realmente intrascendente que tan sólo lastima a quienes estuvieron involucrados. Ni las tragedias de los mexicanos comunes, ni los discriminados, ni los relegados, ni las víctimas de la constante violencia merecieron tanta atención como el video de una chica besándose en su despedida de soltera.

    Ahora resulta que la gente puede reservarse el derecho a señalar, con ese dedo inquisidor, a quien consideran ha cometido una falta a la moral. Pero seamos sinceros, ese juicio tiene muy poco de «preocupación por las buenas costumbres» y sí un mucho de «morbo y en muchos casos hasta misoginia». Ahora resulta que es parte de la «libertad de expresión» linchar públicamente a una mujer, que sí, posiblemente cometió un error. Pero un error que incumbe a ella, su prometido y sus familiares, no a nosotros. Nosotros ni siquiera conocemos bien toda la historia y ni nos debería importar.

    Sí, ahora resulta que cualquier persona tiene el derecho de burlarse de la desgracia de otra sin importar las consecuencias psicológicas que ello pueda tener para su psique. ¡Bienvenidos al circo de lo «políticamente correcto»! Donde personas, muchas de ellas sin autoridad moral siquiera, pueden pisotear la integridad de otras a cambio de algunos míseros likes y risas, acto que para muchos no es reprobable -¡Pinchi puta, se lo merecía!- Así de triste. ¡Bienvenidos al circo de la sociedad insensible, incapaz de ponerse en los zapatos del otro, y que todavía tiene la desfachatez de hacer juicios morales! ¡Por favor!

    Y no, no olvidemos que muchos de los difusores de esta noticia lo hicieron movidos por el morbo sexual. Hay que decirlo con todas sus letras. Y tampoco olvidemos la carga misógina de esta «acusación inquisitoria».

    ¡Claro! Sucede en un México donde para muchos hombres es costumbre deschongarse en su despedida de solteros sin que ello represente para ellos un acto inmoral, -estamos con los cuates, no pasa nada, es tu despedida, será la última vez que cojas, cuando te cases ya no lo vas a poder hacer más que con tu ahora prometida, o bueno, tal vez sí-. Peor aún, no son tan raras esas ocasiones donde hasta el mismo padre promueve esa conducta, -pues pa que mi hijo se convierta en todo un hombre y llegue bien entrenadito a la luna de miel-.

    Sí, eso es visto como normal y aceptable.

    Pero #LadyCoralina no es hombre, es mujer. Entonces es bien puta. Si la historia hubiera sido a la inversa, no se trataría de #GentlemanCoralino siquiera, la historia ni hubiera tenido relevancia, ¡Una de tantas historias! Y en caso de que sí, las redes se hubieran llenado de comentarios de -¿Tu prometida te mandó a la chingada? ¡Que no mame!

    Y todavía hay voces que aseguran que esa evidente desventaja de la mujer frente al hombre es una falacia, que es una realidad que no existe, que son caprichos de feminazis, que son ideologías. Ahí está la clara prueba de que el problema existe. En pleno siglo XXI sucede.

    Vamos a hacer un ejercicio. Imagina que tú vas a tener tu despedida de soltero, te juntas con tus «amigotes», se toman unos buenos vinos, y ya bajo los efectos del alcohol contratan a unas chavas, porque tus amigotes quiere que te despidas muy bien. En ese estado, te empiezas a besuquear con una de esas chavas, y un amigo tuyo que más que un amigo es un culero, te graba con su flamante iPhone 7 con doble cámara que le costó un ojo de la cara pa que se vea bien nítido el faje, y lo sube a las redes.

    Te despiertas el día siguiente todo crudo y ya un poco más consciente te das cuenta que lo que hiciste no estuvo bien (si es que eres capaz de llegar a esa conclusión). Pero la historia apenas comienza.

    Esa misma mañana te habla tu prometida para cancelar la boda, tus planes de matrimonio se acabaron, y posiblemente ella era el amor de tu vida, muy posiblemente la querías de verdad y la amabas. Pero no queda ahí, Abres tus redes sociales y ves ese video colgado, no lleva ni un día y ya tiene más de 10,000 visitas. Te vuelves la sensación en las redes sociales y para mal. De pronto, todo México está haciendo juicios de valor sobre tu persona, la gente se burla de ti y de tu desgracia. Lo peor, lo hace bajo el manto de una supuesta «moral». De pronto te convertiste en lo que más temías ser, un «ogro depravado».

    Tu vida está básicamente arruinada, no sólo perdiste al amor de tu vida, te volviste el hazmerreir de personas, muchas de las cuales posiblemente no tengan una mayor estatura moral que la tuya, posiblemente muchas oportunidades (personales y profesionales) se van a ir al caño. ¿Te gustaría que te sucediera eso? Me pregunto. ¿Te gustaría que por un acto que sólo incumbe a ti y a tu prometida, toda la sociedad te linchara porque básicamente tienen mucho tiempo libre y había que publicar «lo del momento» para ganar likes y reírse con sus amigos? ¿Te gustaría que un conflicto privado se volviera público?

    Peor aún, aquí estamos hablando del caso de una mujer. Según varios expertos en psicología, uno de los mayores temores de una mujer es que sea señalada como una puta o ramera. Cuando en peleas acaloradas ellas se señalan como zorras o putas, lo hacen porque saben que lo peor para ellas es ser consideradas así por la sociedad, es el culmen de su humillación y degradación como persona.

    Posiblemente ella se ha conducido bien en su vida, posiblemente ella es una persona íntegra y simplemente cometió un error; muy posiblemente su acto fue la excepción y no la regla. Pero la sociedad sin conocerla ya la ha juzgado como puta por un solo acto. Sus padres ya emitieron un comunicado donde afirman que la difamación ha afectado física y emocionalmente a su hija. Pero eso no importa, su integridad no importa, lo que importa es el morbo.

    #LadyCoralina cometió un error, pero es uno que sólo compete a ellos y no a nosotros, es un problema que se debe de tratar en lo privado y que no debería interesar a nadie que no tenga relación alguna con el hecho. Ya basta de verdad de meterse en la vida de las demás personas para hacer un circo con su dignidad, basta de verdad. Como si no hubieran sido suficientes los memes de Brad Pitt y Angelina, había que meterse con un caso más «común y corriente» para sentir ese placer de meter los ojos en la vida de los demás.

    Y también basta de la doble moral.

    La vida tiene demasiadas cosas interesantes como para concentrarse en cotilleos degradantes como éste. Si disfrutaste de este video, te burlaste y lo compartiste con tus amigos, deberías hacer un ejercicio pero muy profundo de reflexión. Posiblemente tu vida sea lo suficientemente vacía como para que estos temas te sean relevantes, posiblemente algo esté mal contigo como para que puedas hacer de la desgracia de los demás un circo y una forma de obtener placer -psicológico, y tal vez hasta sexual-. Te burlaste de lo «indigno» de esta mujer, cuando lo «indigno» más bien recae sobre el espectador.

    Y si te sentiste aludido por este comentario, ese es tu problema y no el mío. E insisto, Umberto Eco tenía pero mucha razón.

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  • El #DiaMundialSinAuto, ni demagogia

    El #DiaMundialSinAuto, ni demagogia

    Cuando los urbanistas de finales de siglo XIX e inicios del XX terminaron de trazar las calles y avenidas de varias de las ciudades más importantes, nunca pensaron en que el automóvil iba a convertirse en un medio de transporte masivo accesible a las masas. Ellos pensaron que éstos serían utilizados solamente por las clases más acomodadas mientras que la mayoría de la gente lo haría por medio del transporte público (tranvías, autobuses, y demás). Inesperadamente llegó Henry Ford con su mítico Ford T, quien inició la fabricación de autos en serie, lo cual redujo considerablemente los costos de los automóviles, y así, muchas personas pudieron comprar el suyo.

    El #DiaMundialSinAuto, ni demagogia
    El Reportero Hidalgo

    Los urbanistas no lo previeron. A partir de ahí, más como medida correctiva y de improvisación, trataron de solucionar el problema. Freeways, segundos pisos, nodos viales. Había que buscar la manera de que todos los autos cupieran en la ciudad. El automóvil era el rey y el «motor del progreso», las automotrices y las petroleras veían como sus ingresos se disparaban. Parecía ser un contrasentido restringirlo. Las ciudades se tenían que adaptar a los autos, no los autos a las ciudades.

    Después, los urbanistas toparon con pared.

    A partir de 1973, producto de la crisis petrolera, aparecieron las primeros intentos para desincentivar el uso del automóvil en favor de otros medios de transporte. Fue hasta 1994, en ciudades como Reikiavik (Islandia), Bath (Reino Unido) y Le Rochelle (Francia), donde se implementó por primera vez el día mundial sin automóvil, iniciando así un cambio de una cultura centrada en el automóvil, a otra que opta por transportes alternativos.

    Varias ciudades han decidido desplazar al auto como medio principal de transporte. Sobre todo aquellas ubicadas en Europa, donde estacionamientos públicos se han convertido en parques. Londres decidió cobrar un impuesto a los automóviles que decidieran ingresar a las zonas céntricas de la ciudad. La torre más alta de esa ciudad, The Shard, tan solo tiene 48 cajones de estacionamiento para más de 70 pisos. Ciudades de España y Corea del Sur han dinamitado sus freeways para construir ahí parques públicos. Muchas otras han instalado sistemas públicos de bicicleta y han mejorado su transporte público, tanto en calidad como en cobertura.

    Esas ciudades entendieron que el automóvil ya no podía ser el rey. Estrés, tráfico, contaminación, traslados más extensos, disminución en la calidad de vida. Entonces decidieron desincentivarlo, y hacer «más ciudad» con esos espacios. Es decir, bajar a la gente del auto para crear ciudades más vivibles.

    El #DiaMundialSinAuto tiene ese propósito, el de crear una cultura que se aleje del «autocentrismo». Lamentablemente los pocos que dejan el automóvil ese día son los políticos.

    Mientras que las políticas públicas para desincentivar el uso del automóvil siguen siendo tímidas, todos los días, en las principales ciudades de México, el #DíaMundialSinAuto sirve para que los políticos se den baños de pueblo. Todos los 22 de septiembre, los políticos más prominentes, alcaldes, gobernadores, o quienes ven la campaña electoral cerca, se bajan del auto por un día y se trepan al camión, no sin olvidar su ejército de fotógrafos, community managers, y de seguridad, los cuales deben de estar siempre detrás de la escena. Que se vea que detrás del alcalde hay una señora que carga su bolsa de naranjas. -quítese la corbata, señor alcalde, para que se vea que es de pueblo-.

    En la vida real, las políticas públicas implementadas con el fin de desincentivar el auto en México tienden a ser producto de la presión de la sociedad civil. Las vías recreativas que se establecen los domingos en algunas ciudades importantes del país, los servicios de bicicleta pública, y las ciclovías, fueron en gran parte idea de ciudadanos que decidieron «importar» modelos de otros países. En realidad, siguen siendo escasas las estrategias iniciativa de los gobiernos (ya que ellos los diseñen o que contraten a un grupo de expertos).

    Los políticos se toman la foto. Pero en realidad, pocos de ellos han impulsado programas que desincentiven el automóvil en la ciudad. Las principales ciudades como la CDMX, Guadalajara y Monterrey sufren de problemas de tráfico que indice desfavorablemente en la calidad de vida de los ciudadanos. Los gobierno no han hecho lo suficiente, y tampoco han hecho mucho para sensibilizar a una población que sigue pensando que los automovilistas tienen más derechos y que son capaces de organizarse para evitar la construcción de una ciclovía.

    Las fotos de los políticos en el camión o en la bici son muchos, las políticas públicas no son tantas. En cuestión de movilidad falta muchísimo para hacer. Máxime cuando se sigue pensando que el transporte público es para «los jodidos», y que algunos sectores acomodados de la sociedad no están dispuestos a compartir asiento con «la raza».

  • Trump es nuestra culpa

    Trump es nuestra culpa

    Todo aquello que existe tiende a la entropía, nada es estático, ni siquiera las doctrinas de orden y social que consideramos «más nobles». Los occidentales nos hemos decantado por la democracia liberal después de ver que las demás corrientes ideológicas tales como el marxismo o el fascismo fracasaron en su implementación. Que hayamos considerado a la democracia liberal la menos peor de las opciones no significa que sea perfecta, y los hechos actuales nos lo están demostrando.

    Trump es nuestra culpa

    Y no porque la teoría que sostiene a esta doctrina sea endeble, sino porque creíamos que se trataba de ponerle play y sentarse en el sillón para ver correr la cinta.

    Brexits, Donald Trump, las ultraderechas e izquierdas extremas en el mundo son producto de una democracia liberal que no fue perfeccionada ni re-encausada. Los teóricos de las doctrinas del mercado nos dijeron que no nos teníamos que preocupar por la desigualdad; que combatirla crearía distorsiones en el mercado; que el mercado libre iba a incentivar a las empresas a desarrollar mejores productos y más innovación. El argumento esgrimido no es del todo falso, pero tampoco fue una verdad absoluta.

    Es una paradoja que en esos países acusados de imperialistas por sus pares del tercer mundo es donde ha crecido este descontento. Mientras los demagogos en México nos insistieron en que el TLC fue un error, y que fue un tratado para que «los gringos nos explotaran», los de allá, los demagogos naranjas del país norteamericano, maldicen el TLC porque se han llevado los empleos al país de donde llegan los violadores, secuestradores, y flojos que se duermen bajo un nopal.

    Tal vez Occidente debió preocuparse un poco más por la desigualdad. El welfare state (estado de bienestar) fue creado, en gran medida, por los partidos conservadores de Europa para contrarrestar la tentación comunista. Ahora que la tentación ha sido neutralizada de sobra, en conjunto con el descenso poblacional que hace más costosas las pensiones, los mecanismos de redistribución de riqueza se han reducido, y la izquierda, quien ha adoptado el modelo del welfare state como suyo, se ha quedado sin un discurso sólido.

    Aquellos países desiguales que nunca han ostentado una clase media de tamaño considerable han sido menos insistentes. Los muy pobres no suelen participar activamente en cuestiones políticas porque suelen estar más preocupados por sus necesidades básicas y tienen menor capacidad de organización. Pero los países donde las clases medias -aquellas que son las causantes de todos los cambios políticos y revoluciones- sienten que ni sus ingresos ni bienestar aumenta sino que se estanca y disminuye, son más proclives a esperar una reacción hacia el gobierno y el status quo.

    Y son esas, las clases medias empobrecidas, las que se han convertido en la base electoral de Donald Trump. El magnate además no se olvida de culpar a los migrantes de todas las tragedias nacionales: el terrorismo, el desempleo.

    Para muchos de nosotros queda claro que las propuestas de Donald Trump no tienen fundamento, de hecho seguramente traerán más problemas de los que existen actualmente. Pero ante la incapacidad de quienes cargan la bandera de la democracia liberal de enmendar los errores producto del desgaste de un sistema que al final ha terminando beneficiando a un grupo reducido de la población, han sucumbido en el discurso ante los demagogos.

    Ahí está la campaña en Estados Unidos. Según las encuestas todavía va ganando Hillary Clinton, pero Donald Trump lleva la batuta. Él, a diferencia de Hillary -cuyo discurso parece inocuo ante el contexto actual- depende de sí mismo, depende de sus aciertos y sus errores, o de la forma en que aprovecha los errores -o desmayos- de la contrincante. Donald Trump ha ganado el discurso, se ha impuesto, y por más tramposo y mentiroso sea o parezca éste, la desesperación de muchos estadounidenses, quienes no cuentan en su mayoría con la suficiente educación, los lleva a decantarse con el demagogo de Nueva York. Cualquier cambio, piensan, es mejor al estado actual de las cosas, donde muchos pierden sus empleos porque las empresas migran, o son contagiados por el miedo ante la noticia de una bomba o un atentado terrorista.

    El ejercicio no sólo debería de consistir en advertir los rasgos demagógicos del magnate ni invitar a las estrellas de Hollywood a invitar a votar contra él. Se trata de entender por qué es que llegó ahí y por qué es fuerte. El ejercicio debería ser más bien uno de autocrítica, de revisar las doctrinas ideológicas y económicas, y entender por qué no están funcionando el todo bien.

    Tal vez eviten que Trump llegue a la presidencia. Pero si el contexto no cambia, lo inevitable podrá suceder en 4 años o menos. La moneda está en el aire: ¿cómo traer prosperidad y desarrollo de tal forma que sean más quienes se beneficien de ello? Es un pregunta muy difícil de contestar, pero debe de contestarse.

  • Ser un conservador en el siglo XXI

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Un amigo me decía, -imagínate a esas personas que fueron a manifestarse «en contra de los gays», ¿Qué pensarán cuando en 20 años, el matrimonio gay sea algo normal y aceptado por la sociedad?, la misma historia se repite con el conservadurismo, se opusieron a los matrimonios raciales y hasta a la abolición de la esclavitud-. Con esto, mi amigo daba por sentado que ser conservador es algo inútil y hasta ignorante. De igual forma me mostraba estudios que dicen que los liberales tienden a tener un IQ un poco más alto para reforzar su teoría de que los conservadores son ignorantes, así lo dejaban en claro -decía él- los videos de las marchas donde un joven no sabía siquiera que era la pederastía.

    Ser un conservador en el siglo XXI

    Pensar que el conservadurismo no tiene utilidad alguna en la sociedad es un argumento absurdo. En realidad, caen en eso mismo que él o ellos mismos acusan, que los conservadores viven en una burbuja.

    Por más imperfecto sea nuestro mundo, nadie puede negar que a partir de la Revoluciones Francesa e Industrial el mundo tuvo un impulso sin precedentes tanto en lo económico como en lo político. Los occidentales nos acostumbramos a vivir en democracia, y ese jaloneo eterno entre conservadores y liberales logró configurar sociedades más estables que las que hubiéramos podido crear por medio de regímenes autocráticos.

    A los conservadores se les recuerda su postura reaccionaria con respecto a la esclavitud y hasta con los derechos de la mujer. Pero por otro lado, y así lo afirman varios de los politólogos más reconocidos como Francis Fukuyama y Anthony Giddens, el welfare state (es decir, el estado de bienestar compuesto de seguros de desempleo, pensiones, sanidad gratuita y demás) se lo debemos al conservadurismo, quienes ante la presión de algunos liberales, y sobre todo, la izquierda de ese entonces, decidieron crear este sistema para evitar que sus gobernados se decantaran por el comunismo. Gracias al jaloneo se obtuvo el mejor de los tres escenarios. De los otros dos, uno constaba de un capitalismo donde los ciudadanos estuvieran completamente desprotegidos, y el otro de un comunismo totalitario.

    El argumento de que todos los «cambios» y los nuevos derechos son productos de los liberales es un tanto superficial. Es cierto, los liberales defendieron todas esas agendas progresistas que ahora son consideradas como derechos fundamentales: la abolición de la esclavitud, el derecho del voto a la mujer, el matrimonio interracial, o ahora el matrimonio igualitario. Pero en muchos casos, su oposición a esos cambios lograron que se llevaran a cabo de mejor forma.

    Ahora que se habla de familia tradicional y valores tradicionales, hay que recalcar que la cohesión y fortaleza que tiene una sociedad está dada por un conjunto de valores y creencias propias. Por más «válidos» sean los nuevos valores que pretenden sustituir a los primeros, y aunque ya «hayan funcionado en otro lado», un cambio drástico podría poner en riesgo esa cohesión.

    Por ejemplo, imaginemos que mañana se publican estudios bien desarrollados donde comprueban sin ningún sesgo ideológico que el postulado de los teóricos de género, que afirma que al afirmar que no hay diferencias psicológicas determinado por el sexo, es completamente válido, y por lo tanto, en la Asamblea General de la ONU todos los países acuerdan en instaurar desde ya en sus países baños unisex, que quien quiera pueda cambiar de género, que todas las escuelas sean gender-free, y que ahora son familias y no una familia.

    conservadurismo vs liberalismo

    Crearíamos un desmadre. ¿Por qué? Porque romperíamos súbitamente con el orden de las cosas para implementar uno nuevo, lo cual produciría un shock cultural de proporciones inéditas. Y eso no es necesariamente porque este planteamiento esté mal, ya que según este hipotético caso, está comprobado que la teoría de género es la perfecta solución para acabar con la discriminación. Sino porque no estamos dando siquiera tiempo a la sociedad de adaptarse a una nueva realidad.

    Imagínate que de pronto toda la estructura educativa cambia, ya habíamos creado instituciones que tomaban en cuenta el modelo anterior ¿qué es lo que va a pasar? ¿Qué impacto va a tener en un niño que de pronto le digan que todo lo que habían aprendido es falso?

    Posiblemente no tengamos muchos casos a la mano si hablamos de cambios culturales en el mundo contemporáneo, pero sí puedo ilustrar mi argumento con uno económico.

    ¿Te suena el Consenso de Washington? Por medio de este consenso se instó a los países de América Latina a adoptar medidas económicas liberales después de que su modelo de sustitución de importaciones pereciera víctima de sus propias contradicciones. Para muchos economistas las medidas parecían sensatas y lógicas, pero los resultados estuvieron lejos de ser los esperados. Este consenso nunca entendió la realidad particular de cada país y promovió las medidas como si se trataran de una receta. Las consecuencias las conocemos todos, en respuesta, el cono sudamericano viró a la izquierda y emergieron demagogos como Hugo Chávez y Evo Morales. Países como Venezuela se encuentran en una crisis tanto económica como política.

    Y de hecho, cuando hablamos de la teoría de género, hablamos de una teoría -como casi todas las teorías de cualquier cosa- que puede tener fines nobles, pero que tiene a mi parecer, varios errores en su planteamiento y en las formas con las que intenta llegar a ese fin, porque al menos en varias de sus vertientes, presume antecedentes marxistas (sobre todo el feminismo radical) que invitan más a la confrontación y dan por sentado que cualquier diferencia entre hombre y mujer es malo o indeseable. En realidad, el conservadurismo en un largo plazo puede abonar a que algunos cambios que muchos claman, como la equidad entre el hombre o la mujer o el matrimonio igualitario, se lleven a cabo de una forma más tersa y progresiva de tal manera que no genere un fuerte impacto en la sociedad, sino por el contrario.

    Posiblemente, gracias al conservadurismo -al igual como ocurrió con el welfare state-, se opte por una versión más moderada como vía para llegar a ese escenario. Tal vez el conservadurismo no quiera ceder un ápice ni tampoco los liberales, como ahora se palpa en sendos discursos, pero posiblemente en algún momento ambas posturas tendrán que ceder un poco. Para algunos puede parecer algo difícil de esperar por el atrincheramiento de ambas partes, y porque en cierta medida, más que los hijos o los derechos, detrás hay una batalla más bien ideológica.

    La sociedad cambia, las estructuras también, así también lo hacen las formas de organización (incluida la familia), pero eso no implica que los cambios no deban de someterse a juicio y deba asumirse que como «es cambio» es entonces algo positivo. Como lo sugiere la historia moderna, tanto liberales y conservadores tienen un papel importante en la historia y en la reorganización de las estructuras.

    En realidad ser liberal o conservador no es algo malo y menos aún se puede hacer un juicio de valor. Con excepción de los regímenes mas represivos y autoritarios, de alguna forma ambas posturas nos han acompañado en nuestra historia, y ello tiene una muy justificada razón. Tanto así que hasta nuestros genes inciden para adoptar una de ambas posturas ideológicas.

  • La remodelación del Estadio Azteca y la desigualdad social

    La remodelación del Estadio Azteca y la desigualdad social

    Solo he asistido al Estadio Azteca en dos ocasiones. La primera fue hace ya 20 años a un partido entre Atlante y Monterrey, justo en esa grada que ya no existe; la segunda vez fue a un concierto de U2 a nivel cancha. Las dos veces que entré al coloso recordé por qué le dicen coloso. El Azteca es una cosa inmensa, pareciera que las tribunas fueran infinitas, el mole de concreto es intimidante. Son muy pocos los estadios en el mundo que pueden hacer sentir la misma experiencia. Pero no sólo es su dimensión colosal, es su arquitectura -que para aquellos tiempos era algo majestuoso- , y sobre todo, su historia. El Azteca, junto con el Maracaná, son los únicos estadios que pueden presumir albergar dos finales de copas del mundo.

    La remodelación del Estadio Azteca y la desigualdad social

    Lamentablemente, el estado actual del coloso dista mucho de ser esa maravilla que fue desde su concepción. Como se puede apreciar en la foto, el estadio ha dejado de ser fotogénico y ha sido víctima de la voracidad y la improvisación. Pero el tema de este artículo no son los cambios en sí, sino lo que reflejan, incluso lo que reflejan de nuestra sociedad.

    Donde antes hubo simetría perfecta, tal como fue concebido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, ahora hay un fuerte desequilibrio. Exceso de publicidad en las gradas, pero sobre todo, un invasivo techo que sustituye a las tribunas originales en conjunto con un muro, como si se tratara de un pequeño estadio o un centro comercial dentro de otro estado más grande.

    A diferencia de las tendencias que se pueden observar en los estadios que se construyen en el mundo, concebidos para que el aficionado, independiente de su clase social, pueda observar un espectáculo cómodamente, las nuevas remodelaciones del Estadio Azteca logran lo contrario, quitan espacios a muchos aficionados para dárselos a unos pocos que tienen mucho dinero como para pagar una zona VIP. Ésto en un estadio donde ya había numerosos palcos y restaurantes.

    El «nuevo» Estadio Azteca es una perfecta copia de las estructuras sociales en México. En la tribuna baja caben muy pocos, pero son quienes gozan de la mejor vista y pagan mucho por ella. Además, reciben servicios de primer nivel, restaurantes y meseros quienes llevan la comida al asiento donde se encuentren. La tribuna alta es mucho más grande, y ahí van confinados quienes no pueden pagar tanto dinero. Incluso en la parte más baja de la grada alta se habilitaron otra serie de palcos, para así «subir» aún más a la prole.

    Estadio Azteca 1986

    Si bien, en todos los estadios del mundo los aficionados están distribuidos de acuerdo al dinero que están dispuestos a pagar, siendo las partes más cercanas a la cancha las más caras, cualquier persona tiene la posibilidad de acceder a cualquier grada. Es decir, una persona de clase popular en México puede ahorrar un dinerito para ver a su equipo lo más cerca posible. Puede ahorrar el «chupe» del fin de semana y pagar 500 en lugar de 200 o 100 pesos. En Europa, a otros niveles, y con un poder adquisitivo más alto pueden hacer lo mismo, o pueden ahorrar dinero para comprar un bono que les de acceso a una grada con buena vista durante todo el año. Con la «remodelación» del Azteca no pasa eso, puesto que muchos de esos espacios han sido «privatizados». Son menos los que pueden acceder a las mejores zonas, y para ello tienen que pagar más.

    Ni las gradas bajas del Santiago Bernabeu, ni las del Camp Nou, ni el Old Trafford, ni menos Wembley, están invadidas por zonas exclusivas que han dejado de ser plateas. Los asientos «exclusivos» tan sólo se limitan a una pequeña porción de las gradas al centro de la platea baja, donde muchas veces acuden invitados especiales o directivos del club. En esos estadios, todos los aficionados cuentan. En el Azteca si no eres un empresario prominente, hijo de un político, o estás bien parado, posiblemente te tendrás que conformar con la grada alta, porque abajo, cada vez hay menos lugares.

    Lo que le han hecho al Azteca es un atentado, no sólo visual, sino social. Ahora que se habla mucho de la posibilidad de que México albergue junto con Estados Unidos y Canadá el Mundial del 2026, me pregunto si un estadio tan excluyente e improvisado, y menos agraciado visualmente como ahora lo es el Azteca, podría hablar bien de nuestro país. No me quiero imaginar la final de un mundial donde en la transmisión, más allá de la cancha, se vea un muro gris, tras del cual, se encuentren las élites y los políticos «prominentes».

  • Quiubole con la ideología de género

    Quiubole con la ideología de género

    El término «ideología de género» ha rondado por ahí, lo escuchamos mucho en las marchas del fin de semana pasado, y es común encontrarlo en el discurso conservador. El término muchas veces va acompañado de los términos «amenaza o imposición», y no es para menos. Ellos afirman que esta «ideología» busca atentar contra la familia, contra el orden social y sostienen que desde una perspectiva antropológica y filosófica no se puede sostener.

    Quiubole con la ideología de género

    Cuando se habla de «ideología de género», se está hablando en realidad de teoría del género o de perspectiva de género. Para los conservadores el término «ideología» tiene una connotación negativa en tanto implica una irrupción al orden natural -y divino- de las cosas. Para el conservador Kirk Russell, las ideologías son por definición antirreligiosas, y rompen con todo el conocimiento adquirido por el ser humano a través de la historia porque los seres humanos estamos sobre hombros de gigantes.

    Según el Frente Nacional por la Familia, una ideología es un sistema de creencias de un grupo social, que a través de un lenguaje busca manipular a la población, anular la libertad de expresión conduciendo al totalitarismo, como es el caso del nazismo.

    Esa definición es a todas luces falsa. El término «ideología» proviene del griego idea (apariencia y forma) y logia (estudio). Una ideología es un conjunto de ideas o creencias individuales, grupales o sociales. En ese sentido, podemos afirmar que la teoría de género es una ideología, y que hay ideologías totalitarias (el fascismo o el comunismo), pero de la misma forma, las religiones también son ideologías (catolicismo, judaísmo), así como las doctrinas económicas como el socialismo, el capitalismo y el neoliberalismo, y sociales como el feminismo, conservadurismo, etc.

    Entonces considero necesario que para explicar la teoría de género debemos de remover la palabra «ideología» y nombrarla tal como es, «teoría de género» o «perspectiva de género», para así poder hacer un mejor análisis y responder ¿Qué es lo que promueve la teoría de género?

    Mientras que la religión afirma que el hombre y la mujer son diferentes y que sus roles están dados por su sexo, la teoría de género afirma que las diferencias solo existen a nivel anatómico. Es decir, el macho tiene un pene y la hembra tiene una vagina, pero sus roles no están determinados por su sexo, sino por su género a la vez producto de constructos sociales. Para entender la teoría del género habrá que repetir la frase de una de sus antecesoras, Simone de Beauvoir: «no se nace mujer, se llega a serlo«.

    Para los teóricos del género las diferencias de personalidad entre los hombres y mujeres son constructos sociales. Esos constructos a su vez, dicen, son producto de una relación desigual entre ambos géneros donde la mujer se encuentra en desventaja ante el hombre. Entonces se piensa que desde esa «perspectiva de género» se puede acabar con la inequidad que existen entre ambos sexos así como con la discriminación hacia las personas con otra preferencia sexual. ¿Cómo? Eliminando o reduciendo aquellas diferencias o constructos entre los hombres y mujeres.

    Simone de Beauvoi

    Es decir, lo único inamovible es el sexo que determina las características anatómicas, se es macho o hembra. El género por el contrario no está determinado biológicamente. Esta distinción entre lo que es el sexo y el género apareció en el campo de las ciencias y la medicina entre los años 1950 y 1960 después de estudiar casos de niños intersexuales (quienes tienen una anomalía en su anatomía sexual, lo cual hace difícil determinarlos como hombre o mujer) y personas transexuales (quienes no se reconocen en su sexo anatómico). Así, tanto la medicina como la psicología determinaron que el género podía no coincidir con el sexo.

    Para los teóricos del género, el concepto va más allá de ser hombre y mujer:

    • Sexo: Se es macho o hembra, y sólo está determinado por la anatomía (pene, vagina, la mujer se puede embarazar y el hombre no).
    • Identidad de género: Está relacionada con la forma de percibir el género, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado.
    • La orientación sexual: La preferencia sexual del individuo, si es heterosexual, homosexual o bisexual.
    • La expresión de género: Se entiende como la forma en que se expresa el género a través del comportamiento, la vestimenta y los intereses.

    Por ejemplo, bajo este concepto un homosexual podrá tener una orientación sexual distinta, pero su identidad de género podrá corresponder con su sexo al seguir siendo masculino y no manifestar expresiones femeninas. De la misma forma, una persona amanerada (es decir, su expresión de género no es igual a la de su sexo) podrá ser heterosexual.

    La diferencia entre hombre y mujer se ha venido atenuando con el tiempo, no tanto producto de la implementación de la «ideologia de género» y sí más bien por muchos procesos históricos que no necesariamente coincidían entre sí. Por ejemplo, hasta hace algunas décadas estaba determinado socialmente (constructo) que el hombre era quien tenía que trabajar y sostener económicamente a la familia, mientras que la mujer tenía que cuidar a sus hijos. Cuando los hombres estadounidenses tuvieron que ir al campo de batalla en la Segunda Guerra Mundial, la mujer salió a trabajar para ocupar las vacantes dejadas por los hombres, y al regresar, se dieron cuenta de que la mujer había aprendido a trabajar y éstas empezaron a reclamar más espacios en la vida laboral.

    Feminismo

    Muchos «constructos» ente ambos géneros se han atenuado o han seguido desapareciendo. El argumento de los teóricos de género pareciera ser que si esta atenuación de esos constructos ha permitido a la mujer un rol más activo en la sociedad, entonces los constructos, no determinados por el sexo, son un problema tanto para las mujeres como para las minorías sexuales y por lo tanto hay que combatirlos. Pero habría que preguntarnos lo siguiente:

    • ¿Hasta qué grado las diferencias entre ambos géneros son producto de constructos y hasta que grado no lo son?
    • ¿Es necesario combatir estos «constructos», o se puede alcanzar la equidad de género asumiendo las diferencias psicológicas inherentes a cada sexo?
    • ¿Qué implicaciones tiene esta perspectiva para la sociedad, y cómo podría afectar, tanto de forma positiva como negativa, la forma de organización entre los seres humanos, comenzando por la familia?

    La teoría del género tiene sus raíces en varias corrientes feministas que datan desde la Ilustración y dentro de ésta hay varias raíces o divisiones. Algunas posturas suelen ser más moderadas que otras (que no todas las diferencias los géneros están determinados por constructos por ejemplo) y existen varias discrepancias, sobre todo en el concepto de qué es género. Una de las principales cabezas de la teoría o perspectiva de genero es la feminista estadounidense Judith Butler, quien construyó su teoría del sujeto basándose en el psicoanálisis, en el filósofo francés Michel Foucault y el psiquiatra-psicoanalista Jacques Lacan.

    Quienes defienden la teoría de género señalan varios logros que son producto de antecedentes históricos o doctrinas relacionadas, como los beneficios que han tenido la igualdad de género en la mujer y en la sociedad. Por ejemplo, según el Banco Mundial, el crecimiento del ingreso de las mujeres y su mayor participación en el mundo laboral ha significado una reducción de la pobreza extrema en el mundo en un 30%. La UNICEF por su parte, afirma que la perspectiva de género ha tenido beneficios (con base en pruebas empíricas) en la educación. Lo mismo ocurre con las minorías sexuales. Los promotores de la teoría de género afirman que los homosexuales aspiran a un menor sueldo y menores oportunidades de trabajo como consecuencia de la discriminación. De la misma forma, al sentirse discriminados, muchos homosexuales no expresan abiertamente su preferencia sexual, o tratan de disimularla, lo cual provoca un impacto negativo en su productividad. De esta forma concluyen que al reducir la discriminación, su productividad, que incide directamente en la productividad de una comunidad, aumentaría. Esta es una de las razones por las cuales muchas empresas multinacionales han tomado ideas de la perspectiva de género para lograr una mayor productividad por parte de sus empleados.

    Otro argumento a favor es que las minorías sexuales tienen una incidencia positiva en las economías creativas, muy necesarias en el desarrollo económico dentro de la economía de la información. El periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer narra en su libro Crear o Morir, como, gracias a la apertura que existe dentro de ese conglomerado, la comunidad gay ha tenido un papel muy importante en el desarrollo de Silicon Valley, lugar donde han surgido la mayor cantidad de innovaciones tecnológicas en las últimas décadas. Empresas como Google, Facebook o Apple son muy incluyentes cuando se trata de minorías sexuales y raciales, porque de esta forma son capaces de atraer más talento.

    Así mismo, la Universidad de Warwick en Inglaterra llevó a cabo un estudio donde llegó a la conclusión de que obligar a los niños a adherirse a roles de géneros rígidos puede traerles algunas consecuencias negativas para su salud y su psique.

    Pero así como existen bastantes argumentos a favor de la teoría de género, también existen un considerable número de críticas. Inés Riego de Moine, doctora de filosofía, desde una postura personalista afirma que la teoría de género, producto de un crisis de identidad, no se puede justificar desde una postura filosófica ni antropológica, y que por lo mismo no se puede considerar al individuo un ser neutro, sino sexuado. De la misma forma, la postura de la Iglesia Católica, con excepción de algunas corrientes progresistas, es determinante: la ideología o teoría de género contradice el plan de Dios.

    Por otro lado, el colegio americano de pediatras de corte conservador menciona que la teoría de género puede dañar a los niños al afirmar que la sexualidad del ser humano es un sistema binario objetivo (XX, XY) y que el género es un concepto sociológico y patológico, no un concepto biológico objetivo.

    También, la NRK, un medio de comunicación noruego, elaboró un reportaje llevado a cabo en Suecia, país pionero en cuestiones de teoría de género donde incluso existen escuelas «de género neutro», A pesar de la intensa promoción de esta teoría, expusieron que al final muchos hombres y mujeres seguían desempeñando sus mismos roles. Por ejemplo, la mayoría de los ingenieros seguían siendo hombres y la mayoría de las enfermeras seguían siendo mujeres. De esta forma argumentan que al final el género no sólo es una construcción, sino que el sexo sí tiene cierta incidencia sobre éste:

    https://www.youtube.com/watch?v=p5LRdW8xw70

    Por un lado, la crítica más severa de la Iglesia a la teoría de género, es que ésta inevitablemente destruirá a la familia. Por otro lado, los teóricos de género proponen reemplazar el término familia por familias. Es decir, en vez de la familia «natural» o «tradicional» de mamá, papá e hijo, también deberían considerarse familias no sólo aquellas homoparentales, sino también las monoparentales y aquellos donde los hijos viven con sus abuelos biológicos, entre otras:

    tipos de familias

    También debo agregar que algunos círculos, como el del Frente Nacional por la Familia, dicen que la teoría de género es promovido por la ONU con un propósito eugenésico malthusiano para reducir la población e implementar un régimen totalitario. Cierto que la ONU y similares promueven la teoría de género, cierto es que la ONU también promueve medidas para que las naciones controlen su población (porque básicamente ya somos demasiados en el mundo y los recursos son limitados). Pero basta entender un poco de relaciones internacionales o geopolítica para llegar a la conclusión de que este argumento es absurdo. Es prácticamente imposible diseñar desde la ONU un plan totalitario, dado que muchos de los miembros de la ONU son antagónicos y varios de los países miembros sostienen fuertos conflictos con los países occidentales quienes más han promovido esta teoría o ideología.

    En ocasiones, también se le da a esta teoría atribuciones que no tiene y que no tienen que ver con sus postulados.

    Las siguientes propuestas sí podrían considerarse derivadas de la teoría de género (no todas parte de la propuesta de ley de Peña Nieto):

    • Matrimonio igualitario y/o adopción.
    • Que en la escuela se enseñe que hay también familias homoparentales y de otro tipo.
    • Que se implementen baños unisex.
    • Que un individuo pueda cambiar el género con el que aparece en los documentos oficiales.
    • Utilizar lenguaje incluyente como «las y los» o «lxs».

    Las siguientes propuestas no tienen relación alguna con la teoría de género y suelen ser falsas:

    • Que los niños puedan tener relaciones sexuales con los adultos.
    • Que a los niños se les enseñe a autoestimularse en la escuela (masturbación, pornografía).

    Para finalizar, la teoría de género es polémica porque contrasta con la visión promovida por la Iglesia y demás instituciones con las cuales supone un quiebre con su doctrina, y porque a mi parecer tiene varios puntos endebles en su planteamiento. Que algunos de sus origenes residan en el psicoanálisis o en la lucha de clases marxista (propia de las corrientes feministas más extremas) hacen a muchos poner en tela de juicio la sustancia de esta propuesta. Muchas de las consecuencias, sean positivas o negativas, no podrán ser abordadas ni analizadas hasta después de un cambio generacional en aquellos países donde más se ha promovido.

    Pero como mencioné antes, también es cierto que no podemos reducir la discusión de la teoría del género a teorías de la conspiración absurdas que anulan el debate. Más que una «agenda oculta», los contenidos de esta teoría en varias de sus vertientes (moderadas o radicales) está disponibles y al alcance de cualquier persona. De la misma forma, en varias universidades se imparten estudios de género por lo cual es fácil consultar los temarios.

    La teoría de género debe estar bajo el escrutinio del rigor científico y no solamente bajo los ideales de algunas corrientes de pensamiento. Tenemos que pensar cuál es el camino necesario para llegar a un escenario donde la mujer y el hombre se encuentren en igualdad de condiciones.

    En caso de que se determinara la inviabilidad de la teoría de género, se encontraran las suficientes inconsistencias, o bien, se optara por adoptar una versión más moderada, podrían pensarse en alternativas para que esto suceda: como asumir que a pesar de los constructos sí existen algunos rasgos psicológicos propios del sexo, y hecho eso, que el género no sea motivo alguno de discriminación o falta de oportunidades. También, en el mismo supuesto, el tema del matrimonio igualitario y los derechos de las minorías deberían plantearse de la misma forma, que un homosexual no sea discriminado ni privado de ciertos derechos sin que eso implique adherirse a la teoría de género, la cual busca nivelar los géneros asumiendo que es única condición para combatir la discriminación.

    Se trata de tomar lo mejor y de poder diferenciar lo que funciona o no. Lamentablemente el debate entre ambas posturas (la «familia natural» e individuos sexuados de la Iglesia, contra «las familias» y los individuos determinados por constructos sociales) termina siendo un debate más ideológico que de sentido común, donde el bienestar muchas veces queda supeditado a la pérdida o ganancia de poder, o a la necesidad de tener la razón.

    Y como siempre concluyo, a ustedes les dejo las conclusiones.

  • Del mito de la decadencia moral

    Del mito de la decadencia moral

    Hace no mucho, escribí frustrado una columna donde relacionaba el caso de los Panama Papers con la pobredumbre de valores, en este momento sigo defendiendo la relación que hice, pero con la cabeza más fría ya no puedo defender de forma tan sólida el argumento de que «se están perdiendo los valores», esa frase tan usada y reciclada sin importar en la época en que se encuentre. En algunas etapas de la historia, los números pueden parecer respaldar el argumento, en otros no. Lo cierto es que tenemos una tendencia natural a sentir que los valores se están perdiendo y que la sociedad está en declive. La percepción es muy poderosa, pero engañosa a la vez.

    Del mito de la decadencia moral
    Julia Rodríguez Villar

    Nuestro mundo es uno imperfecto, actos que vayan en contra de la dignidad humana se han repetido una y otra vez por medio de diferentes manifestaciones. Personas que abandonan un determinado orden de valores para obtener algo a cambio a costa de la sociedad siempre han existido, y muchos de ellos se encuentran en importantes cargos públicos. Pero tampoco es que vivamos en un mundo que se esté cayendo al precipicio, aunque así nos parezca.

    Vivimos inmersos en un mundo globalizado donde tenemos millones de terabytes al alcance de un clic. Por ende, estamos expuestos a mucha información que no podíamos ver antes. Sí, esa información incluyen noticias relacionadas con actos que degradan al ser humano. Noticias de violaciones, acosadores, asesinatos.

    Hace 20 o 30 años no estábamos expuestos a tal cantidad de noticias, entonces no nos enterábamos de lo que ocurría. Posiblemente en un mundo sin Internet y con medios de comunicación cerrados no nos hubiéramos enterado del caso de los Porky’s. Hoy hablamos de Peña Nieto como un hombre degradante y corrupto. Pero hace 20 años, la estructura de nuestro país más autoritaria no hubiera permitido a Carmen Aristegui publicar el escándalo de la Casa Blanca.

    No, no es que el mundo esté bien, de hecho tiene muchos problemas; pero de cierto modo, con algunas variantes, siempre los ha tenido.

    Por ejemplo, te sorprendería si te digo que en Estados Unidos, el número de adolescentes menores de 13 años que ha tenido sexo se ha reducido. Y no sólo eso:

    Según Youth Risk Behavior Surveillance Survey, una encuesta de los «Centers for Disease Control and Prevention» muestra que los jóvenes estadounidenses son más sanos que hace 25 años:

    datosalcohol

    Los adolescentes estadounidenses son menos activos sexualmente que hace 24 años, de la misma forma consumen menos alcohol y tabaco, y menos se han involucrado en una pelea física. En lo que toca a las drogas, hubo un incremento sustancial hasta entrado el nuevo milenio, dentro del cual, el número de consumidores ha vuelto a reducirse.

    Seguramente estas estadísticas chocan con nuestra percepción generada a través de contenido en Internet que habla sobre violaciones sexuales o matanzas que nos hace pensar que el mundo cada vez está peor. Pero las estadísticas son muy concluyentes.

    Los medios y la exposición a muchos canales de información nos han mostrado la pobredumbre que hay en el mundo, pero no la conocimos porque haya emergido de pronto y sea el resultado de una preocupante pérdida de valores, sino porque antes no la veíamos, pero estaba ahí.

    Otro ejemplo que usaré para cuestionar la teoría de la «sociedad decadente» es este video escalofriante. Obsérvalo bajo tu propio riesgo:

    https://www.youtube.com/watch?v=MW9220F7SQc

    ¿Sabías que ese conductor no fue a parar en la cárcel en su momento? No, ni siquiera perdió su trabajo. Peor aún,  ese video no produjo escándalo alguno en su época, pasó inadvertido.

    ¿Sabes que hubiera pasado hoy? El escándalo se hubiera esparcido por todo el globo terráqueo, varias peticiones online se hubieran creado para pedir al gobierno que actúe contra este pervertido sexual y varias organizaciones hubieran ejercido presión. En un mundo aparentemente decadente como el nuestro, nuestra postura hacia los pedófilos y acosadores sexuales es mucho más dura e inquisitoria que hace unas décadas. Entonces podríamos hablado de un valor adquirido y reforzado en vez de uno perdido.

    Pasar de justificar el acoso a una mujer, cosa más común en tiempos pasados, a condenarlo, también puede contarse como un valor adquirido. De igual forma, reprobar conductas déspotas como ha ocurrido últimamente habla muy bien de nosotros cuando hablamos de valores.

    Ciertamente, si queremos analizar cualquier variable, no todos los indicadores van a ser positivos (sobre todo en un país con serios problemas con los cárteles de la droga y su impacto negativo en nuestra sociedad). Así como se adquieren nuevos valores, habrán otros que pierden fuerza. Pero no podemos hablar de una decadencia como tal, sino más bien de alguna especie de mutación, reinterpretación, o reforzamiento de los valores benéficos para la sociedad, mientras que ciertamente, algunos otros valores, útiles o importantes, pueden perder importancia al grado que eso afecte a nuestra comunidad.

    Y no estoy sugiriendo «desvalorizar» a los valores como si pudieran aparecer y desaparecer a cada rato, mucho menos caer en el relativismo moral y peor, modificarlos a nuestra conveniencia. Por el contrario, como seres humanos hemos concebido a algunos valores como universales e inamovibles, pero dentro de éstos, y obedeciendo éstos, se desprenden otros cuya forma puede cambiar.

    No vivimos en un mundo estático, al contrario, la sociedad cambia, las instituciones cambian y evolucionan, y de la misma manera, nuestro orden de valores sufre modificaciones de acuerdo al entorno en el que vivimos. No siempre hacemos la mejor elección, y en otras ocasiones lo hacemos muy bien.

    Nhil Banda
    Nhil Banda

    Y eso no significa que el mundo esté bien ni que deba de dejar de preocuparnos. Por el contrario, deberíamos de procurar tener más valores y ser más reactivos hacia aquellas conductas que atentan contra nuestra dignidad humana para así construir una sociedad mejor. Los problemas son reales, violencia, acosadores sexuales, el hecho de que podemos llegar a ser muy individualistas, egoísmo, consumismo desenfrenado, familias destruidas, padres permisivos, padres represivos, racismo, discriminación, desigualdad, corrupción, niños a los cuales se les incita a bailar reaggeton. Los antivalores existen, ahí están, y deberíamos tomar cartas en el asunto.

    Pero no, la humanidad no está encaminándose a una decadencia moral, más bien es muy imperfecta. De acuerdo a las tendencias de hace 20 años y al pesimismo de algunos círculos, hoy tendríamos que vivir inmersos en una comunidad con el tejido social destruido, llena de depravados sexuales y adictos a las drogas. En realidad, los depravados sexuales representan un sector muy minúsculo de la sociedad quienes ahora pueden ser más fácilmente exhibidos, y los adictos a las drogas siguen siendo los menos.

    Como lo dije, la percepción es muy poderosa, pero a veces puede ser muy engañosa.

    En realidad, al diablo no le va tan bien en su trabajo como tú crees.

  • Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    Mientras tú te peleabas y borrabas a queridos amigos tuyos del Facebook porque no compartían tu postura, yo me di a la tarea de ponerme a investigar. El tema del matrimonio igualitario es un tema complejo que va más allá de los derechos o de una eterna conspiración de la imposición de la ideología de género con fines malthusianos para imponer un régimen totalitario mundial. Es un tema que al final del día, se debe de abordar con razones y no tanto con pasiones, como sucedió en torno a las marchas del fin de semana. Pero vamos a empezar desde abajo.

    Las marchas, la homosexualidad y el matrimonio igualitario

    La homosexualidad

    Vamos a hablar primero de la homosexualidad. Platón afirmaba que la homosexualidad era vista de forma vergonzosa por los bárbaros, así como del mismo modo consideraban vergonzosa la filosofía. El derecho romano no imponía restricción alguna sobre la base del género. Los casamientos «gays» eran legales en Roma y a menudo los emperadores se casaban con otros hombres. Según J. Boswell en su obra Christianity, social tolerance and homosexuality, la homosexualidad parecía ser tolerada o ignorada hasta por la Iglesia Católica, hasta que fue concebida como «no natural y contraria a la naturaleza» por Santo Tomás de Aquino quien la trató de retratar como uno de los peores pecados.

    A partir de ese entonces, la homosexualidad se comenzó a considerar como algo indeseable porque era contranatura y una pareja homosexual no podría procrear hijos. Según varios autores como G. Chauncey, D’Emilio, J., & Freedman, E.B, Duberman, M.B. y Vicinus, M. en el siglo XIX, la psiquiatría y la medicina competían con la religión por la ley y la jurisdicción sobre la homosexualidad, por lo cual se cree que la postura sobre la homosexualidad como una condición patológica o contra natura, pasó del púlpito a la medicina. Aún así, no todos compartían la misma postura. Por ejemplo, mientras Richard von Krafft-Ebing la describía como una enfermedad degenerativa,  Sigmund Freud y Havelock Ellis la veían de una forma más condescendiente, una postura no necesariamente compartida por todos los psicoanalistas que veían a la homosexualidad como una patología, pero cuyo problema era que estudiaban a los homosexuales que estaban bajo terapia psiquiátrica.

    Otros disidentes fueron Alfred Kinsey y la psicóloga Evelyn Hooker, quien en 1953, en vez de estudiar a pacientes psiquiátricos, reclutó a varios homosexuales que funcionaban bien en la sociedad, y después de varios estudios concluyó que la homosexualidad no está asociada a una psicopatología.

    La homosexualidad estaba considerada como una patología por la APA (American Psychological Association) y misteriosamente desapareció de ahí, ¡todos los homosexuales estaban curados! Varios grupos conservadores y religiosos aseguran que la presión y el activismo gay fue un factor de influencia para que la homosexualidad se descartara, lo cual, según el doctor en psicología Philip Hickey, es cierto; no hubo alguna investigación científica seria que respaldara la decisión de la APA, la cual se justificaba al afirmar que los homosexuales se sentían contentos con su condición, y que se sentían equilibrados al igual que los heterosexuales. Pero de la misma forma, Hickey asegura que lo que temía la APA, era que con la presión se pusiera evidencia la «naturaleza espuria de su taxonomía». Es decir, así como no hubo evidencia científica que respaldara la decisión de «curar a todos los gays», los criterios para la clasificación de las enfermedades listadas en el DSM-II era más bien muy endeble y no tenía mucho sustento (en la actualidad, esa clasificación considera desórdenes mentales, desde esquizofrenia, hasta el desorden de videojuegos por Internet).

    Progresivamente, la homosexualidad comenzó a tener mayor aceptación entre la medicina y la comunidad científica dejó de ver a la homosexualidad como una enfermedad o patología. En 1992 la OMS la decidió de considerar una enfermedad. No se ha determinado exactamente la causa que provoca la homosexualidad, la APA afirma que es una compleja interacción de factores biológicos en conjunto con otros cognitivos y del entorno. Por otro lado, hay estudios en desarrollo que apuntan a los cambios genéticos provocados por el entorno en la infancia, mientras que otro de la UCLA por medio de un estudio de gemelos, sugiere que hay evidencia dura de que la genética influye al menos «en parte» en la orientación sexual del individuo. De la misma forma, otras investigaciones como la publicada por la Universidad de Cambridge, sugiere que la genética juega un papel importante.

    Parece haber un consenso entre la comunidad científica. Primero, que la homosexualidad no es una elección, y segunda, que no es una enfermedad o patología, por lo tanto, no se puede curar.  Varias universidades y organizaciones han publicando desplegados para secundar este posicionamiento, por ejemplo, la Royal College of Psychiatrists; en 2013 la Academia Americana de Pediatría mostró su respaldo a las personas del mismo sexo, mientras que el Colegio de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda dijo que lo que más afecta a la salud mental de la comunidad no heterosexual, es la inequidad legislativa, la marginación, y la discriminación interpersonal.

    La mayoría de las organizaciones religiosas y grupos afines no comparten esa postura. El medio ACI Prensa, publica un artículo de un psicólogo y psicoanalista católico holandés llamado Gerard J. M. Van Den Aardweg egresado de la Universidad de Amsterdam, quien afirma que la homosexualidad es consecuencia de la falta de madurez, y quieren aparentar jovialidad y alegría mientras que no son felices interiormente. De la misma forma, el presbítero Ernesto María Caro considera que es una enfermedad.

    La misma discrepancia se encuentra con las terapias que afirman curar la homosexualidad, los grupos religiosos suelen afirmar que son útiles, mientras que desde el laicismo y una buena parte de la comunidad científica se afirma que causan daños psicológicos y no hay pruebas de curas reales, en tanto estas terapias no suelen hacer seguimientos de sus pacientes a largo plazo.

    Matrimonio igualitario y adopción

    Varios estudios han tratado de exponer las ventajas y las desventajas que el matrimonio igualitario puede tener para la sociedad y para quienes lo conforman. Primero tenemos que hablar de las ventajas que según estudios el matrimonio aporta sin importar si es heterosexual u homosexual. Por ejemplo, ellos suelen ser más felices y su expectativa de vida es más alta que quienes viven en soltería.  Otra ventaja que se menciona, es que aunque los homosexuales tienen más posibilidades de llevar un estilo de vida un tanto más riesgoso que los heterosexuales  (Joe Messerli), dentro del matrimonio, están comprometidos a construir una vida juntos y suelen adoptar una forma de vida más responsable (Austin Cline).

    Por otro lado, otros claman que de esta forma se debilita la definición de lo que es el matrimonio. Se pervierte la definición, aseguran muchos expertos religiosos, porque el matrimonio tiene la finalidad de la procreación, y por lo tanto es antinatura.

    Con el matrimonio igualitario, más niños tendrían la posibilidad de tener una familia bajo la cual desarrollarse. Sin embargo, algunos estudios han mostrado resultados distintos cuando hablamos del desarrollo del niño dentro de una pareja homoparental. Algunos aseguran que no es el escenario óptimo para el desarrollo del niño, mientras que otros estudios muestran que los niños pueden desarrollarse de la misma forma que dentro de un matrimonio heteroparental.

    Muchos suelen defender su postura con «historias de vida» individuales, como aquella persona que la pasó mal dentro de una familia homosexual, o aquel que recibió mucho amor por sus padres del mismo género, pero las experiencias individuales no pueden tener validez científica para determinar si el matrimonio es bueno o no. Una joven puede narrar una vida de promiscuidad con una familia homosexual, pero de igual forma eso puede suceder dentro de una familia heterosexual. Tampoco un caso de un joven que creció sanamente dentro de una familia del mismo sexo implica que todos los casos sean iguales. Por eso tenemos que remitirnos a los estudios para sacar mejores conclusiones.

    Por ejemplo, según el New Family Structures Study del sociólogo Mark Regnerus de la Universidad de Austin, sí hay diferencias entre los hijos que crecieron en hogares heterosexuales a quienes lo hicieron en hogares de parejas del mismo sexo. Este estudio arrojó que los hijos de parejas del mismo sexo tienen mayores posibilidades de deserción escolar, de sufrir depresión y de ser arrestados, así también considera que la posibilidad de que el hijo sea homosexual es mayor. Esas afirmaciones son compartidas por B.A. Robinson, autora de Religious Tolerance, quien agrega además que tienen mayores posibilidades de ser discriminado,  ser víctimas de bullying y tener confusión por los roles de género. Estos autores también afirman que los homosexuales tienen mayor riesgo de contraer SIDA y tener una menor esperanza de vida que los heterosexuales.

    Por otro lado. un estudio de Justin A. Lavner, Jill Waterman y Letitia Anne Peplau del departamento de psicología de la UCLA muestra lo contrario. Afirma que las parejas del mismo sexo pueden ser muy buenos padres adoptivos. Los investigadores siguieron la vida de 82 niños adoptados por varios años, 22 de ellos por parejas del mismo sexo. El estudio concluyó que los niños adoptados por parejas del mismo sexo se beneficiaron de la misma forma que aquellos de parejas heterosexuales. En ambos casos, el IQ de los adoptados que se encontraban en situación de riesgo aumentó en 10 puntos y mantuvieron niveles estables de conducta, por lo cual concluyeron que no había evidencia científica en contra de las parejas del mismo sexo. Así también, un estudio de la Universidad de Virginia en conjunto con la universidad George Washington determinó que tanto los padres heterosexuales como los del mismo sexo están igualmente capacitados para educar a sus hijos en adopción y que no hay razón científica alguna para que no se les permita adoptar, así también llegaron a la conclusión de que los hijos de parejas del mismo sexo adquirían los mismos roles de género que sus pares de padres heterosexuales, lo cual demostraría que los padres homoparentales no influirían en la orientación sexual del niño.

    Otro argumento que suele esgrimirse, es que las parejas del mismo sexo son más inestables y tienen más altos índices de divorcio. Según el diario Actuall, en España así ocurre, la tasa de divorcios es más alta entre homosexuales que heterosexuales. No ocurre lo mismo en la Ciudad de México, donde después de 6 años, solo el 1% de las parejas del mismo sexo se divorció, cifra menor al de las parejas de heterosexuales.

    ¿Y las conclusiones? Las dejo a criterio del lector. Seguramente habrá más estudios y opiniones para contrastarlas, y si las tienes, te invito a participar al debate.